Reservas en el ámbito internacional de Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
María Angélica Benavides Casals.
RESUMEN
La posibilidad de vincularse a un tratado permitiendo la alteración de alguna de sus
normas, es decir formulando una reserva, se presenta como una forma efectiva de ampliar
esta comunidad.
Sin embargo, la aplicación del régimen de las reservas establecido en la Convención
de Viena sobre el Derecho de los Tratados al área de los DDHH es poco adecuada, ya que
se produce una fragmentación del sistema de protección. Además existe otro problema, la
CV no da respuesta a los efectos de una reserva inadmisible, y es por ello que órganos
convencionales de DDHH han aplicado una práctica que provoca rechazo, declarando a los
estados vinculados completamente al tratado, como si la reserva no hubiese sido formulada,
lo cual contraviene el principio del consenso.
INTRODUCCIÓN
En el DI general la institución de la reserva a los tratados, constituye un instrumento
jurídico fundamental para la expansión de la comunidad internacional. Sin embargo, en el
marco del DI de los DDHH, podría llegar a constituir un obstáculo para la adecuada
protección de los derechos reconocidos en los tratados sobre la materia, conduciendo a una
violación del objeto y fin de dichos tratados.
DESARROLLO HISTÓRICO
En un principio el régimen de las reservas se somete a la unanimidad, rigiendo así el
principio de la integridad del tratado que evitaba relativizar los efectos de los acuerdos
internacionales.
Sin embargo, paralelamente se desarrolló una práctica distinta, donde las reservas
eran permitidas sin necesidad de aceptación por parte de todo los estados, cada estado
decidía sobre la aceptación de la reserva y la calidad de miembro del estado que la
formulaba: para el estado que la aceptaba, se consideraba a aquel que planteó la reserva
como parte del tratado.
Inglaterra sostenía la aplicación del principio tradicional de la integridad, los estados
latinoamericanos por su parte la aplicación de las normas existentes al interior del sistema a
panamericano (reservas permitidas sin necesidad de aceptación)
La Corte Internacional de Justicia (CU) sostuvo que el estado reservante sería visto
como parte de la Convención si la reserva no era contraria al objeto y fin del tratado,
mediante la reserva no se pretende alterar la esencia del tratado y las obligaciones que de
él emanaba..
Principio de compatibilidad: dice relación con que el objeto y fin del tratado es el
límite a las reservas interpuestas por los estados ratificantes.
En caso contrario la calidad de miembro de un tratado debía ser excluida, era
importante que no se persiguieran intereses particulares de los estados parte.
REGLAS DE LA CONVENCIÓN DE VIENA SOBRE EL DERECHO E LOS TRATADOS DE
1969
Las normas de la Convención no otorgan respuesta a todas la interrogantes, como
son los efectos jurídicos de una reserva incompatible. Además el sistema establecido por la
Convención se presenta como subsidiario para el caso que los tratados no contengan
normas específicas referidas al tema.
El sistema establecido en la Convención es flexible y otorga a los estados amplios
márgenes de libertad en diversos ámbitos, siendo uno de ellos el de las reservas:
- Basta que un estado acepte, tácita o expresamente, la reserva de otro, para que a
este se le considere parte del tratado (artículo 20)
- La objeción de una reserva no trae como consecuencia inmediata la exclusión del
estado reservante como parte del tratado, salvo en el caso que esa consecuencia
jurídica sea expresamente declarada por el objetante.
- Existe la posibilidad de aceptar tácitamente la reserva, en el caso de no objetarla
dentro de los doce meses siguientes a que ha sido formulada.
- Límites a la formulación de reserva están contenido en el artículo 19 letra a y b para
el caso que una determinada reserva esté prohibida por el propio tratado en
cuestión. En la letra c se encuentra el criterio de compatibilidad se encuentra el
criterio de compatibilidad (ppo de compatibilidad)
- Este artículo encuentra siempre aplicación en los casos en que una reserva no esté
expresamente prohibida por el tratado
EL CONCEPTO DE RESERVA
Existe consenso en que la definición adoptada en el Artículo 2° letra d de la
Convención posee elementos indispensables:
Una declaración unilateral, cualquiera que sea su enunciado o denominación, hecha
por un Estado al firmar, ratificar, aceptar o aprobar un tratado o al adherirse a él, con objeto
de excluir o modificar los efectos jurídicos de ciertas disposiciones del tratado en su
aplicación a ese Estado
Su naturaleza jurídica es la de un acto unilateral sobre la base de su carácter
revocable (artículo 22° sobre revocación de las reservas)
Lo medular de una reserva es su carácter de condición: el estado está dispuesto a
obligarse por el tratado a condición del respeto de sus exigencias, esto es, la no
aplicación de determinadas normas del tratado o alteración de sus efectos.
