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Diagnóstico y Pruebas de Autismo

Este documento describe varios pasos y herramientas utilizadas para diagnosticar el autismo. Incluye el monitoreo del desarrollo por parte de padres y médicos, la realización de pruebas de desarrollo para evaluar habilidades comunicativas y de comportamiento, y posibles evaluaciones formales por especialistas que pueden conducir a un diagnóstico. También menciona diez pruebas comúnmente usadas para detectar el autismo de manera temprana.
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Diagnóstico y Pruebas de Autismo

Este documento describe varios pasos y herramientas utilizadas para diagnosticar el autismo. Incluye el monitoreo del desarrollo por parte de padres y médicos, la realización de pruebas de desarrollo para evaluar habilidades comunicativas y de comportamiento, y posibles evaluaciones formales por especialistas que pueden conducir a un diagnóstico. También menciona diez pruebas comúnmente usadas para detectar el autismo de manera temprana.
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La Neuropsicología en el Autismo

Instrumentos de Diagnósticos y Pruebas


Psicológicas en el Autismo
Diagnosticar los trastornos del espectro autista (TEA) puede ser difícil porque no existe una
prueba médica, como un análisis de sangre, para diagnosticarlos. Para dar un diagnóstico,
los médicos evalúan el desarrollo del niño y su conducta.

A veces, un TEA se puede detectar a los 18 meses de edad o antes. Hacia los 2 años, el
diagnóstico que haga un profesional con experiencia se puede considerar confiable[1]. Sin
embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico definitivo hasta que tienen más edad.
Algunas personas no reciben un diagnóstico hasta que son adolescentes o adultas. Este
retraso significa que hay personas con TEA que podrían no recibir la ayuda temprana que
necesitan.

Diagnosticar un TEA tan pronto como sea posible es importante para asegurarse de que los
niños reciban los servicios y el apoyo que necesitan para alcanzar su potencial máximo[2]. Hay
varios pasos en este proceso.

Monitoreo del desarrollo

El monitoreo del desarrollo es el proceso activo y continuo de observar el crecimiento de un


niño y de fomentar las conversaciones entre los padres y los proveedores acerca de las
destrezas y capacidades del niño. El monitoreo del desarrollo implica observar la manera en
que el niño crece y si está alcanzando los indicadores del desarrollo típicos, o las destrezas
que la mayoría de los niños alcanzan a cierta edad, al jugar, aprender, hablar, comportarse y
moverse.

Los padres, abuelos, proveedores de educación en la primera infancia y otros cuidadores


pueden participar en el monitoreo del desarrollo. El programa de los CDC Aprenda los
signos. Reaccione Pronto. ha elaborado materiales gratuitos, como la aplicación de los
CDC Sigamos el Desarrollo, para ayudar a los padres y proveedores a trabajar juntos en el
monitoreo del desarrollo del niño, y para que sepan cuándo podría haber una preocupación
y si es necesario hacer más pruebas. Usted puede usar una breve lista de verificación de los
indicadores del desarrollo para ver cómo se está desarrollando su hijo. Si nota que su hijo no
está alcanzando esos indicadores, hable con su médico o con alguien del personal de
enfermería acerca de sus inquietudes y pida que le hagan pruebas del desarrollo. Obtenga
más información sobre la aplicación Sigamos el Desarrollo, las listas de verificación de los
indicadores del desarrollo y otros materiales de los CDC para los padres.

Cuando usted lleva a su hijo a una visita médica de rutina, el médico o el enfermero también
hacen un monitoreo del desarrollo. El médico o el enfermero podrían hacerle preguntas
acerca del desarrollo de su hijo, o hablarán y jugarán con el niño para ver si se está
desarrollando y alcanzando los indicadores.

