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Bioética en Enfermos Terminales

El documento trata sobre la bioética ante el estado terminal. Introduce los conceptos de tanatología y bioética, y cómo estos se relacionan con la muerte y el cuidado de pacientes terminales. Explica los principales dilemas bioéticos que surgen en esta situación, como preparar al paciente para enfrentar la muerte con dignidad, la ética del tratamiento paliativo del dolor, y los cuidados mínimos y medidas de soporte vital para pacientes en cuidados intensivos.

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Bioética en Enfermos Terminales

El documento trata sobre la bioética ante el estado terminal. Introduce los conceptos de tanatología y bioética, y cómo estos se relacionan con la muerte y el cuidado de pacientes terminales. Explica los principales dilemas bioéticos que surgen en esta situación, como preparar al paciente para enfrentar la muerte con dignidad, la ética del tratamiento paliativo del dolor, y los cuidados mínimos y medidas de soporte vital para pacientes en cuidados intensivos.

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INSTITUTO DE CIENCIAS Y ESTUDIOS SUPERIORES DE

TAMAULIPAS

LICENCIATURA EN ENFERMERIA

BIOÉTICA Y TANATOLOGIA

LE TERESITA DE JESUS LOPEZ ESCAMILLA

EQUIPO 1

AGUIRRE SHMABUKO LUIS REY

AGUIRRE CEN LUIS FELIPE

KU PEÑA LIDIA MARGARITA

RAMIREZ AMADOR MARGARITA

BIOETICA ANTE EL ESTADO TERMINAL

27 DE AGOSTO DE 2022
BIOETICA ANTE EL ESTADO TERMINAL

INTRODUCCION

Aunque parte importante de las decisiones que han de tomar los equipos de salud en la
atención a enfermos terminales corresponde al médico o al equipo médico, no es menos
cierto que las consecuencias de esas decisiones afectan de manera muy clara el
quehacer diario y la conciencia de las enfermeras que deben cuidar y atender a esos
pacientes. Y, por otra parte, los cuidados de enfermería que deben darse a los enfermos
terminales también plantean sus propias tomas de decisiones éticas que han de saber
resolver -o intentar resolver- las propias enfermeras. Además, en la fase final de la vida
“disminuye lentamente la función del médico y se hace más importante la de la
enfermera: pasa a ser una importante fuente de información y consulta, y toma cada vez
más la iniciativa”

La muerte es un fenómeno irreversible que es la parte final de la vida, es un evento


ineludible con el que termina el ciclo vital de todo ser viviente, incluyendo al hombre, su
definición y límites no son precisos, solamente se puede asegurar que ha ocurrido por la
presencia de desintegración y putrefacción, así el hablar de la muerte clínica, encefálica,
celular apoptosis o muerte programada, no es suficiente. La tanatología la aborda con
una visión integral que comprende los aspectos antropológico, psicológico, social,
económico, religioso y moral, lo que está estrechamente relacionado con la bioética.
Para la adecuada interpretación de las actitudes y reacciones ante la muerte de los
enfermos y de los integrantes del equipo de salud, para la toma de decisiones ante los
dilemas que plantea la muerte y el moribundo, es necesario tomar como marco de
referencia la trilogía de preceptos de la bioética:
1. Beneficencia y No maleficencia, o sea el mayor beneficio y el menor daño posible
2. Autonomía, con libertad en la decisión del médico, en enfermero y sus familiares
3. Justicia, con una equitativa distribución de los recursos económicos, técnicos y
humanos en la atención a la salud
Todo lo anterior de acuerdo con los valores: bondad, veracidad, honestidad, libertad,
justicia, entre otros, la axiología, o sea, la escala de valores y jerarquización de los mismos,
lo que debe orientar a la práctica médica diaria.
En México, la manera como se ve la muerte es de lo más variable en algunos grupos
indígenas, población rural y población urbana marginada, existe un verdadero culto a los
muertos en el que se mezclan lo religioso y lo profano, el respeto, la veneración y a veces
un sentido festivo de burla hacia la muerte, lo que en el fondo trata de ocultar la
incertidumbre, angustia y el miedo hacia ella.
La muerte como fase terminal y parte de la vida misma, como resultado del
envejecimiento y deterioro progresivo orgánico y funcional, como resultado del daño
producido por diversas enfermedades agudas o crónicas, cuya historia natural termina en
la muerte a corto, mediano o largo plazo, se ha modificado por los recursos que
proporciona el avance científico y tecnológico, lo que muchas veces lo único que hacen es
modificar la forma y el tiempo de morir

