EL LIBERALISMO FILOSÓFICO ILUSTRACIÓN POLÍTICA
Sumario:
1. John Locke: racionalista, padre del liberalismo político 2. La ilustración política en Europa 2.1.
El barón de Montesquieu 2.2. François Marie Arouet (Voltaire) 3. El enciclopedismo 3.1.
Dionisio Diderot 4. Juan Jacobo Rousseau 4.1. «El Emilio» 4.2. «El Contrato Social» 4.3. Formas
de gobierno roussonianas 5. La fisiocracia.
1. JON LOCKE: RACIONALISTA, PADRE DEL LIBERALISMO POLÍTICO (1632 – 1704)
Este filósofo, considerado el representante más importante del emperismo moderno, nació en
Brighton y murió en Londres, Hijo de familia puritana, estudió en Oxford filosofía y medicina.
En 1665 ingresó al servicio diplomático y en 1667 entró como secretario en casa de Lord
Ashley (más tarde conde de Shaftesbury), quien introdujo el ambiente refinado de la sociedad
londinense; es junto a él que comienza su tarea política de carácter empírico, pues es su
compañía. Proyectó una Constitución donde por primera vez se delimitan las ramas del poder
público: es la Constitución de Carolina. Formó parte de la Cámara de los Comunes, siendo de
esta forma un activista político y no un simple teórico. Su amistad con Lord Ashley, quien fuera
canciller de Inglaterra en tiempos de Carlos II, lo influencia notablemente hasta que en 1675
Ashley cae en desgracia y Locke parte a Holanda, refugio de los liberales mal vistos en el resto
del continente; allí permanece cuatro años regresa a Inglaterra en 1679 y se encuentra con
que la posición de Lord Ashley es bien difícil.
Es en esa época cuando aparece el bipartidismo inglés. El partido «wigh» parlamentario, y el
partido «thorie», realista.
Agnés es perseguido por las huestes de Carlos II, de la familia Estuardo, y, Ashley se ve
obligado a exiliarse en Francia, donde muere. Locke vuelve a Holanda y colabora con los
calvinistas humanistas, partidarios del régimen constitucional y enemigos del despotismo
Ilustrado.
Recordemos que en Holanda se había refugiado los hugonotes, al ser derogado el Edicto de
Nantes por Luis XIV en 1685, con lo cual se reanudó nuevamente la persecución religiosa.
En ese mismo año muere Carlos II y sube al trono Jacobo II, quien trata de vulnerar el derecho
consuetudinario gracias al cual la iglesia anglicana tenía derecho propio de ciertos cargos
públicos, y procura encenderles las mismas prerrogativas a los prelados católicos. La reacción
contra Jacobo II no se hace esperar, y tres años más tarde se le enfrentan los pequeños
terratenientes, el pueblo, la burguesía y la nobleza. Jacobo huye a Francia y muere en el exilio.
La vacancia del trono inglés es ocupada por Guillermo de Orange, holandés de la casa Orange,
Nassau. El llamado «Estatudex de Holanda».
En 1688 se firma el «Bill of Rights», que al traste con el absolutismo político inglés. La nobleza y
la burguesía reclaman al rey ciertas concesiones y privilegios:
a) división orgánica de las ramas de poder político;
b) la soberanía debe residir en el Parlamento, es decir, Cámara de los Comunes, de los Lores.
c) La elección se hará por voto calificado de acuerdo con el grado de instrucción, con los
ingresos o patrimonio contable, etc.
d) El Habeas Corpus o estatuto orgánico de las garantías individuales:
- Ser procesado según las leyes preexistentes al hecho que se trata.
- Ser detenido con previa autorización judicial.
Estas nociones, junto con las contenidas con la obra de John Locke, son parte integrante del
racionalismo político.
Sus obras más importantes son:
- «Las cuatro cartas de tolerancia», que es un llamamiento a los derechos individuales,
políticos y religiosos del hombre.
- «Ensayos sobre el entendimiento humano», un catálogo de filosofía empírica
racionalista donde se aparta de los presupuestos racionalistas del siglo XVIII. Para
Locke, las ideas adquieren calor dentro del empirismo y sensualismo.
En este punto está influenciado por Leibniz y Hume: nada hay en la mente humana que no
haya pasado antes por los sentidos.