El médico o el enfermero también podrían preguntar por los antecedentes familiares del
niño. Asegúrese de decirle al médico o al enfermero todas las afecciones que los miembros
de la familia del niño tengan, incluso los TEA, los trastornos del aprendizaje, los casos de
discapacidad intelectual o de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Los cuestionarios de las pruebas del desarrollo y las listas de verificación se basan en
investigaciones que comparan a su hijo con otros niños de la misma edad. Las preguntas
podrían ser acerca de las destrezas de lenguaje, de movimiento y de pensamiento, así como
de conductas y emociones. Las pruebas del desarrollo pueden ser realizadas por un médico
o un miembro del personal de enfermería, o por otros profesionales en entornos
comunitarios, escolares o de atención médica. El médico podría pedirle que complete un
cuestionario como parte del proceso de pruebas del desarrollo. Si usted o el médico tienen
alguna preocupación, también se deberían hacer pruebas del desarrollo a edades distintas a
las recomendadas. También se deberían hacer pruebas adicionales si el niño tiene un riesgo
alto de TEA (p. ej., si una hermana, hermano u otro familiar tiene un TEA) o si presenta
conductas que a veces se asocian a los TEA. Si el proveedor de atención médica de su hijo no
le realiza periódicamente una prueba del desarrollo, usted puede pedir que se la hagan.

Diagnóstico relacionado con el desarrollo

Una prueba breve que utiliza una herramienta de detección no provee un diagnóstico, pero
puede indicar si el niño está bien encaminado en cuanto a su desarrollo o si un especialista
debería examinarlo más detenidamente. Si la herramienta de detección identifica un área de
preocupación, podría ser necesario hacer una evaluación del desarrollo formal. Esta
evaluación formal es un análisis más profundo del desarrollo del niño y generalmente la
realiza un especialista capacitado, como un pediatra especializado en desarrollo, un sicólogo
infantil, un patólogo del habla y del lenguaje, un terapeuta ocupacional u otro especialista.
Puede que el especialista observe al niño, le haga una prueba estructurada, les haga
preguntas a los padres o cuidadores, o les pida que llenen cuestionarios. Los resultados de
esta evaluación formal destacan las fortalezas del niño y los desafíos que enfrenta, y pueden
decir si el niño cumple con los criterios para un diagnóstico relacionado con el desarrollo.

En la actualidad, el diagnóstico de los TEA incluye varias afecciones que antes solían
diagnosticarse por separado: trastorno autístico, trastorno generalizado del desarrollo no
especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y síndrome de Asperger. El
médico u otro proveedor de atención médica puede ayudarlo a entender y a enfrentar el
proceso de diagnóstico.

Los resultados de una evaluación del desarrollo formal también pueden decir si el niño
necesita servicios de intervención temprana. En algunos casos, el especialista podría
recomendar consejería y pruebas genéticas para el niño.

A continuación, hablemos de 10 pruebas utilizadas para detectar el autismo

Pruebas para detectar el autismo


Cuando pensamos en algún tipo de trastorno del desarrollo infantil, probablemente los
primeros nombres en llegar a nuestra mente sean el del TDAH y el del autismo. Esta última
condición es particularmente difícil de comprender para muchas personas y puede generar
un elevado nivel de sufrimiento al niño que lo padece, al no sentirse comprendido, y a su
entorno cercano al temer no poder acercarse a su pequeño.

El autismo también supone una serie de dificultades que van a tener que afrontarse y que
deben ir tratándose a lo largo del proceso de desarrollo y de la vida del sujeto. Pero para
poder ayudar a este sector de la población es necesario en primer lugar poder determinar si
se padece o no este trastorno. En este sentido necesitamos una serie de test o pruebas para
detectar el autismo. En este artículo vamos a mencionar algunas de las que más se aplican.

Antes de entrar a indicar algunas de las principales pruebas y tests existentes para detectar
el autismo, sería de utilidad profundizar un poco más en la noción que tenemos respecto a
este trastorno.

Denominamos autismo, ahora trastorno del espectro autista, a un tipo de alteración del
neurodesarrollo (es decir que se origina durante la etapa de crecimiento y desarrollo
neuronal) caracterizado por la presencia de problemas y severas dificultades en el lenguaje,
la socialización y el comportamiento. Este trastorno por lo general puede detectarse antes
de los tres años de edad, apareciendo en etapas muy tempranas de la vida.

