SECUENCIA DIDACTICA Nº 1
ESCUELA Nº 221
3º C y D
2018
Docente: Garcia Aldana
Fundamentación:
En esta secuencia se trabajara a partir del cuento Cenicienta… ¿es una
mugrienta? De Osvaldo P. Amelio-Ortiz. Editorial Grupo Unión, con la
intención de compartir una versión libre sobre el clásico de los Hermanos
Grimm. A lo largo de la misma, habrá situaciones de lectura compartida,
escritura, reescritura, conversaciones acerca de lo que se lee y se escribe.
Consciente de que los chicos siguen conformando un grupo heterogéneo en
cuanto a sus experiencias y conocimientos en relación con la cultura letrada se
priorizan prácticas sostenidas de enseñanza de lectura y escritura de palabras,
oraciones en contexto, textos, descripciones de personajes.
Propósito:
- Generar diferentes situaciones de lectura, conversación y escritura
relacionadas con el cuento para realizar descripciones, propias de la
narración (con colaboración del docente o de manera autónoma).
Contenidos:
Comprensión y producción oral:
Escucha comprensiva del texto leído por el docente.
re-narración del cuento.
Participación en conversaciones acerca de lo leído y/o escuchado.
Lectura:
La lectura en voz alta compartida con los compañeros y el docente.
La lectura autónoma de palabras y de oraciones que conforman el
texto.
Escritura:
La escritura autónoma de palabras y oraciones que conforman textos.
La escritura de descripciones de personajes.
La participación en la revisión de sus propias escrituras a partir de las
orientaciones del docente.
Reflexión sobre la lengua:
La reflexión sobre el vocabulario del texto.
Reconocimiento de la red semántica del texto leído: palabras o frases
que nombran, que califican, palabras que dan cuenta de las acciones.
Reflexión sobre las palabras. Ampliar el vocabulario.
La reflexión ante la duda sobre la correcta escritura de las palabras y el
descubrimiento, el reconocimiento y la aplicación de convenciones
ortográficas como ce, ci, propia del sistema
Nº 1:
La docente preparara una caja y la dejara sobre el escritorio antes que los
alumnos ingresen al aula.
Cuando todos estén en sus lugares descubriremos lo que hay en la caja.
En la misma se encontrara el clásico cuento de Cenicienta y la versión
diferente de Cenicienta ¿es una mugrienta?
Luego de explorar la misma la docente leerá el cuento: Cenicienta.
CENICIENTA
Había una vez una bella joven que, después de quedarse huérfana
de padre y madre, tuvo que vivir con su madrastra y las dos hijas que tenía
ésta.
Las tres mujeres eran tan malas y tan egoístas que se quedaban cada día mas
feas. La bella joven era explotada por ellas. Era ella quien hacía todo el
trabajo más duro de la casa. Además de cocinar, fregar, etc, ella también
tenía que cortar leña y encender la chimenea.
Así sus vestidos estaban siempre manchados de ceniza, por lo que todos la
llamaban Cenicienta. Un día se oía por todas partes de la ciudad que el
príncipe de aquel país había regresado.
El rey, muy contento, iba a dar una gran fiesta a la que iba a invitar a todas
las jóvenes del reino, con la esperanza de que el príncipe encontrara en una de
ellas, la esposa que deseaba.
En la casa de Cenicienta, sus hermanastras empezaban a prepararse para la
gran fiesta. Y decían a Cenicienta:
- Tú, no irás. Te quedarás limpiando la casa y preparando la cena para cuando
volvamos.
El día del baile había llegado. Cenicienta vio partir a sus hermanastras al
Palacio Real y se puso a llorar porque se sentía muy triste y sola. Pero, de
pronto, se le apareció un Hada que le dijo:
- Querida niña, sécate tus lágrimas porque tú también irás al baile.
Y le dijo Cenicienta:
- Pero, ¿cómo?, si no tengo vestido ni zapatos, ni carruaje para llevarme?
Y el hada, con su varita mágica, transformó una calabaza en carruaje, unos
ratoncillos en preciosos caballos, y a Cenicienta en una maravillosa joven que
mas se parecía a una princesa.