En 1689 los dos «Tratados sobre el gobierno civil», donde esboza sus principios políticos por
los cuales se llega al Estado mediante un pacto social que es tácito. El Estado político tiene
como antecedente un Estado de naturaleza, pero este Estado es armónico, feliz y pacífico
aunque excluye toda legalidad o normatividad jurídica, coactiva y coercitiva. Vemos así como
Locke, en este sentido se aparta radicalmente de los principios hobbesianos, esto es, del
Estado de naturaleza en guerra permanente. Esta concepción pudo haber estado influenciada
por algunas obras de carácter empírico, como la «Utopía» de Thomas Moro. Es un paraíso
terrenal del que habla la Biblia entre los judíos y cristianos. Es un Estado regular, pero es
necesario reglamentar la economía y la política, y delegar en alguien el poder de gobernar. La
autoridad puede imponerse coercitivamente, pues ha recibido el poder de los individuos que
de antemano han renunciado a él.
El contrato social es una aplicación de la figura testamentaria del fideicomiso (Trust) que
consiste en la entrega por parte del fiduciante o fideicomitente-comitente a un tutor,
fideicomisarlo (asamblea) para gobernar a nombre de un beneficiario, que es la comunidad.
Veamos cómo esta teoría o ficción del fideicomiso tiene tres elementos:
1. El tutor, fiduciante o comité (trustet), que es el pueblo.
2. El fideicomisario que es el administrador (trustee-ship) el delegatario, la asamblea o
cuerpo legislativo como supremo poder.
3. El beneficiario, que es toda la comunidad.
Locke, a diferencia de Hobbes, es un activista ya que éste es eminentemente teórico. A su
regreso de Londres, Locke publica sus obras ya citadas. En sus cartas, defiende el Habeas
Corpus y en el «Ensayo del Entendimiento» y «Primer Tratado de Gobierno Civil» refuta la tesis
paternalista de Robert Filmer.
Como ya vimos, según Locke el poder reside en el conjunto de la comunidad social, es decir, en
el Parlamento, que a su vez es el sujeto activo del fideicomiso.
De ahí que las funciones pueden dividirse en dos niveles:
Primer nivel: orden legislativo
Segundo nivel: orden ejecutivo – orden jurisdiccional
El poder legislativo está localizado por encima de los otros, y así como los poderes están
separados pero existe un control recíproco también es esto lo que se genera un «Checking and
Balances» en los organismos de la administración.
La soberanía es para el pueblo y emana del pueblo mismo. De esta manera el Estado no es un
simple órgano de represión sino que busca llegar a un bienestar general racionalizado.
Puede decirse que Locke es el padre del liberalismo político y filosófico; el Habeas Corpus no
ha perecido; hoy se destaca como acción especial en el artículo 30 de nuestra Constitución
Nacional de 1991.
La propiedad es un derecho natural puesto que ya existe en el Estado de naturaleza, de donde
se deduce que es un derecho adquirido y por lo tanto no puede ser desconocido por leyes
posteriores.
El Estado debe defender el derecho de propiedad, ya que éste es un derecho sin limitaciones
de ninguna especie. La teoría de Locke va a influir notablemente en Adam Smith. En este
punto, Locke concibe el Estado como un guardián nocturno, un gendarme que defiende el libre
cambio, la libre navegación y la libre empresa. Hoy en día no se concibe la propiedad como un
derecho natural, sino como un derecho civil, lo que nos muestra que en este aparte, la teoría
de Locke ha caído en desuetud.
Así, Locke es la síntesis del racionalismo y la antesala de la Ilustración del siglo XVIII: aplicó el
método deductivo-matemático y abrió las escuelas a la ilustración junto con su coétaneo Isaac
Newton y con el filósofo alemán Leibnitz.
Forma parte y es cofundador de la Royal Society, en donde actuó como médico y como
filósofo.
Locke diferenció Estado, de formas de gobierno, y como ya dijimos, es la cabeza visible de la
ilustración, movimiento ideológico que a continuación estudiaremos.
2. LA ILUSTRACIÓN POLÍTICA EN EUROPA
Se presenta en el siglo XVIII, por lo que se le ha llamado «el siglo de las luces», o «le siécle des
lumieres», o «Die Aufklaerung». Es un movimiento europeo homogéneo e independiente,
cuyo epicentro cultural fue París, se gestándose durante uno de los regímenes más despóticos:
el de Luis XV, continuador del gobierno de su inmediato antecesor, Luis XIV. La Ilustración va a
tener una gran penetración indirecta en la masa popular, a través de agitadores
revolucionarios. Es una época sensualista, racionalista y enciclopedista que influye como
adversario del viejo régimen, nobleza y clero.
