5 personajes.
1.- Carlitos: Niño muy inquieto y de mala conducta.
2.- Maestra: Persona que se preocupa por el comportamiento de Carlitos.
3.- Mamá: Mujer de mal carácter que siempre cree tener la razón.
4.- Papá: Hombre pasivo que hace caso omiso a las palabras de la mamá
de Carlitos.
5.- Psicóloga: Persona que canaliza el comportamiento de padres y del
niño.
ACTO ÚNICO
Ambientación: Salón de clases
Introducción: La maestra está sentada con Carlitos esperando a sus
padres.
Maestra (algo molesta con Carlitos): Carlitos otra vez no hiciste la tarea
¿Qué pasa contigo?
Carlitos (despreocupado, mirando a otro lado y jugando con el lápiz):
Nada maestra, a mí no me pasa nada, usted es que dice que no estoy bien,
no hice la tarea porque no la entendí.
Maestra: Esa no es una excusa Carlitos, pudiste preguntarle a tus padres.
Carlitos (sonriendo): ¿A mis padres? Maestra, mi papá llega a casa y mi
mamá lo está esperando para comenzar a pelear, a mí ni me miran, se
pasan todo el día discutiendo por cualquier cosa, mi mamá no necesita que
pase algo grave para comenzar a pelear con mi papá ¿Y yo les voy a
preguntar en medio de una pelea, sobre la tarea? ¿Quiere que mi mamá,
deje de pelear con mi papá y comience conmigo? ¡No maestra!
Maestra (algo desencajada por la respuesta): Bueno, debido a que no
haces la tarea, peleas con tus compañeros, hablas en clase y no obedeces,
yo llamé a tus padres y deben venir hoy a hablar conmigo.
Carlitos (con cara de asustado): Maestra, ¿por qué hizo eso? Cuando
lleguemos a casa mi mamá me va a castigar, usted no conoce a mi mamá.
Maestra (con cara de resignación): Lo siento Carlitos, pero si no hago algo
vas a perder el año escolar o terminarás siendo expulsado del plantel, y tú
no eres un mal niño.
Tocan la puerta del salón y sin esperar respuesta abren, entrando los
padres de Carlitos.
Carlitos (muy asustado): Hola papi, hola mami
Mamá: Buenos días ¿Se puede? ¡Carlitos, ni me hables! A ver que has
hecho ahora, que tuvimos que dejar de hacer nuestras cosas para venir a
escuchar quejas de ti.
Maestra (sorprendida): Si claro, adelante, tomen asiento
Papá (apenado): Buenos días maestra, perdone la tardanza, pero aquí
estamos ¿Qué es lo que sucede?
Maestra (acomodándose en el asiento): Un placer conocerlos, los llamé
porque últimamente se han presentado algunos problemas con Carlitos en
el colegio. Está peleando con los compañeros, no obedece, no acata reglas,
y no está estudiando, ni cumpliendo con las tareas.
Mamá (molesta): ¿Qué no está haciendo qué? Lo mando a estudiar todas
las tardes, pero claro, si su papá es un consentidor que le da todo lo que
pide y le aguanta todo… por tú culpa es que ese niño es así.
Papá (avergonzado con la maestra y mirando hacia su esposa): Amor, no
vinimos a buscar culpables, debemos buscar una solución.
Maestra (asintiendo con la cabeza): Exactamente, los llamé para que
trabajemos en conjunto para buscar una solución al problema del niño.
Mamá (molesta): ¿No se supone que a usted le pagan para hacer que mi
hijo aprenda?
Maestra (más sorprendida aún): Así es señora, pero lo que su hijo
aprende en la escuela debe ser reforzado en casa, para eso se asignan
tareas, y mi trabajo termina cuando ellos se van de la escuela. En casa son
sus padres los que deben ayudarlo.
Mamá (con tono de reproche): Esto es el colmo que por culpa tuya y la
manera en que educas a tu hijo, venga la maestra a decirme a mí cómo
debo comportarme en la casa. ¡Yo estoy harta de todo esto! Soy todo, la
que lo hace todo…
Papá (interrumpiendo): Amor, por favor, que pena con la maestra,
¿comenzarás a pelear también aquí?
Carlitos (sin dejar de jugar con su lápiz): Como en todas partes.
Mamá (furiosa): Carlitos cállate, a ti nadie te ha preguntado.
Maestra (rindiéndose): Yo creo que este caso no está en mis manos
resolverlo, voy a remitirlos a la psicóloga del colegio, que seguramente ella
los ayudará mucho más. Esperen un momento y la haré venir. Fue un gusto
conocerlos señores y espero que logremos mejorar la conducta de Carlitos.
La maestra sale del salón y la mamá de Carlitos queda discutiendo.
Mamá (hablando mientras todos permanecen callados): ¡Qué vergüenza!
¿Nosotros que tenemos que ver con el mal comportamiento de Carlitos? Yo
no puedo meterlo en mi bolsa y llevarlo a todos lados, pero eso es tu culpa;
tu lo malcrías y ahora yo tengo que dar la cara para pasar esta pena ¿Qué
tengo que ver con el mal comportamiento de tu hijo?
Psicóloga (quien había llegado y escuchaba desde la puerta): Buenos días,
señora tiene mucho que ver. Mucho gusto, soy la psicóloga del colegio. Y si,
reitero ¡Tiene mucho que ver! Me dice la maestra que usted ha peleado
desde que entró al salón, yo llego y la consigo peleando y echándole la
culpa a su esposo. Su hijo tiene un problema, y son esas constantes peleas.
Su hijo está ansioso, asustado, temeroso, necesita atención, y tiene mucha
rabia, esto es a causa de la violencia verbal que ve en su casa. ¿Aún cree
que no tiene nada que ver con el comportamiento de su hijo?
Mamá (pensando que decir): No siempre peleamos, pero él siempre lo
malcría.
Psicóloga (paciente): No señora, ese comportamiento que acabo de ver,
es el que genera el comportamiento de Carlitos, y si ustedes quiere que su
hijo crezca sano mentalmente, yo les recomiendo que asistan a la escuela
de padres que ofrecemos en este colegio.
Papá: ¿Ves todo el daño que las peleas causan al niño? Claro que si Dra.
Estamos dispuestos a hacerlo.
Mamá (no muy conforme): Pero es que a mí me parece…
Papá (hablando con autoridad): ¡Te parece nada! Vamos a entrar a esa
escuela de padres y es la última palabra, no habrá una discusión por eso
¿Quedó claro?
Mamá (sorprendida por la actitud del padre): Está bien, si lo haremos.
Psicóloga: Les daré las planillas para inscribirse y los felicito, acaban de
tomar una muy buena decisión. Las peleas de los padres dañan
emocionalmente a sus hijos, y ningún padre quiere lastimar a su hijo.
Vamos a mi oficina y ahí llenamos todos los requisitos.
Se levantan todos y salen del escenario.
FIN