CAP02 Modulo 11 Avion de Turbina
Temas abordados
CAP02 Modulo 11 Avion de Turbina
Temas abordados
B1.1 Edición: 3
MÓDULO 11A Revisión: 6
AERODINÁMICA, ESTRUCTURAS Y SISTEMAS DE Fecha: 31/07/2015
AVIONES DE TURBINA
ÍNDICE M11A
2.3. FUSELAJE....................................................................................................................11.2.27
2.3.1 RETICULAR...........................................................................................................11.2.27
2.3.2 MONOCASCO (TODO EN UNA PIEZA CON INTERIOR DIÁFANO).........11.2.28
2.3.3 SEMIMONOCASCO..............................................................................................11.2.28
2.3.4 COMPONENTES ESTRUCTURALES DEL FUSELAJE.................................11.2.29
2.3.5 ZONAS PRESURIZADAS.....................................................................................11.2.30
2.3.5.1 REQUISITOS QUE HAN DE CUMPLIR LOS FUSELAJES PRESURIZADOS.....11.2.30
2.3.5.2 EFECTOS ESTRUCTURALES DE LA DESPRESURIZACIÓN DE CABINA.........11.2.31
2.3.6 PISOS DE CABINA................................................................................................11.2.31
2.5 ESTABILIZADORES....................................................................................................11.2.47
2.5.1 CLASIFICACIÓN DE LAS COLAS....................................................................11.2.47
2.5.2 ESTRUCTURA DE LOS ESTABILIZADORES...............................................11.2.49
2.5.3 COMPENSACIÓN DE MACH.............................................................................11.2.50
CAPÍTULO 2
Vamos a estudiar varios conceptos fundamentales relacionados con el diseño estructural y con la
operación a desarrollar por parte de la aeronave.
Se conoce por factor de carga “n” la carga que actúa sobre la estructura de un avión expresada
como múltiplo de la aceleración de la gravedad (g = 9,81 m/s 2). El factor de carga es n = L/W,
siendo L la sustentación y W el peso del avión.
Un avión sometido a un factor de carga de 3 g, indica que su estructura se ha sometido a una
carga equivalente a tres veces la aceleración de la gravedad o a tres veces su peso.
El factor de carga es positivo si las fuerzas aerodinámicas actúan hacia arriba, y es negativo en
caso contrario, cuando las fuerzas aerodinámicas actúan hacia abajo. La condición n = 1 se da
cuando L = W; y excesos o defectos de la sustentación respecto al peso dan lugar a valores
positivos o negativos de n, distintos de la unidad.
Se llama carga límite la carga más alta prevista para la estructura del avión. La carga límite para
todos los aviones se producen en el ala en condiciones de maniobra a altos números de g (en el
caso de aviones de caza y ataque un valor típico de su carga límite es 8 g). Por otra parte, la
carga de cálculo o de diseño es la carga más alta que puede soportar la estructura del avión sin
llegar a la rotura.
Tabla 11A.01.01
provoca la rotura. Si la carga límite es 8g, al multiplicar por el factor de seguridad 1,5 nos da una
carga de cálculo de 12 g. Teóricamente, una carga superior a la de cálculo provoca el fallo
estructural del avión en 3 seg.
Si las tensiones a las que se encuentra sometido un cuerpo tienen el sentido de la normal exterior
a la sección, se las denomina tracción, y si tienen el sentido contrario, se llaman compresión. Los
esfuerzos de compresión son importantes en piezas delgadas y esbeltas. Un efecto importante es
el fenómeno de pandeo, que se soluciona reforzando las secciones, proporcionando así más
rigidez al conjunto. Se llaman esfuerzos cortantes los que tienden a separar el material de forma
tangencial. Un de esfuerzo cortante es el que se produce en dos chapas unidas mediante
remaches y sometidas a esfuerzos de tracción. La zona de unión de las chapas con los remaches
está sometida a esfuerzos cortantes pues las fuerzas que actúan tienden a separar las chapas
tangencialmente.
Fig. 11A.02.01
Las cargas de flexión es uno de los tipos de carga más común encontrada en las aeronaves. El
esfuerzo genera en la estructura una combinación de esfuerzos de tracción/compresión.
Fig. 11A.02.03
Fig. 11A.02.02
En la figura podemos ver como la parte inferior de la pieza que se estira durante la flexión, es
una zona que está sometida a tracción y en cambio la parte superior está sometida a esfuerzos de
compresión. Es la típica situación de un ala encastrada con una fuerza resultante (sustentación
menos el peso) con sentido hacia arriba. La sección en la que el ala se empotra en el fuselaje,
está sometida a enormes momentos flectores en vuelo producidos por la resultante de fuerza de
sustentación menos el peso del ala. En la figura del avión anterior podemos ver el caso de flexión
en el ala. Se llama momento flector a la suma algebraica de los momentos de las cargas
exteriores. Su valor es la carga externa multiplicada por la distancia.
Fig. 11A.02.04
Los esfuerzos de contacto aparecen en las superficies de contacto de las piezas cuando se
transmiten las cargas de trabajo de una pieza a otra. Es el caso de del proceso de transmisión de
una carga a través de la junta de chapas remachadas, típico del revestimiento del fuselaje. La
transmisión de las cargas es: chapa inferior–reamaches–chapa superior, produciéndose esfuerzos
en las zonas de contacto remaches-chapas. Fallos de este tipo con remaches de gran dureza
(desgarre de la chapa) o, a la inversa, en remaches de escasa dureza (puede ser cortado por las
chapas más duras).
Un material está sometido a cargas de forma alternativa (ciclo de fatiga) y carácter periódico. La
resistencia de estructuras se mide por número de ciclos que puede soportar.
La fatiga es el origen del mayor número de las fracturas que se producen en las estructuras
aeronáuticas. Para que se produzca un fallo estructural por fatiga deben darse dos circunstancias.
En primer lugar las cargas alternativas deben superen un umbral en el valor de los esfuerzos,
además se tendría que superar el número de ciclos admisible por el material en cuestión. En el
plano teórico, si los esfuerzos están por debajo del nivel previsto para el material o una pieza, el
número teórico de ciclos podría ser infinito; y a la inversa, a mayor esfuerzo corresponde menor
número de ciclos permisibles.
La fatiga mecánica se origina por las vibraciones que aparecen en los componentes y por las
cargas alternativas que soportan en servicio, como es el caso de los ciclos de presurización,
extensión-retracción del tren, acciones de frenada, variación del régimen de revoluciones del
motor, etc.
La fatiga térmica se debe a ciclos de calentamiento y enfriamiento a los que están sometidos
algunos componentes como es el caso de los rotores de turbina y, en menor medida, los
compresores. Los ciclos térmicos originan esfuerzos de tracción en el calentamiento del material
y de compresión en el enfriamiento. Se producen ciclos de fatiga porque los esfuerzos son de
distinto signo (alternancia).
La fatiga da lugar a fallos repentinos que exigen un control de los componentes (inspecciones
periódicas). El fallo se inicia mediante la iniciación de una grieta en el material la cual se
propaga rápidamente ocasionando la rotura.
Hasta ahora se ha hablado de los tipos de esfuerzos, pero no se ha concretado donde se sitúan en
la aeronave. A continuación se enumeran las cargas que actúan sobre la aeronave.
Las cargas aerodinámicas (c.a.) se deben a la acción dinámica del aire. Todos los aviones
comerciales antes de su Certificación de tipo han de probar que soportan las c.a. previstas por
cálculo, a cualquier altitud y velocidad, dentro de su campo operacional.
Como velocidad del aire emplea la velocidad equivalente EAS (velocidad indicada corregida por
compresibilidad adiabática de la presión dinámica del aire a la altitud de que se trate), que es
independiente de la altitud, y por tanto la representación V-n.
Todas las velocidades del Diagrama se utilizan por los proyectistas para efectuar los cálculos
estructurales del avión; de aquí el nombre de velocidades de cálculo o de diseño.
Fig. 11A.02.05
El diagrama está dividido por el eje horizontal de la velocidad del aire (EAS) en dos semiplanos:
el superior, que corresponde a los factores de carga positivos, y el inferior que corresponde a los
negativos.
La línea parabólica 0A representa el coeficiente de sustentación máx. (CLmáx) positivo para cada
factor de carga n (con flaps arriba). La línea 0A es la frontera de vuelo del avión (a la izquierda
entra en pérdida).
La línea 0I indica que con flaps abajo se puede volar a menor velocidad antes de encontrar la
pérdida.
Desde el punto de vista operacional se definen las velocidades relacionadas bien con limitaciones
de peso del avión, con distribución del peso, altitud o Mach:
A cualquier altitud el margen entre VC y VD debe ser suficiente para absorber los cambios por:
Ráfagas horizontales y efecto de corrientes de chorro, errores instrumentales y variaciones que
siempre existen entre aviones de un mismo modelo y serie.
Para el cálculo de operaciones, y para tener en cuenta el peso vamos a definir los diferentes
pesos a los que puede verse sometido una estructura:
MTW: MTOW + peso de combustible consumido en la rodadura.
MTOW Peso máximo al despegue, con el que se logra el alcance máximo.
MLW Máximo peso al aterrizaje (En aterrizaje de emergencia tras despegue hay que tirar fuel)
MZFW Peso de la estructura, equipos, tripulación, carga y pasaje sin fuel
OEW Peso sin carga y con la reserva de combustible (las maniobras realizadas en este peso
pueden generar criticidad estructural)
Un avión en tormentas o turbulencia se somete a cargas debidas a las ráfagas del aire, que en
ocasiones superan las cargas de maniobra. La ráfaga se considera en el proyecto de avión a
través de la velocidad de cálculo por ráfaga. Normalmente produce aceleraciones entre 1,5g y
3,5g.
La ráfaga varía el ángulo de ataque del avión en el ángulo ∆α, al que corresponde un incremento
de la sustentación ∆L, y la aceleración que experimenta el avión en la dirección de la ráfaga es
∆n = ∆L/W (La ráfaga en la realidad, como en el caso presentado en la figura, no es súbita, sino
que el avión entra en la ráfaga de forma gradual). Consecuencia: En presencia de una ráfaga,
cuanto más ligero es el avión, experimenta mayor aceleración (si el avión pesa menos, la
variación de la sustentación le provoca un mayor desplazamiento vertical –mayor aceleración-).
Si se superpone la carga inducida por la ráfaga prevista por normativa sobre el diagrama de
maniobra, éste varía sustancialmente. El que se presenta en la figura es de un avión muy ligero
(VLA), en el que se puede advertir que el factor de carga máxima ha aumentado en VC debido a
las consideraciones de las cargas introducidas por la ráfaga.
Fig. 11A.02.06
Fig. 11A.02.07
- Debido a este problema, a alta velocidad y altitud no se pueden utilizar alerones exteriores. Los
alerones exteriores producen el mayor momento de torsión del ala. La maniobra de inclinación se
hace en estos casos con alerones interiores y/o con “spoilers”.
Fenómeno posible en las superficies aerodinámicas del avión, incluidas las superficies de control
de vuelo o el avión completo.
Si el alerón se desplaza hacia arriba, el ángulo de ataque de esa zona tiende a aumentar. Dicha
zona, localmente puede entrar en pérdida y descargarse súbitamente, disminuyendo el ángulo de
ataque y restableciéndose de nuevo el flujo uniforme del aire. El fenómeno puede repetirse en
oscilaciones violentas del plano que pueden destruirlo. Es una oscilación automantenida
(flameo).
La solución consiste en dar suficiente rigidez a la estructura para que su frecuencia normal de
vibración esté por encima de las previsibles que inducen las cargas aerodinámicas.
Se deben a la resistencia que opone todo cuerpo a la aceleración. Todos los elementos del avión
experimentan una fuerza de inercia F = m . n (n: factor de carga). Son adicionales a las debidas
a otras causas. Por ejemplo, el propio peso del plano determina una carga de inercia
(normalmente de torsión del ala) que hay que sumar a la producida por efectos aerodinámicos;
igual ocurre con la carga de combustible, etc
Bancadas y mástiles soportan las cargas de tracción o empuje del motor que transmiten al resto
del avión. Soportan también la carga de inercia debida al peso del motor por el factor de carga
operacional a que esté sometido el avión en cada momento.
El tren de aterrizaje está sujeto a cargas muy diversas, entre las que destacan:
Por la presión dinámica del aire cuando se retrae el tren. Se calculan con la hipótesis de que el
avión efectúa un viraje a 2g.
Se tratan las cargas que se puede imponer a la estructura por colisiones que reúnan características
razonables de supervivencia en accidentes en las maniobras de despegue y aterrizaje, con avión
próximo al terreno y con velocidad relativamente baja. La consideración en diseño de estas
cargas se hace con el fin de disminuir la letalidad de este tipo de accidentes.
Son las cargas de arrastre en el tren de morro debido a las operaciones de remolque y de “push-
back” (estacionamiento en distribuidores de pasajeros –fingers- y desplazamiento a hangares u
otros lugares). Las operaciones pueden ser con:
Se generan sobre la estructura del avión al estar ésta sometida a las vibraciones que induce el
campo de presión acústica que existe en el entorno de la aeronave. Se llama carga acústica la
carga inducida por las ondas sonoras sobre la superficie del avión. Cualquier estructura sometida
a carga acústica vibra en una determinada banda de frecuencia, función de la que tiene la fuente
originaria. Los esfuerzos debidos a estas cargas son normalmente menores que los que se
producen durante las fases de maniobras de vuelo normales del avión. Sin embargo, presentan la
particularidad de ser muy variables. Por tanto, cuando se habla de carga acústica sobre el avión
se da a entender un proceso de fatiga de material (vibración) con numerosos ciclos de esfuerzos
normalmente pequeños, más acusadas en el campo del avión militar que en el comercial
A partir de los accidentes producidos alrededor de la mitad del siglo XX se desarrollaron dos
filosofías de diseño distintas. Las filosofías "Safe life" y "Fail safe". Ambas tienen presente que
el fallo final de la estructura del avión es inevitable, pero difieren en la prevención del fallo.
