LOS DIEZ LIBROS
DE DIÓGENES LAERCIO.
TOMO IL
LOS DIEZ LIBROS
DE DIÓGENES LAERCIO
SÓBRELAS VIDAS,
O P I N I O N E S Y S E N T E N C I A S
DE LOS FILÓSOFOS M A S ILUSTRES.
TRADUCIDOS;
D E L A LENGUA GRIEGA
t I L U S T R A D O S C O N A L G U N A S N O T A S
POR D, 30SEF ORTIZ V SANZ.
T O M O II.
CON LICENCIA:
EN MADRID EN LA IMPRENTA REAL.
1792,
LOS DIEZ LIBROS
DE DIÓGENES LAERCIO
SOBRE L A S VIDAS»
OPINIONES Y SENTENCIAS
DE IOS SIIÓS07QS HAS ILUSTRES*
LIBRO SEXTO,
ANTISTENES.;
i .A.ntístenes hijo de A n t í s t e n e s , fue A t e -
niense. Objetábanle como en desprecio, que era
oriundo de otras r e g i o n e s ; á que respondió: 'tam-
bién la Madre de los Dioses es de Frigia. Parece
que su madre fue de T r a c i a : a s í , habiendo pe
leado valerosamente en la guerra de T a n a g r a , h i -
z o decir á Sócrates, que de dos Atenienses na hu-
biera nacido tan esforzado. Igualmente el misino
A n t í s t e n e s , á los Atenienses que se jactaban de
ser indígenas , los humilló d i c i e n d o , que en esto
no eran de mejor condición que los caracoles y los
saltones. Al principio fue discípulo del Orador
G o r g i a s ; por c u y a razón en sus Diálogos ma-
nifiesta estilo R e t o r i c o , singularmente en el i n -
titulado La verdad y y en los Exhortatorios. Her-.
TOMO n. A
a tiBuo vr.
mípo dice que tenía resuelto en los Juegos í s t -
micos vituperar y alabar á los A t e n i e n s e s , T e -
banos y Lacedemonios; pero que después lo o m i -
tió viendo eran muchos los concurrentes de estas
ciudades. Después fue discípulo de Sócrates; y
aprovechó tanto en e l , que exhortó á sus dis-
cípulos se hiciesen sus condiscípulos en la Escue-
la de Sócrates. Habitaba en el Pireo , y andaba
cada día los 40 estadios 1
para oír á Sócrates: del
qual aprendió á ser paciente y sufrido, imitó su
serenidad de a n i m o , y asi fue el fundador de la
Secta Cínica.
2 Q u e el trabajo es bueno lo confirmaba con
el exemplo de Hercules el g r a n d e , y de C i r o ,
trayendo aquel de los G r i e g o s , y e'ste de los bar-
baros. Fue el primero que difinio la Oración di-
ciendo : La Oración es una exposición de lo qué era
ó es. Decia á m e n u d o : Primero maniático que vo-
luptuoso* Y asi mismo : Conviene tratar con aque-
llas mugeres que correspondan agradecidas. A cierto
joven que habiendo de ir á su Escuela le pre-
guntó de que' necesitaba, le respondió: De un
cartapacio, nuevo , de una pluma nueva, y de una
tablita nueva *i manifestando por ello que nece-i
1 L o s 40 estadios hasta l a nota 6 i l a v i d a d e S t i l p ó n , s e -
c i u d a d , q u e serian c e r c a d e una parando la v o z , e n x*¡ ni,
legua y m e d i a . A s i , decia Antistenes : Neceti-
a E s un j u e g o d e p a l a b r a s , tas dé un cartapacio y de men~
y e l mismo que diximos en la te : de una pluma y de mente:
D £ DIÓGENES 1AERCIO. 3
sitaba de juicio. Á uno que le preguntaba de qué
calidad debía ser la muger c o n quien casaría, le
dixo : Si la recibes hermosa, será ccmun á otros: si
fea,. te. será gravosa. Habiendo oido en cierta oca-
sión que Platón decia mal de e'l, r e s p o n d i ó : De
Reyes es el oir males habiendo hecho bienes. Quando
fue iniciado en los Misterios O r f e i c o s , como el
Sacerdote le dixese que los iniciados en tales
Misterios eran participantes de muchos bienes en.
el.infierno, respondió: Pues tú por qué no te mue-
res! Objetándole una v e z el que no era hijo de
dos libres, respondió: Ni tampoco de dos palestri-
tas ó luchadores , y no obstante soy palestrita.
3 Preguntado por que' causa tenia pocos dis-
cípulos , respondió: Porque no los arrojo de mi con
vara de plata. Preguntado también por que' cor-
regia sus discípulos tan acerbamente, dixo: Tam-
bién los Médicos á los enfermos. Habiendo una v e z
visto á un a d u l t e r o , dixo : Ó infeliz. 1 de quánto
peligro huir pudiste con un óbolo! Según Hec a ton
en sus Chrios solía d e c i r , que era mejor caer' en
poder de cuervos, que en el de aduladores i pues aquí"
líos devoran los muertos, estos los vivos. Pregun-
tado que' cosa era la mejor para los hombres,
de una tablita y de mente , a í en v e z d e pluma usaban p u n t e -
mismo t i e m p o que parecía d e - r o s d e a c e r o , llamados en g r i e -
c i r c o m o en el texto traduz- g o ^«tffw, y en iatin grapMum,
c o . A n t i g u a m e n t e escribían t a m - y stilus.
b i e n sobre tablitas e n c e r a d a s ; y
A 2
4 I I BR O VI.
respondió: El morir felices. Lamentándose una v e z
en su presencia un amigo s u y o de q u e habia per-
dido unos C o m e n t a r i o s , le d i x o : Convenio, los hu-
bieses escrito en el alma, y no en el papel. Decia,
que como el hierro es comido de la escoria, asi de
la propia malignidad los envidiosos. Que los que quie-
ren ser inmortales deben vivir pia y justamente. Que
las ciudades se pierden quando no se pueden discernir
los viles de los honestos. Alabado una v e z por cier-
tos hombres m a l o s , d i x o ; Temo haber cometido al-
gún mal.
4 D e c i a , que la vida unánime y concorde de los
hermanos es mas fuerte que teda muralla. Que para
la vida se deben prevenir aquellas cosas que en un
naufragio salgan nadando con el dueño . 3
Afeándo-
le en cierta ocasión el que andaba c o n los ma-
los , r e s p o n d i ó : También los Médicos andan entre
los enfermos, y no cogen calenturas. Id amaba cosa ab-
surda quitar el joyo de las míeses, y del exercito los
soldados inhábiles, sin arrojar de la República los
malos. Preguntado que' habia sacado de la Piloso-
fia,' respondió : Poder comunicar conmigo mismo. Á
u n o que en u n convite le dixo que c a n t a s e , le
r e s p o n d i ó : Toca tú la flauta. A Diógenes que le
pedia una túnica, le dixo que doblase el manto.
Preguntado qué disciplina es la mas necesaria,
d i x o : Desaprender el nial. Á los que oían se h a -
3 V i t r u v i o e n el p r e f a c i o d e l l i b r o 6 a t r i b u y e esto á A r i s t í p o .
DE DIOGENES tAERCIO. $
biaba mal de ellos les amonestaba á que lo su-
friesen con paciencia aun más que si uno fuese ape-
dreado. . -
5 Motejaba á Platón de fastoso: y en cier-
ta pompa publica viendo relinchar á un caballo,
le dixo : Pareceme que tú hubieras sido un bellísimo
caballo. Dixo e s t o , porque Platón alababa mucho
cierto caballo. Habiendo venido una v e z á v i -
sitar á Platón que estaba enfermo, y mirado una
vasija en que había vomitado, d i x o : Veo aqui la
colera; pero el fasto no lo veo. Aconsejaba á los
Atenienses hiciesen un Decreto de que los asnos
eran caballos; y teniendo ellos esto por cosa i r -
racional , d i x o : Pues entre vosotros también se crean
Generales de exercito que nada han estudiado, y so-
lo tienen en su favor el nombramiento. Á uno que
le decía : Muchos te alaban, le r e s p o n d i ó : Pues yo
qué mal he hecho\ C o m o pusiese una v e z á la vis-
t a la parte mas rasgada de su p a l i o , mirándolo
Sócrates , dixo : Veo por el palio tu gran sed de
gloria. Preguntado por u n o (asi lo dice Fanias en
el libro que compuso De los Socráticos) que d e -
bía hacer para ser honesto y b u e n o , le respon-
dió : Aprende á ocultar tus vicios de los que los co-
nocen . Á u n o que loaba las delicias, le d i x o :
4
Los hijos de los enemigos viven deliciosamente. Á un
4 L i t e r a l m e n t e : Si los vi- conocen.E?1¿ x«x¿ VIitvialí
eios que tienes , el que deben /*«9»<f ^«f* ISr sííílor,
huirse aprendieres de los que los
6: XIBRO vi.
joven q u e se hermoseó demasiado para ser retra-
tado de r e l i e v e , le d i x o : Di tú ., si el bronce re-
cibiese voz de qué piensas se gloriarían Diciendo e l
que de la hermosura , respondió : Pues no tienes
vergüenza de parecerte en la alegría d un inanima-'
do* Habiéndole un joven P ó n t k o ofrecido que l o
cuidaría mucho luego que llegase su nave car-
gada de pescado salado , tomando e'l un costal s
vacío se fue á una vendedera de h a r i n a , y lle-
nándolo b i e n , se lo l l e v a b a : mas como la rau-
ger le pidiese el valor de la h a r i n a , la d i x o : Es-
te joven lo dará quando llegue su nave con pescad
salado.
6 Parece que Antistenes fue causa del des- 1
tierro de A n í t o , y de la muerte de Melíto 6
j
pues habiendo encontrado unos jóvenes que v e -
nían á la fama de Sócrates, los conduxo á A n í t o
diciendoles que en la Moral era mas sabio que Só-
crates : sobre lo qual indignados los circunstan-
tes , lo desterraron. Si veía alguna muger m u y
adornada, se iba á su casa, y mandaba á §u m a -
rido sacase caballo y armas; pues si las tenia, po-
día permitirla los a d o r n o s , como que con ellas
se repelen las injurias : pero si n ó , decia que la
quitase los ornatos.
7 Sus opiniones ó dogmas s o n : Que la virtud
se puede. adquirir con el estudio. Que lo mismo es.ser
g Tur 1 « f U « ' . 6 S o n los dos acusadores d e S ó c r a t e s .
EE DlÓGENES XAERCIO. JT
virtuoso que noble. Que la virtud basta para la fe-
licidad , nú necesitando de nada, mas que de la fortaleza
de Sócrates. Que la virtud es acerca de las operado-?
nes , y no necesita de muchas palabras , ni de las
disciplinas. Que el sabio se basta él mismo á sí mis-
ino. Que todas las cosas propias son también agenas.
Que la falta de celebridad es un bien, é igual al
trabajo. Que el sabio no ha de vivir según las leyes
puestas, sino según la virtud. Que se ha de casar
por motivo de procrear hijos 5 y con mugeres hermo-
sísimas 7
. Que ha de amar', pues solo el sabio sabe la
que debe ser amada. Diocles le atribuye también lo
s i g u i e n t e : Para el sabio ninguna cosa hay peregri-
na , ninguna estraña. El bueno es digno de ser ama-
do ; y el virtuoso bueno para amigo . 8
Deben en la
guerra buscarse aliados que sean animosos, y al mis-
mo tiempo justos. La virtud es una arma que no pue-
de quitarse. Mas útil es pelear con pocos buenos con-
tra muchos malos , que con muchos malos contra po-
cos buenos. Conviene precaverse de los enemigos; pues
son los primeros en notar nuestros pecados. En mis
se ha de tener un justo que un pariente. La virtud
del hombre y la de la muger es la misma. Lo bueno
es lo hermoso 5 lo malo torpe. Ten por estraña todo lo
malo. El muro mas fuerte es la prudencias pues ñi
puede ser demolido ni entregado. Los muros deben cons-
truirse en nuestro inexpugnable raciocinio y consejo.
6 A c a s o mejor , fecundisi- 8 E l t e x t o « ¡nmUhi ,
mas « Í ^ Í O - V W . puede admitir otro sentido.
8 X, I B B. O VI.
8 Disputaba en el G n o s a r g o , gimnasio cer-
cano á la c i u d a d , de donde dicen algunos tomó
nombre la Secta Cínica. A u n el solía llamarse a
sí mismo Aplocúon 9
. Fue el primero, según D i o -
cles , que duplicó el p a l i o , sin llevar otra ropa;
y que t o m ó báculo y zurrón. Neantes d i c e , que
fue el primero que duplicó los v e s t i d o s : y S o -
sícrates en el libro tercero de las Succesiones dice,
que D i o d o r o Aspendío fue quien crió barba, y
usó báculo y zurrón. D e todos los Socráticos so-:
lo á este celebra T e o p o m p o . Y dice que fue m u y
hábil : y que con la elegancia de su conversa-
ción , captaba á qualquiera. Esto consta de sus
mismos e s c r i t o s , y del Convite de Xenofonte. Pa-
rece pues fue también autor de la Secta Estoyca
rigurosísima. A s i , A t e n e o , Poeta epigramático,
habla de estos en la forma siguiente:
Sabios Estoy eos, que excelentes dogmas
En paginas sagradas recogisteis.
Diciendo doctamente
Que solo la virtud es bien del alma!
Síi pues
<¡on ella sola está segura
La vida de los hombres y los pueblos*.
Si para otros varones fue el deleyte
Ultimo fin, Euterpe dio motivo.
9 Antistenes fue quien conduxo á Díógenes
á su tranquilidad de a n i m o , á Crates á su con-i
9 Significa perro simple ó manso.
DE DIOGENES 1AERCI0. p
tíncncfa, y á Zenon á su paciencia. A s í , que e'l
puso los fundamentos de esta República 1 0
. Xeno-
fonte dice fue suavísimo en la conversación , y ert
las demás cosas continentísimo. A n d a n d i e z t o -
mos de escritos s u y o s : en el primero están los
tratados siguientes: De la dicción 6 locución, ó sea
De las figuras : Ayax , ú Oración de Ayax : Ulisrs,
ó De Ulíses. Apología de Orestes, que trata de los
escritores jurídicos. Isografe, ó Desías, ó sea Isó-
crates, contra el escrito de Isócrates, intitulado
Amartyros. E n el tomo segundo se hallar» los l i -
bros siguientes.: De la naturaleza de los animales.
De la generación de los hijos, ó sea De las nupcias^
es obra amatoria. De los Sofistas; libro fisonomico.:
De la justicia y fortaleza, dialogo monitorio, pri-
mero, segundo y tercer libro : el quarto y q u i n -
t o tratan de Teognides. E l tomo tercero con-
tiene los tratados Del bien , De la fortaleza, De
la Ley ó De la República, De la Ley ó De lo ho-
nesto y justo ? De la libertad y servidumbre, De la
fe, Del Curador ó Del obtemperar,y De la victoria^
libro económico. En el tomo quarto están los l i -
bros Ciro , Hercules el mayor ó De la fuerza. En
el quinto están Ciro ó Del Reyno, y Aspasia. En
10 E n la edición Olandesa tido por n o hallarse en el texto
d e 1 5 9 8 , y en la d e L i p s i a de g r i e g o , aunque e s v e r d a d q u e
1 7 5 9 añade a q u i el t r a d u c t o r l a - C r a t e s l l a m a b a a l z u r r ó n la ciu-
t i n o las palabras , quomodo pe- dad de Pera,
ram Crates w c r ó a f . L a s h e o m i -
T O M O II.: t
I O
UBRO VI.
el sexto , De la verdad, De la disputa, l i b r o an-
t i l ó g i c o , Saton,, tres libros De la contradicción, y
Del dialecto. En el s é p t i m o , De la disciplina ó De
los nombres,. en cinco l i b r o s , Del morir , De la
vida y De la muerte, De lo que hay en el infierno,
Del uso de los. nombres ó sea Eristico , De la pre-
gunta y respuesta r De la opinión y De la ciencia, en
quatro libros,.. De la naturaleza, dos l i b o s , Ques-
tion acerca de la Fistca, dos l i b r o s , Opiniones , ó
sea Eristico, y Problemas acerca del aprender. El t o -
mo octavo encierra los tratados De la Música, De
los Expositores, De Homero, De la injusticia é im-
piedad, De Calcante,. Del observador,. y Del deleyte.
E l tomo nono contiene los tratados siguientes».
De la Odisea r Del báculo ó vara 1 1
, Minerva ó de
TelemácO} Helena y Penelope. De Proteo , El Ciclo-
pe ó de Ulises Í Del uso del vino, ó De la ebrie-
dad, 6 sea Del Ciclopes De Circe : De Amfiaráoi
De Ulises y Penelope, y del perro. El tomo déci-
mo abraza el Hercules ó Midas i Hercules r ó sea De
la prudencia, ó De la fuerza : El Señor , ó Amador'.
Los Señores, ó Los Exploradores : Menexeno, ó sea
Del imperar : Alcibíades : Archelao 7 ó sea Del Rey-
no. Hasta aquí sus escritos; por cuya multitud
T i m ó n lo llamó por motejo Bufón ingenioso.
10 M u r i ó de enfermedad, á tiempo que e n -
trando á e'l Diógenes le dixo : Necesitas de un ami-
11 fl'f¡ 1*s páíííti.
DE DIÓGENES XAERCIO. I I
go ? Había entrado y a antes c o n un p u ñ a l ; y d i -
ciendo A n t i s t e n e s , Quién me librará de estos ma-
les? respondió Díógenes mostrando e l p u ñ a l : Es-
te. Á l o qual replicó Antistenes : De los males di-
go, nó de la vida. Parece pues que e l deseo de
.vivir le hacía sufrir la enfermedad c o n m a y o r
blandura. M i s versos á e'l son e s t o s :
Fuiste, Antistenes., perro
Con tanta propiedad mientras viviste,
Que mordiste los hombres,
Si con los dientes nó, con las palabras.
De tísica moriste ; y dirá alguno:
Pues cómo? N o era fuerza
Q u e otro lo conduxera á los infiernos ?
H u b o otros tres A n t i s t e n e s : uno de la Escuela
de Heraclíto: otro E f e s i o : y otro cierto H i s t o r i a -
dor R o d i o .
II Y p o r quanto "hemos tratado de los que
salieron de las Escuelas de A r i s t í p o y Fedon,
daremos ahora los que procedieron de A n t i s t e -
nes , que son los Cínicos y E s t o y c o s . Son co--
mo se sigue.
D Í Ó G E N E S .
i 13iógenes, hijo de Icesio, B a n q u e r o , fuá
natural de Sínope. Diocles dice que como su p a -
dre tuviese Banco p u b l i c o , y fabricase moneda
adulterina, h u y ó D i ó g c n e s . Pero Eubulides en el
B2
12 1IBR0 V I .
libro De Diógenes afirma que el mísmo Díógenes
fue quien lo h i z o , y salió desterrado con su p a -
dre. A u n e'l mismo-dice de sí en su Pódalo que
fue monedero falso. A l g u n o s e s c r i b e n , que h a -
biendo sido hecho Director de la Casa de m o n e -
da , se dexó persuadir de los oficiales á fabricar
m o n e d a , y que pasó á D e l f o s , ó á Délos patria
de A p o l o , donde fue preguntado Si execufaba aque-
llo á que lo hablan inducido. Q u e no habiendo e n -
tendido al O r á c u l o , y creído se le permitía la
falsificación de la moneda p u b l i c a , l o executó,
fue c o g i d o , y según a l g u n o s , desterrado: bien
que otros dicen se fue voluntariamente por mie-
d o que tuvo. Otros finalmente afirman que fal-
sificó moneda que le dio su padre: que este mu-
rió en la cárcel 5 pero que Diógenes h u y ó y se
fue á Delfos. Q u e preguntó nó si adulteraría m o -
neda , sino , qué debia practicar para ser h o m -
b r e c e l e b r e : y de esto recibió el Oráculo r e -
ferido.
1 Pasadose á A t e n a s , se encaminó á A n t i s -
tenes ; y como é s t e , que á nadie admitía, lo r e -
peliese , prevaleció su constancia. Y aun habien-
d o una v e z alzado el b á c u l o , ' p u s o él la cabeza
debaxo , diciendo : Descárgalo 3 pues no hallarás le-
ño tan duro que de tí me aparte, con tal que ense-
ñes algo. Desde entonces quedó discípulo s u y o , y
como á f u g i t i v o de su p a t r i a , se dio á una vida
frugal y parca. Habiendo visto un ratón que a n -
DE DIÓGENES lAEfcCIO. I 3
dab'a de una á otra parte (refiérelo Teofrásto en
su Megarico) sin buscar lecho , no temía la o b s -
c u r i d a d , ni anhelaba ninguna de las cosas á p r o -
posito para vivir regaladamente, halló el reme-
dio á su indigencia. Según algunos fue el prime-
r o que duplicó el palio , á fin de tener c on él lo
necesario , y servirse de él para dormir. P r o v e y ó s e
también de z u r r ó n , en el qual llevaba la c o m i -
da , sin dexarlo jamas en qualquiera parte que se
hallase, ya comiendo, y a durmiendo, ya con-
versando: y decia señalando al pórtico de J ú p i -
t e r : Que los Atenienses le habían edificado otrt pom-
peyó donde comiese 1
.
5 Hallándose un tiempo débil de fuerzas, c a -
minaba con un b á c u l o : mas después lo l l e v ó y a
siempre, no en la c i u d a d , sino viajando; y e n -
tonces llevaba también el z u r r ó n , como refiere
Olimpíodoro Principe de los Atenienses, P o l i e u c -
to O r a d o r , y Lisanias hijo de Escrion. H a b i e n -
d o escrito á uno que le buscase un quarto para
h a b i t a r , como éste fuese tardo en hacerlo-, tomó
por habitación la cuba del M e t r ó o * , según él
mismo lo manifiesta en sus Epístolas. Por el es-
t í o se echaba y revolvia sobre la arena calientes
y en el Invierno abrazaba las estatuas cubiertas
a D e l P o m p e y o se t r a t ó e n i A c e r c a del Metroo véase
í a nota 1 8 á l a V i d a d e S ó c r a - l a nota 1 4 a l a m i s m a V i d a de
tes. Sócrates.
14 riBno vi.
de nieve , acostumbrándose de todos modos al
sufrimiento. Era veemente en recargar á los d e -
mas : y á la Escuela de Euclides la llamaba ^ o A w
( c h o l e n ) : á la disputa de Platón la daba el nom-
3
bre de consumcion 4
: á los Juegos Bacanales, gran-
des marabill-as para los necios: á los Gobernado-
res del P u e b l o , ministros de la plebe. Q u a n d o veía
los M a g i s t r a d o s , los Médicos , y los Filósofos
empleados en el gobierno de la v i d a , decía q u e
el hombre es el animal mas recomendable de t o -
dos : pero al ver los interpretes de sueños , los
adivinos y quantos los c r e e n , ó á los que se c i e -
gan por la gloria mundana y riquezas , nada t e -
nia por mas necio que el hombre. Decía que su
ordinario modo d e pensar e r a , que en esta vida , ó
nos hemos de valer de la razón ^ 6 del dogal. Viendo
una v e z á Platón que en un gran convite comía
aceitunas , dixo : Por qué causa , ó sabio , navegas á
Sicilia en busca de semejantes mesas, y ahora que la
tienes delante no la disfrutas ? Y respondiendo Pla-
tón : Y o c i e r t o , ó D i ó g e n e s , también comia alia
aceitunas y cosas semejantes ; repuso Diógenes:
Pues de qué servia.navegar á Siciliai Acaso la Attica
no producía entonces aceitunas" . Favorino escribe en su
1
Historia varia que esto lo dixo A r i s t í p o : y q u e
una v e z comiendo higos secos se le puso delante,
3 E s t o e s , lilis > ó cólera, sumacion, á l a ímffiS», disputa t
4 L l a m a n d o x*1«>e»>', con- ó concurso.
DE DIÓGENES LAERCIO. I £
y le díxo : Puedes participar de ellos : y c o m o P l a -
tón tomase y c o m i e s e , le dixo : Participar os dixe,
nó comer. -
3 Pisando una v e z las alfombras de Platón en
presencia de D i o n i s i o , dixo : Piso la vana diligen-
cia s
de Platón : mas éste l e respondió : Quánto fasto
manifiestas, ó Diógenes ,. queriendo no parecer fastoso l
Otros escriben q u e Diógenes dixo r Piso el fasto
de Platón ; y que éste respondió : Pero con otr°
fasto, ó Diógenes. Socion dice en el libro quarto,
que este C a n dixo á Platón l o s i g u i e n t e : Habiale
Diógenes una v e z pedido v i n o y al mismo tiem-
po higos secos; y c o m o le envíase un cántaro lle-
nó , le díxo : Si te preguntaren quántos hacen dos y
dos, responderías que veinte ? Tú ni das según te pi-
den , ni respondes: según te preguntan* C o n esto l o
motejaba de verboso..
5 Habiendo sido preguntado dónde habla v i s t a
en Grecia hombres b u e n o s , respondió : Hombres
en ninguna parte : muchachos: sí los he visto en Lace-
demonia.. Haciendo una v e z un Discurso m u y ' sa-
b i o y provechoso , c o m o nadie llegase á o i r l o , se
puso á cantar Concurrieron entonces muchos;
mas él dexando el canto los reprehendió dicien-
do : Que á los charlatanes y embaydores'concurrían di-
ligentes i pero tardos y negligentes "d los que enseñan
cosas útiles. D e c í a que los hombres contienden acerca
$ xí»«r«ví¡«r. 6 1i(ñ',\a>} cantillare , lascivé canere. -•
l6 LIBRO VI.
del cavar y del acocear j pero ninguno
7
acerca de ser ho-*
nestos y buenos. A d m i r á b a s e de los Gramáticos que
escudrinan los trabajos de Ulises , é ignoran los pro-
pios. T a m b i é n de los M ú s i c o s , que acordando- las
cuerdas de su lira , tienen desacordes las costumbres del
animo. D é l o s M a t e m á t i c o s , porque mirando al sol
y á la luna , no ven las cosas que tienen á los pies .¡ 8
D e los O r a d o r e s , porque procuran decir lo justo 5 mas
no procuran hacerlo. D e los a v a r o s , porque vituperan
de palabra el dinero, y lo aman sobre manera. Re-
prehendía los que alaban á los justos porque despre-
cian el dinero j pero imitan á los adinerados. Se c o n -
m o v í a de que se ofreciesen sacrificios á los Dioses por
la salud , y en los sacrificios mismos hubiese banquetes^
que le son contrarios. A d m i r á b a s e de los esclavos que
viendo la voracidad de sus amos , nada hurtaban de
la comida. L o a b a mucho á los que pueden casarse y
nó se casan: á los que les importa navegar y no nave-
gan: á los que pueden gobernar la República, y lo hu-
yen : d los que pueden abusar de los muchachos , y se
abstienen de ello: á los que tienen oportunidad y dis-
posición para vivir con los poderosos , y no se acercan
á ellos 9
. Decia que debemos alargar las manos á los
amigos con los dedos extendidos, nó doblados.
7 Entiendo esto de las l u - V i d a , § . 1 0 .
«has de las palestras. p Todo este periodo £st£
8 Esto lo decia sin duda dudoso, y-puede admitir djver-
por Tales Milesio , el qual ob- so sentido ; pues el texto ,
servando las estrellas , cayó en Itit ¡úhMf\*t yn/nüt x«! »/» ytt/ttTr.
un hoyo , como se dice en su . **< 1»»s ¿«Mwlw mfínvhut ««> ni
3>E DIÓGENES EAEECIO. I7
6 Refiere Meriípo en La Almoneda de Diógenes,
que habiendo sido hecho cautivo , como al v e n -
derlo le preguntasen qué sabia hacer , respondió:
Sé mandar á los hombres. Y al pregonero le dixot
Pregona si alguno quiere comprarse un amo. P r o h i -
biéndole que se sentase, respondió, No importa; los
peces de qualquier modo que estén se venden. Decia
que se marabillaba de que no comprando nosotros olla
ni plato sin examinarlo bien , en la compra de un hom-
bre nos contentamos solo con la apariencia. A Xenía-
des que lo compró , le decia : Que debia obedecerle,
por mas que fuese su esclavo 5 pues aunque el Medico
y el Piloto sean esclavos, conviene obedecerlos.
7 También Eubulo en el libro igualmente i n -
titulado , La Almoneda de Diógenes , dice que ins-
truyó á los hijos de Xeníades , de manera , q u e
después de haberles enseñado las D i s c i p l i n a s , les
adiestró en el montar á caballo , á disparar la fle-
cha tirar con honda , y arrojar dardos. Después
no permitía que el que instruía los muchachos
en la palestra exercitase los suyos para ser atle-
tas , sino solo para adquirir buen color y sani-
dad. Sabían de memoria estos muchachos varias
sentencias de los Poetas, de otros escritores , y aun
de Diógenes mismo : y para que mejor apren-
diesen , les enseñaba todas las cosas en compen-
*>X«.T,K<t, , &c. puede muy bien no', &c. Pero la interpretación
traducirse asi : Loaba á los que que pongo en el texto traducido
se habían de casar , y ó los que me parece la mas natural.
TOMO II. c
iS riBRó vi.
dio. Enseñábales también á servir en casa , á c o -
mer p o c o , y á beber agua. Hacíales raer la cabe-
za á navaja : los llevaba por las calles sin ador-
nos , sin túnica , descalzos, con s i l e n c i o , y s o -
l o mirándole á él. Llevábalos también á caza. L o s
discípulos tenían igual cuidado de é l , y lo reco-
mendaban á sus padres encarecidamente. Refiere
el mismo autor , que envejeció y murió en casa
de X e n í a d e s , y lo enterraron sus hijos : y q u e
preguntadole Xeníades cómo le había de enterrar,
respondió : Boca abaxo. Dicíeñdole aquel por que
causa, respondió : Porque de aquí á poco se volve-
rán las cosas de baxo arriba. D i x o esto , porque y a
entonces los Macedones tenían mucho p o d e r , y
de humildes iban á hacerse grandes*
8 Habiéndolo u n o llevado á su magnifica y
adornada c a s a , y próhibidole escupiese en ella,
arrancando una buena reuma se la escupió en la
cara diciendo que no había hallado lugar mas inmun-
do. O t r o s atribuyen esto á A r i s t í p o . Clamando una
ocasión y d i c i e n d o , hombres, hombres; c o m o con-
curriesen varios , los ahuyentaba con el báculo
diciendo : Hombres he llamado , nó heces. Refiérelo
Hecaton en el libro primero de sus Chrios. Tam-
bién cuentan haber dicho Alexandro , que si no
fuera Alexandro, querría ser Diógenes. Llamaba ¿vct-
Trvipous 1 0
(anapérous) lisiados, nó á los sordos y cie-
io UrtívífK significa el lisiado de cuerpo; y también el que no
tiene zurrón ó burjaca.
DE DIÓGENES I.AERCIO.
gos, sino á l o s que no llevaban zurrón. H a b i e n -
do entrado una v e z al convite de ciertos jóvenes
con la cabeza á medio esquilar, le dieron a l g u -
nos golpes > pero él escribiendo después los nom-
b res de los que le habian dado en una tablita
blanca , se la ató encima , y anduvo con ella. D e
este modo vindicó su i n j u r i a , exponiéndolos á ía
reprehensión y censura de todos. Esto lo trahe
Metrocles en sus Chrios. Llamábase Perro a s i m i s -
mo } pero decia que lo era de los famosos y alabados,
no obstante que ninguno de los que lo alababan saldría
con él á caza.
9 A uno que decia que vencia á los hombres
en los Juegos P i t i o s , le r e s p o n d i ó : To soy quien
venzo los hombres 5 tú vences los esclavos " . Á unos
que íe dixeron : Viejo eres, minora el trabajo , les
respondió : Cómol pues si yo corriera un largo espa-
cio , y estuviera ya cercano á la meta, no debia en-
tonces aligerar el paso en vez de remitirlo ? C o n v i d a -
do á un banquete , dixo que no iría-, porque habien-
do estado el dia antes no habia tenido gusto. Camina-
ba á pie descalzo sobre la nieve y demás cosas
que diximos arriba. Probó también á comer car-
ne cruda j pero no pudo digerirla. Halló una v e z
al Orador Demostenes comiendo en un figón ; y
como éste se retirase, le dixo : Quanto mas aden-
tro te metas , mas en el figón estaras. Otra ocasión
11 J u e g a d e l a s v o c e s Zríf*s y & r í é « í * ,
f
C2
20 L I B RO VI.
queriendo unos forasteros ver á Demos tenes , ex-
tendiendo el dedo de en medio , d i x o : Ese es el
Conductor del pueblo Ateniense. Para reprehender á
u n o que tenia vergüenza de coger el pan que le
habia caido , le colgó al cuello una vasija de b a r -
ro , y lo conduxo por el cerámico diciendo imi-
taba á los Maestros de coro , los quales se salen á ve-
ces del tono para que los demás tomen el correspon-
diente.
io D e c í a que muchos distan solo un dedo de en-
loquecer i pues quien lleva el dedo de en medio ex-
tendido , parece loco ; pero nó si el índice 1 2
. Que las
cosas mejores se venden por muy poco precio , y al
contrario--, pues una estatua se vende por tres mil drac-
mas; y un chénice 1 3
de harina no mas que por dos
dineros. Á Xeníades que lo compró le dixo : Cui-
da de hacer lo mandado: al qual como le d i x c s e ;
Eso es correr los rios hacia arriba :
le r e s p o n d i ó : Si estando enfermo hubieras comprado
un Medido, no le obedecerías ? diríasle que los rios
corren hacia arriba! Á uno que quería ser su dis-
cípulo en la Filosofía le dio un pececillo que 11a-
n El dedo largo de lama- do , que el parecer loco 6 nó
no era tenido por ignominioso, dista entre si solo un dedo.
é impúdico j y quien lo llevaba 13 El chéaice Attico era ana-
extendido era juzgado loco ó im- medida de cosas áridas, cuya
pudente : pero nada de esto te- capacidad era igual á la de dos
nia el dedo Índice que está al sextarios Romanos, ó dos quar-
lado. Asi, la sentencia de Dio- tillos nuestros de vino,
genes se interpreta bien dicien-
DE DIOGENES ZAEB.CIO. 2I
man saperda para que lo siguiese con e'l: mas
como el tal por vergüenza lo arrojase y se fue-
s e , habiéndolo después encontrado le dixo': Una
saperia deshizo tu amistad y la mi a.
11 Diocles cuenta el caso de estotro m o d o :
Diciendole u n o , Mándanos, Diógenes, sacó un p e -
dacito de queso, y se lo dio que lo llevase. R e -
husándolo a q u e l , dixo Diógenes : Medio óbolo de
queso deshizo tu amistad y la mia. Habiendo visto
una v e z que un muchacho bebía con las manos,,
sacó su colodra 1 4
del zurrón y la arrojó dicien-
do : Un muchacho me gana-en simplicidad y econo--
mia. Arrojó también el p l a t o , habiendo i g u a l -
mente visto que otro m u c h a c h o , c u y o plato se
habia quebrado, puso las lentejas que comía en
una poza de pan.
12 Silogizaba de esta forma: Be los Dioses son
todas las cosas: los sabios son amigos de los Dioses,
y las cosas de los amigos son comunes: luego todas las'
cosas son de los sabios. Habiendo una v e z visto que
cierta muger se postraba ante los Dioses inde-
centemente, queriéndola corregir la d i x o : No te
avergüenzas , ó muger , de estar tan indecente, te-
niendo detras á Dios que lo llena todo*. Esto lo re-
fiere Z o y l o Pergeo. Dedicó á Esculapio la ima-
gen de uno que hacia dar contra tierra la cara
de los que la baxaban hasta junto á ella en sus
22 IrlBRO VI.
adoraciones I S
. Solía decir que habían caído s o -
bre e'I las imprecaciones de las tragedias 5 pues
ni tenia ciudad ni c a s a , estaba privado de lá
p a t r i a , era p o b r e , e r r a n t e , y pasaba una vida
efímera. Q u e oponía á la fortuna el ardimiento:
á la l e y la naturaleza : y la razón á las pasio-
nes. Estando cogiendo el sol en el Cranion , se
le acercó Alexandro y le d i x o : Pídeme lo que quie-
ras j á lo que respondió e l : Pues no me bagas som-
bra.
13 L e y e n d o uno cierto escrito sobradamente
largo , como y a llegase al fin y se viese la ul-
tima hoja sin letras , dixo : Buen animo señores ,
que ya veo tierra. A uno que con silogismos le
probaba que tenia cuernos 1 6
, tocándose la fren-
te, le d i x o : To no los veo. I g u a l m e n t e , diciendo
otro que no habia m o v i m e n t o , se levantó y se
puso á pasear. Á uno que discurría de los m e -
teoros , le d i x o : Quánto ha que veniste del cielo" . 1
Habiendo cierto eunuco , hombre p e r v e r s o , e s -
crito sobre el ingreso de su casa : No entre por
aquí ningún malo, d i x o : Pues cómo ha de entrar
ig S i n d u d a quiso con esto 16 D e este a r g u m e n t o t r a -
loar mucho la manía del tal t a m o s en l a J^ida de Euclides,
h o m b r e , p a r a c a s t i g a r á los n i - § . o. P a r e c e que D i ó g e n e s con
pocritas q u e besan l a t i e r r a en d e c i r , yo no ¡OÍ veo, p o r , yo
sus a d o r a c i o n e s ( u s o , no sé si no ¡OÍ toco, quiso h a c e r burla
diga i n d e c e n t e , á l o m e n o s en del que le argüía , dándole á
las m u g e r e s ) q u e t o d a v í a dura entender q u e e l a r g u m e n t o no
e n t r e los C h r i s t i a n o s . concluía.
DE DIÓGENES LAERCIO. 23
el dueño de la casal (a) Ungíase los píes con u n -
güento , y decía : Que el ungüento puesto en la ca-
beza se iba por el ayre ; pero el que se ponía en los pies
subía al olfato.
14 Diciendole los Atenienses que se inicíase,
porque los iniciados presiden en el infierno, res-
pondió : Cosa ridicula es que Agesiláo y Epaminon-
das vivan en el lodo ; y que los que son viles, solo
per estar iniciados hayan de poseer las islas de los bien-
aventurados. Habiendo subido los ratones sobre su
m e s a , dixo : He aqui que Diógenes también mantiene
parásitos. C o m o Platón lo llamase Perro, respon-
dió : Dices bien, puesto que me volví á los que me
vendieron, (b) Saliendo de los baños , á uno que le
preguntó sí se bañaban muchos h o m b r e s , dixo
que nó : pero á otro que le preguntó si habia mu-
cha g e n t e , dixo que sí. Habiendo Platón dirim-
ió al h o m b r e , Animal de dos pies sin plumas, y
agradadose de esta difinicion , tomó Diógenes un
g a l l o , quitóle las plumas , y lo echó en la E s -
cuela de Platón , diciendo Este es el hombre de Pla-
tón. Y a s í , se anadio á la difinicion , con uñas an-
chas. Á uno que le preguntó á qué hora coa vie-
ne comer , le respondió : Si es rico 7 quandj quiere:
(a) «LÍ¡ W U Í M , acaso p u d i e r a lo vendió Dionisio, todavía Vol-
t a m b i e n t r a d u c i r s e , Por dónde vio á Sicilia. Asi. hacen'los p e r -
entra? ros que s i e m p r e se vuelven al
(b) E s t a es burla y motejo primer amo.
d e P l a t ó n , e l qual después q u e
24 1.IBRO VI.
si pobre, quando puede.
15 Habiendo visto en Megara las ovejas c u -
biertas con pieles (e), y desnudos los muchachos,
dixo : Entre los Megarenses mas vale ser carnero que
hijo. A uno que le dio un golpe con un madero,
y luego decia : guarda, guarda, le dixo : Quieres
acaso herirme nuevamente*. Á los Oradores del pue-
blo 1 7
los llamaba Ministros 1 8
de la turba 5 y a
las coronas, Vexigas.de gloria. Encendia de dia u n
c a n d i l , y decia : Voy buscando un hombre. .Una v e z
le daba encima una canal de a g u a ; y como mu-
chos se compadeciesen , Platón que también esta-
ba presente , dixo : Si queréis compadeceros de él,
idos: con lo qual quiso significar su gran deseo
de gloria. Habiéndole uno dado un b o f e t ó n , d i -
xo : Por Dios que yo ignoraba una bella cosa ,y es,
que debo llevar casquete. A b o f e t e á n d o l o también M i -
dias , y diciendole : Sobre la mesa hay para tí tres ,
mil, al dia siguiente tomando las correas de los
p ú g i l e s , lo golpeó m u y bien d i c i e n d o : Tres mil
hay para tí sobre la mesa. Preguntándole un Boti-
cario llamado L i s i a s , si creía que habia Dioses,
respondió : Cómo no lo creeré si te tengo á tí por ene-
migo de ellos* A l g u n o s atribuyen esto á Teodoro.:
(c) Solían cubrirlas con cier- 17 í»(t»yt>y*'t , los que con
tas pieles trahidas de África, sus Discursos y Oraciones iban
para que la lana fuese mas íina induciendo al pueblo á lo que
y suave, no tocándola el sol. querían.
yarron , Columcla, Plinio. 18 íumítm , sirvientes.
DE DIOGENES X.AERCIO. 2 5
i¿ V i e n d o una v e z á uno todo mojado de una
aspersión (a) , d i x o : Ó infeliz l no sabes que asi como
las aspersiones no te lavan de tus pecados en la Gra*
matica, tampoco lavarán los crímenes de tu vida \ C u l -
paba los hombres acerca de la Oración , diciendo,
que piden nó las cosas realmente buenas , sino las que
les parecen buenas. Á los que se amedrentan de los
sueños , les decía : No os conmovéis de lo que ha-
céis despiertos, y vais escudriñando lo que imagináis
dormidos ! En los Juegos Olímpicos habiendo pro->
nuncíado el P r e g o n e r o : Venció Dixipo los hombres f
dixo Diógenes : Ese venció los esclavos : yo los hom-
bres. Era amado de los Atenienses; pues a un m o -
z o que le quebró la tinaja lo castigaron Con a z o -
t e s , y á Diógenes le dieron otra. Dionisio E s t o y -
co d i c e , que habiendo quedado prisionero después
de la batalla de C h é r o n e a , fue llevado á Filipo;
y como e'ste le preguntase quien e r a , respondió:
Una espía de tu insaciabiltdad. Fue admirado por
esto , y puesto en libertad.
17 Habiendo Alexandro enviado una carta á
Antípatro que estaba en Atenas , por mano de u n
tal A d í a s , como Diógenes se hallase presente, d i -
xo : Atlías , de Atlías , por Atlías, á Atlías 1 9
. Ha-
biéndolo Perdicas amenazado de que lo habia de
(o) Sería alguna aspersión la c a r t a e r a m i s e r a b l e , venia
lustratoria. d e m i s e r a b l e , por m a n o d e m i -
19 E s e q u í v o c o - g r i e g o j pues serable, é iba á miserable.
£Um significa miserable : a s i ,
TOMO II. D
26 1IBRO TI.
matar sí no iba á v e r l o , le dixo : No harás una gran
cosa; pues un escarabajo ', y un falangio2C
lo harían tam-
bién : y le dixo por contraamenaza, que sin él vivi-
ría feliz. Solía clamar con frequéncia diciendo, que
los Dioses han dado á los hombres una vida fácil; pero
que ésta se oculta á los que van buscando dulzuras , un-
güentos , y cosas semejantes. A s i , á uno á quien u n
criado estaba calzando , le dixo : Todavía no eres
dichoso, si no te suena también las narices : pero esto
será quando te sean cortadas las manos.
18 En una ocasión habiendo visto á los D i -
sputados llamados Hieromnémones que llevaban pre-
so á uno que había robado una taza del erario,
dixo : Los ladrones grandes llevan al pequeño. Vien-
d o una v e z á un joven que tiraba piedras á u n
patíbulo , le dixo : Buen animo mancebo, que tú darás
en el blanco. A unos mozos que le estaban al rede-
dor , y d e c í a n , cuidamos que no nos muerdas, les res-
p o n d i ó : No os dé cuidado muchachos ; el perro no come
acelgas. A uno que por delicia vestía una piei de
l e ó n , le dixo : Dexa de afrentar los vestidos del va-
lor. Á otro que llamaba dichoso á Calis t e n e s , y
decía que disfrutaba las magnificencias de A l e -
xandro , le dixo : Antes es infeliz , pues come y cena
quando á Alexandro le da la gana. Q u a n d o nece-
ao A c a s o q u i s o significar u n a n e el m i s m o n o m b r e e n lengua
c a n t a r i d e , y nó un e s c a r a b a j o griega. Falangio , pbalangiuni,
común , pues a q u e l l a e s v e n e - e s e s p e c i e d e arafia.
n o s a , y é s t e nó j y a d e m a s t i e -
DE DIÓGENES 1 A E R C I 0 . 1J
sitaba de dinero lo pedia á sus amigos , nó co-
mo prestado , sino como debido.
19 Haciendo una v e z en el foro acciones tor-
pes con las manos , decia : Oxala que frotándome el
vientre no tuviese hambre ! Habiendo visto á un j o -
ven que se iba á cenar con los Sátrapas, retiran-
dolo de e l l o s , lo restituyó á los s u y o s , mandán-
doles cuidasen mas de e'l. Á un m o z o m u y ador-
nado que le preguntaba cierta cosa , le dixo q u e
no le respondería si primero no se levantaba la
ropa , y mostraba s i era muger ú hombre. A otro
; o v e n que estando en el baño echaba vino del
jarro al v a s o haciendo r u i d o , le dixo : Quánto me-
jor , tanto peor (b). Estando en una cena hubo al-
gunos que le echaron los huesos como á p e r r o , y
e'l, acercándose á los tales, se les meó encima,
como hacen los perros. Á los Oradores y demás
que ponen toda su gloria en la R e t o r i c a , los lla-
maba , tres veces hombres, por tres veces miserables.
A l rico ignorante lo l l a m a b a , oveja con la piel de
oro. Habiendo visto escrito en la portada de la
casa de un pródigo : Se vende; d i x o : Ta sabia yo que
por la ebriedad .desmoderada, hablas de vomitar presto
á tu dueño. Á u n mozo que se quexaba de la tur-
ba popular que lo perturbaba , le d i x o : Dexa tú
también de dar indicio de lo que deseas.
(a) E r a una e s p e c i e d e s u - b a n e l suceso p r o s p e r o ú a d v e r -
p e r s t í c i o n ; pues d e l sonido q u e s o d e sus a m o r e s ,
el vino hacia al v e r t e r l o , saca-
D 2
28 XIBRO VI.
20 Hallándose en u n baño poco l i m p i o , díxóí
Los que se bañan aqui dónde se lavan\ C o m o uh mal
Citarista fuese despreciado de t o d o s , solo él l o
alababa 5 y preguntado por qué , respondió: Por-
que tal como.es, toca su cítara,y canta, mas no roba.
!
Á otro Citarista y Cantor á quien siempre des-
amparaban los o y e n t e s , lo saludaba a s i : Dios te
guarde , gallo. Preguntadole él la causa de esto,
respondió : Porque cantando haces levantar á todos 2 1
.
Estando una multitud de gentes mirando á u n j o -
yen que referia alguna cosa 2 a
, Diógenes se llenó
el seno de altramuces , y se puso á comer en
frente 5 y como las gentes se volviesen á é l , di-
x o que se marabillaba de que dexando al otro, lo mir
rasen á él.
11 Dicíendole uno m u y supersticioso , de un
golpe te romperé la cabeza, le respondió : T si yo
estornudo 2 3
á tu lado izquierdo te haré temblar. Ha-
ci Este es un equívoco K ü h n i o que substituye U'SumtM-
que e n nuestra l e n g u a no tie— »» j enseñando , manifestando,
ne g r a c i a , n i a u n es e q u í v o - refiriendo, &c. un mozo cirta
co , como en griego y la- cosa. A l d o b r a n d i n i t r a d u c e , ce—
t i n . C o n s i s t e en q u e el v e r b o lehrando un convite : d e b i ó h a -
s t í e » significa dispertar á a l g u n o j l l a r e n algunos C ó d i c e s , í « í i « -
y t a m b i é n significa levantar ó m/únv.
levantarse. A s i , aquel M ú s i c o 23 E s t a v o z , estornudo, n o
e r a c o m o el g a l l o ; pues si éste está e n los t e x t o s i m p r e s o s ; p e -
d e s p i e r t a , aquel hacia levantar r o se. h a l l a en algunos C ó d i c e s :
y marcharse al auditorio. y viendo que sin ella queda la
11 L a d i c c i ó n SmiimtiiÁiw se sentencia f r i a y s i n g r a c i a al—
cree ilegitima. Sigo á Joaquín guna n i concepto , la restituye
DE DIÓGENES XAEECI©. 2
9
bíendolé Hegesías pedido alguno de sus escritos
para leerlo , le dixo : Necio eres , Hegesias , que bus-
cas los higos pintados , y nó los verdaderos , dexando
la verdadera y efectiva exercitacion 7yyendote á la es-
crita. Á uno que le objetaba el d e s t i e r r o , le d i -
xo : Por ese mismo destierro, 6 infeliz. y he sido "Filo-
sofo. D k í e n d o l e también o t r o , l o / Sinopenses te con-
denaron á destierro, respondió : T yo á ellos á que-
darse. Habiendo visto á un vencedor en los Jue-
gos Olímpicos que guardaba ovejas, le dixo : Pres-
to , amigo , pasaste de los Juegos Olímpicos á los Ñe-
meos
22 Preguntado por que' los Atletas eran insen-
sibles , respondió: Porque son compuestos de carne de
puerco y de buey. Pidió una v e z le pusiesen estatua;
y preguntado por que' pedia e s t o , respondió: Por-
que quiero no conseguirlo.Vidiendo asistencia á u n o
(pues en los principios la pobreza le obligó á p e -
d i r ) le dixo : Si has dado ya á otro, dame también
Menagio , observando que los Hena q u e se h a b í a d a d o á í n t e r -
supersticiosos tomaban m a l a g ü e - p'retar sueños y estornudos , y
r o de q u e uno l e s estornudase señales, & c .
a l l a d o siniestro. A s i , donde e l 24 E s un j u e g o d e p a l a b r a s
t e x t o d i c e #«p¿y estando,
} ó po- t o m a d o d e ''w , apacentar, y
tiiendose, se h a d e leer «"Upí», K í ^ t * , los Juegos Ñemeos, que
estornudando. E s t o m e h i z o e n - se c e l e b r a b a n en la selva Ne-
tender mejor Ib q u e d i c e e n sus mea cerca de Fliunte , á honor
Generaciones ySemblanzasFer- d e H e r c u l e s , e l qual d i c e n h a -
aan Pérez de Guzman , c a p . a 8 . b i a m u e r t o a l l i a l león d e l a s e l -
hablando de D . Enrique d e V i - va Nemes.
3© X I B R O VI.
á mí 5 y si á nadie has dado, comienza por mí. Pre-
guntado una v e z por un T i r a n o , qué metal sería
mejor para una e s t a t u a , respondió : Aquel de que
se fundieron las de Harmodio y Aristogiton. Pregun-t
tado cómo usaba Dionisio de los a m i g o s , respon-
dió : Como costales de harina , que quando están lle-
nos , los cuelga , y quando vacíos, los arroja. Habien-
do un recien casado escrito sobre la puerta de su
habitación', Hercules Calinico, hijo de Júpiter habita
aqui: nada malo entre , añadió D i ó g e n e s á conti-
nuación : Después de la batalla el socorro. Al amor
del dinero lo l l a m a b a , la metrópoli de todos los ma-
les. Viendo en una hostería á un p r o d i g o q u e co-
mía aceytunas, le d i x o : Si asi hubieras comido t no ce-
naras asi.
23 D e c í a , que los hombres buenos son imágenes
de los Dioses : y ¿si .amor ocupación de desocupados*
Preguntado q u é cosa es miserable en esta v i -
da , respondió : El viejo pobre. P r e g u n t a d o también
qué animal muerde mas perniciosamente , res-
p o n d i ó •: De los bravios el calumniador ; de los do-
mados el adulador. Habiendo una .ocasión visto dos
centauros m u y mal p i n t a d o s , d i x o : Quál de estos
es Chirón ? Decia , que una Oración hecha para con-
seguir favores ., es un dogal, almibarado. A l vientre l o
llamaba , Caríbdis de Ja vida. Sabiendo que D í d í -
*5" J u e
g° á e
palabras, que y en otro , Quál de estos es
e n un sentido d i c e n , Quál de peor? p u e s x>'t ' s i g n i f i c a t a m -
v
estos dos es el centauro Cbironl bien peor.
DE DIÓGENES 1AERCIO. 31
mo Había sido preso por a d ú l t e r o , dixo : De su
propio nombre es digno de que lo cuelguen a 6
. Pregun-
tado por qué causa es el oro de color p á l i d o , res-
pondió : Porque tiene muchos que lo buscan 3,7
. Vien-
do á una muger en silla de m a n o s , d i x o : No es
la jaula ajustada d la fiera. C o m o viese á un escla-
vo fugitivo que estaba sentado junto á u n p o z o ,
le dixo : Mozo mira no caigas. V i e n d o en los ba-
ños un muchacho ladroncillo d e ropa , le d i x o :
Vienes por algún poco de ungüento 6 de ropa ? a 8
24 Habiendo v i s t o una v e z unas mugeres ahor-
cadas en un olivo,, dixo : Oxala que todos los arbo-
les traxesen este frutal V i e n d o á uno que solía r o -
bar las vestiduras á los m u e r t o s , le dixo ;
Á qué venís „ amigo ? Por ventura
Pretendes desnudar algún difunto ? 2 9
Preguntado si tenía algún criado ó criada , dixo
que n ó : y replicándole q u e quién lo llevaría al
sepulcro quando m u r i e s e , respondió : El que nece-
site de casa. Habiendo visto á un joven m u y her-
moso que dormía sin que nadie lo cuidase., lo,
despertó dicíen dolé : Levántate,
No sea que durmiendo
«6" D i g n o es d e q u e l o c u e l - labras entre «U«V»«T¿ir } unguin—
guen d e su n ó m b r e l a ; didimis* tillo} ó uncioncilla , y &kk'ip¿lnrt
47 Quia niültos babet insi* otra ropa 6 vestidura.
diatores. "Olí «M»VS *XSI 1«¿t iim. 39 E s e l v e r s o 3 4 3 . del lib.
ClvAtúorlotf,
1 0 . de la Ufada , r e p e t i d o a l
A8 E s otro j u g u e t e de pa- 387. del mismo libro.
32 riBRo vi.
Por detras con su dardo alguien te hiera, (a)
A uno que prevenía miíchos y preciosos comesti-
bles , le dixo :
Presto , hijo, morirás, que tanto compras*
Disputando Platón acerca de las Ideas, y usando
de las Voces mesalidad y vaseidad, dixo : 2 o , ó
Platón, veo la mesa y el vaso > pero nó la mesalidad
ni la vaseidad. Á esto respondió Platón : Dices
b i e n ; pues tienes ojos con que se ven el vaso y;
la m e s a ; pero no tienes mente con que se entien-
den la mesalidad y vaseidad. Preguntado por uno,
quie'n le parecía que había sido Sócrates , respon-
d i ó : Un loco. Preguntado q u á h d o deben casarse los
hombres , respondió : Los jóvenes todavía nó : los
viejos nunca. Preguntándole u n o qué quería , y
dexarse dar una bofetada , respondió : Un morrión*
V i s t o un m o z i t o q u e se adornaba m u c h o , le di-
xo : Si lo haces por .los hombres , es inútil : si por las
mugeres y malo. V i e n d o á un otro joven á quien le
salían los colores al rostro , le dixo.: Ten animo que
ese es d color de la virtud.
25 Habiendo una v e z oido á dos A b o g a d o s ,
los condenó á entrambos diciendo : El uno nada
ha quitado : el otro nada ha perdido. Preguntado
qué vino le gustaba m a s , respondió: El ageno.
A uno que le d e c í a , Muchos se burlan de tí, le
respondió : Pero yo no soy burlado. A otro que
(a) Es el verso pg. del v a d o , ó a c o m o d a d o a l caso p r e -
lib. 8. de la Ilíada, algo t r o - senté.
DE DIÓGENES IAERCIO. 33
decía que el vivir es malo , le dixo : No el vi-
vir, sino el vivir, mal. A los que le instaban á
que buscase un esclavo que se le había huido,
les respondió : Cosa es ridicula que pudiendo Ma-
nes vivir sin Diógenes , no haya Diógenes de poder
vivir sin Manes. Estando comiendo aceytunas, c o -
mo le sacasen una t o r t a , arrojó las aceytunas,
diciendo:
Cede al momento, ó huésped,
A los tiranos el lugar que ocupas 3
°.
Y aun a n a d i o :
Azotó la acey tuna % í
.
Preguntado qué raza de perro era la s u y a , res-
pondió : Quando hambriento, Melitense 3 2
: quando
harto, Molásico/ También soy de aquellos perros que
muchos alaban: pero por el trabajo no se atreven á
salir con ellos á caza; y asi, ni conmigo podéis vi-
vir por miedo de los trabajos.
26* Preguntado si los sabios comen tortas,
r e s p o n d i ó : De todo, como los demás hombres. Sien-
do igualmente p r e g u n t a d o , por q u é los hombres
30 E s el verso 4 0 . d e las significar l a I n c l i n a c i ó n d e l o s
Fenisas de Eurípides. perros de Malta , no o b s t a n t e
31 T a m b i é n este e s medio q u e hubo o t r a M e l i t e . T a m b i é n
verso d e H o m e r o , aplicado á parece h a y aqui un e q u í v o c o ;
significación d i v e r s a . H a l l a s e e n pues /ttMlaiir xwííici llaman t a m -
l a Ufada, lib. g . v. 3 6 6 . , y se bien a l p e r r i t o f a l d e r i t o y d e r e -
r e p i t e en e l lib. 8. v. 45. c r e o . Molosico, esto e s , morde-
3a E s m a s probable quiso dor y j f e » o , c o m o l o s d e M o l o s i á .
JOMO II.:- E
34 XIBRO vi.
socorren á los m e n d i g o s , y nó á los Filósofos,
dixo.: Porque ser cojos y ciegos bien lo. esperan; pe-
ro hacerse Filósofos no lo esperan. Estaba pidiendo
á un a v a r o ; y como este se escusase, le d i x o :
Hombre, para comer te pido , no para el sepulcro.
Objetándole uno el que habia hecho moneda f a l -
s a , le d i x o : Hubo tiempo en que era yo tal, qual
tú ahora, pero qual yo soy ahora, no serás tú nun-
ca. Guipándolo otro sobre lo m i s m o , d i x o : Tam-
bién antes (b) me meaba encima, y ahora nó. Ha-
biendo ido á A l i n d o , como viese las puertas g r a n -
des , siendo la ciudad pequeña, d i x o : Ó varones
Mindiosl cerrad las puertas, no sea que la ciudad se
salga poy ellas.
27 Habiendo una v e z visto á u n ladrón de
purpura cogido en el h u r t o , d i x o :
Una purpurea muerte 3 3
,
T una Parca, violenta.lo cogieron.
R o g á n d o l e Cratero se viniese á v i v i r con e'l, res-
pondió : Más quiero yo lamer sal en Atenas , que
disfrutar con Cratero mesas abundantísimas. Habien-
do i d o á ver al R e t o r i c o Anaxímenes q u e era
m u y recio de c u e r p o , d i x o : Danos también á no-
sotros pobres un poco de tripa; y con eso tú te ali-
(b) Esto es,.quando era i n - quitando toda la g r a c i a á la r e s -
f a n t e . K«í 7íf haíftw Sxlln' áxA«— puesta.
»ír, tú. A q u i í*TI» significa ait- 33 E s e l v e r s o 83. dellib.
tea, olim , quondam, y n ó ce- de la litada,
lerius c o m o algunos e n t e n d i e r o n ,
DE DIÓGENES LAÉRCIO. 3J
¿eraras, y a nosotros nos seras útil. D i s p u t a n d o en
cierta ocasión el mismo Anaxímenes, levantó D i ó -
genes en alto iin pedacito de pescado salado 3 +
,
con lo qual se le v o l v i ó él auditorio : y como
Anaxímenes se indignase, dixo Diógenes : Un óbo-
lo de pescado salado disolvió la disputa de Anaxíme-
nes. Notándole uña v e z de que comía en el f o -
ro, r e s p o n d i ó : En el Joro me cogió la hambre.
28 Dicen algunos que es s u y o lo siguiente.*!
Habiéndolo visto Platón lavando unas y e r b a s , se
le acercó y le d i x o : Si sirvieras á Dionisio, cier-
to no levarías yerbas ; mas e'l, acercándosele t a m -
bién , le respondió: T si tú lavaras yerbas, se-
guramente no sirvieras á Dionisio. Á uno que le
dixo que muchos se reían de e'l le respondió: T %
acaso de ellos los asnos : pero ni ellos se cuidan de los
asnos, ni yo de ellos. V i e n d o á un joven que fi-
losofaba , le d i x o : Grandemente \ tú induces á los
adoradores del cuerpo á la belleza del alma. Admi-
rando u n o los muchos votos que había en S a -
m o t r a c i a , d i x o : Muchos mas habría si también los
hubieran puesto los que perecieron. Algunos atribu-
y e n esto á Diagoras Melio 3 S
.
29 A un joven hermoso que iba á un b a n -
34 Tápi «f.
X p e q u e ñ a del m a r E g é o , cercana
3g Efectivamente Cicerón, al Chérsoneso. Habia allí una
lib.$. De nat. Deor. L o a t r i b u - c u e v a , en donde sacrificaban a
ye á D i a g o r a s , y pone l a r e s - Hécate. Suidas.
puesta misma. S a m o t r a c i a e s isla
E 2
36 XIBB.0 VI.
cjuete, le díxo : Peor volverás . 36
C o m o este v o l -
viese el día siguiente, y le dixese : fui, y no vol-
ví peor, le respondió: Si peor nó, mas laxo sí 3 7
.
Pedia algo á un hombre d u r o ; y como e'ste le
dixese, Si me lo persuadieres; le respondió : Si yo
pudiera persuadirte algo, te persuadiera que te aho-
garas. Volvía de Lacedemonia á A t e n a s ; y como
.uno le preguntase de dónde venia, y á dónde iba,
íespondio : Vengo de los hombres, y voy á las hem-
hras (a). V o l v i e n d o de los Juegos Olímpicos le
preguntó uno si habia concurrido mucha gente,
'á que respondió: Gente mucha: hombres pocos. D e -
cía que los voluptuosos son semejantes á las higueras
que nacen en los despeñaderos, de cuyo fruto no go--
za el hombre, sino que se lo comen cuervos y vui-
tres. Habiendo Frine (b) dedicado en Delfos una
V e n u s de o r o , Diógenes la puso esta inscripción:
SE HIZO DE LA INCONTINENCIA DE LOS GRIEGOS.
V i n i e n d o una v e z á e'l A l e x a n d r o , y díciendo-
l e : To soy Alexandro r aquel gran Rey; le respon-
dió : T yo Diógenes el can. Preguntado que' hacía
para que lo llamasen can, respondió : Halago á los
26 Xí/paif tir«í»|(i! j Cfaíron te , ampltor , laxior.
volverás : y también , Peor vol-
verás. Xílpují , significa un cen- ymamuñliv. Del quarto ó pieza de
tauro que hubo ebrio y vinoso los hombres al de las mageres.
llamado Eurution ; y asi mismo Vitruvio, lib. 6. cap. 1 0 .
significa ¡peor. Véase la nota ag. (b) F u e una c e l e b r e r a m e -
37 Eurution significa en par- r a .
3>E D I Ó G E N E S IAERCIO. 37
que dan, ladró á los que no dan, y á los malos los
muerda.
30 C o g í a higos de una h i g u e r a ; y como el
guarda le d i x e s e : De ella poco hace se colgó un
hombre, respondió: Pues yo la dexaré pura. Vien-
do que un Olimpióníco miraba mucho á una r a -
mera, d i x o ; He aquí el carnero belicoso como es lle-
vado del cuello por una muchacha vulgar. Decía, q u e
las meretrices hermosas son semejantes al v i n o -
miel envenenado z S
. Comiendo una v e z en el f o -
ro , las gentes que estaban allí lo llamaban per-
ro repetidas veces : pero e'l les dccia í. Vosotros sois
los perros, que estando yo comiendo me estáis al rede-
dor. C o m o dos m u y afeminados se escondiesen de
é l , les dixo : No temáis, que el perro no come acelgas.
C o m o le preguntasen de dónde era cierto m u -
chacho estrupado, respondió: De Tegea 39
, Ha-
biendo visto que uno que había sido palestríta
m u y floxo profesaba M e d i c i n a , le d i x o : Qué es
estol ahora vences tú á los que te vencieron en otro
tiempo! V i e n d o al hijo de una meretriz que t i -
raba una piedra á la gente , le dixo : Mira no
des a tu padre. A un muchacho que l e enseña-
ba una espada que le había dado su amante, le
d i x o : La espada es bella, pero el puño feo (c). A l a -
3B 6*ya ¡¡u» ,
0 lethali. (c) E s un e q u í v o c o d e l a p a -
39 Juguete de palabras. T e - labra ^ q u e significa mango,
g é a e r a una c i u d a d d e A r c a d i a , ó puño , y t a m b i é n dadiva ó
y tegos significa el lupanar. don recibido.
38 XJBRÓ VI.
bando algunos á quien le había dado socorro, d í -
x o : T no me alabais á mi que soy digno de recibir-
lo! C o m o uno le pidiese el palio que le había
prestado , d i x o : Si me hiciste gracia de él, lo ten-
go : si para usarlo, lo uso. U n bastardo prohija-»
do 4 0
le dixo que tenia o r o en el p a l i o : á q u e
respondió -.Verdad es: por eso duermo sobre él.
31 Preguntado qué había ganado de la F i l o -
sofía , respondió : Quando nó otra cosa , á lo me-
nos he sacado el estar prevenido á toda fortuna. Pre-
guntadole de donde e r a , respondió : Ciudadano
del mundo. Sacrificando unos para conseguir d e
los Dioses un hijo , íes d i x o : T no sacrificáis por
quál deba ser ese hijo! Habiéndosele una v e z pe-
dido cierto impuesto publico , dixo al Recau-
dador :
A los otros desnuda:
Pero de Héctor apartarás tus manos
D e c í a que las rameras son reynas de los Reyes; pites
piden quanto les da la gana. C o m o los Atenienses
decretasen que Alexandro era Libero-Padre 4 2
, di-
xo : Hacedme á mi Serápis. Á u n o que le afeaba
el que entrase en lugares Inmundos, le respon-
dió : También el sol entra en los albañales y no se
4 0ráíCoM/utf'ou"iitüt l(iró»1of áwts y o c a s o p u d o h a b e r m a y o r ma—
Supposipitio quodam ipsi dicen- l i c i a d e i o q u e p a r e c e en l a r e s -
te, &c. V é a s e S u i d a s e n d i c h a puesta d e D i ó g e n e s .
v o z . C o n s t a q u e estos soliañ p r o - 41 Verso de Homero,
h i j a r s e ad pcederantiam: e n c u - 4a Aúnnt Dionisio, ó B a c o .
)
DE DIÓGENES I.AERCIO. 39
ensucia. Estando cenando en un templo , como
le sacasen el pan c o r r o m p i d o , lo cogió y a r r o -
jó diciendo:. En el templo no debe entrar cosa in-
munda. A uno que le d e c i a , fi'losó/as sin saber co-
sa alguna, le respondió : Me arrogo la ciencia;y
esto también es filosofar. Á otro que le trahia y
encargaba un m u c h a c h o , diciendole que tenia t a -
lento , y era de m u y buenas costumbres, le d i -
x o : Pues para qué necesita de mil
3* Solía d e c i r , que los que dicen cosas buenas y
no las hacen, no se diferencian de una cítara; pues
esta ni oye ni siente. Entraba en el teatro contra
la gente que salia; y preguntado por q u e ' , res-
pondió ; Esto tengo resuelto hacer toda mi vida.
V i e n d o una v e z que cierto joven se afeminaba
m u c h o , le dixo : No te afrentas de hacerte peor de
lo que naturaleza te hizoí Ella te hizo hombre, y
tú te fuerzas á ser mugerl V i e n d o q u e uno m u y
imprudente acordaba un salterio y l e dixo : No
tienes vergüenza de que acordando los sones á un ma-
dero, no concuerdas tu animo con la vida 4 3
! Á uno
que decia era inepto para la Filosofía , le d i x o :
Pues por qué vives si no piensas en vivir bien ? Á
otro que menopsrecíaba á su p a d r e , Je d i x o : No
tienes vergüenza de menospreciar, á aquel por quien
tú eres tan sabio ? V i e n d o á un joven dotado de
hermosura, y que hablaba cosas feas , le d i x o :
43 Con la vida honesta.
4° IIBEO vi.
No te afrentas de sacar de una vayna de marfil una
espada de plomo*. Motejado de que bebía en la ta-
berna , respondió: T en la tienda del Barbero me
corto el pelo.
33 N o t a d o de que había recibido de A n t í p a -
tro u n palio p e q u e ñ o , d i x o :
No deben desecharse
Dones esclarecidos de los Dioses
Habiéndole uno dado un encontrón con u n ma-¡
d e r o , y dichole después, guarda, guarda; le d i o
e'l un palo c o n su báculo , diciendo también:
Guarda, guarda. Á uno que rogaba continuamen-
te á una r a m e r a , le dixo : Por qué anclas alcan-
zar , miserable , una cosa, de la qual vale, mas ca-
recer*. Á uno m u y u n g i d o con ungüentos o l o r o -
sos , le dixo : Mira no sea que la fragancia de tu
cabeza cause hedor en tu vida. D e c i a , que los escla-
vos sirven á sus amos, y los hombres malos * á sus s
deseos. Preguntado por qué los esclavos 4 6
se lla-
maban Ándrapodas , respondió : Porque tienen los
pies de hombre i y el alma como tú que me lo pregun->
tas. Pedia una mina á un p r o d i g o } y como éste
le preguntase, por qué á los otros pedia un óbo-
lo , y á él una m i n a , respondió : Porque de los
otros espero recibir otra vez: pero si he de recibir de
ti otra vez, sóbenlo solamente los Dioses. Objetan-*
44 V e r s o 66. del Ub. 3. de 46 F a l t a esta v o z en el t e x -
la Ufada. t o : s e suple p o r e l i p s i s .
¿¿ gavtovc.
DE DIÓGENES fcÁERCIO. 41
dolé que el pedia y Platón n o , d i x o : T a m b i é n
e'l p i d e : pero es
La cabeza acercando
Para que los demás no lo conozcan.
Viendo á u n archero i n h á b i l , se sentó junto ai
blanco diciendo : No sea que me hiera. Decia que
los amantes s o n unos infelices en orden á sus d e -
ley tes.
37 Preguntado si la muerte es m a l a , respon-*
dio: Cómo será mala, quando estando presente no es
sentida* Habiendo Alexandro venido repentina-
mente á su presencia, y dichole, No me temes* le
preguntó si era bueno ó malo: diciendo aquel que
b u e n o , respondió Diógenes : Pues Jtl bueno quién
le teme* Decía que el saber es para los jóvenes .tem-
planza, para los viejos consuelo, para los pobres
queza, y para los ricos ornato. A Dídimo notado
de adultero, que curaba un ojo enfermo á una
muchacha, le dixo : Mira no sea que curando el
ojo á la doncelfo , corrompas la pupila. Diciendole
uno que era perseguido de sus propios amigos,
d i x o : T qué hemos de hacer, si ya es preciso usar de
los amigos del modo mismo que de los enemigos*. P r e -
guntado que' es lo mejor en los h o m b r e s , res-
p o n d i ó : La libertad en el decir 47
' . Habiendo e n -
trado un ctia en una escuela, como viese m u -
47 u*pfwU en p r o p i e d a d s i g - parte ; pero bien puede inter-
tufica la confianza y sattsfac— apretarse d e o t r a s m a n e r a s .
(ion propia tomada en buena
TOMO !!« p
4 a
I I BRO VI.
chas Musas en ella y pocos estudiantes, dixo í
Con los Dioses 4 8
, maestro, tenéis muchos discípulos.
38 Solía hacer todas las cosas en publico,
tanto las de Ceres, quanto las de V e n u s , valién-
dose de estos argumentos: Si el comer no es ab-
surdo alguno, tampoco lo será comer en el foro. Es
asi que el comer no es absurdo : luego ni lo es en el
foro. Executando á menudo con las manos ope-
raciones torpes á vista de las gentes, decia: Oxa-
lá que estregándome el vientre cesase de tener ham-
bre ! Atribuyensele ademas otras cosas, que fuera
largo traher aqui por ser muchas.
39 Decia que la exercitacion es en dos ma-
neras ; una del alma , y otra del cuerpo. Que
en esta exercitacion del cuerpo se conciben f r e -
quentes imaginaciones q u e dan fácil soltura p a -
ra acciones valerosas; por lo qual es Imperfecta
la una sin la o t r a , no obstante que el buen h a -
b i t o y la fortaleza se agregan al alma ó al cuer-
po á quienes pertenecen. D a b a sus pruebas de
que del exercicio á la fortaleza se pasa fácilmen-
t e ; pues veía que en las A r t e s mecánicas y otras
adquieren los Artesanos no poca destreza con el
exercicio continuado. Que los Flautistas v . g. y
los Atletas se diferencian entre s í , al paso que
se exercitaron con mas ó menos aplicación á su
48 S»? e«7? t r a d u c i d o l i t e r a l - Dioses, d maestro, tenéis «ja-
m e n t e c a r e c e de g r a c i a : d e b e chos discípulos, esto es,contan-
entenderse a s i : Gracias á los do las Musas por discípulos,
DE DIÓGENES XAERCIO. 4.3
trabajo. Y que si estos hubiesen trasladado al
alma el exercicio, no hubieran trabajado inútil
é imperfectamente. A s i , concluía, que nada a b -
solutamente se perfecciona en la vida humana
sin el exercicio; y que e'ste puede conseguirlo
todo. P o r lo q u a l , debiendo nosotros v i v i r feli-
ces abandonando los trabajos Inútiles y siguien-
do los n a t u r a l e s , somos Infelices por demencia
propia. A u n el mismo desprecio del deleyte p u e -
de sernos gustosísimo una v e z acostumbrados;
pues así como los acostumbrados á vivir v o l u p -
tuosamente con dificultad pasan á lo contrario;
asi también los exercítados contra los deleytes fá-
cilmente los desprecian.
40 Estas cosas d e c í a , y aun las practicaba
abiertamente; siendo con ello un falsificador de
moneda, que no daba menos estimación á la na-*
tural que á la legitima; y afirmando que su vida
se conformaba con la de Hercules, que nada prefería
á la libertad. Decia que todas las cosas son de
los sabios 5 afianzándolo con los argumentos ar-
riba puestos, á saber: Todas las cosas son de los
Dioses-, los Dioses son amigos de los sabios, y las co-
sas de los amigos son comunes entre ellos : luego to-
das las cosas son suyas. Semejantemente disputaba
acerca de las L e y e s , porque sin ellas no puede
gobernarse la República. Decia asi : Sin ciudad
de nada sirve lo ciudadano ó urbano: la ciudad son
los mismos [ciudadanos : sin Leyes de nada sirve la
F 2
44 xiB 10 vi.
ciudad ó los ciudadanos: luego las Leyes son cosa in*
dispensable en la ciudad.
. 41 ; Tenia por cosa pueril la n o b l e z a , la g l o -
ria mundana , y demás cosas a s i , diciendo son
adornos de la malicia ? : y 4
concluía, que solo
la República natural es la buena en el mundo ° . s
Decía que las mugeres debieran ser comunes, sin
tener cuenta con el matrimonio 5 1
: sino que ca-
da qual usase de la que pudiese persuadir; y por
consiguiente que fuesen también comunes los h i -
jos. Q u e no es mal alguno tomar cosas de los
t e m p l o s : comer de todos fos animales; y aun car-
ne h u m a n a , como constaba por costumbre de
otras naciones; pues, en la realidad todas las co-
sas están unas en o t r a s , y entre sí se partici-
pan & z
. L a carne, v. g. está en el p a n , y el pan
en las y e r b a s ; y asi en los demás c u e r p o s , en
todos los quales por ciertos ocultos poros pene-
tran las partículas y se coevaporan y unen. E s -
t o lo hace manifiesto en su Tiestes, si acaso son
suyas las tragedias que se le a t r i b u y e n , y no de
Teüsco Egineta su a m i g o , ni de Pasifonte Lu-
49 Porque debaxo del e s p e - opinión sigue P l a t ó n e n su Re-
c i o s o a b i t o de noble , c a b a l l e r o , publica , lib. g . , no haciéndose
h i d a l g o , & c . suelen a n i d a r los c a r g o de que el m a t r i m o n i o es
mayores vicios y licencias. e l p r i n c i p i o y basa d e l a s o r i e -
go A ñ a d o la v o z , natural, dad humana,
q u e es l o que q u i e r e d e c i r D i o - ¡52 O p i n i ó n de A n a x á g o r a s ,
genes. que refuta Lucrecio t lib. 1.
51 La misma disparatada v. 875.
DE DIÓGENES 1AERCT0. 4§
clano , de quien afirma Favorino en su Historia
varia, escribió después de muerto Diógenes.
42 Menospreció la M ú s i c a , la G e o m e t r í a ,
la Astrología y semejantes, como inútiles y no
necesarias. Era prontísimo en ocurrir á lo que
se le objetaba, como consta de lo antedicho. Su-
frió constantemente la venta de sí mismo, quan-
do navegando á Egina fue cogido de piratas, c u -
y o Capitán era Scirpalo , y vendido en Creta. E n
esta ocasión , preguntándole el pregonero , qué
sabia hacer, r e s p o n d i ó : Mandar á los hombres r y
señalando con el dedo á cierto Corintio que p a -
saba por. allí muy bien vestido (era el X e h í a -
des que diximos arriba) dixo : Véndeme á este:
este necesita de amo. Comételo en efecto- X e n í á d e s :
llevóselo á C o r i n t o : ló h i z o preceptor de sus h i -
jos y administrador de toda su casa. Portóse e n
?
ella de manera , que Xeníades decia por todas
partes: El buen Genio vino á mi casa.
