Nueva escala E2P: evaluando competencias parentales
Capítulo 2: Historia de la creación de la E2P
Bien, vamos a revisar algo de la historia de cómo se construyó la Escala e2p, cuál
es el contexto en el que surge, cuál es la necesidad a la que responde y cuál es
la apuesta innovadora de esta Escala.
Era el año 2011, estábamos trabajando junto a la Dra. María Angélica Kotliarenco,
María Magdalena Muñoz y un equipo de colegas en un proyecto innovador en
infancia temprana centrado en el abordaje de graves vulneraciones de derechos
de la infancia, en primera infancia, de 0 a 6 años, con enfoque familiar y
comunitario, en la comuna de Macul, Santiago de Chile.
Para abordar este tema, nosotros estábamos proponiendo un cambio teórico y
metodológico. Hasta ese momento los casos de graves vulneraciones de
derechos: maltrato infantil, negligencia parental, violencia intra familiar,
consumo de alcohol y drogas, etc., se solían abordar, al menos en nuestro país
y, por lo que he podido ir reconstruyendo, también en el continente, desde un
enfoque más centrado en el riesgo y el daño, que en los recursos y la resiliencia,
nosotros veníamos de esa tradición y veíamos que era un callejón sin salida,
llegábamos inevitablemente a un techo, a un punto en el que no era posible
seguir avanzando, fundamentalmente porque son familias en situaciones multi
problemáticas, viven en condiciones de mucha vulnerabilidad, de mucho riesgo
social, y, el listado de dificultades, de daños transgeneracionales, de
sintomatología que presentan estos sistemas familiares es gigantesco. Por lo
tanto, un enfoque centrado exclusivamente en los déficits, las carencias, es un
enfoque que va abriendo una caja de pandora, que se expande, se expande y se
expande.
Quisimos probar qué ocurría con un cambio de enfoque, del que había indicios
en la literatura especializada en estos temas. Que centrarse en recursos,
fortalezas y capacidades de la familia traía mejores resultados, partiendo por el
trabajo de hace 40 años de Salvador Minuchin en la línea de terapia familiar en
Nueva York, pasando por una serie de desarrollos documentados en revista
científica especializada en el tema, respecto a qué es lo que funcionaba con estas
familias, un ejemplo de esto el Programa ABC de Mary Dozier que mostró
resultados con familias con negligencia grave, mediante un modelo que se
centra en devolver recursos, fortalezas, lo que la familia va haciendo bien y la
literatura en general, sobre lo que funcionaba en este campo hablaba de eso.
Simultáneamente teníamos todo el enfoque de Parentalidad Positiva con que la
Unión Europea estaba transformando todas las políticas públicas dirigidas a
programas de parentalidad, familia e infancia, y que nos invitaban a mantener,
por supuesto, una evaluación de las dificultades que as familias enfrentaban o
de los riesgos que habían para los niños, pero incorporar fuertemente en la
balanza un en foque centrado en recursos y oportunidades con una mirada
ecológica de la crianza, o sea que va más allá del individuo: va hacia su contexto
sociocultural e incluso hacia su cultura completa que sostiene las prácticas de
maltrato o negligencia hacia la infancia .
Este cambio de mirada, muy compatible además con el enfoque de la Resiliencia
y de la Teoría del Apego, como John Bowlby la pensó, es lo que nosotros
tomamos para proponer un modelo de trabajo en parentalidad positiva en
primera infancia, en graves vulneraciones de derechos en un proyecto que se
llamó Crecer en Familia.
Como queríamos hacer un cambio de enfoque teórico, el siguiente paso lógico
tenía que ver con revisar las metodologías tanto de evaluación, como de
intervención que teníamos en este programa. Partimos con la metodología de
evaluación y nos topamos con una serie de dificultades, partiendo por la
ausencia de instrumentos en español que evaluaran parentalidad, evaluaran
prácticas de crianza cotidianas, competencias parentales, estilos parentales o
cualquiera de estos constructos, desde una mirada positiva, desde una mirada
centrada en los recursos y oportunidades del sistema familiar.
