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Texto Vocacional

El documento habla sobre la vocación del hombre a vivir en el Espíritu Santo. Explica que la persona humana está creada a imagen de Dios y dotada de alma espiritual e inmortal, lo que le da la dignidad y la vocación de buscar la verdad, el bien y la bienaventuranza eterna. Sin embargo, debido al pecado original, el hombre está herido en su naturaleza e inclinado al mal, por lo que necesita de la gracia de Dios a través de Cristo para alcanzar su perfección.

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El documento habla sobre la vocación del hombre a vivir en el Espíritu Santo. Explica que la persona humana está creada a imagen de Dios y dotada de alma espiritual e inmortal, lo que le da la dignidad y la vocación de buscar la verdad, el bien y la bienaventuranza eterna. Sin embargo, debido al pecado original, el hombre está herido en su naturaleza e inclinado al mal, por lo que necesita de la gracia de Dios a través de Cristo para alcanzar su perfección.

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PRIMERA SECCION: LA VOCACION DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPIRITU

1699. La vida en el Espíritu Santo realiza la vocación del hombre (capítulo primero). Está hecha de
caridad divina y solidaridad humana (capítulo segundo). Es concedida gratuitamente como una
Salvación (capítulo tercero).

CAPITULO PRIMERO: LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA

1700. La dignidad de la persona humana está enraizada en su creación a imagen y semejanza de Dios
(artículo 1); se realiza en su vocación a la bienaventuranza divina (artícul o 2). Corresponde al ser
humano llegar libremente a esta realización (artículo 3). Por sus actos deliberados (artículo 4), la
persona humana se conforma, o no se conforma, al bien prometido por Dios y atestiguado por la
conciencia moral (artículo 5). Los seres humanos se edifican a sí mismos y crecen desde el
interior: hacen de toda su vida sensible y espiritual un material de su crecimiento (artículo 6).
Con la ayuda de la gracia crecen en la virtud (artículo 7), evitan el pecado y, si lo cometen,
recurren como el hijo pródigo (cf. Lc 15,11-31) a la misericordia de nuestro Padre del cielo
(artículo 8). Así acceden a la perfección de la caridad.

Artículo 1 EL HOMBRE IMAGEN DE DIOS

1701 "Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio de Padre y de su amor, manifiesta
plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación" (GS 22,1). En
Cristo, "imagen del Dios invisible" (Col 1,15; cf 2 Co 4,4), el hombre ha sido creado "a imagen y
semejanza" del Creador. En Cristo, redentor u salvador, la imagen divina alterada en el hombre
por el primer pecado ha sido restaurada en su belleza original y ennoblecida con la gracia de Dios
(cf GS 22,2).

1702 La imagen divina está presente en todo hombre. Resplandece en la comunión de las personas a
semejanza de la unidad de las personas divinas entre sí (cf capítulo segundo).

1703 Dotada de un alma "espiritual e inmortal" (GS 14), la persona humana es la "única criatura en la
tierra a la que Dios ha amado por sí misma" (GS 24,3). Desde su concepción está destinada a la
bienaventuranza eterna.

1704 La persona humana participa de la luz y la fuerza del Espíritu divino. Por la razón es capaz de
comprender el orden de las cosas establecido por el Creador. Por su voluntad es capaz de dirigirse
por sí misma a su bien verdadero. Encuentra su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad
y del bien (cf GS 15,2).

1705 En virtud de su alma y de sus potencias espirituales de entendimiento y de voluntad, el hombre


está dotado de libertad, "signo eminente de la imagen divina" (GS 17).

1706 Mediante su razón, el hombre conoce la voz de Dios que le impulsa "a hacer el bien y a evitar el
mal" (GS 16). Todo hombre debe seguir esta ley que resuena en la conciencia y que se realiza en
el amor de Dios y del prójimo. El ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona
humana.

1707 "El hombre, persuadido por el Maligno, abusó de su libertad, desde el comienzo de la historia"
(GS 13,1). Sucumbió a la tentación y cometió el mal. Conserva el deseo del bien, pero su
naturaleza lleva la herida del pecado original. Quedó inclinado al mal y sujeto al error.

De ahí que el hombre esté dividido en su interior. Por esto, toda vida humana, singular o
colectiva, aparece como una lucha, ciertamente dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las
tinieblas (GS 13,2).

1708 Por su pasión, Cristo nos libró de Satán y del pecado. Nos mereció la vida nueva en el Espíritu
Santo. Su gracia restaura lo que el pecado había deteriorado en nosotros.

1709 El que cree en Cristo se hace hijo de Dios. Esta adopción filial lo transforma dándole la
posibilidad de seguir el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el
bien. En la unión con su Salvador el discípulo alcanza la perfección de la caridad, la santidad. La
vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo.
RESUMEN

1710 "Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su


vocación" (GS 22,1).

1711 Dotada de alma espiritual, de entendimiento y de voluntad, la persona humana está desde su
concepción ordenada a Dios y destinada a la bienaventuranza eterna. Camina hacia su perfección
en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien (cf GS 15,2).

1712 La libertad verdadera es en el hombre el "signo eminente de la imagen divina" (GS 17).

1713 El hombre debe seguir la ley moral que le impulsa "a hacer el bien y a evitar el mal" (GS 16).
Esta ley resuena en su conciencia.

1714 El hombre, herido en su naturaleza por el pecado original, está sujeto al error e inclinado al mal
en el ejercicio de su libertad.

1715 El que cree en Cristo tiene la vida nueva en el Espíritu Santo. La vida moral, desarrollada y
madurada en la gracia, culmina en la gloria del cielo.

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