43 Refiere Cleomenes en su libro intitulad©
Pedagógico •,. que sus amigos quisieron rescatarlo,
y que e'l los trató de necios, diciend'o, que los
leones no son esclavos de los que los mantLnen, smo-
que estos lo son dt los leones; pues es cosa de escla-
vos el temer, y las fieras son temidas de los hothbrcs.
Tenia una persuasiva marabillosa , t a n t o , que á
qualquiera embelesaba fácilmente con sus pala-
bras. Por t a n t o , se refiere, que un tal Onesicri-
tOjEgineta, envió á A t e n a s uno de sus dos hi-
46 XIBRO VI.
j o s , llamado A n d r o s t e n e s , el q u a l , luego que
o y ó . á Diógenes , se quedó a l l í : que envió des-
pués al otro hermano que era el m a y o r , llama-
do Felisco, de quien y a hicimos memoria, y se
quedó también: y finalmente, fue allá el mismo
Onesicríto, y no menos se quedó con sus hijos
á estudiar la Filosofía. T a n t o hechizo contenia la
loqueia de Diógenes.
44 También fue discípulo suyo Focíon ape-
llidado El bueno 5 3
: Stilpon Megarense, y otros
muchos ciudadanos. Dícese que murió á los n o -
Venta años de su edad. A c e r c a del modo de su
muerte h a y variedad de pareceres. H a y quien d i -
ga que habiéndose comido crudo un pie de b u e y ,
se le movió cólico y murió de ello. O t r o s dicen
que detuvo la respiración : y de estos es tam-
bién Cecridas Megalopolitano ó Cretense, el qual
en sus Meliambos dice:
Cierto no lo .sufría, en otro tiempo
El Símpense, el llevador de palo.
El doblado, el que en publico comía"
Pero murió ferrando
Fuertemente sus dientes y sus labios,
T oprimiendo el aliento. Hijo de Jove
Diógenes fue sin duda , y Can celeste.
Otros dicen que queriendo repartir un pulpo á
los perros, le mordió uno el tendón del p í e , y
«53 xp»»"Ii*.
D i DIÓGENES UVERCIO. 47
mUrío de ello. Pero sus a m i g o s , según A n t i s t e -
nes en las Succesiones, asienten más á que detuvo
la respiración.
45 V i v í a en el C r a n í o que es un gimnasio
que hay cercano á C o r i n t o : y como sus amigos
viniesen según acostumbraban, y lo hallasen c u -
bierto con su p a l i o , no lo tuvieron por dormi-
do , porque era muy poco dormidor 5 4
: y asi,
tirándole el p a l i o , vieron que habia espirado, y
sospecharon que el mismo se habia muerto por
deseo de dexar la vida. Dicen que se movió allí
quéstion entre sus amigos acerca de quien lo ha-
bla de e n t e r r a r , de manera que casi vinieron á
las manos: pero habiendo acudido los padres de
estos y algunos señores, l o enterraron junto á la
puerta que conduce al Istmo» Erigiéronle una c o -
l u n a , y sobre ella un perro de marmol Pário.
Después también sus paisanos lo honraron con
estatuas de b r o n c e , poniendo esta inscripción;
Caducan aun los bronces con el tiempo;
Mas no podran, Diógenes, tu gloria
Sepultar las edades •, pues tú solo
Supiste demostrar á los mortales
Facilidad de vida,
T ala inmortalidad ancho camino.
M í Epigrama á él en metro Proccleumatico e s ;
I Diógenes, ea, dime,
¿4 nilahls xa) ¿i»;.!;.
48 1IBR0 VI.
Qué muerte á los infiernos te conduxol
2 De un perro la cruenta mordedura.
Dicen algunos que en su muerte mandó arrojasen
su cadáver sin darle sepultura , para que todos
los animales participasen de e'l: ó bien lo metie-
sen en un h o y o cubriéndolo c o n un poco de pol-
v o . O t r o s , que lo echasen al Eliso para ser útil
á sus hermanos s s
. Demetrio trahe en sus Colom-
brqños, que el mismo día en que. murió Alexan-
dro en Babilonia., murió Diógenes en C b r i n t o .
L o cierto e s , que en la Olimpiada C X I I L era y a
viejo. .
46 Corren de el estos l i b r o s : Diálogos i n t i -
tulados Cefalion , Ictias , Grajo, Leopardo^ La plebe
Ateniense, República.*, Arte .Moral, De la riqueza.,
Amatorio, Teodoro , Hípsias , Aristarco., De Ja muer-
te., Cartas. Siete tragedias, á saber, Helena, Ties-
tes, Hercules, Aquiles, Medea, Crisípo, y Edípo.
Pero Sosícrates en el libro primero de las Succe-
A sus h e r m a n o s los p e r - s e n t i d o . D e b e pues d e c i r : O que
ros q u e r r í a e n t e n d e r : -pero a r r o - lo metiesen *en algún boyo y lo
j a n d o l o al r i o , sería útil á -los cubriesen con un poco de polvo,
p e c e s , nó á los p e r r o s . A s i , los para que fuese útil á sus ber-
ilustradores de L a e r c i o enmien- manos. Otros dicen fue echa-
dan.de v a r i o s modos e l t e x t o , do al Eliso. Menagio añade,
sin duda trastornado. Sigo la que este r i o E l i s o és el que c o r -
correecion de Samuel.Bochart r e por S i c i o n junto a l i s t m o , n o
que m e p a r e c e la mejor ; pues .el de Á t i c a , puesto q u e D i ó g e -
solo con anteponer un p e r i o d o á nes murió en Corinto, como
o t r o que se l e pospone en e l t e x - Laercio y Demetrio dicen,
t o común , q u e d a corriente él
DE DIÓGENES LAERCIO. 49
siones, y Sátiro en el quarto de las Vidas, dicen
que nada de esto es de Diógenes. Las tragedillas,
dice Sátiro , son de Filisco E g i n e t a , discípulo de
Diógenes. Socíon en su libro séptimo dice que solo
son de Diógenes las obras siguientes : De la vir-
tud , De lo bueno , Amatorio , Él pobre , Tolomeo,
Leopardo, Cas andró, Cefalian, Filisco, Aristarco , Si-
sifo, Ganimédes, Cbrios, y Cartas.
47 H u b o cinco Diógenes. E l primero, n a t u -
ral de A p o l o n i a , fue Fisico. El principio d e s ú s
escritos es : Lo primero que ha de practicar el que
va á escribir de alguna materia , es poner de ella un
principio incontrastable. E l segundo fue Sicionio, y
escribió Del Peloponeso. E l tercero este de q u e he-
mos tratado. E l quarto fue E s t o y c o , natural de
Seleucia, aunque llamado Babilónico por la cer-
canía de ambas ciudades. E l q u i n t o , de T a r s o ,
y escritor de Questiones Poéticas, con sus soluciones.
A t e n o d o i o dice en el libro octavo De los Paseos , s 6
que nuestro Filosofo iba siempre m u y l i m p i o , á
causa de que se ungia.
$6" Véase l a nota 4. a Ja nodoro s i e m p r e c i t a L a e r c í o e l
Vida de Platón. D e este A t e - lib.%. d e esta o b r a Z t e los paseos.
TOMO IT.-. G
5 O I I B R O VI»
M Ó N I M O .
i M
ónímo Síracusano , discípulo de D í ó - '
g e n e s , fue domestico de un Banquero Corintio,
como dice Sosícrates . X e n í a d e s , que fues
quien
compró á D i ó g e n e s , iba muchas veces á su casa;
y como refiriese allí las virtudes de a q u e l , su
p o r t e , y su admirable eloquencia, induxo á M ó -
nirno á su amor. A l punto p u e s , aparentando
demencia, comenzó á derramar la moneda y dinero
del b a n c o : hasta que despedido por su a m o , se
fue á Diógenes. También siguió mucho á Crates
C í n i c o , y demás de esta Secta; de lo qual tomó
motivo su amo de tener por cierta su locura.
Salió varón sabio: t a n t o , que aun Menandro el
C ó m i c o h i z o memoria de él. A s i habla en uno
de sus dramas intitulado Hipocomo:
i Fue Mónimo, ó Filón, un varón sabio,
Despreciado de todos,
Con su zurrón pendiente.
1 He aqui ya tres zurrones, i . Pero hablaba
Símiles elocuentes : y es seguro,
Par Dios, que no hallo dicho
Comparable al, Conócete á tí mismo,
i E n las e d i c i o n e s a n t i g u a s g a r e s que S o s í c r a t e s B o d i o e s -
Se lee Sócrates p o r Sosícrates. c r i b i o Las Succesiones de los Fi-
H i z o esta c o r r e c c i ó n I s . C a s á u - losofos.
bono , constando d e m u c h o s l u -
DE DiÓGENES LAERCIO. $1
T a este semejantes.
Fue sórdido y mendigo ademas de esto,
Ta todo lo demás tuvo por fasto.
Fue tan c o n s t a n t e , que despreciando la gloría
mundana, anelaba solo la verdad. Escribió a l g u -
nas cosas jocosas que encerraban sentido serio.
D o s libros De los apetitos ó pasiones; y otro de
Exhortaciones.
O N E S I C R I T O .
1 O n e s i c r í t o , en sentir de algunos , fue
E g i n e t a ; pero Demetrio de Magnesia lo hace de
Astipalea. Fue también uno de los mas hábiles dis-
cípulos de Diógenes. Parece hubo entre él y X e n o -
fonte alguna semejanza; pues militó con C i r o y
Onesícrito con Alexandro. A q u e l escribió la Ciro-
pedia , éste el modo con que fue nutrido A l e x a n -
dro. A q u e l hace el encomio de C i r o , y éste el de
Alexandro. A u n en la locución se acerca mucho
á Xenofonte; y solo se estima menos que éste
al modo que una copia se estima menos que el
autógrafo.
2 También fueron discípulos de D i ó g e n e s ,
Menattdro el cognominado Drimo, admirador de
Homero: Hegesias Sinopense, por sobrenombre
Gloyo i y Fílísco E g i n e t a , y a mencionado.
G 2
5 A
1IBHO VI.
CR A T E S .
i C o a t e s , hijo de A s c o n d o , T e b a n o , fue
igualmente discípulo del C a n . Pero Hipoboto d i -
ce que no fue discípulo de Diógenes , sino de
Brison A q u i v o . Corren de el estos versos jocosos;
Es noble la ciudad Z u r r ó n llamada.
Fastosa, aunque mugrienta,
Bella , amena , fecunda, y nada tiene.
No entra en ella demente parásito,
Ni pedicón obsceno
Que de bardaxerías se glorie.
Traduce sin embargo
Ajos, higos y panes,
Entre quienes no hay guerras mutuamente í
Ni se mueven las armas
Por pedazos de cobre ni por gloria.
T a m b i é n es suyo aquel D i a r i o sabido de todos q u e
dice:
Asienta minas diez al cocinero,
y al Medico una dracma.
Pon al adulador cinco talentos, .
y al consejero, humo.
Póngasele un talento á la ramera,
y un trióbolo al Filosofo se ponga.'
i Llamábanle abridor de puertas porque se en-
traba en todas las casas para dar correcciones..
T a m b i é n son suyos estos v e r s o s ;
D E DIÓGENES X A E R C I O . 53
Quanto estudié foseo, y quanto pude
Aprender con tr/bajo y con estudio.
La vanidad fastosa
Se llevó las demás felicidades.
Y lo que le había producido la Filosofía i
Un chcnice me ha dado de altramuces,
1
T de otra cosa alguna no cuidarme.
T a m b i é n corre como s u y o lo d e :
La hambre quita el amor , y si nó, el tiempo*.
T si usarlos no puedes , toma el lazo.
Floreció hacia la Olimpiada C X I I I . Antistenes d i -
ce en las Succesiones ,. que C r a t e s , habiendo visto
en una tragedia á Telefo con un esportillo en la
mano ,. y miserable en todo lo demás , se dio á
la Filosofía Cínica. A s i , vendido su patrimonio
( p u e s era hombre de cuenta) y juntados hasta
200 talentos , los distribuyó entre sus conciuda-
danos. Filosofó con tanta constancia , que el Cor
mico Filemón h i z o memoria de e'l, diciendo i
En verano llevaba ropa burda,
T delgada en invierno,
. Para tomar liciones de templanza^
Diocles dice , que Diógenes le persuadió que die-
se sus posesiones para pasto de g a n a d o s , y si te-
nia dineros lo arrojase al mar. Dicese que A l e -
xandro destruyó la casa de C r a t e s , como Filipo
x D e l chénice tratamos e n l a nota 1 3 . ola Vida de Diógenes.
54 XIBRO VI.
la de HIparchias s
.
3 Muchas veces apaleaba á sus parientes por-
que venian á removerlo de su i n s t i t u t o , y per-
severaba constante en e'l. Demetrio de Magnesia
d i c e , que depositó su dinero en casa de un B a n -
quista , con la condición de que lo diese á sus
hijos sí eran i d i o t a s ; mas en caso de ser Filósofos,
lo distribuyese al pueblo. Eratostenes refiere, que
habiéndole nacido un hijo llamado Pasicles , de
Hipárchia de que hablaremos , quando fue y a
crecido , lo llevó á casa d e una esclava , y le dixo
que este era el casamiento que su padre le d a -
ba. Porque el premio de los adúlteros trágicos son
los destierros y muertes : el de los cómicos , e l
meretricio : y el de la adulación y embriaguez, la
demencia K Grates t u v o un hermano llamado P a -
a E n las edicciones W e s t e - ta , ú otra,
niana y Lipsiense añade el i n - 3 M e n a g i o sospecha con f u n -
térprete latino l a d i c c i e n , des- damento que el texto no está
tructa; pero no estando en el aqui íntegro. P i e n s o que C r a t e s
t e x t o griego ni versiones anti- d a n d o á su hijo p o r m u g e r u n a
g u a s , se debe mirar como su- esclava , quiere mostrar que e n
plida , que puede ser buena ó ninguna especie de drama p o d i a
mala. Y por q u é razón en la ser su condición s a c a d a al t e a -
destruccion de T e b a s , patria d e t r o ; pues ni e r a c a s a m i e n t o d e
C r a t e s , n o pudo Alexandro m a n - noble ni d e i n g e n i o . L o s erro-
dar se perdonase l a casa d e é s - r e s d e los g r a n d e s d a n a s u n t o á
te , como Filípo la d e H i p a r - las tragedias ; y los d e l p u e b l o
chía en la destrucción d e M a r o - ingenuo á l a s c o m e d i a s : los e s -
n e a su p a t r i a ? E l L e c t o r p o d r a clavos nunca son protagonistas
suplir la palabra que le acó- d e ninguu d r a m a ; pues nada p u -
mode, sea destructa, serva- d i e r a n i n t e r e s a r sus c a s o s .
DE DIÓGENES XAERCIO. j¡ g
slcles , que Fue discípulo de Euclídes; y de quien
Favoríno en el libro segundo de sus Comentarios
trahe una cosa chistosa. E s , que como pidiese n o
se' qué al Director del gimnasio , le tocó los mus-
los : mas indignándose é s t e , dixo Pasícles r Qué
es estol no son los muslos tan tuyos como las rodi-
llas!
4 Decía Grates , que es imposible hallar uno que
no haya errado ; sino que todos son como la granada,
en la qual, andando el tiempo , siempre se pudre uno
ú otro grano. Habiendo u n a v e z irritado al Cita-
rista N í c ó d r o m o , recibió un bofetón: mas él se
pegó con pez en la frente u n rotulo que decia:
NÍCÓDROMO LO HACIA 4
. Perseguía de Industria
con dicterios á las r a m e r a s , exercitandose c o n
esto á sufrir injurias. Á Demetrio Faleréo que le
envió pan y v i n o , le respondió con e n f a d o :
Qxalá que las fuentes manasen panes ! Se sabe q u e
siempre bebió agua. L o s Jueces de Atenas s
lo r e -
prehendieron porque Iba cubierto con una saba-
na : á los quales respondió : También os mostraré yo
á Teofrásto cubierto con una sabana. N o creyéndolo
ellos , los conduxo á una tienda de Barbero donde
á la sazón se estaba Teofrásto cortando el pelo . &
4 F r a s e t o m a d a d e los P i n - badas.
tores y E s c u l t o r e s a n t i g u o s q u e
en sus obras solían poner v . g .
6 S e suple , que estaba cu-
sfpeles faciebat, como que no bierto con una sabana, esto e s ,
las daban por p e r f e c t a s y aca- los paños d e l B a r b e r o .
5 6 LIBRO VI.
C o m o lo azotase en Tebas el Director del gim-
nasio (ó bien Eutícrates en G o r i n t o ) ' y lo arras-
trase de un p i e , sin alterarse en nada , repetía:
Por el umbral sagrado,
Cogido por los pies lo conducía . 7
Pero Diocles dice que quien lo arrastró fue M e -
nedemo Eretriense; pues siendo este hermoso, y
pareciendole á Crates que Asclepiades Fliasio se
servia de e'l, tocándole los muslos, le d i x o : Aden-
tro, Asclepiades. Por lo qual indignado Menede-
mo, lo arrastró por el suelo; y e'l dixo el v e r -
so referido:
5 Z e n ó n Cítieo dice en sus Cbrios , que cosió
una v e z al palio una piel de o v e j a , sin tener
cuenta de la fealdad Era feo de rostro, y quan-
do se exercitaba en la palestra se le burlaban;
pero el levantando las manos solia decir: Confia,
Crates, en tus ojos y restante del cuerpo: tú veras
presto que estos que se burlan ahora , caerán enfer-
mos , te confesarán dichoso, y se tratarán á sí mis-
mos de cobardes. D e c í a , que se debe filosofar hasta
tanto que los Generales de exercito parezcan conduc-
tores de asnos. Que los que no tienen otra compañía
que la de aduladores están tan solos y abandonados
como los ternerillos dexados entre los lobos ; pues ni
aquellos ni estos son otra cosa que enemigos.
6 Sintiéndose y a cercano á la muerte solia can-,
1 V e r s o de H o m e r o . 8 ft/hrilf íw"í«vr"I*,
DE DIÓGENES Z.AEB.CIO» ¡J
tarse á sí mismo lo siguiente;
Vas, corcovado amigo,
Baxando á las mansiones infernales,
Por tu larga vejez doblado y corvo.
Pues por su mucha edad andaba m u y inclinado
de cuerpo. C o m o Alexandro le dixese si quería
que se reedificase su patria, respondió : T para
qué, si luego algún otro Alexandro la volverá & des-
truir\ Y:
Que él tenia por patria
El propio menosprecio y la pobreza^
Á quienes la fortuna no consume.
Y también:
Que de Diógenes era ciudadano,
A quien nunca la envidia lazos puso . 9
Hace memoria de él también] Menandro en sus Gf«
írtelos, diciendo:
Pasearás conmigo-
Cubierta con tu palio*
Qual la muger de Crates con su Perro.
C a s ó sus hijas con sus discípulos,
Dándoles treinta dias para prueba,
como él decía.
p E s t o es , era ciudadano d a d a p o r D i ó g e n e s , c o m o se d i -
de Pera, ó zurrón, ciudad fun- x o arriba.
TOMO II, H
XI B R O TI.
5*
METRÓCLES.
i. IVfetrócles, discípulo de C r a t e s , y her-
mano de Hipárchia, habia antes estudiado cotí
Teofrásto Peripate'tico, donde estuvo á pique de
perder la vida. Fue el caso, que estando un dia.
en la l i c i ó n , se le escapó una ventosidad involun-
tariamente. T a n t o fue el rubor y pena que de.
ello le sobrevino, que se cerró en un quarto con
animo de dexarse morir de hambre. Sabidolo C r a -
t e s , entró á e l á fin de consolarlo; y habiendo
comido antes altramuces , lo procuró: persuadir., 7
primero con palabras d i c i e n d o l e ' q u e ' n i n g ú n ab-
surdo haBia cometido; antes sería cosa monstruo-
sa no despedir, los flatos según la naturaleza: y
luego soltando también él su flaío, lo curó de
o b r a , y lo alentó c o n razones. Desde entonces
fue su discípulo, y salió u n celebre Filosofo.
2 Flecarán én el l i b r o primero de sus Chrios afirma,
que Metrócles quemó todos sus escritos, diciendo:
Imágenes soñadas
Es todo esto, y furas niñerías.
A l g u n o s dicen que lo que quemó fue lo que ha*
bia apuntado oyendo á T e o f r á s t o ; y que d i x o ;
Ven al punto, Vulcano 1
:
Tetis te necesita.
i Este verso de H o m e r o lo m o s e n su V i d a , §. 4. E s el
dixo también P l a t ó n , como v i - j 9 2 . d e ! lib. id. de la Ufada.
DE DIÓGENES I A É R C I 0 . <¡ 9
Decía t fwáj ¡«wáj /«• adquieren por dinero, corno
la casa: otras con el tiempo y aplicación , como las
Disciplinas. Que las riquezas son nocivas si de ellas
no se hace buen uso. M u r i ó y a v i e j o , sofocándose
el mismo. T u v o por discípulos á Teombróto y á
Cleómenes. D e T e o m b r ó t o lo fue Demetrio A l e -
x a n d r i n o : y de C l e ó m e n e s , T i m a r c o Alexandri-
nó y Echécles Efesino, que también o y ó á T e o m -
bróto. D e éste lo fue M e n e d e m o , de quien tra-
taremos adelante. Fue también celebre entre ellos,
Menípo Sinopense.
H I P Á R C H Í A .
I También H i p á r c h í a , hermana de M e t r ó -
c l e s , se dexó llevar de los discursos de Crates.^
ambos eran naturales de Maronea. Agradábale
tanto la vida y conversación de C r a t e s , que nin-'
guna ventaja de sus pretendientes, las riquezas,
la nobleza, ni la hermosura la pudieron apartar
de su proposito; pues Crates era todas estas c o -
sas para ella. A u n amenazaba á sus padres que"
se quitaría la vida si no la casaban con él. F i -
nalmente , como sus padres rogasen á Crates que'
la removiese de su resolución, hizo éste quanto
p u d o ; . m a s nada consiguió. Sacó por ultimo t o -
dos sus muebles á su presencia, y la d i x o : Mi~
H 2
6o i l B R o vr.
ra \ este es el esposo; y estos sus bienes consulta con-
tigo misma-, pues no podras ser mi compañera sin abra*
zar mi instituto. Eligiólo ella al p u n t o ; y tomando^
su vestido, andaba con Crates, usando publicamente
del matrimonio, y concurriendo ambos á las cenas.
2 Hallóse pues en un. convite que dio L i s i -
m a c o , en que también estaba T e o d o r o el apelli-
dado Ateo, al qual propuso el argumento s i g u i e n -
te : Lo que pudo hacer Teodoro sin reprehensión de inr
justo, lo puede hacer Hipar chía sin reprehensión de in-
justa: hiriéndose Teodoro á si mismo no obró injus-
tamente: luego tampoco Hlpdrchia obra injustamente
hiriendo á Teodoro. A esto nada opuso T e o d o r o ,
contentándose con* tirarla de la r o p a : pero ella
n o se asustó ni turbó como m u g e r , sino que c o -
mo T e o d o r o la dixese: ,
Eres la que dexaste
La tela y lanzadera?
Respondió : To soy, Teodoro: te parece por ventura,
que he mirado poco por mí en dar á las ciencias el
tiempo que había de gastar en la tela *. Estas y otras 1
muchas cosas se refieren de esta Filosofa . 2
i P a r e c e a l u d e esto á l a r e s - m i s m o contexto manifiesta. Mé-
puesta que d a á C a d m o su h i j a nagio para separarlas hace va-
Agave en l a tragedia de E u r i - rías c o r r e c c i o n e s en e l t e x t o ab-
p i d e s i n t i t u l a d a L a s Bacantes, solutamente arbitrarias. En la
a Soy del sentir d e K ü h n i o V i d a de Zenón Estoyco también
acerca de qué estas dos Vidas se i n c l u y e n la d e Aristón , la
de Metrocles é Hiparchia son de H e r i l o , y la d e Dionisio,
p a r t e d e la d e C r a t e s , c o m o el
DE DIÓGENES 1AERCIO. 6l
3 D e Crates corre un libro de Cartas , en las
quales filosofa excelentemente; y el estilo se acer-
ca mucho al de Platón. Escribió también Trage-
dias por un estilo elevadisímo y filosófico} por
cxemplo estos versos:
No es mi patria una torre ó una casa;
Si que todos los pueblos de la tierra
Me sirven de mansión y de triclinio.
M u r i ó muy viejo , y fue enterrado en B e o d a .
M E N I P O.
- 'i M e n í p o , también Cínico , y originario
'de Fenicia , fue esclavo como dice A c a i c o en sus
Morales y y Diocles añade que su amo fue Pónti>
co , y se llamó Bato. C o m o por su mucha codi-
cia pidiese importunamente , pudo hacerse T e b a -
no . N o ha quedado de Menípo cosa de impor-
z
tancia : sus libros están llenos de chocarrerías
como los de Meleagro coetáneo s u y o . Hermipo
dice que M e n i p o se h i z o y fue llamado usurera
diario . Practicó también la usura m a r í t i m a , to-
2
mando prendas, con lo qual juntó mucho dinero.
Finalmente , puestole asechanzas, fue privado de
todo , y se ahorcó de pena. Y o le he hecho los
.versos siguientes:
i A saber , salió d e e s c l a - a »juff«í««n^»». D e b i a d e prffs-
vitud redimiéndose , y s e hizo t a r d i n e r o á p l a z o y usura d i a r i a ,
ciudadano de T e b a s . Jo qual n o es h o y desconocido.
6v LIBRO Vi/
Por ventura conoces á Menipo,
Oriundo de Fenicia , y Can Cretense!
(Usurero diario lo llamaban)
Pues en Tebas perdió quanto tenia.,
Abiertas las paredes de su casa.
Si la naturaleza, conociera
Del perro , crees tú que se colgara} . 3
A l g u n o s dicen que los libros que andan en su
nombre no son.suyos,,, sino de Dionisio y Zopí-t
ro , Colofonios , que habiéndolos escrito por pa-
satiempo , se los entregaron ,á e'l , como suficien^
teniente capaz de ponerlos en orden. . _ :
2 Hubo tres Menipos. E l primero es el qué
escribió las cosas de Lidia compendiando á X a n -
to . El segundo e'ste de que hemos tratado. El
4
tercero fue Sofista Stratonice'o , oriundo dé Cá^
ría. El quarto , Estatuario. El quinto y sexto P h v
tores , de quienes Apolodoro hace memoria.
3 L o s libros de nuestro Cínico son t r e c e ; á
saber, Funerarias; Testamentos; Cartas elegantes , en
persona de los Dioses, á los Físicos , Matemáticos,
y Gramáticos ; La generación de Epicúro ; La supers-
3 P a r e c e quiso decir , que l i b r o s sobre las c o s a s d e L i d i a ,
s i e n d o C í n i c o , no d e b i a c o l g a r s e d e los quales h i z o c o m p e n d i o d i -
por haber p e r d i d o sus bienes, c h o M e n í p o . A s i , no son o b r a s
d e b i e n d o b a s t a r l e el z u r r ó n , E l d i v e r s a s las q u e p a r e c e i n d i c a e l
haberse colgado indica que no texto diciendo: ¡ ypí-^ns "1
era Cínico verdadero. **f' AvtSt ¡ *.*< g¿rtor 'mlí^ifims,'
4 X a n t o había escrito quatro
D E , DIÓGENES IAEHCIO. 63
tinosa celebración: Epicúrea del dia vigésimo del mes ; s
y otras obras.
M E N E D E M O .
1 rVfenedemo fue discípulo de Caloro L a m p -
saceno. Diose á la superstición en tanto extremo,
que según H i p o b o r o , iba por las calles vestido de
Furia , y diciendo que venia del infierno á observar
los pecadores , para luego baxar allá y -contárselo á
los demonios. Su vestido, era una túnica talar de c o -
lor obscuro , c e ñ i i a con una z o n a encarnada : en
ía cabeza un casquete A r c á d i c o , que tenia bor-
dados ó texidos los doce Signos-, coturnos tragir
eos , barba larguísima, y con un báculo de fres-
no en la mano.
2 Hasta aqui las Vidas de los Cínicos en par-
ticular : pondremos en común ahora sus dogmas,
pues y o juzgo que esta fue Secta Filosófica ; y
nó , como quieren algunos , Cierto modo de vida.
Son pues de sentir los Cínicos , que se deben q u i -
tar de la Filosofía los tratados L ó g i c o s y Físicos,
( y en esto no difieren de A r i s t ó n C h l o ) empleán-
dose solo en la Moral : lo qual unos lo atribu-
y e n á Sócrates, y Diocles á Diógenes , afirmando
que este d i x o , debemos inquirir
Qtíé se hace malo ó bueno en nuestra casa.
g D e esto se t r a t a en l a m i s m a V i d a d e E p i c u r o .
64 LIBRO TI.
También reprueban las humanidades 1
: y atin d i -
ce Antistenes que los que nacieron templados * ni
aun deben saber las l e t r a s , para no pervertirse
c o n lo ageno. Quitan igualmente la Geometría,
la Música y demás A r t e s semejantes. Por lo qual
Diógenes á uno que le mostró u n h o r o s c o p i o , le
dixo : Útilísima cosa es esa para que no nos falte que
cenar. Y á otro que se gloriaba de M ú s i c o , le
dixo:
La humana ciencia rige las ciudades;
Pero las cantilenas , ni una casa.
3 Establecen por Fin el vivir según la virtud,
eomo dice Antistenes en su Hercules , lo mismo
que los Estoycos ; pues h a y cierta analogía entre
estas dos Sectas: y asi llamaron al Cinismo , un
camino compendioso, ó un atajo para la virtud. De
la misma suerte v i v i ó Zenon Citie'o. Gustan así
mismo de una vida fácil y simple , usando de la
comida sobriamente , y de solo palios. Menospre-
cian la riqueza , la gloria y la nobleza. Muchos
de ellos se contentan con y e r b a s , y siempre be-
ben agua fria. N o buscan otro albergue que el
que ocurre , aunque sea una tinaja, como D i ó g e -
nes ; el qual d e c i a , que es propio de los Dioses no ne-
cesitar de nada, y de los que se parecen d los Dioses
necesitar de poquísimas cosas. A s i e n t a n , que la vir-
x T¿ sj-xvxxi* |U*0i'i««l*. V e a - Arístípo.
se la nota p. á la V i d a de 2 »¿ppw«t.
DE DIÓGENES lAERCIO. 6 $
tud es enseñable (como dice Antistenes en SU' Her-
cules) y que también es amisible. Que el sabio es digno
de ser amado, no peca*, es amigo de sus semejantes, y
nada dexa al dominio de la fortuna 3
. Á las cosas
medias entre la virtud y el vicio las llaman indi-
ferentes, como igualmente A r i s t ó n C h í o .
4 Estos fueron los Cínicos : pasemos y a á los
E s t o y c o s , el primero de los quales fue Z e n ó n x
discípulo de Crates.
3 V i t r u v i o en el p r e f a c i o d e l l i b r o 6*.
TOMO H. :
I
66
LIBRO SÉPTIMO.
Z E N O N .
I ^Tenón, hijo de Mnaseo ó Demeo > natu-
ral de Cítio , corta población Griega en C h i p r e
habitada de Fenicios. T u v o la cerviz inclinada
hacia un lado , como dice T i m o t e o Ateniense en
el libro De las vidas. Y A p o l o n i o de T i r o escrí-?
be que era delgado de c u e r p o , de más que media-
na estatura , y moreno de color : por l o qual h u -
bo quien lo llamase sarmiento Egipcio , como dice 1
Crisípo en el libro primero De los Refranes. T e n i a
las piernas gruesas y duras, pero de pocas fuer-
zas. P o r lo q u a l , dice Perseo en sus Comentarios
sobre los convites, que escusaba muchas veces con-
currir á ellos. Dicen que gustaba mucho de los hi-
g o s frescos , y de estar al sol
i L a d i c c i ó n »XIOX«Í#I» , q u e tempranas. P u e d e ser v o z c o m -
p o n e L a e r c i o , d a t i v o plural d e puesta d e »x«s, sol, y del p a r -
*>IIOXBÍSS , n o s e h a l l a e n o t r o a u - ticipio del verbo xaiV«<, arder,
tor, caso que sea legitima. L o s quemarse, abrasarse, & c . ( asi
intérpretes n o se conforman e n l o usa H e s í o d o 8»>. v . ¿ g ^ . ) y
su significado. En mi versión significar que Zenón gustaba d e
sigo á T o m a s Aldobrandini que los higostiernos ó f r e s c o s , y t a m -
es , apricationibus. Tanaquilo bien d e los secos a l sol. V é a s e
F a b r o q u i s i e r a l e e r U * í a i t , acey- adelante la nota a p .
tunas. Otros traducen , frutas
DE DIOGENES LAERCIO. 67
2 Fue pues , como hemos d i c h o , discípulo de
Grates: luego lo fue de S t i l p ó n , y de Xenócrates
por espacio de diez años , según dicen algunos,
de c u y o numero es Timocrates en su Dion; aña-
diendo que también o y ó á Polemón. Hecatón , y
A p o l o n i o T i r i o en el libro primero De Zenón d i -
cen , que habiendo consultado el Oráculo acerca
de lo que debia practicar para conseguir una v i -
da f e l i z , le respondió la d e i d a d , se asemejase á los
muertos en el color : lo qual entendido , se entregó
todo al estudio de los libros antiguos.
3 El unirse con Crates fue de esta manera:
habiendo comprado una porción de purpura, c o n -
duciéndola de Fenicia á A t e n a s , naufragó junto al
puerto Pire'o. Subió á la ciudad (era de unos 30
años de edad) se sentó en la tienda de un merca-
der de libros , y se puso á leer el libro segundo
de los Comentarios de Xenofonte. C o m o la obra le
gustase mucho , exclamó diciendo : Dónde, dónde
se hallan ahora estos hombres*. Pasaba á la sazón por
allí Crates , y señalándoselo el Librero , le dixo:
Sigue á ese. Desde entonces fue y a discípulo de C r a -
tes: y aunque aptísimo para la Filosofía , era de-
masiado honesto para el descaro Cínico. A s i , que-
riendo Crates curarlo de ello , le dio una olla de
lentejas para que la llevase por el Cerámico ; mas 2
a E l C e r á m i c o e r a un c e l e - rian e n la g u e r r a , y d e algunos
bre parage dé Atenas donde e s - otros,
t a b a e l s e p u l c r o d e los q u e mo-
I 2
*58 1IBRO VII.
viendo que se avergonzaba y encubría, hirió y
quebró la olla con el báculo. C o m o Zenón echase
á correr , cayéndole las lentejas piernas abaxo,
3
le dixo C r a t e s : Qué huyes, Fenicillol no has padecido
daño alguno,
4 O y ó pues á Crates algún t i e m p o ; y habiendo
escrito estando con el sus libros De la República, le
decían algunos jocosamente, que los habia escrito
sobre la cola del Perro . Ademas de la República e s -
4
cribió lo siguiente : De la vida según la naturaleza.
Del apetito , ó De la naturaleza del hombre : De las
pasiones : De lo conveniente: De la ley : De la disci-
plina griega : De la vista: Del universo : De las se-
ñales : Dogmas Pitagóricos : Universales: De las dic-
ciones : cinco libros De problemas Homéricos : Dis-
cursas Poéticos. T a m b i é n son suyas las Soluciones ar-
tísticas : dos Elencos i Comentarios > y los Morales de
Crates. Hasta aquí sus escritos.
5 A b a n d o n ó finalmente á Crates ,. y o y ó á los
arriba dichos por espacio de veinte a ñ o s ; y cuen-
tan que decia : Después de haber naufragado es quan-
do navego felizmente. A l g u n o s quieren dixese esto
d e Crates. Otros afirman que mientras vivía en
A t e n a s supo la pe'rdida de su n a v e , y dixo : Bien
hace lafortuna que me impele á la Filosofía. Retirándose
3 De la v o z p « I W , cbor- sobre la Cinosura, ó estrella p o -
reando, c o n s t a e r a n lentejas c o - l a r j frase a m b i g u a que puede
cidas , y con caldo. significar l a c o l a d e l a U r s a m e -
4 JTT¡ lít 1«W xvrU ESFW , & c . ñor , y la Secta Cínica.
DE DIÓGENES 1AERCI0. 69
pues a l pórtico Pecíl (llamado también Pisianactío;
y Pecíl por las pinturas de Polignoto *) comenzó
á pronunciar alli algunos Discursos , con desig-
nio de que aquel lugar fuese frequéntado de gen-
tes ; y a que baxo de los treinta Tiranos habian
sido muertos en él hasta mil y quatrocientos c i u -
dadanos. Concurrían ademas sus discípulos; y por
esto fueron llamados Estoycos , asi como antes se 6
llamaban Zenonios por causa de su n o m b r e , como
atestigua Epicúro en sus Epístolas. Y aunque tam-
bién se habian antes llamado Estoycos algunos Poe-
tas que vivieron alli , como dice Eratostenes en
el l i b r o octavo De la Comedia antigua j pero l o s
discípulos de Zenón dieron mayor celebridad á
este nombre.
6 T u v i e r o n en suma veneración á Zenón los
A t e n i e n s e s , tanto que depositaron en su poder
las llaves de la ciudad , y lo honraron con una
corona de o r o , y una estatua d e bronce. Dicese
que sus paisanos hicieron lo mismo 7
(estimando
u n ornamento tener la imagen de tal v a r ó n ) : : y
aun los Citiéos que habitaban en Sidón. A m ó l e
no menos A n t í g o n o , y concurría á oirlo siem-
pre que venia á Atenas 5 y le h i z o muchas I n s -
g %r 1T •¡MiKi'xii o-loS. L l a m a b a -
} 6 P o r el p o r t i c a , que en
s e poicile , que significa vario, griego s e l l a m a »1o¿ , {stoá).
por la v a r i e d a d d e pinturas que 7 Sería e n su m i s m a patria
en él habia d e mano de Pólig- Cítio , ó bien los C i t i é o s q u e
noto y Micon. vivían en Atenas.
70 IIBRO VII.
tandas para que se fuese con e'I. Escusóse dé esto;
pero le envió á Perseo hijo de Demetrio , uno
de sus discípulos , también C í t i é o , el qual flore-
ció en la Olimpiada C X X X . , siendo Z e n ó n ya
anciano. L a carta de A n t í g o n o á e'I según la trahe
Apolodoiro de T i r o en sus escritos acerca de Ze-
n ó n , es como se s i g u e :
• Él Rey Antígono á Tienen Filosofo : gozarse.
7 « C r e o bien que en fortuna y gloria te exce-
d o ; pero que te soy m u y inferior en la eloquen-
cia , en las disciplinas , y en la perfecta felicidad
que tú posees. A s i , he tenido por conveniente el
llamarte á vivir conmigo , suponiendo que no te
resistirás á mi súplica. Procura pues de todos mo-
dos venirte á mi casa, teniendo por s e g u r o , que
no solo te recibiré y o por mí maestro , sino t a m -
bién todos los Macedones. Quien al R e y de M a -
cedonia i n s t r u y e , y guia por el camino de la v i r -
t u d , es claro que también conduce y prepara sus
vasallos al v a l o r ; pues qual fuere el R e y , tales
son por la mayor parte sus subditos."
8 Y Zenón respondió a s i :
Zenón al Rey Antígono: gozarse.
« A p r u e b o el anhelo que tienes de aprender, en
quanto deseas abrazar la verdadera y fructuosa
DE DIÓGENES I.AERCIO. 71
erudición , n ó la vulgar q u e pervierte las costum-
bres. Quien está ansioso de la Filosofía, y se ale-
xa de aquel decantado deleyte que afemina los
ánimos de tantos j ó v e n e s , es claro que no solo se
inclina á lo noble por naturaleza, sino también
por elección. U n a naturaleza noble que tiene me-
diana aplicación , sí es instruida debidamente , en
breve llega á una perfecta adquisición-de la v i r -
tud. Y o , á la v e r d a d , me hallo débil de cuerpo
á causa de la vejez, pues s o y o c t o g e n a r i o , y de
n i n g ú n modo estoy y a para, vivir c o n t i g o ; pero
te envío algunos de mis condiscípulos 8
, q u e se-
guramente no me son inferiores en l o s d o t e s del
a l m a ; y en los del cuerpo se me aventajan. Si e s -
tás con ellos , no tardarás en llegar á la felici-
dad perfecta."
«? L o s que le envió fueron Perseo 9
, y Filo-
nidas T e b a n o , de quienes hace memoria Epieúro»
c o m o amigos de A n t í g o n o , en su Carta á Aris-
tóbolo su hermano. H e creído oportuno traher. aquí
el Decreto de los Atenienses acerca de Z e n ó n ,
que es del tenor siguiente:
8 «wa;oxa<riSf. p u l o s u y o , sino d i s c í p u l o , y a u n
9 P e r o éste no era c o n d i s c i - esclavo.
7 2 I.IBEO VII.
D E C R E T O .
10 «Siendo A r c o n t e A r r e n í d a s , la T r i b u de
« A c a m a n t e en su quinta Prefectura, en la deca-
í d a ultima de Memacterion 1 0
, y el dia 23 del
« M a g i s t r a d o , la Curia de los Presidentes H i p o n
«hijo de Cratisteles, XumpeteoTí, y demás de l a
« A s a m b l e a , T r a s o n hijo de T r a s o n Anaeeense*
«decretaron diciendo. = Por quanto Zenón Citiéo
v>bijo de Mnaséo, ha estado muchos años filosofando
« f » la ciudad , y se ha portado en lo demás como
iihombre de bien,, ha exhortado á la virtud y tem-
planza con sus lecciones á los jóvenes concurrentes á
^instruirse, proponiendo á todos su propia vida por
mi mejor modelo , siempre conforme á su doctrinat.
nFausto y feliz ha parecido al pueblo ensalzar á Ze-
nnón Citiéo hijo de Mnaséo, y honrarlo por ley con
nuna corona de oro, por su mucha virtud y sabidur
'lyria, y construirle sepulcro .publico en el Cerámico.;
nPara hacer la corona y edificar el sepulcro ya tiene
v>el Pueblo dada comisión á cinco ciudadanos Atenien*
nses. Este Decreto sea grabado en dos colunasi
«por mano de Quadratario 1 1
publico : y podra
10 Según G a z a y Petavio, crii'irflyyfi^ai, traduzco asi por
es S e t i e m b r e : según E s c a l í g e r o , haberse escrito en colunas, d o n -
cuya sentencia es la mas r e c i - de había de permanecer. P o r la
b i d a , es O c t u b r e . m i s m a c a u s a p o n g o l a v o z qua-
11 A u n q u e el t e x t o no d i c e -dralaño q u e se daba 3 los e s -
a b s o l u t a m e n t e grabar, sino ins- culpidores de letra.
DE DIÓGENES LAERCIO. 73
«poner la una en la A c a d e m i a ; y la otra en el
«Liceo. L o s gastos de estas colunas los satisfará
«el Administrador p u b l i c o ; para que todos sepan
«que el Pueblo Ateniense honra á los varones
«buenos tanto v i v o s como después de muertos.
«Para el edificio han sido comisionados T r a s o n
« A n a c e o , Filocles P i r e é o , Pedro A n a f l i s t i o , M e -
«don A c á m e n s e , y M i c i t o Simpaleteo. = D i o n
«Peanie'o." Hasta áqui el Decreto.
11 A n t í g o n o Caristio dice que el mismo Z e -
nón no negó ser Citie'o; pues habiendo sido u n o
de los que contribuyeron para restaurar el e d i -
ficio de unos B a ñ o s , y grabadose en una c o l u -
na el nombre de Zenón Filosofo , quiso se añadie-
se Citiéo. Hallándose una v e z necesitado Crates
maestro suyo , tomó Z e n ó n una cobertera c o n -
cava de a c e y t e r a , y andaba:
Recogiendo dineros para alivio
De las necesidades del maestro.
Dicen que quando pasó á Grecia tenía mas de
mil talentos, con los quales comerciaba por mar.
N o comia mas q u e , u n panecillo con miel; y be-
bía un poco de v i n o generoso. Rara v e z se sir-
v i ó de m u c h a c h o s , y solo una ó dos veces usó
de una e s c l a v i t a , por no parecer aborrecedor de
las mugeres. É l y Perseo habitaban en una mis-
ma c a s a , y como éste enviase á su retrete u n a
muger tocadora de flauta, la despidió, y la re-
mitió al mismo Perseo. Dicese que era fácil de
TOMO. II. K
74' LIBRO. VII.
conducir á qualquiera parte, de manera, que A n -
t í g o n o banqueteaba muchas veces con e'l, y a m r
bos se pasaban á otros convites á casa de A r i s -
tocles Citarista; pero luego se retiraba. Q u e evi-
taba la multitud de g e n t e s , y se sentaba en la
grada mas alta 1 2
, ahorrándose con esto la mitad
de la molestia: ni paseaba mas que con dos ó
tres. A algunos aun les exigia dinero para dis-
tribuirlo á los circunstantes á fin de que no lo
oprimiesen 1 3
, como dice Cleantes en el libro
Del dinero. C o m o lo circuyese una turba de g e n -
tes , señalando con el dedo en lo alto del pór-
tico una cerca de madera quitada del rededor de
una a r a , d i x o : Esa cerca en otros tiempos estaba en
medio; pero por quanto alli daba estorbo, fue pues^
ta á parte : asi vosotros, si os quitáis de en medio,
me estorbareis menos. .
12 Habiéndolo saludado Democáres hijo de
L a c h é t o , y d i c h o l e , que si tenia, precisión de de-
cir ó escribir algo á A n t í g o n o e'l lo llevaría t o -
do ; desde que lo o y ó , y a nunca mas habló con
e'l. Cuéntase t a m b i é n , que después de la muerte
de Zenón dixo A n t í g o n o : Ó que espectáculo he
perdido! Y pidió á los Atenienses por medio de
T r a s o n su Embaxador, le construyesen sepulcro
en el Cerámico. Preguntado también por que' lo
13 Pudo ser en el teatro, en ra los oyentes,
la escuela, ó en el Pecil, adon- 1 3 Parece no podía hallar otro
de habría gradas de asiento pa- expediente peor para el intento.
DE DIÓGENES XAERCIO. 75
admiraba t a n t o , r e s p o n d i ó : Porqué habiendo 'reci-
bido de mí muchos y grandes dones, ni se engrió, ni
. alcitto nunca.
13 Era Z e n ó n m u y diligente en I n q u i r i r , y
exáctisimo en todo. Por esto T i m ó n en sus Sá-
tiras 1 4
habla de e'I a s i :
A una Fenisa vi, vieja golosa,
Entre las sombras de fastoso orgullo.
Que todo lo apetece: mas vacio
Se mira su canasto miserable^
X ella con menos alma que scindapso 1 S
.
Disputaba exacta y cuidadosamente con Filón D i a -
léctico , y estudiaban juntos : y asi fue m u y ad-
mirado de Zenón el j o v e n , n o . m e n o s que D i o -
doro su maestro.
14 Llevaba siempre en contorno varias gen-
tes andrajosas y miserables 1 6
, como dice el m i s -
mo Timón a s í :
Para juntar consigo densa nube
De pobrisimas gentes, que asi mismo
Eran de la República las heces.
Era de aspecto melancólico y áspero, y de fren-
te rugosa : sumamente p a r c o , de manera, que t o -
do respiraba en él una poquedad barbárica con
socolor de economía. Si reprehendía á alguno era
concisa y brevemente > pero como trayendo la co^
14 h 1t7s o-íxwít. timacion. También es una yer—
mríí-\n era un pequeño ba parecida á la yedra,
instrumento músico de poca e s - 16 7v/í»f ii «f i
f T t
K 2
f6 LIBRO VII.
sa de lexos : por exemplo, lo que dixo una v e z
á u n o que tenía gran cuidado de hermosearse.
Pue el c a s o , que como el tal pasase con suma
lentitud un arroyo cenagoso, dixo : Con razón te-
me el cieno, puesto que en él no puede espejarse.
15 C o m o cierto C í n i c o dixese q u e no tenia
aceyte en la aceytera y le pidiese, se lo negó*
L u e g o que aquel se f u e , dixo que considerasen qual
de los dos habia sido mas importuno . I 7
Sintiéndose
inflamado en amor de C r e m o n i d e s , permaneció
sentado e'l y C l e a n t e s , y solo se levantó Cre-
monides : admirado de ello C l e a n t e s , dixo Ze-
nón : Oygo decir á los buenos Médicos que el mejor
remedio para los que padecen tumores es la quietud.
Habiendo en un convite dos recostados debaxo
de e'l, como el que estaba á su lado diese con
el píe al i n f e r i o r , Zenón le daba á el con la r o -
dilla : vueltoseíe e'ste, le dixo Z e n ó n : Qué te pa-
rece que podra sufrir de tí quien está debaxo de tí*
Á un aficionado á los muchachos le d i x o : Si los
maestros están siempre con los niños, unos y otros pier-
den el juicio. Decia que los Discursos perfectos y ele-
gantes de los hombres son semejantes á la moneda
Alexandrina, muy hermosos y orlados á guisa de mo-
neda'-, pero no por eso mejores. Y á los contrarios
á estos los comparaba á los tetradracmos Á t i c o s ,
17 &r«iíi<rl«fM , qual se ha- el Cínico pidiendo, ó él negan-
hia portado, con menos empacho, do.
DE DIÓGENES IAERCIO. 7.7
cortados irregular mente y á la rustica ; los qua-
íes superan muchas veces á l o s Discursos rela>-
midos.
16 Disputando Aristón su discípulo muchas
cosas sin i n g e n i o , y algunas aun ciega y satis-
fechamente, le dixo : No es posible sino que tu pa-
dre te engendró estando borracho. P o r esto lo lla-
maba h a b l a d o r , siendo e'l tan breve en las pa-
labras. A un comilón que apenas dexaba nada á
los demás convidados , le quitó un pez que á la
sazón sacaron á la mesa , mostrando querérselo
comer e'l; mas como el tal lo mirase, le d i x o :
Cómo crees peder sufrir todos los dias á los compa-
ñeros , si no puedes sufrir uno solo mi hambre*. A un
joven que hacia cierta pregunta con mas c u r i o -
sidad de lo que su edad permitía , lo acercó al
espejo y le mandó se mirase: luego le d i x o : Te
parece corresponden á tu aspecto semejantes questiones*.
A uno que decia que muchas cosas de Antis-
tenes no le gustaban , produciendo una senten-
cia 1 8
de Sófocles, le preguntó si le parecía que
había en ella algo de bueno : como e'l dixese que
n o lo advertía, le respondió : No tienes vergüenza
de ir indagando y tener en la memoria alguna cosi-
lla que haya errado Antistenes, y descuidarte de apren-
der lo que ha dicho de bueno ?
17 A uno que decia le parecían demasiado
18 x$ü*<. un Obvio.
7"S LIBRO vir. ••
breves los dichos de los Filósofos, le respondió:
Es verdad: y aun sus silabas debieran ser cortas si
fuese dable. Diciendole uno , que Polemon p r o p o -
nía una cbsa y disputaba o t r a , poniendo el sem-
blante a i r a d o , le dixo : En qudnto estimabas lo que
daba ? Decia que el que disputa debe tener, como los
Actores, grandes la voz y fuerza-, pero no abrir mur
cho la boca 1 9
, como hacen los que hablan mucho y
nada ds importante. También d e c i a , que á los que
hablan bien no se les ha de dexar lugar , como
á los buenos Artistas en el espectáculo': por el
contrario, que el oyente debe ser tal para lo que
o y e , que ni aun tenga tiempo para aplaudirlo
Á un joven que hablaba m u c h o , le dixo : Tus ore-
jas se han confundido ya con la lengua 2 I
. A uno
m u y hermoso de cuerpo que decia, que no le
parecía que el sabio debia ser amado, le respon-
dió : No hay cosa mas miserable que vosotros boni-
tos.
18 Decia igualmente, que muchos Filósofos ig*
19 L o s Actores scenicos a n - que hablan bien no debieran ca—
t i g u o s , n o p u d i e n d o su v o z n a - llar nunca,y los oyentes deben
tural igualar á los m a r a b i l l o s o s estar atentísimos como en el
personages que representaban s e - teatro , e m b e b i d o s t o d o s e n lo
g u n los h a b i a n fingido los P o e - ' que o y e n .
tas , se ponían ciertas mascaras. al T « Zlí <™ i/t i ; > w 5 T f í r
con l a b o c a abierta , las quales «•mpptí»*». Como si dixera : Tu
abultaban considerablemente la lengua habla ya tanto quanto
v o z con el r i m b o m b e d e su h u e c o , tus orejas oyen , puesto que és—
20 P a r e c e que todo esto se tas oyen muchas voces á un tieni-
puede explicar d i c i e n d o ; que los po.
DE DIÓGENES 1AERCI0. 79
noran las cosas principales, y saben muy bien las pe-
queñas y fortuitas. Y aun anadia aquello de Cafe-
s i o , el qual habiendo visto á uno de sus discí-
pulos que cantaba con grande hinchazón y fuer-
z a , le dio un golpe y le dixo : No en lo grande
está lo bueno, sino en lo bueno lo grande. Hablan-
do un mozo con demasiada audacia, le d i x o : No
quiero decirte, ó mancebo, lo que me ocurre. H a b i é n -
dosele juntado un joven R o d i o hermoso y rico,
pero sin otra prenda a l g u n a , no queriendo re-
c i b i r l o , le mandó primero sentar en unas gradas
llenas de polvo , á fin de que se le manchase la
ropa , que toda era de colores: luego lo colocó
entre los m e n d i g o s , para que se la maltratasen
con sus vestidos rústicos y astrosos: hasta que
finalmente se fue el tal mancebo.
jp Decia que en todos es muy indecoroso el fas-
to 2 2
; pero singularmente en los jóvenes. Que no con-
viene exercitar la memoria en las voces y palabras,
sino el entendimiento en las disposiciones útiles, áfin
de no tomarla como si fuese un caldo, ó una vian-
da : Q u e á los jóvenes conviene usar toda com-
postura en el a n d a r , en la figura, y en el v e s -
tido 2 3
: y pronunciaba á menudo aquellos versos
del Capaneo de Euipides:
De qué vivir tenia en abundancia;
Pero de ningún modo
8o XIBRO VII.
Con la felicidad era sobervio,
Ni gastaba mas fasto que un mendigo.
Decía que nada hay mas ageno de las ciencias que
la satisfacción propia 2 4
: ni cosa mas necesaria que
el tiempo. Preguntado qué cosa es el a m i g o , res-
pondió : Un otro yo. Dicen que u n a v e z azotaba
un esclavo cogido en hurto ; y como éste dixese
que era destino suyo el h u r t a r , respondió : T,
también el ser azotado 2 S
. Decia que la hermosura es
la flor de la voz. Otros quieren que dixese, que
la voz es la flor de la belleza. Habiendo visto a l -
gunos cardenales en un esclavito de u n familiar
suyo, le d i x o : Veo alli las huellas de tu furor.-.
iViendo á uno m u y ungido de u n g ü e n t o s , d i x o :
Quién huele aquí á mugerl Preguntándole D i o n i -
sio M e t a t e m e n o , por qué solo á él no lo c o r -
regia , respondió : Porque todavía no fio de tí 26
.
Á un joven que hablaba demasiado, le dixo : Tene-
mos dos orejas y una boca para oír mucho y hablar poco..
24 E l t e x t o g r i e g o t i e n e a q u í Casio Sceptico.
»ei»o-s»t que la Poesía. M e r . C a -
3 ag P e r o S é n e c a , De conso-
saubono v i e n d o que Zenón c i t a - lat. ad Helvid. cap. i a . dice
b a c o n t i n u a m e n t e versos d e P o e - que Zenón no tuvo esclavo a l -
tas , tiene d i c h a v o z por c o r r u p - guno : acaso sería después d e
ta , y s u b s t i t u y e ¡n^m vanidad,
} enviado Perseo al R e y Antí-
y satisfacción propia. Menagio gono.
r e t i e n e e l •n¡í<riut p o r r a z ó n q u e 16 P o r q u e este se habia p a -
Z e n ó n t e n i a por i n ú t i l e s l a s h u - sado á los E p i c ú r e o s . E s t o s i g -
manidades, como veremos a d e - nifica su s o b r e n o m b r e ,
lante, §. a g . por acusación d e
DE DIÓGENES XAERCIO. 8l
20 Hallábase una v e z en un convite sin ha-
blar palabra alguna : y preguntándole la causa
de su silencio, respondió: Dirás al Rey que hay
Uno<aqui que sabe callar. L o s que le preguntaron
esto eran Embaxadores enviados por T o l o m e o , y
deseaban tener qué decir de él al R e y . Pregun-
tado de qué animo estaba contra la maledicen-
cia , respondió: Como quando un Embaxador es des-
pedido sin respuesta. D i c e A p o l o n i o Tirio., que co-
mo Crates lo apartase de Stilpón tirándolo de la
ropa , d i x o : Ó Crates\ bien es que tires los Filó-
sofos hacia tí por los oidos: quando los hayas persua- 1
dido, entonces te los has de llevar. Si me llevas por
fuerza, el cuerpo sí estara contigo; pero el alma con
Stilpón. También estuvo con D i o d o r o , , según dice
Hipobóto., con el qual estudió la Dialéctica; y
aunque y a aprovechado, iba sin embargo á oír
á Polemon sin vanidad alguna, t a n t o , que cuen-
tan dixo Polemon 1 No estás oculto Zenón: tú is
metes por las puertas del jardín vestido á lo Fenicio
y nos hurtas los dogmas.
. 21 Á cierto. Dialéctico que por medio de un
silogismo llamado el segador, le demostraba siete
ideas de Dialéctica , l e preguntó qué pdga quería;
y pidiéndole aquel cien dracmas , él le dio du-
cíentas : tanto era el amor que tenia de instruirse.
Dicen fue el primero que usó el nombre XCT-
(ftjcov a r
( c a t é c o n ) , é h i z o de él un discurso. M u -
97 Oficio ó servicio.
TOMO IU L
Bi 1IBRO VII.
daba así estos versos de H e s í o d o :
Óptimo quien aprende oyendo al sabio í
T bueno quien por sí lo aprende todo.
Pues debe preferirse , decía , aquel que puede oir bien
lo que se enseña, y aprovecharse de ello t d aquel que
por sí mismo lo aprende todo ; porque éste solo tiene
inteligencia 5 pero aquel, obedeciendo, tiene también la
práctica a 8
. D i c e s e , que preguntado , por que sien-
d o tan austero , en los convites era divertido,
respondió: También los altramuces, siendo amargos,
con el remojo se endulzan. Hecatón en el libro se-
g u n d o de sus Chrios dice también que solia rela-
xar su animo en semejantes concurrencias, y d e -
cir , que es mejor tropezar con los pies y caer, que nó
con la boca. Que una cosa bien hecha, aunque sea poco
a poco , no es cosa poca. O t r o s dicen que esto es
de Sócrates.
22 Era paclentisimo y frugalísimo , usando
de-comestibles sin preparar 3 9
, y un palio de p o -
ft8 Los versos d e Hesíodo Zenón v a fuera d e todo f u n d a -
son el 4 9 3 y ao<¡ d e su Obras mentó.
y Días. Dicen : 39 Sroi/p» 1p«?ñ xp«/¿»«s , usaba
níquel es óptimo que sabe por comida sin fuego. Meibomio pre-
sí mismo todas las cotas: tende corregir el texto que s u -
2* bueno aquel que obedece a pone corrupto, c r e y e n d o que Z e -
quien bien enseña. non no siempre usaría c o m i d a s
Zenón m u d ó el c o n c e p t o , c o m o q u e no n e c e s i t a n f u e g o p a r a p r e -
se v e en los versos del t e x t o , pararse. A u n quando esto fuese,
prefiriendo á quien estudió c o n no creo h a y necesidad de c o r r e e -
m a e s t r o , en lo qual p a r e c e q u e cion $ pues como p o r lo regular
DE DIÓGENES IAERCIO. 83
co precio , tanto que se decía de e'l:
No le acobarda ó mueve el crudo invierno y
Larga lluvia , de Febo los ardores,
Penosa enfermedad, ni quánto tienen
Los hombres en aprecio :
Antes se entrega todo noche y dia,
Siempre invicto, al estudio de las ciencias.
L o s Poetas cómicos n o echaban de ver que sus
sátiras lo ensalzaban m a s ; v . g . T i l e m ó n , que en
su drama i n t i t u l a d o , Los Filósofos, habla así:.
Pan é higos secos come, y agua bebe :
Una Filosofía nueva enseña:
Enseña á tener hambre;
T para ello discípulos recoge.
O t r o s l o atribuyen á Posidipo. Ello e s , que vino
á parar en proverbio decirse de e'l: Es mas parco
que el Filosofo Zenón. T a m b i é n el mismo Posidipo
dice en sus Transferidos: {a)
De modo , que en diez días
Nos parece Zenón mas continente.
A la verdad , e'l excedió á todos tanto en esta v i r -
usase d e c o m i d a s s i m p l e s y si a t a ; p e r o se c o n f i r m a m u c h o m a s
c o c e r , poco importaría para la d e los v e r s o s d e F i l e m ó n q u e s e
legitimidad del t e x t o común que siguen mas abaxo. E s t o mismo
u n a ú o t r a v e z c o m i e s e cosas c o - se d i c e también de P i t á g o r a s e n
cidas. P e r o q u é dificultad pudo su V i d a ,
hallar M e i b o m i o en e s t o , quan- (a) E s e l t i t u l o d e la c o m e -
d o tantos y tantos lo han p r a c - dia. Ateneo la cita en singular,
ticado? Y a se dixo arriba que El transferido.
Zenón gustaba mucho de la f r u -
L 2
&4 IIBXO VII.
i u d , como en la gravedad, y aun en la longitud
de vida : habiendo muerto á los 98 años'de edad,
y viviendo sano y sin enfermedad alguna. Perseo
en sus Escuelas de moral trahe que Zenón gobernó
la Escuela 5 8 años.
23 Su muerte fue de esta manera : saliendo de
la Escuela tropezó y se lastimó un d e d o ; luego,
dando un golpe en tierra con la mano , p r o n u n -
ció aquello de la Níobe:
He aqui que vengo ya : por qué me llamas ?
.¡V al punto murió sufocándose el mismo. L o s A t e -
nienses lo enterraron en el Cerámico , y lo h o n -
raron con los Decretos arriba puestos, atestiguan-
d o su virtud. Antípatro Sidonio también lo ala-
b ó en los versos siguientes:
Este y este es Zenón,. honor de Cítio,-
Ascendido al Olimpo en otro tiempo.
No puso , nó, á Pelion encima de Ossa->
Pues ni el valor de Alcides puede tanto,
Sino encontrando él solo por camino
La virtud que conduce á las estrellas.
O t r o s escribió Zenodoto E s t o y c o discípulo de
D i ó g e n e s , que s o n :
Tú Zenón, venerable y cano viejo,
Modo supiste hallar de contentarte
Con poco, y de dexar locas riquezas.
Tú inventaste el decir fuerte y robusto ;
Fundaste sabia y sólida tu Secta,
De libertad intrépida gran madre.
DE DIÓGENES IAEECIO. &<{
Si es Fenicia tu patria nada importa i
También lo fue de Cadmo , por quien Grecia
Ha podido escribir tanto volumen . 30
-
Y A t e n e o , Poeta epigramático , dice en común
de todos los Estóveos lo s i g u i e n t e :
Q muy sabios Esioycos,
Que sobre sacras paginas pusisteis
Prestantísimos dogmas 1 - P
Q u e solo la virtud es bien del alma :
Q u e por ella se libra
L a vida dé los hombres y los p u e b l o s . . . .
Contra lo que tenia persuadido
A muchísimos hombres una Musa 3I
*
Diciendo r que el deleyte
Es el ultimo fin de los mortales,
Y aun y o en mi Miscelánea métrica canté su muer-
te de esta forma :
Quál de Zenón Citiéo fue la muerte
Es quéstion indecisa \ Quieren muchos
Que de vejez, saliese de esta vida :•
Otros que por privarse de alimento,
%
T otros , que tropezase y que cayese,.
T dando con la mano un golpe en tierra,
Dixo : H e aqui que v e n g o voluntario;
Q u é me llamas , ó muerte, qué me llamas!
30 Cadmo llevó de Fenicia a m b a s p u e d e n significarse aqui.
á G r e c i a el arte d e escribir en Véanse los v e r s o s m i s m o s e n l a
lo" l e t r a s d e l A l f a b e t o . V i d a de Antistenes , n u m , 8.
31 Euterpe, ó Taifa ; p u e s
86 XlBRO VII.
pues h a y quien diga que murió de este modo.
Esto es lo que se cuenta acerca de su muerte :
24 Demetrio de Magnesia dice en sus Colum-
brónos que siendo Z e n ó n todavía m u c h a c h o , M n a -
y
seo su p a d r e , y e n d o á menudo á Atenas , como
Comerciante que e r a , le trahía muchos libros S o -
cráticos. A s i , y a en su patria misma estaba con
buenas disposiciones y p r i n c i p i o s , de manera , que
pasándose á A t e n a s , s e unió á Crates. Y aun aña-
de , que parece fue quien puso fin á l o s errores
acerca de las Enunciaciones. Dicen también que
solia jurar por vida de las alcaparras , asi c o m o
Sócrates por él p e r r o .
25 H a y algunos sin embargo que acusan a
Zenón en diferentes c o s a s , uno de los quales es
Casio Sceptico. Primeramente, en dar al p r i n c i -
pio de su República por inútil la disciplina encí-
clica 3 2
. L o segundo en llamar mutuos enemigos
á los c o n t r a r i o s , á los e s c l a v o s , á los estrange-
ros , y á todos los que no son buenos y apli-
cados ; haciendo con esto á los padres enemigos
de sus hijos ,, á los hermanos , de sus hermanos,;
y á los parientes, de sus parientes. A s i mismo,
en que trahe e n su República , que solo son c i u -
dadanos , amigos,, p a r i e n t e s , y libres los v i r t u o -
sos y buenos. A s i q u e , para los Estoycos los
padres e' hijos son enemigos entre sí quando unos
32 V é a s e l a nota 1. á Menedemo.
DE DIÓGENES LAEB.CIO. 87
y otros no son sabios. T a m b i é n , que establecía
por dogma el que las mugeres fuesen comunes á to-
dos , según quiso Platón en su República. Q u e e n
sus Ducientos no quiere que en las ciudades se cons-
t r u y a n templos, tribunales n i gimnasios. Q u e s o -
bre la moneda escribe asi: Se ha de decir, que la mone-
da ni se debe prevenir para cambios, ni para vi ages: y
que también manda que usen un misma vestido hombres
y mugeres,, sin ocultar señaladamente parte alguna.
16 Q u e h a y escrita tal obra suya De la Repú-
blica lo dice Crísípo en l a suya asi mismo De la
República. También disputa del amor al principio
del libro intitulado Arte de amar. Semejantes c o -
sas escribe también en sus. Diatribas* A l g u n a s d e
dichas cosas, se hallan en Casio< y e n Isidoro P e r -
gameno ,, R e t o r i c o , el qual dice a d e m a s , que A t e -
nodoro E s t o y c o , C u s t o d i o de la Biblioteca dePer-
g a m o , borró de los libros de l o s Estoycos las
opiniones menos buenas que c o n t e n í a n ; pero q u e
después fue todo restituido ,. sobrecogido A t e -
nodoro e n el delito , y puesto en sumo ries-
g o . Hasta aquí de los dogmas que sé condenaron.
27 H u b o ocho Zenones. EL primero el Elea-
te , d e . que mas adelante trataremos. E l segundo
este de quien escribimos. E l tercero R o d i o , H i s -
toriador de su patria 3 3
. E l quarto fue un H i s t o -
33 IVLOPÍ«r{rMeí*r,ó b i e n uiknt, D i o d o r o S i c u l o , l i b . <;. c i t a este
P a r e c e quiso decir q u e la e s c r i - Zenón , como también Polibio
b i o e n u n v o l u m e n ó l i b r o solo, e n los fragmentos.
88 XIBRO vii.
riador que escribió la Historia de Pirro en Italia
y Sicilia, y un Epitome de las cosas de los Romanos y
Cartagineses. El quinto fue discípulo de Grisípo,
y escribió algunos pocos l i b r o s ; pero dexó m u -
chos discípulos. El sexto fue Medico de la Es-
cuela de H e r ó f i l o , hombre de mucha inteligencia;
pero de poco método en el escribir. El séptimo
fue G r a m á t i c o , de quien andan entre otras cosas
algunos epigramas. Y el octavo Sidonio , Filosofo.
E p i c ú r e o , ilustre por su juicio y estilo.
28 L o s discípulos de Zenón fueron muchos-
pero los mas célebres son Perseo C í t i é o , hijo de
Demetrio , el qual fue según unos , pariente s u y o ,
según otros su criado , y uno de los que A n t í -
gono le había enviado por amanuense, A y o antes
de su hijo Alcioneo. D e éste se dice, que habiendo
querido A n t í g o n o experimentarlo, h i z o le anuncia-
sen fingidamente que ¡sus posesiones habían sido
devastadas por los enemigos: y como se contris--
• tase, le dixo ..: Ves como las riquezas no son cosa indU
férente"*.
29 L o s litros de Zenón son estos : Del reynari
La República de Lacedemonia: Del casamiento : De la
impiedad : Tiestes : Del amor : Exhortaciones : Diatri-
bas : quatro libros de ebrios : Comentarios : siete
libros acerca de las Leyes de Platón. T a m b i é n fue-
ron discípulos suyos Aristón C h í o hijo de M i l -
cíades , que es quien introduxo la Indiferencia. He-
rilo C a r t a g i n é s , que puso á la ciencia por Fin*
DE DÍÓGENES I.AERCIO. 89,
D i o n i s i o , que se pasó á la Secta V o l u p t u o s a ; pues
padeciendo un veemente mal de ojos , no podía
acomodarse á tener al dolor por cosa indiferente.
Sfero Bosforiano : Oleantes A s i ó hijo de Fanio,
el qual le succedio en la E s c u e l a , y á quien com-
paraba con las tablitas de cera dura , en que se graba
dificultosamente , pero retienen mucho lo grabado. Este
Sfero o y ó también á Cleantes después de muerto
Z e n ó n : hablaremos de e'l en la V i d a de Cleantes.
Hipoboto pone por discípulos de Zenón también
á A t e n o d o r o Solense , á Filonides Tebano , á C a -
lipo C o r i n t i o , á Posidonio Alexandrino , y á Z e -
nón Sidonio. Propuseme tratar en la V i d a de
Z e n ó n de todos los dogmas de los Estoycos en
general por haber sido el Fundador de esta Secta.
Existen de e'l los muchos libros arriba mencio-
n a d o s , en los quales habla qual ninguno de los
Estoycos. Sus dogmas en común son los siguien-
tes : bien que los pondré sumariamente como acos-
tumbro hacer en otros.
30 Dicen pues los Estoycos , que la Filosofía
se divide en tres p a r t e s ; á saber , en Natural,
Moral, y Racional ó L ó g i c a . A s i la dividió el
primero de todos Zenón Citie'o en el libro Del
Discurso 3 4
, y después Crisípo en su libro primero
Del Discurso, y en la primera parte de su Física:
A p o l o d o r o Efilo en el libro primero de su Intro-
34 w 12 wíf! híym.
TOMO 11. M
90 LIBRO VII.
ducclon á los dogmas : Eudromo en sus Elementos de
Moral: Diógenes Babilonio , y . Posidonio. A p o -
lodoro llama Lugares á dichas tres partes : Crisípo
y Eudromo las llaman Especies : los demás, Gene-
ros. Comparan la Filosofía á un animal-; á saber,
la Racional á los huesos y nervios: la Moral á la
c a r n e ; y la Natural ó Física al alma. T a m b i é n ,
la comparan á un huevo ; esto e s , lo exterior es
la L ó g i c a ó R a c i o n a l : lo que se le sigue , la M o -
r a l ; y la Física ó N a t u r a l , lo del centro. A s i mis-
mo , á un campo f e c u n d o ; pues las cercas son la
L ó g i c a ; los frutos la M o r a l ; y el terreno ó las
plantas son la Física. Finalmente la comparan á
una ciudad murada, y gobernada por la razón.
31 N o prefieren una á otra ninguna de estas
partes, según algunos de ellos escriben , sino que
las mezclan , y las enseñan unidas. Otros ponen
primero la L ó g i c a , segundo la Física , y . tercero
la M o r a l : de estos es Zenón en el libro Bel Dis-
curso , C r i s í p o , A r c h í d e m o , y Eudemo. Pero D i ó -
genes Ptolemaico. empieza por la M o r a l : A p o l o -
doro la pone por s e g u n d a ; y Panecio con Posi-
d o n i o comienzan por la Física. A s i lo dice Fanias
familiar de P o s i d o n i o , en el libro primero de la
obra intitulada De las Escuelas de Posidonio.
32 Clea.ntes hace seis partes , que son Dialéc-
tica , Retorica , M o r a l , C i v i l , F í s i c a , y Teológi-
ca. O t r o s , como Zenón Tarsense , dicen que es-
tas no son partes del Discurso , sino de la m i s -
DE DIÓGENES LAERCIO. 01
ma Filosofía. A l g u n o s dicen que la parte L ó g i c a
ó racional se divide en dos D i s c i p l i n a s , que son
Retorica y Dialéctica , á las quales h a y quien
añade otra especie llamada Difinitiva , que versa
sobre las reglas y juicios. Otros aun dividen esta
Difinitiva ; pues de las reglas y juicios toman t o -
davía para hallar la verdad ( d i r i g i e n d o por ello
la diferencia de las ideas 3 5
) como también para
conocerla, puesto que las cosas se comprehenden
por sus nociones. Q u e la Retorica es El arte de
decir bien en discurso dilatado : y la Dialéctica , El
de disputar rectamente por preguntas y respuestas ; por
lo qual la difinen también: Ciencia de lo verdadero,
de lo falso, y de lo dudoso . 36
Q u e la Retorica mis-
ma se divide en tres partes ; una es la Consulti-
va 3 7
, otra la Judicial, y otra la Encomiástica 38
.
Dividenla también en Invención , Elocución , Dispo-
sición , y Acción. Q u e la Oración retorica consta
de Exordio, Narración, Confutación , y Epilogo. Q u e
la Dialéctica se divide en dos Lugares ; á saber,
en el Lugar de las cosas que se significan , y en el
de la voz. Q u e el Lugar de las cosas que se signifi-
can se divide en Lugar de fantasías ó imágenes , en
Lugar de las cosas dimanadas de. ellas , expuestas po r
palabras, por axiomas , y otras perfeccionadas por sí
mismas , por predicamentos , y semejantes rectos y pa-
3¡j (Hcr'WiSi'. 37 OT/juCsKWlixír, acaso podría
3<$ x*¡ ouíelípur } De las co- ser, Meditativa,
sai neutras. 38 O sea , Demonstrativa.
M 2
921 XIBRO VII.
sivos, géneros y especies; y en Lugar que trata de las
Oraciones 3 9
, de los Tropos , de los Silogismos , y de
los Sofismas nacidos de voces y cosas. D e estos son
las proposiciones 4 0
falsas, las verdaderas y las
n e g a t i v a s , los Sorítes y otros semejantes , los D e -
fectuosos^ los A m b i g u o s , los Concluyentes ó T e r -
minantes , los O c u l t o s , los C o r n u t o s , los O u t i -
das , y los Segadores 4 1
.
33 Q u e la Dialéctica tiene un Lugar propio
de la v o z misma, según y a diximos, en el qual
se demuestra la v o z e s c r i t a , y las partes del ra-
zonamiento 4 2
, el solecismo y barbarismo , los
poemas 4 3
, las anfibologías, la dulzura de la v o z
misma en la Música , y a u n , en sentir de a l g u -
nos , sus terminaciones, divisiones y palabras. Ú t i -
lísima , d i c e n , es la teoría de los silogismos ; pues
manifiestan lo demostrativo , son m u y conducen-
tes para rectificar los d o g m a s , indican el orden,
y confirman fuertemente la memoria. Q u e la O r a -
ción ó Razonamiento mismo 4 4
es un complexo
de ilaciones : y el silogismo es un Razonamien-
to 4 S
puesto en forma , constante de las mismas
ilaciones. Que la demostración es un racioci-
39 j ú w . T o d o e l p e r í o d o es 43 N o dexa de confirmarse
obscuro. de a <
l i ^
u a
corrección que hici-
40 x»7»»t. mos con Mer. Casáubono á la
41 Nombres de argumentos v o z •»«»«••« del §, 19.
capciosos. 44 «"''"'•'
44 M7°v/*íf». 4S M y
".
D E DIÓGENES 1AERCI0. 93
nio 4 6
que en todas las cosas colige de lo mas com-
prehensible lo dificil de comprehender. Q u e la fan-
tasía es una impresión en el a n i m o ; y toma el
nombre propiamente por traslación de las figu-
ras de sellos impresas en cera ; pero que hay una
fantasía comprebensible , y otra incomprehensi-
ble. La comprehensible, que dicen es el juicio ó
criterio de las cosas, es producida por un objeto
existente y según es en sí , impresa y grabada
profundamente. L a incomprehensible es la que ó
no dimana de objeto existente, ó si d i m a n a , no
tiene la matriz ó molde acomodado á e'l, ni me-
nos es su copia.
34 Q u e la Dialéctica es necesaria , y una vir-
tud especial que contiene otras virtudes. Q u e el
evitar la caida es ciencia que enseña quando c o n -
viene consentir y quando nó. Q u e la circunspec-
ción y prudencia es una fuerte razón 4 7
para lo
verosímil , á fin de no ceder . fácilmente á ello.
Q u e la irreprehensibilidad tiene fuerza en la O r a -
ción para no dexarnos llevar á cosas en contrario.