Cada uno de los tres aspectos mencionados anteriormente presenta particularidades que
suponen una dificultad para la adaptación del menor al medio.

A un nivel socio-relacional observamos la presencia de una falta de interacción y un aparente


desinterés por la vinculación con los demás, estando encerrados en sí mismos. Y es que las
personas con este trastorno tienen severas dificultades a la hora de poseer una teoría de la
mente que les permita ver que los demás son entes con una mente independiente y separada
de la propia. Hay una dificultad para iniciar y responder a interacciones sociales, existiendo
poca reciprocidad socioemocional.
En lo que respecta a los problemas comunicativos se observa una marcada literalidad (no
suelen entender el lenguaje figurado), así como la elevada dificultad o imposibilidad para
entender y utilizar el lenguaje no verbal. No es raro asimismo que se presenten retrasos en
la adquisición del lenguaje, y son notorias los problemas para el uso práctico y adecuado al
contexto de este. En algunos casos, el sujeto puede no llegar a desarrollar el lenguaje en
absoluto. Asimismo, suelen tener problemas con los turnos de palabra y para responder a
interacciones.

Por último, también en el comportamiento presentan alteraciones. Destaca la presencia de


intereses restringidos y de una elevada necesidad de rutinas, siendo la presencia de cambios
algo tremendamente estresante para ellos ya que las precisan para tener una sensación de
seguridad. No es poco habitual que presenten expresiones, movimientos o uso de objetos
repetidos, a menudo como manera de tranquilizarse. También se ha observado que es
frecuente que se de una hiper o hiposensibilidad a la estimulación, reaccionando en exceso
o no reaccionando en absoluto a ruidos y luces.

Estos son algunas de las principales características y criterios propios de personas con
autismo. Hay que tener en cuenta además de que, si bien generalmente se diagnostica en
niños, se trata de un trastorno crónico que va a persistir en la edad adulta y que requiere de
un manejo terapéutico apropiado de cara a disminuir la posible afectación en las diversas
áreas de la vida y aumentar el nivel de autonomía y bienestar de estas personas.

Un aspecto básico para poder intervenir en este trastorno es el hecho de detectarlo. En este
sentido, se han elaborado numerosas pruebas a lo largo de los años con el fin de poder
detectar la presencia de un trastorno del espectro autista y los aspectos que en cada caso
aparecen alterados. Estas pruebas pueden pasarse a diferentes agentes, sea al propio menor
o más habitualmente a los padres y profesores.

Es importante tener en cuenta que las que vamos a mencionar no son todas las que existen,
sino solo algunas de las más representativas. También hay que remarcar que, tanto en este
como en otros trastornos, los resultados de un test no son determinantes ni condición
suficiente para el diagnóstico, habiéndose de valorar también otras informaciones tales
como las obtenidas en entrevista, con la observación de la persona o con los informes de
otras personas.

1. Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo (ADOS)

Una de las pruebas de referencia y más conocidas en el diagnóstico del autismo, se trata de
una escala elaborado con el propósito de evaluar las capacidades comunicativas, interacción
social y el juego y uso de materiales y que ofrece puntos de corte. Consta de cuatro módulos
de los cuales solo se aplica el que resulta adecuado al sujeto en cuestión por rango de edad
y nivel comunicativo. Se requiere una edad mental mínima de dos años de edad y permite
evaluar al menor en base a su ejecución. En la actualidad pueden encontrarse ediciones más
avanzadas como el ADOS 2. Puede evaluar a niños y adultos.