La manera como se ve e interpreta a la muerte como un acontecimiento general o ajeno,


cambia cuando afecta a una persona en particular, cuando el enfermo o sus familiares se
enteran de la posibilidad, cercanía o la inminencia de la muerte, es importante conocer
sus reacciones y actitudes en estas circunstancias, cuando éstos saben que son portadores
de una enfermedad, de un estado de deterioro físico y lo funcional que amenaza su vida,
en estas fases se hacen muchas preguntas, reflexiones y tienen diferentes reacciones,
como son:
Negación, Incredulidad ¿Por qué a mí? Ira, Agresividad, Rabia ¿Por qué yo y no tú?
Transacción, Regateo ¿Cambió algo? Depresión, Soledad ¿Para qué? Resignación, Alivio
Todos moriremos Aceptación, Esperanza ¿El más allá?
Aunque no necesariamente el enfermo pasa por todas estas fases, ni necesariamente las
presenta en el orden enumerado, en ocasiones pasa indistintamente de una a otra, o
después de estar en las últimas regresa a las primeras por agravamiento o circunstancias
inherentes a su propia enfermedad, situaciones sociales, problemas económicos o
familiares
Las personas cercanas al enfermo, familiares y amigos, presentan una reacción similar,
aunque de menor intensidad, aunque en caso de enfermedades graves y muerte de niños,
la reacción puede ser mayor que la del mismo paciente, quien no alcanza a comprender la
gravedad y alcance de su enfermedad, en contraste en ancianos con enfermedades
crónicas la agonía y la muerte se ve con más naturalidad, inclusive cuando el paciente es
víctima de sufrimiento y dolor incontrolable, la muerte se toma como un merecido
descanso; como “una bendición”. La aflicción y duelo del enfermo y personas que lo
rodean mucho depende de la información que se tenga, de la comunicación entre el
médico, personal de apoyo, el enfermo y sus familiares, de la preparación que hayan
recibido a través de la información verídica y progresiva del padecimiento y su pronóstico
La mayoría de estos pacientes no fallece de forma súbita, sino que normalmente entra
en un período de deterioro gradual muy importante con disminución progresiva del
nivel de conciencia, cambios bruscos o crisis con fallos orgánicos multisistémicos, etc. El
tiempo que transcurre desde el inicio del coma a la muerte es muy variable y va desde
unas pocas horas a un par de semanas, pero generalmente ocurre en 24-48 horas. Este
sería el período propiamente terminal del enfermo, aunque aquí utilizaremos un
concepto más amplio que puede comenzar cuando se diagnostica una enfermedad o
situación crónica irreversible, que va a causar la muerte del paciente. Son situaciones
que producen un gran impacto emocional tanto en el paciente como en la familia y en el
propio equipo sanitario que ha estado intentando su curación, el cual debe cambiar
desde ese momento el enfoque y la finalidad de su actuación

Dilemas bioéticos
La decisión en cuanto a la indicación, realización o suspensión de procedimientos
diagnósticos o terapéuticos en enfermos moribundos no siempre es fácil, dada la gama de
circunstancias que ocurren en estos pacientes, lo que en los últimos años se ha
incrementado por el vertiginoso avance científico y tecnológico, que muchas veces supera
la capacidad del médico para comprenderlo y adiestrarse en su uso. Estas decisiones no
solo corresponden al médico, en ellas deben participar el enfermo cuando consciente y
orientado, sus familiares o la persona responsable, autoridades sanitarias, civiles o
judiciales y los Comités de Bioética Hospitalarios; Los lineamientos generales de conducta
los establecen los Comités Estatales, Nacionales y el Comité Internacional de Bioética

PRINCIPALES DILEMAS BIOETICOS EN LAS PERSONAS EN FASE TERMINAL

Preparar al paciente para enfrentar la muerte con dignidad


Este es uno de los cometidos de todo el equipo sanitario, que debe realizarse de acuerdo
con la familia y con las sucesivas etapas emocionales de adaptación que se presentan en
mayor o menor medida en todos los casos, deseos de conocer o de confirmación del
diagnóstico, shock con fuerte conmoción interna, fase de negación, enfado, negociación o
pacto, depresión, resignación y aceptación final.