Q u e la exclusión de la vanidad es un hábito que
sujeta la fantasía á la recta razón. Q u e la ciencia
ó es una comprehension c i e r t a ; ó un hábito que
en la recepción de las fantasías ó imágenes no se
aparta de la razón. Q u e el s a b i o , sin la teórica
de la D i a l é c t i c a , no dexará de errar en el razo-
94 L I B R O VII.
n a m i e n t o ; pues por ella se discierne lo verdadero
de lo f a l s o , lo probable , de lo dicho anfiboló-
gicamente. Que sin ella no h a y camino para pre-
guntar y responder : y su ignoracia causa la pre-
cipitación que vemos en las enunciaciones y de-
mas operaciones; de.manera, que todo se vuelve
futilidad y desorden los que no tienen exercita-
das las imaginaciones ó fantasías. Q u e el hombre
sin Dialéctica no será agudo , grave en el decir»
perspicaz ni sabio , ni menos podra parecerlo;
pues de uno mismo es el hablar y pensar recta-
mente, el disputar de lo que se le propone , y
responder á lo que se le pregunta : las quales c o -
sas son propias del hombre práctico en la D i a l é c -
tica.
3J Esto es sumariamente lo que sintieron acer-
ca de la racional ó L ó g i c a ; pero y o pondré tam-
bién en particular lo perteneciente á la A r t e insti-
tutiva de ellos , conforme lo trabe Diocles dé
Magnesia en su Discurso 4 8
de los Filósofos, dicien-
do : «Los Estoycos tratan primero de lo pertene-
ciente á la fantasía y al sentido, en quanto es
«el criterio con que se conoce la verdad de las
«cosas , el qual es la fantasía misma ; y en quan-
«to el raciocinio acerca del asenso, de la c o m -
«prehension, y de la inteligencia que precede á
«todo lo d e m á s , no puede subsistir sin la fanta-
¿J.8 sirlífo^íí.
BE DIÓGENES LAERCIO. 9 J
í?sía. Precede pues la fantasía , y luego viene el
«entendimiento que enuncia lo que ha recibido de
«la f a n t a s í a , y lo produce por palabras ó dis-
«curso. Dicen que fantasía, y fantasma se diferen-
«cian ; pues fantasma es visión del entendimiento,
«como las que tenemos soñando : y fantasía es
«una impresión que se hace en el a l m a ; á saber,
•^Mutación , como se explica C r i s í p o en el libro
«duodécimo Del alma. Esto no se ha de entender
«que la impresión es como la de un sello mate-
r n a l ; pues con éste no pueden hacerse muchas
«impresiones en una cosa misma; sino que se en-
«tiende , que fantasía es la impresa , g r a b a d a , y
«sellada por quien existe y según existe, qual cier-
«tamente no la produciría quien no existe.
35 «Según e l l o s , unas de estas fantasías son
«sensibles, y otras no. Son sensibles las que se
«perciben por el órgano ú órganos sensorios: y
« n ó sensibles son las cosas que solo se perciben
« p o r la muerte , v . g . las incorpóreas y demás,
«solo- comprehensibles por la razón. Las fantasías
«sensibles las producen y hacen cosas existentes
«por semejanza y asenso. D e estas fantasías h a y
«también algunas aparentes ó manifiestas, como
«las producidas por objetos existentes. H a y asi
« m i s m o fantasías racionales , y las h a y irraciona-
«les. Racionales son las de los animales raciona-
Mies : irracionales las de los irracionales. Las ra-
«cionales son ó se llaman pensamientos : las irra-
$6 XIBRO VII.
« d ó n a l e s no tienen nombre. H a y unas artificíales,
« y otras sin a r t e ; pues de un modo considera
«una imagen el artífice, y de otro el no artífice.
37 ^Sensibilidad, según los E s t o y c o s , se 11a-
»ma un espíritu, que tomando origen de la par-
ó t e principal 4 9
, se extiende y llega hasta los
«sentidos , hasta la percepción que estos hacen,
« y hasta los órganos sensorios ( d e quienes hay,
«algunos débiles) : y la operación ó acción se
«.llama sensación ó sentido. L a percepción ó com-
«prehension dicen estos Filósofos que se hace por
«la sensación ó sentido , v . g. lo blanco y lo
«negro , lo escabroso y lo liso: y por ilación
«de raciocinio, v . g. la existencia y providencia
«de los Dioses. Q u e de las cosas que se entien-
«den unas se entienden por incidencia, otras por
«semejanza, otras por analogía, otras por meta-
«tesis 5 0
, otras por síntesis S l
, y otras por c o n j
«trariedad. Por incidencia se entienden las cosas
«sensibles: por semejanza se entienden á causa de
«otra cosa a d y a c e n t e , v . g. Sócrates se conoce
«por su retrato : por analogía se conocen á cau-
«sa del aumento, v. g. T i c i o y C i c l o p e ; y á cau-
«sa de la diminución , v . g. un pigmeo. T a m -
«bien el centro de la tierra se conoce por analo-
«gía con otros globos menores. Por metátesis,
4P kf'Hvwtx.¡v ) a ductore: ai posición,
imperandi capaci. gi Composición.
go O sea translación ó trans-
DE DIÓGENES XAERCIÓ. 97
«V. g. considerándonos los ojos ..puestos en el pe-
r c h o . P o r síntesis se entienden á la manera que
«entendemos el Ipocentauro. Y por contrariedad,
«como entendemos la muerte. También se e n -
«tienden algunas cosas por transición, y . g . los
«dichos ó palabras, y el lugar. A u n naturalmen-
«te se entiende y conoce lo justo y lo bueno i
« y por p r i v a c i ó n , v . g. u n m a n c o . " Estos son
los dogmas que enseñan acercan de la fantasía,
del sentido, y de la inteligencia.
38 P o r criterio de la verdad constituyen la
eomprehension de la fantasía, á saber, la que d i -
mana de objeto existente, como dice C r i s í p o en
el libro duodécimo de Física, Antípatro y Apo-
lodoro. Boeto estableció muchos de estos crite-
r i o s , que son el e n t e n d i m i e n t o , el sentido , el
'deseo y la c i e n c i a ; pero Crisípo se aparta de el
en el libro primero Del Discurso 5 2
, establecien-
do por criterios de la verdad el sentido y la pro-
lepsis, ó sea anticipación; puesto que la prolepsis es
una inteligencia natural de las cosas en común ó
universalmente. Otros Estoycos mas antiguos de-
xaron establecido que la recta razón es el crite-í
rio de la v e r d a d : asi lo dixo Posidonio en el l i -
bro Del criterio.
39 L a especulación ó teoría de la Dialéctica
sienten muchos unanimente que toma principio;
«ja Citado arriba , §. 3o.Pef< *íw».
TOMO II. N
9$ LIBRO VII.
del Lugar de la v o z . L a v o z es el ayre herido ?
ó bien el mismo sentido del oido , como dice
Diógenes Babilonio en su libro Del arte de la voz.
La.voz del animal es el a y r e herido con furia;
pero, la del hombre es ordenada , y sale de l a
m e n t e , según dice D i ó g e n e s , la qual se perfec-
ciona desde el a ñ o catorceno de edad. L o s Estoy-
eos dicen que la v o z es c u e r p o , según escriben
A r c h é d e m o en el libro De la voz , D i ó g e n e s , A n -
t í p a t r o , y Crisipo en el libro segundo d e su H -
sica; porque todo agente es c u e r p o , y la v o z es
a g e n t e ; puesto q u e de los que hablan pasa á los
que o y e n .
40 L a palabra ó dicción según los Estoycos es,
c o m o dice D i ó g e n e s , una v o z literata ó articu-
lada , v . g . De dia : Es-, pero la oración es v o z
significativa procedente del entendimiento. El
dialecto es la dicción expresa ó figurada, sea e s -
t r a ñ a , ó sea g r i e g a : ó b i e n , una dicción ó p a -
labra , determinada según algún dialecto , v . g . l a
v o z ©áAciTTU ( T h á l a t t a ) en dialecto Á t i c o S 3
, y
en el Jónico la palabra 'Hftípn (hemére). L o s ele-
mentos de la dicción son las 24 letras. L a letra se
denomina de tres m o d o s , á s a b e r , letra, carácter,
y nombre, v . g . "AAQA [( A l p h a ) . H a y siete letras
v o c a l e s , que son * , e-, n, o , v, a. Mudas h a y
«¡3 Porque los A t t i c o s mu- thálatta. L o s Jonios mudan l a a
d a n l a s d o s ss en d o s tt : asi, final en e , ó sea »} y asi , p o r
por thálassa (mar) p r o n u n c i a n d e c i r heméra (dia) d i c e n hemére.
DE DIÓGENES LAERCIO. ¿(ó"
seis B, y , J^, », TT, T.
41 L a v o z y la palabra son cosas diversas,
pues v o z lo es aun qualquiera sonido ó eco 5 pe-
ro palabra lo es solo la v o z bien articulada. T a m -
bién la palabra se diferencia del razonamiento;
pues este es siempre significativo ; y h a y pala-
bras que nada significan, v . g . BlitrL No así
el discurso ó razonamiento. Diferencianse tam-
bién el decir y el p r o n u n c i a r ; pues se pronun-
cian las v o c e s : se dicen las cosas que pueden ser
dichas. Las partes de la Oración son cinco ( c o -
mo dice Diógenes en el libro De la voz, y Cri-
sipo ) nombre , apelación, verbo , conjunción y arti-
culo. A n t í p a t r o en sus libros De las dicciones y co-
sas que se dicen-, añade otra parte que llama me-
dia. L a apelación e s , según D i ó g e n e s , una par-
t e de la oración que significa qualidad común»
V . g. hombre, caballo. E l nombre es una parte de
la oración que expresa qualidad propia ó peculiar•
V . g . Diógenes, Sócrates. El verbo es una- parte de
la oración que significa un predicado simple, v . g.
Diógenes, ó como quieren algunos : Elemento de
la oración, sin casos, que significa alguna cosa com-
puesta ó coordinada de uno ó de muchos , V . g . es-
cribo , digo. L a conjunción es una parte de la ora-
ción , sin casos, que une las otras partes de la ora-
ción. Y el articulo es un elemento ó parte de la ora-
ción , con casos, que distingue los géneros y números
de los nombres, V . g. o, vi, t o , oí, CTI, T¿: el., la,
N 2
loo XIBRO VIR.
lo, los, las , los.
42 L o s dotes de la oración son c i n c o , Ele-
nismo evidencia, brevedad, congruencia, y artificio
r
S4
.
El Elenismo ó Grecismo es la locución ó frase correcta
según arte, nada común ó vulgar. L a evidencia es
quando decimos claramente lo que sentimos. L a breve-
dad es quando solo decimos lo necesario para que se
entienda la cosa de que tratamos. L a congruencia es
la dicción acomodada y propia al asunto. Y el artificio
es la dicción ú oración que evita el idiotismo. Entre los
vicios de la oración el barbarismo es quando se habla
contra la costumbre de los Griegos elegantes. El solecismo
es la locución incongruamente construida y dispuesta.
43 El Poema es ', como dice Posidonio en su
Introducción á la locución: Una oración ó especie de
decir atado á cierta medida ó numero, y diferente
de la prosa, v . g. estas expresiones atadas en nu-
mero : La gran tierra: El éter de Júpiter. La P o e -
sia es el Poema significativo que encierra la imitación
de cosas divinas y humanas.
44 L a difinicion e s , como dice A n tipa tro en
el libro primero De las difiniciones : Una oración
que se produce ó enuncia perfectamente por resolución'^
ó b i e n , según Crisípo en el libro De las difini-
ciones , es Una respuesta . L a Descripción es Una
s s
oración que conduce figuradamente & 6
á las cosas : ó
,j4 xalaMiví. $6 TuiraíSf rudi forma leras—
}
gj¡ h-xíhns, redditio. Quinti- siore Minerva.
liano, Iib. 8. cap. 3.
D E DIÓGENES I A E R C I O . IOI
es otra difinicion que explica mas sencillamente la fuer-
za de una difinicion. El genero es Colección de mu-
chas operaciones del entendimiento 5 7
, ó nociones in-
telectuales , inseparables, ó que no pueden quitarse,
v . g. animal, el qual comprehende en particular
todos los animales. Operación del entendimien-
to es un fantasma intelectual , que ni es ente ni
qualidad, pero es como si existiera ó fuera qualidad'-,
V. g. la representación 5 8
de un caballo que no
está presente. Especie es la comprehendida baxo del
genero, v . g. hombre, que está cqmprehendído ba-
x o del g e n e r o , animal. Primer genero 5 9
es aquel
que siendo genero no tiene genero alguno particular
y determinado , v . g. ente. Primera especie 6 0
es
aquella que siendo especie no tiene otras, V. g. Só-
crates. L a división del genero es su separación en
sus especies próximas, v . g. : De los animales unos son
racionales y otros irracionales. L a antidivision es la
partición del genero en especies hecha en contrario y
como negativamente, v. g . : De los entes unos son bue-
nos , otros no buenos. L a subdivisión e s , Una divi-
sión después de otra, v. g . : De los entes unos son bue-
nos , otros nó buenos: de los nó buenos unos son ma-
los , otros indiferentes. L a partición e s , La coordina-
clon del genero en Lugares, según escribe Crinis, v . g - :
De los bienes unos son del alma,.otros del cuerpo..
ijy hmtl¿x7ur. g p yiny.¿T\x'Ut.
g8 ara.lv-7TK¡AA. <>0 ÍÍÁ'IX&'írtiQr,
roa LIBRO VII.
45: Anfibología es quando una palabra ó frase
significa dos ó mas coras elegante y propiamente \ y
•en una nación misma, de manera que juntamente se
puedan unir muchos significados en una frase, v. g.
quando decimos, '«UAjjt/HS itíma-m (auletris pe'p-
toce) entienden los Griegos por ella no s o l o , La
casa cayó tres veces a sino t a m b i é n , La tocadora de
flauta cayó 6 I
.
45 L a Dialéctica es , como dice Posidonio,
Ciencia de cosas verdaderas, falsas, y neutras. Según
C r i s í p o , versa acerca de los significantes y sig-
nificados. A s i lo dicen los Estoycos en su Teoría
de la voz. E n el Lugar que l l a m a n , De las cosas
y significados, ponen el T r a t a d o De las dicciones,
De las cosas perfectas en sí mismas, De los axiomas^
y De los silogismos: como también hablan allí de
los D e f e c t i v o s , de los Predicamentos, de los R e c -
tos, y de los Supinos. D i c e n los Estoycos que
palabra ó dicción es la que subsiste según la fan-
tasía ó imaginativa racional. Que de estas dicciones
ó palabras algunas son perfectas en sí mismas; otras
defectuosas. Son defectuosas las que tienen enunciación
imperfecta, V . g. escribe; pues preguntamos quie'n
escribe. Perfectas en sí mismas son las que tienen
entera y cabal enunciación, v . g . escribe Sócrates. A s í
en las locuciones defectuosas se ponen los predi-
camentos ; y en las perfectas en sí m i s m a s , los
61 Este mismo exemplo p o - c a d e las anfibologías,
ne Q u i n t i l i a n o , 1. 7 . c p. a c e r -
DE DIÓGENES X.AERCIO. I 0 3
axiomas, los silogismos , las interrogaciones, y
las questiones. Predicamento és lo que se e n u n -
cia de a l g u n o , ó la cosa compuesta de alguno ó
a l g u n o s , como dicen los Estoycos por boca de
A p o l o d o r o : ó bien , una locución defectuosa
construida en caso recto para la generación del
axioma.
47 D e los predicamentos unos son c o n g r u e n -
tes ó* c o n g r u e n c i a s , v . g . navegar por escollos 6 2
.
Otros predicamentos son r e c t o s , otros supinos,
6^ E l t e x t o está aqui c i e r - proferri it«.(e.n^l¿¡iar\a. dicebant,
l a m e n t e defectuoso. A l d o b r a n d i - boc est, minus quam congruita-
ni parece lo corrige bien a s i : t e s : ut, C i c e r o patriam servat.
Pe las categorías ó predica- Quando vero ex duobus obliquis
vientos unos son congruentes ó constructio fit, á<™¿*eá/í*1* , id
perfectos ,v. g. en el navegar, est, c o n g r u i t a t e s , dicebant : ut,
Sócrates navega ; otros con- Placet mihi venire ad te ; sive
gruentes imperfectos, v. g. N a - nominibus ipsis tantum , sive
v e g a r p o r escollos. P a r a mayor verbis boc exigentibus.
claridad d e este pasage d e f e c - Igualmente Suidas dice : S u n -
tuoso , pongo a q u i lo que d i c e £ , según los Gramáticos es
Prisciano , l i b . 1 8 . Sciendum, una proposición compuesta de
quod bas quidem constructiones nombre y verbo, la qual encier-
quue per nominativum absolvun- ra sentencia perfecta en sí mis-
tur, Stoici, á^áju*!* , vel tn(*g«- ma, v. g. J u a n p a s e a , VAfady.—
id est, d i g i t a t e s , vel c o n - es una proposición compues-
g r u i t a t e s vocabant: ut e g o P r i s - ta de nombre y verbo , la qual
cianus scribo : Apollonius a m b u - no encierra sentencia perfecta,
lat : C a t o p h i l o s o p h a t u r : Illas v. g. J u a n p r o c u r a ; pues dicien-
vero quibus tr ansitiones ab alia do , J u a n pasea , nada mas se
ad aliara fiunt personam ,in qui- necesita añadir: pero diciendo,
bus necesse est cum nominativo Juan procura , no se dice qué
etiam obliquum aliquem casum es lo que procura.
104 XIBRO Til.
otros neutros. Rectos son los construidos por u n o
de los casos obliquos para la generación del pre-
dicamento , v . g . oye , ve, disputa. Supinos son
los construidos por partícula pasiva T v . g . soy
oido : soy visto. L o s neutros son los que no t i e -
nen u n o ni o t r o , v . g . saber , pasear. L o s r e c í -
procos en acción y pasión son los que están en
los supinos, no siéndolo ellos. Las eficacias ó sea
Virtudes efectivas son v . g . es rasurado; pues el
que lo es se comprehende ó abraza e'l mismo 6 3
.
L o s casos obliquos son G e n i t i v o , D a t i v o , y A c u -
sativo 6 4
.
• 48 A x i o m a es la expresión verdadera ó falsa; ó
la cosa perfecta en sí misma, y enunciable por sí mis-
ma. A s i lo dice Crisípo en sus Difiniciones Dia-
lécticas por estas palabras: « A x i o m a es lo que se
«puede afirmar ó negar en sí m i s m o , v . g . , De
r>dia es: Dion pasea." Llamase a.fcíafia. (axioma) por-
que ó se le admite y da asenso, ó se le reprue-
ba ; pues quien dice de dia es, tiene por cierto
que es de dia : luego si es de d i a , es verdade-
ro su propuesto axioma : sí n ó , falso. Son cosas
diferentes el axioma, la interrogación, el quésíto
ó quéstion : el i m p e r a t i v o , imprecativo , el blas-<
femativo , el hipote'tico, el apelativo y la cosa
semejante al axioma. Axioma pues es lo que enun-
63 '«¿wifiíxíi tstulor , compre- d e algunos G r a m á t i c o s moder-
¡/endit seipsum. n o s , q u e d a n a b l a t i v o á los No-
64 Consta d e aqui el error minativos griegos.
DE DIÓGENES lAESCIO. IOJJ
clamos de palabra; lo qual es verdadero ó falso.
Interrogación es cosa perfecta en sí misma como
el axioma; pero pide respuesta, v . g . , no es de
dia * Esto ni es verdadero ni falso : de suerte,
que este pronunciado, de dia es, es un axioma;
pero el \no es de dia*. es interrogación. Quésíto ó
quéstion es cosa á que no podemos responder conjetu-
ralmente, como en la interrogación que decimos
sí: sino decir v . g . , habita en este lugar*
49 E l imperativo es quando mandamos verbal-,
mente alguna cosa ¡ V,. g.
Vete tú del Ináco á las corrientes*
A p e l a t i v o es una cosa que si alguno la dice, apela 6
llama, v . g.
Agamenón Atrída*
Gloriosísimo Rey de muchos hombres.'
Cosa semejante al axioma es aquella que teniendo ila*
ciop. axiomática, por la redundancia ó pasión de al-
guna partícula cae fuera del genero de los axiomas,^, g .
El Partenón es bello! Semejante
A los Priamídas es este boyero.
H a y cosa dudosa ó quéstionable diversa del axio-
ma , de la qual duda uno si la d i c e , v. g. ¿#<?
son de un mismo genero el dolor y la vida*. N o son
.verdaderas ni falsas las interrogaciones, las ques-
t i o n e s , y cosas afines ó semejantes á estas; pues-
t o que los axiomas ó son verdaderos ó falsos.
50 D e los axiomas unos son simples, y otros
» o simples, como dicen C r i s í p o , A r c h é d e m o , A t e -
T O M O I. O
io6 LIBRO ni.
nodóro , A n t í p a t r o y Crinis. Son simples los
•que constan de una ó muchas expresiones no am-
b i g u a s , v. g. , de dia es. No.simples son los que
constan de una ó de muchas expresiones am-
biguas : de una expresión a m b i g u a , v . g . , si es de
dia: de m u c h a s , v . g . , si es de dia, hay luz. En
los axiomas ó expresiones simples se incluye el.
enunciativo y el n e g a t i v o : el privativo y pre-
dicativo : el difinito y el indifinito. En los no
simples van el connexó y el anexó : el conjunto
y el separado: el causal; y el que manifiesta lo
mas y el q u e ' l o menos 6 5
. El negativo es quan-
do decimos , v. g . , no es de dia. D e estos h a y una
especie llamada axiomas sohrenegativos, los quales
yienen á ser negativos de negativos, como quien
dice : no es nó de dia, el qual pone que es de
6¿ Tomas Aldobrandini ya quando decimos, De dia es. El
conoció que el texto está aqui negativo , quando decimos, No
depravado; pero no lo corrigio, esdedia.Enconsequénciadeesto,
por lo que conocerá qualquiera el axioma llamado ¿ i r t p < M r c p * 1 i x ¡ >
que lo lea con reflexión. Del mis- será sobreenunciativo , ó enun-
mo contexto se conoce , que la dativo de enunciativo*; y es
dicción e K r t f a i r e s » (que ya se halla aquel que proviene de dos ne-
en la edición de Enr. Estefano) gaciones,las quales lo hace afir-
no significa aqui negativo, sino mativo , v. g. O í * ! « ¿ t á p * . . <¡i> S o - l i ;
enunciativo como arriba ; pues y en latin , notr dies non est;
el negativo es 1 « i f » » 1 « í ' . Asi, pues en griego también afirman
parece debe suplirse el texto en dos negaciones, aunque no siem-
esta forma : x « ¡ 4|Í»/Í*1O! , 1 » « m - pre. Sin embargo de esto , he
$ « l i x i r ¡ut títr » > í f « U 1 ! • 1 » á f K » 1 i - traducido el texto literalmente,
» " * • » , «<•«» » v x i/tífu l o - l i r . Esto es: como se halla en las ediciones
El axioma enunciativo es v. g. impresas.
3>E D I O G E N E S ZAERCIO. I OJ
día. Axioma negativo es el que consta de u n a
partícula negativa y de predicado, v . g . , nadie
pasea. P r i v a t i v o es el que consta de partícula pri-
vativa 6 6
y de cosa que tenga fuerza de axioma,
V. g . , este no es amigo de los hombres. E l predicati-
vo 6 7
es el que consta de caso recto y de pre-
dicado , V. g . , Dion pasea. El difinito ó expreso 6 8
es el que consta de caso recto demostrativo y de
predicado , V. g . , [este pasea. Indifinito es el q u e
consta de partícula ó partículas indifinitas, v . g . ,
uno pasea : aquel se mueve.
51 "De los axiomas no simples es connexó ( c o -
mo dice Crisípo en sus Dialécticos, y Diógenes
en su Arte dialéctica) el que consta de la conjun-
ción conjuntiva si. Esta conjunción denota que al
antecedente se le sigue el c o n s i g u i e n t e , v. g . , si
es de dia hay luz. El axioma anexó e s , como d i -
ce Crinis en su Arte dialéctica, el unido por la
conjunción por quanto , que empieza por axioma
y por axioma termina, v . g . , por quanto es de dia
hay luz: en esta conjunción se anuncia que lo se-
g u n d o se sigue á lo primero, y lo primero sub-
siste. E l axioma conjunto es el unido por aIgu-¡
66 L a p a r t í c u l a p r i v a t i v a 110 p í o presente tná>"t m>t
f , q u e es,
p u e d e e x p r e s a r s e en n u e s t r a l e n - amigo de ¡os hombres , y
g u a : 1 a g r i e g a usa d e la l e t r a a IfUTrís } q u e e s , enemigo.
a n t e p u e s t a a l n o m b r e afírmati— 67 *a.l*ytfiúr.
vo ó positivo, y entonces q u e - 68 r.a\a.ycftJhút.
d a n e g a t i v o j v . g . en el e x e m -
O 2
IOS 1IBRO V I I .
ñas conjunclones'copulativas ó u n i t i v a s , V. g . , es
de dia, y hay luz. E l separado es aquel á quien
separa la conjunción ó, v . g . , 6 es de dia, ó es de
noche. Esta conjunción anuncia que u n o de los
dos axiomas ó expresiones es falsa. El axioma cau-
sal es el copulado por el adverbio porque, V. g . ,
porque es de dia hay luz-, pues el primero es c o -
mo causa del segundo. E l axioma que manifiesta
lo más, es el que se compone ó copula por el
adverbio mas, ó antes, el qual se pone entre las
partes del mismo axioma, v . g . , antes, ó más es
de dia que de noche. E l axioma que manifiesta lo
menos es "el contrarío al precedente, v . g . , menos i
ó antes es de noche que de dia.
52 A d e m a s , entre los axiomas, los que son'
según verdad ó falsedad son opuestos entre s í ,
y el u n o es negativo del o t r o , V. g . , de dia es: y ,
de dia no es. E l axioma conjunto ó conexo es
verdadero ó según la verdad quando su termi-
nante ó termino segundo es opuesto al antece-
dente , V. g . , si es de dia hay luz : esto es v e r d a -
dero 5 pues el no luz contrapuesto al terminante
repugna al antecedente, de dia es. Y será falso,
ó según falsedad el axioma conjunto quando su
terminante opuesto no repugna al antecedente
V. g. , si es de dia, Dion pasea; p u e s , Dion no pase a
no repugna al de dia es. E l anexó verdadero es
el que comenzando de lo verdadero termina en'
el consequente, V. g . , por quanto es de dia está el
DE DIÓGENES XAERCIO. IOO.
sol sobre la tierra. El falso es el que comienza de
lo f a l s o , ó no termina en el consequénte, v . g . ,
por quanto es de noche, Dion pasea, si esto se d i -
ce siendo de dia. E l causal verdadero es el que
comenzando de lo verdadero termina en el c o n -
sequénte; pero no tiene el principio consiguien-
te al terminante , V. g . , porque es de dia hay luzi,
pues al de dia es, se sigue e l , hay luz; mas al,;
hay luz no se sigue l u e g o , de dia es. E l causal
falso es el que ó comienza de lo f a l s o , ó no ter-*
mina en el c o n s e q u é n t e , ó tiene un antecedente
no relativo al terminante, v. g . , por quanto es de,
noche, Dion pasea.
53 A x i o m a probable es el que induce al asen-'
s o , v. g. si, la hembra ha parido algo, madre de
ello es. N o obstante es esto f a l s o ; pues el ave no
es madre del huevo. H a y también axiomas p o -
sibles é imposibles : necesarios y no necesarios..
Es posible lo que puede admitirse como verda-
dero , ni hay cosas externas que le impidan el
s e r l o ; v . g . , vive Diocles. Imposible es lo que no
puede admitirse como v e r d a d e r o ; V. g . , la tierra
vuela. Necesario es aquello que siendo verdadero
n o es admisible como f a l s o : ó bien es admisible
c o m o f a l s o , pero las circunstancias externas re-?
pugnan á que lo sea; V. g . , la virtud es útil. No
necesario es lo que es verdadero y puede ser falso
no estorbándolo las circunstancias ; v . g.pasea
Dion. E l axioma verosim.il es el que tiene mu-
U O I I B U O VII.
ehos argumentos ó señas de ser verdadero , V. g. f
viviremos mañana.
54 Hay ademas otras diferencias y mutacio-
nes de axiomas, cuyas incidencias, de verdade-'
ros los vuelven falsos y opuestos, de los quales
hablaremos largamente. Raciocinio 6 9
, según h a -
llamos en los escritos de C r i n i s , es el que cons-
ta de un lema ó d e ' m u c h o s , de la prolepsis, y
de la conclusión; v . g. este : Si es de dia hay luz.;
átqul, es de día : luego hay luz. El si es de dia hay
luz es el lema : átqul, es de dia, la prolepsis : y
luego hay luz, la conclusión. E l tropo ó modo es
como figura del raciocinio; v . g. este: Si existe
A, también B; átqul, existe lo primevo : luego tam-
bién lo segundo. El logotropo es el qué consta de
ambas c o s a s ; v . g. : Si vive Platón, respira Pla-
tón; es cierto lo primero : luego también lo segundo.
El logotropo se introduxo en las composiciones
de raciocinios largos para no usar de prolepsis
quando era l a r g a , ni poner conclusión; sino in-
ferir compendiosamente en esta forma: Existe A;
luego también B.
55 D e los raciocinios unos no tienen salida,
otros la tienen. N o la tienen aquellos de quie-
nes el opuesto de la conclusión repugna á la co-
nexión de los lemas; v. g. estos: Si es de dia hay
69 D e l p á r r a f o gó". p a r e c e i n - t a m b i é n el q u e llaman Modus
ferirse q u e aqui *ÍR°s significa n o ó Figura syllogismorum,
solo raciocinio ó silogismo, sino
DE DIÓGENES LAERCIO. III
luz 5 átqui, hay luz: luego Dion pasea. D e los racio-*
cinios que tienen salida unos se dicen homóni-
mos á su mismo g e n e r o , á s a b e r , que tienen sa-
lida : otros se llaman silogísticos. Son silogísticos los
que ó no son demonstrables, ó conducen á c o -
sas que no lo son , según u n o ó muchos temas;
V. g. estos : Si pasea Dion; luego se mueve Dion*
L o s que tienen salida son en especial los que con-,
c l u y e n ó infieren no silogísticamente; v . g . estoss
Es falso de dia es, y de noche es; átqui es de dia»
luego no es de noche. Los raeiocinios sin forma si-
logística son los afines ó próximos probablemen-
te á. los silogísticos; pero no concluyen , v. g. s
Si Dion es caballo , animal es Dion ; no es caballo.
Dion : luego Dion no es animal.
56 T a m b i é n , de los raciocinios ó argumen-*
tos unos son v e r d a d e r o s , otros falsos. Son ver-'
daderos los que se infieren de cosas verdaderas;
V. g . : Si la virtud aprovecha, el vicio daña. Son
falsos los que tienen falsedad en sus lemas ó p r e -
misas , ó que son no c o n c l u y e n t e s ; V. g . : Si es
de dia luz hay; átqui, es de dia : luego Dion vive.
H a y asi mismo argumentos ó raciocinios posibles,
e' imposibles: necesarios y nó necesarios. H a y l o s
también indemostrados , llamados asi porque no
necesitan demostración. Hallanse muchos de es-
tos en otros a u t o r e s ; pero Crisípo solo trahe c i n -
c o , por los quales se forma toda suerte de a r g u -
mentos , y se reciben en los c o n c l u y e n t e s , en los
N A XIBRO VII.
s i l o g í s t i c o s , y en los modales. E l primer inde-<
mostrado es aquel por el qual del conjunto y an-¡
tecedente se compone todo argumento, y de quien:
toma principio algún c o n j u n t o , y algún t e r m i -
nante c o n c l u y e ; v . g . : Si A , también B ; átqui A 3
luego también B. E l segundo indemostrado es el
que por medio del conjunto y opuesto del ter-
minante , tiene. el opuesto del antecedente por
c o n c l u s i ó n , v . g. : Si es de dia luz hay; átqui es
de noche: luego no es de dia.' A q u í se ííace la pro-
lepsis del opuesto terminante; y la conclusión
del opuesto antecedente. E l tercer indemostrado
es el que por medio de u n complexo n e g a t i v o , y
de una parte contenida en el c o m p l e x o , infiere
y concluye lo opuesto de lo demás, v . g . : No es
muerto Platón: y, Platón vive;átqui Platón es muer-
to : luego no vive Platón. E l quarto indemostra-
do es el que por medio de proposición disyunc-I
t i v a , ó una parte inclusa en ella, tiene por c o n -
clusión lo opuesto de lo demás; v . g . : Ó es lo pri-
mero , ó lo segundo ; átqui, es lo primero : luego nó lo
segundo. El quinto indemostrado es aquel en que
todo argumento se compone de u n d i s y u n c t i v o ,
y de una parte-opuesta contenida en el d i s y u n c -
t i v o , de lo qual infiere lo demás; V . g . : Ó es de
dia, ó es de noche ; no es de noche : luego es de
dia.
. 57 Según los E s t o y c o s , de lo verdadero se
sigue cosa v e r d a d e r a \ V. g . : De dia esluego hay
DE DIÓGENES XAERCIO. I i $
luz. D e lo falso se sigue cosa falsa, como si se
dice falsamente, De noche es; será también falso,
tinieblas hay. D e lo falso se sigue lo verdadero;
V . g . , Vuela la tierra:, l u e g o hay perra. P e r o de l o
verdadero no se sigue lo falso; pues d e , hay tier-
ra, no se s i g u e , vuela la tierra.
58 H a y también algunas argucias capciosas,
cubiertas , escondidas, sorites , cornutas , y utidas °. 7
Las cubiertas son en esta forma: No es cierto que
dos son pocos ? nó lo son también tres ? y no es cier-
to que si estos son pocos, lo serán igualmsnte quatro y
ocho, y hasta diez ? Sí; porque si dos son pocos, tam-
bién lo son diez . E l utídes es una argucia c o n -
71
y u n c t i v a compuesta de indifinito y d i f i n i t o , y
que tiene prolepsis y c o n c l u s i ó n , v . g . , Si algu-
no está aqui, ese no está en Rodas.
59 Estas son las opiniones de los Estoycos
acerca de la L ó g i c a : y son principalmente de sen-
70 Utides es el nombre de Q u e r í a d e c i r q u e Utis lo habia
u n sofisma , tomado del e n g a - cegado con dolo , nó por valor;
fio q u e U l i s e s h i z o á P o l i f e m o , p e r o ellos entendieron el OilU
d i c i e n d o se llamaba Oi~\U , Ou~ s e p a r a d a m e n t e , oS 1 ¡ s ; esto e s ,
tis, que significa, Nadie , non non aliquis ,ó nadie me ha ce-
aliquis ; p u e s h a b i é n d o l e U l i s e s gado con dolo ni fuerza. Véase
quitado la vista metiéndole un H o m e r o en el libro 9 . delaOdi-
tizon p o r e l ojo ú n i c o q u e t e n i a sea , desde el v. 3 9 9 basta 4 1 a .
en Ja frente , y d a n d o h o r r e n - D e los d e m á s sofismas s e t r a t ó
dos g r i t o s p o r el dolor y r a b i a , en l a Vida de Euclides,
acudieron otros C i c l o p e s á saber 71 E s t e e x e n i p l o no es d e l
q u é tenia ; á los q u a l e s r e s p o n - Encubierto , sino del Sorites.
dio o Hit ¡At K1,Í,I, ti\? } mt\ éi'ip. V é a s e A u l a G e l i o , ¡ib. i$.c.i%.
.TOMO II. p
114 tlSRO VII.
tir que el Dialéctico es siempre sabio; puesto qué
todas las cosas se disciernen por la especulación
de las razones, tanto en orden á la Fisica quan-
t o á la M o r a l . A s i , que al L ó g i c o pertenece el
averiguar la rectitud de los nombres, sin embar-
g o que no es de s'u inspección el indagar la cau-
sa por que' las Leyes establecieron esta rectitud
e n las cosas. Siendo pues dos las ordinarias fa-
cultades que acompañan á la v i r t u d , observa la-
una que' cosa sea cada e n t e , y la otra cómo se
llame. En esta forma hablan de la L ó g i c a .
6o L a parte Moral de la Filosofía la dividen 1
en varios m i e m b r o s , á saber, De los apetitos ó
deseos, De los bienes y males , De las pasiones, De
la virtud, Del fin , Del principal aprecio de las co*
sas , De las acciones, De los oficios, De las exhor-<
taciones y disuasiones. Esta es la subdivisión que
ele la M o r a l hacen C r i s í p o , Archéde'mo, Z e n ó n
de T a r s o , A p o l o d o r o , Diógenes, Antípatro , y
P o s í d o n í o j pues Zenón Citie'o y C l e a n t e s , como
mas a n t i g u o s , trataron estas cosas con mas sim-
plicidad y solidez. Dividieron estos la Filosofía
en L ó g i c a y Fisica. Dicen que la primera i n c l i -
nación del animal es conservarse á sí m i s m o , por
dote que la naturaleza le ha comunicado desdé
el p r i n c i p i o , según escribe Crisípo en el libro
primero De los fines, d i c i e n d o , que la primera
inclinación de todo animal es su constitución y
conocimiento p r o p i o ; pues no es verosímil que
DE DIÓGENES tAERCIO. I I 5
el animal enagenase esta su inclinación: ó bien
hiciese de modo que ni la enagenase ni la c o n -
servase. R e s t a pues que d i g a m o s , que se la r e -
t u v o amigablemente c o n s i g o ; y por esto repelel
las cosas n o c i v a s , y admite las sociables.
61 L o que dicen a l g u n o s , que la primera I n -
clinación y apetito de los animales es hacia el
d e l e y t e , demuestran ser f a l s o ; porque si es cier-
t o que h a y en ella tal d e l e y t e , dicen es acce-
sorio ; puesto que la naturaleza lo buscó después
por sí m i s m a , y adoptó lo que á su constitu-
ción se adaptaba : al modo que se alegran los
animales, y las plantas entallecen y prosperan.-
D i c e n que la naturaleza no puso diferencia a l -
° guna entre las plantas y animales , disponiendo
de ellos sin movimiento del deseo y s e n t i d o ; y
que en nosotros se producen algunas cosas a l mo-
d o que en las plantas. Sobreviniendo pues á los
animales como cosa superabundante la inclina-
clon ó a p e t i t o , usando del qual emprenden lo
que q u i e r e n , se les acomoda á la naturaleza lo
concerniente al apetito mismo. Q u e á los racio-
nales les ha sido dada la razón como principa-
d o mas p e r f e c t o , á fin de que viviendo según
ella, sea rectamente conforme á la naturaleza; pues
la razón es la directriz y artífice de los apeti-
tos.
6í P o r lo qual Zenón fue el primero que en
el libro De la naturaleza del hombre, d i c e , Que el
P 2
I 16 I.IBRO VII.
fin es vivir conforme á la naturaleza, que quiere
decir, vivir según la virtud; puesto que la na-
turaleza nos conduce á ella. L o mismo dicen
Cleantes en el libro Del deleyte , Posidonio y
R e c a t ó n en sus libros De los fines. A s i mismo, Que
vivir según la virtud es lo mismo que vivir según
la experiencia de las cosas acaecidas conforme á la na-
turaleza, como dice Crisípo en el libro primero
De los fines; pues nuestra naturaleza es una par-
te de la naturaleza universal. A s i , el fin viene á
ser el vivir conforme á la naturaleza, que es se-
gún la virtud propia y la de t o d o s , no hacien-:
do nada de lo que suele prohibir la L e y común,
que es la recta razón á todos extendida, aun al
mismo J ú p i t e r , director y administrador de t o d o °
lo criado. Q u e esto mismo es la v i r t u d del hom-
bre f e l i z , y su feliz curso de v i d a ; puesto que
todas las cosas se hacen por el concento y a r -
monía del Genio propio de cada u n o , según la
voluntad del director del universo.
63 Diógenes pues dice abiertamente , que el
fin es obedecer absolutamente á la razón en la elección
de las cosas conformes á la naturaleza 7 a
. Y Arché-
d e m o , que es vivir prestando todos los oficios. Y C r i -
sípo por naturaleza entiende aquella con quien de-
be conformarse la vida ; esto e s , la c o m ú n ; y en
74 T5 ú\vm~\t~i ir 1» 7Zr x*T& ne consulere in electione rerum 9
fÍTi, A c a s o mejor a s i ; Be- quee secundnm naturam sunt.
DE DIÓGENES tAERCIO. I I f
propiedad, la humana. Pero Cleantes solo admite
la naturaleza común para ser seguida, nó la par-
ticular. Q u e la virtud es una disposición del ani-
mo conforme á r a z ó n , y elegible por sí misma,,
nó por algún miedo ó esperanza , ó por algún
bien externo 7 3
; sino que en ella se encierra la
f e l i c i d a d , como que está en el alma para la Igual-
dad y tranquilidad de toda la vida. Q u e el ani-
mal racional se pervierte unas veces por los hala-
gos de cosas externas; y otras veces por las per-
suasiones 7 4
d e sus familiares; pues los movimien-
tos que da la naturaleza no son torcidos.
64 Q u e la virtud es una perfección común a'
todos x como la perfección de una estatua. U n a
es invisible r v . g . la salud : otra visible ó especu-
lativa , como la prudencia. Y Hecatón dice en el
libro primero De las virtudes, que éstas son c i e n t í -
ficas , tanto las especulativas que constan de teo-:
remas ó especulaciones , v . g . la prudencia y jus-
ticia , quanto las nó especulativas , observadas s o -
l o en su extensión ( b i e n que del mismo modo que
las que constan de especulaciones) v . g . la sani-
dad y r o b u s t e z ; pues á la templanza ó sobriedad
considerada como fundamento, se sigue y se ex-
tiende la sanidad; asi como la firmeza á u n a bó-:
73 Q u a l e s fuesen los b i e n e s se t a m b i é n m a s adelante e l m i s -
e x t e r n o s d e los E s t o y c o s l o d i c e m o L a e r c i o , §. 67.
bien Epicteto en los p r i m e r o s 74 Kalíwrw, .
c a p í t u l o s d e su Enchiridion. Vea-
I I 8 Z I B R O VII.
yeda después dé concluida ó cerrada. Llamañse no
especulativas, porque carecen de motivos para sec
especuladas , son accesorias, y las tiene también
,un i g n o r a n t e , como la salud y la robustez. L a s
señales de que la virtud es estable son , dice Po-<
sidonio en el libro primero de su Razonamiento
moral, los progresos de Sócrates , Diógenes , y
Antistenes ; pero que también permanece el v i c i o
para oponerse á la virtud. Q u e la v i r t u d es en*
señable lo dicen Crisípo en el libro primero Del
fin, Cleantes , Posídonio en sus Exhortaciones, y
Hecatón, A d e m a s , que esto consta de que vuel-,
Ve buenos á los malos.
6"5 Panecio establece dos v i r t u d e s , teórica y
practica : otros ponen tres , r a c i o n a l , n a t u r a l , y
m o r a l : Posidonio q u a t r o : Cleantes , Crisípo , y
A n t í p a t r o muchas : y finalmente Apolófanes r e -
conoce una sola v i r t u d , que es la prudencia. D e
l a s virtudes unas son primeras ; otras subditas de
ellas. L a s primeras son la prudencia , la fortale-
z a , la justicia , y la templanza: y especies de es-
tas la magnanimidad , la continencia , la pacien-
cia , la diligencia, y el consejo. Q u e la p r u d e n -
cia es ciencia de lo malo , de lo bueno , y de lo neu-
tro ó indiferente. L a justicia , ciencia de las cosas ele-
gibles , evitables , y neutras. L a magnanimidad,
ciencia ó hábito que hace las cosas mas grandes y ex-
celsas de lo que regularmente suceden , hora sean le-
ves , hora graves. L a continencia es una disposición
¡DE J>I6GENES LAERCIO. II9
del animo , firme é invariable acerca de las cosas exe-
cutadas por la recta razón , ó bien un hábito inven-
cible á los deleytes. L a paciencia ó tolerancia es
ciencia ó hábito de aquellas cosas á quienes ó se ha de
resistir, ó no se ha de resistir , ó portarse con indife-
rencia. L a agudeza de mente , ó diligencia es el há-
bito de hallar en breve lo que convenga. Y el conse-
jo es la ciencia de considerar maduramente lo que he-
mos de executar, y el modo de executarlo para que sea,
conveniente.
66 Análogamente á esto son también los v i -
cios , primeros , y sujetos á ellos : los primeros sotl
la imprudencia, la cobardía, la injusticia , la i n -
temperancia : y los sujetos á estos , la incontinen-
cia , la torpeza de mente , y el mal consejo. E n
una p a l a b r a , es vicio la ignorancia de todas q u a n -
tas cosas es virtud saberlas. Q u e el bien en c o -
mún es lo ú t i l , y en particular ó propiedad ó es
la misma utilidad , ó no ageno de ella. Y a s i , la
v i r t u d , y el bien su partícipe , se llaman triples
en esta forma : Bien ex quo, v . g . el acto ó prac-
tica de la virtud : y Bien d quo , v . g . el diligente
partícipe de la v i r t u d 7 S
. D e otro modo difinen e l
"jrg E s t a triple división d e la „ u n m o d o se l l a m a , id ex qao }
V i r t u d , y d e su p a r t i c i p e el b i e n , „ ó á quo se. s i g u e p r o v e c h o ; el
e s t á f a l t a en el t e x t o g r i e g o . S e x - „ qual principalisimamente es
to E m p í r i c o la trahe entera en virtud, pues d e e l l a , c o m o d e
esta f o r m a : ,^Í7flf.¡ >«p hy^lv una f u e n t e , nace naturalmsn-
, (tq-ri) xa.9* í r « ftir I f r a W j & c . E l „ te toda utilidad. D e otro m o -
J ; bien , s e g ú n l o s E s t o y c o i , de „ d o s e l l a m a , id per guod se
I20 X I B R O VII.
bien en propiedad , diciendo que es : Lo perfecto
según la naturaleza del racional ó quasi racional. Q u e
la virtud es t a l , que los participantes de ella son
virtuosos,• hora sean los sujetos b u e n o s , hora las
acciones ú operaciones mismas. Sus sequetes ó f r u -
tos son el regocijo , la alegría y semejantes. L o
mismo es en los v i c i o s , v . g . la i m p r u d e n c i a , la
cobardía , la injusticia y semejantes; pues vicioso
es quanto participa del v i c i o , sean operaciones, ó
sean hombres viciados. L a s seque'las y frutos de
los vicios son la tristeza, la aflicción, y semejantes..
6-j También , de los bienes unos son del alma,
otros e x t e r n o s , y otros n i del alma ni externos.
L o s del alma son las v i r t u d e s , y las operaciones
producentes de ellas. L o s externos son tener una
patria i l u s t r e , un fiiel amigo , y felicidad en t o -
do. Y los bienes que n i s o n del alma n i exter-
nos , son el ser u n o para sí mismo bueno y f e -
liz. Igualmente los vicios 7 6
unos son del a l -
ma ; á s a b e r , los vicios mismos y su práctica;;
„ sigue p r o v e c h o : y por esto n o „amigos, los hombres honra-
solo las virtudes se llamarán d o s , los D i o s e s , y los G e n i o s
bienes , sino t a m b i é n los a c t o s , , buenos."
v i r t u o s o s , p u e s t o q u e p o r ellos L a misma división del bien
í, nos p r o c u r a m o s las u t i l i d a d e s , trahe Stobeo con m a s b r e v e d a d ,
D e l t e r c e r o y postrer m o d o se diciendo: ,,Bien á quo contigit
„ llama bien quod p u e d e a p r o - „juvari: per quod c o n t i g i t j u v a -
„ vechar , ¡comprehendiendo e n „ r i : y quod potest juvare."
esta doctrina las v i r - 76 TS? ¿tutu,; & t r a d u c i r s e I i -
„tudes, l o s a c t o s v i r t u o s o s , los t e r a l m e n t e d i r i a m o s , ¡as mali-
DE DIÓGENES XAERCIO. I2T
otros externos, como tener una patria obscu-
ra {**)-, un amigo Imprudente , y semejantes infe-
licidades : y otros ni externos ni del alma ., v . g.
el ser uno malo c infeliz para sí mismo.
fc>8 N o menos unos bienes son finales , otros
eficaces , y otros finales y eficaces 7 7
. U n ami-
go y las felicidades que de e'l nos vienen son
bienes eficaces : la satisfacción propia ^ la pru-
dencia , la libertad , el divertimiento , la ale--
gria , el sosiego , y todo acto virtuoso son bie-
nes finales. H a y también , como se ha dicho,
bienes eficaces y finales juntamente; pues en quan-
to perfeccionan la felicidad, son bienes eficaces:;
y en quanto la completan haciéndose como par-
tes de ella , son finales. D e la manera misma los
males , unos son finales, otros eficaces, y otros
ambiguos , ó bien finales y eficaces. U n enemi-i
gó y los daños provenidos de e'l son males efi-
caces ó efectivos : la estupidez , la baxeza , la
esclavitud, el no divertirse, la tristeza , la aflic-
ción , y todos los actos viciosos, son males fina-
les. Y los males ambiguos, ó sea eficaces y fina-
les, en quanto consuman la infelicidad son eficaces;
y en quanto la aumentan como á partes,sonfinalesv
69 Dicen que de ios bienes del alma, unos son
das. H e p u e s t o , los vicios, p o r - s e h a d e e n t e n d e r , defecto, ná
que esta v o z se a d a p t a algo m e - vicio y culpa positiva.
j o r á los t r e s m i e m b r o s d e l a d i - (a)
v i s i ó n ; bien que en el segundo 77 T i í . (ayate) mm%»¡¡,
T O M O II.. o
12 2 I I BU O VII.
hábitos, otros disposiciones, y otros ní hábitos
ni disposiciones. Las disposiciones son las virtu-
d e s : los hábitos son los deseos: y los que no son
hábitos ni disposiciones son las operaciones. C o -
munmente , de los bienes algunos son mixtos,
como la fecundidad de prole , y la buena vejez.
L a ciencia es un bien sencillo. Bienes siempre
presentes son las virtudes : nó siempre presentes,
la alegria , el paseo. Q u e todo bien es conducen-
t e , o p o r t u n o , provechoso , útil, comodisimo , h o -
nesto , auxíliativo, deseable y justo. Es conducen-
t e , porque trahe cosas que nos son de socorro.
Oportuno , porque nos contiene en lo debido.
Provechoso , porque satisface excesivamente los
gastos de su adquisición. Ú t i l , , porque nos dexa
la utilidad de su uso. Comodisimo , porque nos
produce utilidad laudable. H o n e s t o , porque per-
mite un uso moderado de sí mismo. A u x i l i a t i -
vo , porque es tal que auxilia. Deseable , por-
7 8
que es t a l , que con mucha razón lo elegimos. Y
justo , porque se conforma con las L e y e s , y crea
las sociedades.
70 Llaman también á lo honesto un bien per-
fecto , porque tiene por naturaleza todo quanto
se desea, y es perfectamente moderado. Ponen
quatro especies de h o n e s t o ; la justicia , la forta-
leza , la modestia, y la ciencia, con las quales se
DE DIÓGENES 1AEK.CIO. 12 3
perfeccionan todas las acciones honestas. A n á l o -
gamente á esto dividen también lo torpe en q u a -
tro especies ; la Injusticia , la cobardía , la inmo-
destia , y la ignorancia. Llamase simplemente ho-
nesto , porque á los que lo poseen los hace d i g -
nos de alabanza : porque es creado para operar
por sí propio ; y porque añade* honra quando de--
cimos que solo el sabio es un bien honesto 7 9
.
71 Dicen que solo l o honesto es bueno : así
lo escriben Hecatón en el libro tercero De los bie-
nes , y Crisípo en los libros De lo honesto. Q u e
esto solo es la v i r t u d , y lo que de ella participa;
á l o qual se le iguala aquello d e , Que todo lo que
es bueno es también honesto. Q u e honesto y bueno v a -
len lo mismo; puesto que aquel es igual á este,
y quien es bueno es honesto : es honesto; luego
es bueno. Son de sentir que todos los bienes son'
Iguales: que todo bien debe desearse en sumo
g r a d o ; y qUe no admite aumento ni diminucíonr
Dicen que de los entes unos son buenos , otros
malos , y otros neutros. Q u e son entes "buenos las
virtudes prudencia, justicia , fortaleza, templan-
za y restantes : son entes malos los opuestos á
é s t o s , v . g . l a imprudencia , injusticia , & c . Y son
neutros los que ni aprovechan ni d a ñ a n , v . g . la
v i d a , la salud , el deleyte, la belleza , la fuerza,
la riqueza , la g l o r í a , la nobleza : y los opuestos
«79 Mor» T«K « f « > , íyMv xa\i, c e : Solum sapientem lonwn bo-
«TrBi. E l intérprete latino tracto- nestumque esse.
Q2
I¿4 XIBRO VII.
á estos , como son la m u e r t e , la enfermedad,
las molestias , la fealdad , las pocas f u e r z a s , la
pobreza , el poco nombre , la ignobilidad y se-
mejantes. A s i lo dicen Hecatón en el libro sép-
timo Del fin, A p o l o d o r o en su Moral, y Cri-
sípo ; pues estas cosas no son b u e n a s , sino i n -
diferentes , producidas según su especie. Y asi,
c o m o es propio del calor el calentar, y nó; el e n -
friar , asi lo es del bien el aprovechar , nó el d a -
ñar. Las riquezas y la salud no son mas prove-
chosas q u e dañosas : luego ni las riquezas ni la
salud son bienes. Mas : aquello de que se puede
usar bien y m a l , no es bueno ; d é las riquezas y
salud puede usarse bien y mal : luego las rique-
zas y la salud no son bienes. Esto no obstante,
Posidonio dice que lo son.
•ji N i aun al deleyte tienen por bien , como
es de ver en H e c a t ó n , libro 19. De los bienes, y
Crisípo e n los libros Del deleyte ; pues h a y deley-
tes torpes , y el bien nada tiene de torpe. Dicen
q u e el aprovechar es moverse ó estar quieto según
la virtud: y el dañar es moverse ó estar quieto según
el vicio. Q u e las cosas indiferentes son de dos cla-
ses : u n a es de las que no conducen á Ja felici-
dad ni á la infelicidad; v. g. las riquezas , la salud,
las f u e r z a s , la g l o r i a , y semejantes; pues sin ellas
acontece ser f e l i z , y su uso causa ó felicidad ó
Infelicidad. L a otra clase de cosas indiferentes
es la de aquellas que ni mueven el apetito n i
SE DIÓGENES XAERCI0. 12$
ía aversión; v . g . tener los cabellos pares ó i m -
pares ; ó alargar un dedo ó contraerlo. N o asi los
indiferentes primeros arriba referidos ; pues aque-
llos pueden mover el apetito y la aversión. A s í
que de las cosas indiferentes unas son elegibles,
•y otras igualmente elegibles ó evitables.
7 3 D e estas cosas indiferentes á unas llaman r
probables ó preferibles 5 á otras reprobables. L a s
probables son las importantes y recomendables:
iepEobables las que nada importan. Esta recomen-
dación ó importancia la dividen diciendo que una
es la que conduce á una vida conforme á todo
bien : o t r a , cierta fuerza media , ó que da el uso
conducente á una vida conforme á la naturale-
z a ; que es tanto como decir , el uso que las
riquezas y sanidad prestan para vivir según la n a -
turaleza. Y la otra recomendación es la retribu-
ción ó recompensa de la aprobación que le da. el
experimentado en las cosas5 que es tanto como
decir : trocar trigo por cebada dando un mulo enci-
ma 8o
.
7 4 Q u e las cosas preferibles que tienen esti-
mación ,. respecto al alma son el i n g e n i o , el arte,
el aprovechamiento y semejantes : las respecto al
So J o a q u í n K ü h n i o l e e aquí- media de cebada. E l l o es-, q u e
ó b i e n »/*I»*!M , sesquial— e l m u l o p a r e c e a q u i cosa i m p o n »
teta parle, pdr , mido. E l runa: e n t r u e q u e d e g r a n o s p a -
s e n t i d o q u e s a c a e s : Trocar (una ra igualar la diferencia d e v a -
m e d i d a d e ) trigo , por una y lores.
I %6 LIBRO VII.
cuerpo son la v i d a , la sanidad , la fuerza , la
buena habitud , la integridad, la belleza.: y res-
pecto á las cosas internas., las riquezas , la noble-
za y semejantes. Y de las cosas reprobables , las
pertenecientes al alma son l a estupidez , la i n e p -
titud y semejantes : las pertenecientes al cuerpo
son la m u e r t e , las enfermedades , la debilidad,
la mala habitud , la mutilación , la fealdad , y
otras así : y las externas son la p o b r e z a , la o b s -
curidad 8 1
, la I g n o b i l i d a d , y demás de esta clase?
las quales como neutras , n i son probables ni r e -
probables.
75 Asimismo , de estas cosas probables ó pre-
feribles unas lo son por sí mismas , otras lo son
por otras; y otras por sí mismas y por otras. L a s
probables por sí mismas son v. g. el Ingenio , el
aprovechamiento y semejantes : las por otras son
la riqueza , la nobleza , y semejantes : y las por
si mismas y por otrasel valor , la integridad de
sentidos y la de miembros. Llamanse por sí mis-
mas , porque son conformes á la naturaleza : y
llamanse por otras porque producen no pocas u t i -
lidades. T o d o lo mismo por el contrario es acer-
ca de las cosas reprobables.
76 Dicen i g u a l m e n t e , que oficio es aquel de
q u i e n , y a hecho ó prestado , puede darse' buena
razón ; v. g- la cosa consiguiente y de servicio á
81 &ít|iV.
DE DIÓGENES lAERCIO. I2J
í a vida : lo qual se extiende á las plantas y á los
animales; pues también en estos se advierten ofi-
cios. Z e n ó n fue el primero que dio al oficio el
nombre de x.et9>ix.ov (cathécon), llamándolo asi, por-
que va ó se presta á muchos;, y es este u n efecto
propio de las disposiciones naturales; pues de las
cosas executadas según el a p e t i t o , unas son ofi-
cios , otras contrarias á ellos. Q u e aquellas cosas
son oficios que la r a z ó n quiere se presten , c o -
mo es honrar los padres,, los hermanos ,, la pa-
t r i a , y ser diligente c o n los amigos. Cosas con-
trarias á los oficios son las que la razón disuade;
como v . g . serian no cuidar de los padres ni de
los hermanos ,. n o favorecer á los amigos , me-
nospreciar la patria , y semejantes. Las cosas que
la razón ni las aconseja ni las disuade , no son
oficios ni contrarias á ellos ; v . g. quitar una pa-
juela , tener la pluma , la almohaza , y cosas se-
mejantes á estas.
7 7 Q u e h a y oficios sin urgencia precisa: otros
con ella. L o s no urgentes son v . g.. cuidar de la
salud , de los órganos de los sentidos, y cosas
semejantes. Los urgentes son el mutilarse á sí mis-
mo , y arrojar su hacienda * . D e la misma suerte
8
se entienden las cosas contrarias á los oficios. Mas:
de los oficios unos son continuos , y otros n o .
8a E n caso de enfermedad, en una f u g a , & c , en que se a r -
herida , veneno , lazo , & c . y rojan los b i e n e s p o r s a l v a r l a v i -
en el de una tempestad d e m a r , da.
I2§ IIBUO VII.
Oficio continuo es vivir virtuosamente: no con-
tinuo es el preguntar, responder , pasear , y se-
mejantes. L o mismo se entiende acerca de cosas
contrarías á los oficios. H a y también oficio en las
cosas medias ó medianas 5 v. g. obedecer los m u -
chachos á sus pedagogos ó maestros.
78 Dicen que el alma contiene ocho partes,
que son los cinco sentidos , el órgano de la v o z ,
el órgano del pensar que es la mente misma, y
la virtud generativa. Q u e de las cosas falsas sobre-
viene perversión en la mente , y de ella brotan
muchas pasiones ó perturbaciones y motivos de
inconstancia. Según Zenón la perturbación ó pa-
sión es un movimiento del alma, irracional y con-
tra naturaleza : ó bien un ímpetu exorbitante. Se-
gún Hecatón en el libro segundo De las pasiones,
y Zenón en su libro del mismo asunto, h a y qua-
tro géneros de pasiones supremas , que son el d o -
lor , el temor , la concupiscencia , y el deleyte.
Son de sentir que las perturbaciones ó pasiones
son también juicios ó discernimientos, como dice
Crisípo en su libro De Jas pasiones; pues la ava-
ricia es un juicio ó exístimaeion de que e l dine-
ro es cosa buena y honesta : lo mismo es de la
embriaguez , de la incontinencia y otras. Q u e el
dolor es una contracción irracional del animo. Sus
especies son la misericordia, la e n v i d i a , la emu-
lación , los zelos , la angustia , la turbación , la
tristeza , la pena , y la confusión. Que la mise-
D E D I Ó G E N E S t AEB.CIO. I 2 (J
rícordía es un dolor acerca del que padece males
sin merecerlos'-, la envidia u n dolor de los bienes
ágenos: la emulación u n dolor de que goce otro
lo que u n o deseaba : los zelos son un dolor de
que alcance otro lo que tino también tiene : la
angustia es un dolor que agrava : l a turbación un'
dolor que estrecha y pone dificultades: la tristeza
un dolor que nos queda ó se aumenta de los día-i
logísmos ó argumentos interiores q u e nos hace-
mos : la pena es u n dolor l a b o r i o s o : la confu-
sión es un dolor irracional, aflictivo, y que p r o -
hibe considerar las cosas presentes.
70 Q u e el temor es la previsión del mal que
amenaza. Refierense al temor el miedo , la igna«¿
v i a , la v e r g ü e n z a , el t e r r o r , el tumulto , la ago-
nía. E l miedo es Un temor que ata y pone t r e -
pidación : la vergüenza es un temor de la i g n o -
minia : la ignavia es un temor de las operacio-
nes f u t u r a s : el terror es u n miedo causado por
alguna imaginación extraordinaria : el tumulto es
un temor junto con apresuramiento de voces : y
la agonia es el temor de una cosa incierta. L a
concupiscencia es u n apetito Irracional. Se orde-
nan á el la indigencia, el o d i o , la contienda , la
ira , el a m o r , el rencor , la furia. L a indigencia
es una concupiscencia de lo que ño tenemos , y
como separada de ello ; pero á ello inútilmente
extendida y alargada. El odio es una concupiscen-
cia y deseo de que venga mal á a l g u n o ; p e r o con
TOMO 11» - R
13 o
iibio vn.
algún, provecho y aumento propio. L a contienda
es una concupiscencia y deseo acerca de las Sec-
tas ú opiniones. L a ira es concupiscencia y de-
seo de que sea castigado aquel que parece ha o b r a -
do injustamente. El amor es una concupiscencia
agen a del hombre grave ; pues es un cuidado de
concillarse la voluntad de una belleza aparente.
E l rencor es una ira Inveterada y llena de o d i o ,
que espera la ocasión de vengarse ; l o qual se
declara por estos v e r s o s :
Una bilis de un dia se digiere%
Mas nó un viejo rencor, si el fin no logra* °
Y la furia ó fuerza es una ira incipiente ó que
comienza.
. 8o E l deleyte es un movimiento irracional
del animo acerca d e lo que parece apetecible*
Contiene baxo de sí la delectación ó h a l a g o , el
g o z o del mal a g e n o , el divertimiento y la d i s o -
lución. El halago ó delectación es un gusto que
capta el oído. El g o z o del mal ageno es d e l e y -
tarse en el mal de otroí El divertimiento ( como
si dixeramos pervertimiento) es una inclinación
del animo al relaxamiento ó disolución. Y la d i -
solución es una relaxacion de la virtud. C o m o t e -
nemos enfermedades del cuerpo , quales son la
gota y el dolor de artículos, las tiene también el
alma 5 v . g. el amor de la gloria , el de los d e -
l e y tes y otros semejantes. Enfermedad es m o r b o
ó dolencia con falta de fuerzas. M o r b o es la o p l -
DE DIÓGENES LAERCIO. I3 I
nion veemente de l o que parece debe ser apete-
cido j pues asi como el cuerpo tiene fáciles cal-
das dé humores ; v . g . el catarro , y la diarrea;
también el alma tiene sus tendencias é inclina-
ciones ; v . g . la envidia , la i n m i s e r i c o r d i a , las
contenciones , y semejantes 8 S
.
81 Dicen que h a y tres afecciones buenas d e !
a n i m o , el regocijo , la p r e c a u c i ó n , y la v o l u n -
tad. Q u e el regocijo es contrario al deleyte; pues-
to que es u n movimiento racional. Q u e la p r e -
caución lo es al m i e d o , siendo una racional de-
clinación d e l peligro. A s i el sabio nunca temeí
sino que se precave. Y que la voluntad es c o n -
traría á la concupiscencia j puesto que aquella es
u n deseo racional. A s i que como caen algunas co-*
sas debaxo de las pasiones ó perturbaciones p r i -
m e r a s , l o mismo sucede debaxo de las buenas
afecciones del a n i m o ; pues á la voluntad se s u -
jetan la benevolencia, el agrado , el aprecio , la
dilección. Á la precaución se sujetan el pudor,
la castidad. A l r e g o c i j o , el divertimiento, la ale-
gría , la equanimídad. Dicen que el sabio está
sin pasiones , por hallarse libre de caídas. Q u e
también h a y otro sin pasiones que es el malo ó
ignorante 8 4
, como si dixeramos duro e' i n m o -
83 L a s v o c e s «pp&A»M., agñtudo, infirmitas } debilitas
y «fr8í»i«, apenas hallo modo de &c.
distinguirlas en nuestra lengua. 84 A q u i , y en otros m u -
T o d a s significan lo mismo que chos lugares d e esta obra se h a -
R2
I 3 2
X I B S O VII.
ble. Q u e así m i s m o , el sabio carece de vanidad
y f a s t o ; pues no hace diferencia entre la gloria
y la i g n o m i n i a ; pero también h a y entre el v u l -
g o otro sin f a s t o , que es el malo ó ignorante.
82 Dicen q u e todos los sabios son auste'ros;
pues ni ellos hablan de deleytes, ni admiten l o que
de los deleytes hablan otros ; pero que también
hay otro a u s t e r o , comparable al vino áspero,
que mejor es para medicamento que para bebida.
Q u e los sabios son incorruptos y sinceros; pues
se guardan de ostentar lo que son por medio de
apariencias que oculten los defectos, y hagan ma-
nifiestas las. buenas prendas. Q u e tampoco son
dobles ó engañosos; pues quitan los fingimien-
t o s de voces y rostros. Q u e están ágenos de los
n e g o c i o s ; pues h u y e n de hacer cosa alguna sino
oficios. Q u e beben v i n o , sí; mas no se embria-
g a n . Q u e n o pierden el j u i c i o ; pero sin embar-
g o caen á veces en algunas fantasías ó i m a g i n a -
ciones estrañas, por melancolía ó d e l i r i o , n ó por
razón de cosas que desee, sino por defecto de la
naturaleza. N i siente dolor el s a b i o ; puesto que
el dolor es u n a irracional contracción del animo,
como dice A p o l o d o r o en su Moral. Q u e l o s sa-
bios son d i v i n o s ; pues parece tienen á Dios en
l i a l a v o z f>Kí'*«f c o n los s i g n i f i - ellos la traducción que me ha
cados q u e i n d i q u é en l a nota 11. parecido m a s propia al lugar
á la Vida de Sócrates. H e pro- que ocupa en el contexto,
curado darla en cada uno d e
DE DIÓGENES LAERCIO. 133
sí m i s m o s : y que el malo ó ignorante es ateo.
Q u e el ateo es de dos maneras; uno el que se
llama contrario á D i o s : otro el que menosprecia
á D i o s ; pero esto no se halla en todos los m a -
los. Q u e los sabios son religiosos y pios , como
prácticos que están en el derecho divino ; pues
l a piedad es, Ciencia del culto divino. Q u e sacrifi-
can por sí mismos á los D i o s e s , y son castos;
puesto que detestan los pecados contra los D i o -
ses : y aun los Dioses mismos los aman porque
son santos y justos en las cosas divinas.
83. Q u e solo los Sacerdotes son sabios; por-
que resuelven y decretan acerca de los sacrificios,
ritos establecidos, y demás cosas peculiares de los
Dioses. Son de sentir que los padres, hermanos
y hermanas se han de respetar en primer lugar
después de los Dioses. Dicen los Estoycos , q u e
les es natural el grande amor para con sus h i -
jos : y en los malos no h a y tal amor. Q u e todos
los pecados son- iguales; como es de ver en C r i -
sípo libro quarto De las questiones morales, en Per-
seo y y en Z e n ó n ; pues si una verdad no es ma-
y o r que otra verdad, ni una cosa falsa lo es mas que
o t r a ; tampoco una fraude será mayor que o t r a , ni
un pecado mayor que otro pecado.' En efecto, quien
dista cien estadios de Canopo , y quien dista
u n o , igualmente dexan de estar en C a n o p o : asi,
el que peca mucho y el que poco , igualmente
dexan de estar en lo recto. N o obstante, Hera-
134 LIBRO VII.
elides T a r s e n s e , familiar y amigo de A n t í p a t r o
Tarsense, y A t e n o d o r o dicen que los pecados son
desiguales.
84 Dicen q u e el sabio gobernará la R e p ú b l i -
ca si no h a y e m b a r a z o , como lo dice Crisípo en
el libro primero de las Vidas; pues reprimirá los
vicios , é incitará á las virtudes. Q u e se casará
también á fin de procrear hijos ; según escribe
Zenón en su República. Q u e no se mezclará e n
cosas opinables, esto e s , nunca dará asenso á fal-
sedad alguna. Q u e deberá abrazar la Secta C í n i -
c a , por ser un camino breve y compendioso p a -
ra la v i r t u d ; según A p o l o d o r o en su Moral. Q u e
comerá también carne humana según las circuns-
tancias fueren. Q u e solo él es l i b r e : los malos
e' ignorantes son siervos. Q u e la libertad es la p o -
testad de obrar por s í : la esclavitud es la p r i -
vación de esta libertad. Q u e h a y otra esclavitud,
consistente en la s u b o r d i n a c i ó n : y aun otra ter-
c e r a , que consiste en la posesión y subordina*
clon (á la qual se opone el dominio) y que tam-
bién es mala. Q u e los sabios no solo son libres,
sino también R e y e s ; siendo el reynar un man-
do á nadie d a ñ o s o , que existe solo entre los sa-
b i o s , como dice Crisípo en el libro intitulado,
Que Zenón usó de los nombres con propiedad: Escribe
allí, que el Principe debe entender acerca de bie-
nes y males; y estas cosas n i n g ú n ignorante las
sabe.
UE DIÓGENES lAERClO. 13 J
85 T a m b i é n , que solos ellos,, y ninguno ma-
l o , son aptos para los Magistrados, para los jui-
c i o s , y para la Oratoria. Q u e son impecables,
como que n o pueden caer en pecado. Q u e son
inocentes j pues ni darían á otros ni á sí mismos.
Q u e n o son misericordiosos n i perdonan á n a -
die > pues n o remitirán las penas puestas p o r las
L e y e s ( y a que la condescendencia, l a misericor-
d i a , la mansedumbre n o s o n cosas propias d e l
a n i m o de quien se crea útil para l a justicia) n í
las tendrán por m u y duras. A s í m i s m o , que el
sabio nada admira de lo que parece extraordina-
r i o , v . g . los Plutonios 8 S
, el fluxo y refluxo
del m a r , las fuentes d e aguas termales, y los v o l -
canes. Dicen igualmente, que el sabio nunca v i -
v e s o l o ; pues está acompañado de la naturaleza
y de las operaciones. Se ocupará también en exer-
cicios para hacer el cuerpo á la tolerancia.
26 D i c e n que el sabio orará pidiendo bienes
á los Dioses. A s i lo escriben Posidonio en el l i -
bro primero De los oficios, y Hecatón en el d e -
cimotercio De las cosas raras. Dicen asi mismo,
que solo e n los sabios existe la amistad, por r a -
8g jtáp»"'" s o n p a r a g e s que el R e y n o de Ñ a p ó l e s , llamados
exhalan olores g r a v e s y pesti- La solfatára : los de Zacinto,
lentes de fuegos subterráneos, Dirráquio y Apolonia, Babilo-
cebados e n betunes , a z u f r e s , y n i a , I o p e d e S i r i a , y otros m u -
Otras m a t e r i a s . A s i son los d e l chos. L o s latinos llamaban á e s -
territorio d e B a y a y Puzol en t a s b o c a s Ostia Ditis.
I$6 XIBRO VII.
z o n de la semejanza : y que la amistad es u n a
comunión ó comunicación entre los a m i g o s , de
las cosas necesarias á la vida. Prueban que el ami-
g o debe elegirse por el m i s m o : que es bueno t e -
ner muchos amigos; y que no h a y amistad e n -
tre los malos. Q u e no se ha de contender c o n
los ignorantes ó necios : y que todos los i g n o -
rantes son dementes; puesto que no siendo sa-
bios , todo lo executan por una ignorancia Igual
á la demencia. Q u e el sabio hace bien á t o d o s ;
al modo que decimos que Ismenías fue diestro flau-
tista. Q u e todas las cosas son de los sabios; pues
la L e y les da potestad cumplida. Q u e también
h a y algunas cosas de l o s i g n o r a n t e s , sean de la
R e p ú b l i c a , sean propias; pero como á posesores
injustos.
87 Q u e las virtudes se siguen mutuamente
unas á o t r a s , y quien posee una las posee t o -
das; pues las especulaciones de todas son c o m u -
nes , como dice Crisípo en el libro De las vir-
tudes, A p o l o d o r o en su Física antigua, y Heca-
tón en el libro tercero De las virtudes. Q u e el
virtuoso es especulativo ó c o n t e m p l a t i v o , y ap->
to para executar l o que c o n v i e n e : y las cosas
que conviene se h a g a n , deben también ser ele-
g i d a s , sostenidas , distribuidas, y constantemen-;
te defendidas. P o r lo qual sí executa con elec-í
cion algunas c o s a s , otras con tolerancia, distri-
butivamente o t r a s , y otras constantemente, es.
DE DIÓGENES 1AERCIO. I37
así prudente, valeroso, justo, y templado. Y prin-
cipalmente cada una de las virtudes versa respec-
tivamente acerca de su propio objeto ; v . g. el
valor acerca de la tolerancia : la prudencia acer-
ca de lo que debe practicarse, nó practicarse, ó
mirarse con indiferencia. D e l mismo modo v e r -
san las demás sobre sus propios objetos; v . g. á
la prudencia se sigue el buen consejo c inteligen-
cia : á la templanza el buen orden y la modes-:
t í a : á la justicia la equidad y probidad : y al
valor se sigue la constancia y permanencia de
animo.
88 Son de opinión que entre la virtud y el
vicio no hay medio (al contrario de los Peripa-
téticos que dicen, que el provecho es medio e n -
tre la virtud y el vicio) pues asi como un pa-:
l o , dicen los Estoycos, es preciso sea ó recto ó
torcido, asi una cosa ó es justa ó injusta, sin
contar con el mas ó menos. Y asi de las demás
cosas Crisípo dice que la virtud es amisible: Olean-
t e s , que es inamisible: a q u e l , que puede per-
derse por la embriaguez y por la colera: e'ste,
que no puede perderse, por lo m u y arraygada.
Q u e es apetecible: que nos avergonzamos de las
malas o b r a s , conociendo que solo es bueno l o
honesto: y que ella sola basta para la felicidad,
como dicen Zenón , Crisípo en el libro primero.
De las virtudes, y Hecatón en el segundo De los
bienes: porque si la magnanimidad, dicen, es bas-
, T O M O U.; S
I-.3.8.-: xiBU o vil.
tante para superarlo t o d o , y ella es parte de la
virtud , es también la v i r t u d bastante para la fe-
licidad , despreciando justamente todas las cosas
que parezcan graves y turbulentas.
8p Pero Panecio y Posidonio dicen que la
virtud sola no b a s t a , si que también se necesi-
tan la salud í la fuerza y la abundancia. Quie-
ren también que de la virtud se use siempre y
en todos tiempos , como dice O l e a n t e s ; puesto
que es inamisible, y "el sabio siempre usa de u n
animo el mas perfecto. Q u e lo justo l o es por
naturaleza, nó positivamente, como la L e y y la
recta razón. A s i lo dice Crisípo en el libro De
lo honesto. Son de parecer que la discrepancia en
las opiniones filosóficas no debe remover á n a -
die de la Filosofía; pues á esa cuenta era menes-
ter dexar todas las cosas de esta v i d a : asi lo •es-
cribe Posidonio en sus Exhortaciones. Crisípo dice
que las Disciplinas liberales son m u y útiles. Son
también de sentir que no tenemos derecho a l g u -
no en los demás animales por razón de la d i v e r -
sidad ó desemejanza; como dice Crisípo en el
libro primero De la justicia, y Posidonio en el
primero De los oficios*.
$o Q u e el sabio estimará aquellos jóvenes que
manifiesten mas talento é índole para la virtud;
como dicen Z e n ó n en el libro De la República,
Crisípo en el primero De. las Vidas, y Apolo-
doro en su Moral. Q u e el amor es un acceso de
DE DIÓGENES XAÉRClO. I 3 §1
beneficencia hacia una belleza aparente: y nó ac-
ceso de u n i ó n , sino de amistad; pues T r a s o n P
des aunque t u y o en su poder á su a m a d a , por
quanto esta l o aborrecía, se abstuvo de ella. E l
amor p u e s , no es mas que la amistad, como dice
Crisípo en el libro Del amor; ni menos es c u l -
pable. Q u e la belleza es la flor de la virtud. D í ¿
cen que siendo tres los géneros de vida , c o n -
t e m p l a t i v o , operativo y racional, de ellos se ha
de elegir el t e r c e r o ; puesto que la naturaleza ha
criado al animal racional para la contemplación
y operación. Que con mucha razón el sabio se
privará á sí mismo de la vida por la patria y por
los amigos ; y aun quando padeciere algún dolor,
m u t i l a c i ó n , ó mal incurable.
91 Defienden que entre los sabios conviene
que las mugeres sean comunes; de manera qué
cada uno use de la que le ocurra. A s i lo escri-
ben Zenón en su Política, Crisípo en el libro De
la República, D i ó n el C í n i c o , y Platón. D e esta
forma amaremos con amor natural á todos los
hijos como si fuésemos padres de t o d o s , y se
quitarán adulterios y celos. Q u e el mejor gobier-
no es el mixto de R e a l , Democrático y A r i s t o -
crático. Estas y otras muchas cosas dicen los Es-
toycos acerca de los dogmas morales ; dando sus
pruebas y demostraciones: bien que nosotros las
hemos trahído solo por mayor y en compendio.