2. Entrevista para el Diagnóstico del Autismo (ADI)

El ADI y su revisión (ADI-R) son entrevistas clínicas pensadas para realizar una evaluación
exhaustiva respecto a un posible caso de autismo. Consta de alrededor de 93 preguntas (en
la versión ADI-R) las cuales exploran lenguaje, interacción social recíproca y
conductas/intereses restringidos. Se focaliza en las conductas típicas del sujeto con autismo
que raramente aparecen en personas sin esta afectación. La puntuación puede codificarse y
posteriormente se interpreta con algoritmos, no poseyendo baremos comparativos.

3. Sistema de Evaluación de la Conducta Adaptativa (ABAS)

Instrumento que evalúa la conducta adaptativa desde el nacimiento hasta los 89 años. Evalúa
las áreas de comunicación, utilización de recursos comunitarios, habilidades académicas
funcionales, vida en el hogar, vida en la escuela, salud y seguridad, ocio, autocuidado,
autodirección, social, motora y empleo.
La segunda versión (ABAS-II) incluye además los índices globales conceptual, social y práctico.
Si bien no es únicamente de autismo, permite evaluar las principales áreas afectadas por este
trastorno. Son los padres, profesores o allegados quienes generalmente dan respuesta y
completan el test, si bien el propio sujeto también puede responderlo.

4. Cociente de Espectro Autista (AQ)

Se trata de un cuestionario de Baron-Cohen de 50 preguntas que está pensado para que


responda el propio sujeto, y que se basa en evaluar el grado de acuerdo (entre acuerdo total
y desacuerdo total, existiendo un total de cuatro posibles respuestas) con cada una de las
diferentes preguntas. En este sentido podemos encontrar versiones específicas para
diferentes perfiles, como el Cociente de Espectro Autista para Niños (AQC), Cociente de
Espectro Autista para Adolescentes (AQA) y Cociente de Espectro Autista Abreviado (AQS).

También pueden ser rellenados por los allegados o docentes. Ofrece puntos de corte que
permiten separar el antiguo Autismo tipo Kanner del síndrome de Asperger, y permite
distinguir diferentes fenotipos..

5. Cuestionario de Comunicación Social (SCQ)

Este cuestionario de rápida aplicación debe ser respondida por los cuidadores del sujeto,
constando de un total de 40 ítems entre los que se evalúan problemas de interacción,
problemas de comunicación y conductas restringidas y estereotipadas. Tiene una forma A
que evalúa toda la vida del sujeto y una forma B para valorar la situación de los últimos tres
meses. Dependiendo del resultado puede ser recomendable acudir a otro test más completo
como el ADOS o el ADI.
6. Cuestionario de Cribaje para el Espectro Autista (ASSQ)

Este cuestionario está pensado para niños de entre siete y dieciséis años de edad, constando
de un total de 27 preguntas a responder con Si/No/Algo/A veces. Se trata más bien de un
screening, y tiende a centrarse más en el antiguo Asperger (que ahora forma parte del
trastorno del espectro autista). Lo deben completar padres y docentes y permite identificar
diferentes rasgos predominantes en menores con problemas de interacción social y
comportamiento. Actualmente existe la versión revisada extendida (ASSQ-REV), más
completa.

7. Cuestionario de Autismo en la Infancia Modificado (M-CHAT)

Test de screening a responder por los padres del menor. Si este falla en más de tres ítems
deberá realizarse una exploración más detallada para valorar la presencia de TEA. Pensado
para evaluar a menores de alrededor de dos años de edad, en base a preguntas a responder
con Sí o No.

8. Inventario de Espectro Autista (IDEA)

Inventario generado con el propósito de evaluar una docena de características propias de


personas con autismo y otros trastornos del neurodesarrollo. Más que en la detección, se
centra en la evaluación de la gravedad del estado del paciente. Permite identificar la
gravedad de los rasgos autistas, así como generar pautas de tratamiento y probar los cambios
que dichos tratamientos generan.

Asimismo, en función de la puntuación el sujeto puede ser clasificado en cuatro tipos


diferentes de autismo (destacando el clásico y el Asperger, además del autismo regresivo y
el autismo de alto funcionamiento. Debe ser completado por el profesional en base a las
informaciones provenientes de la observación y entrevista al entorno.