Fig. 11A.02.08
El principio de diseño a vida segura fue aplicado al diseño de aviones antes de 1960.
De acuerdo con la normativa, un diseño a vida segura se permite solo a zonas inaccesibles o
donde el diseño tolerante al daño no sea bueno. En la práctica significa un diseño, basado en
análisis y ensayos, para soportar las cargas esperadas toda la vida de servicio del elemento de
que se trate sin la aparición de grietas.
El principio “Fail safe” es tan antiguo como la propia aviación: la afirmación de que “dos
motores proporcionan más seguridad que uno”, la disposición de dos sistemas eléctricos o
hidráulicos independientes, etc.
En las estructuras diseñadas con el criterio fail safe se tienen en cuenta los siguientes objetivos:
- Se admite el fallo de cualquier elemento, en cualquier segmento de vuelo, sin tener en cuenta la
probabilidad de su ocurrencia. Éste fallo simple no debe comprometer la continuación y
aterrizaje de la aeronave.
- Se admite la disminución de la capacidad de la estructura siempre y cuando la tripulación
pueda solventar los problemas derivados.
- Se supone la existencia de un fallo o fallos adicionales durante el mismo vuelo, tanto si son
detectables a bordo o bien permanecen latentes.
En todos los casos se aplica el mismo criterio de mantenimiento de una condición mínima de
aeronavegabilidad.
1. Presencia de componentes en standby (inactivos pero que entran en carga cuando falla la
estructura primaria, por ej. cristales del parabrisas con doble laminado)
2. El componente en standby puede soportar o transmitir parte de carga en condiciones normales
de servicio, aunque la parte fundamental de la transmisión o soporte corresponde al miembro
estructural primario.
3. Trayectorias múltiples de cargas o estructuras redundantes, por las que el fallo de elementos
individuales es asumido uniformemente por otros. Es una situación opuesta a la trayectoria
simple por la que toda la carga recae o se distribuye íntegramente a un componente único.
La segunda generación de aviones comerciales (B 747-400, 757, 767, etc) de hasta 50.000 ciclos
de vida de servicio mantuvieron las características de seguridad “fail safe”, pero se introdujo un
nuevo principio, el de la “tolerancia al daño”: La estructura puede soportar sin fallo o
deformación estructural excesiva la presencia de daños importantes (típicamente, grietas), fatiga
de material o daños debidos a corrosión, hasta el momento que los daños sean detectados en las
inspecciones.
Se logra con materiales con velocidad lenta de propagación de las grietas, donde persiste
suficiente resistencia mecánica residual en la pieza agrietada, o bien en zonas de concentración
de esfuerzos que van reforzadas con suplementos de material de gran tenacidad. Es esencial el
mantenimiento (inspecciones) que concede suficientes oportunidades para detectar el daño antes
de su progresión a valores críticos.
Las últimas generaciones de aviones mantienen la seguridad de los principios anteriores pero
añaden la tolerancia a la corrosión mediante la prevención y control de la corrosión con la
mejora de las aleaciones de aluminio actuales en límite elástico y tenacidad para que pueda
soportar la carga cuando hay presencia de grietas. La aplicación de las nuevas aleaciones de
aluminio ha permitido desarrollar estructuras de avión más ligeras y tolerantes al daño, con
amplio límite elástico.
Fig. 11A.02.09
– Largueros principales.
– Mamparos.
– Largueros y costillas.
– Cajas de torsión en áreas altamente cargadas.
– Paneles portadores de esfuerzos que sirvan para estabilizar las cargas de tensión y
compresión entre elementos estructurales principales.
– Cualquier grupo de partes de la estructura en los que un fallo simple pueda
representar la pérdida de la aeronave a la carga máxima.
Fig. 11A.02.10
- Estructura secundaria. Aquella que sirve para transferir cargas aerodinámicas, o de otro tipo a
los pse´s. Se considera estructura secundaria a:
– Paneles del revestimiento sin consideración de estructura primaria
– Costillas intermedias
– Largueros y estructuras que sólo sirven para transferir cargas a pse´s
Fig. 11A.02.11
La aparición de las cargas puede ser de tipo aerodinámico en determinadas superficies (alas,
estabilizadores, superficies de mando) y también por el peso y la inercia. Una consecuencia
inmediata de esto último es que el proyecto de construcción de las estructuras trata siempre de
conseguir el peso mínimo. Reducción de peso que, además, implica mayor capacidad de carga
útil y menor consumo.
Los distintos tramos deben diseñarse para ser unidos con un mínimo de cuatro elementos de
fijación, capaces de transferir las cargas de cada uno de los tramos al adyacente. Por tanto los
elementos de fijación, deben de ser capaces de soportar las altas cargas concentradas en ellos y
transferirlas a los largueros, larguerillos y chapas de revestimiento que forman cada tramo.
Fig. 11A.02.12
Largueros – spar
Constituidos usualmente por un alma y uno o dos perfiles, donde el alma soporta los esfuerzos
cortantes y los momentos torsores, los perfiles soportan los momentos flectores y las cargas
axiales.
Larguerillos - stringer
Soportan cargas axiales, momentos flectores, y aumentan el esfuerzo de pandeo del
revestimiento.
Cuadernas - frames
Distribuyen esfuerzos alrededor de discontinuidades, mantienen la forma del fuselaje,
distribuyen cargas concentradas, aumentan el esfuerzo de pandeo de los larguerillos y
revestimiento y soportan esfuerzos circunferenciales debidos a la presurización.
Costillas – ribs
Mantienen la forma del ala, introducen cargas aerodinámicas, distribuyen cargas concentradas, y
disminuyen esfuerzos alrededor de discontinuidades.
Fig. 11A.02.13
La estructura de una aeronave está formada por multitud de piezas fabricadas a partir de chapas,
perfiles extruidos, tubos, piezas forjadas, moldeadas, mecanizadas, etc. que deben unirse entre sí
para constituir subconjuntos, que a su vez terminarán por formar la aeronave.
- Unión a solape
Fig. 11A.02.14
Las formas en que se puede producir el fallo de las uniones se indican a continuación, siendo
necesario determinar cuál es la más critica (carga más baja) para tomarla como base de cálculo.
Cortadura del elemento de fijación: El elemento falla por cortadura en el vástago del elemento de
fijación.
Fig. 11A.02.15
Aplastamiento (bearing): Aplastamiento de la zona de la estructura adyacente al elemento de
fijación.
Fig. 11A.02.16
Fig. 11A.02.17
Fig. 11A.02.18
Normalmente las uniones se diseñan tomando la resistencia al aplastamiento como valor crítico
con preferencia a la resistencia a la cortadura por razones de seguridad contra el fallo.
REMACHADO
Los remaches son elementos de unión de bajo coste y capaces de poder ser colocados en
procesos de montaje manuales, semi-automáticos y automáticos. La principal razón para su
elección es su bajo coste de fabricación e instalación, en comparación con los elementos
roscados. Existen multitud de remaches fabricados con formas de cabeza y materiales distintos.
- Se fabrican en una amplia variedad de materiales y pueden utilizarse para unir tanto piezas de
iguales materiales o distintos, con amplia variedad de espesores y sobre todo con posibilidad de
montaje en frío.
- Se pueden utilizar en distintas variedades de acabados
- Los remaches pueden utilizarse para la unión de piezas que presenten las superficies de unión
paralelas y tengan el suficiente espacio para la aplicación del remache así como de las
herramientas necesarias.
- La resistencia a la tracción y a la fatiga es más baja que en tornillos de las mismas dimensiones.
- Las uniones remachadas normalmente no son herméticas al paso de líquidos ni de aire, aunque
puede conseguirse este efecto mediante el empleo de sellantes.
- El desmontaje de las piezas remachadas, sólo puede realizarse destruyendo el remache. - Los
remaches carecen de la precisión de los tornillos mecanizados.
- Los remaches de cabeza escondida sólo deben de utilizarse en aquellos casos en que se requiera
limpieza aerodinámica.
- Las cabezas sobresalientes pueden interferir con piezas adyacentes móviles.
Los pernos y tornillos son elementos de sujeción para uniones desmontables, por tanto se usan
siempre que por motivos de fabricación, mantenimiento u otras razones sea necesario realizar
operaciones frecuentes de desmontaje y cuando las solicitaciones a que se ven sometidos son
superiores a las de los remaches.
Como puede verse en las figuras, a la izquierda pernos y a la derecha tornillos, ambos elementos
son similares en muchos aspectos incluidas sus funciones, su forma es la de un cilindro o caña
con un extremo roscado y en la parte opuesta una cabeza. En la figura se muestran las distintas
partes características.
Para asegurar una vida satisfactoria de los tornillos utilizados en estructuras primarias de avión, y
como consecuencia de los altos esfuerzos y resistencia a la fatiga que han de soportar, es
primordial la forma de rosca, el radio de acuerdo en el fondo y la dirección de grano del material.
2.2.3.5 ADHESIVOS
Se dice que una estructura de avión es encolada, o que un conjunto tiene un encolado estructural,
cuando dos piezas o conjuntos se unen mediante adhesivos.
La resistencia mecánica del encolado estructural se apoya en el enlace químico del adhesivo y no
en las uniones convencionales mediante elementos mecánicos de fijación.
Las ventajas de las estructuras aeronáuticas encoladas respecto a la construcción metálica
convencional se pueden resumir así:
Fig. 11A.02.20
e) El acabado exterior de un elemento encolado es muy fino desde el punto de vista
aerodinámico, consiguiendo una resistencia mínima.
Para aplicaciones sobre honeycomb, y dado que el espesor de las pieles es muy pequeño, las
cargas de cortadura y en particular las de tracción deben ser soportadas por el total de la
estructura siempre que sea posible. Por otra parte la aplicación directa de tornillos o pernos sobre
los mismos provoca la deformación o hundimiento de la estructura. Por esta razón, ha sido
necesario el diseño de elementos de fijación especiales, los denominados insertos, que se pueden
clasificar en dos tipos principales:
. De instalación mecánica.
. Pegados directamente (en frío o caliente).
En las figuras siguientes se presentan ambos tipos.
Fig. 11A.02.21
2.3. FUSELAJE
Es el cuerpo del avión, la tripulación, el pasaje, la carga y gran parte de los mecanismos
necesarios para controlar el avión se alojan en el fuselaje.
El fuselaje es la parte principal del avión y el resto de los componentes se unen a él, de forma
directa o indirecta. La forma del fuselaje varía en relación a la función del avión.
La sección recta del fuselaje tiende a ser circular, entre otras razones porque esta forma
geométrica alivia las cargas de presurización de la cabina. De hecho el fuselaje que no tiene la
forma circular, tiende a adoptarla cuando se presuriza. En la forma final del fuselaje intervienen
muchos factores de diseño, entre otros, por ejemplo, las geometrías conducentes a mayores
índices de supervivencia en accidentes leves o moderados, capaces de absorber la máxima
energía de deformación de la aeronave en su contacto con el terreno.
Entre los tipos de construcciones de fuselaje se encuentran:
2.3.1 RETICULAR
Se Conforma con tubos y barras unidos en sus extremos (generalmente soldados), dispuestos en
forma de tirantes sobre cuadernas.
Las cuadernas conforman y dan rigidez a la estructura. Las cargas en tierra y en vuelo son
soportadas por los elementos que forman la estructura tubular: largueros, diagonales y cuadernas.
La estructura está cubierta con lona o con planchas de madera o metal, de manera que el fuselaje
adquiere externamente una forma uniforme y aerodinámica.
Fig. 11A.02.22
Con origen en la construcción naval (los primeros hidroaviones, de madera, se construyeron así),
la estructura tipo monocasco es un tubo en cuyo interior se sitúan, a intervalos, una serie de
armaduras transversales. Las armaduras transversales se llaman cuadernas, con la función de dar
forma y rigidez al fuselaje.
Fig. 11A.02.23
El revestimiento exterior está unido de forma rígida a las cuadernas y forma parte integral de la
estructura del fuselaje soportando y transmitiendo los esfuerzos a que está sometido el fuselaje.
Es un revestimiento resistente.
Se fabrica en chapa metálica de cierto espesor para soportar los esfuerzos de trabajo; su peso
adicional por este espesor le ha hecho caer en desuso.
Sólo se aplica a misiles, aviones blancos y allí donde el espesor de la chapa no ha de ser excesivo
y que siguen el criterio de un solo uso y no el de una vida de servicio larga.
2.3.3 SEMIMONOCASCO
Fig. 11A.02.24
Los largueros se sitúan uniendo las cuadernas a lo largo de eje longitudinal del fuselaje. La
presencia de estos componentes estructurales permite el adelgazamiento de la chapa de
revestimiento, aligerando el peso del conjunto. Son los elementos longitudinales más importantes
del fuselaje semimonocasco.
Los larguerillos cumplen una función secundaria de refuerzo, pero son los que dan forma al
fuselaje y constituyen los puntos principales de unión de la chapa de revestimiento metálico.
El fuselaje está sometido a todo tipo de cargas estructurales, tales como cargas de presurización,
flexión, torsión e inercia.
Fig. 11A.02.25
Fig. 11A.02.26
Los fuselajes presurizados, por normativa, han de superar distintos tipos de pruebas de
resistencia estructural:
- La estructura debe soportar las cargas de vuelo combinadas con las impuestas por la presión
diferencial (desde cero hasta el valor máximo de ajuste de la válvula de seguridad)
- Si el aterrizaje puede ser con cabina presurizada, la estructura debe soportar las cargas de
aterrizaje combinada con las cargas de presión diferencial (desde cero hasta el valor máximo
admisible en la cabina)
- El fuselaje debe soportar la carga impuesta por la presión diferencial de ajuste de la válvula de
seguridad multiplicada por 1,33, omitiendo otras cargas
Los pisos y tabiques se proyectan para soportar la despresurización repentina de cabina debido a
la abertura de un boquete o por la penetración de partes desprendidas de un motor, o por el
desprendimiento accidental de una puerta.