Entonces, lo que veíamos que predominaba en la literatura eran dos cosas: por
un lado, cuestionarios que evaluaban prácticas de crianza fundamentalmente
negativas, riesgosas, dañinas para los niños, un ejemplo de esto (que no quiere
decir que sean malos cuestionarios), es el PSI: Parenting Stress Index (PSI) que
evalúa estrés parental o el PMF: Inventario de Potencial de Maltrato Físico, que
evalúa eso, riesgo de maltrato. Son constructos importantes, constructos
necesarios de tener en la evaluación de la paren talidad, en la evaluación de las
competencias parentales: estrés parental y riesgo de maltrato, pero no nos dan
una mirada a los recursos, a las capacidades y a las prácticas de crianza positivas
que las familias pueden estar desarrollando y tampoco nos muestran un mapa
de hacia adónde debiesen avanzar las familias para ofrecer un mejor contexto
de desarrollo para los niños: ese era un primer problema.
El segundo problema es que la mayoría de los cuestionarios existentes que
podían tener algunas prácticas de crianza positiva, mezcladas con prácticas
negativas, quiero decir positivas para el desarrollo o negativas para el desarrollo,
la mayoría estaban construidos desde un enfoque conductista o cognitivo
conductual. Ejemplo de esto, es toda la línea de trabajo desde el Programa triple
P (Positive Parenting Program (PPP) que no es la Parentalidad Positiva del en
foque europeo, sino que es un enfoque desarrollado por Matthew R. Sanders y
colegas, en 2001, Australia, que sigue una línea cognitivo-conductual o el
modelo Incremental Years en EEUU, también de un enfoque cognitivo
conductual.
Lo que vemos, entonces, que predominaba en los programas de intervención en
parentalidad y por lo tanto, también de los instrumentos para evaluar
parentalidad, que se habían desarrollado en el marco de estos programas,
estaban construidos fundamentalmente desde un enfoque cognitivo conductual
que promueven cosas como el Time Out, un tipo de práctica de crianza que
consiste en retirarle la atención al niño cuando el niño está “portándose mal” o
desregulado emocionalmente, como lo decimos nosotros desde la Teoría del
Apego, y el padre le retira la atención, lo manda a un rincón hasta que se calme
por sí solo y solamente cuando el niño está “portándose bien” recupera la
atención. Hemos debatido extensamente sobre este tema, ustedes pueden ver
en nuestras redes sociales todo el análisis que hemos hecho sobre porqué NO
debiesen usarse este tipo de prácticas de crianza positiva (positiva desde el
marco de la Teoría Conductista, NO positiva desde la Teoría del Apego).
Entonces, hay una confusión teórica en este campo que nosotros necesitábamos
empezar a despejar. Aunque se llamen igual, aunque ambas se llamen
Parentalidad Positiva, hay una línea de prácticas de crianza, hay una manera de
entender tanto la evaluación, como la intervención, desde un enfoque cognitivo
conductual y hay otra manera, distinta, que en algunos puntos chocan y son
incompatibles esas dos miradas construidas desde la Teoría del Apego y la
Parentalidad Positiva, como se entiende en la política pública europea.
Entonces hay que tomar una decisión ahí, un a decisión teórica y una decisión
basada en lo que la evidencia longitudinal nos muestra. En general hay mucha
evidencia, mucha investigación a favor de esta visión de la parentalidad derivada
de la Teoría del Apego, ya vamos a hablar un poco más de eso, por ahora les
estoy contando el marco en que nosotros estábamos por ahí, por el año 2010.
Entonces el año 2010 estamos mirando estas dos maneras de entender la
parentalidad, estas dos maneras de entender la intervención, estas dos maneras
de entender la evaluación y el tipo de instrumentos derivados de estos dos
enfoques. Por lo tanto nos enfrentamos a una decisión trascendental, que marcó
toda la historia posterior que nos llevó hasta este punto, y que fue que no
podíamos usar ninguno de los cuestionarios , aunque fueran buenos
cuestionarios y tuvieran buena evidencia de validez y confiabilidad, había un
problema de enfoque teórico que necesitábamos resolver; había un problema
de claridad en los constructos teóricos, en el marco teórico, en el esquema
teórico que sostenía lo que se estaba evaluando: el constructo Competencias
Parentales, en una de sus variantes que es la expresión de las competencias
parentales en la vida cotidiana, aquello que llamamos prácticas de crianza.
