EPQ-R Manual
EPQ-R Manual
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H.J. EYSENCK
S.B.G. EYSENCK
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EPQ-R
Cuestionario revisado de Personalidad de Eysenck
Versiones completa (EPQ-R) y abreviada (EPQ-RS)
MANUAL
(3. ª edición, revisada)
MADRID 2008
Publicación original
. Han pasad~ u~os pocos años y el que, hasta hace poco, nos parecía un novedoso instrumento ha
temdo una ampliación colateral. Se trataba de las versiones completa y abreviada del EPQ Revisado,
Yahora se presenta con dos instrumentos paralelos en catalán. Al ver los resultados de estos dos nue-
vos cu~stionarios, un avezado investigador podría considerar que la estructura y características psi-
cométncas del EPQ-R, que entró con buen pie en nuestro país, se han validado de nuevo en otra len-
gua española unos años después.
El párrafo anterior viene a señalar que ahora el profesional tiene dos nuevos instrumentos; tie-
nen una fiabilidad, validez y tipificación similares a las existentes en los cuestionarios ya probados,
. y puede resultar muy útil para aquellos casos en que es necesario emplear el catalán para adecuarse
a las características idiomáticas de los examinandos.
Ante esta nueva "presentación en sociedad" del EPQ-R, hemos considerado conveniente poner-
·le un "traje" (su estructura, contenido y formato) que se adecuara a lo novedoso que ahora .aporta.
En primer lugar, y en relación con la nueva versión en catalán, el contenido de esta adaptación
se presenta independientemente en el Anexo de este Manual, redactado en catalán por los autores de
la misma (G. Ortet y cols.). El usuario de esta versión podrá adquirir el resto del material (Ejemplar,
Hoja de respuestas y Plantilla de corrección) presentados en catalán, tal como se indica en el apar-
lado 1.6.
Dada la asimetría que hao presentado algunas de las variables del Cuestionario, lo que provo-
caba poca discriminación en las puntuaciones T que ofrecían los baremos en los polos alto o bajo,
se ha aprovechado la ocasión de esta nueva edición del Manual para rehacer los baremos y presen-
tarlos (tanto los de la versión en español como los de la versión en catalán), en puntuaciones centi-
les y puntuaciones T; su elaboración se ha realizado mediante una normalización empírica (más ajus-
tada a las distribuciones observadas en las variables). Esta nueva tipificación ha atendido diferen-
cialmente a la variable sexo (y no a la edad, de la que, no obstante, se ofrecen los estadísticos bási-
cos), y se presentan tablas de baremos de cada sexo y del total de la muestra normativa.
Finalmente, si, como deGimos al principio, "se han validado de nuevo en otra lengua española
las características psicométricas" del EPQ-R, en las páginas siguientes a los baremos se presenta
información gráfica de la similitud de las dos adaptaciones, tanto de su versión completa como de la
versión abreviada.
Como es usual en otros Manuales al introducir un nuevo instrumento, queremos agradecer la
aportación futura de observaciones y críticas sobre el uso de los instrumentos en una labor práctica,
así como la cesión de muestras y análisis que permitan el enriquecimiento de este Manual en próxi-
mas ediciones.
N. SEISDEDOS, JUNIO DE 2001
5
l. DESCRIPCIÓN GENERAL
1.1. FICHA TÉCNICA
1.2. INTRODUCCIÓN
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1.3. LA TEORÍA DE LA PERSONALIDAD DE H. J. EYSENCK
1.3.1. Introducción
La teoría de Eysen ck (Eyse nck, 1990a; duela afectiva (emoción); el intelecto, su sis-
Eysenck y Eysenck, 1985, Eysenck, 1997) tema más o menos estable y duradero de con-
considera a los rasgos y las dimensiones ducta cognitiva (inteligencia); el ftsico, su
como elementos básicos de la estructura de la sistema más o menos estable y duradero de la
personalidad. Estas variables son, esencial- configuración corporal y de la dotación neu-
mente, «factores disposicionales que determi- roendocrina.» (p. 9).
nan nuestra conducta regular y persistente-
La concepción eysenckiana de la personali-
mente en muchos tipos de situaciones dife-
rentes» (Eysenck y Eysenck, 1985, p. 17). Así dad hace hincapié en el nivel de las dimensio-
pues, los rasgos representan patrones amplios nes, que se definen como agrupaciones de
rasgos relacionados entre sí. De este modo,
de tendencias de conducta que dan consisten-
como veremos más adelante en este mismo
cia y estabilidad a las acciones, las reacciones
apartado, el concepto de dimensión, como
emocionales y los estilos cognitivos de las
extrav ersión -intro versió n o neuroticismo-
personas. Desde esta perspectiva, las perso-
estabilidad emocional, se postula porque en
nas con un alto rasgo de sociabilidad tenderán
cada caso existen una serie de rasgos correla-
a mostr ar condu ctas sociables (p. ej., hablar
cionados que dan lugar a la dimensión corres-
mucho, tomar la iniciativa, procurar ser el
pondiente. Asimismo, este autor entiende que
centro de atención) en muchas situaciones de
los rasgos y dimensiones son relativamente
interacción social (p. ej., reuniones de ami-
estables y duraderos, características éstas de
gos, fiestas, cuand o van de vacaciones en
las teorías disposicionales. Además, conside-
grupo). Si tomam os como ejemplo el rasgo de
ra que las dimensiones de personalidad han
ansiedad, las perso nas que se caractericen por
de estar ligadas a mecanismos biológicos sub-
ser poco ansiosas será más probable que ante
yacentes, lo que convierte a esta teoría tam-
diferentes situaciones estresantes o amenaza-
bién en un modelo biológ ico (Carv er y
doras (p. ej., exám enes, habla r con figuras de
Scheier, 1992).
· autoridad o del otro sexo, afront ar situaciones
de emergencia donde se tenga que actuar rápi- Jerarquía de la personalidad
dame nte) muest ren un nivel de ansiedad
menor que las personas con un alto rasgo de El modelo de personalidad que propone
ansiedad. Eysenck tiene una estructura jerárquica. En el
nivel básico de la misma están las acciones,
Eysenck (Eysenck y Eysenck, 1985) define
reacciones emocionales o cogniciones especí-
la personalidad del siguiente modo:
ficas. En un segundo nivel se encuentran los
«Una organización más o menos estable y actos, emociones o cogniciones habituales.
duradera del carácter, temperamento, inte- Estas condu ctas interc orrela ciona das dan
lecto y fisico de una persona que determina lugar al tercer nivel, el de los rasgos (tenden-
su adaptación única al ambiente. El carácter cias de conducta). Finalmente, en el cuarto
denota el sistema más o menos estable y nivel, tenemos las dimensiones, las cuales
duradero de conducta conativa (voluntad) de vendrían definidas por las intercorrelaciones
una persona; el temperanJento, su sistema entre rasgos (Eysenck, 1990a). La figura 1.1
más o menos estable y duradero de la con- representa gráficamente esta jerarquía.
8
EXTRAVERSIÓN NEUROTICISMO Dimensiones
PSICOTICISMO
Rasgos
Respuestas habituales
Respuestas específicas
p. 47)
Figura 1.1. Modelo jerárqui co de la personalidad (adaptado de Eysenck, 1982,
De acuerdo con el modelo, una persona que nes existentes entre ellos. A su vez, se rela-
conversa animadamente en un detenninado cionan con las conductas habituales y especí-
momento y contexto está emitiendo una con- ficas, así como sus intercorrelaciones. Sin
ducta específica. Cuand o habla animadamen- embargo, a medida que se va descendiendo en
te en diferentes situaciones nos indica que la jerarquía, la influencia de las situaciones o
está realizando una conducta habitual. En contextos va aumentando y el ambiente va
otras palabras, la correlación entre las dife- adquiriendo un mayor protagonismo. Deter-
rentes conductas específicas da lugar a las minadas situaciones tienen una gran inciden-
conductas habituales. Si además de conversar cia en las conductas específicas, pero clara-
habitualmente en el trabajo, conversa en las mente una menor influencia en las conductas
fiestas y habitualmente prefiere la compañía habituales, que es todavía menor en los rasgos
de los demás a estar solo (conductas habitua- y dimensiones. Por tanto, a partir de estas
les), podríamos hablar de que la persona en intercorrelaciones y con la ayuda del análisis
cuestión es sociable (nivel de los rasgos). Es factorial, se han establecido las dimensiones
decir, la correlación de las conductas habi- básicas de la personalidad (nivel descriptivo).
tuales da lugar a los rasgos. Finalmente, la
sociabilidad, vivacidad, actividad, búsqueda Dimensionalidad
de sensaciones, dominancia y toda una serie
de rasgos que correlacionan entre sí dan lugar El concepto de dimensionalidad implica,
a la-extraversión (nivel de las dimensiones). fundamentalmente dos aspectos básicos: por
una parte se refiere a la existencia de un limi-
Acabamos de ver una aproximación a la tado número de tipos o dimensiones que con-
·personalidad de abajo hacia arriba, del nivel
forman la estruc tura de la person alidad
de las respuestas específicas al de las dimen-
(Eysenck, 1991 ); por otra parte implica que
siones resultando ser éste un buen. método .
' estas dimensiones se distribuyen de una
para la descripción de los rasgos y d1mens10-
manera normal, formando un continuo en el
nes de la personalidad. Sin embargo, desde un
que cualquier persona puede ser asignada
punto de vista causal, ésta no sería la aproxi-
(Eysenck, 1990a). Con el propósito de enten-
mación más correcta. La explicación de la
der más claramente a qué se refiere Eysenck
conducta funciona de maner a inversa, de arri-
cuando habla de dimensiones de personali-
ba hacia abajo. Las dimensiones de personali-
. dad, ejemplificaremos el concepto con la
dad son las que determinan el nivel de los r~s-
dimensión psicoticismo (P) (figura 1.2).
gos y son los causantes de las intercorrelac10-
9
BAJA P ALTA P
Altruista Hostil
Empático Impulsivo
Responsable Egocéntrico
Socializado Creativo
Convencional Poco empático
PROMEDIO
10
La teoría de Eysenck incluye una cuarta de subjetividad. Por ello, algunos autores
.dimensión de personalidad, la inteligencia (Costa y McCrae, 1992b; Eysenck, 1991;
general o factor g. Esta dimensión de las habi- Zuckerman, 1992) han especificado toda una
lidades cognitivas, que tiene características serie de criterios o líneas de evidencia orien-
especiales y distintivas respecto a las tres tados a la determinación objetiva de las
dimensiones qel temperamento y el carácter dimensiones básicas de la personalidad.
(Neisser et al., 1996), completa la estructura
de la personalidad según este autor. Eysenck utiliz.a el análisis factorial como
un instrumento más, aunque muy importante
Análisis factorial y básico, de investigación científica al servi-
cio de una teoría~ pero no como determinante
Si observamos el esquema de la organiza- último de ésta en lo que se refiere a su parte
ción jerárquica de la personalidad (figura descriptiva. Y es que, como el autor nos
1.1 ), podremos concluir que es necesario recuerda, el análisis factorial «es un buen ser-
observar múltiples intercorrelaciones entre un vidor pero un mal amo» (Eysenck, 1992b, p.
gran número de variables para llegar a los fac- 867).
tores o dimensiones en lo alto de la jerarquía.
Precisamente el análisis factorial es un méto- Bases biológicas
do estadístico que tiene la función de resumir
o agrupar en factores una serie de datos en La teoría de Eysenck considera que los fac-
función de sus intercorrelaciones. Siguiendo tores biológicos juegan un papel básico en la
la metodología utilizada en el estudio facto- determinación de la personalidad (Eysenck,
rial de la inteligencia, Eysenck (1952) adop- 1990a). La importancia dada a las bases bio-
·tará el análisis factorial para intentar determi- lógicas viene avalada, siguiendo a este autor,
nar las dimensiones subyacentes a las con- por los resultados obtenidos en estudios trans-
~uctas específicas y habituales, principalmen- culturales en distintos países (p.ej., Barren y
te a partir de las respuestas a preguntas con- Eysenck, 1984; Eysenck y Eysenc~ 1986;
cretas mediante cuestionarios. Un gran núme- Eysenck, Barrett y Barnes, 1993; Eysenck.
ro de diferentes estudios realizados no sólo García-Sevilla, Torrubia, Ávila y Ortet, 1992;
con sus escalas, sino también con otros ins- Eysenck y Seisdedos, 1978; Hanin, Eysenck,
trumentos de evaluación de la personalidad, Eysenck y Barren, 1991; Wilson y Doolabh,
muestran una estructura de tres dimensiones 1992), por las investigaciones sobre genética-
independientes que Eysenck identifica como ambiente de la personalidad (Cloninger,
E, N y P (Eysenck y Eysenck, 1985). Sin Adolfsson, y Svrakic, 1996; Eysenck, l 990b~
embargo, otros autores, a partir de metodolo- Jorm, Henderson, Jacomb, Croft y Easteal~
gías parecidas, han identificado cinco dimen- 1997; Loehlin y Rowe, 1992; Pedersen, 1994;
siones básicas (Caprara, Barbaranelli y Plomin y Daniels, 1987), y por los estudios en
Borgogni, 1995; Costa y McCrae, 1992a; animales de características de conducta que
Goldberg, 1993; Russell y Karol, 1995). se consideran análogas a los rasgos de perso-
Como reconoce el propio Eysenck (1992a), el nalidad humanos (Chamove, Eysenck y
número de factores a extraer, la rotación utili- Harlow, 1972; Dellu, Mayo, Piazza, Le Müal
z.ada y la nomenclatura de los factores resul- y Simon, 1993; Dellu, Piazza, Mayo, Le Moal
tantes son tareas que implican un alto grado y Simon, 1996; García-Sevilla, 1984).
