RAM702
RAM702
1. PROBLEMA……………………………………………………………………………………4
2. OBJETIVOS……………………………………………………………………………………8
3. ANTECEDENTES Y FUNDAMENTACIÓN………………………………………………...9
3.1. Contexto del problema: la iniciativa de los vecinos de la Comisión del barrio La Cur-
tiembre – Casa Molle y su acompañamiento técnico……………………………………..9
4. MARCO CONCEPTUAL……………………………………………………………………47
1
4.2. Hábitat - habitar. La interdefinibilidad de la trama ecológica y la intervención antrópi-
ca………………………………………………………………………………………………52
6. ANÁLISIS DE DATOS…………………………………………………………………...….66
6.2.1. Participación, acción y cohesión social en barrio “La Curtiembre Casa Molle”
…………………………………………………………………………………………….84
[Link]. El arroyo La Curtiembre en la construcción de la agenda de proyectos de urbani-
zación. ¿De qué participación hablamos?.............................................................86
[Link]. Vínculo con ámbitos institucionales………………………………………………….88
2
[Link]. Dialécticas en la apropiación individual - colectiva del entorno (barrio “Calpusa”)
……………………………………………………………………………………………98
7. DISCUSIÓN………………………………………………………………………………...105
PRE-FIGURACIONES PROYECTUALES
REFERENCIAS
ANEXO
APÉNDICES
3
1. PROBLEMA
4
conservando parcialmente la naturalidad del cauce y de sus bordes, así como parte de su
cobertura vegetal, en una extensión significativa. Si bien esto supone una oportunidad
para la resignificación de este vínculo problemático, los procesos de degradación se re-
troalimentan y perpetúan en la propia interacción con una ciudad que aún no reconoce
sus lógicas naturales.
En el barrio “La Curtiembre Casa Molle” (de ahora en adelante “Casa Molle”), el arroyo
que le da nombre, presenta los niveles más altos de contaminación del agua en los distin-
tos puntos monitoreados del curso, originada por diferentes focos de vertido de efluentes
cloacales que provienen de otros barrios aguas arriba. La propia situación de degrada-
ción ambiental es propicia para que este sitio se convierta también en un receptor de
residuos sólidos, que luego el arroyo arrastra aguas abajo. Por otra parte, el interés es-
peculativo por padrones adyacentes al arroyo, ha implicado que algunas áreas de hume-
dales hayan sido rellenadas para convertirlos en suelo edificable.
Como premisa, suponemos que las percepciones que tienen los habitantes de la zona
sobre el arroyo y que favorecen o dificultan su reconocimiento como ecosistema, también
influyen en el reconocimiento de sus potencialidades como espacio público. Asimismo,
estas formas de vínculo con el medio no son necesariamente compatibles; el relacionarse
con un arroyo en sus condiciones naturales puede llegar a ser muy distinto a relacionarse
con un arroyo «parquizado».
5
Como planteamos anteriormente, la forma natural de su cauce; la densidad de su vege-
tación; la presencia de zonas permanentemente anegadas; son algunas de las caracte-
rísticas que sustentan los procesos naturales de los ecosistemas fluviales como el arroyo
La Curtiembre, tales como la regulación de las inundaciones, la reproducción de su fauna
y su flora, la filtración de contaminantes en la atmósfera y en los medios acuáticos, etc.
Estas características son las que conforman el paisaje natural del arroyo; sin embargo, el
vertido de residuos sólidos y efluentes, el relleno de humedales y la tala de su vegeta-
ción, entre otras acciones, forman parte de la presión antrópica que modifica este medio
y por ende, las formas de percibirlo.
Vinculado a lo anterior, las percepciones que genera el arroyo La Curtiembre en los habi-
tantes de esta zona, también pueden tener incidencia en sus expectativas de recalifica-
ción como espacio público. Es importante destacar que tal intervención, se trata de otra
forma de antropización de este medio natural, ya que implicaría transformar sus condi-
ciones base para atribuirle nuevas funciones como espacio público, es decir, nuevas for-
mas de apropiación colectiva a través de los usos que hayan de definirse para el mismo.
Suponemos que las expectativas que pueden generarse en torno a esta intervención
sobre La Curtiembre, son producto de una construcción socio – cultural de lo que se con-
cibe como parque, de una estética y formas de uso que se han generalizado en las res-
puestas históricamente proporcionadas a la demanda de este tipo de espacio.
En ese sentido, las funciones que ha de tener como parque, pueden llegar a ser contra-
dictorias con algunas funciones ecológicas. Conservar un humedal, o los conjuntos arbó-
reos que cubren sus márgenes, favoreciendo las condiciones para que puedan desem-
peñar sus procesos naturales, puede representar determinadas limitaciones al uso re-
creativo del espacio; llegando a implicar su restricción total en algunos casos. Asimismo,
la conservación de tales condiciones, pueden resultar no atractivas para el uso del espa-
6
cio, propiciando su situación de abandono y dificultando el sentido de apropiación colecti-
va del arroyo.
Finalmente, la intervención sobre este ecosistema, ya sea para detener aquellas presio-
nes antrópicas que lo degradan y favorecer sus procesos naturales de autorregulación,
ya sea para promover su apropiación colectiva como espacio público; implica la articula-
ción de acciones desde distintos ámbitos institucionales, junto con la acción colectiva de
vecinos/as. Este es otro aspecto que puede tener incidencia sobre su reconocimiento
como ecosistema y como espacio público, teniendo en cuenta que los procesos antrópi-
cos que han ido definiendo la interacción actual de la ciudad con el arroyo La Curtiembre,
son producto de decisiones generalmente provenientes desde este tipo de ámbitos, mu-
chas veces basadas en la propia demanda de los habitantes. En ese sentido, la propia
omisión de los problemas de contaminación del arroyo, así como la depredación de la
vegetación de sus márgenes, también da cuenta de la forma de proceder institucional-
mente sobre estos temas.
En este proyecto nos proponemos desentramar estas cuestiones, a través de las percep-
ciones que suscitan en los habitantes de la zona intervenida mediante la parquización del
arroyo La Curtiembre. Consideramos que pueden existir dos tipos de voces diferentes al
respecto: las voces de los vecinos del barrio “Casa Molle”, cuya comisión viene desarro-
llando su acción colectiva en torno a la “recuperación ambiental” del arroyo y las voces
externas cercanas; las de los vecinos que también tienen un vínculo con La Curtiembre, -
que está comprendido en su entorno cotidiano-, pero que han quedado al margen de
estos procesos de reconocimiento y transformación de su territorio.
7
2. OBJETIVOS
Re-pensar la intervención del arroyo La Curtiembre en el entorno del barrio “Casa Molle”,
a partir de un enfoque integral propositivo sobre el hábitat urbano próximo, para favorecer
su reconocimiento como ecosistema fluvial y su apropiación colectiva como espacio pú-
blico.
2.2.2. Caracterizar los vínculos sostenidos con el arroyo en el barrio “Casa Molle” y su
entorno urbano próximo, a partir de diversas percepciones de los habitantes de la
zona respecto a la naturalidad del paisaje fluvial y las presiones antrópicas ejerci-
das sobre el mismo.
8
3. ANTECEDENTES Y FUNDAMENTACIÓN
3.1. Contexto del problema: la iniciativa de la comisión del barrio “Casa Molle” y su
acompañamiento técnico3
Fig. 1. Delimitación del barrio “La Curtiembre Casa Molle” y tramo comprendido en su propuesta de parquización.
3El planteo de este antecedente, es principalmente producto de varias instancias de diálogo con los vecinos de la
comisión del barrio, generadas en el marco de la materia opcional “Gestión local del hábitat y sus actores”, cursada
durante el primer semestre de 2016.
9
Debido a esta organización barrial, que tiene como impronta la participación de coopera-
tivistas y propietarios individuales, “Casa Molle” ha logrado concretar las obras de urbani-
zación mediante la financiación proporcionada por el gobierno departamental, a través
del Fideicomiso aprobado en el año 2016 y de varios Presupuestos Participativos.
“Va a ser una urbanización muy grande y un impacto de gente muy grande en esa zona
del arroyo y [es] la que nosotros no queremos perder…” [Nos preocupa] “…que se defo-
reste, se pierda todo lo que es flora o nos entuben el arroyo”
“Nosotros, como sociedad, creemos que los políticos se están olvidando [de] cuánto ha-
ce que en Paysandú no se inaugura una plaza”
“De nada sirve tampoco tener todos los arbolitos cortados, el pastito cortado, los camini-
tos o que nos podamos sentar a tomar mate o hacer una placita, hacer una huerta orgá-
nica o lo que sea, cuando el arroyo está totalmente contaminado”4
Reconocido este problema, a solicitud de la comisión del barrio, este proceso comenzó a
ser acompañado por técnicos del Polo de Ecología Fluvial, del Polo de Abordaje Holístico
al impacto de los agroquímicos sobre los productos agroalimentarios y el ambiente 5 y de
la Unidad de Gestión Ambiental (UGA)6. A modo de primer acercamiento de las condicio-
nes ambientales del Arroyo La Curtiembre -con foco en el tramo de interés para parqui-
4 Vecinos de la comisión barrial de “Casa Molle” en intercambios realizados en el marco de la materia opcional “Ges-
tión local del hábitat y sus actores” cursada durante el primer semestre de 2016.
5 Ambos pertenecientes a la Universidad de La República (UdelaR), Centro Universitario Regional (CENUR) Litoral
10
zar-, se generó un informe7 con base en una recorrida realizada desde la calle Vizconde
de Mauá hasta sus nacientes en Ruta 3.
7 Polo de Ecología Fluvial e Intendencia de Paysandú. (2016). Informe II visita al Arroyo “La Curtiembre”.
8 Se midió Temperatura, Oxígeno disuelto, Conductividad, pH, y Turbidez del agua en tres sitios de dicho tramo.
9 Véase Fig.1 en Anexo.
10 Polo de Ecología Fluvial e Intendencia de Paysandú. (2016). Informe II visita al Arroyo “La Curtiembre” p.9
11 Para llevar a cabo este proyecto en el arroyo La Curtiembre, se ha generado un vínculo voluntario de la Unidad de
Gestión Ambiental y del Polo de Ecología Fluvial con el Núcleo Interdisciplinario. Los muestreos se han llevado a
cabo mensualmente durante un periodo de un año (2016-2017) en tres puntos de referencia, localizados a lo largo
del curso.
11
Casa Molle – Paysandú”12, que tuvo como cometido aportar herramientas técnicas acce-
sibles a la comunidad, para evaluar la calidad de agua estacional y a su vez, difundir a la
sociedad la información obtenida.
12 Propuesta aprobada y financiada en el marco de la convocatoria para las Actividades en el Medio 2016, de la
Unidad de Extensión de la UdelaR y llevada a cabo durante el segundo semestre del año 2017.
13 Autora de este proyecto.
14 Véase Fig. 3 en Anexo.
12
a la comunidad y otras instancias puntuales de intercambio 15. Esta intervención, financia-
da por el Presupuesto Participativo (convocatoria 2017), consiste en el reacondiciona-
miento de sus márgenes (a través de la colocación de tosca y nivelación), pavimentación
de caminos, equipamiento (juegos, estación saludable, bancos y luminarias) y plantación
de árboles.
En el planteo del problema, hicimos una somera referencia a las alteraciones que gene-
ran los procesos de urbanización sobre los ecosistemas fluviales, mencionando algunos
impactos como la contaminación de sus aguas; la intensificación del fenómeno natural de
las inundaciones; la reducción de la biodiversidad de fauna y flora que habita estos eco-
sistemas, entre otros.
El avance del medio construido implica la sustitución de la cobertura vegetal natural por
superficies impermeables (pavimentos de calles, veredas y otros espacios tales como
plazas, además de los techos de las viviendas). Para entender el impacto que esto gene-
ra en el funcionamiento global de los ecosistemas fluviales urbanos, Tucci (2007) lo ex-
plica esquemáticamente a través de su incidencia en los componentes del ciclo hidrológi-
15 En el año 2016 se realizó un taller con los vecinos y técnicos del Polo de Ecología Fluvial, de la Unidad de Ges-
tión Ambiental y de la Dirección de Paseos Públicos (Departamento de Servicios, IdP) para dejar plasmada una
propuesta de parque.
13
co; éstos son la precipitación, la infiltración, el escurrimiento -o flujo- superficial, la evapo-
transpiración y el escurrimiento -o flujo- subterráneo.
Durante el evento de la precipitación, una parte del agua es interceptada por el follaje de
los árboles y otra parte llega al suelo. La evapotranspiración constituye el conjunto de
fenómenos de evaporación del agua del suelo y transpiración de la cobertura vegetal. De
la parte que llega al suelo, dependiendo de las características del mismo, un porcentaje
escurre superficialmente y otro es absorbido. A su vez, una fracción del agua que infiltra
por el suelo, pasa a formar parte de las napas freáticas (escurrimiento subterráneo), que
alimentan los cursos de agua superficial.
La sustitución del componente vegetal por superficies impermeables, supone, por un lado
la disminución de la parte que es interceptada por los árboles y devuelta a la atmósfera
mediante la evapotranspiración. Por otro lado, aumenta el porcentaje del agua que escu-
rre superficialmente, disminuyendo la cantidad de agua que infiltra por el suelo y por lo
tanto, el nivel de las napas freáticas. El aumento de la escorrentía superficial no sólo se
da en cantidad, sino también en velocidad; mientras que la cobertura vegetal contribuye a
retener los caudales de escorrentía, las superficies descubiertas o pavimentadas son
más lisas y obstaculizan menos el flujo (Tucci, 2007).
16 Fuente: Abellán, A. (2016). Los impactos de la urbanización en el ciclo del agua [Mensaje en un blog]. Recuperado
de: [Link]
14
Otro efecto de la reducción de la cobertura natural del suelo tiene que ver justamente con
la exposición del mismo a las precipitaciones y al flujo de agua superficial. Según Carrere
(s.f.), una de las funciones que tiene el monte asociado a los cursos de agua (monte ribe-
reño) es la conservación de los suelos, al reducir el impacto de la precipitación sobre los
mismos y a través de la fijación de las márgenes de los cursos de agua, además de la
reducción de la velocidad de escorrentía a la que hicimos referencia previamente. De
acuerdo a este autor, un suelo descubierto es propicio para que se den los procesos de
erosión y generación y arrastre de sedimentos, al desagregarse debido al impacto de las
gotas de lluvia.
Siguiendo con Carrere (s.f.), los procesos de erosión y sedimentación tienen diversas
implicancias; por un lado, los sedimentos obstruyen los poros del suelo, reduciendo su
capacidad de infiltración (se vuelven menos permeables), por otro, generan alteraciones
en la geomorfología de los canales fluviales. De acuerdo a este autor, el sedimento que
se deposita en determinados puntos de los cursos de agua, modifican los niveles de sus
cauces y pendientes, disminuyendo la velocidad de escorrentía y favoreciendo a su vez
una mayor decantación de sólidos; al tener menor profundidad, los cauces tienden a en-
sancharse y a socavar sus bordes, para permitir mayores caudales de escorrentía. Vol-
viendo a Tucci (2007), el transporte de sedimentos a través del agua de lluvia también
disminuye significativamente la calidad del agua de los ecosistemas fluviales.
De acuerdo a Tucci (2007), el desarrollo de las ciudades en relación con sus cursos de
agua estuvo caracterizado por distintas fases. En una primera fase «higienista», el agua
urbana servía básicamente para el abastecimiento (aguas arriba de la ciudad) y la eva-
cuación de desechos (aguas abajo). La siguiente fase, «correctiva», se caracterizó por el
15
surgimiento del tratamiento de los efluentes cloacales y el control de las inundaciones, a
través del amortiguamiento cuantitativo del drenaje pluvial, actuando sobre los impactos
generados por el desarrollo urbano (pp. 134 - 135).
Sin embargo, con el fin de solucionar los problemas de anegamiento en sitios puntuales,
las intervenciones sobre el sistema de drenaje urbano se han caracterizado por buscar
una evacuación rápida del agua excedente en el sitio donde aparece el conflicto, aumen-
tando el caudal y la velocidad de escorrentía y trasladando el problema aguas abajo. La
canalización y entubamiento de los cauces y sus afluentes naturales, se han convertido
en prácticas generalizadas de acuerdo a estos principios de la gestión del drenaje ur-
bano; interviniéndose sectorialmente en los tramos críticos y por lo tanto, careciendo de
una comprensión global del funcionamiento de estos ecosistemas a nivel de la cuenca
hidrográfica (Tucci, 2007).
Dadas estas problemáticas que se han ido generalizando en aquellas ciudades que han
pasado por dichas fases del drenaje urbano, se están cuestionando las formas de vínculo
que han ido construyendo históricamente con sus ecosistemas fluviales, a través de la
omisión de sus dinámicas naturales en la planificación urbana y en la gestión de sus
aguas. Tucci (2007) plantea una tercera etapa, la «gestión sustentable del drenaje ur-
bano», que tiene entre sus principios adoptar la cuenca como sistema para la planeación
urbana y mitigación de los problemas de inundación, sin transferir los impactos de un sitio
a otro, a través de medidas estructurales y no estructurales17, previendo horizontes de
expansión de la ciudad, priorizando el escurrimiento natural y la infiltración a través de las
superficies permeables y controlando la ocupación informal de las zonas de riesgo (Tucci,
2007, pp. 102 y 103).
17 “Las medidas para el control de inundaciones pueden ser del tipo estructural y no estructural. Las medidas estruc-
turales son aquellas que modifican el sistema fluvial a través de obras en la cuenca (medidas extensivas) o en el río
(medidas intensivas) para evitar el desborde hacia el lecho mayor del escurrimiento proveniente de las crecidas. Las
medidas no estructurales son aquellas en que los perjuicios son reducidos por la mejor convivencia de la población
con las crecidas, a través de medidas preventivas” (Tucci, 2007, p. 52)
16
3.2.2. Aportes para re-pensar el rol de los ecosistemas fluviales en la planificación
y la gestión ambiental urbana
Forero (2015) centra esta cuestión en la pérdida de la connotación paisajística de los ríos
urbanos y de su rol como elementos estructuradores del territorio, como consecuencia de
la expansión de las ciudades. En su proyecto de investigación realiza un interesante
abordaje sobre las dinámicas de expansión de Bogotá en relación a sus cursos de agua y
presenta el marco normativo actual para el tratamiento de estos sistemas hídricos, to-
mando el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá (2004) como uno de los principales
referentes. Adopta el Río Fucha como caso de estudio, caracterizando su vínculo con el
entorno construido desde un enfoque mixto (cuantitativo y cualitativo), a los usos y trata-
miento urbano actual; poniendo foco en uno de sus tramos para la identificación de facto-
res sociales, ambientales y políticos.
Como aporte teórico-conceptual, dicho autor aborda los ecosistemas fluviales como «in-
tersticios urbanos ambientales»; problematizando la carencia de funcionalidad de sus
espacios de ribera en relación al tejido urbano y las discontinuidades que éstos generan
en el mismo. De acuerdo a Forero (2015), las rupturas que producen los ríos y arroyos en
el territorio urbanizado pueden tener un carácter físico - espacial, que tiene que ver jus-
tamente con la ausencia de una articulación planificada con el entorno edificado y con las
dificultades que generan sus características morfológicas en la accesibilidad y uso de
estos espacios y en la conectividad de la trama de un lado al otro del curso. Por su parte,
la ausencia de un valor simbólico que favorezca la apropiación de estos espacios, y las
dinámicas de segregación social que producen entre los habitantes del territorio fragmen-
tado, constituyen las discontinuidades intangibles de las que también habla este autor.
17
Con base en lo anterior, Forero (2015) fundamenta la importancia de intervenir sobre el
río Fucha y los sistemas hídricos urbanos en general -“las riveras de los ríos, quebra-
das18, lagunas y humedales” (p. 99)-, apostando a la reconversión estratégica de estos
intersticios ambientales a elementos articuladores del territorio, en sus escalas barriales,
urbanas y regionales, a través del tratamiento de sus bordes como espacio público, como
espacio de transición entre estos sistemas naturales y los sistemas antrópicos (p. 10).
Parte del marco normativo que toma como antecedente, se trata del Plan de Ordena-
miento Territorial de Bogotá (2004), donde se define la «Estructura Ecológica Principal»,
de la que pasan a formar parte los sistemas hídricos.
Siguiendo en esa línea, tanto Santiago (s.f.) como Vélez (2007) problematizan el rol de
los sistemas de espacios verdes en la planificación y gestión ambiental urbana y regional,
cuestionando los criterios sobre los que se ha basado tradicionalmente su tratamiento a
través del espacio público, según los cuales la funcionalidad ecológica ha estado subor-
dinada a la «funcionalidad recreativa» y a las convenciones estéticas de los parques tra-
dicionales.
En ese sentido, Vélez (2007) pone en cuestión el alcance del concepto de «naturaleza
urbana» y de su gestión a través de las acciones de conservación. El autor plantea cómo
los procesos de alteración y pérdida de ecosistemas en el medio urbano, ha provocado
un distanciamiento relacional de sus habitantes con la naturaleza, generando una cre-
18 Arroyos.
18
ciente demanda de recuperar este tipo de vínculo. Es por ello que comienza a reconocer-
se la importancia de la conservación y recuperación o rehabilitación de áreas naturales,
emergiendo el concepto de «área verde» o «espacio verde» como categoría de espacio
en el que se buscaría satisfacer tales demandas. Sin embargo, este autor interpela la
banalización de este concepto, manifestando que muchas veces se utiliza de manera
vaga y no tiene que ver necesariamente con cuestiones ecológicas o éstas son aborda-
das también de forma superficial.
Estos autores ponen en cuestión las funcionalidades que se les atribuyen a las áreas
verdes y por lo tanto, las connotaciones que éstos tienen en el imaginario social. Si bien
Vélez (2007) reconoce que no todos estos espacios son prioritarios para la conservación
y que los espacios públicos tradicionales como plazas y parques también forman parte de
la naturaleza urbana; concluye que las áreas verdes muchas veces se reducen a sus
funcionalidades urbanísticas, sociales recreativas y estéticas, sin tener un abordaje preci-
so de la funcionalidad ecológica.
Dada la necesidad de adoptar una mirada más integral sobre este tipo de espacios, es
que surgen otros modelos de evaluación y caracterización de los mismos, donde se inte-
gran variables ecológicas a las variables paisajísticas y urbanísticas.
En las metodologías propuestas por Briffet (2001), Íñiguez et al. (2015) y Vélez (2009),
para la evaluación de «corredores ecológicos», «ecosistemas fluviales» y «parques urba-
nos» (categorías de sistemas de espacios verdes utilizadas respectivamente por dichos
autores), muchas de las variables utilizadas corresponden a las características de su
vegetación. El porcentaje de cobertura vegetal en relación al área total del espacio consi-
derado; su diversidad estructural, referida a la distribución espacial de la vegetación en el
plano horizontal y vertical (Carrere, s.f.); la presencia de cobertura vegetal de refugio para
la fauna; la diversidad de especies del componente arbóreo y la presencia de flora nativa
son algunas de estas variables.
