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Guión Teatral La Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana comenzó en 1910 como una protesta política contra el régimen de Porfirio Díaz pero terminó siendo un movimiento que buscaba cambios políticos, económicos y sociales. Líderes como Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Pancho Villa lideraron la lucha armada contra Díaz, logrando derrocarlo en 1911. Sin embargo, la revolución continuó debido a las luchas internas entre facciones y la inestabilidad política que siguió, durando hasta 1920 con más de un millón
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Guión Teatral La Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana comenzó en 1910 como una protesta política contra el régimen de Porfirio Díaz pero terminó siendo un movimiento que buscaba cambios políticos, económicos y sociales. Líderes como Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Pancho Villa lideraron la lucha armada contra Díaz, logrando derrocarlo en 1911. Sin embargo, la revolución continuó debido a las luchas internas entre facciones y la inestabilidad política que siguió, durando hasta 1920 con más de un millón
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LA REVOLUCIÓN MEXICANA

POR JUAN RIVERA

Personajes
Narrador
Porfirio Díaz
Emiliano Zapata
Francisco I. Madero
Francisco Villa (José Doroteo Arango Arámbula)
Venustiano Carranza
Álvaro Obregón
Victoriano Huerta (José Victoriano Huerta Márquez)
Extras (guardias, campesinos)

Prólogo
La revolución mexicana, fue la primera gran revolución del siglo XX en el
mundo. Duró de 1910 a 1920, con más de un millón de muertos y exiliados, todos
los sectores intervinieron, campesinos, obreros, militares y hacendados.
Comienza como una protesta por un cambio político y termina clamando un
cambio político, económico y social, que hasta hoy, no se ha cumplido.

Acto primero

Escena primera
Zócalo de la Ciudad de México
Porfirio Díaz, sus guardias y los campesinos.
Narrador: Porfirio Díaz, habiendo gobernado ya durante 28 años, llegaba al
Zócalo de la Ciudad de México en donde organizaba un evento popular para
repartir mendrugos de pan a la población campesina, que, cansados de trabajar
de sol a sol, querían solamente descansar las pocas horas que les quedaban antes
de volver a su jornada laboral.
Porfirio Díaz: Esto, -tomando un pedazo de pan- es para ustedes, mi gente. Disfruten
de este pan, pues mi gobierno jamás dejará que sufran de hambre. Todos los
domingos pueden venir aquí a divertirse y comer.
-Alguien entre la gente, alza la voz-
Campesino: ¡Ya no queremos tu limosna, son miserias que nos ofende, danos las
tierras que nos arrebataste, ladrón!
Porfirio Díaz: (Con rabia en sus ojos, se dirige a los soldados que le rodean) ¡Agarren
a ese muerto de hambre y háganle lo mismo que a los traidores de la patria!
-Los soldados se lo llevan entre el tumulto y Porfirio Díaz aprovecha para retirarse,
todos salen de escena después del alboroto-

Escena segunda

La hacienda de Porfirio
Porfirio Díaz, sus soldados.
Narrador: Días después, el descontento (que no había sido reciente) del pueblo
mexicano se acrecentaba. Díaz se reúne con un pequeño grupo de allegados a
pensar en una estrategia para mantener al pueblo tranquilo.
Porfirio Díaz: (dando vueltas, deteniéndose de vez en cuando a mirar la ventana)
Debe ser la sequía, los campos, el ganado y hasta los indígenas necesitan agua para
continuar su desarrollo.
Oficial: Mi general, puede que el aumento en el precio de los alimentos y de las
inversiones extranjeras sean motivo del descontento.
Porfirio Díaz: (Se detiene y lo mira) Hay que colgar más gente, si, eso siempre ha
funcionado, colgamos a los alborotadores en la calle.
Oficial: Ya hemos hecho eso, mi general…
Porfirio Díaz: Tal vez sea hora de que venga ese americano a entrevistarme, tengo
unas palabras que les gustarán a los revoltosos. Con eso seguramente se calmarán.
-Salen de escena-