Y le avisó:
- Tú irás al baile, pero con una condición: cuando el reloj del Palacio dé las
doce campanadas, tendrás que volver enseguida porque el hechizo se acabará.
Hermosa y feliz, Cenicienta llegó al Palacio. Y cuando entró al salón de baile,
todos se pararon para mirarla. El príncipe se quedó enamorado de su belleza y
bailó con ella toda la noche.
Pero, al cabo de algunas horas, el reloj del Palacio empezó a sonar y
Cenicienta se despidió del príncipe, cruzó el salón, bajó la escalinata y entró
en el carruaje en dirección a su casa.
Con las prisas, ella perdió uno de sus zapatos de cristal que el príncipe recogió
sin entender nada.
Al día siguiente, el príncipe ordenó a los guardias que encontraran a la
señorita que pudiera calzar el zapato. Los guardias recorrieron todo el reino.
Todas las doncellas se probaron el zapato pero a nadie le sirvió. Al fin llegaron
a la casa de Cenicienta. Y cuando ésta se lo puso todos vieron que le estaba
perfecto.
Y fue así cómo Cenicienta volvió a encontrarse con el príncipe, se casaron, y
vivieron muy felices.
FIN
A partir de la pregunta:
¿Conocen otras versiones del cuento?
¿Qué diferencias encontrás con esta versión? (la docente tomará nota en un
afiche)
A continuación se leerá: Cenicienta ¿Es una mugrienta?
Trabajo con el paratexto. Primera exploración del libro.
- La docente solicita a los alumnos que lean el título del cuento. Prestar
atención a los signos de puntuación (puntos suspensivos y signos de
interrogación) en la lectura.
- Pide a los niños que respondan a la pregunta del título “Cenicienta,
¿será una mugrienta? ¿ustedes qué piensan?”
- Propone observar la ilustración de la tapa y contratapa (forman una sola
imagen), describirla, formular algunas hipótesis sobre la historia y
justificarlas. “¿Será la misma historia que conocemos?”
Lee el texto de la contratapa.
- Se realizaran las siguientes preguntas para promover la hipotetización:
¿Qué habrá sucedido después del casamiento de Cenicienta con el
príncipe?
¿Cuáles habrán sido los comentarios en el palacio acerca de la relación
entre el príncipe y Cenicienta?
¿Cuál sería el secreto de Cenicienta? ¿Qué escondía? ¿Por qué escondía
ese secreto? ¿Qué sucedería si se conociera y dejara de ser un secreto?
- La docente irá registrando en un afiche la lista de los secretos de Cenicienta
que imaginan los chicos.
Nº 2:
Retomando los secretos que escribimos en la clase anterior comenzaremos con
el primer borrador individual.
De esa lista que realizamos la clase anterior, los niños eligen un secreto y
deberán escribir tres razones que llevaron a Cenicienta a no contarlo.
Antes de la escritura, se lee lo registrado por la docente en el afiche,
elaborando borradores orales.
- Escritura de la primera versión. La docente recupera esas escrituras y las
retira para traerlas, como insumo de trabajo, en la próxima clase. El maestro
lee las producciones, decide sobre lo importante a recuperar con los chicos en
las sucesivas escrituras y selecciona algunos ítems para reflexionar con los
alumnos.
Por ejemplo: si están las tres razones solicitadas, si aparecen conectores, si
tiene muchas repeticiones, etc. De esta manera decidirá sobre qué focalizar de
acuerdo a las dificultades más recurrentes.
- Luego, el niño revisa lo escrito para dar forma al texto y reformularlo si es
necesario.
Nº 3:
Lectura y Conversación literaria.
Para retomar lo trabajado, la docente realiza la lectura del texto completo,
sin detenerse a mirar las imágenes. En esta primera lectura se desea hacer
foco en la historia narrada.
Conversación sobre lo ocurrido en la historia: la docente propone conversar
acerca del relato escuchado para intercambiar impresiones sobre el texto,
familiarizar a los alumnos con los elementos constitutivos del relato, conversar
acerca del vocabulario desconocido (deducir por contexto el significado de
algunas palabras).