Ética del tratamiento paliativo del dolor


Cuando ya no es posible curar al paciente, queda en primer plano el aliviar su sufrimiento,
que no sólo es éticamente obligatorio, sino que, además, justifica plenamente las
actuaciones paliativas, que son válidas, satisfactorias y gratificantes si consiguen tal
finalidad.
El profesional sanitario que trata enfermos en situación terminal, tiene obligación de estar
bien entrenado en el manejo de los diversos niveles de analgesia y aplicar en cada caso el
conveniente para la situación del enfermo.

Cuidados mínimos y medidas de soporto vital para pacientes en cuidados intensivos


El enfermo en situación terminal, ingresado en una Unidad de Cuidaos Intensivos, sigue
precisando de cuidados médicos y atención de enfermería, ciertamente la administración
de analgésicos, sedantes, antibióticos de uso común, transfusiones y oxigenoterapia, así
como la colocación de sondas, drenajes y venopunción, son de uso corriente, los cuidados
otorgados a un paciente en estado terminal, no son aplicados como medios para
preservar la vida, sino que se aplican en razón de una asistencia éticamente obligada

La alimentación en el enfermo terminal


Se puede considerar la alimentación como un cuidado mínimo, pero no necesariamente
de cualquier modo, sin embargo, la alimentación parenteral de hidratos de carbono,
lípidos y proteínas, habitualmente se puede considerar como un cuidado extraordinario,
ya que plantea mayores problemas de aplicación, su costo es elevado, el paciente debe
estar hospitalizado, debe ser controlado por personal médico y no está exento de riesgos

La certificación de la muerte cerebral


Es la situación final en el tratamiento al paciente terminal y también incluye una serie de
aspectos éticos importantes. Certificar bien y conforme con los criterios establecidos para
determinar la muerte de todo cerebro, es un deber ético para con el paciente.

Encarnizamiento terapéutico
También llamado distanasia, lleva implícito un componente de ensañamiento o crueldad,
ocurre cuando el avance científico y tecnológico supera su regulación legal y ética
Los enfermos graves o en estado crítico generalmente se encuentran en las Unidades de
Cuidados Intensivos (UCI) en las cuales tanto en los enfermos recuperables como no
recuperables se utilizan aditamentos y equipo sofisticado en diferentes procedimientos
diagnósticos y terapéuticos: catéteres arteriales y venosos, sondas, monitores,
respiradores, bombas de infusión, transfusiones, nutrición parenteral, antibióticos y
drogas vasoactivas, por mencionar algunos. Todas estas medidas no son inocuas, con
frecuencia son invasoras, tienen riesgo, pueden ocasionar molestias y complicaciones, las
que a su ven dan lugar a nuevas complicaciones que puedan terminar con la vida del
enfermo.
En la distanasia o encarnizamiento terapéutico se insiste en la aplicación de medidas
desproporcionadas, cuyo beneficio real es poco probable en pacientes graves, los que de
acuerdo con la experiencia previa e índices pronósticos son considerados terminales o no
recuperables, se continúan aplicando estas medidas fútiles a pesar de las molestias,
riesgo, costo económico y moral, conducta que no tiene justificación técnica ni ética