Entonces, tomamos la decisión el año 2011, junto a Magdalena Muñoz y a María
Angélica Kotliarenco de desarrollar un nuevo instrumento, un instrumento que
recogiera estas dos características: 1) construido desde el enfoque de la
Parentalidad Positiva de corriente europea y la Teoría del Apego; y 2) que se
centrara exclusivamente en prácticas de crianza positivas o beneficiosas para el
desarrollo de la infancia, es decir, prácticas de crianza que la literatura científica
longitudinal, de mostrase que son beneficiosas, positivas para el desarrollo de
los niños.
Paréntesis: es importante aquí aclarar conceptualmente que cuando decimos
prácticas de crianza positiva o parentalidad positiva, no nos estamos refiriendo
a una visión ingenua, de pensamiento positivo o alguna de esas líneas. Cuando
decimos Parentalidad Positiva o Prácticas de Crianza Positiva, la palabra
POSITIVA se refiere a algo que es beneficioso para el desarrollo de los bebés,
de los infantes, de los niños, niñas y adolescentes. O sea, aquellas prácticas que
tienen un efecto hoy y también un efecto a largo plazo en el desarrollo.
No en todas las áreas está claro cuáles son esas prácticas positivas, falta mucha
investigación todavía, pero ya tenemos suficiente investigación como para
documentar cuáles sí debiesen estar dentro de un rango de posibilidades de la
crianza cotidiana, por ser beneficiosas para los niños, al menos no dañinas para
los niños, y cuáles definitivamente no debiesen estar dentro de ese marco. La
ciencia, entonces, nos está iluminando, nos está mostrando el camino que NO
cualquier cosa vale en la crianza.
Entonces este iba a ser un cuestionario centrado en explorar prácticas de crianza
positivas para el desarrollo. De ahí vino el nombre de Escala de Parentalidad
Positiva (e2p). Esa primera versión del año 2011, la construimos entonces, en una
serie de pasos junto a Magdalena Muñoz, como coautora, desde CEANIM y
posteriormente la reforzamos desde otra fundación, llamada Fundación Ideas
para la Infancia.
Esa es la historia de la primera versión del instrumento que ustedes van a ver m
uy detallada en el Manual. Algo muy bonito, cuando estaba redactando el primer
set de reactivos de prácticas de crianza positiva, en ese entonces yo también
trabajaba en La Protectora de la Infancia, una ONG chilena, y estaba escribiendo
los ítems de la escala; estaba en un período de descanso, en la cocina de la
institución, y la señora que hacía el aseo ahí, que trabajaba y me acompañaba en
esos momentos, conversábamos, me compartía cosas de su vida y yo le digo,
disculpa, sabes que estoy desarrollando un cuestionario nuevo, no existe algo
así en la literatura y quería pedirte tu ayuda. Me dice, por supuesto, ¡dígame en
qué lo puedo ayudar! ¿podrías revisar estos ítems, leerlos, contestarlos y ver qué
tal, darme tú opinión? ¿Qué te parece? ¿Cuáles sí y cuáles no, como un primer
acercamiento? Claro, me dice, don Esteban, ¡yo lo hago! Se sienta y empieza a
contestar, a leer y empieza a quedar un silencio en la cocina y ella empieza a
colocar todo un lenguaje no verbal de introspección, se estaba yendo hacia
adentro, se estaba mirando a si misma, en una actitud reflexiva, y yo empiezo a
mirar esto y me llama la atención mientras ella iba contestando, su rostro
empezó a reflejar emociones, como que algo se estaba activando en ella y en un
momento le empiezan a caer lágrimas. Y yo pienso: esto está funcionando mal,
esto le está haciendo daño, vamos a parar esto, y le pregunto: ¿estás bien?, y
ella me dice sí don Esteban, no se preocupe, es que ha sido muy bonito contestar
este cuestionario, ha sido algo que me ha movido muchas cosas y estoy
pensando mucho en lo que estoy haciendo en la crianza con mi hijo, lo que he
hecho, cómo lo he hecho, me doy cuenta que algunas cosas las estoy haciendo
bien y siento que hay otras que me falta desarrollar más, y estoy muy agradecida
de haber contestado este cuestionario. ¿Yo en ese momento quedé golpeado y
dije de qué se trata? Esto es un cuestionario, pero parece que está ocurriendo
algo más al contestar este cuestionario. Al parecer esto está siendo un examen
reflexivo sistemático de la propia parentalidad.
