LIS
República de Colombia
Corte Suprema de Justicia
Sala de Casación Laboral
Sala de Descongestión N.* 3
JORGE PRADA SÁNCHEZ
Magistrado ponente
SL790-2021
Radicación n.° 79683
Acta 7
Bogotá, D. C., tres (3) de marzo de dos mil veintiuno
(2021).
La Sala decide el recurso de casación interpuesto por
JORGE HERNÁN SERNA MEDINA, contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Manizales, el 10 de octubre de 2017, en
el proceso que instauró contra JOSÉ WILMAR ORTIZ
OSORIO, la COOPERATIVA DE TRANSPORTADORES DE
RISARALDA-COOTRARIS LTDA, y la JUNTA REGIONAL
DE CALIFICACIÓN DE INVALIDEZ DE CALDAS.
I. ANTECEDENTES
El recurrente llamó ajuicio a la persona natural y a los
entes mencionados, con el fin de que se declarara que la
pérdida de su capacidad laboral se estructuró el 15 de
noviembre de 2010, día en que ocurrió el accidente de trabajo
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que lo afectó. Pidió condenar a José Wilmar Ortiz Osorio y a
Cootraris Ltda. a pagarle la pensión de invalidez de origen
laboral, a partir de la misma fecha y en vista de que no lo
afiliaron al sistema. Además, reclamó el retroactivo, la
indexación y las costas del proceso (fis. 2 a 10).
Informó que el 13 de octubre de 2010, José Wilmar Ortiz
Osorio lo contrató como conductor de los camiones de placas
MZ0383 y SKV244, afiliados a Cootraris Ltda. Relató que el
15 de noviembre siguiente, sufrió un accidente cuando
realizaba mantenimiento a uno de los automotores; el chasis
del vehículo cayó sobre su brazo izquierdo, lo que ocasionó
la (fractura de la diáfisis del cúbito y radio». Añadió que el
vínculo laboral terminó ese día pero, durante su ejecución,
no fue afiliado al sistema de seguridad social, en especial, al
de riesgos laborales.
Advirtió que en 2011, inició proceso ordinario laboral
contra el propietario de los camiones y la Cooperativa, que
concluyó con la declaratoria de existencia del contrato de
trabajo con el primero, ejecutado entre el 13 de octubre y 15
de noviembre de 2010. En segunda instancia, se adicionó
condena al pago de 179 días de incapacidad y se declaró a
Cootraris Ltda. solidariamente responsable de las
obligaciones laborales.
Explicó que posteriormente la Junta de Calificación de
Invalidez de Caldas determinó 53.22% de pérdida de
capacidad laboral (PCL) pero, sin mayor sustento, la
consideró estructurada el 12 de mayo de 2015, siendo que
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Ufe,
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«se encuentra incapacitado para trabajar desde la fecha en
que sufrió el accidente mencionado».
José Wilmar Ortiz Osorio se opuso a la prosperidad de
la demanda y propuso las excepciones de inexistencia del
derecho reclamado, «ilegalidad de los derechos reclamados» y
cobro de lo no debido. Admitió el vínculo laboral y sus
extremos, la afiliación a la Cooperativa, la falta de afiliación
al sistema y el resultado del proceso ordinario. Negó la
ocurrencia del accidente de trabajo y, por contera, sus
secuelas. Dijo que no le constaba que el actor no hubiera
trabajado entre el 2010 y el 2015 (fls. 108 al 115).
Cootraris Ltda. también rechazó las aspiraciones del
demandante y blandió las excepciones de inexistencia de la
obligación, cobro de lo no debido, buena fe de la demandada
y prescripción. Negó el vínculo laboral con el demandante,
así como cualquier responsabilidad en la afiliación y pago de
aportes al sistema. Admitió el resultado del proceso descrito
por el actor y explicó que si bien, «en la historia clínica se
evidencia la ocurrencia del accidente», esta es diferente de la
fecha de estructuración en razón a que esta última coincide
con el momento en que se emitió el concepto de fisiatría (fls.
116-120).
La Junta Regional convocada se resistió al éxito de las
pretensiones. Propuso las siguientes excepciones:
«inexistencia de los criterios que deben existir para asignar
una fecha de estructuración diferente a la asignada por la
junta regional y confirmada por la junta nacional», «la
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condición invalidante por enfermedades comunes se adquiere
en forma paulatina». No se pronunció sobre los hechos
relacionados con el vínculo laboral. En cuanto a la fecha de
estructuración de la invalidez, explicó que se definió «en base
al (sic) concepto de Fisiatría del día 12 de mayo de 2015, ya
que para dicha fecha se dan por terminados los tratamientos
médicos quirúrgicos posibles, la cual es concordante con los
hallazgos en el examen de dicha fecha)) (fis. 125 a 130).
