Qué son los modelos pedagógicos
Aunque se pueden encontrar muchas definiciones de modelos pedagógicos con respuestas
complejas y enrevesadas, estos, en realidad responden a unas cuestiones principales muy
sencillas:
· Qué enseñar
· A quién
· Con qué procedimiento enseñarlo
· Cuándo
· En qué reglamento disciplinario basarse
Todo esto da como resultado un proceso de enseñanza y aprendizaje concreto que tiene como
objetivo moldear determinadas cualidades y virtudes de los estudiantes.
Cuáles son los 5 modelos pedagógicos
No existe una forma correcta o incorrecta de enseñar y educar a los niños y adolescentes, pero
sí algunas que han probado ser más efectivas, inclusivas y adaptadas a otros tipos de
inteligencia.
1. Modelo tradicional
El modelo pedagógico tradicional
quizás sea el primero que te viene a la
mente cuando piensas en la educación
o enseñanza.
Se trata del modelo más utilizado a lo
largo de la historia, y se basa en que el
docente transmite un conjunto de
conocimientos al alumno.
En este modelo pedagógico el papel
del alumno es pasivo, y el
protagonista, inevitablemente, es el
docente.
¿Recuerdas cuando estudiabas memorizando información, a veces sin sentido, y que ya apenas
recuerdas? Pues esa es la base de esta forma de enseñar.
Además, en este modelo pedagógico, la evaluación se limita a una nota basada en lo bien o mal
que se te de reproducir todo lo que has memorizado, por lo que no se trata del modelo más
efectivo para los estudiantes con otras capacidades.
Sin embargo, el modelo pedagógico tradicional es sin duda el más primitivo en el ser humano
por permitir una estandarización de los conocimientos, y un ejemplo de él es la clásica lección
en la que el docente habla todo el tiempo mientras los alumnos escuchan y repiten.
2. Modelo conductista
Aunque no es del todo igual que el tradicional, este
modelo pedagógico también tiene al
alumno con un rol pasivo y al docente como el centro
de todas las lecciones.
En este caso, se considera que el aprendizaje se da a
través del entrenamiento, la repetición, la práctica y
la exposición. A esta forma de enseñanza y
aprendizaje se le suma una evaluación centrada en el
resultado final y basada en gran parte en los premios
y recompensas.
Algunos ejemplos del conductismo en el aula son
acciones como premiar la intervención, castigar el mal comportamiento, restar y sumar puntos,
sancionar cuando se copia, etc.
3. Modelo romántico o experiencial
Aquí es donde todo empieza a cambiar. El modelo romántico o experiencial se basa en una
forma de aprender natural y espontánea. Se diferencia de los dos anteriores, especialmente,
porque en este caso los alumnos tienen un papel activo y protagonista.
En este caso puede resultar especialmente útil por basarse en la experiencia y gustos de los
propios estudiantes y por centrarse en una única forma de aprender muy diferente a lo
tradicional, y es que aquí no se aprende
estudiando, sino haciendo.
Con esta forma de enseñar, además, los
alumnos no son evaluados ni comparados, sino
que pueden aprender libremente. En algunos
casos, la evaluación puede darse siempre que
sea cualitativa y no se base en notas numéricas.
Algunos ejemplos de las prácticas pedagógicas
derivadas de este modelo son cuestiones como
dejar que los alumnos opinen sin tomar
represalias por lo que digan o promover que
cada alumno aprenda según su propio estilo de
aprendizaje
4. Modelo cognitivista
Lo que destaca a este modelo cognitivo de los
demás es que aquí no se pretende que los
alumnos acumulen conocimientos, sino que se
busca su desarrollo intelectual.
Se trata de un modelo centrado tanto en el
proceso de aprendizaje como en el producto o
resultado final, siempre teniendo como
protagonista al alumno y contando con el
docente como un apoyo.
Un claro ejemplo del modelo cognitivista son los ejercicios en los que se plantean problemas
que los alumnos deben resolver mediante el razonamiento y la imaginación y basándose en 5
principios: recordar, reconocer, implementar, juzgar y desarrollar.
5. Modelo constructivista
Este modelo es uno de los más aceptados y utilizados en la actualidad. En él, el alumno se
convierte en el protagonista de su propio aprendizaje mientras el docente se limita a orientar y
plantear retos y preguntas que permitan a los estudiantes resolver problemas reales.
De esta forma, mientras participa y propone soluciones, el alumno consigue ser más
autónomo. En este modelo pedagógico, algunas cuestiones como el trabajo colaborativo, los
conocimientos previos o el contexto son fundamentales para plantear situaciones o problemas
relevantes para los jóvenes.
Un ejemplo del
constructivismo en el aula
que nos explica aquí la
revista de Educación y
Desarrollo “Atlante”, es
desarrollar actividades en
las que los alumnos sean
quienes investigan,
indagan y exploran su
propio entorno
encontrando respuestas a
sus propias preguntas.