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Antecedentes Historicos

Este documento presenta los antecedentes históricos y jurídicos de la violencia familiar en México. Explica que aunque siempre ha existido, la violencia familiar se tipificó por primera vez en el Código Penal de 1997, y desde entonces ha habido varias reformas para mejorar la protección de las víctimas. También describe convenciones y leyes internacionales que abordaron este tema desde los años 1970, así como iniciativas legislativas en México en las últimas décadas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia familiar.

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Este documento presenta los antecedentes históricos y jurídicos de la violencia familiar en México. Explica que aunque siempre ha existido, la violencia familiar se tipificó por primera vez en el Código Penal de 1997, y desde entonces ha habido varias reformas para mejorar la protección de las víctimas. También describe convenciones y leyes internacionales que abordaron este tema desde los años 1970, así como iniciativas legislativas en México en las últimas décadas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia familiar.

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Academia de Formación y Desarrollo Policial

Puebla – Iniciativa Mérida “General Ignacio Zaragoza”.

Bachillerato Técnico en Seguridad Ciudadana.

Trabajo de investigación:

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA VIOLENCIA FAMILIAR

Téllez Rodríguez Sinaí

Amozoc de Mota, 8 de Diciembre del 2022

1
INDICE

Contenido

I. INTRODUCCIÓN ……………………………………………………………………………………….. 3
II. ANTECEDENTES JURÍDICOS ……………………………………………………………………… 3
III. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ……………………………………………………………….. 7

2
ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA VIOLENCIA FAMILIAR

I. INTRODUCCION
La violencia familiar es una situación que siempre ha existido dentro de la sociedad,
siempre ha habido al interior de las familias personas que pretenden lograr el mando
humillando, denigrando, golpeando o disminuyendo de cualquier forma a los demás.
Sin embargo, el manejo que se le da ha cambiado notablemente en la última década,
pues de ser una situación interna de la familia, que se resolvía o toleraba dentro de
ésta procurando que nadie más la conociera, ha pasado a ser del orden público, siendo
cada vez más usual que se solicite la intervención de las autoridades, ya sean
administrativas o judiciales, para resolverla.

La violencia familiar se tipifica por primera vez en 1997, dentro del Código Penal,
entonces para el Distrito Federal en materia de fuero común y para toda la República
en materia de fuero federal y para noviembre de 2002, que entra en vigor el Nuevo
Código Penal para el Distrito Federal ya había tenido en dos ocasiones cambios, lo que
sumado al contenido de diversos elementos normativos dificulta su manejo y
comprensión.

II. ANTECEDENTES JURIDICOS


La violencia que se ejerce dentro de la familia suele recaer en las mujeres, niños y
ancianos, quienes constituyen los sectores vulnerables; en la segunda mitad del siglo
XX se celebraron diversos foros internacionales, en los que de manera particular se
analizaba la situación de los niños y las mujeres, así es como en 1975, se celebró en
México la 1ra Conferencia Mundial sobre las Mujeres, donde se destacó que debe
enseñarse el respeto a la integridad física de la mujer, declarándose que el cuerpo
humano es inviolable y su respeto un elemento fundamental de la dignidad y la libertad
humana.

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En 1996, la entonces Asamblea de Representantes del Distrito Federal aprobó la
Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Intrafamiliar, la cual es de carácter
administrativo y tiene como función establecer los mecanismos de asistencia a víctimas
y agresores, así como los relativos a la prevención del fenómeno de la violencia en el
hogar. El 6 de noviembre de 1997 se presentó ante la Cámara de Diputados la
iniciativa de decreto que reformaba, adicionaba y derogaba diversas disposiciones del
Código Civil para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en
Materia Federal, del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal; del
Código Penal para el Distrito Federal en materia de fuero común y para toda la
República en Materia de Fuero Federal y del Código de Procedimientos Penales para
el Distrito Federal, la cual tenía como objeto, conforme se advierte en la exposición de
motivos con que fue presentada “disuadir y castigar las conductas que generen
violencia familiar, establecer medidas de protección a favor de las víctimas de este
fenómeno y concientizar a la población del problema, al tiempo de propiciar que las
autoridades desarrollen políticas públicas para prevenir, combatir y erradicar esas
conductas”.

