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ORGANIZACIÓN CONSTITUCIONAL

DEL ESTADO
MIGUEL CUADRADO GARCÍA
Prof. María Fraile
2º Derecho y Economía
Curso 2022/23
TEMA 1: “PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y ELECCIONES”
1. Principio de soberanía popular

1.1 El principio de soberanía popular como conquista


Artículo 1: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho”
El punto de partida de este principio se encuentra en las Revoluciones liberales. El poder va a
ser reconocido al pueblo y no al gobernante. Esto se ve en la Declaración de Derechos del
Hombre y el Ciudadano (1789) que recoge en sus artículos 3 (la única fuente soberana) y 6
(todos los ciudadanos tienen derecho a participar en la creación de la ley como expresión de la
voluntad popular) las bases de este principio.
La participación como espina dorsal del principio democrático (los poderes del Estado emanan
del pueblo, el cual es el poder constituyente y el titular de la soberanía) y como derecho
fundamental de los individuos. El derecho de voto debe ir acompañado de otros derechos
políticos.
En un comienzo, con el Estado Liberal, el poder se reconoce a la nación, la cual está formada
por ciudadanos, sin embargo, no todos eran considerados ciudadanos. Fue necesario dar un
segundo paso, cuando el sufragio censitario se sustituye por el sufragio universal, que es cuando
el estado se podrá considerar democrático. Pese a eso, hasta el primer cuarto del siglo XX, tan
solo tenían opción a voto los varones, independientemente de su situación.
1.2 El cuerpo electoral
Este concepto va a servir para designar quien tiene la voz del pueblo. El titular de la soberanía
es el pueblo y el cuerpo electoral los ciudadanos del pueblo que representan a dicho pueblo,
pues este está restringido a los extranjeros, es por ello por lo que no coincide al 100% con el
pueblo.
1.3

Artículo 1.2 CE: “La soberanía nacional (no popular) reside en el pueblo español, del que
emanan los poderes del Estado.”
Aclara que el pueblo solo es uno en su conjunto.

2. El derecho de participación política: modalidades de participación


La participación no es, o suele ser, directa debido a dos cuestiones: a las grandes poblaciones
que hay actualmente y a la complejidad de las decisiones políticas que no pueden ser resueltas
con un sí o no. Existen dos modalidades de representación: la democracia directa y la
democracia representativa.
Representar significa hacer presente a algo o a alguien en algún espacio en el que de otra forma
no estaría presente. En la representación política, es espacio es el Estado. Esta representación
puede darse por dos formas: el mandato imperativo y el mandato representativo.
El mandato imperativo se refiere a que los electores van a elegir a determinados individuos
con unas instrucciones muy concretas, de las cuales el representante no se puede salir, o sino
deberá consultarlo. El foco está puesto en el contenido de ese mandato. Es un sistema inflexible
y rígido. Fue popular durante la Edad Medieval, tenía lugar en los parlamentos medievales.
Por el contrario, en el mandato representativo, los electores dan su confianza para que tomen
decisiones en su nombre, pero siguiendo el criterio del elegido. No hay instrucciones, sino que
hay un voto de confianza “te elijo a ti para que tú tomes decisiones en mi nombre”. Es
incorporado una vez llega la soberanía nacional y es el criterio que se aplica de manera
generalizada.
Desde el momento en el que se eligen los representantes ganadores, estos representarán a todo el
pueblo no tan solo a sus votantes. Tanto los representantes como los representados son
individuos concretos, no grupos, pese a que existan los partidos políticos, los cuales
canalización la opinión política del cuerpo electoral. La representación es entre individuos
concretos: relación representado-representante.

La confianza otorgada por el mandato representativo se ha de revalidar en el tiempo debido a


que no hay instrucciones de los representados, y es por ello por lo que existen las elecciones
periódicas. “Un parlamento inamovible es mucho más insultante que un rey inamovible”.

Estos aspectos se ven reflejados en nuestra constitución en el Artículo 67.2: “Los miembros de
las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.”
Artículo 6:
“Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y
manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación
política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la
Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”
Esto se contradice en cierta medida con la disciplina de partido (votar todos en conjunto
siguiendo lo impuesto por la cabeza del partido).
El escaño pertenece al representante, no al partido por el que concurrió la persona que luego ha
sido elegida representante. La expulsión del partido de un representante no supone la renuncia al
escaño en esa legislatura (esto puede inducir al transfuguismo).

Artículo 23:
“1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por
medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal.”

La participación a que se refiere este derecho es exclusivamente la de carácter político,


el Art. 23 se refiere a la parte política, ser elegido y poder elegir de carácter territorial en
elecciones a instituciones de ámbito territorial (CCGG, Parlamentos CCAA y
Ayuntamientos)
Se deduce de la apelación al “sufragio universal”: el que ostenta todo ciudadano en
cuanto tal, no en cuanto abogado, médico, ingeniero o cualquier otra categoría o
filiación.
En el art. 23 quedan fuera otras formas de participación electiva (profesional, sindical,
etc.) Por ejemplo, si en una empresa hay elecciones para elegir los cargos, no están
protegidos por el art. 23, solo protege a los de ámbito territorial.
Este artículo no protege fórmulas de participación diferentes a las de carácter político.
Las elecciones que no son de carácter político no están cubiertas por este derecho.
3. Instituciones de democracia directa
Estas instituciones además de dar una imagen más fiel de la opinión del pueblo al estar unidos
en una institución también ayudan a aumentar la democracia y la participación de los
ciudadanos en la vida política.
Las tres instituciones de democracia directas las cuales ha reconocido el TC son el referéndum,
el régimen de concejo abierto y la iniciativa legislativa popular.
El referéndum es una técnica que permite someter una determinada decisión al cuerpo
electoral. Estos referendos pueden ser vinculantes o consultivos. También pueden ser
obligatorio/preceptivo o facultativo/potestativo. Se ha empleado en varias ocasiones: para
aprobar la LPRP, la CE1978, para permanecer en la OTAN y para la creación de una
Constitución Europea.
Existen varios referendos previstos en la CE:
A) Referéndum consultivo del art 92: se refiere a las decisiones políticas de especial
trascendencia, convocado por el Rey, a propuesta del Presidente del Gobierno, previamente
autorizada por el Congreso de los Diputados (por mayoría absoluta) y siendo necesaria una Ley
Orgánica para regular las condiciones y el procedimiento de las distintas modalidades de
Referéndum previstas en la CE.
Este artículo se desarrolló por LO 2/1980 denominada LOMR (Ley Orgánica sobre modalidades
de Referéndum) y hasta la fecha se han realizado dos consultas: la de 1986 sobre permanencia
en la OTAN y en 2005 sobre el proyecto de Tratado por el que se establece una Constitución en
Europa.
B) Los previstos para la reforma de la CE: habrá que distinguir si la reforma es parcial o total.
•Reforma ordinaria (parcial): se aplica el art 167 CE y sus notas son: 1º facultativo 2º se necesita
mayoría de 3/5 de cada Cámara 3º si no se aprueba por el procedimiento anterior, pero se
obtiene mayoría absoluta del Senado, el Congreso la puede aprobar con mayoría de 2/3. Por
último, aprobada la Reforma se necesita un referéndum para ratificarla, si la han solicitado una
décima parte de los miembros de cualquier Cámara, dentro de 15 días desde la aprobación.
•Reforma agravada (Total o partes esenciales de la CE): (es decir, Título Preliminar; Capítulo II;
Sección 1ª; Título I o Título II). Se aplica el art 168 CE que es el procedimiento agravado, con
la mayoría de 2/3 y el Referéndum es obligatoria/preceptivo sin que medie petición alguna, con
la disolución inmediata de las Cortes y las nuevas Cortes tendrán que ratificar la decisión y
estudiar el nuevo texto constitucional y aprobarse por mayoría de 2/3 de ambas Cámaras. Una
vez aprobada la Reforma, se somete a Referéndum para su ratificación.
C) Consultas sobre asuntos políticos de gran importancia en una CCAA:
Otros referendos contemplados tienen que ver con el estado de las autonomías, como el de la
iniciativa del proceso autonómico, la aprobación o la reforma de un Estatuto de Autonomía.
La autorización de un referéndum debe ser otorgada por el Estado como se recoge en el Artículo
149.1.32, pues es una competencia exclusiva del Estado. Es por esto por lo que el referéndum
de Cataluña fue ilegal. El referéndum es distinto de la consulta, debido a que el referéndum
tiene carácter electoral y más formal.
La segunda técnica es el régimen de concejo abierto, la cual se da en municipios que no tienen
organización municipal. Se trata de una asamblea municipal en la cual todos los vecinos de un
municipio se reúnen para tomar las decisiones que afecten a dicho pueblo. El gobierno y la
administración municipales corresponden a un alcalde elegido directamente por los vecinos, y a
una Asamblea vecinal formada por todos los electores. Esto se contempla en el Artículo 140 y
fue desarrollado por art 29.3 LBRL.
“La Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Estos gozarán de personalidad
jurídica plena. Su gobierno y administración corresponde a sus respectivos Ayuntamientos,
integrados por los Alcaldes y los Concejales. Los Concejales serán elegidos por los vecinos del
municipio mediante sufragio universal, igual, libre, directo y secreto, en la forma establecida
por la ley. Los Alcaldes serán elegidos por los Concejales o por los vecinos. La ley regulará las
condiciones en las que proceda el régimen del concejo abierto.”
Este régimen está reservado para localidades que tradicionalmente siguiesen dicho régimen o
para localidades para las cuales este régimen haga más eficiente la gestión de los recursos. En la
CAM existen dos pueblos con este régimen.
La tercera institución de democracia directa sería la iniciativa legislativa popular, la cual
daremos en temas posteriores (art 87.3 CE. Desarrollado por LO 3/84 y reformada por LO
4/06.)

4. Democracia representativa: Derecho de sufragio y proceso electoral.


Por lo general, no hay muchas directrices de la intervención del pueblo en la vida política, sin
embargo, la Constitución Española sí que establece una gran cantidad de principios, los cuales
se desarrollan en una gran cantidad de leyes.
Pese a que el legislador es el que crea la ley electoral, esta sigue siendo muy rígida y difícil de
reformar, al nivel de la CE. Esto se debe a que el legislador se trata del Parlamento, el cual se ha
beneficiado del sistema electoral para tener la mayoría en el Congreso.
Varios artículos en los que se menciona algo del régimen electoral de España son los artículos
13, 23, 64, 140, 68 ,69 y 152. (Ampliado en temas posteriores).

PRÁCTICA 1: DERECHO DE SUFRAGIO


Artículo 23: “1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos,
directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por
sufragio universal.
2. Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos
públicos, con los requisitos que señal las leyes.”
Hablamos de derecho de sufragio para referirnos al proceso de participación en la formación de
la voluntad estatal. Cada ciudadano podrá expresar su ideología individual sobre cómo debe
formar el Estado su voluntad.
No todo fenómeno de participación es el ejercicio del derecho de sufragio, como el participar en
las elecciones de una corporación profesional, elegir los representantes de los trabajadores en
una empresa… Este derecho se trata de un derecho de configuración legal.
Este derecho de sufragio se ve protegido también por el Artículo 3 del Protocolo Adicional del
Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales.
El derecho de sufragio está garantizado para los ciudadanos, no para cualquier otro ente de
canalización de la opinión popular como son los partidos políticos. Es decir, nos referimos a
personas físicas y no a personas jurídicas cuando hablamos del derecho de sufragio. Dentro de
los ciudadanos están incluidos tanto los nacionales como los pertenecientes a la Unión Europea,
pues se tuvo que reformar el Artículo 13.2 CE para que los extranjeros pudiesen ejercer también
el sufragio pasivo, y no solamente el activo, aunque esto queda restringido únicamente a las
elecciones municipales.
Dentro del derecho de sufragio podemos encontrar dos dimensiones diferentes, el sufragio
activo (derecho de elegir) y el sufragio pasivo (derecho de ser elegido).
El derecho de sufragio activo se protege en el Art. 23.1 CE y tiene desarrollo en otros Artículos
como el 68, 69 y 140. En la Constitución se garantizan las elecciones periódicas para mantener
la democracia de las instituciones y se describe que el sufragio será: universal, libre, igual,
directo y secreto.
Por otra parte, el derecho de sufragio pasivo se establece en el Art. 23.2 CE y se trata del
derecho a acceder al cargo de representante en condiciones de igualdad, pero también al derecho
de permanecer en el mismo, puesto que se vota a las personas y no a los partidos políticos, y al
derecho de ejercer las funciones inherentes a dicho cargo representativo.
Si un ciudadano ve vulnerado su derecho de sufragio este podrá presentar un recurso de amparo
al Tribunal Constitucional, existiendo un tipo de este recurso especializado en el derecho de
sufragio; el recurso de amparo electoral. Este se diferencia en que sigue un procedimiento
preferente y sumario: contencioso electoral. El ciudadano puede apelar la sentencia del TC al
Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, el cual ya ha resuelto en varias
ocasiones casos en relación al derecho de sufragio, como por ejemplo uno contra el RU sobre el
derecho de sufragio de reclusos en centro penitenciario.
TEMA 2: “LOS PARTIDOS POLÍTICOS”
1. Posición constitucional de los partidos políticos: una forma específica de
asociación.
Derecho de asociación: Artículo 22.
“1. Se reconoce el derecho de asociación.

2. Las asociaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales.

3. Las asociaciones constituidas al amparo de este artículo deberán inscribirse en un registro a los solos
efectos de publicidad.

4. Las asociaciones sólo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de resolución
judicial motivada.

5. Se prohíben las asociaciones secretas y las de carácter paramilitar.”

En este Art 22 la CE realiza un reconocimiento genérico del derecho de asociación a los grupos
intermedios entre el Estado y la ciudadanía. Son todos los tipos de asociaciones, si bien algunas
tienen un tratamiento especial, en la propia CE, adquiriendo una relevancia constitucional: y que
el TC les denomina asociaciones de relevancia constitucional:
Sindicatos: Artículo 7
Confesiones religiosas: Artículo 16.3
Artículo 6 (Partidos políticos):
“Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y
manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación
política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la
Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”
Los partidos políticos son indispensables para la participación del pueblo en la vida política y
electoral. Sirven para reducir las posibilidades de voto, para identificar las distintas opciones
sobre la mesa y permite elegir y formar al personal político.
Pese a esta necesidad actual, al inicio hubo un cierto recelo a legalizar los partidos políticos,
pese a que ya existían asociaciones con ideología, las cuales no participaban en la vida electoral.
Este recelo inicial continuó hasta terminada la segunda guerra mundial, cuando los partidos
políticos comienzan a tener reconocimiento en las distintas constituciones y una mayor
organización, viviendo actualmente en un Estado y una democracia de partidos, el cual está
pervertido.
Además, pese a que se supone que el funcionamiento interno de los partidos es democrático esto
está cogido con pinzas puesto que la dirección del partido suele decidir el rumbo ideológico del
grupo parlamentario.
Problemas de la PRIMACÍA DE LOS PARTIDOS.
1. La mayoría de nuestras elecciones tienen listas cerradas, lo que va a permitir que no hay un
protagonismo excesivo de los presidentes.
2. Funcionamiento de las propias cámaras: congreso y senado. Dan un protagonismo a los
grupos parlamentarios.
3. La democracia, funcionamiento, interna de los partidos en España llega a niveles muy
formales, llega lo mínimo para considerar que su funcionamiento es democrático.
4. No todos los representantes están de acuerdo y ni están en consenso, sin embargo, se ponen
de acuerdo para ciertos temas.

• Naturaleza jurídica de los partidos políticos:


Un partido político es una asociación, es decir, una agrupación voluntaria de individuos que
aspira a logara el poder político con el fin de hacer cumplir su programa de gobierno e
ideología. Como asociación, están sujeta al Artículo 22 de la CE
Los partidos NO son órganos del Estado, sino asociaciones privadas, encuadrables en el art. 22
CE (derecho de asociación). Un derecho fundamental. Por ello, son aplicables las garantías que
el ordenamiento jurídico brinda para proteger los DDFF.

2. Régimen jurídico de los partidos políticos: creación; organización y


funcionamiento; actividades; financiación.
Aparte del Artículo 6 de la CE, los partidos políticos se rigen por la Ley Orgánica 6/2002 de
partidos políticos, de 27 de junio, y en cierta medida también por la Ley Orgánica 1/2002
reguladora del derecho de asociación, de 22 de marzo. Esta ley se completa con la Ley
Orgánica de Financiación de los Partidos Políticos (LO 8/2007).
LO 6/2002
i) El órgano supremo del partido ha de ser una Asamblea integrada por todos los miembros de ese
partido (directamente o mediante compromisarios). Compromisarios: representante de los afiliados de
un partido.

ii) Los órganos de Gobierno de representación deben elegirse directa o indirectamente mediante sufragio
libre y secreto de los militantes. Su renovación es como máximo cada 4 años

iii) Los Estatutos deben recoger ciertos derechos de los afiliados: participar en actividades del partido;
ejercer voto; ser elector y elegible para cargos internos; etc.

2.1 Creación de un partido político


Las personas capacitadas para la creación de un partido político son las personas físicas,
mayores de edad, que se encuentren en pleno ejercicio de sus derechos y que no hayan sido
penalmente condenados por asociación ilícita o por alguno de los delitos graves de los títulos
XXI a XXIV del Código Penal: Delitos contra la CE, Delitos contra el orden público y Delitos
de traición y contra la comunidad internacional. (ART. 2 LOPP) Desde la LO 3/2015, que
reformo la LOPP, son todos los ciudadanos de la UE los que tienen capacidad de crear partidos
políticos.
El acta fundacional, debe, entre otras cosas (recoge identificación personal de los promotores y
estatutos por los que se rige el partido político, muy conocidos) remitirse al Registro de partidos
del MIR. Se lleva a cabo un registro con todos los partidos políticos de forma obligatoria porque
si quieren existir, deben existir en el registro, no pueden tener personalidad jurídica propia si no
se inscriben.
Los estatutos deben incluir obligatoriamente ciertos puntos, como: Denominación y siglas,
Domicilio oficial del partido político. Ámbito de actuación: si es estatal, nacional, autonómico,
local...
Procedimiento para crear partidos políticos, Inscripción en el Registro, es la que introduce al
partido político en el mundo jurídico, es de carácter CONSTITUTIVO. El procedimiento se
encuentra regulado en los artículos 3 a 5 de la LOPP.
1. El acuerdo de constitución ha de realizarse en el Acta fundacional
2. Ha de inscribirse en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior (A modo de
función de control formal externo – Carácter constitutivo)
3. Se pueden subsanar los defectos que lo sean, suspendiéndose el plazo de inscripción
4. Si se aprecian indicios de posible ilicitud penal, el Ministerio del Interior lo notifica al
Ministerio Fiscal, y éste, en 20 días o inicia las acciones ante la Jurisdicción penal o devuelve la
documentación al Ministerio para que se complete la inscripción.
5. Las actuaciones administrativas de inscripción del partido político son recurribles ante la
Jurisdicción contencioso-administrativo, y en último término cabe el recurso de amparo contra
la negativa del Ministerio del Interior a inscribir.
- ¿Y el partido no inscrito?
- AFILIACIÓN y PERMANENCIA
2.2 Organización interna y funcionamiento
El funcionamiento de los partidos políticos debe ser democrático (Art. 6 CE).
Organización (Art, 7 y 8 LOPP)
a) Los partidos deben tener una Asamblea general que reúna al conjunto de sus miembros: art
7.2
b) Los órganos directivos se determinarán en los Estatutos y serán elegidos por sufragio libre y
directo: art 7.3
c) Deben de anticiparse y establecer procedimientos de control democrático de los dirigentes
elegidos: art 7.5
Art. 8.2 LOPP; Estatuto mínimo legal: Derecho de participar en las actividades del partido y en
los órganos de gobierno, Ser elector y elegible para los cargos, Ser informado para la
composición de los órganos directivos, Derecho a impugnar los acuerdos del partido, La
expulsión y demás sanciones únicamente por procedimientos contradictorios, con derecho a
recursos.
Funcionamiento
El Artículo 6 no obliga a que los partidos sustenten un ideario/fin democrático, pero marca
ciertos límites con los medios, los cuales sí que deben ser legales y democráticos. En otros
países como Francia o Alemania, tanto los medios como los fines han de ser democráticos.

2.3 Control jurisdiccional de los partidos políticos


Existe la posibilidad de impugnar ante los tribunales los actos de cualquier asociación y debido
a que los partidos políticos son un tipo de asociación, los actos de estos pueden ser impugnados,
pudiendo llegar a la disolución por resolución judicial motivada (Art. 22.4 CE).
Algunas de las causas por las cuales un partido puede ser ilegalizado son acompañar la acción
de la violencia; incluir en las listas electorales u órganos directivos personas condenadas por
delitos de terrorismo que no hayan rechazado los fines y medios terroristas, utilizar
instrumentos que representen al terrorismo o la violencia; ceder en favor de los terroristas los
derechos y prerrogativas electorales de los partidos, colaborar habitualmente con entidades o
grupos que actúen sistemáticamente como organización terrorista o violenta, apoyar desde las
instituciones a las entidades o grupos terroristas o violentos, promover, dar cobertura o
participar en actividades que busquen recompensar homenajear o distinguir las acciones
terroristas o violentas o a quienes las cometan o colaboren con las mismas o dar cobertura a las
acciones de desorden, intimidación o coacción social.
En caso de que un partido vulnere, de forma reiterada y grave, las exigencias de una estructura
interna y funcionamiento democráticos, o incurra, también de manera reiterada y grave, en las
conductas del 9.2, se declara ilegal y podrá acordarse su disolución judicial.
Lo decide el Tribunal Supremo. Decide sobre ello la Sala Especial del Art. 61 TS (art. 61
LOPJ), es la que regula su composición. Los componentes son: el presidente del TS, los
presidentes de las salas del TS, y al magistrado más joven y al magistrado más mayor. La
sentencia del TS es firme, como mucho, acepta el recurso de amparo en caso de que se cumplan
todos los requisitos.
Puede instar la declaración de ilegalidad y consecuente disolución:
- Gobierno
- Ministerio Fiscal
Congreso y Senado pueden instar al Gobierno a que solicite la ilegalización de un partido por
las causas del 9 L.O, quedando el Gobierno obligado a formalizar solicitud al TS.
Si la Sentencia declara la disolución, procede el cese inmediato de toda actividad del partido. Si
se crea un nuevo partido que continúe o suceda la actividad del disuelto: se le considera
fraudulento, fraude. Se entiende como fraudulenta la creación de un partido nuevo que continúe
la actividad de un partido ilegalizado.
Lo que la ley regula ES LA ACTIVIDAD de un partido, no su ideología; los partidos pueden
tener cualquier ideología siempre que para conseguir su ideología respeten los procesos
democráticos
Esto se ha dado por ejemplo en España con el caso de Batasuna y las formaciones políticas
posteriores (STEDH caso Batasuna c. España y Etxeberría c. España, 30 de junio de 2009).

