¿En qué medida retomar el dominio político nicaragüense mediante
los ‘Contras’ permitió a la Administración de Reagan bloquear la
expansión del comunismo soviético durante 1986?
Número de palabras: 2132
A – Identificación y evaluación de las fuentes
Esta investigación es objetiva y analítica-deductiva examinando los alcances y
limitaciones que tuvo la Administración Reagan al utilizar a los
Contrarrevolucionarios (‘Contras’) evitando la inclinación de Nicaragua ante el
comunismo soviético. Para ello, las fuentes son fundamentales para discutir la
perspectiva de la Administración Reagan contra los testimonios de los Contras.
Por tanto, el objetivo es examinar los rasgos de la Doctrina Reagan en las
Decisiones Directivas de la Seguridad Nacional (NSDD) 21, 75, 138 y 155 donde
expone su política intervencionista en Nicaragua durante 1986 bajo un enfoque
revisionista.
Fuente A: TOWER, J., MUSKIE, E. y SCOWCFROT, B. (1987). The Tower
Commission Report
El valor por el origen radica en Tower como ex-asesor electoral de Reagan,
Muskie como ex-secretario de U.S. y en Scowcroft como miembro de la Comisión
Presidencial sobre la Administración de la Defensa. Por ello, pueden juzgar a la
Administración de Reagan por manejar las tendencias ideológicas mediante los
‘Contras’. No obstante, su limitación como miembros designados por Reagan,
sesgan evidencias verídicas de la culpabilidad del presidente. Pese a ello, el
valor por el contenido resalta testimonios de los altos mandos de la
Administración de Reagan para usar a los Contras e imponer un sistema anti-
comunista en Centroamérica. Sin embargo, se limita por desviar la
responsabilidad a los miembros de la Junta Presidencial por no asesorar
“correctamente” al presidente mientras que el mismo solo recibe
recomendaciones. Por ende, cabe indicar que el valor del propósito de la fuente
es informar sobre la catastrófica desestabilidad socio-económica nicaragüense
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después del atentado como una reflexión de [Link]. para mejorar su imagen
ante la Corte Internacional de Justicia. Sin embargo, la fuente se limita al no
evidenciar los intereses del gobierno estadounidense por intervenir y socavar el
progreso socio-económico de países tercermundistas como Nicaragua por ser
de un régimen de izquierda.
Fuente B: COCKBURN, L. (1987). Out of Control
El valor por el origen yace en la facultad de la autora como periodista
independiente al seguir por tres años las acciones de North en Nicaragua.
Dándole la capacidad de juzgar el intervencionismo americano sin ataduras al
régimen de su país. No obstante, la limitación de la autora es que solo cuenta
con la perspectiva de los contrarrevolucionarios para analizar críticamente el
escándalo Irán-Contra. Por ello, el valor por el contenido se resalta con los
testimonios que consiguió de mercenarios anticomunistas que trabajaron para la
CIA, llegando a enfatizar su iniciativa por derrocar el sandinismo bajo
operaciones encubiertas. No obstante, la autora no discute los hechos porque
delimita el contenido al considerar netamente la visión contrarrevolucionaria
frente al escándalo nicaragüense. Por consecuencia, el propósito del libro se
resalta al desbaratar las justificaciones de los altos mandos de la Administración
de Reagan al intervenir en la política interior de un país solo por la “posibilidad”
de convertirse en un ente de expansión de la Unión Soviética. Por tanto, la fuente
se limita por la subjetividad en sus acusaciones en relación a sus evidencias.
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B – Investigación
El objetivo de [Link]. con las operaciones encubiertas en Nicaragua fue
reimponer un dominio anti-comunista mediante los Contras para evitar que la
Unión Soviética sacara provecho de la posición geo-política del gobierno
socialista nicaragüense. Tal como el presidente Reagan expone en la NSDD-
75: “se debe contener y con el tiempo revertir el expansionismo soviético
compitiendo de manera efectiva y sostenida con la Unión Soviética… en el
balance militar y en las regiones geográficas de interés prioritario” (National
Security Council, 1983, p. 2). De ese modo, se deduce que Estados Unidos en
los años consecutivos buscó evitar que la tensión ideológica se vea tan cercana
a su territorio implicando que el esquema (pro) soviético que representaba
Nicaragua debía erradicarse indirectamente al provocar revueltas internas.
Pero, para que [Link]. intervenga sin afectar su imagen política ante la
comunidad internacional, tuvo que dar asistencia encubierta a los ‘Contras’, con
el fin de retomar el dominio político nicaragüense evitando que esta nación
centroamericana sirva a los intereses de la Unión Soviética.