11
1.3.2. Descripción de la personalidad
Como afirman los autores (Eysenck y tra de soldados con trastornos neuróticos, c?n
Eysenck, 1985) «ningún estudio científico de el propósito de verificar esta ~ipóte~is reflcJa-
ningún campo resulta posible sin cierto grado ban, efectivamente, las dos d1mens1ones pro-
previo de clasificación» (p. 4). Por tanto, en el puestas, una que podía ente~derse_ com~ E y
estado de desarrollo en que se encuentra otra como N, así como su h1potet1zada mde-
actualmente el estudio de la personalidad es pendencia (Eysenck, 1952).
necesario un método sistemático de descrip-
ción de la misma. El propio Eysenck, a lo Éste es el punto de partida de E, dimensión
largo de más de cincuenta afios de investiga- que era la responsable del tipo de trastorno
ción científica, intentó ofrecer y desarrollar el que la persona sufría cuando padecía ~lg~~a
espacio adecuado para la correcta_ descripc!ón crisis neurótica. Sin embargo, la descnpc1on
de la personalidad. Estos trabaJos han 1?0 de E ha variado a lo largo del desarrollo de la
acompafiados de la búsqueda de los mecams- teoría. Así, encontramos diferencias en la
mos causales de las dimensiones por él des- definición de la dimensión antes y después de
critas, de modo que ambos aspectos de la 1976, año en que aparece el libro de los espo-
investigación se han influido mutuamente. sos Eysenck «Psychoticism as a dimension of
Aquí, sin embargo, van a presentars~, por personality». La publicación del libro sup~ne
separado para una mejor estructurac1on y la presentación «oficial» (la no «oficial»
comprensión del modelo. había tenido lugar 25 años antes, aproximada-
mente) de la dimensión psicoticismo en su
Extraversión (E) modelo. Esto supone un cambio en relación al
concepto de extraversión que hace referencia
Esta dimensión, junto con N, son las que al componente de impulsividad. Este rasgo,
más estudios y evidencia empírica han recibi- hasta entonces integrante de E junto a la
do, no sólo por parte del propio Eysenck, sino sociabilidad, pasa a formar parte de la nueva
de otros investigadores en personalidad. Ya dimensión P (Claridge, 1981; Eysenck y
en los años cuarenta Eysenck ( 1947) iniciaba Eysenck, 1985). Si bien esto es admitido por
una serie de inv~stigaciones basadas en la el propio autor, el problema de la impulsivi-
concepción que Jung tenía acerca de la extra- dad es más complejo que la misma asignación
versión y la introversión, en especial en casos a E o P, ya que la propia impulsividad no
de crisis neuróticas. Así, los introvertidos parece ser un constructo simple y unitario,
padecerían trastornos distímicos, trastornos sino formado por subfactores que se relacio-
de ansiedad y del estado de ánimo, según el nan en mayor o menor medida con las tres
DSM-IV (APA, 1994) en el caso de padecer dimensiones. Sin embargo, para Eysenck
alguna neurosis, mientras que los extraverti- (Eysenck y Eysenck, 1985) la impulsividad es
dos padecerían trastornos de tipo histérico, sobre todo un rasgo de P.
trastornos somatomorfos y disociativos,
según el DSM-IV (APA, 1994). Eysenck con- Se afirma (Eysenck y Eysenck, 1985) que
cebía la existencia de dos dimensiones de per- ante la incorporación de una dimensión de
sonalidad normal independientes, E y N, la personalidad, y la elaboración de escalas ade-
combinación de las cuales determinaría el cuadas para su medida, es esperable que el
tipo de trastorno neurótico. Los primeros aná- modelo teórico se vea afectado por ligeras
lisis factoriales realizados, usando una mues- modificaciones, las cuales en todo caso no
suponen un cambio sustancial en el mismo.
12
En este sentido, la correlación entre la escala es de alrededor de 0,80, lo que las hace prác-
E del EPI (antes de la incorporación de P) y la ticamente idénticas. La figura 1.4 representa
escala E del EPQ ( que incorpora la escala P) los rasgos de la dimensión E.
BUSCADOR DE
SENSACIONES
Figura 1.4. Rasgos que forman parte de la dimensión E (adaptado de Eysenck, 1990a, p. 246)
13
de personalidad. Así, P es concebida por formales de la escala P, como a cuestiones
Eysenck como una dimensión de la personali- teóricas de la dimensión. Por lo que se refiere
dad normal que, en puntuaciones extremas, a las críticas a la escala P del EPQ, la contes-
predispone tanto a los trastornos psicóticos, tación de los Eysenck es la publicación
como el trastorno bipolar o la esquizofrenia, (Eysenck, Eysenck y Barrett, 1985) de una
como a la conducta antisocial y la psicopatía versión revisada del EPQ (EPQ-R), de cu-
(Eysenck, 1992c). ya versión española se ocupa el presente
Manual, intentando superar las carencias psi-
La aparición de esta tercera dimensión ha cométricas de la escala puestas de manifiesto
ido acompañada por una serie de críticas por los críticos. Asimismo, irán apareciendo
(p. ej., Bishop, 1977; Block, 1977a, b; Davis, una serie de artículos que intentarán replicar
1974; Claridge, 1981; Costa y McCrae, los ataques que la dimensión P irá recibiendo
1992b, c; Chapman, Chapman y Kwapil, (p. ej., Eysenck, 1992a, b, e; 1995a). Los ras-
1994; Van Kampen, 1993, I996; Zuckerman, gos de la dimensión P están representados en
1989), que hacen referencia tanto a aspectos la figura 1.6.
14
poca afectividad y poca ingenuidad, posee siones básicas de la personalidad. Las postu-
características comunes a la tercera dimen- ras de los defensores del modelo de los Cinco
sión P. Eysenck ( 1991) concluye, por tanto, Factores y el modelo eysenckiano (de tres
que este metaanálisis ofrece un claro apoyo dimensiones) vienen expresadas en una serie
a las dimensiones por él propuestas. de argumentaciones, réplicas y contrarrépli-
cas (Costa y McCrae, 1992b, 1992c; Eysenck,
Otra línea de trabajo a destacar es la de 1992a, b). Así, el modelo de los Cinco facto-
Tellegen y Waller (en prensa). Estos autores res de Costa y McCrae (1992a) postula la
describen tres factores principales denomina- existencia de cinco dimensiones independien-
dos emotividad positiva, emotividad negativa tes de la personalidad: neuroticismo (N),
y control de impulsos, factores claramente extraversión (E), apertura a la experiencia,
identificables con E, N y P respectivamente amabilidad y responsabilidad. N y E parecen
(Eysenck, 1992b). equivalentes a dos de las tres dimensiones de
Eysenck, mientras que P correla~iona mode-
En los últimos años, una de las taxonomías rada y negativamente con A y C. Aunque la
de personalidad que ha surgido con más fuer- cuestión de cuáles son las dimensiones bási-
za es el modelo de los Cinco Factores cas de la personalidad no está resuelta (hay
(Digman, 1990; Goldberg, 1993; McCrae y datos a favor de las tres y cinco dimensiones),
Costa, 1995; Zuckerman, Kuhlman, Joire- el modelo de Eysenck continúa siendo muy
man, Teta y Kraft, 1993). Esta situación ha relevante en la teoría y evaluación de la per-
propiciado una de las polémicas científicas sonalidad (Avía, Sanz, Sánchez-Bernardos,
más interesantes de las últimas décadas en Martínez-Arias, Silva y Graña, 1995; Dray-
cuanto al número y naturaleza de las dimen- cott y Kline, 1995).
Una vez realizada la tarea de describir la que dicha teoría no podía explicar. Pasemos,
personalidad según el modelo de Eysenck, el pues, a describir los mecanismos biológicos
siguiente paso es el de exponer las teorías bio- subyacentes a la dimensión de extraversión-
lógicas subyacentes a sus dimensiones. introversión.
15
retículo-cortical, mientras los extravertidos se Eysenck y Eysenck (1985) y Zuckerm a11
caracterizan por tener niveles bajos en este (1991).
circuito. Por tanto, los extravertidos, que
están menos activados, necesitan de más esti- ~-pesar de las di~c.~ltade~ metodológicas y
teoncas en la med1c10n e mterpretación del
mulación para llegar al nivel óptimo de arou-
sal (NOA), por lo que la conducta extraverti-
nivel de arousal (Eysenck, 1990a; Zucker-
da sería consecuencia de esta búsqueda de man, 1991) se considera que la medida más
activación mediante el contacto social, la bús- directa de arousal cortical es el electroencefa-
queda de nuevas sensaciones o la actividad. lograma (EEG), aunque también se han utili-
Los introvertidos, por otro lado, al estar más zado en su estudio potenciales evocados (PE),
activados, necesitarían menor estimulación tomografía por emisión de positrones (TEP) 0
exterior para llegar al NOA, por lo que sus medidas del flujo sanguíneo cerebral (FSC).
conductas estarían orientadas hacia situacio- También se han usado algunas medidas fisio-
nes de poca estimulación o que produjeran lógicas de actividad periférica, como la acti-
poca activación, siendo más reservados en las vidad electrodermal (AE), la secreción salivar
situaciones sociales o prefiriendo situaciones (SS) o la pupilometría, como índices indirec-
poco estimuladoras. Recordemos que el con- tos del grado de activación del sistema ner-
cepto de NOA no implica una relación lineal vioso central.
~ntre la ejecución o el afecto y el arousal,
Los resultados de los distintos estudios
sino que se trata de una curva en forma de U
revisados con el uso de EEG tienden, en
invertida. Esto implica que se es eficaz y se
general, a apoyar la hipótesis de Eysenck más
experimenta una sensación positiva en nive-
que a rechazarla, es decir que los extraverti-
les intermedios de arousal, mientras que la
dos muestran un nivel más bajo de arousal
eficacia disminuye y la sensación va tomán-
dose negativa en niveles de arousal excesiva- que los introvertidos. Los resultados negati-
mente bajos o altos (Zuckerman, 1991 ). vos se refieren más al fracaso en encontrar las
diferencias esperadas, que en hallar resulta-
Sin embargo, la concepción de un arousal dos en la dirección opuesta a lo predicho
psicológico general no puede ser actualmente (Eysenck, 1990a).
mantenida tal cual (véase Strelau y Eysenck,
1987 para una discusión más detallada). El Posiblemente el arousal cortical general
sistema retículo-cortical actualmente se con- esté definido de una forma demasiado amplia.
sidera únicamente como uno de los varios sis- Quizás el arousal cortical medido mediante
temas de arousal. Probablemente, éstos inclu- PE sea un concepto má~ útil debido a que los
yen el sistema límbico de arousal, el sistema estímulos están definidos ae forma más preci-
de la monoamino oxidasa (MAO), el sistema sa (Zuckerman, 1991 ). La revisión de trabajos
difuso tálamo-cortical y el sistema pituitario- realizada por Stelmack (1990) que relaciona-
a~ren~cortical. Sin embargo, esta aparente ban EP con las dimensiones de personalidad
d1vers1dad no ex~luye que los sistemas ope- eysenckianas, tanto con estímulos visuales
ren de forma relativamente unitaria (Eysenck como auditivos, ha mostrado que los resulta-
1990a). ' dos son complejos de interpretar en términos
de la teoría del arousal, ya que existen ciertos
Para inte~tar precisar cuál es el estado variaciones en función de la edad y caracte-
actual
. en la mvestiga
., ción en tomo a Ia d'1men- rísticas estimulares empleadas. Resultados
s1 6n extravers1on de Eysenck vamos a seguir, .
más claros parecen aportar los estudios de PE
· fundamentalmen te, las revisiones que con
, . aumentadores y reductores. Los aumentado-
este propostto han realizado Eysenck ( 1990a), res son aquellas personas en las que el incn>
16
mento de estimulación produce un incremen-
entre SS y E. Los autores concluyen que se da
to en la amplitud en componentes concretos
una correlación inversa, tanto en varones
de los PE, mientras que en los reductores
como en mujeres, entre la salivación produci-
el incremento de estimulación produce un
da ante la estimulación de gotas de zumo de
decremento en la amplitud. Zuckerman limón y la dimensión E, tal y como predice la
(1990) concluye que los estudios indican una teoría del arousal (Eysenck, 1982).
clara relación entre el rasgo búsqueda de sen-
·saciones, en especial el componente de desin- Una de las medidas que más claramente
hibicién, y los sujetos aumentadores, tanto parece estar asociada con la dimensión E es la
con estímulos visuales como con estímulos dilatación pupilar. Stelmack ( 1990) ha encon-
auditivos. Para Eysenck (1990a) la búsqueda trado que los sujetos introvertidos tienen
de sensaciones es un componente de la extra- pupilas más grandes que los extravertidos en
versión, por lo que considera que estos datos ausencia de estimulación específica y, ade-
suponen un aceptable apoyo a la teoría del más, los introvertidos muestran mayor dila-
arousal. tación pupilar ante estímulos auditivos que
los extravertidos, de acuerdo con la teoría
La medida del FSC es un indicador de la propuesta por Eysenck (1982).
actividad cortical y, por tanto, de su nivel de
arousal. Sin embargo, lo costoso del procedi- A pesar de las dificultades conceptuales
miento, así como la relativa novedad del en tomo a la teoría del arousal, los estu-
mismo, hace que existan escasos trabajos que dios parecen apoyar, en general, la teoría.
relacionen esta variable fisiológica con carac- Los resultados negativos, más que ir en
terísticas de personalidad. Los pocos estudios la dirección opuesta a la predicha, simple-
indican cierto apoyo a la teoría del arousal mente no encuentran relaciones significativas
(Zuckerman, 1991 ). (Eysenck, 1990a).