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
Mediante fallo de 31 de marzo de 2017, el Juzgado
Tercero Laboral del Circuito de Manizales absolvió a los
demandados y gravó al demandante con las costas del
proceso (fi. 256 Cd).
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Al surtir el grado jurisdiccional de consulta en favor del
promotor del litigio, el Tribunal confirmó la decisión del a
quo, sin costas (fi. 12 Cd cdno. 2da instancia).
Advirtió que la discusión se limitaba a establecer si en
contra de lo previsto en el dictamen practicado por la Junta
Regional de Calificación de Invalidez, era viable tener el día
de ocurrencia del accidente, 15 de noviembre de 2010, como
fecha de estructuración de la pérdida de capacidad laboral.
Solo en caso afirmativo, indicó, habría lugar a «verificar la
procedencia de las pretensiones consecuenciales, dirigidas a
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condenar a las otras codemandadas al pago de una pensión
por ese riesgo».
Recordó que para resolver las controversias sobre la
pérdida de capacidad laboral, las juntas regionales y
nacionales se encuentran sometidas al Manual de
Calificación de Invalidez, que contiene las pautas técnico-
científicas elaboradas para tal fin. Destacó que los conceptos
emitidos por esos entes, recogen el criterio de expertos en
punto al estado de salud y su grado de afectación.
Explicó que lo anterior no es óbice para abordar su
discusión a través de un proceso laboral, de donde puede
surgir que los jueces del trabajo se aparten de sus
conclusiones. Sin embargo, dejó claro que para que ello luzca
posible, es necesario contar con otros medios de convicción
idóneos desde el punto de vista científico.
En ese contexto, asentó que la fecha de estructuración
de la invalidez emerge de la información documentada en la
historia clínica «y los resultados de los exámenes clínicos y de
ayuda diagnóstica, pudiendo ser anterior o corresponder a la
fecha en que se emita la calificación». Estimó que eso explica
que su determinación no coincida, necesariamente, con los
síntomas iniciales de la patología, ni con el «primer momento
en que una afectación haya sido conocida o diagnosticada,
como parece entenderlo la apoderada de la parte actora al
solicitar que se tenga como fecha de estructuración de la
invalidez del Señor Serna Medina, aquella en la que según
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documentos de folios 59 al 79 sufrió un accidente que le afectó
su miembro superior izquierdo». En cambio, explicó, ese
momento debe coincidir con la evolución de las «lesiones
causadas en ese infortunio», de suerte que se produzca la
limitación permanente de, al menos, el 50% de la capacidad
laboral.
Consideró que eso fue lo que se presentó en el caso bajo
estudio, en la medida en que la fecha dictaminada por la
Junta de Calificación (12 de mayo de 2015), estuvo
respaldada por un concepto de un especialista en fisiatría,
quien determinó para ese momento, un cuadro definitivo de
«muñeca anquilosada y pérdida total de funcionalidad mano
izquierda y pérdida parcial de funcionalidad hombro
izquierdo». Señaló que, por el contrario, el demandante se
limitó a expresar su propia percepción de su estado de salud,
sin aportar elementos con el peso científico requerido para
controvertir el dictamen estudiado. Concluyó que:
[...] teniendo en cuenta que la solicitud de reconocimiento y pago
de la pensión de invalidez impetrada (...) dependía de que se
tuviera como fecha de estructuración de la imposibilidad para
trabajar una distinta a la fijada por la respectiva junta, que por
lo esgrimido en precedencia no tenía vocación de prosperidad, la
decisión de la colegiatura no podrá ser otra distinta a confirmar
íntegramente la sentencia absolutoria de primer grado.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por el demandante, fue concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, que procede a resolver.
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V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende que la Corte case la sentencia recurrida, para
que, en sede de instancia, revoque la del a quo y, en su lugar,
acceda a las pretensiones de la demanda.
Con tal propósito formula dos cargos que, a pesar de
orientarse por diferente vía, serán estudiados de manera
conjunta a la par de su réplica, en razón a la correlación de
sus argumentos y finalidad.
VI. CARGO PRIMERO
Denuncia violación directa, por infracción directa, de
los artículos 7, literal c), y 91, numeral 1-literal a), del
Decreto 1295 de 1994, y 9 y 10, literal a) de la Ley 776 de
2002.