Esa fue una idea muy interesante que los siguientes 10 años nos hemos dedicado
a explorar. Y distintos colegas, en distintos países, nos están haciendo llegar ese
feedback: la e2p no es solo un cuestionario, la e2p es la oportunidad para hacer
un examen sistemático reflexivo, de las distintas prácticas de crianza en las
distintas áreas de competencia parental; permite mirarse a sí mismo con bondad,
con amabilidad, con compasión.
La manera de redactar los ítems de la e2p no es una manera que juzgue o
cuestione a la persona, y eso se nota, al parecer se transmite; eso para muchas
personas, no vamos a decir para todas las personas, obviamente puede haber
distintas experiencias, pero sistemáticamente hemos recibido ese feedback
estos años. Al parecer encontramos un camino amable para evaluar la
parentalidad y para proponer oportunidades de desarrollo en las prácticas de
crianza positiva.
Desde esa primera experiencia vino una revisión de una serie de jueces expertos,
una primera versión que se ajustó, se testeó en un estudio piloto con casi 100
personas y que arrojó muy buenos indicadores, con eso se mejoró la e2p y se
creó una versión más breve, que luego se expandió y con eso llegamos al primer
estudio de validación con 333 padres y madres, que arrojaron una serie de
evidencias de validez y confiabilidad, tanto en la línea de validez de contenido,
como en la consistencia interna maravillosa que ha mostrado la escala en
distintas aplicaciones que se han hecho.
En ese estudio en particular, la consistencia interna medida con Alpha de
Cronbach varió entre 0.81 y 0.94, realmente muy buenos indicadores y que nos
dieron un respaldo empírico, aunque no suficiente, de validez y con fiabilidad
para el instrumento, ya que quedaron una serie de estudios pendientes, que son
los que estamos resolviendo en esta segunda versión. Por ejemplo, respecto a la
validez estructural, mediante el uso de análisis factorial confirmatorio, que es
algo que en esta versión sí tenemos resuelto, y ustedes van a poder ver en el
manual todos los detalles deesa evidencia científica de respaldo ala nueva
versión de la escala e2p.
Con este instrumento bien elaborado, bien construido, pudimos aplicarlo en el
programa que habíamos desarrollado en intervención en graves vulneración es
de derechos, en infancia temprana, en la comuna de Macul, con 50 familias, con
muy buenos resultados. La verdad es que cuando se ofrece un contexto
contenedor, de acompañamiento emocional, sin juzgar a las personas, con un
profesional que tiene este enfoque teórico en la cabeza y en el corazón y está
disponible para la familia, el instrumento encaja muy bien, como una pieza clave
en la etapa de evaluación, ya no desde una lógica solamente descriptiva o
constatativa de lo que tiene o no tienen las familias, competente o incompetente,
ese enfoque queda superado por una nueva propuesta de evaluación que
llamamos Evaluación Formativa.
Evaluamos para que las personas tengan la oportunidad, en cada un o de
nuestros actos de evaluación de reflexionar y revisarse, para sanar lo que tenga
que sanar, para crecer y avanzar en lo que se necesite, para reforzar y destacar
aquello que ya están haciendo bien, incluso en la peor de las condiciones con
textuales para la crianza. Recuerden siempre que la e2p está construida desde
un enfoque ecológico de la crianza y eso se va a notar en cómo funciona el
instrumento y en cómo vamos a usar el instrumento en la evaluación.