Las cargas aerodinámicas de las superficies de control, las cargas de aterrizaje, las cargas de los
mástiles (pylons), la resistencia del ala y las cargas de empuje se transmiten a los largueros
anterior y posterior. La estructura del ala proporciona la forma aerodinámica adecuada, espacio
para depósitos de combustible y la resistencia a torsión necesaria para evitar fenómenos
aeroelásticos.
Fig. 11A.02.29
En el diseño estructural del ala, hay que tener en cuenta que cualquier ala requiere miembros
longitudinales para soportar los momentos flectores durante el vuelo y en el aterrizaje, esto es
especialmente cierto en el caso de alas en voladizo, normalmente utilizadas en aviones no
ligeros. Los aviones más ligeros, a menudo tienen riostras para reforzar el ala.
Las alas se clasifican según su forma en planta, su posición, la sección recta del perfil y la forma
de unión al fuselaje.
Forma en planta
Las alas situadas en la parte superior del fuselaje corresponden a aviones más lentos, y conforme
aumenta la velocidad de vuelo la forma del ala tiende a agudizarse. El ala típica tiene
estrechamiento, que puede tenerse tanto en planta como en espesor. El primero consiste en un
cambio gradual de la cuerda del perfil alar desde la raíz hasta la punta del ala. En cuanto al
estrechamiento en espesor, éste consiste en la disminución del espesor del perfil a lo largo de la
envergadura. En ambos casos, el estrechamiento es hacia la punta del ala.
Fig. 11A.02.30
Posición
Ala alta, ala media y ala baja.
Fig. 11A.02.31
Sección recta
La figura muestra algunos ejemplos típicos, antiguos y actuales, de secciones transversales del
ala. La forma externa de las secciones aerodinámicas se denominan perfiles aerodinámicos.
Éstos adelgazan el espesor conforme aumenta la velocidad de vuelo.
La estructura interna del ala está constituida por largueros, larguerillos y costillas.
Es el componente principal de la estructura del ala, que soporta las cargas principales en vuelo y
en tierra y que se extiende a lo largo del ala, por lo que los largueros son las vigas del ala. La
sección recta de estas vigas suele tener forma de I (al estar formadas por un alma y dos perfiles).
Están construidos con aleación de aluminio de muy alta resistencia.
Fig. 11A.02.34
Fig. 11A.02.35
El alma resiste cargas de torsión y cortadura. Los bordes resisten cargas compresivas y de
tensión debido a la flexión del ala y cargas cortantes.
Se debe usar un refuerzo tipo herraje en pylons, tren de aterrizaje, flaps, alerones, unión al ala,
etc.
Fig. 11A.02.36
Las alas multilarguero se usan en el diseño de alas delgadas (aviones de caza y ataque) donde no
puede instalarse larguerillos por la reducida sección del perfil. Se usan varios largueros para
mantener la estabilidad a pandeo del revestimiento.
El uso de la estructura tipo sándwich en las estructuras del ala, hace que esta no requieran
larguerillos. Se pueden dar en ocasiones problemas de corrosión, por acumulación de agua en el
interior. Un ejemplo típico de estas estructuras de ala son los alerones.
- Las costillas son los elementos transversales del ala y cumplen dos funciones: Dar forma al
contorno del ala y añadir rigidez y resistencia al conjunto. Pueden ser de dos tipos:
- De chapa; empleadas en aviones ligeros donde el espesor de la chapa requerido no es muy
grande.
- Mecanizadas (en máquinas conformadoras de grandes planchas de 8 cm o más). Se emplean en
aviones de mayor peso y características, como es el caso de los aviones comerciales.
Vaciados. Con frecuencia, tanto en largueros como costillas de chapa se abren grandes agujeros
con el propósito de a) aliviar peso, ya que el restante material es suficiente para soportar las
cargas; b) dar mayor rigidez mediante bordes en los agujeros. Además se aprovechan o practican
agujeros para pasar líneas de sistemas (hidráulico, eléctrico, etc...).
En las costillas mecanizadas no se hacen vaciados porque su espesor es mayor (10 y más
centímetros). Se aligera peso mediante la técnica de “piscinas”: zonas de las piezas con menor
espesor de material; el rebaje de material se hace mediante máquinas muy precisas de corte o con
métodos de fresado químico (los productos químicos atacan las partes expuestas de las piezas y
eliminan el material de forma uniforme y progresiva)
Las costillas introducen cargas aerodinámicas desde el revestimiento hacia los largueros.
Distribuyen cargas concentradas de motores, cargas colgadas, superficies móviles, etc. Trabajan
generalmente a torsión. Forman parte del sellado de los depósitos de combustible.
Las costillas se ven sometidas a cortadura en vuelo, a compresión debido a la flexión del ala, y a
esfuerzos laterales del combustible.
Las cargas a cortadura provenientes de los larguerillos se transmiten a través de la unión entre el
revestimiento y la costilla. A su vez esta carga se transmite a los largueros, a través de remaches
y tornillos.
Pueden ser fabricadas tanto en material metálico, como en CFRP. La disposición de las mismas
espaciadas a lo largo de la envergadura debe asegurar la fiabilidad ante el pandeo. La distancia
entre costillas suele estar entre 20 y 100 cm.
Fig. 11A.02.37
Por
otro lado la localización de las
mismas se encuentra influenciada por las superficies de
control, flaps, slats, articulaciones de aerofrenos, uniones de pylon de motor, cargas externas y
tren de aterrizaje. Las paredes de los tanques de las alas requieren costillas de cierre, pero
además deben diseñarse costillas para control del desplazamiento del combustible al moverse la
aeronave.
Los larguerillos se emplean para reforzar la estructura del ala. Se sitúan en sentido longitudinal, a
través de las costillas.
Fig. 11A.02.38
2.4.2.4 REVESTIMIENTO
El revestimiento es eficaz a los esfuerzos cortantes, pero poco eficaz para resistir esfuerzos
compresivos debido a la flexión del ala.
condiciones de carga. Su uso es cada vez más común por la reducción en peso y por el
conocimiento que se posee sobre la fabricación.
El problema estructural del ala consiste en resolver de forma eficiente la resultante de dos
fuerzas: la sustentación y las fuerzas opuestas generadas por las partes más pesadas que suelen
engancharse en ellas (motores, en algunos casos el tren principal y carga del combustible).
La sustentación, al ser una gran fuerza cuyo punto de aplicación está lejos del fuselaje, produce
en él un momento flector de reacción muy alto. El problema es cómo absorber este momento
flector.
Si el ala se encastrase en el fuselaje, se encontraría sometido a los grandes momentos flectores
que se originan en vuelo, resultado final de las fuerzas de sustentación. Las técnicas para resolver
el problema son: formeros en anillo (aviación de combate), ala enteriza (aviación comercial) y
ala apoyada en montantes (avión ligero y algunos regionales de transporte).
Fig. 11A.02.39
Son prolongaciones circulares de los largueros del ala en el fuselaje, de forma tal que, como
continuadores del entramado estructural del ala, recaen sobre ellos las cargas de flexión que
induce la sustentación. Por tanto, no afectan al fuselaje que, así, no queda sometido a esfuerzos
flectores.
Este diseño consiste en grupos de cuadernas de muy alta resistencia, pesadas, con herrajes
laterales donde se anclan los planos para dar continuidad estructural al conjunto.
Fig. 11A.02.40
Este tipo de ala, de punta a punta, forma un cajón central a través del fuselaje. El ala resulta una
unidad estructural completa con un cajón central que soporta los momentos flectores que
producen las fuerzas aerodinámicas. De esta forma el fuselaje tampoco queda sometido a los
esfuerzos de flexión.
Los dos largueros del ala están situados al 25-30% y 70% de la cuerda y sobre los largueros se
coloca el revestimiento metálico, formándose una estructura en forma de “caja” (wing box).
Es un conjunto estructural integral que, a igualdad de resistencia mecánica respecto a las cargas
en vuelo, es el conjunto más ligero. Suele alojar los depósitos integrales de combustible.
Fig. 11A.02.41
El cajón central tiene el inconveniente de ocupar un gran volumen en la zona central del fuselaje
y aumenta la sección recta del fuselaje en esa zona.
La sección recta del fuselaje es un factor que influye mucho en la resistencia aerodinámica de
onda que aparece en régimen transónico (Mach 0,8 – 1,2).
- El avión comercial adopta el cajón central manteniendo su Mach de crucero intencionadamente
justo por debajo de la aparición de la resistencia aerodinámica de onda
- El avión de combate (regímenes transónicos y resistencia de onda lo más baja posible) recurre a
los formeros de anillo, lo que le permite un fuselaje más estrecho.
Con soportes para absorber los momentos flectores del ala es la solución más fácil y resulta la
forma estructural de menor peso, pero con el inconveniente del incremento de la resistencia
aerodinámica.
- Borde redondeado.
Es fácil de fabricar. Permite que el flujo de aire pase sin dificultad de la parte inferior a la
superior del ala, formando un torbellino de gran intensidad, por el que aumenta la resistencia
aerodinámica inducida.
- Borde afilado
El flujo de aire encuentra mayor dificultad para pasar de la parte inferior a la superior. Por tanto,
es más eficiente desde el punto de vista aerodinámico. Se instala en alas de baja resistencia
aerodinámica.
- Borde recto
Es sencillamente un corte transversal del plano. Forma torbellinos de punta de ala de mayor
intensidad que el borde afilado. Sin embrago, en conjunto, posee mayor rendimiento
aerodinámico y es de fabricación más simple.
- De Hoerner
Se mantiene la línea superior del ala y se corta con una curvatura de unos 30º el inferior. Es uno
de los perfiles más eficientes desde el punto de vista aerodinámico. Es de fabricación
complicada.
- Borde cóncavo (visto desde abajo)
Similar al borde de Hoerner pero con el perfil doblado hacia abajo. Alarga la envergadura
“efectiva” del ala sin que aumente la “geométrica” de forma proporcional.
Fig. 11A.02.42
- Borde convexo
Similar al borde cóncavo. La punta del ala se dobla hacia arriba, preferible muchas veces porque
el extremo del borde queda más lejos del suelo.
- Borde con flecha posterior
El ángulo de flecha de este borde tiene el efecto de retrasar la zona de formación de los
torbellinos hacia el borde de salida. Da lugar a un torbellino menos intenso (menor resistencia
aerodinámica y turbulencia de estela). No obstante, es una construcción que tiende a aumentar
los esfuerzos de torsión del ala.
- Borde en placa
Busca independizar las zonas de presión de intradós y extradós. Es un perfil poco usado.
Aumenta el área mojada del ala (mayor resistencia de fricción, compensable con su menor
resistencia inducida). Aumenta su envergadura efectiva (solución para avión que necesite
envergadura geométrica pequeña).
- Borde con flecha anterior.
De empelo en aviones supersónicos. El ángulo en flecha del borde es aproximadamente el ángulo
del cono de Mach en vuelo supersónico (no se construye la parte de borde marginal que quedaría
detrás del citado cono). Disminuye los esfuerzos de torsión del ala y puede permitir una
estructura más ligera.
- Winglet
Es un borde marginal de ala muy empleado. Consigue empuje adicional, ya que aprovecha la
energía del torbellino de punta de plano para producir una resultante aerodinámica hacia
adelante, que vale para compensar la resistencia inducida que produce. Exige un diseño
cuidadoso por su tendencia al “flutter” (flameo) de ala. Se optimiza para la velocidad más
conveniente al avión.
Fig. 11A.02.43
A lo largo del ala se forman torbellinos debido a la diferencia de presiones entre el extradós y el
intradós. En la punta del ala siempre se produce un desprendimiento de la corriente en forma de
torbellino, al pasar la sección transversal del ala a valor cero. Este desprendimiento aumenta la
resistencia aerodinámica del avión, tanto más cuanto mayor sea la intensidad del torbellino.
Los torbellinos van reduciendo su intensidad a lo largo de la envergadura del ala, al reducirse su
sección transversal y, por tanto, la diferencia de presiones. De este modo, cuanto más larga fuese
el ala, menor sería su intensidad. No obstante, las alas no pueden ser demasiado largas pues
incrementarían demasiado las cargas en la raíz. La solución es el ala doblada de esta forma.
Con esta prolongación casi vertical del ala, se mejora el rendimiento aerodinámico, hasta el
extremo que permite disminuir entre un 3% y un 5% el consumo de combustible en vuelos de
larga distancia (superiores a 1.000 MN), aumentar la carga de pago y el alcance, además de
aumentar el rendimiento de la aeronave a elevados ángulos de ataque.
Tenemos el problema de encastrar el ala al fuselaje, para ello tenemos que determinar los
momentos flectores que se originarán en vuelo. Hay dos soluciones generales, si el ala es alta o
baja, la estructura del ala puede continuar a través del fuselaje o por fuera, sin embargo en las
alas medias se deben diseñar estructuras tipo mamparo para soportar altas cargas.
La unión es un punto en el cual se transmiten las cargas, a las que está sometida el ala, al propio
fuselaje.
Fig. 11A.02.44
En los aviones comerciales se suelen unir las alas mediante un cajón central similar a los cajones
de las alas. El resultado es un ala de punta a punta. El cajón central soporta los momentos
flectores, de esta forma el fuselaje no sufre las cargas generadas por las alas.
Fig. 11A.02.45
Fig. 11A.02.46
2.5 ESTABILIZADORES
El conjunto de la cola del avión se llama empenaje. Estructuralmente es la parte posterior del
avión. La cola es el elemento estabilizador del avión por excelencia. Consta de dos partes
formadas por los estabilizadores vertical y horizontal.