Escena tercera

En una casa de la Ciudad de México


Francisco I. Madero y dirigentes políticos
Narrador: Porfirio Díaz, después de haberse entrevistado con un
estadounidense, declaró que el pueblo estaba listo para elegir a sus propios
gobernantes y que se retiraría al finalizar su mandato. Sin embargo esto no
sucedió y la alegría del pueblo al saber la noticia, se esfumó tan rápido como
llegó. Mientras tanto Francisco I. Madero, empresario y político comienza a
movilizarse.
Francisco I. Madero: Hoy 22 de mayo de 1909, después de casi un año de reclamar
las injusticias políticas de Díaz en mi libro “La sucesión presidencial”, y sin ver un
cambio de ánimos por parte del gobierno, me complazco en informar que seguiremos
en la lucha política con el anterior Club Antirreleccionista de México y ahora Partido
Nacional Antirreeleccionista, rumbo a la presidencia de México y la no relección de
Porfirio Díaz.
-Los asistentes vitorean-
Francisco I. Madero: Nosotros somos la verdadera oposición al gobierno de Díaz, la
verdadera democracia frente a la dictadura, vamos a recorrer el país y vamos a ganar
legítimamente a través del sufragio, la presidencia y la devolución de lo que le
pertenece a todos.
-Más vítores-
-Salen de escena-

Escena cuarta

Palacio de Díaz
Porfirio Díaz, sus oficiales y soldados
Narrador: Madero recorrió el país ganando, por donde pasaba, adeptos a su
causa. Durante el tiempo restante a las elecciones de 1910, logró la autonomía de
Coahuila, pues no estaba de acuerdo con que los gobernantes fueran elegidos
desde la ciudad de México. Mientras tanto, Díaz elaboraba un plan para evitar
que Madero lo venciera.
Porfirio Díaz: ¡No me van a quitar de la silla! Esos sucios campesinos no me pueden
derribar. –Camina nerviosamente- Tengo que pensar en algo… ¡ah! Nadie puede
elegir a Madero si no está presente el día de las elecciones, digamos, en un sucio
calabozo.
Oficial: ¿Bajo qué cargos podrían encerrar al hombre? No ha hecho nada malo, salvo
querer ser presidente.
Porfirio Díaz: Bajo el cargo que sea, digamos que por rebelde y ultrajar a las
autoridades. No puede ir paseándose por todo el país como si nada, hay leyes y deben
ser respetadas. ¡Arresten a Madero de inmediato!
Oficial: A sus órdenes.
-Salen de escena-

Escena quinta

Texas, Estados Unidos


Francisco I. Madero, miembros del PNA
Narrador: Tras el arresto de Francisco I. Madero, las elecciones fraudulentas
arrojaban nuevamente como presidente a Porfirio Díaz, el 21 de junio de 1910.
Mientras tanto, Madero logra escapar de prisión y se refugia en San Antonio,
Texas, en donde planearía una nueva estrategia.
Francisco I. Madero: Hemos agotado las vías políticas, hemos agotado las vías
pacíficas y legales para traer un nuevo gobierno al México devastado por Díaz y su
gente. Ahora que nuevamente se levanta como presidente no nos deja otra opción que
tomar las armas. Este día, firmo el Plan de San Luis en el que convoco a todos los
mexicanos hartos de la tiranía a levantarse en armas el domingo 20 de noviembre a
las seis de la tarde. Todo aquél que quiera luchar por un México equitativo, es
bienvenido a participar.
-Vítores por parte de los asistentes-
-Salen de escena-

Acto segundo
“Estalla la revolución”