9. Cuestionario del Bebé y Niño Pequeño (CSBS DP)


Se trata de una escala que valora la presencia de diferentes predictores del lenguaje y la
comunicación social. Pensado para pasarlo entre los seis meses y los dos años. Debe ser
cumplimentado por un padre, cuidador o persona en contacto frecuente con el menor.

10. Test Infantil del Síndrome de Asperger (CAST)

Cuestionario de 37 preguntas que permite detectar de manera temprana características


propias de los niños con Asperger. Es pasada por los padres de niños de entre cuatro y once
años de edad.

PARA TENER MUY EN CUENTA

La diversidad del trastorno del espectro autista o TEA (ASD, por sus siglas en inglés) puede
dificultar el diagnóstico correcto. A veces, los niños en el espectro son diagnosticados
erróneamente con un trastorno diferente, como el TDAH, o se les dice que no hay nada mal.
Otras veces, los niños son diagnosticados con autismo cuando en realidad no lo tienen.

Por esto es importante saber qué debe incluir un diagnóstico de autismo: ¿Qué tipo de
información debería considerar un médico que esté evaluando a su hijo? ¿Cómo puede usted
saber si el médico está siguiendo las mejores prácticas al hacer una evaluación para el
autismo?

Problemas de comunicación social

Los problemas en la comunicación y la interacción social suelen ser identificados como


posibles señales de autismo, y esa es una de las causas de equivocación. “Hay muchas cosas
que pueden causar problemas sociales”, señala la Dra. Susan Epstein, PhD, neuropsicóloga.
“Hay trastornos sutiles del lenguaje que pueden disfrazarse de autismo. O también otros
trastornos, especialmente cuando aparecen en grupos:TDAH, trastornos del aprendizaje,
depresión”.
Por ejemplo, si un niño tiene problemas para elaborar frases u oraciones, eso puede crear
una situación que, a primera vista, podría parecer una señal de autismo, pero pudiera haber
otras causas. “El niño tiene dificultad para comunicarse, lo cual causa problemas con los
niños de su edad, así que el niño puede retraerse. Parece que está teniendo problemas
sociales, y los tiene, pero son de una naturaleza diferente”, explica la Dra. Epstein.

Llegar al diagnóstico correcto requiere recopilar e interpretar mucha información acerca del
niño. La Dra. Epstein, quien se especializa en la evaluación del trastorno del espectro autista,
dice que a los niños se les debería hacer una evaluación que vaya más allá de las pruebas y
herramientas de diagnóstico, para obtener así un cuadro lo más completo posible de lo que
está sucediendo antes de dar un diagnóstico.

Evaluación del autismo

Hay diversos filtros que los pediatras y otros profesionales de la salud podrían utilizar como
primer paso para saber si un niño podría tener autismo, antes de comenzar una evaluación
formal. Algunos son cuestionarios que completan los padres y otros son evaluaciones hechas
por médicos. El Modified Checklist for Autism in Toddlers o M-CHAT (Lista de verificación
modificada del autismo en niños pequeños) es un cuestionario que se utiliza para identificar
señales de alerta. El M-CHAT plantea preguntas acerca de conductas que podrían indicar
autismo, pero la Dra. Epstein advierte que la prueba “abarca muchas cosas” a propósito, por
lo que a menudo identifica niños que pueden ser autistas o no. Escalas similares incluyen la
Childhood Autism Rating Scale o CARS (Escala de autismo infantil) y el Ages and Stages
Questionnaire (Cuestionario de edades y etapas), que es más bien un filtro básico del
desarrollo.

La Screening Tool for Autism in Toddlers and Young Children o STAT (Herramienta de
detección del autismo en bebés y niños pequeños), es otro filtro que examina
comportamientos sintomáticos del autismo con mayor detalle que los demás filtros
mencionados, pero aún así está pensado para ser utilizado como una herramienta para la
detección de niños que son candidatos para una evaluación más exhaustiva. Los resultados
del filtro por sí solos nunca deben considerarse un diagnóstico.