La burguesía es el vehículo catalizador del cambio. Se dan dos figuras que trascienden en el
derrotero de la Ilustración; son Charles Louis de Secondart, Barón de la Bréde y de
Montesquieu, y Francois Marie Arouet más conocido con el nombre de Voltaire, autores estos
de quienes nos ocuparemos a continuación.
2.1 EL BARÓN DE MONTESQUIEU (1688 – 1755)
El primer tratado ordenado y sistemático de política, que resulta de la inquietud espiritual del
«Siglo de la luces» es el libro de Montesquieu, publicado bajo el título de «Lʼesprit des Lois».
Otras obras suyas, también de imponderable valor para la ciencia política, son «Considerations
sur les causes de la grandeur et de la decádence des Romains». «Lettres personnes». Dialogue
de Sylla et dʼ Eucrate».
Montesquieu conocía admirablemente la historia y la literatura y acogió con viva simpatía el
movimiento intelectual de su tiempo. En sus cartas persas, con sus personajes «Rica el
Gascon» y «Usbek» satiriza las instituciones políticas, sociales y religiosas de Grecia.
Después de este ensayo se dedica a viajar y a conocer las instituciones de otros países. Recorre
los Estados del Continente y pasa, por último, dos años en Inglaterra. Allí se contactó con los
políticos más importantes y queda admirado de la concepción inglesa de la libertad y del
sistema gubernamental del Estado. Basa su filosofía política en la historia de Roma y en las
instituciones británicas. Tras una extensa preparación, aparece su obra notable, el «Espíritu de
las leyes».
Su método es empírico; más que las ideas abstractas le interesan las condiciones actuales y
concretas de la vida.
La preocupación fundamental de Montesquieu fue llegar a establecer una organización
sustancial que garantizara mejor la libertad política. Llegó a la conclusión de que sólo es
posible la libertad cuando se limitan los poderes gubernamentales. La mejor garantía de la
libertad y la salvaguardia más acorde con la necesidad de la consecución del bien común y el
enfrentamiento a posibles tiranos, se encuentra en la separación de los poderes: ejecutivo,
legislático y judicial, tal como él lo imagina que existía en Inglaterra. El ejercicio de cada poder
debe correr a cargo de un órgano peculiar mediante el establecimiento de un sistema de
frenos y balances, pesos y contrapesos. Esta doctrina ejerció profunda influencia en América y
en los ideólogos manchesterianos del siglo XIX. La meta de Montesquieu era extirpar los
rezagos del gobierno personalista y cortesano, donde tanta importancia tiene la hermandad de
sangre y el poder económico y, a pesar de provenir de familia aristocrática, concibió una
transformación política y estructural que se daba a la institución real francesa de su tiempo. Su
obra política, a pesar de no ser enteramente revolucionaria, incidió en el cambio del régimen
despótico al republicano.
Hasta hace relativamente poco se pensaba que Montesquieu era el filósofo apóstol de la
democracia republicana, pero esto es falso ya que en realidad se trata de un filósofo liberal
aristócrata; no era partidario de ciertas modalidades sociales sino de la participación popular.
Su cultura política es muy profunda: gran analista, su lectura es más accesible y menos
trascendental que la de Hobbes, lo que explica la gran expansión de sus obras.
Amante de las discusiones políticas, asistía a los salones literarios y a los clubes; se hizo
miembro de una sociedad clandestina que influiría poderosamente en la Revolución Francesa,
«La Franc-masonería».
Era amigo, y al propio tiempo, adversario del régimen: amigo porque gozaba de los privilegios
que le concedía la corona y adversario porque no comulgaba con el régimen despótico que
caracterizaba al soberano Luis XV.
Perteneció a la Academia Francesa, donde tuvo oportunidad de alternar con grandes
personalidades del país e internacionales. Abandonó la tradicional división tripartita de las
formas de gobierno, y encontró un nuevo modelo.
1. República:
Que puede ser de dos tipos:
a) Aristocrática: gobierno de elites intelectuales, que pueden ser hereditarias o
selectivas.
b) Democrática: gobierno popular; se acepta el sufragio universal, a su parecer, sólo es
viable y posible el voto cualificado.