Escena primera

Una cantina de Chihuahua


Pancho Villa y sus hombres
Narrador: El llamado de Madero fue respondido principalmente por las clases
más bajas, el 20 de noviembre se dieron estallidos en varios estados como
Chihuahua, Coahuila, Veracruz, Morelos y Guerrero, siendo estos la chispa que
desataría la revolución. En el norte del país, más en concreto, en Chihuahua, el
nombre de Pancho Villa comenzaba a hacerse cada vez más grande.
Pancho Villa: ¡Dos malteadas de fresa! –Dirigiéndose al cantinero-
Cantinero: No tenemos…
-Villa lo mira con furia en los ojos-
Cantinero: ¡Si, ahorita se las traigo!
-entran los hombres de Villa alborotando el lugar, éste los detiene-
Pancho Villa: Espérense hombre, dejen que beba primero…
Hombre 1: Jefe, pa’ dónde vamos pues
Pancho Villa: Vamos pa’ Juárez, los federales no nos van a aguantar ora que venga
Orozco y ataquemos.
Hombre 2: ¿Pero jefe que no le dijo clarito Madero que no fuéramos pa allá?
Pancho Villa: Ya los tenemos arrinconaditos y a mi me trae flojo lo que diga Madero,
esta batalla la ganamos y todos los guachos se van a echar pa atrás, ya verán.
-Salen de escena-

Escena segunda

Monte de Morelos
Emiliano Zapata y sus hombres
Narrador: La batalla de Ciudad Juárez fue ganada por Villa y Orozco, siendo
una de las más importantes de la revolución, a partir de aquí, se comenzó a
ganar rápidamente California y Chihuahua. Mientras que cada día, se hacía más
grande el ejército rebelde. En el centro-sur Emiliano Zapata combatía contra las
fuerzas de Díaz a capa y espada.
-Entra Emiliano Zapata y sus hombres-
Emiliano Zapata: Vamos, denles con ganas cuando les diga, ya mero pasan.
Hombre 1: Ahí vienen los guachos.
Emiliano Zapata: Esperen que estén cerca… denle de un solo tiro, ¡fuego!
-Disparos-
Narrador: Las fuerzas de Zapata, a diferencia de los miles de hombres de Villa,
eran a base de guerrillas y emboscadas dispersas, no obstante se hicieron con el
control de Morelos, controlando el flujo de entrada y salida hacia la Ciudad de
México.

Escena tercera

El muelle de Veracruz
Porfirio Díaz y sus hombres

Narrador: A pesar del esfuerzo de Porfirio Díaz por combatir a los rebeldes, no
pudo contenerlos por más tiempo y el 21 de mayo los enviados de Madero y los
representantes de Díaz llegaron a un acuerdo al no permitir otra relección. El 25
de mayo de 1911 Díaz renunciaba y se nombraba a un nuevo presidente interino.
Porfirio Díaz: Me voy de este pueblucho, estos ingratos nunca entenderán que era por
su bien todo lo que yo hacía. Durante mis años como presidente nunca se vio un
México tan glorioso y moderno como éste. Así me pagan… Pero mejor me voy antes
de que sea tarde y suceda algo más desastrozo. Mientras dejaré a León de la Barra, ya
les esperará una sorpresita…
-Salen de escena-
Narrador: Porfirio Díaz se embarcó hacia París en donde moriría cuatro años
después. León de la Barra estuvo en el poder de mayo a noviembre, según el
pacto, en donde convocaría a elecciones y dejaría el poder. Sin embargo se
postuló para presidente, siendo derrotado por una gran mayoría de votos, por
Francisco I. Madero.