De tal modo, esta operación encubierta causó estragos internos en
Nicaragua con la finalidad de imponer el anti-comunismo. Por tanto, su política
intervencionista se exponía como Tower, Muskie y Scowcroft (1987) afirmaron:
“El objetivo fue presionar a los sandinistas y a sus aliados para que cesen de
provisionar armas, entrenamiento, instalaciones de mandos y control para
guerrilleros de izquierda” (p. 450). Por ello, es claro que el FSLN nicaragüense
era un obstáculo para los intereses de la Administración de Reagan, y por tanto
el bloqueo económico hacia Nicaragua era inminente para evitar que el
sandinismo reforzara su organización social. De manera que el anti-comunismo
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podría contraponerse a las tendencias socialistas en Nicaragua mediante una
guerrilla de desgaste. Sin embargo, esto implicaría de un ente de subvención
hacia los ‘Contras’ para derrocar al gobierno socialista de Nicaragua. En este
punto se destaca la Operación Armas-por Drogas, donde la imagen diplomática
de [Link]. no menciona en la NSDD-21 (1982) que ex trabajadores anti-
comunistas de la CIA fueron los que lideraron a los contras para ejecutar estas
actividades ilegales sino que desinforman sobre el gobierno socialista
nicaragüense cuando ya borraron sus rastros de que sintetizaron la conspiración
RICO. No obstante, la demanda de Tony Arvigan y Martha Honey desvela esta
conspiración de mercenarios par la CIA y que por ende fue una medida
estadounidense para recaudar dinero y posteriormente solvento para la
preparación armamentística de los ‘Contras’.
En ese sentido, la proximidad del comunismo soviético en Nicaragua llevó
a U.S. acusar sin fundamento contra el comunismo soviético en la NSDD-138
sobre “la posible orientación directa o indirecta de la Unión Soviética hacia
grupos terroristas” (NSC, 1984, p. 1). Cuando en realidad Estados Unidos
enmascara sus operaciones intervencionistas e inculpa a un gobierno por su
inclinación ideológica. Por lo que el imperialismo americano contradice su
veredicto de la culpabilidad de la URSS por los actos terroristas que la
administración estadounidense en sí abaló.
Más aún, si el constate progreso económico y la pluralidad política del
FSLN fue una oportunidad para la URSS para establecer un país satélite como
Cuba. Sin embargo, ¿es justificable intervenir en la política de un país solo
porque evidencia un progreso no dependiente del “vecino norteamericano”?
Según Inouye y Hamilton (1987) mencionan que: “El peligro no era que los
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soldados nicaragüenses se enfrenten a los Estados Unidos, sino que podría
servir como plataforma de la Unión Soviética u otros sustitutos como Cuba para
subvertir los regímenes vecinos” (p. 411). No obstante, la tendencia ideológica
en este punto radica en el pavor al efecto dominó que podría causar en
posteriores naciones de Latinoamérica y por ende acentuar el miedo de
Norteamérica por ser aislada de los países claves para acrecentar su
hegemonía. En tal caso. [Link]. conocía que su nación podría quedar devastada
por limitar sus tácticas de dominio político en las naciones latinoamericanas.
Asimismo, se puede estimar que la intervención en Nicaragua con los
‘Contras’ debía intensificarse contra la creciente llamada al sandinismo para
asegurar el bloqueo a la expansión soviética en Centroamérica, tal como se
menciona en el NSDD-155: “Responda a cualquier consulta soviética sobre los
procedimientos de acceso a puertos informándoles sobre nuestra disposición a
discutir esta cuestión en nuestro marco marítimo tradicional” (NSC, 1985, p.2).
Enfatizando la tentativa ideológica estadounidense por mantener a la URSS
fuera de las vías marítimas que la aproximasen con Nicaragua para el 1986 con
el propósito de disminuir sus posibilidades en el mercado internacional y sin
suministros bélicos que le ayudaran a patrocinar al FSLN nicaragüense.
No obstante, Cockburn (1987) afirma que: “Las operaciones encubiertas
más importantes de la guerra encubierta son las dirigidas por la CIA a
instalaciones petroleras en Nicaragua y la minería de los puertos” (p. 2). Donde
U.S. buscaba abastecerse así mismo para lidiar con las tendencias de rearme
armamentístico contra la Unión Soviética. Por efecto, la limitación de la operación
es la imagen de la Administración Reagan. Aunque en la Orden Ejecutiva 12575
(1986) al mencionar:
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“Revise el rol apropiado de los miembros del NSC en las
actividades operativas, especialmente en misiones diplomáticas,
militares y de inteligencia extremadamente sensibles; y
proporciona recomendaciones al presidente basándose en su
análisis de la manera en que las políticas de seguridad nacional y
extranjera… implementadas por el NSC” (Citado de Tower et. al,
1987, p. 100).
Por tanto, se evade de evaluar la culpabilidad del presidente y solo
presenta una mala imagen que la administración presentó sobre su manejo
político aún bajo órdenes del presidente Reagan al intervenir en Nicaragua. Ello
no solo amenazaba a que los aliados retiraran el apoyo a U.S. por presentar sus
anhelos imperialistas y poco éticos sino que a la larga no se actuará contra el
verdadero culpable ¿Un grupo revolucionario o el presidente Reagan?