2. La monarquía:
De tipo constitucional con un régimen de responsabilidad.
El gobernante está imposibilitado para realizar actos de poder, con lo que impide que se haga
despótico o practique el nepotismo.
3. El despotismo:
Que es la misma tiranía. Como vemos, estos modelos son apenas una variante de la clásica
división tripartita, que data desde los tiempos de la antigua Grecia. Las formas de gobierno
indican el principio elemental de separación de los poderes como solución para contrarrestar
el poder absoluto del monarca. De esta manera concibe:
a) Un poder ejecutivo:
Ejercido por el monarca, quien ejecuta la política estatal. Los actos del monarca deben ser
jurídicamente fiscalizados.
b) Un poder legislativo:
Independientemente del órgano ejecutivo, está encargado de dictar las leyes y las
atribuciones como prerrogativas propias.
Es un «cuerpo intermedio», pues está compuesto por un grupo de personas que tienen los
mismos intereses religiosos y económicos. Por ejemplo la nobleza o burguesía, estamentos
que deben tener su respectiva representación en el cuerpo legislativo. Estos cuerpos
intermedios son reflejos de las clases sociales y deben vigilar al ejecutivo para que no se
extralimite en sus funciones. Como podemos observar, hace énfasis en su teoría de los «pesos
y contrapesos».
c) Un poder judicial:
Que Montesquieu enfatiza que sea totalmente independiente del rey, pues como
recordamos, en Francia los tribunales dependían del capricho del monarca. La garantía de
autonomía del órgano judicial, asegura la imparcialidad en la aplicación de la justicia.
Montesquieu quiso apoyar la diversidad por oposición al utilitarismo centralizado y por eso
defendió la mayor libertad y autonomía a nivel de departamentos y municipios.
El aspecto climatológico había despertado el interés de Aristóteles y Bodin; también
Montesquieu lo estudió; entiende por clima el factor social que influye en el pueblo.
2.2 FRANCOIS MARIE AROUET (VOLTAIRE) (1694 – 1778)
Fue un escritor cáustico que alcanzó gran popularidad y difusión. Amigo de grandes
personalidades como Federico I de Prusia, Catalina la Grande de Rusia y Benjamín Franklin.
No perteneció al movimiento enciclopédico, pero si colaboró en él. Literato, crítico, y
ensayista. En sus textos novelados: «Cándido y el ingenuo» (1767) satiriza las costumbres
cortesanas y las tendencias frívolas de los palacios; crítica la desatención con que se afrontaba
los problemas sociales de la época. En «Comentarios sobre el espíritu de las leyes» contradice
a Montesquieu
Fue enemigo de la Iglesia católica. Aunque no fue revolucionario, sí era reformador en
distintos aspectos: el sistema educacional al nivel medio y superior; el tratamiento de
delincuentes en las cárceles, para obtener su rehabilitación, etc.
Fue un gran conversador (causeur), perteneció a varios clubes, y miembro de la
Francmasonería era, ante todo, adversario del régimen absolutista. Pudo habérsele concebido
como un revolucionario político de la época teórica, pero si hubiera vivido diez años más,
seguramente habría sido víctima de la Revolución Francesa, en la guillotina inexorable.
Su temperamento era de estirpe aristocrática. Consideraba que el pueblo y la Iglesia era la «vil
canalla»; heterodoxo y para Francia, un gran apóstol antecesor del liberalismo utilitarista
manchesteriano, que era la moda ideológica de su tiempo con J. Locke y Adam Smith.
3. EL ENCICLPEDISMO
Hacia 1750 un grupo de intelectuales, filósofos, matemáticos y naturalistas, resolvieron formar
un equipo con el fin de realizar la obra de la Enciclopedia, que es el mejor documento sobre las
ideas de la burguesía francesa en el siglo XVIII y sobre sus audiencias y sus límites.
Diderot supo asociar a su empresa a sabios como Dʼ Alembert y Buffon (el más grande filósofo
de su tiempo, según Diderot), a financieros ilustrados como Helvétius, a los principales
representantes de la escuela fisiocrática (Quesnay, Turgot, etc). Incluso consiguió de Voltaire y
de Rousseau una breve colaboración, como anotamos anteriormente.
La Enciclopedia, obra colectiva, es necesariamente una obra de contenido variado. Por eso hay
que evitar confundir las ideas políticas de la Enciclopedia con las propias de Denis Diderot y
quien fuera el infatigable editor y protagonista de esta obra.
