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FUNDAMENTOS PARA LA IGLESIA GLOBAL

Manual Uno

Vida, Ministerio y Singularidad de


Jesucristo
Edición de Alumno

Escrito por:
Phil Long, R.J. Koerper and Susan Kerr
Todas las citas Bíblicas en esta publicación han sido tomadas de la SANTA BIBLIA, NUEVA VERSIÓN
INTERNACIONAL ® NVI ®Copyright © 2011 por Bíblica, Inc.®. Todos los derechos reservados
mundialmente.

Glomos FOUNDATIONS: Curriculum de Entrenamiento


Copyright © 2018 Acción Global.

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distribuida o transmitida de ninguna forma o por ningún medio, incluyendo fotocopias,
grabaciones, o cualquier otro método electrónico o mecánico, sin previa autorización escrita de
parte del editor, excepto en el caso de breves citas encarnados en revisiones críticas y ciertos usos
no comerciales permitidos por la ley de derechos de autor.

Acción Global tiene todos los derechos exclusivos de cualquiera y todo el contenido de la marca de
Glomos FOUNDATIONS por la totalidad de sus contenidos y específicamente para cada uno de los
módulos: La Vida de Cristo, Interpretación Bíblica, Introducción al Antiguo Testamento, Introducción
al Nuevo Testamento, Doctrina Sólida: Hablando la Verdad en amor, Una Iglesia Saludable,
Predicando para que la Gente tenga un Encuentro con Dios, Liderazgo Bíblico y el manual del
Desarrollo de la Facultad.
Para solicitar permisos, escribir al editor, dirigido con “atención: Coordinador de Permisos”, a la
dirección inferior.

ISBN: Pendiente
ISBN: Pendiente

Datos de catalogación en publicación de la Biblioteca del Congreso - Pendiente


Número de Control de la Biblioteca del Congreso: 00000000000

Imágenes de la Portada Frontal:


Diseño del Libro por: Equipo de Acción Global.

Impreso por: (país donde se imprime)

Primera Edición impresa 2018.

Acción Global
P.O. Box 26678
Colorado Springs, CO 80936

[Link]
FUNDAMENTOS

Vida, Ministerio y Singularidad de Jesucristo


Edición de Alumno

Contenido Página

1 – La Presencia de Cristo en el Antiguo Testamento ------------------------------------------- 1

2 – El Contexto de Cristo ------------------------------------------------------------------------------- 10

3 – Presentación del Rey ------------------------------------------------------------------------------- 21

4 – El Ministerio Público de Jesús -------------------------------------------------------------------- 30

5 – Jesús y los Milagros --------------------------------------------------------------------------------- 42

6 – Las Enseñanzas de Jesús --------------------------------------------------------------------------- 54

7 – La Última Semana en la Vida de Jesús ---------------------------------------------------------- 70

8 – Jesús y Sus Discípulos ------------------------------------------------------------------------------- 82

9 – La Singularidad de Cristo --------------------------------------------------------------------------- 94

Apéndice: Comparación entre el Cristianismo y otras Religiones

Bibliografía

Notas de Pie

Acerca de los Autores

Examen para llevar a la casa


Bienvenido
a

Vida, Ministerio y Singularidad de


Jesucristo

Este módulo presenta la vida, el ministerio y la singularidad de Jesucristo. Presenta


los problemas que Él enfrentó, las enseñanzas que dio y la vida que vivió. Más que
nada, retrata su singularidad tanto como hombre y como Dios. Examina el Antiguo
Testamento en busca de señales de Jesús y luego mira su ministerio terrenal en Galilea,
Jerusalén y las regiones más allá. Este curso también estudia específicamente las
enseñanzas, los milagros, las parábolas y los sermones de Jesús.
A través de este módulo, tendrá la oportunidad de aclarar cualquier duda que
pueda tener y de fortalecer su apreciación por Cristo y por lo que Él vino a llevar a cabo.
Capítulo 1

La Presencia de Cristo en el Antiguo Testamento


Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo
que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

Lucas 24:44

Objetivos - Al completar este capítulo, el estudiante:

• Conocerá que el plan de Dios de redimir al mundo a través de Su Hijo estaba


planificado desde el principio
• Verá cómo Dios se revela – Padre, Hijo y Espíritu – y su plan, de múltiples maneras,
en la Biblia Hebrea y a través de la historia del pueblo hebreo.
• Tendrá un entendimiento más completo de los eventos de la vida de Jesús a
través del lente del Antiguo Testamento.
• Sentirá una apreciación y admiración más grande por la rica y bella historia del
plan de redención de Dios entretejido en el Antiguo Testamento.
• Amará y reverenciará aún más a nuestro Trino Dios, quién revela y completa
cuidadosamente Su plan para salvarnos
• Tendrá mayor hambre de Dios y la revelación de Dios Mismo en el Antiguo
Testamento.
• Buscará estudiar el Antiguo Testamento

Para Comenzar

Queremos comenzar FUNDAMENTOS enfocándonos en la vida, ministerio y la


singularidad de nuestro Salvador Jesucristo. Jesús siempre fue el foco central del plan de
Dios para darnos salvación a través de Su muerte en la cruz, pero Su historia no inició en
el Nuevo Testamento. Como veremos en un momento, la revelación del Plan de Dios para
redimir al mundo a través de Su Hijo inicia en las primeras páginas del Antiguo
Testamento.

El presagio de la presencia del Ungido de Dios (Mesías) está a través de toda la


historia del pueblo hebreo y Su venida esta predicha en su Sagrada Escritura. El plan de
Dios para salvar a su pueblo estuvo presente desde el principio. Fue revelado constante
y poderosamente en muchos niveles y en diversas maneras, en la Ley, en los Profetas, en
los Salmos y en la historia del pueblo judío.

Es por esto, que es apropiado iniciar este curso con un vistazo a la continua
revelación de Cristo en el Antiguo Testamento, ya que es fundamental para el estudio de
la vida, ministerio y la singularidad de Jesús. Se dice que El Salvador del Mundo fue
anticipado en el Antiguo Testamento y llevado a la realización en el Nuevo; fue
encubierto en el Antiguo Testamento y revelado en el Nuevo; fue envuelto en el Antiguo
Testamento y fue desplegado en el Nuevo Testamento. El Hijo de Dios vino, en la plenitud

1
del tiempo de Dios, dentro y a través de una matriz cultural, en una historia sagrada y en
el linaje genético de los judíos.

Profundicemos

El Fundamento de Jesucristo – La Esperanza Mesiánica


Antes de empezar a destacar aspectos que visualicen al Mesías en el Pentateuco
(los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, también llamados Torá) es
importante mencionar algo del trasfondo. Algunos versículos claves ponen el escenario
del plan de Dios para su pueblo y para el papel principal de Jesús en ese plan.

En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él
estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él,
nada de lo creado llegó a existir. Juan 1:1-3

y dijo: ‘Hagamos al ser humano nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio
sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre
los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo’. Génesis
1:26

Antes de la fundación del mundo, antes de que existiese un comienzo, Jesucristo,


la Palabra Viva, existía en perfecta armonía con Su Padre y el Espíritu Santo. Esta
comunión perfecta, Padre, Hijo y Espíritu, que forman la Trinidad, en algún momento
de la eternidad pasada, decidieron crear un mundo perfecto para la humanidad y darles
a ellos la responsabilidad de administrar esa creación.
De manera que Dios creo a Adán y a Eva a Su imagen y diseñó que él y su esposa
Eva, estuvieran en relación con Él. Esa historia se cuenta en Génesis 2. Ahí se describe
con mayor detalle cómo Adán y Eva fueron creados para vivir una vida con propósito
(Génesis 1:28; 2:15, 19-20) y con una relación íntima con Dios y entre ellos (Génesis
2:18, 21-25). Dios creó a un pueblo (a Su imagen), para vivir en un lugar (Edén), con Su
presencia continua.
El plan de Dios era sencillo. Amar y ser amado debe ser una elección, de manera
que Él creo a Adán y a Eva con libertad para escoger: ellos podían escoger amar a Dios,
ser obedientes y confiar en Él para sus necesidades. O escoger no hacerlo.
Su decisión trágica y fatal está registrada en Génesis 3. En lugar de obedecer a Dios,
ellos desobedecieron e hicieron lo que se les había dicho que no hicieran (comer del
fruto prohibido). Ellos confiaron en ellos mismos en lugar confiar en Dios. Ellos creyeron
la mentira de Satanás de que Dios retenía cosas buenas de ellos y que necesitaban
tomar las cosas en sus propias manos. Los resultados fueron catastróficos. Debido a su
desobediencia, ellos fueron separados de Dios, se creó una separación entre uno y el
otro y del lugar perfecto que Dios había creado para ellos. Y la muerte entró a la
humanidad.
La historia pudo haber terminado ahí, pero no fue así. Inmediatamente después de que
Adán y Eva tomaran su decisión fatal, ellos se escondieron de Dios y de uno y el otro
debido a su vergüenza (Génesis 3:7-8). Pero Dios buscó a Adán, así como busca a la

2
gente a través de la historia, y lo llamó a asumir responsabilidad por lo que había hecho.
En Génesis 3:21, Dios proveyó pieles de animales para cubrir la desnudez de ellos (la
primera muerte sacrificial por el pecado). Pero como parte de las consecuencias de su
pecado, Dios hizo esta promesa oculta de la continua batalla entre Dios y Satanás, entre
el bien y el mal:

“Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te


aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.” Génesis 3:15

Este versículo proyecta hacia delante, a Jesucristo y su victoria final sobre Satanás
y el pecado, la cual ganaría por Su muerte y resurrección (Romanos 16:20). El tema
predominante de la Biblia se puede resumir en una palabra, redención – la redención
final de la humanidad a través de una persona: Jesucristo, el Hijo.

Para comprender el significado y la importancia de la palabra redención más


completamente, es importante entender la cultura patriarcal del A.T., y el papel del
“pariente redentor”, un requisito entregado por Dios a Moisés (Ver Levíticos 25:25 y
Ruth 2:20; 4:4). La erudita en Antiguo Testamento, Sandra Richter, nos da luz sobre este
concepto:

“En la sociedad tribal de Israel, la redención era el acto de un patriarca (para nosotros,
este es Dios el Padre), quien ponía sus propios recursos para rescatar a un miembro de la
familia quien había sido llevado al margen de la sociedad por la pobreza, quien había sido
tomado por un enemigo, en contra del cual no tenía defensa, o que se encontraba a sí
mismo esclavizado como consecuencia de una vida desleal. La redención era la manera
como un miembro perdido de la familia era restaurado a un lugar de seguridad dentro
del círculo familiar.

Esta era una responsabilidad patriarcal, esto fue la red de seguridad de la sociedad
israelita y esta es el trasfondo para la saga del Edén en la cual nosotros los creyentes del
Nuevo Testamento nos encontramos… Yahveh se presenta a sí mismo como el patriarca
del clan quien ha anunciado su intento de redimir a los miembros perdidos de su familia.
No solamente ha acordado pagar el rescate, cuanto sea requerido, sino que él ha enviado
al miembro más querido de su casa a cumplir con su cometido – su primer Hijo. Y no sólo
es el primer hijo que viene a buscar y salvar lo que estaba perdido, sino que viene a
compartir su herencia con aquellos que han despilfarrado todo lo que se les había dado.
¿Su meta? Restaurar a los miembros perdidos de la familia a su casa donde está él, porque
donde está el Padre, ellos también deben estar.”1

El Antiguo Testamento es rico en los preparativos y las anticipaciones de la


redención. Sus hilos multicolores se entretejen juntos y componen el tapiz que se ve
enfocado completamente en la vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesucristo. La
meta de Dios es restaurar lo que se perdió cuando Adán y Eva pecaron. Una vez habrá
el pueblo de Dios, en un lugar (los cuales serán el cielo nuevo y la tierra nueva de
Apocalipsis 21) disfrutando la presencia eterna de Dios, a través de Cristo Jesús. El plan
original de Dios será restaurado para toda la eternidad.

3
Con estos conceptos claves en mente, veremos cómo estos hilos se entretejen a través
de todo el Antiguo Testamento – a través del pueblo, las promesas y los requerimientos
de esta historia de redención. Nos enfocaremos primeramente en el Pentateuco.

1. Génesis – Una familia es escogida: Esta es la línea de la cual el Redentor vendría.


Abraham fue el escogido por el cual Dios comenzaría Su plan redentor. En el
linaje de Jesús dada en Mateo 1:1, Él es tanto hijo de David como de Abraham.

A su debido tiempo, la promesa de Génesis se hizo realidad a través de Jesús, un


verdadero descendiente de Abraham. Dios inició y confirmó este pacto
(promesa) incondicional en Génesis 15. Dios cumplió Su palabra, finalmente a
través de Jesucristo.

2. Éxodo – Redención: Este libro ilustra la liberación de Dios a Su pueblo, quienes


pasaron de ser ‘pueblo de Dios’, a ser la Nación con Dios como Rey. Ellos fueron
redimidos de la atadura, de la oscuridad y del reino malvado de Egipto por la
sangre del Cordero Pascual.

3. Levítico – Santidad: Levítico describe el por qué los sacrificios son tan
importantes para que el pueblo se relacione con Dios y el rol que los sacerdotes
tenían como mediadores entre un pueblo pecador y el Santo Dios. Todos los
sacrificios y ofrendas apuntan hacia el sacrificio final que Jesús hizo para expiar
nuestros pecados. Él es ahora nuestro Sumo Sacerdote quien intercede por
nosotros.

4. Números: El libro de Números registra las luchas del pueblo de Israel camino
hacia la Tierra Prometida. Existen muchas imágenes (o tipos) y símbolos
proféticos que señalan a Cristo. Aquí hay algunos:

a) La Roca – el agua viva (Lea Éxodo 17:6 junto con Juan 4:10-14)
b) El Maná – el pan que vino del cielo (Lea Éxodo 16:4 junto con Juan 6:35).
c) La serpiente levantada – “… cuando yo sea levantado…” (Lea Números 21:
8-9 junto con Juan 12:3).

5. Deuteronomio: Este libro provee el plano original para el remanente del Antiguo
Testamento por dos razones: primero, resalta la declaración profética de Moisés
del Mesías venidero (Lea Deuteronomio 18:15; Juan 5:6 y Hechos 7:37), y
segundo, Moisés expone las bendiciones que vienen por obedecer a Dios y las
maldiciones que vienen por la desobediencia (capítulo 28-29, llamado el Código
de Deuteronomio).

Israel no vivió de acuerdo a los requerimientos de Dios para ellos y, como se predijo
en Deuteronomio 29, fueron conquistados y exilados a una tierra extranjera. Lo que Dios
le había dicho a Su pueblo que sucedería, eventualmente sucedió. Obrando a través de
todos los fracasos de Israel, el plan de Dios procedió, preparándolos para la venida del
Mesías.

4
La Preparación para recibir a Cristo Jesús

Eventos

Repasaremos los eventos para preparar a Israel y al mundo para la venida del
Mesías con más detalles en nuestro curso del Antiguo Testamento más adelante, pero
por ahora haremos un resumen.
Después que la generación incrédula de israelitas murió en el desierto, una nueva
generación creció y estaban listos para creer lo que Dios les había prometido a través de
su nuevo líder Josué, quien fue el sucesor de Moisés. El libro de Josué registra la
obediencia de Israel y la fidelidad de Dios al derrotar a sus enemigos y tomar posesión
de la Tierra Prometida. Pero la bendición prometida no duraría mucho.
El libro de Jueces registra los continuos fracasos de Israel a no ser obedientes a los
mandatos de Dios, a pesar de las repetidas liberaciones a través de héroes locales,
llamados jueces.
Ruth, una mujer gentil, fue un ejemplo raro durante este período, de alguien que
amaba y obedecía al Dios de Israel, luego se convertiría en la bisabuela de David, el
segundo rey de Israel.
Los Libros Históricos nos cuentan de la unidad nacional bajo tres reyes, Saúl, David
y Salomón. Después del reinado de Salomón, la nación se dividió en dos – Israel el Reino
del Norte y Judá el Reino del Sur. Las historias de sus reyes también son contadas. Pero
ninguno de los reinos perduró debido a la repetitiva desobediencia del pueblo y sus
líderes. Ambas naciones cayeron ante poderes extranjeros – Israel ante Asiria en año
722 a.C., y Judá ante Babilonia en el 586 a.C.
A través de la historia de Israel, Dios levantó profetas, cuyos mensajes de juicio y
esperanza (si Israel dejaba atrás su desobediencia y seguía a Dios), los podemos
encontrar en los Libros de los Profetas. Había una fuente más profunda de esperanza,
ya que los profetas predecían: el Mesías vendría, Él liberaría a su pueblo y los salvaría de
sus pecados.

El Antiguo Testamento ve hacia adelante a Jesús de tres maneras específicas:

1. Tipos: La palabra castellana “tipo” viene de la palabra griega “tupos” que


significa “un modelo o patrón”. Los “tipos” del Antiguo Testamento ofrecía un
modelo de cosas que se volverían una realidad en Cristo. Un tipo fue una persona
verdadera, evento o ceremonia (u objeto ceremonial o lugar) el cual era un presagio
de una persona, evento o ceremonia futura. Hebreos 10:1 dice lo siguiente: “La ley
es sólo una sombra de los bienes venideros, y no la presencia misma de esas
realidades…”

Personas que son tipo: Adán, Caín, Abel, Melquisedec, Abraham, Isaac, José, Moisés,
Josué, David, Jonás.
Eventos que son prototipos: el Diluvio, las Plagas en Egipto, la Pascua, la Serpiente de
Bronce, el Cruce del Jordán, las Ciudades de Refugio.
Ceremonias que son prototipos: las Ofrendas, la Ceremonia de Limpieza, las Fiestas, el
Año del Jubileo, el Día de Expiación.

5
La mayoría de los prototipos se nombran en el Nuevo Testamento como tal. Algunos
ejemplos son:

• El Tabernáculo del Antiguo Testamento como un tipo para Cristo


(Hebreos 9:8-9)
• Jonás tipifica la resurrección de Jesús (Mateo 12:39-41)
• La Pascua como tipo para Cristo (1 Corintios 5:7)
• El sistema sacrificial como un tipo (Hebreos 9:19-26)

2. Cristofanías: Estas son apariciones antes de la encarnación de Jesús en el Antiguo


Testamento. Por ejemplo, en Josué 5:13-15 – Jesús aparece como el capitán del
Ejército Israelí (vea también Daniel 3:25; 10:4-6 y 10:18-19)

3. Profecías Mesiánicas: Jesús dijo que todo lo que estaba escrito sobre Él en la Ley
de Moisés, los profetas y en los Salmos tenía que cumplirse (Lucas 24:44). Pedro
nos dice en Hechos 10:43, que todos los profetas dieron testimonio de Cristo. El
Antiguo Testamento tiene más de 300 referencias del Mesías que se cumplieron
en Cristo. A continuación, hay unas cuantas profecías dramáticas sobre Jesús;
todas ellas hechas cientos de años antes de Cristo. Vale la pena verlas con más
detalle.

Nació de la Semilla de la Mujer

Profecía Cumplimiento

Pondré enemistad entre tú y la mujer Pero, se cumplió el plazo, Dios envió a


y entre tu simiente y la de ella; su su Hijo, nacido de una mujer, nacido
Simiente te aplastará la cabeza, pero bajo la ley.
tú le morderás el talón.
Gálatas 4:4
Génesis 3:15

6
Nació de una Virgen

Profecía Cumplimiento

Por eso, el Señor mismo les dará una El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue
señal: La doncella concebirá y dará a así: Su madre, María estaba
luz un hijo, y lo llamará Emanuel. comprometida para casarse con José,
pero antes de unirse a él, resultó que
Isaías 7:14 estaba encinta por obra del Espíritu
Santo… Pero no tuvo relaciones
conyugales con ella hasta que dio a
luz un hijo, a quien le puso por nombre
Jesús.

Mateo 1:18, 25

Nació en Belén

Profecía Cumplimiento

Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre Después de que Jesús nació Belén de
los clanes de Judá, saldrá el que Judea…
gobernará a Israel; sus orígenes se
remontan hasta la antigüedad, hasta Mateo 2:1
tiempos inmemoriales.

Miqueas 5:2

Compare el versículo del Antiguo Testamento con el cumplimiento en el Nuevo


Testamento:

1. La Tribu de Judá: Génesis 49:10 – Lucas 3:23, 33


2. La Casa de David: Jeremías 23:5; Samuel 7:12-16 – Lucas 23, 31
3. Herodes mata a los niños: Jeremías 31:15 – Mateo 2:16
4. Será un profeta: Deuteronomio 18:18 – Mateo 21:11
5. Rechazado por su propio pueblo: Isaías 53:3 – Juan 7:5, 48
6. Su costado traspasado: Zacarías 12:10 – Juan 19:34

La Expectativa de Jesucristo
Mucha de la expectativa de Israel en cuanto al Mesías se centró alrededor de la
siguiente promesa hecha al Rey David. 2 Samuel 7 registra el deseo del Rey David de
construir un templo para Dios. Pero Dios tenía otros planes y el descendiente de David

7
(su hijo Salomón) construyó el templo después de la muerte de David. Dios le hizo esta
promesa a David en aquel tiempo, la cual predecía que el Mesías vendría de su linaje:

… Pero ahora el Señor te hace saber que será él quien te construya una casa. Cuando
tu vida llegue a su fin y vayas a descansar entre tus antepasados, yo pondré en el trono
a uno de tus propios descendientes, y afirmaré su reino. Será él quien construya una casa
en mi honor, y yo afirmaré su trono real para siempre. Yo seré su padre, y él será mi hijo.
Así que cuando hagas lo malo, lo castigaré con varas y azotes, como lo haría un padre.
Sin embargo, no le negaré mi amor, como se lo negué a Saúl, a quien abandoné para
abrirte paso. Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará
establecido para siempre’. 2 Samuel 7:11b-16

Dios advirtió que aquellos que eran del linaje de David debían seguir la Ley como lo
hizo David. Recuerde, en 1 Samuel 8, los israelitas querían un rey como las otras
naciones. El libro de Jueces narra a los jueces y los ejércitos de voluntarios fallaron en
proveer la paz permanente. El pueblo pensó que al tener un rey y un ejército profesional
harían el trabajo.

Dos de los tres reyes del Reino Unido, Saúl y Salomón fallaron. Sólo David, tan
imperfecto como fue, guardó el Pacto. La historia demuestra que, de los 20 reyes del
Reino del Sur de Judá, quienes eran del linaje de David, sólo ocho guardaron el pacto,
como lo hizo David durante su reinado. Como Dios lo prometió, ellos fueron
disciplinados “lo castigaré con vara y azotes, como lo haría un padre”, finalmente por
los babilonios. Cuando Judá fue arrasado a cautividad, en el año 586 a.C., la promesa de
Dios se mantuvo. Ningún rey humano pecador podía cumplir la promesa que Dios le hizo
a David.

Solamente el Mesías prometido, Jesucristo, quien vino como “hijo de David…”


(Mateo 1:1), podía cumplir los requisitos del Pacto y ser el Pastor/Rey por siempre (2
Samuel 7:16). Esta promesa estaba guardada en los corazones de los israelitas hasta el
tiempo cuando vino Jesús. Ellos estaban buscando a Aquel que los libertaría para
siempre.
Con todo, Dios en su soberanía estuvo obrando en la historia de las naciones para
tener todas las cosas listas para que, “cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo…”
(Gálatas 4:4).
En nuestro siguiente capítulo “El Contexto de Cristo”, le echaremos un vistazo a lo
que sucedió durante los 400 años entre los Testamentos, que es lo que prepara el
escenario para la venida de Cristo.

Integración
Aun un estudio superficial del Antiguo Testamento da el testimonio de la verdad de
que Cristo, el Hijo de Dios, siempre ha sido la figura central de la Escritura y de la historia
del pueblo hebreo. Él es el que ha venido y ha cumplido lo que ningún otro podía
cumplir. Él es el Redentor que salvaría a Su pueblo de sus pecados por Su muerte
sacrificial en la cruz.

8
Preguntas:
1. ¿Cómo cambia tu manera de ver a Jesús esta información del Antiguo
Testamento?
2. ¿Qué aspecto de Cristo en el Antiguo Testamento ha sido más significativo
para ti?
3. El carácter de Dios es revelado en la historia de Redención del Antiguo
Testamento y en los preparativos de Dios para la venida de Jesús; su venida
es contada en el Nuevo Testamento. ¿Cómo te ha hablado Dios de su
fidelidad? ¿De Su gracia? ¿De Su soberanía en los eventos de la historia? ¿La
verdad de Su palabra? ¿Su santidad?
4. ¿Cómo cambió su perspectiva del Antiguo Testamento debido a este primer
capítulo?

Oración

Señor, tus caminos son maravillosos. A través de los tiempos Tú has trabajado para
nuestro bien de maneras complejas, comprensibles, sorpresivas y tan hermosas. Estamos
asombrados por Tu dominio soberano sobre todas las cosas y muy agradecidos. Te
agradecemos por enviar a tu Hijo para salvarnos. Por favor danos sabiduría y
entendimiento al ir más allá en nuestro estudio de Ti. Bendito sea el nombre del Señor.
Amén.

9
Capítulo 2

El Contexto de Cristo
El Mundo al que Vino el Hijo de Dios

Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer…, a
fin de que fuéramos adoptados como hijos.
Gálatas 4:4

Objetivos – Al completar este capítulo, el estudiante:

• Tendrá una idea más clara de la tierra, los lugares, la vida y ministerio de Jesús.
• Tendrá un sentido de la historia y los eventos que prepararon el escenario para
Jesús.
• Asimilará lo que significa que Jesús vino en el “cumplimiento del tiempo.”
• Será sorprendido por Dios y su orquestación y ordenamiento de todas las cosas,
y pueda confiarle más sus vidas y ministerios a Dios.
• Descansará en la certeza que, a pesar de toda la oposición, Dios todavía continúa
preparando los corazones para recibirlo.
• Se convertirá en mejores maestros para Cristo al estar más informados y más
apasionados por él.
• Tendrá un mayor interés en el estudio de la historia bíblica.

Comencemos
Cuando pensamos en cómo podríamos lidiar con los problemas del mundo,
entendemos mejor el plan de Dios y que el escogido de Dios para llevar a cabo la tarea
no era tal como Israel lo esperaba. Pero, como veremos en la Escritura, el tiempo de
Dios fue perfecto e igualmente lo fue Su plan.

Jesús vino en el tiempo exacto


El Señor vino exactamente en el momento propicio de la historia de la humanidad
para llevar a cabo Su gran plan de redención. El “cumplimiento de los tiempos” es una
descripción del alineamiento de los eventos y de los corazones humanos que podían
entender mejor el funcionamiento del mundo natural: un bebe nacerá cuando el tiempo
llegue; una planta bota sus hojas cuando las condiciones climáticas son las adecuadas;
una tormenta aparece cuando las nubes ya no pueden aguantar más su llenura; así
mismo, el Señor vino cuando el tiempo se cumplió y era correcto.
Por esto, es importante para aquellos que aman y proclaman a Cristo estar
familiarizados con el tiempo en el cual Jesús vivió. Fue una época maravillosa. Todo se
alineó para cumplir las Escrituras, para preparar el escenario para la vida y muerte de
Cristo y para que se esparcieran las buenas nuevas a lo largo y ancho.

Esta sección nos da un breve panorama de la historia política, religiosa y cultural; es


un vistazo al entorno físico y social donde Jesús vivió; y mencionará los grupos e
ideologías que estaban operando en el primer siglo en Palestina. Cuando vemos la vida

10
y las enseñanzas de Jesús en su propio contexto podemos entender e interpretar mejor
el mensaje del Evangelio, y compartirlo con otros.
Mientras estudiamos la vida de Jesús, es bueno recordar que, aunque los tiempos
han cambiado, de alguna manera no tan son diferentes. A pesar de las bien armadas
legiones de fuerzas de maldad, la influencia pagana, los imperios malvados, el orgullo
religioso y los sofisticados argumentos apilados contra Él, Dios había preparado
corazones para recibir a Su Hijo. Las historias del Evangelio están llenas de gente que
amaba a Jesús, que dejaron todo para seguirlo, de aquellos que se postraron a Sus pies
en desesperación y adoración, de quienes reconocieron quien era Él y creyeron – toda
clase de gente impresionante.
No hay diferencia hoy en día. A pesar de fuerzas monumentales trabajando en su
contra alrededor del mundo, Dios ha preparado el terreno del corazón humano para
recibirlo. Él todavía se acerca a un mundo herido con absoluta capacidad de redimirlo,
una preciosa alma a la vez.

Profundizando
Geografía
Palestina es una región del Medio Oriente, no es un país. Palestina se sitúa en la
intersección de tres continentes; es el cruce de caminos del mundo. Siempre ha sido un
área atravesada de ejércitos y todavía disputada hostilmente. En 1947, después de los
eventos de la Segunda Guerra Mundial, la tradicional tierra de los judíos, una vez más
volvió a ser la Nación de Israel.

Galilea: es una región al norte de Palestina. Fue una jurisdicción política en los tiempos
de Cristo. Es una preciosa tierra ondulada, con el Mar de Galilea dentro de ella. El clima
es templado y temperado, menos árido que Judea en el sur.
Esta es la tierra natal de Jesús. Él creció en Nazaret, la cual era una pequeña aldea
rural y más tarde, durante su ministerio, Él hizo de Capernaum su hogar, un pueblo
pesquero más grande, en la costa norte del Mar de Galilea. La distancia entre Nazaret y
Capernaum es de 20 millas o 32 Kilómetros, dos días de viaje a pie; la distancia de
Nazaret a Jerusalén es de 65 millas o 93 kilómetros, cinco días de viaje en aquel tiempo.
Galilea estaba bien conectada con otros pueblos por caminos y rutas marítimas.
Algunos lugares importantes como Damasco, el Mediterráneo y Capernaum estaban
conectados por un camino que atravesaba la parte inferior de Galilea. En esa carretera,
Leví acostumbraba sentarse y cobrar los impuestos y fue ahí donde Jesús se encontró
con él y llamó a Leví para que lo siguiera (Marcos 2:14). Hacia el noreste, encontramos
un pueblo donde Jesús a menudo ministraba, llamada Betsaida (Marcos 6:45), que
significa “pueblo de pescadores”. Cerca de Betsaida estaba un “lugar desierto”, donde
Jesús alimentó a las multitudes (Marcos 6:35).

Samaria: es una región entre Galilea y Judea. Los samaritanos llegaron a ser una mezcla
entre judíos, asirios y otros importantes pueblos, después de la captura del Reino del
Norte por Asiria. Su religión fue una mezcla del judaísmo con otras. Ellos se habían
opuesto abiertamente a los judíos y en el pasado se aliaron con sus enemigos. Existían
muchas heridas entre ellos. Los judíos evitaban Samaria y preferían pasar por el área

11
este del Río Jordán, viajar al norte, y devolverse a Galilea para evitar la “contaminación”
de viajar a través de Samaria.

En Juan 4:4, se nos cuenta que Jesús “tenía que pasar por Samaria” (no rodearla).
Él tenía una cita divina con la mujer en el pozo, que luego evangelizó al poblado donde
vivía (Juan 4:39). El ministerio de Jesús a menudo lo llevó a lugares que fueron evitados
o aún despreciados por los judíos ya que Él vino a alcanzar a todas las personas.
Examinaremos esto en capítulos siguientes.

Judea es donde se localiza la mayor parte de la historia de la vida y ministerio de Jesús.


En Judea se encuentra Belén, Jericó, Betania, Emaús y por supuesto Jerusalén. Judea
tiene un terreno rocoso y un clima más árido que Galilea.

Jerusalén en aquel tiempo era descrita como un templo con una ciudad a su
alrededor. Era el centro del judaísmo. Decenas de miles de judíos de muchas naciones
venía a la ciudad tres veces al año para observar las fiestas establecidas por Dios en la
Ley de Moisés. Herodes el Grande hizo de Jerusalén el foco de sus masivos proyectos de
construcción, restauró el Templo y añadió lujosos palacios, una pista de carreras,
anfiteatro, nuevas murallas, etc., todo a grandes expensas del pueblo judío. Jerusalén
fue una ciudad renovada y bulliciosa durante la época de Jesús. Los romanos
mantuvieron una fuerte presencia ahí con una gran fortaleza con vista a los jardines del
Templo. La tensión siempre estaba presente.

Palestina en el tiempo de Cristo

12
Contexto Político

¿Cuáles son algunas de las fuerzas que se juntaron en este momento histórico?

1. Un lenguaje común: Alejandro el Grande (356-323 a.C.) conquistó el mundo de


su tiempo desde Grecia hasta India, a través de Palestina hasta Egipto. Esa
conquista trajo al imperio la cultura griega, el dominio político y el griego como
lenguaje. El período de influencia griega (el período helenista) lo penetró todo y
trajo mucha belleza y refinamiento con ella. Esto también trajo culto a dioses
paganos y un estilo de vida sensual que ofendía gravemene a la mayoría de los
judíos conservadores.

Territorio conquistado por Alejandro el Grande

1. Buenos caminos/Mares seguros/Cuatro cientos años de paz: El Imperio


Romano venía creciendo sin parar en los 200 años que precedieron el tiempo de
Cristo. En el 63 a.C. el General Romano, Pompeyo, conquistó Judea. A él también
se le atribuye la eliminación de la piratería en el Mar Mediterráneo lo cual no fue
cualquier cosa y hubo libre tránsito y comercio.

En el 44 a.C. Julio César fue asesinado en el Senado. La República Romana fue


dividida en triunviratos (gobierno en tres partes) compartidos por el sobrino nieto/hijo
adoptado de César, Octavio, Marco Antonio y Marco Lépido. Octavio era brillante y
perspicaz y con el tiempo, supero a los otros dos. Se las arregló para cambiar el gobierno
de república a imperio, con él a la cabeza. Él se auto coronó César Augusto. Así se inicia
un largo y unificado Imperio Romano. El período de 400 años que siguieron es conocido
como “Pax Romana”, Paz Romana. Existió cierta clase de paz en el mundo de entonces,
comparada a las guerras y ataques peligrosos que estaban siempre presentes antes de
esto, pero no significó paz para todos, como lo comprobaron los judíos.

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Un imperio de este tamaño necesitaba buenos caminos para su milicia y para
comerciar. Los romanos fueron hábiles ingenieros y excelentes constructores de
caminos. Muchos de sus caminos sobreviven hasta hoy. La gente viajaba a través del
imperio desde Britania, a través de Europa y el Medio Oriente y alrededor del
Mediterráneo. Esto fue el tiempo perfecto para que las buenas noticias sobre el Salvador
del mundo se esparcieran por todo el mundo conocido.
En el tiempo preciso, César Augusto convocó a un censo que llevó a una humilde
pareja de Nazaret a la ciudad de sus ancestros, Belén. “Pocos antes de que Jesús naciera,
Augusto, emperador de Roma, mandó hacer un censo, es decir, una lista de toda la gente
que vivía en el Imperio Romano.” Lucas 2:1

Imperio Romano en el 44 a.C. a la muerte de Julio César, las provincias del


Imperio están en mayúsculas

Nota: En el tiempo del nacimiento de Jesús, el Imperio Romano se había expandido


hasta el Río Danubio en el norte, cerca del Mar Negro hasta el Mar Caspio y a través del
norte de África, todo lo que rodeaba al Mar Mediterráneo.

2. La Expectativa del Mesías

El pueblo judío estaba a la expectativa por su Mesías prometido en este tiempo. En


la mayoría de las mentes, esto significaba un líder militar. Antes de la ocupación
romana Judea había tenido un período de gobierno judío. Bajo el mando de Judas
Macabeo, en el 164 a.C., combatientes judíos recuperaron Jerusalén y el Templo de
las profanaciones de los gobernantes seléucidas (quienes llegaron al poder a través
de la conquista de Alejandro el Grande). Esta familia, autodenominados la Dinastía
Hasmonea, gobernaron desde el 141 al 63 a.C, por supuesto en constante conflicto.

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La memoria de la gran victoria macabea se mantiene viva a través de la celebración
del Festival de las Luces (Hanukkah).

Muchos judíos creían que el Mesías los rescataría de la dominación romana y traería
el dominio judío nuevamente. Con la aparición de Juan el Bautista, el escenario se
establecía con esperanza y mucha expectativa.

3. El Templo de Herodes: El significado cultural y la realidad espiritual del Templo que


Herodes el Grande construyó y que permaneció en Jerusalén durante el tiempo de
Cristo, no puede ser obviado. Este era el epicentro de la nación y de la vida religiosa
de los judíos, un notable escenario para el Mesías.