El 30 de diciembre de 1997 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el


decreto que reformaba diversos preceptos tanto en el Código Penal para el Distrito
Federal en materia del fuero común y para toda la República en materia federal, como
en el Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, adicionándose
diversos preceptos enfocados a la violencia familiar, el cual entró en vigor 30 días
después de su publicación. El capítulo octavo del Código Penal entonces vigente para
el Distrito Federal, en materia de fuero común y para toda la República en materia
federal, se denominó “Violencia familiar”; en el artículo 343 bis se tipificó como tal “el
uso de la fuerza física o moral, así como la omisión grave que de manera reiterada se
ejerce en contra de un miembro de la familia por otro integrante de esta contra su
integridad física, psíquica o ambas, independientemente de que pueda producir o no
lesiones”.

Una de las situaciones que llamó mayormente la atención internacional era el que
había países como México, donde la violación no se admitía entre cónyuges,

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considerándose un uso excesivo de un derecho. Esto derivaba de una interpretación
jurisprudencial; ante ello, el legislador, a efecto de cumplir con el tratado suscrito, creó
en 1977 el artículo 265 bis del entonces Código para el Distrito Federal en materia del
fuero común y para toda la República en materia federal, que establecía de manera
expresa que la víctima puede ser la esposa o concubina, con lo que resalta que el
matrimonio no puede eliminar la libertad sexual de las personas, ni autorizar que se
violente la voluntad para tener cópula, máxime que en este caso la víctima tiene que
seguir viendo y conviviendo con su agresor.

Actualmente, el párrafo cuarto del artículo 174 del Nuevo Código Penal para el
Distrito Federal establece: “Si entre el activo y el pasivo de la violación existiera un
vínculo matrimonial, de concubinato o de pareja, se impondrá la pena prevista en este
artículo, en estos casos el delito se perseguirá por querella”. Consideramos innecesario
que se establezca que la conducta resulta típica, a pesar de la existencia de un vínculo
matrimonial, de concubinato o de pareja, máxime que esto derivaba de una
interpretación que ya había sido superada y hubiera sido suficiente con mencionar que
en esos casos el delito se perseguía por querella para entender que la intención del
legislador era seguirla sancionando; llama la atención el que se reconoce la existencia
de relaciones estables distintas al matrimonio y concubinato, que sólo pueden darse
entre personas heterosexuales, pues al incluirse el término “pareja” que no tiene
significado legal, sino sólo social, se incluye a las formadas por homosexuales, realidad
que no pasó desapercibida al legislador, quien no obstante esto, no establece que
dichas parejas deben ser “permanentes”, como sí lo hace en diversos preceptos.

En 1997, cuando se dieron las modificaciones al Código Penal, entonces para el


Distrito Federal en materia de fuero común y para toda la República en materia de
fuero federal, los preceptos fueron redactados sin hacer diferencia de género, no
obstante que en la exposición de motivos se establecía la necesidad de proteger a la
mujer, sin embargo, en el artículo 265 bis se establecía que sólo la concubina o esposa
pueden ser víctimas del delito de violación, dejándose fuera al concubinario y esposo,
lo que quedó salvado con la redacción actual, en la que sólo se hace referencia a
existencia del vínculo, pues independientemente de que generalmente las víctimas son

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las mujeres, no puede, a nivel legal hacerse tal diferencia, pues ello implica
discriminación inversa.

Desde 1997 se estableció que en esos casos, el delito se persigue por querella,
obstáculo procesal que hace indispensable que la víctima quiera que se persiga el
delito y así lo haga saber a la autoridad, pudiendo en cualquier momento del proceso,
incluso después de que se dictó sentencia y ésta causó ejecutoria otorgar el perdón;
con esto, el legislador respeta y trata de preservar la relación familiar, dando
oportunidad a las partes de conciliar, no obstante que de manera general, dada la
importancia del bien jurídico libertad sexual, este delito se persigue de oficio.

El 17 de septiembre de 1999 se modifican los artículos 343 bis y 343 del Código
Penal para el Distrito Federal y en el delito de violencia familiar se elimina la exigencia
de la reiteración de la conducta y la necesidad de que víctima y victimario residan en el
mismo domicilio. En febrero de 2001 se inauguró el Foro de análisis para la
modernización de la legislación penal del Distrito Federal, dentro de éste se
presentaron tres iniciativas para un nuevo código, elaboradas por los partidos de la
Revolución Democrática, Acción Nacional y Revolucionario Institucional. En estos del
vigente código penal entonces vigente que tipificaban la violencia familiar, la violencia
familiar equiparada y establecían las medidas precautorias, con lo que des tipificaba la
conducta.