3.1. DIONISIO DIDEROT (1713 – 1784)
Era hijo de un artesano, acomodado, fabricante de cuchillos. Empezó la carrera eclesiástica,
pero a los 15 años la abandonó y se trasladó a París. Terminados los estudios brillantemente,
vivió unos años de vida libre y desordenada, durante los cuales conoció la miseria y el hambre.
Más tarde se casó con Antoniette Champion y en 1746 realizó el proyecto inicial de lo que más
tarde sería una enciclopedia.
El humanismo de Diderot presente en sus Peusées (pensamientos), se deriva de su mismo
materialismo: es fundamental, hostil al inmovilismo y al finalismo. Cree en la evolución, en el
progreso, en la posibilidad y en el deber de transformar y donde todos los seres se elevan o
descienden en la cadena.
Además de la Enciclopedia, Diderot, escribió «Pensamientos filosóficos» (1746) «Pensamientos
sobre la interpretación de la naturaleza» (1754). La Enciclopedia es un himno al progreso
técnico. Toda doctrina del utilitarismo tiene su germen en la Enciclopedia.
La libertad es esencialmente la libertad económica, dándose la política por añadidura. Los
problemas políticos se plantean en la Enciclopedia en términos económicos.
Las concepciones políticas de Diderot resultaron muy inciertas, oscilan entre la monarquía a la
inglesa y el despotismo ilustrado, no sin contradicciones. El problema de la forma de gobierno
fue para Diderot enteramente secundario y esto es fácil de deducir dado que la única cosa que
verdaderamente importa, es que el gobierno sea estable y que fomente la actividad
económica y artística. Por consiguiente, el pensamiento político de la Enciclopedia no es
revolucionario ni democrático.
Diderot se proponía hacer la reunión, por temas, de una serie de conocimientos con ánimo de
difusión popular. Se estudiaron nociones como la que debe ser un régimen político, su
contenido y estructura; el significado de la palabra pueblo, patria, comunidad, revolución o
economía, todo ello era un criterio científico y racionalista.
Es un movimiento religioso anticatólico, apologista de los derechos individuales, y un tanto
aristocrático, pues no hay que olvidar que la mayoría de los miembros de la Enciclopedia
pertenecieron a clubes, y fueron Franc-masones.
La Enciclopedia señala una ruptura con el pasado, dentro del clima del capitalismo en
formación. Su principal interés político es mostrar los límites que la burguesía liberal está
resuelta a no franquear. Las obras de Helvétius y de Holbach deben retener nuestra atención
por diversas razones:
1. Tuvieron en el siglo XVIII un éxito de escándalo y por ello Diderot criticó a Helvétius y
Voltaire lo hizo con Holbach.
2. Tanto Helvétius como Holbach son personas acomodadas.
3. Sus obras, especialmente la de Holbach, exponen una versión radical del ateísmo.
4. Sus escritos son audaces en el campo religioso y conservadores en materia política.
5. Helvétius y Holbach exponen un utilitarismo francés que anuncia Bentham.
La Enciclopedia encerraba un fuerte «veneno» contra el absolutismo, que lentamente va
pasando de la aristocracia a la burguesía para finalmente llegar a la masa popular. En 40 años
dio el fruto previsto por sus propios autores que cuando no con la misma intensidad y
radicalidad.
Síntesis de todo ello será la colosal figura, en lo social y en lo político de Jean Jacques
Rousseau.
4. JUAN JACOBO ROUSSEAU (1712 – 1778)
Escritor ginebrino, tuvo una existencia atormentada pues pertenecía a un estrato social muy
bajo. Su padre era relojero; su madre murió de post-parto, trasladado entonces al hospicio de
Catecúmenos en Turín en 1718.
Tuvo mil amores tormentosos y terminó viviendo en concubinato abierto con su sirvienta,
Teresa Lavasseur. Fue autodidacta y nunca frecuentó los salones literarios; sino que más bien
fue viajero errante cuyo asiento principal era París.
Es el escritor que con mayor fidelidad refleja las condiciones de Francia en su tiempo, y que
procura, a la vez, una solución a las injusticias sociales y políticas de aquel período. Entre 1740
– 1741 lee a Locke. Fue una isla de la inteligencia y rebeldía frente a la corriente de su tiempo,
porque no compartía las tesis burguesas de la época. Fue un solitario que propugnó por una
auténtica democracia igualitaria, y no censitaria, como hubieran propuesto los fisiócratas.
