En Venezuela se habla un castellano particular, el cual se inició
generalmente desde el Descubrimiento de América, producto de la mestización
cultural que permitió la incorporación de nuevos elementos y modalidades al
idioma castellano de América.
Este castellano de América, como lo definió Andrés Bello, se entiende
como la lengua proveniente de los descubridores y conquistadores que evolucionó
varios siglos, y se fue desarrollando y diferenciando hasta llegar a lo que hoy
conocemos.
Cuya convivencia tuvo como consecuencia que los indígenas comenzaran
a aprender el castellano y que los españoles aprendieran las lenguas indígenas,
cuyo proceso jugo un papel muy importante en el mestizaje y el trabajo.
En el transcurso del tiempo, la fusión de las culturas y lenguas originó, el
nacimiento de una nueva versión venezolana del castellano, reflejando la esencia
del venezolano, construyendo lo que hoy se conoce como identidad de la nación ,
lo cual nos hace diferentes de otros países hispanoamericanos.
Por lo tanto, la lengua y a otros conceptos que de ella derivan, tales como
dialecto, voces, frases, entre otros, desempeñando un rol de elemento
constitutivo en el proceso de formación de la identidad tanto individual como
colectiva.
En Venezuela, a partir del año 1875, producto del inicio de la explotación
petrolera, hubo penetración de una nueva lengua como la inglesa, cuyo
intercambio cultural modifico nuestra forma de hablar, generando voces propias,
creando palabras en castellano a partir de un proceso en el que inclusive intervino
la mala pronunciación del inglés.
Situación que explica, que nuestra lengua es producto de una herencia
pluricultural, como por ejemplo: la palabra ballet o casete (origen francés), cambur
(origen Africano), bululú (origen indígena), así como, canoa, que fue la promera
palabra documentada por Cristóbal en su Diario.
El venezolano se puede distinguir en cualquier parte del mundo no
solamente por su forma de hablar sino por su manera de expresarse, su ingenio y
frases con un tono jocoso y pintoresco y otras veces con un tono ordinario, que lo
hace tan poco común y tan característico, cuyas expresiones manifiestan las
vivencias y formas de ser del venezolano, denominando la palabra
“venezolanismos”.
En Venezuela, tenemos diferentes dialectos como el maracucho, el
andino, el caraqueño, el oriental, cuyas variedades dialectales de lengua en
general pueden deberse a la existencia de zonas costeras, centrales y periféricas
y a los intercambios económicos y culturales que generaron, en momentos
históricos, una diversidad dialectal de los individuos frente a las normas del uso de
la lengua.
El habla venezolana y en específico la de los jóvenes, es muy particular,
autentica y humoristas, gozando de diálogos que rebosan de espontaneidad,
viveza y simpatía, como por ejemplo:
Para los venezolanos, la vaina puede ser una cosa (“¿Y esa vaina?”), o una
vaina pueden ser miles de cosas, pero en ese caso se le dice “Un vainero”. De los
derivados de la vaina también está el “Vainón”, designado para una cosa más
grande, generalmente una experiencia a ciega: fulanito me echó ese vainón. Con
la palabra vaina se puede reclamar: “¿Qué vaina es, pues?” Y si alguien se pasa
de vacilador o “mamadorcito de gallo, le puedes responder con un “Ah, vaina…”
Asimismo, existen otras expresiones: en Venezuela no se lucha sino que se
le “Echa bola”, la gente no descansa sino que “Manguarea” o “Echa carro” —sobre
todo si hay un “Puente”—; aquí no se hace bullying sino que se “Chalequea”, y si
la persona no aguanta chalequeo es un “Picado”. Cuando una persona tiene mal
carácter es un “Fosforito”, cuando alguien tiene un “Toque” es un “Loco „e bola”; la
persona más tranquila es “Agüévoniada” o “Gafa”. Si un venezolano no tiene plata
te dirá que “Está limpio”, que “Está pegado” o que “Está mamando y loco”.
En esta tierra no hay cervezas, hay “Birritas bien frías”. El venezolano no
bebe sino que se “Echa palos”, “Se cae a curda”. No se emborracha, “Se prende”,
“Se pone happy”, “Se pone curdo”, “Tiene senda pea”, no le da resaca sino que le
viene a visitar el “Ratón”. Si a alguien lo dejan por fuera como la guayabera en
alguna salida dicen: “Te negrearon”, pero si te vas a una fiesta sin ser invitado
eres un “Arrocero”. Y así miles de voces que el ingenio venezolano ha ido
creando, adoptando y/o adaptando de otras culturas y que como parte del
desarrollo de la lengua, con el pasar de los años, se han ido transmitiendo de
generación en generación: unas han caído en desuso y otras continúan
utilizándose, así como existe otras expresiones:
Para saludar o hablar con amigos: 1) Bro. 2) Marico. 3) Men. 4) Pana. 5)
Güevón. 6) Épale.
Para decir que no tienen dinero: 1) Estamos pegados. 2) Estoy limpios. 3)
Pelando bola. 4) Sin real. 5) En la quilla. 6) Mamando y loco.
Para decir que los dejaron por fuera de algo: 1) Me negrearon. 2) Me
chiguirearon.
Para referirse a las cervezas: 1) Curda. 2) Birra. 3) Unas frías.
Para decir que han tomado mucho o se han pasado de tragos: 1) Borrado.
2) Estoy pea. 3) Curdo. 4) Estoy prendido.
Para decir que van a una fiesta: 1) Pachanga. 2) Bochinche.
Para referirse al malestar después de tomar: 1) Ratón. 2) Resaca.
Para decir que hay mucha gente en un lugar: 1) Gentío. 2) Bululú. 3)
Alboroto. 4) Hasta las metras.
En Venezuela ha prevalecido el ingenio, la creatividad y el alma de un
pueblo. Independientemente de que existan en nuestro hablar cotidiano, vestigios
de otras lenguas, préstamos o adopciones e incluso adaptaciones de palabras,
hemos creado voces que reflejan los rasgos de nuestra identidad. La forma de
hablar del venezolano se encuentra en constante innovación.
Todas estas expresiones, ese conjunto de dialectos y frases, forman parte
de las vivencias y formas de ser venezolano, como bien lo denominan
“Venezolanismo”