17
te el arousa/. Aunque este tipo de situaciones por Eysenck en relación a la fa lta de situacio .
de extrema activación son relativamente raras nes estresantes en estos estudios (Zuckerman
en la vida cotidiana, esto indica que la inde- 1991 ). '
pendencia de los dos sistemas es sólo relativa .
Como el propio Eysenck (1990a) admite,
Como hemos visto, Eysenck afirma que las el estado actual de la dimensión N y sus
diferencias entre las personas en la dimensión correlatos biológicos es claramente insatis-
neuroticismo pueden ser interpretadas en fun- factorio. Así, la hipótesis de que la mayor
ción de la sensibilidad o umbral diferencial de actividad autónoma es la base biológica del
la actividad límbica. Sin embargo, estas dife- neuroticismo sólo es encontrada en algunos
rencias es probable que sólo aparezcan en estudios de pacientes con trastornos de ansie-
condiciones relativamente estresantes, condi- dad. Sin embargo, existen algunos resultados
ción que muchos de los estudios orientados a que parecen apoyar una relación entre medi-
investigar las relaciones entre variables psico- das psicofisiológicas y la dimensión de sensi-
fisiológicas con diferencias en neuroticismo
bilidad a las señales de castigo o ansiedad
no cumplen, es decir, la mayor parte de estos
(SC), según la teoría de Gray ( 1991 ), dimen-
trabajos no han utilizado condiciones adecua-
sión próxima al neuroticismo eysenckiano.
damente estresantes (Eysenck y Eysenck,
Gray y sus colaboradores han realizado un
1985). Además de esta importante deficiencia
amplio esfuerzo experimental para detenni-
metodológica apuntada por Eysenck, el nú-
nar las estructuras implicadas y los procesos
mero de trabajos al respecto es menor que los
trabajos en relación con E. intervinientes en la SC. Diferentes estudios
correlacionales sitúan la SC muy próxima a
En la revisión de Eysenck y Eysenck N. De esta manera, podríamos aventurar que
( 1985) se llega a la conclusión de que los ambas concepciones están muy relacionadas
datos obtenidos por diversos trabajos son y que las estructuras estudiadas por Gray y
decepcionantes, ya que las relaciones entre otros (p. ej. LeDoux, 1995) en relación a la
diversas medidas psicofisiológicas y la ansiedad coinciden en gran parte con las pro-
dimensión neuroticismo han sido lo suficien- puestas por Eysenck, las cuales serían las res-
temente inconsistentes para poder inferir las ponsables de la dimensión N. En resumen,
estructuras biológicas subyacentes. Como ya podemos considerar que la concepción taxo-
hemos mencionado, Eysenck apunta a la no nómica de Eysenck está mucho más elabora-
utilización de estímulos y situaciones lo sufi- da a la vez que sustentada en una amplia
cientemente activadoras emocionalmente investigación factorial, mientras que el sustra-
para explicar la falta de resultados. Sin to y los procesos psicobiológicos subyace ntes
embargo, trabajos posteriores en los cuales se a la dimensión estarían mejor descritos por
realizaron diversas medidas psicotisiológicas Gray ( l 982, 1993).
(p. ej., actividad electrodermal, electrocardio-
grama, presión sanguínea, frecuencia y
Psicoticismo
amplitud del pulso, temperatura de la piel,
neumograma, electromiograma, movimiento As( como Eysenck desarrolla una teoría
ocular, movimiento parpebral y electro ence- biológica que especilica las bases neurobioló·
falograma) en situación basal y diversas con-
gicas subyacentes a las dimens iones de extra-
diciones estresantes, no aportaron relación
versión y neuroti cismo, la dimensión dt: psi-
alguna con la dimensión neuroticismo. Esta
coticism o no cuenta con una tcorí:.1 con i:l
carencia de relaciones no puede ser atribuid a
mismo nivel de desarro llo (Zuckc-nnan. 19g 9;
a los deficiencias metodológicas apuntadas
Van Knmpen, 1996).
18
Algunos trabajos, sin embargo, han encon- HLA-B27, marcador biológico relacionado
trado correlatos biológicos relacionados con con el sistema inmunológico. Cuando se com-
la tercera dimensión eysenckiana, pero estas paran pacientes esquizofrénicos con sujetos
relaciones carecen aún de una base teórica normales no psicóticos, así como cuando se
lo suficientemente sólida. Autores como comparan altos P y bajos P en población
Claridge (1985), Cloninger (Cloninger, general, se encuentran relaciones claras entre
Svrakic y Przybeck, 1993), Gray (1991), el HLA-B27, la esquizofrenia y Psicoticismo
Gray, Pickering y Gray (1994) o Zuckerman (Eysenck, 1992c).
( 1989), sin embargo, han realizado intentos
explicativos causales de variables de persona- Claridge ( 1981, 1985) sugiere que uno de
lidad conceptualmente muy próximas al psi- los mecanismos fisiológicos básicos implica-
coticismo. dos en la esquizofrenia es la disociación de la
actividad del sistema nervioso central (SNC).
La agresividad, que es uno de los rasgos del Concretamente, el autor considera que el pro-
psicoticismo, podría venir determinada por la ceso central principalmente implicado es el
acción de las hormonas sexuales masculinas desacoplamiento entre la activación emocio-
(andrógenos) en el cerebro. Esta acción nal y la regulación de las entradas sensoriales.
androgénica, en concreto de la testosterona, Por tanto, y de acuerdo con la teoría de
parece incidir en el desarrollo del hipotálamo Eysenck, las personas con un alto nivel en la
(especialmente del área preóptica y en la dimensión de P tendrían que mostrar este tipo
región del núcleo ventromedial) y de la amíg- de alteración del SNC. Efectivamente, diver-
dala, regiones hipotetizadas como integrantes sos trabajos realizados por el grupo de
del sistema de lucha/huida de Gray (1971, Claridge (Claridge, 1985) han encontrado que
1991 ), las cuales son propuestas como la base los sujetos que puntuaban alto en P mostraban
biológica del Psicoticismo (Corr, Pickering y un patrón fisiológico disociado semejante al
Gray, 1995). descrito anteriormente, lo que sugería un esti-
lo de organización de SNC similar al encon-
Olweus (1986) realizó una revisión exhaus- trado en los esquizofrénicos.
tiva de los trabajos que relacionan la agresivi-
dad y la testosterona. Este autor concluye que Robinson y Zahn (1985) también han infor-
los estudios recientes que relacionan niveles mado de patrones similares a los referidos por
plasmáticos de testosterona, agresividad y Claridge en personas con altas puntuaciones
conducta antisocial en humanos parecen indi- en P. Sin embargo, el estudio es especialmen-
car una relación positiva entre niveles de tes- te relevante ya que los autores encontraron
tosterona y algunos aspectos de la conducta similitudes entre los sujetos altos en P y una
agresiva, impulsiva y antisocial. En los estu- muestra de psicópatas. De acuerdo con la teo-
dios análogos con animales, además, la tes- ría (Eysenck, 1992c; Eysenck y Eysenck,
tosterona parece ser un factor causal en algu- 1976), la psicopatía sería un estado interme-
nas formas de comportamientos agresivos. El dio en el continuo que va desde la normalidad
autor puntualiza finalmente que estos resulta- a las psicosis, por lo que las relaciones encon-
dos no significan que los niveles de testoste- tradas entre altos en P, psicopatía y esquizo-
rona no puedan estar afectados por factores frenia parece apoyar esta conceptualización
situacionales o experienciales. del psicoticismo.
19
normal P con trastornos psicóticos, entre ellos
sión de personalidad (la P para Eysenck, la
la esquizofrenia, por lo que este neurotrans-
dimensión «búsqueda de sensaciones no
misor, congruentemente con su teoría, tam-
socializada e impulsiva» para Zuckerman).
bién tendría que mostrar relación con la
Niveles bajos del metabolito de la serotonina
dimensión P. Gray et al. (1994), utilizando la
5-HIAA están asociados a la comisión de ase-
tomografia por emisión de positrones, han
sinatos y suicidios, así como a conductas
agresivas. Además, algunos estudios han encontrado correlaciones inversas (-0,75)
encontrado correlaciones negativas entre entre la escala de psicoticismo y la actividad
niveles de 5-HIAA y la escala P, mientras que dopaminérgica en el cuerpo estriado de
E y N no correlacionaban con este metaboli- ambos hemisferios. Los últimos avances en
to. Sin embargo, es la MAO, enzima que genética molecular muestran una cierta rela-
regula todo el sistema de los neurotransmiso- ción entre el rasgo búsqueda de la novedad
res monoaminérgicos, la que parece presentar (dimensión de la teoría de Cloninger concep-
una mayor relación con la dimensión P. tualmente próxima a P) y un alelo del gen del
Niveles bajos de MAO parecen relacionarse receptor de la dopamina D4, el gen D4DR
con consumo de alcohol, tabaco y drogas ile- (Cloninger et al., 1996).
gales, así como con la búsqueda de sensacio-
El estudio de diferencias individuales en
nes, estrechamente relacionada tanto con E
como con P (Zuckerman et al., 1993). animales también parece aportar información
Además de relacionarse con actividades relevante sobre las bases biológicas del rasgo
como abuso de drogas o conducta antisocial, búsqueda de sensaciones, muy relacionado
se han encontrado relaciones con algunos con P. Concretamente, Dellu, Piazza, Mayo,
trastornos psicopatológicos .como los trastor- Le Moal y Simon ( 1996) han encontrado que
nos bipolares o algunos subtipos de la esqui- aquellas ratas que mostraban una mayor acti-
zofrenia con síntomas positivos como las alu- vidad locomotora ante situaciones novedosas
cinaciones o la paranoia. Es decir, niveles (lo que es interpretado por los autores como
bajos de MAO se relacionan tanto con con- un homólogo del rasgo búsqueda de sensacio-
ductas psicopáticas como psicóticas, de nes) presentaban una mayor actividad dopa-
acuerdo con la concepción que Eysenck man- minérgica en el núcleo acumbens que las ratas
tiene de la dimensión Psicoticismo (Eysenck, poco reactivas a la novedad.
1992c; Eysenck y Eysenck, 1976).
Como hemos visto, existen ya numerosos
Asimismo, el neurotransmisor dopamina datos que sugieren que la dopamina se re-
parece tomar un papel relevante en los últi- laciona con el psicoticismo. Asimismo, este
mos aflos en relación con la personalidad. Su neurotransmisor parece tener un papel rele-
relación con la esquizofrenia ya había sido vante en la esquizofrenia, lo que podría repre-
firmemente establecida aflos atrás (Gray, sentar una propuesta adecuada de base bioló-
Feldon, Rawlins, Hemsley y Smith 1991; gica de P y, al mismo tiempo, estaría en la
Rosenzweig y Leiman, 1992) al descubrirse línea de la concepción eysenckiana de P como
que la acción de los neurolépticos era ejerci- una dimensión de predisposición no sólo a la
da al actuar en los receptores dopaminérgicos psicopatía y la conducta antisocial, sino tam-
o en sistemas relacionados. Eysenck había bién a las psicosis, al menos a algunos tipos
relacionado la dimensión de personalidad de esquizofrenia.
20
t.4. EL DESARROLLO DEL EPQ
21
1.5. Ál\fflITOS DE APLICACIÓN
Junto con este Manual, en el que se presen- • Ejemplar autocorregible del EPQ-R con
tan tanto la teoría de la personalidad de Eysenck, los ítems en español y las alternativas de
como la descripción de las dimensiones y esca- respuesta, que contiene también el perfil
las que se evalúan y las nonnas de aplicación, resultante.
corrección e interpretación (con la tipificación
de la versión en español y la de la versión en • Ejemplar autocorregible del EPQ-R con l?
catalán), es necesario el siguiente material: adaptación en catalán.
22
2
· NORMAS PARA LA APLICACIÓN
2.1. INSTRUCCIONES GENERALES
el _
Las instruccion
, . para responder a los e
es
las respuestas. El evaluador no cambiará las
mentos estan escntas en la portada del ejem- instrucciones en ningún caso, ni dará consejos
plar autocorregible de la prueba. Éstas deben
a los evaluados de cómo contestar a los ítems.
leerse en voz alta en las aplicaciones colectivas
0 leídas p~r !~ propias personas en las apli- En el caso de ciertos grupos de personas,
caciones md1v1duales. Las instrucciones no como pacientes, puede ser aconsejable el dar
deben ampliarse o cambiarse de ningún modo. instrucciones adicionales a la hora de respon-
der a los cuestionarios, como el responder tal
Cuando, una vez respondidos, se recojan los
cuestionarios hay que comprobar que se han y como son y se sienten ahora o tal y como
contestado todos los elementos. Cuando haya eran y se sentían antes de su enfermedad,
respuestas en blanco o doble respuesta, se debe especialmente cuando los cuestionarios se
procurar que sean contestadas adecuadamente. usen para fines de investigación. La alternati-
va a escoger depende de las características de
Cuando los cuestionarios se apliquen a per- la evaluación específica, pero se recomienda
sonas con dificultades de lectura o de visión, se mantener, en uno u otro caso, las instruccio-
pueden leer en voz alta los elementos y registrar nes a lo largo de todo el estudio.
El ejemplar autocorregible está formado por dientes a las puntuaciones directas (PD) que
dos hojas. La primera de ellas es el cuestionario encontrará en la misma copia.
que responde el sujeto y la segunda hoja o copia
contiene las instrucciones y espacios necesarios Para obtener la puntuación T correspon-
para realizar la corrección. El primer paso para diente deberá consultar las tablas de baremos
obtener las puntuaciones directas es retirar el que encontrará en este manual, buscar la PD
borde inferior del ejemplar autocorregible por obtenida por el sujeto en cada una de las esca-
el trepado y separar las dos hojas. las y buscar en esa misma fila la puntuación T
correspondiente, que anotará en las casillas
En la copia aparecerán las respuestas dadas correspondientes a las puntuaciones T que
por el sujeto a cada elemento. Tal y como se encontrará en la copia. Si lo desea, las tablas
indica en las normas de corrección de esta hoja, de baremos también le permiten convertir las
traslade las marcas que están dentro de los puntuaciones directas de los sujetos en per-
recuadros de las columnas Sí y No a los recua- centiles.
dros tramados de las columnas E, N, P y L.