19
«ambiente de espacios abiertos»; «hábitats indígenas» y el «régimen de mantenimiento
de la flora», estableciendo para cada uno, una escala de valoración con cinco categorías
(p. 149). Los ambientes de espacios abiertos se valoran de acuerdo a su nivel de artificia-
lidad, contemplando la predominancia de área construida en relación a las superficies
verdes; el hábitat indígena, según la predominancia de especies exóticas introducidas en
relación a las especies nativas y el régimen de mantenimiento, de acuerdo a la prevalen-
cia de una vegetación formal, frecuentemente intervenida y controlada, en relación a una
vegetación informal, que corresponde a condiciones de mayor naturalidad.
Por su parte, Íñiguez et al. (2015) incorporan a la evaluación ecológica, un índice de im-
pactos directos e indirectos, a partir de la identificación de perturbaciones observadas y
probables y un índice de grado de naturalidad del canal fluvial, definiendo como paráme-
tros la «canalización del cauce»; «signos de alteración y estructuras rígidas»; «modifica-
ciones en las terrazas adyacentes al canal» y «canal sin modificaciones», que tienen una
valoración que va de menor a mayor respectivamente (p. 82).
Retomando a Vélez (2009), las variables anteriores referidas al componente vegetal for-
man parte del «Índice de Aptitud del Hábitat» que incorpora para evaluar la «funcionali-
dad ecológica» de los parques urbanos. Ésta última, es una de las tres categorías que
definen su modelo conceptual - analítico de parque urbano sostenible. Siendo la susten-
tabilidad el concepto integrador, además de la funcionalidad ecológica, este autor identifi-
ca otras dos categorías de análisis: «funcionalidad social» y «economía y manejo am-
biental de recursos», incorporando variables de distintas metodologías propuestas por
otros autores.
20
deseada por los usuarios) o de apariencia no atractiva (condiciones de mayor naturalidad
asociadas a un parque descuidado, sucio).
Íñiguez et al. (2015), para el caso del río Tamazula en Culiacán (México), incorporan a su
modelo de evaluación integral de ecosistemas fluviales, una evaluación de calidad visual
del paisaje a través de un abordaje cuantitativo (mediante la aplicación de una encuesta)
sobre las preferencias de elementos del paisaje y grado de satisfacción paisajística (p.
83). La preferencia de lugares a visitar según su equipamiento y usos potenciales; las
características de la vegetación; las características del cauce y el significado del paisaje
del río Tamazula para los habitantes, son algunos de los indicadores que se consideraron
para tal evaluación.
21
menes de mantenimiento menos intensivos de la vegetación, potenciando los procesos
naturales de sucesión de especies vegetales y su diversificación estructural de especies
arbóreas, arbustivas y herbáceas nativas.
Esto no se trata de subordinar el interés recreativo por estos espacios, al interés de con-
servación del ecosistema. Se trata de configurar los espacios y sus equipamientos de
forma de evitar actividades recreativas incompatibles entre sí y con las condiciones natu-
rales del medio, con diferentes niveles de restricción de uso de acuerdo a la prioridad de
conservación del ecosistema; sin descuidar la accesibilidad y continuidad de aquellos
espacios destinados a la recreación.
22
3.3. La expansión de Paysandú en relación a sus arroyos urbanos Sacra y La Cur-
tiembre
23
Si miramos una imagen satelital actual de la ciudad de Paysandú, podemos observar que
su trama se relaciona de forma distinta con sus dos arroyos Sacra y La Curtiembre: mien-
tras el arroyo Sacra se lee como un límite claramente definido para la expansión de la
ciudad hacia el Sur; La Curtiembre recibe las presiones de una ciudad que se expande
hacia el Norte, desapareciendo en la zona donde la trama está más consolidada.
“La concepción era: las manzanas, en las que tendrían que estar las viviendas, com-
prendían entre los bulevares; una suerte de producción de quintas -por eso se le llama-
ron quintas-, que eran cuatro manzanas [el tamaño], entre los bulevares y los límites
Chaplin, Estefanel y el Arroyo Sacra (…) [en cambio, la zona de chacras] estaba prevista
con otro tipo de producción mucho más extensiva, con campos arados, producción de
vacunos, lanares, porcinos, más tipo rural... y asociado a eso estaba el tamaño”19.
24
El crecimiento de la ciudad, durante el auge de su desarrollo industrial en la década de
los cuarenta, representó una serie de problemas en su ordenamiento, que implicaron
generar un plan regulador; el Plan Vilamajó (1947), que representa un antecedente em-
blemático para el planeamiento urbano y el reciente ordenamiento territorial de la ciudad.
Este Plan estructuraba la ciudad en función de los cuatro ejes: «Habitar, Circular, Traba-
jar, Recrear», mediante los cuales se ordenaría funcionalmente como ciudad moderna,
racional. Mediante tal estructuración, se buscaba justamente atacar problemas de incom-
patibilidades emergentes entre funciones (especialmente industrial y residencial), y entre
tipos de circulación -el acceso al puerto se daba por la vía principal de la ciudad, actual-
mente 18 de Julio-.
“…se trata de lograr una adecuación futura de la edificación a las condiciones higiénicas
del hábitat para lo cual se establece: la ordenanza de higiene de la construcción; áreas
no edificables; porcentaje edificable según la zona; aplicación de la ley de Centros Po-
blados alturas y retiros” (Laviano, 1970, p. 61)
20 Actualmente
esto está cambiando. El Plan Local de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de la Ciudad
de Paysandú y su microrregión (aprobado en 2018 por la Junta Departamental) modificó la categorización de una
25
gran extensión suelo al sur del arroyo Sacra, de rural a suburbano, contemplando la consolidación de usos urbanos
residenciales en dicha zona, que se han desarrollado a modo de barrios satélites sobre los ejes viales constituidos
por los caminos hacia el aeropuerto municipal y el pueblo Casa Blanca (ubicado aprox. a 12 kilómetros del centro de
la ciudad).
26
Figs. 5 y 6. Habitar, Circular, Trabajar y Recrear21
27
En cambio, el arroyo La Curtiembre no estaba problematizado en relación a la expansión
de la ciudad. Y esto se debía justamente a que aún la ciudad no lo había alcanzado, con
excepción del barrio Purificación 3 (P3)22. De hecho, la orientación del crecimiento de la
ciudad era otro de los temas de principal relevancia que se abordaba en dicho Plan. En
ese entonces, se reconocía que la expansión de la misma se estaba dando en función
del eje Este-Oeste de su vía principal y esto fue considerado inconveniente, primero, por-
que no tendía al relacionamiento con el Río Uruguay -un potencial subutilizado- y segun-
do, porque la expansión hacia el Este iba a promover “la invasión” de la Ruta 3 (Laviano,
1970, p. 59).
“En aquella época, en los años cuarenta, cincuenta, se consideraba que la ciudad no
podía sobrepasar los doscientos mil habitantes… el tope para no romper la relación hu-
mana (…) Se pensaba en la ciudad central con todos los elementos, ya sea, hospitales,
centros cívicos, juzgado, liceo, facultades (…). Y ciudades satélites, que se formaban
con grupos de treinta, cuarenta, cincuenta mil personas, a una distancia separadas de la
ciudad madre -por decirlo así- y que entre ellos formaban quintas o chacras. Lo funda-
mental era la relación ciudad-campo. No romper la relación con la naturaleza”23
22 Fue proyectado y construido para relocalizar a familias afectadas por la inundación del año 1959, en ese enton-
ces, en los límites previstos para la expansión urbana.
23 Arquitecto informante calificado en entrevista realizada por la autora.
28
En la práctica, esta idea de ciudad no se ha podido concretar, o sólo ha sido parcialmente
ejecutada. Respecto al último punto, sobre la orientación de la expansión de la ciudad, si
bien se ha logrado encauzarla hacia el Norte, no se ha dado con el carácter que original-
mente estaba previsto en el Plan Vilamajó; así, las quintas y chacras -especialmente las
primeras- se han ido densificando y consolidando como zonas urbanas.
Por lo tanto, mientras que el arroyo Sacra reforzó su carácter de límite de la expansión
urbana hacia el Sur al ser bordeado por la vía de acceso al puerto desde la ruta, el arroyo
La Curtiembre “desapareció” en buena parte con la expansión de la ciudad hacia el Nor-
te, con los procesos de densificación y consolidación urbana en la zona de las antiguas
quintas -aunque veremos que esto no se ha dado aún en toda la zona-.
Asimismo, la ocupación de las zonas inundables sigue siendo una problemática, que con
el tiempo se ha intensificado. La vía parque o Parkway se construyó desde la Ruta 3 has-
ta el puerto (irrumpiéndose en calle Ledesma) y de allí hasta la calle A. Estefanell, por lo
que no se concretó la idea de circulación periférica con carácter de parque. De hecho, en
dicho espacio destinado para parque fluvial, actualmente existe una conformación lineal
de asentamientos irregulares que representa casi la totalidad de su extensión, hasta las
riberas del Río Uruguay.
La idea de recuperar las zonas inundables del río, del arroyo Sacra y posteriormente del
arroyo La Curtiembre también, para su liberación al dominio público como parques fluvia-
les o lineales, sigue vigente en tanto sigue existiendo la problemática mencionada arriba.
Las ordenanzas posteriores que resultaron de las revisiones del Plan Vilamajó, han esta-
blecido retiros non edificandi de acuerdo a las cotas de seguridad, pero generalmente no
han sido suficientes o directamente no se han respetado por la falta de contralor. A conti-
29
nuación veremos cómo se encara este tema actualmente desde el ordenamiento territo-
rial en el arroyo La Curtiembre.
Tal como hemos planteado, el crecimiento de la ciudad ha sido distinto para el arroyo La
Curtiembre en relación al arroyo Sacra, que a diferencia de este último no representa un
límite claramente marcado para la expansión de la ciudad, sino que tal comportamiento
es relativo; en las partes más consolidadas de la ciudad tiende a desaparecer y reapare-
ce cuando la trama urbana se hace menos densa hasta salir al encuentro con el Río Uru-
guay.
30
Fig. 8. Nacientes y desembocadura del arroyo La Curtiembre.
Su cuenca tiene un área de 1864 Hás (Lucas y Paradiso, 2017) y su longitud se aproxima
a los 8 km. Su cuenca abarca usos predominantemente urbanos y suburbanos, com-
prendiendo parte de la zona de chacras. Sus nacientes se encuentran próximas a la in-
tersección de la Ruta 3 con la continuación de la calle Ayacucho y su desembocadura en
el Río Uruguay está cercana al puente Internacional General Artigas; atravesando las
zonas este y norte de la ciudad.
Esta es la definición de tramos que establece el Plan Paysandú 25, con la diferencia del
tramo (2), que lo delimita entre Joaquín Suarez y A. Estefanel, donde el cambio de tramo
25
Véase Fig. 4 en Anexo.
31
se da en relación al cambio de zona urbana. Esta caracterización de La Curtiembre, tiene
como base un estudio hidrológico – hidráulico26 del arroyo, mediante el cual se obtuvieron
las curvas de inundación para periodos de retorno27 de diez, veinte y cien años (TR10,
TR20 y TR100). Esta información sirvió de insumo para la elaboración del Mapa de Ries-
go28 del Plan29 y con base en estas curvas se redefinieron los retiros non edificandi por
cada tramo, modificando la normativa preexistente, que establecía:
“…un área non edificandi de 25 metros a cada lado del curso de agua de reserva para
espacio público y eventual trazado de calles o sendas peatonales, que deberán ser cedi-
das al uso público al momento de los fraccionamientos…”30
Asimismo, estos tramos coinciden con los definidos para el monitoreo ambiental del arro-
yo en el marco del Proyecto “Cañadas Urbanas”. Se definen tres estaciones de monito-
reo33 a partir de las observaciones realizadas y de los resultados del muestreo preliminar
llevado a cabo en 2016 junto con vecinos/as de “Casa Molle”, como primer acercamiento
a un diagnóstico ambiental del arroyo. Cada estación corresponde a las distintas alturas
en la Zonificación del Plan, definiendo zonas de riesgo alto, medio y bajo de inundación por creciente del Río Uru-
guay, sujeta a distintas disposiciones normativas en relación al uso y condiciones de fraccionamiento y edificación
de estas zonas.
29 Véase Fig. 5 en Anexo.
30 Intendencia de Paysandú. (2017). Proyecto de decreto Revisión Plan Paysandú. p. 15-16.
31 Nos referimos a su capacidad para contener o evacuar sus aguas.
32 Dica & Asociados. (2015). Arroyo La Curtiembre. Informe Diagnóstico. p. 36
33 Véase Fig. 2 en Anexo.
32
de la cuenca: su cabecera; la cuenca media y la cuenca baja, donde el arroyo desembo-
ca en el río. Cada tramo, representa particularidades significativamente diferentes en su
calidad del agua.
A partir de Límite Este hasta donde finaliza este tramo (calle Joaquín Suarez), las carac-
terísticas de la trama urbana y de su vínculo con el arroyo cambian de forma significativa.
Se trata de la antigua zona norte de quintas que con el tiempo se ha urbanizado, densifi-
cado y consolidado y ahora es categorizada como la Zona Urbana Norte 1 (ZUN-1), don-
de se permite el uso predominantemente residencial con servicios y equipamientos com-
patibles al mismo. El nivel de consolidación en esta parte de la ZUN-1 se manifiesta en
un cauce del arroyo altamente modificado para su adaptación al damero, alternando si-
tuaciones de rectificaciones, canalizaciones e incluso entubamiento, tendiendo a desapa-
recer en la mancha urbana. El retiro non edificandi previsto para este tramo (Joaquín
Suarez – E. Chaplin) es de veinticinco metros.
34 Construida por la cesión al dominio público de las franjas definidas por los retiros non edificandi.
33
Fig. 9. Tramo 1 (SIG35)
34
De acuerdo al estudio hidráulico - hidrológico, esta es la zona que presenta más conflic-
tos en el drenaje urbano36, con mayor cantidad de infraestructuras de microdrenaje y por
lo tanto, es donde dicho estudio centra su atención y genera más alternativas; sin embar-
go, la mayoría son correctivas, apuntan a solucionar los problemas de anegamiento de
algunas calles y viviendas mediante la mejora en la eficiencia del drenaje pluvial.
A diferencia de las otras dos zonas, consiste en un tramo cuyo nivel de alteración dismi-
nuye de forma determinante la factibilidad de la recuperación y resignificación de sus
potenciales como ecosistema fluvial: el régimen natural del curso deja de existir con su
adaptación al damero; se eliminan las planicies de inundación para la ocupación del sue-
lo así como su vegetación ribereña, que generalmente representa un obstáculo para la
evacuación rápida del agua.
Si bien este tramo también se encuentra en la ZUN-1, las características de la trama ur-
bana y de su vínculo con el arroyo son muy diferentes a la del tramo anterior. Esta zona
la trama urbana tiene una densidad significativamente menor, existiendo manzanas y/o
padrones sin fraccionar ni edificar -en algunos de los cuales aún permanece el uso de
quintas históricamente característico de la zona-, y calles proyectadas sobre el arroyo sin
materializar.
36 Todos los padrones que están afectados por cañadas o cursos de agua intermitentes, así como por otros conflic-
tos en el drenaje pluvial han sido relevados y sistematizados en un Catastro Pluvial incorporado en el Plan. Su iden-
tificación posibilita un mayor control de esos casos y consecuente actuación de parte de la Inspectoría de Control
Territorial. Tanto para fraccionar, construir o regularizar preexistencias, se deberá presentar a la oficina un
“…estudio técnico, realizado por técnico idóneo (ingeniero hidráulico) que incluya medidas estructurales tendiendo a
una solución eficiente y sustentable del drenaje pluvial, preservando el curso de agua y sin interrumpir la libre circu-
lación de las aguas” (Intendencia de Paysandú. (2017). Proyecto de decreto Revisión Plan Paysandú. p. 15)
35
Fig. 10. Tramo 2 (SIG).
Esta discontinuidad generada en la trama urbana, hace más notorio su carácter de límite
al crecimiento de la ciudad hacia el Norte, particularmente a partir de Bv. Artigas hacia el
36
Oeste, hasta la desembocadura en el río. Esto se ve de forma positiva desde el punto de
vista de su ordenamiento territorial, mientras que la discontinuidad a la trama urbana no
es vista como un problema, por lo menos que amerite concretar nuevos atravesamientos
al arroyo. De hecho, un motivo importante para no promover el crecimiento hacia el Norte
se trata de la no previsión de cobertura de saneamiento para esa zona, por las condicio-
nes topográficas:
“Hay un tema también, de que en este triángulo, acá [demarca el área La Curtiembre –
Nº9 – Limite Este] no hay saneamiento, ni está visto que lo haya, entonces, acá ya tenés
una condición de que no es lo más adecuada la expansión en esa zona (…) vos tenés el
colector de Espina, que viene al Sur de Curtiembre. Las condiciones topográficas de es-
ta zona no permiten que se puedan conectar. Entonces, esta zona, no está prevista que
tenga un importante desarrollo porque no tiene saneamiento”37.
Al presentar menor invasión por la trama urbana, este tramo del arroyo no presenta alte-
raciones importantes en su cauce y en sus planicies de inundación; por lo que su com-
portamiento hidráulico difiere respecto al tramo anterior: “…tiene la capacidad suficiente
de conducir sin problemas los máximos caudales generados por las cuencas aguas arri-
ba…”38. Lo anterior significa que no es necesario hacer intervenciones importantes sobre
el funcionamiento del régimen hídrico, con la expresa excepción de las alcantarillas pun-
tuales de los puentes de calle Verocay y de Dr. Roldán.
37 Técnica informante calificada (IC) 1 de la Unidad de Ordenamiento Territorial (Departamento de Obras, Intenden-
cia de Paysandú) en entrevista realizada por la autora en noviembre de 2017.
38 Dica & Asociados. (2015). Arroyo La Curtiembre. Informe Diagnóstico. p. 46.
39 Tiempo de retorno de cien años.
37
“…Entonces, si hoy alguien compra un predio allí y te deja la faja de veinticinco metros y
te rellena del otro lado para hacerlo construible, no está infringiendo ninguna normati-
va”40
El tramo delimitado por la calle A. Estefanell y la Av. Dr. Roldán, está comprendido en el
tramo (3) en la caracterización de La Curtiembre definida por el Plan, debido al cambio de
zonas urbanas a partir de A. Estefanell hacia el Norte, donde comienza la antigua zona
de chacras, actualmente categorizada como Zona Urbana Norte 2 (ZUN-2), no consoli-
dada41. En ésta se permiten y prohíben los mismos usos que en la ZUN-1, pero se dife-
rencia de la misma respecto a las condiciones de fraccionamiento 42, al permitir áreas
mínimas mayores, continuando con la tendencia de una trama de menor densidad. A
partir de A. Estefanell hacia la desembocadura del arroyo, el retiro non edificandi se ex-
tiende a cien metros.
Podríamos decir entonces, que el tramo medio de La Curtiembre presenta mejores con-
diciones para pensar en una resignificación del arroyo como espacio público; no presenta
una invasión de la trama urbana en los niveles que se produce en el tramo (1) por lo que
no se han provocado alteraciones drásticas en su cauce o en sus planicies de inundación
-con la excepción de algunas áreas donde se ha rellenado para edificar-, y sus márgenes
conservan parte significativa de su cobertura vegetal.
Estas potencialidades han sido reconocidas por los/as vecinos/as de “Casa Molle”, quie-
nes tienen la iniciativa de recalificar la parte de este tramo que está vinculada a su barrio.
Sin embargo, se enfrentan a un serio problema: la contaminación de sus aguas por
efluentes cloacales y residuos sólidos.
En este tramo se encuentra la estación 2 del monitoreo ambiental del arroyo y es la que
presenta valores más preocupantes en cuanto a la presencia de coliformes fecales 43. De
acuerdo a los diagnósticos realizados por el Polo de Ecología Fluvial en conjunto con la
das a la preservación de fauna y flora hídrica, el decreto 253/79 establece un valor máximo aceptable de 2000
UFC/100 ml.
38
Unidad de Gestión Ambiental, esta contaminación tiene diversos focos posibles; el siste-
ma de bombeo del saneamiento de uno de los barrios localizados aguas arriba de “Casa
Molle”, el propio colector de saneamiento que bordea el curso del arroyo, mediante rotu-
ras por saturación, y múltiples conexiones clandestinas de pozos negros a los colectores
pluviales de las calles Cerrito y Juncal. Esta situación de degradación del curso de agua y
su entorno, lo convierte también en un receptor de residuos sólidos, por lo que se trata de
un problema que se retroalimenta de forma negativa:
Sin embargo, es el tramo de La Curtiembre donde se percibe mayor presión de las ocu-
paciones irregulares46; actualmente se encuentra un asentamiento ubicado en la faja en-
tre el arroyo y la Diagonal 200 y uno más cercano a la costa del río, nombrado «Bajo Cu-
rupí»47, que está en proceso de relocalización. Las actuaciones realizadas por la Inspec-
toría de Control Territorial han sido georreferenciadas y el hecho de que se concentren
en zonas inundables “no es casual”48; sin embargo, a excepción de este tramo y de la
44 Téc. IC3 de la Unidad de Gestión Ambiental (Departamento de Servicios, Intendencia de Paysandú) en entrevista
realizada por la autora en noviembre de 2017.
45 Dica & Asociados. (2015). Arroyo La Curtiembre. Informe Diagnóstico. p. 36
46 “En Curtiembre se da más en la zona de Bajo Curupí [la ocupación irregular precaria] (…) Todas las actuaciones
que hemos tenido desde la inspectoría van coincidiendo si lo mirás en el plano con zonas inundables” Téc. IC2 de la
UOT en entrevista realizada por la autora en noviembre de 2017.
47 Se diferencia del barrio Curupí formal, que comenzó siendo un asentamiento irregular derivado del barrio P3 y fue
39
relocalización y formalización del asentamiento irregular “Los Álamos” 49, las actuaciones
realizadas en zonas inundables -“más de cien intervenciones”-, “son más puntuales”50.
En el Plan, este tramo es abarcado por el Sector Costanera Norte de la Zona Urbana
Ribereña Norte (ZURN). A diferencia de las anteriores, en esta zona está prohibido el uso
residencial permanente, además de los usos industriales51 y extractivos -también prohibi-
dos en las demás- y se permite predominantemente el uso recreativo, deportivo y turísti-
co, en compatibilidad con otros equipamientos y servicios comerciales 52. Tales funciones
recreativas, deportivas y turísticas se prevén compatibilizar con la función de conserva-
ción de los humedales comprendidos en la Faja de Protección Ambiental de la desembo-
cadura del arroyo. Ésta, está categorizada como Zona de Fragilidad Ecosistémica (ZFE).