El Señor Todopoderoso responde: ‘Yo estoy por enviar a mi mensajero para que
prepare el camino delante de mí. De pronto vendrá a su templo el Señor a quien
ustedes buscan… Malaquías 3:1a

Y Dios vino a Su templo. Jesús vino como un bebé para ser presentado de acuerdo
con la ley; regresó como adolescente a debatir con los líderes religiosos y Él hizo el viaje
de Nazaret (como 104 Km.) a Jerusalén para dar culto muchas veces en su vida. Decenas
de miles de judíos de alrededor del mundo venían al Templo tres veces al año para
guardar las fiestas y los días sagrados ordenados por Dios. Jerusalén y el Templo fue el
lugar de muchos de las más grandes enseñanzas de Jesús, así como profundas
emociones, ya que fue ahí donde sucedieron los eventos de la última semana de su vida.
El primer templo fue construido en ese sitio por Salomón cerca del año 1,050 a.C.
Se mantuvo por 470 años hasta que fue destruido por el ejército de Nabucodonosor en
el 587 a.C. Setenta años más tarde, Esdras regresó de la cautividad babilónica con
muchos de los exilados judíos y reconstruyeron la ciudad y el templo. Ese templo estaba
todavía de pie y en uso en el tiempo en que Roma conquistó Judea en el 63 a.C. Los
romanos lo respetaron, en ese entonces, y permitieron que continuara funcionando.
En el 36 o 37 a.C., Herodes el Grande fue proclamado “Rey de los Judíos” por el
Senado Romano. Él gobernó Judea como “rey” por aproximadamente 37 años y fue un
maestro político, hizo un balance entre los intereses romanos con el desasosiego general
judío, lo que le ganó un muy merecido disgusto contra él. Él fue el mismo Herodes que
visitaron los Sabios, y el que sacrificó a los niños en Belén, tratando de matar al
verdadero “Rey de los Judíos”. Sus descendientes también gobernaron Judea y otras
jurisdicciones en Palestina por las siguientes tres generaciones. Su hijo, Herodes Antipas,
hizo que decapitaran a Juan el Bautista y Jesús fue enviado a él la noche de su juicio
(Lucas 23:6-12).

Herodes el Grande fue un maestro de la construcción. Sus proyectos de


construcción son unos de los más increíbles del mundo antiguo. Pero el templo fue su
obra maestra. Parte de su motivación era aplacar a los judíos, pero es dudoso que él
tuviera mucho interés en darle algo de gloria a Dios.

La construcción del Templo fue iniciada el 20 a.C. pero no fue hasta el 63 d.C. que
finalmente se terminó. El templo que Jesús visitaba fue magnífico en todo sentido, a

15
pesar de que todavía estaba bajo construcción. La edificación del Templo y otros
proyectos de Herodes, empobrecieron severamente al pueblo. La jerarquía del Templo
extraía dinero adicional de los judíos para el mantenimiento de este enorme complejo.
Indudablemente ellos estaban rentando espacios a los mercaderes que Jesús sacó
de ahí. Pero, a pesar de toda su impresionante majestad, sus días estaban contados.
Jesús sabía eso. Todo lo que este tabernáculo representaba llegaría a su fin.

Cuando salía Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: - ¡Mira, Maestro! ¡Qué
piedras! ¡Qué edificios! ¿Ves todos estos grandiosos edificios? – contestó Jesús – No
quedará piedra sobre piedra; todo será derribado. Marcos 13:1-2

Sin embargo, había un último mensaje que Dios daría a través del templo: “Jesús
lanzó un fuerte grito y murió. En aquel momento, la cortina del templo se partió en dos
pedazos de arriba abajo (Marcos 15:37-38). En ese momento, el rol del Templo finalizó.
Un nuevo Pacto había iniciado. Cuarenta años más tarde, en el año 70 d.C., los romanos
hicieron exactamente lo que Jesús había predicho y derribaron piedra por piedra.

Un modelo a escala del Templo de Herodes que se encontraba en Jerusalén en tiempos


de Jesús. Es bueno tener una idea de la magnificencia de este edificio y lo que
representaba para los judíos.

Contexto Religioso
Es importante entender el ambiente religioso complejo en el tiempo de Jesús. Él
había nacido en un hogar judío piadoso, fue criado con las historias y las ricas tradiciones
de la fe y estaba profundamente familiarizado con las Escrituras Hebreas. Cerca de 1.5
millones de judíos vivían en Judea, y un millón más venían cada año a Jerusalén de otras
partes. Ellos se aferraban fuertemente su religión y costumbres, hacían grandes
esfuerzos para evitar la “contaminación” del mundo gentil.

Los judíos creían en un solo Dios. Los judíos constantemente recitaban: “Oye, Israel:
Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. La creencia monoteísta del judaísmo los apartaba
de las otras religiones de la época. El pueblo judío correctamente se consideraba a sí
mismos el pueblo escogido por Dios.

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Pero es aquí, en la religión propia de Jesús donde Él se encuentra con mayor
conflicto y peligro. Muchas tradiciones humanas han sido puestas como capas encima
de la Ley de Moisés, enmascarando el intento original y haciéndola aún más difícil de
llevar. Jesús “se inclinó hacia el lado de la misericordia” cuando tenía que guardar la
tradición judía referente al día de reposo y el ritual de limpieza, prontamente condenó
la hipocresía. Él sanó personas muchas veces en el Día de Reposo, tocó leprosos, comió
con pecadores y lo más ofensivo de todo, decía que podía perdonar pecados, haciéndose
a Sí Mismo uno con Dios.
Mucho del judaísmo se había convertido en un sistema vacío de prácticas religiosas
– el pueblo era ovejas sin pastor (Mateo 9:36-38), y el corazón de los líderes estaba lejos
de Dios (Mateo 14:7-9). El odre del judaísmo se había vuelto muy rígido como para
soportar el vino fresco y nuevo del Salvador (Mateo 9:17), y “empezaron a buscar la
forma de matarlo” (Marcos 11:18a).
En el período del Exilio, cuando no había templo, los judíos iniciaron la práctica de
reunirse en sinagogas locales. Estas llegaron a ser el lugar donde las familias judías se
reunían para rendir culto, escuchar la enseñanza y a discutir la ley. El crecimiento de las
sinagogas en las comunidades del país contribuyó a descentralizar la religión judía del
Templo. Jesús enseñó, realizó milagros y se involucró en algunos de los debates más
intensos con los fariseos en las sinagogas (Marcos 6:2; Lucas 4:15).
En la época del exilio, dos grupos importantes del liderazgo judío emergieron, los
Fariseos y los Saduceos. Otros grupos judíos significativos también son mencionados a
continuación.

Fariseos - Comenzaron a existir en algún momento después de la revuelta Macabea en


el segundo siglo a.C. En reacción a la influencia griega (Helenista) estos judíos que eran
puritanos, se separaron de la sociedad para guardar la pureza ritual. Ellos creían en la
resurrección de los muertos. A ellos les encantaba estudiar la ley y añadirle muchas leyes
nuevas a la Ley de Moisés. Eran tradicionalistas, pero gradualmente sus prácticas se
hicieron rígidas dentro del formalismo, legalismo e hipocresía.

Ellos se volvieron el enemigo principal de Jesús. En Mateo 23:27 leemos las palabras
más duras de Jesús registradas, las cuales fueron directamente en contra de la
hipocresía de los Fariseos. En Lucas 18:11, la oración del fariseo es dada como ejemplo
de la actitud santurrona de ellos.

Saduceos - Este grupo religioso vivía en y alrededor del Templo de Jerusalén. Eran
descendientes de los Hasmoneos del período de los Macabeos. Ellos venían de la familia
de los sacerdotes y eran aristócratas, y gente adinerada. Los saduceos estaban
comprometidos en preservar su posición social y aprendieron a utilizar la ocupación
romana para su beneficio. Ellos creían sólo en los cinco primeros libros del Antiguo
Testamento.

Religiosamente, eran conservadores, rechazaban las tradiciones de los escribas


y la doctrina de la resurrección, también los vemos en conflicto con Jesús. Ellos evitaban

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las observancias y formalidades, así que los fariseos los odiaban. Tanto los fariseos como
los saduceos, odiaban a Jesús y querían que fuera eliminado.

Escribas: Estos eran los profesionales quienes podían leer, escribir e interpretar la ley.
Los escribas eran devotos de la Escritura y eran los custodios de la tradición judía.
Muchos de los escribas eran fariseos, pero no todos los fariseos eran escribas. Ellos eran
llamados maestros o rabís muy a menudo (Mateo 23:7-8).

Esenios: Esta pequeña secta judía (como 4,000) creían que la mejor manera de lidiar con
el paganismo y la corrupción política en Jerusalén era vivir aislados, separarse para vivir
una pureza religiosa. Ellos vivían en pequeñas comunidades alrededor del país. Muchos
de los eruditos creen que la comunidad de Qumran que produjeron los rollos del Mar
Muerto, fue una rama de los esenios.

Zelotes: Estos eran la parte rebelde que de tiempo en tiempo se iban en contra de la
influencia griega o el dominio romano. Su filosofía era opuesta a la de los esenios:
quédense y peleen y derroquemos al opresor extranjero. De tiempo en tiempo, había
una pequeña revuelta, pero siempre era aplastada por los Romanos. Simón, uno de los
discípulos de Jesús, había sido zelote.

El Sanedrín: Formado por un grupo selecto de sacerdotes (generalmente saduceos) y


fariseos líderes quienes formaban el concilio mayor, un grupo de 70 hombres. Ellos
daban dirección y orden a la vida civil en Jerusalén. El sumo sacerdote judío (Caifás,
durante el juicio de Jesús en Mateo 26:3) dirigía el concilio de Jerusalén. José de
Arimatea (Juan 19:38-42) era también miembro del Sanedrín. Él llegó a ser seguidor de
Jesús, donó su tumba a Cristo y ayudó a enterrar a Jesús (Marcos 15:43)

Contexto Socio/Económico
La mayoría de las personas que vivían en Palestina en la época de Cristo eran muy
pobres, vivían a nivel de subsistencia o bajo. El principal ingreso económico era a través
la agricultura, la pesca, mano de obra para algún terrateniente o trabajando como un
jornalero diario. Un salario diario decente era un denario, que proveía al trabajador y a
su familia apenas lo suficiente para vivir. Sembríos fallidos y desastres naturales podían
extinguir a las familias. En desesperación, algunos se vendían a sí mismos como esclavos
para pagar sus deudas.
Los de la clase pudiente eran mercaderes, grandes terratenientes, recolectores de
impuestos, banqueros y familias que heredaron riquezas. La pequeña clase media
consistía de vendedores y comerciantes, artesanos (albañiles, canteros, escultores) y
artífices (metal, madera, teñidos). Los fariseos, escribas y maestros eran típicamente
parte de la clase media también.
Existía una gran disparidad entre los ricos y los pobres. Impuestos gravosos, primero
de los romanos y luego de los líderes religiosos en forma de diezmo e incontables
ofrendas, creaban una abrumadora carga financiera para la mayoría. No es de
asombrarse que aproximadamente el 15% de las enseñanzas de Jesús trataron sobre el

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dinero y las posesiones. La gente en Palestina estaba dividida entre los que tenían y los
que no, y la brecha entre ellos era enorme.

Roles de Género
Un breve vistazo al Antiguo Testamento revela que, generalmente, las mujeres
estaban en alta estima. Pero la condición social de las mujeres en el primer siglo en
Palestina era marcadamente diferente a la de sus hermanas del Antiguo Testamento. En
tiempos antiguos, las mujeres participaban en cada uno de los aspectos de la vida de la
comunidad, con excepción del sacerdocio del Templo. Las mujeres se enrolaban
libremente en el comercio y en bienes raíces (Proverbios 31), así como en el trabajo
manual (Éxodo 35:25; Ruth 2:7; 1 Samuel 8:13). Ellas no estaban excluidas de la
adoración en el Templo. Las mujeres tocaban música en el santuario (Salmo 68:25),
oraban (1 Samuel 1:12), cantaban y danzaban con los hombres en procesiones religiosas
(2 Samuel 6:19, 22) y participaban en la música y festividades de las bodas (Cantares 2:7;
3:11).
Las mujeres fueron incluidas cuando Dios instituyó el Pacto Mosaico (Deuteronomio
29:11) y estuvieron presentes cuando Josué leyó la Torá ante Israel. La presencia de ellas
no era sólo una opción; su presencia era requerida para la lectura pública de las
Escrituras en la Fiesta de los Tabernáculos (Deuteronomio 31:12).
No se limitaba a las mujeres de ningún rol privado. Algunas fueron líderes de Israel.
Miriam dirigió a Israel en adoración (Éxodo 15:20-21); Débora fue juez y profetiza
(Jueces 4:4); Huldá también fue profetiza, a quien el Rey Josías consultó en lugar de
Jeremías, su contemporáneo (2 Reyes 22:14-20).
En Génesis 21:12 leemos que Dios le dijo a Abraham que escuchara a su esposa.
Proverbios 18:22 nos cuenta que aquel que encuentra esposa encuentra algo bueno, y
Proverbios 19:14 dice que una esposa inteligente es un regalo de Dios. Las mujeres
sabias encuentran su lugar en las páginas de la Biblia: la sabiduría y valor de Abigail tocó
mucho al Rey David que luego llegó a ser su esposa (1 Samuel 25:23-42); y la mujer sabia
de Tecoa fue enviada a persuadir a David para levantar la prohibición sobre su hijo
Absalón (2 Samuel 14).2

Para los inicios del primer siglo, sin embargo, el lugar de las mujeres había sido
reducido dramáticamente y limitado primordialmente a la casa. Ellas eran consideradas
ciudadanas de segunda categoría, como lo es en muchos países de hoy. Ellas estaban
limitadas a los recintos de las mujeres en el área del templo, el cual no existía en el
Templo de Salomón. La mayoría eran analfabetas, los rabís no consideraron enseñar la
ley a las mujeres como algo necesario. Ellas estaban veladas en público y no se les
permitía participar de la oración pública en el templo, aunque si se les animaba a orar
en casa en privado. (Glasser 1988)

Preguntas:

1. ¿Existe el prejuicio de género en su país? ¿Existe en su iglesia? ¿De qué maneras?


2. ¿Cómo manejó Jesús el prejuicio de género?
3. ¿Qué implicaciones tiene eso en nuestras congregaciones?

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Integración
Intencionalmente nos hemos tomado el tiempo en este capítulo para describir la
geografía y la política, lo económico, lo social y el ambiente religioso durante la época
de Jesús. Para resumir, regresemos al versículo de Gálatas 4, que cuando el tiempo fue
apropiado para que viniera Jesús a esta tierra, el dónde y cuándo lo hizo.

Pregunta de Discusión:

¿Por qué era el tiempo perfecto para que Jesús viniera a esta tierra?
¿Desde la perspectiva política?
¿Desde la perspectiva religiosa?
¿Desde la perspectiva socio/económica?
Ahora considere su propio país relacionándolo con estas tres áreas

1) Políticamente, ¿cuáles son algunos de los retos que ustedes enfrentan


debido a los líderes de su país?
2) Religiosamente, ¿cuáles son algunas influencias, tanto positivas como
negativas que usted necesita enfrentar como pastor? Los enemigos más
grandes de Jesús fueron los líderes de su propia religión. ¿Quiénes son
los Fariseos y Saduceos hoy en su país? ¿Quién es el enemigo más grande
de Jesús hoy?
3) Socio/económicamente, ¿cuáles son algunos de los retos con los que
usted tiene que lidiar plantando y sosteniendo sus iglesias?

Una de nuestras metas en este capítulo es comunicar que Dios está soberanamente
en control, preparando el camino para la venida del Mesías.
¿Dónde en su propio ministerio Él está dirigiéndolo para que confíe en Él en un nivel
más alto?

Oración

Señor, estamos maravillados de Ti, tu preparación cuidadosa, tus planes y tu tiempo.


Tu eres nuestro soberano Dios que dio a Su Hijo para salvarnos en el tiempo más perfecto
de nuestra historia. Ayúdanos cada día a recordar Tu grandeza y poder en todas las áreas
y estar conscientes de que tu Reino viene continuamente avanzando.

Te agradecemos también de que Tu mirada está sobre cada gorrión, que cuidas de
nosotros y estas consciente de los detalles de nuestras vidas y ministerio. Permite que
descansemos en la certeza de tus bondades y que confiemos en Ti y en la tarea que nos
has dado para hacer. Amén

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Capítulo 3

Presentación del Rey


En el año quince del reinado de Tiberio César, Poncio Pilato gobernaba la provincia
de Judea, Herodes era tetrarca en Galilea… el sumo sacerdocio lo ejercían Anás y
Caifás… Así está escrito en el libro de Isaías: Vos de uno que grita en el desierto:
‘Preparen el camino del Señor, háganle sendas derechas… Y todo mortal verá la
salvación de Dios’.
Lucas 3:1-2, 4,6; ref. Isaías 40:3-5

Objetivos: En este capítulo el estudiante aprenderá la importancia de:


• Juan el Bautista y su papel en la preparación de la venida de Cristo
• La genealogía de Jesús y su importancia para los judíos en cuanto a la llegada
del Mesías
• Los eventos en la niñez de Jesús
• El bautismo de Jesús
• La tentación de Jesús en el desierto por Satanás y la respuesta de Jesús

Comencemos

En su libro sobre la esperanza, “Keeping Hope Alive for a Tomorrow We Cannot


Control” (Manteniendo la Esperanza Viva para el Mañana que no podemos Controlar),
el autor Lewis Smedes, hace esta observación: “Esperar es la parte más dura de la
esperanza.” Oramos, algunas veces desesperadamente y esperamos que Dios conteste.
Cuando Él responde, la respuesta no siempre es lo que habíamos pedido, no es lo que
esperábamos. Sin embargo, la espera es uno de los medios que Dios usa en nuestras
vidas para construir fe y confianza, mientras buscamos en Su Palabra y Su carácter para
nuestro sostenimiento, durante el período de la espera.

Pregunta: ¿Por qué esperar es tan difícil?

Por cientos de años, el pueblo de Dios esperó la llegada del Mesías. Como
aprendimos antes, la nación de Dios en la tierra, Israel, anhelaba ansiosamente escuchar
de Dios. Ellos comenzaron a cuestionar el por qué el Dios de justicia, el Dios que había
salvado su nación repetitivamente años antes, estaba ahora en silencio. Los profetas
habían hablado del Mesías venidero que los salvaría de nuevo. Pero esperaron por
muchos años y nada. Pero Dios no había olvidado Su promesa y en el tiempo propicio, a
través de Jesús, la respuesta llegaría, pero no de la manera que ellos habían esperado.
Ellos tenían la esperanza de un rey conquistador, pero Él vino como un humilde siervo.
Nosotros también estamos esperando. Él va a regresar, y nosotros debemos esperar
con expectativa y esperanza, debemos estar listos para nuestro Rey. No conocemos el
día ni la hora, pero la mejor postura espiritual de cada día es la de estar preparados,
atentos a Él, lámparas llenas de aceite, corazones llenos de anhelo, como una novia
esperando a su prometido (Mateo 25:1-13)

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Profundizando
Jesús fue un personaje histórico. La evidencia de que Él vivió y ministró aquí en la
tierra es fidedigna y está bien sustentada. Él fue, y continúa siendo, un maestro
reconocido, respetado por muchos, incluyendo religiones diferentes al cristianismo.
Jesús, sin embargo, fue diferente a muchos otros maestros de la historia. No sólo cambió
lo que la gente pensaba; Él cambió lo que eran y aún lo hace.
No es la filosofía o la doctrina de Jesús lo que ha atraído y mantiene la atención de
muchos a través de los tiempos. Es Su persona la que nos atrae y compela. El cristianismo
se basa en una relación experimentada entre Cristo y Sus seguidores, no una filosofía.
Jesús era Dios en persona. Estudiaremos la vida de Cristo enfocándonos en Su vida
personal y en los eventos que ocurrieron durante su ministerio terrenal. Todo lo que
Cristo dijo e hizo está conectado a Su identidad como el eterno Hijo de Dios y Salvador
del mundo.

Juan el Bautista – El Heraldo del Rey que Viene


Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los
padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo
preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor. Lucas 1:17

Dios hizo un pacto con Su pueblo de proveer un Salvador para el mundo. Aunque
los judíos pudieron haberse sentido olvidados y abandonados, Dios no había olvidado
Su promesa (Génesis 12). En preparación para la venida de Cristo, Dios envió a un
precursor en la persona de Juan. Es interesante que hasta los nombres de los padres de
Juan fueran significativos – Zacarías significa “Dios recuerda” y Elizabeth significa “el
pacto de Dios”. El plan de Dios era minucioso. (Lucas 1:5-25).

Juan jugó tres papeles en el plan de Dios.


• Como Profeta – Lucas 3:2 dice que la Palabra del Señor vino a Juan.
• Como Heraldo – Juan fue enviado por Dios para anunciar al Mesías y a
llamar a toda la humanidad al arrepentimiento, regresar a Dios y ser
bautizados.
• Como Testigo – Juan llevaba a la gente a Jesús. Él vino antes que Cristo
para presentarlo al mundo.

La Genealogía de Jesús
“Esta es la genealogía de Jesús el Mesías hijo de David, hijo de Abraham.”
Mateo 1:1

El linaje de una persona, o la línea familiar, era de gran importancia en la cultura


judía. A ellos les preocupaban sus ancestros, el patrimonio y la historia de su gente y
muchos podían trazar su linaje hasta Abraham. Para el Mesías, esto era de suma
importancia, porque todo judío sabía que el Mesías prometido vendría del linaje de
David. Ambas genealogías, tanto en Mateo como en Lucas, muestran que Jesús era
descendiente de David, de acuerdo con el plan eterno de Dios.

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Es importante notar que ambos Mateo y Lucas dan el linaje humano de Jesús.
Mateo, escribió a los judíos, une a Abraham con David y este con Jesús. Esto valida tanto
el pacto Davídico; estableciendo el trono de David, como el pacto hecho a Abraham,
bendiciendo a las familias de la tierra (la etnia escogida). Lucas escribió a los griegos (los
gentiles) y su genealogía une a Adán con David y este con Jesús. Esto expone el plan de
Dios desde el principio de la humanidad (de toda la raza humana).
El libro de Juan explica el linaje divino de Jesús. “En el principio ya existía el Verbo,
y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1:1. El libro de Marcos también
cuenta la historia de Jesús, pero no contiene la genealogía, porque seguramente Marcos
estaba escribiendo a una audiencia romana y los romanos tenían poco interés en
genealogías.
Las genealogías buscan probar que Jesús es el rey verdadero – divino, legal y de
sangre. Los cuatro Evangelios explican las otras funciones que Jesús tuvo en la Tierra
como parte de Su monarquía. Él fue Rey (Mateo), siervo (Marcos), hombre (Lucas) y fue
Dios (Juan).

El Triple Propósito de la Encarnación


• Dios se hizo humano para mostrarnos quien Él es.
Colosenses 1:15 nos dice: “Él es la imagen del Dios invisible...” Dios, que es
invisible, se hizo visible en Cristo. Desde el comienzo, la humanidad tiene el
deseo de ver a Dios. Tenemos el ejemplo de Moisés deseoso de ver la gloria de
Dios. Dios le dijo: “Pero debo aclararte que no podrás ver mi rostro, porque nadie
puede verme y seguir con vida” (Éxodo 33:20). Pero Dios lo favoreció,
permitiendo que Moisés viera Su “espalda” (Éxodo 33:23). Felipe le pidió al Señor
Jesús: “… muéstranos al Padre y con eso nos basta. (Juan 14:8). Jesús le contestó:
‘… El que me ha visto a mí ha visto al padre...” (Juan 14:9).

La imagen que Dios nos dio de Sí Mismo es Jesucristo. La imagen de Dios, en


Cristo, no sólo significa la manifestación física o visible de Dios, sino también la
revelación del mismo carácter de Dios. Jesucristo es la manifestación de la gloria
de Dios en “amor y verdad” (Juan 1:14). A través de sus obras y palabras, Jesús
reveló que Dios no es sólo un Dios justo, sino también un Dios amoroso.

• Dios se hizo humano para mostrarnos lo que podemos llegar a ser.


Jesucristo es el ejemplo perfecto para toda la humanidad. Él es la clase de
persona que Dios quiere que todo hombre y mujer lleguen ser. Él es el humano
ideal. Él es la gloria de Dios ante la cual todos quedamos cortos (Romanos 3:23).
Él es todo lo que debíamos ser, pero fallamos en ser, pero que ahora podemos
llegar a ser en Cristo.
La vida de Cristo fue una vida de absoluta santidad. La Biblia nos dice que Él no
conoció pecado; Él no pecó y que en Él no había pecado. Él también tuvo una
vida de amor ilimitado. Jesús fue movido a misericordia cuando vio a la gente
que eran como ovejas sin pastor (Matero 9:35-38). Cualquiera que estuviera en

23
necesidad y venía a Él no se iba defraudado. Él lloró por Jerusalén e invitó a los
abatidos a venir a Él a descansar.
• Dios se hizo hombre para expiar los pecados de la humanidad.
Expiar o hacer expiación, es hacer una compensación, hacer algo bueno de lo
malo. Todos somos pecadores, por lo tanto, todos necesitamos la expiación de
nuestros pecados. Pero el pecador no puede expiar sus propios pecados. Se
necesita una persona sin pecado para hacerlo. Nada de lo que un pecador pueda
presentar como expiación por el pecado, es aceptable ante Dios. Así que, ya que
la expiación es necesaria, sólo Jesús, quien escogió hacerse humano y vivir una
vida perfecta sin pecado, fue capaz, por Su soberana gracia y propósito, expiar
los pecados de todos. Estudiaremos esto más adelante en el capítulo 9. Este
principio es clave para entender lo que Jesús hizo a nuestro favor.

El Nacimiento y la Niñez de Jesús


Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del
profeta: ‘La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel’ (que significa
‘Dios con nosotros’). Mateo 1:22

La venida de Cristo al mundo fue marcada por una simplicidad milagrosa y


sorprendente. Algunos de los acontecimientos extraordinarios, y los eventos humildes
de Su niñez los enumeramos ahora.
Nacimiento virginal: Jesús era Dios antes que fuera concebido como humano. “...
ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre
Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 1:18-25; Lucas 1:26-38
Nació en circunstancias humildes: Jesús nació en un humilde establo y fue puesto
en un pesebre (un comedero) fue su primera cuna. Estas humildes circunstancias
hicieron que Jesús fuera accesible a todos. “Esto les servirá de señal: Encontrarán a un
niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” Lucas 2:12.
El nacimiento fue anunciado a los pastores: el nacimiento de Jesús era para TODAS
las personas y fue una razón para alegrarse. “…No tengan miedo. Miren que les traigo
buenas noticias que serán motivo de mucha alegría…” Lucas 2:8-20.
El nacimiento fue anunciado a Sabios: El nacimiento de Jesús era importante para
TODAS las personas y aun hombres sabios extranjeros lo buscaron siendo un infante.
“¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? preguntaron. Vimos (los sabios)
levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo.” Mateo 2:1-12.
Profecías en el templo: Aun como bebé, Jesús fue reconocido como Salvador tanto
por los judíos como por los gentiles. Simeón y Ana pronunciaron estas palabras sobre Él
en el Templo: “Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la vista de
todos los pueblos: luz que ilumina a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.” y,
“Llegando en ese mismo momento, Ana dio gracias a Dios y comenzó a hablar del niño
a todos los que esperaban la redención de Jerusalén” Lucas 2:25-38.
Huida a Egipto: El plan de Dios para Su Hijo fue revelado cientos de años antes de
Su nacimiento. “Así que se levantó cuando todavía era de noche, tomó al niño y a su
madre, y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. De este

24
modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: ‘De Egipto llamé a
mi hijo’.” Mateo 2:13-15, ref. Oseas 11:1
Regreso a Nazaret: Dios no deja que nada se interponga en el camino de la
redención de la humanidad por medio de Jesús. “… un ángel del Señor se le apareció en
sueños a José en Egipto y le dijo: ‘Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a la tierra
de Israel, … Advertido por Dios en sueños, se retiró al distrito de Galilea, y fue a vivir en
un pueblo llamado Nazaret. Con eso se cumplió lo dicho por los profetas: ‘Lo llamarán
nazareno’.” Mateo 19-23
Como niño en el templo: Como niño, Jesús habló con autoridad sobre la Palabra de
Dios. “Todos los que lo oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas.
Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados” Lucas 2:41-52

Los años en Nazaret: Antes de continuar con el bautismo de Jesús, es importante


considerar los años que Jesús pasó como aprendiz de carpintero junto a Su padre, José.
Estos fueron años de una rutina fiel para Jesús.
En años recientes, arqueólogos han descubierto las ruinas de una gran ciudad
llamada Séforis, en Galilea, a unas pocas millas del pueblo de Nazaret, donde Jesús pasó
la mayoría de Su vida. Como hábiles carpinteros de madera, piedra y metal, Jesús y José
les caería bien trabajar ahí, ayudado a construir una ciudad que fue muy helenizada y
pagana.
Como Hijo de Dios, uno podría pensar que Jesús debería de haber iniciado Su
Ministerio no en Séforis, ciudad romana notable, o Nazaret, pequeño pueblo apacible
en las estribaciones de Galilea, sino en Jerusalén, la capital religiosa de Israel, o por lo
menos Cesárea, la prominente ciudad romana cerca del Mar Mediterráneo. Pero esta
no fue la forma de Su Padre o la de Jesús.
He aquí un importante principio de liderazgo: Dios nos ha llamado a ser fieles
donde estemos, aun en la rutina. El ministerio de Jesús duró sólo unos pocos años,
aunque los resultados han sido profundos. Así como Jesús en la carpintería en Nazaret,
nosotros aprendemos fidelidad en la rutina todos los días. Dios ha llamado a algunos de
nosotros a ministrar en congregaciones grandes, y a algunos a congregaciones pequeñas
pero lo que importa más es si somos fieles en lo que y dónde Él nos ha llamado, y
nosotros debemos dejar los resultados a Él.

El Bautismo de Jesús
Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo.
Marcos 1:8

Pregunta: ¿Por qué cree usted que Jesús fue bautizado?

También Juan el Bautista tenía preguntas acerca de la necesidad de Jesús de ser


bautizado. Él sabía que Jesús era Dios y por lo tanto no tenía pecado. Así que le dijo a
Jesús: “… Yo soy el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Mateo 3:13-15.
Pero Jesús le recordó gentilmente a Juan sobre sus diferentes roles para cumplir el plan
de Dios diciendo: “Hagámoslo como te digo, pues nos conviene cumplir con lo que es
justo” Mateo 3:15. Juan fue obediente y accedió. Su vida estaba sometida a su llamado

25
y aunque estaba inconforme y humillado, no permitió que su admiración al estar frente
al Cristo lo desviara del plan de Dios.
El uso del agua que representa las intenciones de Dios a través de Jesús fue
significativo. Dios no es aleatorio ni caprichoso en nada. En la Ley Mosaica, cualquiera
que estaba impuro (contaminado o con pecado de alguna manera) no podía ser incluido
en eventos sagrados. El agua era el medio más común para limpiar lo sucio. Esto también
lo vimos en gran manera en el diluvio, cuando Dios limpió la Tierra con agua.
Nuevamente, cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo, cuando ellos escapaban de los
egipcios en el sendero de agua donde el ejército egipcio se ahogó. El agua denota un
comienzo nuevo y puro.
Ya que Jesús no necesitaba limpieza de pecado, porque no tenía pecado, existen
tres razones del por qué fue bautizado:

1. Promesa de Dios: Juan el Bautista fue enviado para preparar a la gente para la
venida de Cristo a salvarnos de nuestros pecados. La entrada de Cristo al
ministerio necesitaba empezar ahí, validando lo que Juan había estado
predicando (Marcos 1:8). Al ser bautizado, como otros lo habían hecho, Jesús se
identificó con la promesa de Dios y con la gente que habían estado esperando la
venida del Mesías.
2. Obediencia de Jesús: El bautismo de Jesús demostró Su sumisión al plan de Su
Padre, para la salvación de aquellos que creían en Él. Dios tenía un plan y Jesús
obedeció a Su Padre, de la misma manera que el bautismo es un acto de
obediencia para nosotros. Dios reconoció dramáticamente la importancia de
este evento hablando audiblemente, declarando a Jesús como Su Hijo y enviando
al Espíritu Santo cuando Él salía del agua. Jesús reconoce Su propósito en la Tierra
a través del bautismo (Mateo 3:16).
3. La Salvación Humana: Jesús vino a pagar el precio máximo (la muerte) para
redimirnos de nuestros pecados. Él cargó nuestros pecados en la cruz, murió y
conquistó la muerte al resucitar de nuevo. Su bautismo demuestra
simbólicamente este proceso. Su bautismo mostró que Él se identifica con los
pecadores. Su bautismo simboliza el bautismo de los pecadores en la justicia de
Cristo, muriendo con Él y levantándose libres del pecado y capaces de caminar
en la nueva vida. Su justicia perfecta cumple con todos los requisitos de la Ley
para los pecadores quienes no tenía esperanza alguna para hacerlo por sí
mismos.

El significado del Bautismo: El bautismo no es un requisito para la salvación. Es un


símbolo externo de un pacto interno y eterno. El acto del bautismo simboliza nuestra
muerte a nosotros mismos y nuestra resurrección con Cristo para la vida eterna. El
bautismo es un acto de humildad y obediencia ante Dios, para que otros lo vean.
También puede establecer una fecha, hora y circunstancias para recordar y traernos
seguridad, cuando enfrentamos tiempos de inseguridad o duda.

La Tentación de Cristo
Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a
tentación. Mateo 4:1

26
Pregunta: ¿Por qué crees que Jesús fue tentado?

Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús fue llevado por el Espíritu al


desierto para ser tentado. Jesús sabía lo que estaba haciendo y el por qué lo hacía. Este
era el plan de Dios, no de Satanás (Génesis 3:15). Jesús soportó ese tiempo de prueba
por obediencia a Su Padre. A través de la obediencia Él probó que no podía estar
separado de su Dios o del propósito de Dios.

Adán, el primer hombre, también fue tentado, pero falló en la prueba. Jesús, el
último Adán (1 Corintios 15:45), también fue tentado, pero no falló.

Primera prueba – Dependencia Absoluta

Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le


acercó y le propuso: Si eres Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en
pan. Jesús le respondió: Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios’. Mateo 4:2-4

La primera prueba de Satanás fue basada en debilidad y necesidad física – hambre


en este caso. Para Jesús, hacer la voluntad de Dios era la única necesidad que en realidad
importaba para Él. Porque Jesús dependía sólo de Dios, su hambre personal no fue un
arma efectiva para Satanás. Jesús confiaba en Dios y en Su plan absolutamente. Sin
embargo, Su respuesta a Satanás fue la de citar la Palabra de Dios y continuar haciendo
la voluntad de Dios (Mateo 4:4).
Adán no tuvo la misma respuesta cuando Satanás le ofreció el fruto prohibido en el
Jardín del Edén. Pero Adán no era Dios y la voluntad de Dios no era su enfoque. Él no
confió en Dios para cuidarlo cuando otra oferta surgió (Génesis 3:1).

Segunda prueba – Confianza Absoluta


Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo, porque escrito está: ‘Ordenará que sus ángeles te
sostengan en sus manos, para que no tropieces con piedra alguna. También está escrito:
‘No pongas a prueba al Señor tu Dios’ le contestó Jesús. Mateo 4:6-7

En la segunda prueba Satanás apela a la voluntad de Jesús y su confianza en Dios,


de manera perversa. Hasta manipula las escrituras para su propio beneficio. Él quiere
que Jesús haga un despliegue de Su poder individual y luego forzar a Dios a protegerlo
al hacer cosas bajo Su propia voluntad… no la de Dios. Pero la voluntad de Jesús y la de
Dios eran una. Jesús estaba enfocado en la voluntad de Su Padre; de manera que, Su
respuesta fue la de citar la Palabra de Dios y continuar haciendo la voluntad de Dios
(Mateo 4:7).
Adán falló en prueba semejante. Satanás zarandeó la creencia de Adán en la
veracidad de Dios y su amor por él y volcó la atención de Adán en tomar control por sí
mismo. Su confianza se basó en el aquí y ahora, no en el amor de Dios o Su plan eterno.
(Génesis 3:4)

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Tercera Prueba – Sumisión Absoluta
Todo esto te daré si te postras y me adoras. ¡Vete, Satanás! le dijo Jesús. Porque
escrito está: ‘Adorarás al Señor tu Dios y sírvele solamente a él’. Mateo 4:9-10

En la tercera prueba, Satanás utiliza la propia promesa de Dios del reinado de Jesús
como un intento para desviarlo. Satanás le ofrece un camino más rápido a la gloria, no
sometiéndose al tiempo perfecto de Dios. Satanás también le ofrece ignorar la Cruz.
Pero Jesús sirve sólo a Dios y Él sabía que el plan de Dios siempre es perfecto. Por lo
tanto, Su respuesta fue citar la Palabra de Dios y continuar haciendo la voluntad de Dios
(Mateo 10).