2.4 Financiación de los partidos políticos.


Tradicionalmente los recursos económicos de los partidos políticos eran cuotas de los afiliados
o contribuciones de los particulares, pero hoy no son sostenibles sin otro tipo de ayudas. La
financiación pública estatal comienza tras la II GM.
La financiación de los partidos políticos se encuentra regulada en una gran cantidad de leyes
como son la Ley Orgánica 8/2007 de financiación de partidos políticos, la LOREG y legislación
electoral autonómica, LO 1/2015 de modificación del CP, LO 3/2015 de control de la actividad
económico-financiera de los partidos políticos.
En España nos encontramos con un modelo de financiación mixta entre pública y privada.
Para la financiación pública primero los Estados aprueban normas prohibitivas para evitar que
los más poderosos abusen y después se compensan los desequilibrios con dos tipos de ayudas:
facilidades indirectas (cesiones de locales públicos, acceso a medios públicos, franquicias
postales; exenciones fiscales o desgravaciones...) y subvenciones económicas en proporción a
los resultados.
En la regulación actual española dentro de los recursos públicos podemos distinguir:
1. Subvenciones anuales no condicionadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado
para gastos de funcionamiento y a los partidos que tengan representación en el Congreso (en 3
cantidades iguales: según el número de escaños en las últimas elecciones y las otras dos
proporcional a todos los votos obtenidos)
2. Asignación anual incluida en los PGE para los gastos de seguridad para mantener su
actividad política e institucional: Disposición Transitoria 3a LO 8/2007 estableció la subvención
anual tanto para funcionamiento (letra a) como para seguridad (esta letra b) que en 2016 era de
52,6 y 2,7 millones de euros respectivamente.
3. Subvenciones anuales concedidas por las CCAA a los partidos políticos que representen en
sus Asambleas Legislativas, no condicionadas a los presupuestos autonómicos y que se
distribuirán según el número de escaños y votos obtenidos por cada partido político según la
normativa autonómica.
4. Las subvenciones anteriores mencionadas son incompatibles con cualquier otra ayuda
económica incluida en los PGE, o presupuestos de las CCAA.
5. Si se inicia la ilegalización de un partido, la autoridad judicial, a propuesta del Ministerio del
Interior, podrá suspender cautelarmente la entrega al partido afectado de recursos de la
financiación.
La asignación incluida en los PGE se actualiza cada año y a ella hay que añadir los gastos
electorales y las subvenciones a las fundaciones que dependen de los partidos con
representación parlamentaria: FAES o Fundación Pablo Iglesias.
Por otra parte, dentro de la financiación privada nos encontramos:
1. Cuotas de afiliados, créditos bancarios o aportaciones particulares dentro de ciertos límites
2. Las aportaciones o donaciones han de ser públicas e ingresarse en cuentas de entidades de
crédito abiertas exclusivamente para dicho fin. Se prohíben expresamente las donaciones
anónimas opacas y se establece un régimen especial para las donaciones que reciban las
fundaciones y asociaciones vinculadas orgánicamente a los partidos políticos.
3. La financiación privada tiene problemas, siendo aconsejable más autofinanciación,
incentivando aportaciones de particulares de pequeña cuantía con incentivos fiscales y prohibir
las donaciones de personas jurídicas.
Por último, cabría destacar la figura del Tribunal de Cuentas, que se encarga de la
fiscalización contable de la financiación de los partidos políticos. Como consecuencia de las
exigencias de transparencia y publicidad, el Tribunal de cuentas fiscaliza la legalidad de los
ingresos públicos y privados de los partidos políticos, emitiendo un informe, en 6 meses, desde
la recepción de la documentación sobre la regularidad y legalidad y se eleva para su aprobación
a las Cortes Generales y se publica en el BOE.
La LOPP ha endurecido el régimen sancionador y reguló un procedimiento para imponer
sanciones que impone el propio Tribunal, siendo el plazo de prescripción de estas sanciones 4
años y sus resoluciones son susceptibles de recurso contencioso-administrativo ante el TS.
TEMA 3: “LA CORONA”
1. Configuración constitucional de la Jefatura del Estado
Todo lo relacionado con la Corona se encuentra recogido en el Título II de la CE, que abarca los
artículos del 56 al 65.
La forma de Estado como monarquía se determina ya desde el Artículo 1.3 CE: “La forma
política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.”
Existe un monarca separado de la función ejecutiva.
La institución de la forma de gobierno es la monarquía, la cual se opone a la república
El titular de la Corona se limita a formalizar las decisiones políticas adoptadas por otros
órganos, razón por la que se dice que “el Rey reina, pero no gobierna”.
Otra característica es la responsabilidad del Gobierno ante el Parlamento. El titular del poder
ejecutivo no será elegido por el rey sino por el Congreso, al que deberá responder por sus actos.
Al reconocer la CE ese modelo singular o “sui géneris” de la Monarquía Parlamentaria como
forma de Estado, significa que debe combinarse la Jefatura de Estado con los distintos poderes
del Estado, tanto el ejecutivo, como le legislativo o el judicial, y la Monarquía “sólo” es la
forma de Estado pero no tiene poder real en el conjunto de las instituciones, siendo, de esta
forma, compatible la Monarquía hereditaria con el principio democrático al encontrarse
desprovista la Corona de poderes políticos, siendo, por consiguiente, irresponsable en sus
actuaciones.
A lo largo del tiempo se ha evolucionado desde la monarquía absolutista, a posteriormente la
limitada o constitucional, hasta la parlamentaria actual, como consecuencia del paso del tiempo,
cuyo factor más distintivo es el papel del monarca.

2. Estatuto del Rey. Irresponsabilidad y refrendo de los actos del monarca.


Artículo 56.
“1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el
funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las
relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las
funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
2. Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona.
3. La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre
refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo
dispuesto en el artículo 65, 2.”

• INVIOLABILIDAD
El Rey es inviolable por lo que su figura representa, ese carácter sagrado que simboliza la
unidad y la permanencia. Los actos del Rey, en tanto persona, no pueden dar lugar nunca a un
procedimiento judicial. No se pueden fiscalizar judicialmente. Una vez deja de ser el Jefe del
Estado, puede ser juzgado, pero solo por lo que haga desde que no es rey, no por lo que hizo
durante su reinado.
-¿Puede ser criticado?- Cuando la crítica viene de particulares, la libertad de expresión posee
una fuerza mayor a la inviolabilidad del Rey. Sin embargo, si esta proviene de un poder público,
(como en el caso de la crítica del gobierno de Cataluña) sí que se han dado casos en los que ha
sido condenado.
• IRRESPONSABILIDAD REGIA
De los actos del Rey como jefe del Estado, como órgano constitucional responde, jurídica y
políticamente, el sujeto que los refrenda. No va a poder ser censurado por otros poderes
públicos ni en el ámbito político o en el penal. El monarca no es responsable políticamente, ya
que la continuidad del cargo no depende de la confianza del pueblo mediante el voto, por lo que
no se puede exigir responsabilidad. Sus actos deben estar refrendados por otra figura, sin la cual
las decisiones del monarca no se llevarán adelante.
Esto se contradice en cierta manera con el Estatuto de la Corte Penal Internacional de 17 de
julio de 1998 – Los jefes de estado no están exentos de la jurisdicción penal, y es por ello por lo
que existe el refrendo.
Su persona no puede ser objeto de ninguna actuación policial o judicial tendente a esclarecer y
perseguir hechos delictivos.
• REFRENDO
El monarca no puede actuar solo, necesita de la institución del refrendo; art 56.3.
Artículo 64.
“1. Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros
competentes. La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolución prevista en el
artículo 99, serán refrendados por el Presidente del Congreso.
2. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.”

Quién refrenda: numerus clausus. En ocasiones se ha pedido que el Lehendakari también tenga
la capacidad de refrendar.
El refrendo tiene que ser siempre escrito y explícito, salvo en las ocasiones en las que se realiza
de forma oral o que requiere de su presencia, aun así, en estas formas de refrendo tácito,
requiere del conocimiento y aprobación de las cámaras. También existe el refrendo presunto,
como el que se da en el discurso de Navidad. Existe la excepción del Artículo 65, el cual no
necesita refrendo.
La corona no tiene poder decisorio, como el rey no decide, tampoco responde o, por el
contrario, como el rey no responde, no decide, todo esto basado en la irresponsabilidad regia y
el refrendo. Por lo tanto, concluimos que el rey no tiene capacidad de toma de decisiones.
AUCTORITAS/POTESTAS: El modo en que el rey hace honor a su autoridad. En definitiva, el
refrendo vacía los actos de “potestas” y los deja únicamente revestidos de “auctoritas”.
Es cierto que las iniciativas del Rey en principio deben prosperar y en algunos casos parece
prácticamente imposible que no prosperen (por ejemplo, la abdicación), pero el órgano
competente para refrendar esas iniciativas no está obligado, en sentido jurídico, a hacerlo y por
consiguiente puede haber valoraciones políticas que justifiquen su negativa a prestar, el refrendo
(conclusión ineludible, pero que paradójicamente a veces rehúyen quienes consideran que el
acto refrendado es siempre un acto complejo).
• ABDICACIÓN/EMERICIÓN
Todo esto viene recogido en una Ley Orgánica, en la que se recoge la abdicación del Rey
Emérito. A partir de ahí se adopta una nueva ley que modifica la anterior vinculado con el
aforamiento de la familia real. El aforamiento es una figura real que se refiere a la atribución
para juzgar a una determinada persona distinto al que le corresponde de forma habitual. Por lo
tanto, posee un foro judicial especial. En esta ley se regula el aforamiento del rey/Reina
consorte, o del rey que haya abdicado, cuya responsabilidad penal será asumida por el tribunal
judicial.
Por lo tanto, a un Rey emérito, se le pude juzgar en el ámbito civil o penal. El alcance de dicha
responsabilidad civil o penal se basa en la ULTRAACTIVIDAD en la actividad del Rey (a
pesar de que esté emérito) pero solo se le puede juzgar por sus acciones anteriores o posteriores
a su monarquía, es decir, no se computa judicialmente la actividad del monarca durante el
transcurso del reinado.
3. Funciones del Rey
Todas las funciones del monarca están tasadas y necesitan del refrendo de otro miembro del
Gobierno como condición de validez. Estas funciones se encuentran detalladas en los Arts. 62 y
63 CE.
Artículo 62.
“Corresponde al Rey:
a) Sancionar y promulgar las leyes.
b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los términos previstos en la
Constitución.
c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.
d) Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus
funciones en los términos previstos en la Constitución.
e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presidente.
f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y
conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes.
g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de
Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del Gobierno.
h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas.
i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales.
j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias.”

Artículo 63.
“1. El Rey acredita a los embajadores y otros representantes diplomáticos. Los representantes
extranjeros en España están acreditados ante él.
2. Al Rey corresponde manifestar el consentimiento del Estado para obligarse internacionalmente por
medio de tratados, de conformidad con la Constitución y las leyes.
3. Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz.”

El papel del rey se puede dividir en símbolo de la unidad y permanencia del Estado (Art. 62 a,
b, c, f, h, g, Art. 117 y nombramiento de Presidente, Presidentes de CCAA, magistrados…),
como alta representación del Estado en las RRII (Art. 63) y como árbitro y moderador del
funcionamiento de las instituciones (Art. 62 d).
Existe un artículo el cual determina una función del rey la cual no necesita refrendo, y ese es el
Artículo 65: “1. El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el
sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma. 2. El Rey nombra y
releva libremente a los miembros civiles y militares de su Casa.”
En algunos momentos de la historia, el rey se ha tomado la libertad de llevar a cabo ciertas
funciones que no están recogidas en la CE pero que han ayudado a continuar con la vida
democrática del país, como se vio en la actuación de Juan Carlos I en el 23F.

4. Sucesión a la Corona. Regencia y tutela del Rey menor.


4.1 Sucesión a la Corona
Artículo 57.
“1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo
heredero de la dinastía histórica (Renuncia de don Juan). La sucesión en el trono seguirá el orden
regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores;
en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el
mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.
2. El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el
llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente
al sucesor de la Corona de España.
3. Extinguidas todas las líneas llamadas en Derecho, las Cortes Generales proveerán a la sucesión en la
Corona en la forma que más convenga a los intereses de España.
4. Aquellas personas que teniendo derecho a la sucesión en el trono contrajeren matrimonio contra la
expresa prohibición del Rey y de las Cortes Generales, quedarán excluidas en la sucesión a la Corona
por sí y sus descendientes.
5. Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de
sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica.”

La sucesión a la Corona se puede dar por la muerte, la renuncia y la abdicación . (Renuncia–


renuncias a los derechos sucesorios antes de ser Rey, Abdicación — habiendo sido rey). La
sucesión se da de forma automática tras la muerte de un monarca, es por ello por lo que se
proclama y no se nombra. La inhabilitación no es una causa de sucesión, sino de regencia.
Las reglas de sucesión se desprenden del 57.1:
- El de primogenitura, con preferencia de la línea anterior a las posteriores. Debe interpretarse
según el Código Civil, que especifica que las personas de diferentes generaciones forman una
línea directa, si descienden unas de otras, y colateral si no descienden unas de otras, pero
proceden de un tronco común.
- Del grado más próximo al más remoto. Significa la prioridad de las generaciones anteriores
sobre las más jóvenes.
- En el mismo grado, el varón a la mujer. Es una excepción al principio de igualdad jurídica de
los sexos, del art. 14 de la CE, sin más justificación que la que se deriva de la tradición. Hay que
tener en cuenta, en todo caso, que esta regla no impide reinar a mujeres.
- El de mayor edad al de menor. Por tanto, edad y sexo adquieren preferencia a la línea
sucesoria de la Corona.
Todas estas reglas de tradición histórica derivan de la época de las Partidas de Alfonso X (daba
preferencia al hombre frente a la mujer ya que los hombres eran aquellos a los que se les instruía
para la guerra). Posteriormente se instauró la Ley Sálica que prohibía a las mujeres optar a la
corona, derogada por la Pragmática Sanción que se volvió a quitar la prohibición absoluta.
4.2 Regencia y tutela del menor
La regencia cubre temporalmente la incapacidad temporal del monarca. Esta se puede dar por la
inhabilitación del rey (por ejemplo, por un accidente, enfermedad ...) o por la minoría de edad.
Cuando la regencia es por minoría de edad, además del regente, se debe implantar un tutor para
el menor. Pese a que el regente sea el que tome las decisiones, el rey sigue siendo el rey.

TEMA 4: “LAS CORTES GENERALES I”


1. Características generales del órgano parlamentario
El órgano parlamentario (Monarquía parlamentaria) ha cambiado mucho a lo largo de los siglos,
desde la Edad Media, que fue cuando surgió. Una gran ruptura se realizó con las Revoluciones
Liberales, pues se despoja al monarca de todo poder soberano, el cual aparecerá residenciado en
el Parlamento. El Parlamento pasará a ocupar el lugar central en los sistemas políticos que se
han dotado de esta institución, ya que recoge los poderes que antes tenía el monarca, y esto se
debe a que el Parlamento es la representación del pueblo, el cual es el origen del poder y de la
soberanía. El Parlamento es el depositario de la soberanía, de ahí que se hablase de la soberanía
del Parlamento, lo cual no pasa actualmente con el Parlamento contemporáneo. Durante el siglo
XX y XXI, el Parlamento ha seguido cambiando, dando como lugar a los siguientes rasgos:
La base social representada se ha ampliado enormemente, dando lugar el sufragio universal,
siendo todo el pueblo el representado en el Parlamento, dando lugar a que no solo los individuos
tengan relevancia, sino también los grupos, sobre todo los partidos políticos y los grupos
parlamentarios. También se ha establecido una segunda cámara, a diferencia de en el origen,
para representar otros intereses o a la misma ciudadanía de otra manera. En tercer lugar, el peso
decisional que antes tenía el Parlamento se traslada al Gobierno que comienza a ser la
institución central del sistema político.
Las Cortes Generales se encuentran reguladas en la Constitución Española en el Titulo III,
aunque también se hace referencia a ella en el Titulo V.
Artículo 66: “Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el
Congreso de los Diputados y el Senado.
Las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos,
controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuya la
Constitución” Tiene otras funciones recogidas en distintos artículos (remisión).
Las CG no son soberanas, no son el titular de la soberanía, pues la soberanía está en el pueblo
(Art 1.2), las CG representan al soberano, al pueblo, en su conjunto, es por ello por lo que ya no
nos regimos por el mandato imperativo, sino por el mandato representativo. Los representantes
y los representados están unidos por una relación de confianza. Los representantes son
fiduciarios, no delegados, a diferencia de anteriormente.
Las CG son en esencia un órgano deliberativo, pues es en ellas donde se han de debatir los
asuntos de relevancia política, ya que asegura transparencia. Al representar las CG al pueblo
español en su conjunto, son estas las que deciden como satisfacer le interés general del pueblo
tan variado que tenemos.
Las CG actuales gozan de un bicameralismo imperfecto/asimétrico, en favor del Congreso de
los Diputados en detrimento del Senado.
Relaciones CCGG-Gobierno propias de un Sistema parlamentario, y estos dos órganos se
sostienen mutuamente en una relación de confianza.
La singularidad de las CCGG, pese a no ser central en el funcionamiento del sistema al ocupar
el Gobierno su lugar, justifica el reconocimiento constitucional de su autonomía y su lugar
especial en el sistema político, art. 72 CE (norma interna, exentas relativamente de control
jurisdiccional, propios presupuestos…).

2. Estructura bicameral de las Cortes Generales


El hecho de este bicameralismo del sistema español hace que las CCGG sean un órgano
complejo. El bicameralismo no es una singularidad del Estado español. En perspectiva
comparada, son muchos los países, alrededor del 70% de los europeos y muchos otros fuera del
continente, que tienen un Parlamento bicameral. Tampoco fue algo novedoso de nuestro país,
pues hay ejemplos desde varios siglos atrás. El bicameralismo español ha estado presente en
todas las constituciones excepto en la de Cádiz de 1812 y en la republicana del 31.
El surgimiento de una segunda cámara se puede deber a representar un hecho diferencial como
en algunos Estados, para representar las distintas entidades subestatales, como las CCAA de
España o Alemania. Otra finalidad por la cual surgió una segunda cámara fue o bien para
representar a la aristocracia o bien para crear una cámara de reflexión, segunda lectura o
enfriamiento de las decisiones y debates de la cámara principal.
Existen dos clases de bicameralismo el perfecto/simétrico y el imperfecto/asimétrico/atenuado.
Las Cortes Generales españolas de la CE de 1978, nombre oficial en vez de Parlamento, tienen
ese nombre desde la Constitución de 1837, para mantener la tradición histórica, así como su
bicameralidad. Hay otras razones para el bicameralismo como la participación del Senado en la
redacción de la CE1978 y para representar las unidades subestatales y redebatir las decisiones
del Congreso. El Senado se autodefine como cámara de representación territorial (Art. 69 CE).
El bicameralismo español es terriblemente imperfecto, privilegiando al Congreso. El Senado
suele pasar inadvertido en nuestro sistema político, excepto en la aplicación del Art. 155.
Durante el proceso legislativo, pese a que el Senado desarrolla cierto papel, sus decisiones
pueden ser desestimadas por el Congreso, por lo que su participación puede no ser ni siquiera
mostrada. También tiene un cierto papel en cuanto a un control extraordinario del Gobierno,
pese a que es mayoritariamente labor del Congreso. Hay funciones de gran relevancia para el
país en las cuales sólo interviene el Congreso de los Diputados. Además, el Senado no
interviene en la convalidación o derogación de Decretos-Leyes.

3. Composición del Congreso de los Diputados y el Senado


La composición de las Cortes Generales se debe en su casi totalidad a unas elecciones generales
y únicas para ambas cámaras, en las cuales el pueblo vota a sus representantes que ocuparán los
escaños de ambas cámaras del Parlamento. Hay solo unas pocas excepciones en la formación
del Senado.
La terminología electoral es muy precisa. Algunos de estos términos son: sistema electoral,
fórmula D’Hont, circunscripción (provincia), distrito electoral, barrera electoral…
El sistema electoral es el conjunto de reglas que permite manifestar las preferencias de los
electores y cómo hacer que se expresen de la manera más justa a través del voto y cómo traducir
los votos en escaños.
Para entender el sistema electoral actual hay que mirar a la Ley 1/1977 para la Reforma Política,
la cual sentó las bases para pasar de la Dictadura a la democracia. En ella se recogen buenas
partes de las normas aplicadas actualmente. También es relevante la convocatoria electoral RD
20/1977 de 18 de marzo sobre Normal Electorales. Además, la CE recoge más normas
electorales que Constituciones vecinas. La otra norma que regula el sistema electoral actual es la
LO 5/1985 de 19 de junio de Régimen Electoral General (LOREG). El hecho de que este
sistema electoral tuviese éxito en su momento para llegar a la democracia, con el objetivo
principal de la formación de un Gobierno estable, con mayorías sólidas, no necesariamente hace
que ese mismo sistema electoral sea efectivo de la misma manera hoy en día, algo que está
bastante en duda.