EL PRINCIPIO DEL CONSENSO
Los tratados internacionales representan la expresión acabada del consensualismo
en la creación de normas internacionales, se les otorga a los estados la libertad mediante
las normas de la CV para la negociación y la celebración de los tratados, reconociéndose su
derecho de determinar el contenido y alcance de las normas convencionales, siendo el
límite las normas del ius cogens.
La celebración y ratificación de un tratado viene finalmente dada por una
ponderación de las ventajas y desventajas para el estado, equilibrio entre los derechos y
obligaciones. Las reservas no están al margen de esa ponderación, esto se ve claramente
en los tratados multilaterales, donde un consenso reviste mayor dificultad, y las reservas
juegan un rol preponderante, mediante ellas se permitirá que un mayor número de estados
sean parte del tratado tomando en cuenta sus puntos de vista.
RESERVAS INADMISIBLES SEGÚN EL CRITERIO DEL OBJETO Y FIN DEL ARTÍCULO
19 LETRA C
El texto menciona la posibilidad de realizar reservas en un tratado, lo cual implica
excluir o modificar ciertas disposiciones del mismo. Sin embargo, esta posibilidad no es
ilimitada. Algunos tratados contienen normas que regulan específicamente las reservas,
mientras que otros aplican el Artículo 19, letra c, en ausencia de normas al respecto.
El Artículo 19, letra a, permite formular reservas que no estén prohibidas por el
propio tratado, y según el Artículo 20, inciso 1, no requieren una aceptación posterior a
menos que el tratado disponga lo contrario. Por otro lado, el Artículo 19, letra b, regula los
casos en los que un tratado permite ciertas reservas pero excluye otras.
Cuando no hay una cláusula expresa que prohíba o permita reservas, se aplica el
criterio de compatibilidad con el objeto y fin del tratado, establecido en el Artículo 19, letra c.
Sin embargo, determinar el contenido de este criterio puede resultar complicado. No todas
las disposiciones del tratado se relacionan con su objeto y fin, lo que implica que algunas
disposiciones pueden ser objeto de reservas.
La admisibilidad o inadmisibilidad de una reserva se determina en función de las
circunstancias particulares de cada tratado. Algunos tratados establecen órganos
competentes para supervisar las reservas y su compatibilidad con el objeto y fin del tratado,
pero en otros casos, la decisión queda en manos de los Estados parte.
La importancia de una disposición sujeta a reserva en el contexto del tratado es
crucial para determinar si la reserva afectaría la vinculación efectiva del Estado formulante
al tratado. La opinión consultiva de 1951 de la Corte Internacional de Justicia establece que
una reserva a una disposición esencial alteraría dicha vinculación.
A pesar de los intentos de objetivizar el criterio del objeto y fin del tratado, estos
pueden ser ineficaces cuando no existe una instancia superior para decidir sobre la
compatibilidad de una reserva. Además, el Artículo 19, letra c, no establece directamente
las consecuencias jurídicas de una reserva contraria al objeto y fin del tratado, a diferencia
de los Artículos 20 y 21, que sí establecen los efectos de la objeción o aceptación de una
reserva.
En última instancia, los intentos de objetivización deben tener en cuenta las
particularidades del tratado y los bienes protegidos por este. El criterio de compatibilidad es
aceptado por los Estados parte de la Convención, ya que están de acuerdo en que el objeto
y fin del tratado, expresado en ciertas disposiciones, no puede ser obviado.
EXÁMEN DEL CRITERIO DE COMPATIBILIDAD
La determinación sobre la compatibilidad de una reserva con el objeto y fin del
tratado corresponde hoy en día a los estados parte o bien a los órganos contemplados en
él. Sin caer en generalizaciones, la rigurosidad del principio se hace más estricta cuando es
llevado a cabo por órganos de supervisión del tratado. Los estados aplican básicamente
criterios políticos de interés nacional.