Por último, traslade las PD y las puntuacio-
A continuación sume las marcas de las nes T de cada una de las cuatro escalas a la tabla
casillas situadas en cada una de las cuatro inferior de la misma hoja. Esto le permitirá tra-
"columnas. Traslade el total de cada una de zar un perfil gráfico a partir de las puntuaciones
estas cuatro sumas a las casillas correspon- T del sujeto en cada una de las escalas.
23
3. JUSTIFICACIÓN ESTADÍST!CA DE LA ADAPTACIÓN
ENESPANOL
3.1. PROCESO DE ADAPTACIÓN
Barrett y Eysenck (1984) hacen una revi- Sin embargo, el análisis factorial de la ver-
sión de estos estudios transculturales en 25 sión española del EPQ presentaba algunas
países. Los resultados obtenidos parecen con- dificultades respecto a la escala P. Así, entre
firmar la idea de que, efectivamente, la es- los 24 ítems que componían la escala, 6 pre-
tructura trifactorial se encuentra en países tan sentaban saturaciones muy bajas. Las fiabili-
heterogéneos culturalmente como Bangla- dades eran de 0,71 en varones y 0,70 en muje-
desh, China, España, Bulgaria, Nigeria, res, por debajo de las de E y N. Por último las
Uganda, Puerto Rico, Brasil o Australia. A puntuaciones medias en varones y mujeres
pesar de que las diferencias culturales entre eran de 2,51 Y 2,24 respectivamente, lo cual
países pueda influir en la manifestación de las s~ponía un claro sesgo hacia el bajo psicoti-
dimensiones de la personalidad, y de las difi- c1smo.
24
Estas deficiencias eran muy similares a las
La versión revisada del EPQ empieza a ser
que presenta la _escala P del cuestionario ori-
uno de los instrumentos más utilizados en
ginal (véanse B1shop, 1977; Block, 1977a, b). los estudios relacionados con variables de
como ya hemos señalado, el cuestionario personalidad (Lodhi y Thakur, 1993; Lolas,
EPQ había recibido numerosas críticas tanto Gómez, y Suárez, 1991; Merten y Ruch,
en los aspectos psicométricos como en los 1996; Strelau y Zawadki, 1995; Yeung Y
conceptuales en tomo a la nueva dimensión P. Hemsley, 1996). Al mismo tiempo, empie-
zan a publicarse diferentes adaptaciones del
Eysenck et al. (1985), con el fin de mejorar EPQ-R en diversos países y lenguas, como
estas deficiencias, desarrollan una nueva ver- por ejemplo Países Bajos (Sanderman,
sión revisada de la antigua escala P, escala Eysenck y Arrindell, 1991 ), Zimbawe
que junto a las de extraversión, neuroticismo (Wilson y Doolabh, 1992), Italia (Galeazzi,
y la escala L, que prácticamente no se modi- Goti y Vidotto, 1992) o Canadá (Eysenck et
fican, va a conformar el EPQ-R (Eysenck y al., 1993).
Eysenck, 1991). Así, la consistencia interna
, El estudio realizado en España por Aguilar,
de la escala P, en varones y mujeres, pasa de Tous y Andrés-Pueyo (1990), con una mues-
0,74 y 0,68 en el EPQ a fiabilidades de 0,78 y tra de estudiantes de psicología, presenta
0,76 en el EPQ-R respectivamente. Las algunos resultados que discrepan de los es-
medias en varones y mujeres también incre- tudios originales sobre el EPQ-R. Fun-
mentan sus valores de 3,78 y 2,63 respectiva- damentalmente, el resultado más destacado
mente (en una escala de 25 ítems) a 7,63 en del trabajo es la no replicación de la escala P
varones y 6,18 en mujeres (en una escala de tal y como es entendida por Eysenck. La solu-
32 ítems) en la nueva escala P. Por último, la ción factorial que obtienen los investigadores
distribución de las puntuaciones en la escala es de cuatro dimensiones, con la extraversión
revisada presenta una curva mejorada respec- y neuroticismo prácticamente idénticos a la E
to a la escala P del EPQ, pero que dista aún de y N originales, mientras que la P y la L se
asemejarse a una distribución normal. Por entremezclan formando dos factores denomi-
tanto, se puede concluir que los intentos de nados por los autores psicoticismo y rigidez
social. El primer factor (psicoticismo) estaría
mejora de la escala P consiguieron su propó-
formado por ítems de L, de P y algunos de E,
sito inicial, aunque sólo hasta cierto punto. A
y vendría descrito en función de componentes
pesar de que las medias, las fiabilidades y la como hostilidad, crueldad, falta de empatía,
distribución mejoran, no alcanzan el nivel de paranoia, búsqueda de sensaciones, sinceri-
E y N. Por lo que se refiere a la fiabilidad, dad, egoísmo o asertividad. El segundo factor
Eysenck (1992c) nos recuerda que la escala P (rigidez social) estaría formado por ítems de
está compuesta por diferentes rasgos relativa- las escalas P y L, y estaría compuesto por ele-
mente poco relacionados, por lo que es hasta mentos que indican precaución, cumplimien-
cierto punto aceptable que la fiabilidad, medi- to de reglas sociales, respeto por la ley, empa-
da mediante la consistencia interna, ofrezca tía o preocupación, entre otros. Además de
índices que reflejen la naturaleza heterogénea esta solución factorial, el trabajo también pre-
de esta dimensión. En cuanto a la distribución senta correlaciones altas o moderadas entre
en la escala desconocemos si el sesgo es debi- los nuevos factores psicoticismo y rigidez
do a problemas de la propia escala, de la social, y las dimensiones tradicionales E y N
muestra o de la naturaleza de P. (N y psicoticismo, r= 0,42; N y rigidez social,
25
r=0,27; E y psicoticismo, r= 0,30; E y rigidez cumpl1en. do el servicio militar, así como dís-
.
social, r= 0,23; correlaciones en la muestra . .
tmguir en tre presos encarcelados por delitos
conjunta de varones y mujeres). Por último, el violentos frente a los no violentos. Los resul-
psicoticismo de esta versión correlaciona 0,41 tados presentan una media de p superior en
con la escala P del EPQ en español, lo cual va los delincuentes que en los soldados. Esta
en contra de otros estudios que presentan diferencia, sin embargo, era mucho más mar-
correlaciones entre la escala original P y la P cada cuando se subdividía la muestra de pre-
revisada de 0,88 para varones y 0,81 para sos en violentos y no violentos. En este caso,
mujeres (Eysenck y Eysenck, 1991 ). También las medias de p eran claramente superiores en
Torrubia y Muntaner ( 1987) ofrecen correla- los delincuentes violentos y, de hecho, los
ciones semejantes a las originales inglesas presos no violentos presentaban puntuaciones
entre P y P revisada (0,86 en varones y O,79 de p semejantes a las obtenidas por los solda-
en mujeres) utilizando una versión no publi- dos. Por otra parte, si la P es considerada
cada en catalán de la nueva escala P. como una dimensión continua, el análisis
dimensional debería mostrar la misma estruc-
Por tanto, los resultados obtenidos por tura en las dos muestras criterio. Los resulta-
Aguilar et al. (1990) indican que: a) los ítems dos obtenidos parecen confirmar este aspecto
de la escala P y de la escala L se mezclan for- de la investigación, mostrando una estructura
mando nuevos factores que no se-ajustan a los factorial de la escala P semejante en ambas
conceptos de psicoticismo y disimulo/confor- muestras. Cabe destacar, además, que este tra-
midad de Eysenck; b) las dimensiones de per- bajo presenta resultados similares a los obte-
sonalidad aparecen claramente relacionadas nidos en el estudio original en cuanto a la
entre sí, contrariamente a lo propuesto por la estructura unidimensional de P, contrariamen-
teoría y avalado por diversos trabajos con el te a lo que ocurre en el estudio de Aguilar et
EPQ-R (Eysenck y Eysenck, 1991; Eysenck al. (1990).
et al., 1993; Wilson y Doolabh, 1992) y el
EPQ (Eysenck y Eysenck, 1975; Eysenck et Nuestro objetivo ha sido realizar una adap-
·al, 1982; Eysenck et al. 1992; Hanin et al., tación al español del cuestionario revisado de
1991); e) la escala P propuesta por estos auto- personalidad de Eysenck en sus versiones
res presenta correlaciones muy bajas con la completa (EPQ-R) y abreviada (EPQ-RS),
escala P del EPQ, en comparación con los intentando superar algunos de los problemas
índices de correlación obtenidos en otros presentados en otras adaptaciones. Para ello,
estudios (Eysenck y Eysenck, 1991; Torrubia se ha elaborado un cuestionario que se ajuste
y Muntaner, 1987). conceptual y psicométricamente lo más posi-
ble a la versión original y que, a su vez, tenga
Chico y Ferrando (1995) han investigado en cuenta las características lingüísticas y
ciertas cuestiones conceptuales y psicométri- sociales de nuestro entorno cultural. Con-
cas referentes a la P usando la adaptación de siderando, además, que algunos de los resul-
Aguilar et al. (1990), pero trabajando con la tados poco satisfactorios encontrados en otras
·traducción de los ítems que conforman la versiones pueden ser debidos a la muestra uti-
escala P original (no la resultante en esta ver- lizada, esta adaptación será aplicada a una
sión española). Por una parte, la escala P muestra de la población que abarque un rango
debía reflejar diferencias significativas entre de edades y profesiones lo más amplio y
una muestra de delincuentes y una de jóvenes representativo posible.
26
3.2. EPQ-R (VERSIÓN
COMPLETA)
En su trabajo original (Eysenck et 1
l985; Eysenck y Eysenck, 1991), los auto:¡~ ta del EPQ revisado que cuenta con 83 pre-
del EPQ-R pres_entan dos versiones del guntas. La mayoría de los ítems son una tra-
mismo, una versión completa (EPQ-R) de ducción de las preguntas originales, pero
100 ítems y una versión abreviada (EPQ-RS) incluye unos pocos ítems pensados específi-
de 48 ítems (12 por cada una de las cuatro camente para esta adaptación y que resultaron
·escalas que lo forman). A continuación vamos más adecuados para evaluar las dimensiones
eysenckianas en España, especialmente en lo
a presentar las características y resultados de
que hace referencia a la escala de psicotismo
la adaptación españqla de la versión comple-
(Ortet, Ibáñez, Moro, Silva y Boyle, 1999).
27
adaptándolos a nuestro entorno lingüístico y los cuatro primeros factores. Recordemos que
cultural. uno de los criterios de Zuckennan (1992) para
Una vez hecha esta reformulación de algu- considerar como básicas las dimensiones de
nas preguntas, especialmente de la escala P, personalidad es, precisamente, que éstas se
los 116 ítems de la versión experimental del confirmen en ambos sexos.
EPQ-R fueron traducidos al inglés (traduc-
Para la selección de ítems tuvimos en
ción inversa). Ésta fue realizada por personas
cuenta varios criterios. Por una parte toma-
que conocían las dos lenguas y que tenían
mos en consideración que la saturación de los
como lengua materna o bien el inglés, o bien
el español. Sybil Eysenck (coautora del EPQ- ítems fuera adecuada (de alrededor o mayo-
R) analizó dicha traducción inversa y nos res de 0,30 sólo en su factor). Otro de los cri-
sugirió cambios para que los ítems en español terios utilizados fue el de los porcentajes de
se ajustaran al significado original (para más respuesta y las medias de los ítems. Kline
detalles véase lbáñez, 1996). (1993) indica que aquellos ítems en los que
una de las opciones es respondida por menos
Una de las formas más potentes de validar del 20% y por más del 80% no discriminan
la estructura de un determinado constructo es entre los participantes. Por tanto, escogimo
la confirmación de ésta mediante el análisis s
los ítems que presentaban una mejor media y
factorial (Messick, 1989; Santisteban, 1990). eliminamos los que habían sido contestado
El número de factores, así como los compo- s
mayoritariamente en un solo sentido. Un últi
nentes que la integran, pueden obtener un -
mo criterio de selección fue el de eliminar los
gran apoyo empírico mediante la utilización
ítems que disminuían la fiabilidad de consis-
de este análisis estadístico (Eysenc~ 1952;
tencia interna de su escala. De este modo, los
1992a, b). La versión experimental de 116
ítems seleccionados saturaban en su escala,
ítems fue sometida a un análisis factorial de
contribuían a la fiabilidad de la misma y tení
componentes principales, tanto para la mues- -
an medias y porcentajes de respuesta discri-
tra de varones como de mujeres, aplicándose
ª continuación una rotación oblimín directa a minativos, tanto en mujeres como en varo-
nes.
3.2.2. Resultados
28
Tabla 3.1. Clave de corrección del EPO-R
- e (19 items)
SÍ: 3 6 16 22 27 28 31 39 46 47 49 53 58 69 70 77
NO: 12 25 57
- N (23 ílems)
si: 2 4 8 13 18 19 20 24 32
72 73 75 76 35 41 42 52 54 62 64
78 81
- p (23 ítems) 83
sí: 9 15 17 23 26 29 34 37
40 55 59 61 63 80
NO: 1 44 48 50 51 66 67 71 74
L (18 items)
SÍ: 7 11 43 60 68 82
NO: 5 10 14 21 30 33 36 38 45 56 65 79
A partir de la clave de corrección se calcu- una muestra de 155 varones y mujeres, se pre-
ló Iá fiabilidad de las escalas E, N, p y L sentan en la tabla 3.4.
mediante el coeficiente de consistencia inter-
na (alfa de Cronbach). Los índices se presen- Tabla 3.4. Fiabilidad test-retest de E, N, P y L
tan en la tabla 3.2 y la tabla 3.3 muestra las
intercorrelaciones de las escalas. Como E N p L
vemos, los índices obtenidos van de O,71 a
0.86 y las correlaciones entre escalas no supe- 0,86 0,82 0,72 0,86
ran el 0,20.