Esta zona, donde se relacionan los ecosistemas ribereños del arroyo y del río, representa
una potencialidad desde el punto de vista de los servicios ecosistémicos que puede brin-
dar y su conservación adquiere especial relevancia. Esto no es casual; las acciones reali-
zadas desde el Observatorio Ambiental53 para promover la conservación ecológica de
este lugar han sido fuertemente promovidas y protagonizadas por las ONGs locales Pay-
sandú Nuestro y GENSA (Grupo Ecologista y Naturista Sanducero). CARU (Comisión
Administradora del Río Uruguay), cuya sede se encuentra adyacente a dicha zona, tam-
bién es un actor influyente en dicho proceso:
“…el Observatorio tenía interés en eso, sobre todo por el grupo, la ONG como Paysandú
Nuestro y GENSA (…) estos procesos no son de ahora, esta gente hace mucho tiempo
que viene insistiendo en conservar esos ambientes (…) CARU por ejemplo, que es una
entidad tan importante, justamente, está en el medio de los humedales, entonces tam-
bién tuvimos ese apoyo, de que CARU también está tratando de verse como un orga-
nismo en pos de la mejora de la calidad del agua, la mejora de las márgenes del Río
Uruguay”54
máticas ambientales urbanas y rurales de Paysandú y generar una agenda ambiental local.
54 Téc. IC3 de la UGA en entrevista realizada por la autora en noviembre de 2017.
40
Fig. 11. Tramo 3 (SIG).
41
abajo del vertido de estos efluentes -entre los que se encuentran niveles muy bajos de
oxígeno disuelto-, dan cuenta del impacto probablemente generado por esta planta indus-
trial55, por lo que la gestión de este tramo está fuertemente vinculada a la gestión que
Azucitrus pueda realizar de sus efluentes56.
Hasta ahora, hemos visto que el Plan Local Paysandú cuenta con nuevas herramientas
para conocer con mayor precisión las zonas afectadas por las inundaciones y para con-
trolar e impedir nuevas ocupaciones en las mismas. En función de ello, redefine los reti-
ros non edificandi de los tramos (2) y (3) a cincuenta y cien metros respectivamente, a
ceder al dominio público al momento de fraccionar.
Sin embargo, un proceso de resignificación de los arroyos urbanos como espacio público
va más allá de la instrumentación y control de estas medidas por parte del organismo
competente. Supone canalizar ese control a través de su apropiación colectiva de parte
de la sociedad frente a apropiaciones individuales, ya sean nuevas ocupaciones u otras
acciones que ocasionen su degradación ambiental (tala de leña, vertido de efluentes, de
residuos, caza, etc.)
“…cuando hay un espacio libre es tener un control (…), hoy está la Inspectoría Territorial
y está controlando realmente (…), eso es un paso, primero. Y bueno, después, tratar de
55 “…empezamos a sentir a partir de Julio que el agua de la estación 3 era distinta, se veía un agua opaca, espesa y
verde muy oscuro, para mí esto denota un efluente, no lo pudimos detectar, no sabemos si son por las piletas de
Azucitrus o de donde viene pero la calidad del agua cambió de forma impresionante” Téc. IC3 de la UGA en entre-
vista realizada por la autora en noviembre de 2017.
56 “En la actualidad, dicha industria está renovando y mejorando su planta de tratamiento, incorporando reactores
anaeróbicos y un DAF para recuperar el material sólido que pasa a las piletas de tratamiento. Estas mejoras debe-
rían verse en una mejora en la calidad del agua del arroyo.” (Lucas et al, 2017).
42
reconvertir esos espacios, lo ideal sería que viniera un parque y que lo canalizaras con
eso y ahí terminaste el ciclo; es a lo que hay que ir aspirando”57
Esto se pretende generar a nivel de sistema mediante la incorporación que hace el Plan
de los arroyos urbanos Sacra y La Curtiembre al Sistema de Espacios Públicos58, ape-
lando a un vínculo de reconocimiento por parte de la ciudad, en tanto que sistemas natu-
rales que dejan de ser sus remanentes (sitios residuales, no considerados en la planifica-
ción de la ciudad) y pasan a cumplir un rol estructurador del territorio.
Mediante el rol estructurador que tienen los sistemas de espacio público, tanto en la es-
cala urbana como en la microrregional 59, se pretende -particularmente en la escala urba-
na- que contribuyan a articular las distintas zonas de la ciudad. A través del acceso al
espacio público, se apunta a contrarrestar las dinámicas de segregación socio-espacial
generadas por los procesos de expansión urbana espontánea, vinculados a los altos cos-
tos que implica habitar las zonas céntricas y acceder a todos sus servicios 60.
En ese sentido, los arroyos urbanos en tanto que sistemas de espacio público no solo
cumplirían su rol de estructuradores y articuladores de la ciudad / territorio, siendo el es-
ta generar y ampliar en el presente Plan conforma un sistema estructurador del territorio y enriquecedor de la cali-
dad de vida urbana y microrregional." Ibid. p. 11
60 La Directriz Nº3 del Plan: “Paysandú: ciudad compacta y sostenible con cohesión social” es uno de sus objetivos
estratégicos o “líneas fuerza” que apunta desde el Ordenamiento Territorial a mitigar los problemas de segregación
espacial y social de la ciudad y su microrregión. Una de sus orientaciones, consiste en la “Integración urbana sobre
la base del concepto de la estructuración a partir del espacio público y espacialmente no fragmentada” Ibid. p. 6
43
pacio público su ámbito cohesionador y democratizador por excelencia en el acceso a
sus servicios. Tal resignificación implicaría también concebirlos en su integralidad como
sistemas naturales y reconocer que sus dinámicas no pueden negarse ni ocultarse por
completo61.
Por lo tanto, esta transformación también cumple un rol ambiental fundamental 62 con dos
consecuencias recíprocas: la liberación de las zonas inundables de la ocupación apunta
a reducir el riesgo de afectación de la población por las inundaciones y por lo tanto, a
promover que su habitar se dé en condiciones más dignas y a su vez, procura detener el
avance de la ciudad hacia estos sistemas naturales, protegiéndolos de las alteraciones
inherentes a este proceso63.
Si miramos el Plano Nº10 del Plan Local Paysandú «Sistema de Espacios Públicos»64,
vemos que éste abarca las riberas del Arroyo La Curtiembre desde su desembocadura
hasta la Av. Dr. Roldán, que caracterizamos aquí como el tramo (3). Este es el tramo
cuya transformación está contemplada en el plazo de vigencia del Plan (diez años), a
partir de su aprobación.
Como tramo que forma parte de la Zona Urbana Ribereña, que comprende una de las
Zonas de Fragilidad Ecosistémica, su transformación de resignificación como espacio
público se enmarca en un proceso amplio de recalificación de la costanera al Río Uru-
guay mediante el Paseo Costero65, en el también adquiere protagonismo la conservación
de los humedales de la desembocadura.
61 “Proteger las áreas naturales con valor ecológico y desarrollar un sistema de gestión local integrada de cuencas
hidrográficas: Sacra, La Curtimbre, Arroyo San Francisco” es una orientación estratégica del Plan (Directriz Nº4:
“Paysandú y su microrregión: un paisaje rural productivo con características excepcionales”) que expresa claramen-
te la importancia de estos sistemas naturales y su gestión ambiental integral. Ibid. p. 7
62 “Reducir las zonas de conflicto ambiental [atendiendo particularmente] a la cuestión de las áreas urbanas inunda-
bles calificándolas para ser apropiadas y controladas en cuanto a asentamientos irregulares.” Constituye también
una de las orientaciones de la Directriz Nº3: “Paysandú: ciudad compacta y sostenible con cohesión social” Ibid. p. 6
63 Como ya vimos particularmente en el tramo (1), estas alteraciones consisten generalmente en la eliminación de
sus planicies de inundación, alteración de la forma natural de su cauce, eliminación de la vegetación ribereña. La
contaminación de sus aguas por vertido de residuos y efluentes tanto domésticos como industriales, también son
una manifestación de este vínculo conflictivo ciudad-arroyo.
64 Véase Fig. 6 en Anexo.
65 Constituye una de las vías parquizadas del Plan: “son espacios urbanos lineales vinculados a paseos y lugares de
disfrute que caracterizan un sector urbano definido por una vía. Ciclovías y bicisendas.” Intendencia de Paysandú.
(2017) Proyecto de decreto Revisión Plan Paysandú. p. 9
44
Tal resignificación es fundamental en este tramo, ya que vimos que es el que constituye
mayor riesgo de inundación por la creciente del río y es el que recibe mayores presiones
por la ocupación de asentamientos irregulares. Su reconversión a espacio público poste-
rior a la relocalización de éstos es imprescindible para evitar nuevas ocupaciones.
66“…no podemos intervenir en lo que no son padrones municipales y dependemos del propietario… nosotros tam-
poco podemos obligar al propietario a que fraccione y nos ceda al uso público, en ese caso, tendríamos que hacer
una expropiación” Téc. IC1 de la UOT en entrevista realizada por la autora en noviembre de 2017.
45
Si bien podríamos enmarcar la parquización de La Curtiembre en el barrio “Casa Molle”,
dentro del conjunto de acciones estratégicas vinculadas a la incorporación de este arroyo
al Sistema de Espacios Públicos; tal intervención sigue siendo un esfuerzo puntual de la
comisión barrial en la recalificación de su entorno inmediato, frente a las mencionadas
presiones urbanas que lo degradan.
Visto que estas tensiones trascienden la escala barrial donde se está llevando a cabo la
intervención de parquización, se entiende que esta acción, más allá de poder significar un
proceso ejemplar de apropiación del hábitat para los/as vecinos/as de “Casa Molle”, no
puede resolver por sí misma los problemas ambientales que caracterizan las interaccio-
nes históricamente sostenidas entre la ciudad y el arroyo La Curtiembre.
Asimismo, la problematización actual de estos vínculos está centrada en los efectos ge-
nerados en el ecosistema, con especial énfasis en la contaminación del agua, mediante
la cual tiende a visualizarse en mayor medida su degradación ambiental. En ese sentido,
el vertido de efluentes y residuos sólidos se asume frecuentemente como un hecho inhe-
rente a la existencia de los arroyos urbanos y las soluciones propuestas se enfocan en
impedir puntualmente tales acciones. Sin embargo, tal como lo plantea Tucci (2007), es-
tas acciones responden a un paradigma de la planificación urbana y de la gestión del
drenaje urbano, donde se concibe a los arroyos como un simple conducto unidireccional
y no como un sistema complejo, sustentado por y sustentador de una multiplicidad de
fenómenos naturales de diverso orden e interdependientes entre sí.
Por ello entendemos que para intervenir sobre un ecosistema fluvial urbano, es funda-
mental problematizar los vínculos que se sostienen con el mismo a través del hábitat y
aquellos que se pretenden resignificar socio-culturalmente a través del espacio público.
Siendo imposible abarcar la totalidad de estas interacciones para su estudio, optamos por
realizar un recorte territorial considerando una escala intermedia que comprenda al barrio
“Casa Molle” y al tejido urbano próximo. Una escala en donde la intervención deje de ser
una acción puntual de recalificación y apunte a concebir al arroyo en tanto que
(eco)sistema estructurador del territorio.
Este recorte territorial comprende el tramo del arroyo A. Estefanel - Verocay y el tejido
urbano próximo, donde se encuentran los barrios “Casa Molle”, “Calpusa” y “El Jazmín”.
46
Más allá de que todo recorte territorial conlleva cierta arbitrariedad; la definición del mis-
mo tiene como propósito “correr” el centro de atención que tiene actualmente el barrio
“Casa Molle” hacia donde se han identificado a priori las principales tensiones ambienta-
les aguas arriba, particularmente, los focos de contaminación del agua por vertido de
efluentes cloacales y residuos sólidos.
Al comienzo de este trabajo, planteamos como premisa que pueden existir dos tipos de
voces que den cuenta de los actuales vínculos que se tienen con el arroyo La Curtiembre
como parte del entorno de vida o hábitat; las voces de los vecinos del barrio “Casa Mo-
lle”, cuya comisión viene desarrollando su acción colectiva entorno a la “recuperación
ambiental del arroyo” y las voces externas cercanas; las de los vecinos que también tie-
nen un vínculo con “La Curtiembre”, -que está comprendido en su entorno cotidiano-,
pero que han quedado al margen de estos procesos de reconocimiento y transformación
de su territorio.
Mediante este proyecto apuntamos a dar a conocer estas voces y a través de éstas, a
dar significado a los vínculos con el hábitat, para propender a la construcción de un habi-
tar alternativo, en donde el arroyo La Curtiembre sea reconocido en tanto que ecosistema
y sea resignificado como tal a través de su apropiación colectiva.
4. MARCO CONCEPTUAL
En los ecosistemas fluviales, el medio abiótico se conforma por su régimen hídrico (que
forma parte del ciclo hidrológico) y por una geomorfología de uno o más cauces principa-
47
les, planicies de inundación de diversa extensión, también llamadas «zonas de transición
terrestre / acuático» (Junk, Bayley y Sparks, 1989) o «ecosistemas riparios» (Naiman y
Decamps, 1997) y sistemas lénticos permanentes67. Las distintas comunidades bióticas
que componen en su conjunto los ecosistemas fluviales, se configuran de tal manera que
también podemos definir estos medios acuáticos, terrestres o híbridos como ecosistemas
en sí mismos (sus componentes son a la vez sub-sistemas complejos), a un nivel de aná-
lisis diferente.
Como sistemas complejos, los ecosistemas fluviales poseen una estructura constituida
por el conjunto de relaciones que se establecen entre sus componentes. Según Ward
(1989), los ecosistemas fluviales se caracterizan por tener una alta heterogeneidad espa-
cio – temporal, en donde las interacciones se dan a través de cuatro dimensiones: una
dimensión longitudinal (interacciones a lo largo del cauce), una dimensión lateral (entre el
cauce y las planicies o llanuras de inundación), una dimensión vertical (entre el cauce y el
agua subterránea) y una dimensión temporal que comprende los diversos ciclos de estos
fenómenos (p. 2).
48
Naiman et al. (1997) expresan que: “…el poder de la inundación y su frecuencia son in-
versamente proporcionales”, habiendo “…desde inundaciones de alta fuerza hidráulica y
baja frecuencia que afectan la planicie de inundación entera, hasta inundaciones de baja
fuerza hidráulica y alta frecuencia que influyen solo el área adyacente al canal húmedo”;
en cuanto a las inundaciones de poder y frecuencia intermedios, influyen en la zonifica-
ción de comunidades de árboles. Estos fenómenos constituyen la interacción lateral entre
el cauce y la planicie o llanura de inundación, también conocidas como ecosistema ripario
o zona de transición acuático - terrestre.
Éstos últimos, por lo tanto, comprenden las zonas de influencia de las inundaciones,
abarcando la porción de terreno entre las marcas de agua más alta y más baja produci-
das por estos fenómenos (Junk et al., 1989; Naiman et al., 1997). En ese sentido, estos
ecosistemas alternan estados en los que se caracterizan por tener un canal bien definido
durante los niveles más bajos de precipitación y las planicies inundadas durante los nive-
les más altos. Este fenómeno variable de descarga fluvial, que corresponde a un ciclo
anual, se denomina «pulso de inundación» (Junk et al., 1989). A través de los pulsos de
inundación, el agua que desborda en las planicies favorece el intercambio lateral de or-
ganismos y nutrientes, estos últimos obtenidos de la materia orgánica en descomposi-
ción, producida en el medio terrestre en el periodo seco o de bajas descargas fluviales
(Ward, 1989).
Este fenómeno también influye de forma menos directa en “…la composición, productivi-
dad y los procesos de sucesión de la vegetación riparia” (Ward, 1989, p. 3), es decir, en
la configuración de las comunidades vegetales, que según Junk et al. (1989), se estable-
cen de acuerdo a los regímenes de inundación, presentando una estructura en forma de
gradiente que responde a las diversas condiciones del medio. Además de contar con
especies herbáceas, que se adaptan a suelos permanentemente húmedos, la vegetación
riparia se caracteriza por una diversidad de comunidades leñosas, desde arbustos que
sirven de refugio para mamíferos pequeños hasta árboles que sirven de hábitat para
aves, proporcionando también nutrientes para los organismos herbívoros (Naiman et al.,
1997).
49
Estas comunidades bióticas, también constituyen componentes clave de los ecosistemas
fluviales en sus procesos naturales de autorregulación. La vegetación riparia no solo
cumple las funciones de hábitat para diversas comunidades de animales, sino que tam-
bién influye en las condiciones del entorno físico, tales como la morfología del cauce y
planicies de inundación, la temperatura acuática, los regímenes de luz, que a su vez son
factores fundamentales para la germinación, crecimiento y supervivencia de distintas
especies vegetales.
50
plejos, son sistemas abiertos y dinámicos (García, 2006), es decir que tienen intercam-
bios con el exterior. Recordemos que los sistemas complejos se tratan de modelizaciones
teóricas y por lo tanto son recortes de la realidad; su definición implica seleccionar el con-
junto de interrelaciones que representan los fenómenos que buscamos explicar (pp. 48-
49). Sin embargo, eso no significa que las interacciones que quedan por fuera no tengan
influencia en el funcionamiento del sistema considerado, sino todo lo contrario, deben
seguir teniéndose en cuenta como «condiciones de contorno» (p. 127).
Según García (2006), los sistemas complejos tienen un umbral de tolerancia frente a las
perturbaciones sobre su estructura y funcionamiento, diferente dependiendo de qué sis-
tema se trate. Frente a una perturbación, se activan mecanismos naturales para absor-
berla y reestablecer el estado de equilibrio; sin embargo cuando las alteraciones superan
dicho umbral de tolerancia, pueden dar lugar a procesos de «desestructuración y rees-
tructuración» del mismo; si tal inestabilidad del sistema se produce de forma exógena,
éste se reorganiza y adopta otra estructura alcanzando un nuevo estado estacionario con
diferentes condiciones de contorno (p. 62).
Por lo tanto, podemos entender que, debido a las perturbaciones ocasionadas por las
modificaciones de las características y usos del suelo y del sistema hídrico, los ecosiste-
mas fluviales urbanos son sistemas que han pasado por diversas etapas de desestructu-
ración y reestructuración; sus propiedades hidrológicas, geomorfológicas y ecológicas
son muy diferentes respecto a aquellas correspondientes al estado de equilibrio dinámico
previo a los procesos de urbanización68. De esa forma también entran en juego el conjun-
to de interacciones entre estos ecosistemas fluviales como sistemas naturales o trama
ecológica y los sistemas antrópicos que forman parte del territorio. El estudio de estas
interacciones está comprendido en el campo de lo ambiental:
68 Ver “Impactos del desarrollo urbano en los ecosistemas fluviales” en el apartado “Antecedentes y fundamenta-
ción”.
51
soportes transformados o antropizados que ya son objeto de una clase de intervención
social estable (asentamientos)” (Fernández, 2000, pp. 3-4).
Los ecosistemas fluviales forman parte de la trama ecológica de los territorios, donde se
producen constantes flujos de materia y energía. Dicha trama ecológica, comprende el
conjunto de ecosistemas que componen los territorios, constituyendo el soporte físico
natural que condiciona las propias formas de interacción humanas con el entorno. Leff
(1998) se refiere a este soporte como hábitat:
“El hábitat, soporte de la vida, lugar donde se asienta el verbo habitar, es el espacio
donde se desarrollan las actividades productivas, culturales, estéticas y afectivas del
hombre. Es el medio (milieu) donde los seres vivos evolucionan y complejizan su existir,
donde el organismo social despliega sus potencialidades, el espacio donde define su te-
rritorialidad” (p. 243)
De acuerdo a Leff (1998), si bien los factores del medio físico (aspectos topográficos,
geológicos, hidrológicos, biológicos, climáticos, etc) son condicionantes en las formas en
que los habitantes se asientan; convierten el suelo natural en suelo productivo; obtienen y
transforman sus materias primas en bienes de consumo; también son objetos de cons-
tante resignificación cultural. En esta mutua reinterpretación entre el medio físico y el
modo de vida -el hábitat y el habitar-, los territorios ya no se reducen a sus dimensiones
tangibles, a su materialidad, sino que comienzan a concebirse en tanto que construccio-
nes socio - culturales. Las diversas respuestas antrópicas a los factores naturales del
52
medio, tienen que ver con las formas en que éste es percibido y representado en los
imaginarios de las comunidades que los habitan.
El paisaje es el territorio percibido (p. 157); según el Convenio Europeo del Paisaje,
“…cualquier parte del territorio, tal y como es percibida por las poblaciones…” Esto no es
un detalle menor; al abarcar «cualquier parte del territorio», el concepto de paisaje deja
de ser exclusivo a aquellos notables, sujetos a acciones de protección y conservación,
sino que también contempla aquellos paisajes degradados, producto de transformaciones
insostenibles del territorio (p. 156). Si además consideramos que es cualquier parte del
territorio, «tal y como es percibida por las poblaciones», significa que en su construcción
mental y en su valoración intervienen una infinidad de miradas que van más allá de la
mirada esteticista del paisajista convencional.
El paisaje deja de ser bello o feo, desparecen las apreciaciones dicotómicas y aparecen
matices; intervienen múltiples valores asociados a la identidad territorial, que son atribui-
dos por cada individuo / comunidad en su habitar. Tal como expresa Corboz (1983): “Lo
que cuenta en el paisaje no es tanto su «objetividad» (…) sino el valor que se atribuye a
su configuración. Este valor es y no puede ser otra cosa que cultural” (p. 32). Conocer
esos valores que conforman el paisaje en tanto que construcción socio – cultural, es tan
fundamental como conocer los aspectos físicos que dan forma al territorio, pues se trata
de descubrir las lecturas simbólicas que de éstos se hacen.
Por lo tanto, para comprender los vínculos que se generan con los arroyos urbanos, par-
ticularmente a escala urbana, es necesario ir más allá de su conceptualización como
ecosistemas fluviales, para adoptar una perspectiva más integral hacia éstos como espa-
cios antropológicamente habitados, percibidos, representados y por lo tanto, resignifica-
dos culturalmente a través del habitar. La perspectiva de la territorialidad (Ortín, 2010),
53
adopta el enfoque del territorio como hábitat, en tanto que “entorno de referencia más
inmediato de las comunidades humanas” (p. 82).
Ortín (2010) se refiere a comunidades humanas, porque los procesos de construcción del
hábitat son esencialmente colectivos. El sentido de pertenencia a un territorio, expresa
también un sentido de pertenencia al grupo social que lo habita y un grado de consenti-
miento hacia un sistema de códigos mediante el cual se definen y redefinen sus modali-
dades de apropiación; tal como dice Linck (2006), “…el territorio siempre viene asociado
con instituciones (…) Este cuerpo de reglas puede reconocerse como componente de
[su] memoria colectiva…” (p. 133)
Por lo tanto, las formas de apropiación del territorio son correlatos de las relaciones so-
ciales de las personas / grupos que lo habitan: si los territorios son “lugares y tiempos de
relaciones sociales…” (Ortín, 2010, p. 76), la noción de apropiación se refiere en definiti-
va a una «caracterización» de “las relaciones que se entablan entre los individuos y los
grupos sociales en torno [al] espacio” (Linck, 2006, p.133).