Sostiene que el Tribunal desatendió los preceptos
sustanciales denunciados, en cuanto consagran el derecho
de todo trabajador a ser afiliado al Sistema General de
Riesgos Laborales, reglamentan las prestaciones que este
cubre, dentro de estas, la pensión de invalidez, y determinan
«la carga del empleador de responder por las mismas en caso
de incumplir su deber de afiliación».
Afirma que el análisis del Tribunal se redujo a verificar
si se hallaba desvirtuada la fecha de estructuración de la
invalidez, consignada en el dictamen emitido por la Junta
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Regional convocada al proceso. Cuestiona que, al margen del
resultado de ese estudio, el juez plural no se hubiera ocupado
de definir «si el accionante tenía o no derecho al reconocimiento
pensional», así como a cargo de quién estaría la prestación y
desde qué fecha.
VII. CARGO SEGUNDO
Acusa violación indirecta, por aplicación indebida, de
las mismas disposiciones mencionadas en el cargo anterior,
en relación con los artículos 60 y 61 del Código General del
Proceso.
Sostiene que la transgresión de esas normas fue el
resultado de los siguientes errores manifiestos de hecho:
a) No dar por demostrado, estándolo, que la pérdida de
capacidad laboral del demandante es superior al 50%.
b) No dar por demostrado, estándolo, que la pérdida de
capacidad laboral del demandante se derivó de un accidente
de trabajo sufrido durante la vigencia de la relación laboral.
c) Dar por demostrado, sin estarlo, que la pensión de invalidez
del demandante, dependía de la fecha de estructuración de
esa invalidez y no de su pérdida de capacidad laboral que fue
superior al 50%.
d) No dar por demostrado estándolo, que al accionante no se le
afilió a Riesgos Profesionales durante la vigencia de la relación
laboral.
e) No dar por demostrado estándolo, que WILMAR ORTIZ
OSORIO y COOTRARIS, son solidariamente responsables por
las obligaciones derivadas de la relación laboral.
Como pruebas dejadas de apreciar, señala las
sentencias de primera y segunda instancia proferidas dentro
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vsl
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del proceso ordinario laboral adelantado previamente contra
Ortiz Osorio y Cootraris Ltda., y el dictamen proferido por la
Junta Regional de Calificación de Invalidez de Caldas.
Asegura que dicha omisión, hizo que el juez plural
perdiera de vista que estaban satisfechos todos los requisitos
legales para acceder a la pensión de invalidez, a cargo del
empleador y del obligado solidario.
Añade que, de acuerdo con la demanda inicial, el
proceso se encaminó a obtener el reconocimiento pensional
a cargo de Ortiz Osorio y Cootraris Ltda., en el mejor de los
casos, a partir de la ocurrencia del accidente de trabajo.
Explica que, en cualquier caso, el tallador de la alzada no
tuvo en cuenta que debía resolver sobre la existencia del
derecho, el responsable del pago de la prestación y la fecha
de causación, bajo la expectativa del demandante de que
fuera modificada la fecha de estructuración de la pérdida de
capacidad laboral o, aún si esta se mantuviera inalterada.
Concluye que:
De haberse apreciado y valorado correctamente tales pruebas de
conjunto, el Tribunal hubiese llegado a la conclusión de que por
ser la pérdida de capacidad laboral del demandante superior al
50%, derivada del accidente de trabajo sufrido durante la
vigencia del vínculo laboral, por no haber sido afiliado al Sistema
General de Riesgos Profesionales y por ser solidariamente
responsables por las obligaciones derivadas del vínculo laboral
JOSÉ WILMAR ORTIZ OSORIO y la COOPERATIVA DE
TRANSPORTES DE RISARALDA, surgía el derecho de mi
representado a que se reconociera y pagara a su favor la pensión
de invalidez de origen profesional.
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VIII. RÉPLICA
Tras un recuento del proceso, Cootraris Ltda.
manifiesta que la demanda de casación no debe prosperar,
porque las normas denunciadas en el primer cargo no eran
las llamadas a resolver la controversia y el Tribunal valoró
con acierto las pruebas adosadas al expediente.
IX. CONSIDERACIONES
El juzgador de la alzada concluyó que no existían
razones de índole técnico-científico para modificar la fecha
de estructuración de la pérdida de capacidad laboral del
actor. De esta suerte, la mantuvo en el 12 de mayo de 2015,
como lo dejó sentado la Junta Regional de Calificación de
Invalidez; así mismo, descartó que pudiera retrotraerse al 15
de noviembre de 2010, cuando el demandante sufrió el
accidente de trabajo que dio pie a sus dolencias. Añadió que,
en vista de lo anterior, no quedaba más que confirmar el fallo
absolutorio de primer grado, en la medida en que la
aspiración de reconocimiento pensional se hizo depender de
la modificación de tal fecha.