Los tipos de construcción de los estabilizadores dependen de la forma geométrica que tenga la
cola. En el diseño de éstas se tienen en cuenta criterios aerodinámicos, potencia de mando de
vuelo y factores de peso estructural.
Las colas se pueden dividir en convencionales y especiales, siendo los tipos de colas más
utilizadas en los diseños: a) cola clásica; b) cola alta; c) cola cruciforme.
La cola clásica es la más utilizada (75% de los aviones). Suele ser la solución óptima desde el
punto de vista de estabilidad, control y de peso estructural de este conjunto.
Fig. 11A.02.47
La cola alta, o cola en T, es la segunda más empleada. Se caracteriza por la posición alta del
estabilizador horizontal. Permite la construcción de un estabilizador vertical de tamaño más
reducido. Esta disposición permite situar el tercer motor en la deriva o plano vertical de la cola.
Fig. 11A.02.48
En la cola cruciforme, el estabilizador horizontal se sitúa en una posición más alta que en la cola
clásica, pero mucho más bajo que en el caso de la cola en "T".
Fig. 11A.02.49
Existen otros tipos de colas no convencionales, dentro de las cuáles se sitúan las colas en "V" y
en "H". La ventaja fundamental de la cola en V, es que aporta una disminución del área mojada
de la cola reduciendo la fricción con el aire, pero sin embargo esta cola es de mayor peso que las
convencionales.
La variante en "V" invertida, que surgió para dar solución a algunos problemas en alabeo de la
cola en V, tiene una limitación física importante, y es la distancia tan corta a la que queda del
suelo.
La cola en H es una cola cola funcional, que se emplea con fines muy variados, entre los que se
encuentra reducir la altura vertical de la cola, para por ejemplo introducirle en hangares
(Lockheed Super Constellation). Situar los timones de dirección en la estela de las hélices, de
manera que se refuerza el control del avión polimotor con un motor parado. Situar los timones
lejos del flujo de gases calientes del motor (Avión A-10). En general funciona bien cuando el
avión adopta una actitud de morro alto, pues la corriente de aire llega a las superficies de cola sin
perturbaciones importantes (el mejor rendimiento de las superficies aerodinámicas depende de la
uniformidad de la corriente que se les aproxima, sin perturbaciones inducidas por cuerpos que
estén delante).
En las colas de doble fuselaje, las superficies verticales de la cola van montadas al final de los
"puros" de los dos fuselajes (P-38, Nordatlas, Vampire, etc). De mayor empleo en el pasado,
aunque también se proyectan en la actualidad (Cessna Skymaster). Es una cola que siempre pesa
más que la convencional.
Suele ser necesaria cuando se instalan hélices “empujadoras”, detrás del motor (Piaggio 180). Es
una buena solución en algunos reactores monomotores, con motor de gran peso, que es necesario
situarlo lo más cerca posible del centro de gravedad del avión.
Fig. 11A.02.50
La cola en Y se deriva de la cola en V, y añade una superficie vertical justo debajo de los brazos
de la V. La aleta vertical de la cola tiene el timón de dirección mientras que los brazos oblicuos
de la Y tienen los otros controles. Su versión de Y invertida proporciona un excelente control en
vuelo a altos ángulos de ataque, ya que en estas situaciones el estabilator queda fuera de la estela
del ala (F-4 Phantom).
La cola doble tiene una superficie horizontal convencional y dos estabilizadores verticales, fuera
del eje longitudinal del avión. Proporciona excelentes cualidades de control en aviones que
precisan gran maniobrabilidad a altos ángulos de ataque. Pesa más que la cola convencional,
pero su altura es mucho menor que la exigida por la cola convencional (excelente para aviones
embarcados).
Desde el punto de vista de la estructura interna existe gran semejanza entre la construcción de las
superficies aerodinámicas de cola y ala. Tal es así que la denominación de los miembros
estructurales de la cola es la misma que la del ala, así que las funciones de los elementos son las
ya descritas anteriormente.
Fig. 11A.02.51
Fig. 11A.02.52
Se llama estabilidad del avión la tendencia que presenta, o la falta que tiene, de volar en una
condición determinada.
Una aeronave en vuelo está en equilibrio si se cumplen dos condiciones básicas:
l) La suma de todas las fuerzas que actúan sobre el avión es igual a cero.
2) La suma de todos los momentos de las fuerzas respecto al centro de gravedad (c.d.g.) de la
aeronave debe ser igual a cero.
El avión en vuelo está sometido a numerosas fuerzas, que en muchas ocasiones tienden a sacarlo
de su posición de equilibrio (desde la propia acción de control del piloto a las fuerzas que se
ejercen sobre el avión por causas muy diversas, la más típica es la perturbación que produce la
ráfaga o la turbulencia general del aire en la atmósfera). Si la turbulencia del aire, por ejemplo,
produce el desplazamiento del morro del avión hacia arriba, aumentando de forma instantánea el
ángulo de ataque, el avión pierde su condición de equilibrio. Tras la perturbación, el avión puede
comportarse de formas distintas. El estudio de la estabilidad se basa en el análisis de dicho
comportamiento.
Supongamos que la perturbación que desequilibra el avión origina un aumento del ángulo de
ataque. Esto es, el avión de la figura, que vuela en trayectoria rectilínea sufre la perturbación
citada y el morro del avión gira hacia arriba. Prestamos atención a los siguientes modos de
comportamiento que puede exhibir la aeronave, sin actuación de los controles de vuelo por parte
del piloto, que se mantienen en posición fija.
Fig. 11A.02.53
Si el avión es estable desde el punto de vista estático debe estudiarse cómo realizará la
recuperación, esto es, de qué forma vuelve a su posición original de vuelo.
La recuperación de la condición de vuelo (del avión estable estáticamente) puede dar lugar a tres
movimientos:
Fig. 11A.02.54
A) En la primera línea el avión oscila a un lado y otro de la posición de equilibrio (morro arriba
y abajo). Las oscilaciones hacia arriba y abajo son cada vez menores, hasta que llega un instante
donde el avión se encuentra de nuevo en equilibrio, en vuelo recto y nivelado, condición de
partida. Un avión que exhibe este comportamiento se dice que es estable estáticamente y también
B) Puede suceder también (línea segunda del gráfico) que el avión oscile morro arriba y abajo,
con la misma amplitud o recorrido angular, en una serie continua y sucesiva de movimientos sin
fin. El morro sube y baja, pero sus posiciones no presentan tendencia a aumentar o disminuir. Un
avión que exhibe este comportamiento se dice que es estable estáticamente y neutro
dinámicamente. Decimos que es neutro desde el punto de vista dinámico porque no termina de
recuperar la posición de equilibrio, aunque tampoco crecen los efectos de la perturbación.
C) Finalmente, puede suceder que el avión tienda a recuperar su posición de equilibrio (bajar el
morro) pero resulta que las oscilaciones son cada vez mayores, más divergentes; digamos que el
morro se pasa cada vez más de la posición extrema alcanzada en la oscilación anterior. La última
línea de la ilustración hace referencia a este supuesto. Un avión que exhibe este comportamiento
se dice que es estable estáticamente, e inestable dinámicamente.
Bien entendido, el avión es estáticamente estable en todos los casos porque el morro tiende a
recuperar la posición original que tenía antes de la perturbación; lo que sucede en dos de los
casos es que falla la estabilidad dinámica positiva, la encargada de amortiguar el movimiento
hacia arriba y abajo del morro.
(Lo expresado aquí para una perturbación que produce un aumento del ángulo de ataque cabe
decirlo para cualquier otro movimiento del avión).
Se llama estabilidad estática del avión la tendencia inicial que experimenta su movimiento
cuando se ha sacado de su posición de equilibrio. La tendencia puede ser: volver hacia la
posición de equilibrio (estable), no volver a ella (inestable), o permanecer en la posición final
alcanzada tras la perturbación (neutro o indiferente).
El avión que es estática y dinámicamente estable "vuela sólo", en el sentido de que el piloto sólo
tiene que ejecutar las acciones de control para modificar la condición de equilibrio del avión.
La estabilidad estática estudia el comportamiento que sigue la aeronave cuando experimenta una
perturbación que la desvía de su condición de equilibrio.
Fig. 11A.02.55
El avión considerado como un cuerpo rígido en el espacio tiene 6 grados de libertad, tres de
traslación y tres de giro. La estabilidad se estudia con ejes ligados al avión (ejes de Euler). Son
ejes fijos a la aeronave y que giran con ella. La actitud del avión respecto a la superficie terrestre
se determina mediante tres ángulos, que relacionan los ejes del avión con los ejes locales de la
superficie terrestre (de cabeceo, de guiñada, y de alabeo).
Fig. 11A.02.56
- Sustentación
El punto de aplicación de la sustentación es el c.a. En este caso, dado que entre la línea de acción
de la sustentación y el c.d.g. existe una cierta distancia horizontal, la sustentación produce un
momento de giro sobre el avión que tiende a girar el morro hacia arriba, en el sentido que indica
la flecha. Es un momento de encabritado. Por consiguiente, en este caso el ala es un elemento
desestabilizador por sí sola, pues ante una perturbación que suponga un aumento del ángulo de
ataque tiende a aumentarlo con un giro del morro hacia arriba.
-Tracción de potencia
La tracción o empuje del motor (o motores) es sensiblemente horizontal. Si la línea de acción de
la fuerza de tracción está situada a cierta distancia respecto al plano horizontal que pasa por el
c.d .g. resulta que la tracción produce un momento de giro. En el caso dibujado tiene tendencia a
girar el morro hacia abajo, en el sentido que indica la flecha correspondiente. La línea de acción
de la tracción del motor puede estar situada arriba o abajo del c.d.g., depende del avión en
particular. En el caso del dibujo está arriba.
Aunque en la mayor parte de los casos la contribución de esta fuerza en el momento total que
actúa alrededor del c.d.g. no suele ser grande, tiene, sin embargo, efectos prácticos muy
importantes desde el punto de vista de la práctica de vuelo, hasta el punto que se debe hablar de
"estabilidad del avión con potencia" y "estabilidad sin potencia".
-Resistencia aerodinámica
Se aplica en el c.a. Da lugar a momento aerodinámico si existe distancia vertical entre la línea de
acción de la fuerza y el c.d.g. El momento de giro es en el sentido de las agujas del reloj para el
caso de estudio aquí. Normalmente no origina momentos importantes.
La figura muestra la situación de la fuerza vertical en cola en función de la posición del c.d .g. de
la aeronave respecto al centro aerodinámico. Se trata de un ala de perfil con curvatura positiva,
que da un momento negativo (picado) en el centro aerodinámico. Hemos prescindido de otras
fuerzas menos contributivas, por sencillez.
- En el primer caso el c.a . está por delante del c.d.g. El ala es fuertemente inestable si el c.d.g.
está muy retrasado. La estabilidad debe venir por el lado de la fuerza de cola, a pesar de que el
momento en el centro aerodinámico tiene sentido estabilizador, pero más pequeño que el
introducido por L (recuérdese que este momento no cambia, a presión dinámica constante). La
fuerza Lc asegura la estabilidad.
Fig. 11A.02.57
- Si el c.a. y el c.d.g. coinciden, el ala es neutra desde el punto de vista de estabilidad; hay sin
embargo un momento en el centro aerodinámico que debe ser compensado por la fuerza en cola ,
dirigida en este caso hacia abajo.
- Finalmente, si el c.a. está detrás del c.d.g., el ala sola es estable y la cola debe producir un
momento compensador igual al producido por L más el momento en el centro aerodinámico. La
fuerza vertical en la cola, hacia abajo, es ahora de mayor módulo.
2.6.2.2.1 COLA
Cuanto mayor es la fuerza en la cola hacia abajo más sustentación tiene que producir el ala hacia
arriba. Es decir, se necesita sustentación para compensar el peso del avión y además otra parte
adicional para compensar la fuerza de la cola hacia abajo. La aeronave, pues, debe aumentar el
ángulo de ataque para producir la sustentación extra. En estas condiciones, el vuelo con un
ángulo de ataque mayor aumenta la resistencia aerodinámica y el consumo de combustible. Para
vuelo de crucero económico interesa un c.d.g. retrasado, con fuerza en la cola hacia abajo
mínima o mejor positiva.
2.6.2.2.2 ALA
La influencia del ala depende de la posición relativa que tienen el c.d.g. y el c.a. Si el c.a. está
detrás del c.d.g, el ala resulta un componente estabilizador. Cuando una perturbación sube el
morro del avión, el momento que produce el ala tiende a bajarla. Esto es así porque el aumento
de la sustentación debido al incremento del ángulo de ataque aumenta también el momento de
picado restaurador.
2.6.2.2.3 FUSELAJE
La contribución del fuselaje, junto con las góndolas, es desestabilizadora debido a la distribución
de presión que se origina en el fuselaje. Su contribución a la estabilidad es con momento positivo
(encabritado).
Debido a la interferencia de las alas con el fuselaje es difícil separar la contribución de cada uno
de ellos, estudiándose conjuntamente su contribución a la estabilidad, especialmente en las
pruebas en túnel aerodinámico.
En los aviones supersónicos, la magnitud del fuselaje respecto a la de la superficie alar es mayor
que en los subsónicos, por lo que la influencia del fuselaje tiene una importancia mayor.
Fig. 11A.02.58
Delante del avión se produce un flujo ascendente, "upwash", y detrás un flujo descendente,
"downwash". El flujo ascendente desvía la corriente de aire un cierto ángulo hacia arriba, y en el
descendente el desvío de la corriente es hacia abajo.