La identidad compartida es uno de los factores que da sentido al habitar colectivo. Ésta
puede estar basada en determinadas características del territorio (singularidades del me-
dio natural y antrópico) y en los vínculos que los grupos sociales han ido construyendo
con éste y transmitiendo en la memoria colectiva, tales como sus formas de asentamiento
54
humano, procedimientos de extracción y transformación de los recursos naturales, modos
de organización del grupo, por enumerar sólo algunos ejemplos.
En ese sentido, las nociones de comunidad y cohesión social están intrínsecamente vin-
culadas a esta idea: “…la construcción identitaria, le da vida, contenido y coherencia a los
componentes no materiales del patrimonio territorial, y por ende, cohesión y legitimidad al
grupo social” (Linck, 2006, p. 136). La territorialidad es entonces espacio de «identidad y
acción y cohesión socio – cultural» (Ortín, 2010, p. 81).
De acuerdo a este autor, “la comunidad no es una simple agregación humana. Existe en
la medida en que hay conciencia de ella…” (Ortín, 2010, p. 85); así como “La identidad -
toda identidad-, es con/s/ciencia de la identidad” (p. 88). Con esto, debemos tener en
claro que no cualquier grupo social puede concebirse en términos de comunidad, así
compartan el medio de vida. Así como los territorios, las comunidades también son cons-
trucciones basadas en interrelaciones socio-culturales, en las que la identidad juega un
rol fundamental en su estructuración y en el vínculo que éstas mantienen con su entorno,
a través del sentido de pertenencia compartido:
“La identidad es la relación que se establece entre el individuo y el grupo por medio de
los objetos que éste posee colectivamente (…) La identidad, en una multiplicidad de ex-
presiones y modalidades de la apropiación individual y de su legitimación, marca la for-
ma en que el grupo se estructura y jerarquiza” (Linck, 2006, p. 136)
Las acciones que lleva adelante toda comunidad, definidos determinados objetivos colec-
tivos, constituyen, ni más ni menos que la resignificación de su hábitat a través de su
habitar. El territorio / hábitat, en tanto que entorno de vida compartido por una comuni-
dad, es soporte físico resignificado por la cultura a través de la «búsqueda y dotación de
55
referentes identitarios» (Ortín, 2010, p. 88). Sus componentes físicos y los vínculos que
se definen y redefinen con éstos, forman parte de la construcción identitaria de las comu-
nidades. En ese sentido, la territorialidad está en el «fomento de la identidad territorial»:
el «conocimiento - reconocimiento» de tales referentes identitarios y su «puesta en valor
socio-cultural» (p. 89).
Sin embargo, el espacio público, al igual que el territorio, va mucho más allá de una no-
ción abstracta e ideal, sino que es un producto complejo y dinámico de interacciones so-
cio-culturales con el entorno vivido. Es decir, su apropiación no responde únicamente a
su definición legal, sino que se trata de un vínculo que se construye a través del habitar,
en donde quienes habitan este espacio lo sienten propio porque constituye parte funda-
mental de su entorno de referencia cotidiano. Tal como expresan Borja y Muxí (2000), el
espacio público es “…también producto del uso social”; con ello plantean la ambigüedad
56
de la noción cuando existen espacios pertenecientes al dominio público, que son inacce-
sibles para el uso colectivo y espacios jurídicamente privados, donde éste es intenso (p.
42). Por tal motivo, no podemos dejar de abordarlo desde su dimensión socio – cultural.
Sin embargo, ser el ámbito de la igualdad por excelencia, no implica que sea concebido,
resignificado, y en definitiva, vivido, de la misma forma por todas/os aquellas/os que ha-
gan uso del mismo. De hecho, si así lo fuera, no habría lugar a las singularidades de los
distintos individuos / colectivos sociales; no habría accesibilidad universal para éstos y
por lo tanto, no habría apropiación colectiva. Porque el espacio público es lugar de gozo
de igualdad pero también es lugar de expresión múltiple de la diferencia, condición básica
para el intercambio socio - cultural.
57
“La calidad del espacio público se podrá evaluar sobre todo por la intensidad y la calidad
de las relaciones sociales que facilita, por su fuerza mezcladora de grupos y comporta-
mientos; por su capacidad de estimular la identificación simbólica, la expresión y la inte-
gración culturales.” (Borja et al., 2000, p. 28)
La dimensión simbólica del espacio público, está justamente en estos sentidos de perte-
nencia que las comunidades construyen en relación al mismo y que se refuerzan en la
medida en que se vuelve un ámbito compartido y resignificado de forma colectiva. Cuan-
do determinadas comunidades adoptan estos lugares como referentes identitarios, están
ejerciendo a través del espacio público el «derecho a la identidad colectiva» dentro de la
ciudad. Se trata de reconocer el «derecho al patrimonio cultural» de cada colectivo social,
que constituye su medio y su modo de vida, y el rol fundamental que ejerce en su cohe-
sión socio – cultural e integración ciudadana (Borja et al., 2000, p. 78).
69 Borjay Muxí (2000) hacen referencia a un “triple proceso negativo: disolución, fragmentación y privatización” que
se está dando particularmente en las ciudades de gran escala (p. 17)
58
El espacio público, como desafío urbanístico / territorial, implica que sea reconocido co-
mo un sistema articulador del territorio, que constituya “…un importante mecanismo de
redistribución e integración social” (Borja et al., p. 68). Donde existen rupturas en la tra-
ma, que escinden zonas o barrios de una ciudad y producen barreras entre sus habitan-
tes, el espacio público debe generar continuidad como estrategia para promover la inclu-
sión social. Las tensiones que se dan frecuentemente entre barrios formales e informales
(asentamientos irregulares)70 o entre zonas divididas por espacios intersticiales (tales
como arroyos urbanos, infraestructuras del sistema vial o cualquier sitio en condiciones
de abandono), son ejemplos de estas fracturas socio – territoriales, en donde se debe
actuar a través del espacio público.
Pero a su vez, pensar el espacio público como “…oportunidad para la justicia urbana” (p.
41) implica entenderlo como sistema territorial mediante el que se busca generar centra-
lidades en aquellas zonas que han sido excluidas de los procesos de urbanización, o en
las que éstos no han podido desarrollarse como respuesta satisfactoria, frente a la de-
manda de una población que se expande en el territorio, a niveles difíciles de controlar.
Para aquellas zonas que se han ido generando de forma espontánea como remanentes
de una ciudad formal planificada y que a su vez son productos de un territorio fragmenta-
do, que no garantiza un habitar democrático para todos sus habitantes, el derecho a la
centralidad es fundamental:
Por lo tanto, continuidad, centralidad y accesibilidad son criterios claves que debe adop-
tar el ordenamiento territorial en la planificación e intervención sobre el espacio público,
en tanto que ámbito de la inclusión social, del intercambio y múltiple expresión de singu-
laridades y de la construcción de identidades colectivas. Se trata de democratizar el terri-
torio a través del espacio público, lo que lo convierte también en ámbito político.
70Entendemos que la formalidad constituye un conjunto de condiciones del hábitat en relación a lo que establecen
las instituciones públicas. A nivel general, la informalidad consiste en una situación de no reconocimiento jurídico /
institucional del hábitat, pudiendo comprender la no regularización del terreno que se ocupa, la vivienda edificada,
las conexiones a los servicios urbanos de saneamiento y abastecimiento de energía, entre otros.
59
El desafío político que se plantea en torno al espacio público, está básicamente en el
reconocimiento de éste como condición básica de la ciudadanía, a la que hemos hecho
referencia con anterioridad. Supone entonces, el reconocimiento y garantía de la igualdad
político - jurídica a través del acceso al espacio público, lo que comprende también la
oportunidad para la expresión colectiva de inquietudes y la movilización en búsqueda de
alternativas:
“es el lugar (…) donde más se manifiesta la crisis de la ciudad. Pero también donde apa-
recen las respuestas positivas” (Borja et al., 2000, p. 16)
“El reto político, se expresa en la capacidad del espacio para facilitar el acceso de todos
a la participación y la movilización política” (Borja et al., 2000, p. 66)
“El espacio público es una conquista democrática. La conquista implica iniciativa, conflic-
to y riesgo, pero también legitimidad, fuerza acumulada, alianzas y negociación. La ini-
ciativa puede surgir de la institución política local o de un movimiento cívico, hasta de un
colectivo social o profesional” (Borja et al., 2000, pp. 70-71)
Finalmente, el desafío socio – cultural, está muy presente en estos procesos en los que
se promueve, se construye y se sustenta la apropiación colectiva del espacio público. El
desafío está en revitalizar entornos degradados a través de su resignificación como es-
pacio público: se trata de detener “el círculo vicioso entre abandono (…) y multiplicación
de los miedos e inseguridad ciudadana” (p. 66), que hace que estos espacios sean perci-
bidos de forma negativa por los habitantes y por ende marginados a las acciones infor-
males y / o delictivas que los siguen degradando y potenciando como espacios insegu-
ros. Revertir esta situación no solamente implica favorecer un proceso de reconocimiento
del espacio como parte del entorno de vida, y de articulación de acciones para su puesta
en valor como referente identitario, sino que también supone hacerlo un proceso sosteni-
ble en el tiempo.
61
De acuerdo a estos autores, la sostenibilidad del espacio público se da a través de la
«continuidad de su uso social», en «la presencia de la gente», como «la mejor manera de
garantizar la seguridad» (p. 67). Por lo tanto, se trata de un proceso que tiende a la auto -
sustentabilidad. Ahora bien, la continuidad del uso social genera también una serie de
desafíos a la hora de concebir el espacio público.
Este trabajo está centrado en las miradas de cada sujeto sobre su hábitat. Buscamos dar
a conocer la individualidad de estas miradas y plasmarlas a través de un abordaje des-
criptivo del entorno, tal como lo manifiestan quienes lo habitan. Una descripción de las
potencialidades y tensiones que dan sentido a los vínculos sostenidos con el ecosistema
fluvial y a las formas de apropiación colectiva del hábitat a través del acceso al espacio
público. Para tales fines, el método cualitativo es el más adecuado.
62
Durante los meses de Agosto y Setiembre de 2018, se realizaron en total treinta entrevis-
tas a habitantes de la zona de estudio71, de las cuales una estuvo dirigida a vecinos de la
comisión del barrio “Casa Molle”, en calidad de informantes calificados72.
Sin embargo, en el transcurso del trabajo de campo, la singularidad del contexto y las
propias características de los sujetos fueron dando lugar a entrevistas semi-
estructuradas, donde hubo mayor libertad en la formulación y orden de preguntas para
facilitar su comprensión por parte de estos habitantes. Esto les permitió profundizar más
en temas particulares de cada barrio, que fueron surgiendo en los distintos intercambios y
que no estaban previstos en la primera pauta de entrevista.
entrevista.
63
Los factores socio-espaciales que inciden positiva y negativamente en el accionar
colectivo sobre el hábitat y su apropiación colectiva.
Expectativas vinculadas al acceso al espacio público a nivel general y a la pro-
puesta de parquización del tramo Vizconde - Cerrito por parte de la comisión del
barrio “Casa Molle” en particular.
Hubo una quinta consigna, que consistió en la valoración de cinco imágenes tomadas de
distintos puntos del arroyo, entre la Av. Dr. Roldán y la calle Verocay, mostrando diferen-
tes características en cuanto a su naturalidad en contraste con su nivel de antropización.
Esta parte del trabajo de campo no se incluyó en la sistematización, pero sirvió como
complemento de las respuestas obtenidas sobre las percepciones de la naturalidad del
paisaje y sobre las expectativas de intervención sobre el ecosistema.
En cuanto al tiempo de residencia, éste estuvo asociado al barrio o zona al que pertene-
cían los habitantes, debido a que cada zona considerada tiene una diferente temporali-
dad en sus procesos de ocupación, producto de sucesivos fraccionamientos de las anti-
guas quintas que constituían la zona. Consideramos que estos distintos tiempos de resi-
dencia en la zona, podrían influir en los sentidos de pertenencia a la misma.
Por lo anterior, el tiempo de residencia en el barrio o zona se consideró como una varia-
ble importante para tener en cuenta en las percepciones del arroyo como parte de su
entorno y en las expectativas de su transformación. En ese sentido, se tuvo como premi-
sa que aquellos habitantes que han vivido toda su vida en la zona, o varias décadas,
pueden conservar en su memoria las características de un arroyo en mayor estado de
conservación e incluso de vivencias relacionadas al mismo. Estas características o viven-
cias pueden ser potenciales a recuperar o revitalizar mediante la resignificación de este
espacio.
64
Los sujetos entrevistados con mayor tiempo de residencia se encuentran en las manza-
nas comprendidas entre las calles Purificación, Cerrito, Vázquez Varela y Verocay, de los
cuales uno reside allí hace más de cuarenta años. El tejido urbano pre-existente del ba-
rrio “Casa Molle” también contiene habitantes que han residido allí durante varias déca-
das; uno de los habitantes consultados reside allí hace más de treinta y cinco años.
65
En la etapa previa al trabajo de campo, se realizaron entrevistas a técnicos informantes
claves particulares, de la Intendencia de Paysandú y del CENUR Litoral Norte Paysandú.
Esta primera etapa tuvo como objetivo la sistematización de antecedentes a este trabajo.
6. ANÁLISIS DE DATOS
74 El valor promedio estimado para este sitio es de casi 25.000 UFC/100 ml (Lucas et al, 2017). El Arroyo la Cur-
tiembre de Paysandú: patrones de parámetros fisicoquímicos y microbiológicos). Para aguas destinadas a la preser-
vación de fauna y flora hídrica, el decreto 253/79 establece un valor máximo aceptable de 2000 UFC/100 ml.
75 Polo de Ecología Fluvial e Intendencia departamental de Paysandú. (2016). Informe II visita al Arroyo “La Curtiem-
bre”.
66
La contaminación del medio, particularmente por vertido de residuos sólidos, es quizá la
problemática que más resuena en las voces de los habitantes de la zona y a través de la
cual visualizan en mayor medida la degradación del ecosistema y su entorno. Ésta su-
pondría una presión antrópica hacia el arroyo, inherente al desarrollo urbano y al contacto
directo con el cauce; en algunos casos, se tiende a generalizar esta problemática a todo
el curso de agua, sin precisar los focos puntuales de contaminación.
“Más que nada es todo basura, que supongo yo que es de todos los que viven en la
vuelta, porque se pobló mucho ahí contra el arroyo, ahora están haciendo de un lado vi-
viendas y del otro lado hay gente también (…) pero viste que eso a veces es, no de acá
sino de donde viene, o sea desde donde corre el arroyo hacia el río, entonces como en
general de todos los que habitan alrededor del arroyo” (Gimena - “Calpusa” - reside hace
12 años)
“También un poco es que los habitantes somos desordenados y a veces, como está de
cruce, tiran… Es imposible controlar eso, imposible, porque de repente se pasa y está
todo bien y de repente es un desborde de todo” (Dolores – “Calpusa” - reside hace 18
años)
“Va mucho residuo de la casa al arroyo, entonces al haber casa cerca… Y bueno, la so-
lución es hacer los desagües, que se vaya para otro lado que no sea ahí y acondicionar
el lugar para que sea más recreativo, hacer un parquecito” (Paola - “El Jazmín” - reside
hace aprox. un año)
Tanto el barrio “El Jazmín” como el barrio “Calpusa” tienen dificultades para conectarse a
la red de saneamiento, debido a las diferencias de cota altimétrica que presenta la topo-
grafía de la zona a un lado y al otro del arroyo 76. Mientras que las viviendas de “El Jaz-
mín” tienen pozo negro, “Calpusa” depende del funcionamiento de un sistema de bombeo
para poder evacuar sus efluentes cloacales a través de la red. Algunos de los habitantes
67
consultados, que residen hace más de dos décadas en distintos puntos de la zona, reco-
nocen un antes y un después en la calidad del agua del arroyo, teniendo como referencia
el momento en el que comenzó a habitarse este último barrio. El foco de contaminación
se podría deber a la falla en su sistema de bombeo.
“Todo este barrio no tiene desagüe porque no saben cómo cruzar el arroyo ahí. Enton-
ces acá no hay desagüe, hay pozo negro” (Paola - “El Jazmín” - reside hace aprox. un
año)
“En este barrio por ejemplo no estaban funcionando bien las cámaras y los desechos
iban ahí, o sea que ya estás contaminando de ahí va todo para abajo. O sea, si en este
barrio pasa, puede pasar más arriba y viene todo contaminado para abajo…” (Mariana -
“Calpusa” - reside hace 18 años)
“Cuando nosotros vinimos era un poquito más limpio porque todavía no estaban las vi-
viendas del Calpusa allá arriba. Después del Calpusa, que fue cuando pusieron los
desagües hacia abajo, empezó el olor ese infernal que se siente…” (Daniela - “La Cur-
tiembre - Casa Molle” - reside hace 20 años)
Otros focos de contaminación detectados, constituyen las deficiencias de las propias re-
des de saneamiento y de drenaje pluvial. El primer caso, se produciría a través del des-
borde de las cámaras de inspección, que suponemos puede darse debido al aumento de
caudal producido por conexiones ilegales de aguas pluviales y a la obstrucción de la in-
fraestructura, generada por residuos sólidos. En el segundo caso, a través de las cone-
xiones ilegales de pozos negros a los colectores pluviales de calles Juncal y Cerrito, que
pueden tener sus razones en la posterioridad de la cobertura de saneamiento respecto a
la ocupación de la zona y a las dificultades existentes en la conexión a esta red, ya sea
68
por razones físicas (debido a las diferencias de altura de las viviendas respecto a la calle)
o por razones económicas.
Fig. 14. Desborde de cámara de inspección del colector de saneamiento sobre el arroyo La Curtiembre a la altura
del puente por calle Verocay.
“Si vos vas por esta acá [calle Verocay], llegas al arroyo, al puente, vos miras así y está
la cloaca en el borde, grande. Cuando se tapa eso, que casi siempre está tapado, se
desborda hacia el arroyo.” (Rosa – inmediaciones de “El Jazmín”)
“Cuando llueve mucho, aquella tapa de la esquina salta, también. Pero no es el entuba-
miento [colector pluvial]; ese es el saneamiento, que por algún lado se ve que se junta,
entubamiento de pluviales con saneamiento y no da abasto” (Andrés - calle Juncal entre
Purificación y Vázquez Varela - reside hace 23 años)
“Nosotros, hace veintitrés años que estamos acá y siempre fue así. Alquilábamos más
abajo y después compramos acá. Y sigue siendo así. OSE sabe que hay pozos negros,
conectados a ese entubamiento, por ejemplo, que no debería haber (…) Este entuba-
miento que se hizo acá, nace, pero lejísimo. Atraviesa la ciudad. El gran tema que hay
acá, es que debería ponerse las pilas OSE, son los pozos negros que existen todavía. Y
la gente, para no llamar a la barométrica, le hace un caño perdedor, que le decimos, ha-
69
cia eso. Me gustaría que vinieras un día que la atmósfera está más pesada, que hay
más humedad, te parás en aquella boca de tormenta [Juncal y Vázquez Varela], así y no
aguantas el olor que hay.” (Andrés - calle Juncal entre Purificación y Vázquez Varela -
reside hace 23 años)
“Nosotros estamos muy abajo y el [sistema de cloacas] está arriba… y así pasó en calle
Carreras [actual calle Verocay], se vino todo para atrás, por los baños, entonces no po-
demos, aunque nos obliguen (…) Incluso hasta el agua de ese coso que hicieron ahí en
el medio [colector pluvial] se puede venir para atrás… No sé cuál es el vecino aquí en
esta cuadra, que está conectado, el de acá tampoco quiere conectarse por ese proble-
ma, porque estamos abajo y eso está arriba.” (Marina – calle Cerrito entre Purificación y
Vázquez Varela - reside hace 34 años)
La contaminación del medio también se produce a través del vertido y arrastre de resi-
duos sólidos. Los focos donde éstos se producen no son casuales; se trata de espacios
vinculados al cauce principal y a los puntos de descarga de los pluviales (calles Cerrito y
Juncal), donde la degradación ambiental por descargas de efluentes cloacales se eviden-
cia a través de la observación directa. Se trata de terrenos baldíos, espacios carentes de
70
mantenimiento. Estas acciones, retroalimentan la situación de degradación existente en
el medio y reafirman la idea de los arroyos urbanos como receptáculos y conductos de
los desperdicios que produce la ciudad.
“Después se entubó [calle Juncal], hasta Nº 7 [Vázquez Varela] y aún ahí sigue abierto y
es muy deplorable porque se tira de todo. Vienen camiones, camionetas y tiran todo lo
que es basura ahí, y en el verano no podemos ni sentarnos afuera porque nos invade el
olor espantoso, es una falta de higiene. Y ya todo el barrio ha levantado firmas para ver
qué pueden hacer, pero no, no pasa nada.” (Julieta – calle Juncal y Vázquez Varela - re-
side hace 42 años)
“Ahora está más limpio, lo que va la corriente, pero a veces los vecinos tiran mugre,
adentro de la… ahí, donde va la corriente, tiran mugre. Y a veces uno se cansa porque
dicen que no tiran y van, tienen una volqueta y tiran ahí, uno se cansa (…) para mí dirán
que es más limpio el arroyo, que cuando crece eso, limpia todo” (Silvia – calle Juncal y
Vázquez Varela - reside hace un año)
“Los de acá a la vuelta, viste que tienen caballos y eso, los largan ahí que se bañen y
eso. Y hay gente de la zona que vuelca y se va. Y sino paran camionetas y eso, de otros
lados, tiran la basura y se van también. Y eso con la lluvia y la correntada se lleva todo,
no sé a dónde va a parar” (Pamela – final de calle Vázquez Varela – reside hace un
mes)
“La gente paga algún carro que les saque la basura y claro, la tiran ahí, como ven todo
ese campo tan sucio (…) Cada tanto viene una máquina y pasa y amontona la basura
para abajo, la lleva todo, queda limpio. A los dos o tres días ya está de vuelta (…) Algu-
na vez vino la máquina y tiró la basura para abajo, para el lado del arroyo, no sé qué so-
lución es, porque el agua se viene para arriba y esa mugre está toda ahí.” (Marina – calle
Cerrito entre Purificación y Vázquez Varela - reside hace 34 años)
Si bien los habitantes más viejos de la zona recuerdan haberse recreado en el arroyo La
Curtiembre, la contaminación por efluentes y residuos sólidos se remonta a más de vein-
te años y esto ha afectado el vínculo con este ecosistema. Especialmente en los habitan-
tes más recientes, que no vivieron la transición de un arroyo en condiciones ambientales
71
compatibles con el hábitat humano, a un arroyo que por su estado de desequilibrio ecoló-
gico y degradación ambiental, ya no sustenta estos servicios culturales (recreación, pes-
ca) que alguna vez proporcionó y supone un riesgo en la integridad de quienes están
expuestos a este medio.