La censura se conforma con la primera conclusión y
vuelca su ataque contra la segunda. Es decir, no discute que
la pérdida de capacidad laboral se concretó el 12 de mayo de
2015, pero cuestiona la lectura que el ad quem efectuó sobre
las aspiraciones de la demanda. Sostiene que de ninguna
manera, puede entenderse que la pretensión de
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reconocimiento de pensión de invalidez estaba sujeta a la
modificación de la fecha de estructuración que fuera
dictaminada. Se duele de que, al tergiversar el planteamiento
del litigio, el Tribunal dejó de resolver sobre el derecho a
obtener la prestación reclamada, cuyos supuestos se hallan
plenamente configurados en este caso.
Delimitada así la controversia, la Sala abordará el
estudio de las piezas procesales y pruebas denunciadas en el
segundo cargo, empezando por la demanda inicial, obrante
de folios 2 a 10 del expediente.
Desde luego, aquella contiene un relato de los hechos,
de los cuales vale la pena destacar la referencia a la relación
de trabajo, vigente entre el 13 de octubre y el 15 de noviembre
de 2010, cuando el trabajador sufrió un accidente al
momento de realizar mantenimiento a uno de los
automotores a su cargo. En los numerales 7 y 8, su promotor
hizo énfasis en que no fue afiliado al sistema de seguridad
social, «en ninguna de sus contingencias», y que ni el
propietario de los vehículos, ni Cootraris Ltda., «se hicieron
responsables del accidente laboral». Así mismo, recordó que,
conforme al proceso ordinario laboral adelantado
previamente, era indiscutible la naturaleza y extremos de la
relación de trabajo, al igual que la condición de empleador de
José Wilmar Ortiz Osorio y la solidaridad en cabeza de la
Cooperativa mencionada.
Reprocha que la Junta de Calificación de Invalidez de
Caldas dictaminara 53.22% de pérdida de capacidad laboral,
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pero sin mayor sustento, concluyera que esta se produjo el
12 de mayo de 2015, siendo que se encuentra incapacitado
para trabajar desde cuando ocurrió el accidente mencionado.
Bajo ese horizonte, pidió declarar que la pérdida de
capacidad laboral se estructuró el 15 de noviembre de 2010,
día en que ocurrió el accidente de trabajo que lo afectó.
Además, reclamó:
2. Que se declare que de haber sido afiliado el accionante al SISS,
específicamente a riesgos laborales, tendría derecho al
reconocimiento y pago a su favor y a cargo de la ARL, de la
pensión por invalidez de origen profesional, como consecuencia
de la pérdida de capacidad laboral sufrida con ocasión del
accidente de trabajo del 15 de noviembre de 2010.
3. Que se declare que por la falta de afiliación al ISS, quien debe
responder por las contingencias que abarca el Sistema es
directamente el empleador.
4. Que se condene solidariamente a JOSÉ WILMAR OSORIO
ORTIZ (sic) Y COOPERATIVA DE TRANSPORTADORES DE
RISARALDA LTDA. al pago a favor de mi representado, de la
PENSIÓN DE INVALIDEZ POR ORIGEN LABORAL a partir del 15
de noviembre del ario 2010, fecha de ocurrencia del accidente,
con su correspondiente retroactivo pensional.
De lo resumido y transcrito, emerge paladino que el
actor dirigió la pretensión de pago de la pensión de invalidez
hacia el empleador y el responsable solidario, y la edificó
sobre la falta de afiliación al sistema durante la vigencia del
vínculo laboral. Lo anterior, sin perjuicio de que también
decidiera controvertir la fecha de estructuración de la
pérdida de capacidad y, por ende, la de causación de la
prestación, que iría aparejada, por considerar que la merma
fisica se materializó en el mismo momento del accidente, que
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no cuando los estudios médicos concluyeron que las secuelas
serían definitivas.
Lo que queda en evidencia es que en busca de un mejor
y mayor reconocimiento económico, el demandante introdujo
un debate adicional sobre la fecha de estructuración del
estado de invalidez. No obstante, ello no hacía perder el
rumbo trazado hacia el reconocimiento de las prestaciones
propias del sistema de riesgos laborales, en cabeza del
empleador omiso y de los demás obligados. Dicho de otro
modo, de la estructura lógica de los planteamientos de la
demanda, no emergen elementos para inferir que la
exigibilidad de la pensión reclamada estaba supeditada al
resultado del debate mencionado.
Entonces, aflora prístino que el juez de la alzada se
equivocó de la manera indicada por la censura, en tanto
tergiversó el contexto fáctico y las pretensiones planteadas
desde el comienzo del litigio. Tal dislate lo llevó a concluir,
equivocadamente, que solo una modificación de la fecha de
consolidación de la invalidez, abriría paso el estudio del
derecho a la pensión correspondiente.