CONGRESO: Artículo 68:


“1. El Congreso se compone de un mínimo de 300 y de un máximo de 400 Diputados
(actualmente, 350), elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los
términos que establezca la Ley.
2. La circunscripción electoral es la provincia. Las poblaciones de Ceuta y Melilla estarán
representadas cada una de ellas por un Diputado. La Ley distribuirá el número total de
Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y
distribuyendo los demás en proporción a la población.
3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación
proporcional. (proporcional, no mayoritario, pero D’Hont no es la única fórmula).
4. El Congreso es elegido por cuatro años. El mandato de los Diputados termina cuatro años
después de su elección o el día de la disolución de la Cámara.
5. Son electores y elegibles todos los españoles que estén en pleno uso de sus derechos
políticos.
La Ley reconocerá y el Estado facilitará el ejercicio del derecho de sufragio a los españoles
que se encuentren fuera del territorio de España.
6. Las elecciones tendrán lugar entre los treinta días y sesenta días desde la terminación del
mandato. El Congreso electo deberá ser convocado dentro de los veinticinco días siguientes a
la celebración de las elecciones.”
La LOREG hace ciertas concreciones de este artículo de la CE. Por ejemplo, el número actual
de diputados es 350 (a voluntad del legislador), siendo la mayoría absoluta 176. También
establece un número mínimo de 2 diputados por provincia (lo que da (50x2 +2)102 diputados,
quedando 248 por repartir en función de la población). Esto hace que haya ciertas provincias
estén sobrerrepresentadas, las que menos población tienen como Soria o Teruel. Se dice que es
más caro conseguir un escaño en Madrid que en Soria. El número de escaños por provincia
puede cambiar con el tiempo, pero no el número total. Establece también como fórmula
electoral la D’Hont o “de cocientes mayores” – El Art. 163 de la LOREG recoge un ejemplo del
método. A mayores, establece la barrera electoral para las elecciones nacionales, no municipales
o autonómicas, de un 3% en cada circunscripción, no nacional. El sistema del Congreso es
proporcional, intentando no favorecer el voto útil, sino la verdadera voluntad del pueblo. Las
listas al Congreso son cerradas y bloqueadas.
Existen una gran cantidad de distorsiones del sistema electoral español por algunas razones
como que partidos muy votados a nivel nacional no tienen representación y otros con muchos
menos votos a nivel regional sí la tienen, o como que el método de reparto de escaños no es lo
más acertado y se proponen otros que se ajustan más al porcentaje de votos recibido.

SENADO: Artículo 69:


“1. El Senado es la Cámara de representación territorial.
2. En cada provincia se elegirán cuatro Senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y
secreto por los votantes de cada una de ellas, en los términos que señale una Ley Orgánica
(LOREG).
3. En las provincias insulares, cada isla o agrupación de ellas, con Cabildo o Consejo Insular,
constituirá una circunscripción a efectos de elección de Senadores, correspondiendo tres a
cada una de las islas mayores - Gran Canaria, Mallorca y Tenerife - y uno a cada una de las
siguientes islas o agrupaciones: Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gomera, Hierro,
Lanzarote y La Palma.
4. Las poblaciones de Ceuta y Melilla elegirán cada una de ellas dos Senadores.
5. Las Comunidades Autónomas designarán además un Senador y otro más por cada millón de
habitantes de su respectivo territorio. La designación corresponderá a la Asamblea legislativa
o, en su defecto, al órgano colegiado superior de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo
que establezcan los Estatutos, que asegurarán, en todo caso, la adecuada representación
proporcional.
6. El Senado es elegido por cuatro años. El mandato de los Senadores termina cuatro años
después de su elección o el día de la disolución de la Cámara.”
Actualmente hay 265 senadores, pero esto va cambiando ya que algunos dependen de la
población de las CCAA. Estos senadores pueden ser o bien provinciales, elegidos por los
votantes en las elecciones, y senadores autonómicos, los cuales no son elegidos por los votantes
sino por la Asamblea de las CCAA o el órgano colegiado en su detrimento. La fórmula electoral
para la elección de los senadores es la mayoritaria, a diferencia del Congreso, donde se seguía el
sistema proporcional, sin embargo, este sistema mayoritario es corregido por la LOREG, ya que
no hay listas cerradas y se marca por el nombre de 3 senadores y no a los partidos políticos,
siendo elegidos los 4 con más votos totales en esa circunscripción.
TEMA 5: “LAS CORTES GENERALES II”
Las Cortes Generales no son los titulares de la soberanía, pues es el pueblo, los ciudadanos, el
verdadero representante de la soberanía nacional, sin embargo, las Cortes Generales funcionan
como el representante del titular de la soberanía debido a que han sido elegidas por la mayoría
del pueblo mediante elecciones en las que ejercen su derecho a sufragio. Debido a la gran
relevancia que tiene el hecho de que representen al pueblo, tienen una legislación muy
minuciosa que se ha ido perfeccionando con el paso del tiempo, pues ha de estar a la altura de
tan alta función representativa. Los aspectos de la Cortes Generales que vamos a tratar en este
tema se regulan en el Capítulo I del Titulo III de la Constitución Española, el cual abarca desde
el artículo 66 hasta el artículo 79.
1. Autonomía de las Cámaras: Normativa presupuestaria y organizativa
El principal aspecto de las Cortes Generales es que estas son independientes.
Artículo 66.3: “Las Cortes Generales son inviolables”
Artículo 72 CE: “1. Las Cámaras establecen sus propios Reglamentos, aprueban
autónomamente sus presupuestos y, de común acuerdo, regulan el Estatuto del Personal de las
Cortes Generales. Los Reglamentos y su reforma serán sometidos a una votación final sobre su
totalidad, que requerirá la mayoría absoluta.
2. Las Cámaras eligen sus respectivos Presidentes y los demás miembros de sus Mesas. Las
sesiones conjuntas serán presididas por el Presidente del Congreso y se regirán por un
Reglamento de las Cortes Generales aprobado por mayoría absoluta de cada Cámara.
3. Los Presidentes de las Cámaras ejercen en nombre de las mismas todos los poderes
administrativos y facultades de policía en el interior de sus respectivas sedes.”
La AUTONOMÍA REGLAMENTARIA O NORMATIVA, se puede observar en el Artículo
72.1. Para conseguir que las cámaras se puedan regular a sí mismas de manera más minuciosa
de lo que se hace en la CE, existen los Reglamentos del Congreso y el del Senado y, pese a que
se ha intentado, no hay un reglamento que regule el funcionamiento de ambas cámaras, debido a
que el trabajo de ambas cámaras junto es bastante limitado.
La posición de ambos reglamentos en el sistema de fuentes se encuentra sometido al texto
constitucional y por tanto al control de constitucionalidad que pueda realizar el Tribunal
Constitucional. Estos reglamentos, pese a su nombre, se encuentran en el escalón de las leyes, es
decir que no es de rango reglamentario, sino que tiene fuerza de ley, como si fuera emanada por
el Parlamento. Pese a ser una norma con fuerza de ley, no se trata de una ley, ya que la otra
cámara no interviene en la creación del reglamento de la otra, mientras que las leyes necesitan
de ambas cámaras.
El procedimiento de creación de estos reglamentos no se pliega al procedimiento común. Estos
reglamentos no cuentan en modo alguno con la intervención del rey (sanción/promulgación),
pues son unas normas con un estatus especial. Además, los reglamentos solo se podrán
modificar en función de lo establecido en el propio reglamento y se asemeja a la LO en cuanto a
que se requiere mayoría absoluta para su modificación. La materia de un Reglamento del
Congreso o Senado se podría decir que al ser tan específico está reservado a estos reglamentos.
Algo característico de la institución parlamentaria para preservar su independencia es la
Doctrina “interna corporis acta”, la cual lleva establecida mucho tiempo. Expresa que, para
preservar la autonomía e independencia de las Cámaras, los actos parlamentarios están exentos
de control jurisdiccional, es decir, lo que ocurre dentro del Parlamento, aunque esto tiene varias
excepciones. Una de esas excepciones es el control de constitucionalidad de los Reglamentos
Parlamentarios. Otra excepción es cuando una de las actuaciones parlamentarias sea lesiva de
los derechos fundamentales, puesto que para esto se contempla el recurso de amparo al TC. La
tercera excepción a esto son los actos que, pese a que se realicen en sede parlamentaria, sean de
naturaleza administrativa, los cuales pueden ser controlados a nivel judicial.
Otra de las autonomías de las cámaras que también se recoge en el Artículo 72.1 es la
AUTONOMÍA PRESUPUESTARIA, pues las cámaras aprueban su propio presupuesto. Las
cámaras crean su presupuesto y se lo remiten al Gobierno, que lo incorporará a los PGE sin
poder decisorio sobre ello.
La última de las autonomías de las cámaras es la AUTONOMÍA ORGANIZATIVA. Esto se
recoge en el resto del Artículo 72 CE. Las cámaras regulan materias de gobierno interno como
el Estatuto del Personal de las Cortes Generales, eligen a sus Presidentes, el cual ejercerá en
nombre de las cámaras, y miembros..., y materias organizativas/administrativas. Sí cabe al
respecto control judicial (ya que no se considera actividad “parlamentaria”, exenta de control
jurisdiccional por la doctrina “interna corporis acta”, sino actividad
organizativa/administrativa) por la jurisdicción contencioso-administrativa y, llegado el caso, si
lesiona un Derecho Fundamental puede dar lugar a control vía Recurso de Amparo ante el TC.

2. Estatuto de los parlamentarios, ius in officium como derecho fundamental y


prerrogativas individuales.
Este apartado tiene como objeto expresar cual es el Estatuto para servir a la función
representativa de los parlamentarios individualmente considerados, no como un conjunto en la
Cámara.
2.1.- ADQUISICIÓN Y PÉRDIDA DE LA CONDICIÓN DE PARLAMENTARIO
En primer lugar, para ser un Parlamentario tienes que haber sido elegido, para lo cual te tienes
que presentar a unas elecciones. Tras esto, has de acreditar que has sido elegido, algo que está
en manos de la Junta Electoral. Como siguiente requisito, se ha de expresar que el parlamentario
electo declare sus actividades para que se confirme que no hay incompatibilidades según lo
establecido en la Constitución con el fin de eliminar las influencias/presiones y aligerar la carga
laboral de un parlamentario, el cual debe estar entregado a su función legislativa. El último paso
para tomar posesión plenamente de la condición de parlamentario sería jurar la promesa de
acatar la CE. Si no cumple con este requisito, seguirá siendo diputado electo, pero no disfrutaría
de las prerrogativas parlamentarias, por lo cual no ocupará su escaño y estará vacío, pues no
puede ocuparlo alguien no elegido. El parlamentario que no jure la CE no podrá disfrutar de
sueldo ni de otros beneficios que te ofrece la condición de parlamentario. Esto se recoge en los
Artículos 4 y 20 del RCD, el Art. 11 del RS.
Existe jurisprudencia del TC acerca del no acatamiento de la CE, por los diputados electos de
Herri Batasuna, los cuales recurrieron ya que consideraban que estaban dañando un Derecho
Fundamental, el derecho de sufragio. Ante esto, el TC dijo en la STC 101/83 que el acatamiento
no implicaba que se compartiesen las ideas expresadas en la CE, pero era indispensable. Otra
sentencia similar tiene que ver con que los parlamentarios de HB añadieron a su juramento la
coletilla “por imperativo legal”. En este caso, la STC 119/90, el Tribunal les dio la razón a los
parlamentarios vascos. A fecha de hoy hay varios procesos de RRAA abiertos a petición del PP
y C’s a razón de las últimas elecciones en Septiembre de 2020, pues se han empleado una
infinidad de fórmulas a la hora de jurar la CE.
Las causas de la pérdida de la condición de parlamentario son la muerte, la renuncia, una
sentencia judicial firme que inhabilite a la persona para desarrollar su función o el agotamiento
del mandato representativo al celebrarse nuevas elecciones.
2.2.- “IUS IN OFFICIUM” COMO DERECHO FUNDAMENTAL
El parlamentario tiene garantizado como derecho fundamental el derecho a ejercer las facultades
propias del cargo para el que has sido elegido, pues se considera dentro del derecho de sufragio
pasivo, recogido en el Artículo 23.2 CE.
Algunos ejemplos de facultades inherentes al cargo de parlamentario son el derecho a recabar
datos, informes o documentos que estén en manos de la Administración, el derecho a que sean
tramitadas las iniciativas de los parlamentarios (preguntas, mociones, enmiendas,
interpelaciones…), pedir la comparecencia de personas en la Cámara, ante lo cual la mesa no
puede entrar a valorar, solo puede valorar la forma superficialmente.
“IUS IN OFFICIUM”: Derecho de los representantes a no ver perturbada de forma ilegítima su
actividad (“sin que pueda vaciarse su contenido, estorbarse o dificultarse con obstáculos”).
Algunas STC que defienden este derecho son 205/90, 177/02.
Cabe Recurse de Amparo ante el TC por vulneración de derechos, ya que se considera como un
Derecho Fundamental, lo cual está recogido en el Art. 42 LOTC: “Las decisiones o actos sin
valor de Ley, emanados de las Cortes o de cualquiera de sus órganos, o de las Asambleas
legislativas de las Comunidades Autónomas, o de sus órganos, que violen los derechos y
libertades susceptibles de amparo constitucional, podrán ser recurridos dentro del plazo de tres
meses desde que, con arreglo a las normas internas de las Cámaras o Asambleas, sean firmes”
Esto hay que leerlo a la luz de la doctrina de los interna corporis acta y de sus excepciones.
Todos estos derechos y legislación son extrapolables a grupos parlamentarios y demás cargos
públicos representativos –no necesariamente parlamentarios- como los concejales o diputados
provinciales (con matices).

3. Prerrogativas individuales

Artículo 71:
“1. Los Diputados y Senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones manifestadas en el
ejercicio de sus funciones.
2. Durante el período de su mandato los Diputados y Senadores gozarán asimismo de
inmunidad y sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser inculpados ni
procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva.
3. En las causas contra Diputados y Senadores será competente la Sala de lo Penal del
Tribunal Supremo.
4. Los Diputados y Senadores percibirán una asignación que será fijada por las respectivas
Cámaras.”
3.1.- Inviolabilidad (71.1)
Imposibilidad absoluta de perseguir a un parlamentario por las opiniones manifestadas en el
ejercicio de sus funciones. Con “en el ejercicio de sus funciones” se refiere a lo sucedido dentro
de la Cámara, no entrevistas u otros actos en los que aparezca como diputado, por ejemplo. El
hecho de que sean opiniones cubre todo tipo de pensamiento, aunque este sea moralmente
objetable o innecesario. La consecuencia de esto es que no existe ningún tipo de sanción a la
conducta.
El alcance temporal de esta inviolabilidad es desde que son elegidos y para siempre, ya que
aunque dejen de ser diputados, no se les puede perseguir por algo que hicieron cuando lo eran ni
tampoco pueden librarse de ser juzgados por actos previos a su condición de diputado pese a
que en el momento del juicio lo sean.
Esta prerrogativa afecta a Diputados, Senadores y, en caso de que lo recojan los Estatutos de
Autonomía, como es el caso, también los parlamentarios autonómicos.
La finalidad de la inviolabilidad es proteger el correcto ejercicio de las funciones parlamentarias
sin que los parlamentarios se tengan que coartar en sus palabras, es decir, defender la libertad de
palabra en el Parlamento, sin embargo, esto tiene un alto precio, puesto que la justicia deja de
ser igual para todos los ciudadanos.

3.2.- Inmunidad (71.2)


Imposibilidad de detener a un parlamentario (salvo en caso de flagrante delito) o de incoar un
procedimiento penal contra él SIN la autorización (SUPLICATORIO) de la Cámara a la que
pertenezca. Esto afecta tanto al acto de detener al parlamentario, es decir a la policía, como al
acto de procesarlo, es decir, a los tribunales. Esto no imposibilita que un parlamentario sea
juzgado, únicamente lo dificulta en gran medida debido a la condición procedimental del
suplicatorio, pues, aunque no imposible, es difícil que la Cámara lo autorice, y menos
rápidamente. Esta prerrogativa afecta también a los hechos constitutivos de delito que supongan
la pena privativa de libertad.
El alcance temporal de la inmunidad abarca desde la elección del parlamentario hasta la
finalización del mandato representativo y afecta tanto a hechos cometidos durante el mandato
como a los hechos previos a este. Si se da el caso de que esté en proceso de un juicio penal
previo a su elección de parlamentario, el TS recoge que no es necesario el suplicatorio para
continuar con el proceso del juicio. Por el contrario, si es elegido parlamentario y tras concluir
el mandato es acusado por hechos cometidos antes, durante o después del mandato, no hay que
pedir suplicatorio ante la Cámara para incoar procedimiento.
Esta prerrogativa afecta a Diputados, Senadores y, en caso de que lo recojan los Estatutos de
Autonomía, como es el caso, también los parlamentarios autonómicos.
La finalidad de la inmunidad es proteger la integridad de las Cámaras con el fin de que la
composición de las mismas no se vea alterada en gran medida por detenciones o procesamientos
de los políticos, sin embargo, esto tiene un alto precio puesto que dificulta el trabajo normal del
poder judicial.

3.3.- Aforamiento - Fuero Especial (71.3)


Fuero especial para las causas penales contra Diputados y Senadores, los cuales son juzgados ya
desde primera instancia se acude al Tribunal Supremo y más concretamente a la Sala de lo Penal
del mismo. Esta prerrogativa altera la regla competencial común y no permite que el caso vaya
ascendiendo desde los Juzgados de Primera Instancia hasta el TS.
El alcance temporal del aforamiento abarca desde la elección y hasta la finalización del mandato
de parlamentario. En caso de que haya sido o esté siendo juzgado en el momento de su elección,
se tralada la competencia al TS en el momento de su elección y si después de la finalización del
mandato se continúa con el proceso judicial, este pierde el aforamiento. La prerrogativa afecta
tanto a actos sucedidos antes como durante el mandato de parlamentario, mientras se juzgue
durante el tiempo que dura el mandato, y no afecta a actos que sucediesen durante el mandato o
posteriores mientras que ya no sea parlamentario.
La finalidad del aforamiento es beneficiarse de la mayor capacidad de resistencia del TS frente a
presiones indebidas, por ser el más alto órgano del orden penal puesto que un juez de primera
instancia y sin demasiada experiencia podría sucumbir más fácilmente. Además, se intenta así
dinamizar los juicios relacionados con los parlamentarios para no ensuciar su imagen pública y
que no se dilate demasiado en el tiempo. Ha sido muy común en la historia de España el hecho
de que haya un fuero especial para ciertos políticos o personas de relevancia. Sin embargo, el
hecho de que se empiece por el TS hace que no haya posibilidad de recurrir la sentencia ya que
no hay una instancia judicial superior y lo que decida el TS será la decisión final del proceso.
Además, en caso de que el juicio involucre a un parlamentario aforado y a una persona común,
comenzará en el TS, lo que perjudicará a la persona común.