“Los espacios verdes son todos lindos, lo único que a veces, quienes nos criamos acá
en el barrio sabemos que ahí siempre hubo… nos criaron con eso, «no te arrimes ahí
porque el agua está podrida», entonces como que… capaz si viene otra persona, de otro
lado y va por primera vez, le llama la atención ir y recuperarlo y todo porque no pasó lo
que nosotros pasamos de que toda la vida fue... con el agua podrida esa” (Daniela – “La
Curtiembre - Casa Molle” reside hace 20 años)
“Antes se bañaban ahí porque era «playito» (…) estamos hablando de por lo menos
treinta años atrás (…) Hemos ido a pescar… pero ahora ¿qué pescado va a haber si to-
das las cloacas van para ahí? (…) Si fuera natural sería hermoso, porque los gurises se
van ahí hasta pescar mojarritas y todo, sabes que tenés algo cerquita pero, así no po-
dés, en esas condiciones ¿Qué vas a dejar a un gurí que vaya para ahí?” (Rosa – inme-
diaciones de “El Jazmín”)
Aunque se reconozca parte del desequilibrio ecológico provocado por los altos niveles de
contaminación del medio en la inexistencia de peces77, existen otros síntomas de dicha
77 Los niveles de saturación de oxígeno obtenidos son bajos debido a la alta degradación de materia orgánica pre-
sente en el agua (Véase Lucas y Paradiso, 2018).
72
inestabilidad en el ecosistema, que si bien se perciben problemáticos para el habitar, no
se visualizan como parte de los cambios producidos en el medio por dicha presión antró-
pica. La ausencia de peces, así como de otras especies acuáticas, constituye parte de la
afectación producida sobre los mecanismos de autorregulación del ecosistema, que
comprenden el control biológico que realizan algunas especies al alimentarse de otras.
Quizá el ejemplo más representativo de ello sea la alta reproducción de mosquitos que
afecta a los habitantes próximos al arroyo, particularmente a zonas bajas donde existen
superficies de agua estancada, propicia para la reproducción de larvas. Mientras que con
niveles de calidad del agua aceptables para la vida acuática, el control biológico se pro-
duciría a través de la alimentación de larvas por parte de los peces; actualmente se lleva
a cabo un control artificial de la reproducción de mosquitos a través de la aplicación de
insecticidas sobre el medio, lo que además de constituir otro posible foco de contamina-
ción, no supone una solución eficaz al problema.
Otro problema identificado es la presencia de roedores (ratas, ratones), que son atraídos
al medio por la acumulación de residuos allí producida, y que a su vez atraen reptiles que
los depredan y que representan una fauna peligrosa para los habitantes de la zona. La
presencia de mosquitos y roedores, son impactos indirectos de la contaminación de este
ecosistema, que lo convierten en un medio incompatible con el hábitat humano.
“Para mí está especialmente mal [conservar el entorno natural de bañados y monte del
arroyo], por los mosquitos por todo, porque ese arroyo que está acá nomás es horrible,
los mosquitos, todo lo que tiran, la basura, la mugre, todo eso… Es una cosa que está
para el medio ambiente y no está para el medio ambiente (…) Cuando [ocurrió] esta
inundación y todo eso, vienen arañas, vienen víboras… hemos matado un montón de bi-
chos, un montón de cosas, alacranes también… y esa mugre ahí es espantoso, cuando
llueve es horrible” (María - “Calpusa” - reside hace 19 años)
“Ahora no se sienten los olores pero en verano a veces, impresionante, no te podes sen-
tar afuera por los olores, los mosquitos y todo” (Soledad - “Calpusa” - reside hace un año
y medio)
73
“Arrastra mucha cosa, se desborda, también junta mosquitos, es propicio para juntar
mosquitos y roedores, se acumula todo el desecho que arrastra” (Dolores - “Calpusa” -
reside hace 18 años)
“En realidad, por lo pronto, la limpieza de toda esa parte que está brava, nosotros lo sen-
timos más en el verano con el tema de los mosquitos y eso que tenemos un gran foco
por el tema de las aguas” (Lorena - COVICON - “La Curtiembre Casa Molle” - reside ha-
ce un año y medio)
“De a ratos ellos [funcionarios públicos] vienen y fumigan y la embarramos peor porque
los mosquitos agarran algo abierto y entran y se te quedó adentro el mosquito pero ahí
vamos” (Mariana – “Calpusa” - reside hace 18 años)
“Esta zona se fumiga con tractor o con termoniebla, se pasa sí. Pero lo que pasa es que
el mosquito se reproduce muchísimo más de las veces que nosotros vamos a fumigar, y
eso es la verdad, es muy difícil combatir el mosquito. Y un control natural o biológico no
existe… porque aparte, podríamos pensar que las mojarritas se coman a las larvas, pero
acá ni mojarritas hay porque la calidad del agua no permite que haya. (…) Y también hay
que controlar mucho los depósitos de agua, los cacharros, las ruedas… Todo lugar que
junte agua es criadero de mosquitos (…) Entonces ahí es cuando te da esa explosión de
mosquitos, claro, después de la larva viene la pupa y después de la pupa el adulto.
Cuando cierra el ciclo embrionario tenés una población de mosquitos gigantesca. Es por
pulso, pero eso se podría trabajar en el barrio, y ya tendríamos una fuerza más para
combatir el dengue, haríamos doble trabajo. (Téc. IC3 de la Unidad de Gestión Ambien-
tal, IdP)
Esta es otra de las problemáticas que caracterizan el vínculo generado entre este ecosis-
tema fluvial y la trama urbana. Dentro de la zona de estudio, la parte más vulnerable al
anegamiento por conflictos del drenaje urbano se trata de la zona vinculada a los colecto-
res pluviales que recogen los afluentes del arroyo por calles Cerrito y Juncal. Allí existen
varios padrones atravesados por cañadas y comprendidos en la zona de riesgo medio
por desborde del cauce principal78.
74
En el apartado “Antecedentes y fundamentación” vimos que el problema de inundaciones
urbanas se produce por el avance de la trama sobre estos cursos de agua; el damero se
construye, ocupa y densifica sin tener en cuenta la geomorfología de los ecosistemas
fluviales. Esto comprende distintas acciones antrópicas sobre este medio natural: la im-
permeabilización del suelo; la eliminación de llanuras de inundación y profundización del
cauce, substituyendo las primeras por suelo edificado; y la profundización, rectificación,
canalización e incluso entubamiento de afluentes naturales (este último caso se ha dado
en calles Cerrito y Juncal) y hasta del cauce principal, para evacuar el agua más rápido.
Todos estos factores contribuyen al aumento del caudal y su velocidad de escorrentía,
potenciando los problemas de anegamiento o incluso trasladándolos aguas abajo de las
zonas sectorialmente intervenidas.
Entre las demandas manifestadas para la solución a este problema, se reproduce la lógi-
ca «correctiva» (Tucci, 2007) de intervenir sectorialmente los arroyos urbanos, como obs-
táculos a ser superados a través del entubamiento y continuación de calles, o de la modi-
ficación de la geomorfología del cauce mediante el ensanchamiento, para aumentar el
caudal de escorrentía. Otra acción sectorial que traslada y / o potencia el problema de
anegamiento en otros sitios, se trata de la elevación de terrenos particulares mediante el
relleno. El problema sigue viéndose en el arroyo y sus afluentes y no en las formas en
que la ciudad interactúa con los mismos.
“Primero que nada la gente que vive en la zona cercana, ahí abajo hay gente que está a
cincuenta metros, a menos, a veces y por calle Bulevar hay gente que está a diez me-
tros, cuando llueve tiene que estar saliendo. Si eso se hiciera bien, [siendo] un arroyo
que está cruzando toda la ciudad y ya lo conocen hace años tendrían que hacerle bien
un cauce a ese arroyo, sobre todo en las zonas que son más bien urbanas (…) Que se
haga un buen cauce, un entubamiento” (Darío - “El Jazmín” – reside hace dos años y
medio)
75
“La última vez, cuando nos mudamos, que creció hasta la mitad, yo pensé que nos iba a
agarrar, que llovió, que hubo un diluvio” (Melina – “Calpusa” – reside hace un año y me-
dio)
“Cuando vienen lluvias muy fuertes, cada dos años, me acuerdo unas lluvias grandes
(…) estábamos con el cuidado ahí del cruce, que se desbordaba y teníamos que dar
vuelta allá por Bulevar, porque acá no tenemos salida, acá por esta [calle Verocay]” (Do-
lores - “Calpusa” – reside hace 18 años)
“Acá a veces llueve mucho y como que ni siquiera por Verocay podemos cruzar… sino,
seguro, el arroyo al ser tan chico y salir ahí… llueve mucho en poquito rato y se tapa
hasta donde empiezan las subidas. Entonces viene hasta el fondo del barrio el agua… y
yo tendría hasta el fondo de mi casa el agua, entonces no podemos salir, podemos salir
por Nº8 hasta Bulevar. Digo, si haces otra calle para allá como que daría también esa
ventaja de salir, de tener salidas hacia el Oeste, por ejemplo, que no tenemos.” (Mariana
- “Calpusa” – reside hace 18 años)
“Mi esposo compró y ya había hecho contrato, y cuando empezó a limpiar el terreno se
dio cuenta de que había una zanja horrible de onda ahí, que un día creció. Y nunca nos
imaginamos que iba a crecer tanto así, él fue a reclamar pero la zanja ya estaba, no sé
de dónde (…) Eso fue más o menos en el 85, ya para el 86. Pero después siguió cre-
ciendo. Cada vez más, cada vez más. Y ahora este hombre que alzó el terreno en la es-
quina, nosotros quedamos en un pozo, prácticamente… y alzaron la calle, quedamos en
un pozo (…) Cada vez que llueve fuerte, ya está. Ya estamos con el agua ahí… Y ya
hemos reclamado y todo, yo hice una carta en la Intendencia y no sé ni dónde llegó (…)
No funcionan los desagües, de tanta basura que hay” (Marina – calle Cerrito entre Purifi-
cación y Vázquez Varela – reside hace 34 años)
“Nos mudamos hace 42 años, y cuando nos mudamos para acá, para Juncal y casi Nº 7,
toda Juncal, de Nº 5 a Nº 7 estaba toda abierta la zanja [calle Juncal], toda La Curtiem-
bre era eso… Y después, al avecindar todo, con la Intendencia se empezó a hacer calle
y a tapar todo eso y quedó esta parte, ahora quedó calle porque en aquel entonces era
zanja, la zanja tendría tres metros de ancho, nosotros circulábamos sobre un espacio
muy chiquito, era un peligro (…) Fue bueno porque quedó más seguro para los niños y
para transitar los vehículos y eso. Y aparte, la lluvia… Cuando llovía mucho, esas zanjas
76
se desbordaban y venían hacia las casas.” (Julieta – calle Juncal entre Purificación y
Vázquez Varela – reside hace 42 años)
“Hoy por hoy, la mitad del arroyo está cerrado porque lo han tratado de entubar, de ha-
cer avenidas, calles, pero La Curtiembre viene de largo, de muchos kilómetros y viene a
morir al río, que pasa justamente por este barrio (…) Acá fue entubado hace unos años
Cerrito hasta más o menos Nº8, un poquito más y del lado de Juncal fue entubado hasta
acá Nº7 y ahí quedó nomas La Curtiembre (…) Acá nomás nosotros no podíamos cruzar
de un lado para el otro, ahora lo cruzamos porque está entubado... Es porque justamen-
te, el arroyo permitió hacer como avenidas, como calles, viene a ser un puente pero se
ha perdido… se ha perdido en el sentido de que yo cuando vine a vivir acá era puro
campo, era todo Curtiembre, era un peligro pasar de un lado para el otro” (Irma - calle
Vázquez Varela entre Cerrito y Juncal - reside hace 34 años)
“[Entubar el arroyo] Le sirve a la Intendencia, porque dicen, les traigo un poco de tosca,
de tierra, consigo de las canteras, le relleno todo, les pongo las mesas, las cosas y la
gente queda… Pero no me entuban, entonces la gente queda contenta pero si no te en-
tuban, es como cuando vos vas a la playa, se empieza a crecer, a crecer, a crecer (…)
La Curtiembre va a quedar por abajo, corre como si fuera las cloacas, vamos a decir,
que vienen a morir, viste, el agua esa y sale de adónde, va a morir todo al río, por su-
puesto” (Irma - calle Vázquez Varela entre Cerrito y Juncal - reside hace 34 años)
“Lo que ha hecho la Intendencia y eso es ensancharlo porque viste que cuando se des-
borda hay casas que se inundan (…) Acá no llega porque está ensanchado ahora, pero
dicen que sí, que llegaba el agua, porque nosotros antes vivíamos en Verocay y viste
que está el puentecito ahí, La Curtiembre, que le dicen. Entonces llegaba, se tapaba el
puentecito y subía para arriba pero no ha llegado tampoco. Y ahora, como lo ensancha-
ron no. Sí, se llena de agua ahí adelante pero ahí no. Llega más o menos hasta arriba
pero no viene para este lado.” (Pamela – final de calle Vázquez Varela – reside hace un
mes)
“Por el tema de La Curtiembre, habían pedido el entubamiento, porque viste que esto
acá es una calle que está cortada; un entubamiento y abrir la calle, que entubaran toda
La Curtiembre para que las casas no se inunden. Porque acá, si bien no se inundan, acá
no, pero viste que ahí en, esto sigue para allá, entonces ahí en Nº 6, entre 1 y 2, que pa-
sa así, y hay un puentecito, esas casas se llenan de agua (…) Entubarlo, que pase por
77
abajo, por medio de los caños, el arroyo” (Pamela – final de calle Vázquez Varela – resi-
de hace un mes)
Sin embargo, al no haber sido ocupados formalmente ni albergado otros usos compati-
bles con su inundabilidad, con el tiempo han devenido en remanentes urbanos, por lo
tanto en espacios carentes de funcionalidad para la ciudad. Estos intersticios forman par-
te del paisaje de la zona y constituyen barreras espaciales entre la trama edificada y ha-
bitada y el arroyo “La Curtiembre”.
78
[Link]. Accesibilidad limitada y percepción de inseguridad
“Si bien estamos con la ecología necesitamos seguridad. O sea, una naturaleza contro-
lada, a un medio ambiente acorde que lo podamos disfrutar, porque está bueno que vos
tengas la isla, con el grillito, que ahí no cortes el pasto, pero si tenemos setecientos me-
tros… hay mal olor, hay ratas, gente que se siente ilimitada frente a la policía, que no
puede entrar” (Vecino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“Los vecinos han colaborado, cortaron todo el pastizal que había allí en el campo de en
frente [por calle Cerrito], (…) Los vecinos colaboraron porque se escondía gente de no-
che ahí.” (Marina - Cerrito entre Purificación y Vázquez Varela - reside hace 34 años)
“Viste que hay agua, que hay vertiente, cuando la gente dispara la policía llega hasta ahí
nomás” (Irma - Vázquez Varela entre Cerrito y Juncal - reside hace 34 años)
“Limpiar”, “emprolijar” son algunas de las acciones que tienden a repetirse entre las suge-
rencias de intervención sobre el ecosistema. El término “limpieza” aparece con cierta
ambivalencia, pudiendo significar tanto la acción de eliminar la materia y sustancias con-
taminantes del medio, como la acción de remover la cobertura de vegetación que com-
pone el ecosistema. En este último caso, existen percepciones diferenciadas de la vege-
tación arbórea respecto a la vegetación arbustiva, herbácea e hidrófita, en cuanto al valor
paisajístico atribuido.
Mientras que la presencia de árboles (con una densidad compatible con la accesibilidad y
seguridad) tiende a verse favorable para este tipo de espacios; el conjunto de estratos de
79
vegetación más baja, que cubre el suelo anegado y las márgenes del arroyo, no se reco-
noce como parte del ecosistema, sino que se percibe como remanente. Expresiones co-
mo “mugrera” son recurrentes, al hacer referencia a este tipo de vegetación. Estas accio-
nes de “limpieza” están también vinculadas a la intervención sobre el cauce y a su acce-
sibilidad, de forma que sea un arroyo “normal como todos”.
“Ahora en invierno, porque eso estaba todo verde, pero cuando empezaron las hela-
das… empezaron a quemarse, porque esto es todo abrojo, viste que ahora ya está na-
ciendo verde ahí (…) Se quema todo eso, después sale de vuelta” (Irma - Vázquez Vare-
la entre Cerrito y Juncal - reside hace 34 años)
“No hay mucho como árboles así, mucha maleza y yuyo, viste que, también es un poco
peligroso a veces (…) Porque aparte no son árboles, son yuyos y algún árbol de esos de
espinero que hay, tampoco, no es que diga, que en La Curtiembre podes encontrar al-
gún arbolito o planta… yo que sé qué yuyo puede haber que sirva, pero después no sir-
ve más nada, no porque, la mayoría de ahí está todo contaminado el lugar. Nosotros no
vemos pero supongo que está contaminado por la mugre y eso.” (Pamela - final de calle
Vázquez Varela - reside hace un mes)
“[Se debería] primero, empezar con la limpieza y después, el desmonte de toda esas es-
pecies que no suman, que lo único que provocan es mugrera, que le llaman, vamos a
decir, ese pasto rastrero, en realidad capaz que más árboles, algo más limpio, que dé
sombra, que puedas estar abajo de un árbol y no correr riesgo… porque también está el
tema de las víboras, no sabemos si hay o no pero hay que cuidarse, han aparecido ala-
cranes…” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre Casa Molle” – reside hace dos años)
80
“Han limpiado, pero no sé si es porque se compró el terreno o porque, viste que van a
sacar leña y han limpiado cantidad pero en sí el entorno, el agua misma no. (En Nº9 an-
tes de calle Zorrilla) (…) antes era un monte mismo pero lleno de basura, siempre había
bolsas colgadas, pañales (…) Limpiarlo en el sentido de sacarle la basura, no de talar,
de sacar naturalmente lo que hay pero sí, como quien dice «emprolijarlo»” (Paola - “El
Jazmín” - reside hace un año)
“La verdad que como es tan angostito, chiquito que no se ve nada, pero, digo… o por
otro lado, está muy descuidado (…) Yo no sé si ensanchar ese arroyito porque lo tienen
como desecho, vos robas una bicicleta, vas y tirás el cuadro en el arroyo” (Mariana -
“Calpusa” - reside hace 18 años)
“Para mí habría que limpiarlo y que sea un arroyo normal como todos, que hagan la co-
rriente, como se limpian los arroyos… esto es como un agua estancada, nomás, ya una
laguna, porque en esta parte siempre está igual y mugre y olor…” (Melina - “Calpusa” -
reside hace un año y medio)
“Ojalá [la Intendencia] limpiara con máquinas todo, que limpiaran, que hicieran terreno
nomás y que quedara solo la laguna esa” (Soledad - “Calpusa” - reside hace un año y
medio)
“Donde limpien nomás, zonas de pantano y todas esas cosas que uno no puede acceder
fácil sino que tenes que traerte unas botas, toda esa parte es bueno también, el relleno,
vamos a decir, zona que no hay un relieve, que hay una superficie irregular, como por
ejemplo vos vas ahí y hay un pantano, lugares donde no pasas. Si haces una parquiza-
ción que sea algo más… como [cuando] vos vas a cualquier costa de un arroyo y es más
limpio, hay mesas…” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre Casa Molle” – reside hace
dos años)
81
su uso como espacio público. De esta forma, se potencia su carácter de remanente ur-
bano, o al decir de algunos habitantes, de “tierra de nadie”.
Por lo tanto, estos espacios se vuelven propicios para apropiaciones y usos informales
del suelo, tales como extracción de tierra y fabricación artesanal de ladrillos. Existe una
familia en las inmediaciones de Vázquez Varela y Juncal que tiene en esta actividad una
de sus formas de sustento económico; esta forma de intervenir sobre el medio, no solo
supone una alteración del mismo sino que también genera ciertas tensiones con otros
habitantes de la zona. En el barrio Calpusa existe una ocupación puntual de la faja inun-
dable por parte de ladrilleros; desconocemos si se trata de esta misma familia.
“Que venga alguien y se haga responsable porque hay muchas personas y hoy por hoy
están usurpando, sacando tierra del terreno, con lo cual saben que nos vamos a deterio-
rar, sacan tierra y nosotros… porque si llega a llover en una cantidad de agua, se inunda
todo” (Irma – Vázquez Varela entre Cerrito y Juncal - reside hace 34 años)
“Ahí estábamos haciendo hornos antes, pero como tuvimos problemas con los vecinos,
por el humo y todo, no nos dejaron hacer hornos (…) Nosotros quemamos de noche por
82
el tema de que de día no podemos porque los vecinos ya nos dijeron” (Silvia - Juncal y
Vázquez Varela - reside hace un año)
“Mugre… siempre hubo mugre. La mugre que ves ahora, siempre estuvo. Si se moría un
perro en el barrio, iba y lo tiraba ahí; si se muere un caballo, van y lo tiran ahí.” (Andrés -
calle Juncal entre Purificación y Vázquez Varela - reside hace 23 años)
“Era tierra de nadie… también la seguridad estaba en juego, se estaba dañando más de
lo esperado porque había un monte y venía gente y sacaba leña 81” (Vecino de la comi-
sión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“Han volteado los álamos, donde estaban las urracas, voltearon todo, los álamos autóc-
tonos de ahí los voltearon todos… las cañas tacuara, que estaban del otro lado, que son
autóctonos de ahí, sauces llorones que le dicen también, eso cortaron todo y denuncia-
mos” (Vecino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
81 Sibien conjuga los verbos en pretérito, haciendo referencia al tiempo anterior a la intervención de parquización, la
tala del monte sigue siendo una de las tensiones que se ejercen sobre este ecosistema.
83
6.2. La apropiación colectiva del hábitat
Tanto las potencialidades como las tensiones producidas en la apropiación del hábitat,
comprenden ciertas cualidades de la acción y cohesión socio-cultural, que caracterizan
los vínculos generados a nivel externo e interno de estos conjuntos de habitantes. Éstas
tienen su correlato en la capacidad de transformar el entorno, mediante la canalización
de sus demandas vinculadas al espacio público y servicios urbanos, ya sea a través de la
convergencia de intereses comunes y acción colectiva; de la capacidad organizativa y
ejecutiva de determinados actores sociales presentes en el territorio y / o del acceso a
ciertos recursos a través de la interacción con otros ámbitos institucionales. Las formas
de apropiarse del hábitat se configuran también en los usos (y expectativas de usos) que
se generan sobre el mismo; el acceso al espacio público es una de éstas.
Existe una notoria centralidad del barrio “Casa Molle” en cuanto al acceso de infraestruc-
turas y servicios urbanos (saneamiento, pavimentación de calles, cordón - cuneta, vere-
das, alumbrado público y arbolado); a la presencia de una comisión de vecinos/as, que
funciona como actor social clave en la demanda, planificación y materialización de la ur-
banización; y a la interacción con actores políticos y técnicos a través de la que se vienen
gestionando las intervenciones sobre su hábitat. Dicha centralidad se percibe también a
nivel intra-barrial en las nuevas cooperativas de vivienda, respecto al tejido urbano pre-
existente; su llegada en conjunto a la zona, que supone un aumento significativo de la
población, constituyó un factor movilizador importante en la demanda de urbanización del
barrio, comprendiendo el acceso al espacio público y la recuperación de la calidad am-
biental del arroyo.