29
Tabla 3.6. Estadísticos básicos de E, N, P y L en diferentes grupos de edad
p L
-
E N
Dt M Dt M Dt
Edad N M Dt M
Mujeres
15,28 4,91 5,50 3,31 7 ,59 3,39
16-20 313 13,37 3,52
13,58 5,14 5,08 3,43 8,79 3,31
21-30 118 12,64 4,31
12,51 5,53 5,54 3,45 11,45 3,52
+ de 30 186 11,05 4,04
Las figuras 3.1 y 3.2 representan las distribuciones de las puntuaciones P en varones y mujeres
respectivamente, así como los índices de asimetría y kurtosis.
Frecuencia
80 -------============------,
Asimetrfa Kurtosls
60 0'75 0155
40
20
o,00!'-~-=---------.---------~---~--~;;,,,=!
3,00 6,00 9,00 12,00 15,00 21,00
p
Frecuencia
100 , - - - - - - - - - - - - - -
Asimetría Kurtosi~
80
0 149
60
40
20
o :--:-:::-~---.----------.-=:::=d
,00 3,00 6,00 9,00 12,00 15,00 21,00
p
30
3•2•3• Comentarios
31
3.2.4. Estudios de validez
32
La primera faceta, o interpretación basada
escala L del instrumento original, en ambos
en evidencias, incluy e los estudios dedicados
sexos. La saturación factorial de los ítems fue
al contenido y los componentes sustancial, el último de los criterios para la conservación
estn1ctural y extern o de la valide z (que de éstos, una vez superadas las cribas anterio-
corresponden a los "tipos " tradicionales de res (componente sustancial).
validez). Respecto al contenido, en la adapta-
ción española del EPQ-R se llevó a cabo, En cuanto al componente externo, se reali-
como se ha señalado anteriormente, una tra- zó un estudio mediante el que se aplicó el
ducción, así como la redacc ión original de 10 EPQ-R a una muestra de pacientes con diag-
ítems diseñados para la evaluación de la nóstico de fobia social (simple y generaliza-
dimensión P o dureza. La primera redacción da). La muestra estaba forma da por 44
se sometió a análisis factorial, lo que supuso pacientes (23 mujeres y 21 varones) que acu-
la eliminación de alguno s ítems. A continua- dieron al Servicio de Asistencia Psicológica
ción se procedió a la traducción inversa y la de la Universitat Jaume I (Moro, Botella y
modificación de la redacc ión de algunos Ballester, 1997). Los pacientes con fobia
ítems (juicio de expertos). Tras la eliminación social resultaron ser significativamente (p <
y reformulación de los ítems pertinentes, se 0,05) más introvertidos que la población
llevaron a cabo los estudi os asociados al com- general (muestra normativa de la versión
ponente sustancial de la validez de construc- española del EPQ-R). Además, los pacientes
to. Así se eliminaron los ítems poco discrimi- ansiosos obtuvieron una media en N superior
nativos y los que disminuían la consistencia en casi 2 desviaciones típicas a la de la pobla-
interna de la escala a la que pertenecían. ción (p < 0,05). Por último, ni en P ni en la
escala L se obtuvieron diferencias significati-
En la validación de un instrumento destina- vas entre los dos grupos (figura 3.3). Estos
do a la evaluación de una teoría fuerte, como resultados aportan una prueba positiva (con-
es el caso de la teoría de la personalidad de currente) de las escalas N (significativamente
Eysenck, el componente estructural supone la más alta en personas con diagnóstico de un
replicación de la estructura del constructo. Se trastorno de ansiedad) y E (significativamen-
trata, según Messick ( 1989), de una "valida- te más baja en personas con problemas espe-
ción de constructo fuerte". Esto fue lo que cialmente en las relaciones interpersonales).
realizamos media nte un anális is factorial En cuanto a P, la ausencia de diferencias sig-
(rotación oblimín directa), que replicó las tres nificativas también es una prueba a favor de
su validez (Eysenck y Eysenck, 1975).
escalas E, N y P (predichas por la teoría) y la
20-------------,
E
Figura 3.3. Comparación entre un grupo con fobia social y el grupo normativo del EPQ-R
33
Otros estudios de validez, relacionada con -0,31 y -0,34 con la dimensión conducta pro-
el componente externo, se realizaron usando social frente a conducta antisocial.
el EPQ-R en su primera versión piloto (apar-
tado 3.2.1.). Las escalas E y N de esta versión En cuanto a la segunda faceta, pertinente a
son prácticamente idénticas a las del EPQ-R. las evidencias que justifican el empleo del
La escala Pes la que presenta más diferencias test, ya se ha señalado la utilidad del EPQ-R
en cuanto al número de ítems, pero su corre- en psicología aplicada, como en psicología
lación con la P de la versión final es de 0,74. clínica, de las organizaciones y educativa,
Así podemos considerar que los resultados (véase apartado 1.5) Asimismo remitimos al
obtenidos con la versión piloto se pueden lector al apartado 4.5.1, especialmente el
generalizar al EPQ-R. Tal y como era de espe- ejemplo de simulación.
rar, en un primer estudio (Ortet et al., 1993)
obtuvimos una correlación de 0,33 entre la Hasta la fecha no conocemos estudios
escala P y una escala de conducta antisocial. empíricos sobre las connotaciones de valor de
Asimismo, en otro estudio (Silva, Martínez- la etiquetas o nombres de los constructos, que
Arias y Ortet, 1997) encontramos las correla- sería el aspecto de validez perteneciente a la
ciones esperables entre el EPQ-R y la versión tercera faceta, según el esquema de Messick
autoaplicada para adultos del instrumento ( 1989). Sin embargo, ya se ha mencionado la
Dimensiones de Orientación Interpersonal conveniencia del empleo de términos como
(DO1) (Silva, Martínez-Arias, Moro y Ortet, emotividad y dureza en lugar de neuroticismo
1996). Estas correlaciones en cuanto a E fue- y psicoticismo.
ron 0,30 y 0,52 con la escala de liderazgo,
0,49 y 0,59 con la escala de sociabilidad fren- Por último, para la prevención de posibles
te a retraimiento y 0,48 y 0,67 con la dimen- efectos indeseados del empleo de este instru-
sión sociabilidad frente a insociabilidad; con mento (cuarto y último aspecto de la validez),
respecto a N fueron 0,47 y 0,44 con la escala nos remitimos a las normas sobre aplicación
de ansiedad social-timidez; finalmente, para P de instrumentos de evaluación del Código
fueron de -0,23 y -0,28 con la escala de res- Deontólogico del Colegio de Psicólogos así
peto-autocontrol social, 0,32 y 0,37 con la como a los Standards for Psychological and
escala de agresividad-conducta antisocial y Educational Testing.
Al igual que en el caso del EPQ-R original, (1996). Con el fin de evitar la producción de
también se desarrolló una versión abreviada, documentos diferentes que pudiesen dificul-
para ser usada cuando el tiempo de aplicación tar la labor de los examinadores, en la edición
sea muy limitado o bien cuando, en ciertas española se han editado las dos revisiones
investigaciones, se use este instrumento junto (EPQ-R y EPQ-RS) en un único ejemplar.
a un gran número de escalas. Se escogieron
Los 48 ítems de la versión abreviada figuran
12 ítems para cada escala, dando lugar a la
en primer término y los 35 restantes de la ver-
versión castellana de 48 ítems del EPQ-RS
(tabla 3.7). sión completa a continuación. De esta forma,
el examinador podrá indicar a los examinado-
Las saturaciones factoriales de los ítems de res que respondan al cuestionario completo o
)a versión española del EPQ-RS en cada una que se detengan al llegar a la pregunta 48.
de las escalas E, N, P y L, tanto en varones Asimismo, la misma plantilla sirve para la
como en mujeres se encuentran en Ibáñez corrección de las dos versiones. La fiabilidad
34
Tabla 3.7. Clave de corrección del EPQ-RS
. p L
E N
M Dt M Dt M Dt
Grupo Edad N M Dt
3,28 4,44 2,58 4,56 2,44
Varones 194 8,31 2,85 6,02
16-20 2,45 5,10 2,65
8,44 2,97 5,06 3,46 3,76
21-30 209 7,59 2,73
7,13 3,00 5,80 3,42 3,81 2,25
+de30 174
3,25 3,83 2,53 5,27 2,63
313 8,73 2,65 7,03
Mujeres 16-20 6,07 2,57
8,40 3,23 5,96 3,36 3,67 2,62
21-30 118 7,89 2,55
6,94 3,02 5,75 3,48 3,79 2,30
L + de 30 186
35
lbáñez, Ortet, Moro, Ávil a y Parcet ( 1999) su vez, mantengan un nivel adecuado en sus
han desarrollado una versión reducida del propiedades psicométricas. Sin embargo, en
EPQ-R (EPQ-RA) que consta de 6 ítems por ámbitos aplicados, como el diagnóstico clíni-
cada una de las cuatro escalas del cuestiona- co, la evaluación en centros escolares o la
rio. El EPQ-RA, con sólo 24 ítems, resulta selección de personal, es recomendable usar
una opción a considerar cuando las necesida- únicamente la versión completa (83 ítems) o,
des de investigación aconsejan instrumentos en algunos casos, la abreviada (48 ítems).
sencillos y de rápida aplicación, pero que, a
Si se atiende a los valores T, el examen del 1. Se detecta una elevación del perfil en las
contenido de la tabla 3.10 ha permitido sacar escala E y L, y la elevación es ligera-
unas conclusiones que pueden ser útiles a los mente mayor entre las mujeres en E y L.
profesionales que empleen el Cuestionario en Parece claro que esto puede ser debido a
situaciones similares: que en estos procesos de selección los
36
candidatos quieren mostrar la imagen de bles sea más pobre en el polo bajo de las
unas personas más sociables y sinceras mismas, más de lo que se aprecia al exa-
que los participantes que contestan al minar los baremos del Cuestionario en su
Cuestionario en situaciones de anonima- versión abreviada.·
to o cuando no se 'juegan" algo impor-
tante y parece intervenir la deseabilidad Quizás esto pueda apreciarse mejor con la
social. figura 3.4 donde se presentan los perfiles en
puntuaciones T de los tres grupos (T=total,
2. Se aprecia un descenso sustancial en las V=varones y M=mujeres), en las cuatro varia-
escalas N y P, y el descenso es más sig- bles de las versiones completa y abreviada del
nificativo en las mujeres en relación con EPQ en español. Si se atiende al valor prome-
el grupo de su sexo en la muestra nonna- dio de las puntuaciones (en el valor 50), la
tiva de tipificación. En ambas variables figura 3.4 muestra claramente las crestas y los
(N y P), los dos sexos se alejan más de valles comentados en los párrafos anteriores.
una desviación típica por debajo de la
Otro aspecto que se ha analizado en esta
media de la muestra normativa, un aleja-
muestra es el de las intercorrelaciones de las
miento muy significativo y que parece
escalas en cada versión (completa y abrevia-
estar muy relacionado con la deseabili- da) y las de la completa con las de la abrevia-
dad social propia de los procesos de da. En la tabla 3.12 se recogen todos los índi-
selección, "exagerado" un poco más por ces, expresados en centésimas (sin el cero ni
las mujeres que tienen que competir con la coma decimales) para mayor claridad. En
los varones por un puesto de trabajo. la mitad superior derecha de la tabla (a la
derecha de la diagonal de asteriscos) están los
3. Las distribuciones de las variables N y P resultados del grupo de varones (N= 1.113), y
son muy asimétricas positivas, lo cual en la mitad inferior izquierda los del grupo de
hace que la discriminación de la varia- mujeres (N=276).