4. Organización interna y reglas generales de funcionamiento de las Cámaras.

a. Organización interna
Las cámaras se distribuyen en distintos órganos creados y constituidos por ellas mismas. Estos
órganos son el pleno (totalidad de miembros electos que hayan adquirido la capacidad de
parlamentarios, reunión en el hemiciclo), las comisiones (numeró reducido de miembros de las
cámaras para tratar asuntos más concretos. Para la formación de estas, hay que acudir a los
Grupos Parlamentarios. Debatirán los asuntos que más adelante se plantearán en el pleno.
Existen las permanentes y las no permanentes). Otro órgano es la Diputación Permanente que
sirve para escenificar la continuidad del Parlamento en todo momento, pues este no va a estar
activo siempre, ya que a veces las cámaras no se reúnen porque se han disuelto o están de
vacaciones. Esta Diputación está formada por un mínimo de 21 miembros de los distintos
grupos.
Los órganos de gobierno de las cámaras son el presidente, que tiene múltiples funciones, la
mesa, que asiste al presidente, y la Junta de Portavoces, la cual está formada por los portavoces
de los distintos grupos de las cámaras.
Cabe destacar también la función de los grupos parlamentarios, la cual es esencial para el
funcionamiento de las cámaras, que no son un órgano como tal, pero son la representación de
las distintas ideologías en el Parlamento. Hay un mínimo de miembros para crear un grupo
parlamentario, con un mínimo de 15 diputados o 10 senadores, y es por eso por lo que existe el
Grupo Mixto, que incluye a todos los partidos con poca representación que no han sido capaces
de crear un grupo propio. En caso de no alcanzar dicho mínimo, una formación política puede
formar grupo parlamentario a partir de 5 diputados, siempre y cuando posea un 15 % de los
votos correspondiente a las circunscripciones donde se haya presentado candidatura o un 5 % de
los votos en el conjunto del Estado. Un Grupo Parlamentario puede estar formado por más de un
solo partido político gracias a la figura del “diputado prestado”; esto se ha dado debido a la
creación de marcas regionales de partidos políticos con alcance nacional. Los grupos tienen
tanto funciones internas como externas (Plazo y cambios durante la legislatura)
b. Funcionamiento de las cámaras
La legislatura de las cortes es de 4 años, aunque pueden ser disueltas antes de que se termine el
plazo.
Las Cámaras se reúnen anualmente en dos periodos ordinarios de sesiones de Septiembre a
diciembre y de Febrero a junio. Fuera de tales periodos solo podrán celebrarse sesiones
extraordinarias a petición de Gobierno, Diputación Permanente o Mayoría absoluta de los
diputados.
La orden del día se fija por el Presidente, de acuerdo con la Junta de Portavoces, (tienen que
hacerlo de manera conjunta, poniéndose de acuerdo). En las comisiones se fija por su respectiva
Mesa, de acuerdo con el Presidente de la Cámara. -Sesiones reglamentarias-
Las comisiones no son abiertas al público, pero si a los medios, en cambio el pleno para todos
excepto ciertas votaciones, para las cuales el público sale de la sala.
Para la adopción de acuerdos se emplea de por defecto la mayoría simple excepto para ciertos
preceptos que establezcan una mayoría especial. La Cámara y sus órganos deben estar reunidos
reglamentariamente y con asistencia de la mayoría de sus miembros, puesto que el quórum
mínimo es la mitad de parlamentarios. Se puede autorizar también el voto telemático.
Las decisiones de las Cámaras se publican en distintos boletines con el mero fin de publicidad
de las normas.
-Funcionamiento de los debates-
TEMA 6: “LAS CORTES GENERALES III”
Artículo 66.2: “Las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus
Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les
atribuya la Constitución.”
Tiene sentido porque las Cortes son el resultado de la participación ciudadana, el titular de la
soberanía. Sus principales funciones son la función legislativa, la tributaria y la de control. Otra
función ejercida en ocasiones es la de orientación política.
1. Función legislativa: procedimiento legislativo ordinario y procedimientos
legislativos especiales.
Es la función más importante y representativa de las Cortes Generales. El Parlamento tiene
como función el crear leyes, únicamente sometida a la Constitución, mediante su fuerza activa y
pasiva. La ley es el producto normativo del Parlamento, este es el sentido formal del término, la
ley es ley por ser producto del procedimiento ordinario del Parlamento. Algunas leyes como la
orgánica necesitan otros requisitos para serlo. La ley es la norma base de todo el ordenamiento
jurídico.
El Capítulo II del Título III (de las Cortes Generales) dedica poco espacio para el procedimiento
en sí. Algunos artículos relevantes son del 87 al 89 sobre la iniciativa legislativa, el 90 sobre el
papel del Senado o el 91 sobre el papel del Rey en la fase final. El grueso del procedimiento se
encuentra en ambos Reglamentos de las Cámaras de la Cortes, el Congreso y el Senado.
Tres principios básicos: regla de la mayoría (simple), participación de las minorías como
expresión del pluralismo y la publicidad de los actos fundamentales del procedimiento.
El procedimiento legislativo ordinario está constituido en tres grandes fases; primero la
iniciativa legislativa, la segunda la de tramitación parlamentaria (deliberación) y la última fase;
sanción, promulgación y publicación.
Artículo 87 (Quién puede realizar la iniciativa legislativa):
“1. La iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al Congreso (15 diputados o un Grupo) y
al Senado (25 senadores o un Grupo), de acuerdo con la Constitución y los Reglamentos de las
Cámaras. El Gobierno puede vetar la tramitación de las Cámaras si modifica una delegación
legislativa en vigor o supone una disminución de ingresos o aumento de gasto.
2. Las Asambleas de las Comunidades Autónomas podrán solicitar del Gobierno la adopción de
un proyecto de ley (estatal) o remitir a la Mesa del Congreso una proposición de ley, delegando
ante dicha Cámara un máximo de tres miembros de la Asamblea encargados de su defensa.
3. Una ley orgánica regulará las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para
la presentación de proposiciones de ley. En todo caso se exigirán no menos de 500.000 firmas
acreditadas. No procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica, tributarias o
de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia.”
Ley Orgánica 3/1984, de 26 de marzo, reguladora de la iniciativa legislativa popular.
Cuando la iniciativa legislativa es del Gobierno (aprobados en Consejo de Ministros), se habla
de un proyecto de ley, los cuales gozan de preferencia en su tramitación (Art. 89.1) respecto de
las proposiciones de ley, las cuales son las que proceden del Congreso, el Senado, las
Asambleas Autonómicas o de los ciudadanos (ILP). Para que la proposición de ley pase al
Congreso a debatirse se ha de pasar la toma en consideración, es decir, el Congreso debe
pronunciarse en un debate a que la proposición se tramite o no. Esto sin embargo no sucede con
los proyectos de ley ya que el Congreso no puede rechazar su tramitación siempre que vayan
acompañados de una exposición de motivos y de los antecedentes necesarios para pronunciarse
sobre ellos (Art. 88).
*Gorka
El PROCESO DE TRAMITACIÓN PARLAMENTARIA comienza en la cámara baja, el
Congreso, la cámara de primera lectura, cuando la proposición tras ser tomada en consideración
o el proyecto entra en la Mesa del Congreso. La Mesa va a ordenar su publicación, va a abrir
un plazo de enmiendas de 15 días y lo va a remitir a la comisión. Las enmiendas pueden ser de
totalidad o al articulado. La de totalidad quiere decir que se rechaza totalmente la ley y puede
ser de dos tipos, o de devolución de la ley o la propuesta de un texto alternativo, el cual si es
votado y aprobado pasará a ser la ley tramitada, y tienen que ser presentadas por un Grupo
Parlamentario. Estas enmiendas a la totalidad se resuelven antes que las del articulado y en el
pleno. Las enmiendas al articulado se debaten en la comisión, la cual nombra a una ponencia
para la que la defienda y presente un informe con todas las enmiendas debatidas, el cual será
devuelto a la comisión, y será sobre este texto sobre el que trabajará la comisión, la cual llegará
a un dictamen. También se han llegado a dar las enmiendas transaccionales, que se dan durante
el mismo debate para salir del paso y que la enmienda sea aceptada. Tras esto, el dictamen
pasará al pleno, con todas las enmiendas aceptadas incorporadas. Existen muchos otros tipos de
enmiendas. Se pueden redebatir las enmiendas rechazadas si así lo solicitan sus creadores.
Tras haber sido aceptado por el Congreso, el texto pasa la Senado, donde se repite el mismo
proceso que se ha dado en el Congreso (ponencia, comisión…), pero el peso es desigual, y goza
de un plazo máximo de 20 días (Art. 90). Cuando llega al pleno del Senado se puede dar que no
haya enmiendas en el Senado, siendo el mismo texto que el del Congreso, por lo que se pasaría
a la fase final. La segunda opción que se puede dar es que el Senado plantee un veto, es decir, se
rechaza el texto en su totalidad, para lo cual es necesaria la mayoría absoluta. La tercera opción
es que no haya veto, pero se quieran introducir enmiendas, para las cuales solo se necesitará la
mayoría simple. Tanto el veto como las enmiendas obligan al texto a volver al pleno del
Congreso, el cual puede realizar varias cosas, entre las cuales se encuentra ignorar al Senado. El
Congreso puede rechazar el veto del Senado por mayoría absoluta y si pasan dos meses desde el
momento en que el Senado envía el texto, vuelve a votar el pleno del Congreso y solo con
mayoría simple puede rechazar el veto del Senado. Por otra parte, si pensamos en las
enmiendas, pueden ser rechazadas o aceptadas por mayoría simple del pleno del Congreso. Tras
esto se llega a la fase final, la sanción, promulgación y publicación de la norma.
En caso de disolución de las Cámaras, ambos reglamentos prevén la caducidad de todos los
asuntos pendientes, con la sola excepción de aquéllos de los que constitucionalmente deba
conocer la Diputación Permanente (art. 207 RC y Disposición adicional primera del RS) y las
iniciativas legislativas populares (LOIP).
La sanción, promulgación (comprobación) y publicación de la norma se realiza en un mismo
acto formal y solemne pese a ser tres acciones diferentes, para dotar de eficacia a la ley. Se
recoge en los Artículo 62,a y 91. La sanción y promulgación son actos de muy pequeña
duración. El rey, como Jefe del Estado desempeña un papel crucial en este proceso, pues es el
encargado de sancionas y promulgar la norma, siempre acompañado del refrendo. Tras esto, se
ordena la publicación de la norma en el BOE, por el principio de publicidad y la norma entrará
en vigor, dependiendo de las disposiciones finales y si no se especifica, en 20 días, como
establece el CC.
Artículo 91: “El Rey sancionará en el plazo de quince días las leyes aprobadas por las Cortes
Generales, y las promulgará y ordenará su inmediata publicación.”
Existe un procedimiento legislativo especial para otro tipo de normas como las Leyes
Orgánicas, Decretos-leyes, Estatutos de Autonomía…

• Procedimientos legislativos especiales/ especialidades en el procedimiento legislativo


(Reglamento del Congreso de los Diputados): De los proyectos y proposiciones de LO
• Del proyecto de Ley de Presupuestos
• De los EEAA
• De la revisión y la reforma constitucionales
• De la competencia legislativa plena de las Comisiones
Art. 148.2 RCD: “El procedimiento aplicable para la tramitación de estos proyectos y
proposiciones de ley será el legislativo común, excluido el trámite de deliberación y
votación final en el Pleno.” La ley puede ser aprobada por la Comisión, no hace falta que
pase por el pleno, y es bastante habitual. No cabe en reforma de la CE, LO, PGE y
cuestiones internacionales.

Artículo 75
“1. Las Cámaras funcionarán en Pleno y por Comisiones.

2. Las Cámaras podrán delegar en las Comisiones Legislativas Permanentes la aprobación de


proyectos o proposiciones de ley. El Pleno podrá, no obstante, recabar en cualquier momento
el debate y votación de cualquier proyecto o proposición de ley que haya sido objeto de esta
delegación.
3. Quedan exceptuados de lo dispuesto en el apartado anterior la reforma constitucional, las
cuestiones internacionales, las leyes orgánicas y de bases y los Presupuestos Generales del
Estado.”

• De la tramitación de un Proyecto de ley en lectura única


La votación de un proyecto va directa al pleno y se salta los escalones previos. Esto se da
normalmente en textos sencillos, a propuesta de la Mesa.

• De la declaración de urgencia (acompañando a un proyecto o proposición)


Arts. 93-94 RCD: se seguirá el procedimiento común, aunque los plazos durarán la mitad de
los establecidos en éste. Cuando esto sucede en el Senado, el proceso legislativo en el
mismo se reducirá a un máximo de 20 días. A petición de dos grupos parlamentarios o una
quinta parte de los diputados.

2.- Función financiera: potestad tributaria y potestad presupuestaria.


Las Cortes Generales aprueban sus propios presupuestos, lo cual viene de lejos, pues ya se
recogía en las Asambleas medievales, lo cual se afianzó con las Revoluciones liberales “No
taxation without representation”. La función financiera se basa en determinar y autorizar los
ingresos y gastos públicos.
Artículo 31: “1. Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su
capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de
igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio. 2. El gasto público
realizará una asignación equitativa de los recursos propios, y su programación y ejecución
responderán a los criterios de eficiencia y economía. 3. Sólo podrán establecerse prestaciones
personales o patrimoniales de carácter público con arreglo a la ley.”.
Artículo 133 (Potestad tributaria – Sirve para establecer los tributos e impuestos).
“1. La potestad originaria para establecer los tributos corresponde exclusivamente al Estado,
mediante ley.
2. Las Comunidades Autónomas y las Corporaciones locales podrán establecer y exigir
tributos, de acuerdo con la Constitución y las leyes.
3. Todo beneficio fiscal que afecte a los tributos del Estado deberá establecerse en virtud de
ley.
4. Las administraciones públicas sólo podrán contraer obligaciones financieras y realizar
gastos de acuerdo con las leyes.”

Artículo 134 (Potestad presupuestaria – Facultad de aprobar anualmente las cuentas del Estado).
“1. Corresponde al Gobierno la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado y a las
Cortes Generales, su examen, enmienda y aprobación.
2. Los Presupuestos Generales del Estado tendrán carácter anual, incluirán la totalidad de los
gastos e ingresos del sector público estatal y en ellos se consignará el importe de los beneficios
fiscales que afecten a los tributos del Estado.
3. El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales
del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior.
4. Si la Ley de Presupuestos no se aprobara antes del primer día del ejercicio económico
correspondiente, se considerarán automáticamente prorrogados los Presupuestos del ejercicio
anterior hasta la aprobación de los nuevos.
5. Aprobados los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno podrá presentar proyectos de
ley que impliquen aumento del gasto público o disminución de los ingresos correspondientes al
mismo ejercicio presupuestario.
6. Toda proposición o enmienda que suponga aumento de los créditos o disminución de los
ingresos presupuestarios requerirá la conformidad del Gobierno para su tramitación.
7. La Ley de Presupuestos no puede crear tributos. Podrá modificarlos cuando una ley
tributaria sustantiva así lo prevea.”
Ley de los Presupuestos Generales del Estado: es la única ley que se tiene que aprobar
obligatoriamente cada año. Es obligatorio que la iniciativa venga del Gobierno, por lo que se
trata de un proyecto de ley (Art 97). El Gobierno tiene que presentar el proyecto al menos tres
meses antes de que expire el periodo anterior, es decir, antes del 1 de octubre. Además, debe
contener la totalidad de ingresos y gastos del Estado. El derecho de enmienda se encuentra
limitado en esta ley, pues si implica una disminución de ingresos o aumento de gasto debe ser
aprobado obligatoriamente por el Gobierno. Por último, si al inicio del nuevo ejercicio (1 de
enero) no se ha aprobado la ley, quedan automáticamente aprobados los PGE del año anterior.
Según el TC el núcleo de la LGPE es la previsión de gastos y la autorización de ingresos que
integran su contenido necesario. Es un vehículo de dirección y orientación de la política
económica que corresponde al Gobierno.
El Artículo 135 es el producto de una de las dos únicas modificaciones de la Constitución
Española, la cual vino impuesta prácticamente desde Europa tras la crisis del 2008. Los PGE
deben respetar este artículo, que establece el principio de estabilidad presupuestaria y
sostenibilidad financiera como principios rectores de la actuación económica. (LO 2/2012)
Existen una excepción a la reserva gubernamental de iniciativa presupuestaria, pues hay órganos
con con autonomía presupuestaria como la Familia y Casa de S.M. el Rey, las Cortes Generales,
el CGPJ, el TC o el Tribunal de Cuentas.

Artículo 136 (Tribunal de Cuentas).


1. El Tribunal de Cuentas es el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión
económica de Estado, así como del sector público.
Dependerá directamente de las Cortes Generales y ejercerá sus funciones por delegación de
ellas en el examen y comprobación de la Cuenta General del Estado.
2. Las cuentas del Estado y del sector público estatal se rendirán al Tribunal de Cuentas y
serán censuradas por éste.
El Tribunal de Cuentas, sin perjuicio de su propia jurisdicción, remitirá a las Cortes Generales
un informe anual en el que, cuando proceda, comunicará las infracciones o responsabilidades
en que, a su juicio, se hubiere incurrido.
3. Los miembros del Tribunal de Cuentas gozarán de la misma independencia e inamovilidad y
estarán sometidos a las mismas incompatibilidades que los Jueces.
4. Una ley orgánica regulará la composición, organización y funciones del Tribunal de
Cuentas.

3.- Función de control (Remisión Tema 8)


TEMA 7: “EL GOBIERNO”
1.- Posición constitucional del Gobierno
Los artículos acerca del Gobierno se encuentran recogidos en el Titulo IV de la Constitución
Española: “Del Gobierno y de la Administración”. Se trata del Poder Ejecutivo del Estado. El
Título V trata por su parte de la relación entre las Cortes y el Gobierno, es decir, entre los
poderes ejecutivo y legislativa, una relación basada en la confianza.
Algunos términos relevantes para la comprensión de este tema son el Poder Ejecutivo, el cual
no se puede confundir con el Gobierno, ya que este abarca no solo al Gobierno, sino también a
la Administración Pública, Podría decirse que el Gobierno es el órgano supremo del Poder
Ejecutivo, el cual está por encima de la Administración Pública. El Gobierno es el órgano al
cual le corresponde la dirección política del Estado. Tanto el Gobierno como la Administración
representan la dirección del Estado, pero el Gobierno tiene la parte política mientras que la
Administración tiene la vertiente más técnica y profesional.
No sea debe confundir tampoco el término Gobierno con el Consejo de Ministros o el Gabinete.

2.- Composición y estructura del poder ejecutivo


Artículo 98.1: El Gobierno se compone del Presidente, de los Vicepresidentes, en su caso, de
los Ministros y de los demás miembros que establezca la ley.”
La ley de la que habla este artículo se refiere a la Ley 50/1997 del Gobierno, la cual desarrolla
en profundidad el contenido de este título.
El Gobierno se trata de un órgano complejo ya que tiene competencias atribuidas a sí mismo en
su conjunto, el cual está formado por otros órganos más simples, los cuales también tienen
atribuidos ciertas competencias. el Gobierno se estructura por definición como un órgano
pluripersonal, pero con una destacada característica, ya que a su vez está compuesto por órganos
unipersonales (Presidente, Ministro, Vicepresidente…) y pluripersonales (Comisiones
Delegadas, Consejo de Ministros…).
La CE habla del Gobierno y del Consejo de Ministros. El Consejo de Ministros es la forma en la
que el Gobierno se presenta y actúa como órgano colegiado en su conjunto. Es muy sutil la
diferencia entre estos dos términos y es por ello por lo que en muchos casos son
intercambiables. Gobierno se emplea en ciertos artículos como el 86,87.1,92.2,97 y el término
Consejo de Ministros se emplea en otros como el 82.g,112,115,116. El Consejo de Ministros
implica una reunión del Gobierno en su totalidad y no solo implica a los Ministros, pues
también acude el Presidente, que no es Ministro, y puede acudir otros miembros.
Algunos órganos simples en los que se divide el Gobierno, recogidos en el Artículo 98 son los
Miembros del Gobierno necesarios (Presidente y Ministros) y posibles (Vicepresidente y otros
establecidos en la ley).
2.1.- El Presidente del Gobierno
Artículo 98.2: “El Presidente dirige la acción del Gobierno y coordina las funciones de los
demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de éstos
en su gestión.” Se trata de una presentación genérica.
En España, como en muchos otros países, la figura del Presidente es preeminente, es decir, goza
de un protagonismo extraordinario ya que goza de un gran número de funciones y
responsabilidades superiores a las de los Ministros. No se puede decir que es un primus inter
pares, es decir, no es el primero entre iguales. Esto se puede observar en términos como
“Gobiernos del Presidente”/”Gobiernos de Premier”, ya que se ve su gran relevancia. El
Presidente será la figura en torno a la que girará el sistema parlamentario español actual, pues la
investidura es solo del Presidente y no de todo su Gabinete, y él será el encargado de formar SU
Gobierno, y elegir los Ministros que quiera (Clave de bóveda del sistema de confianza
parlamentario).
Existen múltiples competencias que la CE recoge tan solo al Presidente, y no a todo el Gobierno
como son el convocar un referéndum consultivo (cuerpo electoral), él es el que refrenda al
monarca, respecto de la CCGG es el afectado por las mociones de censura, la cuestión de
confianza… y tras él cae el Gobierno. También es de las pocas figuras que puede disolver las
cámaras y de plantear un recurso de inconstitucionalidad.
2.2.- Los Ministros
Son la segunda figura imprescindible para la formación del Gobierno. Los Ministros son los
Titulares de los Departamentos en los que el Gobierno se va a organizar. Van a tener
competencias y responsabilidades dentro de sus ámbitos específicos en los cuales son
especialistas.
Los Ministros ocupan una posición curiosa en el organigrama, pues hacen de puente entre el
Gobierno y la Administración, que está al servicio del Gobierno, pues son la última posición de
la jerarquía administrativa de cada campo, siendo a la vez parte del Gobierno.
2.3.- Otros miembros posibles del Gobierno
La CE hace referencia a dos: la existencia de vicepresidentes en su caso, los cuales no son
imprescindibles y pueden ser más de uno, siendo la tradición española que haya al menos uno.
Los vicepresidentes ayudarán al Presidente en todo lo que este requiera aparte de sustituir al
Presidente en viaje o enfermedad. Los vicepresidentes pueden además tener una cartera
ministerial, lo cual tampoco es necesario.
Otros miembros son, según la CE, los demás miembros que establezca la ley, pero solo hace
referencia a un término, los Ministros sin cartera, con el fin de integrar a varias formaciones
políticas en el Gobierno. Actualmente, esto no se da.

• ¿Cuál es la relevancia práctica de determinar el “perímetro” del Gobierno?


Es importante debido a que a veces la CE hace referencia a los miembros del Gobierno como en
el 98 (incompatibilidades del gobierno) o el 102 (responsabilidades jurídicas de los miembros
del gobierno). No forma parte del Gobierno los Secretarios de Estado o similares, ósea están ya
integrados dentro de la Administración. Tras los Secretarios se encuentra todo el Ministerio y el
cuerpo de funcionarios a su cargo.

3.- Formación del Gobierno: Nombramiento del Presidente y designación de Ministros


Artículo 99:
“1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos
constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados
por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del
Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el
Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará
la confianza de la Cámara.
3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros,
otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse
dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas
después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.
4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se
tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.
5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún
candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y
convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.”
La relevancia del nombramiento del Presidente hace que el procedimiento sea tan minucioso
como lo es en este artículo.
El Presidente también puede ser nombrado siguiendo la forma extraordinaria prevista en el
Artículo 113 CE, el cual versa sobre la presentación y aprobación de una moción de censura.
Al ser la investidura del Presidente y no de Gobierno, el resto de miembros serán designados
por el Presidente según su propia voluntad. El Presidente también presentará ante el Parlamento
el Programa que pretende cumplir en su mandato con su gobierno, el cual es diferente del
Programa Electoral del Partido Político, sino son los objetivos del Gobierno en su mandato.
Algo llamativo es que el Senado no juega ningún papel en el nombramiento del Presidente del
Gobierno. Finalmente, el rey tiene un papel simbólico y va presentando de más votados a
menos, pero no sale el más votado, sino el que pueda tener más apoyos pese a tener menos
escaños, de ahí las coaliciones, y para ello el rey se reúne con los principales líderes políticos.
Es decir, no gobierna automáticamente quien tiene mayor número de escaños. En 2015 se dio
que Rajoy, siendo el más votado, no aceptó su propuesta debido a una coalición que se estaba
fraguando, pero al no conseguir esta coalición la mayoría, se repitieron las elecciones. Algo
similar sucedió en 2019.