“Ya los viejos vecinos veían cómo la cosa se iba poniendo cada vez más fea… núcleos
de vecinos, nucleados en cooperativas, venían aterrizando al barrio y ya lo tenían plan-
teado, lo que todo eso iba a generar. Bueno, primero, se planteó la urbanización del ba-
rrio y de qué manera íbamos ganando espacios verdes porque, a ver, tampoco acá te-
níamos mucho espacio, lugares para los jóvenes” (Vecino de la comisión barrial - “La
Curtiembre Casa Molle”)
84
“Sé que había habido unas reuniones en las viviendas. En el salón comunal porque el
barrio este en sí no tiene salón, el que se usaría es el de las viviendas nuevas ahí y hubo
la vez pasadas unas reuniones pero no sé a qué fin llegaron ni nada” (Daniela - “La Cur-
tiembre Casa Molle” - reside hace 20 años)
Respecto al proyecto de parquizar La Curtiembre: “eso sale por el tema de las viviendas,
no sale por… acá nunca, cuando éramos veinte vecinos, a nadie le importaba, no existía
el barrio. Ahora se mueve más por las viviendas, porque hay un montón de gente, está
bien, ¿no? Por lo menos, es para todos” (Antonio - “La Curtiembre Casa Molle” - reside
hace 36 años)
“Antes, cuando nosotros éramos chicos e íbamos ahí a cazar pajaritos, como quien dice,
era todo más poblado82, ahora está todo limpito, como quien dice, está más cuidado.
Porque antes, tiraban basura y todo ahí, ahora no (…) desde que empezaron las vivien-
das, ahí abajo ahí sí se empezó a cuidar más, se ve que porque hay niños y eso. Pero
capaz que alrededor de tres años.” (Fernanda - “La Curtiembre Casa Molle” - reside ha-
ce 30 años)
Entre los factores que pueden incidir en la centralidad de las cooperativas de vivienda, se
reconocen su identidad territorial; su estructura institucionalizada y organizada y la comu-
nicación a través de intermediarios (delegados). Llegar al “vecino” (propietario individual)
sigue siendo un desafío para la comisión.
“Como comisión, deberíamos hacernos esa autocrítica, de cómo llegar más al vecino, de
qué manera nos comunicamos, poner cartelería en los almacenes, en los negocios, es
mucho el trabajo que hay y no somos muchos los que trabajamos” (Vecino de la comi-
sión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
85
[Link]. El arroyo La Curtiembre en la construcción de la agenda de proyectos de
urbanización. ¿De qué participación hablamos?
“Nosotros lo que queremos acá, con la experiencia que tenemos de tres años ya, que
estamos en la vuelta del arroyo, que empezamos con los cabildos y eso, después vino el
Fideicomiso, que en realidad el Fideicomiso es una herramienta [destinada] a todos los
barrios [para] que hicieran el saneamiento. Nosotros ya lo teníamos y quedamos dentro
del Fideicomiso… pero en realidad lo que queremos es que más allá de participar de
congresos, es acción, porque está muy bueno explicar en un PowerPoint, dibujar, otro
PowerPoint… Pero seguro, llegó un momento en que el vecino empezó a decir «Pero,
¿y? Yo tengo la azada pronta, yo de tardecita voy a limpiar»” (Vecino de la comisión ba-
rrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
86
La financiación de los proyectos por parte del Presupuesto Participativo y del Fideicomiso
(otorgado por el gobierno local), gestionada por la comisión; tiene determinadas implican-
cias en la participación activa de los habitantes del barrio respecto al proceso de toma de
decisiones sobre la intervención en su espacio público. Por un lado, la participación en el
Presupuesto Participativo es estratégica, dado que los proyectos pertenecientes al barrio
cuentan con un electorado fuerte debido a su densidad poblacional y esto ha permitido su
materialización. Sin embargo, la participación se limita a la votación por el proyecto en
cuestión, lo que se aproxima más a una adhesión pasiva a las decisiones tomadas por la
comisión.
A través del Presupuesto Participativo se manifiesta “el compromiso del vecino frente a
su proyecto, lo que está pasando en el barrio (…) el vecino ahora en Diciembre va a vo-
tar y no sabe qué, ya va y vota a La Curtiembre, no preguntés qué porque ya es como
una costumbre” (Vecino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“[Se debería trabajar en] proyectar a futuro cómo va a quedar, cómo quedaría… qué
ideas hay porque tampoco es muy claro, vos me preguntabas del tema de la parquiza-
ción y yo no sé bien en qué consiste, no sé cómo va a ser, si bien lo votamos, uno confía
en que va a ser lindo, que quede bien, pero no sé bien los puntos exactos de… tal vez
eso no se ha promocionado tanto” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre Casa Molle” -
reside hace dos años)
“En realidad me parece bien lo que tienen planeado a futuro con el tema de la plata del
Presupuesto Participativo, que limpiaron y eso y entonces la idea que ellos tienen, siem-
pre, trabajándolo, hacer ese espacio que quieren hacer, que quieren limpiarlo, que quie-
ren acondicionarlo, están probando el tema de las aguas que en su momento como que
estaban contaminadas, entonces, en realidad seguimos todo ese proceso del trabajo que
han hecho…” (Lorena - COVICON - “La Curtiembre Casa Molle” - reside hace un año y
medio)
“…eso fue un Presupuesto Participativo que la gente impulsó para hacer eso y fue vota-
do. Y me parece que sería un ejemplo, porque la gente estuvo, trabajó y bueno y hoy
tiene su fruto” (Mariela - COVICON - “La Curtiembre Casa Molle” - reside hace aprox.
dos años)
87
Por otro lado, la rendición de cuentas hacia una institución y no a los habitantes, se per-
cibe favorable por parte de la comisión por la eficiencia del procedimiento.
Por su parte, la conformación de una personería jurídica para el barrio, supone la oportu-
nidad de generar vínculos con otros ámbitos institucionales diferentes al gobierno local, a
través del Presupuesto Participativo. Si bien no genera autonomía financiera a esta so-
ciedad civil, sí amplia el espectro de posibilidades de financiación para sus proyectos.
“Nosotros no tenemos -que nos vendría bárbaro- socios de comisión, por lo tanto, no te-
nemos recursos económicos… Por eso todo se maneja a través, si se gana un proyecto;
enseguida se hace el negocio y se presentan las boletas y ahí se sigue avanzando, que
nos deja la tranquilidad de que, al vecino no le tenemos que dar parte porque tampoco le
pedimos nada…” (Vecino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“De alguna manera la personería jurídica, creándonos en sociedad civil, nos da indepen-
dencia de trabajo, ya que nos permite autonomía para hacer convenio con otras institu-
ciones que están interesadas, y no depender solo de la Intendencia o de jugarnos un
Presupuesto Participativo” (Vecino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“Lo que sí logramos es que muchos organismos que tienen poder de decisión o tienen
más poder de decisión que nosotros, de alguna manera empezaron a interesarse. Evi-
dentemente esas son cosas que llevan su tiempo, tenés que consultar datos, bueno, y
88
ahí tuvimos un gran apoyo de la UdelaR, parte de la Intendencia del Medio Ambiente
[Unidad de Gestión Ambiental], pero como que el protagonismo lo teníamos que seguir
teniendo nosotros para que las cosas se fueran concretando.” (Vecino de la comisión ba-
rrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“Esas herramientas que aparecen… exigiéndole a la Intendencia para que cuando ven-
gan a aterrizar política, intervención en el barrio, de alguna manera participamos noso-
tros en qué es lo que queremos, que no venga nada inventado de otro lado. Somos los
vecinos que entendemos las necesidades (…) [Monitoreos ambientales] son cosas más
bien teóricas, son herramientas que vos tenés, que te van dando elementos como para
vos entrar a debatir el por qué no y el por qué sí de las cosas” (Vecino de la comisión ba-
rrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“[Se ha intervenido] hablando con los vecinos, manifestando la importancia del arroyo, se
han hecho también muestreos y experimentos con las aguas, se han traído muestras, se
han llevado a analizar, se han verificado la calidad del agua vamos a decir, entre otros.
[Respecto a estas intervenciones] no sé lo que hacen después con lo estudiado y anali-
zado, porque se hacen estudios, se analiza y después a futuro estos proyectos no están
a la vista del público, en común como nosotros, así, no estamos informados de qué se
va a hacer, qué se tiene planeado hacer.” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre Casa
Molle” - reside hace dos años)
“[Los vecinos] nos ponían hincapié en los horarios, en los días o si era reiterativo, pero
yo les decía que eran cursos de módulos que iban avanzando, que no iban siempre a lo
mismo. Ellos querían anotarse, anotar diez o quince personas para este módulo y si no
había seguíamos, entonces seguro, después veían que avanzaba y no entraban” (Ve-
cino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“Me parece que el único factor que puede incidir [en la participación por parte de veci-
nos/as] es el tiempo nomás, para esas personas, porque trabajan, yo que sé, porque es-
tudian, porque de repente, a veces el fin de semana no lo quiere sacrificar porque están
con la familia, trabajaron toda la semana y dicen, no, no voy a ir ahora a un curso pu-
89
diendo estar con la familia que es una realidad” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre
Casa Molle” - reside hace dos años)
“[La escasa participación] puede ser por falta de tiempo, hoy en día como andamos co-
rriendo de un lado para el otro y eso, me parece que es falta de tiempo, pero de a poqui-
to la gente se va a ir sumando, y más cuando ves cosas buenas en el barrio, la gente se
suma y se va enganchando sola.” (Mariela - COVICON - “La Curtiembre Casa Molle” -
reside hace aprox. dos años)
“Todos esos eventos enriquecen de alguna manera. Quizá falta continuidad, todo lleva
su proceso… Y participó gente de todo tipo de nivel, fue muy práctico, muy sencillo, na-
da de teoría solo para iluminados, se aterriza bien en el lugar que está” (Vecino de la
comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“Y no monopolizar el curso con dos personas… vienen tres o cuatro de la UdelaR y cada
cual tiene como su terrenito dentro de los estudios que tiene entonces se hace un poco
más llevadero” (Vecino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“[Se debería continuar] informando lo que se está haciendo, lo que se piensa hacer, in-
tegrando otras instituciones al barrio, pidiendo sugerencias también de mejoras porque
también los vecinos pueden aportar, más allá de esas instituciones que están específi-
camente para, o profesionalizadas en esa parte.” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre
Casa Molle” - reside hace dos años)
“Creo que estaría muy bueno, que como hizo la UdelaR, el ente (la Intendencia) te dé
herramientas, te diga «Bueno, mirá, a las ocho estamos ahí, y vamos a marcar y vamos
a hacer pozos y vamos a sacar esta gramilla…»” (Vecino de la comisión barrial - “La
Curtiembre Casa Molle”)
“Por ejemplo el Presupuesto Participativo fue uno [ámbito institucional de referencia], acá
simplemente reclaman una firma de una boleta; todo lo que es la parte jurídica, que ne-
cesitan, que creo que hay que hacerla y que no hay ningún problema porque se está
cumpliendo con las partidas de dinero, pero vení a ver lo que estamos haciendo (…) Al
90
vecino le gusta ver la camioneta de la Intendencia…” (Vecino de la comisión barrial - “La
Curtiembre Casa Molle”)
“Y después creo que necesitas, de la oficina de todo lo que es Ecología [Unidad de Ges-
tión Ambiental], que una vez por mes se den una vuelta, para ver cómo va la cosa” (Ve-
cino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
“Las direcciones que corresponden no están trabajando (…) se olvidan de la gente del
barrio; nosotros estábamos en el Observatorio Ambiental (…) y éramos los únicos, los de
la comisión, que no nos estaban pagando las horas de trabajo para estar representando
a los vecinos ahí, los demás todos pertenecían a [Link]. que tenían la obligación de
participar” (Vecino de la comisión barrial - “La Curtiembre Casa Molle”)
De la zona que se tomó como recorte territorial de estudio, el tejido urbano del entorno
próximo a “Casa Molle” comprende los barrios “El Jazmín”, “Calpusa” y una zona urbana
difusa al sur del arroyo, que no está comprendida en ningún barrio en particular, pero que
abarca un conjunto de habitantes que posee un tiempo de residencia significativo en la
zona (más de tres décadas) y presenta diversas vulnerabilidades ambientales vinculadas
a La Curtiembre y sus afluentes (colectores pluviales de calles Cerrito y Juncal), como
vimos lo son la contaminación del medio y el anegamiento urbano.
Si bien cada uno de estos territorios tiene sus particularidades, todos manifiestan tensio-
nes o dificultades en común respecto a la acción y cohesión socio - cultural de sus habi-
tantes; al acceso a infraestructuras y servicios urbanos en general; y al acceso y apropia-
ción del espacio público (además de aquellos problemas del habitar en la proximidad de
“La Curtiembre”, mencionados más arriba). Lo vemos especialmente en Calpusa y en la
zona vinculada a los colectores pluviales Juncal y Cerrito, que además de estar más pró-
ximos al arroyo, tienen mayor tiempo de existencia. La centralidad aparente del barrio
“Casa Molle” a la que hicimos referencia anteriormente, contrasta con la realidad de estos
barrios o sub-zonas, que manifiestan a través de las voces de algunos de sus habitantes,
un sentido de marginalidad por parte de la institucionalidad local y en relación a la ciudad
en general.
91
Fig. 17. Vista de la calle Vázquez Varela (Nº7) hacia el Este, a la altura de calle Vizconde de Mauá. Límite del barrio
“Casa Molle”.
“Este es un barrio que está totalmente marginado de todo, de todo… Nosotros no existi-
mos en este barrio, este es el barrio Calpusa y nadie lo conoce” (María - “Calpusa” - re-
side hace 19 años)
“Yo sinceramente, para ir y saber que aquel barrio va a prosperar y va a decir «No, veci-
na, su barrio va a salir adelante porque sé que del año noventa, o de ochenta que Ud.
vive acá…», jamás en ese terreno se hizo nada, jamás si sigue así, y si no lo peleamos
entre todos… Por eso a nosotros a veces nos impotencia, porque nadie está dándonos
un apoyo… Ojalá tuviéramos apoyo y vengan y digan: «No, vamos a hacer esto, vamos
a arreglarle la calle a estos vecinos, vamos a entubarle, vamos arreglar ese terreno al
frente…» No. Entonces al final viste que hicimos el Presupuesto Participativo y ganó el
barrio este [La Curtiembre – Casa Molle]” (Irma - calle Vázquez Varela entre Cerrito y
Juncal - reside hace 34 años)
“Está precioso ahí, como arreglaron y aquí arriba, donde se inauguraron los barrios, pre-
cioso, las luces, todo, las calles, precioso… ¿Y acá nosotros? ¿Por qué arreglaron ahí?
Por las viviendas. Porque se inauguraron las viviendas, y se va a inaugurar este otro
grupo ahora para el año que viene, esas nuevas que están acá (…). Y yo le decía, ojalá
que vendan este otro terreno de acá enfrente, porque por lo menos hacen algo, sacan la
mugre esa que hay (…) No sé qué se puede hacer, esperar otro político imposible, por-
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que todos son iguales, te cuentean, te dicen cosas… Y vos viste el centro, como lo aco-
modan, la playa como la acomodan, ¿y nosotros acá? Somos… es ciudad de nadie es-
to.” (Marina - calle Cerrito entre Purificación y Vázquez Varela)
“Esta calle como la ves así era toda bituminizada, toda a la vuelta de Juncal, ahora vos
ves, después que rompieron esto, años luchando para arreglar la calle” (Irma - calle
Vázquez Varela entre Cerrito y Juncal - reside hace 34 años)
“Aunque sea que arreglen las calles, nosotros no pretendemos otra cosa, no pretende-
mos más nada. (…) Hemos tapado los pozos ahí que se saca tierra, tosca, de algún lado
y tapamos un poco los pozos para andar, sino no se puede ni salir” (Marina - calle Cerri-
to entre Purificación y Vázquez Varela)
“Supuestamente van a abrir la calle, van a entubar, pero, nada. Y ahora vamos a juntar
firmas para que nos hagan el cordón vereda, ese, que va a haber todo así. Ese está
buenazo, pero no han venido. El caño de la OSE que hay ahí lo tuvimos que acomodar
nosotros. Mirá que tenemos que ir a la Intendencia, que limpie el campo, que a veces es
una mugre.” (Silvia - Juncal y Vázquez Varela - reside hace 1 año)
“No han dado una buena mano como para mejorar en las calles… incluso tenemos un
salón ahí que tampoco, no han ayudado a hacer algo con ese salón para los chiquilines
del barrio o vecinos” (Olga - “Calpusa” - reside hace más de diez años)
“Ellos [los vecinos] propusieron abrir acá poner un puentecito para poder pasar para allá
porque tenemos solamente salida por [calle] Verocay y bueno también, se nos dijo que
no… nunca vinieron ni a ver, nunca hubo respuesta de la Intendencia” (Mariana - “Cal-
pusa” - reside hace 18 años)
“Las calles están como las dejaron, así está todo… te puede decir el barrio entero que
acá nunca vino nadie, nunca vino un Intendente a mirar, a pasarnos la máquina” (María -
“Calpusa” - reside hace 19 años)
93
Fig. 18. Calle Cerrito entre Purificación (Nº 6) y Vázquez Varela (Nº7).
Las principales dificultades que identificamos en la acción y cohesión socio - cultural para
la canalización de sus demandas son: la ausencia de un actor social en el territorio que
tenga capacidad organizativa y ejecutiva, una comisión barrial que nuclee a los/as veci-
nos/as y que intermedie entre éstos y actores externos al barrio; la débil cohesión social y
escasa participación activa de vecinos/as en convocados/as a la interna de cada barrio; y
la ausencia de respuestas en el territorio por parte de ámbitos institucionales, lo que des-
gasta la acción colectiva e impide la concreción de proyectos en el territorio. Resulta difí-
cil abordar estas tensiones o dificultades por separado, o establecer una linealidad cau-
sa-efecto entre éstas; todas están interrelacionadas y se retroalimentan entre sí.
Calpusa
“Acá no se ha podido hacer nada porque no hay unión como quien dice, nadie se lleva
con nadie” (Soledad - “Calpusa” - reside hace un año y medio)
“Si bien somos bastantes casas, no todo el barrio se lleva bien. Entonces, no es una co-
sa que digas, se junta todo el barrio, no, se juntan algunos” (Mariana - “Calpusa” - reside
hace 18 años)
“Acá se han hecho varias cosas para el barrio y siempre es como que la misma gente
(…) Eran más que nada reuniones para ver el barrio, o para hacer cunetas, acá o que-
94
rían ver el tema de un salón comunal porque el que está ahí está roto, entonces como
que nadie se involucra mucho, como que no les afecta” (Gimena - “Calpusa” - reside ha-
ce 12 años)
“Hay poca respuesta, del dicho al hecho… cuando vamos a la realidad somos poquitos
siempre, lamentablemente (…) como que se decae, al no tener una respuesta de todos
(…) somos pocos y como que nos desilusionamos en fin” (Dolores - “Calpusa” - reside
hace 18 años)
“El único que no tiene comisión es este barrio, el único, creo, que entras y no tenes salón
comunal es este barrio y a mí me da vergüenza a veces entrar al barrio y ver esto” (So-
ledad - “Calpusa” - reside hace 1 año y medio)
“Estamos cansados de las mentiras y ¿qué vamos a hacer? si no vienen ¿qué vamos a
hacer? No podemos hacer nada (…) había y ahora se desarmó la comisión porque no
viene nadie” (María - “Calpusa” - reside hace 19 años)
“Llamas a aquella vecina y la otra y nadie quiere… Vienen sí, si uno recorre de la esqui-
na para allá y uno va y lo invita. Pero si ya están cansados de que… no vienen porque
ya, mi calle, vos ahora das la vuelta y toda la calle rota, toda fea (…) todos los vecinos
allá se juntaban, todos y venían, pero como les mienten tanto, la gente ya no quiere ni
venir y me quedo a tomar mate, en casa” (Irma - calle Vázquez Varela entre Cerrito y
Juncal - reside hace 34 años)
“Si no fuera la Intendencia, no nos van a hacer nada (…) el Presupuesto Participativo lo
pidió aquella gente, quiere decir que nosotros, no vamos a tener un Presupuesto Partici-
pativo y tampoco van a votar para nosotros (…) Nosotros no tenemos fuerza porque so-
mos muy poquititas casas acá” (Irma - calle Vázquez Varela entre Cerrito y Juncal - resi-
de hace 34 años)
95
“Y acá es, no sé cómo decirte, no sé cómo explicarme, es un barrio sin nada. Acá no-
más, en esta cuadra [Cerrito entre Nº6 y Nº7], somos cuatro o cinco vecinos, después
los otros que están para allá (…) muchos vecinos se fueron, abandonaron, vino gente
nueva (…) de la cuadra de Nº 7, son los que se han ido. Se fueron para las viviendas,
otros abandonaron” (Marina - calle Cerrito entre Purificación y Vázquez Varela)
“Se fueron todos esos vecinos y nosotros no nos reunimos más, porque yo creo que la
única persona que hace más años que está, somos nosotros acá, la señora acá al lado y
después los Hidalgo, allá en la esquina [Juncal y Nº7], que es un familión, que son los
que hacen ladrillos, somos los únicos, que estamos, más viejos (…) Antes jugaban los
chiquilines, sí, porque había muchos chiquilines, jóvenes… Ahora ya no están más. Es-
tán en Montevideo, otros se fueron” (Marina - calle Cerrito entre Purificación y Vázquez
Varela)
“Ahí en ese barrio [La Curtiembre – Casa Molle] es bueno porque ahí hay una comisión
de barrio muy importante, muchas personas son. Y ahí mueven, ellos no se quedan,
cuando tienen una inquietud van y presentan a la Intendencia y son en mayoría, y acá
no. (…) Son más unidos. Lo que pasa que acá en el barrio han quedado familias que ya
son mayores y bueno, como que ya no tienen tiempo ni capacidades… Como que ya es-
tán aclimatados a ese… Y los jóvenes ya se han acostumbrado a una manera de vivir y
ya se adecuaron a eso” (Julieta – calle Juncal entre Purificación y Vázquez Varela – re-
side hace 42 años)
96
cluyendo Sistema Vial) que favorezca su accesibilidad a escala zonal. Si bien práctica-
mente la totalidad de personas entrevistadas son mayores de edad, su inquietud por el
acceso a un espacio público de estas características está centrada en los/as niños/as.
Este derecho negado, actualmente implica utilizar la calle como espacio de juego, así
como espacios que pertenecen a las cooperativas de vivienda de la zona, cuando éste no
está restringido a sus habitantes o directamente moverse a espacios emblemáticos de la
ciudad como la costanera.