5?2 L a parte Física ó natural la subdividen en
S2 •
14° XIBR o vu.
Fisica de los cuerpos, de los p r i n c i p i o s , de los
elementos, de los Dioses, de los prodigios, del
l u g a r , y del vacuo. Esta división es específica : pe-
ro en general la hacen en tres miembros ó partes,
á saber, D e l m u n d o , De los elementos, y De
las causas. L a parte D e l mundo dicen se sübdí-
vide.en otras dos. Baxo de una consideración se
la asocian los Matemáticos, y por ella discurren
de las estrellas fixas y planetas; v . g. si él sol
es tan grande como aparece; y lo mismo la l u n a :
de su giro , y de otras quéstiones semejantes.
Baxo de la otra consideración pertenece solo á los
Físicos 5 y en ella se inquiere de que' substancia
s e a : si el sol y los astros constan de materia y
f o r m a : si fue criado ó n o : sí está animado ó
inanimado : si es corruptible ó incorruptible : sí
h a y providencia que lo gobierne ó n o ; con otras
cosas de esta clase. L a parte ó miembro pertene-
ciente á las causas también la subdividen en dos.
L a teoría de la una la hacen quéstion común á
los M é d i c o s ; y por ella inquieren de la parte
principal ó conductriz del alma y de sus opera-
ciones , de las semillas, y cosas semejantes. L a
otra se la apropian Igualmente los Matemáticos;
V. g. cómo v e m o s : quál es la causa de vernos
en el espejo : que' cosa sean las nubes, los true-
nos , el I r i s , el halón ó corona, los cometas y
semejantes.
93 Son de opinión que los principios de t.o-
DE DIÓGENES XAEUCIO. 141
das las cosas son d o s , á s a b e r , el agente y el
t
paciente. El paciente es la materia, la qual é s , una
- substancia sin qualidad. El agente es la razón que
hace ú opera sobre la m a t e r i a , á s a b e r , D i o s :
y que este, siendo sempiterno, cria por toda la-
materia cada cosa de por sí. Establecen este d o g -
ma Zenón Citie'o en el libro De la substancia,
Cleantes en el De los átomos, Crisípo en el pri-
mero De los fideos hacia el fin, Archédemo en el
libro De los elementos, y Posidonio en el libro
segundo D e sus Razonamientos naturales. Dicen,
que Principios y Elementos son cosas diversas; pues
los Principios son ingénitos e' incorruptibles; pe-
ro los Elementos se corrompen por ustión : los
Principios carecen de cuerpo y de forma ; pero los
Elementos la tienen.
• 94 Cuerpo e s , dice A p o l o d o r o en su Fisica 7
el que tiene las tres dimensiones de longitud, la-
t i t u d , y profundidad. Llamase también solido. Su-
perficie es la extremidad del c u e r p o : ó bien, lo
que solo tiene longitud y l a t i t u d ; mas nó p r o -
fundidad. Posidonio en el libro tercero De los
meteoros, la coloca entre lo intelectual y real 8<J
.
Linea es el extremo de la superficie: ó una l o n -
gitud sin latitud: ó bien lo que solo tiene lon-
gitud. Punto es la extremidad de la linea , y la
señal más pequeña. Que es una misma cosa Dios,
14 2
ri.BRo vn.
M e n t e , H a d o , Júpiter, y otras muchas deno-
minaciones que se le dan. Q u e en el principio,
existiendo Dios en sí mismo., convirtió toda la
substancia en agua por medio del ayre. Y así
como en el feto se contiene el esperma, asi tam-
bién e'l, siendo como es la razón seminal del
m u n d o , la depositó en el a g u a , fecundando y
dando aptitud á la materia para las generacio-
nes futuras. C r i ó después primeramente los qua-
tro Elementos f u e g o , a g u a , ayre y tierra. Así
lo escriben Zenón en el libro Del universo, Cri-
sípo en el primero De los fisicos, y Archédemo
en un Escrito acerca, de los Elementos. Y a s i , Ele-
mento es aquel de quien proceden primero las c o -
sas que n a c e n , y en quien se resuelven quando
acaban.
95 Q u e los quatro Elementos unidos consti-
tuyen una substancia sin qualidades, que es la
Materia. Q u e el fuego es el c a l i d o : el agua el
húmido : el ayre el f r í g i d o : y la tierra el atil-
do. A u n sobre el a y r e h a y alguna parte de ello.
Q u e en lo mas alto está el fuego llamado Éter,
en el qual está primero la esfera de las estrellas
fixas : luego la de los planetas; junto á la qual
está el a y r e : luego el agua *. y después de todo
está la t i e r r a , que es el medio del universo. D e
tres maneras entienden la palabra mundo: una es
el mismo D i o s , que á todas las substancias crió
sus propiedades: que es incorruptible e ingénito;
SE DIÓGENES LAERCIO. I 4 3
artífice cíe esta hermosa f a b r i c a ; y que por cier-
tas periodos de tiempo resuelve todas las subs-
tancias , y las vuelve á engendrar de sí mismo.
L a otra es el bello ornato mismo de los astros,
á que también llaman mundo. Y la tercera es el
compuesto y resultado de los dos primeros. Es
pues el M u n d o propiamente la qualidad de la
substancia de todas las cosas i ó b i e n , como dice
Pósidonio en sus Elementos meteorológicos, el sis-
tema ó complexo d e cielo y t i e r r a , y las natu-
ralezas- q u e c o n t i e n e n : ó t a m b i é n , el sistema ó
complexo de Dioses , hombres y cosas criadas por
causa de ellos. C i e l o es la ultima periferia , don-
de reside todo l o divino. El mundo es goberna-
do con mente y providencia ( c o m o dice Crisípo
en sus libros De la providencia, y Pósidonio en
el decimotercio De los Dioses), extendiéndose á
todas sus partes la mente, al modo que en nues-
tra a l m a ; bien que á.unas m á s , y á otras me-
nos ; pues por unas pasó como h á b i t o , v . g . por
los huesos y n e r v i o s : por otras como m e n t e v . g . T
por la parte principal del alma ST
. Asi p u e s , el
u n i v e r s o , siendo a n i m a l , a n i m a d o , y racional,
tiene su principal, ó alma que es el É t e r ; como
lo dice Antípatro T i r i o en el libro octavo Del
mundo. Pero Crisípo en el libró primero De la
providencia, y Pósidonio en el libro De los Dio-
87 is í<« 1.S Ü7i/<trixiv,
144 ' 1 I B R Ó VII.
ses dicen que el cielo es el -principal 88
del m u n -
do : y Gleantes dice que lo es el sol. N o obstan-
te , C r i s í p o , apartándose después de su propio
sentir en el mismo libro , dice que lo es el éter
purísimo , al qual llaman primer Dios sensiblemen-
te , como infuso en las cosas existentes en el a y -
re , en todos los animales y plantas , y en la
tierra , según hábito.
96 Q u e el mundo es único , finito , y de for-
ma esférica, que es la mas cómoda para el giro,
como dice Posidonio en el libro décimo quinto de
sus Discursos físicos, y A n tipa tro en sus libros Del
mundo. Q u e fuera del mundo se extiende en r e -
dedor un vacuo inmenso é incorpóreo j siendo
incorpóreo aquello que pudiendo estar ocupado
de cuerpos , no lo está. Q u e dentro del m u n d o
no h a y ningún vacuo : y está todo él unido en
sí m i s m o ; pues á ello le obliga la conspiración
y conformidad de tendencia de los cielos hacia
ia tierra. D e l vacuo tratan Crisípo en su libro
Del vacuo y en el libro primero De las artes na-
turales , Apolófanes en su Física , A p o l o d o r o , y
Posidonio en el libro segundo de sus Discursos fí-
sicos. Q u e todas las cosas incorpóreas son seme-
88 ti fot/amor lnü yicrfav. principal entendían el a n i m o , l a
A c a s o m e j o r d i r i a m o s conductor, m e n t e , e l a l m a ; y hallamos m e -
regulador. Véase la nota 49. moría de e l l o e n T é r t u l i a n o , L a c -
C i c e r o n , lib. 1. de nat. Deor. t a n c i o , S. Gerónimo , y otros
lo l l a m a principatum. P o r este Padres.
PE DIÓGENES LAERCIO. I45
jantes. Q u e el tiempo es i n c o r p ó r e o ; siendo el
intervalo del movimiento del mundo. Q u e de los
tiempos el pasado y el futuro son infinitos ; el
presente finito. D i c e n que el mundo es i n c o r -
ruptible , c o m o compuesto de cosas que se perci-
ben. Siendo corruptibles las partes lo es también
el t o d o ; l a s partes del mundo son corruptibles,
puesto que se m u d a n : luego el mundo es c o r r u p -
tible. L o que es capaz de mudarse en peor es c o r -
ruptible ; y el mundo lo es , puesto que se seca
y humedece.
97 Q u e el mundo fue hecho convirtiéndose la;
materia ó substancia de fuego en humor por me-
dio del a y r e : luego condensándose y perfeccio-
nándose en tierra su parte mas crasa , la sutil y
ligera se convirtió en a y r e ; y la m u y ligera y
leve se convirtió en fuego. L u e g o , de la mixtión
de estos resultaron las p l a n t a s , los animales y
demás generaciones. A c e r c a de la generación y
corrupción del mundo trata Z e n ó n en su libro
Del universo, Crisípo en el primero De los Físicos,
Posidonio en el libro primero Del mundo, y C l e a n -
tes y Antípatro en el décimo Del mundo. Panecio,
por el contrario , demuestra que el mundo es i n -
corruptible. Q u e es animal , racional , animado,
é intelectual lo dicen Crisípo en el libro primero
De la providencia , A p o l o d o r o en su Fisica, y P o -
sidonio. Q u e es a n i m a l , siendo substancia anima-
da y sensible : porque el animal es mejor que
T O M O II. T
I46 L I B R O VII.
quien no lo e s : no h a y cosa mejor qtíe el m u n -
d o 5 luego el mundo es animal. Q u e es animado,
como es evidente de que nuestra alma es particula
arrancada de alli.. Pero. Boéto. dice que el m u n -
do no es animal. Q u e el mundo es único lo d i -
cen Z e n ó n en el libro Del universo, Grisípo , A p o -
lodoro en su Física y Posidonio. e n elprimer libro
t
de sus Discursos fisicos^
9% U n i v e r s o , como dice A p o l o d o r o , se llama
y a el mundo , y y a , según otra denominación,
el sistema ó compuesto del mundo y del vacuo
exterior.. El mundo, pues,. es finito $ pero el va-
cuo infinito. Q u e de los a s t r o s , los fixos giran
con todo el cielo : los planetas andan c o n m o v i -
mientos propios. Q u e el sol hace una carrera o b l i -
qua p o r el circulo zodíaco : y lo mismo la l u n a
Cn sus giros y espiras. Q u e el sol es fuego p u r o ,
c o m o lo dice Posidonio en el libro decimosép-
timo De los metéoros: y m a y o r que la t i e r r a , se-
gún el mismo Posidonio en el decimosexto de
sus Discursos fisicos* También dice el mismo au-
t o r que el sol es e s f é r i c o , semejante á la tierra.
Que es f u e g o , puesto que hace quanto hace el
fuego mismo : y mayor que la t i e r r a , puesto que
la ilumina t o d a , y aun el cielo. También , por
quanto la tierra hace la sombra en figura de c o -
n o , es señal que el sol es m a y o r que la tierra.
Q u e se v e aquel de todas partes por su grande-
za. Q u e la luna es mas terrea , como mas cer-
DE DIÓGENES XAERCIO. I47
cana á la tierra.
$>o Q u e estos astrps í g n e o s , y aun todos los
demás , reciben nutrimento ; el sol lo recibe del
mar grande•, siendo como es u n ardor intelec-
tual 8 9
; la luna de las aguas potables por estar
mezclada con el a y r e y vecina á la t i e r r a , se-
g ú n Pósidonio en el libro sexto de sus Discursos
físicos; y los demás l o reciben d e la tierra. S o n
de sentir que los astros son esféricos , y la tierra
ínmobil. Q u e la luna no tiene l u z propia , sino
que quando luce la recibe del sol. Q u e se eclipsa
el sol poniéndosele la luna delante por la parte
que mira á nosotros , como escribe Z e n ó n en el
libro Del universo ~, pues quando se encuentran se
dexa ver como se le pone d e b a x o , l o oculta , y
l u e g o después lo dexa. Observase esto en u n a )o-
fayna con agua. Y que la luna se eclipsa q u a n -
do cae dentro de la sombra de la tierra. Q u e solo
se eclipsa en los plenilunios quando se halla dia-
rnetralmente opuesta a l s o l , no obstante que es-
t o sucede cada mes ; pues moviéndose ella o b l í -
quamente hacia el sol , varía d e l a t i t u d , hallán-
dose y a mas b o r e a l , y a mas austral. Y asi, q u a n -
d o su latitud se encuentra c o n la del sol y la de
otras cosas mediantes , y ademas está diametral-
rnente opuesta al s o l , entonces se eclipsa. S u la-
89 S a b i d o es q u e m u c h o s a n - hizo D i o s e s , como veremos en
tiguos creyeron que los astros su^«fo,§. 17,
estaban animados. Pitágoras los
T 2
14^ X I B R O VII.
titud se mueve según las cosas que medían , en
Cáncer, Escorpión, Aries , y T a u r o , como dice
Posidonio.
100 Dicen que D i o s es animal i n m o r t a l , ra-
c i o n a l , perfecto , ó inteligente en su felicidad, i n -
capaz de recibir algún d a ñ a , y que gobierna p r ó -
vidamente el mundo y quánto e'ste encierra; pe-
ro no tiene figura humana. Q u e es autor y cria-
dor del u n i v e r s o , y como Padre de todas las c o -
sas , y a en c o m ú n , y a como parte del' mismo uní-
verso que penetra por todo , y se llama con d i -
versos nombres según sus fuerzas. L o llaman Ai*
( D i a ) , porque por e'l existe todo. Llamanlo tam-
bién Z'w* ( Z e n a ) , porque es causa dé todo vi-
viente : ó bien porque en todo viviente reside.
'AQWCÍV•( A t h e n a n ) ' , porque constituye su impe-
rio en él e'ter. "Hpctv ( H é r a n ) , por tener e'ste
Imperio en el ayre. "H^AKTTOV ( H e p h a i s t o n ) , por-
que ío tiene en el fuego artificial, noau^aya.
( P o s e i d o n a ) , por tenerlo en el húmido ó agua.
Y Alij!¿yiT¡><zy ( D é m e t r a n ) , por tenerlo en la tier-
ra. Otras denominaciones le dieron semejantes á
éstas siguiendo alguna congruencia ó analogía
Substancia de Dios llama Zenón á todo el mundo,
Incluso el cielo. Crisípo en el libro onceno De
los Dioses, Posidonio en el primero también De
los Dioses , y Antípatro. en el séptimo Del mundo.
90 L a r a z ó n d e estos n o m b r e s se h a l l a tu c u a l q u i e r a Mitógrafo..
DE DIÓGENES XAERCIO. 149
Hacen aerea su naturaleza ó substancia, Y Boeto
en sus obras .DÍ? Física d i c e , que la substancia de
Dios es ta esfera de las estrellas fixas.
ior P o r naturaleza unas veces entienden í o
que comprehende y abraza eí m u n d o : otras lo q u e
causa las producciones de la tierra. Es pues la n a -
turaleza un hábito movido por sí mismo según la
r a z ó n seminal q u e cria y contiene en sí l o q u e
d e ella procede después en Jas estaciones propias,
produciéndolo tal y qual es aquello de que pro-
cede. Su designio se dirige tanto á lo conducente
q u a n t o á lo deleytable , según consta de ia crea-
ción del hombre. Q u e todas las cosas se hacen
según el hade* ó destino, lo dicen Crisípo en sus
libros Del hado , Posidonio e n su libro segundo
Del hado, y Boeto también en el libro undeciv-
m o Del hado. E l hado es el principo w origen- de
una serie de cosas t ó la razón según la qual es go-
bernado el mundo. D i c e n que la divinacion es s u -
perior á qualquiera otra cosa y y aun quieren sea
piovidencia. Prueban que es arte , por algunas
predicciones, verificadas- : asi lo escriben Z e n ó n ,
y Crisípo en el libxo segundo De la divinacion-,
A t e n o d o r o , y Posidonio en el libro^ duodécimo
de sus Discursos fisicos , y en el q u i n t o De la di-
vinacion. Peso Panecio dice que no h a y tal arte.
102 Dicen que la substancia de todos los e n -
tes es la Materia primera : lo qual lo dice tam-
bién Crisípo en su libro primero de los Físicos,
I50 L I B R O Til.
y Z e n ó n . Materia es aquello dé que se hace una
cosa qualquiera que sea. Dansele dos nombres,
Substancia y Materia, asi de todas las cosas en c o -
m ú n , como de cada una en particular. L a subs-
tancia ó materia de todo en general ó en común
no es grande n i pequeña ; pero sí la de cosas par-
ticulares. El c u e r p o , según e l l o s , es substancia
finita ó circunscrita ., como dicen A n t í p a t r o en
el libro segundo De la substancia., y Apolodoro
en su Física : el qual añade que es pasible ; pues
á ser inmutable , de n i n g ú n m o d o provendrían
de ella las cosas que se engendran. D e aqui es,
que puede dividirse en infinito ; pero Crisípo d i -
ce que no es infinita; pues nada h a y infinito que
sea capaz de sección ; sino que se acaba y nada
queda..
103 Q u e las mixtiones se hacen insinuándose
mutuamente los todos ( c o m o dice C r i s í p o en el
libro terceto De los Físicos), y nó por circunscrip-
ción , ó por adición de un cuerpo á otro ; pues
si en el mar se vierte un poco de vino , por u n
tanto de tiempo estara luchando en su extensión;,
mas luego se confundirán ambos. Q u e h a y e s p k
ritus que tienen simpatía con los h o m b r e s , y o b -
servan las cosas humanas. Y que las almas de los
buenos son héroes , una v e z separadas de los
cuerpos.
104 D e las cosas que se hacen en la r e g i ó n
del a y r e d i c e n , que el invierno es el a y r e c o n -
DE DIÓGENES XAERCIO. IJI
gelado sobre la tierra por -la g r a n distancia del
sol. L a primavera, p o r el b u e n temple del a y r e
quando y a el sol vuelve hacia nosotros. E l estío
por el fervor de la atmósfera causado por e l
curso del sol hacia el septentrión. Y el otoño por
el regreso ó alejamiento del sol d e nosotros. (Que
los vientos son- los fiuxos del ayre ) . : y mudan; n o m - 9 1
bre según; las partes d e q u e fluyen.. A s i la causa r
de las tempestades es el sol que de los vapores
v a formando las nubes.. Q u e el iris es los res-
plandores, ó. r a y o s q u e reflectan de l a s nubes h ú -
medas : ó según quiere; Posidonio* en sus Metéo-
ros , es una imagen de la mitad del sol ó luna,
representada en l a nube llena d e r o c í o ,, c ó n c a -
v a y continua ó densa ,, como representada e n
u n espejo según el borde ó l i m b a de su c i r c u n -
ferencia..
105 Q u e los cometas y a crinítos , y a barba-
tos , los fuegos fatuos y errantes 9 2
, son fuegos
producidos quando el a y r e denso- sube á la r e -
91 He suplido-las'palabras estak'ñs fluens• mdá cum> incer-
inclusas aqui , no dudando de ta motus redundantia. Y mas
que L a e r c i o sigue tratando del adelante pone las mismas pala-
ayre y viento. Casáubono-per- bras de l a e r c i o , . d i c i e n d o :Sunt
s u a d e e s t a c o r r e c c i ó n p o r un l u - aufem i¿ alia plurima nomina
g a r d e P l u t a r c o , líb. 3. cap. 6. ftatusqué ventorum á locis , mt
De las opiniones de los Filoso- fiuminibus , aut montium procel-
fos. Vitruvio , lib. 1. cap. 6. lis tracto.
t r a h e la m i s m a d i f i n i c i o n E s t o y - 9a Aa/í^aí-ístf,
ca del v i e n t o . Ventas autem
l$2 LIBRO VII.
g i o n etérea. Q u e las exhalaciones 9 3
son fuego r e -
cogido y encendido en el ayre , llevado v e l o z -
mente por el mismo , y que se representa exten-
dido en largo. Q u e la lluvia es una resolución
de la nube en agua , después de haber el sol
atrahido la humedad de la tierra y del m a r , y
no haber podido esta humedad obrar diversamen-
te. Esta misma humedad congelada se llama es-
carcha. Q u e el granizo es la nube quaxada , y l u e -
g o desmenuzada p o r el v i e n t o . Q u e la nieve es
el humor de la nube condensada , según dice P ó -
sidonio en el libro octavo de sus Discursos físi-
cos. Q u e el relámpago es u n encendimiento ó i n -
flamación , c o m o dice Zenón en el libro Del uni-
verso. Q u e el trueno es el estruendo de las mis-
mas nubes quando luden ó se rasgan. Q u e el r a -
y o es un globo 9 4
de fuego v i b r a d o violenta-
mente contra la tierra quando las nubes cho-
can ó se rompen. A l g u n o s dicen es una p o r c i ó n
de a y r e inflamado y vibrado con violencia. Q u e
el tifón ó torbellino es un r a y o violento y vien-
t o impetuoso ; ó bien un viento nebuloso de nu>
be rasgada. Q u e el préster ó huracán es u n a n u -
be circuida de fuego líquido , y c o n viento vee-:
93 2ÍX«! j según entiendo, Natur. qucest. d i c e q u e e s t o s se-
son a q u e l l o s f u e g o s q u e a p a r e c e n las c a e n t a m b i é n h a c i a l a t i e r r a
de noche en l a e s f e r a , ó sea r e - á manera d e rayos, hiriendo a r -
gion del ayre , y pasan en b r e - boles y edificios,
v e . S é n e c a e n e l lib. i.cap. ig. 94 "E|«4ir,
DE DIÓGENES 1AEE.CI0. I J J
mente en las cavernas ó entrañas de la t i e r r a : ó'
bien el viento solo oprimido dentro de la tierra^
como quiere Posidonio en el libro octavo. Que
algunos de estos causan terremotos , otros aber-
turas en la t i e r r a , otros i n c e n d i o s , y otros h e r -
vores.
106 Son de opinión que el sistema del u n i -
verso es en esta forma : la tierra está puesta em
el medio c o m o centro , y con ella el agua ,. f o r -
mando ambas u n globo de un centro mismo, de
manera que la tierra está en el agua. Después del
agua está el ayre en forma de esfera. Q u e en el
cielo h a y cinco círculos : el primero es el septen-
trional , que siempre se nos manifiesta .: el.segun-
do el trópico estival : el tercero el círculo cquí-!
noccíaí: el quarto el trópico hibernal; y el q u i n -
to el círculo antartico que no sale á nuestra vis-
ta. Llamanse paralelos, porque no se encuentran
mutuamenfe; y se describen teniendo por centro
el polo mismo. El zodíaco es un círculo oblí-
q u o , como que va por encima de los paralelos.;
Las zonas de la tierra son c i n c o ; la primera la
b o r e a l , mas allá del círculo árctico , inhabitable
por el frío. L a segunda , templada. L a tercera
inhabitable por el calor, llamada tórrida. L a quar-
t a , templada, á la parte opuesta. Y ia quinta,,
a u s t r a l , también inhabitable por el frió.
107 Opinan que la naturaleza es un fuego ar-
tificioso que está en camino para la g e n e r a c i ó n ;
.TOMO.,. II», y
I $4 LIBRO VII.
ó bien , un espíritu ígneo y artificioso. Que l a . a l -
ma es sensitiva ; y nos es un espíritu i n n a t o : por
tanto es corpórea, permanece después de la m u e r -
te , y es corruptible. Pero que la alma del u n í -
verso es incorruptible , de la qual son partes las
de los animales. Zenón C i t i é o , Antípatro en sus
libros Del alma-, y Pósidonio dicen que el alma
es un espíritu calido j pues por e'l respiramos , y
por él nos movemos. Cleantes dice que todas
permanecerán hasta el incendio del m u n d o ; pe-
ro Crisípo afirma que solo las de los sabios. Q u e
las partes del alma son ocho 5 á saber , los cin-
co sentidos , los principios seminales existentes
en nosotros, la l o q u é l a , y la raciocinación. Q u e
nuestra vision-se hace extendiéndose en figura de
c o n o la luz que h a y entre la vista y el objeto: así
lo dice Crisípo en el segundo de los Físicos, y A p o -
lodoro. L a parte aguda del cono aéreo está junto
al ojo : la base en el objeto mirado , "haciéndose-
nos manifiesto lo que miramos extendiéndose el
a y r e como por el báculo 9 S
. Q u e el oir se hace
siendo herido el ayre que media entre el que h a -
bla y el que o y e ; lo qual se hace circularmente,
y con undulaciones, hasta que liega á los oidos:
á la manera que ondea por círculos el agua de un
estanque arrojada en él una piedra. Q u e el, sueño
ét í i * e * x " I » p ¡ « . A c a s o s í g - t a m b i é n se l l a m a Cruz.
nífica e l b á c u l o g e o m é t r i c o q u e ..
DE DIÓGENES lAERCIO. I$£
se hace relaxándose ó disolviéndose el vigor de los
sentidos acerca del principal. D a n por causas de
las pasiones los. movimientos y mudanzas que
acontecen e n el espíritu.
108 Semilla dicen es la que puede producir
una cosa semejante á aquella de que fue separa-
da. E l esperma que el hombre suministra, uni-
do con el humor se mezcla con las partes del
alma de u n modo conveniente á la mixtión .pa-
terna. Éste -, según Crisípo en el segundo De los
físicos, es un espíritu adherente á la substancia;;
como es de ver por las semillas arrojadas á la
t i e r r a , las q u a l e s , si son m u y añejas, y a no n a -
c e n , como manifestando habérselas exhalado la
virtud. Y Sfero dice que el esperma fluye de t o -
do ei c u e r p o ; p o r lo qual todas las partes de
éste son generativas. Dicen que el esperma fe-;
menino es infecundo , ineficaz, poco y áqueo¿
como consta en Sfero. Q u e el principal ts la par-
te dominante del a l m a , en donde se engendran
las fantasías y los a p e t i t o s , y de donde procede
la razón. Su residencia es en el corazón.
iop Esto es, en quanto me ha parecido bastan-
te al tamaño de este v o l u m e n , l o que dicen los
Estoycos acerca de las cosas naturales. L a s que aun
entre ellos h a y controvertidas, son como se sigue.
lio Aristón Ghío el Cano 9 5
, cognominado
o<S P u d o entender el calvo, c o m o se d i c e a l fin-de su Vida.
V 2
I f¡6 X I B R O VII.
Sirena, dixo que el fin es estarse en indiferencia
entre la virtud y el v i c i o , no haciendo varia-
ción alguna, sino igual á todo. Q u e el sabio es
semejante á un buen h i s t r i ó n , el q u a l , represen-
te á Tersités, represente á Agamenón r a ambos
i m i t a con propiedad. Q u i t ó de la Filosofía la par-
te fisica y lógica diciendo que la una es supe-
rior á nosotros, y la otra nada nos importa; pues
que solo nos importa la parte moral. C o m p a r a -
ba los argumentos dialécticos á las telarañas, las
q u a l e s , aunque parece manifiestan artificio, son
inútiles. Acerca de las virtudes, ni puso muchas
como Z e n ó n , ni: una baxo de muchos nombres
como los M e g a r i c o s ; sino que dixo ser el modo
de proceder en las cosas. Filosofando de esta for-
ma y disputando en el Cinosargo 9 7
, pudo con-
seguir el nombre de inventor ó fundador d e Sec-
t a . En e f e c t o , Milcíades y Difilo se llamaron
Aristonios. Era m u y persuasivo, y amigo d e la
plebe. A s i T i m ó n dixo de e'l:.
Un deudo de Aristón el placentero.
iii Diocles de Magnesia dice , que habiendo
entrado en conferencia con Polemón á tiempo que
Z e n ó n padecia una larga enfermedad, mudó de
o p i n i ó n , y se aficionó principalmente al dogma
Estoyco que d i c e , que el sabio no debe andarse
en opiniones. Á esto contradixo P e r s e o , trayen-
$7 N o m b r e d e un t e m ó l o d e H e r c u l e s en A t e n a s .
DE DIÓGENES LAERCIO. IJ7
do dos hermosos m e l l i z o s , para que uno de ellos
le diese una alhaja en deposito , y el otro vi-
niese por e l l a : asi lo puso en d u d a , y lo con-
venció. Hablaba contra Arcesiláo 5 y habiendo
visto un toro con una matriz monstruosa, di-
xo : Ay ! aquí tiene Arcesiláo un argumento contra
la evidencia. Á un Académico que afirmaba no
comprehendia cosa a l g u n a , le dixo : Ni aun ves
á este que está aquisentado*. Y respondiendo que n o .
Quien te cegó, le dixo^
Quién al fanal robó los resplandores ?
lis Corren de e'l los libros siguientes. Dos
libros de Exhortaciones-. Diálogos acerca de los dog-
mas de Zenón : seis libros De las Escuelas : sie-
te libros de Exhortaciones acerca de la sabiduría x
Exercitaciones amatorias . Comentarios sobre la va-
nagloria: X X V . 9 8
libros de Comentarios: tres De
cosas memorables: once de Chríos: Contra los Ora-
dores: Contra las respuestas de Alexino: tres libros
contra los Dialécticos : quatro libros de Epístolas á
Cleantes. Panecio y Sosícrates dicen que solo son
suyas las Epístolas $ y que las. demás obras son
de A r i s t ó n Peripatético. Es fama que como nues-
t r o Aristón fuese calvo , le quemó el sol la c a b e -
za , y murió de ello. M i s versos Coliambos á él
son:
98 E l numero del t e x t o es f e n p o r 1 0 l a » , c o m o es la le-
«' , que v a l e a g . L o s t r a d u c t o - ira decima del Alfabeto grie-
tes ponen i g . P u e d e ser c u e n - go.
158 1IBR0 VIT.
O Aristónl por qué siendo viejo y cano,
Al sol asi expusiste tu mollera,
A que te la tostase*
Buscando más calor del que conviene.
Hallaste sin querer el frió infierno.
113 H u b o otro A r i s t ó n , Peripatético, natu-
ral de Julida : otro Músico , Ateniense : otro
Poeta t r á g i c o ; otro Aléense, que escribió, del Ar-
te Oratoriay otro Peripatético Aíexandríno.
114 H e r i l o , C a r t a g i n é s , dixo que el fin es la
ciencia $ y lo coloca en el v i v i r refiriendo siem-
pre todas las cosas á la vida s a b i a , para no ser
derribados por la ignorancia. Q u e la ciencia es
un hábito procedido de la recepción de aquellas
fantasías ó Imaginaciones que caen baxo de la
razón. Decía que alguna v e z no h a y fin, porque
las circus.tancías y otras cosas lo t r u e c a n , v . g..
como si de un mismo metal se hace una esta-
tua de Alexandro y otra de Sócrates. Q u e el fin,
y lo á él subordinado son cosas diversas; pues
esto lo suelen conseguir también los i g n o r a n t e s :
pero aquel., solo el sabio. Q u e las cosas que es-
tan entre la virtud y el vicio son indiferentes.:
115 H a y de él algunos libros, cortos s í , pe-
ro Henos de v i g o r ; y contienen Contradicciones í
Zenón. Dicese que siendo muchacho fue amado
de m u c h o s , á quienes queriendo remover Z e n ó n ,
obligó á que Herilo se cortase el p e l o ; con lo
qual ellos se ausentaron. L o s libros son e s t o s ;
DE DIOGENES ZAERCIO. I 59
De la exercitacion : De las pasiones: De la opinión:
El Legislador : El Partero: Antiferon maestro: Apa-
rato : El Director: Mercurio x Medea : Diálogos de
Posiciones morales.
116 Dionisio , el llamado Desertor, dixo que
zXfin es el d e l e y t e , por el accidente de sus ojos;
porque habiéndole sobrevenido un dolor en ellos,
no quiso llamarlo cosa indiferente. Fue hijo de
T e o f a n t o , y natural de Heraclía. Diocles dice que
primero fue discípulo de Heraclides su paisano:
luego de Alexíno y M e n e d e m o ; y finalmente 16
fue de Zenón. A l principio fue amantisimo de
las l e t r a s , y se aplicó á toda especie de P o e s í a :
después se aficionó á A r a t o , y procuró imitar-
lo. Finalmente, desertando de Zenón , se pasó á
los C i r e n a i c o s ; y se entraba en los lupanares mas
v i l e s , executando publicamente todas las v o l u p -
tuosidades. M u r i ó privándose del alimento, á los
8o años de edad. Corren de e'l los libros siguien-
tes : De la serenidad ó imperturb ación del animo,
dos libros : otros dos De la exercitacion: quatro
Del deleyte. De la riqueza, De la gracia, Del su-
plicio , De la utilidad de los hombres 9 9
, De la fe-
licidad, De los Reyes antiguos, De las cosas alaba-
das , De las costumbres barbaras.
117 Estos son los Estoycos que se diferencian
entre sí en algunas opiniones. A Z e n ó n succedio
Cleantes, de quien vamos á tratar.
99 P ' f ' hult*'**' xf** t.
iu
XIBB.O VII.
O L E A N T E S .
i Oleantes, hijo d e F a n í o , fue natural de
A s s o . A l principio fue p ú g i l , como dice A n t i s -
tenes en las Succesiones; pero pasándose á A t e -
nas con solas quatro dracmas, como dicen a l g u -
nos , y uniéndose á Z e n ó n , se dedicó fuerte-
mente á la Filosofía , y persistió en los dogmas
de aquel. Fue celebrado por su aplicación al tra-
bajo ; t a n t o , que apretado de la necesidad , se
aplicaba con ahinco al j o r n a l , de noche sacando
a g u a en ciertos jardines, y de dia se exercitaba
en el e s t u d i o ; por lo qual se llamaba <ppeárrA>!5
(phreantles) . Dicen fue conducido al tribunal
I
para que dixese de qué se m a n t e n í a , y vivía tan
r o b u s t o : y que se p u r g ó de esto dando por tes-
tigos á aquel en c u y o jardín sacaba a g u a , y á
la vendedera de polenta á quien giraba la t a h o -
na. Celebráronlo mucho los A r e o p a g í t a s , y d e -
cretaron darle diez m i n a s , las que Zenón le pro-
hibió tomar. A ñ a d e n que A n t í g o n o le dio tres
mil dracmas. C ó m o conduxese una v e z ciertos j o -
venes á un espectáculo, un soplo de ayre le r e -
tiró el palio y fue visto sin t ú n i c a : por lo qual
los Atenienses le dieron un crocóto 2
, como d í -
i Significa¡Sacador de agua 1i/<a()»riu Í7T5 'Ahilar. Por lo qual
de pozos. fue honrado con un crocóto por
% E l t e x t o d i c e >t ? XFÍX«"[j> los Atenienses.Htl crocóto (que
SE SIÓGENES LAERCIO. l 6 l
ce Demetrio de Magnesia en sus Colombrofios: por.
lo qual fue generalmente admirado.
2 Dicese que A n t í g o n o , que era de su es-f
c u e l a , l e preguntó por q u e sacaba agua j y que
e'l r e s p o n d i ó : Solo saco agua ? y por qué no también
cavo, riego, y hago todas las cosas por amor de la Fi-
losofía. A u n Zenón l o animaba á exercitarse e a
e s t o , y de su jornal le mandaba traher u n ó b o -
.lo diariamente; y habiendo de esto recogido c o n
el tiempo buena c a n t i d a d , la manifestó á l o s
condiscípulos d i c i e n d o : Cleantes podría sustentar ¿L
otro Cleantes si quisiese', los que tienen bienes de qué
sustentarse van solicitando de otros lo que han de co-
mer , y no obstante filosofan sin ahinco. P o r esta r a -
z ó n era Cleantes llamado El segundo Hercules. E r a
m u y aplicado; pero de naturaleza tarda y obtusas
por lo qual T i m ó n habla de el a s i :
Quién es ese carnero
Que discurriendo va por el gentío.
Ese parlero de Asso\
Ese mortero, estólido, gallina . 1
Sufría con paciencia la burla de sus condiscípu-
los.- y c o m o se oyese llamar a s n o , se confor-.
e r a una v e s t i d u r a a m a r i l l a p r o -
5 bus veste donalum. E l l l a m a r l o ,
pía de mugeres) trata Pollux, segundo Hercules , como Laer-
Hb. 7. « 8 » . gfj. L o s i n t é p r e t e s c í o dice mas abaxo , pudo n a -
l a t i n o s p a r e c e l e y e r o n xfols por cer del mismo crocóto , cuyo
xfmels j p u e s t r a d u c e n , plausu n o m b r e t u v o H e r c u l e s por la m í s -
exceptuniyatque ab ¿ítbemensfr m a causa d e llevar ropa amarilla.
JOMO IU X
l6% X I BB.O V I I .
rnaba y d e c í a , que él solo podio, llevar la carga de
Zenón.
3 Motejándolo una. v e z de cobarde ,. respon-
dió : Aun por eso. cometo pocos pecados. Prefería su
pobre vida á la de los. ricos, diciendo:: Mientras
ellos juegan á la pelota, yo cavo la tierra yerma y
estéril.. Reprehendíase muchas veces, á sí m i s m o :
lo qual oido por A r i s t ó n le dixo:. A quién repre-
hendes^ y e'I respondió r i e n d o : A un viejo que tie-
ne canas y entendimiento nó.. Diciendole uno que
r
Arcesiláo no hacia lo. que debía,, le r e s p o n d i ó ;
Cesa y y no lo culpespues aunque él no cumpla de
palabra x lo execnta con obras. A esto, dixo: A r c e s i -
láo i Na gusto,de lisonjas t á lo. que repuso. O l e a n -
tes, Sí,yo te lisonjeo diciendote que unas cosas di-
ces y otras haces.. Preguntándole u n o que' era. lo
que debía amonestar á su h i j o , respondió: Aque-.
lio de Electra :.
Calla, guarda silencio , pisa quedo .. . 3
4 Diciendo un Lacedemonio que el trabajo es
bueno,, respondió m u y alegre::
De sangre generosa eres r abijo*.
Refiere Hecatón en sus Chrios, que preguntán-
dole un joven ,. que si de quien se da golpes en
el muslo se dirá que musliza, como de quien se
los da en el vientre decimos que ventriza . res- 2
3 D e la Electra d e Eurípi- 4 E s el verso 611 del #¿.4.
des. ge ¡a Odisea.
DE DIÓGENES IAERCI0. I 63
-pondíó '.Mancebo , quédate para tí esas musUzacio-
nes; y sábete que las voces análogas no siempre sig-
nifican las cosas análogas. Disputando una v e z con
otro j o v e n , le preguntó si s e n t í a ; y diciendole
q u e s í , respondió C l e a n t e s : Pues cómo no siento ya
que tú sientes* C o m o el Poeta Sositeo se le pu-¡
siese delante estando en el t e a t r o , y le dixese:'
Á quienes la estulticia
De Cleantes conduce como bueyes , s
n o se alteró ni inmutó en nada. A d m i r a d o s de
esto los circunstantes, aplaudieron á C l e a n t e s , y
echaron de alli á Sositeo : mas arrepentido e'ste
de haberlo ultrajado, fue por aquel admitido d i -
ciendo , que era un absurdo indignarse él por una
palabra injuriosa, quando ni Libero-Padre ni Hercu-
les se indignan burlados de los Poetas.
5 Decia que á los Peripatéticos les acontece lo que
á las liras , las quales suenan bien; pero no se oyen
á sí mismas. Se refiere, que habiendo dicho en
sentencia de Z e n ó n , que por el aspecto se pue-
den comprehender las costumbres, algunos jó vé,,
nes alegres le traxeron un bardaxa rustico y cam-
pesino, y le preguntaron acerca de las costum-
bres de e'ste. Estuvo dudoso u n rato, y luego
mandó qué se fuese ; pero como al irse estor-;
n u d a s e , al punto dixo Cleantes; Ta lo cogi; mue<*
:
g Cnx«"íe7 p u e d e s i g n i f i c a r n o también destruir 3 corromper:,
soló conducir como bueyes, sino &c.
x a
164 X IB R O VII.
lie es. A un hombre solitario que hablaba c o n -
sigo m i s m o , le dixo : Hablas con un hombre no
malo. Objetándole uno la v e j e z , respondió: Tam-
bién yo quiero ya marcharme, pero luego que me con*
sidero perfectamente sano, y que escribo y leo, vuel-
vo á quedarme. Dicen que escribía en o s t r a s , y
en omoplatos de buey quanto había oido á Z e -
n ó n , careciendo de dinero para papel. A s í , q u e
siendo tal',, consiguió solo él entre tantos discí-
pulos ilustres succeder á Z e n ó n en la Escuela.
6 Dexó los excelentes libros que se s i g u e n :
Del tiempo: De la fisiología de Zenón dos l i b r o s :
quatro de Exposiciones de Heraclito* Del sentido:
Del arte: Contra Demócrito: Contra Aristarco : Con-
tra• Herilo. D o s libros Del apetito: Antigüedades:
De los Dioses : De los gigantes: De los Himeneos:
Del Poeta. T r e s libros Del oficio: Del buen conse-
jo : De la gracia: Exhortatorio: De las virtudes: De
la buena índole : De Gorgípo:. De la envidia: Del
amor : De la libertad. Arte amatoria 1 Del honor:
De la gloria : El Político : Del consejo : De las Leyes:
Del juzgar: De la educación: Del raciocinio, tres
libros : Del fin : De lo honesto: De los negocios: De
la ciencia: Del reyno : De la amistad: Del convite*
Que la virtud de los hombres y múgeres es toda una:
Que es propio del sabio el filosofar* Chrios: Dos l i -
bros de Diatribas : Del deleyte: De las propiedades;
De las cosas ambiguas: De la Dialéctica: De los tropos
6 modos: De los predicamentos* Hasta aquí sus libros.
DE DIÓGENES 1AERCI0. I 6j
7 M u r i ó de esta manera. Habiéndosele e n t u -
mecido las encías, estuvo dos días sin tomar ali-
mento por orden de los M é d i c o s : con lo qual
curó tan b i e n , que los Médicos le permitieron
comiese y a lo mismo que solía. N o lo éxecuto;
antes bien permaneció a s í , diciendo que ya tenia
mucho camino andado: y de. esta suerte sufrió mas
tiempo hasta que murió. Igualó en edad á Z e -
nón r y v i v i ó 8o a ñ o s , como dicen a l g u n o s , h a -
biendo sido discípulo suyo por espacio de i?. Hí-
tele y o los versos siguientes s
A Chantes celebro;
Vero más á la muerte que no quiso^
Mirándolo ya anciano,
Retardarle el descanso (bien que muerto ) 1
Si agotó tanto pozo quando viv.o. :
SFERO.
i Sfero B o s f o r a n o , como y a d í x í m o s , fue
discípulo de Oleantes después de haberlo sido de
Zenón : y habiendo salido m u y aprovechado, se
fue á Alexandria á estar con Tolorneo Filopator.
Movida conversación una v e z acerca de si el sa-¡
bio opina ó n o , y dicho Sfero que n o , que-
riendo el R e y convencerlo , mandó sacar unas
granadas de cera que tenia; con lo qual enga-
ñado Sfero, exclamó el R e y diciendole, que h a -
,166 I I B R O VII.
bia dado asenso á una imagen ó fantasía f a l s a ;
á lo qual respondió Sfero bien y prontamente
'diciendo, que habia consentido nó que aquellas fue-
•sen granadas sino qué era probable lo fuesen; y que
la fantasía que aprehende se diferencia de la que
aprueba. Á Mnestrato que lo acusaba de que no
,decia que T o l o m e o era R e y , respondió; No-lo-,
es ; pero siendo tal Tolomeo, es también Rey.
2 Escribió los libros siguientes :' D o s libros
Del mundo ', Del principio de la semilla i De la for-
tuna : De las cosas pequeñas ; , Contra los átomos y
las ideas : 1
De los sentidps: C i n c o libros de Dia-
tribas acerca de Heráclito; Instituciones morales: Del
oficio: Del apetito: dos libros De las pasiones\ Dia-
tribas : Del Reyno: De la República de Lacedemo-i
nia. T r e s libros sobre Licurgo y Sócrates z De la
Ley: De la divinacioni Diálogos amatorios i Délos
Filósofos Eretríacos: De las cosas semejantes: De las
difiniciones : Del hábito. T r e s libros de Contradic-.
ciones 2
: Del raciocinio : De la riqueza: De la glo-
ria : De la muerte. D o s libros Del Arte dialéctica a
De los predicamentos: De las amfibologías : Cartas'^
DE DIÓGENES XAERCIO. %6f
CRISÍPO.
1 C^risípo hijo' de A p o l o n í o , , Solense,. ó bien
Tarsense según Alexandro en las Succesiones,. fue
discípulo d e Cleantes. A l principio se adestraba
en el manejo' de la lanza:: después o y ó á Zenón,
ó según Diocles y-.otros",, á Cleantes,, de quien
se apartó-.viviendo- todavia.. N o fue un Filosofo
Vulgar ,. sino v a r ó n ingenioso y agudísimo en
t o d o , t a n t o , que en muchas cosas sintió contra
Zenón5: y aun contra. Cleantes,, á quien: solía de-
cir que solo necesitaba saber sus dogmas ;: pues él
hallaría luego las demostraciones. Sin embargo,, siem-
pre que le contradecía, se arrepentía de manera,,
que solía decir:
Nací en todo feliz sino en Cleantes x
Seguramente en él no soy dichoso.
Fue tan gran Diále'ctico ,. que muchos eran de
sentir que si la Dialéctica estuviese entre los D i o -
S t a no sería otra que la de Crisípo.
2 Siendo- como era un hombre llenísimo en
todas las cosas, con todo eso no fue m u y ele-
gante en el decir. Fue laboriosísimo sobre todos
los otros,, como consta por sus libros,. que son
en numero de 705. L a causa de ser tantos; es ha-
ber tratado unos mismos dogmas repetidas veces
escribiendo quanto le ocurría , y corrigiéndose
mil v e c e s ; de manera , que habiendo una. v e z
l68 U B R O VII.
ingerido en u n o de sus escritos poco menos q u e
toda la Medea de Eurípides, como uno tuviese este
escrito en la maño y otro le preguntase qué con-:
t e n í a , respondió: La Medea de Crisípo. Y Apo-
lodoro Ateniense en su Colección de dogmas, que-
riendo probar que los escritos de E p i c u r o , sien-
do trabajados de caudal propio y sin auxilio
a g e n o , eran muchísimos más que los de C r i s í -
po , lo dixo por estas palabras : Si quitamos de
los libros de Crisípo las cosas agenas que contienen,
quedarán las hojas en blanco. Son palabras de A p o -
lodoro. Una vieja que vivía con él decía según
refiere D i o c l e s , que escribía diariamente 500 ver-
sículos.
3 Hecatón dice que se dio á la Filosofía h a -
biéndole sido confiscado su patrimonio. Era m u y
pequeño de c u e r p o , como demuestra su e s t a t u a
que está en el Cerámico , á la qual cubre casi
del todo la aquéstre contigua á ella : por esta r a -
z ó n Carneades lo llamaba K^itctíqv (Crupsip-
p o n ) . C o m o uno le objetase que no frequénta-
r
ba la escuela de A r i s t ó n en compañía de tantos
otros , dixo : Si yo atendiera á muchos , ciertamente
no filosofaría. Á un Dialéctico que enredaba c o n
argumentos y sofismas á Cleantes , le d i x o : Dexa
ya de apartar de cosas gravísimas á un- varón amia"
no, / proponnos á nosotros jóvenes esas cosas. Tarn-
1 Crupsippos significa, cubierto por m cabalh.
DE DIÓGENES LAERCIO. l6<j
bien , como uno estando á solas con e'l conferen-:
ciase modestamente, y luego que v i o venir gentes,
comenzase á contender c o n desentono , le d i x o ;
Qué es esto hermano mió!
Todo el semblante conturbado tienes.
Para bien discurrir la rabia dexa.
E n sus vinolencias se estaba quieto, moviendo so-
lamente las piernas: asi, que solia decir su d u e -
ña , que de Crisípo no se embriagaba otra cosa
que las piernas. -
4 Sentía de sí tan altamente, que preguntan^
dolé uno á quie'n encargaría un hijo s u y o , res-
pondió : A mí; pues si supiese yo que alguno me ex-
cede , me iria á estudiar con él. Por esto dicen que
se le aplicaba lo siguiente:
Este es solo quien sabe.
Los demás son tan vanos como sombra*.
Y también;
Si no hubiera Crisípo,
Seguramente pórtico no hubiera.
Finalmente , venidos á la Academia Arcesílao y-
Lacidas, se unió á filosofar con e l l o s , como dice
Socion en el libro octavo : por cuya causa em-
prendió á disputar contra la costumbre, y aun
por ella; como también de las magnitudes y mul-
titudes, usando la misma veemencia que ios A c a -
démicos. Hermípo dice que estando Crisípo filo-
sofando en el Odeo lo llamaron sus discípulos al
sacrificio, y habiendo bebido alli mucho v i n o d u l -
X O M O Il¿ X
17° riBRo va.
c e , y dadole vaguidos de cabeza , mu río al quin-
to dia á los 73 años de edad , en la Olimpiada
C X L I I I . Mis versos á e'l s o n :
Bebió excesivamente,
T vértigos le dieron á Crisípo
Con que olvidó su pórtico , su patria,
T hasta su misma vida,
Por irse luego á la mansión obscura*
A l g u n o s dicen que murió de risa ; pues habién-
dosele comido un asno ciertos higos , dixo á su
vieja le diese de beber vino generoso detras de
los h i g o s : y asi suelto en carcajadas , murió.
5 Parece fue hombre m u y soberbio y despre-
ciador ; pues habiendo escrito tantas o b r a s , n i n -
guna dedicó á R e y alguno. Contentábase solo con
su viejecita, como dice también Demetrio en sus
Columbrónos. Habiendo T o l o m e o escrito á C l e a n -
tes que se viniese á estar con e'l, ó le enviase al-
guno , anduvo S f e r o , no habiendo querido ir C r i -
sípo. El mismo Demetrio escribe que Crisípo fue
el primero que tuvo valor para poner escuela al
descubierto en el L i c e o , haciendo venir á A r i s -
tocreon y á Filocrates hijos de su hermana , y
juntando auditorio.
6 Hubo otro Crisípo natural de G n i d o , M e -
dico de profesión , de quien confiesa haber apren-
dido mucho el mismo Erasistrato. O t r o , hijo de
e'ste , Medico de T o l o m e o , el qual acusado ca-
lumniosamente , fue azotado y muerto en s u p l í -
DE DIÓGENES 1AEECI0. I.7I
cío. O t r o hubo discípulo de Erasistrato: y aun
otro que escribió de A g r i c u l t u r a .
7 Nuestro Filosofo solia hacer estos argumen-
tillos : Quien manifiesta los misterios á los no inicia-
dos es impío; atqui , el Hierofanta los manifiesta á Ios-
no iniciados : luego el Hierofanta 2
es impío. Lo que
no está en la ciudad', tampoco está en la casa; atquiy
el pozo no está en la ciudad : luego ni en la casa. A s í
mismo : si en un lugar hay una cabeza , no la tie-t
nes tú; atqui, hay tal cabeza que tú no tienes; lue-
go tú no tienes cabeza¡ O t r o : Si uno está en Mega-
ra, no está en Atenas; atqui, hay un hombre en Me ga-
ra : luego no hay un hombre en Atenas. T a m b i é n : Si
Mees algo, ello pasa por tu boca ; atqui , dices carroí
luego un carro pasa por tu boca. Y así mismo : Si
no perdiste una cosa , la tienes \ atqui, no perdiste los
cuernos; luego los tienes. A l g u n o s atribuyen esto a
Eubulides.
8 H a y quien culpe á Crisípo de haber escrí-'
t o muchas cosas [torpe y obscenamente ; pues en
e l libro que compuso De los Filósofos antiguos, fin-
g e torpemente quánto escribe de Juno y Júpiter,
diciendo en 6"oo versos que sino uno de boca im-
pura , nadie lo hubiera dicho. F i n g i ó , dicen, esta
obscenísima historia; y aunque la aplica á las c o -
sas naturales , es mas propia para meretrices que
para Dioses. N o hicieron mención de ella los que
a E r a el S a c e r d o t e que p r e - gentílicas,
s i d i a e n los ritos y ceremonias
Y 2
172 L I B R O VII.
compusieron tablas; no la trahe P o l e m o n ; no H í p -
sicrates , ni menos A n t í g o n o ; sino que Crisípo
se la fingió toda. E n su libro De Política admi-
te matrimonio 3
entre madres e' hijos , y entre
hijas y padres. L o mismo trahe e l principio de su
libro intitulado De las cosas no apetecibles por ellas
mismas. En el libro tercero Del Derecho que c o n -r
tiene hasta mil v e r s o s , quiere se coman las car-
nes de los difuntos. En e l segundo De la vida y
sus medios , dice se ha de procurar el modo de que el
sabio los tenga.. Y para qué uso ? Si es,. dice r para
vivir , el vivir es indiferente : si para el deleyte ,. tam-
bién éste es indiferente 1 y si para la virtud ,. ella le
basta para la felicidad. Son sin duda ridiculos estos
haberes ó luxo ; pues si vienen de mana de Rey será r
fuerza habérsele humillado : si vienen de amistad , se-
rá venal en la intención : y si provienen de sabi-
duría , será sabiduría necesaria.
9 Y por quanto sus libros son celebérrimos,
m e ha parecido formar aqui lista de ellos por cla-
ses. D e los pertenecientes á L ó g i c a , y señalada-
mente Teses ó Conclusiones , son su Lógica, y
Consideraciones del Filosofo ; Difiniciones Dialécticas
á Metrodoro 1 seis l i b r o s : u n o dirigido á Z e n ó n ,
acerca de los nombres que usa la Dialéctica : otro á
A r i t á g o r a s , intitulado , Arte Dialéctica : quatro á
D i o s c o r i d e s , De conexiones probables.
3 PVÍfffttU-ÍX!,
PE DIÓGENES XAERCIO.
173
Tratados lógicos acerca de las cosas
C l a s e primera : U n libro de axiomas: otro,
^axiomas no simples: dos á Atenades , Del copulado
ó complexo. T r e s libros á A r i s t á g o r a s , De las ne-
gaciones :. u n o De los predicables á A t e n o d o r o : dos
Y
De las cosas que se dicen por privación :• u n o á T e a -
r o : tres á D i o n , De axiomas excelentes , quatro De
la diferencia de los acristos ó indifinidos •; dos De
las cosas dichas según el tiempo: dos De axiomas per-
fectos..
10 Cíase s e g u n d a : U n libro á Gorgipides rDel
verdadero disyunctivo : quatro al mismo G o r g i p i d e s
Del verdadero conyunctivo : uno también á G o r g i p i -
des ,. intitulado División 1 o t r o acerca de lo que perte-
nece á los consiguientes : otro De lo que se hace por tres,
dirigido igualmente á Gorgipides : quatro á C l i -
t ó n ,. De las cosas posibles: u n o contra el l i b r o de
Filón sobre los significados: otro De las cosas falsas.
11 Clase tercera: D o s libros De preceptos: otros
dos De interrogaciones : quatro De la pregunta: u n o ,
Epitome de interrogación y pregunta 4
: otro , Epi-
tome de- respuestas: dos libros con el título de Pre-
gunta ; y quatro con el de Respuesta.
12 Clase quarta. D i e z libros De los predica-
mentos , á M e t r o d o r o : uno Dé las cosas* rectas y obli-
quas , á Filarco : otro De conjunciones, á A p o l o n i -
174 XIB R O VII.
des j y quatro De los predicamentos., á Pasíío.
13 Cíase quinta. U n libro De los cinco casos z s
otro De los enunciados difinidos según el sujeto : dos
De la significación, á Síesagoras j y dos libros De
apelativos,
Tratados lógicos acerca de las dicciones de que
se componen los discursos.
14 Clase primera. Seis libros De enunciaciones
singulares y plurales : cinco De dicciones, á Sosígenes,
y á A l e x a n d r o : quatro De las anomalías de las dic-
ciones , á D i ó n : tres acerca de las voces en los argu-
mentos Sorites : u n o De los solecismos : otro De las
oraciones que solecísan , á D i o n i s i o : o t r o intitula-:
d o , Oraciones contra la costumbre ; y o t r o , Diccio-
nes , á D i o n i s i o .
15 Clase segunda. C i n c o libros De los elemen-
tos de la oración , y Discursos : quatro De la sin-
taxis , ó composición de los Discursos : tres De la sin-^.
taxis, y elementos de los Discursos , á Filipo : u n o
De los elementos del Discurso , á Nicias j y otro De,
lo que se dice á otro fin . 6
16 C l a s e tercera. D o s libros contra los que no
dividen 7
: quatro De las anfibologías, á A p o l a : u n o
De los tropos anfibológicos: dos De los tropos anfibo-
g C o n s t a de aqui n u e v a m e n - 6 flp" élffa.
te que los g r i e g o s carecen de 7 Ff»! 1«5t tiu.i(t\i¡Ámt.
ablativo.
DE DIÓGENES LAERCIO. I75
lógicos 6 ambiguos conexos : dos contra las anfibolo-
gías de Pantedo : cinco de la Introducción á las an-
fibologías : uno i n t i t u l a d o , Epítome de las anfibolo-
gías , á E p i c r a t e s ; y dos de Adiciones d la Intro-
ducción d las anfibologías.
Tratados lógicos acerca de las oraciones
y tropos.
17 Clase primera. C i n c o libros con el título
de Arte de Oraciones y tropos , á Dioscorides : tres
De los Discursos : dos De la esencia de los tropos, á
Stesagoras: uno De la comparación de los axiomas
figurados: otro De las oraciones reciprocas y conjun-
tas : otro Á A g a t o n , ó sea De los problemas bien
ordenados : o t r o De que ciertas cosas son raciocinabas
con otra ó con otras 8
: otro De conclusiones, á A r i s -
tágoras : o t r o De que una misma oración se dispone
de muchos modos : dos libros Contra lo que oponen
acerca de que una misma oración puede estar cun si-
logismos y sin ellos : tres Contra las objeciones que se
ponen á las soluciones de los silogismos : u n o Contra
Filón acerca de los tropos , á T i m o s t r a t o : dos De
lógica conjunta, á Timocrates , y Filomates: u n o
De cosas pertenecientes á las oraciones y tropos.
18 Segunda clase. U n libro De los argumentos
concluyentes, á Z e n ó n : otro De los silogismos pri-
8 Pff' til' l a rvMowl'xé lint, í « T «MÍV 1 Í XRI j<*eT ¡>A»t.
I76 L I B R O VII.
meros, y no demostrativos , á Zenón : otro De la so-
lución de los silogismos : dos De los argumentos re-
dundantes 9
, á Pasílo : uno De teoremas acerca de
los solecismos : otro De los silogismos introductorios^
á Zenón : tres De modos para la Isagoge ó Intro-
ducción, á Zenón ; cinco De silogismos construidos so-
bre figuras falsas : otro intitulado Oraciones ó ar-
gumentos silogísticos por resoluciones en cosas indemos-
trables : otro , Questiones trópicas, á Zenón y á E l -
lomates. Este libro parece supuesto.
19 Tercera Clase. U n libro de los argumen-
tos degenerantes 1 0
, á Atenades. Es libro supues-
to : tres De argumentos degenerantes en su medio,
Supuestos: uno Contra los disyunctivos de Amenio.
20 Clase quarta. Tres libros De hipoteses, á
Meleagro : dos De argumentos hipotéticos para la
Isagoge ó Introducción : dos con el titulo de Ar-
gumentos hipotéticos de los teoremas: dos con el de
Solución de los hipotéticos de Hedilo: tres Solución de
hs hipotéticos de Alexandro, supuestos: uno De. ex-,
posiciones , á Laodamante.
21 Clase quinta. U n libro intitulado Isagoge
á lo falso, dirigido á Aristocreon: otro Argumen-
tos falsos para la Isagoge: seis De lo falaz ó falso¿
á Aristocreon.
22 Sexta Clase. Un libro Contra los que juz-
p Pipi ISr trapMxSr'T»* kíyar, debió leer afaX\lvlu9,
F r . Ambrosio traduce , falaces: 10 Me"Wi»lór1a» A l y a » ,
DE DIÓGENES XAERCIO. 177
gan que hay verdadero y falso : dos Contra los que
sueltan un- argumento falaz, cortándolo , á A r i s t o -
creon :^ uno intitulado Demostración sobre que no
conviene • cortar los infinitos 1 1
: tres Contra las ob-
jeciones hechas á lo escrito contra la división ó sec-
ción de los infinitos, á P a s í l o : u n o intitulado So-
lución según los antiguos, á D i o s c o r i d e s : tres De
la solución de la falacia, á A r i s t o c r e o n : uno Solu-
ción de los hipotéticos de Hedilo, á Aristocreon, y
á Apola.
23 Séptima Clase. U n libro Contra los que di-
cen que un argumento falso tiene asumcion falsa : dos
De la negación, á Aristocreon : u n o c o n el titu_
lo de Argumentos negativos para el exercicio 1 2
: dos
Del mismo argumento, 6 Contra lo mismo, á Ste->
sagoras : dos De los argumentos contra las opiniones
o conjeturas, y De los tácitos, ó pacificas. á O n e -
tor : dos Del argumento encubierto, á A r i s t o b o l o ;
y uno Del argumento oculto, á Atenades.
24 Octava Clase. O c h o libros acerca del argu-
mento Utídes, á Menecrates : dos De los argumen-
tos compuestos de indifinido y de difinido, á Pasílo:
uno Del argumento Utídes, á Epicrates.
II *A-7riíílfys wpoff T í / * w S~t7n tí/A- pácKOrloí , nrpU loe Tvfi.vtte-t&r. AcESO
« i r 1» « í f P a r e c e se opone por d e b e l e e r s e , ad Gimnasium, n o m -
esto á l a d i v i s i ó n en infinito. bre propio d e aquel á quien d i -
14 L a edición de E n r . E s - rigió l a o b r a ; y n ó , ad exer-
tefano, la d3 Meibomio , y la citationem.
de Lipsia ponen a q u i Aír» ówrt-
. T O M O I I . Z
I78 L I B R O VIII. >
25 Cíase nona. D o s libros De los sofismas, i
Heraclides y á P o l i s : cinco De las oraciones dia-*,
lácticas intricadas ó impenetrables r k Dioscorides;
u n o á Sfero Contra el viatico de Arces'üáo.
•2.6 Clase décima. Seis libros á Metrodoro Con*
tra la costumbre : siete De la costumbre T á.Gorgí-:
p i d e s : Lugares lógicos que, contienen las cosas no
inclusas en las quatro divisiones referidas,, y
Cuestiones lógicas , esparcidamente y no> reducidas
á un cuerpo. Y treinta y nueve libros de Ques~
iiónes selectas. T o d o s juntos son trescientos once
libros lógicos. • .
Tratados morales acerca de la rectitud
de costumbres.
27 Primera Clase. U n libro Intitulado Descrip-
ción de la Oración ó Discurso, á T e s p o r o : otro
Cuestiones morales : tres De asumciones probables pa-r
ra los-dogmas, á Filomates : d o s D e difinic'wnes del
urbano , á M e t r o d o r o : otros dos De definiciones
del rustico, á M e t r o d o r o ; y otros dos De defini-
ciones medias., también á M e t r o d o r o . Siete libros
De difiniciones según el genero, á M e t r o d o r o : y dos
al m i s m o , De difiniciones según otras artes.
28 Segunda Clase. T r e s libros de Símiles r 6
Cosas semejantes , á Aristócles : siete De las difi-
niciones , á Metrodoro.
29 Tercera Clase. Siete libros De las no rec-
BE DIÓGENES LAERCIO. I79
tas objeciones puestas las áifiniciones : "dos con el
t i t u l o d e Cosas probables para las áifiniciones ^ á D i o s -
corides : dos He las especies y géneros, á O o r g i p i -
des : u n o De las áifiniciones : dos De los Contra-
rios, á Dionisio : Cosas probables para las áivisio-
nes, géneros y especies; y uno De los Contrarios.
30 Q u a r t a Clase. Siete libros De las etimolo-
gías ,. á D l ó c l e s ; y quatro con el t i t u l o de Eti*
mologico.
31 Quinta Clase. D o s libros De proverbios, á
Z e n o d o t o : u n o De los Poemas, á Filomates: d o s
De como conviene oir los Poemas; y uno Contraías
Críticos 7 á Diodoro.
Tratados morales acerca de los tratos y con-
versaciones comunes, en las Artes dependientes
de ellos, y en las 'virtudes.
32 Primera Clase. U n l i b r o Contra el retocar
las pinturas 1 3
, á Timocrates": otro De cómo áe-
cimos y pensamos cada cosa: dos de Nociones , á L a o -
d a m a n t e : dos De la opinión, á Pitonacte : u n o in-
titulado , Demostración de lo que dicen que el sabio
-*3 p
r « «¡mfaypttjHíreic. Ya ros corruptores d e ellas. Ningún
en aquellos tiempos debia de P i n t o r hábil está bien con tales
cundir, la p l a g a d e los q u e l i a - maharracheros, que se aplican
man retocadores ó restauradores á este e x e r c i c i o porque carecen
d é pinturas maltratadas , aun- d e todas las qualidades d e b u e -
que los m a s son unos v e r d a d é - nos Pintores.
Z 2
l 8 o L I B R O VIII.
no ha de opinar: quatro De la aprehensión , De la,
ciencia, y De la ignorancia: dos De la Oración ó
raciocinio : dos Del uso del raciocinio, á Leptina.
33 Segunda Clase. D o s libros acerca de que lo s
antiguos juzgaron rectamente de la Dialéctica, con
demostraciones, á Z e n ó n : quatro De la Dialéctica,
á A r i s t o c r e o n : tres De las objeciones hechas á lo s
tratados dialécticos; y quatro De la Retorica, á D i o s -
corides.
34 Tercera C í a s e . T r e s libros Del hábito, &
C l e o n : quatro Del arte y la inercia, á A r i s t o c r e o n :
quatro De la diferencia de las virtudes, á Diodo-:
ro : uno De que las quatro "virtudes son ó tienen
qualidades; y dos De las virtudes, á Polis..
Tratados morales acerca délos bienes
y males.
35 Primera Clase. D i e z libros De lo honesto,
y del deleyte, á A r i s t o c r e o n : quatro con el titu-
lo Que el deleyte no es fin : quatro con el de De-
mostración de que el deleyte no es bien: De las cosas
que se dicen 1 4
.
14 F a l t a todo lo demás h a s - d e este defecto , recogiéndolos
t a en n u m e r o d e 7 0 3 libros j h a - d e varios autores. Ello es q u e
b i e n d o h a s t a aqui n o m b r a d o s o - f a l t a n m u c h o s libros m o r a l e s , y
los 4 3 1 . J o n s i o e n s u Historia todos los F í s i c o s , segün l a d i -
Filosofica procura suplir p a r t e visión d e arriba.
I8I
LIBRO OCTAVO.
P I T Á G O R A S .
T JLJJespúes de haber tratado de la Filosofía
Jónica , dimanada de T a l e s , y de los varones que
se hicieron celebres en e l l a , pasaremos ahora á
tratar de la Italiana , c u y o autor fue Pitágoras,
hijo de Mnesarco , Grabador de a n i l l o s , natural
de S a m o s , como dice Hermípo : ó bien fue T i r -
r e n o , natural de una isla que poseyeron los A t e -
nienses echando de ella á los Tirrenos , según e s -
cribe Arístoxéno. A l g u n o s dicen fue hijo de M a r -
maco : e'ste de Hipaso , e'ste de E u t i f r o n , y éste
l o fue de Cleonimo , que es el que h u y ó de
Flíunte. Q u e Marmaco habitó en Samos , de don-
de Pitágoras se llamó Samio. Q u e pasando éste
de alli á L e s b o s , fue recomendado á Ferecídes por
Zoylo tio suyo : construyó tres cálices de pla-
ta , y los llevó en regalo á tres Sacerdotes E g i p -
cios. T u v o dos hermanos , el mayor de los qua-
les se llamó Eu nomo ; y el mediano se llamó
T i r r e n o . T u v o también un esclavo llamado Za-
l82 L I B R O VIII.
molxis , á quien sacrifican los Getás juzgándolo
Saturno , como dice Herodoto.
2 P i t á g o r a s , pues , según hemos dicho , o y ó x
á Ferecídes Siró. Después que éste m u r i ó , se fue
á S a m o s , y fue discípulo de Hermodamante (que
y a era viejo) consanguíneo de Creofilo. Hallán-
dose j o v e n , y deseoso de saber , dexó su patria,
y se inició en todos los misterios Griegos y B a r -
baros. Estuvo pues en E g i p t o ; en c u y o tiempo
Policrates lo recomendó por cartas á Amasis: apren-
dió aquella l e n g u a , como dice' A n t i f r o n en-su
libro De los que sobresalieron en la virtud ; y aun
estuvo con los Caldeos y M a g o s . Pasando des-
pués á Creta con Epiménides, entró en la cueva
del monte Ida. N o menos entró en los Aditos 1
de
Egipto, y aprendió las cosas contenidas en sus
arcanos acerca de aquellos Dioses. V o l v i ó des-
pués á Sanios ; y hallando la patria tiranizada
por Policrates, se fue á Crotona en Italia , don-*
de poniendo L e y e s á los Italianos , fue celebérri-
mo en discípulos; los quales siendo hasta 300,
administraban los negocios públicos tan noble-
mente , que la República era una verdadera A r i s -
tocracia.
3 Heraclides Póntico refiere , que Pitágoras
decia de sí m i s m o , nque en otro tiempo habia sido
nEtalides , y tenido por hijo de Mercurio : que el
1 V é a s e l a nota 1. áHeraclides, pag. 318. ola 33. á¿4iristfpo>
DE DIÓGENES IAERCIO. 183
nmismo Mercurio le tenia dicho pidiese lo que quisie-
re excepto la inmortalidad : y que él le había pe-,
ndido el que vivo y muerto retuviese en la memoria
nquanto sucediese,. A s i , que mientras v i v i ó se acor-
a d o de t o d o ; y después de muerto conservó la
?>misma memoria. Qué tiempo después de muerto, pa-
nsa al cuerpo de Euforbo , y fue herido por Mene-
nlao. Que siendo Euforbo, dixo habia sido en otro tiempo
nEtalides; y que habia recibido de Mercurio en don la
ntransmigr ación del alma, como efectivamente transa
nmigraba, y circuía por todo genero de plantas y
nanimales : el saber lo que padecería su. alma en el
ninfierno., y lo que las demás allí detenidas. Que des-
npues que murió Euforbo, se pasó su alma á Hermó-
ntimo, el qual queriendo también dar fe de ello, pa-
nsa á Branchida , y entrando en el templo de Apo-
nía , enseñó el escudo que Menelao habla consagrado
nalli; y decia que quando volvía de Troya consagró
ná Apolo su escudo, y que ya estaba podrido., que-
ndandole. solo la cara de marfil. Que después que mu-,
nrio Hermótimo , se pasó á Pirro pescador Delio; y
nse acordó de nuevo de todas las cosas, á saber', co-
nmo primero había sido Etalides , después Euforbo, lue-
ngo Hermótimo, y en seguida Pirro. Y finalmente>
nque después de muerto Pirro, vino á ser Pitágoras,
ny se acordaba de todo quanto hemos mencionado."
4 : Dicen algunos que Pitágoras nada escribió:
p e r o s e e n g a ñ a n ; pues Heraclito el Fisico lo es-
tá poco menos que clamando quando d i c e : Pi-
184 1 I B R 0 VIII.
tágoras hijo de* Mnesarco se exercitó en la historia de
las cosas mas que todos los hombres; y escogiendo esté
genero de escritos, se grangeó su saber , su mucha
pericia, y aun las artes destruidoras de los hombres¿
Habló asi porque habiendo Pitágoras empezado á
escribir de la naturaleza, dice a s i : Por el ayre
que respiro, por el agua que bebo que no sufriré que
este argumento sea vituperado. A t r i b u y e n s e pues á
Pitágoras tres escritos, á saber , Instituciones, Po-
lítica , Física: pero lo que corre como de Pitá-
goras es de Lisis T a r e n t i n o , P i t a g ó r i c o , el qual
huido á T e b a s , fue maestro de Epaminondas. H e -
raclides el hijo de Serapion dice en el Compendio
de Socion que Pitágoras escribió también del Uni-
verso , en versos. O t r o escrito suyo se intitula
Discurso sagrado, c u y o principio e s ;
Venerad obsequiosos,
Jóvenes, estas cosas con silencio.
Tercer e s c r i t o , Del alma: q u a r t o , De la piedad".
quinto , Helotal, padre de Epicarmo el de Cao: sex-
t o , Crotón 5 y todavia otros. El Discurso místico
dicen es de Hipaso , el qual lo escribió para
desacreditar á Pitágoras. Y t a m b i é n , que A s t o n
de Crotona escribió muchos libros baxo el n o m -
bre de Pitágoras. Igualmente dice Aristóxéno que
Pitágoras aprendió muchos dogmas morales de
Temistoclea 2
en Delfos. Jon de C ü i o dice en sus
a Acaso era Sacerdotisa de Atitrloxxeías l i s S í e ^ » t } De Temis-
Apolo." E l texto tiene ^«p¿ © 5 - tocha su hermana : pero es mas
»ÍE DIÓGENES I.AEECIO. l 8 f
Triagmas, que Pitágoras escribió un P o e m a , y
l o supuso á Orfeo. También dicen son suyas las
Catascopíadas , c u y o principio e s : Con nadie seas,
3
imprudente,
5 Sosícrates en las Succesiones dice que hablen*
dolé preguntado L e ó n , Tirano de los Fíiasios^
quien e r a , d i x o : Filosofo. Y que comparaba la vi*
da humana á un concurso festivo de todas gen-;
t e s ; pues así como unos vienen á e'l á luchar,:
otros á comprar y v e n d e r , y o t r o s , que son los
mejores, á v e r ; también en la vida unos nace»
esclavos de la g l o r i a , otros cazadores de los ha-!
beres , y otros F i l ó s o f o s , amantes de la virtud.!
Hasta aquí Sosícrates. En los tres libros de P i -
tágoras arriba nombrados se contienen universal-
mente estos documentos. N o dexa que nadie o r e
por sí mismo , puesto que no sabe lo que le
conviene. Llama á la ebriedad pernicie del enten-
dimiento. Reprueba la intemperancia diciendo, que
nadie debe excederse de la justa medida e n b e -
bidas y comidas. D e las cosas venéreas habla en
esta forma : De la venus se ha de usar en invier-
no , nó en verano', en otoño y primavera más lige-
ramente ; pero en todo tiempo es cosa gravosa y nada
probable la lección, líe h ¿ a - mar Ariñoclea.
en sentir de Aldobrandini, 3 Observaciones 6 especula-'
Menagio y otros. A la que fue ciones
Sacerdotisa en Delfos suelen 11a-
TOMO IU AA
186 XIBB.0 VIH.
buena a la salud. Y aun preguntado tina v e z quan-
do convenia usarla , dixo ; Quanda quieras debili-
tarte á tí mismo.
6 L a vida del hombre la distribuye en esta
forma : la puericia zo a ñ o s : la adolescencia 2 0 :
la juventud 205 y 20 la senectud- Estas edades
son conmensuradas con las estaciones del año , á
s a b e r , la puericia con la primavera ; la adoles-
cencia con el estío : la juventud con el o t o ñ o ; y
la senectud con el invierno- P o r adolescencia en-
tiende la j u v e n t u d ; y por juventud la virilidad.
Fue el primero que dixo ,. como asegura Time'o,
que entre los amigos todas las cosas son comunes : 4
y
que la amistad es una igualdad. Sus. discípulos
también depositaban sus bienes en común. C a l l a -
ban p o r espacio de cinco a ñ o s , o y e n d o solo la
doctrina j y nunca veían á Pitágoras hasta pasa-
da esta aprobación. D e alli en adelante y a iban
á su casa,. y participaban de su vista. Absteníanse
de la madera de ciprés para ataúdes porque de
ella es el cetro de Júpiter. Hermípo escribe esto
en el libro segundo De Pitágoras. Se refiere que
fue sumamente hermoso , y los discípulos creían
era A p o l o que habia venido de los Hiperbóreos.
Dicen igualmente, que desnudándose una v e z , se
vio que uno de sus muslos era de oro. Y tam-
bién afirman muchos que pasando una ocasión el
4 Q u e E u r í p i d e s r e p i t i ó en s u Orestes , v. 735.
DE DIÓGENES 1AERCI0. 187
t í o N e s o , le Impuso este nombre. N o menos T í -
meo en el libro undécimo de sus Historias escri-
be , que Pitágoras á las que habitan con los hom-
bres las llamaba D i o s a s , V í r g e n e s , N i n f a s , y lue-
g o madres.
7 A n t i c l i d e s en el libro segundo de Alexan-
dro dice, que Pitágoras adelantó mucho l a G e o -
metría , cuyos principios y rudimentos habia ha-
llado antes Meris. Q u e se exercitó principalmen-
te en una especie de ella que es l a Aritmética..
Y que Inventó la escala música por una cuerda
sola. N i se olvidó de la Medicina. A p o l o d o r o el
Computista refiere que sacrificó nn hecatombe ha-
biendo hallado que en un triangulo rectángulo
la potestad de la línea hipotenusa es Igual á la
potestad de las dos que l o componen. D e esto h a y
el epigrama síguientei
Pitágoras, hallada
Aquella nobilísima figura.
Bueyes mactó por ello en sacrificio . s
8 D i c e n fue el primero que exercitó á los at-
letas nutridos con c a r n e s , empezando por E u r í -
menes , como dice Eavorino en el tercero de sus
Comentarios; pues hasta entonces acostumbraban
nutrirse con higos s e c o s , queso reciente, y t r i -
go , según el mismo Eavorino en su Varia His-
<¡ Vitruvio , Vib. p. cap. a. lesio. Véase la nota 3. ó la Vi-
Algunos lo atribuyenáTales M i - da de éste , pag. 15.