• DESIGNACIÓN DE LOS MINISTROS


Artículo 100: “Los demás miembros del Gobierno serán nombrados y separados por el Rey, a
propuesta de su Presidente.”
Es común escuchar el término “crisis de gobierno”, que es cuando el Presidente decide cambiar
la composición de su Gabinete, algo que puede hacer como quiera debido a que es únicamente
función suya.
Gabinete quiere decir el Gobierno concreto en un momento determinado, centrado más en las
personas.
El Presidente depende de la confianza de la Cámara y los miembros de su Gobierno, de la
confianza del Presidente, por lo que la Cámara no puede echar a un Ministro. El Presidente
también se encarga de elegir quiénes, cuántos, cuáles y qué atribuciones tiene cada ministerio.
Puede crear nuevos, fusionar…
4.- Funcionamiento del Gobierno y Estatuto de sus miembros
4.1.- Funcionamiento del Gobierno
Art. 1.3 Ley 50/97 de 27 de noviembre, del Gobierno: Los miembros del Gobierno se reúnen en
Consejo de Ministros y en Comisiones delegadas del Gobierno.
El Consejo de Ministros es el órgano colegiado del Gobierno, cuando se reúne con una
finalidad. La inmensa mayoría de las funciones del Gobierno están atribuidas al Consejo de
Ministros.
La Ley 50/97 recoge ciertas reglas de funcionamiento como las Sesiones semanales, preparadas
por la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios. El Presidente es el
encargado de convocar el orden del día, pese a que el órgano previo puede sugerir temas. Las
deliberaciones son secretas, aunque hay un acta donde se escribe el día, participantes y
decisiones finales, pero no el debate intermedio. Por último, aunque las decisiones se toman por
mayoría del Consejo, pero tiene la última palabra el Presidente, pese a que esté solo en su
decisión. El Gobierno en su conjunto responde políticamente de manera solidaria, es decir,
cuando cae el Presidente cae todo su Gabinete con él, sin perjuicio de la responsabilidad de cada
ministerio (Art. 108 CE: “El Gobierno responde solidariamente en su gestión política ante el
Congreso de los Diputados”)
Finalmente, no hay que olvidar las Comisiones delegadas de Gobierno, que son órganos
colegiados que valorarán y estudiarán ciertos temas que tienen relevancia en varias carteras
ministeriales, como la de Asuntos Económicos, las cuales incluyen distintos cargos como varios
ministros, secretarios…
4.2.- Estatuto de los miembros de Gobierno
La CE parece que encarga al legislador La CE encarga al legislador:
Art. 98.4 CE “La ley regular el estatuto e incompatibilidades de los miembros del Gobierno.”
Pero la propia CE recoge ciertos principios básicos constitucionales
Art. 98.3 CE: “Los miembros del Gobierno no podrán ejercer otras funciones representativas
que las propias del mandato parlamentario, ni cualquier otra función pública que no derive de
su cargo, ni actividad profesional o mercantil alguna.”
El único cargo compatible con el de Ministro es el de Diputado o Senador, pero no es necesario
ser parlamentario para ser Ministro. (Art. 110.2)
Art. 102 CE (Prerrogativas de los miembros del Gobierno): “1. La responsabilidad criminal
del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo
Penal del Tribunal Supremo. 2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra
la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa
de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con aprobación de la mayoría absoluta del
mismo. 3. La prerrogativa real de gracia no será aplicable a ninguno de los supuestos del
presente artículo.”
Este artículo establece un fuero especial para los miembros del Gobierno, ya que son juzgados
por una sala especial y concreta. Esto también se ha incorporado a los Estatutos de Autonomía
para sus consejeros, en el TSJ. También se recoge una cierta inmunidad los llamados “delitos
ministeriales”: traición/delitos contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones.
Tiene que haber una iniciativa para procesar a los miembros. Respecto de lo anterior no cabe
indulto. A nivel práctico, este articulo no tiene mucho uso, pues los delitos más comunes de los
miembros del gobierno son los de corrupción y malversación

5.- Funciones del Gobierno


Art. 97 CE: “El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar
y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con
la Constitución y las leyes.”
La función ejecutiva se basa en las acciones con naturaleza dirigida para el cumplimiento del
Ordenamiento Jurídico.
Dirección política: iniciativa y orientación de las decisiones importantes a nivel nacional. La
acción del Gobierno decide hacia dónde va el país y cuáles serán las próximas acciones. Esta
“acción de gobierno” es susceptible de control político, pues hay sesiones específicas de control
político en las Cortes Generales, pero muy excepcionalmente de control jurídico. Algún
ejemplo de la dirección política son el comenzar el proceso de una ley, el presentar los PGE,
monopolizado por el Gobierno, nombramientos al TC, plantear recursos de inconstitucionalidad,
disolución de las cámaras, CGPJ. Se incluye también la dirección de la política interior y
exterior.
Dirección de la defensa del Estado y la protección de sus ciudadanos, de ahí que estén
sometidos al gobierno las Fuerza Armadas (militares) y las Fuerza y Cuerpos de Seguridad del
Estado (policía y guardia civil).
Dirección de la Administración del Estado, al ser el órgano supremo de esta Administración,
hasta el punto de que los ministerios son los últimos eslabones de la Administración. Además, la
Administración Pública sí que es susceptible de control jurisdiccional Art. 103 CE:
sometimiento de los funcionarios al principio de legalidad
La última función de este artículo es la potestad normativa, pues pueden crear normas con valor
de Reglamentos, rango debajo de la ley, además de los decretos-leyes y decretos legislativos,
con valor de ley.

6.- Cese del Gobierno y Gobierno en funciones


Art. 101 CE: “1. El Gobierno cesa tras la celebración de elecciones generales, en los casos de
pérdida de la confianza parlamentaria previstos en la Constitución, o por dimisión o
fallecimiento de su Presidente. 2. El Gobierno cesante continuará en funciones hasta la toma de
posesión del nuevo Gobierno.”
• CESE DEL GOBIERNO como órgano colegiado; decretado por el Rey:
Art. 101 CE: Los demás miembros del Gobierno serán nombrados y separados por el Rey, a
propuesta de su Presidente. (Caen con su Presidente, el cual los cesa)
Las causas de cese son las vinculadas a la confianza parlamentaria como las nuevas elecciones o
la pérdida de una cuestión de confianza o moción de censura, o la muerte o dimisión del
presidente del Gobierno.

• GOBIERNO EN FUNCIONES
La finalidad es que haya siempre una Diputación permanente y el Estado pueda continuar con
su funcionamiento normal.
Cuando el gobierno cesa, pero no se ha nombrado uno nuevo, el gobierno se mantendrá en
funciones hasta la toma de posesión. Algo similar puede pasar con los ministros cuando son
cesados. El alcance de la acción de un gobierno en funciones se recoge en la Ley del Gobierno
(no pueden realizar ciertas acciones porque comprometen al próximo gobierno o porque son de
gran envergadura como referéndums, PGE, leyes, disolución de las Cámaras) y la STC
124/2018, conflicto de atribuciones Gobierno-Congreso, pues el Gobierno estuvo en funciones
todo un año y este se negó a ser políticamente controlado por las Cámaras al estar en funciones,
puesto que la Cámara era nueva y no era esa la que le había dado la confianza, pero el TC dijo
que el control se tiene que dar siempre.
TEMA 8: “LAS RELACIONES ENTRE LAS CORTES GENERALES
Y EL GOBIERNO”
1. Control parlamentario y responsabilidad política
Artículo 1.3 CE: “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”.
Este tema se encuentra recogido en la Constitución Española en el Título V: “De las relaciones
entre el Gobierno y las Cortes Generales”.
Las implicaciones de un sistema parlamentario son que hay un diálogo permanente entre las
CCGG y el Gobierno, los cuales están unidos por una relación de confianza otorgada al
Gobierno por el Parlamento, puesto que es este quien elige al Presidente. En el Título V se
recoge cómo se produce ese diálogo y que instrumentos se emplean para llevarlo a cabo. Existe
incluso un periodo mínimo semanal para que se de este diálogo en ciertos aspectos recogidos
por la CE. Esta implicación se conoce como control parlamentario.
Otra de las implicaciones es que las CCGG están habilitadas para exigir responsabilidad política
al Gobierno si se pierde, disminuye o desaparece la confianza en este. Esta segunda implicación
es la responsabilidad política.
Lo que vamos a ver es cómo la Constitución explica los modos, mecanismos… para velar por
que la confianza parlamentaria se mantenga durante la legislatura, las cuales son las
características básicas del sistema parlamentario del ordenamiento español.

2. Instrumentos de control parlamentario


El control parlamentario existe para el seguimiento habitual, ordinario, permanente del hacer del
Gobierno. Es decir, es una labor cotidiana para que las Cortes puedan vigilar la labor del
Gobierno.
La función de control de las CCGG al Gobierno es una de las tres funciones básicas de las
CCGG recogidas en el Artículo 66.2 CE, a parte de las ya vistas en temas anteriores. Los
mecanismos para llevarlo a cabo se recogen tanto en el Titulo V como en los Reglamentos de
ambas cámaras.
INSTRUMENTOS DE CONTROL PARLAMENTARIO (Art. 109-111 y 76 CE)
Los instrumentos de control al Gobierno recogidos en la Constitución característicos en el
Ordenamiento español son:

• Derecho de las cámaras a la información


Artículo 109 CE: “Las Cámaras y sus Comisiones podrán recabar, a través de los Presidentes
de aquéllas, la información y ayuda que precisen del Gobierno y de sus Departamentos y de
cualesquiera autoridades del Estado y de las Comunidades Autónomas”.
Es un mecanismo instrumental, pues no cabe control al Gobierno si no hay información de la
labor que está realizando el Gobierno. Se entiende tanto como un mecanismo de control en sí
mismo como del inicio de otro tipo de control.
La CE habla de cualquier tipo de información pública de cualquier autoridad, es decir,
organismo, sea a nivel estatal, autonómico, local… Se podría entender que este forma parte del
Ius in officium de cada parlamentario.
Este derecho de las cámaras a recabar información abarca incluso la información clasificada, los
secretos oficiales del Estado. Esto se debe a que, si no, el Gobierno podría clasificar lo que
quisiese, lo cual no podría ser solicitado por los parlamentarios y el Gobierno no podría ser
claramente controlado por las CCGG. Se crea un conflicto entre el derecho de control y de
acceso a información con el derecho de reserva de información, y es por eso por lo que no se
puede solicitar en el pleno la información clasificada, sino en comisiones específicas más
pequeñas con un único miembro por grupo parlamentario, teniendo que ser este parlamentario el
mismo durante toda la legislatura. Esto se hace también para intentar controlar e identificar las
filtraciones de información en caso de que se den.
También hay que plantearse que margen de actuación tienen los órganos de Gobierno de las
cámaras, Presidente y Mesa, cuando un parlamentario solicita el acceso a alguna información.
Es decir, si pueden negarlo o limitarlo. Esto se encuentra dentro del ius in officium y ha dado
lugar a jurisprudencia del TC. Por el momento, estos órganos no pueden negar la solicitud de
ningún tipo de información, aunque en ocasiones no estén de acuerdo con la información
solicitada o piensen que es irrelevante, están obligados a cursar todas las solicitudes. Ha dado
lugar a recursos de amparo.

• Comparecencia ante las Cámaras de los miembros del Gobierno


Artículo 110 CE: “1. Las Cámaras y sus Comisiones pueden reclamar la presencia de los
miembros del Gobierno.
2. Los miembros del Gobierno tienen acceso a las sesiones de las Cámaras y a sus Comisiones
y la facultad de hacerse oír en ellas, y podrán solicitar que informen ante las mismas,
funcionarios de sus Departamentos”.
Este artículo se basa en el hecho de que los Ministros o el Presidente del Gobierno no tienen
porque ser ni diputados ni senadores, y de ahí viene el sentido de este artículo. Es por ello por lo
que existe este artículo, pues sino este artículo no tendría verdadera aplicación ya que siempre
estarían en las Cámaras y sería una obviedad de artículo.
Además, no se puede ser miembro de las dos cámaras a la vez, por lo que así puedes solicitar su
comparecencia en tu cámara si pertenece a la otra cámara.
La comparecencia de los miembros del Gobierno puede ser o bien por propia iniciativa de estos,
o a requerimiento de la Cámara. Además, los miembros del Gobierno si no pertenecen a la
Cámara podrán intervenir en el debate del pleno, pero no votar, es decir, tienen voz pero no
voto.
Los comparecientes ante las cámaras serán, como dice el propio apartado, serán los miembros
del Gobierno. Esto no implica, al menos en la CE, que los subordinados a estos, como los
Secretarios de Estado, puedan ser llamados a comparecer ante las Cámaras. Sin embargo, en el
RCD se contempla que estos pueden ser llamados a comparecer con una principal finalidad
informativa. Se dice que la cámara discute con el Gobierno, no con sus subordinados. Los
Secretarios, en caso de acudir, no suelen ir al pleno, sino a las comisiones. A mayores, y
también con una finalidad informativa, el RCD contempla que se pueda llamar a otras personas
destacadas, autoridades y expertos a hablar delante de las Cámaras. La comparecencia de los
particulares es voluntaria, es decir, se puede solicitar, pero no están obligados a aceptarlo.

• Preguntas, interpelaciones y mociones


Artículo 111 CE: “1. El Gobierno y cada uno de los miembros están sometidos a las
interpelaciones y preguntas que se le formulen en las Cámaras. Para esta clase de debate los
Reglamentos establecerán un tiempo mínimo semanal.
2. Toda interpelación podrá dar lugar a una moción en la que la Cámara manifieste su
posición”.
Esto se encuentra más ampliamente regulado en los Artículos 180 RCD y 160 RS, donde se
regula el alcance de estos tres mecanismos de control. La CE establece un tiempo mínimo
semanal para este mecanismo de control.
Las PREGUNTAS son demandas de información al Gobierno que se van a tramitar como
pregunta sobre un hecho, una situación concreta o una información previa. Las preguntas se han
de formular por escrito, ante las cuales se puede responder de manera oral o escrita y en el Pleno
o en una Comisión parlamentaria. Existen varios matices entre las preguntas con respuesta oral
o escrita, sobre todo en la dificultad o minuciosidad de su respuesta. Son mas abstractas que las
interpelaciones.
Las INTERPELACIONES son cuestionamientos sobre los motivos o propósitos de la acción
de Gobierno, en temas de política general o asuntos concretos de algún Departamento
ministerial. Pueden ser urgentes o no. Las interpelaciones cuentan siempre con respuesta en el
Pleno, a diferencia de las preguntas que pueden darse en Comisiones. Las interpelaciones
pueden dar lugar a una moción, en la cual participará toda la cámara y no solo el solicitante y el
solicitado. Una MOCIÓN es una resolución sin fuerza vinculante por la que la Cámara
manifiesta su opinión o juicio por un tema, el cual habría sido planteado en una interpelación
previa. Se conocen cotidianamente como “Proposiciones no de ley”. Forman parte de estas
mociones las conocidas como mociones de reprobación, que es como se llama a los reproches
que se realizan a los Ministros por su trabajo, el cual no puede ser cesado por el Pleno, a
diferencia del Presidente, y es por eso por lo que esta es la forma de mostrar su descontento.
Estas pueden tener fuerza política si se ha dado un escándalo, y el presidente puede incluso
llegar a cesar al Ministro. La iniciativa de una moción no es del Gobierno, sino que es de las
Cámaras.

• Comisiones de Investigación
Artículo 76: “1. El Congreso y el Senado, y, en su caso, ambas Cámaras conjuntamente,
podrán nombrar Comisiones de investigación sobre cualquier asunto de interés público. Sus
conclusiones no serán vinculantes para los Tribunales, ni afectarán a las resoluciones
judiciales, sin perjuicio de que el resultado de la investigación sea comunicado al Ministerio
Fiscal para el ejercicio, cuando proceda, de las acciones oportunas.
2. Será obligatorio comparecer a requerimiento de las Cámaras. La ley regulará las sanciones
que puedan imponerse por incumplimiento de esta obligación”.
Es el último de los mecanismos de control al Gobierno por las CCGG previstos en la CE. Este
mecanismo se encuentra fuera del Título V, que es de la relación entre Gobierno y CCGG, ya
que las comisiones de investigación no tienen necesariamente que afectar al Gobierno, sino que
se pueden dar para cualquier asunto de interés público. O sea, no es únicamente un instrumento
de control parlamentario, pero sirve de ello.
Una comisión de investigación se trata de una comisión parlamentaria, como otras tanta que
hay. Además, esta puede ser bicameral, según recoge el Art. 76. A esto hay que sumarle que no
es una comisión permanente de las Cámaras, como lo son otras como la de Asuntos
Constitucionales. Se abre para una investigación y se cierra cuando la investigación ha
concluido.
Los temas sobre los que se puede nombrar una comisión de investigación son tremendamente
amplios, pues cubre todos los asuntos de interés público. La comparecencia en una comisión de
investigación es obligatoria, independientemente de que la persona sea una autoridad o un
particular, pudiendo ser sancionado si no lo hace.
Estas comisiones son un tipo de investigación que transcurre de manera paralela a una eventual
investigación penal o judicial, son vías paralelas las cuales no tienen por que solaparse y pueden
transcurrir a la vez. La creación de una comisión de investigación ha de ser solicitada.

3. Exigencia de responsabilidad política: moción de censura y cuestión de confianza


La exigencia de responsabilidad, a diferencia de los mecanismos de control que contemplaba
tanto al Congreso como al Senado, obvia al Senado y se reserva únicamente para el Congreso de
los Diputados. Estos mecanismos vinculan al Gobierno únicamente con el Congreso y esto se
debe a que es un reflejo de la vinculación existente a raíz del proceso de investidura del
Presidente del Gobierno, la cual es realizada también únicamente por el Congreso. Sólo puede
retirar la confianza quien la ha otorgado.
Para lo que existen los mecanismos de control es para confirmar el mantenimiento durante toda
la legislatura de la confianza inicial otorgada al Presidente del Gobierno por las Cámaras. Por
otro lado, los instrumentos de exigencia de responsabilidad sirven para que, si se agota la
confianza durante la legislatura, se pueda retirar la confianza a dicho candidato.
La responsabilidad política es un término que tiene tanto un contenido más técnico como otro
más cotidiano, haciendo referencia a que a los políticos se les puede exigir responsabilidad
política por sus actos haciéndolos hablar ante los ciudadanos, es decir, ante la opinión pública,
ya que son los titulares de la soberanía. De manera más técnica o formal, la responsabilidad
política es el sometimiento de un órgano a la posibilidad de que otro órgano le retire su
confianza y obligue a dimitir dentro del sistema parlamentario, algo que es nuclear de un
sistema así.
La responsabilidad política es independiente de otras formas de responsabilidad, en especial de
la responsabilidad penal. Las consecuencias son únicamente a nivel político, y es por ello por lo
que hay dos vías distintas, la política y la judicial. Esto se debe a que a veces la conducta no es
ilegal pero no es políticamente correcto.
Los instrumentos que se contemplan en la CE son la cuestión de confianza y la moción de
censura. Estos instrumentos no son únicos de España, sino comunes al resto de países
democráticos.
Estos dos instrumentos tienen en común que ambos centran su protagonismo en el Presidente
del Gobierno, pues es a él al que se le ha otorgado la confianza y será a el al que se la retire, y,
por tanto, el Gobierno nombrado por este caerá tras él como una inmediata consecuencia (cese
del Gobierno), ya que la confianza era otorgada por el Presidente al cual han cesado. Esto se
recoge en el Artículo 101.1 CE. Esto no es más que el reflejo del sistema parlamentario en el
cual vivimos. Ambos instrumentos son Numerus clausus, es decir, los únicos mecanismos que
sirven para retirar la confianza al Gobierno y lograr su cese. Estos, afectan al Gobierno de
pleno, como se muestra en el Artículo 108 CE (Responsabilidad solidaria).
3.1.- Cuestión de confianza
Artículo 112 CE: “El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros,
puede plantear ante el Congreso de los Diputados la cuestión de confianza sobre su programa
o sobre una declaración de política general. La confianza se entenderá otorgada cuando vote a
favor de la misma la mayoría simple de los Diputados”.
A mayores, la cuestión de confianza se encuentra regulada en el Reglamento del Congreso, en
sus artículos 173 y 174, están limitado solo al Congreso y no al Senado, al ser reflejo de la
investidura del Presidente, en la cual solo interviene el Congreso.
La cuestión de confianza se plantea ante el Congreso de los Diputados por el Presidente sobre
su programa o sobre una declaración política de gran relevancia, es decir, nuclear, teniendo que
ser revalidada la confianza para comprobar que se sigue manteniendo.
El objetivo de este instrumento es el de confirmar la existencia de la mayoría y que esta no se ha
perdido, puesto que esta podría darse por una mayoría simple y no absoluta, pero servirá con
que se consiga la mayoría simple en la cuestión de confianza. Se puede emplear como un
instrumento para fortalecer el Gobierno, dejando claro que cuenta con el apoyo de la Cámara.
Esto tiene un riego, puesto que no está garantizado el resultado de la votación y hay riesgo de
que se pierda la mayoría simple y teniendo que ser cesado al no contar con la confianza de la
Cámara. Nadie planteará una cuestión de confianza si no se cuenta con la certeza de que se
revalidará la confianza, habiéndose dado solo dos durante nuestra democracia.
El formato del debate es un reflejo de la votación de investidura (Art. 99 CE), puesto que se
darán una serie de intervenciones, presentando el Presidente el tema que será sometido a
votación, y después intervendrán los grupos parlamentarios con un tiempo limitado. El
Presidente podrá intervenir cuando quiera del debate y el RCD contempla un cierto derecho de
réplica por parte de los grupos parlamentarios. El RCD contempla que tienen que pasar al
menos 24h desde la presentación de la cuestión hasta que se pueda realizar la votación, con el
fin de meditar bien la decisión. La votación será pública por llamamiento, uno por uno a los
miembros del Congreso y en alto. El SÍ, como resultado a la cuestión de confianza conseguido
con la mayoría simple, dando igual las ausencias y las abstenciones, hará que se revalide dicha
confianza. Si, por el contrario, la postura ganadora es el NO, el Rey comenzará con el
procedimiento de investidura del Art. 99 de otro candidato, ya que el Gobierno deberá presentar
su dimisión a este.
Artículo 114.1: “Si el Congreso niega su confianza al Gobierno, éste presentará su dimisión al
Rey, procediéndose a continuación a la designación de Presidente del Gobierno, según lo
dispuesto en el artículo 99.”
En la práctica española solo se han dado dos casos de cuestiones confianza, la primera el 16 de
septiembre de 1980 por parte de Adolfo Suárez para un programa de austeridad y arrancar el
proceso autonómico, ganando por poco el SÍ gracias a las ausencias. La segunda fue presentada
el 5 de abril de 1990 por Felipe González por un conjunto bastante amplio de acciones, ganando
de nuevo el SÍ de manera más amplia.