Demócrata integral, de ahí que sus varias obras reflejen esa honda preocupación por una
igualdad social y económica de los hombres.
En 1749 la Universidad de Dijon abre un concurso literario sobre el tema del papel
desempeñado por la ciencia y la cultura de esta época; Rousseau se presentó con sus
«Discursos de las artes y de las ciencias» que ganó el certamen en 1751. En esta obra hace una
inducción al análisis del sentimiento en el individuo. Considera que razón y sentimiento deben
armonizar, pero este último prima en la naturaleza del hombre. Otras obras suyas son:
- «El discurso sobre la desigualdad de los hombres» (1754)
- «El contrato social» (1762)
- «El Emilio» (1762)
- «Confesiones»
- «La nueva Eloísa»
- «Las consideraciones sobre el gobierno y Constitución de Colonia»
- «Las cartas a Buttafuocco»
- «Consideraciones sobre la Constitución de Córcega»
En 1756 se había instalado en LʼErmitage de Madame Epinay.
«El Discurso sobre la desigualdad de los hombres» fue una obra conocida en las altas élites
y es punto de partida importante pues de él pueden desprenderse tres vertientes:
1. La marxista-socialista:
Que analiza Engels en el «Antiduehring» (1878), pues Rousseau afirma que el hombre vive en
una sociedad política y económica con prejuicios e intereses creados que el poder político
defiende. En su estado primitivo, el hombre no tiene la felicidad absoluta, pero tampoco vive
en un estado de guerra permanente, como afirma Hobbes. En su estado de naturaleza el
hombre vive aislado. La sociedad se rompe con la asociación de los hombres, quienes
proceden a elegir una autoridad; es en ese momento cuando empieza a producirse los
conflictos económicos cuando el hombre cerca la tierra y protege su propiedad privada. Se
abre paso a la teoría del buen salvaje en el estado natural.
2. La liberal:
Que se desprende de la afirmación que hace Rousseau sobre la necesidad de nivelar las
posiciones políticas y económicas, para lograr una democracia igualitaria, y de la aseveración
de que el estado social más importante es el de las clases bajas.
3. La conservadora:
Deviene del «Contrato social» donde se hace la apología del sentido de patria, religión,
tradición y costumbres. Se exalta el nacionalismo para unir y estabilizar el Estado.
4.1 «EL EMILIO»
En esta obra Rousseau se destaca como un autor controvertido y polemista, que da una serie
de conceptos contradictorios con relación a la educación que se impartía en su época. Es un
trabajo que versa sobre la educación científica y racional, en donde es innegable la influencia
recibida de Platón.
El «Emilio» es una larga novela filosófica llena de divagaciones, en la que se propugna una
manera de educar que habría de dar por resultado un verdadero «hombre natural», no
corrompido por la sociedad y, sin embargo, capaz de adaptarse a cualquier género de vida
gracias a su autodominio. Tomando las leyes y la sociedad tal como son, trató de evidenciar
cómo, mediante la educación, podrían transformarse los hombres.
La obra comienza así «Todo está bien al salir de manos del autor de la naturaleza, todo
degenera en manos del hombre».
Es fácil observar que su pensamiento se basa sobre todo, en esta única tesis del hombre
natural. El hombre es bueno por naturaleza, pero a pesar de su bondad originaria, el bien no
prevalece en el individuo.
Este manual sirvió como pilar educacional de muchas élites intelectuales, tanto europeas como
iberoamericanas; el ejemplo más patente es el de Simón Bolivar, quien fuera educado por su
precepto Simón Rodríguez, guiándose por los presupuestos del libro de Rousseau.
4.2 «EL CONTRATO SOCIAL»
En esta obra Rousseau hace un examen de cómo deberían establecerse y funcionar los
gobiernos para ser «buenos gobiernos».
El individualismo y la sociedad. El hombre ha nacido libre pero en todas partes está entre
cadenas.
Este problema constituía, en 1762, el meollo de toda la teoría política, y quizá lo constituya
siempre.