Instrumentos para el diagnóstico

Si un filtro indica que un niño podría tener el trastorno del espectro autista, el niño debería
recibir una evaluación exhaustiva de parte de alguien capacitado para diagnosticar el
autismo.

Esta evaluación a menudo comenzará con un instrumento para el diagnóstico como la Autism
Diagnostic Observation Schedule o ADOS-2 (Escala de observación para el diagnóstico del
autismo). La ADOS es una prueba que consta de diferentes módulos para adaptarse a una
diversidad de niños. Cuenta con una versión para niños pequeños que se basa en juegos.
Para niños mayores de 30 meses, hay módulos que incluyen más conversación, según el nivel
de lenguaje del niño.

Este no es el tipo de pruebas donde hay respuestas correctas. El propósito de la ADOS es


evaluar las habilidades sociales y los comportamientos repetitivos que muestra el niño
durante la prueba. Esto significa que el evaluador está prestando atención a cosas como si el
niño pide ayuda cuando la necesita, les da a otras personas la oportunidad de hablar y sigue
el hilo cuando hay cambios de tema.

Las Communication and Symbolic Behavior Scales o CSBS (Escalas de comunicación y


comportamiento simbólico) constituyen otro buen instrumento de diagnóstico para bebés y
niños pequeños. Este instrumento basado en juegos también cuenta con el respaldo de
investigaciones, pero se utiliza menos que la ADOS, que abarca un rango de edad más amplio.

Problemas de interpretación
La Dra. Epstein observa que incluso con estas herramientas es importante trabajar con un
profesional de la salud mental que tenga experiencia en el diagnóstico de personas en el
espectro autista. “Usted quiere trabajar con alguien que entienda las sutilezas”, dice. “Por
ejemplo, una persona con auténtica experiencia podrá distinguir si un niño hace escaso
contacto visual porque es tímido, frente a si el escaso contacto visual se produce de la
manera en que esperamos verlo en un trastorno del espectro autista”.

Un estudio reciente destaca (página en inglés) la dificultad para distinguir entre el autismo y
otros trastornos, como el TDAH, incluso cuando se utilizan las herramientas aceptadas, como
la ADOS. Al observar a niños en edad escolar con alto funcionamiento verbal, el estudio
encontró que el 21% de los niños que tenían TDAH (pero no autismo) cumplieron con los
criterios para el diagnóstico de autismo cuando se les aplicó la ADOS.

“En el momento en que hacemos un diagnóstico a ciegas en función de la puntuación,


colocaremos a muchos niños en categorías equivocadas”, dice Somer Bishop, investigador
principal y profesor asistente de psiquiatría en la University of California en San Francisco, a
Spectrum, una revista en línea enfocada en investigación sobre autismo. “Estos instrumentos
se diseñaron para ayudar en la toma de decisiones clínicas, pero no reemplazan un cerebro
clínico”.

Catherine Lord, directora del Center for Autism and the Developing Brain, en el New York-
Presbyterian Hospital, quien desarrolló la ADOS, agrega que es importante considerar la
motivación para el comportamiento. Ella le dice a Spectrum que un niño con TDAH podría
evitar la mirada de un adulto porque piensa que ha hecho algo malo y no debido al déficit
social. O la cara de una niña podría ser inexpresiva porque está aburrida o distraída y no
porque es menos expresiva en general.

Entrevistas
Los filtros y las herramientas de diagnóstico son formas de recolectar información, pero
deben considerarse en el contexto junto con otra información proveniente de una diversidad
de adultos que conozcan al niño. Una evaluación completa también debería incluir una
entrevista minuciosa con los padres del niño, que abarque el desarrollo general y las
inquietudes actuales. La entrevista también investigará a fondo los síntomas relacionados
con el TEA. Para recolectar más información, a los padres también se les podría pedir que
completen cuestionarios especiales.