1. Examen de la compatibilidad realizado por los estados parte
Según la Convención de Viena y la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de
Justicia, los estados tienen el derecho de determinar la compatibilidad de una reserva con el
objeto y fin del tratado. Sin embargo, no hay una práctica internacional unificada al respecto,
ya que los estados deciden principalmente en función de sus intereses nacionales. En el
ámbito de los derechos humanos, pueden existir diversas interpretaciones sobre el objeto y
fin del tratado. La aceptación de una reserva puede ser expresa o tácita, y la objeción no
conduce automáticamente a la exclusión del estado reservante como estado parte. Las
objeciones pueden favorecer la ampliación del número de estados parte y servir como
antecedentes para la jurisprudencia de los órganos de control. Sin embargo, las objeciones
suelen ser políticas y no se ofrecen explicaciones detalladas sobre las consecuencias
jurídicas.
2. Determinación de la compatibilidad mediante órganos establecidos en los tratados
La Convención de Viena no estableció un órgano de supervisión de las reservas. En
los tratados de derechos humanos, los órganos de control desempeñan un papel importante
en la supervisión de las reservas. Sin embargo, no hay un examen exhaustivo de las
reservas en tratados que no se basan en la reciprocidad de ventajas entre los estados.
Surge la pregunta de si los órganos de control pueden declarar una reserva incompatible y
vincular al estado reservante al tratado en su totalidad.
EFECTOS JURÍDICOS DE UNA RESERVA INCOMPATIBLE CON EL OJETO Y FIN DEL
TRATADO
1. Aceptación como supuesto de admisibilidad
Las reservas expresamente prohibidas o permitidas en un tratado no pueden ser
aceptadas, ya que los estados han establecido claramente los límites de las reservas. Las
reservas que violen normas imperativas (ius cogens) también son inequívocamente
inaceptables. Sin embargo, la aceptación de reservas que vayan en contra del objeto y fin
del tratado plantea problemas, ya que los artículos 20 y 21 de la Convención de Viena no
mencionan este criterio de compatibilidad. Aunque un estado puede decidir si aplica o no
una reserva en sus relaciones con el estado formulante, no puede determinar las
consecuencias de la inadmisibilidad o incompatibilidad de una reserva en relación con la
condición de ser o no parte del tratado.
2. Posibles consecuencias jurídicas de una reserva inadmisible
No existe una costumbre internacional establecida en relación a las reservas, ni las normas
de la Convención de Viena abordan este tema ni hay una práctica uniforme de los estados.
Los objetivos y fines determinantes para la celebración del tratado son fundamentales al
evaluar la compatibilidad de una reserva. Las posibles consecuencias de una reserva
contraria al objeto y fin del tratado son: 1) el estado formulante no puede considerarse parte
del tratado, 2) el estado está vinculado a la totalidad del tratado como si la reserva no
hubiese sido formulada, o 3) la disposición objeto de la reserva no tiene aplicación.
Las posibles soluciones son:
A. Ineficacia de la manifestación del estado de vincularse por el tratado.
Se plantea que la inadmisibilidad de una reserva contraria al objeto y fin del tratado
podría contradecir el principio básico del consenso en el Derecho Internacional. Para un
estado que hace una reserva, podría ser preferible no formar parte del tratado con una
vinculación total si la reserva es inadmisible. Sin embargo, esta solución podría ser
desaconsejable si se busca la universalidad del tratado.
B. Vinculación total al tratado basada en la primacía del principio favor contractus
(severability doctrine).
Esta solución se basa en que el estado tiene la intención de ser parte del tratado en
su totalidad. Se establecería la falta de efecto jurídico de la reserva, pero no de la
declaración de vinculación del estado. Sin embargo, esta postura choca con el principio del
consenso, que establece que el estado manifiesta su consentimiento para obligarse por el
tratado solo bajo ciertas condiciones reflejadas en la reserva
C. Vinculación limitada al contenido de la reserva.
Esta solución intermedia implica que el estado se vincula al tratado, pero las normas
excluidas mediante la reserva no le son aplicables. Sin embargo, aún existen interrogantes
sobre esta opción, especialmente si un órgano competente declara posteriormente que la
reserva es inadmisible y se requiere una vinculación total
En cuanto a los efectos de una reserva inadmisible, no existe unanimidad. Depende
del caso concreto, considerando el tipo de tratado, su objeto y fin. No se pueden hacer
generalizaciones, especialmente en tratados especiales como los de derechos humanos,
que buscan crear una comunidad de valores mediante la aceptación de normas
fundamentales
PARTICULARIDAD DE LOS TRATADOS DE DDHH
La reciprocidad en los tratados refleja la simetría y equilibrio entre los derechos y
obligaciones de los estados. Se utiliza en represalias en respuesta a actos ilegítimos de
otros estados y en el sometimiento a la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia bajo
condición de reciprocidad. Las reservas pueden afectar la reciprocidad al alterar el equilibrio
entre derechos y obligaciones. La Convención de Viena regula la reciprocidad en las
reservas.