AA2
l S 8 X I B B . O VIIIT
toña. Pero otros dicen que un cierto Pitágoras
ungidor de atletas fue quien solía nutrirlos así,
nó el nuestro; pues este estuvo tan lexos de per-
mitir se comiesen animales, como que prohibió
el matarlos , juzgando tienen el alma común á la
nuestra. Esta es m u y verosímil. L o cierto es que
mandó abstenerse de las cosas animadas, exercí-
tando y acostumbrando los hombres á la simpli-
cidad de manjares, á fin de que tuviesen en to-
dos tiempos la comida aderezada y á p u n t o , co-
miendo solo cosas que no necesitan l u m b r e , y
bebiendo agua ; porque de ello dimana la salud
corporal y la agudeza del ingenio. Efectivamente
Pitágoras solo prestó adoración al ara de A p o -
lo-padre ,, que está en Délos, detras de la ara cór-
nea, por causa de que en ella solo se ofrece t r i -
g o , cebada y hojuelas, sin fuego a l g u n o ; pero
n ó víctimas. A s i lo dice Aristóteles en su Repú-
blica de los Helios.
9 Afirman fue el primero que d i x o , que el
alma , haciendo un necesario giro, pasa de unos ani-
males á otros . 6
Fue también el primero que i n -
troduxo en Grecia las medidas y pesos, como d i -
ce Aristoxénes el Músico., E l primero que llamó
Véspero y Fósforo, al mismo a s t r o , según asegura
Parmenides. Fue tan admirado de quantos lo c o -
cí Pero Herodoto en su Eu- cios , adoptada después por, a.U
terpe dice que esta era ya opi- gunos Griegos,
moa mas antigua entre los Egip-
DE DIÓGENES LAERCIO. 289
aaoeían, cjue á sus sentencias las llamaban pala"
leras de Dios * A u n él mismo escribe
7
diciendo,
que después de 207 años habia vuelto del infierno á
Jos hombres. Permanecían con é l , y á él concur-
rían por su doctrina los L u c a n o s , Picentes „ M e -
sapios y Romanos. Pero hasta Filoláo no fue c o -
nocido el dogma Pitagórico. Éste fue quien publi-
c ó aquellos tan celebrados tres libros que Platón
escribió se le comprasen por cien minas. N o eran
menos de 600 l o s discípulos que de noche c o n -
currían á o i r l o ; y los que conseguían poderlo
v e r , lo escribían á sus familiares, como que ha-
bían obtenido Una cosa grande. L o s M e t a p o n -
tinos llaman á su casa Templo de Ceres 1 y Museo
al parage en que e s t a b a , como dice Favoríno en
sus Varias Historias .. C o n todo eso , otros P i -
8
tagóricos decían , que no deben manifestarse todas
las cosas d todos T como refiere Aristoxénes en el
l i b r o décimo De las Leyes eruditivas, ó instructivas*
A s í , , preguntado Xenofilo P i t a g ó r i c o , cómo se
instruiría bien un h i j o , respondió ; Siendo ciuda-
dano de una ciudad que tenga buenas Leyes.
10 Formó por la Italia muchos hombres h o -
nestos y buenos , singularmente Zaleuco y C a -
*l Varíelas i'aí¡ tutái, Mer. C a - cipotes dichos y sentencias eran
sáub. tiene por error aqui la voz tenidos por oráculos y palabras
•jr«»1«í*5. L a interpretación que divinas.
ria de la mente de Laercio es: 8 E n otros lugares cita L a e r -
~ Era tan admirado, gue sus prih- ció esta misma obra en singular.
19° 1IBR0 VIII.
rondas legisladores. Era m u y diestro para hacer
amistades; y sí sabía que alguno era participe de
sus S í m b o l o s , luego se l o hacía compañero y
amigo. Sus Símbolos eran e s t o s : No herir el fue-
go con la espada: No pasar por .encima de la ba-
lanza : No estar sentado ,sobre el .chénice % No comer,
corazón: Ayudar á llevar la carga, y nó imponer-
la : Tener siempre cogidas las cubiertas de la cama 3 9
No llevar la imagen de Dios en el anillo: Borrar,
el vestigio de la olla m la ceniza'. No estregar la
silla con aceyte; No mear de cara al sol". No andar
fuera de camino publico: No echar mano sin reflexiona
No tener golondrinas baxo de un mismo techo : No
criar aves de uñas corvas: No mear*, ni caminar so-
bre las cortaduras de uñas y cabellos-. Apartar la es*
pada aguda; No volver á la patria quien se ausert*
te de ella.
11 P o r no herir el fuego con la espada quería
significar que no se ha de incitar la ira e* i n d i g -
nación de los poderosos. No pasar por encima de
la balanza,, esto e s , n o traspasar la igualdad y
justicia. No estar sentado sobre el chénice es tener,
igual cuidado de lo presente que de lo futuro,
pues un chénice es el alimento para un dia. Por,
el no comer corazón expresaba que no se ha de
atormentar el animo con angustias y dolores. P o r
lo de no volver el que se ausenta exhortaba á que
p T « cifá/4*la kt) cvriiS-i¿i'itct s e r los v e s t i d o s .
Stromata puedes también
DE DIÓGENES XAERCIO. IQI
los que Han de partir de ésta v i d a , n o estén des-
ordenadamente pegados á ella , ni entregados á
sus deleytes. P o r este termino- se explica lo res-
tante , por n o detenernos mas: en ello.
12 Mandaba sobre: todo e í no- comer roxilio
ni m e l a n u r o ; : y abstenerse también del cora-
10
z ó n y de las habas. Aristóteles dice que t a m -
bién prohibía el comer matriz y salmonete a l g u -
nas veces. H a y quien diga que se contentaba con
m i e l , c o n p a n a l , ó aun con pan solo : y que
n o bebía: v i n o entre d i a - Su ordinaria vianda eran
yerbas cocidas y crudas: raras veces cosa de m a r #
Vestía una estola blanca y limpia , y las demás
vestiduras de* l a n a , también b l a n c a s ; pues las te-
las de lino todavía n o habían llegado á aquellas
partes " i . N u n c a fue visto en paseos 1 2
, en c o -
sas venéreas,, n i en embriagueces. Absteníase de
burlas y d e toda chanza, como son dichos y m o -
tejos pesados* Hallándose airado jamas castigaba
io Ef^"™ : : : ttainvftv, Al da de Pitágoras- lo niega abier—
primero literalmente correspon— tamente.
de , roxilio; y al segundo, cola 14 Aieix*>(t¡v. L a s versiones
negra.. E l roxillo podría ser el ponen, nunca fue misto en glo-
salmonete, bien conocido de to- tenerías á excesos de comida.
dos j pero no me persuado á Pienso que esta voz es parrici-
d i o , porque lo nombra mas ade- pió de í/*x«pé«, que significa
lante por su propio nombre que divagar de' un lugar á otro. P a -
es V*». De ambos trata Plinio, ra lo primero juzgo debería d e -
lib. 9. cap. 16.;y lib. 33. c u . cir íi*x"fít'>r.
31 Pero Iámblico en la V i -
I<J 21 X I B R 0 VIII.
ningún esclavo ó liberto. A l enseñar con el exem-s
pío lo llamaba cigumizar 1 3
.
13 Usaba de las adivinaciones que se hacen
por presagio y por a g ü e r o : pero muy poco de
las que por el f u e g o , excepto el incienso. Sus
sacrificios eran de cosas inanimadas: bien que al-
gunos dicen que solo sacrificaba g a l l o s , y cabri-
tos de leche llamados recentales; pero nunca c o r -
deros. Aristóxénes dice que permitió comer de
todos los animales, menos del b u e y de labranza
y del c a r n e r o ; y el mismo asegura que recibió
de Temistoclea los dogmas en D e l f o s , según I n -
dicamos arriba. Gerónimo escribe que habiendo
descendido al i n f i e r n o , v i o el alma de Hesíodo
atada á una coluna de b r o n c e , y rechinaba: y á
la de Homero colgada de u n árbol y cercada de
culebras, por lo que habia dicho de los Dioses.!
Q u e eran también castigados los que no quisie-
r o n usar de sus propias mugeres 1 4
: por estas
cosas era m u y venerado de los Crotoniatas. A r i s -
típo Círene'o dice en sus libros De fisiología, que
Pitágoras obtuvo este nombre porque siempre de-
1 3 Sabida es la instrucción cuerpo á o t r o , como se le a t r i -
que las cigüeñas dan con el buye? Ello es que algunos d i -
exemplo á sus cigoñinos. xeron , que la transmigración
1 4 Si Pitágoras habia visto Pitagórica se hacia volviendo
aquellas almas en el infierno, las almas de los campos Elisios,
cómo pudo después enseñar la cumplido el tiempo de su de-
transmigración de ellas de un mora.
DE DIÓGENES ZAEECIO. 19 3
cía v e r d a d , no menos que Pitio I S
.
14 Dicese que siempre estaba exhortando á
sus discípulos á que cada v e z que volviesen á casa,
dixcsen :
Dónde fui*, dónde estuve*.
Qué cosas practiqué que no debiera ?
Q u e prohibía se ofreciesen víctimas sangrientas;
y solo permitía se adornasen las aras incruentas.
N o sufria se jurase por D i o s ; pues cada uno de-
be por sus obras hacerse digno de crédito. Q u e
deben ser reverenciados los ancianos; teniendo
por mas venerable lo que es primero en tiempo;
asi como en el cielo es mejor el orto que el oca-
so ; en el t i e m p o , el principio mejor que el fin;
y en la vida es mejor la generación que la c o r -
rupción. Q u e en el honor se han de preferir los
Dioses á los Semi-Dioses, los Héroes á los hom-
bres , y á estos los padres. . Q u e las mutuas c o n -
versaciones han de ser t a l e s , que no se nos h a -
gan enemigos los amigos , sino amigos los ene-
migos. Que nada se ha de creer propio. Que se
ha de favorecer la L e y , y perseguir la injusticia.
Que no se han de arrancar ni destruir las plan-
tas buenas, ni hacer daño á los animales que no
son nocivos. Q u e se ha de usar pudor y circuns-
pección ó reverencia; no estando siempre ó der-
ramado en risa, ó cubierto de tristeza. Q u e se
ig Apolo.
TOMO II. EB
194 IIBRO VIII.
ha de huir la demasiada gordura del cuerpo. Q u e
se ha de viajar y a con l e n t i t u d , y a con ahin-
co. Q u e se ha de exercitar la memoria. Q u e es-
tando airado no se ha de decir ni hacer cosa a l -
guna. Q u e se ha de tener en estima toda diví-
nacion. Que se ha de usar del canto con lira.
Q u e sé han de cantar himnos á los D i o s e s , y las
debidas alabanzas de los h o m b r e s .
i£ Prohibía comer habas T por razón que
constando estas de mucho a y r e , participan t a m -
bién mucho de lo animado , aunque por otra par-
te hagan buen e s t o m a g o , y hacen leves y sin
perturbaciones las cosas soñadas. Alexandro en las
Succesiones de los Filósofos, dice haber hallado.en
los escritos Pitagóricos también las cosas siguien-
tes. Q u e el principio de todas las cosas es la uni-
dad : y que de esta procede la d u a l i d a d , que es
indifinida, y d e p e n d e , como materia, de la uni-
dad que la causa. A s i , la numeración proviene
de la unidad y de la dualidad indifinida. D e los
números provienen los p u n t o s : de estos las l í -
neas : de las lineas las figuras p l a n a s : de las fi-
guras planas las solidas; y de estas los cuerpos
solidos, de los quales constan los quatro elemen-
tos f u e g o , a g u a , tierra y a y r e , que transcienden
y giran por todas las cosas, y de ellos se engen-
dra el mundo, animado, Intelectual, esférico, que
abraza en medio á la tierra también esférica, y
habitada en todo su rededor.
DE DIÓGENES LAERCIO. 195
1$ Q u e h a y antípodas, nosotros debaxo y ellos
encima. Q u e en el mundo existen por mitad la
luz y la sombra, el calor y el f r i ó , el seco y el
húmido. D e estos quando reyna el c a l o r , es v e -
rano : quando el f r i ó , invierno. Q u e quando es-
tas cosas se dividen por iguales p a r t e s , son m u y
buenas las estaciones del año ; de las quales la
que florece es la saludable primavera; y la que
fenece, es el enfermizo otoño. En quanto al dia,
florece la a u r o r a , y fallece la tarde por c u y a
razón es también mas insalubre. Q u e el ayre que
circuye la tierra quieto ó nó agitado , es enfer-
m i z o , y quantas cosas h a y en él son mortales.
Q u e el ayre superior se mueve s i e m p r e , es p u -
ro, y es sano: y quantos en él moran son i n -
mortales , y por tanto divinos.
17 Q u e el sol y la luna y demás astros, son
D i o s e s , puesto que en ellos reyna el calor, que
es causa de la vida. Q u e la luna es iluminada
por el sol. Q u e los hombres tienen cognación c o n
los D i o s e s , porque el hombre participa del c a - -
lor; y asi Dios cxerce en nosotros su providen-
cia. Q u e el hado 1 6
es la causa de la administra-
ción de las cosas en común y en particular. Q u e
los rayos del sol penetran por el éter frígido y
por el denso; pues ellos al ayre l o llaman éter
frígido, y al mar h ú m i d o , éter denso. Q u e estos
i5 E«>« utrHt p u e d e ser t a m -
fl los decretos divinos.
b i e n la Providencia de Dios , ó
BB 2
JLQ6 IIBEO VIII.
rayos penetran aun hasta lo p r o f u n d o , y con
esto dan vida á todas las cosas. Q u e viven t o -
das las cosas que participan de calor; y por tan-
t o las plantas son animales; aunque no todas tie-
nen alma. Q u e el alma es una partícula del e'ter,
del c a l i d o , y del f r í g i d o , como partícipe que es
del e'ter frígido. Q u e el alma y la vida son c o -
sas diferentes : y que aquella es i n m o r t a l , pues-
to que es inmortal aquello de que ella fue for-
mada ó separada. Q u e los animales se engendran
de sí mismos por semilla ; pero la generación
hecha por la tierra es insubsistente I 7
.
1-8 Que la semilla es una gota ó partícula del
celebro, que contiene en sí un vapor calido. Q u e
quando e'sta se infunde en la matriz caen del ce-*
lebro el ícór , el humor , y la s a n g r e ; de los
quales se forman la c a r n e , los nervios, los h u e -
sos , los pelos y todo el c u e r p o ; y del v a p o r
procede el alma y los sentidos. Su primera f o r -
mación y concreción se hace en 40 d í a s ; y lue-
g o perfeccionándose por razón armónica, nace el
infante á los s i e t e , á los n u e v e , ó lo más más á
los diez meses. Que tiene en sí 1 8
todos los prin-
cipios de vida , unidos y ordenados en razón ar-
17 Fueron algunos d e opi- tágoras dice a q u í que la t i e r r a
nion q u e l a tierra produxo los no pudo p r o d u c i r hombres ; y
h o m b r e s e n el p r i n c i p i o d e l m u n - tacha de insubsistente t a l opi-
do , y q u e aquellos- p r o d u x e r o n nion.
á los d e m á s por g e n e r a c i ó n . P i - 18 El esperma,
BE DIÓGENES JLAERCIO. I97
mónlca sobreviniendo cada uno en determinados
tiempos.
ip Que los sentidos en g e n e r a l , y en espe-
cial el de la v i s t a , son un vapor m u y calido:
por eso decimos que atraviesa el ayre y agua I 9
;
pues el calido es rechazado por el frígido : por-
que si fuese frío- el vapor de los ojos , se pa-
sarla al ayre semejante á sí. Ello e s , que Pitá-
goras en algunos lugares llama á los ojos puertas
del sol. L o mismo dogmatiza acerca de los oidos
y demás sentidos.
20 En tres partes divide el alma h u m a n a , á
saber, en M e n t e , en Sabiduría, y en Ira ° . L a 2
Mente 2 1
y la Ira se hallan también en los otros
animales; pero la Sabiduría 4 2
solo en el hombre.
Dice que el principio del alma está desde el cora-
zón hasta el celebro; y que la parte de ella sita en
el corazón es la Ira. Q u e la Sabiduría y la M e n -
te están en el c e l e b r o ; y de ellas, d i c e , manan
los sentidos como derivaciones Z 3
. Q u e la parte
capaz de Sabiduría es i n m o r t a l : las demás , mor-
tales. Q u e el alma se nutre d é l a s a n g r e ; y las
palabras son vientos del alma. Que ésta es i n v i -
ip Porque según los Pita- por r«»c entienden el conocimien-
góricos, el ayre y agua son c a - to ordinario, é instinto.
Hdos. 32 4>fí»« , el entendimiento
ao íu/ií», Tbumos es la ira in- y racionalidad,
cipiente. 33 rlayívxt, Como gotas.
21 Porque los Pitagóricos
198 r i B R O VIII.
sible como las palabras, porque también el éter
es invisible. Q u e los vínculos del alma son las
v e n a s , las arterias y los nervios; pero luego que
se fortifica y queda de por sí sola, sus vínculos
son la razón y las operaciones. Q u e el alma echa-
da á la tierra, va divagando en el a y r e , seme-
jante al cuerpo 2 4
. Q u e Mercurio es el adminis-
trador de las a l m a s ; y por esto se llama Conduc-
tor z S
, Portero y Terrestre, á causa de que saca
las almas de los c u e r p o s , de la tierra y del mar:
las puras las conduce á lo a l t o ; pero á las im-
puras ni aun se acerca e'l, ni ellas entre s í , si-
no que las atan las Furias con vínculos firmísi-
m o s e' indisolubles. Q u e todo el ayre está lleno
de almas, creídas Semi-Dioses 2 6
y Héroes , las
quales causan los sueños á los h o m b r e s , y las
señales de enfermedad y salud. N i solo á los hom-
bres , sino también á las ovejas y demás gana-
do. Q u e á éstas se dirigen las lustraciones y sa-
crificios expiativos, todas las adivinaciones , los
vaticinios y cosas semejantes.
21 Dice que lo mayor que tiene el hombre
es que el alma induce al bien ó al m a l : que es
24 No explica , si quando torem , seu coactorem. M e r c u -
es criada, ó quando separada rio era entre los gentiles quien
del cuerpo : parece muy proba- llevaba las almas á la barca de
ble lo segundo, por lo que lue- Aqueronte.
go dice Mercurio. 3$ ú,x.\(tttkt.
a¡¿ j v « « , Pomparum dac-
DE DlÓGENES IAERCIO. I99
Feliz el hombre i quien le toca un alma buena;
y que ésta nunca está q u i e t a , ni tiene siempre
un curso mismo. Q u e lo justo tiene fuerza de ju-
ramento 3 7
, y por lo mismo Júpiter se llama Ju-
ramento. Q u e la virtud es a r m o n i a , lo es la sa-
l u d , lo es toda cosa buena, lo es también Dios;
y aun todas las cosas existen por la armonia. Q u e
la amistad es una igualdad armónica. Q u e los h o -
nores deben darse á los Dioses y H é r o e s ; mas
nó honores iguales; pues á los Dioses se han de
dar siempre con l o o r e s , con vestiduras blancas,
y con pureza ; pero á los Héroes desde el medio
dia en adelante. Q u e esta pureza se adquiere por
medio de expiaciones, l a v a t o r i o s , y aspersiones;
evitando los funerales, la c a m a , y toda cosa s u -
c i a , y absteniéndose de comer carnes mortecinas,
salmonetes, melanúros, huevos y animales nací-
dos de huevos , habas, y demás cosas que prohiben
los que dirigen ritos y sacrificios en los templos.
> 22. Aristóteles dice en el libro Be las habas,
que Pitágoras mandó abstenerse de las h a b a s , ó
porque semejan á las partes pudendas, 6 á las puer-
tas infernales (pues carecen de nudos) 3 8
, ó porque
fítj ópuír "m sTr*i íU»m' xa! Teofrásto dice que sí. Las hace
í i a "tolo A í * Zfxiir wtc-Ui. Pudie- por esto semejantes a l a s puer-
ra traducirse : fcedus pactumve tas infernales ; pues del infier-
justum esse, ideoque Jovem Fie.- no no hay regreso, por mas que
dus appellari. las rodillas , 7«'á1« , hagan su
38 &yír«l(r. E l tallo de las oficio ; esto e s , por masque se
habas no tiene nudos j aunque interpongan ruegos. Mer. Cas.
2oo LIBRO yin.
corrompen , 6 porque se parecen á la naturaleza del
universo*?, ó porque sirven en el Gobierno Oligár-
quico eligiendo por medio de ellas. Dice Pitágoras
que no se recojan las cosas caídas 3 ?
; á fin de
acostumbrarse á no comer sin templanza y par-
simonia. Aristófanes dice que las cosas que se
caen son para los H é r o e s , escribiendo asi en sus
Héroes'.
No comáis lo que cae de la mesa.
Q u é debemos abstenernos de gallo b l a n c o , por
estar consagrado á Júpiter ( y el color blanco es
propio de los b u e n o s ) , y á la l u n a ; y ademas
señala las horas. Q u e no se coman los peces sa-
cros; pues no conviene dar una comida misma á
los Dioses y á los h o m b r e s , como ni á los l i -
bres y á los esclavos. Q u e la cosa blanca é de s
la naturaleza de lo b u e n o : la negra de la natu-
raleza de lo malo.
23 Q u e no se debe romper el p a n ; pues a n -
tiguamente concurrían en uno los amigos á c o -
merlo , como ahora los Barbaros 3 1
5 y no se
ha de dividir aquello que une y congrega los
29 E n lá fecundidad, como posición de los símbolos dePi-
dice Luciano. tágoras pretende que las pala-
30 Suidas añade , de la me- bras , pues antiguamente con-
sa , que Laercio omite aqui, currian en uno los amigos á co-
aunque luego la pone en el ver- merlo , como ahora los Barba-
so de Aristófanes. También la r o í , son de Laercio; y que por
pone Ateneo , lib. 1 0 . Barbaros entendió los Cristia-
31 Lilio Giraldó en la Ex- nos , los quales se congregaban
DE DIÓGENES X.AERCIO. 201
amigos. A l g u n o s lo entienden del juicio del in«
fiemo 3
* : otros de q u e e n l a guerra causa m i e -
do »
3 3
y otros de que por e'ste comienza todoy
Q u e de las figuras solidas la esfera es la mas h e r -
m o s a : de las planas el círculo. Q u e la senectud,
y l o que está sujeto á diminución son semejan-
tes : y lo mismo es de lo que recibe Incremento,:
y de la juventud. Q u e la sanidad es la perseve-
rancia de la belleza y a s p e c t o : la enfermedad l a
corrupción ó perdida de ellos. D e la sal decía
que conviene ponerla en las c o s a s , porque hace
acordar de la justicia; pues conserva quanto ocu-
pa y penetra, y se hace de cosas purísimas, á'
s a b e r , agua y mar.
24 Hasta aquí lo q u e Alexandro dice haber*
hallado en l o s Comentarios Pitagóricos , y u n i d a
á ello l o que dice Aristóteles, En quanto á la
gravedad y modestia de Pitágoras , ni aun T i -
món que en sus Sátiras procura morderlo , la
omitió , pues habla de esta forma;
adfrangendum manducandum los Cristianos , los ha llamado
celestem & sanctissimum panem, nunca Barbaros, como que eran
como leemos en los Actos de por la mayor parte Griegos y
los Apastóles, cap. a. $ y en Romanos.
San Pablo 1. ad Corint. Aldo- 3a Será porque la fracción
brandini y Menagio no se c o n - del pan simboliza un juicio i n -
forman con Giraldo, por r a - justo?
zon , que ningún escritor , por 33 Acaso porque indica es-
mas enemigo que haya sido d e casez de pan.
JOMO I I , CC
802 XIBR0 VIII.
Pitágoras la magia abandonando),
Al dogma se transfiere,,
T deleyta á los hombres.
Con sus discursos sólidos y graves*
Q u e Pitágoras fue diversas personas en diversos
tiempos lo testifica Xenófanes en la Elegía que
.empieza:
Mudo de asunto.,, y el camino enseño r &c.:
L o que de e'l dice e s :
Hallándose presente
Cierta vez que á un perrito castigaban,.
Se refiere que dixo :
Cesa de apalearlo , que es el alma
De un a m i g o : en el eco lo conozco.
Esto dice Xenófanes. También lo burla Cratí-
no en su Pitagorizása: en sus Tarentinos habla
asi ;
Quando algún idiota viene á ellos,
Para experimentarlo,
Acostumbran turbarlo y confundirlo
A fuerza de argumentos , objeciones,
Falacias , traslaciones, paridades,
T extraordinarias cosas,
Con sutileza grande y maestría.-
Mnesíaco en su Alcmeon:
Como los Pitagóricos a Apolo,
Asi sacrificamos,
Sin comer cosa alguna que alma tenga*
Aristófanes en su Pitagorista;
DE BIÓGENES LAERCIO. 303
¡I Tdecia* que habiendo descendido
Al congreso de aquella
Mansión de los que habitan allá baxo^
Gentes de todas clases visto habia*
Pero muy diferentes
De los otros difuntos
Que son los Pitagóricos, contaba;
Pues comen con Platón por religiosos^
2 Ese Dios debe ser afable y llano.
Pues gusta del comercio
Con huespedes tan llenos de basura*
Y eti el mismo d r a m a ;
. . . . . . . . T solamente comen
Yerbas,y beben agua encima deltas^
Mas los piojos , del palio la sordicie f
T la asquerosidad de sus personas,
No la podra sufrir joven alguno»
2$ M u r i ó Pitágoras en esta forma. Fstand<s
sentado con sus amigos en casa de M l l o n , s u -
cedió que uno de los que no había querido a d -
mitir c o n s i g o , pegó fuego á la casa por envidia*
Pero algunos dicen que lo executaron los mismos
C r o t o n í a t a s , temerosos de que les pusiese gobier-
no T i r á n i c o . Q u e habiendo Pitágoras escapado del
Incendio , se entró en un campo de h a b a s , y sé
paró allí d i c i e n d o : Mejor es ser cogido , que pisar
estas habas; y , Mejor ser muerto, que hablar. Con
esto descubrió la garganta á los que lo seguían.
A s í , que fueron muertos muchos de sus discipü-
CC 2
204 ' L I B R O VIII.
l o s , Hasta en numero, de 40 , y Huyeron .otros
pocos , de c u y o numero fue Archítas T a r e n t i n o ,
y Lisis antes nombrado. Dícearco escribe que P i -
tágoras murió fugitivo en el t e m p l a de las M u -
sas que h a y en M e t a p o n t o , habiendo permane-
c i d o allí sin comer 40. días. Pero Heraclídes en
el Epítome de las Vidas-, de Sátiro , dice que Pitá-
goras después de haber dado sepultura en Délos
á Ferecídes , se v o l v i ó á I t a l i a ? y como hallase
un gran convite en casa de M i l o n Crotoniata,
partió á Metaponto, 5 y que no queriendo y a v i -
vir m a s , murió allí' privándose de la comida*
26 Hermípo dice que estando e n guerra A g r í -
gentínos y Siracusanos ., salió Pitágoras con sus
discípulos y sequaces en favor de los A g r i g e n t i -
nos; y que. derrotados e s t o s , iba girando j u n t a
á un campo de habas , adonde lo mataron los Si-
lacusanos. L o s demás hasta 35 fueron quemados
en T a r a n t o r queriendo oponerse á los primeros
ciudadanos en el gobierno d e la República. O t r a
cosa dice también de Pitágoras Hermípo ; y es,
« Q u e pasado, á Italia, se h i z o una habitación sub-
terránea , y mandó á su- madre notase por es-
Jícrito quanto sucedía,. señalando también el tiem-
« p o : luego se entró en el s u b t e r r á n e o , dándole
j»sü madre escritas quanras cosas acaecían fuera.
»»Que pasado t i e m p o , salió Pitágoras flaco y ma-
íícilento, y congregando g e n t e s , dixo que v o l -
v í a del infierno j y les iba contando las cosas
J>E D I Ó G E N E S XAEB.CIO. S O §
^acontecidas. Q u e los oyentes conmovidos de lo
»*que había dicho , prorrumpieron en lagrimas y
«lamentos , y creyeron en Pitágoras algo de d í -
»»vino, de manera que le entregaron sus muge-
wres para q u e aprendiesen sus p r e c e p t o s ; de d o n -
»»de v i n o que fueron llamadas Pitagóricas. Hasta
waqui Herrnípo."
27 L a muger de Pitágoras se llamaba T e a n o ,
hija de Brontino C r o t o n i a t a : bien que algunos la
hacen muger de B r o n t i n o , y díscipula de Pitá-
goras- T e n i a también una hija llamada Damo,
como dice Lísis en la Epístola á Hiparco , h a -
blando de Pitágoras en esta forma : Dicen muchos
que tú filosofas popularmente :. lo qual lo tenia Pitá-
goras por cosa impropia é indigna; el qual encargan-
do á su hija. Damo sus Comentarios. , mandó' que á
nadie de fuera de casa los confiase', y ella , pudiendo
venderlos, por mucho dinero r no quisa + teniendo por
mas preciosa que el oro la pobreza junta con las pre-
ceptos de su padre :y esto siendo muger.
28 T u v o también un hijo llamado T e l a u g e s ,
que succedio á su padre , y s e g ú n a l g u n o s , fue
maestro de Empedocles. H i p o b o t o refiere que E m -
pedocles dixo de T e l a u g e s : ilustre hijo de Teano,
y de Pitágoras. Ningún escrito dexó Telauges;
pero quedan algunos de su madre T e a n o . Di-
cen que preguntada e'sta quando está la muger
limpia d e hombre , respondió : Del propio, aun
estando con él 1 del ageno ¡> nunca. Á, la muger que
2CXÓ SLIBRO vnr.
hahia de dormir con su, marido la ámonesta-¡
ba á que con los vestidos dexase también [el empa-
cho ; y \ en levantándose lo volviese á tomar junto
con ellos. Preguntada entonces que' cosas eran e s -
tas , respondió ; Aquellas por las quales me llamo
muger.
29 Pitágoras finalmente , como escribe Hera*
elides 7 hijo de S e r a p i o n , murió o c t o g e n a r i o , se-
gún la división de edades que e'I tenia h e c h a ; p e -
r o según otros murió á los 90 años de edad. H a y
unos epigramas míos á e'I que son los siguientes;
No solo tú , Pitágoras., dexaste
De comer de las cosas animadas*
Si que todos también nos abstenemos*
Quién hay., di 9 que devore cosas vivas l
Quando ya están asadas ó cocidas,
T aun salpimentadas,
Entonces , ya sin alma , las comemos>x
Otro :
Er'a, cierto, Pitágoras tal sabio,
Que para sí las carnes no tocaba,
Diciendo no era justo'.
Pero admira las diese francamente
Que las comiesen otros;
Pues si él injusto no era.,
Que los otros lo fuesen permitía*
Otro :
Si conocer deseas el juicio
De Pitágoras, mira atentamente.
DE DIÓGENES LAERCIO.
JDel escudo de Euforbo el claro centro*
Él decia : Fui un tiempo
Este mismo mortal que antes no era*
Asi r que eternamente.
S o y e'ste : e'ste no s o y r iba diciendo.-
Y otro sobre su m u e r t e :
Pitágoras, ay \ ay! por qué obsequioso
Respetaste las habas?
El, en suma, murió con sus sequaces*
Habla un campo de habas: se detuvo
Fuera,.por no pisarlas;-
T los Agrigentinos
En un trivio la vida le quitaron*
Floreció en la Olimpiada I X 5. y s u Escuela duró
hasta i p generaciones ó succesíones. L o s últimos
Pitagóricos fueron Xenófiío Calcidiense de Tra-^
c i a ^ F a n t o Fliasio , Echécratés, Diocles , y Po-
l i m n e s t o , también Fliasios , á quienes alcanzó
Arlstóxenes , puesto que eran discípulos de F i l o -
lao y de E u r i t o , Tarentinos.
30 H u b o quatro Pítágora's contemporáneos,
no m u y desemejantes entre sí. U n o fue Croto-
niata , hombre T i r á n i c o . O t r o F l i a s i o , exercita-
dor de atletas, ó bien ungidor de estos , como
quieren algunos. El tercero Zacintio , c u y o s son
los Arcanos filosóficos , y que fue maestro de ellos;
del qual vino el proverbio : Él lo dixo. H a y quien
dice hubo otro Pitágoras R e g í n o , Escultor , el
qual parece fue el primero que halló la eurit-
20rJ 1 1 3 KO VIII.
mía 3 4
y simetría conjeturando y discurriendo..
O t r o , también E s c u l t o r , Samio : otro , Orador,
m a l o : y otro Medico , que escribió De los tumo-
res , y compuso algo acerca de Homero : y o t r o
finalmente que escribió en dialecto D ó r i c o , co-
m o refiere Dionisio. Eratostenes dice ( según es-»
cribe Eavorino en su Historia varia , libro octa-
vo ) 3 5
que éste 3 6
fue el primero que en la O l i m -
piada X L V U I . fue un púgil m u y diestro , l l e -
vando todavía cabellera y clámide purpurea; pues
habiendo sido arrojado asi de la escuela de los
muchachos por escarnio y b u r l a , se fue luego á
buscar los hombres luchadores , y los v e n d o . H a y
á éste un epigrama m u y sencillo que compuso
Teetéto ; y e s :
Si á Pitágoras Samio , 6 Peregrino,
Conociste de oidas,
Púgil noble, y crinado , yo soy ese
Pitágoras que digo. Si mis hechos
Á alguno preguntares,
Dirás te cuenta cosas increíbles.
34 fuimos: parece que por rit- %6 Toüli» huno, &c. Mena—
3
mo quiso entender euritmia que gio trahe algunas razones de sos-,
yo interpreto gracia en las e s - pechar que aqui puede entender-
tatuas. se nuestro Filosofo, puesto que
35 L a edición de Estefano algún tiempo anduvo con el pela
pone solo , Ir Tñ ^arVa^Z u-ltfí*, largo, y fue también atleta; pe-
en su Historia varia j pero en ro es mas probable fufe otro P i -
la versión latina añade , libro tágoras también Samio.
octavo como la común.
DE DIÓGENES LAERCIO. 209*
3T Favorino dice, que habiendo' Pitágoras
usado de las difiniciones tomadas de las mate-
rias matemáticas, usó mucho mas esto mismo S ó -
crates y los de su Secta j y después de estos A r i s *
tételes y los Estoycos. Q u e fue el primero q u e
llamó mundo al cielo , y redonda 3 7
á la tierras
Pero Teofrásto lo atribuye á Parmenides, y 'Le-
ñen á Hcsíodo. D i c e que un tal C i d o n le con-
t r a d í x o , como A n t i d o c o á Sócrates.
32 D e l Pitágoras atleta corría también el epí-^
grama siguiente r
Este Púgil imberbe
Que á las luchas Olímpicas se vino
De los juegos pueriles, es el Samio
Pitágoras , é hijo de Cratéo.
D e nuestro Filosofo h a y esta carta*
Pitágoras á Anaxímenes.
Si tú , ó varón grande , no excedieras á Pitágo-
ras en nacimiento y gloria, sin duda hubieras ya de-
xado á Mileto para venirte á mí; pero te lo prohi-
be el explendor de tu casa. Aun á mí me contuviera
si me pareciera á Anaximenes. Vosotros que soléis aban"
donar las ciudades por causa de sueños , si lo hacéis
asi, perderán el ornamento , y les será mas inminente
el daño por parte de los Medos. No es bien estar siem*
37 »>VV¿JW puede también significar cilindrica,
TOMO II» DA
21Ó 1 I B R 0 VIII.
pre discurriendo de los astros : importa mas tomarse
cuidado de la patria. Aun yo no siempre estoy en mis
lucubraciones: también ando entre las guerras que mu-
tuamente se hacen los Italianos.
33 Y por quanto hemos tratado de P i t á g o -
ras , hablemos ahora y a de los mas celebres Pi-r
tagóricos; Después de estos se tratará de aquellos
de quienes, algunos escriben en común ó sea es-
parcidamente : y por ultimo añadiremos después
la serie y succesion de los. mas dignos y m e m o -
rables hasta Epicúro , como diximos arriba. De
T e a n o y Telauges y a tratamos: hablemos ahora
de Empedocles primeramente , puesto que según
algunos fue discípulo de Pitágoras.
EMPEDOCLES.
í Empedocles , como dice H i p o b o t o ,. hijo
de M e t o n , que lo era de otro Empedocles , fue
A g r i g e n t i n o . El mismo Hipoboto y T i m e o en el
libro decimoquinto de sus Historias , dicen que
Empedocles avuelo del Poeta , fue un varón i n -
signe ; y lo mismo atestigua Hermípo. N o menos
Heraclídes en el libro De las enfermedades, dice
que su avuelo fue de una casa i l u s t r e , y que
. criaba caballos . Igualmente Eratostenes. en sus
r
x Para los juegos de los circos.
DÉ DIÓGENES LAERCIO. 4 1 1
Olimpionicos , dice por testimonio de Aristóteles,
que el padre de M e t o n venció en la Olimpiada
L X X I . A p o l o d o r o , G r a m á t i c o , dice en sus Cró-
nicas, que era hijo de M e t o n : y Glauco asegura
que se pasó á los T u r i o s , colonia entonces re-
cienfundada. Y mas abaxó dice , que los que afir-
man que fugitivo de su casa se fue á Siracusa, y
militó con los Siracusanos contra los Atenienses,
parece proceden con suma Ignorancia ; pues ó y a
no vivia entonces , ó era viejísimo. L o qual no
es v e r o s í m i l ; pues Aristóteles dice , que e'l y H e -
raclito murieron de 6o años 5 y el que v e n c i ó á
caballo 2
en la Olimpiada L X X I . tenia el mis-
mo nombre. Asi concuerda el tiempo Apolo-
doro.
2 Sátiro dice en las Vidas, que Tímpedocles fue
hijo de E x é n e t o : que dexó un hijo llamado t a m -
bién E x é n e t o ; y que en la Olimpiada misma e'l
venció á caballo , y su hijo en la l u c h a , ó bien
en la carrera, como quiere Heraclídes en el Epíto-
me. Y y o hallo en los Comentarios de Eavorino que
Empedocles Inmoló á los espectatores un b u e y de
miel y harina ; y que tuvo en hermano á Call-
cratides. Telauges hijo de P i t á g o r a s , en su car-
ta á Filolao d i c e , que Empedocles fue hijo de
Archinomo. Q u e fue de A g r i g e n t o en Sicilia lo
dice e'l mismo al principio de sus Lustraciones.,
a x U u l i , caballo indómito, ó saltador.
D D 2,
212 XIBRO VIII.
6 vosotros amigos
Que habitáis la ciudad ilustre y grande.
De alcázares excelsos,
Del dorado Aeragante á las orillas ., &c>
Hasta aqui su descendencia.
3 Que fue discípulo de Pitágoras lo escribe
(Timeo en el libro nono de sus Historias diciendo
que se le halló el plagio de cierto Discurso ( l o
dice también P l a t ó n ) y por ello se le prohibió
concurrir á las lecciones; y que hace memoria de
Pitágoras diciendo:
Habia alli un varón sabio en extremo,
Riquísimo de bienes de la mente.-
A l g u n o s aseguran que esto lo dixo de Parme'ní-
des. Neantes dice que los Pitagóricos hasta Eilo-
lao y Empedocles se comunicaban mutuamente sus
D i s c u r s o s ; pero que luego que e'ste los publicó
en verso, pusieron ley que no participara de ellos
versista alguno. L o mismo dicen sufrió Platón,
pues también le fue negada la concurrencia. D e
quie'n de estos fue discípulo Empedocles, no lo
dixo : y la carta de Telauges que corre de que
lo fue de Hipaso y de Brontino , no es fidedigna.
Teofrásto dice que fue emulo 3
de Parmenides,
y lo imitó en los Poemas ; pues también aquel
publicó en verso un libro 4
De la naturaleza. Her-
mípo dice que no fue emulo ó imitador de P a r -
3 {«\»>1w , puede significar, imitador, 4 Aívoi',
DE DIÓGENES XAERCIO- 2 I 3
me'nídes, síno de Xenófanes con quien v í v i o tiem-
po , y lo imitó en los versos ; y finalmente se
pasó á los Pitagóricos. Alcidamas dice en su Físico,
que en los tiempos mismos Zenón y Empedocles
oyeron á Parménkies 5 pero que al fin lo dexaron,
y Zenón filosofó por sí mismo , y Empedocles
o y ó á Anaxágoras y á Pitágoras ; imitando del
u n o la gravedad de vida y abito, y del otro la
ciencia fisiológica.
4 Aristóteles en su Sofista díce que Empedo-
cles fue inventor de la R e t o r i c a ; y Zenón de la
Diale'ctica. Y en el libro De Poética llama Homé-
rico á Empedocles, grave y veemente en la frase
y en las metáforas, y que usó de todas las fi-
guras Poéticas. Y que ademas de otros Poemas,
escribió el Transito de Xerxes * , y un Proemio á
Apolo: y que después lo quemó todo una her-
mana suya ó hija, como dice G e r ó n i m o ; el Proe-
mio contra su v o l u n t a d ; pero lo tocante á Persía,
lo quemó á sabiendas, por ser obra imperfecta.
Dice asi m i s m o , , que también escribió tragedias
y asumtos de Política. Pero Heraclides, hijo de
Serapion asegura que las tragedias son de otro
Empedocles. Gerónimo dice haber visto quarenta
y tres s u y a s : y N e a n t e s , que las escribió sien-
do j o v e n , y las halló después.
5 D e la A s i a á G r e c i a por paidre h a b i a h e c h o e n el B ó s f o -
nn puente d e b a r c o s sobre el H e - ro d e Tracia.
l e s p o n t o , á i m i t a c i ó n d e l que su
2 14 XIBRO VIII.
5 Sátiro escribe en las Vidas, que también fue
M e d i c o , y Orador excelente; y que fue discípu-
lo suyo Gorgias L e o n t i n o , varón eminente ert
la Retorica,, el qual nos dexó un Arte de ella,
y que según escribe A p o l o d o r o en sus Crónicas,
v i v i ó 109 años. El mismo Sátiro refiere que Gor-
gias dixo habia estado presente quando Empedo-í
cíes exercitaba sus encantamientos. Y aun lo anun-
cia asi él mismo en sus Poesías entre otras muchas
cosas, diciendo-.
Oirásme tú solo
Veneficios, prestigios, amuletos
Que la vejez, ahuyenten y los males¿
Enfrenarás la furia de los vientos
Inquietos y perennes:
Los quales excitados con sus soplos
Sobre la madre tierra, la devastan,
T destruyen del campo las labores.
Si acaso se aplacaren
Harás que se levanten nuevamente.
Un temporal obscuro
Lo volverás del hombre alegre calma.;
A la agostada y árida sequía .
Darás aguas suaves
Que fecundizen arboles y frutos*.
Aun soplos les darás que los oreen.
Finalmente, del Orco á nueva vida
Las almas sacarás de los difuntos.
6 Dice asi mismo T i m é o en el libro i 8 , que
DE DIÓGENES LAERCIO. 2 1 $
fue varón admirado por muchas causas; pues so-
plando una vez con veemencia los vientos E t e -
sías, tanto que destruían los f r u t o s , mandó d e -
sollar asnos, hacer o d r e s , y ponerlos en los c o -
llados y vértices de los montes para coger el so-
pío . Cesando efectivamente, fue llamado Colu-
6
sanema . 7
Heraclides dice en el libro De las en-
fermedades, que Empedoclesdictó á Fausanias lo
que escribió acerca, de una muger que no respi-
raba . Este Pausanias , c o m a dicen A r i s t í p o
8
y
S á t i r o , era su bardaxa, y le dedicó sus libros De
la naturaleza en esta f o r m a ;
Óyeme tú, Pausanias y
Hijo del sabio Anchito..
Compúsole también este epigrama":
Gela es ilustre patria de Pausanias
Hijo de Anchito, Medica eminente,.
Que qual nuevo Esculapio,
Revocó del -umbral de Proserpina
Los miseros enfermos,.
De mortales dolencias consumidos^
Y añade Heraclides, que lo de l a m u g e r que n a
6 Parece no puede haber e x - pasaban estos ayres, y comunL
pediente mas propio para un caban el contagio que habia en
cuento de niños. Plutarco dice la otra parte»
en dos lugares de sus Opúsculos, 7 xu>ivtr*réf4«r , pYOlibidOT DE
que lo que hizo Empedocles fue los vientos.
mandar cerrar cierta abertura 8 De esto se habló en la
ó quebrada de monte por donde UOT. I I . AL PROEMIO.
2 l 6 L I B R O VIH.
respiraba f u e , que una se m a n t ú v o l o dias sin
respiración ni c o m i d a : y asi lo llama Medico y
a d i v i n o , tomándolo también de estos v e r s o s ;
Ó amigos que habitáis la ciudad grande.
Del Acragante flavo á las orillas,
T en el excelso monte, procurando
Sus útiles negocioA yo os saludo.
To, ya Dios inmortal, entre vosotros
Habito venerado dignamente,
Ceñido con diademas y guirnaldas,
Vistosamente verdes y floridas;
Con las quales andando las ciudades
Florecientes y nobles,
Seré adorado de hombres y mugeres,
T de gentes seguido, preguntando
Qual ¿ f , y dónde se halla
El trillado camino para el lucro*
Seguiranme también los adivinos
Que oráculos anuncian; y aun aquellos
Que eterna fama buscan
Curando toda suerte de dolencias.
7 Potamila dice que llama grande á A g r í g e n ^
t o porque contenia 800000 habitantes. Y a s i , co-:
mo. Empedocles los viese redundando en delicias,
les d i x o : Los Agrigentinos se deleytan como si hubie*
rañ de morir mañana; y edifican casas como si hubie*
ron de vivir siempre. Dicen que el rapsodista, Cleo«<
menes cantó en Olimpia sus Lustraciones: lo mis-*
mo confirma Favorino en sus Comentarios, ArisH
DE DIO GENES I.AERCIO. 2 1 /
toteles escribe que fue l i b r e , y m u y agerio del
m a n d o ; pues rehusó el R e y n o que se le daba
(como lo dice Xanto en sus escritos sobre Empe-
docles) teniendo su frugalidad en mayor estima.
Esto mismo refiere T i m e o , poniendo también la
causa de haber sido hombre tan popular y repu-
blicano. Dice que habiéndolo convidado u n o de
los m a g n a t e s , sacaron de beber antes que la c o -
mida; y como los demás callasen , el no l o s u -
frió , sino que mandó sacarla: pero el c o n v i d a -
dor le dixo que estaba esperando al Ministro del
Senado. L u e g o que este v i n o , fue hecho princi-
pal 9
del convite, constituyéndolo asi el convidan-
t e , y aparentando con ello una imagen de T i -
r a n í a ; pues mandaba al convidado ó que bebie-
s e , ó que se le vertiese la bebida en la cabeza.
C a l l ó entonces Empedocles: pero el dia siguien-
te juntó S e n a d o , y condenó á los d o s , quitan-
do la vida al convidante y al principe del c o n -
vite. Este fue el principio de haber entrado en el
gobierno de la República.
8 Igualmente : como el Medico A c r o n pidie-
se al Senado sitio para construir un sepulcro á
su padre como al mayor de todos los Médicos,
concurriendo Empedocles, lo prohibió ; y entre
las cosas que dixo acerca de la igualdad, le pre-
guntó a s i : D e c i d , qué inscripción pondríamos á
p cv/*miU[X't. Princeps compotationis,
TOMO II. EE
ai8 LIBRO vin.
ese sepulcro? acaso esta:
A Acron Medico sumo y Agrigentino,
y
ffljo de un padre sumo, cubre y guarda
La excelsa sumidad de patria suma. «; l0
A l g u n o s leen el verso segundo a s i ;
La sumidad extrema
De la suma vertíz la tumba tiene.
Dicen algunos que esto es de Símonldes.
p Posteriormente Empedocles disolvió la A s a m -
blea de los Mil y sustituyendo M a g i s t r a d o trie-
n a l , compuesto no solo de los r i c o s , sino tam-
bién de los instruidos en los negocios populares
y plebeyos. T i m e o sin embargo en sus libros pri-
mero y segundo ( p u e s hace memoria de e'l en
muchos l u g a r e s ) dice, que se creyó era de ani-
m o contrario al gobierno R e p u b l i c a n o , quando
se ostenta tan jactancioso y amante de sí mismo»
en sus versos, diciendo :
To os saludo ya Dios, que entre vosotros
Vivo inmortal, á muerte no sujeto, &c.
Q u a n d o concurría á los Juegos Olímpicos todos
lo m i r a b a n , y de nadie se hablaba tanto c o m o
de Empedocles en las conversaciones. Finalmen-
io L a repetición d e la voz tar fundada e n nn monte alto,
ix(ts , que en griego significa y el rio que pasaba junto á él,
sumo , excelso , elevado , (¿c. tenían el mismo nombre. L a mo-
h á c e t o d a la agudeza de este derna Girgento está á la o t r a
epigrama. Aun la misma A g r i - parte del rio.
gento , llamada Acragas por es-
DE DIÓGENES 1AERCIO. 2 1 9
t e , quando se v o l v i ó á poblar A g r l g e n t o ,los pa-
rientes de sus contrarios se opusieron á que r e -
gresase allá : por lo qual se retiró al Peloponeso
y murió alli. N o lo perdonó T i m ó n , y le hace
sus invectivas diciendo:
T Empedocles hinchado
Con sus voces forenses,
Abarcó quanto pudo siendo Arconte*
Los Magistrados que hizo
Necesitaron de otros Magistrados.
10 Acerca de su muerte h a y variedad de opi-
niones. Heraclides tratando de la muger que no
respiraba, y de la celebridad que consiguió E m -
pedocles con haber restituido la vida á una d i -
f u n t a , dice que ofreció sacrificio junto á la q u i n -
ta de Pisianacte, convidando algunos de sus ami-
gos , y Pausanias entre ellos. Concluido el c o n -
vite , unos se volvieron , otros se acostaron baxo
de los arboles v e c i n o s , y otros en otras partes;
pero e'l se quedó en el sitio mismo donde habia
cenado. Venida la m a ñ a n a , levantándose todos,
solo e'l no fue hallado. Hecha pesquisa , exami-
nados los criados y familiares, y respondido que
nada sabian , hubo uno que dixo que á media
noche habia oido una gran v o z que habia llama-
do á Empedocles ; y que habiéndose levantado,
habia visto una l u z celeste, luminarias de teas,
y nada mas. Hallándose todos atónitos con lo
sucedido, baxó Pausanias para enviar algunos que
EE 2.
2 2 O 1 I B H O VIII.
lo buscasen; pero luego fue prohibido hacer mas
diligencias, y dixo : Que el suceso era muy confor-
me y consiguiente para ruegos : asi, que convenia ha-
cerle sacrificios como que ya era Dios.
11 Hermípo dice que h i z o el sacrificio h a -
biendo curado á una muger Agrigentina llama-
da P a n t e a , desauciada y a de los M é d i c o s : y aña-
de fueron convidadas al sacrificio hasta 8o per«<
sonas. Hipoboto asegura que quando se levantó
se encaminó al Etna; y que habiendo llegado, se
arrojó al v o l c a n , y desapareció, queriendo dexar
fama de sí de haber sido hecho D i o s : pero des*
pues fue descubierto, arrojando fuera la fuerza
de las llamas una de sus sandalias que eran de.
bronce , de c u y o metal splia llevar el calzado..
Pausanias sin embargo siempre contradixo esto.'.
D i o d o r o Efesio escribiendo de Anaximandro d i -
ce que Empedocles fue su i m i t a d o r , tomando 1 1
la hinchazón trágica y hasta la gravedad de los
vestidos.
12 Q u e habiendo acometido á los Selínuncios
un contagio de peste por el hedor de u n rio
cercano c o r r o m p i d o , de m o d o , que no solo mo-
rían , sino que también se les dificultaban los par-
tos á las m u g e r e s , discurrió Empedocles c o n d u -
cir á el á costa suya dos de los rios mas inme-
diatos; c o n c u y a mezcla se endulzaron las aguas.
ii ijnXiíxíij temulalatur.
DE DIÓGENES 1AERCI0. 221
Cesada la p e s t e , y hallándose los Selínuncios
banqueteando á las orillas del r i o , apareció alli
Empedocles ; y ellos levantándose l o adoraron
como á Dios y le ofrecieron sus Votos. A s i ,
queriendo confirmar esta o p i n i ó n , se arrojó al
fuego. Pero T i m e o contradice á esto diciendo
abiertamente como Empedocles se retiró al P e l o -
p o n e s o , y y a no v o l v i ó ; por c u y a razón es i n -
cierta su muerte. A Heraclides le contradice ex-
profeso en el libro q u a r t o , por quanto Pitanac-
te dice fue Siracusano , y no t u v o quinta a l -
guna en A g r i g e n t o . Y que Pausanias le cons-
t r u y ó una memoria como a m i g o ; pues d i v u l g a -
da aquella f a m a , como era hombre r i c o , le h i -
z o una estatua pequeña, ó bien una capilla c o -
mo á Dios. C ó m o se arrojaría al volcan quien
teniéndolo cercano ninguna mención h i z o de e'l?
A s i , que murió en el Peloponeso.
13 Q u e no se vea su sepulcro no es cosa e s -
t r a ñ a ; pues tampoco se ven los de otros muchos.;
Después de haber alegado T i m e o otras razones
como estas, añade: pero siempre Heraclides es para-
dóxico en sus cosas, y escritor que afirma haber cai±
do un hombre de la luna. Hipoboto d i c e , que la
estatua de Empedocles estuvo al cubierto prime-
10 en A g r i g e n t o ; y después descubierta delan-
te de la C u r i a de los R o m a n o s , adonde estos la
trasladaron. D e pincel todavía quedan algunas imá-
genes suyas. Neantes C i z i c é n o , uno de los que
222 iibro yin.
tratan de los P i t a g ó r i c o s , dice qtíe muerto M e -
l ó n , comenzó á germinar la T i r a n í a ; y que en-
tonces Empedocles induxo á los A g r i g e n t i n o s á
que dexadas las sediciones, usasen la igualdad de
gobierno. A d e m a s , que muchas hijas de los c i u -
dadanos, las quales carecían de d o t e , las dotó de
p r o p i o , como era rico. Y aun por eso vestia pur-
p u r a , y se cenia con cingulo de o r o , como d i -
ce Favprino en el primero de sus Comentarios. Q u e
llevaba también sandalias de b r o n c e , y corona
Deifica x %
. Q u e tenia el pelo m u y l a r g o , lleva-
ba detras muchachos de s e r v i c i o , y siempre se d e -
xó ver severo de aspecto , y en un estado m i s -
mo I 3
. Q u e de esta forma salía siempre que los
ciudadanos iban á b u s c a r l o ; y aun veneran esto
en el como á insignia regia. Q u e después y e n d o
en coche á Mesína por causa de cierta festividad,
c a y ó , y se quebró un muslo ; y enfermando de
resultas^ m u r i ó , siendo de 7 7 años. Y finalmen-
te , que su sepulcro está en Megara I 4
. En o r -
den á los años que v i v i ó , Aristóteles difiere de
los otros5 pues dice murió de 60: los demás, que
v i v i ó 1 0 9 . Floreció hacia la Olimpíada L X X X I V .
14 Demetrio de T r e z e n e en el libro Contra
ia Atkywír. Acaso se- 13 t'ít eti/taltí, de una fi-
lia, corona de laurel, como co- gura.
sa perteneciente á Apolo D é l f i - 14 Entiendo l a Megara d e
co. Suidas dice: llevaba en las Sicilia , nombrada e n l a Pida
manos coronas Deificas. de Epicarmo.
DE DIÓGENES XÁEECIO. 2 2 3
los Sofistas dice por estos versos de H o m e r o , que
Cogió una soga, atosela al gaznate,
T se colgó en la copa mas excelsa
De un altísimo guindo , desde donde
Á los infiernos descendió su alma.
Y en la carta que dixímos de Telauges se refiere,
que siendo y a v i e j o , c a y o en el mar y murió.
Esto por lo tocante á su muerte. En mi Pamme-
tro h a y unos epigramas jocosos á e'l, que son ios
siguientes:
Tú también, tú, Empedocles, otro tiempo
Sorbiéndote la llama transparente
De inmortales ardores.
Purificaste el cuerpo.
No diré que te echaste voluntario
Del Etna entre los ígneos manantiales^
Pero sí, que queriendo
Desparecer, caíste no queriendo..
Otro:
Es fama, que Empedocles
Cayó del carruage en un camino,.
T quebrándose un muslo , murió de ello.:
Si al Etna se arrojó , si sus ardores
Sorbió , de qué manera
Aun vemos en Me gara su sepulcro^ -
I J Sus dogmas son estos : Los elementos son
quatro , Fuego , Agua , Tierra ,y Ayre : la Concordia
con que se unen; y Discordia con que se separan ¡ pues
habla a s i :
224 IIBRO vnr.
Albo Jove alma Juno, Pluto , y Nestis
Que en llanto anega los humanos ojos.
Entiende por Jove el Fuego , por Juno la T i e r r a ,
por Pintón el A y r e , y por Nestis el A g u a ; y
dice que estos elementos alternan con perpetua
vicisitud , se aquietan nunca , y este orden es
eterno. Infiere finalmente, que
La Concordia unas veces
Los amista, y en uno los compone í
Otras por el contrario , la Discordia
A todos los separa y enemista.
D i c e que el sol es una gran masa de fuego , y
mayor que la luna. Q u e e'sta es semejante á un
d i s c o ; el cielo al c r i s t a l ; y que el alma se viste
de toda especie de animales y plantas ; pues
dice r
Muchacho fui, y muchacha en otro tiempo.
Fui planta, ave también ,fui pez. marino.
L o que escribió de Física y De las Lustraciones
asciende á j o o o versos : lo de Medicina á 6000.
D e sus tragedias y a hablamos arriba.
EPICARMO.
'i Epícarmo , hijo de Elotalo , natural de
G ó o , fue también discípulo de Pitágoras. A los
tres meses de edad fue llevado á Megara de S i -
cilia , y de allí á Siracusa, como lo dice e'l mis-
DE DIÓGENES IAERCI0. 2 2 $
ino en sus obras. Hiriéronle estos versos pues-
tos al pie d e su estatua:
Quanto del grande sol los resplandores
En luz exceden los lucientes astros ;
Quanto del mar la fuerza
Es mayor que la fuerza de los ríos',
Tal la sabiduría de Epicarmo
(Á quien orla su patria Siracusa)
Excede las demás sabidurías.
D e x ó Comentarios, en los quales trata cosas filo-
lógicas , sentenciosas, y de Medicina. Á muchos
de estos Comentarios pone versículos acrósticos,
con los quales manifiesta que aquellos escritos son
suyos. M u r i ó de 90 años.
ARCHÍTAS.
I .A rehiras , T a r e n t i n o , hijo de Mneságoras,
ó según Aristóxénes , de H e s t i e o , fue también
Pitagórico. Este es quien libró á Platón quando
Dionisio queria matarlo , recomendándoselo por
cartas. Fue admirado de muchos en todas las v i r -
tudes; y gobernó siete veces á sus ciudadanos,
quando los demás no gobernaban mas de un año
por prohibirlo la ley. Escribióle Platón dos car-
tas en respuesta de la que e'l le habia escrito a n -
tes , la qual es del tenor s i g u i e n t e ;
TOMO 11.
L I B R O VIII.
Arditas á Platón: salud.
Naces bien de significarme por cartas el haberte li-
brado de tu enfermedad , lo qual. ya me lo habia anun-
ciado Damesco. Acerca de los Comentarios he practicado
las diligencias, y pasé á Lucarna,, y. hallé los parien-
tes de Ocelo, Lo que escribió D e la L e y , D e l r e y -
nar , D e la santidad, y D e la generación del u n i -
verso j ya lo tengo y y te envió algo: los otros escri-
tos no se bailan por ahora : irán á tí luego que com-
parezcan. A s i escribió A r c h i t a s , Platón respon-
dió de esta f o r m a :
"Platón á Architas: obrar bien.
Los Comentarios que me han venido de tu mano los
he recibido con el mayor gusto y y he admirado en ex-
tremo á su Autor. Muestrasenos éste un varón muy
digno de sus ascendientes y mayores , que según dicen,
fueron Míreos, y estos fueron de aquellos Troyanos que
transmigraron con Loómedonte , hombres buenos y como
nos significan las historias. Los Comentarios míos que
me pides en tu carta están todavía imperfectos : te los
envió asi como están. Acerca de su conservación am-
bos pensamos de un mismo modo;y asi no necesita en-
cargarlo. Vale. Este es el tenor de sus mutuas epís-
tolas.
2 Hubo quatro A r c h i t a s : el primero e'ste de
DE DIO GENES XAERCIO. 22/
quién Hablamos. El segundo u n M ú s i c o de M í -
tilene. El tercero fue escritor de A g r i c u l t u r a : y
el quarto , Poeta epigramático. Algunos hacen
quinto á un A r q u i t e c t o , de quien h a y un libro
de Máquinas , c u y o principio e s : Estas cosas las
•be oído de Teucro, Cartaginés. D e l Músico se cuenr
t a , que notándole que su v o z no se oía , d i -
xo : Pero el instrumento me defiende y habla por mí.
Del Architas Pitagórico dice Aristóxénes , que
siendo C a p i t á n , nunca su exe'rcito fue vencido;
pero luego que cediendo á 4a envidia dexó e l
m a n d o , cayo el exe'rcito en poder del enemigo.
3 Nuestro Architas fue el.primero que tra-
t ó la Mecánica por principios mecánicos : y el
primero que dio movimiento orgánico á una fi-
gura geome'trica , procurando hallar por medio
del semieilindro dos medias proporcionales para
la duplicación del cubo , como dice Platón en
su República V
ALCMEON.
I A . l c m e o n , C r o t o n í a t a , también fue discí-
pulo de Pitágoras. T r a t a por lo común cosas de
M e d i c i n a ; aunque juntamente disputa algo de fi-
siología diciendo , que ordinariamente son dos
los géneros d é l a s cosas humanas z
. Parece es el
i Vitruvio , Ub. p. cap. 3. 1 Los nombra Aristóteles,
D e Architas quedan algunos Ub. 1 . Metapb. cap. g. dicien-
Opúsculos. • do , que son las cosas opuestas
FF 2
2 2 8 L I B R O VIII.
primero que escribió del orden de la naturaleza,
como dice Favorino en su Historia varia: y que
afirmó que la naturaleza de la luna es eterna.
Fue hijo d e P i r i t o , como el mismo dice al comen-
zar.su l i b r o , a s i : Alcmeon , Crotoniata, hijo de Pi-
rito , pronuncia de este modo á Brontino , León,y Bo-
tólo : De las cosas invisibles y de las mortales tienen
los Dioses pleno conocimiento, en quanto podemos al-
canzar los hombres, &c. D i x o también que el alma
es i n m o r t a l , y está en movimiento continuo co->
roo el sol.
H I P A S O.
i í í í p a s o , M e t a p o n t í n o , también Pitagóri-
co , dixo , que está determinado el tiempo de la trans-
mutación del mundo: que el universo es infinito , y está
en perpetuo movimiento. D i c e Demetrio en sus Co-
lumbrónos , que no dexó ningún escrito. H u b o dos
Hipasos : e'ste, y otro que describió en cinco li-<
bros la República de los Lacedemonios.
e n t r e s í , v . g . Naneo y negro: d i t o , c o m o v e r e m o s e n su P'i-
dulce y amargo\c aliente y frió, da %.
} 6.
&c. E s t a e s opinión de Hera-
DE DIÓGENES LAERCIO. 329
FILOLAO.
i Filolao , Crotoniata., fue igualmente P i -
tagórico. Suyos eran los libros , c u y a compra e n -
cargó por carta Platón á D i ó n . M u r i ó existima-
d o de que queria introducir Tirania. H a y mió á
él el ep/grama siguiente :
Digo que una sospecha
Es cosa de muchísima importancias
Pues por mas que la cosa no imagines.
Si á los demás parece la executas,
Caerás en las desdichas.
Asi avino otro tiempo á Filolao,
Que Crotoña su patria le dio muerte,
Creyendo maquinaba Tirania.
2 Es de opinión que todas las cosas se hacen
por necesidad y armonía. Y se le atribuye haber
dicho el primero que la tierra gira circularmen-
te : bien que algunos quieren fuese Hicetas Sí
racusano el primero que lo dixo. Escribió un l i -
bro , que es (según refiere Hermípo tomándolo
de cierto escritor) aquel que Platón , habiendo
pasado á Sicilia á estar con Dionisio , compró de
los parientes de Filolao por 40 minas de plata
Alexandrinas , y que de este libro copió su Ti-
méo. Otros dicen que Platón lo recibió habien-
do intercedido con Dionisio por la libertad de
un joven discípulo de F i l o l a o , que estaba preso.
230 1,1 B R O VIII.
Demetrio en sus ColombroHos d i c e , que Filolao fue
el primer Pitagórico que publicó cuerpo de d o g -
mas de esta Escuela acerca de la naturaleza, c u -
y o principio es : La naturaleza en el mundo está co^
ligadamente compuesta de infinitos y finitos, igualmen-
te que el universo y quanto en él se contiene.,
EUDOXO.
1 E u d o x ó , hijo de Éschines, natural dé G n í -
d o , fue A s t r ó l o g o , G e ó m e t r a , Medico , y L e -
gislador. En la Geometría fue discípulo de A r -
chitas, y en la Medicina , de Eilistion Siciliano,
como dice Calimaco en sus Tablas. Soción en las
Succesiones dice que también o y ó á Platón. Que
Siendo de 23 años de edad, y viéndose constituido
en suma estrechez , movido de la celebridad del
nombre Socrático, partió á Atenas con Teomédon- - 1
t e , Medico , el qual lo mantenía, y aun h a y quien
lo haga su bardaxa. Desembarcó y se alexó en
"el Pireo , desde donde subía diariamente á la ciu-
dad ; y después d é haber oído en ella los Sofis-
tas , regresaba. Habiendo estado allí dos meses,
v o l v i ó á su c a s a , de donde siendo socorrido por
•sus amigos , se fue á Egipto con Crisípo , M e d i -
co , llevando cartas de favor de Agesilao para
Nectanabis , el qual lo recomendó á los Sacerdo-
tes. Q u e habiendo permanecido alli un año y qua-
DE DIÓGENES LAEECI0. »3I
tro meses,-. se rayó la primera barba y las cejas,
y escribió, según a l g u n o s , un Octaerides *. Pasó
de alli á Gízico y Propontide á profesar la F i l o -
sofía : de alli se fue á visitar á M a u s o l o : y de
allí regresó á A t e n a s acompañado de un gran, n u -
mero de discípulos, solo por dar envidia á Platón,
como quieren a l g u n o s , porque en sus principios
lo habia este despedido. A l g u n o s dicen que c e -
lebrando Platón un convite , c o m o fuesen mu-
chos los convidados, introduxo el poner los t r i -
clinios en medio círculo. Nicómaco el hijo de
Aristóteles dice que Eudoxó llama bien al de-
leyte.
2 Fue recibido en su patria con sumo h o n o r ,
como consta por el Decreto que de él d i o ; ni fue
menos celebrado entre los Griegos. Escribió Le-
yes á sus conciudadanos, como dice Hermípo en
su libro quarto De los siete Sabios: Tratados de As*
trologia : De Geometría, y algunas otras cosas exce-
lentes. T u v o tres hijas , A c t i s , F i l t i s , Delfis. Era-
tostenes en sus libros á Baton d i c e , que Eudoxó
compuso Diálogos Cínicos. O t r o s sienten que los
habían escrito los Egipcios en su l e n g u a , y que
é l n o hizo mas que traducirlos en Griego. C r i s í -
po Gnidio hijo de E r i n e o , o y ó de él lo que es- ;
cribió acerca de los D i o s e s , del m u n d o , y de los
meteoros. E n la Medicina fue discípulo de Filis-
1 Libro de Matemática, como, dice Censorino.
232 L I B R O IX.
tion Sículo, y dexó . bellísimos Comentarios. Fue
hijo suyo Aristágoras , c u y o discípulo fue C r i s í -
po hijo de A e t l i o , del qual quedan escritos mé-
dicos acerca de ios o j o s , compuestos accidental-
mente mientras estaba meditando en cosas natu-
rales.
3 H u b o tres Eudoxós. El primero e'ste mismo:!
el segundo fue R o d i o , e' Historiador: el tercero
Siciliano , hijo de A g a t o c l e s , Poeta Cómico , el
qual venció tres veces en los Certámenes u r b a -
nos , y cinco en los Léñeos , como dice A p o -
2
lodoro en sus Crónicas. O t r o hallamos que fue M e -
dico de Gnído , del qual Eudoxó en su Circunfe-
rencia de la tierra d i c e , que solía siempre amones-
tar á mover con frequéencia los miembros y ar-
ticulaciones en todo genero de exercicios ; y lo
mismo los sentidos. Este mismo refiere, que E u -
doxó Gnídio floreció hacia la Olimpiada C I I I . , y
que inventó lo que pertenece á líneas curvas. M u -
rio á los 53 años de edad.
4 Q u a n d o estaba en Egipto con Iconufi , H e -
líopolitano, Apis 3
le lamió en rededor todo el
p a l i o : de lo qual agueraron los Sacerdotes, que
sería hombre c e l e b r e , pero de vida corta. A s i lo
dice Favorino en sus Comentarios. M i s versos á
e'l son los siguientes :
1 Certámenes poetico-dra- 3 U n buey , Dios de los
máticos en honor de Baco. Egipcios.
DE DIÓGENES IAERCIO. 233
"Dicen que Eudoxo quando estuvo en Menfis
Su suerte saber quiso
De un buey hermoso , hermosamente bastado»
Nada le respondió ; porque de dónde
Habia de venir al buey loquela ?
No concedió natura
Habla al novillo Apis; pero supo
Situarse obliquamente á su costado.,
T lamerle la ropa:
Enseñando con ello claramente,
Que morirla presto.
T asi fue: ni la muerte tardó mucho',
Pues vivió solamente mientras daban
Sus cincuenta y tres giros las Vergilias.
Por lo celebre de su fama y nombre , en v e z de
Éudoxo solían llamarlo "Ev^o^ov (Endoxón) . 4
5 Y por quanto hemos tratado de los P i t a g ó -
ricos mas celebrados , hablemos y a de otros en
general y esparcidamente como dicen : y prime-»
ro de Heráclito.
4 Célebre , famoso , glorioso.
TOMO 1U
53 4
LIBRO NONO.
H E R Á C L I T O .
1 í í e r á c l i t o hijo de Blison,, ó según a l g u -
nos , de Heracion , fue Efesino ,. y floreció hacía
la Olimpiada. LXIX.. Sentía en las cosas, muy n e -
vadamente, como consta de sus escritos, donde
dice :: El aprender muchas cosas no instruye la men-
te. Y que enseñó á Hesíbdo,, á Pitágoras, y aun
á Xenófanes y á Hecateo 1
5 pues la verdadera y
única sabiduría es conocer la Mente 2
, que puede
disponer ó gobernar todas las cosas por medio de
todas las cosas. Decia que Homero era digno de
ser echado de los C e r t á m e n e s , y de ser abofe-
teado y Jo mismo A r c h i l o c o . Q u e los ímpetus
de una injuria deben apagarse mas q u e un i n -
cendio : y que el pueblo debe defender las Leyes,
lo mismo que los muros..
2 Reprehendió vivamente á los Efesinos por-
que habian echado á su compañero Hermodoro,
1 P o r prolepsis ( s e g ú n e n - Mente: T e n g o por l e g i t i m a e s t a
t i e n d o , i n d i c a el aoristo i. ti'íí'af* i n t e r p r e t a c i ó n , por razón de lo
que pone L a e r c i o ) j pues estos que añade Laercio de nuestro
eran y a muertos. Filosofo, y l o que d e é l e s c r i -
4 r,¿i¿m, M e r . C a s á u b . i n t e r - b e n algunos S a n t o s P a d r e s ,
p r e t a , Dios l a p a l a b r a Gnomen,
DE DIÓGENES XAERCIO. 2 3 £
diciendo: « T o d o s los Efesinos adultos debieran
« m o r i r , y los impúberes dexar la ciudad, enten-
dido de aquellos que expelieron á Hermodoro
«su bienhechor d i c i e n d o ; ninguno de nosotros so-
bresalga en merecimiento : si hay alguno, vayase á
mtra parte y esté con otros." C o m o le pidiesen que
les pusiese L e y e s , lo omitió por causa de que
la ciudad estaba y a depravadísima en las costum-
bres y mal gobierno : y retirándose al templo de
D i a n a , jugaba á los dados con los muchachos.
Á los Efesinos que estaban á su rededor les d i -
x o : Qué os admiráis perversos ? no es mejor hacer es-
to que gobernar la República con vosotros . 2
3 Finalmente, fastidiado de los h o m b r e s , se
retiró á los m o n t e s , y v i v i ó manteniéndose de
y e r b a s : pero acometiéndole de resultas una h i -
dropesía, regresó á la c i u d a d , y preguntaba enig-
máticamente á los M é d i c o s , Si podrían de la llu~<
vía hacer sequía . C o m o ellos no l o entendiesen^
2
se enterró en el estiércol de una boyera , espe-
rando que el calor del estiércol le absorbería las
humedades. N o aprovechando nada e s t o , murió
de 60 años. M i epigrama á e'I es como se sigue i
Me admiré muchas veces
De que viviese Heráclito otro tiempo.
Sufriendo tantos males y miserias,
Rara después morirse.
Regando al fin su cuerpo
Con enfermas y malas humedades,
CG 2
X I B R O IX.
Extinguió de sus ojos
La luz, y los llenó de obscuras sombras . 3
Pero Hermípo asegura que Heráclito dixo á los.
Médicos , que si alguno podía sacar humedad opri-
miendo la tripa: y respondiendo que n ó , se puso
al s o l , y dixo á los muchachos que lo cubrie-
sen y emplastasen con estiércol: con lo qual se
apresuró la vida y murió el día siguiente , y
fue enterrado en el foro, Neantes C i z i c e n o dice,
que no pudiendo quitarse el estiércol ni eximir-
se de e'l, permaneció allí y se lo comieron los
perros, no habiéndolo conocido por causa del dis-
fraz del estiércol.
4 Fue admirado desde niño : y siendo m a n -
cebo decia que no sabia cosa alguna; pero q u a n d o .
llegó á la edad perfecta decia que lo sabía todo.
D e nadie fue discipulo; sino que e'l mismo se dio.
á las investigaciones, y decia haberlo aprendido
todo por sí mismo. Sin embargo dice S o c i o n , que
algunos lo hacen discípulo de Xenófanes 5 y que
'Aristón asegura en el libro D i Heráclito,. que c u -
r ó de su hidropesía , y murió de otra enferme-
dad. Esto mismo dice también H i p o b o t o .
5 El libro que de e'l nos q u e d a , por su c o n -
tenido se intitula, De la naturaleza; bien que es-
t á dividido en tres D i s c u r s o s , á saber, Del uni-
verso, De política y De Teología. L o depositó e n ,
3 Parece hacen alusión á la obscuridad de los escritos de Heráclito.
DE DIÓGENES XAERCIO. 237
el templo de Diana : y según a l g u n o s , lo es-
cribió de industria o b s c u r o , para que solo lo en-
tendiesen los eruditos, y por vulgar no fuese deses-
timado. 'Píntalo también ' T i m ó n diciendo ;
T entre ellos se me erguía y engreía
El cuclillo importuno,
Murmurador del pueblo,
Heraclito, inventor de quisicosas*
Teofrásto dice que la melancolía le h i z o dexar
sus escritos unos á medio h a c e r , y otros á v e -
ces m u y ágenos de verdad. L a señal de su g r a n -
deza de a n i m o , dice Antistenes en las Sucesiones,
es haber cedido el R e y n o á su hermano . Su li- 4
b r o se h i z o tan celebre, que llegó á tener sequa-
ces llamados Heraclitanos.
6 Sus opiniones en común son las siguientes;
Todas las cosas provienen del fuego, y en él se resuel-
ven. Todas las cosas se hacen según el hado : y por s
la conversión de los contrarios se ordenan y adaptan
los entes.. Tido está lleno de almas y de demonios.
Acerca de las mudanzas que acontecen en el es-
tado de las cosas del m u n d o , . sintió a s i : Que el
4 e«!írixfí*f. Aunque esta voz- crorum. Su muger se llamaba
ordinariamente significa Reyno, Regina , y su palacio , Regia,
aqui significa cierto Magistrado ¿ Porque Heráclito decia,
de Éfeso,que presidia á los sa- que ¡a esencia delbado, f / ^ K f ^ í m
crificios (llamado también ¡* Zr ( es una razón transcendental á
Cao-iMut) y allí tenia este nom- la naturaleza del universo, se—
bre , como entre los Romanos, gun escribe Plutarco, lib.i.c.tü.
Re» sacrificulus, ó, Re» ta- De-las opiniones de los Filósofos»
238 L I B R O IX.
sol es tan grande quanto aparece. Afírmase tam-
bién que d i x o , que la naturaleza del alma no hay
quien la pueda hallar por mas camino que ande: tan
profunda es esta questionl A l amor propio lo l l a -
maba mal ,de corazón 6
: y que la vista y aspecto en-
gañan.
7 En su obra habla algunas veces clara y sa-
biamente, t a n t o , que qualquiera aun duro de en-
tendimiento lo entiende fácilmente , y conoce
la elevación de su animo. L a brevedad y g r a v e -
dad de sus interpretaciones es incomparable.