60 . . - - - - -- - - -- - - - - -,...-_-_-_-_-_-_-_ -_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_--i,
35 -l----~~- - - - - - - - - - - - - - - - - - 7
E1calu
37
Tabla 3.12. Matriz de intercorrelaciones de las escalas de ambas versiones (en cada sexo)
El examen de la tabla 3.12 permite apreciar tes en la muestra que se viene analizando es
las intercorrelaciones de las escalas dentro este apartado. En la batería selectiva aplicada
cada instrumento y las que se dan entre ellos. a esos l .392 candidatos a puestos de nivel
En el primer cuadrante (superior izquierda, bajo había, además del EPQ-R, otros tests: el
referido al EPQ-R) se observan índices signi- Doblado de Papel (DP), una Apreciación de la
ficativos (como el 0,3 l entre los varones y Capacidad Intelectual (ACI) y otra de Inte-
0,26 entre las mujeres que presenta la pareja ligencia General Factorial nivel Medio (IGF-
N y P, y le sigue en importancia la relación M), que permite una medida general (IGFM),
que se da en la pareja N-L). El esquema es la inteligencia no verbal (INV), la inteligencia
similar, aunque de menor intensidad en el verbal (IV) y las aptitudes específicas de
último cuadrante (inferior derecha, referido al razonamiento (Raz), espacial (Esp), verbal
EPQ-RS). (Ver) y numérica (Num). En la tabla 3.13 se
resumen los índices de correlación expresa-
El lector no debe olvidar que las correla- dos en centésimas (sin el cero ni la coma deci-
ciones entre las puntuaciones de ambos ins- males).
trumentos tienen una fuerte sobrecarga de
correlación espuria, pues todos los elementos Tabla 3.13. Correlaciones con variables
del EPQ-RS están y puntúan en el EPQ-R. No aptitudinales
obstante, las matrices de la tabla 3.12 reflejan p
Var E N L
el comportamiento de las escalas en un proce-
so de selección y de modo diferencial en DP 7 -11 -11 1
cuanto al sexo. ACI 4 -13 -13 -7
IGF-M 6 -15 -12 -11
Otro aspecto a tener en cuenta cuando se INV 5 -11 -8 -7
aplica un cuestionario de personalidad en un IV 5 -16 -14 -13
proceso de selección es el de las relaciones Raz 4 -10 -8 -8
Esp 6 -9 -6 -3
que pueden existir entre los rasgos de perso- Ver 2 -15 -14 -14
nalidad y otras variables impHcadas en ese Num 7 -14 -11 -10
-
proceso, como son las aptitudinales. Normal-
mente, se trata de dos áreas bastante indepen- A primera vista, la tabla 3.13 muestra una
dientes de la estructura de la conducta huma- relativa independencia entre los rasgos de
na. Para conocer la veracidad de este aserto, personalidad y los aptitudinales. Sin embar-
se ha aprovechado la matriz de datos existen- go, dado el tamaño de la muestra (con más de
38
un millar de casos), todo índice que alcance o bién a la pequeña cuantía de los índices; cuan-
supere el valor 0,10 es muy significativo do éstos se expresan en términos de varianza
desde un enfoque estadístico, y si se hace común entre las variables implicadas el valor
caso de este enfoque, parece claro que la desciende drásticamente; p. ej., cuando la
emotividad (N) o inestabilidad emocional relación 0,16 (entre el rasgo N y la inteligen-
afecta negativamente al funcionamiento de cia verbal, IV) viene a sugerir que hay un
las aptitudes sobre todos a los aspectos verba- 2,56% de varianza común entre ambos aspec-
tos de la conducta, la inestabilidad emocional
les. Aunque de menor intensidad, esta in-
y lo verbal.
fluencia negativa aparece también cuando se
considera la dureza mental (P), pero no está Todo esto puede ser tenido en cuenta por el
claro en la medida del disimulo o la extraver- profesional que emplee el EPQ-R en procesos
sión. Sin embargo, a pesar de lo atractivo de de selección y acuda a los baremos elabora-
estos resultados en personas con nivel medio dos con la muestra normativa (obtenida ésta
o bajo (como eran los candidatos que se vie- en una situación distinta de la que ocurre en
nen analizando), el lector debe atender tam- un proceso de selección).
3.5. CONCLUSIONES
39
,,
4. NORMAS DE INTERPRETACION
4.1. ASPECTOS GENERALES
40
En el capítulo 3 y en el anexo se describen Además, y para esta 2º edición del EPQ-R ,
las muestras empleadas en la adaptación en se ha dispuesto de una muestra con 1.392 can-
español y en catalán, y sus puntuaciones didatos que contestaron al EPQ-R (versión en
directas han sido empleadas para la elabora- español) en un proceso de selección; ha sido
ción de los baremos, tal como se describe en descrita en el apartado 3.4.
el apartado final de este capítulo 4.
Los perfiles gráficos son una ayuda impor- correspondan a E, N y P y se obtiene el perfil
tante en la interpretación y comunicación de del EPQ-R o del EPQ-RS, junto con la esca-
resultados. El perfil que aparece en el ejem- la L.
plar autocorregible común del EPQ-R y del
El perfil está dividido en cinco partes que
EPQ-RS, elaborado a partir de puntuaciones T,
representan categorías de clasificación de las
permite obtener una visión de conjunto de los
puntuaciones T. La figura 4.1 representa la
resultados de la persona en este cuestionario.
correspondencia entre las puntuaciones direc-
Después de corregir la prueba, hay que tas y los valores T en función de su ubicación
anotar las puntuaciones directas en la colum- en la curva normal. Estas cinco categorías
na correspondiente. Seguidamente hay que son:
transformar cada una de las cuatro puntua-
ciones directas a sus valores T equivalentes a ValorT Curva normal
partir de los baremos presentados en el capí-
tulo 5 (cuya elaboración se comenta en el 1-35 Muy bajo
1,
Bajo
último apartado del presente capítulo 4). Las 36-45
46-55 Promedio
puntuaciones T se anotan en su columna y se 56-65 Alto
1
1 1
:Promedio·
1
Bajo Alto
Muy bajd !Muy alto
1
Figura 4.1. Correspondencia entre las puntuaciones directas y T según su ubicación en la curva normal
41
.;:..
N
@~~□~
yse~
PERFIL
E N p L
PD I 1
D D D
T 1 69 I 1 47 1 1 31 1
ffiJ
INSTRUCCIO NES PARA RELLENAR EL PERFIL
Marque la puntuación T correspondient e a cada escala
y luego una los puntos de las escalas E, N y P
En este apartado vamos a realizar una des- (completa o abreviada) del cuestionario. En el
cripción de cada una de las escalas del EPQ- apartado 1.3. del presente Manual se expone
R; puede resultar de ayuda a la hora de inter- de una manera más amplia la naturaleza de las
pretar el perfil resultante de cualquier versión dimensiones eysenckianas de la personalidad.
43
rial, los ítems de la misma tienen saturaciones que al mismo tiempo plantea un probl_ei:na
en este factor y en ningún otro. Sin embargo, experimental importante. En estas con~1c10-
resulta algo difícil interpretar las puntuacio- nes no cabe intentar corregir las puntuaciones
nes como simples indicadores de disimulo. La por disimulo, por lo que la escala no debería
principal dificultad parece ser el que, además usarse con este propósito.
de medir disimulo, la escala L también mide
algún factor estable de personalidad que posi- En condiciones de alta motivación para
.blemente puede denotar algún grado de inge- disimular, la escala L puede usarse de manera
. nuidad social o conformidad. Michaelis y conveniente para detectar a los disimuladores,
Eysenck (1971) han demostrado que es posi- por ejemplo el 5 por ciento de las puntuacio-
ble manipular las puntuaciones de la escala L nes L más altas. No se sugiere un punto de
variando las condiciones experimentales de corte definitivo más allá del cual el perfil del
·alta a baja motivación para disimular, lo que EPQ-R debe considerarse falseado positiva-
indica que la escala L mide realmente disimu- mente, ya que ello depende del nivel general
lo. No obstante, si el disimulo fuera el único de las puntuaciones de la población, así como
factor que afecta la varianza de estas puntua- de su edad, pues las puntuaciones de L dismi-
ciones, entonces la fiabilidad de las mismas nuyen con la edad en los niños y aumentan
debería estar en función de cómo son las pun- con los años en los adultos.
tuaciones. Así, cuando las puntuaciones son
Tal vez, el mejor consejo que se pueda dar
bajas, indicando que las personas no están
a los evaluadores a este respecto, en investi-
disimulando, la escala debería tener una baja
gación o en aplicaciones colectivas, es el de
fiabilidad. Éste no parece ser el caso desde un
analizar los datos primero sin eliminar ningún
punto de vista empírico, ya que no se encuen-
sujeto en función de las altas puntuaciones L,
tran fiabilidades más bajas en la escala L en
pero correlacionarlas con todas las variables
condiciones de bajo disimulo, ni tampoco un
de personalidad y experimentales relevantes.
aumento de la fiabilidad en condiciones de
A continuación se debería eliminar el 5 por
alto disimulo. Por tanto, la escala tiene que
ciento de los que puntúan más alto en L, repi-
medir alguna característica estable de perso-
tiendo el proceso de realizar las correlaciones.
nalidad.
Este proceso de eliminación de los que puntú-
Michaelis y Eysenck han mostrado que las an alto en L se puede repetir con un número
condiciones de motivación para disimular se de sujetos progresivamente más alto, hasta
pueden distinguir de fonna bastante adecuada que resulte claro de la regresión de los resul-
de las condiciones de motivación para no tados si L tiene alguna influencia en los resul-
disimular prestando atención a la correlación tados y en qué dirección. En circunstancias
entre N y L. Cuando las condiciones favore- especiales es posible realizar las correlacio-
cen la motivación para disimular, la correla- nes entre las variables experimentales que se
ción entre N y Les relativamente alta (apro- investiguen y las dimensiones N, E y P divi-
ximándose o incluso sobrepasando -0,50). diendo a los sujetos según tengan altas o bajas
Cuando las condiciones son poco motivado- puntuaciones en L. También pueden corregir-
ras para disimular, la correlación entre N y L se las puntuaciones obtenidas en las variables
de personalidad teniendo en cuenta las pun-
es muy baja o nula. De este modo, en condi-
tuaciones en L. Estas decisiones deberían
ciones de poca motivación para disimular, la
tomarse en cada caso siguiendo criterios psi-
puntuación en la escala L puede usarse como
cométricos y dependiendo de las circunstan-
una medida de cualquiera que sea la caracte-
cias. Cabe la posibilidad, además, de hacer
rística de personaJidad evaluada por ésta, lo
uso de instrucciones especiales para eliminar
44
en parte la tendencia a disimular (Eysenck, La figura 4.3 representa el típico perfil disi-
Eysenck y Shaw, 1974). mulador obtenido con la versión española del
Cuando la media de la puntuación L en un EPQ-R en circunstancias de motivación para
grupo parece alta, nonnalmente se recomien- disimular. Las personas, a partir de las cuales
da dividir el grupo en caso~ltos y bajos en L se ha elaborado este perfil disimulador, res-
Y analizar cada subgrupo por separado. Si las pondían al cuestionario pensando en que se
medias y las correlaciones de L c~n N y p son encontraban en una situación de selección de
parecidas en ambos, los datos pueden tratarse personal para ocupar un lugar de trabajo.
como pertenecientes a un mismo grupo. (Hay Como puede verse, la puntuación en la escala
grupos de personas que obtienen altas puntua- L es muy alta (T=70), mientras que las pun-
ciones en L, pero no alteran sus respuestas en tuaciones en N y P son bajas (T=37 y T=35,
las otras escalas como sería esperable. Esto respectivamente). Por su parte, en la escala E
daría lugar a correlaciones NL y PL bajas a
las personas obtienen puntuaciones más va-
pesar de la alta media en L y nos permitiría
riables, pero que tienden a ser altas (T=60).
confiar en las puntuaciones en E, N y P del
grupo). Si, por otro lado, las correlaciones de En resumen, en situaciones en las que se
L con N y P son más altas en el grupo de la puede suponer alta motivación para presen-
media alta en L que en el grupo de baja media tarse a sí mismo con características de perso-
en esta escala, el grupo fiable es obviamente nalidad socialmente deseables, se esperaría
el segundo, mientras que el primero debe con- un perfil con un alto disimulo, baja emotivi-
siderarse aparte para posterior análisis e inter- dad y baja dureza, además de una tendencia a
pretación. la extraversión.
45
~
°' 1
@~ ~□~
ysen~
PERFIL
E N . p L
PO D D D D
T [fil Q?J [fil ~
47
(apartados 1.3 y 1.4) ha dado lugar a las dos Esta descripción global sólo hace referen-
versiones revisadas de dicho cuestionario cia, por supuesto, a ejemplos extremos. Las
(EPQ-R y EPQ-RS). Con todo, la escala P personas que quizás puntúen relativamente
revisada continúa presentando una fiabilidad alto, pero que estén más cerca de las puntua-
de consistencia interna más baja que las otras ciones medias, son mucho más frecuentes que
escalas del Cuestionario. Una razón impor- los extremos y muestran los patrones de con-
tante que podría explicar este resultado es la ducta asociados a la alta P a un nivel mucho
mayor heterogeneidad, o menor relación, menos desarrollado. Los términos psiquiátri-
entre los rasgos integrantes del constructo cos que parecerían asimilar este tipo de patrón
psicoticismo cuando se comparan con los de conducta de P alta son esquizoide y psicó-
componentes más homogéneos de la extra- pata, así como «problemas de conducta».
versión y el neuroticismo (Ibáñez, Ortet y Nuestro concepto de psicoticismo se relacio-
Moro, 2000). na con estos tres términos diagnósticos.
48
4.6. ELABORACIÓN DE LOS BAREMOS
Una vez decidida la composición final de sean ser sociables, amigables y animados; el
las muestras normativas para la presente tipi- hecho se da en mayor medida en la versión en
ficación (especificadas al principio de este catalán, y en ocasiones se extrema en situa-
capítulo), se elaboraron las distribuciones de ciones de procesos de selección. Los pocos
frecuencias para conocer el tipo de curva o elementos que definen la variable en la ver-
gráfico que presentan las puntuaciones direc- sión abreviada (EPQ-RS) hacen que se mues-
tas. Este paso es necesario para decidir el tipo tre más extrema esa asimetría negativa, y un
normalización que se le va a dar a los bare- porcentaje de sujetos obtienen las puntuacio-
mos. Si las distribuciones se ajustaran a la nes más elevadas (11 y 12 puntos), sobre todo
forma de una curva normal, se podría aplicar en la versión en catalán; estos participantes se
una normalización teórica (mediante fórmula) definen en los instrumentos con puntuaciones
y emplear los estadísticos básicos de las mayores que los que contestaron al instru-
muestras normativas. Pero no es el caso pre- mento en su versión en español.
sente.