La Autism Diagnostic Interview, Revised o ADI-R (Entrevista revisada para el diagnóstico del
autismo) es una de estas entrevistas, y suele combinarse con la ADOS. Sin embargo, son
necesarias dos horas para completar la ADI-R, lo que hace que sea difícil usarla en
evaluaciones clínicas, observa la Dra. Epstein. Una entrevista basada en la ADI-R o en una
lista de verificación para padres, como el Social Communication Questionnaire, también
puede ser efectiva si es dirigida por un médico capacitado en el diagnóstico del autismo.

La Dra. Epstein explica que es importante incluir información sobre el desarrollo temprano
durante la entrevista, porque hay muchas circunstancias en las que los síntomas son más
evidentes cuando los niños son más pequeños, digamos, alrededor de los cuatro años, pero
disminuyen a medida que el niño crece. “Si no se le está poniendo atención al desarrollo
temprano y se tiene, por ejemplo, un niño de ocho o diez años, usted se arriesga a pasar
cosas por alto”, advierte. Tener esa información acerca del desarrollo temprano puede
ayudar al profesional a hacer un diagnóstico más preciso.

Si el niño es de edad escolar, también es de utilidad si el médico puede hablar con el maestro
del niño para tener su punto de vista. Una visita a la escuela para observar al niño sería
“absolutamente ideal”, dice la Dra. Epstein, pero no siempre es posible. Una conversación
con el maestro o hacer que el maestro llene un cuestionario, le dará a la persona que hace
la evaluación alguna idea de lo que el maestro está viendo de primera mano en la escuela, lo
cual puede ser diferente de lo que los padres están viendo en casa.

Pruebas cognitivas
Una evaluación también debería incluir alguna cantidad de pruebas cognitivas. Una razón
para esto es que las pruebas de tipo cognitivo le dan a la persona que hace la evaluación otra
oportunidad para examinar la conducta del niño, pero esta vez bajo circunstancias
diferentes. La ADOS es una prueba con carga social y que también es menos estructurada, lo
cual podría ser difícil para algunos niños. La Dra. Epstein explica que algunos niños se
desempeñarán mejor durante una prueba cognitiva más estructurada cuando responden
preguntas específicas. “O puede que se alteren durante la prueba cognitiva si no conocen la
respuesta a una pregunta determinada, y podrían hacer un berrinche”, dice la Dra. Epstein.
Toda esta información es de utilidad para la persona que hace la evaluación.

Las pruebas cognitivas también son importantes porque usted quiere aprender más acerca
de la manera de pensar del niño. Por ejemplo, usted quiere aprender más acerca de cómo el
niño organiza y planifica, o resuelve problemas. Más allá de ayudar al evaluador a hacer un
diagnóstico preciso, explica la Dra. Epstein, “si usted no conoce sus fortalezas y debilidades,
realmente no puede contribuir de forma significativa a elaborar un programa educativo para
ellos en la escuela. Usted quiere poder decir: ‘Él puede hacer esto. No puede hacer eso. Esto
es lo que él necesita para poder hacer eso’ ”.

Trabajar con un especialista

Los filtros suelen ser realizados por los pediatras, pero si hay señales de alerta que indiquen
que sería apropiado hacer evaluaciones adicionales, es mejor trabajar con alguien que tenga
experiencia y destreza en el diagnóstico de niños en el espectro autista. “Para un trasplante
de corazón, usted no va a ir con un médico que haya hecho dos o tres, ¿cierto?”, dice la Dra.
Epstein. “Es lo mismo con el autismo. Usted quiere a alguien que haya visto cientos de niños
de todos los tipos diferentes (niños típicos, niños con discapacidades intelectuales, niños
autistas), y que sepa qué buscar”. Los centros académicos y médicos suelen ser buenos
lugares para encontrar evaluadores experimentados.
Para obtener un diagnóstico preciso, es esencial un médico que tome seriamente sus
inquietudes y que tenga experiencia en la evaluación del trastorno del espectro autista.

Referencias

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