La anterior conclusión cobra mayor fuerza y sentido, si
se tiene en cuenta que, a la luz de las otras pruebas
denunciadas, en particular, el dictamen de pérdida de
capacidad laboral, el actor reunió las condiciones que lo
habrían hecho acreedor a una prestación como la reclamada,
en el marco del Sistema General de Riesgos Laborales.
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Según la ponencia presentada para la calificación del
estado de salud del actor (fi. 59), la pérdida de capacidad
laboral es del 53.22%, con origen en «accidente de trabajo».
En ese contexto, conviene no olvidar que para los efectos del
sistema, se considera inválida la persona que por causa de
origen profesional, no provocada intencionalmente, hubiese
perdido el cincuenta por ciento (50%) o más de su capacidad
laboral (artículos 1 y 9 de la Ley 776 de 2002).
Siendo ello así, tal cual lo plantea la censura, era
perentorio que el juez plural se hubiera ocupado de definir
si, al encontrarse configurados los supuestos para acceder a
la prestación, esta carga debía ser asignada a los convocados
al proceso. Con mayor razón, en la medida en que la
intervención en la alzada, provino de la aplicación de una
figura tutelar de los derechos sustanciales, como es el grado
jurisdiccional de consulta.
Conforme lo expuesto, queda claro que el Tribunal
incurrió en los dislates endilgados. En consecuencia, se
casará la decisión de segundo grado, en cuanto confirmó la
absolución por pensión de invalidez de origen laboral.
Sin costas en el recurso extraordinario, dada su
prosperidad.
X. SENTENCIA DE INSTANCIA
Corresponde a la Sala abordar el grado jurisdiccional de
consulta en favor del demandante, en razón al resultado
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totalmente absolutorio en primera instancia. No obstante,
cumple acotar que, de acuerdo con lo explicado en sede de
casación, se encuentra fuera de controversia que la pérdida
de capacidad laboral del actor se estructuró el 12 de mayo de
2015.
De esta suerte, lo primero que se trae a colación es que
como se anticipó en sede extraordinaria, el dictamen obrante
en el proceso da cuenta de una pérdida de capacidad laboral
por el orden del 53.22%, con origen en un accidente de
trabajo (fi. 59).
Ahora bien, para verificar a cuál evento corresponden
las secuelas descritas en el dictamen, se advierte que bajo el
título de fundamentos de hecho, dicho documento describe
lo siguiente:
[...] cuadro de 51 Mes (sic) de evolución consistente en trauma
superior derecho al caerle el vehículo el cual reparaba,
ocasionándole fractura de cúbito y radio izquierdo. Por lo cual
fue remitido a la clínica del Seguro Social, donde fue atendido por
el Sisben, por lo cual fue inmovilizado durante 45 días. Al cabo
del tiempo presenta equimosis con mejora parcial del mismo, sin
tener una adecuada atención dejando como secuela distrofia y
síndrome regional complejo del mismo. Actualmente, refiere dolor
e impotencia funcional de la mano y el antebrazo izquierdo. Al
examen físico se observa deformidad en garra de la mano
izquierda, frialdad distal y atrofia de idem.
Tras referirse a los diagnósticos de ortopedia y fisiatría,
el mismo documento concluye: «pérdida total de
funcionalidad de mano izquierda y pérdida parcial de
funcionalidad hombro izquierdo».
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Como quiera que el dictamen, elaborado el 18 de junio
de 2015, remite al accidente ocurrido más de 4 arios atrás,
durante la reparación de un vehículo, resulta útil destacar el
formato de atención de urgencias emitido el 15 de noviembre
de 2010 (fi. 79). Este último da cuenta, precisamente, de que
ese día el actor fue llevado a la clínica con un trauma en la
muñeca izquierda. Además, indica que se trata de un
paciente «que mientras arreglaba un carro recibió trauma con
herramienta al caerle esta en muñeca izquierda, con posterior
dolor, deformidad y limitación funcional».
Así las cosas, fluye claro que las secuelas que
condujeron a la pérdida de capacidad laboral tuvieron origen
en el accidente acaecido el 15 de noviembre de 2010, cuando
el actor reparaba un vehículo, del cual se desprendieron los
elementos que impactaron su brazo.
Reafirma lo anterior, el hecho de que a continuación del
mencionado accidente, lo que sigue es una secuencia en la
atención médica con el objeto de tratar sus consecuencias.
