Conclusiones
Las paredes abdominales y las fascias son componentes importantes del sistema digestivo, ya
que protegen y contienen los órganos internos, ayudan a la postura y el movimiento, y
proporcionan apoyo y estabilidad durante la digestión y otros procesos fisiológicos. La pared
abdominal anterior consta de varias capas, incluyendo la piel, tejido adiposo, músculos
abdominales y fascia. Las fascias son láminas de tejido conectivo que envuelven los órganos y
tejidos, y pueden ser muy resistentes y resistentes a la tracción.
El estómago es uno de los órganos principales del sistema digestivo, responsable de la
descomposición y procesamiento inicial de los alimentos. El revestimiento del estómago secreta
ácido clorhídrico y enzimas digestivas que descomponen los alimentos y los convierten en una
sustancia líquida llamada quimo, que se libera gradualmente en el intestino delgado. El estómago
también tiene un papel importante en la regulación del apetito, al enviar señales al cerebro sobre
la saciedad y la ingesta de alimentos.
El páncreas es un órgano endocrino y exocrino que produce enzimas digestivas y hormonas que
ayudan a regular los niveles de glucosa en sangre. Las enzimas del páncreas, que se liberan en el
duodeno, descomponen los carbohidratos, proteínas y grasas en formas más simples que pueden
ser absorbidas por el intestino delgado. El páncreas también produce insulina y glucagón,
hormonas que regulan los niveles de azúcar en sangre y son esenciales para la regulación
metabólica del cuerpo.
Mi Parte
Paredes del abdomen
Pared anterolateral
Se describe la constitución de la pared anterolateral del abdomen, compuesta por los músculos
anchos del abdomen y sus aponeurosis, cubiertos por la piel superficialmente y por el peritoneo
profundamente. La piel es blanda y móvil, engrosada por un panículo adiposo y por una fascia
superficial. Profunda a la fascia superficial se extiende una capa de tejido celular subcutáneo en
la que se ramifican los vasos y los nervios superficiales. Las arterias provienen de las arterias
intercostales posteriores y de la arteria musculofrénica, de las arterias epigástrica superficial y
circunfleja ilíaca superficial, y de las arterias lumbares posteriormente. Las venas siguen un
trayecto similar al de las arterias y todas estas venas se hallan unidas entre sí en los confines de
sus territorios, realizando una importante anastomosis entre los sistemas cava y porta. Los planos
superficiales también contienen ramos cutáneos nerviosos.
Aponeurosis, fascias y planos profundos
La estructura de la pared abdominal, la cual está compuesta por tres músculos: el oblicuo
externo, el oblicuo interno y el transverso del abdomen. Estos músculos terminan en aponeurosis
que envainan los músculos rectos del abdomen y se entrecruzan en la línea media, formando la
línea alba. La capa muscular está cubierta por una fascia delgada, transparente y muy adherente
al músculo oblicuo externo del abdomen, mientras que la cara profunda de la capa muscular está
tapizada en toda su extensión por una hoja fibrocelular, llamada fascia transversalis. Los nervios
intercostales y el ramo abdominal de los nervios iliohipogástrico e ilioinguinal discurren por el
intersticio que separa los músculos oblicuo interno y transverso del abdomen y por la vaina del
músculo recto del abdomen. Los principales vasos de las capas profundas de la pared
anterolateral son los vasos torácicos internos, epigástricos inferiores y circunflejos ilíacos
profundos. La arteria epigástrica inferior asciende oblicuamente en sentido superior y medial,
anterior a la fascia transversalis y al ligamento interfoveolar, hasta llegar al borde lateral del
músculo recto del abdomen, donde se introduce en la vaina del músculo recto del abdomen hasta
la altura del ombligo, donde se adentra en el músculo.
Peritoneo
El peritoneo es una membrana serosa que cubre la superficie de la cavidad abdominal y los
órganos que se encuentran en ella. Profundamente a los músculos y a la fascia transversalis se
encuentra el tejido subperitoneal y el peritoneo parietal. El tejido subperitoneal o fascia propia es
laxo en la parte inferior de la pared, donde el peritoneo es fácilmente separable, mientras que en
otras partes es poco abundante y apretado, uniendo sólidamente el peritoneo a la pared. El
peritoneo forma pliegues umbilicales inferiores al ombligo, que limitan fosas peritoneales como
la supravesical, inguinal medial y lateral. También existe entre la fascia transversalis y el tejido
subperitoneal una hoja fibrocelular llamada fascia umbilicovesical, que delimita un espacio
retropúbico. La fosa inguinal lateral corresponde al anillo inguinal profundo y se extiende desde
un pliegue umbilical medial hasta el del lado opuesto.
