RESEÑA DEL LIBRO “LAS ESTRELLAS SON NEGRAS”
MORALES AGUIRRE DANNY STEVEN
PIEDRAHITA LEMOS DANIELA
UNIVERSIDAD DEL VALLE SEDE BUGA
LICENCIATURA EN HISTORIA
GUADALAJARA DE BUGA
2021
Palacios, Arnoldo
Las estrellas son negras / Arnoldo Palacios.
Bogotá: Ministerio de Cultura, 2010.
172 p.
(Biblioteca de Literatura Afrocolombiana; Tomo 2)
RESEÑA
Arnoldo Palacios cuenta en su libro los sucesos que ocurren en veinticuatro horas en la
vida de Israel o también llamado Irra para sus allegados y conocidos. Irra es un joven de
dieciocho años que reside en Quibdó, Chocó, vive en una casa con rasgos desoladores
de pobreza, falta de higiene, suciedad, ratones y mobiliarios en muy mal estado, esos
son los elementos o aspectos que se pueden destacar de su hogar, ni siquiera cuenta
con un baño para realizar las necesidades fisiológicas del cuerpo humano. Irra vive con
su madre, quien ha trabajado toda su vida lavando ropa para traer el sustento a su hogar,
además de vivir con su madre, vive con sus tres hermanas y un hermano. ¿Y su padre?
Su padre había fallecido hace un tiempo.
Irra soñaba con ser alguien exitoso en la vida para poder ayudar a su familia, quería ser
un mecánico y también quería estudiar, pero era consciente de que no habían
oportunidades de empleo o estudio en donde habitaba, estas eran brindadas única y
exclusivamente a las personas blancas; las personas negras quedaban totalmente
excluidas.
Las veinticuatro horas que se relatan en esta novela, empiezan con Irra yendo a pescar,
lastimosamente no logra hacerlo, pues se encontraba muy indispuesto por el hambre que
tenía, ya que solo había tomado un café en todo el día, esta indisposición provocó que
vomitara.
Vuelve a su casa en busca de comida, busca en cada rincón, pero no encuentra
absolutamente nada, se moría de hambre, incluso pensó en vender su viejo tiple, pero
recordó a un conocido de su padre difunto, quien era músico, y tomo la decisión de no
venderlo.
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Horas después, en su casa, cansado de la situación y decepcionado de las injusticias de
la vida, Irra toma la decisión de asesinar al intendente del pueblo, ya que el gobierno no
hacía nada por este mismo, ese era su plan, pero primero debía hacer un mandado de
su madre, que era dirigirse a la plaza de mercado y pedir fiada una libra de arroz, donde
Don Pastor. Llega a la tienda, pero había un grupo de hombres leyendo, cuando uno de
los hombres deja el periódico en otro lugar, Irra pensó en usar el periódico y fingir que
leía, mientras guardaba arroz en sus bolsillos, lo vio conveniente además porque los
hombres estaban distraídos hablando de política, pero al final llegó una vendedora de
avena e Israel no pudo lograr su cometido y decidió irse sin más remedio.
Cansado de la vida y preguntándose el porqué de su miseria, Irra piensa en Cartagena,
pensaba que su vida mejoraría rotundamente y que podría además ayudar a su madre y
hermanos, así que toma la determinación de ir a donde un conocido, Don José, que sabía
que le podía prestar dinero y algo de ropa ya que trabajaba arreglando prendas de vestir.
Llegó al local de Don José y le comentó su situación, el señor, que lucía enfermo, le dio
quince pesos, pero se acercó a Irra y le besó los labios, algo muy desagradable. Israel
salió corriendo desesperado, pensando que todo el mundo lo había visto y sentía todas
las miradas en él, se encontraba impotente y lloraba por la frustración.
Irra recuerda que no había conseguido el arroz que su madre le pidió, así que pensó en
ir a donde una señora que le había fiado una vez, pero en el camino ve el palacio
superintendencial, y le recuerda que debía asesinar al intendente, así que regresa a su
casa, se pone un saco donde guarda debajo una hacha oxidada, y guarda dos piedras
en sus bolsillos. Salió hacia el palacio pero a la media cuadra se sentía demasiado
cansado, probablemente por el hambre, sin embargo siguió su camino, y llegó al palacio
superintendencial. Este edificio era de fácil acceso, así que subió pero con mucha
dificultad, era el tercer piso, que era en donde se encontraba la secretaria del intendente,
pensaba en asesinarla a ella también si era necesario, su sorpresa fue que la puerta
estaba cerrada, la tocó, y probablemente del cansancio y hambre pensó que la habían
abierto, pero esto no fue así, fue una ilusión e Israel cayó rodando por las escaleras hasta
el segundo piso, pero salió ileso, de reojo pudo ver que el carro del intendente ya no
estaba, su oportunidad de hacer algo por el pueblo, se esfumó.