Es así como el documento de folio 78, emitido el 10 de marzo
de 2011 por la Clínica Aman S.A., habla de un «paciente con
secuelas de fractura de radio con síndrome distrófico. Realiza
30 sesiones de fisioterapia con mejoría parcial, hay
disminución de edema. Movilidad parcial en flexión de muñeca
y dedos, limitada para extensión y pronosupinación»;
adicionalmente, describe dolor y limitación articular en
hombro y codo, y ordena nueva valoración por ortopedia.
7 días después, el 17 de marzo de 2011, la valoración
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por ortopedia realizada por el Hospital de Caldas (fi. 75)
arroja como diagnóstico «dolor crónico intratable», describe un
«hombro congelado, secuelas fractura de antebrazo izquierdo»,
solicita revisión por clínica del dolor, con la observación de
«síndrome doloroso regional complejo». Así mismo, a una
cadena de conceptos y observaciones en el mismo sentido, se
une el de los profesionales del Hospital Departamental de
Santa Sofía de Caldas (fls. 63 y 64), quienes solicitan el
suministro de tramadol al paciente, en vista del «dolor severo
incapacitante». También, el de la IPS Caprecom, Clínica
Manizales, que anota «mano izquierda rígida con flexo de 30
grados con cambios de atrofia y vasculopatía. No pronóstico
de recuperación» (fi. 62).
Así las cosas, no queda duda de que la pérdida de
capacidad laboral del actor es el resultado de las secuelas
ocasionadas por el accidente ocurrido el 15 de noviembre de
2010.
Ahora bien, además de que el dictamen de folio 59 lo
califica como un accidente de trabajo, se agrega que el suceso
dañino acaeció en vigencia del contrato laboral celebrado con
el demandado José Wilmar Ortiz Osorio. Este vínculo se
encuentra plenamente demostrado en el proceso, porque así
lo aceptó el citado empleador al contestar la demanda.
También, porque de acuerdo con la parte resolutiva de las
sentencias obrantes de folios 11 a 57, la jurisdicción laboral
declaró su existencia entre el 13 de octubre y 15 de
noviembre de 2010, profirió condena al pago de 179 días de
incapacidad a causa del accidente y declaró a Cootraris Ltda.
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solidariamente responsable de las obligaciones laborales que
de allí se derivaran.
En ese contexto y como factor fundamental para
resolver el litigio, conviene recordar que al contestar la
demanda, el empleador Ortiz Osorio admitió que no afilió al
trabajador al Sistema General de Riesgos Laborales. De ahí
que esta conducta resulta reprochable y debe generarle
consecuencias patrimoniales, de cara al derecho
fundamental a la seguridad social y, particularmente, a la
prestación reclamada. Así se afirma, porque si quien está
llamado a proteger los riesgos propios de la actividad del
trabajador a su servicio, ni siquiera lo afilia al sistema, mal
podría exonerarse de su responsabilidad en el pago de las
prestaciones que le hubieran correspondido al asalariado.
Como lo ha explicado esta Corporación, la
responsabilidad por los riesgos laborales está a cargo del
empleador y surge desde el inicio de la relación laboral. De
ahí que para que aquel se libere, opere la subrogación del
riesgo e inicie la cobertura del sistema, «se requiere que ocurra
la afiliación que está a cargo del empleador, en tratándose de
trabajadores dependientes» (CSJ SL4572-2019). Por tanto,
mientras no se produzca tal afiliación, el riesgo de orden
laboral y las consecuencias que le son propias, siguen a cargo
del dador del laborío.
Ahora bien, la Sala no ignora que en particulares
eventos, la Corte ha asentado que solo cuando se estructura
la condición de invalidez, el trabajador es beneficiario de la
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prestación reclamada (CSJ SL366-2019). Este parámetro
pone sobre la mesa que al 12 de mayo de 2015, cuando de
acuerdo con el dictamen se consolidó la pérdida de capacidad
laboral, el contrato de trabajo ya no se encontraba vigente,
en cuanto sus extremos inicial y final datan del 2010.
Sin embargo, esta situación no afecta el razonamiento
que se viene elaborando, en la medida en que el criterio
expuesto en el precedente mencionado tuvo en cuenta la
afiliación del trabajador al Sistema General de Riesgos
Laborales, con posterioridad a la ocurrencia del accidente,
hecho que aquí no se presentó. De igual manera, en esa
oportunidad resultó relevante que el trabajador estuvo bajo
la cobertura y tratamiento de la administradora de riesgos
laborales, por cerca de 10 arios anteriores a la calificación de
la invalidez. Tales supuestos, que no coinciden con los aquí
estudiados, fueron los que llevaron a asignar el
reconocimiento pensional a la administradora de riesgos
laborales y no al empleador omiso.