Los pensadores de los siglos precedentes, como Maquiavelo y Hobbes, habían acostumbrado a
sus lectores a pensar en términos de «Soberanía», a dar por necesario que ella fuese
encargada de hacer leyes y de conservar el orden. Pero otros pensadores, como John Locke y
el Barón de Montesquieu, habían temido que tanto insistir en la soberanía del Estado,
menoscaba los derechos y libertades del individuo. En el Contrato Social, Rousseau da su
propia formulación del dilema.
De modo que la noción básica, un tanto complicada pero crucial, está en la «voluntad
general». Cabe preguntarse cuándo tiene lugar dicha voluntad. Esta se presenta, en un sentido
ideal, cuando se orienta al «bien común» y cuando es mantenida por todos los ciudadanos de
«buena voluntad».
La voluntad general no excluye voluntades minoritarias como la de las asociaciones que
existen dentro del Estado, aunque ellas no dirijan el poder político. Tiene además otra
característica y es la de ser indivisible, porque no es voluntad de todos sino que es fraccionada,
es decir, no se transmite colectivamente por cuanto se mantiene en cada ser humano, para así
justificar una delegación política revocable, lo cual hacer surgir el mandato imperativo.
Entonces:
1. Ni se da la división de poderes en términos montesquianos sino aristotélicos, es decir, por
división social.
2. Es voluntad general e intransmisible.
3. Es absoluta.
4. Es verdadera e infalible.
El problema radica en que cada ciudadano es capaz de comprender cuál es el bien general,
puesto que él mismo, ese ciudadano, forma parte del todo de la sociedad. Pero lo que no
puede esperarse es que sienta tanta simpatía por los intereses particulares de los demás como
por el suyo propio.
Rousseau sostiene que la voluntad general de acción es soberana, y como ella emana del
conjunto social, la soberanía debe estar en ese conjunto de la comunidad. Eso es lo que hace
de Rousseau un gran teórico de la democracia, a pesar de la malinterpretación que le han
otorgado autores contemporáneos.
A la autoridad general se llega a través del sorteo o del conceso popular. En las votaciones
debe darse una materia cuantificada en el caso de que no se logre la unanimidad, para evitar
así que unos primen injustamente sobre otros. La mayoría cuantificada puede ser de un 80%
sobre un 20%; la mayoría impropia sería la de 51% sobre 49%, mayoría que produciría, como
dijimos antes, la primacía injusta de unos sobre otros.
En el Contrato Social, Rousseau se retrata de muchos principios a los cuales había negado
valor, tal como el de la propiedad privada. Es contractualista, pero difiere en muchos puntos
de Locke y Hobbes. Sostiene que el hombre vive en un estado de naturaleza perfecta y
armónica en el que le es posible desplegar todas sus capacidades físicas y espirituales.
Contradice a Hobbes al afirmar que allí no hay un Estado de violencia continuado. El hombre es
esencialmente bueno y generoso, y está lejos de él el ánimo de luchar, pero sucede que el
Buen Salvaje se ve aislado por las interrelaciones sociales y para romper ese aislamiento, debe
crear un Estado, sin que ello implique la pérdida de sus derechos racionalizados. La ausencia
de pacto corrompe a la sociedad.
El pacto social se trasluce en el consenso: no es que sea un pacto entre los individuos y el rey,
sino un acuerdo entre unos y otros. Con el que el individuo hace parte de la sociedad y de la
soberanía. Cada individuo representa el todo de la sociedad y a su vez, todos representan al
Estado; este revierte al individuo la seguridad, la libertad y los derechos naturales (aquellos
que se ajustan a la razón), en lo que se denomina el mandato imperativo, la soberanía
fraccionada que sustenta la revocación del voto programático.
El pacto es inviolable, no hay renuncia de derechos mutuos, ni la creación, en abstracto, de
una soberanía que resida en un órgano superior; simplemente es un ente artificial que rompe
el aislamiento de los hombres y que da lugar a una autoridad política, social y civil, es decir, a
la autoridad general, ya mencionada.
4.3. FORMAS DE GOBIERNO ROUSSONIANAS
a) Monarquía: que según afirma, es un régimen que se da en naciones ricas, aunque
no es de su total simpatía, por considerarla una forma decadente y retardataria, pero
le reconoce su poder.
b) Aristocracia: es un gobierno de élites que normalmente encuentra su aplicación
práctica en naciones medianamente ricas.
c) Democracia: es un gobierno que se aplica en naciones pobres, forma ésta muy
defendida por Rousseau. (El pueblo quiere lo justo, pero no siempre lo ve),
probablemente por su posición antiburguesa. Pero es indudable que su Estado ideal es
un Estado pequeño y compacto, más parecido a las ciudades-Estado griegas como la
de su nativa Ginebra, que a los grandes Estados Nacionales de nuestros tiempos. Lo
esencial es que cada ciudadano se sienta personalmente implicado en la tarea política.