Lo contrario es aplicable a la variable P,
Las distribuciones de frecuencias de una porque tiene poca "deseabilidad social" y las
variable reflejan la forma que toman las pun- puntuaciones se acumulan en el polo bajo de
tuaciones directas en las muestras empleadas la variable; tiene "mala prensa" ser duro,
en el estudio de esa variables. Es interesante agresivo, problemático y aislado. También en
conocer esa forma, pues esto ayuda a conocer este caso el hecho se da en mayor medida
la capacidad discriminativa del instrumento y entre los participantes que han contestado al
las propiedades psicométricas de las puntua- instrumento en la versión en catalán o en
ciones transformadas que se empleen para la situaciones de selección de personal; resultan
interpretación de los resultados. Por estas menos "duros" que los que han contestado en
razones se han analizado todas las distribu- la versión en español.
ciones que ofrece el EPQ-R y el EPQ-RS en
las adaptaciones española y catalana. En el caso de la variable N, los gráficos son
relativamente simétricos, y lo que es más
En las figuras 4.1 a 4.8 se ofrecen las repre- importante, centrados alrededor el punto
sentaciones gráficas resultantes del análisis medio de la variabilidad de las respectivas
de la muestra total normativa (reunidos los escalas: alrededor de la puntuación 12 en la
casos de ambos sexos) en cada una de las versión completa y alrededor del valor 6 en la
variables. El lector observará que cada una de versión abreviada. Pero en ambos instrumen-
las cuatro variables de la versión revisada tos, la muestra catalana presenta índices
EPQ-R tiene una forma (tanto en la versión en menores de la variable N, parecen menos
español como la versión en catalán). inestables, como así ocurre con los casos en
procesos de selección de personal.
La variable E, tanto en la versión completa
como en la abreviada, y tanto en versión en En la variable L también se observan cur-
español como la versión en catalán, tienen vas simétricas (con muy buena discrimina-
distribuciones con asimetría negativa, porque ción) y centradas alrededor del valor medio
este rasgo de la personalidad tiene bastante de las respectivas escalas. En la versión en
"deseabilidad social" (es decir, "muy buena catalán los participantes aparecen con una L
prensa"), y muchos de los examinandos de- menor, y se definen a sí mismos como más
49
"sinceros", lo cual según una plausible inter- do conveniente atender a las diferencias
pretación de esta variable supone una mayor observadas en relación con la edad (como se
aproximación a los comportamientos social- hacía en la edición anterior de este Manual),
. mente aceptables. para seguir los criterios empleados en la edi-
ción española de otros cuestionarios de perso-
A la vista de todos estos resultados se ha
nalidad (16PF, CEP, MMPI, etc), en los que
decidido una tipificación nonnalizada empíri-
se informa de la existencia de las diferencias
ca. Es decir, se atiende primero a lo empírico
o la influencia de la variable edad pero no se
(las distribuciones de frecuencias que ofrecen
las variables en los grupos nonnativos) para construyen baremos separados. Cuando el
determinar la posición relativa de cada pun- profesional tiene los resultados de personas
tuación directa posible en el instrumento, y con diferente edad, puede encontrar inconve-
luego se normaliza (se pasa a través de la nientes en la interpretación si debe aplicar
curva nonnal) obteniendo la puntuación típi- baremos distintos a sujetos que pertenecen al
ca (T en el presente caso) que le corresponde mismo grupo (p. ej., dentro de un proceso de
a cada puntuación centil. selección), y no le resultará difícil tener en
cuenta la incidencia del efecto de la variable
Por otra parte, como es usual en la medida edad.
de la personalidad, se ha decidido elaborar
baremos separados para cada sexo, y también El resultado de este procesos de tipifica-
para la muestra total de cada grupo (versión ción son las tablas 5.1 a 5.3 que se incluyen
en español o en catalán). No se ha considera- en el capítulo siguiente.
50
EPQR-E en espaf\ol y catalán
12 , - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - -- - - - - ,
10 -r--- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1 - - - - - - . , . - -
- l - -- -\------ i
8+------
2+-- -- -----1..,,.'--- -r~- --- -- - --- --- --- --- ---- ----- l
PO P1 P2 P3 P4 P5 P6 P7 PB P9 P1O P11 P12 P13 P14 P15 P16 P17 P18 P19
Puntuaclo n••
8,---- --- --- --- --- ---'--- - - .......--- ---- --- -- - ---- --,
PO P1 P2 P3 P4 P5 P6 P7 PB P9 P1O P11 P12 P13 P14 P15 P16 P17 P18 P19 P2O P21 P22 P23
Puntuaclo nos
51
EPQR-P en español y catalán
14 . . . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .
,------------,
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PO P1 P2 P3 P4 P5 P6 P7 P8 P9 P1O P11 P12 P13 P14 P15 P16 P17 P18 P19 P2O P21
Puntuaclo nn
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52
EPQRS-E en ospai\ol y catalán
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53
EPQRS-P en espaftol y catal6n
20
18
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14
12
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I
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D.
10
..
2
o
PO P1 P2 P3 P4 PS PO P7 P8 PO P10 P11 P12
PuntuaclonH
54
5.BAREMOS
En las páginas siguientes se incluyen los baremos (en centiles y puntuaciones típicas T), tanto
del EPQ-R (versión completa) como del EPQ-RS (versión abreviada), de la adaptación en español.
Para facilitar una búsqueda rápida, a continuación se relacionan dichas tablas y su contenido.
55
Tabla 5.1. Baremos del EPQ-R, versión en español
VARONES
Pe E N p L E N p L T
75 16 16 8 - - 7 - - 57
70 - 15 - 10 10 - 5 7 11 56
65 15 14 7 9 - 6 - - ¡ 54
60 - - - - - - - 6 1~ 53 '
55 14 13 6 - 9 - 4 - 51
11
50 - 12 - 8 - 5 - - 50
'
45 13 11 - - 8 - - 5 49
40 12 - 5 7 - 4 3 - 47
35 - 10 - - 7 3 - 4 46
30 11 9 4 6 - - - - 44
25 10 8 - - 6 2 2 - 43
20 9 6-7 3 5
,, 5 - - 3 42
15 8 5 -
1
4 4 1 1 2 40
10 6-7 4 2
1,
5
3 3 - - - 37
1, 5 3 1 - - - - 1 34
4 4 2 - 2 2 o o - 32
3 - 1 - - - - 31
2 3 - o 1 '
1 - 29
11
1 0-2 o. o o o 27
N 527 527 527 527 527 527 527 527 N
Media 12,74 12,20 6,09 8,02 8,00 5,47 4,04 5,35 Media
Dt 4,13 5,42 3,58 3,71 3,04 3,34 2,48
.
2,78 Dt
56
Tabla 5.2. Baremos del EPQ-R, versión en español
Q_¡
,o
' _.____ MUJERES
~ ()
:) Q.J
() Versión completa Versión abreviada
ªº
JU>- _,,;
E N p L E N p L
20 9 13 10 6
16 19 8 12 11 9
7 9 5
18 11 10 8 8
15
17 10
6 7 4 7
14
16 9 9
6 6
13 15 5
8 3
14
12 13 4 8 5
5
12 7
2 44 -'' '%
7 4
11 ',.
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6 3 4 14~ 'Í
10 11 3 6
1 , 42
9 10
5 2 3 , 40 .
8 8-9 2 5
4 4 1 2
7 6-7 1
5-6 5 3 3 o ~~~
-~
2 o ,,32 -~
4 4
1 31
3 o 2
29 '
2 ~ 3 2 1
; 1;. 0-2 0-1 0-1 o o 27
,'
57
Tabla 5.3. Baremos del EPQ-R, versión en espanol
VARONES + MUJERES
50 - . . 8 - - . . 50
¡:, '
45 13 13 5 - .
I!
5 3 - 49
40 12 12 - .
1,
8 - . 5 47
1 35 - 11 4 7 7 4 . . 46
30 11 10 - . . 3 2 4 44
25 10 I!
1: 9 3 6 6 . . . 43
20 9 8 - 5 5 2 . 3 42
15 8 6-7 2 . .
10
1 1 - 40
6-7 5 - 4 4 - . 2 37
5 5 3-4
li 1 3 3 - . - 34
11 4 4 . - - 2 o o 1 32
3 . 2 . 2 . . 31
'" 2 3 1 o 1 1 . 29
1 0-2 o o o o 27
N 1.110 1.110 1.110 1.110 1.110 1.110 1.110 1.11 0 N
Media 12,67 13,41 5,72 8,44 8,11 6,08 3,90 5,76 Media
Dt 4,03 5,42 3,45 3,76 2,99 3,42 2.48 2,83
. Dt
58
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63
ANNEX
EPQ-R
Adaptació catalana
INDEX
" ,
A.2. JUSTIFICACIO ESTADISTICA DEL'ADAPTACIO, AL CATALA'
corregir les principals deficiencies que pre- contestar al qtiestionari, pel que en els estudis
sentava 1'escala de psicoticisme (P) (Eysenck, d'estandardització es trebal.la amb mostres
Eysenck i Barrett, 1985; Eysenck i Eysenck, esbiaixades cap a la baixa P; e) l' escala conti-
1991). L'escal P de l'EPQ presentava uns nua sense cobrir adequadament tot el rang de
índexs de fiabilitat massa baixos, un rang de conductes definirles per la dimensió P; i d)
puntuacions molt redu'it i una distribució de existeix una gran dificultat per a trabar pre-
puntuacions que es pareixia més a una distri- guntes relacionarles amb la dimensió P que, al
bució Poisson que a una distribució normal. A mateix temps, siguin socialment acceptables i
partir de l'EPQ-R, la nova escala P mostra que puguin ser contestades en el sentit d' alta
índexs de fiabilitat superiors, puntuacions P sense veure's afectarles per la tendencia de
mitjanes més al tes i, finalment, redueix l' asi- resposta de la desitjabilitat social. Els estudis
metría. Tot i la millora, no s'ha aconseguit realitzats fins ara són encara insuficients per a
arribar als nivells d'adequació psicmp.etrica decantar-se per una explicació o una altra.
de les escales extraversió i neuroticisme. Amb t~t, cal assenyalar que les puntuacions
Possibles explicacions d'aquests resultats de la versió revisada de l' escala P, tot i no dis-
poden ser: a) que les puntuacions reflecteixin tribuir-se d'acord amb la carba normal, pre-
la distribució natural d'aquesta dimensió en la senten índexs d'asimetria i apuntament clara-
població, és a dir, realtl)ent hi hauria més per- ment millors que en l'antiga escala P de
sones amb puntuacions baixes en P; b) que les l'EPQ. ··
69
A.2.1. L'EPQ-R (VERSIÓ COMPLETA)
Seguint la línia encetada pel nostre grup d'Eysenck per tal de mostra~ qu~ _els f~ct~rs
amb l'EPQ-R en castella (Ortet, lbáñez, extraversió, neuroticisme, ps1cot1c1sme ~ d1s-
Moro, Silva, i Boyle, 1999), el nostre objectiu simulaci6/conformitat estan presents t són
·és el de realitzar una adaptació al catala mesurables en el context sociocultural catala-
del Qüestionari Revisat de Personalitat noparlant.
Una versió experimental en catala de 116 ítems de les escales d' Addicció i Delinqüen-
ítems de l'EPQ-R va ser administrada a 187 cia i els 1Oítems nous de psicoticisme.
homes i 387 dones del Principat de Cata-
lunya, del País Valencia i de les Illes Balears. Els ítems foren sotmesos a una analisi fac-
El qilestionari va ser contestat per estudiants torial de components principals, aplicant-se a
de psicologia. Al mateix temps, aquests l' ad- continuació una rotació oblimin directa als
ministraven a persones que coneixien amb les quatre factors extrets. En funció dels resultats
obtinguts amb l' analisi factorial es va fer la
úniques condicions que tingueren 16 anys o
selecció d'ítems tenint en compte distints cri-
més i que no foren estudiants d'aquesta ca-
teris. En primer lloc, la saturació deis ítems
rrera. Es va obtenir una mostra amb un rang
havia de ser adequada (saturacions al voltant
d' dats i professions relativament ampli. L'in-
o més de 0,30 només en un factor). Un altre
terval d'edat en als homes era de 16 a 78 anys
criteri fou el deis percentatges de resposta i
i la mitjana de 26,92 (De = 11,63). En a les
les mitjanes deis ítems. En aquest sentit,
dones, l'interval d'edat era de 16 a 80 anys i
Kline (1993) indica que aquells ítems en els
la mitjana de 26,66 (De= 11,65).
quals una de les opcions és contestada per
Una submostra de 35 estudiants formada menys del 20% i per més del 80% deis parti-
per 9 homes i 26 dones amb una mitjana d'e- cipants no són discriminatius. Per tant, agafa-
rem els ítems que presentaven una millar mit-
dat de 21,78 (De= 5,31) en els homes i una
jana i eliminarem els que eren contestats
mitjana de 19,27 (De = 1,66) en les dones,
majoritariament en un sentit. També consi-
van tornar a respondre l'EPQ-R al cap d'un
derarem com a criteri eliminar els ítems que
mes per tal de calcular la fiabilitat test-retest.
abaixaven la fiabilitat de consistencia interna
Pera l'adaptació al catala de l'EPQ-R s'u- de la seva escala. Així, els ítems seleccionats
tilitza una adaptació de la versió original en saturaven en la seva escala, contribui'en a la
angles (Eysenck et al., 1985) a la qual es va fiabilitat d'aquesta i els percentatges de res-
afegir la traducció de 6 ftems de les escales posta eren discriminatius.
d'addicció i delinqüencia del Manual original
Després de seleccionar els ítems de cada
britanic (Eysenck i Eysenck, 1991). A més a
escala i elaborada la clau de correcció, es van
'més, es van incloure 1O ftems nous pensats calcular les fiabilitats alfo de consistencia
pera )'escala P queja van ser inclosos en l'a- interna i les interco1Telacions entre les esca-
daptació de l'EPQ-R al castellu (lbáñez, les. També es calcularen les dades norrnatives
1996). Per tant, el qUestionuri administrat de (mitjanu i desviació esti\ndard) en els dos
116 ítems consistia en la traducció i adaptació sexes, així com les ftabilitats test-retcst des-
deis 100 ftems del EPQ-R original, més 6 prés d'un mes.