Eutanasia activa
Comprende todas las medidas encaminadas a terminar con la vida del enfermo, mediante
la aplicación de un procedimiento o medicamento que suprime la función cardio-
respiratoria y encefálica, con la supuesta justificación de suprimir el dolor o sufrimiento
del paciente, no es aceptable desde el punto de vista legal ni ético
Existen algunas circunstancias que son motivo de reflexión para colocar a la eutanasia en
su verdadero lugar moral y ético ¿Se puede considerar a la pena de muerte como una
eutanasia social? ¿El aborto por alteraciones congénitas evita una vida miserable, es una
forma de eutanasia? o ambas constituyen un homicidio, a pesar de estar legalizado en
algunos países.
La petición y aplicación de la eutanasia activa pretende su justificación basándose en la
autonomía y calidad de vida del enfermo, se relaciona con la libertad del paciente y
derecho a morir, sin embargo, la muerte es parte de la vida que constituye una situación
condicionante previa, por lo que derecho a la vida tienen primacía, por otra parte, la
beneficencia debe prevalecer sobre la autonomía razón de más si consideramos las
condiciones de estos enfermos, su capacidad de comprensión, juicio y raciocinio, lo que
también influye en los familiares; La calidad de vida depende de las molestias que
ocasionan los procedimientos diagnósticos o terapéuticos, control del dolor, cuidados
generales, alimentación, aseo y la integración al medio social y familiar, mucho puede
hacerse mediante la administración de analgésicos y sedantes con intervalos y dosis
adecuadas para suprimir el dolor, preservando el estado de conciencia y raciocinio, aún
con el riesgo de acortar la sobrevida, lo que permite al enfermo planear y utilizar sus
últimos días para resolver problemas personales, la psicoterapia y psicofármacos para
tratar estados de depresión o angustia son de mucha utilidad.

Suicidio asistido
En el que por voluntad del enfermo y de conformidad con sus familiares o persona
responsable, el enfermo generalmente con una enfermedad penosa decide acabar con su
vida, para lo cual el médico o un integrante del equipo de salud le proporciona los medios
para lograrlo, pero es el mismo paciente quien pone en marcha el mecanismo para
infundir la solución con el o los medicamentos letales, un hipnótico, un opiáceo y/o
cloruro de potasio. Desde el punto de vista legal y ético hay poca diferencia con la
eutanasia activa, no se acepta legal ni éticamente, en algunas legislaciones se considera
como complicidad en un homicidio

Ortotanasia
Vocablo nuevo de la tanatología acuñado en la última década, consiste en todas las
medidas encaminadas a mejorar la calidad de vida de los enfermos a quienes se
pronostica la muerte a corto plazo, se evita el encarnizamiento terapéutico al retirar todas
las medidas desproporcionadas que en nada benefician al enfermo, se continúa con las
medidas proporcionadas que disminuyen o suprimen el dolor y otras molestias, se procura
que el paciente esté cómodo, movilizándolo, alimentándolo, realizando el aseo y las
curaciones que sean necesarias, se administran sedantes y analgésicos con la frecuencia y
a la dosis que se requiera, pero lo más importante es la comunicación y el diálogo del
enfermo con su médico, sus familiares, amigos y en su caso con el ministro de su religión,
quienes proporcionan apoyo psíquico y moral, a diferencia de los anteriores
procedimientos que ayudan a morir, la ortotanasia ayuda en el morir.

Trasplante de órganos
En la substitución de tejidos y órganos está implícita la participación de un donador, el que
en forma voluntaria y casi siempre altruista dona un tejido (sangre, piel, médula ósea) o
un órgano (córnea, riñón, hígado, corazón, pulmón) para el trasplante a un receptor. El
trasplante de órganos se relaciona con la muerte del posible receptor si no recibe
oportunamente el órgano y del donador vivo o cadavérico; en el quirófano se acaba con
una vida ciertamente vegetativa, para recuperar, mejorar las condiciones y duración de
otra, por lo que puede considerarse como una extensión de la vida del donador
cadavérico, por otra parte surge la pregunta ¿La obtención de órganos no constituye una
forma de eutanasia activa del donador, aunque esta se lleve a cabo en beneficio de otro
ser humano, el receptor?