3.2.- Moción de censura


Artículo 113 CE: “1. El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política
del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura.
2. La moción de censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los Diputados, y
habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno.
3. La moción de censura no podrá ser votada hasta que transcurran cinco días desde su
presentación. En los dos primeros días de dicho plazo podrán presentarse mociones
alternativas.
4. Si la moción de censura no fuere aprobada por el Congreso, sus signatarios no podrán
presentar otra durante el mismo período de sesiones”.
A mayores, también se regula entre los Artículos 175 y 179 del RCD.
La iniciativa de una moción de censura, en manos del Congreso. la deben tener al menos un
décimo de los diputados de la Cámara, dando el poder a una minoría, al representar tan solo 35
diputados. Ese número no está al alcance de cualquiera, queriendo que sea solo el principal
partido de la oposición el que la presente. Actualmente, esto ha cambiado al haberse destruido el
bipartidismo de las décadas anteriores.
La moción de censura ha de ser constructiva, lo que quiere decir que se ha plantear un
candidato alternativa a la Presidencia en sustitución al que se quiere derrocar. Esta idea ha sido
importada de la Constitución alemana. La finalidad de esto es evitar la inestabilidad
gubernamental y que el Gobierno no pudiese caer fácilmente, para no solo tumbar un gobierno,
para evitar las mayorías puramente negativas.
El formato del debate es similar al de la cuestión de confianza y pretende reflejar el modo en el
que un Presidente es investido. El que tomará la palabra en el Congreso será el promotor de la
moción, que pertenecerá al grupo parlamentario que propone la moción, pero no podrá ser el
mismo candidato a Presidente. Tras esto, el candidato tomará la palabra y presentará el
programa del Gobierno que pretende formar, al igual que en el procedimiento de investidura.
Tras esto, intervienen los grupos parlamentarios y se da el debate como lo conocemos. También
se contempla un tiempo de los dos primeros días el plantear mociones alternativas, con el fin de
intentar cambiar el candidato alternativo, pero seguir derrocando al Presidente. A esto hay que
añadirle un tiempo de reflexión o enfriamiento de 5 días desde que se presenta la moción hasta
que se vota, lo cual es contemplado por la CE, puesto que es una decisión de gran relevancia.
Finalmente, la votación será de nuevo pública y por llamamiento. En este caso, la victoria del
SÍ, conseguido por la mayoría del Gobierno, conllevará el cese del Gobierno.
Artículo 114.2: “Si el Congreso adopta una moción de censura, el Gobierno presentará su
dimisión al Rey y el candidato incluido en aquélla se entenderá investido de la confianza de la
Cámara a los efectos previstos en el artículo 99. El Rey le nombrará Presidente del Gobierno.”
No es necesario convocar unas nuevas elecciones debido a que ya hay un candidato a Presidente
que cuenta con la confianza del Congreso, a diferencia de la cuestión de confianza. Si por el
contrario no prospera la moción, no será posible que los mismos signatarios presenten una
moción de censura en el mismo periodo de sesiones.
En la práctica española se han dado desde la CE, 5 mociones de censura, habiendo solo
prosperado una de ellas, cesando a Rajoy y poniendo a Pedro Sánchez como Presiente:
1980: Adolfo Suárez (166) VS Felipe González (152) / 1987: Felipe González (195) VS
Antonio Hernández Mancha-AP (67) / 2017: Mariano Rajoy (170) VS Pablo Iglesias (82) /
2018: Mariano Rajoy (169) VS Pedro Sánchez (180) / 2020: Pedro Sánchez (258) VS Santiago
Abascal (52).
4. Disolución de las Cortes Generales
Artículo 115 CE: “1. El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de
Ministros, y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá proponer la disolución del Congreso, del
Senado o de las Cortes Generales, que será decretada por el Rey. El decreto de disolución
fijará la fecha de las elecciones.
2. La propuesta de disolución no podrá presentarse cuando esté en trámite una moción de
censura.
3. No procederá nueva disolución antes de que transcurra un año desde la anterior, salvo lo
dispuesto en el artículo 99, apartado 5”.
En los Arts. 68 y 69 se contempla que el final del mandato de las Cámaras se dice que son
elegidas por cuatro años desde su elección, siendo la manera natural de la disolución, pero
también por la disolución de la Cámara.
La disolución anticipada de las Cámaras se puede dar por varias maneras. En primer lugar, por
expresa previsión constitucional, puesto que es necesaria esta disolución tras el fracaso de la
votación de investidura tras dos meses (Art. 99.5) o para la revisión constitucional por medio
del procedimiento agravado (Art. 168). La segunda manera de una disolución anticipada de las
Cámaras es por decisión libre del Presidente del Gobierno, tal y como se recoge en el Artículo
115 CE.
La iniciativa en este segundo caso está únicamente en el Presidente, pese a tener que deliberar
en Consejo de Ministros. Esta disolución puede afectar tanto a solo una como a ambas Cámaras,
pese a que siempre que se ha dado ha sido a ambas Cámaras a la vez. Una disolución del
Parlamento va a ir acompañada de una automática convocatoria de elecciones generales, con el
fin de que no haya una interrupción entre etapas, y fijando de antemano la fecha. Finalmente,
habría que destacar ciertas limitaciones temporales para la disolución, puesto que no se podrá
llevar a cabo si hay una moción de censura en tramitación (para que no huya del resultado). Otra
limitación es que ha de haber pasado como mínimo un año desde la anterior disolución ni
tampoco si se ha declarado alguno de los estados excepcionales del Art. 116 CE. Este
mecanismo también se contempla a nivel autonómico.

5. Gobierno y Cortes ante una situación de excepción (Añadido)


Artículo 116 CE (Cierre del Título):
“1. Una ley orgánica regulará los estados de alarma, de excepción y de sitio, y las
competencias y limitaciones correspondientes.
2. El estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo
de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados,
reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo.
El decreto determinará el ámbito territorial a que se extienden los efectos de la declaración.
(Mediante un Real Decreto).
3. El estado de excepción será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en
Consejo de Ministros, previa autorización del Congreso de los Diputados (Mediante Real
Decreto). La autorización y proclamación del estado de excepción deberá determinar
expresamente los efectos del mismo, el ámbito territorial a que se extiende y su duración, que
no podrá exceder de treinta días, prorrogables por otro plazo igual (pero no más), con los
mismos requisitos.
4. El estado de sitio será declarado por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, a
propuesta exclusiva del Gobierno. El Congreso determinará su ámbito territorial, duración y
condiciones.
5. No podrá procederse a la disolución del Congreso mientras estén declarados algunos de los
estados comprendidos en el presente artículo, quedando automáticamente convocadas las
Cámaras si no estuvieren en período de sesiones. Su funcionamiento, así como el de los demás
poderes constitucionales del Estado, no podrán interrumpirse durante la vigencia de estos
estados.
Disuelto el Congreso o expirado su mandato, si se produjere alguna de las situaciones que dan
lugar a cualquiera de dichos estados, las competencias del Congreso serán asumidas por su
Diputación Permanente.
6. La declaración de los estados de alarma, de excepción y de sitio no modificarán el principio
de responsabilidad del Gobierno y de sus agentes reconocidos en la Constitución y en las
leyes.”
La LO que regula los estados de este Artículo es la LO 4/1981 de los estados de alarma,
excepción y sitio.
La finalidad de este apartado es conocer como van a funcionar y como se afectará a las Cámaras
en caso de estar bajo un estado de este artículo, así como al poder ejecutivo.
El Artículo 55 CE también recoge en cierta medida la regulación de estos estados, en cuanto a
los derechos fundamentales a suspender momentáneamente. en dichos estados del 116. Además,
el 116 regula las condiciones mínimas de estos tres estados excepcionales, así como condiciones
generales a los tres en cuanto a su efecto a los poderes legislativo y ejecutivo.
¿Qué hay que conocer de cada estado? QUIÉN, CÓMO, PLAZO Y ÁMBITO TERRITORIAL.
Las situaciones de excepción estamos hablando no se encuentra en este Artículo constitucional,
sino que se regula en la LO creada por el legislador. Lo que verdaderamente interesa al
constituyente es conocer el peso de los poderes ejecutivo y legislativo durante un estado
excepcional y ver si este ha sido alterado, condiciones procedimentales para declarar alguno de
estos estados. En tercer lugar, se puede destacar el peso específico del Congreso de los
Diputados. Además, hay que saber que los poderes no interrumpirán su funcionamiento y que la
separación de poderes no se vea alterada, así como que el Gobierno siga siendo plenamente
responsable de sus acciones, pudiendo ser juzgado por estos estados.
El papel del legislador se encuentra tanto en la LO 4/1981 como en los Arts. 162-165 del RCD,
se basa en determinar tanto los supuestos en los que declarar estos estados como las medidas
que sean posibles adoptar en cada estado.
Finalmente, en la práctica española, solo se ha concretado en el estado de alarma que se dio en
primer lugar por la crisis de los controladores aéreos del año 2010 por el Real Decreto
1673/2010, de 4 de diciembre, siendo Presidente Zapatero. Cabe destacar el ATC 7/2012 en el
que queda claro que el Decreto por el que se declara el estado de alarma o su prórroga tendrá
valor del ley, pese a ser aprobada por el Gobierno, con el fin de inadmitir los recursos de
amparo realizados por los controladores. El segundo momento por el cual se convocaron los
Estados de alarma fue la pandemia del COVID-19 en el año 2020, habiendo en total 3, uno
primero el 14 de marzo, con sus prórrogas hasta junio (Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo
y sus prórrogas.), uno segundo solo para ciertos municipios de la CAM (Real Decreto 900/2020,
de 9 de octubre.) y uno final en octubre con una única prórroga de seis meses de duración (Real
Decreto 926/2020, de 25 de octubre y su prórroga.). Estos estados de alarma dieron lugar a
ciertas STC por medio de distintos recursos de inconstitucionalidad activados todos por Vox,
los cuales llegaron a la conclusión de que la declaración del Estado de alarma fueron
parcialmente todos los estados de alarma nacionales, pese a la gran división de los miembros del
TC, como se ve en los votos particulares (STC 148/2021, STC 168/2021, STC 183/2021).
- Práctica sobre el estado de alarma.
TEMA 9: “EL PODER JUDICIAL”
1. Principios constitucionales sobre organización y funcionamiento del poder judicial
El Poder Judicial se regula en el Título VI de la Constitución Española, el cual incluye 10
artículos, el cual tiene una estructura ciertamente caótica. Es curioso que en la rúbrica del resto
de títulos no habla del poder como tal, sino de las Cortes o del Gobierno.
Artículo 117 CE: “1. La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por
Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables
y sometidos únicamente al imperio de la ley
2. Los Jueces y Magistrados no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados,
sino por alguna de las causas y con las garantías previstas en la ley.
3. El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de procesos, juzgando y haciendo
ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los Juzgados y Tribunales determinados por
las leyes, según las normas de competencia y procedimiento que las mismas establezcan.
4. Los Juzgados y Tribunales no ejercerán más funciones que las señaladas en el apartado
anterior y las que expresamente les sean atribuidas por ley en garantía de cualquier derecho.
5. El principio de unidad jurisdiccional es la base de la organización y funcionamiento de los
Tribunales. La ley regulará el ejercicio de la jurisdicción militar en el ámbito estrictamente
castrense y en los supuestos de estado de sitio, de acuerdo con los principios de la
Constitución.
6. Se prohíben los Tribunales de excepción.”
El Poder Judicial es el encargado del ejercicio de la potestad jurisdiccional, juzgando y haciendo
ejecutar lo juzgado (117.3).
El Poder Judicial es un gran poder porque es el que reconoce a alguien el derecho a tomar la
última decisión sobre algo que nos compete, ya que tiene la capacidad de decidir quién tiene
razón y someterle a lo que este juez diga. Además, es de gran importancia por su alcance o por
su impacto ya que es el encargado de potencialmente atacar cualquier ámbito de la vida humana
como la privación de libertad, el patrimonio, el lugar de residencia, el trabajo o los derechos
fundamentales.
Sin embargo, este enorme poder está en “manos pequeñas”, ya que está en cada juez, se dice
que es un poder difuso y muy descentralizado y es por ello por lo que es difícil condensarlo en
un órgano ya que todos los jueces y magistrados son órganos en sí mismos en la medida que
llevan a cabo su trabajo. A esto hay que sumarle que da igual lo pequeño que sea su ámbito
territorial o su materia de actuación, que el impacto de este juez será de gran relevancia y
seguirá siendo el propio poder judicial. Esto se ha podido ver en asuntos como las cláusulas
suelo, los asuntos de extranjería o la protección del menor.
Debido a que se trata de un poder enorme, se trata de un poder limitado, no es un poder propio,
no lo tiene por su propia voluntad, ya que emana del pueblo y es administrado por los jueces y
magistrados. Además, los jueces están sometidos al imperio de la ley, pues están limitados. El
juez está llamado a aplicar la ley, no a decir lo que considere en cada asunto, y es por ello por lo
que está limitado.
Es la ley la que persigue la justicia, y los jueces son sus administradores. Aunque su tarea no es
hoy por hoy mecánica (los jueces interpretan la ley, y eso conlleva cierto margen de libertad),
deben aplicar la legislación vigente. Antes se decía que el poder judicial es tan solo la boca que
pronuncia la ley. Tienen que tener en cuidado de no excederse en su labor de interpretación,
pues siguen estando sometidos al imperio de la ley.

• Ejercicio de la potestad jurisdiccional


En primer lugar, el PRINICIPIO DE RESERVA (117.3). Esto quiere decir que solo los jueces
tienen la competencia de juzgar, tienen el monopolio de esta labor y es exclusiva para ellos.
Ningún otro órgano publico puede darlo. Las únicas excepciones, contempladas también en la
CE, son los tribunales militares (117.5), ya que no están integrados plenamente en el poder
judicial, el Tribunal Constitucional (161.1), el cual tampoco está integrado en el poder judicial
pero desarrolla labores jurisdiccionales, y por último, los tribunales consuetudinarios o
tradicionales (125), los cuales no son tribunales en el sentido estricto pero llevan a cabo una
labor mediadora como el Consejo de Hombres Buenos de Murcia y Tribunal de las Aguas de la
Vega en Valencia.
Este principio de reserva no entra en conflicto con otras labores de resolver conflictos, como el
arbitraje o la mediación, ya que no llevan a cabo la potestad jurisdiccional.
El segundo de los principios es el PRINCIPIO DE EXCLUSIVIDAD (117.4). Esto quiere
decir que sus acciones están limitadas a las funciones jurisdiccionales y las contempladas en la
ley, pero ninguna otra. La ley contempla otras labores que se otorgan excepcionalmente a los
jueces como el autorizar la entrada a un domicilio, interceptar comunicaciones o levantar un
cadáver.
El fundamento de estos dos principios es el sistema de separación de poderes actual. Debido a
su sometimiento al imperio de la ley y a su labor separada del resto de poderes.

• El Poder Judicial desde un punto de vista orgánico


El PJ está compuesto por Jueces y Magistrados. No lo compone el Ministerio Fiscal, los
abogados… sino que forman parte de la Administración de Justicia. Los órganos judiciales
(cualquiera de los jueces o magistrados) pueden ser o unipersonales, normalmente el juez, que
constituye un juzgado, o colegiados, que suele estar compuesto por Magistrados, dando lugar a
Tribunales o Audiencias. En el caso especial del Juzgado de lo Mercantil, de esto está a cargo
un magistrado.
Los jueces y magistrados van a acceder a la carrera judicial normalmente a través de una
oposición y tras ello deben hacer un curso en la escuela judicial. Hay otras formas
excepcionales, conocidas como el cuarto (directo a la carrera judicial) o quinto (directo al TS)
turno siempre que se cumplan ciertos requisitos (jurista de reconocido prestigio con x años de
experiencia). Existen además reglas de promoción dentro de la carrera judicial para que se
especializa o se incorpore a un órgano colegiado, así como ascender hasta el TS.
Es de gran importancia el PRINCIPIO DE UNIDAD JURISDICCIONAL (117.5). Es la base
de la organización y funcionamiento de los tribunales. Esto quiere decir que todos los órganos
judiciales constituyen una organización única, la cual sigue un mismo régimen jurídico, no
distinguindo entre jueces o magistrados. Este régimen no se expande a la jurisdicción militar,
que se somete a la ley en el ámbito estrictamente castrense (militar), ni a los estados de sitio.
Esto da lugar a que se desarrolle en paralelo a la jurisdicción ordinaria. Solo se da dentro del
poder jucial la Sala de lo Militar dentro del Tribunal Supremo, el resto de órganos militares
están fuera de esta jurisdicción.
Además de que no caben otras jurisdicciones especiales, tampoco cabe crear tribunales de
excepción para una causa concreta, como se establece en el Art. 117.6 CE. Todos los asuntos
van a estar distribuidos en la jurisdicción ordinaria.
ESTRUCTURA DEL PODER JUDICIAL:
Desde el punto de vista material: hay 4 órdenes jurisdiccionales, el Civil, el Penal, el Laboral o
Social y el Contencioso-Administrativo. Dentro de estos órdenes especailes, hay órganos
especializados, como el Juzgado de lo Mercantil, de Menores… El orden de lo Civil llevará
además los asuntos que no estén designados a ningún otro orden en específico. El Poder Judicial
tiene la vocación de conocer cualquier tipo de conflicto que pueda existir, vaya a la orden
jurisdiccional que vaya.
Desde un punto de vista territorial se puede dividir entre zonas o demarcaciones judiciales
como son los municipios, los partidos judiciales (unión de municipios limítrofes), la provincia,
la Comunidad Autónoma y el nivel nacional. Todos los órganos judiciales tienen su particular
ámbito de actuación. A nivel nacional hay dos, el TS y la Audiencia Nacional, y el resto están
repartidos. No existe un Poder Judicial autonómico, ya que sería contrario al poder de unidad
jurisdiccional, a diferencia de en los Estado de USA, sino que existen los Tribunales Superiores
de Justicia en la CCAA, no de la CCAA, es decir, es parte del Poder Judicial estatal, pero tendrá
competencias en si CCAA.
Otra clasificación sería la jerárquica, aunque esto choca con el propio funcionamiento del
Poder Judicial ya que choca con la independencia como principio de este poder, pues no se
pueden imponer las decisiones. Sí que existen órganos superiores e inferiores, habiendo órganos
de primera, segunda y última instancia, dando lugar a los recursos, es decir, la capacidad de
pasar el asunto a un órgano superior si no estás de acuerdo con la decisión de las instancias
inferiores, siendo el TS el órgano supremo e irrecurrible. Los órganos superiores son colegiados
y sus miembros tienen una gran carrera detrás, es decir, tienen más experiencia, y podrán
revocar la decisión de un órgano inferior, pero no por una simple jerarquía, pues la sentencia
primera no necesariamente es errónea, sino que otros jueces lo interpretan de manera diferente.
En la cúspide se encuentra el TS, el cual puede sentar precedente en distintos ámbitos, pero cada
juez es independiente y esta sometido únicamente al imperio de la ley, no puede seguir
instrucciones.
CUADRO AULA GLOBAL

2. Estatuto de jueces y magistrados

• Independencia judicial
El principio base y esencial del Poder Judicial es la independencia judicial, entendida como la
independencia respecto de otros poderes, así como de cada concreto juez. Esta característica es
imprescindible para que los jueces puedan administrar la justicia que emana del pueblo con el
único sometimiento del imperio de la ley. No puede haber interferencias por parte de otros
poderes: “sólo el que es totalmente independiente de cualquier otro poder personal, social o
institucional, puede estar sujeto a la ley con exclusividad” (Roberto Blanco).
Esta independencia es completamente radical, sobre todo comparada con la gran relación que
existe en el sistema parlamentario entre los poderes ejecutivo y legislativo.
o Inamovilidad (117.2)
Es uno de los aspectos que ayudan a consagrar la independencia. “Los Jueces y Magistrados no
podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados, sino por alguna de las causas y
con las garantías previstas en la ley.”. La finalidad es evitar deshacerse de los jueces que sean
obstinadamente independientes, es decir, los que no ceden antes presiones por parte de otros
poderes.
o Régimen de incompatibilidades
Artículo 127: “1. Los Jueces y Magistrados, así como los Fiscales, mientras se hallen en
activo, no podrán desempeñar otros cargos públicos, ni pertenecer a partidos políticos o
sindicatos. La ley establecerá el sistema y modalidades de asociación profesional de los Jueces,
Magistrados y Fiscales.
2. La ley establecerá el régimen de incompatibilidades de los miembros del poder judicial, que
deberá asegurar la total independencia de los mismos.”
La idea es conseguir que se dediquen con total exclusividad a la función jurisdiccional que
puedan condicionar su independencia.
o Independencia de otros jueces
Sí lo son debido a que solo están sometidos al imperio de la ley, por lo que cada juez es
independiente de otros jueces independientemente de su rango, y se debe solo a la interpretación
de la ley. No hay jerarquía, sólo un sistema de recursos que permite obtener una nueva
resolución en instancias superiores.

• Responsabilidad judicial
Esto responde a que se debe asegurar que los jueces actúen sometidos solo al imperio de la ley,
debido a que se corra el riesgo que al no poder ser cesado en ocasiones no actúe como es
debido.
En primer lugar, en cuanto a la Responsabilidad CIVIL, no se contempla esta por parte del juez
desde el 2015, y se remite a la responsabilidad patrimonial del Estado (Art. 121 CE), pues, en
caso de que haya error judicial, un funcionamiento anormal de la administración de justicia o si
el juez declara indebidamente una prisión preventiva, el Estado responderá patrimonialmente,
aunque tras esto el Estado podrá remitírselo al juez de otras maneras.
En cuanto a la Responsabilidad PENAL, por los delitos cometidos en el ejercicio de las
funciones inherentes a su cargo entre los cuales se destacan prevaricación (dictar una resolución
injusta a sabiendas de que lo es) y cohecho, los jueces sí pueden ser condenados.
En último ligar habría que destacar la Responsabilidad DISCIPLINARIA, por el
incumplimiento de los deberes legales inherentes al cargo, pudiendo incurrir en falta muy grave,
grave, leve… Se regula en la LO del Poder Judicial y de la sanción disciplinaria estará en manos
del CGPJ.
No hay Responsabilidad política en absoluto por parte de los jueces, ya que se está en un ámbito
estrictamente jurídico y esta no se contempla.

• Imparcialidad
Está muy ligado también a la independencia de los jueces. Se entiende la imparcialidad como
esa virtud en la posición del juez respecto del caso concreto, siendo un ejercicio que solo puede
ser de neutralidad. Esta posición de imparcialidad alude a cada concreto caso, por lo que se ha
de contrastar cada vez que el juez se pronuncia sobre un caso.
La imparcialidad tiene tanto una dimensión interna como externa. No solo debe ser imparcial,
sino que también debe parecerlo, y en ello se sustenta la confianza en la justicia. Si se conoce la
parcialidad de un juez en un asunto la ley contempla dos mecanismos para tratar de solverntarlo,
los cuales son la abstención de un juez y la recusación del juez por las partes. Si un juez tiene
algún interés en la causa, bien sea patrimonial o personal (conoce a alguno de los juzgados),
debe abstenerse, y en el caso de que no se abstenga y se detecte esta parcialidad, podrán
recusarlo. Esto se regula desde el Art. 217 de la LOPJ.