Así las cosas, la Sala entiende que la fecha de
estructuración de la pérdida de capacidad laboral del 53.22%
data del 15 de mayo de 2015, y esto define la causación o el
nacimiento del derecho bajo los parámetros de la Ley 776 de
2002 y demás normas reglamentarias y modificatorias. Sin
embargo, ello no quita que la fuente de las secuelas
incapacitantes fue el accidente de trabajo acontecido estando
el trabajador al servicio de José Wilmar Ortiz Osorio, quien
no lo afilió al Sistema General de Riesgos Laborales y, con
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ello, lo privó de toda la asistencia y prestaciones propias del
sistema.
Por lo expuesto, queda claro que producto del accidente
de trabajo comentado, el actor padece una condición
incapacitante cuya proporción se encuadra en los supuestos
del artículo 9 de la Ley 776 de 2002, para acceder a la
pensión de invalidez de origen laboral. Sin embargo, como
quiera que aquel nunca fue afiliado al Sistema General de
Riesgos Laborales, queda en cabeza del empleador la
obligación de reconocimiento y pago de dicha prestación, al
tenor del artículo 4, literal e), y del artículo 91, literal a,
numeral 1, del Decreto 1295 de 1994.
Lo expuesto hasta este punto, deviene útil para
descartar la mayoría de los medios y argumentos de defensa
de los demandados José Wilmar Ortiz Osorio y Cootraris
Ltda. Resta por estudiar si, como lo plantea el primero, era
necesario un mínimo de semanas de cotización para acceder
a la prestación reclamada, que no satisfizo el trabajador, en
cuanto el vínculo duró poco más de un mes.
La Sala descarta tal argumento con base en lo explicado
en la sentencia CSJ SL, 2 ago. 2013, rad. 38587, reiterada
en la CSJ 5L913-2013. De cara a idéntica inquietud, en la
segunda providencia mencionada la Corte recalcó que la falta
de afiliación deriva en la imposición del pago de la pensión
de invalidez, sin que para ello sea necesario acreditar las
semanas previstas en el Sistema General de Seguridad Social
pues, como se enserió en la primera de las citadas:
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55
Radicación n.° 79683
[...] cuando el empleador no ha cumplido su obligación de afiliar
al sistema, lo que apareja que no haya efectuado el pago de las
cotizaciones en pensiones, y acontezca el riesgo que aquellas
protegen, le corresponde asumir la pensión, pues no es posible
que se pierda el derecho pensional por la incuria de quien estaba
obligado a aportar a la seguridad social integral.
En efecto, si quien estando llamado a proteger los riesgos propios
de la seguridad social, a través de las cotizaciones al sistema, ni
siquiera afilia al empleado, no puede exonerarse de su
responsabilidad en el pago de la pensión y eso es precisamente
lo que concluyó el juzgador de segundo grado al resolver la
controversia, esto es, que ante la inexistencia de la afiliación en
pensiones, le correspondía asumir el riesgo, dado que no lo había
subrogado, y por ello no advierte esta Sala el dislate jurídico al
que se hace referencia.
Ahora bien, aunque tales pronunciamientos se
refirieron a situaciones estructuradas antes de la Ley 776 de
2002, no hay razones para prodigar una solución diferente
bajo esta última disposición, que es la aplicable al caso. Así
se afirma, porque el criterio sentado por la Corte privilegia el
derecho fundamental a la seguridad social, imperante en
ambos contextos normativos. También, porque, en cualquier
caso, esa densidad mínima de semanas no está contemplada
en la mencionada Ley, que puntualmente exige la condición
de afiliado y la pérdida de capacidad laboral superior al 50%
(artículos 1, 9 y 10).
La excepción de prescripción propuesta por la
Cooperativa accionada, no arriba a buen puerto, como quiera
que la pensión se causó el 12 de mayo de 2015, fecha de
estructuración de la invalidez, al paso que la demanda se
presentó el 19 de agosto siguiente (fi. 1), dentro de los tres
arios que prevé el ordenamiento procesal
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Radicación n.° 79683
Conforme a lo anterior, se revocará la sentencia de
primer grado y, en su lugar, se declararán no probadas las
excepciones propuestas y se condenará al empleador José
Wilmar Ortiz Osorio y solidariamente a Cootraris Ltda., al
reconocimiento y pago de la pensión de invalidez a favor del
actor, a partir del 12 de mayo de 2015.