Entonces estamos en el año 2011, 2012, 2013 se aplica en este programa con muy
buenos resultados, permite hacer análisis de correlaciones con otros
instrumentos como el PSI para evaluar estrés parental, como el ASQ para evaluar
desarrollo psicomotor y el ASQ SE para evaluar desarrollo socioemocional, o la
Escala NCFAS G+R para evaluar funcionamiento familiar integral: con todos esos
instrumentos, la e2p mostró adecuados índices de correlación, lo que fue una
prueba adicional; también con la cantidad de vulneraciones de derechos que
detectamos por familia y con los indicadores de cambio, se mostró sensible al
cambio en la intervención: aplicamos la e2p al inicio, en la mitad del proceso y
al final y pudimos ver distintos perfiles de cambio dependiendo de la
complejidad: todo eso aporta evidencia de que la Escala era útil, válida y
confiable.
Terminado ese proyecto, entonces, ya ahora desde Fundación Ideas para la
Infancia, se creó un Manual que es el que hasta ahora ha circulado masivamente,
en distintas partes, en que se declara esto que hemos mantenido como un
principio, que la escala e2p era de acceso gratuito, cualquier persona puede
acceder al manual, n unca se va a pedir un pago por el Manual, la Escala e2p no
se vende ni se compra: se comparte. Y eso es algo importante, para que ustedes
estén atentos a que nadie debería venderles el Manual.
De ahí nos retiramos de la e2p por un tiempo, dirigimos nuestras energías
profesionales a otros proyectos y lo que empezó a ocurrir es que la escala e2p,
al ser válida, confiable y gratuita, se empezó a diseminar rápidamente. Nosotros
no estábamos al tanto que estaba teniendo tanto éxito la escala, pero
rápidamente se empezó a utilizar en programas de protección a la infancia en
Chile, en toda la red del Servicio Nacional de Menores (SENAME) del ámbito de
protección en graves vulneraciones de derechos; en la línea ambulatoria, como
de protección más dura; en programas de diagnóstico ambulatorio; en el marco
de procesos periciales en tribunales; en escuelas, en jardines infantiles, salas
cunas; en Centros de Salud Familiar (CESFAM); se empezó a expandir a otros
países. En una visita que hice, en el marco de otro proyecto, a Uruguay, me
enteré que la estaban utilizando activamente en programas; en Argentina se
estaba usando tanto en investigación, como en intervención. Jael Vargas, una
colega a quien estimamos mucho, condujo una tesis de magíster y luego
investigación propia utilizando la Escala, en que mostró algunas evidencias
adicionales de validez y confiabilidad, aunque con algunos reparos en la validez
estructural, ella hizo algunos análisis exploratorios que cuestionó un poco esta
estructura de cuatro factores que proponíamos, que ya voy a explicar más
adelante, temas que empezaron a mover académicamente la escala y empezaron
a generar una serie de necesidades, que no estábamos respondiendo, porque no
estábamos con nuestras energías puestas en eso. Entonces la escala se estaba
expandiendo rápidamente en distintos campos y países, sin tener resueltos
todavía algunos puntos importantes.
En esos años empezaron a surgir, además de muchos comentarios positivos,
algunas críticas constructivas que, llegado a cierto punto, sentimos la necesidad,
la responsabilidad ética, profesional de sistematizar y hacernos cargo de eso.
Cuáles fueron esas críticas que aparecieron en estos años: una de las más
importantes tuvo que ver con el echo que no habían pruebas de validez
estructural de la escala: análisis factorial confirmatorio; otra que la muestra era
una sola para todos los rangos de edad y no muestras para cada rango de edad;
que tiene los mismos ítems en toda la escala, su primera versión, y solamente en
algunos cambia el ejemplo que va entre paréntesis, la bajada de la práctica a una
situación concreta, según cada edad: bebés, niños en edad escolar o en
adolescentes: solo los ejemplos cambiaban, pero el ítem seguía siendo el mismo.