Los tratados de derechos humanos no se basan en la reciprocidad estatal, sino en el
reconocimiento de derechos y obligaciones de protección por parte de los estados hacia
todas las personas bajo su jurisdicción. Estos tratados permiten el control de los estados
parte entre sí. Las obligaciones comunes en los tratados de derechos humanos incluyen la
adecuación de los ordenamientos jurídicos nacionales y la implementación de medidas
establecidas por las sentencias, así como indemnizaciones.
Los tratados de derechos humanos tienen características especiales y pueden limitar
los derechos soberanos de los estados, incluso en relación a las reservas. Si un estado
viola el equilibrio de un tratado internacional general, la Convención de Viena contempla la
suspensión o terminación del tratado, pero las disposiciones relativas a la protección de la
persona están excluidas de estas posibilidades.
Existe discusión sobre si las normas de la Convención de Viena se adecuan
plenamente a los tratados de derechos humanos, especialmente en lo referente a las
reservas inadmisibles y sus efectos. Surge la interrogante sobre las razones por las cuales
un estado acepta reservas que perjudican los derechos establecidos a favor de las
personas, lo cual contradice el objeto y fin de los tratados de derechos humanos.
RESERVAS A LOS TRATADOS DE DDHH
Ciertas situaciones pueden, en materia de derechos humanos, conducir a perjuicios
para las personas, quienes son en definitiva el destinatario y causa final de la celebración
de este tipo de tratados. Esto se da en casos de formulación de reservas, no ratificación de
protocolos adicionales, falta de reconocimiento de competencia de los órganos
jurisdiccionales contemplados en los tratados, entre otros.
Las reservas pueden llegar a la anulación del ejercicio de derechos contenidos en el
catálogo del tratado y que pueden representar el núcleo de dicho instrumento.
Pero como premisa básica, los derechos humanos y las reservas no son
incompatibles a priori, incluso ellas pueden potenciar la creación de una comunidad
internacional que progresivamente se comprometa con los derechos humanos.
APLICACIÓN DE LAS NORMAS SOBRE RESERVAS DE LA CONVENCIÓN DE VIENA A
LOS TRATADOS DE DDHH
La Convención de Viena permite formular reservas en los tratados, pero existen
restricciones en cuanto a las reservas permitidas. El control de la compatibilidad de las
reservas con el objeto y fin del tratado corresponde principalmente a los estados parte, lo
que puede estar influenciado más por razones políticas que jurídicas. Algunos autores
cuestionan si este sistema es adecuado para los tratados de derechos humanos, y
proponen la participación de órganos del tratado para realizar dicho control de manera más
objetiva. Las consecuencias jurídicas de la objeción o aceptación de una reserva
inadmisible no están reguladas en la Convención de Viena.
La Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas sostiene que la
Convención de Viena regula todos los tratados, sin diferenciación por materia. Algunos
autores argumentan que el sistema de la Convención, basado en la reciprocidad, no es
totalmente adecuado para los tratados de derechos humanos.
EFECTOS JURÍDICOS DE UNA RESERVA INADMISIBLE EN MATERIA DE DDHH
Según el artículo 21 inc. 1 de la Convención de Viena, las reservas aceptadas
modifican las relaciones jurídicas entre el estado aceptante y el estado reservante según los
términos de la reserva, desplegando el principio de reciprocidad. Sin embargo, los efectos
jurídicos de una reserva inadmisible no están establecidos en la Convención, por lo que
idealmente deben ser determinados por los órganos del tratado.
En el caso de reservas admisibles, las relaciones entre los estados se modifican
según los términos de la reserva. Para las reservas inadmisibles, existen tres posibles
soluciones: 1) el estado reservante no es considerado parte en el tratado, 2) se aplica la
"severability doctrine" donde el estado reservante queda totalmente vinculado al tratado sin
aplicación de la reserva, y 3) el estado formulante queda vinculado al tratado, pero la
disposición objeto de la reserva no se aplica.
La práctica de los órganos contemplados en los tratados generalmente sostiene la
total vinculación del estado formulante con el tratado, donde se elimina la reserva pero no la
obligación de cumplir el tratado. Las decisiones de órganos no jurisdiccionales, como
comisiones o comités, no son vinculantes en sí mismas, pero tienen importancia en la
interpretación del tratado y sus competencias.