8 Sus dogmas en particular son como se s i -
gue : Que el fuego es elemento; y que todas sus vi-
cisitudes ó mutaciones , se hacen por raridad y den-
sidad. Pero nada de esto expone distintamen-
te. Que todas las cosas se hacen por contrariedad;
y todas fluyen á manera de rios. Que el univer-
so es finito. Que el mundo es único: es producido
del fuego > y arde de nuevo de tiempo en tiempo al-
ternadamente todo este evo. Que esto se hace por el
hado. Que de los contrarios aquel que conduce las co-
sas á generación, se llama guerra y lucha, ó conten-
ción : y el que al incendio, concordia y paz. Que la
mutación es un camino hacia arriba, y hacia baxo, y
según este se produce el inundo. Que el fuego aden-
sado se transforma en licor ; y adquiriendo mas con-
sistencia , para en agua. Que el agua condensada se
6 Upaftim, sacrummorbum.
DE DIÓGENES XAERCIO. 239
vuelve tierra; y este es el camino hacia baxo. Liquí-
dase de nuevo la tierra y de ella se hace el agua; de
h qual provienen casi todas las demás: cosas, refirién-
dolo á la: evaporación del mar. Este es,, dice, el
camino de baxo arriba.. Que las evaporaciones ó exha-
laciones se hacen de la tierra y del mar'., unas pers-
picuas y puras; otras tenebrosas.. De las puras- se au-
menta el fuego: de las otras el agua.-
9 L o que encierra la circunferencia no lo ex-
plica; pero dice hay allá unos como cuencos, vuel-
ta hacia, nosotros: la parte cóncava en los quales aco-
piándose las exhalaciones: puras, y perspicuas ¥ forman
las llamas' que son los: astros.- Que la llama del sol
es clarísima y calidísima :: los demás astros están- muy
distantes de la tierra,, y por' ello lucen y calientan
menos.. Que la luna,. estando mas cercana á la tierra,,
anda por parage nó puro; pero el sol está en lugar
resplandeciente y puro , y dista de nosotros conmensu-
iradamente t esta es la causa de calentar mas y dar
mayor luz.- Que se eclipsan el sol y la luna quando
sus cuencos, se vuelven- hacia arriba % y que las phases
mensuales: de la luna se hacen volviéndose poco á poco
su cuenco.. Que el dia r la noche, los meses, las esta-
ciones anuales, y los años :• las lluvias,. los vientos
y cosas semejantes se hacen según la diferencia de ex-
halaciones,, pues: la exhalación pura inflamada en el
círculo del sol,. hace el dia; y quando obtiene la par-
te contraria, hace la noche.. Que de la luz , aumen-
tándose el calor, se hace el estío : y de la sombra ere-
24° X I B R O IX.
ce la humedad, y se hace el invierno. C o n s e c u e n -
temente á e s t a s , disputa de las demás causas. S o -
bre quál sea la tierra, nada d i c e ; ni tampoco de
los referidos cuencos. Hasta aqui sus dogmas.
io Qual fuese el parecer de Sócrates acerca
de Heráclito habiendo visto su libro suministra-
do por Eurípides, como dice A r i s t ó n , lo 4 i x i -
mos en la Vida del mismo Sócrates. Seleuco Gra-
mático dice, que un tal C r o t ó n escribe en su Bu-
zo , que un cierto Crates fue el primero que tra-
xo este libro á G r e c i a , y que dixo , que necesita
uno de un nadador Delio para no ahogarse en él. A l -
gunos lo intitulan Musas: otros De la naturaleza'.
D i o d o t o , Exacto gobernalle para el nivel de la vi-
da. O t r o s , Gnomon de las costumbres; y complemen-
to y ornato de una cierta medida para todas las cosas.
Dicen que preguntado por que' c a l l a b a , respon-
dió : Porque vosotros habláis. A u n Darío deseó su
c o m p a ñ í a , y le escribió en esta f o r m a ;
El Rey Darío hijo de Histaspis, al sabio He-
ráclito Efesino : alegrarse.
Publicaste un libro difícil de comprehender y de ex*
pilcar. En algunos lugares si se entiende á la letra,
parece encierra cierta fuerza de especulación de todo
el mundo, y de quanto en él se hace, lo qual está
constituido en el movimiento divinísimo; pero muchas
DE DIÓGENES SAEECIO. ±41
cosas tienen asenso j y asi, aun los que han leído
7
mucho , quedan dudosos del recto sentido que parece
quisiste dar á todo. El Rey Darío hijo de Histaspis
quiere ser uno de tus oyentes, y participar de la eru-
dición Griega. Ven pues en breve á nuestra vista y
real palacio i pues los Griegos, por lo común, no acos-
tumbrando distinguir los varones sabios, menosprecian
las cosas que estos demostraron dignas de que se oigan
y aprendan con estudio y diligencia. Conmigo tendrás
el primer lugar; cada dia una comunicación grave y
honesta, y una vida sujeta d tus exhortaciones*
Heráclito Efesino al Rey Darío hijo de His-
taspis : alegrarse.
Quantos viven en estos tiempos huyen de la verdad,
y de practicar lo justo 5 dándose todos á la insociabi-
lidad y vanagloria, por falta de juicio ; mas yo, por
quanto doy al olvido toda injuria, y declino el fas-
tidio de toda familiar envidia: asi mismo, porque hu-
yo de vanidad y fasto, no pasaré á Persia, conten-
tándome con mi cortedad, que es lo que me acomoda.
T a l fue este varón para con el R e y .
ii Demetrio dice en sus Columbrónos, que tam-
bién menospreció á los Atenienses por la exce-
siva opinión que de sí tenia : y aunque desesti-
mado de los Efesinos , eligió el vivir con ellos.
1 %-mx»' *x"1*. Sigo la v e r - a s i : pero en muchas cosas se de-
sloa c o m ú n d e los i n t é r p r e t e s ; he suspender el asenso. E s t e e s
pero no dudo debe traducirse el significado filosófico de \-*>x<.
TOMO II.. HH
24* L I B R O IX.
Hace también memoria de el Demetrio Falere'o
en la Apología de Sócrates. Hubo muchos que i n -
terpretaron su l i b r o , como son A n t í s t e n e s , H e -
raclides P ó n t i c o , y Sfero E s t o y c o ; á quienes se
añaden Pausanias el llamado Heraclitista , N í c o -
medes y D i o n i s i o ; y de los Gramáticos D i o d o t o ,
el qual dice que aquel escrito no es de Física, sino
de Política ; pues lo que trata de Física es alli por
modo de exemplo. Gerónimo dice que Scitíno, Poeta
yámbico emprehendio el poner enverso dicho libro.!
12 Corren muchos epigramas escritos á e'l, de
los quales es uno el que se s i g u e :
Soy Herdelito, sí , necios é ignaros^
Qué me estáis abatiendo ?
No be trabajado , nó', para vosotros*
Sino para los sabios y peritos.
Váleme por tres mil un hombre solo,
É infinitos, ninguno.
Esto digo también á Pros'erpina*
Y otro :
No en breve desenvuelvas hasta el exe 8
El volumen de Heraclito Efesinoi
Es para tí camino muy impervio,
Heno de obscuridad densa y opaca,
Pero si mente sabia te dirige,
Aun mas claro que el sol lo verás todo*
8 «•* «/<?«>.«: los Latinos de-
toncito del palo en que se a r -
3
cian, ad umbilicum usqttc. Eran rollaban los que llamaban volú-
los cabitos torneados con su bo- menes.
DE DIOGENES XAERCIO. 243
13 H u b o cinco Heráclitos. El primero é s t e ;
el segundo un Poeta lírico de quien h a y un En-
comio de los doce Dioses . E l tercero
9
un Poeta ele-
giaco natural de Haliearnaso , á quien Calimaco
compuso los versos siguientes:
Uno tu muerte , H&rdelito, me dixo,
T me sacó las lagrimas al punto.,
Me acordé quántas veces
Solíamos pasar soles y soles
En sabias juglerías,pero ahora,
- Halicarnasio amigo , eres ceniza.
Moriste , sí , moriste;
Pero la melodía de tu canto
Vivirá eternamente. T aunque Pluto
Se lo arrebate todo,
No alcanzarán sus manos á tu fama.
El quarto fue Leshio, y escribió la Historia de Ma-
cedonia. Y el quinto un t r u a n , el q u a l , de cita-
rista q u e e r a , se dio á este modo de vida.
XENÓFANES.
i ^Cenófanes hijo de D e x i o , ó bien según
A p o l o d o r o , de O r t o m e n o , fue C o l o f o n i o . Cele-
9 Los doce Dioses princi- Juno, tiesta, Minerva, Ceres-
pales de los Gentiles, llamados que, Diana, f^enus, Man,
Dioses Consentes, seis machos Mercurius , Jovis , Neptunus,
y seis hembras., Ennio los i n - Fulcanus, apollo.
cluye en estos versos:
HH 2
244 L I B R O IX.
bralo T í m ó n d i c i e n d o :
Xenófanes , no altivo, sino recto.
Castigador de Homéricos embustes.
Echado de su patria , vino á Zancle y Caíanla
ciudades de Sicilia. Según unos no fue discípulo
de nadie ; pero según otros lo fue de Botono,;
Ateniense 5 ó como dicen algunos , de Archélaos
y según Socion , fue contemporáneo de A n a x i -
mandro. Escribió versos , elegías y yambos c o n -
tra Hesíodo y Homero , haciendo burla de l o
que habian dicho acerca de los D i o s e s : y aun
iba cantando sus versos en público. Se dice fue
en sus opiniones contrarío á T a l e s y á Pitágoras;
y que no perdonó 1
á Epime'nídes. Fue de vida
m u y l a r g a , como dice e'l mismo en cierto l u g a r ;
Ta son sesenta y siete años cabales
Que mi estudio celebra Grecia toda.]
Veinte y cinco tenia
Quando esto comenzó, si bien me acuerdo¿
2 D i c e que los principios ó elementos de las cosas
son quatro: los mundos infinitos é inmutables. Que las
nubes se forman de las exhalaciones que atrahe el sol; y
elevadas , las congloba. Que la substancia de Dios es
esférica , no teniendo nada semejante al hombre. Que
todo ve, y todo oye ; pero no todo respira. Que todas
las cosas son unidamente Mente , Sabiduría , y Eter-
nidad. Difinlo el primero , que todo quanto se hace
1 **0Á4*S0*<. L o s intérpretes j o r d i r i a m o s , tocó en algo á
latinos j sugillasse , a c a s o m e - Epiménides.
DE DIQGENES IAERCIO. 245
es corruptible. D i c e que el alma es espíritu ; y que
muchas cosas son inferiores á la Mente. Que con los
Tiranos , ó no se ha de tratar , ó se ha de tratar con
blandura.
. 3 Habiéndole dicho Empedocles que u n sa-
bio es írreperible , dixo : Es cierto-, pues sabio debe
ser el que ha de explorar al sabio. Soción afirma que
Xenófanes fue el primero que dixo que todas las
cosas son incomprehensibles; pero se engaña S o -
ción. Compuso dos mil versos acerca de la funda-
ción de Colofón , y de la colonia Italiana que pasó á
Elea. Floreció hacía la Olimpiada L X . Demetrio
Falere'o en el libro De la senectud , y Panecio E s -
t o y c o en el De la tranquilidad, dicen que enterro
á sus hijos por sus propias m a n o s , como lo h i -
z o Anaxágoras. Parece que esto mismo hicieron
los Pitagóricos Parmenisco y Orestades , como,
dice Favorino en el primero de sus Comentarios.
4 Hubo otro Xenófanes natural de Lesbos,
Poeta y á m b i c o . Hasta aquí los que prometimos
traher esparcidamente.
PARMÉNIDES.
1 ^%ienófanes tuvo por discípulo á Parmení-
des hijo de P i r e t o , natural de Ele'a : aunque
Teofrásto en su Epítome dice fue discípulo de
Anaximandro. E l l o e s , que si lo fue de Xenófa-
246 ZIBRO IX.
nes, ciertamente no lo siguió en los dogmas. V i *
v i o con Amínias , y con Diochétas Pitagórico
(como dice S o c i ó n ) hombre p o b r e , pero honra-
do y b u e n o ; por c u y a causa lo siguió , y en mu-
riendo le construyó un monumento heroico *.
Siendo como era noble y rico , fue llamado á la
tranquilidad de vida por Amínias , nó por X e -
nófanes. Fue el primero que demostró que la tierra
és esférica, y que está situada en el medio. Q u e los
principios ó elementos son dos , el fuego y la
tierra : aquel tiene lugar de artífice; e'sta de ma*
teria. Que la generación primera de los hombres
fue del sol (a). Q u e el sol es cálido y frió , de los
quales constan todas las cosas. Q u e la alma y la
Mente es una misma cosa, como escribe Teofrás-
t o en sus Físicos, adonde.expone los dogmas de
casi todos. D i x o que la Filosofía es de dos ma-
neras : una procedente de la v e r d a d ; otra de la
opinión. A s i que en un lugar dice :
Te es preciso inquirir todas las cosas
Con intención sencilla, . .
Ta sean las verdades persuasibles,
Ó ya las opiniones de los hombres.
En las quales no se halla fe segura.
2 Escribió de la Filosofía en v e r s o , á imita-
ción de Hesíodo , Xenófanes y Empedocles. D i x o
que la razón es el criterio que juzga de las cosas:
1 E s t o es , una Capilla ó (a) O t r o s d i c e n , del limo'.
Adoratorio. . a c a s o l a voz-»xío» no e s legitima.
DE DIÓGENES LAEKCIO. ¿47
y qué los sentidos no son criterios exactos ni se-
guros . Sus palabras s o n :
2
Ni los Dioses te induzcan
A un camino común por ser trillado* >
No resuélvanlos ojossin examen;
No juzguen por el eco los oidos;
Ni por la lengua juzgues.
Juzgue, sí, la razón en las quéstiones*
A s í , T i m ó n dice de e'l:
T la noble prudencia
De Parménides sabio , que repele
La operación falaz de los sentidos.
3 Platón escribió en memoria 3
suya un Dia-
logo intitulado Parménides, ó De las ideas. Flore-
ció hacia la Olimpiada L X I X . ; y parece fue él
primero que observó que el Véspero y el Fósfo-
r o es un astro mismo, como escribe Favorino en
el libro quinto de sus Comentarios. Otros lo atri-
b u y e n á Pitágoras. Calimaco llega á decir que el
Poema no es s u y o . Se dice que puso L e y e s á sus
conciudadanos, como escribe Speusípo en su libro
De los Filósofos : y que inventó y usó el primero
el. argumento que llaman Aquíles, según Favorino
en su Historia varia 4
. Hubo otro Parménides,
escritor del A r t e Orotoria.
a Véase la Nota i p i\d.Vi- vorino ; pues Aristóteles en el
da de ¿íristípo. lib. 6. cap. 14. de ¡os Físicos,
3- «vio»!», baxo de su nombre. da esta invención á Zenón E l e a -
4 Pero acaso se engaña F a - te , como sé dirá en su Vida.
L I B R O IX.
M E L í S O.
1 M e l í s o , hijo de Itageno , Fue de Samos,
y discípulo de Parme'nides; aunque también c o n -
ferenció con Heráclito , y lo recomendó á los Efe-
sinos que no lo conocían; c o m o Hipócrates h i z o
conocer á Demócrito á los Abderítas. Fue hóm-i
bre m u y político y c i v i l , y m u y acepto y esti-
mado de sus conciudadanos. Y a u n , habiendo si-
do elegido General de mar , crecieron los honores
por su mucho valor.
2 Sus opiniones son : Que el universo es ilimi-
tado , inmutable , inmoble , uno , semejante á sí mis-
mo y y lleno. Que no hay movimiento , sino que parece
lo hay. T que no hay cosa segura acerca de los Dio-
ses y puesto que de ellos no tenemos conocimiento cierto.
A p o l o d o r o dice que floreció hacia la Olimpiada
LXXXIV,
Z E N Ó N .
i Zenótí y natural de Ele'a , fue hijo de P í -
re'to , según A p o l o d o r o en las Crónicas; según
o t r o s , de Parme'nides. O t r o s finalmente lo hacen
hijo de Teleutágoras por naturaleza , y de P a r -
me'nides por adopción. D e el y de Melíso dice
¡Timón :
DE DIÓGENES LAERCIO. 249
En una y otra lengua poderoso \
Difícil fue Zenón de ser vencido,.
Sí vencedor de todos.
Igualmente Melíso , que supera
Todas las fantasías de la mente,
T acaso es superado de muy pocos.
Zenón fue discípulo de Parme'nides , y aun su
bardaxa. Platón en su Parménides dice que fue
alto de cuerpo : y en su Sofista lo llama Palamedes
Eleatico.
z Aristóteles dice fue Inventor de la D i a l é c -
tica , como Empedocles de la Retórica. Fue varón
clarísimo en Filosofía y P o l í t i c a , como vemos en
sus escritos tan llenos de sabiduría. Queriendo
¡destronar al T i r a n o N e a r c o ( ó D i o m e d o n t e , c o -
mo quieren algunos) fue aprehendido , como r e -
fiere Heraclides en el Epítome de Sátiro. En esta
ocasión , como fuese preguntado acerca de los
c o n j u r a d o s , y de las armas conducidas á.Lípara,
dixo que los conjurados eran todos los amigos
del T i r a n o : con lo qual quiso suponerlo aban-
donado y dexado y a solo. Después diciendo te-
nia algo que hablarle á la oreja tocante á algu-
nos , se la cogió con los dientes , y no la soltó
hasta que lo acrivillaron á estocadas, como su-
cedió al Tiranicida A r i s t o g i t ó n 2
. Demetrio dice
1 E s t o e s , en a r g ü i r en pro o. El q u e en compañía de
y en contra. H a b l a d e e s t o P l u - Hermodio mató á Hipias T i r a -
t a r c o e n l a Vida de Pericles. no d e A t e n a s , hijo de Pisistrato.
TOMO. II. II
250- L I B R O IX.
en "sus Columbrónos-. y que la nariz fue lo que le
arrancó de un bocado»
3 Antlstenes escribe en las Succesiones, que>
después de haber citado por cómplices en la c o n -
juración á los amigos del T i r a n o , como e'ste le
preguntase si habia otro culpado , respondió : Tú,
ó destrucción de esta ciudad. Y que á los circuns-
tantes habló en esta forma : Estoy admirado de
vuestra cobardía; pues por miedo de lo que yo padez-
co, sois esclavos de un Tirano; y que luego c o r t á n -
dose la lengua con los dientes~ r se la escupió á
aquel encima. Incitados con esto los ciudadanos,
al punto quitaron la vida á pedradas al T i r a n o .
F i n a l m e n t e , Hermípo dice que Zenón fue m e t i -
do en un m o r t e r o , y machacado allí. M i s v e r -
sos á él son e s t o s :
Promoviste, ó Zenón, solicitaste
Una facción ilustre. Tú querías
Al Tirano acabando,
Á Eléa libertar de cautiverio*.
Mas no lo conseguiste:
'Antes sobrecogido del Tirano^
Te mandó machacar en un mortero..
Pero qué es lo que digol
No te machacó á tí, sino a fu cuerpo.-
4 Fue Z e n ó n bueno también en otras cosas;
pero hombre fastidioso, y que se sobreponía á
sus m a y o r e s , c o m o Heráclito. Á su patria (llama-
da antes Hile y después Elea ) siendo colonia de
DE DIÓGENES LAERCIO. 2 $ I
los Focenses, y ciudad h u m i l d e , y que solo s o -
lia producir hombres de bien , la estimaba en
mas que la magnificencia d e A t e n a s , adonde r a -
ras veces iba ; v i v i e n d o siempre e n su casa. Fue
este Z e n ó n el primero que usó el argumento que
llama-n Aquiles: aunque Favorino dice que Par-
me'nides y otros muchos 3
.
j Sus opiniones son : Que hay muchos mundos.
Que no hay vacuo. Que la naturaleza de todas las co-
sas proviene deí cálido y frígido : del seco y húmido,
conmutándose estos entre sí. Que la generación de los
hombres es de la tierra ;y el alma una mixtión de todo
lo dicho, sin que tenga mayor porción de uno que
de otro. D i c e n que habiendo sido maltratado de
palabras, se indignó m u c h o ; y como u n o le dixese
por qué se i n d i g n a b a , r e s p o n d i ó : Si no me indigno,
y me acostumbro á los ultrajes y desprecios, tampoco me
alegraré de los loores. Q u a n d o tratamos de Z e n ó n
C i t i é o y a diximos h a y ocho Zenones. El pre-
sente floreció hacia la Olimpiada L X X I X . 4
3 E s t e es uno de los argu- el Sorites , tendremos que tan-
mentos capciosos ó falacias: sue- to correrá una tortuga como
le proponerse a s i : En un ins- Aquiles. Plutarco no pone el
tante indivisible de tiempo na- exemplo en Aquiles , sino en el
die puede correr mas que una caballo de Adrasto.
partícula indivisible de espacio: 4 L a edición de Estefano
luego juntando estos espacios pone L X X .
indivisibles uno á uno como en
II 2
L I B R O IX.
LEU CIPO.
I Leucípo, natural de Ele'a (bien que Hay
quien lo haga de A b d e r a , y aun algunos, de Me-:
los) fue discípulo de Zenón. Sus opiniones son5
Que todas las cosas son infinitas, y que se trasmutan
entre sí. Que el universo está vacío y lleno de cuer-
pos . Que los mundos se originan de los cuerpos que
1
caen en el vacuo, y se complican mutuamente. Que de
su movimiento al tenor de su magnitud , se produce
la naturaleza de los astros. Que el sol es llevado por
un círculo mayor al rededor de la luna. Que la tierra
es llevada y gira sobre su centro; y su figura es de
un tambor . Fue el primero que puso á los átomos
a
por principio de las cosas. Hasta aqui sus opi-
niones por mayor y en general: por partes son
como se sigue:
a Que el universo es infinito , como ya diximos.\
Que de éste unas partes están llenas , otras vacías. Que
los elementos ó principios y los mundos procedidos de
ellos, son infinitos , y vienen a resolverse en aquellos*.
Que estos mundos se originan asi: separados del infinito
muchos, cuerpos de todas figuras , son llevados por el
gran vacuo; y congregados en uno forman un turbi-
llon , según el qual , chocando con los otros y girando
i A s a b e r , lleno de espacios puede admitir otra significación,
vacíos y d e cuerpos. h a b i e n d o m u c h a s cosas l l a m a d a s
a TvíUTretHfií»?; a c a s o e s t a v o z tímpanos.
DE DIÓGENES LAERCIO. 2 §3
de mil maneras, se van separando unos de otros, y se
unen los semejantes á sus semejantes. Equilibrándose , y
no pudiéndose ya mover por su multitud y peso, las
partículas pequeñas corren al vacuo externo , como vi-
bradas ó expelidas : las restantes , quedando juntas y
complicadas, discurren mutuamente unidas, y forman de
figura esférica la primera concreción ó agregado. Esta
concreción es separada de lo demás por medio de una
como membrana que la circuye, y contiene dentro todos
los cuerpos. Estos cuerpos ya unidos en masa, girando
sobre la consistencia de su centro , se van forman-
do otra tenue membrana circular, compuesta de las
partículas que topa su superficie al tenor de su giro.
He esta suerte se forma la tierra , á seber , permane-
ciendo juntos los corpúsculos tendentes al centro. Este
mismo cuerpo ó sea concreto se va siempre aumentando
como por membranas , formadas de los corpúsculos exter-
nos que alli concurren; pues en fuerza de su giro ad-.
quiere quantps toca. Complicados ya algunos de estos,
forman la concreción , la qual es al principio. húmeda
y lútea t luego secándose con el violento giro del todo,
é inflamándose , produce la naturaleza de los astros.
Que el círculo del sol es el mas externo: el de la lu-
na el mas cercano á la tierra ; y los demás astros es-
tan en medio de estos. Todos estos astros se inflaman
con la violencia del movimiento : al sol lo inflaman los
astros; y la luna recibe solo una pequeña parte de fue-
go. Se eclipsan el sol y la luna porque la tierra está
inclinada al mediodía. Las regiones árcticas siempre
2$4 L I B R O IX.
están nevadas , son frías y glaciales. Que el sol se
eclipsa pocas veces; pero la luna muchas , por ser los
círculos de ambos desiguales. Que como acontece la gene-
ración del mundo, asi también acontece su aumento, su
decremento y su corrupción por cierta necesidad: quál
sea esta no lo explica.
DEMÓCRITO.
i J D e m ó c r i t o , hijo según u r i o s , de Hegesís-
trato ., según o t r o s , de Atenocrito", y según otros,
de D a m a s í p o , fue A b d e r i t a , ó c o m o dicen a l g u -
nos , Milesio. Estudió con algunos M a g o s y C a l -
deos que el R e y Xerxes dexó por maestros á su
padre quando se hospedó en su casa ; de los qua-
les aprendió la T e o l o g i a y A s t r o l o g i a siendo t o -
davía muchacho , según todo lo escribe H e r o d o -
t o . Unióse después á Leucípo , y según dicen al-
gunos , á Anaxágoras , siendo 4 0 años mas joven
que él. Refiere Favorino en su Historia varia,
que Demócrito dixo de A n a x á g o r a s , que no eran
de éste las cosas que había escrito acerca del sol
y de la l u n a , sino opiniones antiguas ; y que
las había hurtado. T a m b i é n , que censuró y degra-
dó el mérito de lo que escribió sobre la forma-
ción del mundo , y de la Mente , haciéndosele
enemigo por no haberlo querido recibir. C ó m o
pues , dicen a l g u n o s , será discípulo suyo ? D e m e -
trio en sus Colombroños y Antistenes en las Suc-
DE DIÓGENES IAERCIO. Z $ $
cesiones dicen que se fue á los Sacerdotes de E g i p -
to á fin de aprender la Geometría , á los C a l -
deos de Persia y al mar Rojo. A u n hay quien
dice que también estuvo en la India con los G i m -
nosofistas, y que no menos pasó á Etiopia.
2 Eran tres hermanos , y e'l el menor de los
t r e s ; y dividida la herencia paterna, escriben m u -
chos escogió la porción mas pequeña que estaba
en dinero , siéndole mas útil para v i a j a r , aunque
sus hermanos imaginaban lo hacia con algún dolo.
D e m e t r i o dice que su parte pasó de 100 talen-
tos * , y que los gastó todos. Dicen era tan apli-
cado al t r a b a j o , que de su casa y huerta separó
una pequeña pieza , y se encerró en e l l a ; y c o -
mo una vez. llevase su padre un b u e y al sacrifi-
cio , y lo atase a l l i , no lo advirtió hasta que su
padre lo llamó al sacrificio, y lo avisó de que
alli estaba el b u e y .
3 Parece , dice Demetrio , que también pasó
a Atenas, y que por desestimar su propia g l o -
ria no se cuidó de ser conocido ; y aunque e'l
conoció á S ó c r a t e s , Sócrates no lo conoció á e'l.
Fui , d i c e , á Atenas , y nadie me conoció. »Si el
« D i a l o g o Antierastes , 2
dice T r a s í l o , es de Platón,
«acaso sería Demócrito el anónimo que alli es-
j'taba ademas de Enopidas y Anaxágoras , dis-
i U n talento A t t i c o mayor a E l titulo que h o y tiene e s ,
valia unos d o c e m i l r e a l e s : me- «f « « - I * ! .
ñor , unos n u e v e mil.
2 56 r 13 Ro ix.
ocurriendo de la Filosofía, del qual dice Platóná
iiEste Filosofo se parece al vencedor de cinco certame-
r>nes." En efecto Demócrito realmente era en la
Filosofía perito en cinco certámenes ; pues era 3
experimentado y hábil en la N a t u r a l , Moral,
Matemática, Encíclica , y en todas A r t e s . S u y o es
aquel dicho d e : Las palabras son la sombra de las cosas.'
4 Demetrio Falereo en la Apología de Sócrates
dice que Demócrito nunca estuvo en Atenas.!
Esto todavía es m a s , haber menospreciado ciudad
tan celebre 5 no queriendo recibir fama del lugar,
sino procurar que el lugar la recibiese de e'I. P e -
ro quál fue Demócrito l o manifiestan sus escrí-¡
tos. Parece , dice Trasílo , fue imitador de los
Pitagóricos. Efectivamente e'I hace memoria de P i -
t á g o r a s , celebrándolo mucho en su Homónimo ; 4
y toma todas sus cosas de tal m a n e r a , que pa-
rece fue su discípulo, si no repugnasen los tiem-
pos; pero que o y ó algún Pitagórico lo asegura
Glauco R e g í n o que vivió por aquellos tiempos;
A p o l o d o r o Ciziceno dice que trató á Filolao. Y
Antistenes afirma que exercitaba y probaba varia-
mente su imaginación , y a en la soledad , y a tam-
bién retirándose á los sepulcros . Q u e regresa- s
3 P l a t ó n lo d i c e con alguna mismo nombre.
diversidad. g L o s g e n t i l e s c o n s t r u í a n sus
4 Serta algún escrito d e D e - sepulcros en el campo; y eran
m ó c r i t o con este t i t u l o , - e l qual a l g u n o s d e ellos edificios s u m -
• significa colombroño, ó de un tuosos.
DE DIÓGENES LAERCIO. 257
do de sus viages , v i v i ó pobremente ( c o m o que
habia consumido en ellos quanto t e n í a ) , y por su
indigencia , lo mantuvo su hermano Damasto»
pero luego que se acreditó anunciando algunas co-
sas venideras ., y a muchos l o juzgaron merecedor:
de honores divinos.
5 Habiendo una L e y de que quien disipase
su patrimonio , fuese indigno de tener sepulcro e n
su patria , como lo supiese Demócrito ( dice A n -
tistenes) por no verse el blanco de algunos envi-
diosos y sicofantas., les l e y ó su Gran Diacosmos , 6
que es el mejor de sus escritos , y fue premiado
en 500 talentos. N o solo e s t o , sino que también
l o honraron con estatuas de bronce ; y habiendo
muerto de mas de 100 años , fue enterrado á
costa del público. Pero Demetrio dice que sus
parientes fueron los que leyeron e l G r a n Diacos-
mos; y que e l premio fue solo 100 talentos. Esto
mismo confirma H í p o b o t o . Aristóxéno en sus CCM
mentarlos históricos dice que Platón quiso quemar
los escritos de Demócrito que había podido reco-
ger ; pero que se lo estorbaron A m i d a s y Ciinias,
Pitagóricos , diciendo era cosa inútil , puesto que
aquellos libros andaban y a en manos de muchos.
Esto consta también de que haciendo Platón m e -
moria de casi todos los a n t i g u o s , en ningún l u -
gar la hace de D e m ó c r i t o , ni aun en donde c o n -
€ Esto es , del orden y disposición del mundo*
TOMO II. KK
2{¡?? 1 I B R O IX.
venia contradecirle en alguna, c o s a ; lo qual pare-
ce lo h i z o sabiendo que asi contradecía al mas ex-
celente de los. Filósofos, á quien Timón, alaba d i -
ciendo i
Qual. Demócrito sabio,,
Autor del bello estilo, y docta frase,.
T sobre todo,, del hablar festivo..
6 Según dice él mismo en su Pequeño Diacos-
mos, era todavía, mozo quando- A n a x á g o r a s era
y a anciano, puesto que tenia 4 0 años; menos que'
e'ste.. Dice que compuso; este Pequeño Diacosmos. el
año. 730 después de la destrucción, de: T r o y a . A s i .
que habia. n a c i d o , según A p o l o d o r o en las Cró-
nicas,, hacía, la. Olimpiada: LXXX..: bien, que T r a -
silo en su obra intitulada ,. De los conocimientos:
previos: á los libros de Demócrito ,. dice: nació: el año^
tercero: de la Olimpiada LXXVTÍ., uno antes que
Sócrates- A s i , que fue coetáneo: de A r c h é l a o dis-
cípulo de Anaxágoras^ ; y también de Enopidas
de quien hace memoria.. Hacela también- de la
opinión; de. Párménides y de Zenón; acerca: de
la unidad; como Filósofos m u y celebres de su
tiempo : y también la hace de: Protágoras Ab-
;
derita,, el qual confiesan todos fue del tiempo de
Sócrates.
7 Dice Atenodoro' en el libro octavo de sus;
Paseos, que habiéndole visitado Hipócrates,, man-
dó le traxesen leche; vista la qual,. dixo era de
cabra primeriza y n e g r a ; lo qual h i z o que H i -
DE DIÓGENES LAERCIO. 2 5 6
pócrates admirase su mucha observación y dili-
gencia. Á una doncella que vino con Hipócra-
tes , el primer dia la saludó a s i : Salve muchacha-.
y el dia siguientes Salve muger'. era el c a s o , que
aquella noche habia sido viciada.
8 M u r i ó Demócrito , como dice Hermrpo, en
esta f o r m a : C o m o fuese y a m u y a n c i a n o , y se
Viese v e c i n o á partir de esta vida , á su hermana
que se lamentaba de que si e'l moría en la pró-
xima festividad de los Tesmoforios 7
no podría
ella dar á la Diosa los debidos cultos., la dixo que
se consolase. Mandola traher diariamente algunos
panes c a l i e n t e s , y aplicándoselos á las narices,
conservó su vida durante las fiestas: p e r o pasa-
dos sus días que eran t r e s , terminó su vida sin
dolor a l g u n o , á los 109 años de edad, como di-
ce Hiparco. Y o en mi Pammetro le compuse los
versos siguientes:
T quién de los nacidos fue tan sabio
Que al omniscio Demócrito se iguale.
Quién hizo obra tan grande como él hizo ?
Él albergó la muerte en su morada;
T con solo el vapor de pan caliente,
Tres dias la mantuvo en hospedage.
T a l fue la vida de este v a r o n : sus opiniones son
7
estas.
9 Los Principios de tedas las cosas son los atemo
1 Eran fiestas á Ceres.
KK 2
2 6o I I B R 0 IX.
y el vacuo : todo lo demás es dudoso y opinable. D i -
ce que hay infinitos mundos , sujetos á generación y
corrupción. Que de lo que no existe nada se hace: ni
en lo que no es,, nada se corrompe . Que los átomos 8
son infinitos tanto en la magnitud quanto en el nu-
mero ó muchedumbre.. Que se mueven en giro y van
por el universocon lo qual se hacen todas las concre-
ciones de Fuego, Agua, Ayre y Tierra ; pues todas
estas cosas constan de ciertos agregados de átomoslos
quales por su solidez, son impasibles 9
é inmutables.
Que el sol y luna son moles concretas de estos átomos
llevados en giro :. y lo mismo el alma ,, la qual, dice,
no es diversa de la Mente. Que la visión se hace
por las imágenes, que caen en nosotros 1 0
. Que todas
las cosas se hacen por necesidad, siendo el giro ( á
quien llama Necesidad) la causa de la generación de
iodo. Que el fin es la tranquilidad de animo: nó la
que es lo mismo, que el deleyte , como siniestramente
tntendieron algunos, sino aquella por la qual vive el
alma tranquila y constantemente, ni es perturbada de
algún miedo, superstición,, ó qualquiera otra pasión
% P e r s i o , Sat. 3. v. 84. lo gintim cassum. Quiere signifi-
elice e l e g a n t e m e n t e a s i : car que nuestra visión n o se
3De nibilo nibil, in nihilo- nil hace por r a y o s que salgan d e
posse revertí. l o s ojos , c o m o dixeron a l g u -
9 V i t r u v í o , lib. 1. n o s , sino p o r r e p r e s e n t a r s e e n
tap. 2. d i c e Non laduntur. ellos c o m o e n e s p e j o , las i m a -
. 10 •/>?» t' »>a« •tx.TilióKw i/t- genes de las cosas. Vitruvio,
glieus. Videre nos juxta ima- lib. 6. cap, %.
BE DIÓGENES LAERCIO. 2 61
de estas. Llámala también tveara (cuesto) , 11
y coa
otros muchos nombres. Finalmentelas cosas que
se hacen y dice , son legitimas; pero los átomos y va-
cua son naturales. Hasta aquí sus opiniones.
10 Sus libros los escribió T r a s i l o y los c o o r -
dinó en Tetralogías como los de P l a t ó n . L o s mo-
rales son estos : Pitágoras: De la disposición del so-
lio : De lo que hay en el infierno : Tritogeneia ( e s -
t o es , que de ella nacen tres cosas que contie-
nen á todas las h u m a n a s ) : De la bondad 1 2
y ó de
la virtud: El Cuerno, de Amaltea : De la tranqui-
lidad del animo > y Comentarios morales 1 3
; pues el
Euesto no se halla. Hasta a q u i sus libros morales.
L o s Físicos s o n , El Gran Diacosmos, que Teofrás.-
t a dice es d e L e u c i p o : El Pequeño Diacosmos: .Cos-
mografia: De los planetas : u n libro De la natura-
leza :. dos De la carne i De la mente - y De los y
sentidos. A l g u n o s juntan en u n o estos l i b r o s , i a -
t i t u l a n d o l o s , Del almo.. De los humores : De los co-
lores i De la diversidad de las arrugas : De la in-
mutación de las arrugas: Corroborativos para preser-
var de las arrugas y aun. quitarlas : Del espectro,
r
ó De la providencia : Tres reglas acerca de la peste;
y De las cosas ambiguas. Hasta aquí los libros de
Física.
11 L o s libros no coordinados s o n e s t o s : Cau-
JI Buen estado. que M o n a c h i o hace de las v o c e s
ia «ríftt>«6;«5. > •"*»'} e n Y&u.m l a q u a l sin d u -
i
13 Sigo aqui la enmienda d a es l e g i t i m a .
262 IIBRO ix.
sas celestes : Causas del ayre : Causas terrestres: Cau-
sas ígneas, y De las cosas que hay en el fuego: Cau-*
sas de las voces; Causas de las semillas , plantas y
frutos: Causas de los animales., tres l i b r o s : Causas
promiscuas; y De la piedra imán I 4
. Hasta aqui los
libros nó coordinados. L o s de Matemática son
e s t o s ; De la variedad ,de la regla, ó Del contacto
del .círculo y esfera: De Geometría: Geométrico: Nú-
meros : D o s libros de Lineas irracionales; y De los
solidos: Extensiones; Año grande, ó. sea Tablas As-
tronómicas; Disertación sobre la clepsidra, ó relox de
agua : Uranografía, Ó Descripción del cielo : Geogra-
fía , ó Descripción de la tierra ; Descripción del po-
lo; y Descripción de los rayos. Estos son sus libros
de Matemática. L o s de Música son los siguien-
tes : Del ritmo y armonía: De la Poesía: De la ele-
gancia y hermosura del verso; De las letras cónsonas
y dísonas: De Homero, ó De la rectitud del versos
De los Dialectos : Del canto : De los verbos ; y De
los nombres. Hasta aqui sus libros de Música.
iz D e las A r t e s son estos : Pronostico; De la
dieta 6 Diéticon, ó sea Regla Medica: Causas de
las cosas intempestivas y tempestivas : De Agricultu-
ra, ó sea Geométrico; De la Pintura: De táctica; y
De la pelea con armas. Hasta aqui sus libros artís-
ticos. A l g u n o s ponen á parte de sus C o m e n t a -
.-' rios los libros siguientes: De las letras santas en
14 Ai't»,
DE DIÓGENES LAERCIO. 263
Babilonia'. De las letras santas en Meroe : De la-
Historia : Lengua Caldea y Frigia,: De la calentura,
y De los que tosen por enfermedad: Causa legitima
6 legal; y Xiipo-x.ju.VToi (Cheirocmeta) I S
ó Problemas.
D e los otros libros que algunos le atribuyen unos
son compuestos de cosas entresacadas de sus mis-
mos escritos; y otros por general consentimien-
to no son suyos. Hasta aquí sus obras.
13 H u b o seis Demócritos. E l primero este
mismo ; y el segundo u n Músico de C h i o que
v i v i a en su tiempo. El tercero fue Estatuario de
quien A n t í g o n o hace memoria.. El quarto uno que
escribió del templo de Diana E f e s i n a y de la
ciudad d e Samotracia. E l quinto Poeta epigrama-
t i c o , claro y ñ o r i d o ; y el sexto f u e Orador Per-,
gameno . l 6
ig Que es d e c i r , cosas ex- los hombres, y todo necedades,
perimentadas por sí mismo. Gelio- dice que Demócrito se
i(5 Observaron algunos sa- privó voluntariamente de la vis~
biós , que Laercio omite aqui' ta.- Lo-confirma Tertuliano ; y
muchas cosas de Demócrito, no-- aun Cicerón' l o d i x o antes en el
tadás por otros escritores anti- lib: g. De finib.'Pñmo le atri-
guos griegos y latinos. Pondré' buye lo de la' carestía de acey-
aqui las que trahe Menagioi Se— te que- previo' Tales Milesio
neca d i c e , que se creía inven- como dice Laercio en su Vida
tor de las bóvedas pero-el mis- §. 4. San Clemente Alexandri-
mo Senecano asiente íe\\o. Que no dice que Demócrito llama-
inventó el modo de pulir y dar ba al coito, Un pequeño mal de
lustre al marfil. El modo de corazón. Lo mismo afirma. G a -
bacer esmeraldas artificiales. T leño pero Gelio y Macrobio
que reía de todas las cosas, pa- lo atribuyen á Hipócrates. C i -
reciendole ridiculo quanto hacen cerón, Séneca , Lactancio y
264 Í I B R O IX.
PROTÁGORAS.
1 Protágoras hijo de A r t e m o n , ó según A p o -
l o d o r o , y Dinon en su Historia de Persia., hijo
de Meandro , fue A b d e r i t a , como dice Heracli-
des Póntico en sus libros De las Leyes ; el qual
añade que Protágoras escribió L e y e s á los T u r i o s .
Pero según Eupolis en su C o m e d i a , Les adulado-
res , fue natural de T e o s ; pues dice:
Adentro está Protágoras de Teos.
Éste y Prodico C e y o buscaban la vida i e y e n d s
libros. Y Platón en su Protágoras dice que P r o -
dico tenia l a voz grave. Fue Protágoras discipu-
lo de D e m ó c r i t o , y lo llamaban Sabiduría, como
dice Favorino en su Historia varia. El primero
que dixo que en todas las cosas hay dos razones con-*
trarias entre sí, de las quales se servia en sus:
p r e g u n t a s , siendo el primero en practicarlo. E n
un lugar comenzó de este modo; El hombre es la
medida de todas las cosas : de las que existen como
existentes: de lasque no existen como nó existentes*
Decia que el alma no es otra cosa que los sentidos
(como lo dice también Platón en su Teeteto)y que
otros escriben .que Demócrito sabemos. S. Cirilo escribe qut
decia que la verdad está escon- Demócrito decia, que Dios es
elida en lo profundo. Sexto E m - Mente («»») , que está en una
pírico dice que difinia el h o m - esfera ígnea , y que es ei alma
b r e diciendo : Es lo que todos del mundo.
DE DIÓGENES X.ÁERCIO. aCg
todas las cosas son verdaderas. En otro lugar em-
pezó de este modo : De los Dioses no sabré decir
si los hay ó no los hay ; pues son muchas las cosas
que prohiben el saberlo, ya la obscuridad del asun-
to , ya la brevedad de la vida del hombre. Por e s -
te principio de su tratado lo desterraron los A t e -
nienses; y sus libros fueron recogidos de manos
de quienes los poseían, y quemados en el foro a
Voz de pregonero.
2 Eue el primero que recibió cien minas de
s a l a r l o : el primero que dividió el tiempo en par-
tes : explicó las virtudes de las estaciones : i n -
ventó las disputas; e' introduxo los sofismas, pa-
ra ios que gustan de tales cosas en los argumen-
tos. É l fue quien dexando el significado de las
c o s a s , induxo las disputas de nombres; dexando-
nos aquel m o d o superficial de argüir que t o d a -
vía dura. A s i T i m ó n dixo de é l :
T Protágoras mixto.,
En la disputa sumamente diestro.
T a m b i é n fue el primero que movió el estilo S o -
crático en el h a b l a r ; y e l primero que usó del
argumento de A n t i s t e n e s , con el qual pretende
demostrar que no puede contradecirse, como d i -
ce Platón en su Eutidemo. Fue igualmente el pri-
mero que formó argumentos para las teses ó p o -
siciones, como lo dice A r t e m i d o r o Dialéctico en
su libro Contra Crisípo : el primero que usó aquel
coxinillo sobre el qual se lleva peso , y lo llamó
TOMO II. IX
a 66 IIBRO ix.
tule, como dice Aristóteles en el libro De la edu-
cación. Efectivamente : e'l fue P a l a n q u í n , como di-
ce Epicuro en cierto l u g a r : y el haber sido elf
vado á discípulo de Demócrito provino de h -
berle visto atar bien un haz de leña . I
3 Dividió el primero la Oración en quatro
p a r t e s , ruego, pregunta, respuesta y precepto. Otros
dicen la dividió en siete , narración , pregunta,
respuesta, precepto , pronunciación *, ruego y vocación:
á las quales llamó fundamento y raiz de las O r a -
ciones. Alcidamas dixo eran quatro estas partes,
afirmación , negación, pregunta, y apelación ó elocu-
ción . El principio de sus libros De los Dioses,
3
que l e y ó e'l mismo , es el que pusimos arriba.
L o l e y ó en A t e n a s en casa de E u r í p i d e s , ó se-
g ú n a l g u n o s , en la de M e g a c l i d e s , ó bien según
o t r o s , en el L i c e o , por medio de su discípulo
'Arcágoras hijo de T e o d o t o . L o acusó Pitodoro
hijo de P o l i z e l o , uno de los 4 0 0 4
: bien que
Aristóteles dice lo acusó Evatlo.
4 L o s libros que quedan de él s o n : El arte
de disputar : De la lucha: Dé las Matemáticas: De
¡a República:De la ambición: De las virtudes: Del
estado de las cosas en el principio: De las cosas que
hay en el infierno : De las cosas no bien hechas por
1 Aulo Gelio cuenta el caso 4 D e los 400 que un t i e m -
po? extenso. po gobernaron á Atenas habla
a W t \ U . Tucid, ¡ib. 8.
3 tytcytftwif.
DE DIÓGENES 1AERCIO. ¿67
los hombres: Preceptivo: Juicio sobre la ganancia: Y,
dos libros De contradicciones. Hasta aquí sus li-
bros. Platón escribió de e'I un D i a l o g o . Filocóro
dice que navegando Protágoras á S i c i l i a , se ane-
g ó la n a v e : también lo insinúa Eurípides en su
Ixion. A l g u n o s quieren muriese en el c a m i n o , á
los 90 años de edad, ó á los 7 0 , como dice A p o -
lodoro.
5 Filosofó por espacio de 40 a ñ o s ; y flore-
ció hacia la Olimpiada L X X I V . M i epigrama á el
es el siguiente:
Moristes, 6 Protágoras, ya viejo,
En viage, ausentándote de Atenas.
Huir te dexa el Pueblo de Cecrópe t
T tú también huiste
De la ciudad de Pal así
Mas huir de Plutón ya no pudiste.
D i c e n que habiendo pedido la paga á su discí-
pulo E v a t l o , como e'ste respondiese que todavía
no habia ganado Causa alguna, respondió : T si
yo ganare es fuerza recibir por haber ganado: y si
tú vencieres , porque tú habrás vencido . s
g Gelio , Ub. g. cap. 1 0 . , , t o , y la otra mitad luego que
trahe largamente el caso , que ,,defendiese algún pleyto y lo
es curioso. 3 ,Pactó Protágoras ,,ganase. Como se pasase mucho
,,con su discípulo E v á t l o d e e n - „tiempo sin verificarse la con-
d e n a r l e la Oratoria forense por ,,dicion pactada , pidió l'rotá-
„cierta paga , con la condición „goras el resto de la deuda : á
,,de que el discípulo daría de 3J que Evátlo satisfizo diciendo
,,entrada la mitad de aquel tan- ,,que todavía no habia ganado
IX 2
l68 IIBKO IX.
6 H u b o otro Protágoras A s t r ó l o g o , de qüíen
Euforion hizo el elogio fúnebre: y a u i
* o t x o
Q ne
fue filosofo Estoyco..
DIÓGENES APOLONIATA
1 J3iógenes hijo de A p o i o t e m í s , natural de
A p o l o n i a , fue u n sabio físico , y m u y eloquen-
te. Antistenes dice que fue discípulo de A n a x í -
menes; y v i v i ó en tiempo de Anaxágoras. D e -
metrio Faíere'o en la Apología por Sócrates, dice de
D i ó g e n e s , que por poco no peligró en Atenas á
causa de la mucha envidia.
2 Sus opiniones son estas : Que el Principio á
Elemento es el Ayre : Que hay infinitos mundos : Que
el vacuo es ilimitado : Que el ayre denso y raro es
quien produce los. mundos : Que de lo que no és, na~
m orado causa alguna. Pero
9) ,,pondíqJEvátlo: Sabed también
,no se aquietó Protágoras, a n -
3 })vos , ósabio maestro, que por
otes le puso pleito sobre ello; „todo lo mismo no debo yo par
„ y hallándose ambos ante los ngaros; pues si los Jueces me
Jueces , dixo Protágoras : Sá- ¡¡absuelven, quedo libre por sen-
chete , ó necio joven , que de tencia ; y si pierdo el pleito,
3 ,qualquiera modo que este plei- ,,lo quedo por nuestro pacto.
,,to salga ¡debes pagarme; „ E n esta duda no se atrevió el
pues
si te condenan á ello , me ho- ^Tribunal á resolver por enton-
})
mbros de pagar por sentencia; c e s . " L a misma historia trahe
,y si te libran , me pagarás Apuleyo; y Sexto Empírico otra
3
,por nuestro pacto. A esto res- semejante.
3
DE DIÓGENES LAERCIO. !t6t)
da se hace, ni se. destruye en lo que no es : Que la
tierra es cilindrica ; y está situada en el centro :• y
1
que recibió su estabilidad y consistencia de la circun-
ferencia concretada por el calor : y la solidez y den-
sidad la recibió del frió. E l principio de su- libro
es-: Quien empieza el tratado de alguna ciencia, creo
debe establecer un principio cierto y nada ambiguo y y
usar de palabras sencillas y graves..
ANAXARCO.
i .A,naxárco, A b d e r í t a , fue discípulo de D i ó -
m e n e s de Esmirna. O t r o s dicen lo fue de M e -
1
trodoro C h í o el qual decia,-. Que ni aun sabía que
y
nada sabía. Este Metrodoro fue discípulo de Ne-;
so C h i o : bien q u e otros lo hacen de Demócrito.
A n a x á r c o pues tuvo familiaridad con A l e x a n d r o ;
y floreció hacia la Olimpiada C X . Nicocreon T i -
t a n o de Chipre fue amigo s u y o . Habiéndole A l e -
xandro preguntado en u n c o n v i t e , que' le pare-
cía de la mesa , dicen que respondió : Todo mag-
nifico , ó Rey; pero debiera ademas servirse en ella
la cabeza de cierto Sátrapa: estas palabras las d í -
i ¡ApiiviM. Véase la rmt.37. Strómas ; y otros lo hacen dis-
á la Vida de Pitágoras. cipulo de Diógenes; Asi , sin
1 Eusebio , lib. 1 4 . c. 1 7 . duda es error de copiantes la
De la Prepar. Evang. S. C í e - voz Diómenes.
mente Alexandr. lib. 1 . De¿ los
ajro XIBRO ix.
xo vuelto háeía Nicocreon. E s t e , acordándose de
la injuria, después de la muerte del R e y , co-
m o navegase A n a x á r c o , y fuese llevado por fuer-
z a á Chipre., lo cogió y lo metió en un morte-
r o , y lo mandó machacar en él con majaderos
de hierro. Á esto é l , no curándose del suplicio,
pronuncio aquella celebre sentencia: Machaca el
cuero que contiene á Anaxarco; pero á Anaxárco no
lo machacas. Mandando N i c o c r e o n le cortasen la
l e n g u a , dicen se la escupió en la cara. H a y unos
versos mios á él que son estos:
Machacad más y más : un cuero es eso
Que machacando estáis: ya, ya Anaxarco
Con Júpiter se goza h y tú bien presto
Tendido t e
verás - j y claramente
a
Oirás de Proserpina las palabras
Que te dirán: Malvado aparta, quíta,
V e de aquí miserable molinero,
a Anaxarco por la fortaleza de animo y fru-
galidad de vida era llamado feliz; y tenia suma
fuerza en las correcciones. Á Alexandro que se
tenia por D i o s , lo disuadió de ello. L u e g o , vién-
dole manar sangre de una h e r i d a , mostrándo-
sela con la m a n o , le d i x o : Esta es sangre; y nó
el icor
Que fluye por las venas de los Dioses,
Plutarco afirma que el mismo Alexandro fue quien
a E s t o es . m o r i r á s .
DE DIÓGENES XAERCI0. 27 í
'díxo esto á sus amigos. Y en otra o c a s i ó n , h a -
biendo Anaxárco bebido antes q u e A l e x a n d r o , le
mostró el cáliz y le d i x o :
De mortal mano herido
Ha de ser presto alguno de los Dioses .; 3
PIRRO.
i IPírro E l í e n s é , fue hijo de P l í s t a r c o ; lo
que también escribe Diocles como dice Apolo-
doro en sus Crónicas. Primero fue P i n t o r , y lue-
g o se h i z o discípulo de Druson 1
hijo de Stil-
p o n , según Alexandro en las Succesiones. D e s -
pués lo fue de A n a x á r c o ; y siempre tan unido
á e'I que anduvo en su compañía á los G i m n o -
sofistas de la I n d i a , y aun á los M a g o s . Parece
pues que P i r r o filosofó nobilísimamente intro-
duciendo cierta especie de Incomprehensibilidad
é irresolución en las cosas, como dice A s c a n i o
A b d e r i t a . Decia que no hay cosa alguna honesta ni
torpe , justa ó injusta. A s í mismo decidía acerca
de todos los demás , V . g . que nada hay realmen-
te cierto, sino que los hombres hacen todas las cosas
por ley ó por costumbre; y que no hay mas ni menos
en una cosa que en otra. Su vida era consiguiente
3 Plutarco en la Pida de alguna mutación.
alexandro. Este verso es el 2 7 1 1 úfíram. Suidas pone Bfii-
del Orestes de Eurípides, con ww.
77 2
L I B R O IX.
á esto , no rehusando nada , ni nada abrazan-
d o , v. g . si ocurrían carros, precipicios, perros y
cosas semejantes; no fiando cosa alguna á los sen-
t i d o s : pero de todo esto lo libraban sus amigos
que le seguían , como dice A n t í g o n ó Carístio.
N o obstante, dice Enesidemo que Pirro filosofó
según su sistema de irresolución e' incertidum-
b r e ; pero que no h i z o todas las cosas inconside-
radamente. V i v i ó hasta 90 años.
2 A n t í g o n o 'Carístio en la Vida de Pirro.,.di-
ce de él : . » Q u e al principio fue desconocido, p o -
»>bre y Pintor j y que en el Gimnasio de Elide
«se conservan de él los Lamparistas a
, pintura
«de un mérito mediano. Q u e unas veces iba <dí-
»vvagando , y otras se estaba solo , dexandose ver
«apenas ni aun de sus domésticos. Q u e hacía es-
«to por haber oido á un Indio que acusaba á
« A n a x á r c o de que á nadie enseñaba á ser b u e n o ,
«siendo asi que andaba siempre en los palacios
«Reales. Q u e siempre estaba de un mismo sem-
i l l a n t e , de manera que si uno se lo dexaba en
«mitad de alguna r a z ó n , él n o obstante la c o n -
«chiía 5 y esto aun durante su juventud en que
«era mas v i v o . Muchas veces, p r o s i g u e , emprendía
«viages sin decirlo á n a d i e , acompañándose de
«quien quería. Q u e habiendo una v e z Anaxárco
a AA/ÍIRÍTII'CRLAT. D e b í a ser a l - p a r a s , c a n d i l e s , velones y otras
gun quadro suyo , que r e p t e - cosas d e esta clase,
sentaría algunos artífices de l a m -
DE DIÓGENES LAERCIO. 273
" c a í d o en u n c e n a g a l , pasó adelante P i r r o sin
«socorrerlo. Culpáronlo muchos por e l l o ; pero
»»el mismo A n a x á r c o lo alabó como á u n h o m -
?»bre indiferente y sin afectos."
3 Hallado en cierta ocasión hablando consi-
g o m i s m o , y preguntadole la causa, dixo : Estoy
meditando el ser bueno. Nadie se fastidiaba de e'l
en las quéstioríes ó preguntas por mas que se
alargase en digresiones acerca de lo preguntado : 3
por lo qual se le unió Nausifanes siendo t o d a -
vía j o v e n ; y decía que convenia seguir á Pirro en
las disposiciones; pero á él en las palabras: añadien-
do , que admirado Epicuro de la conversación de
P i r r o , le preguntaba de el á menudo. T e n í a l o
su patria en t a n t o , que lo hizo Sumo Sacerdo-
te: y por su respeto dio Decreto de inmunidad
á los Filósofos. T u v o muchos imitadores en aque-
lla su negligencia de las cosas. A s i T i m ó n en su
Pitón 4
, y en sus Sátiras habla de e'l en esta
forma:
Cómo, dime,pudiste, anciano Pirro,
Librarte del obsequio y servidumbre
De tantas opiniones de Sofistas,
Llenas de vanidad y falsa ciencia*.
3 A i i 1» í f i í i x S r Myiir x « ! nfls obras ó disertaciones, A Pitón.
éfálao-ir. P o d r í a i n t e r p r e t a r s e \aun- & ttt i r f í c 'Píima , c o m o v e r e m o s
que respondiese fuera de lo pre- en el § . g. A c a s o d e b e aqui es-
guntado. c r i b i r s e j « 1 s ^ f í ? pítuya.; esto e s ,
4 Timón escribió algunas e n su l i b r o intitulado,^Pitón.
TOMO II. MM
274 X I B E O IX.
Cómo cortar el lazo
De toda persuasión, y engaño todol
No fue, nó-, tu cuidado
Las auras indagar que Gretia espira i
Ni menos cómo ó donde
En otra se convierte cada cosa.
Y en sus Imágenes:
Saber, ó Pirro, mi animo quisiera
Cómo, siendo aun mortal, désa manera
Con tal tranquilidad vivir supiste,
Que solo Dios entre los hombres fuistel
Honraron á éste los Atenienses haciéndolo su ciu-
dadano , como dice D i o c l e s , por haber quitado
la vida á Cotis de Tracia . • s
4 V i v i ó tan pacifica y amorosamente con su
hermana, que era o b s t e t r i z , según dice E r a t o s -
tenes en su libro De la riqueza y pobreza, q u e él
mismo solia llevar á vender á la plaza p o l l o s , y
aun lechoncitos si se o f r e c í a : y en casa cuida-
ba indiferentemente de la limpieza. Dicen que
con esta misma indiferencia se ponía á lavar un
lechon. Estando una v e z airado con su hermana
(se llamaba Filista) á uno que lo cogió acerca de
g Á quien honraron los Ate- mismo Filostrato dice fueron
nienses por haber muerto á Ce— dos los matadores ; Herarclides,
tis de Tracia, no fue P i r r o , s i - y dicho P i t ó n , y añade fueron
no un tal Pitón Enio , discipu- Académicos. Véase Oleario en
lo de Platón, como escribe Plu- la Nota 7. á la Vida de Apolo-
tarco en diferentes lugares,De- nio Tianeo, lib. 7. cap. o,.
móstenes,Filostrato y otros. E l .
DE DIÓGENES LAERCIO. 27$
su indiferencia, le d i x o : que no se habia, de bus-
car en una mugercilla el testimonio de su indiferen-
cia. O t r a v e z que fue acometido de un p e r r o , c o -
mo se sobresaltase y lo repeliese, á uno que lo
motejaba por e s t o , le respondió: Que era cosa di-
fícil desnudarse enteramente de hombre: y que se ha
de combatir lo posible contra las cosas primeramente
con obras; y si nó, con la razón.
j Se dice que en una llaga que tuvo sufrió los
medicamentos supurantes, los c o r t e s , y- las u s -
tiones sin hacer siquiera un movimiento de ce-
jas. T i m ó n manifiesta su disposición de animo
en sus Disertaciones á Pirro 6
. Filón Ateniense
amigo 7
s u y o decia que se acordaba mucho de
D e m ó c r i t o , como también de Homero con gran
marabilla, repitiendo muchas veces
Como la de las hojas
Es la naturaleza de los hombres , 8
y agradándose mucho de que comparase los hom-
bres á las moscas y aves. Recitaba también estos
versos:
Mas muere tú también, amigo mió:
Por qué lloras asi*. Murió Patroclo
Que era mejor que tú de todos modos : 9
y todas las expresiones acerca de la debilidad,
6 V é a s e l a Nota 4 . de la Ufada.
f¡ yv^ft/tn p u e d e t a m b i é n s e r 9 Versos 101?,. y 107, del
discípulo. # ¿ . - 3 1 . de la Ufada.
8 E s e l v e r s o 1 4 5 . d e l íib.6.
MM 2
2j6 L I B R O IX.
vanos c u i d a d o s , y puerilidades de los hombres.
6 Posidonio cuenta de e'I, que como en una
navegación estuviesen todos amedrentados de una
borrasca, e'I se estaba tranquilo de animo; y mos-
trando un lechpncito que allí estaba comiendo,
d i x o : Conviene que el sabio permanezca en tal sosie-
go. Numenio solo dice que también estableció
dogmas. Entre sus discípulos h u b o algunos cele-
bres, uno de los quales es Euriloco. D e e'ste se
refiere el d e f e c t o , que á veces se tomaba tanto
de la i r a , que hubo v e z en que cogiendo un
asador con carne y t o d o , siguió con e'I al coci-
nero hasta la p l a z a : y en Elide, fatigado y a de
las muchas preguntas que en la conversación se
le h a c í a n , arrojando el p a l i o , se echó al rio A l -
feo y lo pasó á nado. Era m u y enemigo de los
Sofistas , como dicen lo fue T i m ó n ; pero Filón
raciocinaba mas I 0
. A s i T i m ó n dice de e'I:
Ó ya bien, retirado de los hombres,
Ó ya bien, meditando,
Ó ya hablando también consigo mismos
Hallaréis á Filón, sin que lo capten
La gloria ni el amor de la disputa.
7 Ademas de estos oyeron también á Pfrro
Hecate'o A b d e r i t a , T i m ó n Fliasio Poeta satírico,
de quien trataremos adelante, y Nausifanes Te-
y o , c u y o discípulo fue Epicuro , como algunos
io 1 * •**f7»1* íiixbtl». Pudiera traducirse, disputóla mas cosas.
DE DIÓGENES XAERCI0. 2 7 7
'dicen. T o d o s estos se llamaron Pirrónicos por el
nombre del maestro; y por el dogma Aporéticos,
Scépticos, Efécticos y Zetéticos. L a Filosofía Zetéti-
ca se llamó a s í , porque siempre va en busca de
la verdad. L a Sceptica, porque siempre la busca
y nunca la halla. L a Efectiva, porque después de
haber buscado queda sin deliberación alguna. Y
la Aporética, porque sus sequaces l o d u d a n t o -
do
8 Teodosio en sus Capítulos Scépticos, alce « Q u e
«la Secta Pirrónica no debe llamarse Sceptica: por-
«que si la agitación del entendimiento á una y
«otra parte es incomprehensible, tampoco sabre-
«mos la disposición ó habitud de P i r r o : no sa-
aibiendola, de ningún modo nos llamaremos P i r -
«ronicos. A d e m a s , que ni Pirro fue el inventor
«del Scepticismo, ni este tiene dogma alguno.
« A s i que mejor se podria llamar Secta parecida
nal Pirronismo. E n efecto , algunos hacen su i n -
«ventor á H o m e r o ; pues e'ste habla con mas v a -
«riedad que ningún otro acerca de unas cosas
«mismas, y nada resuelve difínitivamente. T a m -
«bien los siete Sabios usaron el Scepticismo, de
«los quaíes son las Sentencias : No haya exceso en
nnada: y , Haz fianza, cerca está el daño : con l o
«qual se expresa que quien asegura, ó sale cara
11 Aqui el [texto añade una repetición de lo dicho poco
Tivffán,,, Í\ } 4,5 M „ FT TS} y p; „ r a n t e s s y ciertamente cosa e s -
ronicos, de Pirro : lo qual es puria.
2 7 8 L I B R O IX.
«por a l g u n o , luego le sobreviene el daño. A u n
« A r c h i l o c o y Eurípides fueron Scepticos: A r c h i -
«loco quando d i x o :
•nTal es, ó Glauco de Leptinas hijo,
r>La mente de los hombres,
•nQual el dia que Jove nos dispensa 12
i
» y Eurípides d i c i e n d o :
«2" qué cosa es en suma . .
r>Lo que saben los miseros mortales!
r>De tí solo pendemos;
•>iT aquello que tú quieres solo hacemos . x s
9 « N o menos según los referidos, son Scep-
«ticos Xenófanes, Zenón Eleate, y Demócrito;
«pues Xenófanes d i c e :
nNadie hay que algo sepa
y>Con toda perfección, ni lo habrá nunca.
« Z e n ó n niega el m o v i m i e n t o , diciendo : Lo que
r>se mueve ni se mueve en el lugar en que está, ni
tien aquel en que no está. Demócrito , excluyendo
«las qualidades, quando dice : Por ley frígido', por
•y>ley calido; pero en la realidad los átomos y el va-
ríenlo. Y después : Nada sabemos de cierto, pues la
nverdad está en lo profundo. Platón atribuye el sa-
«ber la verdad á los Dioses y á los hijos de los
« D i o s e s ; pero él indaga solo Ja razón probable.
«Eurípides d i c e :
tiQuién sabe acaso si esta vida es muerte ?
ia Versos 1 3 ^ . y siguiente 13 V e r s o s 7 3 4 . y siguientes
d e l lib. 8. de la Odisea. d e l a s 'uíliín de Eurípides.
DE DIÓGENES LAERCIO. 479
Ó si es morir seguro
Esto que los mortales vivir llaman*. 1 4
«Empedocles dice , que muchas cosas 'ni las ven los
r>hombres, ni las oyen, ni las comprebenden con su en-
cendimiento. Y antes habia dicho , que solo per-
suade aquello que uno ve y toca. Y H e r á c l i t o , que
nde las cosas grandes nada se ha de resolver temera-
iiriamente. Y por u l t i m o , Hipócrates habla siem-
«pre dudosamente y como h o m b r e ; y antes que
«él Homero a s i :
r>La lengua de los hombres
iiEs muy voluble, y de palabras llena..
nPorunay otra parte
•»El campo de palabras es inmenso.
r>Tal palabra oirás qual la dixeres.
«Significando por esto la ambigüedad y contra-
r i e d a d de las palabras."
io Los Scepticos pues procuraban aniquilar
todos los dogmas de las demás Sectas , y no d i -
finir ellos dogmáticamente cosa alguna. Sin em-
bargo de que proferían y publicaban los dogmas
de los otros , nada difinian, ni aun esto mismo;
como que quitaban todo quanto fuese difinir ; v . g .
Nada difinimos (pues en tal caso difinieran algo).
Decia p u e s : Pronunciamos las opiniones ó pareceres
en las cosas, indicando la irresolución , ó la ninguna
14 S e d i c e son v e r s o s d e l a ce fuerza decir que Eurípides
T r a g e d i a Hipólito; p e r o no h a - tendría otra con el mismo ti-
llándose en l a q u e e x i s t e , p a r e - tulo.
2S0 IIBRO ix.
propensión en ellas; como si concediendo esto ad-
mitiesen y á la explicación. Por las palabras pues,
Nada difinimos , se expresa la pasión del animo,
llamada a/jpV^j* {arrepsia) I S
. Y lo mismo por las
expresiones: Nó esto mas que aquello : Á toda razón
se opone otra: y demás semejantes. Dicese el Nó
esto mas que aquello también positivamente, c o m o
de algunos semejantes; v . g. : Nó, es mas pernicioso
el pirata que el mentiroso. Pero los Scepticos no l o
dicen positivamente , sino negativa ó destructi-
vamente , y como quien reprueba, d i c i e n d o : Nó
existió mas Scila que la Chimera. E l mismo mas se
pronuncia algunas veces comparativamente; c o -
m o quando decimos : Mas dulce es la miel que las
pasas. P o s i t i v a , y aun negativamente; como quan-
do decimos : La virtud aprovecha mas que daña; pues
significamos que la virtud aprovecha y no daña.
Pero los Scepticos quitan hasta la misma expre-
sión Nó esto mas que aquello; pues como nó mas
h a y providencia , que dexa de h a b e r l a ; asi tam-
bién el Nó esto mas que aquello, no mas es , que
dexa de ser. Significa pues esta frase ( c o m o dice
T i m ó n en su Pitón 16
) nó 1 7
el no difinir nada,
sino el quedar ambiguo.
11 A s i mismo • la frase Á toda razón, &c. i n -
duce también indeliberación : porque si en las c o -
I¡J Irresolución, indecisión, no , p o r q u e sin ella n o c r e o p u e -
16* Véase l a Nota$. d e salvarse e l concepto del P i r -
17 A ñ a d o aqui la partícula ronismo.
DE DIÓGENES ¡LAERCIO. 281
sas discrepantes tienen igual fuerza las razones,
se s i g ú e l a ignorancia de la verdad. A u n á esta
razón h a y razón opuesta , la qual , después de
destruir las otras , se pervierte y destruye ella
misma : al modo de los purgantes , que arrojan-
do primero la materia , son también ellos arroja-
dos y destruidos. A esto dicen los Dogmáticos,
que no es esto quitar la razón , sino confundir-
la. Usaban pues de las razones solo como de m i -
nistros ; pues no era dable que una razón no
destruyese á otra : al modo que quando decimos,
no hay lugar , es forzoso decir lugar ; pero nó
dogmática , sino demostrativamente. Y lo mismo
quando d e c i m o s , nada se hace por necesidad ó ne-
cesariamente , es fuerza poner la v o z necesidad. E s -
te es el modo que usaban en las interpretacio-
nes : Que las cosas no son tales quales aparecen , sino
que solo parecen. Decían que inquirían nó las c o -
sas que entendían (pues lo que se entiende y a
consta) sino las que percibían los sentidos. A s i ,
que la razón Pirrónica es una significación de las
cosas que aparecen , ó que de uno ú otro modo
se perciben , según la qual todas las cosas se
comparan con todas las cosas mismas : y y a com-
paradas, hallamos que tienen muchísima inutili-
dad y confusión. A s i se explica Enesidemo en
su Bosquejo , ó Aparato al Pirronismo.
12 En quanto á las antíteses ó contrariedades
que h a y en las especulaciones, preindicando los
TOMO II. NN
282 L I B R O IX.
modos de persuadir las c o s a s , quitan por ellos
mismos la creencia de ellas ; pues persuaden las
cosas que según los sentidos son cónsonas en-
tre s í ; y las que nunca ó raras veces degeneran
ó disienten : las acostumbradas : las dispuestas
por las L e y e s : las que d e l e y t a n , y las que ad-
miran. Demostraban p u e s , que en las cosas c o n -
trarias por persuasiones de la razón , estas per-
suasiones son iguales. Las ambigüedades que e n -
señaban en las concordancias de las cosas apa-
r e n t e s , ó concebidas por el e n t e n d i m i e n t o , son
de diez Modos, según los quales parecen diferen-
tes los sujetos. El primero de estos M o d o s es el
de la diferencia d é l o s animales para el deley te,
el dolor , el d a ñ o , el provecho. Coligese de aquí
que estos mismos no nos producen unas mismas
fantasías ó imaginaciones; y que la indelibera-
ción es sequéla át esta pugna ó c o m b a t e ; pues
de los animales unos son engendrados sin unión
de sexos, c o m o los que viven en el f u e g o , el fé-
nix Á r a b e , y los gusanillos de la putrefacción.
O t r o s por dicha unión , como los hombres , & c . ;
de manera , que unos son concretados ó c o m -
puestos de un modo , otros de otro. P o r lo qual
difieren auh en los sentidos; v . g . el g a v i l á n , agu-
dísimo de vista ; y el p e r r o , de olfato. A s i , es
conforme á razón , que las cosas diferentes á la
vista nos produzcan también fantasías diferentes;
pues los tallos y renuevos del olivo son pábulo
DE DIÓGENES LAERCIO. 283
á la cabra , y para el hombre son amargos : la
cicuta alimenta á la codorniz , y al hombre lo
mata: el cerdo come excremento humano , y el
caballo no lo come.
13 E l segundo M o d o es el de la naturaleza dé
los hombres , según la variedad de cosas y tem-
peramentos. Demofon , Repostero de Alexandro,
tenia calor á la sombra , y al sol frío. Andron
A r g i v o ( c o m o dice Aristóteles) viajaba sin beber
en los áridos países de E g i p t o . Mas : uno és afi-
cionado á la Medicina 5 otro á la A g r i c u l t u r a ;
otro á la Mercancía ; y aun estas mismas cosas
á unos d a ñ a n , y á otros aprovechan. A s i , se de-
be contener el asenso. El tercer M o d o es el de
la diversidad de poros en los sentidos ; v . g. una
manzana á la vista es amarilla, al gusto es dulce ?
y al olfato grata por su fragrancia. A u n una mis-
ma figura se mira diversa según la variedad de
espejos. D e lo qual se sigue , que no es mas lo
que aparece que otra cosa diversa de lo que apa-
rece.
14 El quarto M o d o es acerca de las disposi-
ciones ó afectos ; y en común acerca de las m u -
danzas ; v . g. la sanidad, la enfermedad , el sue-
ñ o , la vigilia ó el despertarse, el g o z o , el dolor,
la tristeza, la juventud , la v e j e z , la audacia, el
m i e d o , la indigencia, la abundancia , el o d i o , la
amistad, el calor , el frió : hora se respire, hora
se supriman los poros. A s i que aparecen diver-
NN 2
284 L I B R O IX.
sas las cosas que se nos presentan, á c a u s a ' d e
ciertas particulares disposiciones. En efecto , los
furiosos no están fuera de la naturaleza ; pues qué
cosa tienen ellos mas que nosotros ? El sol lo v e -
rnos como si estuviese parado. T e o n T i t o r e o , E s -
t o y c o , solía caminar durmiendo , y también un'
esclavo de Feríeles andaba por lo mas alto del
texado.-
15 El quinto M o d o es acerca de la educación,
L e y e s , creencia de f á b u l a s , convenciones artifi-
ciales , y opiniones dogmáticas. En este M o d o se
contienen las cosas controvertidas acerca de lo
honesto y torpe , de lo verdadero y falso , de
lo bueno y m a l o , de los D i o s e s , y de la gene-:
ración y corrupción de todo lo visible. U n a mis-
ma cosa entre unos es justa; entre otros injustas
para unos b u e n a ; para otros m a l a ; pues los P e r -
sas no tienen por absurdo ó incongruo casarse
con sus hijas; pero es cosa Iniqua entre los Grie-
gos. Entre los Masagetas , como dice Eudoxó en'
el primer libro de su Periodo 1 8
, las mugeres son
c o m u n e s : entre los Griegos nó. En orden á los
Dioses , también cada qual tiene los s u y o s : uno
dice que tienen providencia ; otro que nó. L o s
Egipcios entierran sus muertos embalsamándo-
los 1 9
; los R o m a n o s quemándolos ; y los Peonios
echándolos á las lagunas. A s i que respecto á la
18 Circuito de la tierra. 19 TV^tíwlff,
DE DiÓGENES IAERCI0. a8$
verdad se debe suspender la resolución.
z6 El sexto M o d o es acerca de las mezclas y
confusiones de unas cosas con otras ; según el
qual nada se ve absolutamente simple y sincero,
sino mezclado c o n el ayre , l u z , líquido , sólido,
c á l i d o , frígido , movimiento , evaporaciones, y
otras potestades. L a purpura muestra diverso c o -
lor á la luz del s o l , á la de la luna , y á la arti-
ficial. A s i mismo , nuestro color de un estado
aparece al medio d i a , y de otro al ocaso. U n a
piedra que en el ayre requiere dos hombres pa-
ra ser transportada , se transporta en el agua fá-
cilmente : y a sea esto porque siendo grave el agua
la aligera; y a que siendo ligera , el ayre la agra-
v a . A s i que ignoramos quál sea cada cosa de
por s í , como el aceyte mezclado con ungüento.
17 El séptimo M o d o es acerca de las substan-
cias (a) de algunas posiciones, lugares y cosas que
h a y en ellos. P o r este modo las cosas que cree-
mos grandes aparecen pequeñas-, las quadradas c i -
lindricas 2 0
, las llanas con eminencias 2 1
, las rec-
tas quebradas 2 2
, y de otro color Jas amarillas.
(a) P » p * 1a« iin*~\¿<rut. dentur colwmtarum projectura
«o Véase l a Nota 19. á la mutulorum ecphoree, signoram
Vida de Arittípo, acerca de la figura prominentes, cum sit ta-
f a l a c i a d e los s e n t i d o s . bulasinedubioadregulamplana.
31 C o m o las de las pinturas aa V i t r u v i o alli mismo:Si-
y escenas ó p t i c a s q u e d i c e V i - militer in navibus remi } cum
t r u v i o , lib. 6. cap. 2. Quemad- sint sub aqua directi , tamen
modum etiam in scenis pictis vi- oculis infracti videntur.
286 X I B R O IX.
El sol pues por su mucha distancia aparece de
magnitud moderada 2 S
. L o s montes apartados se
dexan ver caliginosos, y sin aspereza; de cerca
son ásperos. M a s : el sol quando sale aparece de
una manera : al medio del cielo y a no aparece
de la misma. Un mismo cuerpo , puesto en un
bosque parecen una cosa , en campo abierto pare-
ce otra 2 4
. Las imágenes colocadas en cierta p o -
sición también parecen otra cosa 2 5
: y con.el m o -
vimiento aparece v i r i o el cuello de la paloma.
Asi, por quanto estas cosas no pueden c o n -
siderarse fuera de su lugar y e s t a d o , se ignora
su naturaleza.
18 E l octavo M o d o es acerca de las cantida-
des de las c o s a s , calores , frialdades, velocidades,
lentitudes , amarilleces , y otra variedad de colo-
res. A s i , el vino tomado con m o d o , concilla
25 E l texto tiene, o mucho de la que debe substi-
wx¡>*.lo í!¿ffi»,«« irípf<»6¡r fcúiíla.^ tuirse. P o r lo qual , mientras
cuya rigurosa traducción sería: t a n t o q u e algún sabio m a s i l u s -
Sol igitur , ob distantiam dis- trado~que y o lo executa , po-
tans apparet. E s u n a t a u t o l o g í a d r i a m o s l e e r « « - « 1 » , quantulum,
insufrible a u n e n e l h o m b r e m a s modice magnum, ifc. Siguien-
r u d o ; pues q u é cosa p r o b a r i a d o esta corrección traduzco el
p a r a el intento d e los P i r r o n i - texto.
eos y f a l a c i a de los sentidos el $4 V i t r u v i o , Ub. 4. cap. 4.
d e c i r que el sol aparece distante a p l i c a á l a s c o l u m n a s una r e g l a
porque lo está ? P r o b a r i a todo semejante,
lo contrario á sus o p i n i o n e s . Parece habla d e los e s -
Asi, y o no dudo que la v o z corzos en la Pintura y Escul-
m'ffuhi es ilegitima ; pero dudo tura.