Es decir, no teníamos versiones de la e2p sensibles a los distintos rangos del
ciclo vital. Y una última crítica importante a destacar, el resto pueden revisarlas
en el Manual, tenía que ver que en el rango de edad de 0 a 12 meses, es decir en
el primer año de vida, hasta el primer año y medio, la escala parecía no funcionar
tan bien, porque al parecer en ese rango de edad, la crianza tiene una lógica muy
distinta a lo que sucede después, y ahí la e2p no era clara, los padres, las madres
al contestar sentían que los reactivos no reflejaban el tipo de prácticas de crianza
que ellos desplegaban con bebés, especialmente en RN, entonces eso llevó a
que modificáramos el Manual para especificar que no debiese usarse durante el
primer año de vida por no ser sensible a ese rango de edad. Entonces ahí
teníamos una serie de desafíos importantes.
Empezamos a sistematizar todos estos desafíos y en los años 2015 a 2016, ya
ahora desde una nueva fundación, que es esta desde la que les estoy ha blando,
Fundación América por la Infancia, que creamos junto a mi gran colega y amigo,
Álvaro Pallamares,, tomamos la decisión de hacernos cargo de estas distintas
observaciones que se habían estado levantando en todos estos años de uso en
distintos con textos, desde el ámbito académico y profesional, para desarrollar
una nueva versión de la Escala e2p, que recogiera y resolviera todas estas
observaciones. Iba a ser un esfuerzo monumental, lo teníamos claro; no teníamos
recursos para investigación, porque en nuestros países hay muy poco dinero
para este tipo de estudios, por eso en general los instrumentos que usamos
vienen de afuera y eso implica un valor importante de lo que aquí se hizo, porque
es un instrumento desarrollado en Chile en Latinoamérica, con colegas de
Latinoamérica.
Entonces, cómo íbamos a resol ver todos estos problemas con muy pocas
fuentes de financiamiento. Y ahí es donde apelamos a uno de los valores que
explican la sobrevivencia de nuestros países latinoamericanos: la solidaridad y
la colaboración, Por eso es tan linda la e2p, porque se nutre del amor, el
compromiso, a colaboración de tantos y tantas colegas, padres y madres de todo
el continente. Estamos profundamente agradecidos de todos ustedes por
hacerla posible.
El 2016 entonces, tomamos una decisión trascendental, de hacernos cargo de
todas estas observaciones que se habían ido recopilando y crear una nueva
versión de la Escala de Parentalidad Positiva e2p. se inicia el año 2016 un
esfuerzo colaborativo, liderado por Fundación América por la Infancia con
esfuerzos colaborativos de Fundación Ideas para la Infancia y la Escuela de
Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC Ch). Esas
discusiones fueron muy útiles para sentar las bases de lo que iba a ser el
desarrollo de la nueva e2p. con el apoyo y el acuerdo de ambos aliados,
tomamos la decisión de continuar este trabajo sólo desde Fundación América
por la Infancia para asegurar la agenda, los ritmos y los tiempos que
necesitábamos para poder llegar a puerto. Aprovecho de agradecer
sinceramente a Fundación Ideas para la Infancia, a María Paz Badilla, al equipo,
a Magdalena Muñoz, la primera coautora de la e2p, por dar su apoyo a que
pudiéramos continuar renovando completamente la Escala e2p, ahora desde
Fundación América por la Infancia (FAI), y también a la Escuela de Trabajo Social
de la Universidad Católica por todo su apoyo en esa primera etapa de desarrollo.