Adán también fue tentado por Satanás a buscar gloria haciéndose “como Dios” en
lugar de someterse a la voluntad de Dios. Otra vez, Adán estaba buscando su propio
interés. Él no entendió que la voluntad de Dios es también el plan perfecto para Él
(Génesis 3:5).
He aquí algunos principios claves que se muestran en la tentación de Jesús y Su
encuentro con Satanás que son importantes para nosotros, tanto en lo personal como
en para el ministerio.

1. Dios a menudo utiliza el desierto como un lugar de prueba y crecimiento.


El desierto ha sido siempre el lugar donde el pueblo de Dios es probado y su carácter
es desarrollado. Los israelitas fueron probados en el desierto en el Éxodo. Moisés estuvo
40 años siendo probado en el desierto del Sinaí; David fue probado tres veces diferentes
en el desierto; y aquí, inmediatamente después de su bautismo, Jesús dirigido por el
Espíritu Santo fue al desierto para ser probado.
El desierto es lo que Dios usa en nuestras vidas algunas veces para profundizar
nuestro carácter y nuestra confianza en Él. Eugene Peterson, describe esto en su libro
sobre la vida de David, “Leap Over a Wall” (Saltando sobre una Pared).

Pero hay momentos, no importa que tanto estamos civilizados, cuando somos
sumergidos en el desierto – no un desierto geográfico sino al que voy a llamar un desierto
circunstancial. Todo está caminando bien: hemos aprendido el lenguaje del país,
tenemos un trabajo, hay un horario que impone algo de orden en el caos del momento,
se aceptaron responsabilidades que definen nuestro significado, escuchamos a la gente
decir nuestro nombre y determina que somos identificables.
Y de pronto estamos fuera de nosotros mismos: no identificamos lo que está
sucediendo dentro de nosotros o en otro que es importante para nosotros; las emociones
afloran en nosotros, emociones que nos hacen cuestionar cosas que nunca antes nos
cuestionamos. Hay un cambio radical en nuestros cuerpos, o en nuestras emociones, en
nuestra manera de pensar o en nuestros seres queridos o nuestro trabajo. Estamos fuera
de control. Estamos en el desierto. (Peterson 1997)

2. El camino de Jesús no es el camino del mundo ni del diablo


En las tres tentaciones, vemos a Satanás ofreciéndole a Jesús un atajo, una manera
de solventar las necesidades, deslumbrar a las multitudes con milagros espectaculares

28
y permitirle gobernar al mundo, sin la cruz, si tan sólo Jesús se sometía a lo que Satanás
le ofrecía. Él rechazó los caminos de Satanás. Esos no eran y no son los caminos de Jesús.
Jesús atendió las necesidades (dio de comer a 5,000), realizó milagros (sanó al enfermo
y hasta levantó muertos) y Él gobernará al mundo por toda la eternidad cuando Satanás
y el mal sean finalmente conquistados, como nos dice Apocalipsis.
Sus caminos fueron muy diferentes. El camino de Jesús trabaja en silencio en las
personas, ganando corazones a través del amor, no por la fuerza ni manipulación o con
un espectáculo. Satanás quiso usar a Jesús para alcanzar sus propósitos, pero Jesús no
se dejó usar.
Este es un importante principio para nosotros en nuestros ministerios. Podemos ser
culpables de “usar” a Jesús cuando hacemos promesas que no podemos cumplir para
hacer que la gente venga a nuestras iglesias. Algunos prometen riqueza material a la
gente si ellos apoyan a la congregación o sanar a las personas si ellos dan dinero. Cuando
un pastor hace esto, está usando a Jesús para alcanzar sus propios propósitos, no los de
Dios. Jesús nunca fue rico. Murió sin nada y aun a su túnica rifada.
Cuando vemos lo que sucedió después de dar de comer a los 5,000, en Juan 6,
vemos que el milagro por sí solo no creó un compromiso duradero para seguir a Cristo.
La muchedumbre quería usar a Jesús para obtener más pan, pero cuando Jesús les dijo
lo que realmente era seguirlo, la gente se dispersó y muchos lo abandonaron (Juan 6:66).
Las tres tentaciones de Satanás no eran malas cosas en sí mismas: satisfacer
necesidades, realizar milagros, ser gobernante, pero eran cosas hechas de la manera
incorrecta. Como pastor, la pregunta que me debo hacerme es esta: ¿Mientras busco
pastorear a mi congregación bien, lo estoy haciendo a la manera de Jesús o estoy usando
a Jesús para hacerlo a mi manera? Esta es una pregunta difícil como crítica para
responder.
En el capítulo que sigue, veremos cómo Jesús ministró a la gente, a quienes llamó
para que fueran Sus discípulos y cómo los capacitó, y los medios que usó para alcanzar
la voluntad de Su Padre.

Integración

1. En el último año, ¿qué desierto y tentaciones has enfrentado que te han retado
a ti o a tu ministerio significativamente?
2. ¿En qué áreas personales o ministeriales necesitas que otros oren?
3. ¿De qué manera observando la tentación de Satanás a Jesús y Su respuesta te
muestra cómo tratar tu propia tentación?

Oración

Señor Jesús, tu bajaste de la gloria para estar con nosotros. Nos mostraste tanto. Te
humillaste a ti mismo, te sometiste al nacimiento y al bautismo, a la tentación y a
problemas, sufrimiento y muerte. Estamos tan agradecidos de tener tan buen ejemplo
de una confianza perfecta al Padre. Tú estás con nosotros, a nuestro lado en el camino y
lo caminaste también. Ayúdanos a aprender de Ti a caminar en Tus firmes y sometidos
pasos. Amén.

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Capítulo 4

El Ministerio Público de Cristo


“Diecinueve grandes siglos han venido y se han ido y hoy, Jesús es la Piedra Angular de
la raza humana y el Líder de la columna del progreso. Estoy seguro cuando digo que
todos los ejércitos que han marchado, y todos los navíos que fueron construidos, y
todos los parlamentos que se han instituido, y todos los reyes que han reinado, todos
ellos juntos, no han afectado la vida de la humanidad en esta tierra tan
poderosamente como esta Única y Solitaria Vida.”
James C. Hefley, pastor y autor

Objetivos – Los estudiantes:


• Se maravillarán del poder y la autoridad de Jesús tanto en el campo natural
como en el sobrenatural.
• Observarán el amor de Jesús por toda la gente, especialmente por aquellos al
margen de la sociedad, y desearán amar a otros de la misma manera.
• Se darán cuenta que las enseñanzas de Jesús contrastan radicalmente con las de
los fariseos y líderes religiosos.
• Reconocerán la importancia de tener fe, fe en Cristo.
• Comprenderán la visión general de la vida y ministerio de Cristo como se
describe en los Evangelios.

Comencemos
Piensa en una persona que haya tenido profunda influencia en su vida. ¿Qué
tiene esa persona que te afectó tanto? ¿Qué fue lo que hizo? ¿Cómo era? Cuando
recuerdas como se relacionaron contigo como persona, ¿qué características se
alineaban a la manera como Jesús se relacionó con otros en el Nuevo Testamento?

Jesús inició Su ministerio a la edad de 30 años (Lucas 3:23). Su ministerio duró


como tres años, desde Su primer milagro hasta Su ascensión. Aunque su ministerio fue
corto, todos concuerdan en que Jesús fue la persona de mayor influencia que jamás ha
caminado en la tierra. Han existido muchos grandes maestros, eruditos, filósofos y
líderes, pero Jesús fue aún más. Él fue Dios encarnado, y el Salvador de la humanidad,
y nos sorprende a todos con Su noble sumisión, amable autoridad, profunda
simplicidad, y amor. Él nos mostró como es Dios.

Profundizando
… Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

La misión de Jesús fue atraer a toda la gente (hombre y mujeres, pobres y ricos,
poderosos e impotentes, iletrados y letrados) a Él. Vino por los judíos y por los gentiles,
por los puros y los impuros, los religiosos y los no religiosos, y por aquellos que tienen
fe y los que no. Él estaba lleno de gracia hacia la prostituta, la mujer en el pozo, el joven
rico, el recolector de impuestos, y por el criminal en la cruz a la par de Él. En los próximos

30
pocos capítulos, estaremos estudiando aspectos del ministerio de Jesús, Sus
enseñanzas y Su misión, y haremos aplicaciones para nuestras vidas y ministerios.

Bosquejo
La vida de Jesús puede ser dividida en tres grandes fases:
1. Nacimiento y niñez – Mateo 1:1-3:17; Marcos 1:1-11; Lucas 1:1-3:7; Juan 1:1-42
2. Ministerio – Mateo 4:1-20:34; Marcos 1:12-10:52; Lucas 4:1-19:28; Juan 1:35-
11:54
3. Semana de Pasión hasta la Ascensión – Mateo 21-28; Marcos 11-16; Lucas
19:29-24:53; Juan 11:55-21:25

Esquema detallado del Ministerio de Cristo


El ministerio de Jesús está compuesto del material del Evangelio y puede ser
dividido en siete fases. Más adelante encontrará un esquema, con algunos de los
eventos más conocidos. Esta lista no es exhaustiva – las épocas y períodos de tiempos
son aproximados. No fue la intensión de los escritores del Evangelio enumerar los
eventos de la vida de Jesús cronológicamente.

1. Comienzo del Ministerio – Verano/Otoño del 29 d.C.


Mateo 4:1-11; Marcos 1:12, 13; Lucas 1:1-13; Juan 1:35-2:12
A. Inicia con Su bautismo y tentación – Marcos 1:9-13
B. Presentación de Andrés, Pedro, Felipe y Natanael – Juan 1:35
C. Primer milagro, convirtiendo el agua en vino en la boda en Caná – Juan 2:11
D. Comienzo en Galilea – Mateo 4:11. Lugares significativos como el desierto,
Caná de Galilea, Capernaum.
2. Ministerio temprano en Judea – inicia con la Pascua, abril del 30 d.C. y duró
varios meses
Juan 2:13-3:36 (los 12 todavía no habían sido llamados; pero unos pocos
discípulos estaban con Él)
A. Primera limpieza del Templo de Jerusalén – Juan 2
B. Encuentro con Nicodemo – Juan 3
C. Encuentro con la mujer samaritana en el pozo – Juan 4 (regresando a Galilea)
3. Gran Ministerio en Galilea – duró como un año y medio
Mateo 4:12-14:12; Marcos 1:14-6:29; Lucas 4:14-9:9; Juan 6:1-7:9
A. Rechazo en Nazaret y Su traslado a Capernaum – Lucas 4
B. Llamamiento de Pedro y Andrés, Santiago y Juan – Mateo 4; Marcos 1, Lucas
5
C. Primer viaje por Galilea, con cuatro de Sus discípulos – Marcos 1
D. El paralítico que bajaron por el techo en Capernaum – Lucas 5:19
E. Segunda Pascua de Jesús – Sanó en sábado en Jerusalén y levantó la
oposición de los fariseos – Juan 5
F. Elección de los 12 – Marcos 3; Lucas 6
G. Sermón del Monte expuesto – Mateo 5-7; Lucas 6
H. “El pecado imperdonable” cometido por los líderes judíos – Mateo 12
I. Comienzo de las parábolas – Mateo 13
J. Su última visita a Nazaret – Marcos 6: Mateo 16

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4. El Retiro a regiones fuera de Galilea – seis meses
Mateo 14:13-18:5; Marcos 6:30-9:50; Lucas 9:10-62; Juan 6:1-7:9
A. Alimentación de los 5,000 – Marcos 6
B. Cristo y Pedro caminan sobre las aguas – Mateo 14
C. Jesús es rechazado en Galilea porque se niega a ser un Mesías de pan con
mantequilla – Juan 6
D. Va a Tiro y Sidón y se encuentra con la mujer cananea – Mateo 15
E. Pasa de Fenicia a Decápolis, alimenta a los 4,000 (gentiles) – Marcos 8
F. Anuncia a Sus discípulos Su muerte, Pedro lo reprende – Marcos 8
G. La transfiguración de Jesús en el monte (¿Monte Hermón? – Mateo 17
H. Discusión de los 12 de quién es el más grande entre ellos – Marcos 9
I. Regreso a Jerusalén para ministrar en Judea – Juan 7
5. Ministerio tardío en Judea – Más o menos tres meses
Lucas 10:1-13:21; Juan 7:10-10:39
A. Su llegada a Jerusalén intensifica el debate mesiánico judío – Juan 7
B. Serie de intensos debates entre Jesús y los fariseos – Juan 7-10
C. Discurso sobre el Buen Pastor – Juan 10
D. Jesús envía a los 70 – Lucas 10 (“La cosecha es grande…”
E. La parábola del Buen Samaritano – Lucas 10
F. Jesús en la casa de María y Marta en Betania – Lucas 10
G. Viaje alrededor de Judea y Jerusalén – Lucas 10
H. Los judíos intentan apedrear a Jesús – Juan 10
6. Ministerio en Perea – cuatro meses, dirigiéndose hacia su última Pascua
Mateo 19-20; Marcos 10; Lucas 13:22-19:28; Juan 10:40-11:54
A. De Jerusalén a Betania cruzando el Jordán – Juan 10:40-42
B. Enseñanza en Perea – Lucas 14
C. Aumenta la multitud, y Jesús enseña sobre el costo del discipulado – Lucas 4
D. Jesús es acusado de aceptar pecadores – Lucas 15
E. Parábolas de la Oveja Perdida, la Moneda Perdida, el Hijo Perdido – Lucas 15
F. Lázaro es levantado de los muertos – Juan 11 (última “señal”)
G. Inicia el viaje final a Jerusalén – Lucas 17
H. Jesús bendice a los niños (en Judea) – Marcos 10
I. El joven rico (en Perea) – Marcos 10
J. Jesús anuncia de nuevo Su muerte a Sus discípulos – Marcos 10
K. Visita a la casa de Zaqueo – Lucas 19 (Koerper 2011)

(El bosquejo de la Semana de Pasión hasta la Ascensión está en el Capítulo 7 – La última


semana en la vida de Jesús)

El Ministerio Público de Jesús


En Su bautismo, Jesús fue presentado al mundo como el Hijo de Dios, pero la boda
en Caná le dio la oportunidad de comenzar a revelar quién era, Su autoridad e identidad,
por las palabras de Su boca, creó todas las cosas. “Esta, la primera de sus señales, la
hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él” (Juan
2:11).

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Jesús se fue de Caná a Capernaum una villa pesquera en el Mar de Galilea. Este
pueblo fue su casa durante Su ministerio. De ahí fue a Jerusalén para la Pascua, y un
tiempo de ministración en Judea. Muchas personas creyeron en Él porque vieron las
señales o milagros que Él hacía (Juan 2:23; 3:2). La Palabra se expandía rápidamente.

Jesús Reveló un Mayor Entendimiento del Reino de Dios (el cielo)


Para muchos judíos, la posición, el conocimiento, las obras (hechos), y aun actos
caritativos (de nuevo, obras) eran lo que se necesitaba para estar bien con Dios. Pero
Jesús enfatizó en la actitud del corazón como punto de partida, tanto en acciones
correctas como en la relación correcta con Dios. Él enseñó que Él había venido al mundo
para que aquellos que simplemente creyeran en Él tuvieran vida eterna. “De veras te
aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios, dijo Jesús.” (Juan
3:3). Jesús habló y actuó de maneras que los judíos no anticipaban.
Él les dijo a las personas que Él era la fuente de “agua viva”, que era “el pan de
vida”, y que era “el camino, la verdad y la vida”. Este era un entendimiento nuevo y
radical. Durante Su vida y ministerio, Jesús a menudo rompió el molde tradicional
mientras establecía Su autoridad y posición como el Mesías, Salvador y Redentor de la
humanidad.

Las primeras palabras que Jesús expresó cuando inició Su ministerio público fueron:
“… Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” (Mateo 4:17). Muchos
eruditos bíblicos entienden que Jesús utiliza el termino Reino de Dios o Reino de los
Cielos indistintamente. El Reino de Dios es el Gobierno de Dios – Su accionar soberano
actuando en el mundo, redimiendo y liberando a la gente y entonces, en el tiempo
futuro, terminará el trabajo y transformará a su pueblo y al universo por completo [John
Piper, Episodio 1091, Desiring God (El Dios Anhelado).] (Piper 2006) El concepto del Reino
de Dios se cubrirá con más detalles en el Capítulo 6, Las Enseñanzas de Jesús.

Jesús Dio Claridad a los Gobernantes Judíos (Juan 3:1-21)


Mientras Jesús estaba aún en Jerusalén, un gobernante judío, Nicodemo, vino
encubierto una noche. La popularidad de Jesús estaba creciendo, y Él atraía a aquellos
que estaban interesados en conocer más sobre su pretensión y su mensaje. Vemos que
Nicodemo muestra respeto a Jesús, porque se refería a Él como ‘Rabí’, un título que no
se tomaba a la ligera. Él sentía curiosidad. Era obvio para él que las cosas que Jesús
enseñaba y las señales que hacía eran de Dios, aunque Jesús no tenía una posición
religiosa o autoridad formal. Aun los líderes religiosos judíos estaban en búsqueda del
Mesías quién los salvaría de sus opresores.
Durante esta conversación con Nicodemo, Jesús le dijo: “Lo que nace del cuerpo es
cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.” (Juan 3:6). Él entendía que la pregunta real
en la mayoría de las mentes era: “¿Eres tú el Mesías que nos salvará de los romanos y
restableceré nuestra nación?”

Jesús vino a la tierra a establecer un reino espiritual, no uno político y Él fue enviado
a traer salvación/vida eterna a TODA la humanidad, no sólo a los judíos. Ni la herencia
espiritual, la posición, ni la nacionalidad, tiene algo que ver con el Reino de Dios. La
fórmula espiritual que Jesús enseñó es tan simple que muchos no la entienden: “…, para

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que todo el que crea en él (el Hijo Único de Dios) no se pierda, sino que tenga vida
eterna” (Juan 3:16).

Jesús Dio Gracia a los Pecadores y a los Marginados (Juan 4:1-42)


Jesús se fue de Jerusalén y pasó por la región de Samaria. Un prejuicio profundo
existía entre los judíos y los samaritanos y los judíos evitaban cualquier asociación con
ellos. Pero Juan nos cuenta: “Como tenía que pasar por Samaria” (Juan 4:4). La frase
denota una “necesidad divina”; alguien podría decir, una cita divina. Durante Su
ministerio Jesús no mantuvo un horario, viajaba según el Espíritu le guiaba.
Mientras Jesús pasaba tiempo con la mujer samaritana de esta historia, demostró
su preocupación por ella; compartió lo que sabía de ella; le abrió los ojos para ver su
necesidad y ver lo que Él tenía para ofrecerle (salvación); y la inspiró para que
inmediatamente compartiera con otros la maravillosa verdad. Pero hubo tres
costumbres sociales que Jesús ignoró mientras hablaba con ella:

1) Un hombre judío no iniciaba una conversación con una mujer desconocida;


2) Un hombre judío no hablaba públicamente con una mujer;
3) Un hombre judío no compartía nada con un samaritano. Esto creaba una
situación incómoda, ya que, de acuerdo con la cultura judía, Jesús tuvo un
contacto prohibido con un samaritano, o con una mujer y en este caso violó
ambos.

Pero, Jesús amaba y ministraba en otro nivel. Con esto pudo haber comprometido
Su reputación, Jesús ignoró las barreras, alcanzó a la mujer pecadora y la convirtió en
evangelista de toda una aldea. Muchos samaritanos vinieron a Cristo durante ese corto
tiempo (Juan 4:39-42).

Preguntas de Discusión: ¿Qué cree usted que los discípulos de Jesús estaban
pensando? ¿Qué pasaría si usted encuentra a su pastor o mentor en una esquina de la
calle conversando con una prostituta, cuál sería su primera reacción? ¿Quiénes son “los
samaritanos” en tu parte del mundo? ¿Cómo podrías alcanzarlas para Cristo, así como
Jesús alcanzó a esta mujer samaritana? ¿Cuáles son algunas maneras en las que nos
podemos involucrar en las vidas de las personas perdidas sin comprometer nuestros
estándares cristianos? ¿Cómo podemos compartir el Agua Viva con aquellos en
necesidad?

Debemos tener cuidado como líderes con nuestro comportamiento, y debemos


ser buenos ejemplos para aquellos a los que guiamos, pero también debemos entender
que Jesús vino a buscar y salvar a los perdidos. Aquellos que están enfermos y en
necesidad son los que necesitan más de Jesús. Algunas veces, nos separamos
demasiado y no pasamos tiempo con la gente perdida, excepto para evangelizarlas.

Aunque es nuestro deseo ver a la gente venir a Jesús, nuestro motivo debería ser
siempre amarlos y tener compasión de ellos. Si tienes tiempo lee el pasaje de Lucas
15:1-7 – la oveja pérdida.

34
Jesús mostró un Profundo conocimiento de la Ley
… ¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla?
Porque no entra a su corazón, sino en su estómago, y después va a dar a la letrina. Con
esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos. Luego añadió: lo que sale de la persona
es lo que la contamina. Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos
pensamiento, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia,
la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad.
(Marcos 7:18b-22)

Los fariseos tenían muchas reglas y regulaciones fundadas en la Ley de Moisés, pero
ellos habían agregado mucho de su propia interpretación a la ley, y actuaban como si
ellos fueran la fuerza policiaca de Dios. Para ellos, agradar a Dios era un asunto de su
propia justicia, no de la justicia de Dios, y un asunto de obras, no un asunto del corazón.
A menudo, durante Su ministerio, Jesús señaló que los actos externos de las
personas no son lo más importante, sino lo que hay en sus corazones. En Marcos 2,
Jesús y Sus discípulos estaban viajando en el Día de Reposo y estaban hambrientos. Era
pecado trabajar el día de reposo, pero ellos tomaron algunos granos para comer.
Cuando los fariseos vieron eso, fueron rápidos en condenar a los discípulos. Pero Jesús
les dijo: “El sábado se hizo para el bien de los seres humanos, y no los seres humanos
para el bien del sábado.”
El asunto de guardar el Día de Reposo fue un punto importante de contienda entre
Jesús y los líderes religiosos. Existen varias ocasiones mencionadas en los evangelios
donde Jesús violó la ley del Sabbat y “trabajó” (Mateo 12:1-14; Marcos 2:23-28; 3:1-6;
Juan 5:1-18, para nombrar algunos).

Además, Jesús era poco exigente en cuanto a las leyes de purificación de los judíos.
Marcos 7:1-4 describe la preocupación de los fariseos en lavarse, y la crítica que les
hicieron a los discípulos de Jesús por fallar en seguir la tradición de los ancianos al comer
con las manos contaminadas. En Marcos 7:15 y 19, Jesús declara limpia toda la comida,
de este modo ignora las leyes de comida de Israel (kosher versus no kosher). Las leyes
dietéticas y guardar el día de reposo eran tradiciones religiosas muy fuertes en el
judaísmo, las cuales separaban a los judíos de los gentiles. Jesús reinterpretó esto.

Existen muchas reglas en la Iglesia, aun cuando pueden ser buenas o beneficiosas,
no nos hacen santos. Es posible mantener una buena postura externa, pero
internamente ser impuros. Aunque debemos practicar buenas obras, ellas no nos
salvan, no nos ponen en una correcta posición ante Dios. Como los fariseos, algunas
veces nosotros aumentamos nuestras interpretaciones a las reglas. La Biblia es clara en
la mayoría de los asuntos, pero Dios no nos pone el “no harás” para restringirnos de la
felicidad; Él lo hace para informarnos, animarnos y protegernos. Él sabe que vivir una
vida como la de Cristo nos lleva a la justicia, a la paz verdadera y al gozo del Espíritu
Santo.

En Marcos 3, Jesús sanó a un hombre con la mano tullida en el Día de Reposo. La


reacción del clérigo debió de ser de gozo porque el hombre era sanado, pero los fariseos
se enojaron, Jesús se entristeció porque Él pudo ver que ellos tenían corazones duros.

35
Fue en ese momento cuando acordaron encontrar la manera de matar a Jesús (Marcos
3:6).

Pregunta: ¿Por qué cree usted que ellos estaban tan enojados con Jesús?

Barra Lateral: Los celos son algo con lo que todos tenemos que luchar. Los celos
fueron una de las razones principales por las que los fariseos querían destruir a Jesús y
Su reputación. Ellos estaban celosos porque Jesús tenía muchos seguidores, y ellos
habían perdido autoridad y control sobre su gente.
Aun cuando sabemos que deberíamos, no siempre nos alegramos cuando un
compañero ministro y su iglesia tienen éxito. Debemos recordar, no estamos en una
competencia con nuestros compañeros cristianos, aun con aquellos que no son parte
de nuestra congregación específica. La unidad entre la familia de Cristo es importante.
Jesús dijo que el mundo conocería a los cristianos por la forma que ellos se aman unos
a otros – tanto los cristianos como los que no son cristianos. (Hablaremos de esto en el
Capítulo 6, “Las enseñanzas de Jesús”).

Jesús Caminó en Autoridad


En la gran comisión que Jesús entregó a Sus discípulos dijo: “… Se me ha dado toda
autoridad en el cielo y en la tierra…” (Mateo 28:18).

En algunas ocasiones, nosotros usamos indistintamente las palabras autoridad y


poder; pero poder es la habilidad de hacer algo, y autoridad es el derecho legítimo y
justificado para ejercer ese poder. Cuando Jesús les dijo a Sus discípulos qué si ellos
creían en Él, ellos harían las obras que lo habían visto hacer, y aún más grandes (Juan
14:12), Él les dio la autoridad para ejercer el poder de Dios en sus ministerios.
Jesús ejerció Su autoridad dada por Dios en Su ministerio tanto para traer resolución a
una situación como para dar un ejemplo a Sus discípulos. A través del libro de los
Hechos, vemos a los seguidores de Cristo haciendo muchas de las mismas cosas que
Jesús hizo. A través de Su ejemplo, ganamos confianza, no en nosotros mismos, sino en
el poder de Dios.

Jesús Tuvo Poder Sobre los Demonios


Jesús frecuentemente se encontraba con gente poseída por espíritus malignos. La
actividad demoniaca aún está presente alrededor del mundo, y afecta las vidas de la
gente de la misma manera como lo hacía durante el ministerio de Jesús. En Mateo
leemos que los demonios pueden enmudecer (9:32-33), cegar (12:22) y atormentar
(17:15-18) a una persona. Hay muchos ejemplos en los Evangelios de Jesús echado
demonios y liberando a la gente. Como seguidores de Cristo, tenemos la misma
autoridad sobre los demonios, así como Él se la dio a Sus discípulos.

“Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos: Señor, hasta los demonios se
nos someten en tu nombre. Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo, respondió él.
Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo
poder del enemigo; nada les podrá hacer daño. Sin embargo, no se alegren de que

36
pueden someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el
cielo.” (Lucas 10:17-20)

Hemos visto a través de los años muchos ministerios que se enfocan en “echar
fuera demonios”. Jesús dijo que cuando nos encontramos con fuerzas demoniacas,
tenemos la autoridad en Su nombre. Sin embargo, esto no debe llegar a ser el foco.
Tratamos con el asunto y seguimos adelante. Nuestras vidas deben enfocarse en seguir
a Cristo y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Debemos recordar, Jesús vino a liberar a los cautivos. Esto incluye libertad de la
opresión y posesión demoniaca. Nunca debemos hacerlo como un “show”. A pesar de
que aquellos poseídos por demonios algunas veces tienen poderes y conocimiento
sobrenaturales, como en la historia de Hechos 16:16-19, nunca debemos tener temor o
permitir que la atención se desvíe de Cristo y vaya a parar en los demonios o en nosotros
mismos.

Jesús Tuvo Autoridad Sobre La Naturaleza


Durante Su ministerio Jesús calmó la tormenta en dos momentos diferentes
(Mateo 8:23-24; Mateo 14:22-33). En una ocasión, Jesús estaba dormido en la barca
donde iba con Sus discípulos, y en la otra, Él estaba caminando sobre las aguas cruzando
el mar, luego entró a la barca junto con Sus discípulos. En ambas oportunidades, lo que
Jesús quería enseñar era que no solamente tenía poder sobre la naturaleza, sino que
nosotros debemos tener fe, no miedo, en cada aspecto de nuestras vidas y ministerio –
sabiendo que Dios vela sobre nosotros. En ambas ocasiones, Jesús les hace a los
discípulos las mismas preguntas: “¿Por qué están tan asustados? ¿Por qué dudan? ¿Por
qué tienen tan poca fe?
Barra Lateral: La obediencia a Cristo no quita todos los obstáculos para hacer Su
voluntad. Aun cuando tratamos fuertemente, no podemos alcanzarlo por nosotros
mismos. Jesús conoce toda dificultad, miedo, y problemas que podemos enfrentar, y
nosotros debemos recordar que Él siempre está con nosotros (Mateo 28:20). En Mateo
14, Pedro caminó con Jesús en el agua, pero su confianza inicial sucumbió ante el miedo.
Jesús aún estaba ahí, y estiró Su mano para salvarlo cuando se lo pidió. Jesús está con
nosotros en cada circunstancia. Nuestro trabajo es confiar, y pedir.
Algunos han dicho que la fe es lo opuesto al miedo. El miedo viene cuando ponemos
nuestra fe en el objeto equivocado. La fe de Pedro estaba en Jesús inicialmente, pero
cuando su enfoque cambió a la tormenta, eso se convirtió en el objeto de su fe, y él
respondió con miedo. Una persona con miedo se paralizará en su trabajo para Dios.
Recuerde, es la naturaleza humana permitir que el miedo nos arrastre, pero nosotros
no enfrentamos las tormentas de la vida ni en el ministerio solos.

Discusión/Reflexión: ¿Hay alguna “tormenta” por la que usted este pasando, o


enfrentó en el pasado? ¿Ha actuado con miedo, en lugar de confiar en Dios? ¿Estarías
dispuesto a compartir experiencia?

37
Jesús Tuvo Poder Sobre la Deshonra
“Un hombre que tenía lepra se le acercó y se arrodilló delante de él. – Señor, si quieres,
puedes limpiarme – le dijo. Jesús extendió la mano y tocó al hombre. - Si quiero – le dijo
–¡Queda limpio! Y al instante quedó sano de la lepra.” (Mateo 8:2-3)

En el Antiguo Testamento, la lepra era vista como impureza causada por el pecado.
Había un estigma social tremendo ligado a la lepra, además de un gran sufrimiento:
físico, emocional y mental. En época de Jesús la gente pensaba que la lepra era un
“golpe directo de Dios”, un castigo por pecados especiales. La lepra era altamente
contagiosa, una enfermedad que desfiguraba. De acuerdo con la ley, los leprosos eran
inmundos. Junto con ser la contaminación por tocar un cadáver, la lepra era
considerada el “padre de la inmundicia”. A los leprosos no se les permitía vivir entre los
que no tenían lepra, y si alguien se acercaba a ellos, tenían que comenzar a gritar
fuertemente, “¡inmundo, inmundo!” No se les permitía hablar, ni siquiera regresar un
saludo (Geike, Life and Words (Vida y Palabras), vol. 2, p.13).
El hombre con lepra no debió haber hablado con Jesús, ni siquiera acercársele. Pero
Jesús no sólo le dijo que estaba dispuesto en limpiarlo, sino que extendió su mano y lo
tocó. No hay precedente en el Antiguo Testamento de un leproso que se acercara a
alguien para ser sanado. Esto es una buena evidencia de que Jesús era bien conocido.
La gente podía ver que Él tenía gran poder y autoridad, era alcanzable y que tenía
cuidado de la gente.

Discusión/Reflexión: ¿Quiénes son los marginados, los intocables en nuestra sociedad?


La gente tenía miedo de los leprosos. ¿Existe algo así en nuestra sociedad, nos da miedo
de contagiarnos, hay enfermedades mentales, o hay de aquellos con los que no
queremos que nos vean? ¿Nos preocupa lo que diga la gente? ¿Qué podemos aprender
de Jesús en esta historia?

Jesús Tenía Poder sobre la Enfermedad y las Dolencias


Se le acercaron grandes multitudes que llevaban cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos
enfermos más, y los pusieron a sus pies y él los sanó. La gente se asombraba al ver a los
mudos hablar, a los lisiados recobrar la salud, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y
alababan al Dios de Israel. (Mateo 15:30-31)

Una gran parte del ministerio de Jesús fue sanar a los enfermos. Judíos y gentiles
venían de todas partes para encontrar sanidad para ellos o para sus seres queridos. Sin
embargo, muchas veces después de sanar a alguien, Jesús les pedía que no lo dieran a
conocer. Era bien sabido que Jesús podía sanar, pero Jesús no quería atraer la atención
a Si mismo. Isaías profetizó que el Mesías sería un siervo facultado por el Espíritu Santo,
y ministraría gentil y quietamente (Isaías 42:1-4).

Pregunta: ¿Cómo difiere esto de muchos de los ministerios de “sanidad” de hoy?

Esté seguro, Dios es el mismo Dios de milagros hoy como lo fue entonces. Sus
milagros en la Biblia y en nuestras vidas hoy, nos ayudan, a ver Su poder y desarrollar la
confianza en que: “… para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26)

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Uno de los milagros de sanidad que Jesús realizó se cuenta en tres de los Evangelios
(Mateo 9; Marcos 5; Lucas 8), “En esto llegó un hombre llamado Jairo, que era un jefe
de la sinagoga. Arrojándose a los pies de Jesús, le suplicaba que fuera a su casa, porque
su única hija, de unos doce años, se estaba muriendo.” (Lucas 8:41-42a). Jairo vino a
Jesús, desesperado porque quería ver a su pequeña hija sanada. Él sabía que Jesús era
su única opción para salvarla. Cristo respondió, y comenzaron a caminar hacia la casa
del hombre. Mientras iba, una mujer con una dolencia incurable, tocó Su vestimenta y
fue sanada instantáneamente.
Debemos estar conscientes de algunas cosas: la mujer estaba ceremonialmente
impura; debido a esto se le prohibía tocar a alguien, especialmente a un hombre
“santo”; ella reconocía la autoridad real de Cristo al decir si tocara el “borde” de Su ropa
(esto se hacía a un rey mostrando lealtad y sumisión y de esa manera eran seguidores
por petición).
Jesús detuvo a la multitud y preguntó: “¿Quién me tocó?” Muchas personas
estaban agrupadas alrededor de Jesús, pero cuando ella lo tocó, Él sintió que el poder
salió de Él. A pesar que Él iba hacia el hogar de Jairo, tomó tiempo para reconocer la fe
de esa mujer y su necesidad de sanidad. Él la envió con una bendición.

Pregunta: ¿Por qué Jesús no estaba en apuro? (Nota: Él hizo lo mismo cuando iba
a orar por Lázaro). ¿Qué les estaba enseñando a Sus discípulos?

Cuando Jesús entró en la casa del dirigente y vio a los flautistas y el alboroto de la gente,
les dijo: Váyanse. La niña no está muerta, sino dormida. Entonces empezaron a burlarse
de él. Mateo 9:23-24

Jesús vivió en un nivel diferente de fe y una sensibilidad espiritual que cualquiera


de nosotros. Él podía ver más allá de lo que el ojo ve, o lo que la mente puede imaginar.
Para la percepción humana, la niña estaba muerta, pero Jesús vio la situación diferente.
“Entonces ellos empezaron a burlarse de él porque sabían que estaba muerta. Pero él la
tomó de la mano y le dijo: - ¡Niña, levántate! Recobró la vida y al instante se levantó.
Jesús mandó darle de comer.” (Lucas 8:53-55)

Para la humanidad, la muerte física es irreversible. Para Dios, es sólo un estado del
cual todo individuo eventualmente se despertará, es como dormir. Cuando Jesús entró
en la casa, tocó el cuerpo, que, de acuerdo con la ley, era causa de deshonra. Pero, en
lugar que la persona muerta lo deshonrara, Él le dio vida al cuerpo y le dijo a la pequeña
niña, levántate. Luego, mostró Su cuidado por las necesidades de ella y pidió que se le
diera comida, ahora podía comer.

Jesús actuaba de maneras extrañas; era impredecible y sorprendente. La gente en


la casa de Jairo se rió de Él. Existen momentos cuando Dios nos pide que hagamos cosas
que dan risa. Jesús no puso atención en la gente que se reía de Él. Nosotros también
debemos ser sensibles a la guía del Espíritu Santo, a pesar y sobre la presión de la gente.
Debemos poner atención a lo que Dios nos dice que hagamos y ser lo suficientemente
valientes para hacerlo.