El flujo ascendente afecta al fuselaje, a la corriente de aire que pasa por la hélice, o por la toma
de aire del motor turborreactor. El flujo de aire entra en el plano de la hélice, o del motor
turborreactor, según un ángulo ascendente e inmediatamente es girado a la posición horizontal
cuando pasa por la hélice o por la boca de entrada del motor. Para girar la corriente y ponerla
horizontal se necesita ejercer una cierta fuerza sobre ella. Entonces otra fuerza igual y contraria
ejerce la corriente de aire sobre la hélice o en la toma de aire del avión.
rotación de la hélice. De todas formas, el cambio de dirección del flujo de la hélice produce un
momento desestabilizador, pues la hélice está normalmente muy por delante del c.d.g. De hecho,
una de las ventajas de la hélice empujadora (la que se sitúa detrás del fuselaje de cabina del
avión) respecto a la hélice tractora, es que aquélla produce un momento estabilizador. En los
aviones push-pull, con hélice anterior y posterior, se obtiene una compensación adecuada de los
dos momentos.
Fig. 11A.02.59
Fig. 11A.02.60
Puesto que la proximidad de la superficie del terreno o del mar (efecto suelo) disminuye los
flujos ascendente y descendente del aire, el efecto total es una corriente más horizontal sobre el
avión.
El efecto sobre el plano horizontal de cola es la disminución del ángulo de "downwash". El aire,
entonces, ataca el estabilizador horizontal con un ángulo más parecido al del ala y aumenta la
efectividad de la cola y la estabilidad estática. El morro del avión tiende a bajar al entrar en este
efecto y el piloto debe contrarrestar esta tendencia tirando hacia atrás de la palanca de mando.
Cuando el avión sale del efecto suelo sucede justo lo contrario. Ahora, cuando se sale de la zona
próxima a la superficie, el morro tiende a subir. Disminuye la estabilidad estática respecto a la
condición inmediata precedente.
Frente al estudio de la estabilidad de ángulo de ataque (comportamiento del avión cuando sufre
una perturbación que origina una variación en el ángulo de ataque), la estabilidad de velocidad
mide el comportamiento del avión cuando varía la velocidad de la aeronave respecto al aire. En
este sentido decimos que un avión tiene estabilidad de velocidad si, a la perturbación que supone
un cambio de la velocidad indicada, el avión responde con fuerzas que tienden a retornar al valor
original de velocidad.
En general se puede decir que un avión con estabilidad de ángulo de ataque es también estable en
velocidad. Así, pues, si hay un aumento de la velocidad del avión se originan fuerzas que suben
ligeramente el morro para retornar a la condición previa de vuelo.
Por consiguiente, ante un incremento momentáneo de la velocidad el morro tiende a subir, por
disminuir el momento de cabeceo total. Entonces el avión experimenta un ligero ascenso que,
precisamente, es lo que se necesita para disminuir la velocidad y retornar a la condición de vuelo
primitiva.
En los aviones donde la línea de acción del motor actúa por arriba del c.d.g. son estables en
velocidad, y lo contrario, si la línea de acción está por debajo.
Cuando el avión efectúa un movimiento de cabeceo desde la posición A a la B resulta que la cola
desciende hacia abajo a una cierta velocidad, igual a la velocidad angular del movimiento de
rotación alrededor del c.d.g. del avión multiplicada por la distancia de este punto a la cola. Si
componemos la velocidad tangencial de la cola en este giro con la velocidad del flujo de aire
resulta la velocidad relativa Vr con un ángulo de ataque mayor en el plano horizontal de cola. El
incremento de fuerza aerodinámica en la cola es un momento que se opone al de giro del avión.
Es estabilidad estática positiva.
Fig. 11A.02.61
Si estabilidad estática es la tendencia inicial que experimenta el movimiento del avión cuando se
ha sacado de su posición de equilibrio por una perturbación externa, por una ráfaga de viento o
por una acción de mando; la estabilidad dinámica se refiere a la variación de posición que
experimenta el avión en relación con el tiempo una vez perturbado. Estudiamos sus modos
básicos.
Los aviones exhiben, de forma natural, dos movimientos oscilatorios dinámicos longitudinales, y
tres en el combinado lateral-guiñada. Los dos modos de oscilación dinámica longitudinal se
muestran en la figura siguiente.
Fig. 11A.02.62
El primer modo (gráfico superior) recibe el nombre de oscilación fugoide y el segundo (gráfico
inferior) oscilación de incidencia. Ambos pueden producirse por una perturbación en cabeceo
del avión o por movimientos bruscos de los controles de vuelo.
La oscilación fugoide es tan antigua como el vuelo, los primeros aviadores lucharon contra este
tipo de oscilaciones, que no comprendían, aunque se hicieron patentes cuando se resolvieron las
ecuaciones de la dinámica de vuelo en 1913. La oscilación fugoide es una oscilación de periodo
largo que la mayor parte de las veces se amortigua lentamente (por ej. el periodo de la oscilación
en el Boeing 747 es de 93 segundos). Sucede a lo largo de la ruta del avión y en vuelo recto y
nivelado. El piloto la controla fácilmente dado el periodo tan largo de la oscilación, cuando no se
amortigua ella misma.
Se llama oscilación de incidencia porque puede haber variación sustancial de la actitud del avión.
Al contrario de la fugoide es una oscilación de periodo corto, es decir, las mismas posiciones del
avión se repiten de forma rápida, como se intenta describir en la figura (el periodo de la
oscilación del Boeing 747 es de 7 segundos). Normalmente la oscilación acaba sin más
intervención por parte del piloto, y algunas veces no es perceptible. En todo caso si el piloto
intenta "responder a la oscilación" es muy probable que actúe en desfase con ella, en cuyo caso,
se agrava la situación por las oscilaciones inducidas por el propio piloto (PIO -Pilot Induced
Oscillations-). El resultado es que puede introducir inestabilidad dinámica y dañar el avión por
sobrecarga. Por lo general, es mejor soltar los mandos y permitir que la oscilación se amortigüe.
Es una amortiguación aerodinámica y por tanto disminuye con la altura por ser menor la
densidad del aire.
Se estudian ahora las características del avión cuando su trayectoria de vuelo no coincide con su
plano de simetría (hasta aquí hemos considerado que la dirección del viento relativo estaba en el
plano de simetría del avión).
La estabilidad estática direccional es la tendencia que exhibe una aeronave, o la falta de ella,
para generar momentos de giro que retornan el avión a su condición de vuelo original; respecto a
la cual tenemos:
- Si el avión tiende a mantener la nueva posición, sin generar fuerzas que tienden a situarlo de
nuevo en la posición original, se dice que posee “estabilidad estática direccional neutra”.
- Por el contrario, si el avión tiende a aumentar la guiñada, alejándose cada vez más de la
condición original de vuelo, se dice que posee “inestabilidad estática direccional”, o que es
estáticamente inestable desde el punto de vista direccional.
- Si el avión tiende a recuperar la nueva posición, se dice que posee “estabilidad estática
direccional”.
Fig. 11A.02.63
Ángulo de resbalamiento β: ángulo que forma la trayectoria de vuelo con el eje longitudinal del
avión.
Ángulo de guiñada γ: ángulo que forma el eje longitudinal de la aeronave con una línea de
referencia azimutal tomada en un instante determinado de la trayectoria (ver parte inferior de la
figura).
Las fuerzas y los momentos fundamentales que intervienen en la estabilidad estática direccional
son:
La figura muestra la fuerza lateral del fuselaje que se origina cuando el morro del avión presenta
un ángulo de resbalamiento β. Es desestabilizadora pues tiende a aumentar los efectos de la
guiñada.
Fig. 11A.02.64
Fig. 11A.02.65
Con grandes ángulos de resbalamiento puede producirse la pérdida aerodinámica en el perfil del
estabilizador vertical, igual que en una sección aerodinámica del ala cuando aumenta el ángulo
de ataque.
Hay aviones que tienen derivas, esto es, superficies verticales adicionales al estabilizador
vertical, situadas en la parte inferior o superior del fuselaje. Las derivas tienen dos posiciones
típicas de instalación. La de debajo del fuselaje se llama deriva ventral y la de la parte superior
deriva dorsal.
Fig. 11A.02.66
Son superficies aerodinámicas largas y estrechas, que actúan igual que el estabilizador vertical,
esto es, produciendo momentos de giro alrededor del centro de gravedad del avión para mantener
su direccionalidad. La deriva ventral puede afectar negativamente a la estabilidad lateral, por su
situación moderadamente baja respecto al c.d.g.
Es frecuente que la deriva no forme parte del proyecto inicial del avión; muchas veces se instala
después de la entrada en servicio del avión como resultado de las experiencias en vuelo, donde
exhibe inestabilidad direccional a grandes ángulos de resbalamiento.
Igual que en el caso de la estabilidad estática longitudinal otros componentes o actuaciones del
avión influyen en la estabilidad direccional.
Fig. 11A.02.67
Al llegar el aire a la hélice o a la toma de aire de un motor de turbina con un cierto ángulo de
resbalamiento inmediatamente la corriente es enderezada al pasar por estos órganos.
Fig. 11A.02.68
El viento relativo llega por la derecha, con un cierto ángulo, de manera que la componente lateral
del aire es enderezada tras pasar por la hélice. Si la hélice ejerce una fuerza sobre la corriente
para enderezarla quiere decirse que el aire ejerce sobre la hélice (y el avión) una fuerza igual y
contraria. Es el módulo del vector representado que origina un momento de giro, contrario a las
agujas del reloj, que tiende a aumentar la inclinación del avión respecto al viento relativo. Lo
contrario sucede si el motor (hélice o toma de aire) está por detrás del c.d.g., donde se origina un
momento estabilizador.
Fig. 11A.02.69
La estabilidad estática lateral es la tendencia que exhibe una aeronave, o la falta de ella, para
generar momentos de giro que retornan el avión a su condición de vuelo original. Al igual que en
el estudio de la estabilidad estática longitudinal y direccional, conviene observar lo siguiente:
- Si el avión tiende a mantener la nueva posición, sin generar fuerzas para volver a la posición
original, se dice que posee estabilidad estática lateral neutra.
- Si el avión tiende a aumentar la inclinación, alejándose cada vez más de la condición original
de vuelo, se dice que posee inestabilidad estática lateral, o que es estáticamente inestable en
sentido lateral.
- Si el avión tiende a recuperar la nueva posición, se dice que tiene estabilidad estática lateral
positiva.
El cambio de rumbo de una aeronave en el plano horizontal se puede realizar con la ayuda de la
fuerza lateral del avión con ángulo de resbalamiento. El resbalamiento puede ser inducido
desplazando a un lado el timón de dirección.
La realidad es que la fuerza que aparece en esta maniobra no es de magnitud suficiente para los
requisitos de viraje que se exigen a una aeronave moderna, y sobre todo no cabe esperar por este
método un régimen de viraje adecuado (medido en grados girados por segundo). Lo apropiado es
inclinar el avión y aprovechar la fuerza lateral que aparece en el ala para estos fines.
El mando de alabeo se realiza mediante desplazamiento diferencial de los alerones, esto es, uno
gira y sube y el otro gira y baja.
Fig. 11A.02.70
Fig. 11A.02.71
En relación con la distribución normal de sustentación que muestra el gráfico, nótese cómo varía
en cada plano del ala cuando el alerón izquierdo se desplaza hacia abajo y el de la derecha sube.
La nueva distribución de sustentación da lugar a un momento de balanceo, en este caso positivo
(inclinación dextrógira del ala derecha). Para cuantificar las cualidades de alabeo de la aeronave
se define el coeficiente de momento de alabeo CA.
Las fuerzas y los momentos fundamentales que intervienen en la estabilidad estática lateral y que
se tratan son los relativos al efecto diedro, ala alta, flecha del ala y efectos del fuselaje y cola.
Ángulo diedro, o simplemente diedro, el ángulo que forma la línea del borde de ataque del ala
con el eje lateral, Fig. a) de la ilustración. Nota: Diedro longitudinal es la diferencia angular
entre las cuerdas del ala y plano horizontal de cola.
Fig. 11A.02.72
Con diferencia, los efectos del ángulo diedro representan el momento estabilizador más
importante en la estabilidad lateral.
Supongamos, Fig. b), un avión con diedro positivo y que está inclinado hacia la izquierda un
cierto ángulo (avión del dibujo visto de frente). En la figura hemos inclinado más el avión
respecto a la posición dibujada en a) para ver con claridad los vectores.
Suponemos que el avión ha pasado de la condición de vuelo nivelado a ésta inclinada, sin
aumentar el ángulo de ataque o la velocidad, o sea, mantiene el mismo coeficiente de
sustentación CL.
Puesto que la sustentación no ha aumentado y el vector que la representa está ahora inclinado
quiere decirse que la aeronave tiene un déficit vertical de sustentación.
El vector sustentación vertical Lv es ahora menor que el vector peso del avión. La aeronave entra
en un viraje circular a la izquierda y a la vez desciende porque el peso del avión no está
equilibrado de forma total. El resultado es que entra en un resbalamiento hacia el ala baja, en la
dirección señalada.
El desplazamiento del avión hacia el ala baja produce una componente del viento relativo en
dicha dirección, igual y opuesta al propio desplazamiento de resbalamiento del avión hacia el ala
baja. En la ilustración b) tal componente del viento está representada por un conjunto de flechas
orientadas hacia el ala baja, en la dirección señalada. Nótese que es la componente de peso del
avión (no equilibrado) la que actúa como fuerza de resbalamiento. Resulta, entonces, que el
viento lateral (llamado viento corrector) incide sobre el plano del ala baja y el que está más alto,
pero con dos diferencias:
1. El ángulo de ataque de la corriente general aumenta en el ala baja debido a la componente
hacia arriba del viento corrector como consecuencia del resbalamiento.
2. A la inversa, el ángulo de ataque de la corriente general disminuye en el ala alta debido a la
componente hacia abajo del viento corrector (ver un esquema más completo del flujo lateral en la
figura que se presenta a continuación).