El siguiente paso, solo desde Fundación América por la Infancia (FAI) fue pensar
qué íbamos a hacer en la nueva versión de la e2p, basados en todas las
discusiones previas de la primera etapa, decidimos que eran 8 los rangos de
edad que había que desarrollar. Fue toda una discusión en dónde colocábamos
los límites, pero basados en una extensa revisión de la literatura sobre desarrollo
en la infancia y adolescencia, sobre desafíos de la crianza, sobre cambios en los
ritmos y transiciones ecológicas, fuimos viendo que esos 8 cambios tenían que
ver, primero, con la de bebé recién nacido y la definimos desde los 0 meses hasta
los 3 meses y 30 días (0 a 4 meses), ese fue el primer rango; luego desde los 4
meses hasta los 10 meses y 30 días; el tercer rango fue desde los 11 meses hasta
los 18 meses y 30 días: en esas tres tenemos cubierto de los 0 a los 18 meses,
que es una primera gran curva del desarrollo. Luego, la siguiente, va de los 19 a
los 36 meses (toodlers), cuando ya caminan, se mueven, hablan; el quinto, fue
de los 37 meses hasta los 5 años y 11 meses; luego el de 6 a 8 años; enseguida de
los 8 a los 12 años, y el último de los 13 a los 18 años. Al principio los tramos son
muy breves porque el desarrollo cambia muy aceleradamente en esos primeros
meses de vida, luego los cambios, los saltos importantes del desarrollo empiezan
a tomar más tiempo, hay períodos de mayor estabilidad que justifican que el
rango de cobertura de la e2p se alargue, llegando a la adolescencia que cubre el
rango más largo de 4 años de desarrollo. Entonces es fue una decisión
importante, porque organizó todos los esfuerzos que hicimos.
La siguiente decisión fue que no íbamos a usar la misma e2p con ejemplos, como
era la primera versión , sino que ahora íbamos a crear, casi desde cero, toda una
batería de nuevos reactivos para cada rango de edad, es decir, no es crear 1
nueva e2p, el desafío era crear 8 nuevas e2p, cada una con su estudio de validez
y confiabilidad, cada una con su revisión de jueces expertos, cada una con su
estructura de interpretación basada en los puntajes.
Vamos a revisar qué fue ocurriendo con este esfuerzo, gigantesco, colaborativo
de muchas personas entre los años 2016 y 2019. Decidimos partir con el rango
de edad de los escolares, luego de los adolescentes y luego nos fuimos a primera
infancia con la Tesis de Magíster de Leyla Contreras, que se basó en desarrollar
la e2p de 19 a 36 meses: ese estudio fue clave para todo lo que vendría después.
Los siguientes años, 2017, 2018, 2019 estuvieron aboca dos a desarrollar cada
una de estas versiones, junto a jueces expertos de distintos camp os y distintos
países; levantamientos de muestras de cientos de personas, en colaboración
estrecha con nuestro buen amigo y metodólogo del Centro de Mediciones de la
Universidad Católica (PUC Ch), José Pezoa, a quien le agradecemos su
colaboración en este proyecto.
El resultado final es una nueva versión de la Escala e2p mucho más válida,
confiable, sensible teóricamente, con especificaciones para cada rango de edad,
por lo tanto, pueden ir reflejando una evolución de las prácticas de crianza a lo
largo del ciclo vital, y con la capacidad de producir este efecto reflexivo en las
personas, este mirarse a sí mismo para sanar la historia y para avanzar.
Quisiera terminar leyéndoles una cita que nos comparte la Tesis desarrollada en
Argentina por Jael Vargas, que refleja este espíritu de la e2p. Me parece
interesante esta cita porque aparece desarrollada por colegas ajenas a nuestro
equipo de investigación y de otro país, y que demuestra la validez transcultural
que tendría la Escala e2p. Revisemos la cita en la siguiente: “Gracias a
comentarios recibidos de los participantes, posteriores a la toma, se pudo
observar que la Escala tuvo un efecto adicional no esperado en algunos
encuestados. Una buena parte expresó su agrado respecto a lo que la Escala
decía y manifestó que luego de la evaluación habían reflexionado en relación
con el tema. Este suceso los llevó a pensar respecto a su vínculo actual con sus
hijos confirmando o no si sus acciones eran acertadas. También motivó a los
padres a vincularse de una nueva manera más positiva con sus hijos de acuerdo
a lo informado por ellos.” Molina (2015, p. 32-33).
Este es el espíritu de la e2p desde sus inicios hace ya casi 10 años, y es lo que
hoy ponemos en sus manos en esta nueva versión, que esperamos tenga un
enorme uso, una gran utilidad y les ayude a ustedes colegas, donde sea que
estén a cambiar las vidas de cientos y miles de niños y niñas. ¡Nos vemos en el
siguiente capítulo!