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Jesús actuaba en el Poder del Espíritu Santo, y era sensible a las cosas espirituales.
Él podía discernir la voluntad de Dios en cada situación. Nosotros tenemos acceso a ese
mismo poder. Dios desea hacer cosas increíbles a través de usted y su ministerio.
Camine en fe, no en temor. Con Dios a su lado, ¿por qué temer?

Integración:
Hemos visto algunos “imágenes instantáneas” del ministerio de Cristo y muchos temas
sobresalen:
• Su poder y autoridad sobre el mundo natural y en el sobrenatural.
• Su amor por las personas, especialmente aquellos marginados de la sociedad.
• Su conocimiento y enseñanza eran frescos y contrastaban bruscamente con los
de los fariseos y los líderes religiosos.
• Tener fe es de suprema importancia, con Cristo como el objeto de nuestra fe

Jesús se acercaba a la gente con amor, gracia y toque sanador, no se alejó de ellos
porque eran “impuros”. No había intocables para Jesús. Él estuvo dispuesto a ministrar
a través de toda barrera social o religiosa. Jesús visitó las ciudades gentiles de Tiro y
Sidón (Marcos 7:24); respondió a la petición de un centurión romano en Capernaum
(Mateo 8:5); y atendió a los rechazados samaritanos (Juan 4; Lucas 9:32). Jesús fue
incisivamente criticado por los líderes religiosos por las compañías que tenía.
Las mujeres fueron incluidas en Su ministerio, como María de Magdala quién había
sido profundamente problemática (Marcos 16:9), y Juana, quién fue la esposa del
consejero financiero de Herodes (Lucas 8:3). Jesús ministró a aquellos al margen de la
sociedad: los recolectores de impuestos, leprosos, adúlteros y “pecadores”. El Evangelio
de Lucas resalta este aspecto del ministerio de Jesús, “Porque el Hijo del hombre vino a
buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10)
Philip Yancey, autor del libro, The Jesus I Never Knew (El Jesús que Nunca Conocí),
hace esta declaración: “Debido a que Dios no ve indeseables, nosotros tampoco
deberíamos. Con su ejemplo, Jesús nos reta a ver el mundo a través de lo que Ireneo
llamó “Ojos sanados por la gracia”. (Yancey 1995)

Preguntas para Discutir

1. ¿Estás de acuerdo o en desacuerdo con esta declaración?


2. ¿A quiénes considerarías “indeseables” en la ciudad/área donde vives?
3. ¿Cuáles serían algunas cosas que tu iglesia puede hacer para reflejar mejor la
actitud de Jesús hacia las personas?
4. Si no estoy observando al mundo con “ojos sanados por la gracia”, ¿podría estar
viendo el mundo a través de ojos como los que tenían los fariseos?
5. ¿Cómo podríamos, como líderes de iglesia, construir una cultura de gracia sin
comprometer la verdad?

Oración

Precioso Señor, caminaste entre nosotros con tanta gracia y compasión. Nos enseñaste
como luce el amor hacia otros e igualmente nos mostraste ese mismo amor clemente.

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Ayúdanos a seguirte muy de cerca y crecer en Tu hermoso ejemplo continuamente.
Ayúdanos a saber que significa amarte con todo nuestro corazón, mente y fuerzas, y amar
a nuestro prójimo como a nosotros mismos, ayúdanos a hacerlo. Amén.

41
Capítulo 5

Jesús y los Milagros


“Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan,
los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres
se les anuncia las buenas nuevas”. Lucas 7:22
Objetivos:

• Los estudiantes comprenderán lo que son los milagros y su propósito en el


ministerio de Jesús
• Los estudiantes reconocerán el lugar que ocupan los milagros en sus propios
ministerios, cuando ellos oran y ministran a otros

Empecemos

El milagro, plasmado en el Evangelio de Marcos, ilustra algunos de los asuntos que


rodeaban los milagros que Jesús realizaba (Marcos 2:1-13).

1. ¿Qué muestra este milagro sobre Jesús?


2. Jesús hace la pregunta: “¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados son
perdonados’ o decirle: ‘Levántate, toma tu camilla y anda?’” (Marcos 2:9).
¿Cómo hubieras contestado esta pregunta?
3. ¿De qué manera fue la respuesta de Jesús una afirmación de su deidad, por
ende, causando la reacción de los escribas?
4. Según el versículo 12, ¿cómo respondió la gente ante este milagro? ¿Por qué
esto es tan importante?
5. Según el versículo 5, Jesús está respondiendo a la fe de los cuatro amigos
sanando a este hombre. ¿Qué implica esto en cuanto al apoyo que debemos
proveerle a los que luchan con su fe en Dios? ¿Qué nos dice sobre el hombre
que fue sanado?

Profundizando

¿Por qué es importante prestar atención a los milagros de Jesús, tanto para Su
ministerio y como en nuestros ministerios hoy?

Introducción
Los cuatro Evangelios registran gran cantidad de milagros que Jesús hizo. La
mayoría de los días parece que sanaba, enseñaba y echaba fuera demonios. Muchos de
estos milagros también son simbólicamente ricos, desde la conversión del agua en vino
(Juan 2:1-11), hasta el sorprendente clímax del ministerio de Jesús (levantar a Lázaro de
la muerte, Juan 11:1-44). El alcance de las sanidades milagrosas de Jesús se muestra en
Mateo 8:16-17: “Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y con una sola palabra
expulsó a los espíritus, y sanó a todos los enfermos. Esto sucedió para que se cumpliera

42
lo dicho por el profeta Isaías: ‘Él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros
dolores’.”

Existe, sin embargo, algo de controversia en la iglesia actualmente respecto a los


milagros. El debate gira alrededor de los siguientes asuntos:

• ¿Los milagros sobrenaturales todavía suceden hoy como ocurrían en los días de
Jesús?
• Si la persona tiene suficiente fe, ¿puede y debe ser sanada de sus dolencias?
• Si la persona no se sana, ¿es porque no tiene suficiente fe o porque hay pecado
en su vida?
• ¿Desea Dios que todos sean sanados de este lado del cielo?
• ¿Qué en cuanto a la posesión demoniaca? (Estaremos tratando más
profundamente con este asunto en el Curso de Liderazgo, desde ambas
perspectivas, la bíblica y la práctica).

Existen más preguntas en cuanto a la existencia de los milagros en nuestro tiempo,


pero las primeras cuatro en la lista mencionada representan los asuntos principales que
tocaremos bíblicamente en este capítulo.
Pero, ¿A qué nos referimos con milagro?

Definición: Un milagro es un acto de Dios, que trasciende los poderes ordinarios de la


naturaleza, para servir un propósito específico.

La Providencia de Dios y los Milagros


Existe una diferencia entre la providencia de Dios, o gracia común, y los milagros.
A diferencia de la ordinaria providencia de Dios, Su intervención milagrosa involucra
una suspensión o alteración de las leyes naturales y ocurren en circunstancias
particulares. Dios se involucra providencialmente en nuestras vidas todos los días.
Hechos 17:28 dice: “puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos”. Él nos provee
de comida, aire, luz y agua, y de un ambiente que ha sostenido la vida desde el principio.
En la providencia de Dios, avances en la medicina, cuidado en la salud, calidad de vida,
fuentes mejoradas de alimento, etc., son también provistos por Dios para ayudar a la
gente de hoy. La pregunta no es si Dios está involucrado en nuestra vida, la preguntan
es cómo.
Han existido tiempos cuando la divina providencia de Dios obra a través del
esfuerzo humano en el curso natural de nuestra experiencia. Algunas veces Dios trabaja
a través de las coincidencias, donde los eventos parecieran poder explicarse desde la
perspectiva natural, pero cuando se ven desde la perspectiva sobrenatural, mirando a
través de los ojos de la fe, es claro que Dios estuvo guiando y proveyendo.
Algunas veces Dios interviene y realiza milagros los cuales no pueden ser explicados
de ninguna manera. Como cristianos, vivimos por fe, confiando que Dios suplirá
nuestras necesidades. El reto para nosotros es, ya sea, confiar en Él con los recursos
que nos ha provisto providencialmente, o pedirle un milagro. Algunas veces son los dos.
La tensión se ilustra en el ejemplo siguiente.

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Supongamos que una persona de su congregación tiene la bacteria de neumonía.
Tienen la opción de ir al hospital, recibir antibióticos y sanarse de la neumonía en menos
de una semana, o puede orar para que Dios haga un “milagro” y la sane
sobrenaturalmente. ¿Qué consejo le daría? ¿Por qué?

Una Mirada a los Milagros


Juan narra el primer milagro realizado por Jesús – convertir el agua en vino en la
boda en Caná (Juan 2:11). El concepto de las señales o milagros, fue un tema importante
en el Evangelio de Juan. Él cuenta las historias de siete señales significativas, que son
parte del propósito predominante de su Evangelio. Juan nos cuenta: “Jesús hizo muchas
otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas
en este libro. Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el
Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida.”
Jesús hizo por lo menos cinco tipos de milagros. Su primer milagro registrado en
Juan 2, convertir el agua en vino, fue un milagro de transformación. Hay mucho más
sucediendo aquí de lo que ve el ojo. Sin hablar, Jesús declara muchas cosas sobre Sí
Mismo, Su propósito y Sus prioridades. El escenario de una boda, los sirvientes que
observaron el milagro, el símbolo del agua para el lavamiento ritual que se convierte en
vino de celebración para el banquete de boda, habla a gritos. Esto no era sólo un asunto
sobre resolver un problema para los amigos de Su madre y la familia, sino expresar una
realidad aun mayor – la presencia de Dios irrumpiendo en eventos humanos.
En Juan, capítulo 4, Jesús realiza un milagro de revelación y rescate, con la mujer
del pozo, exponiendo el corazón de ella y contándole cosas que Él no podía saber de
forma natural. Jesús realizaba milagros de sanidad constantemente, aun milagros a la
distancia, como la sanidad del hijo del oficial real con tan sólo decir una palabra, aunque
Jesús nunca había visto o tocado al muchacho. Jesús sanaba a aquellos que venían a Él,
pero no sanó a todos. Juan 5 cuenta la sanidad del hombre inválido, pero no se nos dice
de ningún otro de los enfermos e inválidos, que allí estaban, fueran sanados.
Jesús realizó milagros de provisión, como cuando multiplicó los panes y los peces
en Juan 6. Por último, realizó milagros de poder y dominio sobre el orden creado. Uno
de los más dramáticos fue el de Jesús levantando a Lázaro de la muerte en Juan 11.
Los dos milagros más significativos de la Biblia, son la Encarnación de Jesús y Su
Resurrección de entre los muertos. Dios, el Hijo, quien existía en la eternidad como
parte del Trino Dios, escoge venir a este mundo como ser humano a redimir y sanar a
Su creación. La manera como fue concebido fue el milagro que le da significado a todos
los otros milagros.
Su presencia en la tierra inicia la venida de Su Reino, y los milagros anticipan la vida
e integridad que contiene. Su resurrección de entre los muertos es la demostración del
poder de Dios al vencer al gran enemigo – la muerte. Todos los otros milagros son parte
del paquete de estos dos.

Pregunta: ¿Por qué son estos dos milagros mencionados son los dos más grandes en la
Biblia?

Seguidamente hay varias razones y soporte bíblico del por qué estos dos milagros son
cruciales.

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Sin la Encarnación, y la resurrección, estaríamos sin esperanza, en este mundo y en el
venidero. Fue a través de la venida de Jesús a la tierra, y a través de su muerte y
resurrección que el plan Trinitario de redención fue alcanzado y el plan original de Dios
para la humanidad, arruinado por la caída de Adán, sería completamente restaurado en
Cristo.

La Importancia de la Encarnación
1. Revelar a Dios a la humanidad
“Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en
otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por
medio de su Hijo. A este lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el
universo. El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él
es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa.” Hebreos 1:1-3
“El que me ha visto a mí ha visto al Padre.” (Jesús hablando con Felipe, Juan 14:9

2. Para Redimir al ser humano caído


“Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Lucas 19:10
Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer,
nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que
fuéramos adoptados como hijos. Gálatas 4:4-5

Sin la encarnación, la expiación (el sacrificio requerido para tratar con el pecado y
restaurar la relación rota entre Dios y el ser humano) pierde su significado. Como dice
la Biblia: “De hecho, la ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues sin
derramamiento de sangre no hay perdón” Hebreos 9:22.
Sin la Encarnación, el cristianismo no es diferente a ninguna otra religión.
Rechazar la encarnación es rechazar la autoridad de la Escritura y su mensaje. Jesucristo
vino como un hombre perfecto, para proveer el sacrificio necesario, y pagar la penalidad
necesaria del pecado de la humanidad.
Se dice: “La madera de la cuna y la madera de la cruz son la misma.”

La importancia de la Resurrección:

1. Si Jesús no se hubiera levantado de entre los muertos, nuestra fe sería inválida.


La Palabra de Dios es clara en el argumento de Pablo en la carta a los Corintios:

Si no hay resurrección, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado. Y, si Cristo no ha


resucitado, nuestra predicación no sirve para nada, como tampoco la fe de ustedes.
Aún más, resultaríamos falsos testigos de Dios por haber testificado que Dios
resucitó a Cristo, lo cual no habría sucedido si en verdad los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y, si Cristo no ha
resucitado, la fe de ustedes es ilusoria y todavía están en sus pecados. 1 Corintios
15:13-17

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2. La Resurrección de Jesús valida lo que Él dijo sobre Sí Mismo y demuestra la
victoria sobre la muerte y la promesa de la vida eterna.

Entonces Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá,


aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. Juan 11:25-26

El Propósito de los Milagros


Tanto en el Antiguo y el Nuevo Testamento, los milagros se llevaban a cabo como
evidencia de que un líder y su mensaje eran auténticos, que venían de Dios. Moisés
realizó milagros como una demostración de su autoridad como el portavoz de Dios
(Éxodo 4:1-9). De la misma manera, Dios concedió a los profetas la habilidad de realizar
milagros (1 Reyes 17:17-24; 18:36-39; 2 Reyes 1:10).
En el Nuevo Testamento, los milagros de Jesús señalaban el plan divino que trajo
salvación, como Jesús dijo a los discípulos de Juan el Bautista (Lucas 7:22). En este
intercambio, Jesús señaló los milagros que había hecho como una declaración, de que
verdaderamente Él era el Escogido, prometido en el Antiguo Testamento, el verdadero
Mesías que las profecías predecían. Los milagros de Jesús, fueron señales, que hablaron
de la presencia del Reino de Dios entre ellos (Mateo 12:28; Lucas 11:14-23).

Nicodemo, en Juan 3:2, reconoció que Dios estaban con Jesús, evidenciado por las
señales que había hecho. Jesús dijo a cerca de Sí Mismo y de los milagros que hacía: “Si
no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero, si las hago, aunque no me crean a
mí, crean a mis obras, para que sepan y entiendan que el Padre está en mí, y que yo
estoy en el Padre” (Juan 10:37-38).
Muchos de los milagros a los que Juan se refirió se vinculan a la revelación y
prefigura del Antiguo Testamento. En la alimentación de los 5,000, Jesús es el maná, el
pan de vida. En la historia de la mujer en el pozo (el pozo de Jacob) se le promete el
agua viva de Isaías 55. El hombre que había nacido ciego es la demostración de tener
ojos para ver la verdadera luz del mundo, contrastando con la ceguera espiritual. Estos
milagros están saturados de significado y cumplimiento.
El autor y pastor Tim Keller, hace esta importante observación sobre los milagros
de Jesús.

“Los milagros no llevan a un simple creer cognitivo, sino a rendir culto, a admirar y
maravillarse. Los milagros de Jesús nunca fueron trucos de magia, diseñados sólo para
impresionar y obligar… al contrario, Él usó el poder milagroso para sanar a los enfermos,
alimentar al hambriento, y levantar de la muerte. ¿Por qué? Nosotros las personas
modernas pensamos en los milagros como la suspensión del orden natural, pero Jesús
los hizo para ser la restauración del orden natural.”

Los milagros fueron señales, señalando un Reino, el cual había venido en la persona
de Jesús, y mostraban hacia adelante a un Reino en el futuro, donde una vez y por todas,
todo sería perfecto: toda enfermedad, muerte y corrupción serán vencidos por siempre.
Después de la muerte y resurrección de Jesús, las señales y maravillas
acompañaron a los Apóstoles para demostrar, como se hizo con los profetas de la
antigüedad, que ellos estaban ungidos por la autoridad de Dios para edificar la Iglesia.

46
Pablo habló sobre este asunto a través de su llamado como verdadero apóstol (2
Corintios 12:12)

Barra lateral: Sin embargo, debemos estar conscientes, que existen milagros
falsificados. Las fuerzas espirituales de oscuridad también son capaces de hacer que
cosas sucedan, o que parece que suceden, sobrenaturalmente. Vemos sus obras a
través de los magos y hechiceros de Faraón (Éxodo 7:10-12). Muchos de los milagros de
Jesús involucraron echar fuera las fuerzas demoniacas. Debemos notar de que los
milagros de Jesús, en todos los ámbitos, fueron para redimir, restaurar, sanar y dar vida.
Jesús mismo dio esta advertencia: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará
en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el
cielo. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y
en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?’ Entonces les diré
claramente: ‘Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!’” (Mateo 7:21-
23).
Existen ministerios falsos en el mundo, y como pastores de nuestras
congregaciones, necesitamos tener discernimiento en nuestros ministerios, y estar
conscientes de que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. ¿Dan estos
ministerios la gloria a Dios y demuestran el fruto del Espíritu, siempre mirando a Jesús,
o se enfocan en ellos mismos y usan los milagros para atraer la atención hacia ellos y
sus ministerios?

La Respuesta hacia los Milagros de Jesús


Una amplia gama de reacciones estaba presente como respuesta a los milagros de
Jesús, desde adoración y asombro, hasta incredulidad y buscar matarlo. Lucas 5:26
describe algunas de las respuestas favorables a la sanidad hecha por Jesús al hombre
paralítico, “Todos quedaron asombrados y ellos alababan a Dios. Estaban llenos de
temor y decían: “Hoy hemos visto maravillas’.”
Y sí, sabemos por la Escritura, que muchos no creyeron en Jesús a pesar de los
maravillosos milagros que hizo. Poco después del milagro de la alimentación de los
5,000 (un milagro contado en los cuatro Evangelios), mucha gente que habían estado
siguiendo a Jesús, lo desertaron (Juan 6:66). Ellos querían que los milagros les sirvieran
para sus propios propósitos en lugar de los de Dios.

Los milagros de Jesús polarizaron a aquellos que los presenciaron. Personas como
Nicodemo (Juan 3) que entendió que la habilidad de Jesús para hacer milagros estaba
conectada a Su relación con Su Padre. Las multitudes eran atraídas a Jesús debido a los
milagros que hacía, pero los milagros por sí solos no producían una fe duradera (Juan
6:66), y los milagros a menudo provocaban el enojo de los líderes religiosos (Juan 9).
Jesús dijo: “Esta generación malvada y adúltera busca una señal milagrosa…” (Mateo
16:4). En otros momentos, los milagros de Jesús provocaban asombro (Lucas 8:25),
miedo (Lucas 8:37), admiración y alabanza (Mateo 9:8).

Integración
Resumiendo, los milagros de Jesús sirvieron varios propósitos. La palabra griega
para milagros en el Nuevo Testamento es samaion, o señal, como Juan la utiliza en el

47
Evangelio. Primero, como señal, autentican la posición del Mesías, el Hijo de Dios, y
como una Deidad en Sí Mismo.
Segundo, los milagros apuntaban hacia Dios, y mostraban Su carácter. Mateo 9:35-
36 comunica el corazón compasivo de Dios por aquellos afligidos por las enfermedades.
Jesús mostró el mismo corazón por los 5,000 que habían estado tres días sin comer
(Mateo 15:32,) y con ese milagro Jesús no sólo les dio de comer, sino que les dio de
comer en abundancia, y como evidencia de lo que fue hecho, sobró comida. Esto ilustra
la súper abundancia de gracia y provisión.
Tercero, los milagros de Jesús fueron “imágenes”, las cuales ilustran el propósito
último de Dios de hacer que todo sea bueno y completo de nuevo, como lo fue en el
Edén, antes de que el pecado entrara en el mundo. Pero por ahora, la humanidad y este
mundo están todavía bajo la maldición de la Caída.
Un milagro que ilustra esta tensión fue levantar a Lázaro de entre los muertos en
Juan 11. La intención de Jesús en este milagro y la respuesta a ello vale la pena tratarlo
con más detalle.

Lea sobre Lázaro volviendo a la vida (Juan 11) y conteste las siguientes preguntas:
1. ¿Cómo era la relación de Jesús con Lázaro y sus hermanas?
2. En el versículo 4, Jesús habla sobre el estado de la enfermedad de Lázaro y la
razón para ello. ¿Cuáles fueron las razones?
3. Los versículos 5 y 6 parecen contradictorios. El versículo 5 nos cuenta del amor
de Jesús por Lázaro, Marta y María, pero en el versículo 6, en lugar de ir
inmediatamente donde Lázaro estaba, Jesús se quedó dos días más. ¿Qué diría
usted de eso?
4. En el versículo 33, Jesús se conmueve profundamente cuando ve a María
llorando. En el versículo 37, el mismo Jesús comienza a llorar. Jesús sabía que
Lázaro iba a ser levantado de entre los muertos, aun así, lloró. ¿Por qué?
5. En el versículo 37, algunos de los judíos se quejan de la sincronización de Jesús.
¿En qué se parece las quejas de ellos a las quejas de la gente de hoy día cuando
reclaman el tiempo de Dios para contestar sus oraciones o para realizar un
milagro, en qué son diferentes a de ellos?
6. En el versículo 42, Jesús ora audiblemente para que los otros lo puedan oír. En
Su oración a Su Padre, ¿qué fue lo que dijo en cuanto al propósito para esta
sanidad?
7. En el versículo 48, los líderes religiosos declaran la razón del por qué estaban
enojados con este milagro y querían matar a Jesús. ¿Cuál fue esa razón?
8. Jesús hace una declaración escandalosa en el versículo 25, Él es la Resurrección
y la vida. ¿Cuál es la parte del “ya” que Él dice y cuál es el “todavía no”?

Todos los milagros de Jesús eran señales que comunicaron lo que era importante
sobre Dios. En el caso de Lázaro, se trataba de más que solo restaurar la vida de Su
amado amigo. Jesús reveló Su identidad para que muchos pudieran creer en Él. Él es el
“Yo Soy” de la resurrección y la vida, y da vida y vida eterna a todos aquellos que ponen
su confianza en Él.

Otros principios claves están ilustrados en esta narrativa:

48
1. A pesar de todo lo que Dios hace, aun este asombroso milagro de devolver
vida de la muerte, la maldad sigue presente. A pesar de la naturaleza
espectacular de este milagro, los líderes religiosos estaban cegados por el
egocentrismo y el miedo (Juan 11:48; 12:10), que rehusaron creerle, y
avanzaron con su complot para matar a Jesús (y matar a Lázaro también). Los
milagros de Jesús desde ese momento fueron pocos. Él se retrajo y dedicó la
mayoría del tiempo que le quedaba a Sus discípulos (Juan 11:54).
2. El resultado deseado de los milagros es que Dios sea glorificado – Su carácter
e identidad magnificados. Jesús no hacía milagros como un mago o
exhibicionista. Sus milagros siempre servían a un propósito, tanto en el sentido
humano de la práctica, como en la extensa expresión del propósito divino. Ellos
mostraban a Dios y Su carácter, y a la revelación y cumplimiento de Su plan a
través de Su Hijo. Él es el Único digno de alabanza y de toda nuestra confianza.
Él es el Único que completa todas las cosas. Cuando Dios nos usa para orar por
la sanidad de alguien, o llevar la Palabra de Vida a otros, y ellos confían en Jesús
como su Salvador, nunca se trata de nosotros. Siempre es sobre Él y Él es el
Único que recibe la gloria.
3. La historia de Lázaro muestra dramáticamente lo que todo milagro demuestra:
Es Dios quien actúa, y lo hace en Su poder y soberanía sin nuestra ayuda.
Entonces, ¿nuestra fe? ¿No dijo Jesús en varios lugares que la fe es parte del
proceso de sanidad? Absolutamente. Mateo 8:10; Marcos 2:5; y Marcos 9:23-
24, todos citan las declaraciones de Jesús sobre la fe como parte del proceso.
Revise los ejemplos anteriores y note cómo respondió Jesús en cada uno de
ellos. Sin embargo, existe un peligro al enfocarnos en la fe (o la falta de ella)
como la causa primaria para que Dios efectúe un milagro, o no. Una cita del
autor Eric Metaxas en su libro sobre Milagros, explica esta importante
distinción.

“Es lógico que, si Dios siempre contesta nuestras oraciones como anhelamos que lo
haga, esas respuestas a nuestras oraciones a penas se podrían considerar milagros. Sólo
serían parte de un sistema predecible que nosotros podemos manipular, si sólo
supiéramos cómo. Esto en realidad no hace a Dios, Dios, sino un “Dios” o un dios que
podemos controlar por nuestros esfuerzos, ya sea por medio de la oración o por nuestras
acciones ‘morales’ diseñadas para obtener una respuesta favorable.”
Si este es el Dios del que hablamos, nosotros quienes pensamos ser sus devotos no
estamos en realidad adorándole a Él sino, más bien, adoramos la respuesta a la oración
o deseo, noble o no, es realmente indiferente para el Dios detrás de ese resultado, si es
que Él realmente está ahí. Es al resultado en sí mismo al que estamos devotos
apasionadamente. De manera que, en este escenario, estamos en realidad tratando a
Dios como una herramienta para ser usada, que apenas notamos, pero no más como lo
hacemos con un martillo o una sierra. (Metaxas 3014)

Las preguntas permanecen: ¿Qué diferencia hace nuestra fe? ¿Para qué orar?
¿Debemos orar por milagros? Para contestar estas preguntas debemos regresar al

49
consejo de la Escritura. En el Sermón del Monte (Mateo 7:7-11), Jesús instó a Sus
oyentes a orar:

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que
pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que se llama, se le abre. ‘¿Quién de ustedes,
si su hijo le pide un pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?
Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su
Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!’”

Una de las claves para entender este pasaje es el contexto en el cual Jesús enmarca
la oración – es en la relación entre nosotros, como hijos, y Dios, como nuestro Padre
celestial. Nuestro Padre sabe lo que es bueno para nosotros. Algunas veces eso es lo
que pedimos y otras no, pero nuestra respuesta apropiada es siempre orar, permanecer
en oración, y confiar en nuestro Padre, sin importar cómo Dios contestará nuestras
oraciones.
Nuestra fe sí importa. Jesús lo dijo en Mateo 17:20 y en otros lugares. Nuestra fe,
operando en el ámbito de la oración, es tanto un misterio y una paradoja. Dios nos llama
a asociarnos a Él en oración. En Santiago 5, nos insta a llamar a los ancianos para que
oren por aquellos que están enfermos, y debemos hacer esto en fe. Pero nosotros no
debemos reducir la expectativa de los milagros o sanidades a una fórmula, o demandar
que Dios cumpla una promesa, que hemos reclamado. Esto no es bíblico y va en contra
de la naturaleza de los milagros en la Palabra de Dios, y su propósito.
Los milagros aun suceden. Decir que Dios ya no hace milagros porque estamos en
otra “época” es desechar dos cosas, el carácter de Dios y el propósito para el que sirven
los milagros. También es extremista decir que Dios hace milagros automáticamente,
como sanidades, y si el milagro no sucede, es porque la persona tiene falta de fe, o
porque hay pecado en su vida.

La Conversión como un Milagro


Un ejemplo más de un milagro nos lleva fuera de los Evangelio. En Hechos 9
encontramos el milagro de la conversión de Pablo en el Camino a Damasco, donde Jesús
mismo confrontó a Pablo con quién era Él. El resultado fue dramático – Pablo se
convirtió al cristianismo, y desde entonces la historia no volvió a ser la misma. Su
mentalidad cambió, su comportamiento cambió, y el curso completo de su vida fue
radicalmente alterado. Dejó de ser un blasfemo perseguidor de cristianos, y se convirtió
en el más grande misionero cristiano.
Existe un elemento milagroso en nuestras propias conversiones y lo que sucede
luego. Nosotros no podemos venir a Cristo por nuestros propios medios. Pablo nos
habla a todos nosotros cuando dijo: “En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus
trasgresiones y pecados… Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por
nosotros, nos dio vida en Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia
ustedes han sido salvados!” (Efesios 2:1, 4-5)
Igual que Lázaro, no podemos por nosotros mismos darnos nueva vida. Nuestra
conversión es un milagro. Dios hace por nosotros, a través de Cristo, lo que nosotros no
podemos hacer. Jesús nos salva de nuestros pecados; Él nos está salvando al
transformar nuestro pensamiento, nuestro comportamiento y la manera como vivimos;

50
y eventualmente nos salvará cuando pasemos de esta vida a la próxima. Jesús es la
Resurrección y la Vida. Nuestra vida natural viene de Él (Colosenses 1:16); nuestra
nueva vida en Cristo viene por lo que Él ha hecho por nosotros (2 Corintios 5:17).
Para concluir este capítulo, regresemos a donde empezamos nuestra discusión de
los milagros.

¿Los milagros sobrenaturales todavía suceden hoy de la misma manera que


sucedieron en los días de Jesús?
La presencia de los milagros validó el ministerio de los Apóstoles y mostró la
autoridad ordenada por su Dios. Al pasar del tiempo, la iglesia discernió y estableció el
canon de la Biblia, y la Palabra de Dios llegó hacer nuestra guía y autoridad – eso es lo
qué primero valida nuestro ministerio, a través del Espíritu Santo.
¿Significa esto que todos los milagros han cesado? Nada está escrito en la Escritura
que diga que han cesado. En lugares donde no tienen la Biblia, Dios aun utiliza milagros
dramáticos para validar el mensaje de las Buenas Nuevas de Jesucristo, pero Él es
siempre el foco, y Su Palabra la autoridad final. El pastor y autor John Piper, nos ofrece
una guía sólida para saber cómo orar, especialmente relacionado con milagros.

“Mientras mantengamos la Palabra de Dios en su lugar central apropiado, creo que le


agradaría al Señor que nosotros oráramos de la manera como la primera iglesia lo hizo
en Hechos 4:29-30. Esto es lo que dice: ‘Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y
concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno’ [ref. Hechos 1:8]. ‘Por
eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu
santo siervo Jesús.’”
Nosotros no determinamos cuando o que clase o cuantos milagros Dios puede hacer
entre nosotros. Pero no pedir por ellos, me parece a mí, que es más secularismo y
naturalista que bíblico.” (Piper 2006)

Los milagros de sanidad todavía vienen sólo de la mano de Dios, y la sanidad


también viene del cuidado providencial de Dios, a través de tratamiento médico. Es
importante recordar que ultimadamente Dios es el Sanador, así que Él usará varios
medios para traer sanidad. Los milagros son señales de Dios, y ellos sirven al propósito
de llevarnos hacia Él y a Su carácter, para Su gloria. Los milagros fortalecen nuestra fe,
nos animan que Dios está presente y está obrando en nuestras vidas todavía, y nos
muestra Su compasión y gracia en algunos momentos y situaciones imposibles.

Si un milagro como la sanidad es necesario, pero no sucede en mi vida, ¿es mi culpa


porque no tengo suficiente fe o porque hay pecado en mi vida?
Este es un problema que Jesús confrontó en Juan 9, con el hombre que había nacido
ciego. La creencia común de esa época era que el sufrimiento de una persona en su vida
era producto de pecado, ya sea del individuo, o de sus padres. Jesús desmintió ese
concepto en el versículo 3: “Ni él pecó, ni sus padres – respondió Jesús – sino que esto
sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.”
En los Evangelios se nota una variable cantidad de fe entre las personas
involucradas en los milagros y sanidades. El Centurión Romano tuvo una sorprendente
gran fe en Jesús para que su sirviente fuera sanado (Mateo 8:5-13); un hombre del que

51
no se menciona el nombre trajo a su hijo poseído por el demonio a Jesús para ser
sanando y pidió que su fe fuera aumentada (Marcos 9:24); Lázaro no tenía nada de fe
porque estaba muerto, sin embargo, en las tres ocasiones, Jesús realizó los milagros.
Pablo fue usado por Dios para traer sanidad a otros (Hechos 19:11-12), aunque el
mismo tenía “una espina clavada en el cuerpo”. Pablo nos cuenta que había orado tres
veces para que Dios se la quitara. Pero Dios no la quitó. Dios le dijo a Pablo: “Te basta
con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:7-10). Esto
le dio a Pablo una razón para regocijarse en su debilidad, fuera esta lo que fuera, porque
su debilidad llegó a ser el contexto donde el poder de Cristo habitó en Pablo.
Pablo anima a Timoteo a cuidar de su salud debido a sus “frecuentes dolencias” (1
Timoteo 5:23). Epafrodito estaba muy enfermo, como dice Pablo en Filipenses 2, pero
se recuperó, y el texto implica que fue sanado como resultado de la misericordia de
Dios. Pablo no menciona que fuera sanado por un milagro.

¿Por qué unos se sanan, y otros no?


Esta es tal vez la pregunta más difícil de contestar. Ultimadamente, nosotros no
sabemos por qué. Desde la perspectiva humana, no existe una fórmula que pueda
garantizar una sanidad o un milagro. Hay muchos con gran fe, viviendo una vida santa,
que no se sanan de una incapacidad o una enfermedad. Existen otros que han
experimentado milagros sobrenaturales inclusive antes de ser seguidores de Cristo.
Desde la perspectiva de Dios, todo tiene un propósito (Eclesiastés 3:1-10, Romanos
8:28), propósitos que a menudo están escondidos o son desconocidos para nosotros
(Romanos 11:33).
Mientras tanto, vivimos en el ‘ahora’. Oramos con expectativa, oramos con fe,
sabiendo que Dios puede y ha realizado milagros. Existen milagros sorprendentes por
todos lados, que muchos no logran ver porque sus ojos no están dispuestos a verlos.
Oremos también por el milagro de la vista espiritual, para poder ver por fe lo que Dios
está haciendo. Confiamos de que nuestro Padre Celestial sabe lo que es mejor para
nosotros, y proveerá lo que necesitamos (Filipenses 4:19) mientras descansamos en Su
cuidado. Pero también sabemos que habrá un tiempo, en el futuro, donde Jesús hará
todas las cosas perfectas para siempre. Apocalipsis 21:1-4 nos dice cómo será. Ese es el
‘aun no’ que esperamos, con esperanza, sabiendo que algún día todo será hecho
completo y bueno.

Oración
Te agradecemos Señor por el milagro de nuestras vidas, y por nuestro rescate
milagroso del reino de las tinieblas. Te agradecemos por la provisión de cada día que
viene de tu mano. Te agradecemos por las ricas y delicadas bendiciones en Tu compañía.
Te agradecemos por la sanidad interior que sucede cuando somos regenerados y
santificados. Somos tocados por la presencia sobrenatural de Tu Santo Espíritu
conforme avanzamos en la vida. Abre nuestros ojos a lo milagroso, lo cual brilla por
todos lados. Amén.

52
NOTA DEL AUTOR:

Escribir este capítulo fue un reto y una motivación para mí por un par de razones. Durante los
meses pasados, he desarrollado una condición debilitante que afecta mi capacidad de caminar,
correr, lo cual me encanta hacer, sin dolor. He explorado muchas formas para tratar de mejorar
sin resultados hasta el momento. Escribir e investigar sobre los milagros ha sido un buen
recordatorio de que Dios es mi Médico por excelencia, a veces providencialmente a través del
cuidado médico, de las opciones saludables y a veces de manera milagrosa. Pero si he agotado
los medios que tengo disponibles para mejorar, sigo confiando en Él como mi padre celestial.
Sigo viviendo en el “hoy” por fe sabiendo que Él está usando esto para mi bienestar y su gloria.
Su Palabra me dice que debo estar agradecido por todas las cosas. (1 Tes. 5:18); su Palabra me
dice que pida y que siga pidiendo (Mat.7:7-11); su Palabra me dice que espere en Él y renovará
mis fuerzas.

53
Capítulo 6

Las Enseñanzas de Jesús


Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues, si yo, el Señor y
maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.
Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.
Juan 13:13-15

Objetivos – Los estudiantes:

• Entenderán las enseñanzas de Jesús sobre la oración, y el rol esencial de la


oración en sus vidas; y sabrán cómo integrar más efectivamente la oración en
sus propias vidas y ministerios
• Aprenderán a ser mejores mayordomos de su tiempo, sus tesoros y talentos.
• Reconocerán la primicia del amor en toda relación.
• Tendrán un mejor entendimiento de la enseñanza de Jesús sobre el Reino de
Dios y cómo ese Reino opera actualmente en este mundo.
• Tendrán un mayor entendimiento del estilo de enseñanza simple, pero
profundo de Jesús, y serán capaces de aplicar algunas de sus técnicas a sus
propias enseñanzas.
• Entenderán que la primera enseñanza de Jesús fue Él mismo – quién es, y por
qué vino.