Puesto que el ala baja produce más sustentación que el ala situada más alta se produce un
momento de alabeo que tiende a volver el avión a su posición normal de vuelo.
El resbalamiento termina cuando el avión gana velocidad o aumenta el ángulo de ataque, de tal
modo que pueda establecer un viraje coordinado donde la sustentación vertical Lv es igual al
peso.
Fig. 11A.02.73
El ala alta introduce estabilidad lateral, aunque normalmente no es éste el criterio de diseño
principal del avión de ala alta.
La mejora de la estabilidad lateral del ala alta se debe al efecto del fuselaje. Cuando el avión
resbala hacia el ala baja el viento corrector llega de lado al avión y es obligado a pasar por arriba
y por debajo del fuselaje como se ha visto anteriormente. En el ala baja el viento corrector tiene
que ascender para pasar por la parte de arriba del fuselaje y lo contrario sucede en el ala más alta,
pues en esta zona el viento corrector ha rodeado el fuselaje y tiende a bajar, superado ya el
contorno del mismo. En definitiva se refuerza el efecto diedro y el resultado es un momento de
balanceo estabilizador.
La flecha del ala regresiva, esto es, el ala inclinada hacia atrás es un factor estabilizador tanto
desde el punto de vista direccional como lateral.
Fig. 11A.02.74
La flecha del ala también contribuye de forma favorable a la estabilidad lateral. Nótese en la
ilustración que el viento relativo, de velocidad V0, no incide de forma perpendicular al borde de
ataque del ala con flecha. La sustentación del ala en flecha depende de Vn, y no de V0. Cuando el
avión resbala el ala orientada hacia el resbalamiento presenta una Vn mayor que en el ala
opuesta, que opera al otro lado del resbalamiento. Por tanto el ala orientada hacia el
resbalamiento produce más sustentación que la opuesta. Se produce así un momento de balanceo
restaurador del equilibrio.
La flecha del ala es un efecto muy estabilizador. No es extraña, pues, la existencia de diedro
negativo (anhedro) en algunos aviones con flecha alar para disminuir la alta estabilidad lateral
que proporciona la flecha.
vuelo ("tuck up"). Estos procesos debidos a las ondas de choque se equilibran con sistemas de
compensación por número de Mach o aletas especiales (los "canards" del XB-70 tenían esta
función, de disminuir el tuck under).
Fig. 11A.02.75
Los efectos del fuselaje y cola sobre la estabilidad lateral del avión se deben a la fuerza lateral
que el viento corrector ejerce sobre sus superficies. Los momentos que produce la fuerza lateral
que actúa en estos componentes pueden ser de un signo u otro. La fuerza lateral del viento
corrector en resbalamiento tiene un punto de aplicación determinado sobre el fuselaje. Si este
punto se encuentra por encima del c.d.g. del avión el momento de giro que aparece es
estabilizador, o contrario si está por debajo del c.d.g.
Ya sabemos que la estabilidad lateral y direccional del avión están relacionadas. El movimiento
de alabeo de la aeronave origina un movimiento de guiñada, y a la inversa, la guiñada produce
un movimiento de alabeo. Se dice por ello que existe "acoplamiento" entre la estabilidad estática
lateral y direccional. El acoplamiento de estos dos modos estáticos de estabilidad ocasiona tres
movimientos dinámicos singulares del avión. Los tres movimientos son: la divergencia
direccional, la divergencia en espiral y el balanceo del holandés (dutch roll).
Fig. 11A.02.76
Aparece cuando una aeronave posee gran estabilidad estática direccional y regular estabilidad
lateral. Por ejemplo, supongamos el caso de un avión con un gran estabilizador vertical; sin
embargo, las alas carecen o tienen poco diedro. Cuando se inclina el avión con estas
características resulta que su gran estabilidad direccional genera fuerzas laterales que tienden a
aproarlo al viento relativo. El ala exterior, que va más aprisa, genera más fuerza de sustentación
y el avión se inclina aún más. Como no hay, o es escaso, el efecto estabilizador del diedro para
compensar el alabeo resulta que el avión se inclina más y más y se mete en un picado en espiral
cada vez más acelerado.
Tiene parte de las dos divergencias vistas anteriormente. En este caso la estabilidad lateral del
avión es alta comparada con la estabilidad direccional. Si se produce un derrape a la izquierda
resulta que el avión guiña en esa dirección porque el ala izquierda presenta mayor resistencia al
avance que el ala derecha. Ahora bien, el ala izquierda genera más sustentación que la derecha,
de manera que se inicia un movimiento de alabeo a la derecha. El ala izquierda más arriba, por sí
sola, produce un resbalamiento a la derecha con lo que se cierra la mitad del ciclo del Balanceo
del holandés. La otra parte del ciclo es igual pero sucede ahora en el ala derecha. El resultado es
el desplazamiento del avión que va con la cola de un lado para otro.
Hay aviones que emplean estabilizadores dorsales para reducir los efectos del Balanceo del
holandés. Bien entendido, los estabilizadores dorsales no tienen sólo este objeto (sus funciones
principales suelen estar relacionadas con la mejora de la estabilidad direccional a altos ángulos
de ataque) pero a veces se obtiene provecho adicional pues el aumento de la estabilidad
direccional disminuye los efectos del Balanceo del holandés.
En general la amortiguación del Balanceo del holandés se apoya en amortiguadores hidráulicos
(yaw dampers).
Se ha perpetuado el término góndola para el alojamiento de los motores, tanto en el interior del
fuselaje y alas (nacelle, que es el caso del primitivo alojamiento) como fuera de ellos (góndola
de voladizo o pylon, debido a la viga de sujeción del conjunto al avión, o pod por la forma
aerodinámica del carenado), como ha venido siendo el caso a partir de los turborreactores de
segunda generación.
Fig. 11A.02.77
Las góndolas de voladizo (pods) se fijan a la estructura básica del ala o al fuselaje mediante un
mástil (pylon), elemento crítico para la seguridad de la aeronave que queda sujeto a los mismos
criterios de inspección y mantenimiento que la estructura del avión.
Aunque estructuralmente la ubicación más alejada de las góndolas en el ala es deseable para
reducir los momentos de torsión del ala en vuelo, los problemas de flutter obligan a elegir
posiciones más centradas, que, a su vez, favorecen el control en dirección en caso de fallo de
motor. En el caso de aviones cuatrimotores de gran tamaño la posición muy externa tiene que ser
muy bien medida para dejar suficiente distancia al suelo para el aterrizaje con viento cruzado.
En turborreactores de menor tamaño es difícil la instalación de las góndolas debajo de las alas
por su proximidad al suelo, razón por la que se instalan en la parte trasera del avión. Su
desventaja es que el centro de gravedad con el avión vacío queda por detrás del correspondiente
a su carga de pago; lo que exige una ampliación de los límites delantero y trasero del centro de
gravedad y, por tanto, problemas de equilibrado y generalmente un conjunto de cola más grande.
En el caso de los aviones turborreactores trimotor, el motor central es siempre un problema.
Todas las soluciones tienen problemas de peso, sistema de inducción, resistencia al avance, falta
de eficiencia en reversa y de accesibilidad para el mantenimiento. Los dos sistemas más usados
son los de inducción en S (S-bend) y de tobera larga para gases de escape (long tail pipe).
2.7.1.1 MÁSTIL
El mástil es un mecanismo de suspensión externa debajo del ala o fijación al fuselaje de cada
motor de una aeronave, aerodinámicamente diseñada para la configuración del avión en el que se
instala a fin de que presente la menor resistencia posible al avance. A través de él ha de hacer su
tránsito hasta el motor todos los fluidos y cableado eléctrico necesarios. El mástil debe absorber
la carga de empuje del motor, a la vez que la resistencia aerodinámica que ocasiona el propio
motor.
Fig. 11A.02.78
Se introducen por ráfagas de aire. También, en ciertas condiciones de vuelo, el aire entra en el
motor o pasa por el disco de la hélice según un eje inclinado. Se produce así una carga lateral en
el mástil por el enderezamiento que sufre la corriente de aire. En efecto, la “acción” (fuerza) que
ejerce la entrada de aire del motor sobre la corriente de aire inclinada, es igual y de sentido
contrario a la “reacción” de la fuerza que la corriente ejerce sobre el mástil, al enderezarse
cuando entra en el motor.
Aparecen como consecuencia de la variación del plano de rotación del conjunto giratorio de los
turborreactores (compresores y turbinas) o de la hélice (motores de émbolo y turbohélices). Estas
cargas se calculan a los máximos regímenes de variación en cabeceo y guiñada previstos para el
avión.
También, en el caso de los aviones de hélice es necesario considerar los momentos de torsión que
aparecen debidos al giro de la hélice.
A las góndolas del motor llegan líneas de fluido que se han de canalizar para proporcionar
combustible, aceite o líquido hidráulico, todos ellos inflamables, así como cableado de control
mecánico o cableado eléctrico. Así mismo, las góndolas están ventiladas con aire de circulación
forzada para refrigeración del motor y, a veces ventiladores, tras iniciarse un fuego, lo agranda y
extiende. Comoquiera que los sistemas contra incendios tienen unas posibilidades de extinción
limitadas, hay que procurar la contención del fuego y evitar que el fuego se extienda a otras
partes del avión; razón por la que ha de instalarse mamparas cortafuegos (firewalls).
Los mamparos contraincendios de motores, de acuerdo con las regulaciones de la FAA, deben:
a) Estar proyectados para que no pueda pasar desde la góndola del motor al resto del avión
cantidades de aire, fluidos inflamables o llamas en cantidad tal que pueda implicar
riesgos de transferencia del fuego.
b) Tener aberturas selladas con juntas, casquillos o cualquier otro dispositivo de ajuste
hermético e ignífugo
c) Estar hecho con materiales resistentes al fuego
d) Estar protegidos contra la corrosión
Los mamparos, para una mayor resistencia al fuego, suelen fabricarse de acero o titanio.
2.8.1 PARABRISAS
Durante mucho tiempo los aviones comerciales han utilizado parabrisas formados por una
lámina de vidrio templado y una capa gruesa de polivinilo, “acristalamiento monocapa". La
lámina de vidrio templado soporta las cargas de presurización y de presión dinámica del aire,
mientras que la capa de polivinilo actúa como un diafragma, esto es, tiene la función de
proporcionar la resistencia mecánica necesaria frente al impacto con aves. La capa de polivinilo
constituye también la reserva para soportar las cargas de presurización en el caso de fallo del
cristal primario.
En los últimos diseños se han introducido parabrisas multicapas (provenientes del campo militar
por su resistencia al impacto de bala) como consecuencia de la gran resistencia alcanzada en la
fabricación de vidrios templados. En avión civil no se busca tan alta resistencia y por tanto se
consigue que tenga menor peso.
La disposición típica de capas consta de una capa exterior de una lámina de vidrio de alta
resistencia, de unos 5 mm de espesor, con una capa fina transparente de oro o hilos de 0,03 mm
de diámetro, embebidos en la lámina, o cualquier otro material conductor para los sistemas de
deshielo y antiempañamiento.
A continuación se interpone una capa de polivinilo, de 5 mm, luego hay otro laminado de vidrio
templado, de 10 mm, otra capa intermedia de polivinilo, y finalmente el tercer cristal de vidrio
templado, de 10 mm. Este conjunto se aloja en un molde muy preciso de goma de silicona.
Finalmente, el molde de goma encaja en el marco de la estructura prevista en el avión.
El vidrio templado, que forma parte de los dos esquemas de cristal de seguridad, adquiere su
gran rigidez por calentamiento de la lámina de cristal hasta su estado amorfo, en cuyo punto se
enfría rápidamente por chorro de aire, adquiriendo gran rigidez. El enfriamiento por corriente de
aire endurece la superficie exterior del cristal mientras que la interior permanece más caliente
durante todo el proceso debido a la menor refrigeración.
2.8.2 VENTANILLAS
Fig. 11A.02.79
La pérdida de visibilidad por el ataque corrosivo del azufre se resuelve cubriendo estas
transparencias con una capa fina de vidrio u otro material, tal como el SolGard, que resiste
soluciones al 75% de ácido sulfúrico y acetona.
Los parabrisas se distinguen por el material de fabricación y por el tipo de construcción. Según el
material de fabricación los parabrisas pueden ser de acetato de celulosa (en algunos aviones
ligeros), de plásticos acrílicos, y de vidrio templado, monocapa o multicapa.
Según el tipo de construcción los parabrisas se clasifican por la categoría de avión donde se
instalan, en dos grandes grupos:
a) Parabrisas simples, instalados en aviones convencionales, no presurizados.
b) Parabrisas especiales, para cabinas presurizadas, que tienen calefacción eléctrica y otras
protecciones, destinados a los aviones con capacidad de vuelo en cualquier condición
meteorológica
Fig. 11A.02.80
Los cristales de parabrisas y ventanillas cuentan con un borde de refuerzo mediante el cual se
fijan a la estructura del avión. Los bordes de refuerzo se fabrican en diversos materiales
elastómeros. Hay dos métodos de montaje del parabrisas en el fuselaje, con pernos o mordazas
de fijación.
Los plásticos acrílicos se pueden taladrar y aceptan en principio la unión con pernos, pero el
vidrio templado no, razón por la que debe montarse con mordazas. Esta fijación tiene sus
ventajas pues se eliminan concentraciones de esfuerzos en los taladros. En ambos casos, el borde
de montaje cumple un importante papel estructural. Su función es distribuir las cargas de
presurización de forma uniforme sobre todo el cristal.
- La disposición de los paneles del parabrisas ha de ser tal que la rotura o pérdida de visión a
través de uno de ellos no impida a uno de los pilotos mantener la visibilidad a través del resto de
los paneles.