3. Gobierno del Poder Judicial


Hay ciertas materias acerca del Poder Judicial que no tienen que ver con la función
jurisdiccional como tal, sino con el Gobierno de este Poder Judicial, como incoar un expediente
contra un juez, sueldos…
Esta competencia de Gobierno del Poder Judicial se podría pensar que está en el Gobierno o el
Ministerio de Justicia como en otros países, sin embargo, en España esto lo realiza el Consejo
General del Poder Judicial, siguiendo los ejemplos francés e italiano. Esto se recoge en el
Artículo 122.2: “ El Consejo General del Poder Judicial es el órgano de gobierno del mismo.
La ley orgánica establecerá su estatuto y el régimen de incompatibilidades de sus miembros y
sus funciones, en particular en materia de nombramientos, ascensos, inspección y régimen
disciplinario.”. Esta existencia de un órgano distinto del Gobierno se realiza para salvaguardar
la separación de poderes.
El CGPJ es un órgano constitucional, creado por la CE, y no está encuadrado en ninguno de los
tres poderes del Estado. No está incorporado a la estructura del Poder Judicial, y es ajeno a
cualquier otro poder del Estado.
Pese a ser un órgano de gobierno de los jueces, NO es de autogobierno de los jueces, siguiendo
lo establecido en el Art. 122.3: “El Consejo General del Poder Judicial estará integrado por el
Presidente del Tribunal Supremo, que lo presidirá, y por veinte miembros nombrados por el
Rey por un periodo de cinco años. De estos, doce entre Jueces y Magistrados de todas las
categorías judiciales, en los términos que establezca la ley orgánica; cuatro a propuesta del
Congreso de los Diputados, y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por
mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de
reconocida competencia y con más de quince años de ejercicio en su profesión.”
De este Artículo podemos extraer que, de los 20 vocales del CGPJ, 8 son nombrados por el
Congreso y el Senado por mayoría de tres quintos entre abogados y juristas reconocidos con
más de 15 años de experiencia. Por otra parte, los 12 restantes tienen cierta confusión en su
elección, pues no se sabe si es jueces eligen a jueces o si se elige a jueces según una LO.
En el año 1980 se crea una LO para disponer la manera en la que se constituye el CGPJ, lo cual
se hace para constituir este órgano necesario para la creación del TC (elige a dos miembros).
Según esta ley, los 12 miembros restantes se eligen por los jueces entre jueces. Sin embargo, en
1985 se aprueba la LOPJ en las cual se interpreta el 122.3 de otra manera, interpretando que se
elegirá entre jueces, pero no por jueces, sistema el cual se ha mantenido. Actualmente, la
elección de esos 12 miembros es parlamentaria, siendo 6 para cada cámara, pero con la única
condición de que sea Jueces y Magistrados, y los otros 4 entre abogados y demás. Esto ha
suscitado mucha polémica, ya que no se sabe si esto ha sido una subversión de la CE, ya que no
lo establece expresamente como si hace con el resto de miembros. Esto es criticado por el TC en
la STC 108/1986 (FJ 13), la cual establece que declara que esto no es inconstitucional (lo cual
no quiere decir que sea constitucional) pero hay un alto riesgo de politización del CGPJ.
En los años posteriores, se han realizado ciertas modificaciones con el fin de otorgar un mayor
protagonismo de los jueces, pero sin cambiar el modo de elección parlamentaria. En el año 2001
se estableció que los 12 candidatos del “turno judicial” han de ser elegidos por las Cámaras han
de ser elegidos entre los propuestos por asociaciones judiciales o jueces no asociados. Por otra
parte, en el año 2013 se realizó un intento fallido de volver al sistema de elección por los jueces,
pero finalmente solo se consiguió reformar el sistema de 2001, teniendo que ser los candidatos
del turno judicial contar con aval de x miembros de la carrera judicial o de una asociación.
Actualmente, distintas instancias europeas, se han pronunciado sobre este tema diciendo que si
existe un órgano con tal nombre como CGPJ debería abrirse la posibilidad a que los propios
jueces elijan al menos a una parte de los miembros del turno judicial.
Cabe destacar que desde el año 2018 la institución está en funciones y no se está cumpliendo la
obligación constitucional de renovar el órgano cada 5 años, lo cual es debido a que las
formaciones políticas no se ponen de acuerdo en su renovación al no sumar los tres quintos. Sin
embargo, esto tiene un agravante, pues al estar en funciones las competencias de este órgano
están momentáneamente limitadas, con el fin de que esta renovación sea imperativa. Algunas de
sus limitaciones es que no podrá hacer nombramientos, solo a los del TC, lo cual ya tiene
efectos sobre la población.
Por último, habría que destacar las funciones del CGPJ, las cuales se recogen en el Art. 122.2.
En el núcleo indisponible de estas competencias están los nombramientos, ascensos, inspección
y régimen disciplinario, pudiendo ser otras incorporadas por el legislador como se ha hecho con
la selección, formación y perfeccionamiento de jueces, la Escuela Judicial, la emisión de
informes sobre anteproyectos de ley… En particular, también se ha otorgado la potestad
reglamentaria, pudiendo destacar entre la ad intra (hacia dentro), la cual abarca la elaboración
de su propio reglamento de funcionamiento y organización del CGPJ, y ad extra, pudiendo
desarrollar reglamentariamente la LOPJ. Estas nuevas funciones podrían ser modificadas e
incluso suprimidas.
TEMA 10: “ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO”
1. Forma territorial del Estado y principio de autonomía
España es un Estado descentralizado territorialmente, en vez de centralizado, pero tampoco es
un estado federal, se encuentra en un punto medio, el cual es particular de nuestro país.
Esto se recoge en el Titulo VIII de la CE “De la organización territorial del Estado” que cubre
los Arts. 137-158 CE. Este título es bastante complejo y poco organizado. Gran parte de este
título está dedicado a las CCAA, pero no solo a estas. Gracias a él podemos conocer tanto el
proceso autonómico como el reparto de competencias, entre otras muchas cosas.
Artículo 137: “El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las
CCAA que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus
respectivos intereses”.

2. La autonomía local
Se corresponde a los diferentes entes subestatales, los cuales gozan de autonomía de sus
intereses. Esto se regula en el Capítulo segundo “De la Administración local” (Arts. 140-142).
La autonomía local se trata de una garantía institucional, que se respalda en la ultima frase del
Artículo 137. Ahí se incorpora este concepto, el cual deja constancia de la existencia de las
localidades, solo contempla su existencia, pero no detalla ni desarrolla su contenido, lo cual lo
hará el legislador. Al ser una garantía institucional, esta no puede ser suprimida, aunque esa sea
la voluntad del legislador, que es el que lo desarrolla, y tampoco se puede regular de un modo
tal que sea irreconocible. Se asemeja en cierta forma a los derechos fundamentales, pues protege
una imagen esencial del concepto. Otras instituciones que son una garantía institucional son la
familia (Art. 39) o las fundaciones.
La STC 4/1981 sobre normativa preconstitucional del régimen local (sirvió para saber si derogar
normas preconstitucionales o no), se va a enfrentar a aquella normativa preconstitucional en
materia de autonomía local, y saber si tiene cabida en el régimen constitucional. Estableció un
mínimo para saber a que nos referimos cuando hablamos de autonomía local, el cual debe ser
respetado por el legislador.
Los elementos esenciales de la autonomía local incluyen ciertos aspectos como que los vecinos
de ese ente local tienen derecho a gobernar por sí mismos los asuntos de su interés, que la
autonomía no es política, sino administrativa, y que los entes locales no podrán adquirir
capacidad legislativa, es decir, dictar leyes. En tercer lugar, esa naturaleza administrativa de las
localidades no cuestiona su autonomía, lo que quiere decir que solo podrá ser controlado por un
órgano jurisdiccional, pero no por órganos territoriales superiores como las CCAA u otros
legisladores.
En el año 1999 el legislador decidió proteger fuertemente la garantía institucional de la
autonomía local creando un procedimiento específico regulado en los Artículos 75 y siguientes
de la LOTC, conocido como “conflicto en defensa de la autonomía local”, pudiendo dicha
localidad si ve su autonomía perturbada, acudir al TC.
Los entes locales no pertenecen a las CCAA ni al Estado, tienen un carácter propio y su propia
personalidad jurídica, no están incorporados en el organigrama de estos órganos superiores. El
TC habla de un carácter bifronte del régimen local (STC 84/1982), ya que tanto las CCAA
como el Estado podrán legislar acerca del régimen local, ya que estos no pueden hacerlo por su
mismos y no pertenecen a ninguno de los dos. Esto se regula en gran manera en la Ley de Bases
del Régimen Local 7/1985.
La autonomía financiera de los entes locales se regula en el Artículo 142 CE:
“Las Haciendas locales deberán disponer de los medios suficientes para el desempeño de las
funciones que la ley atribuye a las Corporaciones respectivas y se nutrirán fundamentalmente
de tributos propios y de participación en los del Estado y de las Comunidades Autónomas”.
La autonomía local está compuesta por:

• MUNICIPIOS
Artículo 140:
“La Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Estos gozarán de personalidad
jurídica plena. Su gobierno y administración corresponde a sus respectivos Ayuntamientos,
integrados por los Alcaldes y los Concejales. Los Concejales serán elegidos por los vecinos del
municipio mediante sufragio universal, igual, libre, directo y secreto, en la forma establecida
por la ley. Los Alcaldes serán elegidos por los Concejales o por los vecinos. La ley regulará las
condiciones en las que proceda el régimen del concejo abierto”.
El proceso de constitución de los Ayuntamientos se encuentra regulado en la LOREG. Los
concejales, elegidos por el pueblo, seguirán el sistema de representación proporcional, la
fórmula D´Hont y la barrera electoral al 5%. Además, la elección de los concejales será directa,
pero no la de los alcaldes, la cual será indirecta, pues este será elegido por los concejales entre
uno de ellos por mayoría absoluta o en su defecto, la cabeza de lista de la lista más votada. La
CE deja lugar a que esto cambie a que sea elegido directamente por los vecinos, pero el
legisaldor no lo ha elegido así, al igual que a nivel nacional. Por último, este Artículo hace una
remisión al régimen de concejo abierto para municipios pequeños. Cabe además a nivel
municipal tanto la moción de censura constructiva como de cuestión de confianza, en caso de
pérdida de confianza en el Acalde.

• PROVINCIA
Artículo 141:
“1. La provincia es una entidad local con personalidad jurídica propia, determinada por la
agrupación de municipios y división territorial para el cumplimiento de las actividades del
Estado. Cualquier alteración de los límites provinciales habrá de ser aprobada por las Cortes
Generales mediante ley orgánica.
2. El Gobierno y la administración autónoma de las provincias estarán encomendados a
Diputaciones u otras Corporaciones de carácter representativo.
3. Se podrán crear agrupaciones de municipios diferentes de la provincia.
4. En los archipiélagos, las islas tendrán además su administración propia en forma de
Cabildos o Consejos”
La provincia es tanto una agrupación de municipios como una división del Estado, usada como
circunscripción electoral.
Los órganos de gobierno de la Diputación Provincial no son elegidos de manera directa, sino
indirecta por lo concejales de los distintos municipios de dicha provincia, pero no hay un
régimen uniforme en todo el país.
El régimen es ciertamente distinto en la Islas. En primer lugar, en Canarias, donde hay dos
provincias en ocho islas, no hay Diputación Provincial, sino que hay Cabildos (órgano de
Gobierno y administración de cada isla) en cada isla, los cuales tienen mayores competencias y
relevancia que las Diputaciones y tienen tanto elección directa de los miembros como un
régimen fiscal especial. En las Islas Baleares, de cinco islas y una única provincia, tampoco hay
una Diputación, sino que hay en cada isla un Consejo Insular, que también tiene elección
directa.
Cabe desatcar también el régimen de Ceuta y Melilla, que tienen una integración peculiar en la
organización territorial española, siendo unas “ciudades autónomas”, que no son CCAA, pero
tienen Estatutos de Autonomía (LO 1/1985 Y 2/1985). Sin embargo, su regulación es más
próxima a un ente local que a uno autonómico.

3. CCAA: Desarrollo del proceso autonómico


El elemento diferencial de las CCAA está en que nos encontramos con entidades que en su
capacidad de autogobierno van a poder tomar decisiones políticas y crear normas con valor de
ley, pero con carácter territorial limitado, pues tienen capacidad legislativa, a diferencia de los
entes locales.
En este tema veremos cómo se desarrolló el proceso autonómico. En primer lugar, veremos la
iniciativa del proceso autonómico por parte de los territorios hasta que finalmente se aprueba el
EA y se constituye la CCAA.
El acceso a la autonomía, es decir, la iniciativa, se diferencia en dos procedimientos diferentes,
ya que no necesariamente había la misma voluntad de autogobierno en todos los territorios del
país, pues algunos tendrán más que otros. Estos procedimientos adquirieron el nombre de la vía
lenta – procedimiento ordinario (acceso inicial a ciertas competencias y posterior ampliación,
tras cinco años) y la vía rápida – comunidades históricas (acceso inicial al máximo de
competencias posible). No solo se refiere al tiempo en constituirse, sino también a las
competencias adquiridas desde el principio.

• “VÍA LENTA”
Artículo 143 CE “1. En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de
la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas
comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán
acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto
en este Título y en los respectivos Estatutos.
2. La iniciativa del proceso autonómico corresponde a todas las Diputaciones interesadas o al
órgano interinsular correspondiente y a las dos terceras partes de los municipios cuya
población represente, al menos, la mayoría del censo electoral de cada provincia o isla. Estos
requisitos deberán ser cumplidos en el plazo de seis meses desde el primer acuerdo adoptado al
respecto por alguna de las Corporaciones locales interesadas.
3. La iniciativa, en caso de no prosperar, solamente podrá reiterarse pasados cinco años”.
Este artículo esta pensado para las provincias limítrofes con características históricas, culturales
y económicas comunes, los territorios insulares o las provincias individuales con entidad
regional histórica.
Se pide que la iniciativa parta de las Diputaciones o el órgano interinsular correspondiente, con
el apoyo de al menos 2/3 de los municipios, represetnando al menos la mayoría del censo.
En ausencia de que algunos de los requisitos previos no se cumplan se puede acudir al Artículo
144:
“Las Cortes Generales, mediante ley orgánica, podrán, por motivos de interés nacional: a)
Autorizar la constitución de una comunidad autónoma cuando su ámbito territorial no supere el
de una provincia y no reúna las condiciones del apartado 1 del artículo 143 (Comunidad
Autónoma de Madrid). b) Autorizar o acordar, en su caso, un Estatuto de autonomía para
territorios que no estén integrados en la organización provincial. (Ceuta y Melilla) c) Sustituir
la iniciativa de las Corporaciones locales a que se refiere el apartado 2 del artículo 143
(Incorporar Segovia a Castilla y León, que no consiguió los requisitos para incorporarse)”
Con Almería sucedió algo similar a lo de Segovia, pero en Andalucía, pero esto se hizo por la
vía rápida, en vez de la lenta como es el caso de Castilla y León.
También se podrá acudir a la Disposición Transitoria 1ª CE: “En los territorios dotados de un
régimen provincial de autonomía, sus órganos colegiados superiores, mediante acuerdo
aprobado por la mayoría absoluta de sus miembros, podrán sustituir la iniciativa que en el
apartado 2 del artículo 143 atribuye a las Diputaciones Provinciales o a los órganos
interinsulares correspondientes.” Se dice que la España de las CCAA había adelantado a la
España de la Constitución, puesto que había ciertas CCAA preestablecidas antes de la
aprobación de la CE y era de gran necesidad el realizarlo de manera rápida.
Una vez constituido el EA y la CE, las competencias iniciales que adquirirá dicha CCAA serán
las del Art. 148.1 CE, y pasados cinco años, podrían ampliar hasta el máximo de las permitidas
en el marco del Art. 149, es decir, incluir las del 148.2, lo que quiere decir, todo aquello que no
esté expresamente recogido en el 149.
De las 17 CCAA españolas, hubo 12 que se constituyeron por la vía lenta.

• “VÍA RÁPIDA”
Artículo 151 CE:
“1. No será preciso dejar transcurrir el plazo de cinco años, a que se refiere el apartado 2 del
artículo 148, cuando la iniciativa del proceso autonómico sea acordada dentro del plazo del
artículo 143, 2, además de por las Diputaciones o los órganos interinsulares correspondientes,
por las tres cuartas partes de los municipios de cada una de las provincias afectadas que
representen, al menos, la mayoría del censo electoral de cada una de ellas y dicha iniciativa
sea ratificada mediante referéndum por el voto afirmativo de la mayoría absoluta de los
electores de cada provincia en los términos que establezca una ley orgánica”.
Las CCAA de la vía rápida necesitan activar un referéndum para poder optar a emplear esta vía
para su constitución.
Si se dan ciertas circunstancias se podrá acudir a la Disposición Transitoria 2ª CE:
“Los territorios que en el pasado hubiesen plebiscitado afirmativamente proyectos de Estatuto
de autonomía y cuenten, al tiempo de promulgarse esta Constitución, con regímenes
provisionales de autonomía podrán proceder inmediatamente en la forma que se prevé en el
apartado 2 del artículo 148, cuando así lo acordaren, por mayoría absoluta, sus órganos
preautonómicos colegiados superiores, comunicándolo al Gobierno. El proyecto de Estatuto
será elaborado de acuerdo con lo establecido en el artículo 151, número 2, a convocatoria del
órgano colegiado preautonómico.”
Esta Disposición estaba pensada para País Vasco, Cataluña y Galicia, pues durante la Segunda
República contaron con algunos preestatutos de Autonomía.
Andalucía fue la única que empleó el Art. 151, teniendo que resolver con el 144 el problema del
Almería.
En total fueron 4 las CCAA que se constituyeron por este modo, las cuales podía asumir todas
las competencias no reservadas para el Estado en el Art. 149 CE desde el principio de su
constitución.
Existe una excepción, la cual se empleó en la Comunidad Foral de Navarra, regulado en la
Disposición Adicional 1ª:
“La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La
actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la
Constitución y de los Estatutos de Autonomía.”
Esto respetó la ya autonomía de Navarra previa a la CE, no haciendo falta crear un EA y
aprobando en su lugar la LORAFNA (12/82), la cual fue equiparada a un EA.

II. Primeros EEAA y ampliación de competencias.


El punto anterior nos hablaba tan solo de la iniciativa y el proceso para crear un EA, pero no de
la práctica española.
En el año 1981 se realizaron unos pactos autonómicos con la finalidad de generalizar el
proceso autonómico, puesto que se basaba en el principio dispositivo, y de la organización
institucional que había sido pensada en un primer momento para las CCAA de vía rápida (Art.
152), pero que fue después añadida a las de vía lenta. Se acordó que todas las provincias
estuviesen integradas en alguna CCAA, y que todas las CCAA siguiesen el mismo modelo
institucional.
Al año siguiente, en 1982, se aprobaron los últimos EA y además se crearon las dos únicas leyes
de transferencia de competencias no asumidas por los EA desde el Estado hacia las CCAA, en
concreto la LOTRACA (LO11/82) para las Islas Canarias, y la LOTRAVA (LO12/82) para la
Comunidad Valenciana.
Durante la década de los 90, se realizaron unos nuevos pactos con el fin de ampliar las
competencias de las CCAA de vía lenta y así poder equiparse a las de vía rápida, lo cual se
realizó mediante la reforma de los EA de dichas CCAA. Esto se debió a que ya había pasado el
plazo contemplado en la CE para esta ampliación.
Por último, con el inicio del siglo XXI, se han realizado nuevas ampliaciones de competencias,
en este caso para las CCAA de vía rápida debido a que estas requerían mayor capacidad de
autogobierno, para lo cual se debieron modificar sus EA. Una CCAA de vía rápida, pese a poder
asumir las máximas, no tienen por qué, y es por ello por lo que las ampliaron.
4. Criterios generales de distribución competencial
Estos criterios se encuentran en los Artículos 148 (Competencias asumibles por las CCAA), 149
(Competencias exclusivas del Estado) y 150 (Traspaso de competencias entre niveles).
Para poder saber quién es el ente que tiene una cierta competencia no sirve con mirar el texto
constitucional, sino que hay que realizar ciertos pasos. Primero hay que mirar si esa
competencia está reservada exclusivamente al Estado (149.1), pese a que las CCAA puedan
tener la competencia únicamente en materia ejecutiva o de desarrollo específico. Tras esto, en
caso de que no esté reservada al Estado, se acudirá al 148.1 con el fin de ver si es esa
competencia es asumible por todas las CCAA. En caso de que sí que se ubique en el 148.1, se
acudirá al EA de esa CCAA para ver si en efecto la ha asumido, y en caso de que no se
contemple en el 148.1, habrá que diferenciar entre si la CCAA es de vía rápida, las cuales podrá
asumir el resto de competencias no atribuidas expresamente al Estado (Art. 149.3), y en caso de
que sea de vía rápida, esto solo se podrá hacer si han pasado 5 años desde la creación de dicha
CCAA (Art. 148.2), puesto que sino solo podría asumir las del 148.1. Finalmente, también
habría que acudir a las leyes de transferencia o delegación recogidas en el Artículo 150.2
dictadas por el Estado, puesto que no todo está obligatoriamente recogido en el Estatuto. Una
vez se ha comprobado en el EA que la CCAA cuenta o no con esa competencia habrá que
determinar qué hacer con las competencias que no sean asumidas ni por las CCAA ni por el
Estado, y lo que se hará es que, siguiendo la cláusula residual del Artículo 149.3 “La
competencia sobre las materias que no se hayan asumido por los EEAA… (tanto legislación
como ejecución)”. Se dice que las CCAA son competencias de atribución, pues por defecto
están en el Estado.

5. Reparto competencial y tipos de competencias


Actualmente en España se da más un reparto de funciones (ejecutiva y legislativa, puesto que la
función jurisdiccional está reservada al Estado) que de competencias y este nivel de
descentralización está prácticamente al nivel de los Estados federados. La diferencia es que en
los Estados federados el reparto es total en cada uno de los temas a repartir. Se ha de ser muy
minucioso a la hora de saber de que competencia hablamos, pues no es lo mismo la propiedad
intelectual que la legislación sobre propiedad intelectual.
En primer lugar, nos encontramos con las competencias que son exclusivas al Estado en su
totalidad, legislación en su totalidad y ejecución, como la hora oficial, nacionalidad, emigración,
relaciones internacionales, defensa, administración de justicia… En segundo lugar, nos
encontramos con competencias de las CCAA en su totalidad, pudiendo estar en el 148.1 o no
estando incluidas por el 149. Lo más habitual es que las competencias estén repartidas entre el
Estado y las CCAA, habiendo dos casos de lo más comunes. Por una parte, el reparto de
funciones, legislativa y ejecutiva, estando una en manos del Estado y otra en manos de la
CCAA en su totalidad(competencias de ejecución). Por otra parte, también se pueden compartir
atribuciones de una misma función, estando la legislación básica, las “bases”, en manos del
Estado, y el desarrollo legislativo en cada una de las CCAA que así lo contemplen
(competencias de desarrollo normativo y de ejecución).
Es por esto por lo que la clave no está solo en qué artículo (148 o 149) se encuentra una materia,
sino en qué términos se recoge en cada artículo y en cada EA.
TEMA 11: “ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO II”
1. Caracteres generales del régimen institucional de las CCAA.
Las características generales se recogen en el Artículo 147.2 CE, que recoge los aspectos
mínimos de los Estatutos de Autonomía. Entre ellos se encuentra la denominación,
organización y sede de las instituciones autónomas propias (147.2.c).
El Artículo 152 recogía algo más específico para las CCAA de vía rápida. Solo se contemplaba
para las de vía rápida porque eran las únicas que iban previsiblemente a constituirse. La máxima
pretensión era tener potestad legislativa y autogobierno.
Desde los pactos autonómicos de 1981, se generalizará el esquema del Art. 152 para todas las
CCAA y no solo para las de vía rápida, con el fin de armonizar las competencias de todas las
CCAA. Es por ello por lo que actualmente el esquema de dicho artículo se encuentra en todos
los EA. Este esquema tiene ciertos pilares como que cada CCAA tenga una Asamblea
legislativa propia con todos los atributos que le correspondan, es decir, capacidad de dictar
normas con rango de ley, que cada CCAA tenga un Presidente y un Consejo de Gobierno, lo
cual representa el poder ejecutivo, y, por último, habrá un órgano judicial del Estado ubicado en
el territorio de cada CCAA, esto es el Tribunal Superior de Justicia, pero recordar que NO ES
de las CCAA.
Esta estructura lo que refleja es una homogeneidad en la organización del poder en España. Se
podría decir que cada CCAA sigue un esquema similar al del país en su conjunto, además de
parecerse entre ellas en organización y competencias, reservando ciertas especificidades. Es por
eso por lo que las CCAA van a copiar ciertas instituciones del Estado central para su CCAA.
Se partirá de que hay una foto fija, que es la base del Estado, la cual contempla ciertas
peculiaridades autonómicas que lo diferencian del Estado central.