Comencemos
Preguntas de Discusión:
Piense por un momento en su propia relación con Jesús y en lo Él le ha enseñado a
través de los años, particularmente en los Evangelios, y a través de Sus palabras escritas
allí. ¿Cuál ha sido el mayor impacto en su vida? ¿Por qué? ¿Qué enseñanza específica
de Jesús te impactó más? ¿Cómo ha afectado esa enseñanza la vida de otros (amigos,
familia y colaboradores)?

Barra Lateral: Jesús fue reconocido como un gran maestro, como se muestra en el
relato del Evangelio. La palabra hebrea Rabí era un título para exaltar a los maestros de
la Ley Judía (Mateo 23:8; Juan 1:38), y la gente comenzó a aplicársela a Jesús. Mateo
7:28-29 registra la respuesta común de la gente hacia las enseñanzas de Jesús: “Cuando
Jesús terminó de decir estas cosas, las multitudes se asombraban de sus enseñanzas,
porque les enseñaba como quien tenía autoridad, y no como los maestros de la ley.”
En la cultura judía del tiempo de Jesús, la autoridad de un maestro no estaba ligada
a la personalidad o estudios formales. El rito solemne se realizaba, cuando un rabí, que
transmitía autoridad, ‘apoyado’ en sus discípulos, imponía sus manos en la cabeza del
discípulo. A través de este evento, el Rabí transmitía su autoridad y estatus al discípulo.
Esto era una sagrada ‘corriente de tradición’ que remontaba hasta Moisés, el único
hombre ordenado directamente por Dios. Moisés se apoyó en Josué, y desde ese

54
momento, el manto de liderazgo rabínico se pasaba del Rabí a su discípulo a través de
ese ritual.
Pero ¿de dónde obtuvo Jesús su autoridad? Su autoridad no llegó a través de
ningún Rabí apoyando en Jesús sus manos. Sin embargo, Jesús se comportó como un
Rabí en la manera en que enseñó, en la manera en que interpretó y reinterpretó las
tradiciones (por ejemplo, Su punto de vista sobre el Sabbat). Dicho comportamiento
lleva a una inevitable conclusión: Jesús reclama un ordenamiento no por manos
humanas, sino a manos de Dios, así como Moisés. Esto indignaba a los líderes religiosos.
Estas enseñanzas fueron algunas del “vino nuevo” que Jesús trajo cuando rompió los
viejos odres. Esto implicaba que obedecerlo a Él era lo mismo que obedecer a Dios.
Jesús enseñó sobre muchos temas, pero las ideas más importantes que compartió
fueron sobre quién era Él, lo que vino a cumplir, y sobre Su relación con Su Padre. Él
enseñó que creer en Él era la puerta de salvación y a la vida eterna en Dios.
Jesús SIEMPRE modeló Sus enseñanzas. Él no sólo predicó, Él vivía las cosas que
hablaba. Él enseñó a Sus discípulos, en Juan 15:13, “Nadie tiene amor más grande que
el dar la vida por sus amigos.” Y eso fue lo que Él hizo. Como líderes, nunca debemos
enseñar algo que no estemos practicando nosotros mismos. Nuestro ministerio debe
fluir desde lo que somos, y no desde lo que decimos ser.
Jesús enseñó muchos temas, pero en este capítulo, hemos seleccionado cuatro
mensajes importantes en los cuales nos enfocaremos.

Profundizando
¿Cómo Enseñó Jesús?
Jesús era popular no sólo por Sus sanidades y milagros. Él era un gran comunicador
y un buen maestro también. Docenas de veces los escritores del Evangelio muestran la
respuesta de la multitud cuando Jesús hablaba: “Al oír esto, la gente quedó admirada
de su enseñanza.”
Jesús no habló en un estilo elevado ni teológico, ni utilizó técnicas de la retórica (un
estilo griego de argumentación), como lo hizo Pablo.
Jesús enseñó de manera simple utilizando formas tradicionales judías contando
historias y ejemplos del diario vivir. A menudo habló de forma poética haciendo que Sus
argumentos fueran conmovedores y fáciles de recordar tal como: “El sábado se hizo
para el hombre, y no el hombre para el sábado” (Marcos 2:27). En muchos momentos
contestó una pregunta con otra pregunta, captando a la audiencia y forzándolos a
pensar más profundamente.
Su simplicidad, sin embargo, estaba empapada de profundo significado y en
muchos momentos dijo cosas que no eran fáciles de entender. Sus discípulos a menudo
se confundían por cosas que Él enseñaba, y tenían que preguntarle lo que significaba.
Jesús tenía autoridad cuando hablaba. Él tenía la mente clara en tiempos de
confrontación y era capaz de silenciar a sus oponentes con Su conocimiento de la
Escritura: “Ustedes andan equivocados porque desconocen las Escrituras y el poder de
Dios.” (Mateo 22:29); Sus brillantes lecciones utilizando objetos: “Muéstrenme la
moneda para el impuesto.” (Mateo 22:19); y Su entendimiento de la conciencia

55
humana: “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.” (Juan
8:7b).
Él también enseñó con ejemplo físico, ya fuera tocando un leproso, volcando mesas
y lanzando las monedas de los cambistas fuera del patio del Templo, o lavando los pies
de Sus discípulos. En contenido y estilo no existe nadie que se le compare a este
Profetas judío itinerante. “¡Nunca nadie ha hablado como este hombre! – declararon
los guardias.” (Juan 7:46).
Jesús ilustró muchas de sus enseñanzas con parábolas. Las parábolas son historias
sucintas o breves, imágenes en palabras claves que marca un punto espiritual por
analogía. Se dice que Jesús creó esta forma que se encuentra en el Nuevo Testamento,
ya que poco se ha encontrado de su uso entre Sus contemporáneos para comparar.
(Burge 2009) Las parábolas cuentan una anécdota, familiar para la mayoría de las
personas, pero con un significado profundo. El significado no es siempre obvio, sin
embargo, como lo explica Jesús que Él no tenía la intensión que todos lo entendieran
(Mateo 13:10-13). Él enseñó en parábolas tanto para revelar Su Reino y como para
ocultarlo.

Preguntas: Al leer las diferentes cosas que Jesús dijo y enseñó, ¿qué te impacta de su
manera de enseñar? ¿Qué tenían las enseñanzas de Jesús que lo diferenciaba de los
maestros de la ley? ¿Qué podemos aprender del estilo de enseñanza de Jesús para que
nosotros seamos más efectivos en la manera en que enseñamos?

¿Qué enseñó Jesús?


Oración
“Oro porque no me puedo ayudar a mí mismo. Oro porque soy indefenso. Oro porque la
necesidad fluye de mi todo el tiempo, al despertar y al dormir. No cambia a Dios, me
cambia a mí.” C.S. Lewis, escritor cristiano

La oración fue el fundamento de la vida de Jesús en la tierra, y Sus discípulos eran


conscientes de eso. Ellos vinieron a Jesús y le pidieron que les enseñara a orar (Lucas
11:1). Jesús era el Hijo de Dios y Él amaba hablar con Su Padre. Él dedicó muchas noches
en oración, a menudo tomando decisiones después de pasar tiempo con Su Padre
(Lucas 6:12). Su ejemplo y Su enseñanza sobre la oración nos lleva a un mejor
entendimiento del papel de la oración en nuestras vidas y de la relación íntima que es
posible tener con Nuestro Padre.

¿Por qué era necesario que Jesús orara? Después de todo, Él era Dios.

1. La oración es una Parte Importante de la Vida de Cada Creyente


Orar era un hábito diario de Jesús. Él iniciaba Su día en oración: “Muy de
madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue
a un lugar solitario, donde se puso a orar.” (Marcos 1:35), y terminaba Su día en
oración: “Cuando se despidió, fue a la montaña para orar.” (Marcos 6:46).
Uno de los retos que muchos cristianos enfrentan es sentir que no tienen tiempo
para orar. Como líderes, DEBEMOS encontrar tiempo en nuestro día para orar. La
oración necesita ser un hábito esencial de cada creyente. Pero la oración no debe

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llegar a ser un ritual. Inicia con una relación con Dios. Jesús tuvo una relación con
Su Padre de la misma manera nosotros podemos tenerla. Cuando nosotros oramos
hablamos y escuchamos a Dios. Nosotros no oramos para impresionar a Dios o a la
gente. Jesús advirtió a Sus discípulos:

Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en
las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro
que ya han obtenido su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu
cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en secreto. Así tu Padre, que ve lo
que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen solo por hablar como
hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas
palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes
de que se lo pidan. Mateo 6:5-8

Reflexión: ¿Es la oración un hábito para mí? ¿Cuál es el reto más grande en mi vida de
oración?

2. Jesús nos dio una Oración Modelo – El Padre Nuestro


La oración que Jesús dio a los discípulos no fue para ser un canto o ritual
memorizado, sino que fue un ejemplo de cómo orar. No es la única manera para
orar, y cada punto no necesita ser orado cada vez. Muchas religiones enfatizan
rituales u oraciones memorizadas, pero oraciones de ese tipo llegan a ser un
deber o algo que hay que hacer, y no como parte de una íntima relación con
nuestro Creador.
En esta oración, Jesús nos da un modelo con instrucciones específicas. Echemos
un vistazo a Su oración (se encuentra en Mateo 6:9-13 y Lucas 11:2-4).

• “Padre que estás en el cielo, santificado sea tu nombre...”


Esta es una declaración de adoración y alabanza para Dios nuestro Padre.
Nosotros siempre debemos alabar a Dios y reconocer Su grandeza. Lo adoramos
por lo que Él es y por lo que ha hecho en nuestras vidas. Solamente Él lo merece.
• “Venga tu reino...”
Dios nos ha dado muchas promesas como ciudadanos de Su Reino. Nosotros
debemos orar y vivir en una constante anticipación de Sus promesas. Su Reino
está tanto entre nosotros como en nosotros.
• “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.”
Jesús hizo esta oración en Getsemaní, la noche antes de Su muerte. Como
seguidores de Cristo, aunque batallamos con saber cuál es Su voluntad, oramos
y confiamos que Él nos mostrará Su voluntad aún en momentos de
incertidumbre. El Espíritu Santo siempre está ahí para guiarnos y guiarnos a la
voluntad de Dios.
• “Danos hoy nuestro pan cotidiano.”
Dios desea que nosotros le pidamos por nuestras necesidades. Él es fiel en
proveer (Mateo 7:7-11). Jesús mismo es el Pan de vida y sabe cómo satisfacer
nuestras más profundas necesidades.

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• “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a
nuestros deudores.”
Jesús nos ensenó a pedir perdón y perdonarnos unos a los otros. Necesitamos
perdonar a otros de la misma manera en la que le pedimos a Dios que nos
perdone a nosotros. Dios perdonó nuestra deuda con Él en la cruz antes de que
lo pidiéramos. Nosotros debemos compartir esa clase de perdón con otros
(Mateo 14-15).
• “Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”
Satanás es como un león rugiente, buscando llevarnos lejos de Dios. Él desea
robarnos, matarnos, y destruir nuestras vidas y ministerios. Dios nos protegerá,
y Él desea que nosotros reconozcamos que podemos depender de Él como
soporte. Luchar con el pecado en nuestras vidas no es un asunto de
autodisciplina; es un asunto de relación con el Único que nos ayuda a vencer.
• “porque tuyos son el reino y el poder y la gloria para siempre.”
Es importante para nosotros reconocer la confianza que podemos tener en el
Dios Todopoderoso. Él tiene todo poder y es el que recibe toda la gloria. Esta es
otra manera de dar alabanza y agradecimiento a Dios.
• “Amén.”
La palabra Amén significa “así sea”. Es una muestra de nuestro deseo de ser
escuchados, y nos recuerda que podemos estar confiados de que Dios escucha
nuestras oraciones.

Mayordomía y Dinero
El mundo pregunta, ¿Qué posee el ser humano? Cristo pregunta, ¿Cómo lo usa?
Andrew Murray, evangelista y autor sudafricano

El dinero y las posesiones fueron incluidas en muchas de las enseñanzas de Jesús,


debido a que ellas afectan a todos, y la actitud apropiada hacia ellas impactan la vida
espiritual de una persona. Jesús abordó la mayoría de Sus enseñanzas sobre las ‘cosas’
como un asunto de mayordomía. La definición de mayordomía es “el cuidado y el
manejo responsable de algo que se ha confiado a alguien para ser cuidado”. La
mayordomía involucra tanto una correcta motivación y como el uso correcto de lo que
tenemos.
Nosotros cuidamos todo lo que Dios nos ha dado, recordemos que todo lo que
tenemos y todo lo que somos finalmente le pertenece a Él, no a nosotros.

1. Jesús nos Enseñó a Depender de Dios


Dios quiere bendecirnos, y desea que nosotros dependamos totalmente en Él. Él es,
después de todo, la fuente de todas nuestras posesiones y habilidades. Esto le trae a Él
gozo, cuando reconocemos que Él es nuestra fuente de provisión, porque esa es la
verdad. Y, aunque es más fácil decirlo que hacerlo, Él no quiere que nos preocupemos.

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Por eso les digo: No se preocupe por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo,
cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la
ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros;
sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?
¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de
su vida?... Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas
cosas les serán añadidas. Mateo 6:25-27, 33

… ¿cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan? Mateo
7:11b

De manera que, tener cosas, incluyendo dinero, no es malo en sí mismo, pero no


debe nunca ser nuestro enfoque. Muchas veces, Jesús nos dice que busquemos las
cosas del Señor y no nos preocupemos por las cosas materiales, no debemos poner
nuestra fe en ellas. Esto es para nuestro beneficio. Pablo le dice a Timoteo: “Los que
quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos.
Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción.” (1
Timoteo 6:9)
Vivir una vida motivada por el deseo de lo que no tenemos, o querer más de lo que
tenemos, no nos deja llegar a ser la persona que Dios quiere que seamos. Estos deseos
nos distraen de Su propósito para nosotros y debilitan nuestra confianza en Él. El amor
a las posesiones nos causa que perdamos tiempo en adquirir en lugar de dar,
preocuparnos en lugar de ser agradecidos, y usar a otros en lugar de amarlos.

No robes… No codicies la casa de tu prójimo… ni nada que le pertenezca.


Éxodo 20:15, 17

Codiciar significa un gran deseo de tener lo que otros tienen. Esto nos aísla de la
gente y de Dios. Santiago es muy fuerte concerniente a la codicia. “Desean algo y no lo
consiguen. Matan y sienten envidian, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se
hacen la guerra. No tienen porque no piden.” (Santiago 4:2)
La Avaricia es la fuente de la codicia, y Jesús nos advirtió que la codicia proviene de
adentro del corazón humano y es una de las cosas que hace que el ser humano se
“contamine” (Marcos 7:22). También nos advirtió que debemos estar atentos y en
guardia en contra de la avaricia (Lucas 12:15).
Jesús nos anima (Lucas 12:16-21 y en Mateo 6:19-21) a no acumular riquezas en la
tierra sino acumular tesoros en el cielo. Ser ricos en Dios. “Porque donde esté tu tesoro,
allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). También, “Nadie puede servir a dos
señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará
al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).
Todo se resume en qué y en quién ponemos nuestra confianza. ¿Está nuestro
enfoque en buscar cosas o en nuestra confianza en Dios? El Dios del universo conoce y
provee todo lo que necesitamos. Debemos mantener nuestro enfoque en nuestro Dios
y Creador.

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Preguntas de Aplicación: ¿Qué significa para ti “tesoros en el cielo”? ¿Pueden darse
cuenta otros donde está tu tesoro?

2. Jesús nos Enseñó a ser Buenos Mayordomos


En una de las parábolas de Jesús (Lucas 19:11-27), un hombre importante se iba
lejos por un tiempo y le dio a cada uno de sus siervos algo de dinero para invertir
mientras él estaba fuera. Cuando regresó los siervos dieron cuentas de lo que ellos
habían ganado al invertir el dinero que se les dio. Pero uno de los siervos tenía miedo
de invertir y escondió el dinero que se le fue dado. Nunca lo usó para ganar más dinero.
Esto hizo que el hombre importante se enojara y le quitó el dinero y se lo dio al siervo
que había invertido el dinero sabiamente.
Dios espera que usemos lo que nos ha dado. Un talento (o mina) era una forma de
moneda, pero en esta parábola, representa cualquier cosa que Dios nos da. Él quería
que los discípulos entendieran que Él se iba ir lejos por un tiempo, pero que les daría
dones para invertir en el Reino de Dios y atraer a otros a Él. También les advirtió que
debían hacer uso de sus dones y no debían tener miedo, y que no debían usar los dones
de Dios para sí mismos. Los dones de Dios son más de lo que nos podemos imaginar.
Son personales y cuando los usamos para otros, todos son bendecidos, aun nosotros.

Pregunta de Discusión: ¿Qué palabra usarías para describir o definir a un buen siervo?

Pregunta de Reflexión: ¿Qué dones te ha dado Dios?

Dios quiere que seamos buenos mayordomos de las riquezas terrenales que nos ha
dado (dinero, talentos, tiempo, oportunidades, etc.). Nosotros debemos usar nuestro
dinero sabiamente y permitir que el uso de nuestros recursos demuestre a otros lo que
valoramos. Administrar el dinero que se te ha confiado es un importante tema en el
ministerio. Jesús nos advierte a manejar el dinero y las riquezas con integridad.

Preguntas de Aplicación: ¿Cómo manejas tu propio dinero y/o el dinero de la iglesia?


¿Qué guía tus decisiones sobre el dinero?

3. Jesús nos Enseñó a ser Generosos


Ser buenos mayordomos involucra compartir la bendición que Dios nos ha dado con
otros. En Lucas 3:11, Juan el Bautista da respuesta a la multitud que le preguntó lo que
debían hacer como seguidores: “El que tiene dos camisas debe compartir con el que no
tiene ninguna – les contestó Juan -, y el que tiene comida debe hacer lo mismo.” Cuando
Dios nos bendice, necesitamos experimentar el gozo de compartir la provisión de Dios
con otros. Entonces a través de nuestra generosidad podemos ayudar a otros y ellos tal
vez se vuelvan a Dios. De esa manera, las bendiciones que recibimos de Dios son
eternas.
En Lucas 21:1-4, Jesús nos dio instrucciones adicionales en cuanto a nuestra actitud
al dar. La viuda en esta historia dio todo lo que tenía. El asunto no es cuánto dio, sino
su nivel de sacrificio y generosidad. Tal vez ella verdaderamente había aprendido a
confiar en Dios para su provisión.

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Lucas 16:19-25 nos previene de cómo ve Dios a aquellos que no son generosos. El
hombre rico en esta historia había sido bendecido con muchas posesiones. Todos los
días ignoraba a un pordiosero enfermo en su puerta. Este hombre rico murió y fue al
Hades y el pordiosero murió y se fue al cielo. Sus posesiones no tuvieron ninguna
influencia en cómo pasarían la eternidad. Lo que hace la diferencia es el valor que le
damos a Dios y Sus hijos en nuestros corazones. Esta historia no se trata de cuanto tenía
el hombre rico. Fue sobre su corazón. Dios ama al dador alegre, pero menosprecia al
corazón que le falta generosidad (2 Corintios 9:7).
Jesús nos enseñó el principio de la siembra y la cosecha. “Den, y se les dará: se les
echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la
medida que miden a otros, se les medirá a ustedes.” (Lucas 6:38). Él no estaba
enseñando que debemos dar para poder recibir. Esto es dar con una mala motivación.
Un agricultor prepara su terreno y planta la semilla y espera la cosecha en algún
momento. En cierta manera es igual, Jesús quiere que sepamos que cualquier “semilla”
que pongamos en la tierra, podemos esperar que la misma cantidad de “cosecha”
regrese a nosotros.
Pablo también enfatizó este punto en 2 Corintios [Link] “…El que siembra escasamente,
escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.”

Amándonos Unos a Otros


“Juzgar a otros nos hace ciegos, mientras el amor ilumina. Al juzgar a otros, nos
cegamos a nuestra maldad y a la gracia, de la cual otros son tan merecedores como
nosotros.”
Dietrich Bonhoeffer, El Costo del Discipulado

“Nosotros amamos porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Dios nos amó
primero. Su amor nos da la habilidad de amar. Jesús dedicó Su tiempo en la Tierra
mostrándonos como amar. Doce hombres vivieron con Él por tres años. Jesús les
enseñó a amarse unos a otros y a Él, a través de lo que Él dijo, pero aún más importante,
lo enseñó a través de lo que hizo. Aun, cuando estaba muriendo en la cruz, Él mostró
Su amor a Sus enemigos. Cada cosa que Él hizo involucró el amor por Su Padre Celestial
y por la gente. Él nos mostró lo importantes que son nuestras relaciones. Para hacer la
obra de Dios necesitamos entender cómo pretende Dios que nos relacionemos con
otros. Jesús nos mostró cómo hacerlo.

1. Ama a tu Prójimo
Jesús dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu
mente. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se
parece: Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda
la ley y los profetas”. Mateo 22:37-40

Nuestro trato con otros da una imagen clara del control de Dios en nuestra vida.
Dios habló de este asunto con Moisés, como está escrito en Levíticos [Link] “… Ama a
tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.” Si Dios está en control de nuestras vidas,
trataremos a otros de forma diferente a la que lo hace el resto del mundo. Jesús

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también dijo: “Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.”
(Lucas 6:31; Mateo 7:12).
Es muy simple. Tratar a otros como yo quiero ser tratado, no para beneficio personal
sino porque esto es parecerse a Cristo. Casi siempre quedamos cortos amando a otros
de la manera que Dios nos ama. Jesús vivió el ejemplo perfecto de amar a otros. Jesús
vino para sacrificarse a sí mismo por nosotros hasta el grado de morir a manos de Sus
enemigos. Jesús nos mostró como vivir nuestras vidas.
Nosotros podemos ser una imagen de Jesús a todos los que conocemos,
amándolos, perdonándolos y compartiendo sus cargas, aun cuando sea difícil, y no
entendemos. No se nos pide que juzguemos ni que lo hagamos solos. Sólo Dios puede
juzgar, y la fortaleza de Dios está detrás del amor que debemos dar.

Pregunta: ¿Cuáles son las razones que la gente da para no amar aquellos que están a
su alrededor? ¿Qué les puedes decir? ¿Qué es lo que Jesús quiere que hagamos con la
gente que es difícil de amar o nos ha perjudicado? ¿Existe un momento para ejercitar
el “amor duro”?

Barra Lateral: El “amor duro” es un concepto difícil de entender y ejecutar. Dios le


muestra amor duro al pueblo de Israel en el Antiguo Testamento cuando, después de
varias caídas, Él dice suficiente es suficiente, y permite que tanto los asirios como los
babilonios venzan a Israel y Judá. Amor duro es una medida disciplinaria de cuando
alguien es tratado severamente con la intención de ayudarle a él o ella a largo plazo.
Amor duro pueda que involucre poner límites, o permitir que la persona
experimente las consecuencias de sus decisiones para enseñarle a tomar mejores
decisiones. El amor duro es para la otra persona, no para que nosotros nos sintamos
mejor. Debe ser aplicado con sabiduría, discernimiento, y amor hacia la otra persona,
con la esperanza de que mostrando amor duro ayudará a traer los cambios necesarios.

2. Ama a Tus Enemigos


“Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles el bien y denles prestado sin
esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo,
porque él es bondadoso con los ingratos y malvados. Sean compasivos, así como su
Padre es compasivo.” Lucas 6: 35-36

Jesús continúa diciendo (Lucas 6:37-38) que de la misma manera que nosotros
tratamos a otros, de esa manera seremos tratados. Jesús lleva la idea de amar a nuestro
prójimo a un nivel más alto. Mientras obedecemos y seguimos a Jesús, Él nos pide que
nos comportemos de manera diferente que aquellos que no lo siguen. Es mucho más
fácil amar a los que nos quieren que a los que se oponen a nosotros. Lo que hace a un
seguidor de Cristo diferente a los demás es la compasión por aquellos que se le oponen,
piensan diferente a nosotros, o se interponen en el camino que anhelamos.
Jesús dijo: “¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aún los
pecadores lo hacen así.” (Lucas 6:32). Jesús quiere que nos demos cuenta que toda la
gente debe ser considerada nuestro “prójimo”, aún aquellos que son nuestros

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enemigos, y que debemos responder a todos en amor. Aquí es donde verdaderamente
vemos el amor de Dios en acción – cuando no es ni fácil ni confortable.
Dios le dio a Moisés instrucciones específicas en cuanto a nuestra actitud con otros,
aún aquellos que nos han perjudicado (Levíticos 19:17-18). Debemos amarlos, de lo
contrario, estamos pecando. Sin embargo, a través de los años, algunos judíos torcieron
esto y comenzaron a enseñar a la gente que amaran a sus prójimos y odiaran a sus
enemigos. Jesús pone las cosas claras:

“Ustedes han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo’. Pero yo
les digo: ‘Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de
su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva
sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué
recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y, si
saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto
hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”
Mateo 5:43-48

Pregunta: Según el contexto, ¿qué significa “perfecto”?

Debemos de tratar a todos con el mismo amor y compasión que Dios nos muestra
a nosotros. De esta forma es como el mundo sabrá que nosotros somos discípulos de
Jesús – de la manera en cómo nos amamos unos a otros. Nosotros no debemos amar
sólo a nuestros compañeros creyentes, sino que a todos. Cristo murió porque Dios amó
a todo el mundo. “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los
unos a los otros.” (Juan 13:35). Jesús nos enseñó a responder de una manera diferente
a como lo hace el mundo a aquellos que nos han herido, se han aprovechado de
nosotros, o nos han ofendido.

“Ustedes han oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pero yo les digo:
No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha,
vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la camisa, déjale
también la capa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al
que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.” Mateo
5:38-42

Para hacer esto, debemos resistir el deseo de luchar o conseguir venganza. En


muchos casos, esto requiere un esfuerzo extraordinario de nuestra parte, y
dependencia en Dios para que nos supla tanto de valor como de compasión.
Recordemos, Jesús es nuestro ejemplo perfecto.

Aplicación: (Esta historia verdadera es base para discusión)


Corrie ten Boom era prisionera en un campo de concentración alemán durante la
Segunda Guerra Mundial. Como resultado directo de la acción de los Nazis, ella sufrió y
miembros de su familia murieron. La señorita ten Boom llegó a ser una conferencista
cristiana y enseñaba sobre el llamado de Dios a amar y perdonar aquellos que nos han
herido.

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Una noche, después de exponer sobre este tema, fue alcanzada por un hombre que
había sido guardia donde ella y su hermana fueron prisioneras. El hombre no la
reconoció ni la recordaba, pero ella recordaba su crueldad. Mientras se acercaba,
extendió su mano y expresó cuan bendecido se sentía por haber sido perdonado de los
muchos pecados que había cometido. La primera reacción de Corrie al ver a este
hombre fue de odio y desprecio. Pero, cuando ella tomó su mano, dice ella, sintió una
sensación eléctrica por todo su cuerpo y su odio y desprecio fue remplazado por amor
y perdón para su enemigo.
Preguntas: ¿En algún momento has luchado con esta clase de sentimientos por otra
persona? ¿Estuvo equivocada Corrie en perdonar a su antiguo atormentador? ¿Por qué
crees que ella fue capaz de perdonar a ese hombre que le causó daño a ella y a su
hermana?

3. El Amor no Discrimina. Muestra Compasión


Diversos grupos de personas vivían en Israel en ese entonces y los judíos estaban
orgullosos de no ser como los otros. Ellos eran ‘los escogidos’, y en su estado de
‘escogidos’, muchos se volvieron arrogantes y esquivos. Un experto en la ley judía le
preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús respondió con la siguiente parábola.
Él sabía que los judíos iban a entender su significado.

Lea la historia del Buen Samaritano en Lucas 10:25-37.


En la historia había varios tipos de personas. La primera era el viajero. La audiencia
de Jesús probablemente asumió que era un compañero judío. Él cual estaba en
necesidad, había sido golpeado y robado por ladrones. El camino de Jerusalén a Jericó
estaba lleno de peligro, así como lo está la vida. Todos nosotros experimentamos
necesidades en un momento u otro.
Dos hombres, que se suponían eran seguidores de Dios, pasaron cerca del herido,
uno era sacerdote y el otro levita, de la línea sacerdotal. Pero los dos evitaron
involucrarse. Ellos no querían estar ‘impuros’ (tocar algo impuro según la Ley) ni
exponerse al peligro. Ambos se sintieron justificados al dejar el hombre herido para que
muriera a la orilla del camino.
El último hombre en pasar era un extraño y rechazado, un samaritano. Los
samaritanos eran despreciados por los judíos. Este samaritano fue compasivo, y tuvo
cuidado del hombre herido, sin reparar en su propia seguridad o del prejuicio de otros
por su estatus cultural. Él fue más allá de lo que se necesitaba y proveyó por las
necesidades inmediatas del hombre hasta que recuperara la salud. Jesús le dijo al
experto de la ley que “fuera e hiciera lo mismo”. También dijo estas palabras para todos
Sus seguidores.
Dios ama a la gente y usa personas para mostrar Su amor. Debido a esto, Jesús
enseñó la importancia de mostrar compasión y ayudar aquellos que tienen hambre,
sed, soledad, pobreza, enfermedad o están en prisión. Nosotros somos una extensión
de la mano de Dios y nuestra preocupación por la gente que Él ama tanto es evidencia
de nuestro amor por Dios. Cuando nosotros mostramos amor, o nos salimos de nuestro
camino por alguien, es como si lo hiciéramos por Cristo mismo.

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Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer, tuve sed, y me dieron de
beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve
enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron… El Rey les responderá:
‘Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño,
lo hicieron por mi’. Mateo 25:35-36, 40

En nuestras vidas y ministerios personales, es importante que nosotros


deliberadamente practiquemos el amor sin límites por otros. Dios es perfecto en amor
y desea que nuestro comportamiento refleje eso también. Las oportunidades siempre
están frente a nosotros, como Jesús nos dijo en Mateo 25. Dios siempre instruyó a Su
pueblo de que sus manos tienen que estar bien abiertas para los pobres y necesitados.
En Deuteronomio 15:11, leemos: “Gente pobre en esta tierra, siempre la habrá; por eso
te ordeno que seas generoso con tus hermanos hebreos y con los pobres y necesitados
de tu tierra.”

Amar a Dios porque Él nos amó primero; nos ayuda a tener compasión ilimitada.

Pregunta de Aplicación: ¿Hay alguien a quien te cuesta amar? ¿Existe un grupo en


tu sociedad al que se te dificulta alcanzar? ¿Qué puedes hacer para cambiar la
discriminación?

4. Las Motivaciones del Amor son Puras


Jesús nos enseñó hacer todas las cosas con motivos puros. Por qué hacemos las cosas
es tan importante como lo que hacemos.

Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la


atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.
Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen
los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les
aseguro que ellos ya han recibido toda recompensa. Más bien, cuando des a los
necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu
limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Mateo 6:1-4

Es importante ser completamente honesto con nosotros mismos cuando hacemos


cosas buenas. Si hacemos lo bueno para traer gente a nuestra congregación o para
impresionar a otros de que tan espirituales somos, recibimos la recompensa de la gente.
Si hacemos las cosas con las motivaciones correctas, porque verdaderamente
queremos ayudar a otros y ser obedientes a Dios, recibiremos nuestra recompensa de
Dios. La recompensa de Dios es eterna y sin límites.

El Reino de Dios
El Reino de Dios es un tema clave de la vida y es el mensaje de Cristo. La frase el
Reino de Dios es usada 61 veces en los Evangelios, más que cualquier otro tema que
Jesús predicó. Desde el comienzo de Su ministerio, Él habló del Reino de Dios: “… El
Reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!” (Marcos 1:15). Y

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al final también hablo sobre el Reino: “… Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día
en que fue llevado al cielo… y les habló acerca del reino de Dios.” (Hechos 1:1-3).
A través de los años, la Iglesia ha luchado con el asunto de si “el Reino” es presente
o futuro para nosotros, y si la Iglesia, como institución, representa el Reino de Dios. Para
este estudio echaremos un vistazo al contexto de la enseñanza de Jesús en este asunto,
qué fue lo que de verdad dijo, y cómo esto impacta nuestras vidas y ministerios.

1. Las Enseñanzas de Jesús sobre el Reino de Dios puestas en Contexto


El Antiguo Testamento termina con una gran expectativa de que el Mesías vendría
y liberaría a los judíos de sus opresores. Los israelitas estaban esperando un salvador,
pero Jesús vino de una manera muy diferente de lo que esperaban. Ellos anticipaban
un Mesías político quien llegaría a ser su nuevo rey y restauraría a Israel como nación.
Aun los discípulos de Jesús estaban confundidos y esperaban que Él sacara al gobierno
romano y estableciera Su Reino político. Después de Su resurrección, los discípulos le
preguntaron: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?” (Hechos 1:6).
El propósito de Jesús al hablar sobre el Reino de Dios era para corregir esta
percepción de los judíos, y establecer el gobierno de Dios en los corazones de los
individuos. Su propósito no era de naturaleza nacionalista; sino universal. El mensaje de
Jesús fue dado primero a los judíos. Pero su misión era para el mundo entero, judíos y
gentiles. El Reino espiritual de Dios ya no estaba limitado a la nación de Israel.
Jesús vino para salvar a la humanidad. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a
su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida
eterna.” (Juan 3:16).
Jesús rechazó la idea de ser un rey político. “Pero Jesús, dándose cuenta de que
querían llevárselo a la fuerza y declararlo rey, se retiró de nuevo a la montaña él solo.”
(Juan 6:15). Aun Pilato le preguntó a Jesús si Él era rey. Jesús contestó: “Mi reino no es
de este mundo. Si lo fuera mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos
me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo. ¡Así que eres rey! – le dijo Pilato. Eres
tú quien dice que soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar
testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz.” (Juan
18:36-37).
Jesús hizo una clara distinción entre Su Reino y el reino del mundo. Su origen,
nacimiento, vida, muerte y resurrección le da a la gente un nuevo entendimiento del
gobierno de Dios en este mundo.

2. Jesús nos Enseñó que busquemos el Reino de Dios


Juan el Bautista predicó: “… Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.”
(Mateo 3:2). Jesús estaba de pie ahí mismo. Y el Reino estaba cerca, justo al alcance de
sus dedos. El primer lugar para buscar el Reino de Dios es Jesús.
Jesús contó muchas parábolas sobre la naturaleza del Reino, y el valor de buscarlo.
En Mateo 13, Él comparó el Reino de Dios con un tesoro escondido en un campo, y una
perla de gran precio. Si lo buscas y lo encuentras, venderás todo lo que tengas para
obtenerlo, o renunciarás a todo para poseerlo. La salvación y entrar en el Reino de Dios
es el tesoro más grande que podemos poseer.
Debemos estar dispuestos a entregar todo lo que tenemos por Dios y Su propósito
en nuestras vidas. Jim Elliot, uno de los misioneros que fue martirizado cuando

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compartía el Evangelio con gente no alcanzada en América del Sur, dijo: “No es tonto el
que da lo que no puede mantener y gana lo que no puede perder.”
Jesús aclaró que nosotros debemos priorizar nuestras vidas alrededor de Dios,
buscarlo, y estar en Sus negocios.
Como seguidores de Cristo, Jesús quiere que nosotros busquemos primero las
cosas de Dios, antes que las cosas del mundo. Debemos buscar Su salvación, nuestro
punto de entrada a Su Reino, y Su voluntad, nuestro propósito en Su Reino. Esto no
quiere decir que debemos descuidar nuestros deberes de la vida, pero si nos ayuda a
priorizar nuestras actividades, pensamientos, y energía. Nosotros cuidamos los
negocios de Dios y Él tiene cuidado de nosotros. “…, busquen primeramente el reino de
Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (Mateo 6:33).