Por lo que me atrevo a decir que, Reagan siempre buscó mantener un
control excesivo sobre los Contras donde la tendencia anticomunista se vea
consolidada en Nicaragua hasta ver erradicado al comunismo. Tal como se ve
con un testimonio de un comandante contrarrevolucionario al dirigirse a un oficial
de la CIA para solicitar: “no dudar de la seguridad de la organización, y permitir
el buen desarrollo de medidas de contra-inteligencia que sirvan a nuestros
intereses mutuos frente a un enemigo común” (Federal Bureau of Investigation,
1986, p.15). Lo que proyecta la desconfianza de la CIA en la organización en el
caso de conspiración. Por otro lado, era razonable juzgar de tal modo a
mercenarios que se vendían al mejor postor visto que “esta guerra se ha visto un
negocio para ellos” (Cockburn, 1987, p. 10). De este modo, se buscaba la
impregnación del imperialismo en Nicaragua con los Contras pero sin que los
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mismos saquen provecho de ello. Es así que los contras fueron usados para
intereses de los [Link]. Pese a ello, la limitación fue procurar demasiado en
“evitar el establecimiento en América Central de una base militar soviética”
(Sheehan, 1987, p. 16) sin que se procurara restablecer la condición socio-
económica de Nicaragua. Si se buscaba renacer una política “democrática”
considero que fue un discurso más para mitigar la crítica de la comunidad
internacional ante los actos imperialistas de Estados Unidos por retomar el
dominio sobre Nicaragua.
En síntesis, la administración Reagan buscó socavar la creciente tendencia
comunista en Nicaragua mediante los ‘Contras’ en la medida que pudiera
evitarse que la Unión Soviética sacara provecho de su posición geo-política.
Aunque para el año 86 la guerrilla de desgaste contra el FSLN nicaragüense lo
único que dejó fue una injusta desestabilización socio-económica del país, solo
por su inclinación ideológica. Sin embargo, es claro que la culpa no solo lo tiene
la Administración sino el mismo presidente por aprobar las operaciones
encubiertas en Nicaragua, como una forma de salvaguardar “la seguridad
nacional”, en la medida que no se aseverará el apego de los demás países
latinoamericanos hacia el comunismo soviético.
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C- Reflexión
Para lograr el objetivo de la investigación tuve que ser perseverante para contar
con fuentes fiables y en castellano para el entendimiento de la información. Pero,
al encontrar solo fuentes especializadas en inglés, me adentré en el reto de
conocer el pensamiento de mis autores seleccionados en su versión original,
pero con ciertas omisiones por la editorial. No obstante, me permitió pulir mis
habilidades investigativas.
Pese a ello, debo rescatar que si algún historiador hubiese querido estudiar
este hecho en su momento, no hubiera podido hacerlo con la criticidad necesaria,
porque [Link]. se encargó muy bien de encubrir sus operaciones para la opinión
crítica de las masas, y por ende, de ciertos investigadores que pudieron enaltecer
esta noticia al nivel de los temas más cruciales de la guerra fría como la crisis
de los misiles en Cuba. Por lo que, mientras más cercanos nos encontremos
temporalmente del hecho, tenemos la limitación de no poder conseguir las
fuentes propicias para este hecho histórico. Algo, que desde el siglo XXI pudimos
quebrar este tipo de barreras para la información, donde mi ventaja fue contar
con fuentes primarias firmadas por el presidente Reagan (NSDDs).
Por lo que pude adoptar el método analítico-deductivo de los autores
principales para que pudiera discutir la perspectiva norteamericana contra la
nicaragüense sobre el escándalo Irán-Contra. Aunque solo desde el flanco
Contra, dando la oportunidad de que otras investigaciones puedan desarrollarse
en el flanco Irán bajo el mismo enfoque y así pueda complementarse a esta
investigación. Por otro lado, rescato cómo los autores desarrollan sus
argumentos en la medida que se consolidan sus evidencias. No obstante,
durante el proceso, tuve que aplicar mi postura revisionista frente a los
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escenarios donde los autores solo analizaban los testimonios que abalaran su
inferencia, planteando el reto de poner en tela de juicio lo que no se mencionaba,
así como también aclarar quién fue realmente el culpable de tensionar el
escándalo Irán-Contra. Por lo que, el reto del investigador es ver el hecho
histórico de forma objetiva y crítica con todos los ángulos disponibles del
acontecimiento para mantener una discusión equilibrada, aun cuando cada
perspectiva trate de divergir por sí misma de forma subjetiva acorde nuestra
empatía histórica.
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Referencias Bibliográficas
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War in Nicaragua, the Illegal Arms Pipeline, and the Contra Drug
Connection. Estados Unidos de América: The Atlantic Monthly Press.
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House, Inc. Consultado el 23 de marzo del 2019. Recuperado de
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Tower, J., Muskie, E., Scowcroft, B. (1987). The Tower Commission Report. The
full text of the President’s Special Review Board. Estados Unidos de
América: Bantam Books y Time Books. Consultado el 15 de febrero del
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