En cuanto al ingreso base de liquidación, al contestar
la demanda, el empleador dijo acogerse a lo acreditado y
señalado en el proceso anterior. De esta suerte, la Sala
observa que según la parte resolutiva de la sentencia obrante
de folios 42 a 57, proferida por la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Manizales, se dispuso el
pago de 179 días de incapacidad, para un total de
$5.116.416. Estos datos permiten concluir que el trabajador
devengaba $28.583 diarios, es decir, $857.499 mensuales
en el ario 2010, que indexados al 12 de mayo de 2015
ascienden a $993.230.
Conforme al porcentaje de pérdida de capacidad
asignado al actor (53.22%), tiene derecho a una pensión de
invalidez equivalente al 60% del ingreso base de liquidación
(Ley 776 de 2002, artículo 10, literal a), esto es, a $595.938.
Ahora bien, este valor es inferior al salario mínimo legal
mensual vigente para el ario 2015 esto es, $644.350. Por
ende, se tendrá a este último como el monto de la primera
mesada.
El retroactivo causado y pendiente de pago se determina
de la siguiente manera:
SCLAPT-10 V.00 22
Radicación n.° 79683
TOTAL MESADAS
VALOR N°, VALOR
FECHAS
DE LA DE TOTAL
INICIO FIN MESADA PAGOS ANUAL
12/05/2015 31/12/2015 $ 644.350 8,63 $ 5.562.888
1/01/2016 31/12/2016 $ 689.455 13 $ 8.962.915
1/01/2017 31/12/2017 $ 737.717 13 $ 9.590.321
1/01/2018 31/12/2018 $ 781.242 13 $ 10.156.146
1/01/2019 31/12/2019 $ 828.116 13 $ 10.765.508
1/01/2020 31/12/2020 $ 877.803 13 $ 11.411.439
1/01/2021 28/02/2021 908.526 2 $ 1.817.052
58.266.269
Las mesadas atrás relacionadas y las que se sigan
causando hasta el momento del pago, deberán ser indexadas
de acuerdo con la variación del índice de precios al
consumidor, desde la fecha de exigibilidad de cada una,
hasta aquella en se realice el pago, conforme a la siguiente
fórmula:
VA = VH x IPC Final
IPC Inicial
Donde:
VA = Valor actualizado
VH = Cada una de las mesadas pensionales debidas.
IPC Final= índice de precios al consumidor correspondiente al
mes en el que se efectuará el pago.
IPC Inicial= Índice de precios al consumidor correspondiente al
mes de causación de cada una de las mesadas pensionales a
favor del demandante.
Costas en las instancias a cargo de los demandados.
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Radicación n.° 79683
XI. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, CASA la sentencia
dictada el 10 de octubre de 2017, por la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, dentro
del proceso ordinario laboral seguido por JORGE HERNÁN
SERNA MEDINA contra JOSÉ WILMAR ORTIZ OSORIO, la
COOPERATIVA DE TRANSPORTADORES DE RISARALDA
-COOTRARIS LTDA y la JUNTA REGIONAL DE
CALIFICACIÓN DE INVALIDEZ DE CALDAS, en cuanto
confirmó la absolución de los dos primeros demandados.
En instancia, revoca la sentencia proferida el 31 de
marzo de 2017 por el Juzgado Tercero Laboral del Circuito
de Manizales y, en su lugar:
Primero. Declara no probadas las excepciones
propuestas por los demandados JOSÉ WILMAR ORTIZ
OSORIO y COOTRARIS LTDA.
Segundo. Condena a JOSÉ WILMAR ORTIZ OSORIO
y solidariamente a COOTRARIS LTDA., al reconocimiento y
pago de la pensión de invalidez de origen laboral, a favor del
demandante JORGE HERNÁN SERNA MEDINA, a partir del
12 de mayo de 2015 y en cuantía inicial de $644.350. A 28
de febrero de 2021, la mesada asciende a $908.526.
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Radicación n.° 79683
Tercero. Condena a JOSÉ WILMAR ORTIZ OSORIO y
solidariamente a COOTRARIS LTDA., al pago de
$58.266.269 a favor del demandante JORGE HERNÁN
SERNA MEDINA, por las mesadas causadas hasta el 28 de
febrero de 2021, sin perjuicio de las que se sigan causando.
Este valor deberá ser indexado desde la causación de cada
una de las mesadas, hasta la fecha en se realice el pago, de
conformidad con la fórmula incorporada en la parte
considerativa.
Costas como se dijo.
Cópiese, notifiquese, publíquese, cúmplase Y
devuélvase el expediente al Tribunal de origen.
DONALD JOSÉ DDC PONNEFZ
JIMENA-ISABEL-GODOY-FMARDO
JO1dE PRAD ÁNCHEZ
SCLAJPT-10 V.00 25