“Yo recién vengo de ver unos nenitos en la vereda, sentaditos, de arcos, hay piedritas…
y tienen ganas de jugar, necesitan un espacio.” (Vecino de la comisión barrial - “La Cur-
tiembre Casa Molle”)
“Que haya canchitas, cosas así, que ahora que hay varias viviendas en la zona se nece-
sitaría por los gurises. Hay muchos gurises que los ves todo el día en la calle jugando a
la pelota o en bicicleta. Por lo menos, si hubiese un lugar, sería menos peligroso para
ellos y sería más aprovechable el espacio.” (Daniela - “La Curtiembre Casa Molle” - resi-
de hace 20 años)
[Espacios públicos en la zona] “Yo pienso que en las mismas viviendas nomás pero no
sé si tienen juegos o no, porque no sé si tienen una plaza de juegos, pienso que no. Y
sino se irán, acá arriba en Nº6 tienen una que, he visto muchos chiquilines de acá abajo
jugando ahí. Ahora que le hicieron un cerramiento, no sé si se puede entrar o no” (Fer-
nanda - “La Curtiembre Casa Molle” - reside hace 30 años)
“Estaría bueno que hicieran como una placita, ahí, para los niños. Estaría bueno eso, ti-
po, como la plaza Terra, pero ahí, cosa que tengan para… que no se vayan tan lejos los
niños… Que tengan algo cerca, más que hay muchas viviendas, ahora en el barrio, mu-
97
cho complejo de vivienda últimamente y están para terminar, para seguir haciéndose y
estaría bueno eso” (Fernanda - “La Curtiembre Casa Molle” - reside hace 30 años)
“Con los niños chicos, para llevarlos a un parque tenés que irte ahí, a… o ahora que está
el Alto Norte84, que hay unos juegos y sino a la playa, que quedan muy lejos de la zona.
Y después mismo, para los adultos, que también, todo tenés que irte para el lado del
centro o al lado de la playa” (Paola - “El Jazmín” - reside hace un año)
“Si no sale de la casa que auto que eso que lo otro, no va a salir con los nietos a la calle
que puede pasar un auto, al menos va a un parque a la orilla de un arroyo que puede en-
tretenerse más con la familia” (Olga - “Calpusa” - reside hace aprox. diez años)
“Tantos niños que hay acá, porque vas a los juegos del paseo y se desborda eso, vas al
parque de los niños y también, yo que tengo la nena, para mí estaría bueno un parque
de juegos” (Melina - “Calpusa” - reside hace un año y medio)
“Hay mucha gente del barrio Calpusa, como de acá de este lado y del otro lado a juntar-
se acá, porque hoy por hoy, acá que se está ampliando [la ciudad de expande], no hay
plaza que podamos ir, plaza, es la plaza Terra, y vos viste que así mismo, la plaza Terra
es chiquita, porque es de esa gente que vive (…) Están pasando momentos difíciles en
todos los barrios, cierran todo y entonces nadie es dueño… todavía que está abierta la
plaza Terra, no sé hasta cuándo, porque en cualquier momento se cierra esa plaza, por-
que justamente es el barrio de las cooperativas (…) las [plazas] que hay son para las vi-
viendas, no podés entrar están cerradas” (Irma - calle Vázquez Varela entre Cerrito y
Juncal - reside hace 34 años)
“Una cancha, una canchita para que jueguen los gurises… para que no te jueguen en la
calle. Es la verdad, los gurises a última hora te están jugando en la calle, no tienen una
cancha” (Silvia- Juncal y Vázquez Varela - reside hace un año)
Originalmente, este barrio contaba con un Salón de Usos Múltiples y con espacio público
abierto, conocido comúnmente como “campito”.
84 Espacio comercial equipado con juegos para niños en Av. Dr. Roldán y calle Andresito (Nº3)
98
Actualmente, el salón multiuso se encuentra fuera de servicio por su estado de abandono
y en el “campito” se han construido cocheras, además de haber sido parcialmente ocu-
pado por los ladrilleros. La carencia de estos espacios de referencia para el barrio -
especialmente del primero-, representa un retroceso en cuanto a la apropiación colectiva
del espacio público por parte de sus habitantes.
“Antes cuando nosotros no vivíamos acá era una placita, con el salón comunal dicen que
una hermosa placita había acá en frente, con el salón todo arregladito (…) Mirá como es-
tá, ese es el salón comunal, cuando nosotros llegamos todo así, todo abandonado, su-
puestamente los gurises del barrio rompieron todo, robaron” (Soledad y Melina - “Calpu-
sa” - reside hace un año y medio)
“Hay un salón comunal que está tirado, ahí venían y todos se reunían… ahora ya está
todo desecho el salón comunal, se está cayendo a pedazos… No van a hacer nada… En
el barrio este no van a hacer nada.” (María - “Calpusa” - reside hace 19 años)
“Antes teníamos una canchita donde podíamos jugar y ahora prácticamente está todo
ocupado por ellos [los ladrilleros]” (Manuel - “Calpusa” - reside hace 18 años)
“Nosotros tenemos lugar ahí si queremos pero no vamos a hacer porque supuestamente
dicen que cuando cambie la política lo iban a sacar, no sé si será tan así que es todo por
política… Todo un grupo del barrio que se unió e hicieron” (Soledad - “Calpusa” - reside
hace un año y medio)
“Viste que acá nomás iban a hacer todo eso [un parque] pero se pusieron a hacer todas
las cocheras… Bueno por lo menos queda más limpio también con las cocheras, porque
viste que ese campito… una lástima. En sí, vos te acostabas a descansar y no podías
porque el tema de la pelota, los gurises con la pelota… Entonces ahora eso, lo que se
hizo se van para allá al otro campito de abajo” (Soledad - “Calpusa” - reside hace un año
y medio)
99
Conflictos en el uso del espacio público y de convivencia, donde se perciben a los jóve-
nes habitantes del barrio como la población problemática.
“De noche barras y música, droga y un relajo bárbaro hay, todo gurises de acá del barrio
son, todos menores (…) Yo tenía ganas de hacer invitación y unirnos a ver qué podemos
hacer con ese salón porque ahora empezó el relajo de los gurises de vuelta” (Soledad -
“Calpusa” - reside hace un año y medio)
“La Intendencia vino y los quería sacar pero no hubo forma, por eso te digo, no sacaron
los ladrilleros, si viene uno y se mete en el salón comunal con gurises no lo sacás más”
(Soledad - “Calpusa” - reside hace un año y medio)
“Hay tanto espacio verde que se puede hacer parque que se puede hacer cosas así…
pero nadie lo hace y la que lo tiene que hacer es la Intendencia, no nosotros, nosotros
no tenemos plata como para hacer una cosa así, aparte que eso corresponde a la Inten-
dencia, no es de nosotros” (María - “Calpusa” - reside hace 19 años)
“Creemos que el arroyo es fundamental mantener vivo todo ese, un espacio amigable,
de una zona de recreación, de paseo, que mantengamos vivo todo ese espacio que sig-
nifica una referencia del propio barrio (…) que todo el resto de los vecinos, y sobre todo
los niños y los jóvenes, tengan un sentido de pertenencia, que hay cosas que son de
ellos… y no esperar que venga alguien a hacerles algo” (Vecino de la comisión barrial -
“La Curtiembre - Casa Molle”)
“[Se busca] generar un impacto, la idea nuestra es que repercuta en los barrios vecinos,
tanto arroyo La Curtiembre hacia arriba como hacia abajo” (Vecino de la comisión barrial
- “La Curtiembre - Casa Molle”)
100
Fig. 20. Preparación del terreno previa a la parquización del arroyo en el barrio “Casa Molle”.
Tomando como punto de partida la intervención que viene llevando a cabo la comisión de
vecinos/as de “Casa Molle”, de recalificación del tramo que está comprendido en su ba-
rrio; los habitantes consultados han expresado sus expectativas respecto a la misma y a
su acceso a nivel zonal.
“Mantenerlo limpio y hacer como un parque para los niños, o una canchita de fútbol, algo
así o… algo que le de utilidad a los niños… Me gustaría que pudieran hacer eso, ya que
se está limpiando y acondicionando mucho el arroyo, que se pudiera hacer, obviamente
101
cerrado para que no corran peligro los niños en el arroyo, hacer como un parque para
ellos” (Fernanda - “La Curtiembre Casa Molle” - reside hace 30 años)
“Por un lado, el tema de poner juegos ahí cerca, pero también me imagino que la parqui-
zación, eso me parece que es limpiar, dejar los árboles que sirven, que no provocan mu-
cha mugrera como quien dice y dejar así algo más prolijo, no un monte espeso que de
repente junta bichos.” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre Casa Molle” - reside hace
dos años)
“Ir a tomar mate, llevarlos a los gurises a ver los árboles, como un espacio de recreación,
más abierto de lo que tenemos acá, que es más chico.” (Santiago - COVIAM - “La Cur-
tiembre Casa Molle” - reside hace dos años)
“Un parque infantil, un parque juegos, con esas máquinas para hacer ejercicio, con ban-
cos…” (Paola - “El Jazmín” - reside hace un año)
“Un parque como la costanera, así algo para salir y sentarnos a tomar mate” (Gloria - “El
Jazmín” - reside hace dos años)
“Primero que nada tendrían que limpiarlo, ya eso de por sí es bueno… Y después digo,
poniendo un área de ejercicio y demás sería bueno para la salud” (Diego - “El Jazmín” -
reside hace un año)
“Me gustaría que hubiera hamacas para los chiquilines, para los niños, toboganes,
bueno, un montón de cosas que hay para niños, ¿no?... inclusive cosos de gimnasia
también ¿por qué no?... hacer un poco de gimnasia en un espacio verde de esos, sería
lindo todas esas cosas así” (María - “Calpusa” - reside hace 19 años)
“Yo me imagino un parque plaza, no sé, un lugar natural con fines recreativos digamos”
(Gimena - “Calpusa” - reside hace 12 años)
102
“Al menos los chiquilines van a tener un espacio para recrearse, para estar, para no te-
ner que andar frente a las casas de los vecinos, molestando… a mí no me molestan pero
muchos vecinos se quejan de que andan jugando a la pelota aquí, que hay niños co-
rriendo allá… Al menos un parque es la solución para que los niños estén tranquilos,
hasta los mayores porque hay mucha gente mayor en este barrio y la gente mayor sale a
caminar… puede ir al parquecito a descansar o a tomar un mate, yo que sé, a hablar ahí,
eso estaría bueno” (Olga - “Calpusa” - reside hace 10 años)
“Juegos para los niños, la única forma… por si hay una creciente o algo, no te vas a po-
ner a hacer un salón o algo ahí que estás perdiendo plata, un parque de juegos” (Melina
- “Calpusa” - reside hace un año y medio)
“Va a estar bueno porque va a estar limpio, va a estar cuidada la zona” (Soledad - “Cal-
pusa” - reside hace un año y medio)
“Todo ese tramo está deshabitado, no tiene nada… Sería una ventaja porque lo usarían
para algo en vez de que esté todo tirado… Por allá lo usan como un basurero” (Manuel -
“Calpusa” - reside hace 18 años)
“Para mí sería lindo que se haga un parque, algo más, porque son tierras que están al
santo botón ahí, una cosa que es para mugre, para juntar bichos para juntar cosas” (Ma-
ría - “Calpusa” - reside hace 19 años)
“Estaría muy bueno hacer un parque ahí, cambiarle un poco la cara al barrio que tam-
bién está estigmatizado” (Paola - “El Jazmín” - reside hace un año)
“Me gustaría demasiado porque le cambiaría la cara un poco a Paysandú en esa zona,
porque ahí, el olor cuando pasas y en los días de verano cuando está calor y los olores
se intensifican es horrible” (Matías - “El Jazmín - reside hace un año y medio)
“No se gana si se educa o si se hace política de limpieza acá si en esos otros barrios no
se hace, o de la importancia del arroyo, está también el Curupí, el Barrio P3, pasa el
arroyo por allá, no sé si a ellos se les hace la misma, no sé si me explico, si se le indica
de la importancia del arroyo, de la higiene y todo eso. (…) Estaría bueno que se exten-
diera, porque no sé, me imagino, cuánto será, quinientos metros, pero, en la zona donde
103
hay población o están allegados al barrio como acá por ejemplo, eso está bueno, que
hagan su parque, que en las otras que son zonas menos frecuentadas que quede más
natural.” (Santiago - COVIAM - “La Curtiembre Casa Molle” - reside hace dos años)
“Capaz que podría estar bien porque abrís un poco de calle ahí y podrías tener salidas
para allá, porque tenemos poca calle para salir acá.” (Mariana - “Calpusa” - reside hace
18 años)
“Sería como un encuentro de vecinos, estar todos al aire libre disfrutando” (Dolores -
“Calpusa” - reside hace 18 años)
“Uno mismo puede ir al arroyo, a la orilla del arroyo a tomar unos mates, al parque a pa-
sar una tarde con los hijos, con los nietos (…), puede salir a caminar y si se cansa estar
sentado bajo un árbol o a la orilla del arroyo o simplemente ir a mirar como corre el
agua” (Olga - “Calpusa” - reside hace 10 años)
“Y… si fuera un parque… no sería un parque, porque con juegos de plástico no sería un
lindo lugar… y si fuera un parque habría juegos con, suponete, la búsqueda de tal árbol,
tal hoja, así con toda la gente” (Lucía - “El Jazmín” - reside hace cinco años)
“Me gustaría un parque que sea, un lugar natural, que tenga zona de juegos pero que no
contaminen tanto, haciéndole estructuras, o cosas así, que fuera un ámbito natural, que
sea abierto, que tenga árboles, que se reincorpore alguna especie animal que falte, que
traten de cuidar por lo menos las especies que están ahí” (Matías - “El Jazmín - reside
hace un año y medio)
“No [se debería] permitir que se construya nada cerca porque… ahí lo estás matando
porque lo estás achicando vos… porque si eso es natural tendría que estar cubierto de
bosque, yo que sé, de arbustos (…) me sacás la vegetación y me rompes el parque…
viste que el parque para que sea parque tenes que dejarle algo natural, si vos no le de-
104
jás nada natural, como que el parque es más artificial que otra cosa” (Mariana - “Calpu-
sa” - reside hace 18 años)
7. DISCUSIÓN
Con el Plan Local Paysandú se amplía el marco institucional preexistente, para abarcar
aquellas acciones estratégicas de reconocimiento y resignificación de los arroyos urba-
nos en el marco del desarrollo sustentable de los territorios. La liberación de zonas inun-
dables a través de distintos programas relocalización de asentamientos; la prohibición de
nuevas ocupaciones y la extensión diferenciada por tramo de las fajas non edificandi, con
el correspondiente contralor de su cumplimiento, son algunas las estas medidas tendien-
tes a mitigar las actuales presiones urbanas sobre estos ecosistemas fluviales.
Cabe mencionar que estos esfuerzos tienen sus antecedentes históricos en el Plan Re-
gulador “Vilamajó” (1948), donde ya se planteaba como problemática la ocupación de las
105
fajas inundables del río Uruguay y del arroyo Sacra. En dicho Plan, ya se disponía como
estrategia la liberación de estas zonas para reconvertirlas en parques fluviales, tarea que
sigue pendiente hasta los días presentes.
A una escala menor, en el barrio “La Curtiembre Casa Molle”, se está llevando a cabo la
recalificación del tramo comprendido entre las calles Vizconde de Mauá y Cerrito, como
parte del proceso de urbanización del barrio. “Casa Molle” tiene como impronta la fuerte
presencia de nuevas cooperativas de vivienda y una comisión vecinal que está gestio-
nando estas iniciativas, a través de la articulación con distintos actores sociales, técnicos,
políticos y académicos locales. En dicho contexto, la «parquización» del arroyo La Cur-
tiembre, se plantea como una acción urgente de «conquista» de este espacio frente a
estas tensiones externas que lo degradan.
La decisión de abarcar otros barrios en el recorte territorial de estudio, tuvo como funda-
mento trasladar el centro de atención que tiene actualmente el barrio “Casa Molle” hacia
sus entornos cercanos, donde se han identificado a priori algunos de los principales focos
de contaminación del arroyo; así como apuntar a una intervención de resignificación co-
mo espacio público a escala de estructurador territorial, es decir, que se concibiera más
allá de una acción puntual de recalificación urbana a escala barrial. Podemos entender a
106
los barrios incluidos en el recorte territorial, como diferentes territorialidades, algunas más
definidas, otras más difusas, que forman parte del tejido urbano próximo al arroyo La
Curtiembre.
De acuerdo a los testimonios proporcionados por sus habitantes, podemos detectar fuer-
tes asimetrías entre estas territorialidades, en cuanto a las formas de problematizar el
hábitat (y su vínculo con el arroyo) y en las capacidades de transformarlo y apropiárselo
colectivamente. Estas asimetrías se manifiestan en fracturas socio-espaciales; en la exis-
tencia de centralidades y territorios relegados y en distintas capacidades de sobrellevar
las tensiones presentes en el hábitat.
Sin embargo, el lugar que ocupa el arroyo La Curtiembre en la problematización del hábi-
tat, es radicalmente diferente en los otros barrios considerados, en relación al acceso al
espacio público e infraestructuras y servicios urbanos.
86 Polo
de Ecología Fluvial y Polo de Abordaje Holístico al impacto de los agroquímicos en el ambiente y estudiantes
de Tecnólogo Químico (CENUR Litoral Norte - UdelaR) y Unidad de Gestión Ambiental (Intendencia Departamental
de Paysandú).
107
Mientras “El Jazmín” es una urbanización relativamente reciente (de no más de cinco
años), producto del fraccionamiento y loteo de una manzana; “Calpusa” y las manzanas
próximas al arroyo del lado sur, son ocupaciones de aproximadamente veinte años y
más. A diferencia de “Casa Molle”, estas zonas aún carecen de un mantenimiento apro-
piado de sus infraestructuras viales; de acera y de un sistema de microdrenaje, entre
otros servicios urbanos. “Calpusa” depende del funcionamiento de un sistema de bombeo
para evacuar sus efluentes domiciliarios a la red de saneamiento; mientras que varias de
las viviendas por calle Cerrito no pueden conectarse a esta red ni a la de drenaje pluvial
por diferencia de altura respecto a la calle.
Estas zonas no solo han sido parcialmente relegadas de los procesos de urbanización,
sino que éstos han generado ciertas externalidades ambientales que actualmente afectan
significativamente la calidad de vida de esta población.
Estas vulnerabilidades se potencian cuando el desborde del cauce y sus afluentes tam-
bién implica la exposición al agua contaminada, justamente donde los monitoreos han
identificado los niveles más críticos de coliformes fecales, siendo uno de los focos princi-
pales la evacuación de los efluentes cloacales a través de la red de drenaje pluvial, en los
casos que las cotas altimétricas han permitido estas conexiones clandestinas. Otros efec-
tos adversos manifestados por los habitantes a nivel general, son los olores desagrada-
bles, producidos en la descomposición de materia orgánica y la reproducción de vectores
(principalmente roedores y mosquitos), entre otras especies que consideran invasoras y
peligrosas.
108
Entonces, por un lado, debido a estos conflictos ambientales que involucran las formas
de ocupación del suelo y el acceso limitado a las infraestructuras y servicios básicos ur-
banos, entre los habitantes de “Calpusa” y de la trama urbana al sur del arroyo, se ha
manifestado un sentido de marginalidad respecto a la institucionalidad local, que perciben
ausente en el territorio, y a la ciudad en general. La aparente invisibilidad de estos territo-
rios, en contraste con la emergente centralidad del barrio “Casa Molle”, tiene una inciden-
cia significativa en la identidad territorial de estos habitantes, que se refieren a su entorno
como «ciudad de nadie», «barrio sin nada» o barrio «que nadie conoce».
Por otro lado, ante las problemáticas de anegamiento y exposición al medio contaminado,
las soluciones que se demandan tienden a reproducir en el imaginario colectivo la idea
del arroyo urbano como obstáculo que debe ser superado por la urbanización; como un
problema que debe desaparecer. Sin embargo, no se desarrollan miradas críticas sobre
las formas de vínculo que se han ido generando con este ecosistema a través del habitar,
ni se reconoce el carácter complejo que supone la interdependencia entre este medio
natural y el medio antrópico. Mientras que en el barrio “Casa Molle” se están desarrollan-
do acciones tendientes al reconocimiento del arroyo La Curtiembre a través de su recali-
ficación como espacio público, a pocas cuadras -aguas arriba-, su entubamiento aparece
como opción de preferencia para algunos/as habitantes.
Por un lado, la mayoría de los habitantes consultados reconocen que existe un acceso
limitado al espacio público de carácter recreativo, no solo en su barrio, sino a escala zo-
nal, donde la expansión y consolidación de la trama urbana no ha sido acompañada con
la generación de un sistema de espacios públicos de estas características, con excepción
de los espacios comunes para los habitantes de cada cooperativa de vivienda. En algu-
nos casos, como en el barrio “Calpusa”, el espacio público pre-existente ha sido objeto
disputa donde ha prevalecido la apropiación individual y privada, sobre la apropiación
colectiva pública; tal es el caso del «campito» de juego, que ha sido ocupado para la
construcción de cocheras, destinadas sólo a algunos habitantes del barrio.
109
Por otro lado, también visualizan en esta intervención la oportunidad de resignificar el
paisaje del arroyo y de su entorno, al re-funcionalizar estos intersticios urbanos, que se
han vuelto propicios para la descarga y acumulación de residuos de toda clase, así como
para ocupaciones y usos informales del suelo, tales como la extracción de tierra y fabri-
cación de ladrillos. Ahora bien, tal como planteamos al comienzo de este trabajo, relacio-
narse con un arroyo en sus condiciones naturales puede ser muy distinto a relacionarse
con un arroyo parquizado.
Mientras que la presencia de árboles tiende a verse favorable para este tipo de espacios;
el conjunto de estratos de vegetación más baja, que cubre el suelo anegado y las márge-
nes del arroyo, no se reconoce como parte del ecosistema, sino que se percibe como
remanente. Expresiones como «mugrera» son recurrentes, al hacer referencia a este tipo
de vegetación. La idea de parque lineal (fluvial) se tiende a asociar a un cauce «bien»
conformado, accesible, cuyos bordes estén cubiertos con una capa de césped, árboles
dispersos, bancos y mesas.
Frente a una imagen generalizada del ecosistema como una naturaleza amenazante,
molesta, la idea de parque lineal se vincula a un ideal de naturaleza segura, controlada y
110
relacionada a usos recreativos “activos”. Esto supone conciliar a través del diseño y de la
gestión de estos espacios, ciertas incompatibilidades entre los procesos naturales que
sustentan la propia existencia del ecosistema y las expectativas de un espacio seguro
para el desarrollo de actividades recreativas y de esparcimiento.