La problemática de la forma del parabrisas para cumplir con los requisitos contra el impacto de
pájaros se puede resumir en:
1. Los parabrisas de grandes dimensiones exigen marcos muy rígidos (mayor peso).
2. Los parabrisas con cristales planos son excelentes desde el p. de v. óptico y de resistencia al
impacto con aves, pero presentan mayor resistencia aerodinámica.
Los curvados son mejores desde el p. de vista aerodinámico pero ofrecen peor óptica.
Se trata de buscar una opción de compromiso entre la forma y las dimensiones del cristal.
Las microgrietas disminuyen la resistencia al impacto del cristal, degradan sus características
mecánicas y disminuyen sus cualidades ópticas (recuperable por el pulimento de sus superficies).
La microgrieta es un fenómeno producido por las cargas de flexión que se imponen al cristal;
aunque también es consecuencia de ataque de productos de limpieza no autorizados para el
avión, contaminación atmosférica, materiales transparentes de baja calidad o inadecuado montaje
del conjunto.
Capa de vidrio
Capa de vidrio
Fig. 11A.02.81
El nivel de opacidad que se obtenga dependerá de los iones Li+ que se desplacen, lo que a su vez
depende del voltaje aplicado. Cuando, por el contrario, se interrumpe la corriente, los iones Li+
son rechazados de la capa EC (de óxido de tungsteno) y devueltos a su capa original
(almacenadora de iones): La ventanilla, esto es, la capa EC de óxido de tungsteno, recupera su
transparencia original.
En las ventanillas del avión se produce un cambio de transparencia/color que va desde el azul
fuerte a un tono casi transparente. Aunque depende de los materiales con que esté construido:
El estado de transparencia máxima corresponde a un factor de transmisión de luz del 64% (color
pardusco muy leve).
El estado de transparencia mínima corresponde a un factor de transmisión del 18% (color azul
fuerte).
Estas “cortinas electrónicas” permiten al pasajero ajustes con cinco niveles de la cantidad de luz
transmisible al interior. Existe, igualmente, un mando manual override (“de sobreseñal”) en
cabina de vuelo, de control de todas las “cortinas”, que anula el que pueda ejercer cada pasajero
sobre su ventanilla.
La excelente seguridad en vuelo de los aviones comerciales, en relación con este fenómeno, se
debe a dos razones:
a) La amplia aplicación de las aleaciones de aluminio en el sistema de combustible (depósitos y
tuberías), un materia1 muy conductor de la electricidad.
b) El diseño de protección que se hace del sistema, avalado por numerosas experiencias en
laboratorio y en vuelo.
Por el contrario, el avión comercial avanzado tiene inconvenientes: la gran cantidad de
elementos de fibra de carbono y que se emplean cada vez más uniones con adhesivos, materiales
no muy buenos conductores de la electricidad, cuando no verdaderos aislantes.
Fig. 11A.02.82
Si el canal se une a una extremidad del avión, ala o fuselaje, y resulta que el avión se desplaza
(hay corrimiento o barrido) respecto a dicho canal de cargas eléctricas, el canal de cargas barre
entonces las superficies adyacentes a partir del punto de colisión. Es el barrido del canal por el
avión del gráfico (b).
Si el canal de entrada es horizontal, caso (a), es posible que no haya corrimiento, pero éste se
podrá producir cuando el canal esté inclinado respecto al plano horizontal del avión -caso del
gráfico (b) anterior-.
Los daños que puede ocasionar el impacto del rayo en el avión pueden ser directos e indirectos.
Los daños directos se deben a la alta energía presente en el relámpago, y dependen de tres
factores: tipo de material de la zona de impacto, tiempo de residencia del canal de descarga en
dicho punto, e intensidad del mismo. El grado de daño varía desde verdaderos agujeros en el
revestimiento (metal fundido) a picaduras con zonas quemadas. Especial mención hay que hacer
de los bordes de salida de las superficies aerodinámicas del avión. Se ha demostrado, en el curso
de barrido del canal oblicuo del rayo, que dichas zonas son de estancamiento del canal durante el
tiempo que dura la descarga. En cualquier caso, el factor crucial de la seguridad en vuelo es
eliminar los arcos eléctricos en las zonas donde hay vapores de combustible.
En cuanto a los daños indirectos, éstos son consecuencias de los efectos del campo
electromagnético que produce la descarga, con intensidades de corriente muy altas. Se pueden
ver afectadas las comunicaciones y los circuitos eléctricos y electrónicos.
La clasificación de las zonas de colisión del rayo tiene por objeto cuantificar el grado de
posibilidad de colisión con el canal de cargas eléctricas, con el fin de adoptar medidas de
protección. Así mismo, permite la ubicación de equipos sensibles a las descargas eléctricas en el
lugar más apropiado y favorece la selección de los materiales metálicos de apantallamiento y de
protección en zonas conflictivas. Las zonas del avión son:
Fig. 11A.02.83
Zona 1A: Son zonas iniciales de colisión con escasas posibilidades de constituir puntos de
anclaje del canal de descarga del rayo.
Zona 1B: Son zonas iniciales de colisión con altas posibilidades de constituir puntos de anclaje
del canal de descarga.
Zona 2A: Zona de barrido del canal de descarga con escasas posibilidades de constituir puntos de
anclaje del mismo.
Zona 2B: Zona de barrido del canal de descarga con altas posibilidades de constituir puntos de
anclaje del mismo.
Zona 3. Superficie restante del avión. Zonas con pocas posibilidades tanto de colisión como de
anclaje del canal de descarga.
Todo avión se compone de partes que hay que unir no sólo desde el punto de vista mecánico sino
del eléctrico. La unión eléctrica de todas las partes que componen el avión da por resultado el
llamado avión equipotencial, en el que todas las superficies del avión tienen el mismo potencial
eléctrico.
La colisión del rayo con un avión equipotencial no produce, teóricamente, ninguna descarga
disruptiva, pues todas las partes se mantienen al mismo potencial eléctrico.
Pero en la práctica es muy difícil conseguir el avión equipotencial, y más aún en la actualidad,
con materiales compuestos que tienen 1000 veces la resistencia eléctrica de las aleaciones de
aluminio. Como son materiales lo suficientemente conductores para atraer la descarga del rayo,
pero no poseen la capacidad de transferir la energía acumulada en el proceso, se ha tenido que
introducir nuevos conceptos o métodos de protección:
Hay que preservar la integridad funcional de la aviónica y los equipos digitales de a bordo. Para
ello se suelen blindar los componentes y cables, y separarlos lo máximo posible de las
conducciones eléctricas. La protección de componentes de aviónica y equipo de control digital se
apoya en filtros capaces de eliminar los picos de los pulsos de corriente y tensión que induce la
colisión con el rayo.
Los daños indirectos se deben a los efectos electromagnéticos que producen las corrientes de alta
intensidad que circulan por la estructura del avión. Hay que preservar la integridad funcional de
la aviónica y los equipos digitales de a bordo, incluido el sistema de pilotaje por mando eléctrico
(fly by wire).
Los aviones con sistema fly by wire y equipo digital de control han acumulado millones de horas
de vuelo sin problemas operativos en colisiones con el rayo.
2.10.1 ACEROS
Los aceros fueron usados desde los primeros aviones, sin embargo su uso se ha ido reduciendo
continuamente. Sobre todo con el uso de aleaciones de aluminio, titanio, niquel y materiales
compuestos.
Fig. 11A.02.84
Dentro de las piezas que usan aceros podemos encontrar: Tren de aterrizaje, placas de unión (en
las raíces del ala), tornillos, soportes de motor, pasadores y herrajes.
El acero es tres veces más denso que el aluminio pero tres veces más resistente; además su coste
suele ser inferior a otras aleaciones, así que el único inconveniente en usarlo es el incremento de
peso que supone; es por ello que se reserva para aplicaciones concretas en las que se requieran
altas resistencias específicas.
Los revestimientos deben tener al menos 1 mm de espesor para poder ser trabajados
adecuadamente y el acero no es posible usarlo con ese espesor. No se debe usar materiales
disimilares por corrosión galvánica.
Tipos de aceros
Aceros al carbono, carbon steels
De bajo contenido en C
De alto contenido en C
Aceros aleados, alloy steels
Aceros inoxidables o resistentes a corrosión, stainless or corrosion resistant steels
Aceros para alta temperatura y superaleaciones, superalloys.
Figura 11A.02.85
La resistencia de las aleaciones de aluminio es de seis a ocho veces la del aluminio puro. El
aluminio se extrae como lingotes fundidos (fundición, moldeo, casting). Se usa la fundición en
varias piezas en los motores alternativos como cárter y pistones. Los lingotes fundidos pasan por
varias transformaciones que cambian sus características. Son las aleaciones de forja, forging
alloys.
Estas aleaciones se presentan en los siguientes formatos:
– Laminados, sheets and plates
– Piezas forjadas, forging parts
– Extrusiones, extrusions
– Tubos, tubes
– Barras, bars
Las aleaciones Al-Zn, (serie 7000) tienen una alta resistencia estática, una buena resistencia a las
grietas de fatiga y adecuada tenacidad. Las aleaciones de esta serie tienen muchos problemas de
corrosión bajo tensiones, stress corrosion. Esta aleación se suele emplear en los revestimientos
del extradós del ala. Los problemas a los que se ve sometida esta aleación consisten en la
aparición de grietas debido a la existencia de esfuerzos internos dentro de las piezas debido a los
tratamientos térmicos.
Las aleaciones de Al-Cu (serie 2000) son muy resistentes a fatiga, y por tanto resisten mejor la
corrosión bajo tensiones y una menor resistencia estática al contrario que las aleaciones de la
serie 7000, se usan por tanto en aquellas zonas donde los requisitos de resistencia a fatiga sean
prioritarios, tal como el revestimiento inferior del ala, donde las cargas de tensión son
predominantes. La aleación Al 2024 es la más importante que, además, puede ir placada con
aluminio puro que actúa contra la corrosión. Las hélice se suelen fabricar con Al 2025.
Fig. 11A.02.86
Los titanios se usan cada vez más, tienen una buena relación entre resistencia a tensión y fatiga y
algunas aleaciones (serie alpha) tienen buenas características de resistencia térmica (400-500
grados).
Entre las desventajas del titanio está que es atacado químicamente por algunos elementos como
el zinc, el cadmio, el plomo, etc. Así mismo, las piezas de titanio deben protegerse del
rozamiento de casquillos, rodamiento, etc.
Fig. 11A.02.87
Los materiales compuestos están realizados en fibras de carbono, boro, vidrio, etc, que
proporcionan la resistencia mecánica, embebidas en una matriz, relleno o soporte de resina epoxi
y fenólicas, poliésteres, etc. Se pueden emplear rellenos metálicos, aunque esta aplicación es
propia de estructuras que han de soportar altas temperaturas de servicio (componentes de
turborreactores y naves espaciales).
En cada capa de material compuesto hay mezclados hilos de fibra y tejido de relleno. Cada capa
o lámina se puede orientar en la dirección más conveniente a los efectos de trabajo de la pieza de
material compuesto, ya que la orientación de los hilos en la capa determina la resistencia
mecánica que tiene la pieza. Además, las fibras pueden ser continuas o discontinuas.
Fig. 11A.02.88
Entre sus características mecánicas podemos citar la anisotropía, ya que sus propiedades
dependen del ángulo con respecto a la orientación de la fibra. Lo usual es fabricar las láminas
con las fibras orientadas en función de los ángulos desde los que se aplican las cargas.
Las fibras de carbono resisten más a compresión que las demás, pero tienen el problema de ser
corrosivas para el aluminio y deben protegerse del contacto con él.
Fig. 11A.02.89
Los materiales más empleados y su empleo son (en los binomios, el primer material corresponde
a la matriz y el segundo al refuerzo):
• Epoxi-fibra de carbono: en revestimientos, superficies de mando con función estructural.
• Epoxi-kevlar: en conductos, superficies de geometrías complicadas y resistentes a impactos
pero sin función estructural.
• Epoxi-fibra de vidrio: en carenados y radomes, sin función estructural.
• Estructuras sandwich: en compuertas y superficies de mando.
Las estructura tipo sándwich, está formada por dos láminas de fibra o de aluminio pegadas a un
núcleo, de una forma geométrica determinada o bien ser un simple relleno.
Las dos láminas que se pegan al núcleo pueden estar hechas de cualquier material, normalmente
en aviación son de aluminio, fibra de vidrio o de carbono
Las láminas soportan parte de las cargas que impone la flexión de la estructura en vuelo (cargas
de compresión y tracción) mientras que el núcleo soporta los esfuerzos de cortadura. El núcleo
también soporta las cargas de compresión que actúan perpendiculares a él. La forma m
Núcleo de panal de abeja (honeycomb), que es el más usado en aviación. Tiene una altísima
relación resistencia peso. El material puede ser aluminio, acero, papel impregando (nomex) el
cual ofrece una protección térmica y bajo peso. Se puede encontrar el núcleo de nomex en: flaps,
recubrimientos aerodinamicos de ala-fuselaje, radomes, barquillas, puertas, suelos, techos y
cajas para equipaje de mano y paredes.
Núcleo de esponja (foam), muy usual en aviación amateur
Hay diferentes tipos de espumas y de densidad. Cada una tiene una aplicabilidad determinada, tal
como aplicaciones térmicas, Reparaciones o macizados.
Fig. 11A.02.90
Fig. 11A.02.91
Fig. 11A.02.92
Es la corrosión electroquímica que puede ocurrir cuando dos metales entran en contacto en
presencia de un electrolito. Es un tipo de corrosión con que se encuentra a diario el
mantenimiento de aeronaves. Ocurre cuando dos metales diferentes, en el caso que se ilustra en
la figura, aluminio y cobre, están inmersos en agua y conectados mediante un hilo metálico. En
esta condición se observa paso de cargas positivas (iones) del aluminio al agua, según indica la
flecha. A la vez, las partículas negativas, descompensadas por la pérdida de cargas eléctricas
positivas, circulan por el hilo hasta la placa de cobre. Hay, pues, un flujo de electrones. La aguja
del amperímetro conectado en el circuito detecta el paso de corriente. Como resultado de estos
procesos él aluminio se corroe y se disuelve en la solución acuosa, mientras que el cobre
permanece prácticamente inalterado.