. Relieves de la pared anterolateral del abdomen.
El texto describe la subdivisión de la pared anterolateral del abdomen en varias regiones
secundarias basadas en los relieves musculares. Se identifican tres regiones principales, una
media y dos laterales, separadas por una depresión longitudinal llamada surco lateral del
abdomen. También se menciona la presencia de un surco medio que tiende a dividir la región
esternopúbica en dos mitades laterales. La descripción se enfoca en la anatomía muscular de la
pared anterolateral del abdomen.
Ombligo
El ombligo es la cicatriz que queda después de la caída del cordón umbilical, que durante el
desarrollo fetal es la región de paso de los órganos que unen al feto con la madre. Durante las
primeras semanas del desarrollo, la pared abdominal tiene una abertura a través de la cual pasan
el pedículo vitelino y el pedículo alantoideo. Después del nacimiento, el ombligo se cierra y los
vasos umbilicales se obliteran y se transforman en cordones fibrosos que se adhieren al borde
inferior del anillo umbilical. A veces, estos cordones fibrosos se resuelven en una red de fibrillas
que obstruyen completamente la luz del anillo umbilical. Estos datos embriológicos son
importantes para entender la configuración del ombligo y la aparición de hernias umbilicales.
El texto describe la configuración externa y estructura del ombligo. El ombligo se encuentra
deprimido en la pared abdominal, con una eminencia llamada tubérculo umbilical en el centro
que separa el rodete cutáneo periférico por un surco circular denominado surco umbilical. La
estructura del ombligo se compone de un anillo fibroso que está cubierto por los tegumentos y el
tejido subperitoneal y el peritoneo. El anillo umbilical es redondeado o elíptico y está excavado
en la línea alba, ocupado por el uraco y por los cordones fibrosos vasculares soldados entre sí y
al borde del anillo. La parte del orificio del anillo umbilical que el uraco y los vasos dejan libre
está ocupada por una pequeña masa adiposa.
El texto habla sobre la estructura del ombligo y su relación con las diferentes capas de tejido que
lo rodean. En primer lugar, se menciona que la piel forma el fondo de la cicatriz umbilical y está
duplicada superficialmente por un panículo adiposo, una fascia superficial y una capa de tejido
celular subcutáneo. A lo largo del anillo umbilical, estas capas se detienen debido a la adherencia
entre el anillo y la piel. El rodete cutáneo está determinado por el panículo adiposo que rodea la
depresión umbilical.
Luego, se describe la capa celular subperitoneal que tapiza el ombligo por detrás, donde se
encuentran el uraco, las arterias y la vena umbilicales. A medida que se aleja del ombligo, la
vena umbilical sobresale cada vez más en la cavidad peritoneal. Las relaciones del peritoneo con
la cicatriz umbilical son variables, aunque en general está adherido al anillo y a los cordones
fibrosos de origen vascular. Puede presentar una depresión enfrente del orificio del anillo
umbilical.
Finalmente, se habla de la lámina fibrosa conocida como fascia umbilical, que se diferencia
frecuentemente en el tejido subperitoneal. Esta lámina se confunde a cada lado con la vaina del
músculo recto del abdomen y puede cubrir por completo el ombligo, evitando la formación de
una hernia, o dejar el orificio del anillo umbilical descubierto, lo que puede dar lugar a una
hernia umbilical. En resumen, el texto describe las diferentes capas de tejido que componen el
ombligo y su relación con el peritoneo y la fascia umbilical, así como las posibles
complicaciones que pueden surgir debido a la estructura del ombligo.
Región inguinal
El texto describe la región inguinal, que tiene forma triangular y está limitada inferiormente por
el ligamento inguinal, superiormente por una línea horizontal tangente a la espina ilíaca anterior
superior, y medialmente por el borde lateral del músculo recto del abdomen. La región inguinal
está ocupada en gran parte por una depresión amplia y poco profunda llamada la meseta
suprainguinal, que tiene forma triangular y está formada por la eminencia del músculo recto del
abdomen y los límites inferior y superior de la porción muscular del músculo oblicuo externo del
abdomen. El texto también describe la constitución de la región inguinal, que incluye una serie
de capas, como el panículo adiposo, una fascia superficial, una capa de tejido celular subcutáneo
y la aponeurosis del músculo oblicuo externo del abdomen. Además, se mencionan los vasos y
nervios supraaponeuróticos que se encuentran en la región.