70
A.2.1.2. Resultats
Les saturacions factorials de]s ítems en xen 4 ítems nous, un de les escales de
extraversió (E), neuroticisme (N), psicoti- DelinqUencia i Addicció í dos que en la ver-
cisme (P) i escala L s'han presentat en Rogla sió original pertanyien a E. Per últim, I'es-
(2000). L'escala E perd 5 ítems en re]ació cala L perd 3 ítems respecte de l'original en
amb I'escala original i s'hi afegeix un ítem angles.
nou que originalment pertanyia a l 'escala P.
En !'escala N s'han exclos dos ítems i s'afe- A partil d'aquests resultats, el nombre total
geix un ítem que originalment era de P. En d' ítems que formen la versió catalana de
l'escala P s'han hagut de llevar 16 ítems de l'EPQ-R és de 83. La taula A. l recull la clau
l' escala original i, al mateix temps, s' afegei- de correcció.
E (19 ítems)
Si: 3, 6, 9, 15, 19, 23, 27, 30, 37, 44, 46, 51, 66, 70, 72, 80
NO: 26, 54, 56
N (23 ítems)
SÍ: 2, 4, 11 , 13, 17, 18, 20, 25, 32, 38, 40, 41, 49, 52, 59, 64,
68, 71, 74, 75, 78, 82, 83
P (23 ítems)
SÍ: 16, 24, 28, 34, 36, 53, 57, 58, 60, 62, 73, 81
NO: 1, 10, 21, 31, 39, 43, 48, 50, 65, 67, 77
L (18 ítems)
SÍ: 7, 12, 42, 47, 69
NO: 5, 8, 14, 22, 29, 33, 35, 45, 55, 61, 63, 76, 79
A partir de la clau de correcció, es van cal- lacions de les escales. Les fiabilitats obtingu-
cular les fiabilitats de les escales E, N, P i L des van de 0,78 a 0,87 i les correlacions entre
mitjan~ant el coeficient de consistencia inter- les escales no superen el 0,24. La taula A.3
na (alfa de Cronbach) que es presenten en la presenta les fiabilitats test-retest del EPQ-R
taula A.2, on també es mostren les intercorre- amb un mes d'interval entre aplicacions.
E 0,87 EN -0,12
N 0,97 EP 0,10
p 0,78 EL -0, 14
L 0,81 NP 0,08
NL -0,07
PL -0,23
71
Taula A.3. Fiabilitats test-retest de l'EPQ-R (N = 35)
E N p L
0,92 0,94 0,86 0,76
1
Les dades normatives de les escales de puntuen més alt en P que les dones i més baix
l'EPQ-R es troben en la taula A.4. Les en Ni L. L'analisi de la distribució de les pun-
diferencies obtingudes entre sexes són les tuacions de l'escala P mostra que aquesta pre-
mateixes que s' obtenen habitualment: no hi senta un índex d'asimetria de 0,98 i un apun-
ha practicament diferencies en E, els homes tament de 0,52.
Taula 4.4. Mitjanes (M) i desviacions estandard (De) de les escales E, N, Pi L
A.2.1.3. Comentaris
D'acord amb els resultats obtinguts, podem similars pera les altres escales E, N i L. Quant
afirmar que 1' adaptació al catala del Qilestio- a la comparació deis índexs de fiabilitat d'a-
nari. Revisat de Personalitat d'Eysenck és quest estudi amb els obtinguts en la versió
satisfactoria. L' escala P manté el mateix nom- espanyola podem concloure que els nostres
bre d'ítems que la versió castellana (vegeu resultats són superiors en les quatre escales.
apartat 3.2.2. i Ortet et al., 1999). Si conside- Els resultats sobre la fiabilitat test-retest de
rem els criteris de selecció d'ítems de les ver- l'EPQ-R indiquen que la consistencia tempo-
sions catalana i espanyola, 7 ítems de 1' escala ral de les escales és també satisfactoria.
P revisada original (Eysenck et al., 1985) pre-
senten seriosos dubtes respecte a la seva ade- Quant a les correlacions entre les quatre
·quació. A més a més, dos ítems mostren la escales es destaca l'ortogonalitat d'E, N i P.
mateixa saturació en més d'un factor. Si als Aquests resultats estan d'acord ambla teoria
32 ítems de l'escala original Ji restem aquests d'Eysenck la qual defensa la independencia
9 ítems problematics, l' escala P original es de les dimensions de personalitat. En referen-
veu redu'ida a 23 ítems, igual que la nostra cia a les dades norrnatives, trobem !'existen-
escala P. cia de diferencies en funció del sexe: les
dones puntuen significativament més alt en N
Comparades ambles dades britaniques, les i L que els homes, pero més baix en P. El
nostres fiabilitats de consistencia interna són valors d'asimetria i apuntament obtinguts en
més o menys similars en les quatre escales el nostre treball, que indiquen el biaix de les
(Eysenck i Eysenck, 1991). Si comparem els puntuacions en l' escala P, són prou semblants
nostres índexs de fiabilitat amb els obtinguts als de l' estudi original britanic i als de la ver-
en la mostra caoadenca (Eysenck, Barrett, i sió espanyola. Així, les puntuacions de la
Barnes, 1993) i la mostra de l'estudi realitzat nova escala P, tot i no ajustar-se a la corba
en Zimbabwe (Wilson i Doolabh, 1992), els normal, presenten un la distribució millarada
nos tres són més elevats per a l' escala P i són respecte a l'escala P de l'EPQ.
72
A.2.1.4. Estudis de validesa
Taula A.5. Mitjanes {M) i desviacions estandard (De) obtingudes en diferents escales de personalitat
73
per Eysenck amb les proposades pel model de Segons aquests plantejaments derivats de la
Gray. Abans de fer referencia als resultats teoria de Gray, l'SC es relacionaria positiva-
obtinguts considerem convenient esmentar ment amb N i negativament amb E, mentre
els postulats fonamentals de la teoria de Gray que l' SR hauria de relacionar-se positivament
(Pickering i Gray, 1999): amb E i P. Els nostres resultats (vegeu la taula
1. Les dimensions basiques de personalitat 4.6) estan d'acord amb les esmentades pre-
s6n l'ansietat o sensibilitat al castig (Se) diccions: l'SC correlaciona positivament amb
i la impulsivitat o sensibilitat a la recom- N i negativament amb E i, al seu tom, l'SR
pensa (SR). Aquestes sorgeixen d'un correlaciona positivament amb l'escales E i P,
replantejarnent del model d'Eysenck. encara que amb aquesta segona en menor
Originalment, Gray planteja que extra- grau. La taula A.6 també presenta les correla-
versi6 i neuroticisme poden ser rotats cions trobaren entre l'EPQ-R catala i l'escala
aproximadament 30º per a fonnar les d' ansietat tret de l' STAI. Els índexs de corre-
dimensions se i SR. No obstant, en }'ul- laci6 mostren, com és esperable, que el tret
tima revisi6 del model, Pickering i Gray d'ansietat s'associa sobretot amb N, encara
propasen que SR estaria ubicada entre que també correlaciona amb la introversió.
E i P.
2. L' se és una dimensi6 que ocuparia l' es- Taula A.6. Correlacions entre les escales del
pai definit per la introversi6 i un alt neu- EPQ-R catala, !'escales SC-SR i l'escala
d'ansietat tret de I' STAI (N = 80).
roticisme o inestabilitat emocional.
L' se estaria relacionada amb un meca-
SC-SR STAI
nisme biologic d'inhibici6 conductual EPQ-R
que té la funci6 de respondre als senyals se SR A-R
associats al castig.
E -0,56*** 0,44*** -0,44***
3. L'SR quedaria definida en l'espai N 0,62*** -0,06 0,82***
compres entre una alta extraversió i un p -0,20 0,24* -0,06
alt psicoticisme. L' SR dependria del L 0,21 -0,34** 0,21
mecanisme biologic d'activació conduc- •p< 0,05 •• p< 0,01 ... p< 0,001
tual que actua davant deis senyals asso- SC: escala de Sensibilitat al Castig.
SR: escala de Sensibilitat a la Recompensa.
ciats a recompensa. A-R: escala d'Ansietat Tret de I' STAI.
74
toris de fiabilitat test-retest obtinguts mit- distribució de les puntuacions de l'escala P
jan~ant una submostra de 35 estudiants i amb mostra un índex d'asimetria de 0,82 i un
un mes d'interval entre aplicacions. Les mit- apuntament de 0,06 i són més adequats que
janes i desviacions estandard de la mostra els obtinguts en la versió completa.
catalana són recollides en la taula A. l O. La
E (12 ítems)
SÍ: 3, 6, 9, 15, 19, 23, 27, 30, 37, 44, 46
NO: 26 -
N (12 ítems)
si: 2, 4, 11, 13, 17, 18, 20, 25, 32, 38, 40, 41
P (12 ítems)
SÍ: 16, 24, 28, 34, 36
NO: 1, 10, 21, 31, 39, 43, 48
L (1~ ítems)
SI: 7, 12, 42, 47
NO: 5, 8, 14, 22, 29, 33, 35, 45
E 0,86 EN -0,14
N 0,86 EP 0,06
p 0,77 EL -0,10
L 0,77 NP 0,04
NL -0,00
PL -0,18
-
N p L
E
Taula A.10. Mitjanes (M) i desviacions estandard (De) de les escales de l'EPQ-RS
75
A.2.3. CONCLUSIONS
Les instruccions per a l' elaboració del per- les versions catalanes de l'EPQ-R i l'EPQ-RS
fil grafic en puntuacions T i centils a partir de i que permeten transformar les puntuacions
l'EPQ-R i l'EPQ-RS catalans, !'informe de directes en les quatre escales en els valors
resultats o la descripció detallada de les esca- centils i T corresponents es troben en las tau-
les que formen el qüestionari es troben en els las A.11 a A.13.
·apartats 4.3 i 4.4. Els barems corresponents a
76
Taula A.11. Barems de l'EPQ-R, versió en catala
HOMES
p L E N p L
E N
11-12 11-12 12 .
19 20-23 18-23 17-18
16-17 10 10
15 16 11
19 9
18 18 14 14-15 12 9 10
17 12-13 12-13 8 9
17 15-16 10-11 8 7
14 9 11 11 7 6 8
16 13 10 5 7
12 8 9 6
15 11 7 10 4 6
14 10 8 5
6 9 4 3 5
13 9 7
8 5 6 8 3 4
12
11 4 2
5 7 2 3
10 7
9 6 3 4 6 1
8 5 5 1
2 3 2
e '(,'
7 4
15 5-6 3 4
v'
10 3-4 2 1 2 3 o o 1 37:&
2 34.
~ 5 2 1
, 4 1 1
3 o o o 1 o
,2 29
1 o o 27
77
Taula A.12. Barems de l'EPQ-R, versió en catala
DONES
E N p L E N p L T
75 17 16 7 11 8 4 57
70 ~'
15 10 11 7 7
65 16 14 6
60 13 5 9 3
55 15 12 8 10 6 6
50 14 4 5
45 11 7 9 2 5
40 13 10 3 8 4
35 12 6 4
30 11 9 7 3 1
25 10 8 2 5 6 2 3 43
20 9 7 4 5
15 7-8 6 3 4 0-1 2
10 6 4-5 1 2 3 o 1
5 5 2-3 2
4 1 1
3 4 o o o
2 1
1 0-3 o o 27'
N 376 362 359 377 382 373 374 387 t N
MitjaAa 13, 11 12,31 4,92 7,79 8,48 6,47 2,94 5,38 Mitj: na
De 4,49 5,24 3,66 3,99 3,31 3.42 2.49 2,98 ,De
'
78
Taula A_.13. Barems de l'EPQ-R, versió en catala
HOMES + DONES
75 ' 17 15 - - - - - - 57
70 - 14 7 10 11 7 4 7
1
56
65 16 13 6 9 - -. - - 54
60 15 12 - - 10 6 3 6 53
55 - - 5 8 - 5 - - 51
.
. 50
'
50 14 11 - - 9 - - 5
1 45 13 10 4 7 - 4 2
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49
1
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47
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35 12 - 3 - - 3 1
30 -· 11 8 - 5 7 - 1 - 44
25 10 7 2 - 6 2 - 3 43
11
11 20 8-9 6 - 4 5 1 - - 42
15 7 5 - 3 4 - - 2 40
10 6 3-4 1 2 3 o o 1 37
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1,,
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1
31
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3 - 1 1
29
1 0-2 o o 27
79
A la vanguardia de la
evaluación psicológica ✓
os cuestionarios de personalidad de
[L Eysenck son el resultado de más de
cuarenta años de desarrollo y cientos,
si no miles, de estudios psicométricos y
experimentales llevados a cabo en muchos
países distintos. Los principales factores que
se miden con estas escalas (Extraversión,
o Neuroticismo y Psicoticismo) han alcanzado
l!t) el consenso más amplio en el campo de la
@) personalidad, conociéndose más sobre su
.s~gnificado psicológico y su importancia
[s en diferentes ámbitos aplicados de lo que
se pueda decir sobre cualquier otro factor.
~ Además, el (3~ 0 W incluye una cuarta
~
escala (L) que permite medir la deseabilidad
~ social.
ct:::l-
. El íl(f@ W 0 puede .utilizarse
~ con objetivos clínicos, educativos,
@) experimentales y también de selección
de personal. En relación con este último,
~ se ha realizado un estudio específice con
@) una muestra de casi 1.400 personas para
proporcionar al examinador información
~ sobre aspectos concretos del funcionamiento
o de la prueba en procesos de selección ..
El (3~ 0 W es un instru~ento de
aplicación breve, entre 15 y 30 minutos.
Se incluye además una versión abreviada
del mismo, el EPQ-RS.
ISBN: 978-84-7174-905-5
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