Interviene con algunas preguntas y comentarios para promover la participación
de todos los niños:
- ¿Qué les llamó especialmente la atención?
- ¿Hubo algo que no les gustó o los desconcertó?
- ¿Hubo algo que les pareció extraño o los tomó por sorpresa?
- ¿Cuál era el secreto de Cenicienta?
Comparación con lo que habían imaginado/hipotetizado:
Pide a los alumnos que sinteticen y le dicten el verdadero secreto de
Cenicienta. Esta escritura queda registrada en un papel afiche, ya que el
docente comienza a elaborar una bitácora que servirá como base de datos
para consultar cada vez que sea necesario.
Nº 4
Se retomara lo trabajado hasta ahora, y se hará especial hincapié en el uso de
las letras z y s
En un afiche la docente registrará y reflexionará con los alumnos acerca de
cómo se escribe “cenizas” relacionándolo con Cenicienta y otras palabras de la
misma familia (cenicero).
Relacionar las 3 palabras, el significado de cada una. (A través de preguntas
guiará a los alumnos para que observen que: las 3 palabras comienzan con “c”
porque son de una misma familia y el cambio de la “z” de cenizas por la “c”
en Cenicienta y cenicero. Dejará las tres palabras escritas en un afiche que
colgará en una pared del aula).
Nº 5
En esta oportunidad se volverá a realizar una nueva lectura del cuento pero
esta vez deteniéndose en las imágenes, para esto se utilizara la pizarra digital
que la escuela tiene como recurso tecnológico.
Se proyectaran las imágenes del cuento y se irán realizando las siguientes
preguntas:
Como es un libro álbum, con la lectura de imágenes se irá completando la
historia ya que, agregan información.
Primera imagen:
- ¿Quiénes aparecen en esta imagen?
- ¿Alguno de estos personajes es Cenicienta?
- Describen los personajes. ¿Dónde están? ¿Qué hacen?
Segunda imagen:
- ¿Dónde está Cenicienta?
- ¿Qué estará haciendo?
- ¿Y el resto de las personas qué hace?
- ¿Quiénes serán?
- Elaborar una lista que nombre los personajes
En las 3 primeras imágenes, se observa a personas limpiando, lustrando,
barriendo, aspirando, podando, etc. Conversar con los niños acerca de estas
acciones y el significado que tienen en la historia. Hacer un listado de las
acciones y registrar las conclusiones en la bitácora.
Imágenes n° 2, 3, 4, 5: observar a Cenicienta, su rostro, tratar de deducir sus
sentimientos ¿cómo se siente Cenicienta?
Imágenes 9,10, 11, 12, 13: observar a Cenicienta
- ¿Cómo está Cenicienta?
- ¿Hubo un cambio?
- ¿Qué hizo que Cenicienta dejara de estar triste?
- ¿Qué la hace feliz?
Imágenes 3, 4, 6, 9, 10, 12
- ¿Cómo es la actitud del príncipe?
- ¿Cómo va cambiando?
- ¿Cómo se sentía antes? ¿Y después?
- ¿Qué lo hace cambiar?
En los cuadernos.
Completa el siguiente texto, ayúdate con los cuadros anteriores.
Cenicienta antes estaba ________________ porque _____________________________
______________ y se ______________.
Ahora, está _________________ porque ____________________________ entonces
_______________________ y ___________________.
Antes, el príncipe estaba _______________, ________________, ________________,
_______________ y _______________, hasta que _____________________________.
Ahora, está _________________, _________________ y _______________ porque se
Siente enamorado de Cenicienta.
Nº 6
En esta sesión se realizara un trabajo con las palabras.
Reflexión sobre las clases de palabras: sustantivos, adjetivos, verbos.
La docente propone guardar algunas palabras de las listas, que están
en la bitácora, en cajas que tienen etiquetas:
¿Quién es? ¿Qué es? ¿Qué lugar es?
¿Cómo es? ¿Cómo se siente?
¿Qué hace? ¿Qué hacía?