La contaminación del medio, es el impacto más sentido por todos los habitantes entrevis-
tados y el que dificulta más su sentido de apropiación por el arroyo La Curtiembre y su
entorno. Varios de los focos identificados previamente en los monitoreos ambientales,
han sido reafirmados en los testimonios proporcionados por los habitantes y sus impactos
se visualizan hace más de dos décadas atrás. Mientras algunos de los habitantes consul-
tados -con mayor tiempo de residencia- recuerdan haberse recreado en el agua o haber
ido a pescar, otros -la mayoría- manifiestan que no conocen al arroyo La Curtiembre en
sus condiciones previas a los impactos de la contaminación.
111
medio de vida de un importante sector de la población, que se ve expuesta a riesgos de
infección, particularmente cuando se produce el desborde del cauce y sus afluentes. Se
trata de dignificar su hábitat y por lo tanto, su calidad de vida. Para ello, es imperativo
realizar un conjunto de soluciones infraestructurales sobre los sistemas de saneamiento y
de drenaje urbano, con el consecuente involucramiento de los ámbitos institucionales que
las gestionan.
Esta problemática tiene múltiples orígenes: la expansión urbana hacia zonas bajas vincu-
ladas a estos afluentes naturales; el aumento de los caudales de escorrentía superficial
como consecuencia de la impermeabilización del suelo durante los procesos de urbani-
zación; la gestión sectorial del drenaje urbano, donde se da una solución correctiva don-
de aparece el conflicto, sin prever los impactos indirectos que puede generar en otras
áreas de la cuenca y finalmente, el carácter informal de las ocupaciones, que no cumplen
112
con las cotas mínimas de altura para su conexión con las redes de saneamiento y drena-
je pluvial.
Esta información se ha tomado como insumo para elaborar el Mapa de Riesgo para la
ciudad de Paysandú y para la sistematización geográfica de los padrones urbanos con
conflictos de drenaje pluvial. Tanto el plano “Mapa de Riesgo” como el plano “Padrones
afectados por cañadas” forman parte del contenido gráfico del Plan Local de Ordena-
miento Territorial y Desarrollo Sostenible de Paysandú y su microrregión; ambos se en-
cuentran dentro del Anexo de este trabajo.
113
8.3. Faja inundable como intersticio urbano
Sin embargo, al no haber sido ocupados formalmente ni albergado otros usos compati-
bles con su inundabilidad, con el tiempo han devenido en remanentes urbanos, por lo
tanto en espacios carentes de funcionalidad para la ciudad, dentro de lo que se establece
como uso formal del suelo en el ordenamiento territorial. Estos espacios se vuelven pro-
picios para actividades informales, como la extracción de tierra y fabricación de ladrillos,
existiendo una ocupación puntual en la faja próxima al barrio “Calpusa”. El vertido y acu-
mulación de residuos sólidos, también es una práctica que encuentra su lugar en este
tipo de espacios.
Estos intersticios forman parte del paisaje de la zona y constituyen barreras espaciales
entre la trama edificada y habitada y el arroyo “La Curtiembre”; su limitada accesibilidad,
no favorece un interés por estos espacios, sino que promueven en los habitantes percep-
ciones de inseguridad frente a otras personas o en relación al propio medio silvestre.
88 Tal como vimos en el apartado “Antecedentes y fundamentación”, la trama urbana ha sido proyectada de forma
reticular sobre el arroyo pero a partir de Bv. Artigas, no ha sido materializada en su totalidad, existiendo atravesa-
mientos puntuales en las calles Vercocay, A. Estefanell y la Av. Dr. Roldán.
114
Recalificación de la faja pública dando continuidad al proyecto ejecutado en el barrio
“La Curtiembre Casa Molle”. Esta intervención debe tener en cuenta:
Articulación espacial entre barrios y otros sistemas urbanos tales como sendas
peatonales, vías de tránsito vehicular, infraestructuras de servicios, pre-
existentes o nuevos (a ser sugeridos)
Diversidad de usos, contemplando las expectativas de los habitantes de la zona
(de distintas franjas etáreas), siempre y cuando éstos sean compatibles con las
características del medio, particularmente con su riesgo de inundabilidad.
Formas de ocupación que favorezcan el vínculo con el arroyo, con espacios de
transición, dentro de los propios padrones edificables, como condiciones vincu-
lantes a la regularización de la edificación.
115
Se recomienda como línea estratégica la planificación del sistema de espacios públi-
cos a nivel zonal. Esta línea estratégica tendría entre sus líneas de acción:
116
Fig. 21. Sistema de Espacios Públicos y Sistema Vial Jerarquizado (Plan Local Paysandú).
117
8.5. Participación, acción y cohesión socio-cultural
De las territorialidades que abordamos en este trabajo, el barrio “Casa Molle” es el que
cuenta con mayor centralidad, en cuanto al acceso de infraestructuras y servicios urba-
nos; a la presencia de una comisión de vecinos/as, que funciona como actor social clave
en la demanda, planificación y materialización de la urbanización; y a la interacción con
actores políticos y técnicos a través de la que se vienen gestionando las intervenciones
sobre su hábitat.
En contraste con el barrio “Casa Molle”, las demás territorialidades que forman parte del
recorte territorial de estudio constituyen territorios relegados respecto a los procesos de
urbanización, existiendo varios conflictos vinculados a las formas de ocupación y al acce-
so limitado a servicios urbanos básicos como el saneamiento y el drenaje urbano. Tal
marginalidad se percibe ante la ausencia de ámbitos institucionales de referencia en el
118
territorio, como lo es la Intendencia Departamental y de entes estatales como OSE, frente
a los conflictos ambientales que viven estos habitantes.
Más allá de las particularidades de cada barrio, estas dinámicas de desigualdad territorial
inciden en su propia identidad territorial, lo que termina traduciéndose en sentimientos de
resignación frente los conflictos del hábitat, que desgastan el accionar colectivo. La au-
sencia de un actor social en el territorio que tenga capacidad organizativa y ejecutiva, una
comisión barrial que nuclee a los/as vecinos/as y que intermedie entre éstos y actores
externos al barrio; la débil cohesión social y escasa participación activa de vecinos/as en
convocados/as a la interna de cada barrio; y por supuesto, la ausencia de respuestas en
el territorio por parte de ámbitos institucionales, se encuentran entre las principales difi-
cultades que atraviesan estos territorios en términos de participación, acción y cohesión
socio - cultural.
Sistematización de la información:
Ámbitos institucionales de referencia para la zona y otros actores sociales con
incidencia en el territorio.
Infraestructuras destinadas a servicios sociales y espacios comunitarios a escala
barrial, en funcionamiento y fuera de uso.
Políticas y Programas sociales aplicadas en el territorio
Actividades socio-culturales periódicas y medios de difusión local
119
Continuidad de obras de infraestructura urbana y espacios públicos a escala zonal.
Generación de centros comunitarios a escala zonal, como parte del Sistema de Equi-
pamiento Urbano.
120
TENSIONES / DEBILIDADES POTENCIALIDADES LÍNEAS DE ACCIÓN
Contaminación del medio por vertido de efluentes domiciliarios a Experiencias de monitoreo ambiental participativo (actividad en el Sistematización geográfica de afluentes naturales y sistemas de
través de pérdidas en la red de saneamiento y conexiones clandesti- medio), de monitoreo visual de cañadas urbanas (minicurso a cargo drenaje pluvial, identificando subcuencas críticas de acuerdo al
CONTAMINACIÓN DEL MEDIO nas de pozos negros, y por vertido de residuos sólidos del Núcleo Interdisciplinario Aguas Urbanas), en el marco de la aporte de efluentes domiciliarios a través de conexiones y vertido
extensión en el territorio, proyecto “Procesos territoriales colecti- clandestino
Los niveles de calidad de agua son insuficientes para el desarrollo de
(CUENCA Y SUBCUENCAS)
GESTIÓN AMBIENTAL DE
vos. Barrio La Curtiembre Casa Molle”
la vida acuática, particularmente de peces. La alta reproducción de Selección de zonas objetivo del programa de conexiones
Ocupaciones puntuales en faja de riesgo de inundación y zonas bajas Generación de Mapa de Riesgo (Intendencia departamental de Profundización del estudio del comportamiento hidrológico -
próximas, tienen problemas de anegamiento por desborde de cauce Paysandú y Dirección Nacional de Aguas) hidráulico de las subcuencas, con énfasis en aquellas de mayores
INUNDACIÓN Y
durante lluvias intensas y espacio público caudales de escorrentía, considerando nuevas formas de ocupación
y restricciones especiales para la edificabilidad
Se demandan y producen medidas sectoriales, tales como el relleno Sistematización de padrones con conflictos pluviales
de padrones y modificaciones del cauce (ensanchamiento, profundi- Profundización de estudio de padrones con conflictos pluviales,
Creación de la Inspectoría Territorial (IdP) para el contralor de
LÍNEAS ESTRATÉGICAS
zación) trasladando y/o potenciando el problema en otros sitios incorporando variables socio-económicas y viabilidad jurídica para la
nuevas ocupaciones ilegales en zonas inundables
consideración de alternativas al problema. Aplicación del programa
de conexiones intradomiciliarias en los casos que corresponda
Aplicación de la alternativa sugerida en el estudio hidrológico-
hidráulico del arroyo La Curtiembre, para la alcantarilla de calle
Verocay (Dica & Asociados, 2015)
Accesibilidad limitada a la faja adyacente al cauce, debido a Proyecto de parquización de la faja pública en barrio La Curtiembre Estudio de viabilidad jurídica de padrones que comprenden la faja
características del ecosistema (diversas capas y densidades de Casa Molle, en etapa de ejecución (tramo Vizconde de Mauá - non edificandi
vegetación, superficies anegadas, forma del cauce), contribuye a la Verocay)
Expropiación de padrones que no hayan sido cedidos al dominio
percepción de inseguridad
Expectativas de habitantes de la zona público, según corresponda
Rehabilitación ambiental y refuncionalización de la faja con Recalificación de la faja pública dando continuidad al proyecto
ESPACIO PÚBLICO
za “controlada” y segura, demandando una gestión y mantenimien-
espacios de carácter recreativo (plazoletas, canchas, equipamiento ejecutado en Barrio La Curtiembre Casa Molle. Esta intervención
to del medio que implica una “limpieza” selectiva de su vegeta-
para hacer ejercicio físico, etc.) debe tener en cuenta:
ción, dando prioridad al componente arbóreo sobre las capas más
bajas de vegetación y la intervención sobre el cauce, que permita su Centralidad, visibilidad y conectividad intra-zonal a través de la -Articulación espacial entre barrios y otros sistemas urbanos tales
mayor accesibilidad continuidad del espacio público como sendas peatonales, vías de tránsito vehicular, infraestructuras
de servicios, pre-existentes o nuevos (a ser sugeridos)
Faja inundable es propicia para ocupaciones y usos informales del Conservación del carácter natural del espacio, a través de la vegeta-
-Diversidad de usos, contemplando expectativas de los habitantes
suelo, tales como la extracción de tierra y fabricación de ladrillos ción; vínculo pasivo con la naturaleza
de la zona (de distintas franjas etáreas), siempre y cuando éstos sean
Alteración del paisaje fluvial debido a la presión antrópica: compatibles con las características del medio, particularmente con
depredación de la vegetación ribereña; modificación de su geomorfo- su riesgo de inundabilidad
logía a través del relleno; vertido y acumulación de residuos; contami- -Formas de ocupación que favorezcan el vínculo con el arroyo,
nación del agua, entre otras acciones e impactos ambientales con espacios de transición
RECOMPOSICIÓN
DEL ECOSISTEMA
hidrófitas)
Control de especies exóticas invasoras
Plantación de especies nativas, de acuerdo a su distribución natural
en fajas
Distribución de usos del espacio público, compatibles con las
distintas exigencias de conservación; gestión y mantenimiento
diferenciados
TENSIONES / DEBILIDADES POTENCIALIDADES LÍNEAS DE ACCIÓN
Ausencia de un espacio público de referencia accesible a escala Proyecto de parquización de la faja pública en barrio La Curtiembre Recalificación de la faja pública del arroyo La Curtiembre
zonal Casa Molle, en etapa de ejecución (tramo Vizconde de Mauá -
Jerarquización de vías que articulan la zona y sus espacios públicos a
Verocay)
Utilización de la calle como espacio de juego o espacios pertenecien- través de la recalificación, priorizando tránsito peatonal
ACCESO AL ESPACIO PÚBLICO
DE ESPACIOS PÚBLICOS A
restringidos para sus habitantes
rias que están fuera de servicio (Salón Multiuso Barrio Calpusa)
Dependencia de la movilidad para acceder a espacios emblemáti-
NIVEL ZONAL
cos de la ciudad, tales como la costanera
Calpusa
Salón Multiuso fuera de servicio por estado de abandono (vandaliza-
do)
Ocupación de “campito” (espacio abierto de juego) para la construc-
ción de cocheras
DIMENSIÓN: APROPIACIÓN COLECTIVA DEL HÁBITAT
LÍNEAS ESTRATÉGICAS
La participación ciudadana más fuerte se da a través de la votación de Comisión barrial como actor social clave en la demanda, planifica- -Ámbitos institucionales de referencia para la zona y otros actores
proyectos presentados por la comisión barrial en Presupuesto ción y ejecución de proyectos de urbanización; nuclea a cooperativis- sociales con incidencia en el territorio
Participativo; se aproxima más a una adhesión pasiva a las decisiones tas y propietarios/as individuales
-Infraestructuras destinadas a servicios sociales y espacios
tomadas por este actor social
“Llegada” de nuevas cooperativas de vivienda en conjunto a la comunitarios a escala barrial, en funcionamiento y fuera de uso
PARTICIPACIÓN, ACCIÓN Y COHESIÓN SOCIAL
Escaso involucramiento de propietarios/as individuales; zona como factor movilizador de los procesos de urbanización a
-Políticas y Programas sociales aplicadas en el territorio
cooperativistas tienen mayor densidad de representación a través de través del fortalecimiento de la demanda de infraestructuras de
INTEGRACIÓN SOCIO-TERRITORIAL
sus delegados servicios básicos y espacio público -Actividades socio-culturales periódicas y medios de difusión local
Ley Nº18.308 de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Plan Local Paysandú Art. 30. Zona Urbana Norte 2 [Arroyo La Curtiembre] Programas Acciones previas: Presupuesto Participativo; acciones de
Sostenible mejora urbana
Art. 20. Zonificación Tramo 3 (A. Estefanel - Desembocadura): la faja non edificandi 1) Mejoramiento integral del hábitat e integración socio-
Artículo 14. Competencias departamentales de ordenamiento Art. 20.1. Zonas de riesgo está asociada a la curva de inundación Tr100 y pasa a ser de urbana Acciones estratégicas: Gestión de la “cultura” de distritos
» MARCO INSTITUCIONAL
territorial Art. 20.2. Regulaciones generales para zonas con riesgo de 100 metros de ancho a cada lado del curso de agua. urbanos; generar sistema de espacios públicos de interacción
Actuaciones relacionadas: Plan Director de Saneamiento y social
inundación
Artículo 17. Planes Locales de Ordenamiento Territorial y Art. 86. Espacios de uso público obras de extensión de la red
Art. 21. Zonificación en suelo urbano
Desarrollo Sostenible Art. 88.2. Cesiones obligatorias Acciones relacionadas: Programas sociales y culturales;
Art. 28. Zona Urbana Norte 1 [Arroyo La Curtiembre] Acciones previas: Redacción del un Plan Sectorial del Hábitat;
Art. 95. Franjas non edificandi programa de espacio público
Artículo 40. Régimen del suelo urbano consolidado coordinación del Plan Sectorial con proyectos de
Tramo 1 (E. Chaplin - Joaquín Suarez): faja de retiro non Directrices infraestructuras y espacios públicos (11) Mejora y protección ambiental urbana y microrregional
Artículo 48. Exclusión de suelo en el proceso de urbanización edificandi asociada a la curva de inundación Tr10 de 25 metros
de ancho a cada lado del curso de agua, de reserva para (3) Paysandú ciudad compacta y sostenible con cohesión Acciones derivadas: Parquización y recuperación de márgenes Acciones previas: Mejora de la gestión de Residuos Sólidos
Artículo 61. Fraccionamiento, edificación o utilización espacio público y eventual trazado de calles o sendas social Urbanos; ampliación de la red de OSE
obligatorias peatonales, siendo de aplicación el art. 20.1 (5) Desarrollo del sistema de espacios públicos, urbano y
(4) Paysandú y su microrregión: un paisaje rural productivo y microrregional
Artículo 62. Inmuebles necesarios para el cumplimiento de los Tramo 2 (Joaquín Suarez - A. Estefanel): la faja non edificandi natural con características excepcionales
planes está asociada a la curva de inundación TR100 y pasa a ser de 50 (6) Consolidación y desarrollo de centralidades, distritos y
(5) Paysandú una apuesta ambiental - patrimonial participación social
metros de ancho a cada lado del curso de agua.
PRE-FIGURACIONES PROYECTUALES
resignificación de la faja inundable como espacio público
Tr
10
0
no
n
ed
ifi
ca
n
Tr
di
2 Tr10
0
Tr
2
non ed
faja inundable faja pública (no edificable) ificand
i
A. Estefa
nell
Verocay
Tr
2 Tr10
0
Tr non ed
2 ificandi
non ed
síntesis ificand
i
zona de
transición
faja de
recomposición
de vegetación
zona paseo y
esparcimiento
espacio espacio
recreativo recreativo
propuesta de zonificación
curva de inundación tr2
cruce peatonal
ar tín
5 A. Estef
anel sendero peatonal y ciclovía
M
de San
recomposición vegetación
mantenimiento ocasional y
Zorrilla
menos intensivo
conservación de hábitats
y fauna naturales
vegetación riparia
Verocay
vegetación acuática
1
circuito peatonal
espacios acondicionados
Vázque
z Varela para el ejercicio físico
4
2 circuito para bicicletas
Cerrito
3 zonas de esparcimiento
vegetación controlada
especies ornamentales
faja de recomposición
8 31 de la vegetación 3 6
5 30 2 4 9
37 33 14 11
40 35 15 12 10
34 17 19
4
32 24
38 28 21
25 16
24
28
zona de transición
1 13 25
41
7 22
29
16 13 12 11
22 23 27 31 36
2 [allophylus edulis] chal chal 16 [lonchocarpus nitidus] lapachillo 30 [calliandra parvifolia] plumerillo rosado
3 [bauhinia forficata] pezuña de vaca 17 [luehea divaricata] francisco álvarez 31 [calliandra tweedii] plumerillo rojo
4 [blepharocalyx salicifolius] arrayán 18 [myrceugenia glaucescens] murta 32 [castela tweedii] granadillo
5 [celtis ehrenbergiana] tala 19 [myrcianthes cisplatensis] guayabo colorado 33 [cephalanthus glabratus] sarandí colorado
6 [citharexylum montevidense] tarumán 20 [myrcianthes pungens] guaviyú 34 [ephedra tweediana ] cola de caballo
7 [croton urucurana] sangre de drago 21 [myrrhinium atropurpureum] palo de fierro 35 [guettarda uruguensis] palo cruz
8 [diospyros inconstans] caqui silvestre 22 [parkinsonia aculeata] cina cina 36 [lantana camara ] lantana
9 [enterolobium contortisiliquum] timbó 23 [ruprechtia laxiflora] viraró 37 [lippia alba] salvia morada
10 [erythrina crista-galli] ceibo 24 [salix humboldtiana] sauce criollo 38 [maytenus ilicifolia] congorosa
11 [eugenia uniflora] pitanga 25 [sapium haemastospermum] curupí 39 [mimosa uraguensis] mimosa
12 [eugenia uruguayensis] guayabo blanco 26 [schinus longifolia] molle 40 [phyllanthus sellowianus] sarandí blanco
13 [ jacarandá mimosifolia] jacarandá 27 [schinus molle] anacahuita 41 [senna corymbosa] rama negra
14 [ jodina rhombifolia] sombra de toro 28 [terminalia australis] palo amarillo 42 [sesbania punicea] acacia roja
43 [sesbania virgata] acacia de bañado
Fuente consultada: Rodríguez, E. E., et al., (2018), Plantas del bajo Río Uruguay ÁRBOLES Y ARBUSTOS,
Paysandú, Uruguay, Comisión Administradora del Río Uruguay
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/watch?v=OMHdPwquNJg
Informes / documentos
Fig. 1. Puntos de muestreo, delimitación de humedales y nivel de inundación (lluvias de abril 2016) 1.
1
Fuente: Polo de Ecología Fluvial e Intendencia de Paysandú. (2016). Informe II visita al Arroyo “La Curtiembre”.
Fig. 2. Estaciones de monitoreo. Proyecto “Cañadas Urbanas” (Núcleo Interdisciplinario Aguas Urbanas) 2.
2
Fuente (fotografías): Lucas, C. y Paradiso, M. (2017). El Arroyo La Curtiembre de Paysandú: patrones de paráme-
tros físico-químicos y microbiológicos.
Fig. 3. Línea de tiempo de la comisión de vecinos del barrio La Curtiembre Casa Molle - Paysandú3.
3
Fuente: Américo, F. et al. (2017) Recorridos y experiencias participativas de la Comisión de Vecinos del Barrio La
Curtiembre Casa Molle - Paysandú. CSEAM, UdelaR.
Fig. 4. Plano Zonificación y Acceso al Puerto4.
4
Plan Local de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de Paysandú y su microrregión.
Fig. 5. Plano Mapa de Riesgo5.
5
Plan Local de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de Paysandú y su microrregión.
Fig. 6. Plano Sistema de Espacios Públicos6.
6
Plan Local de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de Paysandú y su microrregión.
Fig. 7. Plano Padrones afectados por cañadas7.
7
Plan Local de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de Paysandú y su microrregión.
APÉNDICES
PAUTA DE ENTREVISTA (HABITANTES)
Nombre
Edad
Cooperativa / Calle
Tiempo de residencia en el barrio
Edad T. residencia
Pseudónimo Género (años) (años)
Darío M 50 2 y 1/2
Diego M 29 1
Gloria F 40 2
Lucía F 17 5
El Jazmín
Matías M 20 1 y 1/2
Paola F 31 menos de 1
Romina F 24 1 y 1/2
Rosa F 32 más de 20
Dolores F 54 18
Gimena F 20 12
Manuel M 21 18
María / Roberto F/M 60 / s.n. 19
Calpusa
Mariana F 47 18
Marta F 47 15-16
Olga F 50 más de 10
Soledad / Melina F/F 42 / 22 1 y 1/2
Irma / Magdalena F/F 58 / 50 35
Julieta F s.n. 42
Marcia / Andrés F/M s.n. 23
Juncal / Cerrito / Nº7 Marina F s.n. 34
Pamela / Martín /
Felipe F/M/M s.n. 1 mes
Silvia F 24 1
Antonio M 40 36
Daniela F 40 20
Fernanda F s.n. 30
La Curtiembre Casa
Lorena (COVICOM) F 30 1 y 1/2
Molle
Mariela (COVICOM) F 44 menos de 2
Rocío (COVICOM) F 35 1
Santiago (COVIAM) M 32 3
Total entrevistadas/os
35
Total F
25
Total M
10