La competencia para tomar decisiones vinculantes radica en el tratado
correspondiente, y algunos autores no reconocen una competencia derivada del principio de
"implied power".
PRÁCTICA INTERNACIONAL EN RELACIÓN A LAS RESERVAS A TRATADOS DE DDHH
No es posible realizar un análisis detallado de la práctica internacional en relación a
las reservas en el ámbito del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Sin
embargo, se puede comparar la práctica en el sistema europeo de protección de los
derechos humanos y en el Comité de derechos humanos de Naciones Unidas,
considerando la diferencia en la naturaleza jurídica de los órganos que evalúan la
compatibilidad de las reservas y determinan sus efectos.
Aunque el principio de reciprocidad no se aplica completamente a los tratados de
derechos humanos y existen órganos de control, los estados pueden realizar un control de
compatibilidad de las reservas formuladas para aceptarlas u objetarlas, ya que tienen un
interés fundamental en la adecuada aplicación del tratado. Los órganos de control también
realizan un control de compatibilidad y determinan las consecuencias jurídicas. Estos
órganos tienen competencia para decidir, de manera vinculante o no, sobre las reservas y
su compatibilidad con el objeto y fin del tratado, ya que su función principal es supervisar el
cumplimiento del tratado.
1. Práctica al interior del sistema europeo de protección de los derechos humanos
El artículo 57 de la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH) establece
una norma especial para la formulación de reservas. Se menciona que esta norma
prevalece sobre las disposiciones de la Convención de Viena. Sin embargo, no se
especifica de manera clara quién tiene competencia para decidir sobre la admisibilidad de
una reserva.
La solución adoptada es que los órganos del tratado, particularmente el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos (TEDH), tienen la competencia para decidir sobre la
admisibilidad de las reservas. Antes de 1998, tanto la Comisión como el Tribunal tenían esta
competencia, pero después de 1998 sólo el Tribunal.
Para preservar el objeto y fin de la Convención, es necesario que el artículo 57 tenga
un efecto útil. De lo contrario, el sistema de aceptación y objeción estatal de las reservas no
sería coherente con el sistema de examen de admisibilidad y compatibilidad de las mismas.
Aunque esta competencia de los órganos del tratado es recurrente en la actualidad, no
siempre fue evidente, especialmente en el caso de la Comisión.
Esta competencia se extiende no solo a la interpretación de las reservas y al control
de su compatibilidad, sino también a los efectos jurídicos de las declaraciones
interpretativas que se consideran reservas incompatibles. La jurisprudencia ha confirmado
constantemente esta competencia, y la mayoría de los estados miembros del Consejo de
Europa la aceptan.
En el caso Belilos, el Tribunal se enfrentó por primera vez a un asunto relacionado
con las reservas y tomó una decisión revolucionaria en términos de efectos jurídicos
establecidos. El caso involucra una declaración interpretativa formulada por el gobierno
suizo al ratificar la CEDH. El Tribunal concluyó que tenía competencia para controlar esa
declaración interpretativa, basándose en los artículos 45 y 49 de la Convención, así como
en su jurisprudencia.
La competencia de los órganos del tratado también se extiende a cuestiones
relacionadas con las reservas, ya que a través de ellas es posible moderar las obligaciones
establecidas en la CEDH. Esta competencia ha sido confirmada por la jurisprudencia y es
ampliamente aceptada por los estados del Consejo de Europa.
La efectividad de las disposiciones de la CEDH depende del respeto y la
observancia de las obligaciones asumidas por los estados al ratificarla. Esto es controlado
por el TEDH, que aplica el criterio de compatibilidad con el objeto y fin de la Convención. La
Comisión y el Tribunal han abordado casos en los que se ha argumentado que ciertas
limitaciones territoriales o declaraciones interpretativas afectan el orden público europeo de
las democracias europeas, que es el objeto y fin de la CEDH.
En el caso Loizidou, el TEDH declaró que una limitación territorial impuesta por
Turquía era ineficaz y separable de la declaración de reconocimiento de la jurisdicción del
Tribunal. El Tribunal consideró que Turquía era plenamente vinculante a la CEDH sin
restricciones. Esta interpretación evolutiva de la Convención se basa en el hecho de que si
los estados tienen.
2. Prácticas a nivel universal. Cómitre de derecho humanos en el caso Kennedy contra
Trinidad y Tobago
Es un análisis de la competencia del Comité encargado de supervisar el
cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Según el artículo 40
del Pacto, el Comité tiene la competencia de examinar regularmente los informes
presentados por los Estados Parte. Su función principal es estudiar estos informes,
transmitirlos a los Estados Parte y, si lo considera necesario, emitir comentarios generales.