En primer lugar, leen lo que ha quedado registrado en la bitácora y/o el
cuaderno, para encontrar las palabras que podrían colocarse dentro de
cada caja.
Luego, el docente entrega cartones del mismo tamaño y color en los que
los alumnos, reunidos en pequeños grupos, escribirán las palabras
seleccionadas.
Cada grupo colocará los cartones en la caja que cree conveniente.
El docente extraerá las palabras de una caja por vez, las pegará en el
pizarrón.
Discutirán y pensarán, entre todos, porqué las guardaron de esa manera,
por qué van juntas, por qué no, si cambiarían alguna de caja.
La docente ayudará a tomar las decisiones necesarias.
De acuerdo a los avances del grupo, se podrá cambiar los carteles de las cajas
por: SUSTANTIVOS – ADJETIVOS – VERBOS.
Nº 7
En esta sesión se realizara un trabajo con el final del cuento.
La docente lee el final del cuento:
“Una suave brisa borró los dibujos que había hecho la niña y compuso una
nueva imagen entre las cenizas”.
Observan la imagen, la describen y luego les propone pensar en otras
imágenes posibles
¿Cuál será esa nueva imagen que compuso la suave brisa? ¿Cómo sería?
¿Qué forma tendría?
Conversar con los alumnos, ir registrando algunas ideas en el pizarrón. Ir
armando borradores orales sobre las imágenes que van proponiendo los chicos.
Enriquecer el vocabulario: El docente podrá proponer otras palabras para
describir la imagen. Para realizar esta actividad es preciso contar con léxico
específico, para ello se armará una lista con palabras y expresiones que puedan
utilizar los alumnos en el momento de producir el texto. Luego, incorporarlas
en la caja correspondiente (adjetivos) para enriquecer el banco de datos.
En los cuadernos: Imagina un nuevo dibujo que pueda realizar la suave brisa y
describirlo (borrador oral, escritura, revisión, reflexión, rescritura).
Nº 8
Una lectura diferente. Producción de un nuevo texto.
Si observamos detenidamente el libro Cenicienta… ¿es una mugrienta?, nos
daremos cuenta que está escrito con diferentes tipos de letras. En todas las
páginas aparecen algunas oraciones en letra cursiva.
Una lectura diferente.
La docente propone a los alumnos leer nuevamente el cuento, pero no todo,
sino, solamente, los fragmentos que están con letra cursiva.
Se entrega a los niños una copia tipiada de estos fragmentos.
Lectura en voz alta (varias veces si es necesario).
Reflexionar:
• ¿Qué se cuenta en estos fragmentos?
• ¿Se entiende la historia?
• Si leemos solo esta parte, ¿qué deberíamos agregar para que se entienda lo
que le sucede a Cenicienta?
• ¿Podríamos decir que cuenta lo más importante?
• Comparar la síntesis que elaboraron en los cuadernos y estos fragmentos.
¿Los dos cuentan lo mismo?
• ¿Por qué crees que el autor decidió escribir estas oraciones con esta letra?
Cenicienta… ¿Es una mugrienta?
Recordarán que cuando el príncipe llegó a la casa de Cenicienta, sus hermanastras no pudieron
calzar el zapato, pero cuando ella se lo puso, le quedaba perfecto.
Y así sucedió que el príncipe se casó con Cenicienta y vivieron juntos en el palacio del rey.
Cenicienta, acostumbrada a ver el mundo vestido de cenizas, no podía vivir en la impecable
limpieza del castillo del príncipe.
Pero no vayan a pensar que Cenicienta era una mugrienta . ¡No!
Lo que sucedía era que Cenicienta guardaba un secreto que nunca había
revelado a nadie, pero que no la dejaba vivir en paz ni disfrutar del sueño de su vida.
- Príncipe, príncipe, ¿Dónde están las cenizas en este lugar? – preguntó un día a su amado.
- Pero ¿qué estás diciendo, Cenicienta?
- Si, ¡es tanto lo que yo puedo hacer con cenizas!
- Cenicienta, no entiendo nada. ¿Qué dices?