Conclusión
Los pacientes tienen autoridad ética y legal para renunciar a algunos o todos los cuidados,
la autodeterminación habitualmente obliga al médico a otorgar cuidados elegidos por el
paciente, excepto cuando éstos supongan intervenciones que a su juicio son
contraterapeúticas
No obstante los grandes avances científicos y tecnológicos, aún persisten muchas
interrogantes acerca de la muerte, dudas tan antiguas como la expresada por Shakespeare
“Dormir, morir ir quien sabe a dónde” o como dice José Saramango, premio Nóbel de
literatura en 1998 “Más que hablar de la muerte, que en realidad nadie conoce y de la que
nadie ha tenido una vivencia, debemos hablar del morir”, el que comprende no solamente
los fenómenos biológicos, sino también los pensamientos, ideas, sentimientos,
reflexiones, reacciones y actitudes, de todos los actores en esta fase final de la vida, en la
que tan importantes son los acontecimientos humanos que le dan sentido al morir. 8 La
bioética religiosa o laica establece guías para proporcionar una mejor calidad de la vida
que le resta al moribundo y a mejorar el duelo a las personas relacionadas con él.
La muerte y el morir ha pasado de ser un evento natural, aceptado desde el punto de vista
social, familiar y religioso, el que generalmente ocurría en el seno de la familia, con la
solidaridad de sus integrantes, con el enfermo rodeado de los cuidados y afecto de los
seres queridos, a un evento tecnificado que cada vez con más frecuencia ocurre en los
hospitales, en los cuales el paciente es sometido a los más diversos procedimientos
diagnósticos y terapéuticos, la muerte se ha medicalizado, los enfermos se encuentran
aislados, en un ambiente frío, rodeados de personas extrañas y sofisticados aparatos, que
en lugar de seguridad le producen miedo, incertidumbre y angustia, de tal manera que los
Hospitales y Sanatorios que con anterioridad eran conocidos como “Casas de Salud”,
tienden a cambiar su nombre por el de “Casas de Muerte
La muerte natural en el hogar “morir en su cama” con el cuidado y cariño de parientes,
amigos y en ocasiones del médico de la familia con quienes se llega a establecer una
estrecha comunicación, recibiendo de ellos apoyo físico y moral, cada vez sucede con
menos frecuencia, la cultura de la muerte ha cambiado, es necesario mantener el
equilibrio entre la atención de los enfermos con los recursos que la ciencia y la tecnología
pone a nuestro alcance, con el humanismo que debe caracterizar a nuestra profesión La
comunicación con los enfermos en la fase final de su vida se ha perdido, el acceso de
familiares, amigos y aún de ministros religiosos a las salas generales y cuartos privados de
hospitales es limitada.
La tanatología es una disciplina actual necesaria, es una disciplina multidisciplinaria, en la
que participan el médico y el equipo de salud, enfermeras, psicólogos, trabajadoras
sociales, personal administrativo y de intendencia, también intervienen familiares, amigos,
ministros de diferentes religiones y desde luego el mismo enfermo, todos ellos en forma
armónica, preparados técnica y moralmente, siguiendo los principios de la bioética bajo la
coordinación de un líder con la debida capacitación, quien puede ser el médico tratante,
una enfermera, una trabajadora social, un estudiante de medicina o enfermería, un
familiar o un amigo, ayudan para que el enfermo ubicado en un ambiente propicio dentro
del Hospital, en un hospicio o preferentemente en su domicilio tenga una mejor calidad
de la vida que le resta, supere el trauma que representa el derrumbe existencial, con
apoyo físico, psíquico y moral; “El interés por la enfermedad y la muerte no es más que el
interés por la vida
REFERENCIAS

1. McMallister FUJ. England’s Angel of death. Time 2000;155:No.6:22. 26.


2. Grace J. Curtains for Death. Time 1999; 153, No. 13:43. 27.
3. Thompson BJ. Thompson OH. Etica en enfermería. Ed. El Manual Moderno, México
1984:268,269. 28. Ramsey P. Ethics at the edges of life. Ed. Yale University Press
New Haven 1978:201. 29.
4. Garza GR. La muerte clínica y los trasplantes. Medicina y Etica 1999;10:81. 30.
5. Velazo-Suarez M. Bioética y humanización de las ciencias médicas. Gac Med Mex
1993;129:403

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