DELITOS CONTRA LOS TRABAJADORES
INTRODUCCIÓN
A lo largo de nuestra historia, hemos sido testigos de las diversas noticias en base a
la serie de hechos que lesionan los derechos de los trabajadores, muchos de los
cuales no son objeto de sanción alguna, sea porque no están tipificados como delitos
o porque la autoridad competente no se preocupa de investigarlos y reprimirlos.
Es así que, se han situado diversas evidencias sobre lo que debería entenderse por
Derecho penal del trabajo, las cuales están asociadas a la idea de represión de las
luchas sociales de la clase trabajadora, pues, durante las primeras décadas del siglo
XX, se dictaron normas orientadas a reprimir los reclamos de los trabajadores, sobre
todo el ejercicio de los derechos de sindicación y huelga. Así, por ejemplo, tenemos
que el Decreto Supremo del 24 de enero de 1913, calificaba como delincuentes a
quienes, individual o colectivamente, con hechos o amenazas, impedían el libre
ejercicio de la industria, el comercio y el trabajo.
No obstante, las normas de contenido penal empezaron a convertirse en un medio
para proteger ciertos derechos laborales, siendo así que, mediante Decreto
Legislativo N° 635, el Código Penal de 1991, se tipificó en su artículo 168° algunos
delitos contra los derechos de los trabajadores formando parte del Título IV “Delitos
contra la libertad”, Capítulo II Violación de la Libertad de Trabajo, en el cual se
hablaba de normas relativas a la sanción penal del incumplimiento de las resoluciones
de la Autoridad Administrativa de Trabajo relativas a la reposición del trabajador en el
empleo, o la utilización de documentos falsos en un procedimiento laboral.
Ante ello, el derecho penal como clase de control social formal, admite dos
puntos de vista para su definición, uno objetivo y otro subjetivo.
El Derecho penal objetivo: es el conjunto de normas jurídicas que establecen las
conductas que deben ser consideradas como delictuosas, así como las sanciones
(penas y medidas de seguridad) que deben imponerse a los sujetos que incurran
en dichas conductas.
El Derecho penal subjetivo: es el derecho que tiene el Estado de castigar
determinadas conductas que considera atentatorias para las normas de
convivencia social.
Bien jurídico protegido
La doctrina considera que el bien jurídico es un concepto operativo que nos
permite delimitar qué es lo que debe ser objeto de protección penal en una
sociedad. En las sociedades democráticas la lista de estos bienes jurídicos resulta
ser muy extensa, así, por ejemplo, tienen tal calidad la vida, la salud, la libertad,
etc., y son objeto de protección a través de diversos mecanismos, pero también
pueden serlo por medio de la ley penal; entonces, se convierten en bienes
jurídicos penalmente tutelados.
En materia de Derecho penal del trabajo no existe en la doctrina un criterio
unánime sobre qué bienes jurídicos laborales deben ser objeto de tutela penal.
De una manera genérica, podemos decir en principio, que el bien jurídico
penalmente protegido lo constituyen los derechos laborales cuya titularidad
ostentan los trabajadores en tanto sujetos de relaciones jurídicas de trabajo,
sean éstas individuales o colectivas.
De una manera concreta, el bien jurídico objeto de tutela penal será aquel que la
ley penal, en cada caso concreto, seleccione como objeto de su protección,
pues, no sería posible ni conveniente que todos los derechos derivados de la
relación laboral gozaran de protección penal, sino solamente aquellos cuya
lesión afecte gravemente a la sociedad.
Bien Jurídico Aún cuando el nomen iuris Libertad de Trabajo podría llevarnos a
sostener que éste es el bien jurídico protegido respecto del Bien Jurídico
tutelado. Para algunos, se protege la libertad y seguridad del trabajador. Para
otros, se protege a una pluralidad de bienes jurídicos como la libertad,
integridad física, salud, estabilidad laboral, etc. Por lo tanto podemos decir que,
los intereses del trabajador protegidos, lo son en su calidad de integrante de una
clase social o de un sector de la comunidad con una posición en el mercado de
trabajo, motivo por el cual estamos frente a intereses colectivos. Tratándose de
un bien jurídico colectivo, no importa el número de trabajadores afectados, por
lo que siempre se apreciará como un único delito.
Sujetos
Sujeto activo
del delito puede ser cualquiera que realice las conductas previstas en la norma,
aún cuando lo usual es que lo sea el empleador o quien actúa por su cuenta.
El sujeto pasivo, es el trabajador afectado por el delito.
Conducta Típica
El comportamiento punible previsto en el art. 168, se puede dividir en " ... dos
grandes modalidades ... ", las que se diferencian" ... según requieran o no la
coacción como elemento integrante del tipo normativo.
En efecto, las modalidades que requieren de la coacción son las siguientes:
a) Integrar o no un sindicato
b) Prestar trabajo personal sin la debida retribución
e) Trabajar sin las condiciones de seguridad e higiene industriales determinadas
por la autoridad.
d) Celebrar contrato de trabajo
e) Adquirir materias primas o productos industriales o agrícolas.
Estos tipos penales recogen diversos derechos constitucionales previstos en el
capítulo V de la Constitución Política del Estado ("Del Trabajo"), siendo así que
los cuatro incisos del art. 168 corresponden a los artículos 51 (nadie está
obligado a formar parte de un sindicato ni impedido de hacerlo), 43 (el
trabajador tiene derecho a una remuneración justa), 47 (medidas de higiene y
seguridad) y 42 (prohibición de trabajo forzado o sin la debida retribución),
respectivamente.
Tipo subjetivo
Estamos frente a un delito típicamente doloso, por lo que se requiere que el
agente actúe con conocimiento y voluntad de imponer las condiciones o realizar
las conductas que perjudican los derechos de los trabajadores. La norma
comentada no exige presencia de elemento subjetivo adicional alguno, no
admitiéndose tampoco la posibilidad de realización imprudente
DERECHO PENAL DEL TRABAJO Y POLÍTICA CRIMINAL
La Política Criminal es la manera como el Estado reacciona frente al fenómeno
de la criminalidad, con la finalidad de eliminarla, manteniendo de esta manera,
el orden establecido, respetando los derechos fundamentales y dentro del
marco de lo que se entiende por Estado Democrático de Derecho. Las
tendencias de la Política Criminal en materia de Derecho penal laboral, podemos
agruparlas de la manera siguiente:
CONCLUSIONES:
El Derecho penal del trabajo es un medio de control social que constituye un
instrumento eficaz de protección de los derechos laborales, al que debe
recurrirse sólo frente al fracaso de los mecanismos de control social extrapenal.
La regulación contenida en nuestro Código Penal para proteger los derechos de
los trabajadores es imperfecta, pues los supuestos típicos que contempla se
circunscriben mayoritariamente a la coacción, y la pena con la que se sanciona
tales delitos es mínima. No obstante, la criminalización primaria de ciertas
conductas como delitos laborales debe hacerse teniendo en cuenta la lesión que
ocasionen a bienes jurídicos trascendentes, entendiéndose por éstos, aquellos
cuyo origen lo encontramos en los Tratados internacionales sobre derechos
humanos.