Escena cuarta
El zócalo de la Ciudad de México
Francisco I. Madero y la ciudadanía
Narrador: Madero se alzaba en medio de la ciudad de México, entre la alegría de
la gente por la derrota de Díaz y el triunfo de la Revolución. Lo que parecía ser
una lucha violenta, después de casi un año había dado frutos y Madero
congregaba a la gente a escucharlo hablar por primera vez, después de su toma
de protesta.
Francisco I. Madero: Hoy 6 de noviembre de 1911, declaro la ley anti reelección, ya
no más dictaduras, no más injusticias. La tierra será propiedad de sus legítimos
dueños, México será de los mexicanos y no de los extranjeros. Hoy hemos de ver
nacer un nuevo gobierno justo y equitativo para todos, hoy termina la revolución
armada y comienza la revolución social.
Gente: ¡Viva la revolución! ¡Viva México! ¡Viva Madero!
-vitores y más vitores-
-Salen de escena-

Escena quinta

Narrador: Como para Madero el verdadero camino de la revolución era la ley y


solo mediante ellas debería encontrar soluciones a los verdaderos problemas
nacionales exigió que se depusieran las armas y Zapata se sintió traicionado.

Narrador: La legalidad y el deseo de acuerdo del presidente Madero se


confundieron con fragilidad y temor, por lo que los empresarios decidieron que
si Madero no podía ordenare al país entonces se necesitaba de una acción
enérgica contra su gobierno y comenzaron a figurar un plan para derrocarlo.
Victoriano Huerta quien comenzó a jugar un doble juego engañaba al presidente
a quien supuestamente defendía y a los rebeldes con los que supuestamente
negociaba, pero en realidad era partidario de derrocar a Madero en complicidad
con los representantes de los intereses extranjeros.

Victoriano Huerta: Tenemos que derrocar a Francisco I. Madero, el es un presidente


incapaz de sobrellevar la situación del país y un presidente incapaz de ver por los
intereses de nuestro México.

Narrador: Así en enero de 1913 inicia la llamada decena trágica, es decir diez
días de guerra en la ciudad de México que determinaron para derrotar al
presidente. (El pueblo arma la guerra).

Narrador: Madero es tomado prisionero y así lo toman, el 22 de febrero de 1913


Madero es asesinado aplicándosele la ley fuga, mientras era trasladado a la
peninteciaría de Lecumberry.
Después de los acontecimientos Huerta fue nombrado presidente, pero debido a
la conocida forma en que llegó al poder a base de una traición estaba ligado a los
intereses de Estados Unidos no pudo crear una imagen pública positiva.
Venustiano Carranza desconocía a Huerta como presidente a través del Plan de
Guadalupe, al igual que Zapata lo desconocía a través del Plan de Ayala.

Venustiano Carranza: Yo, Venustiano Carranza a través del Plan de Guadalupe


desconozco a Victoriano Huerta como presidente de la nación.

Emiliano Zapata: Yo, Emiliano Zapata ahora que Huerta subió al poder de manera
cobarde siendo un traidor lo desconozco como presidente de la nación a través del
Plan de Ayala.

Narrador: Por los acontecimientos dados, Huerta se vio obligado a abandonar la


presidencia en 1914, Venustiano Carranza llega al poder, Carranza queriendo
purificar al país para 1917 se promulga la Constitución en la ciudad de
Querétaro y el presidente Carranza se convirtió en el primero en gobernar bajo
un régimen constitucional.

Venustiano Carranza: Quiero purificar al país por eso creo necesario consolidar una
nueva constitución.

Narrador: Sentando un pacto de paz con los zapatistas, los que se niegan
rotundamente a abandonar su lucha.

Emiliano Zapata: No abandonaremos nuestros ideales, no dejaremos nuestra lucha,


prefiero morir de pie que vivir toda una vida arrodillado.

Narrador: En 1919 Zapata es acribillado a tiros y así cae muerto. En ese mismo
año se promulgó el Plan de Agua Prieta que proclamaba la soberanía radicada
en el pueblo, los revolucionarios volvieron a chocar entre sí y Carranza fue
asesinado.
En 1920, es decir diez años después de iniciada la revolución, Madero, Zapata y
Carranza ya habían muerto, pero su legado trabajado ahora con los nuevos
caudillos revolucionarios estaba próximo a marcar el final de la revolución.

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