El Partido de la Revolución Democrática refirió la violencia familiar en el artículo


229, en el que estableció que por ésta se entiende el uso de la fuerza física o moral, así
como la omisión intencional en el cumplimiento de un deber, que se ejerce en contra de
un miembro de la familia por otro integrante de esta, contra su integridad física o
psíquica, o ambas o para dominarlo o someterlo, independientemente de que pueda
producir o no lesiones. En ese texto se adiciona la palabra “intencional” a la omisión,
eliminándose la posibilidad de una comisión culposa, lo cual no era necesario, ya que
no se enumeraba el artículo en el diverso 60 del Código Penal para el Distrito Federal
entonces vigente, que contiene la relación de los delitos que admiten la forma culposa.
Se suprime la exigencia de que la omisión sea “grave” lo que hace que el texto sea

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más llano y fácil de interpretar, pues palabras de ese tipo siempre implican dificultad
para saber cuándo una omisión tiene esa característica y cuándo no.

El proyecto que se cita establecía la sanción en el precepto 230, agregando


como tal la pérdida de los derechos que tenga el sentenciado respecto al ofendido,
incluidos los de carácter sucesorio; anteriormente la referencia era únicamente al
derecho de pensión alimenticia, por lo que en ese aspecto, la pena se agrava, siendo
innecesario que si ya se refirió a la pérdida de los derechos que tenga el sentenciado
respecto al ofendido se tenga que hacer la mención precisa de que dentro de éstos se
comprende el sucesorio. Las medidas precautorias se contenían en el artículo 232,
eliminándose la posibilidad de que sean el Ministerio Público y el juez los que las
decreten, correspondiendo esto a una autoridad administrativa que no se definía. Al
Ministerio Público se le autorizaba únicamente a “apercibir al probable responsable
para que se abstuviera de cualquier conducta que pudiera resultar ofensiva para la
víctima”.

El Partido Revolucionario Institucional proponía el tipo de violencia familiar en el


artículo 219, regresando a la fórmula original que requería la reiteración del acto y que
los sujetos habiten en el mismo domicilio, eliminando la existencia de las medidas
precautorias. El 30 de abril de 2002, el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito
Federal aprobó el Nuevo Código Penal para el Distrito Federal, el cual fue publicado en
la Gaceta Oficial del gobierno del Distrito Federal el 16 de julio de 2002 y entró en vigor
el 12 de noviembre del mismo año. Dentro de éste, en el título octavo, denominado
Delitos contra la integridad familiar, se trata, en su capítulo único, artículo 200, la
violencia familiar, refiriéndose a ésta como la que realiza: “...el cónyuge, concubina o
concubinario o el que tenga relación de pareja, pariente consanguíneo en línea recta
ascendente o descendente sin limitación de grado, al pariente colateral consanguíneo o
afín hasta el cuarto grado, al tutor, curador, al adoptante o adoptado que: I. Haga uso
de medios físicos o psicoemocionales contra la integridad de un miembro de la familia,
independientemente de que se produzcan lesiones. II. Omita evitar el uso de los
medios a que se refiere la fracción anterior”.

III REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


7
1. La violencia: un problema de salud pública que se agrava en la región. Bol

Epidemiol 1990; 112(2):1-7.

2. Trocme NM, Tourigny M, Mac Laurin B, Fallon B. Major finding from the
Canadian

incidence study of reported child abuse and neglect. Child Abuse Negl 2003; 27

(2):1427-39.

3. Blanco Tamayo I, Salvador Álvarez S, Cobián Mena A, Bello Sánchez A.


Maltrato

intrafamiliar en un área de salud de Santiago de Cuba. MEDISAN 2000; 4(3).

<[Link] [consulta: 14 abril

2009].

4. Trokel M, Discala C, Terrin NC, Sege RD. Blunt abdominal injury in the young

pediatric patient: child abuse and patient outcomes. Child Maltreat 2004; 9(1):

111-7.

5. Pérez E. Homicidio y lesiones. Taller sobre sociedad, salud y violencia. IML,


1995.

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