3. Jesús Enseñó que Su Reino está en Nosotros y Alrededor de Nosotros


“…La venida del reino de Dios no se puede someter a cálculos… el reino de Dios está
entre ustedes.” (Lucas 17:20-21). Jesús vino a establecer un reino espiritual en Sus
seguidores, no uno físico con fronteras nacionales. Existe una dinámica espiritual
disponible a cada persona que recibe a Jesús como Salvador y Señor. Él es nuestro Rey
y vive en nosotros y a través de nosotros. Cuando nosotros recibimos perdón de
pecados y nacemos de nuevo, ganamos el acceso al Reino de Dios (Juan 3:3-5). El
Evangelio (las buenas nuevas) es: Dios hizo, en Cristo, todo lo que era necesario, para
que nosotros pudiéramos reconciliarnos con Él y tengamos nuestra relación
completamente restaurada.
En el Sermón del Monte, en Mateo 5, Jesús da atributos específicos, o rasgos de
carácter, de aquellos que son parte de Su Reino. El Reino de Dios obra en Su pueblo por
todo lado. Nosotros no vemos Su Reino en forma de castillos, o gobiernos o edificios
eclesiásticos. Vemos Su Reino a través de las vidas transformadas de Su pueblo que lo
representa sinceramente.

4. Jesús Enseñó que la Gente del Reino camina en la Autoridad del Rey
… ¿Señor es ahora cuando vas a restablecer el reino de Israel? No les toca a ustedes
conocer la hora ni el momento determinado por la autoridad misma del Padre – les
contestó Jesús – Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y
serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines
de la tierra. Hechos 1:6-8
Aun después de la resurrección, los discípulos esperaban que Jesús estableciera un
reino físico en Israel. Parecía que las palabras de Jesús habían caído en oídos sordos, de
manera que Él sólo dijo: “Con el poder de mi Espíritu, vayan y sean Mis testigos.”
(Hechos 1:8, parafraseado).
Jesús les explicó a Sus discípulos antes de morir, que Él no siempre estaría con ellos
físicamente. Les prometió enviar un Ayudador, el Espíritu Santo, para estar con ellos y
en ellos por siempre. Él no los iba a dejar solos, como huérfanos (Juan 14:16-18).
También les dio autoridad y poder para ser Sus testigos haciendo lo que Él había hecho.
“Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las
hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.” (Juan 14:12).

67
Jesús exhibió muchas veces Su autoridad divina sobre las enfermedades, las
dolencias, y los demonios.
• “Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciado las buenas
nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente.” (Mateo
4:23)
• “Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó
a muchos demonios…” (Marcos 1:34)
• “así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a
todos” (Lucas 6:19)
• “Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar…”
(Juan 5:9)

Jesús dio a Sus discípulos la misma autoridad: “Reunió a sus doce discípulos y les dio
autoridad para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda
dolencia.” (Mateo 10:1).
Después de Su resurrección, preparó a Sus discípulos para Su partida física. Reunió
a los once discípulos y les dio su nuevo propósito e identidad (Mateo 28:16-20), pero
primero proclamó Su autoridad en el Cielo y la tierra. Bajo esa autoridad, dijo: “¡Vayan!”
Igualmente, como gente del Reino, caminando en la autoridad de nuestro Rey,
podemos ir confiadamente y hacer lo que Jesús nos ha facultado para hacer.

5. ¿Cómo impacta el Reino de Dios sus vidas y Ministerios?


“Jesús nos llama a la vida y el poder del Reino en el presente, mientras continuamos
esperando su cumplimiento y consumación final en el futuro.” (Jack Hayford,
Introduction to the Kingdom, Introducción al Reino).
Jesús no estaba interesado en establecer un Reino político terrenal. Tampoco es su
intensión que nosotros lo hagamos. Hasta Su regreso en el cumplimiento de Su gloria,
nosotros tenemos que buscar las cosas de Dios con todo el corazón, para ser sal y luz
en el mundo (Mateo 5:13-16), y para ser Sus testigos en la tierra a toda la humanidad.
Nosotros jugamos un rol importante como Sus discípulos y miembros de Su Reino.
El mundo no verá el Reino de Dios moviéndose en los edificios que construimos. Ellos
verán la obra del Reino de Dios a través de Sus seguidores. Él edificará Su Iglesia en
nosotros. Jesús reforzó esta idea a Pedro: “Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra
ella.” (Mateo 16:18).

Preguntas:
1. ¿Qué tan importante es la oración en nuestra vida? ¿El tiempo dedicado en
oración es una prioridad?
2. ¿Qué tan generoso soy con mi tiempo, tesoro y talento para ser usado por
nuestro Salvador?
3. ¿Qué tan bien amo a otros, empezando con Dios, mi familia, y otros cercanos a
mí?
4. ¿Qué tan importante es edificar el Reino de Dios para mí? ¿Es Jesús el Rey de mi
vida y de mi mundo?

68
Piense en su congregación por un momento. Toda congregación tiene una cultura,
la cual significa “la suma de actitudes, costumbres, y creencias que distinguen a un
grupo de personas de otro.” La cultura describe lo que su congregación es cuando están
juntos.

¿Cómo podemos hacer crecer una cultura fuerte en las siguientes áreas?
- Desarrollar un ministerio de oración expectante y efectivo.
- Cultivar un corazón dadivoso, y que sea buen administrador del tiempo, de sus
tesoros y talentos.
- Crear un fuerte sentido de comunidad para cada uno en la iglesia y amar a otros
a través de servir en nuestra congregación.
- Construir una mentalidad de Reino, ser capaces de apoyar a otras congregaciones
para alcanzar a la comunidad para Cristo (en lugar de tener todo nuestro
ministerio enfocado en nuestra congregación o denominación)

Oración Final
Señor, te damos gracias porque nos muestras el camino correcto. Tu nos has traído
a la vida, y Tu no nos has dejado solos. Nos diste Tu Espíritu para que estuviera a nuestro
lado y nos ayudara, además dejaste Tus enseñanzas y Tu ejemplo de cómo vivir nuestra
nueva vida en Ti. Estamos agradecidos porque eres un gran Maestro y Señor.
Todo lo que hemos necesitado Tu mano lo ha provisto. Amén.

Pasajes Claves:

Mateo 6:5-8; 6:33; 13:31-33; 22:36-40; 25:31-46


Lucas 11:1-13; 18:1-8
Juan 13:34-35; 15:12-13

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Capítulo 7

La Última Semana de la Vida de Jesús


… ¡Aquí tienen el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!
Juan 1:29
Objetivos – El estudiante:

• Aprenderá los detalles de la última semana en la vida de Jesús


• Comprenderá lo que logró la muerte de Jesús en la cruz
• Tendrá una gran apreciación y gratitud por el precio que Dios pagó para
redimirnos.

Comencemos
Ponte en los zapatos de los discípulos mientras lees este capítulo. Has estado con
Jesús por más de tres años. Has dejado tu vida normal para seguir a Jesús. Has visto a
Jesús realizar maravillosos milagros, lo has oído hablar sobre el Reino que no es de este
mundo, y enseñar un mensaje que ningún otro rabí jamás había enseñado. Aunque
hubo momentos en que Él habló palabras perturbadoras y difíciles de entender.
Ahora notas una resolución en Jesús. Él ha puesto su mirada en Jerusalén (Lucas
9:51). En tres ocasiones diferentes, primero en Cesarea de Filipo (Marcos 8:31-33),
después en Galilea central cerca de Capernaum (9:30-33), y finalmente cerca de Jericó
(Marcos 10:32-34), Jesús expresa, compartiendo detalles, sobre el sufrimiento que
tenía por delante, incluyendo Su muerte y resurrección.
Al principio le llamaste la atención a Jesús, pero con esta última declaración
respondiste con miedo. Los otros y tu están luchando con entender de lo que está
hablando. ¿Por qué tu querido Maestro, este gran profeta y el Mesías enviado por Dios,
quiere ir a Jerusalén donde su vida, y la tuya, está en peligro de muerte? ¿Por qué está
hablando de morir?

Preguntas: ¿Qué tipo de emociones cree usted que los discípulos estaban
experimentando durante la última semana de Jesús? ¿Qué podían estar sintiendo sobre
Él? ¿Podrían compartir algo de lo que piensa?

Bosquejo desde la Pasión hasta la Ascensión

1. Semana de Pasión en Jerusalén


La ministración pública de domingo – a martes por la tarde
A. Entrada triunfal a Jerusalén (domingo) – Mateo 21
B. Segunda limpieza del Templo – Mateo 11
C. Andrés y Felipe traen a unos griegos para conocer a Jesús (lunes) – Juan 12
D. Reto formal de los fariseos a la autoridad de Jesús (martes) – Mateo 21
E. Fariseos, Herodianos, Saduceos, Escribas se unen para retar a Jesús y fallaron
en derrotarlo – Lucas 20; Mateo 22
F. Último discurso público de Jesús (advertencia para los fariseos) – Mateo 23

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El ministerio privado – martes de tarde hasta el jueves al anochecer

A. Profecía en el Huerto de los Olivos (martes de tarde) – Mateo 24; 25


B. Cena con Simón el leproso, María de Betania lo unge para la sepultura, enojo de
Judas (martes de noche) – Marcos 14
C. Judas negocia, por Jesús, con los líderes religiosos (martes de noche) – Marcos
14
D. Preparación para la comida de la Pascua (jueves de tarde) – Lucas 22
E. La Última Cena (jueves de noche) – Mateo 26: Marcos 14; Lucas 22; Juan 13, 14
Lavado de los pies de los discípulos – Juan 13
La cena
Judas es enviado a traicionarlo
Celebración de la Comunión con los Once
El discurso del Aposento Alto – Juan 14
F. Plática camino al Huerto – Juan 15, 16
G. Jesús en el Huerto de Getsemaní – Mateo 26; Marcos 14; Lucas 22; Juan 18
H. Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní – Juan 17

2. Arresto, juicio y crucifixión de Jesús


Mateo 26, 27; Marcos 14, 15; Lucas 22, 23; Juan 18, 19

3. La Resurrección y la Ascensión de Jesús


Mateo 28; Marcos 16; Lucas 24; Juan 20, 21 (Koerper 2010)

Profundicemos

La Semana Antes de Morir


Jesús llegó a Betania el viernes, seis días antes de la Pascua, para estar con sus
amigos, Lázaro, María y Marta. Poco antes de esto, Jesús había levantado a Lázaro de
la muerte (Juan 11). Betania estaba localizada sobre el camino a Jericó donde Jesús
acababa de sanar al ciego Bartimeo (Marcos 10). En este banquete, María ungió a Jesús
con un perfume costoso, para mostrar su amor por Él, y en reconocimiento de que Jesús
iba a morir (Juan 12:1-8).
El sábado, Jesús y Sus amigos guardaron el Sabbat.
Todos los cuatro Evangelios mencionan lo que sucedió el siguiente día cuando Jesús
fue de Betania a Betfagué, luego a Jerusalén.

La Entrada Triunfal
“Mientras se acercaban a Jerusalén viniendo de Betfagué en el Monte de los
Olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: “Vayan a la aldea que tienen al frente,
y ahí mismo encontrarán una burra atada, y un burrito con ella. Desátenlo y
tráiganmelos. Si alguien les dice algo, respóndanle que el Señor lo necesita, pero que ya
lo devolverá. Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta” Mateo 21:1-4

Todo estaba preparado para cumplir la profecía (Mateo 21:5 citando a Zacarías
9:9). Algunas cosas habían sido preparadas con anticipación – aun el burrito. Jesús no

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llegó montado en un caballo, como los guerreros, sino en un burro, lo cual es un gesto
de paz. Aun en este último momento, Jesús estaba ofreciendo una ofrenda de paz a la
nación.
Mientras Jesús entraba en la ciudad, la multitud reconoció que esto era el
cumplimiento de la profecía Mesiánica y respondieron gritando: “¡Bendito el Rey que
viene en el nombre del Señor! (Lucas 19:38). Las multitudes sabían que Él se estaba
presentado a sí mismo como Mesías, y ellos cantaban las alabanzas del gran himno
mesiánico, Salmo 118. Debido a esto, los fariseos se ofendieron y le pidieron a Jesús
que los detuviera, a lo que Jesús contestó: “Les aseguro que, si ellos se callan, gritarán
las piedras.” (Lucas 19:40).
Jesús entró a la ciudad a través de la Puerta de las Ovejas. Las ovejas que iban a ser
sacrificadas eran pasadas por esa específica puerta. Cada detalle, de la entrada de Jesús,
cada punto, hablaba del plan de Dios. Jesús era el cordero para ser sacrificado por los
pecados del mundo.
Jesús entró a Jerusalén en una celebración triunfante. Pero luego, Él lloró sobre la
ciudad porque muchos estaban ciegos, no lo reconocían ni a Él, ni a Su propósito.
Aunque, éste fue un día de paz, Él sabía, que, en un futuro no muy lejano, la ciudad sería
arrasada por la violencia por haber rechazado al Rey. Ojalá no seamos ignorantes. Ojalá
reconozcamos al Rey cuando esté frente a nosotros.

Limpieza del Templo


Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que compraban y vendían. Volcó las
mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas.
Mateo 21:12

El lunes, Jesús fue al área del Templo y la “limpio”. Él sacó a aquellos que lo habían
contaminado, quienes habían convertido la “casa de oración” de Su Padre en “cueva de
ladrones” (Mateo 21:13). Los líderes del Templo habían profanado el lugar santo de
Dios y lo habían convertido en un mercado. Indudablemente, las autoridades del
Templo rentaban espacios ahí para cubrir el enorme costo complejo de mantenimiento,
y llegó a ser un gran negocio.
En el patio de los gentiles, cambistas cobraban precios exorbitantes por cambiar
dinero extranjero a monedas judías. El Señor no estaba en contra de hacer dinero, pero
claramente Jesús se indignó por el uso secularizado del Templo, y por el ruido del
comercio que hacía imposible que las personas oraran.

Preguntas: ¿Conoce usted casos donde la gente ha usado el edificio de la iglesia como
una aventura para hacer dinero? ¿Cuáles son las razones por las que debemos tener
mucho cuidado de no usar el ministerio para lucrar? ¿Cuáles son otras situaciones,
aparte de producir dinero, en que la gente usa el edificio de la iglesia con propósitos
equivocados?

Este era el comienzo del fin. Los líderes religiosos estaban indignados y
demandaban de Jesús: “¿Con qué autoridad haces esto?... ¿Quién te dio esta
autoridad?” Mateo 21:23b. Mientras muchos recibieron a Jesús y le dieron la
bienvenida a la ciudad con sinceridad, las autoridades religiosas no lo hicieron. Ellos

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desafiaron la autoridad de Jesús por limpiar el Templo, sanar enfermos y enseñar a la
gente. Los líderes religiosos le hicieron una pregunta, no para entender quién era, sino
para exponerlo y rechazarlo. Como respuesta, Jesús les hizo una pregunta, que revelaba
el engaño de ellos (Mateo 21:24-27). A pesar del ataque de las autoridades a Jesús, su
corazón estaba lleno de compasión. Muchos vinieron al Templo para ser sanados y Jesús
los sanó.

Jesús Continúa Enseñando


En los días siguientes antes de la Pascua, Jesús continuó enseñando a Sus discípulos
y a la gente que se reunía a su alrededor. Los líderes religiosos lo cuestionaban, tratando
de ponerle una trampa diciendo algo que lo incriminara y así dispersar a la multitud. En
respuesta, Jesús levantó siete “Ay” a líderes religiosos (Mateo 23). Él los reprendió por
haber pervertido la ley.

Lee los siete “ayes” en Mateo 23: 13-29. ¿Qué fue lo que Jesús condenó en cada ay?
Estos “Ay” describen los temas por los que Jesús se enojaba con los líderes religiosos y
a donde habían llevado al judaísmo.

Preguntas:
1. ¿Qué características tenían los líderes religiosos que tal vez, de la misma
manera, nosotros tenemos?
2. ¿Por qué algunos líderes desarrollan un estilo de liderazgo “hagan lo que digo y
no lo que hago”, como el de los fariseos?
3. ¿Cómo podemos evitar algunos de los errores que cometieron los fariseos?

Como un movimiento religioso, los fariseos comenzaron con buenas intenciones:


para recobrar le ley del Antiguo Testamento y para mantener las sinagogas puras de la
influencia griega. Como líderes, es bueno para nosotros estar familiarizados con estos
temas que Jesús tocó tan fuertemente en Mateo 23, y recordar no ser atrapados con
apariencias y olvidarnos de nuestras verdaderas motivaciones.

De aquí en adelante, las enseñanzas de Jesús y las parábolas se enfocaron


primeramente en Su segunda venida. Les explicó a Sus discípulos que Su venida sería,
visible, pública, causaría grandes trastornos en el mundo, y sería certera. Aunque Su
venida es definitiva, el tiempo no se conoce. Jesús les dijo que estuvieran vigilantes y
fieles con su servicio. Cuando Él venga, recompensaría a aquellos que han sido fieles en
servirle (Mateo 24; Marcos 13; y Lucas 21).
Después de enseñar estas cosas, los líderes religiosos se reunieron y tramaron
matarlo. El tiempo de Jesús en la tierra llegaba a su fin. Pronto sería sacrificado como el
Cordero Pascual por los pecados del mundo. Jesús lo sabía, sin embargo, caminó en
obediencia al plan de Dios. El jefe de los sacerdotes, escribas, y aún Judas tramaron Su
muerte, desconociendo que ellos estaban desempeñando un rol necesario para cumplir
el plan de redención de Dios.
El plan de Dios, predicho desde mucho antes, llegaba a su cumplimiento.

73
Jesús Celebra la Pascua con Sus Discípulos
“El primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, se acercaron los discípulos a
Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que hagamos los preparativos para que comas
la Pascua? Él les respondió que fueran a la ciudad, a la casa de cierto hombre, y le
dijeran: El Maestro dice: ‘Mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con
mis discípulos.” Mateo 26:17-18

Jesús les pide a Sus discípulos que preparen la cena para poder celebrar esta fiesta
con ellos, y darle un nuevo significado. La Pascua era una de las fiestas determinada por
Dios (Levíticos 23:4-8), que recordaba la fidelidad de Dios al pueblo judío, y la liberación
de Dios para ellos de las ataduras de Egipto (símbolo de pecado).
Jesús estaba estableciendo un nuevo pacto, uno prometido por Dios (Jeremías
31:31-34). Dios salvó a Israel de la esclavitud y estableció Su pacto con Moisés. Ahora
Dios salvaría a la humanidad del pecado a través de un nuevo pacto en Cristo. El viejo
pacto fue solemnizado por la sangre de animales sacrificiales; el nuevo pacto iba a ser
solemnizado por la sangre de Jesús. Jesús nos limpia con Su Sangre y nos libera de la
esclavitud del pecado.
Durante la cena, Jesús expuso a Su traidor, Judas, y lo envió para que hiciera lo que
tenía que hacer (Mateo 26:21-25). Después de esto, Jesús partió el pan y se lo dio a Sus
discípulos como símbolo de Su cuerpo dado por ellos. Tomó la copa y se las dio como
símbolo de Su sangre que se derramaría para limpiar sus pecados. Hebreos nos dice
que, sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecado (Hebreos 9:22). Todo
judío sabía esto.

De esta manera, Jesús estableció, para nosotros, la primera Cena del Señor. Él
expresó su significado y dijo que debemos tomarla en memoria de lo que Él hizo por
nosotros (Mateo 26:26-29).

Durante la Pascua había varios ‘lavamientos de manos’. Estos lavamientos


representaban la limpieza espiritual, y afirmaban que cuando el Mesías viniera, Él iba a
proveer limpieza a TODO Su pueblo. No era un asunto sanitario. En la cena de la Pascua,
Jesús lavó los pies de Sus discípulos, simbolizando: 1) Servicio – Marcos 10:45 dice que
Jesús no vino para que le sirvan, sino para servir, 2) Limpieza de pecado - Los discípulos
no entendían, y Pedro se negó a permitirlo al principio. Jesús lo reprendió y le dijo si no
le permitía que le “lavara” sus pecados, Pedro no tendría parte con Jesús.
Jesús también lavo los pies de Judas, en Juan 13, pero Judas traicionó a Jesús muy
pronto después de este acto. Jesús proveyó que todos seamos limpios, pero no todos
van a aceptarlo.

Oración en el Huerto
Después de la cena de la Pascua, Jesús se fue con Sus discípulos al Monte de los
Olivos a orar. Jesús conocía lo que tenía por delante. La “copa” que Él le pidió a Su Padre
que le quitara era la manera en que moriría, pero Él era el único que podía quitar el
pecado de la humanidad. En esas horas de angustia, Su sudor se volvió en grandes gotas
de sangre. El nombre de este huerto era Getsemaní, que significa “prensa de aceite”.
Aun con todo esto, Jesús estaba decidido: “… pero que no sea mi voluntad sino la tuya”

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(Marcos 14:36). No había otra manera – Jesús tenía que morir por nuestros pecados
como el sacrificio perfecto y necesario, en completa obediencia a la voluntad de Su
Padre.

Arresto de Jesús
En este momento, parecía que el enemigo había ganado la partida, y que Jesús era
una víctima desamparada. Pero esa no era la verdad. Jesús sabía lo que estaba
sucediendo y Él no se escondió. Él sabía que Judas lo iba a encontrar. Era parte del plan.
La hora en la historia había llegado cuando Jesús iba a ser ofrecido como pago del
castigo por el pecado de toda la humanidad (Juan 12:23-27). Esto estaba planificado y
preestablecido desde el principio (Génesis 3:15, Hechos 2:22-24, Efesios 1).
Ya era de noche, y al final de la oración de Jesús un grupo de hombres llegaron al
huerto, dirigidos por uno de los hombres de Jesús. Judas había negociado la traición de
Jesús con los líderes religiosos, quienes estaban encantados de descubrir a tan
inesperado “aliado” (Mateo 26:14-16, Lucas 22:3-6).
Debido a la popularidad de Jesús, los judíos no se arriesgaban a arrestarlo ellos
mismo. Ellos usaron a los romanos, la autoridad secular, para arrestar y matar a Jesús.
Su arresto fue premeditado, planificado e implementado por ambos, los judíos y los
romanos. Judas guio un destacamento de soldados romanos, no judíos. Parece que ese
grupo de soldados y los líderes religiosos era un grupo grande de hombres. Ellos
anticipaban que Jesús podía tener muchos seguidores con Él. Judas los llevó de noche,
con la esperanza de que Jesús no tuviera acceso al soporte público, y los soldados
podían arrestarlo fácilmente. Al final, Jesús se entregó sin resistencia, hasta el punto de
sanar la oreja del siervo del sumo sacerdote, que Pedro había cortado.
Durante el arresto, Jesús calmadamente preguntó a quién buscaban, y ellos
contestaron: “A Jesús de Nazaret.” Cuando Jesús les dijo: “Yo soy” (Juan 18:6), el grupo
entero se desplomó. En ese momento, Jesús destilaba fuerza. Aun así, los soldados lo
arrestaron, lo ataron y lo llevaron donde Anás, suegro del Sumo Sacerdote. Los
discípulos se dispersaron, lo abandonaron.

Barra lateral: Judas era el que manejaba el dinero de los discípulos, y parecía que
el amor por el dinero era su debilidad y la herramienta que Satanás usó para derrotarlo.
A nosotros también el enemigo nos puede llevar por el mal camino a través de nuestras
debilidades. Es mejor que estemos alertas en contra de la tentación. Si somos
descuidados con el pecado, fácilmente nos puede sorprender. Recuerde, Jesús escogió
a Judas como discípulo. Satanás viene muchas veces, en momentos inesperados con lo
que parece una propuesta neutral, y casi desprevenida, nosotros sucumbimos a su plan,
resultado en nuestra caída. Efesios 5:15-16 dice sean precavidos y sabios, porque los
días son malos.
El Evangelio nos cuenta particularmente en Lucas 22, una rígida diferencia entre la
negación de Pedro y la traición de Judas. El siguiente cuadro muestra esto:

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Judas Iscariote Simón Pedro

Llevó a los enemigos hasta Cristo Resistió a los enemigos de Cristo

Traicionó al Maestro e ignoró el Trono Negó al Maestro, pero lo confesó y


de la Gracia regresó al Trono de la Gracia

Perdió todo Todo fue restaurado (Swalsing 2006)

Después de su restauración, Pedro continuó con un fiel y poderoso ministerio.


Murió como mártir, mientras que Judas cometió suicidio. La diferencia entre estos dos
hombres es que Judas no volvió hacia Dios con su fracaso, mientras que Pedro sí lo hizo.
Nosotros tenemos alternativa cuando caemos, volver a Dios con una honesta confesión
y arrepentimiento, o alejarnos con remordimiento, autocompasión y auto condenación.
La gracia nos libera para regresar a Dios, no importa lo que hayamos hecho.

Juicio de Jesús
El juicio de Jesús tuvo seis fases. Se ha escrito más de su juicio que sobre su
crucifixión y muerte, para mostrar la decepción y la injusticia absoluta del juicio. Jesús
no era culpable de hacer nada malo. No podemos repasar cada detalle, pero, a
continuación, se encuentra una breve explicación de La Vida y Enseñanzas de Cristo.
(Swalsing 2006)
1. Jesús estuvo en un juicio religioso ante Anás (Juan 18:12-23)
2. Jesús estuvo en un juicio religioso ante Caifás y algunos otros miembros del
Sanedrín (Mateo 26:57-68)
3. Jesús estuvo en un juicio final religioso (al amanecer) ante el concilio de
ancianos. La ley requería que fuera de día para el Sanedrín poder condenar a
una persona a muerte (Lucas 22:66-71)
4. Jesús estuvo en un Juicio Civil ante Pilato (Lucas 23:1-7)
5. Jesús estuvo en un Juicio Civil ante Herodes (Lucas 23:7-12)
6. Jesús estuvo en el Juicio Civil final ante Pilato otra vez (Mateo 27:11-26, Lucas
23:11-25)

Durante Sus tres juicios religiosos, que fueron más entrevistas que juicios, a Jesús
se le preguntó sobre dos temas principales: 1) Sus seguidores y 2) Sus enseñanzas. Los
líderes querían saber que tan profunda era la lealtad de Sus seguidores, y quienes eran.
Jesús protegió a Sus discípulos hasta el final. Esta era la “copa” que tenía que soportar
solo. Él no tenía una red subterránea. Jesús le dijo al Sumo Sacerdote que no tenía
secretos (Juan 18:20-21). El segundo tipo de preguntas eran con la intención de ponerle
una trampa religiosamente, le preguntaron por la autenticidad de Sus declaraciones y
enseñanzas.

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Los líderes judíos se dieron cuenta que no tenían nada legítimo en contra de Él. De
manera que, lo enviaron a los romanos, no con cargos religiosos, porque los romanos
no tenían autoridad sobre eso, pero con cargos políticos inventados, supuestamente
Jesús estaba incitando a una rebelión.
Los romanos sabían que Jesús era inocente, pero esa noche, ellos tenían una gran
y enojada turba judía con quienes tratar. Pilato no pudo encontrar ninguna razón para
acusarlo, de manera que lo mandó donde Herodes. Jesús era galileo, y Galilea era
jurisdicción de Herodes. Pilato no quería tener la responsabilidad por la muerte de este
hombre inocente. Primero, Herodes estaba feliz de ver a Jesús. Él quería verlo hacer
algún milagro, pero Jesús no tenía nada que decirle a Herodes, aun cuando enfrentaba
un trato duro y acusaciones. Herodes tampoco quería la responsabilidad, así que lo
envió de vuelta a Pilato.
Pilato no encontró ninguna falta legal en Jesús. Pero debido al miedo de una
revuelta, y para no mostrar blandura ante alguien que reclamaba ser rey, Pilato
sentenció a Jesús a muerte por crucifixión, otra profecía cumplida.
Pilato enfrentaba una situación difícil – debía condenar a un hombre inocente o
salvar su propia reputación. Escogió salvarse a sí mismo. La Biblia muestra a Pilato
usando el tazón con agua que simbolizaba el lavamiento de su culpa y lo absolvía de
cualquier acusación.
El así llamado “juicio” de Jesús, era una burla a la justicia. La traición de Judas y el
abandono de los discípulos era trágico. Y aun, como Hijo de Dios, en realidad Dios
mismo, no destruyó a Sus enemigos, lo cual pudo haber hecho. En su lugar, se confió a
sí mismo a Su Padre Celestial, y fue obediente hasta la cruz, condenado a pasar por una
horrible muerte.
La traición, el engaño, la infidelidad, y los testigos falsos son cosas muy comunes
en este mundo caído y dañado. Cuando situaciones similares nos suceden o a alguien
que amamos, gritamos “¡injusto!” y luchamos para saber cómo luchar contra eso.

Preguntas:
1. ¿Cuáles son algunas de los asuntos personales con los que usted lucha como
ministro que tal vez involucran injusticia y traición?
2. ¿Cuáles son algunas tendencias humanas como respuesta para tratar esto?
3. Como pastor, ¿con qué clase de situaciones lucha usted en su congregación que
involucra traición e injusticia?

Crucifixión y Muerte de Jesús


A pesar de que los romanos querían soltar a Jesús, los líderes judíos y la turba
pidieron a Barrabás, un criminal conocido por insurrección y homicidio (un terrorista en
términos contemporáneos) para ser liberado en su lugar. Ellos querían a Jesús muerto.
Antes de Su crucifixión, los evangelios dicen que Pilato hizo azotar a Jesús. Tal vez,
pensó, un flagelado brutal de 39 azotes con un látigo de nueve colas, hecho de pedazos
de huesos y metal atados a correas de cuero, serviría el propósito de apaciguar a la
multitud, pero no sucedió. Esa flagelación causó heridas profundas, despedazó los
músculos hasta los huesos y provocó una copiosa pérdida de sangre. Pero la multitud
continuó gritando, “¡Crucifícalo!” Jesús fue ridiculizado, desnudado, vestido con una

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túnica escarlata despectiva, y una corona de espinas. Fue brutal y vergonzoso, más allá
de las palabras.
Ya débil por la pérdida de sangre y el trauma de los azotes, Jesús fue llevado afuera
de la ciudad y lo forzaron a cargar la viga de su propia cruz. Estaba tan débil que no
podía cargar la pesada viga, así que un visitante de la ciudad, Simón de Cirene, fue
forzado a cargarla. Puedes imaginar la sed que tenía Jesús. Se le dio a beber vino
mezclado con hiel, lo que lo hacía amargo, imposible de beber. Tan horroroso como
pueda sonar, con esto se cumplía otra profecía (Salmo 69:20-21).
En el Gólgota (un lugar de crucifixión), clavos fueron puestos en las muñecas y los
pies de Jesús, mientras Su madre observaba. El dolor físico no tenía comparación con el
dolor que sentía por Su pueblo que lo rechazó. Él estaba llevando sobre sí todo el
pecado del mundo entero, sufriendo la ira de Dios, y muriendo bajo maldición. Él sabía
que no existía ningún otro camino para pagar por el pecado de la humanidad, para
reconciliar al ser humano con Dios.
Esta es la máxima revelación del amor de Dios.
Estando en la cruz, las primeras palabras de Jesús fueron “Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34). Imagínense, sin odio, ni amargura o
venganza, sólo misericordia y perdón. El mensaje de la cruz es perdón. Aún el peor de
los pecadores es bienvenido al Trono de la Gracia.
Después de algunas horas, Jesús murió. Dos fenómenos ocurrieron en ese
momento. Primero, la cortina del Templo, que separaba la Presencia de Dios de los
hombres y las mujeres comunes, se partió en dos, desde arriba hacia abajo. Sólo Dios
podía remover la barrera entre Él y nosotros por Su sacrificio perfecto.
Esa cortina tenía nueve metros de alto, ocho metros de ancho, y el grosor de la
mano de un hombre. Se necesitaba varios hombres para moverla. Esta era la señal que
en la brecha entre Dios y la humanidad se había tendido un puente. La puerta hacia la
Presencia de Dios estaba abierta. Esto es expiación.
Segundo, el cielo estaba oscuro y un terremoto ocurrió en ese mismo momento.
La gente temblaba. Todos los que estaban ahí reconocieron lo que estaba pasando.
Hasta el centurión romano que se había burlado de Jesús exclamó: “¡Verdaderamente
este era el Hijo de Dios!” (Mateo 27:54b).
Consumado es.

¿Qué se logró con la muerte de Jesús en la cruz? Seguidamente encontrarás un


breve resumen bíblico:

• Jesús murió para alcanzar Su propia resurrección de la muerte.

El Dios que da paz levantó de entre los muertos al gran


Pastor de las ovejas, a nuestro Señor Jesús, por la sangre La muerte expiatoria de
del pacto eterno. Que él los capacite en todo lo bueno Cristo es uno de los
para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, fundamentos de la fe
Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él se la gloria cristiana, la resurrección
por los siglos de los siglos. Amén. (Hebreos 13:20-21) es el otro.

78
• Jesús murió para mostrar la riqueza del amor y la gracia de Dios por los
pecadores.
“Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se
atreve a morir por una persona buena. Pero Dios muestra su amor por nosotros
en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”
(Romanos 5:7-8)

• Jesús murió para entregarse como rescate de muchos.


“Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y
para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45)

• Jesús murió para dar Su sangre para el perdón de pecados.


“Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de
pecados (Mateo 26:28)

• Jesús murió para hacernos santos, sin culpa y perfectos.


“Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables
delante de él, los ha reconciliado…” (Colosenses 1:22)

• Jesús murió para dar vida eterna a todos los que creen en Él.
“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el
que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16)

• Jesús murió para liberarnos de los tiempos presentes de maldad.


“Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo
malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por
los siglos de los siglos. Amén” (Gálatas 1:4-5)

• Jesús murió para reconciliarnos con Dios.


“Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él
mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuanta más razón, habiendo sido
reconciliados, seremos salvados por su vida!” (Romanos 5:10)

• La muerte de Cristo fue un sacrificio expiatorio


✓ Un Rescate (Marcos 10:45)
✓ Una Sustitución (Romanos 5:6-10)
✓ Una Reconciliación (Hebreos 2:17)
✓ Una Redención (Tito 2:14; Deuteronomio 4:20)
✓ Una Propiciación: acto en dos partes que involucra apaciguar la ira de una
persona ofendida, y ser reconciliado con ella (Romanos 3:25-26; Levítico
16:10)

79
• La muerte de Cristo una vez, completa y final.
“Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está
santificando” (Hebreos 10:14)

Integración
Toma un tiempo para reflexionar en los cinco aspectos del sacrificio expiatorio
descritos anteriormente. Piensa en cómo explicarías estas cinco áreas a una persona
que no conoce a Cristo. Muchas veces tomamos estos conceptos por sentados si hemos
sido cristianos por un tiempo, pero para una persona que no conoce a Cristo, poder
explicarle que Dios pagó un rescate, significa usar palabras o imágenes que tengan
sentido para ellos.

Oración Final
Señor, no existe un amor más grande que este. Unimos nuestras voces con todos
aquellos en el cielo que cantan: “Digno eres…, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre
compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un
reino; los hiciste sacerdotes al servicio de Dios… ¡Al que está sentado en el trono y al
Cordero, sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!”
Amén

80
Semana Final en la Vida de Jesús en la Tierra

Día Eventos o Enseñanzas Mateo Marcos Lucas

Ungimiento en Betania (Juan


Viernes 26:6-13 14:3-9 22:1-2
12:1-11)
Domingo Entrada a Jerusalén como Mesías en
(1er Día de la un burro 21:1-11 11:1-11 19:29-44
Semana)
21:18-19 11:12-14
Lunes Maldición de la higuera 21:12-13 11:15-18 19:45-48
Limpieza del Templo

21:25-22:14 20:9-19
12:1-12
Martes Tres parábolas de rechazo, 22:15-46 20:1-47
12:13-12:37
Cuatro preguntas 23:1-36; 24:1- 21:5-28
13:1-37
Siete “Ay” 51; 25:1-46 19:12-27
Último Tiempo
Tres parábolas sobre Su regreso

Miércoles Día de Descanso, nada se nombra en los


Evangelios

La Última Cena, Getsemaní y Su 26:17-46


Jueves arresto 26:36-56 14:12-42 22:7-46

Viernes Juicio y muerte 26:47-27:61 14:43-15:47 22:47-


23:56

Sábado La tumba es sellada 27:62-66

Domingo Resurrección 28:2-4 16:1-11 24:1-83

81
Capítulo 8

Jesús y los Discípulos


“Discipulado es la comunicación de una vida a otra. Es más que llegar a conocer lo que
el maestro conoce. Es llegar a ser lo que él es. Nosotros estamos preocupados por la
información, pero Jesús se preocupó por la formación.
Juan Carlos Ortiz

Objetivos – El estudiante:
• Comprenderá que la escuela de desarrollo de liderazgo de Jesús se basó en un
discipulado relacional, y verá cómo funciona
• Aprenderse las ocho etapas del discipulado que usó Jesús, y comprenderá cómo
implementarlas en su congregación.
• Entenderá la visión de desarrollar discípulos en su congregación, y se
emocionará en crear un sendero para el crecimiento de cristianos maduros.