DE DIÓGENES 1AERCI0. 287
f u e r z a s ; con exceso, las quita. L o mismo es de
la comida y otras cosas. El M o d o nono es acer-
ca de lo peregrino y raro que continuamente
ocurre. L o s terremotos adonde los hay con fre-
quencía no causan susto : ni el sol nos admira,
porque cada dia lo vemos. (Este modo nono Fa-
vorino lo hace o c t a v o ; y Sexto y Enesidemo lo
hacen décimo , poniendo Enesidemo el décimo en
lugar del o c t a v o , y Favorino en lugar del nono).
El M o d o décimo p u e s , versa sobre la mutua com-
paración de las cosas entre s í ; á saber , lo leve
con lo g r a v e ; lo fuerte con lo flaco; lo mayor
con lo menor ; lo superior con lo inferior. A s i ,
el lado derecho no es derecho por n a t u r a l e z a , si-
no que se toma por tal comparado con el izquier-
do : quítese éste ; no habrá lado derecho. A s i
mismo , las voces padre, hermano , hacen relación
á otro : dia la hace v . g. al s o l ; y todas las c o -
sas la hacen á la mente. Por tanto se ignora lo
que es relativo á a l g o , igualmente que lo que es
de por sí.
19 Hasta aqui los diez M o d o s : pero A g r i p a
añadió otros c i n c o , á saber, el que procede de la
discordancia : el de la progresión 6 proceso en infinito;
el relativo á otro 2 6
: el nacido de suposición; y el
que es por reciprocidad. El de discordancia es aquel
por el qual se demuestra llena de perturbación
26 X*' ti» »f >s ti.
288 L I B R O IX.
y discordia qualquiera qué'stion propuesta entré
los Filósofos; ó bien las que ellos suelen tener.
E l M o d o procedente en infinito, es el que no per-
mite se afirme el q u e s i t o , por razón de que una
cosa recibe la fe de o t r a , y asi infinitamente. E l
M o d o relativo á otra cosa 2 7
, dice que nada se
recibe por s í , sino con o t r o ; y asi todo viene á
ser incógnito. El M o d o que consta de suposiciones es
quando algunos establecen que deben admitirse en
sí mismos ciertos principios de las cosas como
fieles y seguros, y no inquirir mas. L o qual es
una necedad; pues qualquiera opondrá lo contra-
rio. Y el M o d o llamado por reciprocidad es quando
aquello que ha de dar firmeza á la cosa quéstio-
nada , ello mismo tiene necesidad de que la tal
cosa quéstionada lo corrobore y acredite; v . g . ,
si uno afirma que h a y poros porque h a y sudor,
toma esto mismo para probarlo, esto e s , que h a y
sudor.
20 N i e g a n también estos Filósofos toda d e -
mostración , c r i t e r i o , signo , causa , movimiento,
disciplina 2 8
, generación , y que haya cosa algu-
na buena y mala por naturaleza. T o d a demos-
t r a c i ó n , dicen, ó consta de cosas demonstradas,
ó nó demonstradas : sí de cosas demonstradas,
aun e'stas necesitarán de alguna demonstracion; y
y asi en infinito: si constan de cosas indemons-
37 E s el d e l a Nota antecedente, a8 (¿ítwir.
BE DIÓGENES LAERCIO. 2 8<J¡
i r a d a s , y t o d a s , a l g u n a s , ó una sola discuerda,,
y a todo carece de demonstracion. Si pareciere á
a l g u n o s , d i c e n , que h a y cosas que no necesi-
tan demonstracion , son estos admirables en su
sentencia, no Viendo que el que de estas cosas
reciban otras la creencia es l o primero que n e -
cesita p r o b a r s e ; pues no hemos de probar que
los elementos son quatro , porque son quatro i o s
elementos. A d e m a s : si son Inciertas las demons-
traciones particulares, también lo será la demons-*
tracion general. Para saber pues que h a y demons-'
tracion es menester c r i t e r i o : y para saber que
h a y criterio es menester demonstracion. A s i q u e
remitiéndose ó refiriéndose mutuamente una 4
o t r a , ambas son incomprehensibles. Pues de que;
modo, se comprehenderan las cosas inciertas ig-~
norando la demonstracion? Ñ o se inquiere siapa^
recen t a l e s , sino si son tales esencialmente.
21 T r a t a n de necios á ios D o g m á t i c o s ; pues
l o que se concluye de una hipótesis no tiene ra-,
z o n de investigación, sino de posición. Por esta
regla también sería dado el disputar de i m p o s i -
bles. A c e r c a de los que opinan que no se debe
juzgar la verdad por las circunstancias, ni esta-
blecer leyes por las cosas conformes ó según la
n a t u r a l e z a , dicen que determinan medidas p a r a
t o d o , no haciéndose cargo de que todo lo que
aparece aparece según la antiperístasis y disposi-
ción. A s i , ó se ha d e decir que todas las cosas
TOMO ir.; oo
29© L I B R O IX.
son verdaderas, ó todas falsas : porque sí h a y
algunas v e r d a d e r a s , cómo las discerniremos? N ó
por el sentido discerniremos las que le son con-
formes j pues á e'ste todas le parecen iguales: ni
tampoco por la m e n t e , por la misma causa. Ex-
cluso pues todo esto , no se v e y a via a l g u -
na para juzgar. A q u e l , d i c e n , que resuelve de
lina cosa sea sensible ó intelectual, debe lo p r i -
mero establecet las opiniones que h a y acerca de
ella; pues unos quitaron unas cosas y otros otras.
Es preciso juzgar por los sentidos, ó por el en-
tendimiento 5 y de ambas es la ambigüedad y
controversia. A s i , que no es posible juzgar las
opiniones de las cosas sensibles e' intelectuales: y
por la contención q u e h a y en las inteligencias,
es menester negarlo t o d o , y quitar la medida con
«me parece se j u z g a n todas las cosas, y se tendrán
todas por iguales.
22 A d e m a s , d i c e n , ó lo que aparece es ó no
probable al que disputa con nosotros : si le es
p r o b a b l e , nada podra decir contra e'I aquel que
siente lo c o n t r a r i o : porque si es fidedigno quien
afirma que la cosa es evidente , lo es también el
que lo contradice; y si no es fidedigno, tam-
poco se dará crédito á quien dice es evidente. L o
que solo persuade , no se ha de ^ener por cier-
to ; pues de una misma cosa ni se persuaden t o -
d o s , ni siempre. L a persuasión se hace por cosas
extrínsecas, v . g. la celebridad de quien persua-
DE DIOGENES tAERCIO. 291
d e , ó por su solicitud y d i l i g e n c i a , ó por su
gracia en el d e c i r , ó por la c o s t u m b r e , ó final-
mente porque agrada. Quitaban el criterio con
esta argumentación : Ó el criterio está ya juzgado
ó nó; si no está juzgado , ningún crédito se le dehe v
y peca tanto en verdadero , como en falso i si está
juzgado, será una de las cosas juzgadas por partes
ó en parte. T asi, una misma cosa será la que juz^
ga y la juzgada: el juez del criterio será juzgado por
el otro : éste, por otro, y asi en infinito. Ademas^
que hay discrepancia acerca del criterio, diciendo unos
que es el hombre, otros que los sentidos, otros que
la razón; y otros que la fantasía ó imaginación com-
prehensiva ó perceptiva. Pero- el hombre discuerda ya,
de sí mismo, ya de los otros hombres, como consta
de la diversidad de Leyes y costumbres : los sentí-,
dos engañan: la razón discuerda: la fantasía per*
ceptiva es juzgada por el entendimiento ; y finalmen-*
te el entendimiento es vario y mudable. Asi que es
incógnito el criterio, y por lo mismo lo es la verdad.
2$ N i e g a n también todo s i g n o : porque si h a y
s i g n o , dicen, ó es sensible, ó intelectual; no es'
sensible, porque lo sensible es c o m ú n , y el s i g -
no .es propio. M á s : lo sensible se considera se-
g ú n la diferencia; y el signo según la relación á
otra cosa. T a m p o c o es intelectual 3 pues lo i n t e -
lectual l o e s , ó patente de p a t e n t e , ú oculto de
o c u l t o , ú oculto de p a t e n t e , ó patente de o c u l -
t o . N a d a de esto e s : luego no h a y signo. N o ;
002
a9a LIBRO ix.
e> patente de p a t e n t e , porque lo patente no n e -
cesita de signo. N o es oculto de o c u l t o , porque
l o que se manifiesta, por alguno se ha de mani-
festar. Signo oculto de cosa patente no es posi-
ble 5 pues lo que da á otro facultad de manifes-
tarse debe estar manifiesto. Y signo patente de
cosa oculta tampoco l o h a y , porque el signo sien-
d o relativo á otra cosa , debe comprehenderse
junto con la cosa misma de quien es signo. N a -
da hay de todo esto: luego ninguna cosa no e v i -
dente puede ser comprehendida; y por consiguien-
te se engañan los que dicen que las cosas o c u l -
tas pueden comprehenderse por medio de los s i g -
nos.
24 L a causa la quitan a s i : L a causa es cosa
relativa á a l g o , v . g. á la causal misma: la re-
lación á otro es cosa solo intelectual, no real ó
existente: luego la causa solamente se entiende ó
comprehende. Porque si es causa, debe tener aque-
llo de quien se llama causa; de otra f o r m a , no
í o será. Y asi como el p a d r e , no habiendo na-
die de quien padre se d i g a , no es padre; lo mis-
mo es de la causa. N o aparece de quie'n la cau-
sa se entienda ó á quién se refiera ( n i por gene-
r a c i ó n , ni por c o r r u p c i ó n , ni por o t r o m o d o ) :
luego no es causa. M á s : si es c a u s a , ó ésta es
cuerpo causa de otro c u e r p o , ó incorpóreo cau-
sa de incorpóreo : nada de esto e s : luego no h a y
tal causa. En efecto, el cuerpo no es causa del
DE DIÓGENES IAERCIO. 293
c u e r p o ; porque así ambos tendrían una misma
naturaleza, y sí uno de ellos se llama causa en
quanto tal c u e r p o , siéndolo también el otro se
hará igualmente c a u s a : siendo causa ambos en
c o m ú n , ninguno será paciente. Por la misma ra-
zón tampoco lo incorpóreo es causa de lo incor-
póreo. N I lo incorpóreo es causa de cuerpo a l -
g u n o ; pues ningún incorpóreo produce cuerpo.
N i menos el cuerpo es causa de lo incorpóreo;
porque lo- que se hace debe hacerse de la mate-
ria p a c i e n t e , y ningún incorpóreo es paciente,
n i menos es hecho por o t r o : luego no es causa.
D e lo qual se colige que no son subsistentes los
principios de las cosas; pues siempre debe ser algo
quien hace y opera.
7,? T a m p o c o h a y m o v i m i e n t o ; pues lo que se
m u e v e , ó se mueve en donde está, ó en donde no
está: en donde está nó se mueve ; ni menos se
mueve en donde no está: luego no h a y m o v i m i e n -
to. Q u i t a n igualmente las Disciplinas diciendo : Sí
se enseña algo , ó lo que es se enseña porque es,
ó lo que no es porque no e s : no se enseña l o
que es porque e s ; pues la naturaleza de todas las
cosas que son á todos está patente y todos la
conocen : ni menos lo que no es porque no es;
pues á quien no e s , nada le s o b r e v i e n e , ni aun
el ser enseñado. Dicen así mismo que no hay
generación; pues ño se engendra lo que e s , pues-
to que y a es ; ni lo que no e s , puesto que no
294 L I B R O IX.
existe; y lo que no e x i s t e , ni e s , ni le aconte-
ció el ser hecho. Q u e nada h a y bueno ó malo
por naturaleza ; porque si hubiese algo bueno ó
malo por naturaleza, debería ser bueno ó malo pa-
ra t o d o s , como por exemplo la n i e v e , fria para
t o d o s ; ninguna cosa es buena ó mala comunmente
para t o d o s : luego no h a y cosa buena ó mala por
naturaleza. Porque ó se ha de llamar bueno t o d o
lo que alguno juzga b u e n o , ó nó t o d o ; es así
que no todo se ha de llamar t a l , pues una mis-
ma cosa es por alguno juzgada b u e n a , v . g. el
d e l e y t e , que Epicuro lo tiene por b u e n o , y A n -
tistenes por m a l o : luego sucedería que una m i s -
ma cosa sería buena y mala. Si nó todo lo que
uno juzga bueno lo llamamos t a l , será fuerza
discernamos las o p i n i o n e s ; esto no es admisible,
por causa de la igualdad de fuerza en las razones;
luego se ignora qué cosa es buena por naturaleza^
26 T o d o el modo ú orden de las elecciones
se puede ver en los escritos que han quedados
porque aunque Pirro mismo no dexó 'obra a l g u -
na , sus discípulos T i m ó n , Enesiderao, Nume-:
n i o , Nausifanes y otros las dexaron. C o n t r a d i -
cen á estos los Dogmáticos diciendo que los t a -
les comprehenden ó resuelven , y tienen dogmas;;
pues solo con que disputan consta que compre-
henden : y solamente con que afirman, establecen
dogmas. En e f e c t o , quando dicen que nada difi-
nen i y que para toda razón hay otra opuesta, y a
DE DlÓGENES XAERCIO. 295
difinen esto mismo por lo m e n o s , y lo estable-*
cen por dogma. Responden á estos diciendo: Acer-
ca de las cosas que como hombres padecemos lo con-
fesamos; pues que hay día, que vivimos, y otras mu-
chas cosas á todos manifiestas, lo sabemos : pero acer-
ca de las cosas que los Dogmáticos establecen por ra-
ciocinio, diciendo que las comprehenden , suspendemos
el asenso como inciertas; y solo admitimos las pasio-
nes. Confesamos también que vemos, y conocemos que
entendemos : pero cómo vemos , ó cómo entendemos, lo
ignoramos. Que esto v. g. aparezca blanco , lo deci-
mos narrativamente; mas nó estableciendo que real-
mente lo sea. Acerca de la frase : nada d i f i n o , y
semejantes, decimos que por ellas no establecemos dog-.
mas , no siendo lo mismo que decir, el mundo es es-^
ferico ; pues esto es incierto , y aquellas son admiti-
das y confesadas. Con decir pues, no difinir n a d a , tam-
poco difinimos esto mismo.
27 Dicen ademas los D o g m á t i c o s , que los P i r -
rónicos niegan también la vida con quitar todas
las cosas de que la vida consta. Pero estos les
responden que mienten en e l l o ; pues nosotros, d i -
cen , no quitamos v. g. la vista, sino que afirma-,
mos se ignora cómo se hace la visión. Lo que aparece,
lo establecemos ; mas nó que tal sea indubitablemen-
te. Sentimos que el fuego quema; pero nos abstene-
mos de resolver si lo hace por naturaleza ustiva que
tenga. Que las cosas se mueven, y perecen, lo vemos',
cómo se hagan estas cosas, no lo sabemos. Nosotros,
296 L I B R O IX.
d i c e n , soló nos oponemos á las cosas inciertas que van
entretexidas con las manifiestas: y quando decimos que
una pintura tiene relieveexponemos lo que aparece;
y quando decimos que no lo tiene,, ya no hablamos de
lo que aparece, sino de otra cosa. A s i , T i m ó n d i -
ce en su Pitón 2 9
, que Pirro no se apartó de la
costumbre. Y en sus Imágenes habla asi;
Pero lo que aparece.
Siempre Pirro siguió con toda fuerza.
Y en el libro De los sentidos, dice : Que esto sea
dulce , no lo resuelvo ; pero confieso que lo parece.
28 Enesidemo dice t a m b i é n en el libro p r i -
mero De los raciocinios de Pirro , que éste nada d i -
fine dogmáticamente , por causa de la contrarie-
dad de r a z o n e s ; pero sigue las apariencias. L o
mismo dice en el librp De la sabiduría 3 y aun en
el De la question. Zeuxis igualmente familiar de
Enesidemo , en el libro De las dobles razones , An->
tíoco de L a o d i c e a , y Apellas en su Agripa solo
establecen las cosas como aparecen , ó l o que apa-
recen. Según los Scepticos pues,, solamente lo que
aparece es el criterio , como lo dice Enesidemo.!
L o mismo afirma Epicuro $ y Demócrito dice que
ninguna cosa es lo que aparece i y que alguna
de ellas ni aun existe.
20 C o n t r a este criterio de las apariencias d i -
cen los Dogmáticos , que quando de ellas nos
ao <R I ? PIFAN, como en la Nota 4 .
BE BIÓGENES LAERCIO. 4 0 /
vienen diversas fantasías , v. g. de una torre ci-
lindrica ó quadrada , si el Sceptico no prefiere
ninguna de ellas , no hace nada ; pero quando
siga una , y a no da , dicen , igual valor á las
apariencias. Respondenles los Scepticos, que quan-
do inciden fantasías d i v e r s a s , dicen que ambas
aparecen ; y que por eso establecen las cosas apa-
rentes, porque aparecen.
30 L o s Scepticos dicen que el fin es la indeli-
beración, á quien ia tranquilidad sigue como som-
bra , según dicen T i m ó n , y Enesidemo; pues no
tlegimos estas cosas ó evitamos aquellas que están en
nosotros 5 y las que no están en nosotros, sino que vie-
nen por necesidad, no podemos evitarlas., v. g. la ham-
bre , la sed, el dolor j pues la razón no puede quitar
estas cosas. Diciendo los Dogmáticos , que cómo
puede v i v i r el Sceptico quando no rehusa si l e
mandan matar á su p a d r e , responden los Scepti-
cos : T cómo puede vivir el Dogmático sin inquirir
ni aun las cosas de la vida común , y observables!
Asi , que nosotros., dicen , elegimos las cosas y las
evitamos según la costumbre., y usamos de las Leyes.
A l g u n o s afirman que los Scepticos ponen por fin
la tranquilidad de animo ¿ y otros que ia man-
sedumbre.
TOMO iu PP
LIBRO IX.
TIMÓN.
1 A polonides de Nícea , que floreció antes
de n o s o t r o s , en el libro primero de sus Comen"
taños alas Sátiras, obra que dedicó á T i b e r i o C e -
sar , dice que T i m ó n t u v o por padre á T i m a r -
c o ; y que fue natural de Fliasia. Q u e habiendo
quedado huérfano todavía m u y joven , se dio á
la d a n z a ; pero d e s p u é s , condenando este exercí-
cio , se fue á Megara á estar con Stilpón. Q u e
habiendo v i v i d o tiempo con e l , regresó á la pa-
tria , y se casó. Pasó después con su muger á ver
á Pirro que estaba en E l i d e , y habitó allí hasta
tener hijos. A l mayor de ellos lo llamó X a n t o ,
le enseñó la M e d i c i n a , y fue su succesor en su
instituto y vida. T i m ó n era eloquentisimo , se-
gún afirma Soción en el libro onceno ; pero no
teniendo de qué mantenerse , partió al Helespon-
t o , y á Propóntide; y exercitando la Filosofía y
Oratoria en Calcedonia , fue m u y celebrado. D e
a l l í , habiendo acopiado un buen viatico , se re-
tiró á A t e n a s , donde se mantuvo hasta su muer-
te , fuera de un poco de tiempo que estuvo en
Tebas.
2 Fue conocido y estimado del R e y A n t í g o -
no y de T o l o m e o Filadelfo , según atestigua él
mismo en sus lambos. A n t í g o n o dice que fue m u y
dado á la bebida , y poco aplicado á la Filosofía,
DE DIÓGENES LAERCIO. 299
pues escribió Poemas , Versos, Tragedias , Sátiras,
treinta dramas cómicos , sesenta trágicos, Sátiras
también, y varias obscenidades. A n d a n ademas
escritos suyos en prosa hasta 20000 versículos,
de los quales hace memoria A n t í g o n o Caristio
que escribió su Vida. L o s libros de Sátiras son
tres, en los q u a l e s , como Sceptico que era , vierte
mordacidades y sales contra todos los Dogmáticos,
trovándoles sus dichos *. El primero de estos l i -
bros es una explicación que da e'l mismo. El se-
g u n d o y tercero van en forma de dialogo , en
el qual parece que Xenófanes C o l o f o n l o p r e g u n -
ta de cada cosa , y él mismo se responde . En 2
el segundo trata de los mas antiguos j y en el
tercero de los que vinieron después; por c u y a r a -
z ó n algunos lo Intitularon Epilogo. El primero vie-
ne á contener lo m i s m o , excepto que su poesía,
es de una persona sola , y su principio éste :
Venid aqui Sofistas importunos,
Escudriñando siempre vanidades , &c.
3 M u r i ó T i m ó n cercano á los 90 a ñ o s , c o -
mo dicen A n t í g o n o , y Soción en el libro 1 1 . Y o
he oido decir que fue tuerto ; y es verosímil;
pues aun él mismo se llamaba Ciclope, H u b o otro
T i m ó n que fue Misántropo . Nuestro 3
Filosofo
fue m u y aficionado á los jardines y á la sole-
1 » •setp»í¡*c 3 Aborrecedor de los hom-
4 Suele llamarse, Dialogis-- bres. Luciano hace de él un
mo. Dialogo.
PP 2
300 1IBR0 IX.
d a d , como dice A n t í g o n o . Es fama que G e r ó n i -
m o Peripatético dixo de e'l. Como entre los Satas
disparan flechas tanto los que huyen como los que los
siguen , asi entre los Filosofas unos cazan los discípu-
los siguiendo y otros, huyendo ,. como Timón. Era muy
agudo de ingenio para hacer burla de o t r o s : m u y
aplicado á escribir , y diestrisimo en inventar tra-
mas fabulosas para los Poetas , y no menos en
componer Tragedias. Fueron sujetos de ellas aun
Alexandro y Homero. Si lo estorbaban ó inter-
rumpían las criadas ó perros , nada d e c i a , no c u i -
dándose de otra cosa que de la soledad.
4 Dicen que habiéndole preguntado A rato
c ó m o se podrían conseguir íntegras y sin e r r o -
res las obras de Homero , respondió que soli-
citando exemplares antiguos, y no los y a enmen-
dados. T e n i a sus escritos poéticos tumultuaria-
mente y sin orden; y aun corroídos en algunos
lugares , de manera, que como una vez leyese al-
g o de ellos al Orador Z o p i r o , y pasase sin ad-
vertir algunas hojas juntas hasta mas de la mi-
tad , siguió leyendo- sin advertir el hueco de la
narrativa: tan indiferente era en las cosas. E l l o
es en efecto que su serenidad llegaba á punto de
no hacer caso aun de lo mas importante. Cuéntase
que habiendo visto á Arcesilao que andaba en-
tre charlatanes y aduladores, le dixo : A qué vie-
nes tú aqui donde estamos los hombres libres* C o n t r a
los que juzgaban de las cosas por los sentidos
DE DIÓGENES XAEECIO. 301
Concordándolos con la mente solia decir á menú-*
do : juntos van Attagas y Numenio . 4
y> Acostumbraba también chancearse así: á u n o
que de todo se admiraba , le d i x o : T por qul no
U admiras de que siendo tres aquí r solo tenemos qua*
tro ojo sZ Es- el caso que e'l y su discípulo D i o s e o -
sides eran tuertos ; y aquel á quien lo dixo era
sano de ojos. Preguntado una v e z por Arcesiféo,
por que había vuelto á T e b a s , respondió Para
reir de vosotros^ al veros tan anchos y estendidos. N o
obstante , á Arcesiláo , á quien habia tocado en
sus S á t i r a s , 15' celebró en e l libro intitulado : Ar-
cesiláo , De las cenas.
6 T i m ó n no t u v o succesor en la S e c t a , como
dice Menodoto , y quedó abandonada, hasta que
lá restauró T o l o m e o de Cirene. Según escriben
Hipoboto y Soción fueron discípulos suyos D i o s -
corides de C h i p r e , N k o l o c h ó de R o d a s , E u f r a -
nor de Seleucia , . y Praulo de T r o a d e . Este , dice
el Historiador Filarco, fue de animo tan constante,
que sufrió suplicio como traydor á la patria, sin
hablar una palabra á los ciudadanos en su a b o n o .
7 Eufranor t u v o en discípulo á Eubulo A l e -
xandrino : de e'ste lo fue T o l o m e o : y de T o l o m e o
lo fueron Sarpedon y Heraclides. A Heraclides
o y ó Enesidemo G n o s i o , el qual escribió ocho l i -
bros acerca de los Raciocinios Pirrónicos. D e Ene-
^ Es p r o v e r b i o d e d o s q u e se u n e n p a r a h a c e r a l g ú n daño.
goa UBRO IX.
sidemo fue discípulo Zeuxipo Polítes : de e'ste lo
fue Zeuxis el apellidado Goriiopo 5
: de e'ste, A n t í o -
c o Laodiceno natural de L i c o . D e e'ste fueron
discípulos M e n o d o t o Nicomediense, Medico E m -
pírico , y Tiodas Laodiceno. D e Menodoto lo
fue Herodoto hijo de A r i e o de T a r s o : de He-
rodo t o , Sexto Empírico autor de los diez libros
acerca de los Scepticos , y de otras obras excelen-
tes. Y de Sexto fue discípulo Saturnino Citenas,
también Empírico.
g P a r e c e significa , Se pies l l a m a m o s pies (¡juanetudos,
ungulares, € con ángulos , que
3°3
LIBRO DÉCIMO.
E P I C U R O .
i JUipícuro hijo de Neocles y Chérestrata, fue
natural de G a r g e t t o p u e b l o del territorio de A t e -
nas ,. y descendiente de la familia de los Filaidas,
como dice M e t r o d o r o en el libro De la nobleza.-
O t r o s con Heráclito en el Epitome de Soción, di-
cen , q u e como los Atenienses; sorteasen los colo-
nos que debían ir á Samos , fue educado a l l i , y
á los 18 años de edad pasó á A t e n a s en tiempo
que Xenócrates enseñaba: en la A c a d e m i a , y A r i s -
tóteles en Calcide. Q u e muerto Alexandro- M a -
cedón , y decaídos los Atenienses reynando Per-
dicas , se fue á C o l o f ó n donde vivia su padre.
Q u e habiendo estado allí tiempo y juntado dis-
cípulos , regresó á A t e n a s baxo de Anaxicrates,
adonde filosofó algún tiempo juntamente con otros;
pero l u e g o estableció Secta propia llamada de
su nombre. Según e'l mismo dice , se dedicó á la
Filosofía á los 1 4 años de edad. A p o l o d o r o Epi-
cúreo en el libro primero de la Vida de Epicuro
dice se dio á la Filosofía en persecución de los
3°4 L I B R O X.
Sofistas y Gramáticos , por no haber sabido ex-
plicar á uno de ellos lo que significa en Hesío-
do la v o z %¿ov$ (chaous). Y Hermípo asegura
que primero fue maestro de escuela 5 p e r o des-
pués habiendo visto por acaso dos libros de De-
m ó c r i t o , se entregó todo á la Filosofía: y que
por esto dixo T i m ó n de él-:
De Samos ha salido
El Físico postrero , el impudente,
El maestro de niños,
El mas duro y brutal de los mortales.'
2 Por exhortación suya filosofaban también
con .él sus tres hermanos Meocles., Chéredemo,
y A r i s t ó b o l o : asi lo dice Fílodémo Epicúreo e n
el libro 1 0 . de su Catálogo de los Filósofos. Hasta
un.esclavo s u y o llamado Mus ^filosofó con é l , c o -
mo lo dice Mironiano en sus Capítulos históricos.*
Siendo enemigo suyo D i ó t i m o E s t o y c o , i o v u l n e r o
amarguisimamente , publicando con nombre de
Epicuro 5 0 Cartas impúdicas y escandalosas; c o -
mo también las referidas á C r i s í p o , ordenándolas
como si fuesen del mismo Epicuro. A u n P o s i d o -
nio E s t o y c o , N i c o l a o , Soción en la duodécima de
las intituladas Demonstr'aciones Diocleas, la qual ver-
sa sobre la carta 2 4 , y Dionisio Halicarnaseo
s o n sus perseguidores.
3 D i c e n que andaba con su madre girando
por las casúcas y habitaciones populares recitan-
do versos lustratorios: y que enseñó las prime-
DE DIÓGENES 1AERCIO. 3135
ras letras con su p a d r e , por un estipendio baxi-
simo. Q u e prostituyó á uno de sus hermanos:
y que él se servia de la Meretriz Leontio. Que
se arrogó los escritos de Demócrito acerca de
los átomos, y los de Aristípo acerca del deley-
te. Q u e no fue i n g e n u o , ni legitimo ciudadano,
como lo dicen T i m ó c r a t e s , y Herodoto en el
libro De la pubertad de Epicuro. Q u e en sus car-
tas aduló indignamente á M i t r e s , mayordomo de
L i s í m a c o , llamándolo Apolo y Rey. Q u e ensalzó
y aduló á Idomenéo, á H e r o d o t o , y á Timó-
crates que habían explicado sus dogmas, hasta en-v
tonces obscuros: y lo mismo hace en las cartas
á dicha L e o n t i o , por estas palabras: Ó Apolo Rey,
amado Leontillo, quan grande alegría y conmoción lle-
nó mi animo leyda tu pequeña carta 1 Y á Temis-
ta muger de L e o n t e o le d i c e : Estoy resuelto ¿ ir
corriendo á qualquiera parte que me llaméis vosotros
y Temista, caso que vosotros no vengáis á verme.
Q u e á P í t ó c l e s , que era m u y h e r m o s o , le d i c e :
Aqui estaré sentado esperando tu ingreso divino y
amable. Q u e en otra carta á Temista cree per-
suadirla , como dice T e o d o t o en el libro quarto
Contra Epicuro. Que escribía á otras muchas
a m i g a s , singularmente á Leontio á la qual ama-
ba M e t r o d o r o .
4 Q u e en su libro Del fin escribe asi: To cier-
tamente no tengo cosa alguna por buena excepto la
suavidad de los licores., los deleytes de Venus, las
T O M O II. Q.Q
306 XIBKO X.
'dulzuras que percibe el.oído ,. y las bellezas que goza
Id vista. N o menos Epicteto l o llama petulante
en el h a b l a r , y l o reprehende en extremo. T i -
mócrates hermano de M e t r o d o r o , y discípulo s u -
y o , después de haber abandonado su Escuela,
dice en sus libros De la alegría, que Epicuro v o -
mitaba dos veces al d i a , por los excesos del luxo
y m o l i c i e ; añadiendo que aun e'I apenas se habla
podido escapar de aquella Filosofía n o c t u r n a , y
secreto conventículo. Q u e Epicuro ignoró muchas
cosas acerca de la O r a c i ó n ; y muchas mas en el
gobierno de la vida. Q u e era t a n , miserable la
constitución de su cuerpo , que en muchos años
no pudojevantarse de la silla. Q u e cada dia g a s -
taba una mina en la mesa, como dice él mismo
en su carta á Leontio , y en las que escribió á
los Filósofos de Mítilene. Q u e á él y á M e t r o -
doro concurrían también las meretrices Marinarlo,
H é d i a , E r ó c i o , N i c í d i o y otras.
5 Q u e en sus 37 libros de Física dice m u -
chísimas cosas de e s t a s , y contradice en ellos á
muchísimos, singularmente á Nausifánes, hablan-
do a s i : Tuvo éste mas que ningún otro una jactan-
cia sofistica como que paria por la boca, semejante á
la mayor parte de los esclavos. Y que e n : sus car-
tas dice también de Nausifánes '.Estas cosas lo.
arrebataron al exceso de maldecirme y llamarse mi
maestro. Llamábalo ademas pulmón, iliterato, en-
gañoso, y bardaxa. Q u e á<los discípulos de P í a -
» E DIÓGENES tAEECIO. 307
ton los llamaba aduladores de Dionisio: al mismo
Platón le daba el epíteto de áureo; y á Alisto-
teles l o llamó un perdido, porque habiendo malgas-
tado todos sus haberes , tuvo que darse á la milicia}
y aun á vender medicamentos. Q u e á Protágoras
lo llamaba Faquín, escribiente de Demócrito,y hom-
bre que enseñaba á leer y escribir por los cortijos. Á
H e r á c l í t o , confundidor : á D e m ó c r i t o , Lerécrito :z
á A n t i d o r o , Sainidoro: á los C i r e n a i c o s , enemi-
gos de Grecia : á los D i a l é c t i c o s , demasiado envi-
diosos 1 y á P i r r o , indocto y sin educación alguna.
6 Pero todos estos ciertamente deliran; pues
h a y m u y bastantes que atestiguan la e q u a n i m i -
dad de este varón invicto para con todos : su
patria que lo honró con estatuas de bronce : sus
amigos que eran en tan gran numero que y a
n o cabían en las ciudades : todos sus discípulos,
atrahidos de sus dogmas como por Sirenas , ex-
cepto Metrodoro Stratonicense que se pasó á C a r -
neades , acaso porque le era gravosa su b e n i g -
nidad constante : la succesion de su Escuela , la
qual permanece sin interrupción de maestros á
discípulos , quando todas las otras han acabado:
su gran recogimiento y mucha gratitud á sus pa-
d r e s , beneficencia con sus hermanos y dulzura
con los criados (como consta en sus testamentos),
algunos de los quales estudiaron con e'l la Filoso-
1 Esto e s , cegato, ó cegajoso.
QQ 2
308 L I B R O X.
fia , y de c u y o numero fue el tan celebrado Mus
arriba nombrado.
7 Su piedad para con los D i o s e s , su amor á
la patria y el afecto de su animo son Imponde-
rables. Su extrema bondad y mansedumbre no lo
dexaron entrar en asuntos de gobierno. Afligida
la Grecia por las calamidades de los tiempos, siem-
pre se mantuvo en e l l a , excepto dos ó tres v e -
ces que pasó á diferentes lugares de la Jonía á
ver á sus amigos, que de todas partes concurrían
á visitarlo , y aun á quedarse con él en el jar-
din que habia comprado por ocho m i n a s , como
dice A p o l o d o r o . Vivían e s t o s , según escribe D i o -
cles en el libro tercero de su Excursión , de co-
mestibles sumamente baratos y simples; pues se con-
tentaban , dice , con una cotila 2
de vino común , y 3
qualquiera agua les servia de bebida. Epicuro no es-
tablecía la comunidad de bienes como Pitágoras,
el qual hacia comunes las cosas de los amigos.; pues
esto es de personas poco fieles, y entre éstas no
puede haber amistad. É l mismo escribe en sus
Cartas , que tenia lo suficiente con agua y pan baxo. Y
envíame , d i c e , queso citridiano para poder comer con y
mayor abundancia quando quisiere. T a l era la vida de
éste que dogmatizaba ser el deleyte el fin del h o m -
bre ; y de quien A t e n e o canta asi en un epigrama:
a La cotila contenia cerca 3 Qíhí'm , vinillo, como si
de media libra de agua , como d i x e r a , vino ordinario y vil.
y a d i x i m o s en o t r o l u g a r .
35E DIÓGENES LAEECIO. 309
Mortales , ó mortales 1
P o r lo peor lidiáis y mas nocivo.
U n insaciable lucro
Á guerras os despeña y contenciones.
C o r t o s hizo natura los espacios
D e la riqueza humana;
,Y del vano deseo los confines
Interminables son y desmedidos.
Esto decia el hijo de Neocles
Sabia y prudentemente,
Habídolo de boca de las Musas,
Ó de los sacros trípodes de Pítio.
Esto constará todavia más en adelante por sus
dogmas y palabras.
8 Diocles dice que de los antiguos tenia en
mucho á Anaxágoras ( n o obstante que le contra-
dice en algunas c o s a s ) , y á Archélao maestro
de Sócrates; y que exercitaba á sus discípulos has-
ta que aprendiesen de memoria sus escritos. A p o -
lodoro dice en las Crónicas , que sus maestros
fueron Lisifanes y Praxifanes; pero e'l no lo di-
ce , antes en la Carta d Euridico asegura fue dis-
cípulo de sí mismo. Y añade , que ni e'l ni Her-
maco dicen hubiese existido jamas el Filosofo L e u -
cipo , no obstante que A p o l o d o r o Epicúreo y
otros aseguran fue maestro de Demócrito. Y D e -
metrio de Magnesia dice que Epicuro fue discí-
pulo de Xenócrates.
9 Usa en cada cosa un Ienguage m u y propio
3 I O ¿ I B K O X.
y autorizado , al qual censura como demasiado
propio el Gramático Aristófanes. Efectivamente
era tan claro , que en el libro de la R e t ó r i c a na-
da inculca mas que la claridad en los Discursos.
E n las C a r t a s , en v e z de XaLÍpw (chairein) alegrarse
ó gozarse, ponia tu ^¡xírTíiv (euprattein) obrar bien;
y üTtm^aÁai cLpiorov (spoudaios zein aristón)
el vivir honestamente es óptimo. O t r o s dicen en la
Vida de Epicuro, que escribió un Directorio al Trí-
pode de Nausifánes, de quien afirman f u e discípu-
lo , como también que en Samos lo fue de Pan-
filo Platónico. Q u e empezó á filosofar de edad
de i 2 a ñ o s ; y que regentó la Escuela cerca de
3 2 . « N a c i ó , dice A p o l o d o r o en las Crónicas, el
«año tercero de la Olimpiada C I X . , siendo A r -
«conte Sosígenes, el dia 7 del mes Gamelion 4
,
«siete años después de muerto Platón. Á los 3 2
«de su edad tuvo Escuela en Mitilene y Latiip-
«saco , la que duró cinco años : después pasó á
« A t e n a s , donde murió el segundo de la O l i m -
«piada C X X V I I . siendo A r c o n t e Pitar a t o , ha-
«biendo v i v i d o 7 2 años. Sticcediole en la Escue-
•»ía Hermaco Mitileneo hijo de A g e m a r c o . "
10 Hermaco escribe en sus Cartas, que murió
de mal de piedra que le interceptó la o r i n a , el
dia 1 4 de la enfermedad. Y Hcrmípo dice suce-
dió su muerte habiendo entrado en un labro ó
4 Enero.
DE DIÓGENES LAERCIO. 3 11
baño de bronce lleno de agua c a l l e n t e , pedido
vino puro para b e b e r , y exhortado los amigos a
que se acordasen de sus dogmas. M i s versos á
él son e s t o s :
Á D i o s ; y recordaos de mis dogmas.
Esto dixo Epicuro á sus amigos
En su postrer aliento.
Metióse luego en el caliente labro :
Sorbió un poco de mero , y detras deste
Bebió las frias aguas del Letéo.
11 Esta fue la vida de tal varón : esta fue la
muerte. T e s t ó de esta manera : « D o y todo quanto
«tengo á A m i n o m a c o de Bate hijo de Eilocrates,
« y á Timócrates de Pótamo hijo de Demetrio,
« a l tenor de la donación hecha á entrambos en
«el M e t r ó o s
, con la condición que den el jar-
«din y sus pertenencias á Hermáco de Mitilene
«hijo de A g e m á r c o , á los que filosofan con él,
« y á los que Hermáco, dexáre succesores en la Es-
«cuela para filosofar alli. Y á fin de que p r o -
wcuren conservar perpetuamente en lo posible los
«que filosofan baxo de mí nombre c o n A m i n o -
«maco y Timócrates la Escuela que está en el
«jardín mismo , se lo entregó en depósito á ellos
« y á sus herederos del modo mas valedero y fir-
« m e , para que también ellos conserven el dicho
g V é a s e l a Nota 1 4 . ala Pida de Sócrates .pag. 103.
3ra LIBRO x.
«jardín del modo mismo que aquellos á quienes
«estos lo entregaren , como, á discípulos y succe-
«sores de mi Escuela y nombre.
12 « L a casa que tengo en Melíte la entre-
«garán A m i n o m a c o y Timocrates á Hermáco pa-
«ra habitarla durante su v i d a , y los que con e'l
«filosofen. D e las rentas que hagan los bienes
«que he dado á Aminomaco y á Timocrates, de
«acuerdo con Hermáco tomarán la parte que se
«pueda, y la invertirán en sacrificios por mí
«padre , madre y h e r m a n o s ; y por mí en e l
«día de mi nacimiento , que según costumbre, se
«celebra y a cada año en la primera decena de
«Gamelion, Y también se empleará en gastos de
«ios .-confilosofantes que concurran el dia 20 6
de
«cada mes , que está señalado para mi memoria
« y la de Metrodoro. Celebrarán también el dia
«destinado á mis hermanos en el mes de Posidon,
«como y o he practicado; y el de Polieno--en el
«mes de Metagitnion.
13 «Cuidarán igualmente A m i n o m a c o y T í - :
«mocrates de Epicuro hijo de .Metrodoro y del
«hijo de Polieno , mientras estudian Filosofía y
reviven con Hermáco. Igual cuidado^ tendrán de
«la hija de M e t r o d o r o : la qual llegada á¡ la edad
«competente, la casarán con quien Hermáco elí-
6 Entiéndese mes lunar , ó clara Cicerón, lib. De finib.
el dia .20 de. ia luna, como d e - . <
DE DIOGENÉS XAERCIO. 313
«gíére ' de "los' que filosofan con e'l, siendo ella
«arreglada en costumbres , y obediente á H e r -
wmáco. Entonces Aminomaco y Timócrates les
«darán anualmente de mis rentas para su man-
«tenimiento lo que les pareciere bastante , con-
«sultandolo con Hermáco. Harán dueño á H e r -
«máco de las rentas para que cada cosa se haga
«por su dirección y consejo; puesto que ha e n -
«vejecido filosofando conmigo, y ha quedado
«director y principal de mis discípulos y Escue-
«la. L a dote que se dará á la muchacha y a nu-
«bil y llegada coyuntura de casarse, lo delibera-
«rán Aminomaco y Timócrates, tomándola de
?>los bienes, y con acuerdo de Hermáco.
14 «'Cuidarán asi mismo de Nicanor según
« y o lo he practicado, para que quantos han fi-
«losofado conmigo , puesto sus bienes en uso
«propio de todos nosotros, y dándonos prueba
«de un sumo y estrecho amor han querido en-
«vejecer con nosotros en la Eilosofia, nada les
«falte de lo necesario en quanto mis facultades
«alcancen. Entregarán todos mis libros á Hermá-
«co. Si este muriese antes que los hijos de M e -
«trodoro lleguen á la edad a d u l t a , A m i n o m a c o
« y Timócrates les darán , siendo ellos de vida ar-
«reglada , lo que de mis bienes les parezca nece-
« s a r i o , atendido el alcance de la herencia. Y en
« s u m a , tomarán á su cuidado el que se hagan
«debidamente todas las demás cosas como quedan
T O M O . II. RR
314 L I B R O X.
«ordenadas. D e mis esclavos d o y libertad á M u s ,
»á Nicias y á L i c ó n : como también la d o y á
«Fedrilla mi esclava."
" 15 Estando y a para morir escribió á Idome-
néo la carta siguiente : Hallándonos en el feliz, y
ultimo dia de vicia y aun ya muriendo, os escribi-
mos asi: Tanto es el dolor que nos causan la estran-
garia y disenteria, que parece no puede ya ser ma-
yor su veemencia. No obstante, se compensa de algún
modo con la recordación de nuestros inventos y racio-
cinios. Tú, como es razón, por los testimonios de amor
á mí y á la Filosofía que me tienes dados desde tu
mocedad, tomarás á tu cargo el cuidado de los hijos
de Metrodoro. Hasta aqui su testamento. .
16 T u v o muchos y m u y sabios discípulos,
como Metrodoro ( A t e n e o , • T i m o c r á t e s , y S a n -
des) 7
Lampsaceno, el qual desde que lo c o n o -
ció jamas se apartó de é l , excepto seis meses que
estuvo en su c a s a , y se v o l v i ó luego. Fue M e -
trodoro hombre en todo b u e n o , como escribe
Epicuro en su testamento inserto arriba , y en
su Tercer Timocrátes. Siendo tal como e r a , caso á
su hermana Batide con Idomenéo; y recibió en
concubina a la meretriz A t t i c a Leontio. Era cons-
tantísimo de animo contra las adversidades y
7 L a s palabras puestas e n - p r u e b a G a s e n d o e n l a Vida de
tre paréntesis y claudatur son Epicuro ; y lo conocerá qual-
cier.tamente e x p u r i a s , i n t e r c a l a - quiera p o r lo q u e se sigue,
das p o r a l g ú n s e m i d o c t o , como
DE DIÓGENES 1AERCI0. 31 J
contra la misma m u e r t e , según dice Epicuro en
el Primer Metrodoro. Dicen que murió siete años
antes que a q u e l , á los 53 de su edad. E n efec-
to , Epicuro mismo e n el testamento puesto ar-
riba lo supone y a m u e r t o , encargando encareci-
damente el cuidado de sus hijos. T u v o M e t r o d o -
r o en su compañía á su arriba dicho hermano
Timocrates. L o s libros que escribió. Metrodoro
s o n : Á los Médicos, tres l i b r o s : De los sentidos,
á Timocrates : De la magnanimidad,: De la enfer-
medad de Epicuro: Contra 8
los Dialécticos : Contra,
los Sofistas, nueve libros : Aparato para la sabidu-
ría: De la transmutación: De la riqueza : Contra
Demócrito: De la nobleza.
17 Fue también discípulo s u y o Políeno de
Lampsaco, hijo de A t e n o d o r o , hombre benigno y
a m a b l e , como lo llamó Filodemo. L o fue i g u a l -
mente su Succesor Hermáco Mitileneo ( h i j o d e
A g e m a r c o , hombre p o b r e ) , el qual al principio
seguía la Oratoria. D e e'ste quedan excelentes l i -
b r o s , que son estos : 2 2 Cartas acerca de. Empe-
docles : De las Matemáticas, contra Platón y c o n -
tra Aristóteles. M u r i ó en casa de Lisias este va*
r o n ilustre. T a m b i é n lo fueron Leonte'o L a m p -
saceno y su muger T e m i s t a , á la qual escribió
Epicuro. Fueronlo asi mismo C o l o t e s , e' Idome-
ne'o, también Lampsacenos.
8 P f « p u e d e s e r á, c o m o a n t e s , A los Médicos, A Timocrates.
RR 2
316 IIBUO x.
18 Estos fueron los, discípulos mas ilustres de
E p i c u r o ; á los quales se añaden Polistrato succe-
sor de Hermaco ( á e'ste succedio Dionisio , y á
Dionisio, Basílides) , A p o l o d o r o el apellidado
KjTTroTÜpctvvoí (cepotyrannos) 9
, que también fue
ce'lebre, habiendo escrito mas de 500 l i b r o s : los
dos Tolomeos Alexandrinos el negro y el blanco*
Zenón S i d o n i ó , oyente también de A p o l o d o r o ,
hombre que escribió m u c h o : Demetrio el cogno^
minado Lacón: Diógenes Tarsense, que escribió,.
Escuelas selectas 1 0
: Orion finalmente, y otros, á
quienes los verdaderos Epicúreos llaman Sofistas..
Hubo además otros tres Epicúreos, uno hijo de
Leontéo y Temista , otro natural de Magnesia-,
y otro, que fue Gladiator.
ip Epicuro escribió muchísimos libros, tanto
que superó á todos en esto ; pues sus volúme-
nes son hasta 300: y por defuera ninguno tiene
otro titulo que , Estas son palabras de Epicuro.
A n d u v o Crisípo celoso de e'I en los muchos es-
critos , como lo dice Carneades llamándolo Pará-
sito de los libros de Epicuro; porque quando este
escribía a l g o , luego salía Crisípo con o t r o escri-
to igual. Por esta razón escribió repetidas veces
una misma c o s a , no reviendo lo escrito antes, y
hacinando especies apresuradamente sin corrección
p Como si dixeta, horti-ty- 10 Eran anotaciones , esco-
rannus. • líos , ú observaciones selectas.:
DE DIÓGENES ZAERCI0. 317
alguna. Son también tantas las citaciones y pa-
sages de autores que i n c l u y e en sus o b r a s , que
hay libros enteros que no contienen otra cosa:
lo que también hallamos en Z e n ó n y en A r i s -
tóteles.
20 T a n t o s pues y tan grandes son como he
d i c h o los libros de E p i c u r o : pero los mas im-
portantes son estos : 37 libros De la naturaleza:
De los átomos y Del vacuo: Del amor: Epítome de
los escritos contra los Físicos: Dudas contra los Me-
garicos : Sentencias selectas : De las Sectas: De las
plantas : Del Fin: Del Criterio ¿Regla: Cher ede-
ma ó de los Dioses : De la santidad ó Hegesianax ;
quatro libros De las Vidas : De las obras justas.
Neocles, á Temista : Convite: Euriloco : Á Metro-
doro : De la vista: Del ángulo del atcmo : Del tac-
to: Del hado: Opiniones acerca de las pasiones, á/Ti-
m o c r á t e s : Pronostico: Exhortatorio: De las image-
genes. mentales : De la fantasía : Aristobolo : De la
Música: De la justicia y demás virtudes: De los do-
nes y gracia : 11
Polimedes : Timocrátes, tres l i b r o s :
Metrodoro, cinco : Antidoro : d o s : Opiniones acerca
de las enfermedades, á M i t r e : Calistolas : Del Rey-
no : Anaxímenes: Epístolas.
21 Procuraré dar u n sumario de los dogmas
y opiniones contenidas en estos l i b r o s , trayen-
d o tres Cartas s u y a s , en las quales comprehende
ii Esto e s , del favor conseguido por dones y regalos.
3 í8 tlBRO X.
toda su Filosofía. Pondré también sus sentencias
e s c o g i d a s , y otras cosas que parezcan dignas d e
n o t a r , á fin de que sepas quan gran varón fue
este en todo , si es que y o s o y capaz de j u z -
garlo. L a C a r t a primera la escribe á Herodoto;
y es acerca de las cosas naturales: la segunda á
P i t ó e l e s , y trata de los cuerpos celestes 1 8
j y
la tercera á M e n e c e o , en la qual se contienen
las cosas necesarias á la vida. Comenzare' pues
por la p r i m e r a , luego después de haber dicho
alguna cosa sobre la división de la Filosofía se-
gún su sentencia.
- 22 D i v i d e la Filosofía en tres partes ó espe-
cies, canónica, fisica y moral. L a canónica c o n t i e -
ne el ingreso ó aparato á las operaciones; y la
da en el libro intitulado Canon. L a parte fisica
encierra toda la contemplación de la naturaleza;
y se halla en sus 37 libros De la naturaleza, y
en sus Cartas por orden alfabético. Y la moral
trata de l á elección Y fuga; y se contiene en los
libros De las Vidas , 13
en las Cartas, y en e l l i -
b r o Del Fin. P e r o se ha acostumbrado poner la
canónica unida á la fisica, y la llaman criterio,
ia nif) ít«"íafí-íá>r , rérum su- losofia, c u y o extracto nos ha
Mimium. quedado en su tercera Carta.
13 Q u e arriba § . 20. dixo A s i , aunque e n los tres lugares
eran quatro. E n t i e n d o que en se traduce comunmente el
estos libros c o m p r e h e n d i a E p i - eiut De
} las vidas,no dudo p u e -
curo l a p a r t e m o r a l d e su F i - d e tt&dachse,Del f?¡ódo de vida.
DE DIÓGENES IAERCIO. 319
principio y parte elemental ó instítutiva. Á la par-
te física la i n t i t u l a n , . D * la generacione y corrup-
ción, y, De la naturaleza. Y á la m o r a l , Zte -las-
cosas elegibles y evitables, De las Vidas , y Del Fin.
23 Reprueban la Dialéctica como superfiua;
pues en qualquiera cosas les basta á los Físicos
entender los nombres. Y Epicuro dice en su Ca-
non, que los criterios de la verdad son los sen-
tidos , las anticipaciones, y las pasiones ; pero
los Epicúreos añaden las accesiones fantásticas de
la mente; bien que el mismo Epicuro dice esto
en el Epítome á Herodoto, y en las Sentencias es-
cogidas : « T o d o sentido , dice \, es i r r a c i o n a l , e'
«incapaz de memoria alguna; pues ni q u e se mue-
« v a por sí m i s m o , ni que sea movido por otro,
«puede añadir ni quitar cosa alguna. Tampoco
« h a y quien pueda reconvenirlos : nó un sentido
«homogéneo á otro h o m o g é n e o , p o r ser iguales
«en fuerzas: nó u n sentido heterogéneo á otro
« h e t e r o g é n e o , por no ser juezes de unas mismas
« c o s a s : ni tampoco un sentido á otro sentido;
«pues los tenemos unidos todos. N i aun la r a -
n z ó n puede reconvenirlos 5 pues toda razón pen-
«de de los sentidos , y la verdad de estos se con-
«firma por la certidumbre de. las sensaciones.
«Efectivamente, tanto subsiste en nosotros el ver
« y o í r , como el sentir dolor. A s í que las cosas
.«inciertas se notan por los signos de las eviden-
«tes. A u n las operaciones del entendimiento d i -
3 2 0 1 I B R 0 X.
«manan todas de los sentidos , y a por ínciden-
« c i a , y a por analogía, y a por semejanza, y y a
«por complicación I 4
; contribuyendo también a 1-
» g o el raciocinio. L o s fantasmas 1 5
de los m a *
«niaticos , y los que tenemos en sueños son ver-
d a d e r o s y reales, puesto que m u e v e n ; y l o que
« n o e s , no mueve."
24 A la anticipación la entienden como c o m -
prehension, opinión r e c t a , cogítacion 1 6
, ó co-
mo un general conocimiento i n n a t o , esto e s ; la
reminiscencia de lo que hemos visto muchas v e -
ces; V . g . : tal como esto es el hombre; pues lue-
g o que pronunciamos hombre, al punto por a n -
ticipación conocemos su forma 1 7
, güiandonos
los sentidos. A s i que qualquiera cosa , luego
que se le sabe el nombre, y a está manifiesta: y
ciertamente no inquiriríamos lo que inquirimos
si antes no lo conociésemos, v . g. quando deci-
mos, lo que allá lexos se divisa es caballo ó buey \
Para esto es menester tener anticipadamente co^
nocimiento de la forma del caballo y del buey;
pues no nombraríamos una cosa no habiendo
aprehendido con anticipación su figura. L u e g o las
anticipaciones son evidentes. También lo opina-
ble pende de alguna cosa antes manifiesta , á la
14. «riíríw/r. que tengo formado de los l e c -
1 g $*rlK<7ft«.~¡K. t o r e s , m e alienta en estas ma-
l í U s o esta v o z puramente terias á desestimar el sobrecejo
latina para expresar mejor la d e los p u r i s t a s .
griega «»'*'. E l buen concepto 17 Tú™.
DE DIOGEKES LAERCIO. 3 2 X
qtíal referimos lo que hablamos; V. g. diciendos
De donde sabemos si esto es hombre . 2
2y Á la opinión la llaman también conjetu-
r a , ó existimaclon; y dicen que es verdadera ó
falsa: á s a b e r , si la atestigua alguna p r u e b a , 6
bien si no h a y testimonio que la r e f u t e , es v e r -
d a d e r a : y si no h a y prueba que la asevere, ó
la h a y que la r e f u t e , es falsa. D e aqui se i n t r o -
duxo la v o z permaneciente; y. g . , permanecer cer-
ca y acercarse á la torre, y observar quál aparece de
cerca. ,
26 Dicen que las pasiones son d o s , deleyte y
dolor, las quales residen en todos los animalesí
una es domestica ó propia : la otra es agena; y
por ellas se juzgan las elecciones y fugas. Q u e las
questiones unas son de cosas , y otras de solo
nombre ó v o z . Hasta aqui de la división y cri-
terio sumariamente. A h o r a vamos á la C a r t a .
Epicuro d Herodoto: gozarse.
27 Para los que no puedan , ó Herodoto,
Indagar cada cosa de por sí d e las que he escri-
to acerca de la naturaleza , ni estudiar libros v o -
luminosos , hago este resumen de todo ello , á fin
de darles un entero y absoluto memorial de mis
opiniones , y de que puedan en qualquiera tiempo
valerse de él en las cosas mas importantes , caso
que se dediquen a l a contemplación de la natura-
TOMO 11. ss
3 2 2
..... r i B R o x.
leza. A u n los aprovechados en el estudio del uni-
verso deben esculpir; en la memoria una imagen
elemental de todo K pues mas necesitamos de u n
promtuario g e n e r a l , . y memorial abreviado ,. que
d é l a s cosas en particular. Entraremos pues en él,,
y lo encomendaremos repetidas veces á la memo-
ria , para que quando emprendamos la conside-
ración de cosas importantes concebidas antes, é
impresas en la memoria las imágenes ó elemen-
tos generales % hallemos también, exactamente las
particulares. L o primero y principal en un apro-
vechado es. poder usar diestramente de su discur-
so quando.se ofrezca , tanto en los compendios
simples y elementales, quanto en la contempla-
ción de las voces. Ello es , que n o es posible se-
pa la inmensa muchedumbre de las cosas en gene-
ral quien no sabe reducir a pocas palabras to-
da ¿U; serie- y quanto se halle tratado antes par-
ticularmente. Por l o . qual siendo útil á quantos
.se dedican á la Fisiología este método de escri-
bir , y amonestado muchas veces a execútarlo por
los Fisicps singularmente los dados á esta tran-
-, quilidad de vida , conviene formar este tal qual
compendio, de los primeros elementos de las opi-
. niones..
2 8 Primeramente p u e s , ó H e r o d o t o , . convie-
ne entender el significado de las voces ,, para que
con relación á él podamos juzgar d e las" cosas,
y a o p i n e m o s , y a inquiramos , ó y a d u d e m o s , á
DE DIO GENES LAEECIO. 323
-fia. de que no resulte u n proceso en Infinito an-
dando las cosas vagas é irresolutas', y rio este-
mos solo con lo v a n o de las "voces. Es pues nece-
sario lo primero atender á la noción d e cada pa-
labra ; y y a nada necesita de demonstracion; pues
tendremos lo i n q u i r i d o , lo dudado , y lo opina-
do sobre que' nos aprovechemos. Ó bien conviene
observar todas las cosas según los sentidos, y sim-
plemente según las accesiones y a del entendi-
miento , y a de qualquiera criterio. En el mismo
grado se hallan las pasiones; con lo qual tenemos
p o r donde notar lo permanente y l o cierto I S
.
29 Conocidas estas cosas, conviene y a ver las
ocultas. Será lo primero, que nada se hace de na-
da ó de lo que no existe ; pues de lo contrario
todo nacerla de rodo sin necesitar de semillas.
Y si lo que se corrompe no pasara á ser otra c o -
sa , sino á la nó existencia, y a todo se hubiera
acabado. P e r o el universo siempre fue tal qiial es
h o y , tal será siempre, y nada hay en qué se
convierta ; pues fuera del mismo universo nada
h a y á qué pueda pasar y en qué pueda hacer
mudanza. Esto y a lo dixe al principio del Ento-
rne mayor , y en el primero de los libres De la
naturaleza. El universo es cuerpo ; y que h a y
cuerpos en todo lo atestigua el sentido , estii-
. 18 L e o i » * » ' , por í M » r que d o el parecer de Kühnio.
tiene el t e x t o común , siguien-
SS 2
3 4 2
tiBno x.
bando en el qual , es fuerza concluir de lo ocul-
t o por medio del raciocinio , como dixe antes.
Si no hubiese el que llamamos vacuo , el lugar,
y la naturaleza intocable 1 9
, no tendrían los
cuerpos adonde estuviesen , ni por donde se m o -
viesen ,. como es claro se mueven. Fuera de esto,
nada puede entenderse ni aun por imaginación,
comprehensivamente, ó análogamente á lo compre-
hensible , como que está recibido p o r todas las
naturalezas, y no como que se llaman sequé-
las y efectos de ello. «Esto mismo dice en el li-
«bro primero De la naturaleza, en el 1 4 . 0
, en el
» l y . , y en el Epítome grande?
0 2 0
30 D e los cuerpos unos son concreciones, y
otros son cuerpos simples de que las concrecio-
nes se forman. Son estos indivisibles é inmutar
b l e s , puesto que no pueden pasar todos á la nó
existencia , antes bien perseveran firmes quando
se disuelven los compuestos , siendo llenos 2 1
por
naturaleza, y no tienen en qué ni cómo se d i -
suelvan. A s i , los principios de las cosas preci-
samente son las naturalezas de estos cuerpos áto-
mos ó indivisibles. A u n el universo es infinito é
ilimitado : porque lo que es limitado tiene tér-
ip ítufí. t r e las p a l a b r a s d e E p i c u r o . Y o
20 Este ultimo periodo' es p r o c u r a r é i n d i c a r l o s c o n dos c e -
de Laercio ; y tendrá el lector mas á la m a r g e n ,
q u e sufrir otros m u c h o s que v a .41 V\íp t como si dixera,
intercalando fastidiosamente e n - compactos, sólidos, y sin poros.
3>B D I O G E N E S ¿AERCIO. 3-25
mino u extremo: el extremo se míra por causa
de o t r o : a s í , lo que no tiene extremo tampoco
tiene fin j lo que no tiene fin es infinito y
nó- limitado. El universo es infinito , y a por la
muchedumbre de estos cuerpos-, y a por la mag-^
nitud del vacuo : porque si el vacuo fuese infi-
nito y los cuerpos finitos , nunca estos cuerpos
reposarían , sino que andarían dispersos-por el
vacuo infinito , no teniendo quien los fixase y
comprimiese en sus choques y percusiones. Si el
vacuo fuese finito y los cuerpos infinitos , n o
tendrían estos cuerpos infinitos adonde estar.
31 M á s : estos cuerpos indivisibles y llenos de
los quales se forman las concreciones y en los
quales se d i s u e l v e n , son incomprehensibles ó i n -
capaces de ser circunscritos, por la variedad de
sus figuras; pues no es posible que la gran di-
ferencia de estas mismas figuras conste de átomos
comprehendidos. Y más , que cada figura contie-
ne simplemente infinitos átomos ; aunque en las
diferencias ó variedades no s o ^ simplemente i n -
finitos , sino solo incomprehensibles; «pues , c o -
mo dice mas a b a x o , no hay división en infinito.
«Dice esto porque sus cantidades se mudan : sí
« n o es que alguno las eche simplemente al infi-
« t o aun en quanto á las magnitudes."
32 L o s átomos se mueven continuamente 2 a
. »Y
mas abaxo d i c e , que se mueven con igual cele-
. a» »v»x«t, crebré, frequenter.
326 LIBRO X.
ridad de m o v i m i e n t o , prestándoles el vacuo per*
petuamente semejante viage tanto á los levísimos
quanto á los gravísimos. Q u e u n o s están m u y dis-
tantes entre s u otros retienen su trepidación quan-
d o están inclinados á c o m p l i c a r s e , ó son corro-
borados 2 3
por l o s complicabas. L a naturaleza
del Vacuo q u e separa cada átomo es quien obra
esto , y a que no puede darles firmeza. L a solidez
que ellos tienen causa su trepidación y movimien-
t o , á efectos de la colisión. Q u e estos átomos no
tienen p r i n c i p i o , supuesto que ellos y el vacuo
son causa de t o d o . " Dice también mas adelante:,
» Q u e los átomos no tienen ninguna qualidad, ex-
cepto la figura , l a magnitud y la gravedad." Y en
el libro décimo de sus Elementos 6 Instituciones
afirma: « Q u e el color de los átomos se cambia
según la variedad de sus p o s i c i o n e s : como tam-
bién q u e acerca de ellos no se trata de magnitud
propiamente t a l 4 4
, puesto que el átomo nunca se
percibió por los sentidos." Esta v o z , quando se
recuerda todo e s t o , envia á la mente un tipo ó
imagen idónea de la naturaleza de las cosas.
- 33 H a y infinitos mundos , sean semejantes ó
desemejantes; pues siendo los átomos infinitos,
como poco ha demostramos, son también llevados
a3 r~ltyKi'}¡i>r*i p u e d e s i g n i f i - Kühnio tríduce nonquíevisniag'
}
car, cubiertos. nituclo sub sensum cadens; l o
34 A s i t r a d u z c o las p a l a b r a s qual milita contra Derriócrito
*8r- "í« /«trf9«t > » fitKi •'••jrjfí *i~[íi, q u e a d m i t i ó á t o m o s sensibles.
DE DIÓGENES LAERCIO. 3 7
2
rémotísfmamente. N i los átomos (de<los quales se
h i z o ó se pudo hacer el. m u n d o ) quedaron a b -
sumídos en un mundo ni en infinitos : en se-
mejantes á e'ste , ó e n desemejantes. A s i , no hay,
cosa que impida la infinidad de mundos. Aun
los tipos ó imágenes son semejantes en figura á
los sólidos y firmes, no obstante que su peque-
nez dista mucho de lo- perceptible y aparente.
N i estas separaciones ó apartamientos pueden no
•hacerse en lugar circumscrito , ni la aptitud no
proceder de la operación de los vacuos y p e q u e -
neces ; ni los efluvios dexar de conservar en ade-
lante la situación .y base que tienen e n los s ó -
lidos.." Á estos tipos los llamamos imágenes. A s i
mismo ,. este Uevamiento. hecho por. el vacuo sin
c h o q u e alguno c o n otras cosas , es tan v e l o z , que
corre u n a longitud incomprehensible por grande,
sen u n - p u n t o indivisible de tiempo ;, pues igual
lentitud y velocidad reciben con la repercusión y
l a nó repercusión. N i por eso e l cuerpo que es
' llevado hacía baxo llega á muchos: lugares, i g u a l -
mente según los tiempos que especulamos por la
razón , pues esto es incomprehensible; y e'l.viene
juntamente en tiempo sensible de qualquicra pa-
rage del infinito 5 pero no viene de aquel de quien
concebimos es hecho el Uevamiento. L o mismo
sucederá á la repercusión, aunque mientras tanto
dexeraos sin interrupción lo breve del Uevamiento.
34 Es útil poseer este principio ó sea elemen-
328 X I B R O X.
to , por razón que las imágenes buenas y prove-*
chosas usan de las mas extremadas tenuidades.:
Tampoco se les opone ninguna cosa aparente , y
por eso tienen una velocidad extrema ,' siéndo-
les proporcionado y conmensurable todo poro ó
conducto. A d e m a s , que á su infinito nada ó p o -
cas cosas h a y que causen obstáculo , quando á l o
mucho e infinito siempre h a y quien obste. A ñ á d e -
s e , que la producción de las imágenes se hace t a a
velozmente como el pensamiento. E l fluxo de
efluvios de la superficie de los cuerpos es conti-
nuo , y desconocido de los sentidos , por la ple-
nitud opuesta que guarda en el sólido la situa-
ción y orden de los átomos por mucho tiempo;
si bien alguna v e z está confusa. Las congresiones
en el contenido ó circumscrito son v e l o c e s , p o r
no ser necesario que la plenitud se haga según
la profundidad: y h a y algunos otros modos que
producen estas naturalezas : ni cosa alguna de
estas relucta á los sentidos si atiende uno á c ó -
mo las imágenes producen las operaciones q u a n -
do de las cosas externas remiten á nosotros las-
simpatías ó sea correspondencias.
35 Conviene pues j u z g a r , que quando entra
alguna cosa externa en n o s o t r o s , vemos sus f o r -
mas y las percibimos con la mente. N i ias co-
sas externas pueden descubrirnos su naturaleza,
su color y su figura de otro modo que por el
ayre que medía entre nosotros y ellas : ó bien
DE DIOGENES LAERCIO. 329,
por los r a y o s , , -Jó por quálesquiera emisiones ó
efluvios que de nosotros parten á ellas. A s i que
nosotros vemos viniendo de las cosas á nosotros
ciertos tipos ó Imágenes de los colores y formas
semejantes, arregladas á una proporcionada m a g -
n i t u d , y entrándonos brevisimamente en la vista
ó en el entendimiento. Después , quando volve-í
mos la fantasía por la misma causa de uno y con-
tinuo , y conservamos la simpatía del sujeto se-
g ú n la conmesurada fixacion nacida de allí y de
la plasmacion de los átomos según la profundi-
dad en el sólido , y la imaginación que conce-
bímos claramente p o r el entendimiento ó por
los órganos sensorios., sean de forma , sean -de
accideates 5 esta es la forma del s ó l i d o , engendra-
da según la densidad sobrevenida , ó sea el vestí-;
g í o remanente de la imagen.
36 E n lo que opinamos h a y siempre falsedad
y error quando por testimonio no se confirma,
ó por testimonio se refuta: y no atestiguado des-
pués según el movimiento que persevera en n o -
sotros de la accesión fantástica ó imaginaria, por
medio de c u y a separación se comete el engaño.
L a semejanza de los fantasmas recibidos como
Imágenes, y a sea en sueños, y a por qualesquie-
ra otras accepciones de la m e n t e , y a por los de-
mas sentidos., no estarían adonde están , ni se
llamarían verdaderas si no fuesen a l g o , á saber,
aquello á que nos dirigimos ó arrojamos. N i ha-
TOMO 11. TT.
33° L I B R O X.
bria error si no recibiésemos también algún otro
movimiento en nosotros mismos, unido s í , pero
que tiene intervalo.. Según este movimiento uni-
do (bien, que con i n t e r v a l o ) á la accesión fan-
tástica , si no se confirma con testimonio , ó sí
eon testimonio se contradice , se h a c e la false-
dad ó mentira : p e r o si se confirma con testi-
monio , ó con testimonio no se r e f u t a , se hace
la verdad* Importa pues mucho retener esta o p i -
nión , á fin de q u e ni se borren los criterios acer-
ca délas, operaciones,,ni el error confirmado i g u a l -
mente lo perturbe todo.
37 La audición se hace siendo llevado a l g u a
viento de voz: ó de ruido , que de algún m o -
do prepare la pasión acústica ó auditiva. Esta
efusión se esparce en partículas de igual mole,
que conservan consigo cierta mutua simpatía,
unidad y virtud propia , la qual penetra hasta
donde se envían ó d i r i g e n , y que por lo r e g u -
lar es causa de que el otro sienta ó perciba. P e -
ro si n ó , prepara por lo menos lo externo so-
l a m e n t e , pues sin dimanar de allí alguna simpa-,
t í a , ciertamente no se haría semejante percepción.
A s i que no conviene creer que es el ayre quien
recibe la impresión de la v o z ( ó de otras cosas)
que v i e n e ; pues sufrirá muchos defectos en el
padecer esto por ella : sino que la percusión que
nos da la v o z despedida se hace por ciertas par-
tículas ó moléculas de la efusión aérea capaces de
DE DIÓGENES LAERCIO. 33 r
o b r a r l a , la qual nos prepara la pasión acústica.
L o mismo es del olfato que de la audición; pues
nunca operaría esta pasión si n o hubiera ciertas
moléculas dimanadas de las cosas conmensura-
das á mover el órgano sensorio. A l g u n a s de ellas
andan perturbada e' impropiamente: otras ordena-
da y propiamente.
38 Se ha de suponer que los átomos no t r a -
hen qualidad alguna de quanto aparece., excepto
la figura, g r a v e d a d , m a g n i t u d , y demás cosas
que necesariamente se siguen á la figura : ! ¿ s
; pues
toda qualidad se muda : pero los átomos n o sé
m u d a n , porque es preciso que en las disolucio-
nes de los concretos quede alguna cosa solida é
indisoluble, la qual no se mude en lo que n o
e s , ni de aquello que no e s , sino según la .trans-
posición , en m u c h a s , y en algunas según l a ac-
cesión y retrocesión. A s i que es preciso que las
inmutables sean i n c o r r u p t i b l e s , y no tengan na-
turaleza de cosa m u d a b l e , sino corpúsculos y fi-
guraciones propias. Es necesario pues que per-
manezcan. Y en las cosas que en nosotros v o l u n -
tariamente se transforman , se recibe la figura
que en ellos permanece: pero las qualidades que
no están en lo que se m u d a , no quedan con ella»
sino que de todo el cuerpo se aniquilan y des-
truyen. Pueden pues las cosas que restan hacer
ag Meibomio dice q u e e l color es una d e é s t a s .
TT 2
3:3-2 LIBRO: X,
suficientemente diversas concreciones; y a quedes
preciso queden algunas c o s a s , y nó todas paren
en el no ser.
39 N o se ha de creer que en los átomos h a y
magnitud, absoluta 2 6
; pues acaso lo que aparece,
podria atestiguar lo contrario, sino que h a y cier-
tas mutaciones en las magnitudes. Siendo esto asi,
se podra mejor dar razón, de las cosas que se ha-
cen según las pasiones y sentidos.. El tener los;
átomos magnitud absoluta ó sensible 2 r
, de na-
da serviria á las diferencias de las qualidades.!
A d e m a s , que si la t u v i e r a n , los. átomos se nos
presentarían visibles: lo qual no vemos acontez-
c a ; ni podemos concebir cómo, pueda el: átomo
hacerse visible. Añádese á esto , que no se debe
juzgar que en un cuerpo finito haya infinitos
corpúsculos y de qualquiera tamaño. Y a s i , no
solo se debe quitar la sección ó división en i n -
finito de mayor en. menor, ( á fin.de no debilitar
todas, las c o s a s y luego nos, veamos obligados
con la compresión á extenderlas , como se hace
con la compresión de muchos corpúsculos agrer
gados) sino que ni. se ha de tener por. dable la
transición de las cosas finitas en infinitas,, aun
de mayor á menor. N i tampoco luego que se di-
ce que una cosa tiene Infinitos corpúsculos ó
aó" Como en la Nota 24. dicha Nota 44.
47 También agui como en
DE DIÓGENES XAERCIO. 333
de quaiesquíera tamaños , se puede entender cla-
ramente cómo esta magnitud pueda ser también
finita; pues quando los corpúsculos tienen quan-
tidad c i e r t a , es evidente que no son infinitos: y
al c o n t r a r i o , siendo ellos de magnitud determi-
nada, lo sería también la magnitud m i s m a , sien-
do así que su extremidad es de tenuidad infini-
ta 2 8
. Y si esta extremidad no se ve por sí mis-
m a , no h a y modo de entender l a que desde ella
se s i g u e : y siguiendo así en adelante, será fuer-
za proceder en infinito con la mente.
40 Débese también considerar en. lo miní-<
mo 2 9
que h a y en el sentido r que ni es tal c o -
mo lo que tiene mutaciones, ni tampoco del t o -
d o desemejante; sino que tiene algo de común
con las. digresiones : pero no tiene intervalo de
partes. Y quando por la semejanza, de comunión
creemos haber comprehendido algo de e'l, pres-
cindiendo de una y otra parte, precisamente h e -
mos d e incidir en igualdad. L u e g o contemplamos
a8 L u c r e c i o , lib. 1. v . ¡¡93. Nec prorsum inrebus Mínimum
dice: consistere quicquam:
Tum porro, quoniam extremum Cum vidéamus id extremum cu-
cujusque cacumen jusque cacumen
Corporis est aliquod- nostri quod Esse , quod ad sensus nostros
cerneré'sensus Mínimum.esse videtur,
Jam nequeunt , id nimirum si- Conjicere ut possis ex boc, quod
ne partibus extat, cerneré non quis
JEt mínima constat; natura... Extremum quod habent, Mini-
39 L u c r e c i o , lib. i . v . 749- mum consistere rebus.
334 L I B R O X.
estas cosas comenzando de lo p r i m e r o : y nó en
sí mismo , ni porque une partes á partes; sino
en la propiedad de e'stas, la qual mide sus m a g -
nitudes , mucho las grandes ., y poco las peque-
ñas. Por esta analogía se ha de juzgar el uso de
ia pequenez ó mínimo del átomo j pues consta
que en pequenez se diferencia de l o que vemos
por el sentido: pero usa de la misma analogía.:
,Y que el átomo tenga magnitud por dicha ana-
logia lo hemos a r g ü i d o , dándole pequenez sola-
m e n t e , excluyendo la longitud. M á s : se ha de
j u z g a r , que las longitudes tienen sus confines
mínimos'., pero no c o n f u s o s , los quales por sí
mismos proporcionan dimensión á los átomos ma-
yores y menores, por la contemplación del ra-¡
ciocinío en las cosas visibles ; pues lo que tie-
nen de común con los i n m u t a b l e s , basta paral
llegar á perfeccionar lo que son hasta entonces.
41 L a conducción unida 3 0
de los que tienen
movimiento no puede hacerse : y de lo infinito,
sea supremo ó í n f i m o , no se ha de decir que
está arriba ó a'baxo; pues sabemos que si lo q u e
se entiende estar sobre la cabeza lo suponemos
procedente en infinito, nunca se nos manifestarás
ni lo que está debaxo de lo asi e n t e n d i d o , será
tampoco infinito á un mismo tiempo hacia ar-r
30 mM'(iTis, esto e s , el H e - á otro que no lo era.
v a r s e c o n s i g o l o q u e es movido,
DE DlÓGENES LAERCIO. 3 3"5*
riba y hacia baxo 5 pues esto no puede entender-
se. A s i que de la conducción ó progreso en i n -
finito, solo se ha de concebir una hacia arriba,
y otra hacia b a x o : aunque infinitas veces lo que
nosotros llevamos hacia l o que está sobre nues-
tra cabeza, llega á los pies de las cosas superio-
res, ó bien á las cabezas de las inferiores lo que
llevamos hacia baxo. C o n todo , el movimiento
universal opuesto-uno* á o t r o , , se entiende en i n -
finito^
42 Es también preciso tengan los átomos igual
velocidad quando son llevados por el vacuo sin
chocar con nadie 3 1
$ pues suponiendo, que nada
encuentran: que les obste , ni los graves corren
mas que los leves , ni los menores mas que los
m a y o r e s , teniendo todos su conducto conmen-
surado ó proporcionado 3 2
, y no hallando tam-
poco quien les impida n i el llevamiento ó m o -
vimiento superior,., ni el obliquo por los choques,
ni el inferior por los pesos propios- En quanto
uno retiene á o t r o , en tanto tendrá movimien-
to, unido á la mente é inteligencia, mientras que
nada se le oponga ó extrínsecamente , ó por el
propio peso,. ó por la fuerza del que choca. A u n
las concreciones, hechas no serán llevadas una mas
31 L u c r e c i o , Ub. 2. v. 238. concita ferri.
Omnia quapropter debent per 32 L u c r e c i o , lib. 2. v. 397.
inane quietum Singula per cujusque foramina
JEque , ponderibus non <equi$ per meare.