El texto se centra en la descripción de las capas subaponeuróticas y el conducto inguinal. Se
menciona que las capas subyacentes a la aponeurosis forman un intersticio, conocido como
conducto inguinal, que está atravesado por el cordón espermático en el hombre y por el
ligamento redondo del útero en la mujer. En el conducto inguinal se describen cuatro paredes:
anterior, posterior, superior e inferior, así como dos orificios abiertos en las paredes anterior y
posterior.
La pared anterior del conducto inguinal está formada por los músculos anchos de la pared
abdominal y por la aponeurosis tendinosa del músculo oblicuo externo del abdomen. Se
menciona que el anillo inguinal superficial se encuentra entre dos haces tendinosos del músculo
oblicuo externo del abdomen y que está alargado de superior a inferior y de lateral a medial. Su
extremo superior está redondeado por las fibras intercolumnares del músculo oblicuo externo del
abdomen.
En resumen, el texto describe las características del conducto inguinal, incluyendo sus paredes y
orificios. También se detalla la composición de la pared anterior del conducto, incluyendo los
músculos y la aponeurosis tendinosa del músculo oblicuo externo del abdomen. Este
conocimiento es útil en anatomía para comprender la estructura y la función de la región
inguinal, y para la comprensión de algunas patologías asociadas a esta zona.
El texto describe la anatomía de la pared del conducto inguinal. La pared inferior está formada
por el ligamento inguinal, mientras que la pared superior está formada por los haces inferiores de
los músculos oblicuo interno y transverso del abdomen. La parte medial de la pared superior está
comprendida entre el músculo oblicuo externo del abdomen y el músculo oblicuo interno del
abdomen.
La pared posterior está formada por cuatro planos fibrosos o tendinosos superpuestos de anterior
a posterior: el ligamento reflejo, la hoz inguinal, el ligamento de Henle y la fascia transversalis.
La hoz inguinal es una lámina tendinosa que bordea el cordón espermático o el ligamento
redondo del útero y termina en el pecten del pubis, en el tubérculo del pubis y en el ángulo del
pubis. El ligamento de Henle está situado en el mismo plano que el tendón del músculo recto del
abdomen y termina en el tubérculo del pubis y en el pecten del pubis.
La fascia transversalis tapiza la cara profunda de la capa musculotendinosa de la pared
anterolateral del abdomen. A la altura del anillo inguinal profundo, la fascia transversalis se
invagina en el conducto inguinal y forma la vaina fibrosa del cordón, denominada fascia
espermática interna. La fascia transversalis está reforzada por el ligamento interfoveolar y por la
cintilla iliopúbica.
En la región del conducto inguinal, la pared posterior se reduce a la fascia transversalis entre el
ligamento interfoveolar lateralmente, la hoz inguinal medialmente y el ligamento inguinal
inferiormente. Esta zona es el punto débil de la pared. Los vasos epigástricos inferiores discurren
anteriormente a la fascia transversalis.
El conducto inguinal es un orificio que se encuentra en la región inguinal y está limitado por el
anillo inguinal superficial y la fascia transversalis. Se abre medialmente a la mitad del ligamento
inguinal y su borde libre está formado por la reflexión de la fascia transversalis, que se invagina
en el conducto. El peritoneo que cubre este orificio forma la fosa inguinal lateral.
El conducto inguinal contiene el cordón espermático o el ligamento redondo del útero, así como
los ramos genitales de los nervios iliohipogástrico, ilioinguinal y genitofemoral. En el hombre, el
cordón espermático está recubierto por una prolongación de la fascia transversalis. También
discurre la arteria cremastérica, rama de la arteria epigástrica inferior.
El peritoneo está separado de la fascia transversalis por un tejido celuloadiposo subperitoneal. La
fosa inguinal lateral se corresponde con el anillo inguinal profundo. El peritoneo limita así, con
el ángulo diedro formado por la fascia transversalis anteriormente y la fascia ilíaca inferiormente,
un intervalo prismático triangular, lleno de tejido celuloadiposo subperitoneal, denominado
espacio retroinguinal (de Bogros).