Irra volvió a su casa con cara de amargura, rabia y decepción, escuchó personas en la
cocina, eran su madre y sus hermanas, fue en busca de su comida, y se sentó con una
cara muy larga a comer el arroz con maduro que le habían guardado. Una pequeña
“discusión” se tornó agresiva, e Israel destrozó su plato en la frente de una de sus
hermanas.
Salió a tomar algo de aire después de escuchar unas palabras de su madre, que le
conmovieron el alma, y pensó en ir a visitar a sus amigas, con las que se llevaba muy
bien, sin embargo aparece un hombre que toca su espalda, Irra se sobresalta pero se da
cuenta que es un hombre muy conocido en el pueblo, su nombre es Iván, dialogan un
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poco, y este último lo invita al Bataclán, un bar o bailadero, Israel acepta pero en el camino
decide irse a otro lugar, decide ir a ver a Nive, su amor de toda la vida, Irra se encontraba
empapado de agua, y Nive lo invitó a entrar, la acompañó a su cuarto y se sentó en un
baúl, Nive se fue quedando dormida porque Irra no le conversaba mucho, y poco a poco
Irra se fue acercando hasta acostarse al lado de ella, tuvieron un encuentro muy íntimo,
pero Israel se sentía demasiado culpable, odiaba a Nive por haberlo provocado de esta
manera, Nive se mostraba muy inocente con respecto al tema de la sexualidad. Irra le
dijo que por favor no le contara a su madre lo que había pasado, y le dijo que se iba para
Cartagena, Nive le suplicó que se quedara un rato más porque tenía miedo, pero él se
fue enojado.
Irra se fue a descansar a su casa, durmió algunas horas, pero se levantó a la madrugada
porque debía partir a Cartagena, levantó a su madre y se despidió de ella y de sus
hermanos, todas las mujeres de la casa lloraban sin cesar, sin embargo, debía hacerlo,
pues, el futuro de su familia y de él mismo estaba en sus manos.
Irra estaba ya en el puerto, pero de repente llega una mujer, la madre de Nive, Israel
estaba desconcertado y no sabía que le esperaría, tenía por hecho de que Nive le había
contado a su madre, que ella había tenido relaciones íntimas con él, pero no fue así, la
señora quería que Israel le entregara una carta a un familiar en Cartagena, además de
eso, le dijo que Nive había muerto, dijo que el día anterior estaba con mucho dolor de
estómago, y su madre agregó que no pudo conseguir ningún médico para ayudarla. Irra
no podía creerlo, no pudo decir ninguna palabra y se despidió de la madre, decidió irse
finalmente, puso un pie en falso para subirse al barco pero ya habían quitado el puente,
cayó en un pantano y no pudo irse a Cartagena. Algo sucede, el rio comienza a crecer
desmesuradamente y empieza a llevarse canoas y algunas casas a su paso, esto ante
los ojos de Irra.
Este fragmento plasmado en el libro, nos muestra como Irra se siente en paz y relaciona
a los oleajes y ríos con su querida Nive.
“Irra se asió con todo el vigor de sus brazos al filo del muro de cemento. E invadió su
espíritu un sentimiento puro que brotando de la tierra penetraba por las plantas desnudas
de sus pies, ascendiendo hasta el fondo de su corazón para encenderlo. Y en el corazón
de Irra ardía una llama. Un fuego que lo anudaba con las hormigas, con el barro, con las
hojas, con las campanas, con el viento, con el sol, con la noche sin estrellas, con el lucero
encendido que se posaba exacto sobre la desembocadura del río, con las aguas, con las
chozas, con los caminos, con las culebras, con los pájaros, el horizonte, el verdeazul del
campo terminado en el lomo de la cordillera, la flauta triste llorando en la ribera perdida.
Una llama viva, fuego... ¿Por qué había temido a la imagen de Nive? « ¡Oh, Nive!: estás
en las raíces intimísimas de mi ser. Aquí en esta costilla precisamente. En mis gritos. En
mi ambición de encontrar algo más allá... ¿Por qué te había temido?». Nive surgió otra
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vez allanando una vía, como la estrella del boga aparta las nubes pardas en la noche, y
brilla reflejándose en las ondas de los ríos, enderezando el camino de la canoa.”
Esta obra tiene inmersos muchos problemas sociales que no pasan desapercibidos, la
pobreza, la desigualdad social, el desempleo y la incompetencia del gobierno, muestra
un panorama desolador, donde las personas no pueden llevar una vida digna. Esta obra
hace que el lector sienta en carne propia como era vivir en estas condiciones, se puede
sentir en carne propia la impotencia del joven Irra, esta novela muestra como el gobierno
desampara y no brinda importancia a este pueblo, un pueblo totalmente olvidado.
Es una obra muy interesante, ya que transmite al lector lo que siente el personaje
principal, hace que el lector sienta la tristeza, la decepción, la ira y la amargura del
desafortunado Irra. Es una obra en la que el autor plasmó todo de si para que el lector
sintiera empatía con los personajes.
Esta novela podría ser interés de personas que quieran conocer un poco sobre una
Quibdó de los años cuarenta, una ciudad que fue construida en la selva.