33^ XIBUO x.~
velozmente que o t r a , siendo los átomos iguales
en v e l o c i d a d , por ser llevados á Un lugar mis-i
mo los átomos de tales concreciones, y en tiem-
po indivisible. Pero si no van á un lugar mis-
mo , irán en tiempo considerado por la r a z ó n , sí
son ó nó frequéntes sus c h o q u e s ; hasta que la
misma continuación del llevamiento los sujete a
los sentidos.
45 L o que opinan juntamente acerca de lo:
i n v i s i b l e , á saber , que los tiempos que se h a n
de considerar por la razón deben tener movÍ-<
miento perenne, no es verdadero en nuestro
a s u m t o ; pues todo lo que se v e , ó lo que por
accesión recibe la inteligencia, es verdadero. D e s -
pués de todo es,to, conviene discurramos del al-¡
ma en orden á los sentidos y á las pasiones;
pues así tendremos una solidísima prueba de que
e l alma es cuerpo compuesto de partes tenuísi-
mas , difundido por toda la concreción ó con*
glo.ba.cion: pero m u y semejante á e s p í r i t u , que
tiene temperamento c a l i d o , de un modo parecí-
do á e'ste, de otro modo parecido á aquel. Erí
particular recibe muchas mutaciones por la te-¡
nuídad de sus partes, y aun por las partes mis-
mas : pero ella tiene mas simpatía con la concre-'
cion suya que con toda la restante. T o d o esto
lo declaran las fuerzas del alma, las pasiones, los
movimientos l i g e r o s , los pensamientos y demás
cosas, las quales si nos faltan, morimos..
DE DIÓGENES LAERCIO. 337
44 También se ha de tener por cierto que el
alma tiene rmicha causa en el s e n t i d o : pero no
la tendría sí en cierto m o d o no la cubriese to-
do lo demás del concreto. Y aunque este resto
del concreto le prepara esta c a u s a , y es partíci-
pe del evento mismo , no lo es sin embargo de
todos los que ella p o s e e : por lo q u a l , apartán-
dosele el a l m a , y a no tiene sentido ; pues e'l no
participaba en sí de aquella virtud., sino que la
naturaleza la preparó al o t r o , como engendrado
con e'l: lo qual executandolo por una virtud per-
fecta para con é l , y consumándolo luego según
el movimiento sensible sobrevenido, lo c o m u n i -
ca por un influxo común y simpatía j como dixe.
' A s i , aun coexistiendo el a l m a , quitada alguna
otra p a r t e , nunca queda el sentido entero 3 3
:
como también esta perecería juntamente disol-^
viéndose quien la c u b r e , y a sea todo , y a sea
alguna parte en quien resida la agudeza y efica-
cia del sentido. L o restante del concreto ó masa
que q u e d a , sea u n i d o , sea por partes, no tie-
ne sentido separada el a l m a ; pues á la natura-
leza de ésta pertenece una gran multitud de áto-
mos. Y asi, disuelta la concreción, se esparce y
difunde el a l m a , y no tiene ya las mismas fuer-
zas ni se mueve. Tampoco le queda el sentido;
porque no se puede entender que ella sienta sino
33 in«MHei»«* p o n e n M e i b o - wOmrí* q u e se leía comunmea—
mió y K ü h n i o ¿ en lugar d e «»«- te.
TOMO II. VV
33S riBno x.
es usando dichos movimientos en este compuesto,
quando j o que la cubre y contiene no es tal qual
es aquello en que existiendo tiene dichos mo-
vimientos.
45 «Todavía, dice esto mismo en otros luga-
« r e s ; y que el alma se compone de átomos su-
pinamente lisos y redondos 3 4
, muy diferentes
«de los del f u e g o y que lo que está, esparcido
«por lo demás del cuerpo es la parte, irracional
«de e l l a ; pero que la parte racional es la que
«reside en el p e c h o , como se manifiesta por el
«miedo y por el gozo.. Q u e el sueño se hace
«quando por el trabajo- padecen las partes del
«alma difundidas por toda la masa cprporea, por
«ser retenidas ó por divagar, y luego caen uní-
«das c o n las divagantes. Q u e el esperma se r e -
«coge de todos los cuerpos 3 5
:. y conviene n o -
«tar que no es i n c o r p ó r e o ; pues lo dice según
«la frequéncia del n o m b r e , y nó de lo. prime-
« r o que de el se entiende. Según e'I n o es inte-
«ligible lo incorpóreo sino en el v a c u o . Éste v a -
«cuo ni puede hacer ni padecer; sino que por
«sí solo da movimiento á los cuerpos. A s i , los
«que dicen que el alma es i n c o r p ó r e a , deliran;
«pues si fuera t a l , no podría hacer ni padecer:
«pero nosotros vemos prácticamente en el alma
«ambos efectos."
34 c\ftyy^u~\a\ur. d e que el c u e r p o h u m a n o cons-
3£ De todos los c o r p ú s c u l o s ta.
DE DIÓGENES 1AERCIO. 339
46* Q u í e n refiera i las pasiones y sentidos es-
tos raciocinios acerca del alma ., y tenga presen-
te lo que diximos al p r i n c i p i o , entenderá bas-
tante estar t o d o comprehendido en los tiempos,
de manera que pueda explicarse por partes con
toda seguridad y firmeza. Lo mismo se ha de
decir de las figuras,, los colores, las magnitudes,
las gravedades y demás cosas predicadas de los
cuerpos como propias de ellos y existentes en
t o d o s , á lo menos en los visibles ó e n los c o -
nocidos por los sentidos y que por sí mismos
no son naturalezas. Esto n o puede entenderse n i
como l o nó existente, ni como algunas cosas i n -
corpóreas existentes en el cuerpo , ni como par-
tículas de e'ste , sino como todo él cuerpo que
tiene umversalmente naturaleza eterna compues-
t a de todas estas c o s a s , ni puede ser conducido
sin ellas: como quando de los mismos corpuscur
los se forma una masa ó concreción mayor-, sea
de los primeros , ó de magnitudes de el t o d o , pe-
r o en algo menores > sino s o l o , c o m o digo., que
tiene de todos ellos su naturaleza eterna. T a m -
bién se ha de s a b e r , que todas estas cosas tie-
nen sus propias adiciones e' intermisiones , pero
siguiéndole la concreción, y no separándosele nun-
c a , sino aquélla q u e , según l a inteligencia c o n -
creta del c u e r p o , recibe el predicado. También
acontece muchas veces á los cuerpos él seguírse-
les lo que no es eterno n i incorpóreo aun en las
vvz
34° ' L I B R O X.
cosas invisibles. D é m a n e r a , que usando de este-
nombre según la común accepcion, manifestamos
que los accidentes ni tienen la naturaleza de el
t o d o á la qual llamamos cuerpo, tomada en con-
c r e t o , ni la de los que perpetuamente le siguen,
sin los quales no puede imaginarse cuerpo. Pero
según ciertas adiciones, siguiéndose el concreto,
nombramos cada cosa; y á veces la contempla-
mos quando-acaece cada u n a , aun no siguiéndose
perpetuamente los accidentes.
. 47 N i esta perspicuidad ó evidencia se ha de
expeler del e n t e , porque no tiene la naturaleza
d e el t o d o , á quien sobreviene a l g o , que tam-
bién llamamos cuerpo; ni la de los que siguen
eternamente, ni la de lo que se cree subsistir por
s í mismo. Esto no. se ha de entender acerca de
dichas c o s a s ni de las que suceden eternamente;
T
sino que aun los accidentes se han de tener t o -
dos por cuerpos según aparecen; y nó perpetua-
mente adjuntos ó siguientes: ni tampoco que ten-
gan por sí mismos orden de naturaleza ó subs-
tancia , sino que se ven conforme al modo que da
1
e l mismo sentido:
48 T a m b i é n se debe considerar m u c h o que
no se ha de inquirir el tiempo como inquirimos
las demás cosas en el sujeto-,, refiriéndonos á las
Anticipaciones 3 f i
que se ven en n o s o t r o s ; sino
35 Pfí^4«'», pranotionet, antkipationes.
DE DIÓGENES XAERCI0. 3.41
que se ha de raciocinar por el mismo efecto, se-
g ú n el' qual p r o n u n c i a m o s , mucho tiempo, ó paco
tiempo, teniendo esto y usándolo innata ó c o n -
genitamente. N i se han de ir cazando e n esto
ciertas locuciones como á mas hermosas,, sino usar
las que h a y establecidas, acerca de ello. N i pre-
dicar de e'l ninguna otra cosa como que es c o n -
substancial al idioma mismo. A l g u n o s lo execu-
tan a s i ; pero y o quiero se colija que. aqui solo
recogemos y medimos lo q u e es propio en nues-
t r o asumto: y esto no necesita demonstracion s i - r
no reflexión; pues á los dias y á las noches,. y.
aun á sus partes añadimos, tiempo. L o mismo ha-
cemos en las pasiones, en las tranquilidades, m o -
vimientos y reparos, entendiendo de nuevo algún
©tro evento propio de ello acerca de estas cosas^
según el qual nombramos el tiempo. «Estonio d i -
wce también en e l libro segundo De la naturaleza,
» y en e l Epítome grande.
49 «Después de lo referido sigue diciendo-:
que se ha de creer que los mundos fueron enr-
gendrados del infinito, según toda concreción fi-
nita semejante en densidad á las que vemos,
siendo todas estas discretas y separadas por sus
propias revoluciones mayores y menores ; y q u e
luego vuelven- á disolverse t o d a s , unas con bre-
vedad , otras con l e n t i t u d , padeciendo esto unas
por e'stas , y otras por aquellas," Es pues constan-
t e que dice ser, los mundos corruptibles , puesto
34 2
u n o x
»que sé mudan sus partes. Y en otros lugares d i -
s e q u e la tierra está sentada sobre el ayre 3 7
. Que
« n o se debe juzgar que los mundos necesariamen-
«te tienen una misma figura; antes que son dife-
«rentes lo dice en el libro 1 2 tratando de esto,
«á saber, que unos son esféricos, otros elípticos,
« y otros de otras figuras ; pero no obstante n o
«las admite t o d a s . "
50 T a m p o c o l o s animales procedieron del i n -
finito ; porque nadie demostrará cómo se recibíes
r o n en este mundo tales semillas de que constan
los animales, las plantas , y todas las demás c o -
sas que yernos; pues esto no pudo ser allá ; y
se nutrieron del modo mismo. D e la misma f o r -
ma se ha de discurrir acerca de la tierra. Se ha
de opinar a s i m i s m o , que la naturaleza de los
hombres fue instruida y coartada en muchas y
varias .cosas por aquellos mismos objetos que la
circundan ; y que sobreviniendo á esto el racio-
c i n i o , estendio mas aquellas nociones , aprove-
chando en unas mas presto y en otras mas tar-¡
de ; pues unas cosas se hallan en periodos y tiem-:
pos largos desde el infinito , y otras en cortos.
A s í l o s nombres al principio no fueron positi-
v o s , sino que las mismas naturalezas de los hom-
bres teniendo en cada nación sus pasiones p r o *
37 L u c r e c i o , Ub. a . v. 6"or. re docentes
A'étis in spatio magnam pende- Tellurem.. . .
DE DIÓGENES LAERCIO. 343
pías y propias imaginaciones, despiden de sú
m o d o en cada u n a el ayre según sus pasiones é
imágenes concebidas , y al tenor de la variedad
dé gentes y lugares. Después generalmente fue
cada nación poniendo nombres propios , para que
los significados fuesen entre' ellos menos ambi-
guos y se explicasen con mas brevedad. L u e g o
añadiendo algunas cosas antes no advertidas, fue-
ron introduciendo ciertas y determinadas voces,
algunas de las quales las pronunciaron por nece-
s i d a d , , otras las admitieron con suficiente causa,
interpretándolas por medio del raciocinio.
51 Respecto- á los- meteoros el movimiento,-
el regreso 3 8
, el eclipse, el o r t o , . el ocaso y otros
de esta clase, no se: ha de- creer se h a c e n por m i -
nisterio orden y mandato de alguno que tenga
al mismo tiempo toda bienaventuranza con la i n -
mortalidad; pues á la bienaventuranza no corres-
p o n d e n los n e g o c i o s , las s o l i c i t u d e s l a s i r a s , los
g u s t o s , sino que estas cosas se hacen por la en-
fermedad , miedo y necesidad de los que están
contiguos. N i menos unas naturalezas ígneas y
bienaventuradas querrían ponerse en giro tan ar-
rebatado ; sino que el todo guarda aquel orna-
to y hermosura,, puesto que según los nombres,
todas las cosas son conducidas á semejantes n o -
ciones , y de ellas nada parece repugna á aque-
38 El regreso del sol desde los trópicos ó solsticios.
544 XIBRO x.
11a belleza ; porque si nó , causaría esta contra^
rieclad gran perturbación en las almas. Y a s i , se
ha de ©pinar , que esta violenta revolución se
hace según la que recibió al principio en la ge->
neración del mundo ; y asi cumple exactamente
por necesidad este periodo.
5T2 A d e m a s , se ha de saber , que es obra de
la Fisiología la diligente exposición de las causas
de las cosas principales : y que lo bienaventura-
do incide en ella acerca del conocimiento de l o s
m e t e o r o s , escudriñando con diligencia qué natu-
ralezas son las que se advierten en tales meteo-
ros y cosas congenitas. I g u a l m e n t e , que tales
cosas ó son de muchos modos, ó en lo posible,
ó de otra diversa manera: pero que simpliriter n o
h a y en la naturaleza Inmortal y bienaventurada
cosas que causen discordia ó perturbación e l g u -
na. Y es fácil al entendimiento conocer que esto,
es asi. L o que se dice acerca del ocaso , del or-^
t o , del retroceso , del eclipse y otras cosas d e
este g e n e r o , nada .conduce para la felicidad de
•la ciencia; y los que contemplan estas cosas t i e -
nen semejantemente sus m i e d o s , pero ni saben de
qué naturaleza sean , ni quales las principales cau-
s a s ; pues si las supiesen anticipadamente , acaso
también sabrían otras muchas,, no pudiendo d i -
solverse el miedo por la precognición de todo ello
según la economía de las cosas mas importantes.
P o r lo qual son muchas las causas que hallamos
DE DIÓGENES LAERCIO. 345
de los regresos , o c a s o s , ortos , eclipses y demás
á este m o d o , como también en las cosas parti-
culares.
53 Y no se ha de juzgar que la indagación
1
sobre el uso de estas cosas no se habrá empren-
dido con tanta diligencia , quanta pertenece á
nuestra tranquilidad y dicha. A s i que conside-
rando bien de quántas maneras se haga en noso-
tros la tal cosa , se debe disputar sobre los m e -
teoros y todo lo nó explorado , despreciando á
los que pretenden que estas cosas se hacen de
un solo m o d o ; y ni añaden otros modos según
la fantasía nacida de los intervalos, ni menos sa-
ben en quienes no se halle la tranquilidad. J u z -
gando pues que debe admitirse el que ello se h a -
ce de tal modo , y de otros por quienes también
h a y tranquilidad , y enseñando que se hace de
muchos m o d o s , como si viésemos que asi se ha-
ce , estaremos tranquilos.
54 Después de todo esto se debe considerar
mucho, que la principalísima perturbación que
se hace en los ánimos humanos consiste en que
estas cosas se tienen por bienaventuradas e' incor-
ruptibles , y que sus voluntades , operaciones y
causas son juntamente contrarias á ellas: en que
los hombres esperan y sospechan , creyendo en
fábulas, un mal eterno ; ó en q u e , según esta in-
sensibilidad , temen algo en la m u e r t e , como sí
quedase el alma en ellos; ó aun en que no dis-
T O M O n. xx
34Ó X I B R O X.
curren en estas cosas , y padecen otras por cierta
irracional confianza. A s i los que no difinen e l
d a ñ o , reciben igual ó aun mayor perturbación
que los ligeros que tales cosas opinaban.
55 L a Imperturbacion ó tranquilidad consiste
en que apartándonos de todas estas cosas , ten-
gamos continua memoria de las cosas universales
y principalísimas. A s i debemos atender á las pre-
sentes y á los sentidos , en común á las c o m u -
nes , en particular á las particulares , y á toda la
evidencia del criterio en el juicio de cada cosa.
Si atendemos á esto , hallaremos ciertamente las
causas desque procede la turbación y el miedo, y
las disiparemos : como también las causas de los
meteoros y demás cosas que de continuo suce-
den , y que los hombres temen en extremo.
56 Esto es en resumen , amigo Herodoto , l o
que te pense' escribir en orden á la naturaleza de
todas las cosas. Su raciocinio va tan fundado,
que si se retiene con exactitud , creo que aunque
no ponga Uno el mayor desvelo en entenderlo
todo por partes , superará incomparablemente en
comprehension á los demás hombres ; pues expli-
cará por sí mismo y en particular, muchas cosas
que y o trato aquí en general aunque con exac-
titud; y conservándolo todo en la m e m o r i a , se
aprovechará de ello en muchas ocasiones. En efec-
to , ello es tal , que los que y a hubiesen inda-
gado bien las cosas en particular, ó hubiesen e n -
DE DIÓGENES XAERCIO. 347
t r a d o perfectamente en estas analíses , darán otros
muchos pasos adelante sobre toda la naturaleza:
y los que todavía no hubiesen llegado á per-
feccionarse en ellas , ó estudiasen esto sin v o z
v i v a que se lo explique , con solo que apliquen
la mente á las cosas principales , no dexarán de
caminar á la tranquilidad de la v i d a .
5:7 »Esta es su carta sobre la naturaleza : la
de los meteoros es la s i g u i e n t e : ' V
Epicuro á Pit ocles: gozarse.
Díome Cleon tu c a r t a , por la qual v i per-
maneces en tu benevolencia para c o n m i g o , digna
por cierto del amor que y o te profeso j y que no
sin inteligencia procurabas introducirte en asum-
ios tocantes a l a vida feliz. Pedisteme te enviase
u n C o m p e n d i o de los m e t e o r o s , escrito con buen
estilo y me'todo para aprenderlo fácilmente, y a que
los demás escritos mios dices son arduos de c o n -
servar en la memoria por mas que uno los es-
tudie de continuo. A b r a z é gustosamente tus rue-
gos , y quedé sorprehendido con gratísimas es-
peranzas. A s i habiendo escrito y a todas las otras
c o s a s , concluí también el tratado que deseas , utii
sin duda á otros muchos , principalmente á los
que poco ha comenzaron á gustar de la. genuina
Fisiología , y á los que se hallan en la profun-
xx 2
348 L I B R O X.
da ocupación de negocios encíclicos 3 9
y conti-
nuos. R e c i b e pues atentamente estos preceptos,
y recórrelos con cuidado tomándolos de memo-
ria , j u n t o con los demás que en un breve com-
pendio envié' á Herodoto.
58 Primeramente se ha de saber , que el fin
en el conocimiento de los meteoros ( y a se lla-
men conexos , ya absolutos) no es otro que el
librarnos de perturbaciones , y con la mayor se-
guridad y satisfacción , al modo que en otras
cosas. N i en lo imposible se ha de gastar la
fuerza, ni tener consideración igual en todas las
cosas , ó á los Discursos escritos acerca de la vi-
d a , ó á las interpretaciones de otros problemas
físicos, v . g. que el universo es cuerpo y natu-
raleza intocable : ó que el principio son los áto-
mos , y otras cosas asi que tienen única confor-
midad con las que v e m o s , lo qual no sucede en
los meteoros. Pero estos tienen muchas causas de
donde provengan , y un predicado de substancia,
cónsono á los sentidos. N i se ha de hablar de
la naturaleza según axiomas y legislaciones nue-
vas , sino establecerlos sobre los fenómenos 5 pues
nuestra vida no ha menester razones privadas ó
propias, ni menos gloria v a n a , sino pasarla tran-
quilamente.
59 T o d o pues en todos los meteoros se hace
constantemente de diversos modos , examinado
39 ZyxMÍar, continuos : que circulan.
BE DIÓGENES 1AERCIO. 349
concordemente por los fenómenos , quando uno
dexa advertidamente lo probable que de ellos se
dice. Quando uno pues dexa esto y desecha aque-
l l o que es igualmente conforme á lo que se ve,
claro es que cayendo de todo el conocimiento
de la naturaleza , se ha difundido en la fábula.
C o n v i e n e tomar algunas señales de l o que se per-
fecciona en los m e t e o r o s , y algunas también de
los fenómenos que se hacen en nosotros, que se
observan y que realmente existen, y nó las que
aparecen en los meteoros 4 0
; pues no se puede
recibir se hagan estas cosas de muchos modos.
D e b e no obstante separarse qualquiera imagen ó
fantasma , y dividirlo con sus adherentes; lo qual
no se opone á las cosas que acaecidas en noso-
tros , se perfeccionan de varios modos.
60 E l mundo es un complexo que abraza el
cielo , los astros , la tierra y todo quanto apa-
rece , el qual es una parte del infinito , y ter-
mina en límite raro ó d e n s o ; disuelto e'ste, t o -
do quanto hay en el se confunde. Ó bien , que
termina en lo girado 4 1
, ó en lo estable, por cir-
40 A u n q u e por no apartar— ros , para irlas aplicando á los
m e d é l a inteligencia común d e fenómenos ya conocidos,y por
este periodo (acaso corrupto en estos indagar aquellos. Otras
p a r t e ) lo t r a d u z c o l i t e r a l m e n t e , muchas v e c e s inculca este m i s -
tengo por muy probable que mo precepto.
L a e r c i o quiso d e c i r , q u e convie- 41 -Pí(¡«.ye/¿iru , c o m o si di-
ñe tomar algunas señales de las xera, circumgirado.
cosas que se hacen en los meteo-
3§ó riBno x.
cunscrípcion redonda 4 2
/ triangular , ó qualquíe-
ra otra ? pues todas las admite quando no hay-
fenómeno que repugne á este dicho m u n d o , en
el qual no podemos comprehender término. Q u e
éstos mundos sean infinitos en numero puede com-
prehenderse con el entendimiento 5 y que un tal
mundo puede hacerse y a en el mundo m i s m o , y a
en el intermedio (asi llamo al intervalo entre los
mundos) en lugar de muchos vacuos , y nó en
g r a n d e , limpio y sin vacuo , como dicen algu-
nos. Quieren haya ciertas semillas aptas, proce-
didas de un mundo , de un intermundio , ó bien
de m u c h a s , las quales poco á poco reciben a u -
mento , coordinación , y mutación de sitio si asi
acontece, y que son idóneamente regadas por al-
gunas cosas hasta su perfección y permanencia,
en quanto los fundamentos supuestos son capa-
ces de tal admisión. N o solo es necesario se h a -
ga concreción y vórtice en aquel vacuo en que
dicen se debe formar el mundo por necesidad,
según opinan ; y que se aumenta hasta dar con
otro , como afirma u n o de los que se llaman Fí-
sicos : pero esto es repugnante á lo que vemos.
6*1 El s o l , la luna , y demás astros no h e -
chos según sí mismos 4 3
, después fueron recibi-
dos del mundo. A s i mismo, la tierra y el mar,
y todos los animales que luego se iban plasman-
DE DIÓGENES tAEECIO. 3 $ I.
do , y recibían incremento según las uniones y
movimientos de ciertas pequeñas naturalezas , ó
llenas de ayre ó de f u e g o , ó de ambos. A s i per-
suade estas cosas el sentido. L a magnitud del sol
y demás astros, en quanto á nosotros , es tanta
quanta aparece. 4 4
. «Esto también lo trahe en e l
« l i b . 1 1 . De la naturaleza; porque si perdiese,
« d i c e , por la gran distancia , mucho mas perde-
«ria el c a l o r ; y que para el sol no h a y distancia
«mas proporcionada que la que tiene, en quanto
«á e'l, sea m a y o r , sea algo menor , ó sea igual á
«la que se v e . " D e la misma suerte nosotros, u n
fuego que vemos de lexos , por el sentido lo v e -
mos. Y en suma , toda instancia en esta p a r t e , la
disolverá fácilmente quien atienda á las eviden-
cias , según demostraremos en los libros De la na-
turaleza.
6z El orto y ocaso del s o l , luna , y demás
astros pueden hacerse por encendimiento y ex-
tinción 4 5
, si tal fuese su estado, y aun de otros
m o d o s , según lo antedicho 5 pues nada de lo que
vemos se opone. Pudiera igualmente executarse
por aparición sobre la t i e r r a , y por ocultación,
44 Pedro Gasendo procura Epicuro defensa alguna. C i c e -
defender á s« Epicuro á toda ron dice, Epicurus in pbysicis
costa j acomodando el texto á totus est alienus.
su sistema por medio de infini- 4g Como quien encendiese
tas mutaciones , que pocos sa- una vela por la mañana j y la
bios admitirán. En el presente apagase á la noche,
lugar } por lo menos , no tiene
35 2
XIBB.O X.
como también se ha dicho , pues tampoco se o p o -
ne fenómeno alguno. El movimiento de estos as-
tros no es imposible se haga por el movimiento
de todo el cielo : ó bien , que estando este quie-
to , y moviéndose aquellos , por necesidad que se
les impusiese al principio en la generación del
mundo , salen del o r i e n t e , y luego por el calor
y voracidad del pábulo ígneo , van siempre ade-
lante á los demás parages. Los regresos de sol
y luna es admisible se hagan según la obliqüidad
del cielo , asi acortado por los tiempos: por el
ímpetu del ayre , ó por causa de la materia dis-
puesta que siempre tienen consigo , de la qual
una parte se inflama, y la otra queda sin infla-
marse : ó bien desde el principio este movimien-
t o envuelve y arrebata consigo dichos astros pa-
ra que hagan su giro. T o d o esto puede ser asi,
ó semejantemente ; ni hay cosa manifiesta que se
oponga , con tal que estando uno firme siempre
en estas partes en quanto sea posible , pueda c o n -
cordar cada cosa de estas con los fenómenos, sin
temer los artificios serviles de los A s t r ó l o g o s .
63 Los menguantes y crecientes de la luna
pueden hacerse y a por vuelta de este c u e r p o , y a
por una semejante configuración del a y r e ; ó por
anteposición de alguna cosa > ó bien por todos
los m o d o s , q u e , según los fenómenos que v e -
mos , conducen á semejantes efectos. Si ya no es
que a l g u n o , eligiendo uno solamente, dexe los
DE DIÓGENES LAERCIO. 353
otros í y no considerando que' cosa es posible vea
el hombre , y que' i m p o s i b l e , desee por esto ver
imposibles. Más : es dable que la luna tenga l u z
propia, y dable la reciba del sol : pues entre
nosotros se ven muchas cosas que la tienen p r o -
pia , y muchas que .de otros. Y nada impide que
de los fenómenos que h a y en los m e t e o r o s , t e -
niéndolos de muchos modos en la m e m o r i a , p e -
netre uno sus consequencias , y juntamente sus
c a u s a s , no atendiendo á tales inconsequencias que
suelen correr diversamente en aquel único m o d o .
64 L a aparición pues de la fas en ella pue-
de hacerse por mutación de p a r t e s , por sobrepo-
s i c i o n , y por todos los modos que se viere c o n -
vienen con los fenómenos. N i es menester aña-
dir que e n todos los meteoros se ha de proce-
der a s i ; pues si procedemos con repugnancia á
las cosas claras , n u n c a podremos alcanzar la
tranquilidad legitima. L o s eclipses de sol y lu-
na pueden hacerse por extinción , como vemos se
hace esto .entre n o s o t r o s : y también por inter-
posición de algunos otros cuerpos , ó de la tier-
ra ó del c i e l o , ó cosa semejante. A s i se han de
considerar mutuamente los modos congruentes y
p r o p i o s , y juntamente , que las concreciones de
algunas cosas no son imposibles.
65 En el libro 12 De la naturaleza dice lo
sigu í e n t e : »E1 sol se eclipsa asombrándolo la l u -
na : y la luna se eclipsa dándola la sombra de
T O M O * II.. YY
j$4 L I B R O X.
la tierra ; pero según retroceso." Esto tambíerí
lo dice Diógenes Epicúreo en el libro primero de
sus Cosas selectas" El orden del período es c o m o
el que entre nosotros toman algunas cosas f o r t u i -
tas : y la naturaleza divina en ningún modo c o n -
curre á estas cosas sino que se mantiene libre d é
r
semejantes cuidados , y !en plena bienaventuranza.;
Si no se practica e s t o , todo discurso acerca de las,
causas de los meteoros será v a n o , c o m o y a lo
ha sido para algunos que no habiendo a b r a z a -
do el modo posible, dieron en el v a n o : y cre^
yendo que aquellos se hacen de un m o d o solo,;
excluyen todos los demás aun factibles , se a r r o -
jan á lo imposible, y no pueden observar los fe-r
nómenos que se han de tener como señales.
66 L a diferencia de longitud de noches y días
se hace por apresurar el sol sus giros sobre l a
tierra , y después retardarlos; ó porque la l o n -
gitud de los lugares varía , y anda los u n o s c o n
mayor b r e v e d a d ; al modo que también entre n o -
sotros se ven cosas breves y tardas, á c u y a c o m -
paración debemos tratar de los meteoros. Los
que admiten un modo , contradicen, á los fenó-
menos , y no v e n ' d e quanto es capaz el h o m -
bre que observa. Las Indicaciones ó señales p u e -
den hacerse según las contingencias de las esta-
ciones , c o m o vemos sucede entre nosotros á las
cosas animadas: y también por otras cosas , co-
mo en las mutaciones del a y r e ; pues estas dos
DE DIÓGENES LAERCIO. 355
razones no repugnan á los fenómenos. A h o r a ,
por quál de estas causas se haga e s t o , no es da-
ble saberse.
©"7 L a s nubes pueden engendrarse y perma-
necer por las condensaciones del a y r e , ó impul-
sos de los v i e n t o s : por las agregaciones de áto-
mos mutuamente u n i d o s , y aptos para e l l o : por
acopio de eñuvíos salidos de la tierra; y aun por
otros muchos modos n o impide se hagan tales
consistencias. Pueden estas por sí mismas y a con-
densándose $ y a mudándose, convertirse en agua,
y l u e g o en lluvias 4 6
, según la calidad de los
parages de donde vienen y se mueven por el a y -
re, haciendo copiosísimos riegos algunas concre-
c i o n e s , dispuestas á emisiones semejantes.
58 L o s truenos pueden originarse por la re-
volución del a y r e en las cavidades de las nubes,
á la manera ¡que en nuestros vasos 4 7
: por el rim-
bombe que íhace en ellas el fuego a é r e o : p o r los
rompimientos y separaciones de las n u b e s : por
el choque , atrito y quebrantamiento de las mis-
4<S E l texto pone, 47 Menagío sospecha que
como si aqui comenzase á tratar podrían entenderse aqui los v a -
de los vientos. Meibomio notó sos teatrales de los antiguos, de
el error , y repuso pí¿/««l«, flu- los quales trata Vitruvio en el
xos ¡corrientes, lluvias- L o que cap. g. 4el lib. g. Y o pitnso ha-
se sigue hasta el fin del párrafo bla de las Eolipilas, ó sea ollas
declara legitima esta corrección, animatorias, que también nom—
Ademas,que de los vientos ha- bra Vitruvio , lib. 1. cap. ¡S.
bla mas adelante. .
YV 2
356 X I B R O X .
mas quando han tomado compaccíori semejante
al h i e l o : y generalmente, los fenómenos mismos
nos llaman á que digamos que esta vicisitud se
hace de muchos modos-
os Los relámpagos así mismo se hacen de va*
rios m o d o s : y a por el choque y colisión de las
n u b e s ; pues saliendo aquella apariencia produc-
tríz de f u e g o , engendra el relámpago : y a por
vibración venida de las n u b e s , causada por cuer-
pos cargados de viento que produce el relám-
p a g o : y a por el enrarecimiento de las nubes a n -
tes adensadas ó mutuamente por sí mismas ó
por los vientos r y a por recepción de l u z des-
cendida de los a s t r o s , impelida después por m o -
vimiento de las nubes y v i e n t o s , y caída por
medio de las mismas n u b e s : y a por transfusión
de una sutilísima l u z de las nubes : y a porque e t
fuego comprime las nubes y causa los truenosr
como también por el movimiento de e'ste, y por
l a inflamación del viento hecha por llevamiento
arrebatado ó giro veemente. También puede ser
que por rompimiento de las nubes á violencia
de los v i e n t o s , y caida de los átomos causado-
res del f u e g o , se produzca la imagen del relám-
p a g o . Otros muchos modos observará fácilmente
quien atienda á los fenómenos que vemos , y
pueda contemplar las cosas á ellos semejantes.
70 El relámpago precede al trueno en dichos
globos de nubes, porque luego que cae el soplo
DE DIÓGENES LAERCIO. 357
d e viento , es expelida la imagen creatríz del re-
lámpago : después el viento envuelto alli hace
aquel ruido ; y según fuere la inflamación de
a m b o s , lleva también mayor velocidad y ligere-
z a el relámpago hacia n o s o t r o s : pero el trueno
llega después j al modo que en las cosas q u e ve-i
mos de íexos que dan algunos golpes.
71 L o s rayos pueden hacerse, y a por mu-
chos globos de v i e n t o : y a por su revolución y
veemente inflamación : por rompimiento de a l -
guna parte y su violenta carda á parages infe-
riores , y regularmente son los montes eleva-
dos donde los r a y o s c a e n : por hacerse la r u p -
t u r a á causa de que las partes que se le siguen
•son mas densas por la densidad de las nubes re-
vueltas por esta caida del fuego. C o m o también
•puede hacerse el trueno por haberse excitado mu-
c h o fuego , el qual cargado de viento fuerte,
r o m p a la nube, no pudiendo pasar adelante á
causa que el reciproco adensamiento se hace de
¿continuo : y de otros muchos modos pueden ha-
cerse los r a y o s , sin que se mezclen fábulas; c o -
<ano no las habrá quando uno juzgue de las c o -
sas ocultas siguiendo atentamente las manifies-
tas.
72 L o s présteres ó huracanes pueden hacerse
por las muchas nubes qué un continuo viento
impele hacia baxo : ó por un gran viento que
corra con violencia, é impela por defuera las nu-
358 L I B R O X.
bes unas á o t r a s : por la perístasis 4 8
del viento
quando algún ayre es oprimido por arriba c i r -
c ü l a r m e n t e : por afluencia grande de vientos q u e
no pueden disiparse por partes o p u e s t a s , á c a u -
sa de la densidad del a y r e circunvecino, Si el
préster baxa hasta la t i e r r a , se levantan torbe-
llinos , al paso que se hace el movimiento del
viento : y si baxa al m a r v ó r t i c e s de agua.
73 L o s terremotos pueden provenir ó del vien-
t o encerrado en la t i e r r a , el qual p u g n a n d o en
los entumecimientos menores de e l l a , se m u e v e
de continuo quando prepara la agitación de la
t i e r r a , y la v a ocupando otro viento de afueraj
ó por el ayre q u e entra debaxo del suelo., ó en
parages cavernosos de la t i e r r a , adensado á la v i o -
lencia de los soplos. Según este tránsito pues de
movimiento de muchas partes inferiores y soli-
das , y de su resorte q u a n d o da en partes de l a
tierra mas d e n s a s , es dable se hagan los terre-
m o t o s : no negando puedan también hacerse de
otros muchos modos estos movimientos de la
tierra.
74 Los vientos suelen excitarse en ciertos
tiempos , quando continuamente y de poco en
poco se van uniendo partículas heterogéneas: y
también por juntarse gran copia de agua. L o s
vientos menos fuertes se hacen quando entran po-<
48 Circumstantiam la llama Séneca.
DE DIÓGENES ULEHCI0. 3£Q,
eos soplos en muchas cavidades, y se distribuyen
en todas ellas.
75T El g r a n i z o se forma ó por una concreción
fuerte proveniente de todos lados á causa de
la peristasls y distribución de algunas partículas
impregnadas de a y r e : ó por concreción mode-
r a d a , quando algunas otras partículas como de
agua salen Igualmente , y hacen la opresión d e
los g r a n o s : y también por r o m p i m i e n t o , de mane-
ra que cada grano subsista de por s í , y se c o n -
creten en abundancia. S u forma esférica no es
imposible se haga ó por liquidación de sus á n -
gulos y extremos en rededor al tiempo de to-
mar consistencia , como dicen a l g u n o s ; ó por-
que su circunferencia, sea de partes a q u é a s , ó
sea de a é r e a s , tiene igual presión por todas par-
tes.
76- L a nieve puede hacerse ó cayendo de las
nubes el agua tenue por poros proporcionados:
ó condensándose las nubes dispuestas y espar-
ciéndolas los v i e n t o s , adquiriendo luego m a y o r
densidad con el movimiento por el estado de v e e -
mente frialdad que tienen las nubes en parages
inferiores : ó por concreción hecha en las nubes
de igual v a r i d a d , puede hacerse esta emisión de
ellas , encontrándose mutuamente las partículas
parecidas al agua y quedándose unidas; las mis-
mas que compeliéndose entre sí forman el g r a n i -
zo : todas las quales cosas se hacen principal-
360 U B R O X.
mente en el ayre. N o m e n o s , por el choque de
las nubes y a densas, se coagula y forma la g r a n
copia de nieve; •$ todavía se puede hacer-de otros
muchos modos.
77 El rocío se hace congregándose del a y -
re mutuamente las partículas que son causa de
esta humedad : pero también por la extracción'
de ellas de parages húmedos ó que contienen;'
a g u a s , en cuyos sitios se hace principalmente eí
rocío. Quando el acopio de tales vapores toma
un l u g a r , y se perfecciona en h u m e d a d , v u e l v e
á moverse hacia baxo y cae en varios parages, al
modo que entre nosotros se hacen cosas semejan-
tes á esta 4 9
.
78 L a escarcha se hace tomando estos rocíos;
cierta consistencia y d e n s i d a d , por la fria peris-i
tasis del ayre. E l y e l o se hace perdiendo el agua
su figura esférica, compeliéndose los triángulos
escalenos y acutángulos del a g u a : y por la m e z -
cla y aumento que se hace exieriormente de otras
cosas., las q u a l e s , coarctadas y quebrantadas las
cantidades ó partes esféricas, disponen el agua a
la concreción.
79 E l arco íris se hace hiriendo los resplan-
dores del sol en el ayre húmedo : p por ciertar
naturaleza propia de ,1a l u z y del a y r e , que pro-¡
49 E n qualesquiera e v a p o - truvio, Ub. 8. cap. a .
raciones acontece. Véase Vi-
DE DIÓGENES 1AERCIO. 361
duce las propiedades de estos colores ( y a sean to-
d o s , y a uno solo) la qual , reflexando luego en
lo mas vecino del a y r e , recibe el color que ve-
mos brillar en aquellas partes. E l ser circular su
figura proviene de que su intervalo se ve igual
t o d o en r e d e d o r : ó porque los átomos que a n -
dan en el ayre reciben tal i m p u l s o : ó porque
llevados estos átomos con las nubes por el mismo
a y r e cercano á la l u n a , dan á esta concreción una
forma orbicular.
80 E l halón ó corona al rededor de la luna
se hace quando por todas partes concurre fuego
á e l l a , y los fluxos que la misma despide resis-
t e n con igual fuerza , de modo que forman un
circulo nebuloso y permanente á su rededor, sin
discernirse del todo uno de otro ; ó bien sea
que removiendo la luna á igual distancia el ayre
en contorno , forma aquella densa peristasis ó
círculo á su rededor. L o qual se hace por algu-
nas partes ó fluxos que impelen exteriormente; ó
por el calor que atrahe alli algunas densidades á
proposito para causar esto.
81 Los cometas se hacen ó porque á ciertos
tiempos se coliga en lo alto cantidad de fuego
e n ciertos lugares: ó porque la peristasis ó cir-
cunferencia del cielo tiene á tiempos cierto m o -
vimiento propio sobre nosotros que manifiesta ta-
les astros: ó porque ellos mismos en algunos tiem-
pos son llevados por alguna peristasis, y viniendo a
TOMO 11. zz
362 X I B R O X.
nuestras regiones se hacen manifiestos. Su de
fecto ú ocultación se hace por las causas opuestas
á lo d i c h o , dando giro á algunas de estas cosas;
lo qual acontece no solo porque este' quieta esta
parte del m u n d o , á c u y o rededor gira lo res-,
tante , como dicen a l g u n o s , sirio porque el m o -
vimiento circular del ayre le está en rededor, y
le impide el giro que tienen los demás: ó por-
que y a en adelante no les es apta la materia,
sino solo alli donde los vemos puestos. A u n pue-
de hacerse esto de otros muchos m o d o s , si sabe-
mos^nferir por raciocinio lo que sea conforme á
lo que se nos manifiesta.
82 A l g u n o s astros van errantes quando a c o n -
tece que tomen semejantes movimientos: otros no
se mueven. Es dable que aquellos desdé el prin-
cipio fuesen obligados á moverse contra lo que
se mueve circularmente, de m o d o , que unos seart
llevados por una misma igual revolución \ y otros
por otra que padezca desigualdades. Puede ser
también que en los parages adonde corren haya
algunos en que las extensiones del ayre sean igua-
les, y les impelan asi adelante, y ardan con igual-
dad : y en otros sea tanta la desigualdad, que
aun lo que se ve haga mutaciones. El dar una
sola causa de estas cosas siendo muchas las que
los fenómenos o f r e c e n , lo hacen necia e' incon-
gruamente los que andan ciegos en la vana A s -
trologia, y dan en vano las causas de algunas
DE DIÓGENES XAERCI0. 363
c o s a s , sin separar á la naturaleza divina de estos
ministerios.
83 Observase á veces que algunos astros se
dexan detras á otros; y a porque estos andan con
mas lentitud aunque hacen el mismo giro : y a
porque tienen otro movimiento contrario al de
la esfera que los l l e v a : y y a porque en su v u e l -
ta unos hacen el círculo m a y o r , y otros menor.
El difinir absolutamente estas cosas pertenece á
los que gustan de ostentar prodigios á las g e n -
tes.
, 84 En quanto á las estrellas que se dice caen,
puede esto ser por colisión con alguna c o s a , ó
con ellas mismas, puesto que caen hacia donde
corre el v i e n t o , como diximos de los rayos. T a m -
bién pueden hacerse por un concurso de átomos
productivo.de f u e g o , dada la oportunidad de
producirlo 5 ó por el mismo movimiento hacia la
parte á que desde el principio se dirigió impe-
tuosamente el agregado de á t o m o s ; ó por a l g u -
nas porciones de viento condensadas á manera de
n i e b l a , y encendidas á causa de su revolución,
haciendo después ruptura de quien las sujeta, h a -
cia qualquiera parte que se dirijan sus ímpetus,
llevadas alli por el movimiento. Todavía hay
otros modos inexplicables con que esto puede
hacerse.
85» L a s señales ó indicios que se toman de
ciertos animales , se hacen según lo que aconte-
zz 2
3^4 L I B R O X.
ce en las estaciones ; pues los animales no nos
traen coacción alguna d e q u e sea i n v i e r n o , v. g.>
ni hay naturaleza divina alguna que este' senta-
da observando las salidas y movimientos de es-
tos animales , y luego produzca las señales r e -
feridas. N i por ventura animal alguno de algu-'
na consideración caerá en necedad semejante,
quanto menos el que goza de toda felicidad.
86 T o d a s estas cosas , ó Pítocles , debes tener
en la memoria para poder librarte de patrañas, y
observar las cosas homogéneas á ellas. Dedícate
principalmente á la especulación de los principios,
del infinito y demás cosas congenitas , los cri-:
t e r i o s , las pasiones , y aquello por c u y a causa
examinamos dichas cosas. Una vez bien conside-
radas , ellas mismas facilitarán el conocimiento de
las cosas particulares. L o s que poco ó nada apre-
cian estas c a u s a s , manifiestan que ni pudieron pe-
netrar las que aqui trato , ni consiguieron aque-
llo por que deben solicitarse ° . s
87 «Esto es quanto opinó de los meteoros. En
«orden á la conducta de la vida , y cómo c o n -
«viene huyamos unas cosas y elijamos otras es-
«cribe asi. (En lo qual recorremos principalmente
,
«su sentir y el de sus discípulos acerca del sa-
« b i o . ) Dice que el daño humano , ó procede de
«odio , ó de e n v i d i a , ó de desprecio 5 y á todo
go La tranquilidad.
3>E D I Ó G E N E S 1AEECI0. 365
»»es superior el ¿sabio con el raciocinio. Q u e quien
«una v e z llegase á sabio , y a no podra recibir
«disposición contraría , ni sujeta á variaciones.
« Q u e estara sujeto á pasiones; pero esto ningún
«estorbo le hará para la sabiduría. Q u e nó de
«todas las disposiciones del cuerpo se hace el sa-
« b i o , ni de todas las naciones. Q u e el sabio
«aunque sea atormentado será feliz. Q u e solo
«el sabio es agradecido á sus amigos tanto pre-
«sentes como ausentes. Y si ve que alguno es
«atormentado , tendrá piedad y se condolerá
«con e'l S I
. Q u e el sabio no recibirá muger que
«las L e y e s prohiben , como dice Diógenes en el
nEpítome de los dogmas morales de Epicuro. Q u e no
«atormentará á sus esclavos, sino que tendrá m í r
«sericordia, y perdonara á todos los buenos.
88 « N o son de opinión los Epicúreos que el
«sabio deba a m a r , - ni tomarse cuidado de su se-
«pulcro ; ni que h a y a Dios alguno que influya
«amor , como lo dice el mismo Diógenes en el
«libro 1 2 . i ni tampoco que el sabio se de' á h a -
«blar especiosamente. Dicen que el congreso car-
«nal jamas ha sido p r o v e c h o s o , y oxalá que no
« h a y a sido dañoso. Q u e el sabio podra casarse y
«procrear hijos , según dice Epicuro en sus Am-
bigüedades , y en su Física; pero á veces por las
«circunstancias de su vida , no se ha de casar,
¿i Sjgo la corrección é interpretación de Gatakero.
366 X I B R O X.
«con lo qual desviará á otros de ' casarse. Que
«no se ha de perseverar en la embriaguez lo di-
«ce Epicuro en sü Simposio; ni mezclarse en el
«gobierno de la República , como dice en el li-
«bro primero De las Vidas ; ni procurará la T i -
«rania ; ni vivirá como C í n i c o , como lo dice en
«el libro segundo De las Vidas. Que no será men-
«dígo , antes bien aunque quede sin vista , goza-
«rá de la vida , según escribe allí mismo ' . Q u e s
«el sabio también padecerá dolor : asi lo dice D i ó -
«genes en el libro quinto De las cosas selectas.
8o « Q u e será juzgado : que dexará escritos;
«mas no perorará en los concursos generales. Pre-
«vendra su vitalicio , y las cosas venideras : ama-
«rá el c a m p o : resistirá los embates de la f o r m -
i n a : no injuriará á ningún a m i g o : cuidará de
«su buen nombre en tanto que no sea menospre-
«ciado. Q u e el sabio en los espectáculos se diver-
«tira mas que los otros. Dicen que los pecados
«son desiguales : que la salud para unos es un
«bien , para otros cosa indiferente. Q u e la for-
«taleza no dimana de la n a t u r a l e z a , sino de la
«razón y conveniencia. Q u e la amistad se ha de
«procurar para usar de ella , y debe comenzar
«de nosotros ; pues también sembramos la tier-
«ra S 3
. Consiste e'sta en una comunión de ánimos
«en los deleytes. ;
gs Vitruvio en e l proemio ¿3 La cultivamos y abona-
a i Ub. 6. mospara r e c i b i r la r e c o m p e n s a .
BE DIÓGENES LAERCIO. 367
90 Q u e la felicidad se entiende de dos m o -
«dos : la suprema, que reside en Dios , y no ad-
«mite incremento ; y la h u m a n a , que recibe i n -
«cremento y decremento de deleytes. Q u e el sa-
« b i o pondrá imágenes sí las tiene 5 4
; y vivirá
«con indiferencia sí ñ o l a s tiene. Q u e solo el sa-
«bío disputará rectamente acerca de la Música y
«Poesía. Q u e compondrá Poemas ; pero nó fin-
«gidos. N o se conmoverá de que uno' sea mas
«sabio que otro. Si es pobre podra l u c r a r ; pero
«solo de la ciencia. Q u e obsequiará al Monorca
«en todo tiempo s s
. Dará las gracias á quien
«obrare rectamente. Q u e tendrá Escuela abierta;
«mas nó solamente para juntar gran numero de
«oyentes. Leerá en p ú b l i c o ; pero nó por sola su
«voluntad y antojo. Que establecerá d o g m a s , y
« n o dudará. Semejante será aun durmiendo :. y
«caso que importe morirá también por un ami-
« g o . A s i opinan estos acerca del sabio. Pasemos
« y a á la C a r t a . " ; •
g4 Habla de las imágenes ostentación y pompa,
d e sus a s c e n d i e n t e s , d e los q u a - SS X
"'P ?
puede interpretar-
l e s los antiguos hacían grande se, matute, opportuné, en sazón*
363 L I B R O X.
Epicuro á Menecéo: gozarse. •
91 N I el joven dilate el filosofar , ni.el.viejo
de filosofar se fastidie 5 pues á nadie es intempes-:
tivo ni por m u y joven ni por m u y anciano el
solicitar la salud del animo. Y quien dice oque
no . ha llegado el tiempo de filosofar , ó .que y a
se ha pasado , es semejante á quien dice que n o
ha llegado el tiempo de buscar la felicidad, 6
que y a se ha pasado 5 6
. A s i que deben filosofar v i e -
jos y jóvenes : aquellos para reflorecer en el bien
á beneficio de los nacidos :. estos para ser junta-
mente jóvenes y ancianos , careciendo del miedo
de las cosas futuras. C o n v i e n e pues cuidar de.las
cosas que producen la felicidad , siendo asi que
con ella lo tenemos t o d o : y no t e n i é n d o l a , lo
exécutamos todo para conseguirla. Practica por
t a n t o , y solicita las cosas que te he amonesta-
do repetidas v e c e s , teniendo por cierto que los
principios para v i v i r honestamente son estos : pri-
mero , que D i o s es animal inmortal y bienaven-
turado , según subscribe de D i o s la común inte-
ligencia , sin que le des atributo alguno ageno
de la inmortalidad , é impropio de la bienaven-
turanza > antes bien has de opinar de él todo
gfj San Clemente Alexan- lib. 4. strom.
drino trahe entero este periodo,
SE DIÓGENES 1AERCIO. 369
aquello que pueda conservarle la bienaventuran-
za e inmortalidad. Existen p u e s , y h a y Dioses;
y su conocimiento es evidente; pero no son qua-
les los juzgan m u c h o s , puesto que no los atien-
den como los juzgan. A s i no es impío el que nie-
ga los Dioses de la plebe ó v u l g o , sino quien
acerca de los Dioses tiene las opiniones vulga-
res ; pues las enunciaciones del v u l g o en orden
á los Dioses no son anticipaciones, sino juicios
falsos S 7
. D e aqui nacen las causas de enviar los
Dioses daños gravísimos á los hombres m a l o s , y
favores á los b u e n o s ; pues siéndoles sumamente
gratas las virtudes personales, abrazan á los que
las poseen , y tienen por ageno de sí todo lo
que no es virtuoso.
pz A c o s t ú m b r a t e á considerar que la muerte
nada es contra nosotros; porque todo bien y mal
está en el s e n t i d o , y la muerte no es otra cosa
que la privación de este sentido mismo. A s i , el
perfecto conocimiento de que la muerte no es
contra nosotros hace que disfrutemos la vida mor-
tal ; nó añadiéndola tiempo ilimitado , sino q u i -
tando el amor á la inmortalidad. Nada hay pues
de molesto en la vida para quien está persuadi-
do de que no h a y daño alguno en dexar de v i -
v i r . A s i que es un simple quien dice que teme
¿ la muerte no porque contriste su presencia,
e*l Véase dicho lugar de San Clemente , lib. a. strom.
TOMO U. AAA
370 " ' L I B R O . X.
sino la memoria de que ha de venir ; pues lo que
présente no conturba, vanamente contrista ó due-
le esperado. La muerte p u e s , el mas horrendo de
loé males, nada nos pertenece ; pues mientras, no-
sotros vivimos , no ha venido e l l a ; y quando ha
venido ella > ya no vivimos nosotros. A s i , la muer-
te ni es contra los vivos ni contra los muertos;
pues en aquellos todavía no está, y en estos y a
no está. A u n muchos h u y e n la muerte como el
mayor de los males, y con todo eso suelen tam-
bién tenerla por descanso de los trabajos de esta
vida. Por lo qual , el sabio ni teme el no v i v i r ,
puesto que la vida no le es anexa; ni t a m p o c o
lo tiene por cosa mala. Y asi como no elige la
comida mas abundante sino la mas sabrosa , asi
también en él tiempo no escoge el mas d i u t u r -
no , sino el mas dulce y agradable.
93 N o es menos simple quien amonesta los
jóvenes á vivir honestamente, y á los viejos, á
una muerte honesta ; no solo porque la. vida es
amable , sino porque el mismo cuidado se debe
tener de una honesta vida , que de una honesta
muerte. M u c h o peor es quien dice :
Bueno es no ser nacido i ó en naciendo
Caminar del averno á los umbrales;
pues si quien lo dixo lo creía asi , qué hacia que
no partía de esta v i d a ? Esto en su mano estaba,
puesto que sin duda se le hubiera otorgado la
DE DIÓGENES 1AERCIO. 371
p e t i c i ó n ; pero s i l o dixo por chanza fue un n e -
cio en tratar con burlas cosa que no las ad-
mite.
94 Se ha de tener en m e m o r i a , que lo f u -
turo ni es nuestro , ni tampoco dexa de serlo
absolutamente; de modo , que ni lo esperemos
como que ha de venir infaliblemente , ni menos
desesperemos de ello como que no ha de venir
nunca. Hemos de hacer cuenta que nuestros d e -
seos los unos son naturales, los otros vanos. D e
los naturales unos son necesarios, otros natura-
les solamente. D e los necesarios unos lo son p a -
ra la f e l i c i d a d , otros para la tranquilidad del
cuerpo, y otros para la misma vida. Entre t o -
dos ellos la especulación es quien sin error hace
que conozcamos lo que debemos elegir y evitar
para la sanidad del c u e r p o , y tranquilidad del
a l m a ; pues el fin no es otro que v i v i r felizmen-
t e . Por amor de esto hacemos todas las cosas , á
fin de no dolemos ni conturbarnos. C o n s e g u i -
do e s t o , se disipa qualquiera tempestad del ani-
mo , no pudiendo encaminarse el animal como á
una cosa menor , y buscar otra con que complete
el bien de alma y cuerpo.
95 Nosotros necesitamos del deleyte quando
nos dolemos de no tenerlo: mas quando no nos do-
lemos , y a no lo necesitamos. Por lo qual decimos
que el deleyte es el principio y fin de vivir felizmen-
te. Á este conocemos por primero y congenito bien'.
AAA 2
37* tíBüo x.
de él toman origen toda elección y fuga.; y á él
ocurrimos discerniendo todo bien por medio de
la perturbación ó pasión como á regla. Y por
quanto es este el primero y congenito b i e n , por
eso no eligimos todos los d e l e y t e s , antes bien
acontece que pasamos por encima de muchos
quando de ellos se nos ha de seguir mayor m o -
lestia. A u n preferimos algunos dolores á los d e -
leytes , si se ha de seguir mayor deleyte á la
diuturna tolerancia de los dolores.
96 T o d o deleyte es un b i e n , á causa de te-
ner por compañera la naturaleza; pero no se ha
de elegir todo deleyte. También todo dolor es
un m a l : pero no siempre se han de huir todos
los dolores. Debemos pues discernir todas estas
cosas por conmensuración, y con respeto á la
conveniencia ó desconveniencia; pues en algunos
tiempos usamos del bien como si fuese mal: y
al c o n t r a r i o , del mal como si fuese bien. T e n e -
mos por un gran bien el contentarse con una s u -
ficiencia , nó porque siempre usemos escasez, si-
no para vivir con poco quando no tenemos mu-
cho , estimando por m u y cierto que disfrutan
suavemente de la magnificencia y abundancia los
que menos la necesitan : y que todo lo que es
natural, es fácil de p r e v e n i r ; pero lo v a n o , m u y
dificií. Asi mismo, que ios alimentos fáciles y
sencillos son tan sabrosos como los grandes y
costosos, quando se remueve y alexa todo lo que
DE DiÓGENES XAERCIO. 3.73
puede causarnos el dolor de la carencia. E l pan
ordinario 5 8
y el agua dan una suavidad y d e -
leyte sumo quando un necesitado llega á conse-
guirlos.
91 E l acostumbrarnos pues á comidas sim-
ples y nada magnificas es conducente para la sa-
lud : hace al hombre solícito en la practica de
las cosas necesarias á la vida : nos pone en m e -
jor disposición para concurrir una ú otra v e z a
los convites sumtuosos; y nos prepara el animo
y valor contra los vaivenes de la fortuna. A s í ,
que quando decimos que el deleyte es el fin, no
queremos entender los deleytes de los luxuríosos
y derramados, y los que consisten e n la f r u i -
ción , como se figuraron a l g u n o s , ignorantes de
nuestra doctrina ó contrarios á e l l a , ó bien que
la entendieron siniestramente; sino que unimos
el no padecer dolor en el cuerpo con el estar
tranquilo en el animo. N o son los convites y
banquetes, nó la fruición de muchachos y m u -
geres , nó el sabor de los pescados y de los
otros manjares que tributa una mesa magnifica
quien p r o d ú c e l a vida s u a v e , sino un sobrio r a -
ciocinio que indaga perfectamente las causas- de
la elección y fuga de las c o s a s , y expele las o p i -
niones por quienes ordinariamente la turbación
gg tcíix, segur» H e s i c M o e r a harina de cebada mondada,a-oia-
una especie de pan hecho de sada con agua y aceyte.
374 L I B R O X.
ocupa los ánimos.
p8 D e todas estas cosas la primera 5 9
y prin-
cipal es la prudencia; de manera, que l o mas es-
timable y precioso de la Filosofía es esta virtud,
de la qual proceden todas las demás virtudes. En-
señamos que nadie puede vivir dulcemente sin ser
p r u d e n t e , h o n e s t o , y justo : y por el contrario,
siendo p r u d e n t e , honesto y justo no podra dexar
de vivir dulcemente; pues las virtudes son conge-
nitas con la suavidad de v i d a , y la suavidad de
vida es inseparable de las virtudes. Porque quie'n
crees que puede aventajarse á aquel que opina
santamente de los D i o s e s , nunca teme la muer-
te , y discurre bien del fin de la naturaleza ? Q u e
pone el termino de los bienes en cosas fáciles de
juntar y prevenir copiosamente; y el de los m a -
les en tener por breves su duración y su moles-
tia ? Q u e niega el hado al qual muchos i n t r o -
ducen como dueño absoluto de t o d o ; y solo con-
cede que tenemos algunas cosas por la fortuna,
y las otras p o r nosotros mismos? Y en suma,
que lo que está en nosotros es l i b r e , p o r tener
consigo por naturaleza la reprehensión ó la re-
comendación? Sería preferible seguir las fábulas
acerca de los D i o s e s , á deferir servilmente al ha-
do de los naturalistas; pues lo primero puede es-
perar escusa por el honor de los Dioses ; pero
gp Ap^i x * i 11 /ÍÍ7I»1W ¿.valer bonum est prudentia.
i ffíimit: initium & máximum
DE DIÓGENES LAERCIO. 375
lo segundo se ve en una necesidad inexcusa-
ble 6 0
. : ;:
99 «Epicuro no tiene por Diosa á la F o r m -
i n a como creen algunos (pues para D i o s nada se
«hace sin o r d e n ) : ni tampoco por causa instable
«(esto e s , afirma que de la Fortuna ningún bien
«ni mal proviene á los hombres para la vida fe-
« l í z y b i e n a v e n t u r a d a ) ; pero que suele ocasio-
«nar principios de grandes bienes y males." Se
ha de Juzgar que es mejor ser infeliz racional-
mente , que feliz irracionalmente : y que gobier-
na la fortuna lo que en las operaciones se ha j u z -
gado rectamente.
ioo Estas cosas y otras semejantes deberás
meditar continuamente dia y noche contigo mis-
mo y con tus semejantes; con lo q u a l , y a duer-
mas , y a v e l e s , nunca padecerás perturbación a l r
g u n a ; sino que vivirás como un Dios entre los
hombres; pues el hombre que v i v e entre bienes
inmortales , nada tiene de común con el a n i m l a
mortal. « N i e g a Epicuro en sus • libros toda arte
«divinatoria ; y su Epitome pequeño dice es arte
«insubsistente : y aun quando no lo f u e r a , se
«ha de juzgar que nada nos tocan las cosas acae-
«cidas. Hasta aqui lo perteneciente á la v i d a ; y
«aun en otros libros trata de esto repetidas v e -
«ces.
6o L e a n y mediten bien e s - á E p i c u r o p o r un F i l o s o f o car-
tos dos p á r r a f o s los q u e t i e n e n nal y c o r p ó r e o .
37^ riBjt.o x.
101 «En orden al deleyte disiente de los C í -
«renaycos , pues estos no admiten el habitual y
«estable , sino solo el que está en movimiento;
«pero aquel admite á entrambos , el del alma y el
«del c u e r p o , como lo dice en el libro De la elec-
ción y fuga , en el Del fin, en el primero Dé las
i-iVidas, y en la Carta á sus amigos los de Mitilene.
«Lo mismo escribe Diógenes en el libro 16. De
tilas cosas selectas, y M e t r o d o r o en su Timocrates,
«por estas palabras : Deleyte se entiende tanto el
ttque está en el movimiento, quanto el estable. Y E p i -
«curo en el libro De las elecciones habla asi ; La
^tranquilidad , y la carencia del dolor son deleytes
^estables : el gozo y el regocijo se ven en acto según
nsl movimiento.
102 «Disiente asi mismo de los Círenaycos
«en otra cosa. Dicen estos, que los dolores cor-
«porales son peores que los del animo ; puesto
«que los delinquentes son castigados en el cuer-
»po: pero Epicuro tiene por mayores los d o l o -
«res del animo ; pues la carne solo tiembla por
«el dolor presente , mas el alma por el pasado,
«presente y futuro. A s i que el dolor del alma
«es m a y o r que el del cuerpo. Q u e el deleyte sea
«el fin lo prueba diciendo, que los animales lue-
n g o que nacen y a se amansan con e'I, y se i r -
«ritan con el d o l o r , todo naturalmente y sin el
«auxilio de la razón. Huimos pues del dolor es-
«pontaneamente , como huía H e r c u l e s , el qual,
DE DIÓGENES 1AERCI0. 377
«estándose consumiendo en las llamas de la tu-
«nica.
nClama, muerde, lamenta'.
nGimen en rededor las piedras todas:
nhas cimas de los montes de los Lacros,
nT de Eubea las cumbres elevadas.
« L a s virtudes se han de elegir nó por s í , sino
«por causa del d e l e y t e , como las medicinas por
« l a salud. A s i lo dice Diógenes en el libro 2 0 .
yyDe las cosas selectas, el qual llama virtud al d í -
«vertimiento 6 1
. Pero Epicuro dice que solo la
« v i r t u d es inseparable del deleyte 6 2
: todas las
«demás cosas se apartan de ella como mor-
«tales.
103 «Pongamos y a fin á este Epitome y á la
« V i d a de nuestro Filosofo , coronándola de un
«sumarlo de sus opiniones primarias , con lo
«qual dexamos concluida toda [la presente O b r a ,
«usando del fin que es principio de la felici-
«dad."
1 L o bienaventurado e' inmortal , ni e'l c u i -
d a de n e g o c i o s , ni los encarga á o t r o : de don-
de nace que ni lo mueve la ira ni el afecto;
pues t o d o esto arguye enfermedad y flaqueza. En
otros lugares dice que los Dioses son asequibles
(Si Ai«r»r*r parece no puede 62 i í" tnixlaft **¡ 4^<áfi»1«r
tener aquí otro significado. f»»¡ 1»t »í«»t lir íft'i, ni,tr.
TOMO II. BBB
378 L I B B O X.
por medio de la razón 6 3
; unos subsistentes se-
gún n u m e r o : otros según una especie de seme-
janza , procedida de la perenne afluencia de imá-
genes semejantes, perfeccionados por la especie h u -
mana 6 4
.
2 L a muerte en nada nos t o c a ; pues lo y a
disuelto es insensible; y lo insensible en nada
nos toca.
3 El termino y fin de la magnitud de los d e -
leytes es el substraerse de todo quanto duela..
En donde hubiere cosa d e l e y t a b l e , mientras ésta
dura, no la h a y que d u e l a , ó aflixa, ó ambas cosas.
4 L o q u e causa dolor no permanece siempre
en la carne; sino que su vehemencia dura p o c o :
y aun lo que solo priva del deleyte según la car-
ne , suele no durar muchos días. L a s enferme-
dades largas más tienen de deleytable en el cuerpo,
que de aflictivo 6 S
.
5 N o puede haber vida dulce si no es tam-,
bien p r u d e n t e , honesta y j u s t a : ni se puede v i -
vir con prudencia, honestidad y justicia , sin que
también se viva dulcemente. A q u e l pues que no
6*3 6s«f»1ouf uta.!. Como si d i - curea, tanquam é marthecio pvo-
xera , son contemplables ó es- mant, Si gravis , brevis : si
peculables. longus , levis. L o mismo trahe
64 ówelfAfoyitra/s aíSffflTdéiíSí. Plutarco en el Opúsculo , Del
6g C i c e r ó n , l i b . i.Definib. modo de oir los Poetas, cerca
Doloris medicamento illa Epi- del fin.
DE DIÓGENES LAERCIO. 379
v i v e con p r u d e n c i a , honestidad y justicia, tam-
poco podra v i v i r con dulzura.
6 Para asegurarse de los hombres es un bien
físico el Principado y el R e y n o de qualquiera m o -
d o que uno pueda ganárselo 6 6
.
7 Quisieron algunos ser ce'lebres y famosos,
creyendo asi asegurarse de los hombres. Si asi
quedó segura su vida , recibieron de la natura-
leza este bien ; pero si no lograron la seguri-
dad , no tienen aquello que desde el principio
apetecieron contra la costumbre de la natura-
leza.
8 N i n g ú n deleyte es malo por sí m i s m o ;
pero la producción de ciertos deleytes trae muchas
mas turbaciones que deleytes.
9 Si todo deleyte se adensase 6 7
, y con el
tiempo según su periodo se acumulase en las par-
tes principales de la naturaleza 6 8
, ios deleytes n o
• 66 E l texto está aqui muy y á la fe p r e s t a d a . S a b i d o s son
a l t e r a d o en e d i c i o n e s griegas y los v e r s o s d e E u r í p i d e s que J u -
versiones. M a r c o Meibomio h a - lio Cesar solia r e p e t i r asi:
ce alguna corrección separando Nam si violandum est jus, reg-
en dos artículos ó párrafos lo nandi grutia
q u e s e h a l l a u n i d o en e l g . ; pe- Violandum est : aliis rebus pie-
ro acaso lo corrompe mas , y tatem colas.
hace decir á E p i c u r o cosa que 6y E s t o es , se tuviese coa
q u i z a s no i m a g i n ó . A l g u n o s an- m u c h a frequéncia.
t i g u o s h u b o que por r e y n a r di- 68 El alma y el cuerpo.
j e r o n se. p u e d e f a l t a r a l d e r e c h o Meibomio.
BB 2
380 L I B R O 2t.
se diferenciarían entre sí . 6 9
1 0 Si las cosas que deleytan á los v o l u p t u o -
sos disolvieran de la mente los temores de los
meteoros, de la muerte y de los d o l o r e s : y a d e -
mas mostraran el termino de los apetitos , no
tendríamos cosa que reprehenderles , aunque se
anegasen en placeres, como que por ningún l a -
do tienen dolor ni aflícíon, que son el mal.
11 Si nada nos conturbasen los recelos de
las cosas de los meteoros y los de la muerte c a -
so que en algo nos pertenezca ( s í algo entiendo
de los confines de dolores y deseos) no tendría-
mos necesidad de la Filosofía.
12 Quien ignora la naturaleza del universo
y se cree de patrañas, no podra perder el mie-
do de las cosas principales. A s i , no es posible dis-
frutar deleytes inocentes sin Fisiología.
13 N o sería útil prevenirse y asegurarse con-
tra los hombres si fuesen temibles las cosas de
a r r i b a , las que están baxo de la t i e r r a , y abso-
lutamente las que residen en el infinito.
14 C o m o la seguridad humana llega hnsta un
cierto termino , la que procede de tranquilidad
y dexacion de muchedumbre de cosas, se consi-
gue por virtud exterminativa, y por una sinceri-
sima suficiencia.
69 Q u e era o p i n i ó n d e los E p i c u r o . E l t e x t o está m u y du-
Cirenaicos contra la qual va d o s o , y acaso corrompido.
3>E DIÓGENES IAERCIO. 381
iy L a s riquezas naturales tienen t e r m i n o , y
son fáciles de prevenir : pero los proyectos de
riquezas vanas coinciden con lo infinito.
16 C o r t a es la fortuna que viene al sabío:
p e r o las cosas grandes y principales las ordena
la razón , las dispone ahora de c o n t i n u o , y las
dispondrá siempre 7 0
.
17 El justo está absolutamente libre de tur-
baciones: al injusto asedian infinitas.
18 U n a ' v e z removido y alejado lo que cau-
saba dolor por la p o b r e z a , no se aumenta el de-
l e y t e en la carne , si que solo se varía.
19 En orden al deleyte pone cotos al enten-
dimiento la pesquisa de estas cosas y otras h o -
mogéneas, las quales efectivamente producen g r a n -
des temores en el entendimiento mismo.
20 El tiempo ilimitado tiene igual deleyte que
el limitado si medimos por el raciocinio los tér-
minos del deleyte.
21 Si la carne recibió ilimitados los confines
del d e l e y t e , también á éste el tiempo lo hace ili-
mitado.
22 SI la mente , comprehendiendo por la ra-
z ó n el fin y termino de la c a r n e , y disipando
los temores de la eternidad , hiciese una vida
del todo p e r f e c t a , y a no tendría necesidad del
tiempo ilimitado : pero no evitaría el deleyte
70 Vítruvio en el P r o e m i o d e l l i b . tf.
382 riBno x.
( a u n quando los negocios dispusiesen la salida de
esta v i d a ) , sino que moriría como dexando algo
de una vida ilimitada.
23 Q u i e n conoce y sabe los limites de la vi-
da , sabe también quan fácil es de prevenir lo que
quita la aflicción de la indigencia, y lo que hace
á toda la misma vida absolutamente perfecta. A s i ,
no h a y necesidad de negocios que trahen luchas
consigo.
24 C o n v i e n e tener en el entendimiento un
fin subsistente y según toda evidencia , al qual
refiramos quanto opinemos 5 pues de lo contra-
rio , todo andará irresoluto y lleno de turbu-
lencias.
25 Si repugnas á todos los sentidos, ni t e n -
drás de ellos á quien llames falso, ni podras j u z -
gar de aquello que pretendes saber.
26 Si desechas simplemente algún s e n t i d o , y
en aquello que opinas no lo divides por lo que
se espera , y por lo" que y a está presente según
los sentidos y pasiones, y por toda accesión fan-
tástica de la mente, confundirás los demás senti-
dos con una opinión fatua y necia, como que de-
sechas todo criterio.
27 Si afirmas todo quanto queda en los dis-
cursos opinables , y no dexas lo incontestable
como á falso que e s , serás semejante á quien con-
serva toda ambigüedad y toda indiferencia acerca
de lo recto ó irrecto.
DE DIÓGENES lAEECIO. 383
¿8 Sí no refieres en todos tiempos las accio-
nes al fin de la naturaleza, sino que te apartas
a n t e s , y a h u y e n d o , y a haciendo pesquisa de a l -
g o , no serán tus acciones consequentes á tus pa-
labras.
20 D e quantas cosas adquiere la sabiduría pa-
ra la felicidad de toda la v i d a , la m a y o r es la
posesión de la amistad. A u n en medio de la cor-
tedad de bienes se ha de tener por cierto que la
amistad da seguridad.
30 L a misma sentencia produce la confianza
de que no h a y ningún daño e t e r n o , ni aun m u y
proiixo.
31 D e los apetitos unos son naturales y nece-
sarios : otros naturales y nó necesarios : y otros ni
naturales ni necesarios, sino movidos. Epicuro tiene
por naturales y necesarios á los que disuelven las
aflicciones, como el de la bebida en la sed: por
naturales y nó necesarios á los que solo varían el
deleyte , mas no quitan la aflicción , como son
las comidas esplendidas y sumtuosas : y por nó
naturales y necesarios tiene V. g. á las coronas y
erección de estatuas.
32 Los apetitos que no inducen aflicción
mientras no se consuman , no son necesarios: a n -
tes tienen un grado de deseo fácil de disolver
siempre que se tienen por arduos de c o n s e g u i r l o
se juzgan productores de algún d a ñ o .
33 Si se tiene gran pasión por los a p e t i t o s
483 L I B R O X.
que no traen aflicción si no se consuman , es-
to ciertamente dimana de" vana opinión y de su
propia naturaleza t ( n ó por alguna utilidad, sino
para la vana opinión del h o m b r e ) .
34 L o justo por naturaleza es símbolo de
lo conveniente, v. g. no dañar á otros, ni ser da-
ñado.
35 L o s animales que no pudieron convenirse
con pacto alguno de no dañar ni ser dañados,
no reciben justicia , ni padecen injusticia. Lo
mismo es de las gentes que no pueden ó no quie-
ren tales pactos por los quales no dañen ni re-
ciban daño.
36? L a justicia nada sería por s í : pero en el
trato común y recíproco se hacen algunas c o n -
venciones en todas partes, de no causar daño ni
recibirlo.
37 L a injusticia no es un mal por sí m i s m a ,
sino por el miedo de que no podra ocultarse á los
vindicadores de ella.
38 Quien hace ocultamente algo contra la mu-
tua convención de no dañar ni ser d a ñ a d o , no
h a y para que crea que puede estar o c u l t o ; pues
aunque lo esté algún tiempo por lo presente, no
es seguro lo estará hasta la muerte.
39 E l derecho común es uno mismo á todos
( y es cosa conveniente en la sociedad h u m a n a ) ;
pero el privado no siempre es el mismo , por
algunas circunstancias de los países.
DE DlÓGENES LAERCÍO. 387
40 L o que se confirma p o r testimonio como
conveniente al uso común en la sociedad civil
tomado de cosas y a tenidas por justas, tiene la-
gar de j u s t o , hágase en todos l o m i s m o , ó nó
se haga.
41 Sí se establece por L e y alguna cosa que
luego no trahe utilidad á la sociedad c i v i l , ya
no tiene la naturaleza de justa. Pero sí sucediese
de manera que lo justo correspondió solo por a l -
g ú n tiempo á los efectos deseados, con todo eso,
durante aquel tiempo en que era ú t i l , era tam-
bién j u s t o , en sentir de los que no se asustan,
de voces h u e c a s , y atienden á muchas cosas.
42 Donde no habiendo novedad alguna en
los negocios o r d i n a r i o s , pareciere que las cosas
creídas justas acerca de las operaciones mismas no
corresponden á la esperanza c o n c e b i d a , cierta-
mente no eran justas; pero ocurriendo novedad
en las mismas cosas ordinarias , y a no son c o n -
venientes las L e y e s puestas. A s i que solo eran
allí justas quando eran convenientes á la mutua
sociedad de los ciudadanos: después quando no
eran convenientes, y a no eran justas.
43 Quien se formare debidamente una ver-
dadera seguridad de las cosas externas, e'ste se fa-
miliarizó é h i z o compañero de las que pueden ha"
cerse ; pero enemigo de las imposibles; en las
quales no se i n m i s c u y e , y expele quantas no con-
viene practicar.
TOMO 11. ccc
388 LIBRO X.
44 L o s que tuvieron v i g o r para adquirirse-
verdadera seguridad de sus próximos,. vivieron
entre ellos dulcisimamenté., guardándose una fi-¡
delidad firmisima: y gozando de una m u y e s -
trecha amistad, no llorarán como digna de com-;
pasión la temprana muerte de ninguno, de ellos^
ÍNDICE
BE LAS VIDAS CONTENIDAS
EN ESTE T O M O .
ILlBRCr Vi. ; Epícármo.: 224
Archítas.'
r 2 2
5,
Antístenes. P g. a 1 Alcmeón. 227
Diógenes Cínico.. II Hipáso.. 228
'Mónimo. 50 Filolao. 22p
Onesicríto.: *1 Eudóxói. 230
Crátes. 5 2
Metrócles.1- 58 L I B R O ' IX.
Hipárchía.; 59 Heráclíto. 2
34
Menípo. 61 Xenófanes. 243
Menedémo. Parme'nides. 2
45,
Melíso. 248
LIBRO VII. Z e n ó n Eleáte; ibid.
Leucípo. 252
Zenón Qtiéo.- 66 Demócrito. 2
54
Cleantes. 160 Protágpras, 264
Sfe'ro. %6<> Diógenes A p o l o n i a
Crisípo. 167 ta. 268
Pirro; 271
L I B R O VIII. Timón. 298
Pitágoras. 181 L I B R O X.
Empedocles.: 210 Epicuro. 303
ERRATAS EN EL TEXTO.
PAG. UN.: DICE. LÉASE.
39- 34 menopsreciaba menospreciaba
79 a¿ Euipides Eurípides
83 9 Tilemón Filemón
109 15 si, ¡si
111 11 raeiocínips raciocinios
113 11 igualmsnte igualmente
120 i5 üiel fiel
132 21 desee deseen
17a S el al
173 8 aoristos aoristos
181 <S Qué Que
a 14 i5 excitados excitados
430 .17 alexó alojó
033 5 logúela .logúela
3g<5 ult. átomo átomos
271 19 todos los todo lo
37$ 13 Pirro Pitón
31P a generacione generación
EN LAS NOTAS.
PAG. NOT, LIN. DICE. LÉASE.
28 aa g ezVío cierta
34 2 etMcépífr ¿Mee vvr
g4 3 9 ingenio ingenuo
04 42 I AÓVOV/tíf» julfH
106" (5g 34 hace hacen
113 71 ult. A u l a Aulo
161 * 3 intépretes intérpretes
334 1 a indica é indica