También puede enviar estos comentarios, junto con los informes recibidos, al Consejo
Económico y Social.
El Comité ha ampliado su competencia para abarcar cualquier asunto relacionado
con la aplicación del Pacto, lo que le permite examinar las reservas formuladas por los
Estados Parte. Esto se basa en la falta de reciprocidad en los tratados de derechos
humanos, lo cual requiere un examen objetivo de las reservas formuladas.
El Comentario General N° 24 emitido por el Comité es considerado como un intento
de consolidar su competencia en relación con las reservas. En este comentario, el Comité
argumenta que el sistema de la Convención de Viena no es adecuado para los tratados de
derechos humanos y aboga por un control objetivo a través de órganos independientes.
Además, sugiere la aplicación de la doctrina de "severability" como una posible solución en
caso de reservas incompatibles. Estas conclusiones han generado críticas a nivel
internacional.
Las afirmaciones del Comité también han provocado reacciones por parte de la
Comisión de Derecho Internacional (ILC, por sus siglas en inglés). Según las Conclusiones
Preliminares de 1997 de la ILC, se reconoce la competencia de los órganos para examinar
las reservas y emitir recomendaciones al respecto. Sin embargo, se enfatiza que estas
recomendaciones no son vinculantes y su autoridad depende de la observancia del principio
de buena fe.
Es importante destacar que las Observaciones Generales emitidas por el Comité no
privan a los Estados del ejercicio de los derechos que les atribuye la Convención de Viena.
La existencia de órganos convencionales no implica siempre la limitación de los derechos y
prerrogativas de los Estados Parte, sino que depende de las competencias conferidas a
dichos órganos. Aunque las Observaciones Generales, especialmente la número 24, no
pueden limitar el principio del consenso, se les reconoce una gran autoridad.
En el caso específico de Kennedy/Trinidad y Tobago, el país ratificó el Pacto y
reconoció la competencia del Comité para conocer de recursos individuales. Sin embargo,
debido a una cuestión constitucional relacionada con la pena de muerte, el gobierno de
Trinidad y Tobago denunció el Primer Protocolo Facultativo y luego lo ratificó nuevamente
con una reserva para excluir del conocimiento del Comité los casos individuales
relacionados con la pena de muerte. El Comité consideró que esta reserva era incompatible
con el Pacto y violaba el principio de no discriminación.
La controversia radica en la naturaleza de los órganos de control y la vinculación de
sus decisiones. Según el artículo 40 del Pacto, el Comité puede emitir recomendaciones no
vinculantes, pero su autoridad se basa en la confian.
CONCLUSIÓN
La codificación de las normas sobre reservas en la Convención de Viena ha sido
justificada y ha contribuido a la construcción de una comunidad internacional comprometida.
Los tratados internacionales son acuerdos entre estados que generan obligaciones
estatales. La Convención de Viena otorga a los estados un papel importante en la
formulación, aceptación u objeción de las reservas, con la reciprocidad como elemento
clave. Sin embargo, en los tratados de derechos humanos, las obligaciones se dirigen a las
personas y no solo a los estados. El incumplimiento de las obligaciones de un estado no
justifica que otro estado deje de proteger y reconocer los derechos de los ciudadanos del
primer estado. La Convención de Viena establece reservas prohibidas y permitidas, pero no
vincula la objeción o aceptación a estas disposiciones. Los tratados de derechos humanos
buscan crear un sistema efectivo y un estándar común de protección, lo cual es un proceso
gradual. Los órganos de los tratados de derechos humanos aplican las normas de la
Convención de Viena, y las resoluciones judiciales son vinculantes, mientras que los
comités y comisiones son no vinculantes. La opinión sobre los efectos de las reservas
incompatibles en los tratados de derechos humanos varía, pero se considera que los
estados deben asumir las normas fundamentales del tratado. Los órganos convencionales
tienen la capacidad de declarar una reserva incompatible y vincular totalmente al estado con
el tratado. El sistema europeo de protección de los derechos humanos muestra un alto
grado de armonía, mientras que el sistema universal enfrenta desafíos debido a la
diversidad de los estados miembros. Aunque la falta de órganos jurisdiccionales en el
sistema universal puede considerarse un obstáculo, también permite la ratificación de
tratados con reservas, con la posibilidad de generar cambios a largo plazo. Soluciones
vinculantes para las reservas incompatibles son adecuadas en sistemas altamente
homogéneos.