2. Asambleas legislativas de las CCAA.


Artículo 152: “… una Asamblea Legislativa (poder legislativo), elegida por sufragio universal,
con arreglo a un sistema de representación proporcional que asegure, además, la
representación de las diversas zonas del territorio”. Lo subrayado no es cuestionable.
Estas Asambleas legislativas son distintas en su nombre entre las CCAA, como Cortes,
Asamblea, Junta General, Parlamento…, pero no en sus funciones. También son distintas en
cuanto al número de miembros, desde los 33 de la Rioja, hasta los 156 de Cataluña, siendo tres
los que superan los 100 parlamentarios.
En materia electoral, las CCAA se rigen por la LOREG (no solo elecciones generales, sino
todos los ámbitos electorales) en su base común, tal y como se establece en el Artículo 81 CE.
Es cierto que después, cada CCAA ha introducido ciertos aspectos únicos. Algunos aspectos son
que la circunscripción electoral se mantiene como la provincia, incluso en las uniprovinciales,
sin embargo, algunas CCAA recogen que no sea la provincia, sino una subdivisión de la misma,
las cuales son Asturias, Baleares y Canarias. En cuanto a la paridad electoral, que en las
elecciones generales es del 60% como mucho para un género y alternancia cada 5 tramos, pero
ciertas CCAA han creado las listas cremallera (And., IB, PV, CL-M), alternando hombres y
mujeres uno a uno. Por último, la relación entre la representación y población no es total en
todas las CCAA, puesto que algunas (PV) no tienen en cuenta las variaciones de la población.
En cuanto al estatuto de los parlamentarios, se mantienen las prerrogativas de la
inviolabilidad y aforamiento/fuero especial en el TSJ (no en el TS), pero no la inmunidad en su
totalidad, pues solo cubre la detención de un parlamentario, pero no recoge el suplicatorio para
poder procesar a un parlamentario.
Por último, en cuanto a la función legislativa, hay que recordar que las CCAA tiene reconocida
iniciativa legislativa en las Cortes Generales, o sea, de ámbito estatal, pudiendo incluso iniciar
una reforma constitucional, puesto que solo se excluía la ILP (Arts. 87 y 166). En cuanto a la
ley autonómica, a la iniciativa legislativa propia, algunas CCAA reconocen esta iniciativa a los
entes locales o infraprovinciales de las mismas. El procedimiento legislativo es muy similar al
nacional, recordando que solo hay una cámara al no haber Senado. Las leyes autonómicas son
sancionadas por el Presidente de la CCAA en nombre del rey y se debe publicar tanto en el
BOCCAA como en el BOE.

3. Órganos ejecutivos de las CCAA.


Artículo 152: “… la CCAA estará formada por un Consejo de Gobierno con funciones
ejecutivas y administrativas y un Presidente, elegido por la Asamblea, de entre sus miembros, y
nombrado por el Rey, al que corresponde la dirección del Consejo de Gobierno, la suprema
representación de la respectiva Comunidad y la ordinaria del Estado en aquélla. El Presidente
y los miembros del Consejo de Gobierno serán políticamente responsables ante la Asamblea”
Este Consejo de Gobierno cuenta con distintos nombres dependiendo de la CCAA, como Junta,
Gobierno, Diputación General, Diputación Foral, Generalitat, Consejo de Gobierno…
Dentro de los órganos ejecutivos, siguiendo el modelo estatal, podemos encontrar un Presidente,
un Gobierno y un modelo parlamentario autonómico, El Consejo del Gobierno es nombrado
libremente por el Presidente de la CCAA.
En primer lugar, el Presidente, es caracterizado por la naturaleza de su cargo y entre sus
funciones son el dirigir el Consejo de Gobierno aparte de la suprema representación de la
respectiva Comunidad y la ordinaria del Estado en aquélla. El Presidente recibe la confianza de
la Asamblea, nombra y cesa libremente a los miembros de su Gobierno, responde políticamente,
llevándose consigo a su Gobierno… Su papel se asemeja al del Presidente del Gobierno. En
cuanto a representación, asume simbólicamente las máximas funciones de representación, las
cuales se otorgan al Jefe del Estado, el Rey, pero en su ámbito territorial. Su representación
tiene un carácter bifronte.
En cuanto al Consejo de Gobierno, este es nombrado por el Presidente, cubriendo los puestos
de los Consejeros. El Presiente elije el cese de consejeros, número de consejerías, fusiones,
creaciones y más. Estas consejerías responderán solidariamente con su Presidente, en caso de
que este caiga. Además, las consejerías tienen potestad normativa autonómica, no solo
reglamentaria, pues también existen a nivel autonómico las de rango de ley típicas del Estado
central: el decreto-ley y el decreto legislativo.
Finalmente, en cuanto al régimen parlamentario de gobierno y la confianza parlamentaria hay
que hablar de ciertos aspectos.
Primero, sobre la investidura, la propuesta de candidatos la formula el Presidente de la
Asamblea, en vez de el monarca. Otra peculiaridad recogida en el Art. 152 es que el Presidente
de la CCAA tiene que ser consejero, es decir, pertenecer a la Asamblea, a diferencia de a nivel
nacional. Si transcurren dos meses y no se ha logrado investir a un candidato como Presidente,
en todas las CCAA se repiten las elecciones al igual que a nivel estatal, sin embargo, en CL-M,
se investirá Presidente el candidato del Partido con el mayor número de escaños. Por último, en
cuanto al nombramiento del Presidente de cada CCAA, este está en manos del Rey, teniendo
que ser refrendado por el Presidente del Gobierno. Esto dio lugar a jurisprudencia del TC
porque en el País Vasco se pretendía que no refrendara el Presidente del Gobierno, sino el de la
Asamblea autonómica, lo cual es inconstitucional.
Segundo, la exigencia de responsabilidad política también recoge al igual que a nivel
nacional, la cuestión de confianza y la moción de censura, que en lo esencial son muy similares
a estas. Se destaca en cuanto a la cuestión de confianza, alguna CCAA ha añadido la posibilidad
de crearlas por un proyecto de ley o por una decisión política concreta, y no solo por el
programa electoral o las decisiones generales. En la moción de censura, también se podrá
realizar a los vicepresidentes o a los consejeros, no teniendo por qué ser constructiva, como sí lo
tiene que ser la del Presidente de la CCAA.
Tercero, la disolución anticipada de la Cámara llegó tarde a los Estatutos de Autonomía e
inicialmente no se contemplaba en estos, puesto que se pensaba que podría llevar a demasiadas
convocatorias electorales, pero finalmente se introdujo ya que podría generar más inestabilidad
un Gobierno sin confianza. En cuanto a este tema existen diferencias entre la mayoría de las
CCAA de vía rápida y las de vía lenta, contemplando las de vía rápida, que la legislatura
comenzaba de 0, durando 4 años, mientras que las de vía lenta, la legislatura dura lo que le
faltase a la anterior para contemplar los 4 años en total (En CyL no es así).

4. Poder judicial en las CCAA.


Artículo 152: “… Un Tribunal Superior de Justicia, sin perjuicio de la jurisdicción que
corresponde al Tribunal Supremo, culminará la organización judicial en el ámbito territorial
de la Comunidad Autónoma. En los Estatutos de las Comunidades Autónomas podrán
establecerse los supuestos y las formas de participación de aquellas en la organización de las
demarcaciones judiciales del territorio. Todo ello de conformidad con lo previsto en la ley
orgánica del poder judicial y dentro de la unidad e independencia de éste. Sin perjuicio de lo
dispuesto en el artículo 123, las sucesivas instancias procesales, en su caso, se agotarán ante
órganos judiciales radicados en el mismo territorio de la Comunidad Autónoma en que este el
órgano competente en primera instancia (…)”
La Administración de Justicia (función jurisdiccional), es una competencia estatal y está en
manos del poder estatal, siendo los TSJ parte del poder judicial nacional. Sin embargo, la
Administración de la Administración de Justicia, es decir, el resto de cuerpos necesarios para el
poder judicial, no está reservado al Estado, sino que las CCAA pueden regular ciertos aspectos,
al no ser de carácter jurisdiccional.
TEMA 12: “ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO III”
1. Principios generales de las relaciones entre el Estado y las CCAA, a nivel
normativo.
Hay que destacar dos ideas principales de partida en cuanto a las relaciones entre el Estado
central y las CCAA. En primer lugar, la peculiaridad del proceso autonómico, el cual fue
desigual en ritmo e intensidad entre las distintas CCAA constituidas (no se sabía el número, ni
el tiempo, ni el nivel de competencias). La CE tuvo que establecer qué iba a pasar mientras se
da el proceso de creación de las autonomías, habiendo diferencias entre el nivel de autonomías
de las mismas. En segundo lugar, las interconexiones a nivel social entre las distintas
autonomías, las cuales trascienden las fronteras territoriales de las CCAA. Es decir, es muy
difícil establecer unas comunidades férreas.
Estas dos ideas van a ser recogidas en el Artículo 149.3 CE, el cual recoge dos criterios de
resolución de conflictos normativos, otros ya los vimos el año pasado (especialidad, jerarquía,
competencia…). El primero es la supletoriedad del Derecho estatal, en todo lo no regulado por
la CCAA, entrará a regir el Derecho del Estado, pues no cabe que una realidad se quede sin
regulación (cláusula residual). En segundo lugar, para combatir el problema de la confluencia de
competencias, prevalecerá el Derecho estatal siempre que no estemos ante una competencia
exclusiva de la CCAA y nos hallemos ante una dualidad competencial (confluencia), regulando
ambas una misma realidad. Esto se da en las conocidas como competencias transversales u
horizontales, como la normativa de coordinación de la sanidad del Estado (Artículo 149.1.13,
.15 y .16) o a la hora de diferenciar la legislación básica de la de desarrollo.

2. Relaciones de cooperación, coordinación y colaboración.


Pero, más allá de esa posición preeminente del Estado en la regulación de conflictos normativos,
la CE y la práctica española contemplan tareas de colaboración entre Estado y CCAA,
estando ambos situados en posición paritaria.
Esto está dentro del sentido común, puesto que no se puede mantener algo si se basa en el
conflicto, y es por eso por lo que existirán las pautas de actuación comunes, intercambios de
información, preparación de convenios…
Es importante destacar que esta colaboración se basa en la voluntariedad de las partes, a
diferencia de lo contemplado en el punto anterior.
Algunos ejemplos de los espacios de colaboración serían:
- Conferencia de Presidentes de las CCAA: máximo órgano político de cooperación E-
CCAA. Concurren el Presidente del Gobierno y los de todas las CCAA.
- Conferencias sectoriales: órganos de cooperación multilateral; Ministro y Consejeros de
Gobierno sobre la materia a tratar.
- Comisiones bilaterales de cooperación E-CA, con cada CA concreta, no tienen que estar
todas.
- Convenios de cooperación ([Link], Convenio entre la AGE y la CAM para el desarrollo de
programas de cooperación educativa (Prácticas externas) (Universidad Carlos III))
3. Técnica de resolución de conflictos: mecanismos jurisdiccionales y no
jurisdiccionales.
El planteamiento de esta resolución de conflictos se basa en la existencia de entes con
autonomía política (Arts. 2 y 137 CE) y en que estos entes locales pueden tener conflictos con el
Estado central. En principio, es incompatible que las CCAA sean controladas por el Estado. En
este punto vamos a ver qué hacer para que esta autonomía no salte por los aires.
Artículo 153 CE: “El control de la actividad de los órganos de las Comunidades Autónomas se
ejercerá: a) Por el Tribunal Constitucional, el relativo a la constitucionalidad de sus
disposiciones normativas con fuerza de ley. b) Por el Gobierno, previo dictamen del Consejo de
Estado, el del ejercicio de funciones delegadas a que se refiere el apartado 2 del artículo 150.
c) Por la jurisdicción contencioso-administrativa, el de la administración autónoma y sus
normas reglamentarias. d) Por el Tribunal de Cuentas, el económico y presupuestario”
El control del Artículo 153 habla de control sobre las CCAA, pero se basa en un control que es
eminentemente jurisdiccional con el fin de que la autonomía no se desvíe de lo que debería ser.
Sin embargo, en los Artículo 154 y 155, se contemplan aspectos que no encajan con el control
jurisdiccional del Art. 153.
I. Mecanismos jurisdiccionales de resolución de conflictos.
Ante la jurisdicción ordinaria, y más concretamente la contencioso-administrativa, está
contemplada para impugnar disposiciones, resoluciones u otros actos sin valor de ley del Estado
o de las CCAA. En caso de que haya desentendimientos entre ambas partes se acude a esta vía
si no hay valor de ley. Este campo de las disposiciones sin valor de ley también podrá ser
abordado por el Tribunal Constitucional, pero no de manera exclusiva como sí hace con las de
valor de ley.
En caso de que en un primer momento esté en la jurisdicción ordinaria pero después
confluyeran y el TC pasase a conocer el conflicto sobre un asunto sin valor de ley, la vía de la
jurisdicción ordinaria quedaría suspendida, esperando que se pronuncie el TC, que tiene la
preferencia (Art. 61.2 LOTC).
Por otra parte, nos encontramos con las normas con valor de ley, las cuales están reservadas
para la jurisdicción constitucional (TC), que se recogen en el Art. 161, el cual contempla dos
mecanismos en sus dos apartados. En este aspecto se contemplan los conflictos de competencia
entre Estado y CCAA, que abarca tanto E-CCAA o entre CCAA (aunque no ha tenido lugar).
Algunos elementos procesales: El objeto o acto recurrido es disposiciones, resoluciones y
actos emanados de los órganos del Estado o de los órganos de las CCAA o la omisión de tales
disposiciones, resoluciones o actos (Art. 61 LOTC). A priori, esto es muy amplio.
El motivo que lleva a activar este conflicto es la vulneración que alegará quien lo presente del
orden competencial (x ha invadido la competencia de y). El marco de enjuiciamiento o
parámetro de control es el bloque de la constitucionalidad (CE, EA, Leyes de transferencia,
TI, Legislación básica del Estado…). La legitimación está reservada al Gobierno (si es quien
impugna una actuación autonómica) o el órgano colegiado ejecutivo autonómico (viceversa). En
cuanto al procedimiento, este favorece al Estado, puesto que, si es la CCAA la que impugna
una actuación del Estado, tiene que necesariamente haber un requerimiento y acudir al Estado
previamente de manera obligatoria, sin embargo, si es a la inversa, puede elegir si requerir o
denunciar ante el TC desde el primer momento a través de un conflicto de competencias. El
plazo dependerá de si hay un requerimiento previo o no, si lo va a haber, hay un plazo de dos
meses y otros supuestos más. En cuanto a la sentencia que ponga fin al conflicto, el TC deberá
determinar de quien es la competencia analizada.
Finalmente, la dentro de la tipología, podemos distinguir dos tipos de conflictos de
competencias, el conflicto positivo de competencias, y el conflicto negativo. El conflicto
positivo es del que hemos estado hablando hasta ahora, pues en él, las dos administraciones
pelean por una competencia que creen suya. Sin embargo, también existe un conflicto negativo
que significa que nadie asume la competencia y defienden que es del otro ente, nadie la reclama,
no tiene dueño y nadie actúa sobre ella. Ante esta posibilidad de conflicto negativo solo está
legitimado el Gobierno, y no las CCAAs. La otra peculiaridad es que para los conflictos
negativos están legitimados para iniciarlos los particulares. En este caso, se tramitará como un
Recurso de Inconstitucionalidad de contenido competencial si la competencia fuese objeto de
litigio ha sido atribuida por una norma con rango de ley.

Otro mecanismo jurisdiccional de resolución de conflictos aparte del ya mencionado conflicto


de intereses es el mecanismo de impugnación del Artículo 161.2 de la CE: “El Gobierno podrá
impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los
órganos de las Comunidades Autónomas. La impugnación producirá la suspensión de la
disposición o resolución recurrida, pero el Tribunal, en su caso, deberá ratificarla o levantarla
en un plazo no superior a cinco meses”.
Lo específico de este procedimiento en contraste de lo previo sobre el conflicto de competencias
previamente mencionado. Este procedimiento va a servir para todas aquellas acciones en las
cuales no estamos ante un tema de competencias, sino ante alguna resolución dictada por un
órgano de la CCAA que se considera que vulnera el ordenamiento. Lo que aporta es que no es
necesario que haya habido un conflicto de competencia para que se convierta en ley por medio
de un recurso de inconstitucionalidad.
Algunos aspectos a destacar de este procedimiento es que es unidireccional, puesto que solo está
contemplado para combatir un acto autonómico, y no Estatal. En este caso no hay requerimiento
previo de ningún tipo, es mucho más ágil. En tercer lugar, si el acto procede del ejecutivo
autonómico, hay que elegir entre la vía contencioso-administrativa o la vía impugnación del Art.
161.2 CE. Finalmente, desde el momento en que se invoca la impugnación del 161.2, queda
suspendida automáticamente la actuación de la CCAA que se va a combatir. Esta suspensión
es temporal, pues el TC se debe pronunciar en un plazo de 5 meses sobre si ratificar o levantar
dicha suspensión.
La Crisis Catalana ha aportado un gran número de ejemplos sobre esta vía: Resolución
Parlament Cataluña 5/X 23 enero 2013 con la Declaración de soberanía y del derecho a
decidir del pueblo de Cataluña (STC 42/2014) o Resolución del Presidente del Parlament de
Cataluña por la que se propone la investidura de Don Carles Puigdemont (ATC 5/2018). En
estos casos no se podía acudir al conflicto de competencias porque no es lo que se estaba dando,
sino que simplemente eran contrarios a la CE.
Hay un elemento curioso sobre la interpretación extensiva que ha hecho el TC sobre el alcance
del Art. 161.2. En esta interpretación se recoge que este artículo no contiene solo un
procedimiento autónomo, sino que además permite hablar sobre la posibilidad de introducir una
medida cautelar en otro procedimiento. En otras palabras, la posibilidad de invocar la
suspensión automática del art. 161.2 CE en todos aquellos procedimientos constitucionales cuyo
objeto sea la impugnación de disposiciones o resoluciones de las CCAA, aunque tengan que ver
con las competencias (Decreto de la Generalitat de Cataluña 16/2015 de 24 de febrero, por el
que se crea el Comisionado para la Transición Nacional. STC 52/2017). También se recoge
para un recurso de inconstitucionalidad (Ley sobre referéndum de autodeterminación y Ley de
transitoriedad jurídica y fundacional, ambas de 6 de septiembre de 2017. SSTC 114 y
124/2017).
II. Mecanismos no jurisdiccionales de resolución de conflictos.
Primer mecanismo:
Artículo 154 CE: “Un Delegado nombrado por el Gobierno dirigirá la Administración del
Estado en el territorio de la Comunidad Autónoma y la coordinará, cuando proceda, con la
administración propia de la Comunidad”. Delegado del Gobierno – coordinar que se puede o
no hacer.
Segundo mecanismo:
Artículo 155 CE: “1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la
Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés
general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad
Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado,
podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas
obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar
instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”.
Este es el mecanismo no jurisdiccional más potente para resolver un conflicto E-CCAA. Se
habla de él como la posibilidad de intervenir una CCAA, o incluso temporalmente “suspendida
la autonomía” política de la CCAA.
El supuesto de hecho es que ha de ser excepcional, porque va a suponer una intervención de
mucho calado de la autonomía y sólo se podrá dar por el incumplimiento obligaciones o
comportamiento gravemente lesivo del interés general. Si no hay nada menos gravoso, se puede
utilizar, pero si hay un medio menos gravoso que solucione este problema se deberá usar ese en
primer lugar, pues el 155 es subsidiario. Tampoco podrá servir para sustituir medidas más
gravosas cuando existiesen como las del Art. 116.
El procedimiento es el siguiente. Existe un requerimiento inicial a la CCAA a que vuelva al
orden, y ha de pasar un tiempo y si la CCAA no ha actuado, el Gobierno ha de dirigirse al
Senado para que este autorice las medidas que va a adoptar por mayoría absoluta.
Las medidas a emplear será las necesarias, pudiendo dar instrucciones a todas las autoridades
de las CCAA. La vigencia de este procedimiento es obviamente temporal, por lo extraordinario
de la misma, pues cuando se retorne a la normalidad se devolverá la autonomía.
En España esto se ha dado tras la proclamación de la independencia de Cataluña realizada por el
Parlament en octubre 2017 después del 1-O. Las medidas tomadas por el Gobierno fueron el
cese del Presidente de la Generalitat y de su Gobierno, que los Ministerios asumiesen las
competencias de las Consejerías catalanas, la disolución del Parlament de Cataluña y la
convocatoria de elecciones autonómicas para el 21 de diciembre de 2017. Ante este hecho
histórico se dieron varias STC como SSTC 89 y 90/2019 dictando la no inconstitucionalidad de
las medidas de aplicación Art. 155 CE por el Gobierno.

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