Comencemos
Imagina que en un mundo 7.5 billones de personas como en el 2017, sólo existe un
cristiano. Uno. Durante el 2017, este único cristiano lee Mateo 28:19 y reconoce que
él/ella necesita compartir el Evangelio, llevar a otros a Cristo y discipularlos. Así que,
durante el año 2017, este cristiano lleva una persona a Cristo y la discipula. Al final del
año, hay dos cristianos en el mundo.
El nuevo creyente también entiende que Dios lo ha llamado a, igual que todos los
creyentes, hacer lo mismo, así que el siguiente año, 2018, estos dos cristianos salen,
cada uno alcanza otra persona para Cristo, y las discipulan. Para el final del 2018 habrá
cuatro cristianos. El siguiente año, el mismo proceso, así que al final del 2019, serán
ocho, en 2020 – 16 etc. He aquí la pregunta: Si este proceso continúa, y cada nuevo
discípulo, discipula a una sola persona en todo un año, ¿cuánto se tardaría para que, el
mundo de 7.5 billones de personas, lleguen a ser seguidores de Jesús?
Sin embargo, cuando caemos en cuenta del tiempo que ha tenido la Iglesia desde
que Jesús nos dio la Gran Comisión en Mateo 28:16-20 de ir y hacer discípulos, vemos
que todavía falta mucho por hacer. El gráfico siguiente muestra el estado del
cristianismo comparado con otras religiones mundiales:
Comparando las tres principales religiones del mundo, el cristianismo ha perdido
números, el islam va en aumento, y el hinduismo sigue igual. (Age of The Sage Website
2017)

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RELIGIONES
CRISTIANISMO 32.50%

ISLAM 21.50%

NO-RELIGIOSOS 16%

HINDUISMO 14%

RELIGIONES CHINAS 6%

FIELES PRIMIGENIOS 6%

BUDISMO 6%

SIKHISMO 4%

JUDAISMO 2%

Profundizando

“Todo comenzó cuando Jesús llamó a unos pocos hombres para que lo siguieran. Esto
mostró de inmediato la dirección que tomaría Su estrategia evangelística. Su enfoque
no estaba en los programas para alcanzar a las multitudes, sino en los hombres a los
que las multitudes seguirían. Increíble como parece, Jesús comenzó reuniendo a estos
hombres alrededor de Él sin haber organizado antes ninguna campaña evangelística o
sin haber predicado nunca un sermón en público. Los hombres (la gente) iba a ser Su
método para ganar el mundo para Dios.”
Robert Coleman, Master en Planificación Evangelística

Yo soy el camino, la verdad y la vida – le contestó Jesús – Nadie llega al Padre sino por
mí. Juan 14:6

Este capítulo se enfoca en la Forma de Jesús de hacer las cosas, una forma del
discipulado descuidada en algunas iglesias hoy. Desafortunadamente, muchos
programas, pastores de alto perfil, y la presencia de los medios sociales, han dejado de
lado el método simple modelado por Jesús al escoger a 12 hombres para que fueran sus
discípulos. Él modeló la forma y les mandó a Sus seguidores que reprodujeran el mismo
método con otros. Antes de irse al cielo con Su Padre, Él dio la Gran Comisión:

Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo
y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo
que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el
fin del mundo. Mateo 28:18-20

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Jesús tenía varios pasos discernibles en su ministerio con Sus discípulos que
veremos en este capítulo. Los estudiantes podrán ver cómo estos pasos podrían ser
usados en sus propios ministerios, y cómo ellos pueden implementar estas estrategias
para discipular a otros, quienes lo harán también con otros.

Selección
Los 12 discípulos que Jesús escogió venían de estratos diferentes de la sociedad.
Ninguno era rico, aunque Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo, parece que tenían más
que otros ya que su padre era dueño de más de un bote de pesca. Sólo Judas Iscariote
venía de un área más refinada de Judea. Un discípulo, Mateo, era un odiado recolector
de impuestos. Otro, Simón el Zelote, había sido parte de un grupo que quería derrocar
al gobierno romano. Ninguno de ellos poseía recursos extraordinarios o habilidades
naturales que los hubiera calificado, desde el punto de vista humano, para ser los líderes
de un movimiento que cambiaría al mundo.
Sin embargo, los Evangelios dan claves de qué los hizo la clase de hombres que
Jesús escogería. Juan 1 registra el inicio del llamado de Jesús a sus primeros discípulos.
Jesús llamó a Felipe para que lo siguiera, luego “Felipe buscó a Natanael y le dijo: Hemos
encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley,
y de quien escribieron los profetas” (Juan 1:45). Ellos fueron a buscar al Mesías.
Inmediatamente, fueron disponibles. Lucas 5 nos dice que cuando Jesús llamó a Pedro,
Santiago, y Juan, ellos dejaron todo y le siguieron.
Ellos también fueron fieles y enseñables. Hubo altos y bajos en el camino con Jesús
durante los siguientes tres años. Ellos aprendieron conforme caminaban con él, con
excepción de Judas, nunca se dieron por vencidos.
Se nos muestra dos importantes principios en el proceso de selección. Primero,
Jesús continuó ministrando a las multitudes, mientras desarrollaba el liderazgo en Su
pequeño grupo de discípulos. Estaban los doce, y dentro de los doce, había tres, Pedro,
Santiago y Juan, quienes estuvieron con Jesús en momentos que los otros no estaban,
como en el tiempo de oración de Jesús en Getsemaní. También tenemos a los 70 que
Jesús envió (Lucas 10), y un grupo de mujeres que estaban con ellos para servirle a
Jesús: Marta, su hermana María y otras.
El segundo principio clave, mencionado en Lucas 6, es que Jesús pasó la noche en
oración, antes de escoger a los doce. A menudo nosotros evaluamos a otros
basándonos en sus habilidades, en lugar de los estándares de Dios. Cuando Samuel
escogió a David para ser el sucesor de Saúl, él aprendió una valiosa lección para escoger
líderes potenciales.

1 Samuel 16:7 da el principio: “Pero el Señor le dijo a Samuel: No te dejes


impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se
fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.”

Pregunta: ¿Por qué es importante que en su ministerio se discipule a otros,


especialmente a líderes potenciales?

84
Conforme piensas y oras por aquellos que Dios ha puesto en tu iglesia o círculo de
influencia, escribe los nombres de tres personas (hombres con hombres, mujeres con
mujeres) a quienes Dios ha puesto en su vida para que los pueda discipular.

Asociación
“Jesús no tuvo una escuela formal, ningún seminario, ningún curso de estudio
bosquejado, ninguna clase periódica en la cual involucraba a sus seguidores. Ninguno
de estos altamente organizados procedimientos, considerados muy necesarios hoy,
fueron parte de Su ministerio. Aunque suena increíble, todo lo que hizo Jesús fue enseñar
a estos hombres a estar cerca de Él. Él fue Su propia escuela y plan de estudios.” (Coleman
1963)

En los Evangelios, tenemos imágenes de la manera que Jesús ministró a las masas.
Mientras enseñaba y hacía milagros, Sus discípulos estaban con Él en todo tiempo. Ellos
caminaron, comieron y vivieron juntos. Marcos 3:14-15 muestra una progresión en la
capacitación de Jesús: “Designó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que lo
acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios.”
Por un buen tiempo, el único objetivo de Jesús fue que Sus discípulos simplemente
estuvieran con Él. Esto es discipulado relacional. El ministerio de predicación y echar
fuera demonios vino luego.
Cuando Sus discípulos estaban con Él, dos cosas importantes sucedieron. Ellos
fueron testigos y aprendieron que lo que Jesús decía, eso era Él, verdaderamente lo era.
Él era el Mesías, el Prometido de la Escritura, el Hijo de Dios. Mientras lo seguían, ellos
vieron los milagros que hacía, la gente a la que sanó, los demonios que echó. Aun el
poder de una tormenta fue calmado con una simple orden de Jesús (Marcos 4:35-41).
Él era el digno y poderoso objeto de su fe, una fe que continuó creciendo y maduró
mientras pasaban tiempo con Él.
Unas de las declaraciones más dicientes de Jesús a Sus discípulos en cuanto a Su
intensión con ellos fueron: “Vengan, síganme… y los haré pescadores de hombres.”
(Mateo 4:19). En esta declaración, Jesús identifica tres áreas donde la transformación
toma lugar. Su primera declaración, “síganme”, significa que ellos (y nosotros también)
reconozcan quien es Jesús como Señor, Salvador y Líder. Él guía; nosotros seguimos. Es
muy simple, pero no fácil. Primeramente, Su invitación operó a nivel de la cabeza en
Sus discípulos. Existía un entendimiento y aceptación inicial de quién era, pero, al
continuar con Él, su entendimiento creció.
Su siguiente declaración, “y los haré”, sugiere un nivel más profundo de
transformación: en el corazón. Existe un momento en el discipulado cuando un cambio
fundamental se lleva a cabo en el corazón. Jesús hablo sobre este proceso en Juan 15:3,
“Ustedes ya están limpios por la palabra que le he comunicado.” Su palabra dada a ellos
había podado las ramas secas, creencias erróneas, y decisiones pobres y Él estaba
haciendo cambios en la manera que ellos pensaban sobre Él, sobre ellos, y sobre otros.
La meta con Sus discípulos, y con nosotros, es reproducir Su vida en nuestras vidas.
Ese es el fruto del Espíritu – que el carácter de Cristo sea formado en nosotros, poco a
poco. Un autor lo describe así: “discipulado, de corazón, involucra una transformación
en el nivel más profundo de nuestro entendimiento, afectos, y voluntad. Este proceso lo

85
lleva a cabo el Espíritu Santo, a través de la Palabra de Dios, y en la relación con el pueblo
de Dios.” (Putman y Harrington 2013)
Hay una fase más en este proceso: Él los haría “pescadores de hombres”. Seguir a
Jesús cambia lo que hacemos. Así como fue cierto con Sus discípulos, es cierto con
nosotros: estamos en una misión de amor, alcanzar a un mundo perdido y dolido para
Cristo. Nosotros comenzamos a tener cuidado de las cosas que Dios tiene cuidado. Ésta
son las manos de este proceso de transformación. Cabeza…corazón…manos… Somos
cambiados desde adentro.
Para Jesús y Sus discípulos, y para nosotros y nuestros discípulos, es iniciar con una
simple relación con los que discipulamos. Ellos verán nuestras vidas, y observarán como
nuestra relación con Jesús se vive hacia fuera con el poder del Espíritu Santo, guiados
por la Palabra de Dios, en la comunión con el pueblo de Dios, sirviendo, amando y
compartiendo a Cristo uno con el otro y con aquellos fuera de la iglesia. Les mostramos
el camino, incluso cuando les contamos del camino de Jesús.
Pablo hizo esta atrevida declaración a los filipenses: “Pongan en práctica lo que de
mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí…” (Filipenses 4:9). Su
declaración exige una pregunta: ¿vivo una vida digna de seguir? Si así es, ¿por qué? Si
no, ¿por qué no? Probablemente la respuesta para la mayoría de nosotros es: “Algunas
veces mi vida es digna de seguir y otra no.” Todos somos una obra en progreso, pero
existen características claves para tener en mente mientras otros ven el modo en que
vivimos:

Preguntas de Reflexión:
1. ¿Soy transparente y honesto en mi vida?
2. ¿Busco vivir mi vida en el poder del Espíritu Santo, guiado por la Palabra de Dios?
3. ¿Busco vivir una vida de integridad, que lo de afuera concuerde con lo de
adentro? ¿Soy la misma persona en privado de la que soy en público, o trato de
mantener una imagen que no representa lo que realmente soy?
4. ¿En qué área(s) lucho, que afecta mi capacidad y mi tiempo para ser un buen
ejemplo para otros? (Lucho por no ser generoso; tengo problemas con el enojo;
estoy muy ocupado, etc.)

Consagración

“La expectativa de Jesús era que los hombres que están con Él le obedecieran. No
se requería que fueran inteligentes, pero si debían ser leales. Esto llegaría a ser la marca
distintiva por la que serían conocidos.” (Coleman 1963)

Iban por el camino cuando alguien le dijo: te seguiré a donde quiera que vayas. Las
zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos – le respondió Jesús – pero el Hijo del
hombre no tiene donde recostar la cabeza.
A otro le dijo: ‘Sígueme’. Señor – le contestó – primero déjame ir a enterrar a mi
padre. Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el
reino de Dios – le replicó Jesús. Otro afirmó: Te seguiré Señor; pero primero déjame
despedirme de mi familia. Jesús le respondió: Nadie que mire atrás después de poner la
mano en el arado es apto para el reino de Dios. Lucas 9:57-62

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Preguntas:
1. Cuándo Jesús respondió a la declaración del primer hombre de seguirlo a donde
quiera que Él fuera, ¿de qué manera la respuesta de Jesús respondió a lo que el
hombre estaba diciendo que haría?
2. La excusa del segundo hombre para no seguir a Jesús inmediatamente suena
razonable. Explique la respuesta de Jesús.
3. Nuevamente, el deseo del tercer hombre de decir adiós a su familia era
razonable. ¿Por qué cree usted que la respuesta de Jesús fue de la manera que
fue?

Jesús reta a aquellos que deciden seguirlo a medir el costo (Lucas 14:25-35).
El costo de ser discípulos de Jesús es grande. En Lucas 9:23, Jesús dijo esto: “Si alguien
quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.” La
cruz no era una pieza de joyería; era un instrumento de ejecución, de muerte. Cuando
una persona era crucificada en una cruz, nunca bajaba viva. Seguir a Jesús significa darle
a Él toda nuestra vida.
El siguiente versículo (Lucas 9:24) ofrece tanto una promesa como una advertencia
“Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa
la salvará.” Cuando escogemos seguir a Cristo, hay un cambio necesario que se lleva
acabo: mi vida por la de Él. Cuando morimos a nosotros mismos (a nuestra voluntad,
preservación, egocentrismo y egoísmo), y rendimos nuestras vidas a Jesús, Él nos da
todo lo que necesitamos para la vida.
Pablo resume esto muy bien: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino
que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios,
quien me amó y dio su vida por mí.” (Gálatas 2:20).
La historia de la alimentación de los 5,000, en Juan 6, ilustra el por qué tan poca
gente pasa esta etapa. Después de que Jesús alimento a la multitud, ellos continuaban
atrás de Él, esperando más milagros para su propia satisfacción. Jesús les dijo que la
verdadera vida se encontraba, en Él, como el Pan de Vida. Cuando la mayoría de la gente
escuchó esto, se fueron. Aun cuando los 12 se quedaron con Jesús, su camino no fue
fácil. No fue hasta Su regreso al cielo, y cuando envió Su Espíritu Santo que ellos
tuvieron la dirección y el poder que necesitaban para ser capaces de rendirse por
completo y seguirlo.
Hudson Taylor, el gran misionero a China de los años 1800, aprendió la importancia
del intercambio de vida. Por años, trató por sus propios medios generar la clase de
fidelidad que él sabía que su Señor deseaba en él. He aquí como describió él su lucha:

“Me esforcé por alcanzar la fe, pero no lo logré. Trate de ponerla en práctica, pero fue
en vano. Al ver la sobreabundante medida de gracia suplida en Jesús, la plenitud de
nuestro precioso Salvador, hizo que mi culpa e impotencia crecieran. Los pecados
cometidos se veían como pequeñeces comparadas con el pecado de la incredulidad que
era la causa misma de su comisión y por ende no podía o no quería aceptar Su palabra.”
(Taylor 1939)

Pero llegó el momento en el cual reconoció que no era su propio esfuerzo lo que
traería la fe que él trataba tan fuerte de vivir, era Jesús obrando en él lo que haría la

87
diferencia. Él describió el cambio de la siguiente manera: “Pero, ¿cómo obtener fe
fortificada? No esforzándose por la fe, sino descansando en el Único que es Fiel.” (Taylor
1932)
¡Cuánto nos anima esto! Por nosotros mismos no podemos rendirnos
completamente a Jesús. Lo que podemos hacer es permitirle a Él que trabaje en
nosotros para llevarnos a ese lugar. Algunas veces el usa circunstancias que no podemos
controlar; otras veces personas; otras a través de Su Palabra; otras simplemente estar
conscientes de que no tenemos el poder para vivir la vida que Él desea que vivamos. Su
deseo es que nos rindamos por completo a Su voluntad para nuestras vidas. No es
nuestro esfuerzo ni nuestra habilidad lo que Él quiere, es nuestra disponibilidad a Él.

Impartición
“No podemos dar algo que nosotros no poseemos. La misma habilidad de darle a Cristo
nuestra vida es la prueba de esta posesión. No podemos negarnos a dar lo que poseemos
en el Espíritu de Cristo y quedárnoslo. El Espíritu de Dios siempre insiste en hacer que
Cristo sea conocido. Esta es la gran paradoja de la vida – debemos morir a nosotros
mismos para vivir en Cristo, y mientras morimos, debemos darnos en servicio y devoción
a nuestro Señor. Este fue el método de evangelismo de Jesús, visto primeramente solo
por Sus seguidores, pero a través de ellos luego llegó a ser el poder de Dios para alcanzar
al mundo.” (Coleman, 71-72)

La vida de Jesús fue la vida de dar a Sus discípulos. Así es el amor – siempre
entregándose a sí mismo. Jesús entregó lo que el Padre le había dado a Él (Juan 15:15;
17:4, 8, 14). Jesús les dio Su paz a Sus discípulos durante tiempos difíciles (Juan 16:33),
y su gozo (Juan 15:11; 17:13). Les dio las llaves del Reino, donde el poder del infierno
no prevalece (Mateo 16:19). Él les dio su todo – y al final, les dio Su vida. Durante el
tiempo con Sus discípulos, Jesús les dio su compasión por los perdidos y quebrantados
(Marcos 6:30-37), y les dio Su Palabra que transformó sus vidas (Juan 15:3).
La clave para este paso es dar en la promesa que Jesús hizo a Sus discípulos: “Y yo
le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre” (Juan
14:16). La palabra consolador es traducida como defensor, o animador en otras
versiones de la Biblia. La palabra significa literalmente “uno llamado a estar a la par para
ayudar.” La palabra significativa para entender esta promesa es, otro. Jesús les dijo a
Sus discípulos que de la misma manera que Él había estado con ellos, el Espíritu Santo
vendría a ellos, y estaría con ellos para siempre. El Espíritu les enseñaría, los guiaría,
convencería de pecado, y los facultaría para vivir una vida que agradara a Dios.

Demostración
Puesto en palabras sencillas, Jesús les enseñó cómo vivir, y les mostró cómo amar.
En esta sección, nos enfocaremos en algunas áreas de los ejemplos personales de Jesús.

1. Oración – Los Evangelios muestran más de veinte ejemplos de Jesús orando. Los
discípulos vinieron a Jesús en Lucas 11 y le pidieron específicamente que les
enseñara sobre la oración. Él le dio un ejemplo en cómo hacerlo en el Padre
Nuestro (el cual ya estudiamos en el Capítulo 6, Las Enseñanzas de Jesús). A

88
menos que ellos aprendieran a orar, no sucedería mucho en sus vidas. Jesús
también modeló oraciones regulares en Su relación con Su Padre, las cuales los
discípulos escucharon.
2. El uso de las Escrituras – Incluyendo los paralelos reportados en los Evangelio,
160 veces Jesús cita o alude a las Escrituras. Él conocía muy bien las Escrituras,
y entendía el poder que tienen para dar vida. Él explicó algunos pasajes a Sus
discípulos, y a menudo se refería a la Ley, los Profetas y a los Salmos. Les
demostró a Sus discípulos Su conocimiento de la Escritura, y su aplicación para
la vida.
3. Amar a otros – Jesús vino lleno de Gracia y Verdad (Juan 1:14). En Sus
encuentros con la gente, demostró Su discernimiento, sabía cuándo comunicar
Gracia, y cuándo hablar con la dura Verdad a la vida de la gente. Él pudo ser
compasivo cuando el hambriento necesitó comida o el quebrantado necesitó
sanidad, pero podía ser duro cuando confrontaba la hipocresía.
4. Enseño Naturalmente – Jesús fue el Maestro de maestros. Él no tenía un grado
universitario, pero la gente era atraída a Él por Sus enseñanzas por lo que decía,
y por como lo decía. Era excelente contando historias, usaba ejemplos de la
cultura y de la naturaleza para ilustrar la verdad espiritual. En contraste con los
fariseos, las enseñanzas de Jesús eran prácticas y transformadoras. Él enseñó
también con Sus acciones, no sólo con Sus palabras, ya fuera tocar un leproso,
o echar a los cambistas del templo.

Delegación
Después de que Sus discípulos habían estado con Jesús por un tiempo, comenzó a
delegar Su ministerio a ellos.

Habiendo reunido a los doce, Jesús les dio poder y autoridad para expulsar a todos los
demonios y para sanar enfermedades. Entonces los envió a predicar el reino de Dios y a
sanar enfermos. ‘No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni
dos mudas de ropa – les dijo – En cualquier casa que entren, quédense allí hasta que
salgan del pueblo. Si no los reciben bien, al salir de ese pueblo, sacúdanse el polvo de los
pies como un testimonio contra sus habitantes’. Así que partieron y fueron por todas
partes de pueblo en pueblo, predicando el evangelio y sanando a la gente. Lucas 9:1-6

El ministerio inicial de los discípulos tuvo tres partes. Jesús proveyó el propósito –
proclamar el Reino y traer sanidad; Él proveyó el poder para llevar a cabo lo que Él les
pidió que hiciera; y dio la provisión. Ellos se fueron confiando en Jesús por las
necesidades del camino. Ellos no llevaron nada extra a su viaje.

El pasaje paralelo en Mateo 10 tiene más detalles explicando lo que Jesús les dijo a
Sus discípulos que hicieran. Lee este capítulo y responde estas preguntas:

1. En los versículos 16-20, ¿de qué los advirtió Jesús que podía suceder? ¿Qué
promesa les hizo?
2. ¿Por qué esperaríamos el mismo trato cuando nosotros compartimos con otros
el Evangelio?

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3. ¿En qué principios de este pasaje podemos depender, mientras esparcimos el
Evangelio en el mundo?

Luego Jesús envió a los 70 con la misma misión (Lucas 10). Después de Su
resurrección, Jesús les dio a Sus discípulos la Gran Comisión, instruyéndolos a que
fueran a todo el mundo, a compartir el Evangelio, a bautizar y hacer discípulos ellos
mismos. En Hechos 1:8, Jesús les promete el poder para que fueran capaces de hacerlo.
Ese mismo poder está accesible para nosotros hoy.

Supervisión
Jesús supervisó el esfuerzo de Sus discípulos, después de enviarlos a la misión. Él
hizo esto con los 12, como lo vemos en Marcos 6:30, y con los 72 (Lucas 10:17-20). A
menudo usaba sus experiencias para proveerles de ánimo y alabarlos (Lucas 10:18), y
como oportunidad para darles buena retroalimentación en forma de instrucción.
En el incidente mencionado en tres de los Evangelios, Jesús regresaba del Monte
de la Transfiguración para encontrar a Sus discípulos incapaces de echar fuera un
demonio de un joven (Mateo 17:15-20; Marcos 9:14-29; Lucas 9:37-43). Jesús sanó al
muchacho, pero también utilizó el momento para corregir e instruir a Sus discípulos.
En Juan 6:1-13, Jesús incluyó a Sus discípulos en el proceso de alimentar a los 5,000
como una oportunidad para que ellos experimentaran Su Poder, y como un momento
de enseñanza. En otros momentos, Jesús les enseñó sobre la paciencia, y sobre sus
prioridades. Lucas 9:49-56 menciona dos incidentes. El primero, Sus discípulos querían
impedir que otros (por no ser parte de su grupo) echaran fuera demonios. Jesús los
reprendió por eso. El segundo, Jesús envió mensajeros por adelantado a una villa
samaritana para preparar Su llegada. Cuando estos no quisieron dar la bienvenida a
Jesús, Sus discípulos querían pedir fuego del cielo para quemar la villa. Jesús les
recriminó, y se fueron a otra villa. Percepciones mundanas y malos temperamento no
eran apropiados.
Jesús continuamente usaba experiencias ministeriales como oportunidades para
proveer retroalimentación, alabanza o corrección. Él los estaba preparando para el
tiempo cuando Él se hubiese ido. Pero no lo haría sin cumplirles la promesa de la venida
del Espíritu Santo, quien siempre estaría ahí para guiarlos, corregirlos, y llevarlos a
efectuar el ministerio que Jesús los llamó (y a nosotros) hacer.

Reproducción
Jesús dedicó tres años preparando a Sus discípulos para el momento cuando
ascendería al cielo con Su Padre. Él les dejó Su ministerio a ellos. Cuando revisamos lo
sucedido, vemos que fueron inconstantes, su forma de aprendizaje fue tres pasos
adelante, dos para atrás. Recuerden, ellos no eran hombres que el mundo consideraría
material calificado para liderazgo. Ellos fallaron algunas veces, tuvieron éxito en otras,
pero, a pesar de sus inconsistencias, Jesús les confió a ellos Su ministerio. El hecho
sorprendente es que ellos tuvieron éxito, y dentro de muy pocos años el cristianismo
explotó alrededor del mundo civilizado.
Volvamos a la ilustración del inicio de este capítulo. Hemos tenido dos mil años
para hacer la tarea que Jesús inició y modelo con Sus discípulos. Todavía hay tanto que

90
hacer para obedecer el último mandato de Jesús de hacer discípulos de todas las
naciones (Mateo 28).

En la próxima sección, veremos algunas cosas que podemos hacer para poner en
práctica el método de Jesús de hacer discípulos que hagan discípulos.

Integración
“Lo que en realidad cuenta en la perpetuación definitiva de nuestro trabajo es la
fidelidad con la que nuestros conversos salen y hacen líderes de sus conversos, no
simplemente más seguidores. (Coleman, 1963)

Lo que sugiero a continuación en esta sección no es basado en un programa. Los


programas son un medio para un fin, no un fin en sí mismos. El método de Jesús se
puede resumir en dos palabras: discipulado relacional. Lo que la iglesia necesita no son
mejores programas, sino mejores personas: personas que conocen a Jesús como su
Redentor, quienes sus cabezas, corazones, y manos han sido transformados por estar
con Jesús en comunidad, que están suficiente cerca de Su corazón para conocer Su
visión y pasión por el mundo, y que son hacedores de la Palabra y no sólo oidores.
Este concepto es extremadamente importante, y le dedicaremos más espacio en
los cursos: Iglesia Saludable y el de Liderazgo. Si tenemos la visión de crear un Modelo
de Discipulado Relacional para el ministerio, seremos capaces de hacer nuestra parte
de la Gran Comisión como lo mandó Jesús.
Por ahora, usted puede evaluar su ministerio usando cuatro criterios, basados en
lo que hemos estudiado en este capítulo. Recuerde, Pastor, es su responsabilidad de
liderar el camino en estas cuatro áreas, para edificar en su equipo de liderazgo un estilo
de vida que será modelado para los otros en su iglesia.

1. Comparta: Jesús se asoció con toda clase de gente. Los amó y los invitó a tener
una relación con Él. Como Sus discípulos, debemos hacer lo mismo. Así que
hagámonos la siguiente pregunta: ¿Cómo quiere Dios que yo (y nosotros como
iglesia) entre en la vida de la gente y les muestre Su amor?
Relaciones de amor son el puente para comunicar el Evangelio e iniciar el
proceso de discipulado. Lo hacemos en nuestra interacción diaria con nuestros
vecinos, la gente en la calle, y aquellos que Dios trae a nosotros como una “cita
divina”. Como iglesia, alcanzamos a nuestra comunidad y suplimos sus
necesidades según como Dios nos permite.

• ¿Para cubrir qué necesidades está equipado su iglesia en la comunidad?


• ¿Los miembros de su iglesia saben cómo llevar a alguien a Cristo?

2. Conectarse: Jesús formó a Sus discípulos en un grupo de 12. Grupos pequeños


son un importante ambiente donde nuevos cristianos son discipulados, y un
lugar donde ellos pueden comenzar a crecer como nuevos cristianos. Los tres
elementos que se necesitan para crecer son: la Palabra de Dios, el Poder del
Espíritu de Dios, y el contexto de una comunidad redimida. Los grupos
pequeños, dirigidos por creyentes maduros, puede ser un lugar efectivo donde

91
discípulos nuevos aprendan a seguir a Jesús e inicien a alimentarse de la Palabra
de Dios.

• ¿Tienes ministerio de grupos pequeños en tu iglesia, accesibles a los creyentes


de diferentes niveles de madurez espiritual, desde nuevos conversos hasta
creyentes más maduros que necesitan profundizar en la Palabra de Dios?
• ¿Capacita usted a los líderes para dirigir estos grupos pequeños?

Nota: Es más efectivo si los grupos pequeños se mantienen con género específico,
hombres con hombres, mujeres con mujeres. El nivel para compartir es más profundo,
y grupos con género específico ayudan a guardar la integridad de las relaciones.

3. Capacitar para Ministrar: Cuando los cristianos en nuestras iglesias son


animados a ministrar y usar sus dones espirituales, ellos cambian de ser
receptores a ser dadores. Todos estamos hechos para ministrar en el Cuerpo de
Cristo, y a todos se nos ha dado dones espirituales para edificar el Cuerpo de
Cristo (1 Corintios 12-14, Romanos 12). Jesús dio a Sus discípulos la oportunidad
de ministrar a otros. Él les mostró cómo (paso de demostración), luego delegó
(paso de delegación), luego les pedía cuentas de sus esfuerzos (paso de
supervisión). Nosotros debemos hacer lo mismo.

• ¿Cómo estás capacitando a los creyentes en tu iglesia para que ministren a


otros?
• ¿Tienes una manera para darles a ellos la oportunidad de ministrar, y darles
retroalimentación útil para que ellos crezcan en su efectividad?

4. Liberado para ser un Hacedor de Discípulos: Este último paso es la fase de


mayor gratificación en el discipulado, pero también es la más descuidada. En
esta etapa desarrollamos líderes quienes saben cómo discipular a otros.
Entonces, el hacedor de discípulos podría ser un plantador de iglesias, o una
persona clave para levantar otros líderes en la iglesia. Discípulos que hacen
discípulos es nuestro mayor deseo como pastores, por ende, estamos haciendo
nuestra parte para cumplir la Gran Comisión.

• ¿Qué estás haciendo en tu iglesia para desarrollar líderes que puedan


discipular a otros?
• ¿Puedes identificar a dos o tres ahora mismo que tengan el potencial y la
madurez para ser hacedores de discípulos?

Estos conceptos se desarrollarán con más detalles en otros Cursos de FUNDAMENTOS:


Iglesia Saludable y Liderazgo.

Oración Final
Señor, nosotros también somos tus discípulos, escogidos por Ti. Estamos tan
agradecidos de que, de alguna manera, a través de todo el ruido de este mundo, te

92
escuchamos decir: “Sígueme”. Nuestro deseo más grande es estar cerca Tuyo, para ser
más como Tú, y atraer a muchos hacia Ti.
No hay otro como Tú. Gracias por tu Espíritu quien está con nosotros y nos ayuda
hacer todas estas cosas. Enséñanos a descansar en Ti, nuestro Único Fiel.
En tu nombre, Señor Jesús, oramos. Amén.

93
Capítulo 9

La Singularidad de Cristo
Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, ¡yo soy!
Juan 8:58
Objetivos – Los estudiantes:
• Entenderán qué Jesús es único, es tanto Dios como hombre.
• Verán la singularidad de Cristo cuando lo comparen con los fundadores,
profetas o deidades de otras religiones.

Comencemos
En Mateo 16:15, Jesús les pregunta a Sus discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que
soy yo? Esta es la pregunta más importante; lo fue para ellos y sigue siendo para
nosotros hoy. Las opiniones que tenemos y las cosas que enseñamos sobre la identidad
de Jesús hace toda la diferencia en nuestras iglesias y en nuestras vidas. Pedro contestó
correctamente: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

Profundizando
Pablo, en sus cartas, encapsula para nosotros quien fue Jesús, y lo que vino a
cumplir.
… quién, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como a algo
a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de
siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se
humilló y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó
hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el
nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y
toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:6-
11

“Porque a Dios le agradó habitar en él con toda Su plenitud y, por medio de él reconciliar
consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo,
haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.” Colosenses 1:19-20

El siguiente cuadro identifica Verdades Claves sobre la Vida de Jesús en estos textos:

La eterna deidad de Cristo “siempre fue igual a Dios” (Filipenses 2:6)

La completa humanidad de Cristo “se hizo igual a nosotros” (Filipenses 2:7)

94
El liderazgo de servicio de Cristo llegó a ser obediente al tomar la cruz
(Filipenses 2:8)

Murió en la cruz, reconcilió todas las cosas


El acto completo de salvación de Cristo para sí mismo, haciendo la paz entre Dios y la
humanidad (Colosenses 1:20)

La exaltación y la Gloria de Cristo “y le dio el más importante de todos los


nombres” (Filipenses 2:9)

“para que ante él se arrodillen… para que


El gobierno definitivo de Cristo todos reconozcan que Jesucristo es el Señor”
Filipenses 2:10a-11b)

La Singularidad de Jesucristo
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de
él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean
tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para
él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. Él es
la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección,
para ser en todo el primero. Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud.
Colosenses 1:15-19

El cristianismo no se parece a ninguna otra religión, porque Cristo no se parece a


ningún otro. Existe solamente uno que vino del cielo, a vivir en la tierra como hombre,
y a dar Su vida para redimir a toda la humanidad. No existe ningún paralelismo; no existe
otro igual. Pero nos preguntamos, ¿por qué? ¿Por qué Dios se hizo hombre? ¿Por qué
sólo existe un acto de redención? ¿Qué clase de Dios es este?
El tema es un tema antiguo: Dios vino a la tierra como hombre. Encuentra su
camino entre nuestras historias hace mucho tiempo, y aun hoy. La gente tiene este
pensamiento, este deseo, porque este anhelo está escrito muy dentro de nuestro ser.
Estamos cerca de Dios. Fuimos hechos a Su imagen. Sabemos que las cosas no están
bien aquí, y anhelamos redención, un redentor. Lo anhelamos a Él. Añoramos a Dios
para que venga y nos rescate. C.S. Lewis llama a esto “buenos sueños”, los cuales como
humanidad hemos compartido.
Pero entonces, sucedió una sola vez en la historia. El buen sueño tomó vida, y Dios
vino como uno de nosotros. Esta es la historia verdadera detrás de todas las buenas
historias; alguien la ha llamado la más grandiosa historia jamás contada. La trama es

95
importante, como lo es la identidad del héroe. Si nosotros no entendemos las
cualidades únicas de Dios, desde el comienzo, no entenderemos la singularidad de
Cristo.
Desde el comienzo la Biblia nos dice que Dios creó todo, para crear un lugar para
Sus hijos. En Él está el amor paternal, y de Él vinieron los hijos. Los hizo para que fueran
como Él, de cierta manera, de ciertas maneras importantes, que permiten tener
comunión con Él. Las personas están capacitadas para tener relación con Dios porque
Él es relacional, en Sí mismo. Existe como Padre e Hijo y Espíritu. Y el amor está ahí, ya,
entre ellos. Nosotros no pudimos realmente imaginarnos esto sobre Dios. Él tuvo que
decírnoslo. Pero cuando nos damos cuenta de esto, es un buen y claro lente a través
del cual muchas cosas cobran sentido.

En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios… Por
medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él nada de lo creado llegó a existir.
Juan 1:1, 3

En la naturaleza esencial de Dios, hay también libertad. Él no es un tirano. Él es un


buen y sabio Padre, y le da libertad a Su descendencia, libertad real. La libertad genuina
involucra decisiones reales y consecuencias reales. Vemos en Génesis lo que sucedió –
la libertad rápidamente terminó en cautividad. Los hijos decidieron en contra del Padre,
salieron fuera de Su reino, a una terrible esclavitud – pecado, sufrimiento, separación,
y muerte. Hay una fuerza oscura también, y en un momento oportuno, los engaño y los
atrapó.
Pero desde el corazón de un Padre amoroso salió un plan para salvarlos. No sería
fácil. Solamente el poder del amor es suficientemente fuerte. Sólo el gran amor puede
“romper el hechizo” de la muerte, y liberar a los cautivos. Esto es amor, profundo y
puro, un amor donde uno está dispuesto a morir, para que otros vivan. Conocemos
dichas historias de la vida humana, y nos conmueven profundamente.

Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Juan 15:13

Amor así que debía venir a la creación, compartir la vida de carne y hueso, y ser
capaz de morir. Y aquí está el plan de Dios: Él mismo vendría, a la humanidad,
entregando la parte más preciada de sí mismo, Su Hijo. El Único que es la fuente de
amor, dejaría a un lado la gloria, se haría carne, y pondría Su propia vida para salvar a
Sus hijos.

Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza
humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte – es
decir, al diablo – y librar a todos los que por temor a la muerte… Por eso era preciso que
en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso
al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.
Hebreos 2:14-1

Desde el primer día, después de la rebelión. Dios comenzó a sentar las bases y
establecer el marco estructural al cual Él vendría. El Antiguo Testamento nos cuenta

96
todas estas preparaciones. Y en el cumplimiento de los tiempos, Él vino a vivir entre
nosotros.
Dios nos hizo lo suficientemente semejantes a Él, para que una joven mujer, a
través del poder del Espíritu Santo, fuera capaz de concebir lo que era Divino, llevar al
niño en su vientre por nueve meses, hasta el nacimiento. Dios creó toda vida y semillas
y criaturas sin nacer, y ciertamente los procesos naturales siguieron su curso. Pero el
comienzo de Jesús es único. Algo que nunca había sucedido, vino a suceder en el vientre
de una adolescente judía. Un bebé fue concebido directamente por el Santo Espíritu de
Dios.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del
profeta. ‘La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le llamarán Emanuel’ (que significa
‘Dios con nosotros’). Mateo 1:22-23

He aquí el gran misterio. Y la totalidad de la singularidad de Cristo: Él fue un


hombre, un verdadero hombre como nosotros. Pero era Hijo de Dios – el único
engendrado Hijo de Dios. Era tanto hombre, y Dios que vino del cielo. Él tuvo una madre
humana del linaje escogido desde antes, por siglos, una línea de reyes humanos, pero
tenía un Padre celestial.
Puede ser difícil entender cómo la majestad de Dios pudo habitar en un cuerpo
humano, pero al humillarse a Sí mismo, tomando la naturaleza de siervo, como nos
cuenta Filipenses 2:6, es allí donde vemos algo hermoso en cuanto a nuestro Dios y el
inmenso amor que tiene por nosotros. Aun, como hombre, Jesús, era la imagen del Dios
invisible, y como el mismo Jesús dijo de Sí mismo: “… El que me ha visto a mí ha visto
ha visto al Padre…” (Juan 14:9b) y, “El Padre y yo somos uno.” (Juan 10:30)
Su humanidad no había sido contaminada, y era una humanidad completamente
funcional. Nuestra humanidad es caída. El pecado no lo había manchado y por ende su
comunión con el Padre no había sido afectada. Por lo tanto, Él habló y actuó con toda
verdad y gracia, como un hombre lleno del Espíritu de Dios, en directa comunión con
Su Padre. Es una gran paradoja – completamente Dios y completamente hombre – no
es fácil de entender, pero es la verdad.

Esta venida de Dios al mundo, Su muerte, y Su resurrección sucedió sólo una vez.
No hay necesidad de repetición cíclica. Jesús cumplió con lo que vino hacer. Él hizo lo
que sólo Él podía hacer, y nada puede ser añadido a este majestuoso sacrificio de amor.
“Consumando Es”, dijo Jesús, poco antes de que muriera (Juan 19:30).

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
1 Timoteo 2:5

La manera de recibir el regalo de la salvación es única también. Se recibe por fe,


creyendo en Él. Es un requisito muy simple – fe como la de un niño – para recibir un
regalo tan grande. Pablo experimentó esta verdad maravillosa personalmente: “que si
confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de
entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero
con la boca se confiesa para ser salvo.” (Romanos 10:9-10).

97
Este acto tremendo de amor sacrificial, hecho por el único Hijo de Dios, fue
suficiente para hacer que los cautivos fueran libres. Y continúa siendo suficiente para
salvar de pecado y muerte a todos los que ponen su fe en Él, los saca del reino de la
oscuridad a Su maravillosa luz, para reconciliarlos con Dios y unirlos para siempre a Su
vida eterna. Debido a Cristo y lo que hizo, los hijos son redimidos, hechos libres,
restaurados ante su Padre, bienvenidos a Su casa, y hechos herederos del Reino.
Nadie más ha reclamado estas cosas. Nadie nunca lo podría hacer.

El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene
todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los
pecados, se sentó a la derecha de la majestad en las alturas. Hebreos 1:3

Un aspecto importante en el Nacimiento Virginal de Jesús

Jesús fue concebido por el Espíritu Santo de Dios, y no tuvo la naturaleza


pecaminosa (Hebreos 7:26). Pablo nos muestra que la naturaleza pecaminosa ha sido
pasada de generación en generación a través del padre, “Por medio de un solo hombre
el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la
muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron.” (Romanos 5:12). El
nacimiento virginal evitó la transmisión de la naturaleza pecaminosa, y finalmente el
sacrificio perfecto por nuestros pecados.

Si Su nacimiento virginal no fuera cierto, si Él hubiera nacido como un hombre


ordinario, Él hubiera compartido la corrupción heredada de Adán. La Biblia dice que
sólo uno quien es inherentemente justo podía ser nuestro defensor ante el Padre en el
cielo y perdonar nuestros pecados (1 Juan 2:1-2). “Porque Cristo murió por los pecados
una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios.” (1 Pedro
3:18).

Hemos estudiado la extraordinaria vida y ministerio de Jesucristo en este primer


curso. En el próximo, estaremos estudiando los reportes del Nuevo Testamento, y
reflexionando, en este inigualable momento histórico. Entre más consideramos quién
es Jesús y entre más Él llegue a ser nuestro enfoque, caeremos en cuenta de Su
singularidad. No hay nadie que se compare con Él.

Integración

Iniciamos Los FUNDAMENTOS de la Iglesia Global con el estudio de Jesucristo,


porque Él es el punto de enfoque de nuestras vidas y ministerios. Jesucristo siempre fue
el “Plan A” de Dios para traer redención y restauración al mundo. Es nuestra oración
que este breve estudio de la vida y ministerio de Jesús te haya hablado de maneras
profundas.

Preguntas:

1. ¿Qué aprendiste sobre la vida y ministerio de Jesús en este curso que te ha


hablado personalmente en cuanto a tu relación con nuestro Señor Jesús?

98
2. Mientras estudiábamos los métodos que Jesús usaba para relacionarse con la
gente, tanto con las multitudes como con Sus discípulos, ¿te habló Dios en
cuanto a áreas en tu ministerio que necesitan un cambio para reflejar más la
relación de Jesús con la gente?
3. ¿Cuál de las enseñanzas de Jesús que hemos estudiado en clase te impactó más?
¿Por qué?

Oración

Poderoso Dios, eres nuestro Padre, que gozo nos has dado a nosotros tus hijos.
Podemos conocerte, hablar contigo, escuchar Tu voz, caminar Contigo a través de esta
vida y estar Contigo para siempre. Tenemos acceso a Ti, debido a Tu precioso Hijo,
Jesucristo. Te alabamos Señor. Te agradecemos. Te amamos. Amén.

99
Apéndice: Comparación entre el Cristianismo y Otras Religiones
1. Una Comparación entre el Cristianismo y el Islam

El objetivo de esta sección es aprender cómo compartir el Evangelio con los


musulmanes de tal manera que ellos vengan a ser discípulos de Jesús y se unan a la
comunidad cristiana. Dicha meta sólo puede ser alcanzada presentando las verdades
del Evangelio desde el comienzo. ¿Cuáles son las verdades del Evangelio que Jesús
enseñó que muestran Su amor y aceptación fluyendo a través de nosotros? Como
hemos visto en capítulos anteriores estas son: servicio, perdón, amor, paciencia entre
otras. La meta de compartir el Evangelio se logra primero viviendo el Evangelio.

Primero, veremos el origen del Islam, y luego discutiremos algunos de los


conceptos erróneos que los musulmanes tienen de nuestro Señor viviente. También
aclararemos este asunto desde la Palabra de Dios, y luego veremos lo que podemos
hacer para comunicar el Evangelio a los musulmanes.

El Comienzo del Islam

El islam nace en el siglo 6 en el desierto de Arabia Saudita. Mahoma, el fundador


del islam dijo haber tenido una visión del ángel Gabriel, quién recitó el Corán de las
Tabletas Doradas del Cielo a Mahoma. Luego Mahoma les dio estas ayas (pasos) a sus
seguidores. Después de la muerte de Mahoma en el 632, estas ayas fueron compiladas
en un libro, que llegó a ser el Corán como lo conocemos hoy. Después de la muerte de
Mahoma, el islam se esparció rápidamente a través de Medio Oriente y el Norte de
África.

El Corán es el libro sagrado del islam. Es considerado como la revelación completa


de Alá. Ya que Mahoma fue la persona a quien Alá escogió para revelarle el libro, su
estilo de vida llegó a ser el estándar para los hombres musulmanes alrededor del
mundo. Las historias de lo que hizo y dijo Mahoma fueron recolectadas y compiladas
dentro de las Tradiciones o Hadith. Estas están en segundo lugar después del Corán en
términos de autoridad.

Cuando Mahoma nació en lo que es ahora Arabia Saudita, los residentes eran
primeramente animistas, creían en muchos dioses y espíritus, Hoy, el Kaaba (cubo que
está dentro de la mezquita), un santuario, es el punto de enfoque del peregrinaje, Hajj,
a la ciudad de La Meca. Se decía que tenían más 300 ídolos antes de que Mahoma los
quitara. Comunidades judías también vivían en La Meca y en los pueblos de alrededor.
Mahoma fue influenciado por algunas de la enseñanzas y tradiciones judías y él conectó
el islam con el judaísmo en algunos puntos. Mucha gente de Europa, India y África
viajaban a La Meca por razones comerciales. Fue en este ambiente de naciones y
religiones que el islam surgió bajo la bandera de Allau Akhbar, Dios es el más Grande.
El credo La Ilaha il Allah, Muhammad ir Rasulullah (existe sólo un Dios y Mahoma es su
Siervo), estaba en contradicción con las creencias politeístas prevalecientes.

100
Según el autor Nico Nacnicol, el islam fue llevado a India por primera vez en el año
712 d.C. Los musulmanes ganaron poder político en India en 1193 d.C., cuando
Muhammad Ghuri estableció Delhi como la capital de su gobierno.

Prácticas del Islam

Existen cinco prácticas a las cuales todos los musulmanes intentan adherirse. Estas
prácticas son llamadas Los Cinco Pilares del Islam.

1. Recitar el credo (Shahada)


La declaración de que no hay nadie digno de que se le rinda culto excepto Alá y
que Mahoma es su mensajero. La Ilaha il Allah, Muhammad ir Rasulullah.
2. Oración (Salat)
Realizar las cinco oraciones diarias.
3. El pago de limosnas (Zakat)
Esto es generalmente 2.5% de la “riqueza extra” de un hombre rico que trabaja
en comercio o industria, pero la cantidad exacta puede variar. Este dinero o
productos son distribuidos entre los pobres. Alguien puede dar también a los
necesitados y los musulmanes son animados a ser generosos y ayudar a otros
diariamente.
4. Ayunar (Sawm)
Abstenerse de comer, beber, o satisfacer otras necesidades desde el amanecer
hasta el oscurecer en el mes de Ramadán, el noveno mes en el calendario lunar
islámico.
5. La Peregrinación a La Meca (Hajj)
Esto se hace durante el mes de Zul Hijjah, y es obligatorio una vez en la vida para
aquellos que lo pueden hacer. Si un musulmán está enfermo o endeudado, él o
ella no tiene obligación de realizar el Hajj.

Creencias del Islam

Existen seis creencias fundamentales en el islam.

1. Creer en Dios
Los musulmanes creen en uno, único e incomparable Dios, quien no tiene hijo o
compañero, y ese único tiene el derecho de ser sólo él adorado. Él es el
verdadero Dios, y cualquier otra deidad es falsa. Él tiene los nombres más
magníficos y atributos sublimes perfectos. Nadie comparte si divinidad ni sus
atributos.
2. Creen en ángeles
Los musulmanes creen en la existencia de ángeles y que ellos rinden culto sólo
a Dios, lo obedecen y actúan sólo bajo Su mandato. Entre ellos está el Arcángel
Gabriel quien trajo la revelación al profeta de Dios.
3. Creen en las escrituras divinas
Los musulmanes creen que Dios reveló los libros a Su mensajero como prueba
para la humanidad y guía para ella.

101
4. Creen en profetas
Los musulmanes creen en todos los profetas y mensajeros de Dios, comenzando
con Adán, incluyendo a Noé, Abraham, Moisés y Jesús. También creen que el
mensaje final de Dios a los humanos fue revelado a Mahoma, el último y final
profeta.
5. Creen en el día del juicio
Los musulmanes creen que todas las personas regresaran a la vida después de
morir para el juicio de Dios de acuerdo con sus creencias y obras.
6. Creen en la predestinación (Al Qadar)
Los musulmanes creen que Dios le ha dado a cada humano libre albedrío para
hacer lo malo o lo bueno, y que los humanos son responsables por sus
decisiones. Esto también significa que Dios conoce todas las cosas en todo
tiempo y que tiene control sobre ello.

Estas prácticas y creencias muestran que los musulmanes y los cristianos tienen
muchas cosas en común en la manera que ven el mundo y llevan a cabo su fe. Aun
cuando hay puntos en común existen serias diferencias. La diferencia más significativa
es lo que creen sobre quién es Jesús y lo que hizo.
Jesús es mencionado 25 veces en el Corán. A menudo se refieren a Él como el
“Espíritu de Dios”. También es descrito como una palabra de Dios y se le llama Isa Al-
Masih, que significa Jesús, el Mesías. El Corán se refiere más comúnmente a Jesús como
Isa ibn Maryam, Jesús el hijo de María. Se dice que sopló vida en pájaros de arcilla,
realizó milagros y que fue sin pecado. En los últimos días es el que va a volver para
juzgar.

Diferencias entre Jesús y Mahoma

(Adaptado por Abdullah Al Araby, La Diferencia Cristiana)

Tomado del La Revisión del Islam

Qué enseña la Biblia sobre Jesús Qué enseña el Corán sobre Mahoma

Jesús es el Hijo de Dios (Juan 10:36) Mahoma fue un hombre (Surah 18:110)

Mahoma no hizo milagros (Surah 17:59)


Jesús hizo milagros (Marcos 7:37)

Jesús conocía lo que había dentro de los corazones Mahoma no conocía lo que había dentro de los
de la gente (Apocalipsis 2:23) corazones de la gente (Surah 11:31)

102
Jesús es nuestro intercesor ante Mohammed no es nuestro intercesor ante el
Padre (1 Juan 2:1-2) Padre (Surah 9:80)

Jesús prohibió a Sus seguidores usar la espada (Mateo Mahoma instó a sus seguidores a usar la espada
26:52) (Surah 8:65)

Jesús enseñó el perdón


Mahoma enseñó la venganza (Surah 2:194)
(Mateo 5:38, 39)

Jesús fue sin pecado (1 Pedro 2:22) Mahoma fue pecador (Surah 47:19)

Las palabras de Jesús nunca cambian (Mateo 24:35) Las palabras del Corán fueron cambiantes

(Surah 16:101)

Mahoma se alejó del hombre ciego (Surah 80:1-


Jesús sanó al hombre ciego (Lucas 18:35-43)
10)

Jesús llamó a la gente para que Mahoma fue amonestado porque enviaba a la
viniera a Él (Mateo 11:28-30) gente lejos (Surah 6:52)

Jesús enseñó la monogamia (Mateo 19:5-6) Mahoma enseñó la poligamia (Surah 4:3)

La gente era libre para aceptar o rechazar el La gente fue forzada a aceptar el mensaje de
mensaje de Jesús (Lucas 10:10-11) Mahoma (Surah 9:29)

Estas diferencias no se expusieron para que usted pueda probar que Jesús fue más
grande que Mahoma. Ellas fueron dadas para ayudarle a entender aspectos de Jesús
que usted puede usar en historias o testimonios. No es necesario que mencione a
Mahoma. Cualquier musulmán está al tanto de sus propias creencias sobre él y es capaz
de hacer sus propias comparaciones.

La tabla siguiente muestra las diferencias entre la perspectiva cristiana de Jesús y


la musulmana.

103
Diferencias entre el Jesús de la Biblia y el Jesús del Islam

(Adaptado de Doug Beaumont, La Visión de Cristo en el Islam)

Jesucristo en la Biblia “Cristo” Islámico

Cristo fue crucificado en la cruz y murió El islam niega que Cristo fue asesinado, el que murió
sólo fue “un impostor” (Sura 4:157-158)
(Mateo 27:35; Lucas 23:33; Juan 19:18)

Cristo es el Mesías El islam proclama que aquellos que creen que Cristo
(Hechos 26:23; Juan fue el Mesías no son verdaderos creyentes (Sura
10:24-25 5:15-20)

Cristo es Dios (Juan 1:1-14; Colosenses 1:15- Junto con la negación del islam de la Trinidad (lo cual el
16; 2:9; Romanos 1:3-4; Jeremías 23:5; Corán mal interpreta gravemente), el islam declara que
Hebreos 1; Apocalipsis 23:5 Cristo fue “sólo un mensajero”, y declara maldición sobre
aquellos que creen que Él es Dios (Suras 5:75; 9:30; Suras
4:171; 5:116, 117)

Mientras los musulmanes admiran a Cristo como profeta, y aceptan muchas de las
cosas verdaderas sobre Él (Sus milagros, el nacimiento virginal, sin pecado, etc.), niegan
lo que es lo más importante: qué como Hijo de Dios, solo Él podía proveer lo que ningún
hombre puede: el perdón de nuestros pecados. Al negar la realidad de la muerte de
Cristo, también niegan Su resurrección, sin la cual Sus proclamas, y nuestra fe, no tienen
valor.

Comunicando las Buenas Nuevas a los Musulmanes

Hemos visto que el Corán presenta a Cristo como único entre los otros profetas. Sin
embargo, niegan los aspectos que hacen que el Camino de Cristo sea verdaderamente
único entre todas las religiones. Esos aspectos son la muerte expiatoria de Cristo, Su
resurrección y Su deidad. Cuando los discípulos de Jesús comenzaron a seguirlo (Juan
1:37-49), ellos no entendían las enseñanzas en cuanto a Su propia muerte y
resurrección (Lucas 18:31-34). Ellos lo aceptaban como Mesías e Hijo de Dios (Mateo
16:16), pero su completo entendimiento de Jesucristo como Dios vino hasta después
de Su resurrección (Juan 20:28). A los discípulos cercanos de Jesús, los 12, les tomó tres

104
años completos de caminar con Cristo para entender estos aspectos cruciales del
Evangelio.

Los musulmanes deben experimentar el Evangelio a través de nuestras vidas. Ellos


necesitan ver nuestro servicio, perdón, amor, paciencia y nuestra paciencia en el
sufrimiento. Permitámosles ver el Evangelio de Cristo vivo frente a ellos y
permitámosles escucharlo en amor. Después ellos podrán hacer sus propias
comparaciones con su propia fe y libro.

No es admisible denigrar a Mahoma o al Corán. Eso sólo ofendería y alejaría a


nuestros amigos musulmanes. Podemos hablar de nuestra propia situación cuando
éramos aun pecadores. Eso es algo que tenemos en común con todos (Romanos 3:23).
Podemos contarles lo que nos sucedió desde que rendimos nuestro pecado a los pies
de la cruz del Calvario (Romanos 5:8-11). Podemos preguntarles a nuestros amigos
musulmanes como ellos tratan con el pecado en sus vidas. Podemos expresarles
nuestra confianza de que nuestros pecados han sido limpiados por siempre y que
estamos seguros de la vida eterna con Dios (Lucas 23:43).

Es nuestra salvación la que hace a Jesucristo único, porque sólo el Evangelio de


Cristo ofrece perdón de los pecados y vida eterna con Dios. Es nuestra vida en Cristo la
que nos debería hacer únicos entre todas las demás personas que nuestros amigos
musulmanes puedan ver. Es nuestro Señor y Salvador único que atraerá a nuestros
amigos musulmanes a Sus singularidades de manera poderosa y amorosa.

Una Comparación entre el Cristianismo y el Hinduismo


Las Singularidades de Cristo versus los Avatares en el Hinduismo

El concepto hindú de avatar (significa la imagen de dios o diosas en el ser humano)


es comúnmente aceptada de que tiene su paralelo en el concepto cristiano, en la
encarnación de Jesús. Consecuentemente, debido a las similitudes que existen entre el
concepto cristiano de la encarnación y el concepto hindú del avatar, los cristianos han
usado el término avatar en lugar de la encarnación para presentar a Jesús a sus vecinos
hindúes.

Esta sección tratará con las similitudes y diferencias entre el concepto cristiano de
la encarnación y la concepción hindú del avatar. Luego mostraremos las razones de las
singularidades de Jesús sobre los avatares hindúes.

Clarificación de Términos
Los hindúes entienden el término avatar como los cristianos entienden la palabra
encarnación. Según Wayne Grudem, en laTeología Sistemática, la palabra encarnación
en español se deriva de la palabra latina “incarnare”, que significa ‘hacerse carne y
continuar viviendo de esa forma’. Hoy en día, la doctrina de la encarnación en su forma
altamente desarrollada se puede ver en la cristiandad, aunque conceptos similares
existen en otras religiones tradicionales.

105
Avatar: Percepción Hindú
Avatar es una palabra en sánscrito (lengua clásica de la India) que significa “abajo-
viniendo”. Parinder define el concepto hindú de avatar de la siguiente manera: “El más
alto de los más altos”, “el más allá de lo que está más allá de todo” desciende a la tierra
para nacer en medio de nosotros para reestablecer el dharma (religión). Más adelante
explica la proclama del dios Gita, “Siempre que haya decadencia de la justicia y aumento
de la maldad me envío a mí mismo”. Así que, aun en la escritura hindú, se nota que la
divinidad baja a la tierra en forma de ser humano. Consecuentemente, algunos teólogos
cristianos han usado el término avatar para aplicarlo a Jesús, pero hay que hacer una
distinción cuidadosa entre el entendimiento hindú del avatar y el entendimiento
cristiano de la encarnación. Jesús el avatar, a diferencia de los avatares del hinduismo,
no es temporal ni estático, sino permanente y dinámico.

Encarnación: El Entendimiento Cristiano


A pesar de que el término encarnación no aparece en la Biblia, el término es usado
para referirse al hecho de que Jesús es Dios en la carne. Grudem lo explica así, “el acto
del Hijo de Dios, por lo cual tomó para Sí una naturaleza humana”. El Jesús encarnado,
descrito como la segunda persona de la Santa Trinidad, sin dejar de ser lo que es, Dios
Hijo, tomó para Sí mismo lo que, antes de ese acto particular, no poseía, una naturaleza
humana. Jesús existía como Dios en una eternidad pasada. Después de Su encarnación,
Jesús tiene dos naturalezas distintas, una humana y otra divina en la misma persona,
para siempre. Jesús es 100% humano y 100% Dios. Existen muchas referencias que
apoyan este argumento, Juan 1:14; Romanos 1:3; Gálatas 4:4, Filipenses 2:7-8, 1 John
4:2.

¿Por qué la encarnación de Cristo es única e incomparable?


Existen diferencias fundamentales entre la encarnación de Cristo y los avatares
hindúes. El hinduismo popular enseña que hay muchos dioses y diosas, cada uno de
ellos considerados ser la imagen o el avatar de dios. En contraste, el cristianismo cree
en un Dios que se hizo hombre y se mostró a Sí mismo una sola vez en la historia a
través de la persona y enseñanzas de Jesucristo. A menudo los hindúes están
preparados para admitir a Jesús como uno de sus muchos avatares, pero eso es
contrario a la creencia cristiana de la singularidad y la encarnación de Cristo.
La segunda diferencia está relacionada con la historicidad. Ha habido muchos
avatares a través de la historia y ni uno ha hecho hincapié en una relación precisa con
la historia para ellos. Para los cristianos, Jesús es una figura histórica.

Los avatares hindúes han bajado a la tierra a destruir a los pecadores y salvar a los
así llamados justos y gente escogida, pero Jesús vino a este mundo a mostrar el amor
de Dios a todos, tanto a los buenos como a los malos, y a dar vida eterna aquellos que
creen en Él.

Las diferencias fundamentales entre los otros avatares y Jesús es que Jesús vivió
una vida sin pecado, lo cual es central para las creencias cristianas. La vida moral de los
avatares del hinduismo es cuestionable.

106
Estos puntos dejan en claro que Jesús es único sobre todos los avatares.

La Palabra de Dios (Juan 1:1-5) habla claramente en cuanto a la encarnación de


Jesús. “Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su
gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad”
(Juan 1:14).

En este momento, Juan explica algo de las características de la encarnación.


Primero, Jesús, quién estaba desde el comienzo estaba con Dios y era el mismo Dios, se
hizo un ser humano (Juan 1:1-2a).

En el texto griego, la palabra ginmai (hecho) está en el tiempo aoristo, lo que


implica una acción completa y definitiva, una vez por todas. Por tanto, Jesús vino una
vez por todas y se hizo ser humano. Esto rechaza la noción de que Jesús sólo aparentó
ser un ser humano.

Por el otro lado, esto no significa que Cristo dejó de existir como divino. Jey J.
Kanagarai, en el libro El Evangelio de Juan, comenta, “la palabra logos se expresa mejor
‘uniformidad y continuidad’ entre el Logos-Hijo y el Padre”. Por otra parte, la palabra
griega skenoo en el versículo 1 tiene una connotación diferente: tienda, acampar,
tabernáculo, morada, etc. Juan, con su riqueza teológica, subraya dos puntos
importantes. Primero, el verbo expresa que Jesús entra en una nueva condición y llega
a ser algo que Él no era antes. Segundo, el concepto diferente del término griego skenoo
puede ser entendido como “tienda” o “tabernáculo” y en el Antiguo Testamente, la
tienda y el tabernáculo simbolizan la presencia de Dios. Por tanto, a través de la
encarnación, la presencia de Dios ahora está a disposición a través de Jesús.

Juan también expresa las cualidades del Logos, las cuales las experimentó la
comunidad, Jesús es glorioso, lleno de gracia y verdad (versículo 14). Esto presenta a
Jesús como único e incomparable.

Sugerencia de Evangelismo

Para ser capaces de alcanzar a nuestros amigos hindúes, podemos presentar a


Jesús como un avatar. Sin embargo, asegúrense en hacer énfasis que Él es el único
Avatar, y no uno de muchos. Presente a Jesús como el único e incomparable Dios, quien
ha roto el fuerte concepto de la creencia hindú de que todas las religiones llevan al
mismo destino. El peligro de usar lo familiar (como el avatar) para crear un puente con
lo no familiar es de perder el significado de quien es realmente Jesús. Él no es un avatar
en verdad, sino el Hijo de Dios. Esta distinción es crucial. Existe sólo un Dios, en tres
personas, Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

*El material de este apéndice fue tomado del primer manual: Vida, Ministerio y
Singularidades de Cristo.

107
Bibliografía

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109
Notas de Pie

1
(Richter, 2008, p. 45)
2
(Glaser, 1988, Boletín de junio)
3
(Glaser, 1988, Boletín de junio)
4
(Smedes, 1998, p. 37)
5
(Swalsing, 2006, p. 27)
6
(Peterson, 1997, p. 74)
7
(Koerper R. , 2011, Notas de clase)
8
(Piper, 2006, episodio 1091 )
9
(Geikie, 1877, p. 13)
1
0(Low, 1998)
1
1 (Yancey, 1995, p. 155)
1
2 (Keller, 2008, p. 99)
1
(Metaxas, 2014, p. 61)
1
(Piper, 2006, p. 3)
1
(Burge, 2009, p. 152)
1
(Murray)
1
(Bonhoeffer, 1995)
1
(Koerper R, 2010, notas de clase)
1
(Swalsing, 2006, p. 63)
1
(Swalsing, 2006, pp. 64-65)
1
(Swalsing, 2006, p. 54)
1
(Ortiz, 1975)
1
(Age of The Sage Website, 2017)
1
(Coleman, 1963, p. 38)
1
(Coleman, 1963, p. 50)
1
(Putnam & Harrington, 2013, p. 49)
1
(Coleman, 1963)
1
(Taylor, 1932, p. 160)
1
(Taylor, 1932, p. 161)
1
(Coleman, 1963, pp. 71-72)
1
(Coleman, 1963, p. 110)
2

110
Acerca de los Autores

Phil Long fue presidente de Acción Global de 2012 a 2016. Ingresó al ministerio a tiempo
completo en 1998 y se ha desempeñado como pastor, misionero y asesor de iglesias en
más de 20 países. Su trabajo de vida y pasión han sido desarrollar líderes y ayudar a
plantar iglesias alrededor del mundo. Él es un graduado de Gulf States Bible College,
Louisiana State University y recibió su MBA de la Universidad de Indiana en 2003.
Ingresó al mundo de los negocios y trabajó en varios continentes, dándole la
experiencia, la diversidad y la influencia para entrenar a los líderes de manera efectiva.
Él es el dueño y presidente de un negocio en el sureste de los EU. Vive en Charleston,
Carolina del Sur con su esposa, Shary, una enfermera registrada. Tiene dos hijos adultos,
Wesley y Abby, que trabajan con él en los negocios y el ministerio.

R.J. Koerper es el Vice Presidente de Currículum y Capacitación para Acción Global y su


programa de entrenamiento “FUNDAMENTOS PARA LA IGLESIA GLOBAL”. Se graduó de
Montana State University-Billings con una Licenciatura en Psicología y recibió su grado
de Maestría en Divinidades del Western Seminary de Portland. Su carrera profesional
incluye 29 años como Profesor Asociado en el Departamento de Estudios Bíblicos /
Teología en la Universidad Cristiana de Colorado. Además, R.J. ha pastoreado durante
varios años, y tiene una práctica privada de consejeria. Él y su esposa, Ermie, viven en
Golden Colorado.

Susan Kerr es escritora y editora del Currículum de “FUNDAMENTOS PARA LA IGLESIA


GLOBAL” para Acción Global. Tiene un título de la Universidad de Tufts en Estudios
Urbanos y una Maestría en Arquitectura de la Universidad de Colorado. Ella vino a Cristo
después de leer el Evangelio de Juan, y durante treinta años se dedicó a estudiar,
escribir y enseñar la Palabra viva de Dios. Ha publicado veintisiete guías para docentes
y comentarios sobre las Escrituras con la editorial internacional David C. Cook's Bible in
Life Curriculum. Ella enseña el Antiguo y Nuevo Testamento en Windsor Gardens Church
en Denver, Colorado.

111
Examen: La Vida de Cristo

Instrucciones para el estudiante: Este es el primero de varios exámenes que llevarás a


casa y normalmente lo completarás antes del primer día de clases de cada módulo.
Puede ser que estés recibiendo este manual en una fecha muy cercana a el inicio de
clases de este curso, haremos una excepción. Usarás tu nuevo manual para leer y
familiarizarte con la información; completa el examen de casa y entrégalo al
director/maestro el último día de clases. Esto tiene un valor de 50% de tu nota, así que
es importante leer el manual cuidadosamente y responder a las preguntas. La mayoría
de las preguntas contienen información que se encuentra en el manual, pero algunas
de las preguntas requerirán que lleves la información a otro nivel y la integres o hagas
una aplicación. En los cursos sucesivos, recibirás el nuevo manual que incluye el examen
de casa. Durante el tiempo desde la última clase y la primera del siguiente curso, podrás
completar el examen de casa y estar listo para entregarlo al inicio de la primera clase
del siguiente curso.

1. En el capítulo 1, el tema de la Biblia entera se resume en una sola palabra.


¿Cuál es esa palabra? 1 punto

2. Defina que es un “tipo”. ¿Cuáles son dos ejemplos de tipos en la Biblia en estas
tres áreas?: 8 puntos

a. Personas que son tipos

b. Eventos que son tipos

c. Ceremonias que son tipos

3. Defina “cristofanía” del Antiguo Testamento. 2 puntos

4. ¿Cuál fue la diferencia entre los Fariseos y los Saduceos? 4 puntos

5. ¿Cuáles fueron los tres roles que Juan el Bautista tuvo en el plan de Dios? 3
puntos

6. ¿Cuáles son los tres propósitos para la encarnación de Jesús? 3 puntos

7. ¿Porque fue bautizado Jesús, ya que no tenía pecado, y no necesitaba


arrepentirse y ser bautizado por esa razón? 3 puntos

112
8. ¿Cuáles son los cinco tipos de milagros que Jesús hizo? 5 puntos

9. ¿Cuáles son los dos milagros más significativos dentro de los Evangelios? 2
puntos

10. ¿Cuáles son las cuatro cosas que Jesús hizo la última semana de su ministerio en
la tierra, previo a Su arresto? 4 puntos

11. Mencione las ocho etapas de ser discípulo que estaban en el esquema del
manual. 8 puntos

12. ¿Cuáles son las tres características que hacen de Jesús un personaje tan único?
3 puntos

13. ¿Cuáles son las dos características del Reino de Dios que Jesús enseñó? 2 puntos

14. Cuando Jesús vino como el Mesías, ¿qué era lo que se esperaba de Él referente
al reinado de Roma en Israel? 1 punto

15. ¿Qué era el Sanedrín? 1 punto

113
SOBRE ESTE MÓDULO

Imagina que estas tendiendo tus redes en las costas del Mar de Galilea. Estas exhausto de pescar toda la
noche y para terminar de hacer las cosas peores, no atrapaste nada. El Rabí Jesús, te pide que lo lleves al
lago, donde continúa enseñando a las personas, éstas se empiezan a amontonar en la playa. Cuando Él
termina, te dice algo que te cambiará la vida. Te dice que vayas a aguas profundas y allí encontraras peces.
- ¿Quién se cree? Puede que Él sea un gran maestro, pero aquí, ¡yo soy el profesional! - Pero realmente
no tengo nada que perder. Así que te diriges a aguas profundas y atrapas tantos peces que tu barca
empieza a hundirse. ¡ahora tiene toda tu atención!
Esta es la historia del encuentro de Pedro con el Salvador en Lucas 5. Cuando Jesús llamó a Pedro y a los
otros discípulos a seguirle ese día, las vidas de esos hombres nunca volverían a ser igual. Nuestra oración,
mientras estudias la vida, la muerte y la resurrección de nuestro Salvador Jesucristo en este primer
módulo de Fundamentos es que tu vida también nunca vuelva a ser la misma. Veremos a Jesús en la
eternidad pasada, trazaremos su vida primero a través del Antiguo Testamento, después en los
Evangelios. Seremos testigos de sus milagros, lo escucharemos enseñar, lo veremos morir una muerte
horrible en la cruz, y celebraremos su victoria sobre la muerte ese domingo de Pascua. Nuestro anhelo es
que mientras tomas esta clase, puedas escuchar al Salvador llamándote de una manera nueva y que tu
puedas seguirle.

SOBRE LOS AUTORES

Phil Long fue presidente de Acción Global de 2012 a 2016. Ingresó al ministerio a tiempo completo en
1998 y se ha desempeñado como pastor, misionero y asesor de iglesias en más de 20 países. Su trabajo
de vida y pasión han sido desarrollar líderes y ayudar a plantar iglesias alrededor del mundo. Él es un
graduado de Gulf States Bible College, Louisiana State University y recibió su MBA de la Universidad de
Indiana en 2003. Ingresó al mundo de los negocios y trabajó en varios continentes, dándole la experiencia,
la diversidad y la influencia para entrenar a los líderes de manera efectiva. Él es el dueño y presidente de
un negocio en el sureste de los EU. Vive en Charleston, Carolina del Sur con su esposa, Shary, una
enfermera registrada. Tiene dos hijos adultos, Wesley y Abby, que trabajan con él en los negocios y el
ministerio.
R.J. Koerper es el Vice Presidente de Currículum y Capacitación para Acción Global y su programa de
entrenamiento “FUNDAMENTOS PARA LA IGLESIA GLOBAL”. Se graduó de Montana State University-
Billings con una Licenciatura en Psicología y recibió su grado de Maestría en Divinidades del Western
Seminary de Portland. Su carrera profesional incluye 29 años como Profesor Asociado en el Departamento
de Estudios Bíblicos / Teología en la Universidad Cristiana de Colorado. Además, R.J. ha pastoreado
durante varios años, y tiene una práctica privada de consejería. Él y su esposa, Ermie, viven en Golden
Colorado.
Susan Kerr es escritora y editora del Currículum de “FUNDAMENTOS PARA LA IGLESIA GLOBAL” para
Acción Global. Tiene un título de la Universidad de Tufts en Estudios Urbanos y una Maestría en
Arquitectura de la Universidad de Colorado. Ella vino a Cristo después de leer el Evangelio de Juan, y
durante treinta años se dedicó a estudiar, escribir y enseñar la Palabra viva de Dios. Ha publicado
veintisiete guías para docentes y comentarios sobre las Escrituras con la editorial internacional David C.
Cook's Bible in Life Curriculum. Ella enseña el Antiguo y Nuevo Testamento en Windsor Gardens Church
en Denver, Colorado.

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