- No te preocupes, príncipe, todo lo que hago desaparece
muy pronto – suspiró Cenicienta -. Se barre fácilmente con una escoba o se
desvanece con el soplido más suave de una brisa.
El príncipe miró a Cenicienta con desconcierto y frunció el ceño.
- Pero príncipe, por favor – volvió a suplicar Cenicienta -. Yo necesito un lugar para trabajar con
cenizas.
- ¿Para trabajar con cenizas? – preguntó el príncipe sumamente extrañado -. ¿Quieres hacer
nuevamente las tareas de limpieza?
- Sabes que no tendría ningún problema si tuviera que hacer la limpieza – dijo Cenicienta -, pero
no es lo que quiero.
- Por favor, príncipe, búscame un lugar donde
poder esparcir mis cenizas.
No debe ser grande,
Tampoco importante,
Cualquier lugar que nadie precise puede servir.
Confundido y bastante desorientado, el príncipe salió a la luz del sol y se puso a pensar cómo
podría hacer para satisfacer a la dulce Cenicienta.
De pronto se le ocurrió una idea.
El príncipe corrió hasta donde la pradera se juntaba con el bosque.
Al entrar a la tupida arboleda, pudo apreciar que, apoyado en el marco de la puerta de su taller,
donde trabajaba la madera, lo observaba el señor Jed.
Conversó con él un largo rato, tomaron medidas, buscaron unas tablas en el depósito y finalmente
se despidieron con el compromiso del carpintero de terminar el encargo del príncipe para el fin de semana.
Mientras tanto, Cenicienta estaba cada día más
triste y, además, sentía que el príncipe la había tomado por loca y que ella a él ya no le interesaba.
“Seguramente, se ha disgustado luego de la charla de las cenizas”, pensaba Cenicienta.
Pero llegó el domingo, que era el día que todo el pueblo se reunía, y el rey
daba su discurso ante la corte y los campesinos del reino.
Cuando estaba toda la multitud reunida para escucharlo, el rey dijo:
- Hoy, mi hijo tiene una invitación muy
especial para todos ustedes.
Entonces, se acercó el príncipe al balcón del palacio y dijo:
- Quiero que me acompañen al estadio para que Cenicienta les revele un secreto.
El corazón de Cenicienta se conmovió.
- ¿Qué dices, príncipe? – preguntó muy inquieta.
- ¡Vamos hacia allá! – dijo el príncipe señalando el camino.
Al llegar, Cenicienta vio que en medio del recinto estaba dispuesto un cuadrado de tablas que
contenía una fina capa de cenizas. Ella sintió una enorme emoción y corrió hacia el lugar que el príncipe
había hecho preparar expresamente.
Se sacó los zapatos, se recogió el cabello e ingresó al contenedor del fino polvo.
El ritmo del corazón del príncipe se aceleró al ver
los pequeños pies y las manitos de Cenicienta dibujando en el polvo.
Todo el pueblo, la corte y hasta el rey mismo estallaron maravillados en suspiros de admiración y
alegría.
Cenicienta dibujaba en las cenizas con una habilidad
asombrosa. Primero fue una flor y luego dos y por fin un ramo; luego barrió el polvo con sus manos para
delinear dos cisnes.
Era un espectáculo impresionante, fascinante. Cada forma se mezclaba con la anterior, dando vida
a una nueva figura. Cenicienta por fin sonreía.
- ¡Una sonrisa! – gritó el príncipe. - ¡Cenicienta tiene una sonrisa
en sus labios! – repetía lleno de júbilo.
- Gracias por haber hecho esto por mí, querido príncipe – dijo Cenicienta.
- Por ti lo haría mil veces – se oyó que decía su pensamiento.
Y, entonces, Cenicienta, toda mugrienta, abrazó al príncipe. – Ahora sí, ahora puedo decir que soy
feliz. ¡Te amo! – exclamó.
Y como en la primera parte del cuento de
Cenicienta, con un beso sellaron su amor para
siempre.
Una suave brisa borró los dibujos que había
hecho la niña y compuso una nueva imagen entre
las cenizas.
Un regalo del viento,
que todos los
habitantes del pueblo
atesoraron en su
corazón.