2.11.1.2 OXIDACIÓN
Aunque los materiales metálicos se seleccionan entre los que ofrecen resistencia a la corrosión
en determinados ambientes, la experiencia ha enseñado que en muchos de estos materiales se
inician grietas por corrosión en el momento que la pieza se somete a una carga superior a cierto
valor crítico. Este tipo de corrosión se llama corrosión por esfuerzos ("stress corrosion").
Se produce típicamente en todas las juntas y uniones con pernos y remaches de la estructura de
las aeronaves. En la realidad, en muchas de estas uniones, sobre todo cuando el avión ha
acumulado un cierto número de horas de vuelo, el elemento de unión presenta cierta holgura,
muy pequeña desde luego, pero que da lugar a minúsculos desplazamientos cíclicos entre la junta
y el elemento sujetador. En estos puntos se puede presentar la corrosión por contacto. Se ha
observado que desplazamientos tan pequeños como 10-7 mm han sido suficientes para promover
la corrosión por contacto.
Para que exista corrosión de contacto es preciso, además, que la carga aplicada a la unión sea
suficiente para que los pequeños desplazamientos produzcan deformaciones de carácter plástico
del material. No se ha observado corrosión por contacto cuando la carga que actúa en la unión no
sobrepasa el límite elástico de los materiales en contacto.
a) Las rutas de las aeronaves y sus estacionamientos en zonas próximas al mar o en ambientes de
gran contaminación industrial. Las operaciones en estas zonas requieren controles cuidadosos,
tanto de la aeronave como de los motores, en particular los motores de turbina.
Fig. 11A.02.93
La figura (gráfico izquierdo) muestra los contornos de isolíneas pH de lluvia caída en la región
europea, trazadas en 1980. Un valor pH < 4 identifica la lluvia esencialmente ácida. Se observa
que zonas extensas de Alemania y Países Bajos están inmersas en esta posibilidad. La parte
derecha muestra los resultados trazados en EE.UU continental, con los niveles de acidez de
lluvia localizados en distintas posiciones geográficas.
c) Combustible de aviación. Todos los combustibles de aviación absorben la humedad presente
en el ambiente. La cantidad de agua que se disuelve en el combustible depende de su temperatura
en los depósitos. Si disminuye, tal como ocurre durante la noche, con el avión en la línea de
vuelo o incluso en el hangar, parte del agua disuelta en el combustible se segrega al fondo del
depósito. Más tarde, cuando la temperatura del combustible aumenta absorbe la humedad de la
atmósfera para mantener el equilibrio de saturación. Este proceso se repite de forma cíclica con
los cambios de temperatura.
d) La presencia de agua en los depósitos de combustible es un factor de riesgo de corrosión que
debe considerar el operador aeronáutico, sobre todo en aviones con motores de turbina y con
depósitos de combustible construidos de aleación ligera. El queroseno que emplean los aviones
de turbina admite más cantidad de agua en suspensión que la gasolina. El vuelo a mayor altitud
favorece asimismo la presencia de mayor cantidad de agua en los depósitos.
La corrosión se puede presentar en cualquier lugar de la aeronave. Sin embargo hay zonas de
mayor potencial de riesgo:
a) En la zona de los motores, la región de salida o escape de los gases de combustión es zona
susceptible de corrosión. La combustión produce compuestos de azufre y otros agentes químicos
muy corrosivos. La acción corrosiva se ve favorecida por la alta temperatura de salida de gases.
b) Área de acumuladores eléctricos. Las aeronaves emplean acumuladores de ácido y,
mayoritariamente, de níquel-cadmio. En uno y otro caso son equipos que convierten la energía
eléctrica en energía química, que queda almacenada para posterior reconversión en energía
eléctrica. Estas transformaciones tienen lugar con desprendimiento de vapores que son
corrosivos. Los compartimentos de baterías de ácido deben ser resistentes a la corrosión por
vapores de ácido sulfúrico, y los compartimentos de las baterías de níquel-cadmio resistentes a
los vapores alcalinos.
e) Zonas de lavabos y acondicionamiento de comidas. Son zonas propensas a la corrosión por la
cantidad de restos orgánicos que acumulan o desplazan. La estanqueidad de las zonas de cocina
es esencial para impedir que cualquier resto orgánico quede atrapado en juntas o en recovecos.
La razón es que una gran parte de los alimentos contienen agua que, al final, forma un depósito
de corrosión. A veces, la inspección estructural a fondo de estas zonas pone de manifiesto el
daño tan extenso que se ha generado.
d) En los alojamientos del tren de aterrizaje coinciden más de uno de los factores de corrosión
que hemos visto anteriormente: abrasión, impacto de pequeñas piedras presentes en la pista de
vuelo, agua, hielo, barro acumulado durante muchas horas de vuelo, etc. Los especialistas
coinciden en que es la zona del avión más propensa a la corrosión.
e) Pisos, puertas, y soportes son zonas donde se produce corrosión si hay humedad, muchas
veces debida a la condensación, y en el caso de las puertas de pasajeros, tripulación y de carga,
también debido al agua de lluvia.
Los sistemas de protección contra la corrosión son las técnicas que emplea el fabricante del
avión con el fin de eliminar, en lo posible, la presencia de la corrosión:
1 . Sistemas de protección que tienden a suprimir una o más de las condiciones que provocan la
corrosión, y que son:
a) Presencia de dos metales diferentes (desequilibrio eléctrico de los metales).
b) Sistemas de protección basados en el desvío de la corrosión hasta un tercer metal; este metal
es al que se traslada el daño y por ello se llama "metal de sacrificio". Conocido el lugar o la zona
donde está el metal de sacrificio de lo que se trata es de controlar e inspeccionar su grado de
corrosión.
Los paneles de piso en un Boeing 747 se clasifican en tres categorías: paneles para cargas ligeras, paneles para cargas medias, y paneles para cargas altas. En un B747 con 300 m² de piso de cabina, el 10% está formado por paneles para cargas altas y el 60% soporta sólo cargas muy ligeras .
Las condiciones ambientales y de operación tienen un impacto significativo en la corrosión de las aeronaves. En ambientes marinos o industriales, el metal se ve especialmente expuesto a la corrosión debido a contaminantes como el azufre y el sodio presentes en la atmósfera, que causan fenómenos como la lluvia ácida . La presencia de humedad, la cual puede provenir de la condensación, la lluvia o los vapores en áreas específicas como compartimentos de baterías y lavabos, también incrementa el riesgo de corrosión . El entorno operativo, como el estacionamiento en zonas marinas, intensifica el control de corrosión necesario debido a la salinidad . Los depósitos de combustible están sujetos a la absorción de agua por cambios de temperatura, elevando el riesgo de corrosión interna . Zonas propensas a choques de partículas durante los aterrizajes, como las áreas del tren de aterrizaje, también experimentan mayor desgaste y corrosión . En cuanto a los factores operacionales, la corrosión intergranular y por esfuerzos puede iniciarse por cargas aplicadas superiores a un valor crítico, mientras que la cobertura con pinturas protectoras es una medida preventiva común . La corrosión galvánica es frecuente cuando metales diferentes entran en contacto, por ello el diseño de las aeronaves busca evitar estos contactos o aplicar revestimientos adecuados . La protección contra la corrosión puede incluir el uso de metales sacrificio o acabados como el anodizado y pasivados, que ayudan a prolongar la vida de los componentes .
Las superficies móviles del estabilizador vertical, como el timón de dirección, desempeñan un papel crucial en la estabilidad direccional de un avión. El estabilizador vertical actúa como la principal fuerza estabilizadora en guiñada, produciendo una fuerza lateral que genera un momento de giro para direccionar el avión hacia la trayectoria de vuelo. Cuando el timón se desvía, incrementa la curvatura de la superficie del estabilizador, aumentando o disminuyendo la fuerza aerodinámica y ajustando la estabilidad direccional del avión . Además, las derivas, como la dorsal o ventral, ayudan a mantener la estabilidad direccional en situaciones extremas de resbalamiento alto, proporcionando un momento de giro adecuado incluso cuando el estabilizador principal está en pérdida . Algunas aeronaves usan estabilizadores adicionales para reducir los efectos del balanceo del holandés, mejorando así la estabilidad direccional a altos ángulos de ataque . En conjunto, estas superficies móviles y adicionales ayudan a mantener el control direccional del avión y a mitigar divergencias direccionales y otros fenómenos de inestabilidad ."}
La corrosión por esfuerzo afecta la integridad estructural de las aeronaves al inducir grietas en materiales sometidos a tensiones superiores a un nivel crítico, comprometiendo así la resistencia estructural . Este fenómeno reduce la capacidad de las estructuras para soportar cargas, aumentando el riesgo de fallos, especialmente en componentes críticos . Para prevenir este tipo de corrosión, se emplean varias estrategias, como el uso de materiales y aleaciones que resisten a la propagación de grietas, la aplicación de tratamientos térmicos controlados, y el diseño de estructuras con tolerancia al daño, que permiten soportar ciertos niveles de corrosión sin fallo inmediato . Además, se utilizan técnicas de protección química y electroquímica, como el anodizado y el pasivado, que modifican las superficies metálicas para reducir la reactividad frente a ambientes corrosivos . El mantenimiento regular y las inspecciones son esenciales para detectar daños antes de que se propaguen a un estado crítico .
Los métodos utilizados para el rebaje de material en la fabricación aeronáutica incluyen el uso de máquinas de corte precisas y métodos de fresado químico. En el fresado químico, los productos químicos atacan las partes expuestas de las piezas, eliminando el material de forma uniforme y progresiva, lo que permite un control preciso del espesor y la forma del material . Además, el rebaje de material mediante fresado químico permite mantener características estructurales adecuadas mientras se reduce el peso, esencial para aplicaciones aeronáuticas . Estos métodos proporcionan ventajas como la capacidad de mantener la integridad estructural mientras se reduce el peso y se mejora la eficiencia aerodinámica del componente fabricado, resultando en una mejor relación resistencia-peso .
El flujo descendente o "downwash" afecta al grupo de cola de un avión al reducir el ángulo de ataque efectivo del estabilizador horizontal, lo que disminuye su efectividad aerodinámica comparado con el ala principal. Esto conduce a una reducción en la estabilidad estática longitudinal del avión, ya que disminuye la capacidad del estabilizador de cola para generar momentos de restauración que contrarresten perturbaciones de cabeceo . Este efecto puede provocar que el avión sea menos capaz de retornar por sí solo a su posición de equilibrio después de que una perturbación lo distraiga de su trayectoria original, y es necesario que el piloto intervenga más para mantener la estabilidad .
Los larguerillos en la estructura del ala de un avión tienen la función principal de aumentar la resistencia estructural del revestimiento frente a fenómenos como el pandeo y también para transferir las cargas distribuidas del revestimiento a la célula del avión . Además, están diseñados para ser soportes longitudinales menores comparados con los largueros que se encargan de la transmisión de las cargas de compresión y tensión en el ala . Usualmente, los larguerillos se integran con el revestimiento del ala para maximizar la integridad estructural y la eficiencia en peso, a menudo usando materiales como el aluminio o compuestos de alta resistencia . Esto contribuye a formar una estructura de ala resistente y aerodinámicamente eficiente, compatible con las necesidades operativas y de seguridad del avión .
Los momentos desestabilizadores generados por hélices afectan la estabilidad de un avión principalmente debido a su ubicación respecto al centro de gravedad (c.d.g.). Las hélices tractivas, situadas adelante del c.d.g., producen un momento desestabilizador porque el cambio de dirección del flujo no está completamente alineado con el eje de rotación de la hélice . Por el contrario, las hélices empujadoras situadas detrás de la cabina ofrecen un momento estabilizador, y en aviones con configuración push-pull (hélice delantera y trasera), se logra una compensación de momentos . Para compensar estos momentos desestabilizadores, se recurre a ajustar la posición de los motores, teniendo en cuenta la distancia vertical al c.d.g., y al uso de estabilizadores adicionales. Por ejemplo, en aviones con motores en ala alta, se utiliza un gran estabilizador para compensar el fuerte momento creado por la aplicación de potencia . La configuración de hélice empujadora también se puede utilizar para crear un efecto estabilizador inherente .
Las técnicas de protección química o electroquímica contra la corrosión incluyen el anodizado y el pasivado, los cuales modifican la naturaleza de las superficies en contacto. El anodizado se aplica a aleaciones de aluminio, titanio y magnesio, mientras que el pasivado se aplica a aceros, creando una capa protectora que reduce la actividad química del metal base . Otra técnica es el niquelado o cromado, que crea una película continua de metal más noble sobre la superficie, actuando como una barrera protectora contra el ambiente corrosivo . Además, cubrir el metal con una capa de pintura también es una práctica común para prevenir la oxidación, impidiendo el contacto del oxígeno con el metal . Estas técnicas reducen la posibilidad de corrosión al alterar la reactividad superficial o al proporcionar una barrera física entre el metal y el entorno agresivo .
Los formeros en anillo en la aviación de combate sirven para transferir las cargas de flexión inducidas por la sustentación desde las alas al fuselaje sin someterlo a esfuerzos flectores. Estos formeros son como prolongaciones circulares de los largueros del ala que recae sobre ellos, asegurando que el fuselaje no quede sometido a estas cargas y manteniendo su integridad estructural. Este diseño implica grupos de cuadernas de alta resistencia con herrajes para anclar los planos y proporcionar continuidad estructural .