Democracia significa: tomar parte personal en las decisiones políticas.
Así podemos decir que Rousseau no dio un modelo único de gobierno, pues insistía en
que cada sociedad se adapta de una manera sui generis a las circunstancias sociales,
políticas, culturales, geográficas, que le toca vivir.
Admite las formas mixtas de gobierno pues a su modo de ver lo que importa no es el
tipo de gobierno sino que ese gobierno procure el bien de las minorías, esto es, las
clases sociales menos favorecidas.
Concibe además un substrato que fundamenta en todo al Estado y es la religión civil: la
comunidad social ha de tener el aglutinante de una fe común, pero ella sólo puede ser
la que el Estado imponga.
Vale la pena anotar que la lectura de «El Contrato Social» debe estar compaginada con
la del «Discurso sobre la desigualdad de los hombres», para entender realmente la
teoría de Rousseau sobre todo en lo referente a sus principios económicos y a la
libertad privada.
Otras obras suyas, dentro del tema político son: «Un proyecto sobre la Constitución de
Córcega» donde defiende una economía agraria y fundamenta una riqueza
inmobiliaria de una pequeña ciudad-Estado. En términos generales puede decirse que
es una Constitución paternalista. También tenemos las «Consideraciones sobre el
gobierno de Polonia» donde afirma que dada la idiosincrasia del pueblo polaco, la
forma que más se aceptaría es la monárquica.
La obra de Rousseau es una utopía política, en el sentido que da solución a los
problemas político-administrativos del Estado mediante la implantación de una
hipótesis que, desde luego, jamás fue aplicada. Sin embargo, es indudable que
Rousseau fue la figura más importante y singular del siglo XVIII. Recibió el seudónimo
de «Savonarola» por haber sido el inquisidor que criticó los intereses fundamentales
en el lucro.
5. LA FISIOCRACIA
Sus tesis son retardatarias en materia política, aunque están muy de acuerdo con su
época desde el punto de vista económico. Para los fisiócratas, la tierra es la única
fuente de riqueza; y el trabajo que se aplica a la recolección de cosechas o a la
estracción de productos, la única forma de esfuerzo que produce una utilidad. El
comercio y la industria son trabajos estériles, esto es, no productivos. De acuerdo con
estos principios favorecen la aplicación progresiva del capital a la tierra, solicitan la
abolición del monopolio de los derechos sobre el comercio de granos y cereales en
Francia, y piden la implantación del impuesto único sobre la tierra.
Desde el punto de vista político, los fisiócratas eran ultraconservadores. Se muestran
partidarios de una monarquía hereditaria, pero el rey ha de ser ilustrado y liberal.
Sostienen la concepción absoluta e indivisible de la soberanía y consideran al monarca,
no como un creador de la ley, sino como un intérprete o ejecutor de las normas
naturales de la justicia y la moral. La propiedad privada es un derecho natural
inviolable, perpetuo y absoluto. De esta manera los fisiócratas defienden la teoría de
los derechos naturales de libertad y de propiedad, desde un punto de vista nuevo: el
de la producción y uso de las riquezas.
Entre los principales fisiócratas tenemos a Francois Quesnay, Jean de Bournay, Mercier
de le Riviére, Roberto Turgot, Dupon de Nemours, etc.estos escritores fueron los
primeros que sustentaron un sistema científico unitario en la sociedad, postulando
que todos los hechos sociales están unidos entre sí por una cadena de leyes
inevitables.
Son los verdaderos fundadores de la economía y a pesar de su parcialidad doctrinal
respecto al valor de la tierra, a expensas del comercio y la manufactura, a ellos se debe
el camino por el que habrían de avanzar más tarde Adam Smith y los escritores del
siglo XIX.
Las tesis fisiócraticas se basaron en el «fundo» o predio agrario, llegando a representar
todo el poder del conservatismo económico donde se concibe la menor posibilidad de
movilidad o de ascenso social. Son, por lo tanto, tesis muy alejadas de cualquier
concepción democrática igualitaria y más bien su pensamiento defiende un gobierno
censitario.