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Don Juan Tenorio

Don Juan Tenorio era un mujeriego y pendenciero que disfrutaba engañando a las mujeres y matando hombres en duelo. Un día, apostó que podía engañar a la prometida de su amigo, doña Inés, a quien luego secuestró. Más tarde, mató a don Luis, el prometido de doña Inés, y a su padre don Gonzalo cuando estos fueron a buscarla. Cinco años después, cuando regresó a Sevilla, se le aparecieron los fantasmas de don Gonzalo y doña Inés, qu

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Don Juan Tenorio

Don Juan Tenorio era un mujeriego y pendenciero que disfrutaba engañando a las mujeres y matando hombres en duelo. Un día, apostó que podía engañar a la prometida de su amigo, doña Inés, a quien luego secuestró. Más tarde, mató a don Luis, el prometido de doña Inés, y a su padre don Gonzalo cuando estos fueron a buscarla. Cinco años después, cuando regresó a Sevilla, se le aparecieron los fantasmas de don Gonzalo y doña Inés, qu

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DON JUAN TENORIO

«La historia que os voy a contar, como si de un cuento se tratara, se titula “Don Juan Tenorio”.
Pertenece a una obra de teatro que, en verso, escribió José Zorrilla el año 1844. Tradicionalmente,
se suele representar el día 1 de noviembre, Día de Todos los Santos. El final de la obra sucede en
un cementerio y aparecen algunos fantasmas, pero no dan miedo y la historia tiene un final feliz.

Don Juan Tenorio era un joven y apuesto caballero al que le gustaban mucho las juergas y las
peleas. Era un mujeriego. Enamoraba a las mujeres con bellas palabras de amor y luego las
abandonaba, pues, en realidad, solo quería divertirse y hacer una larga lista con el nombre de
todas a las que había engañado.

En la actualidad el nombre de don Juan ha pasado de la literatura al diccionario y un “donjuán” es


una persona galante, atractiva, que domina el arte de la palabra para seducir a las mujeres.

Un día, don Juan hizo una apuesta con su amigo don Luis Mejía para ver quién de los dos, en un
año, mataba a más hombres en duelos y engañaba a más mujeres.

Nuestra historia empieza en Sevilla hace ya mucho tiempo, casi quinientos años. Era Carnaval y
por eso todo el mundo andaba disfrazado de fiesta en fiesta.

Había pasado ya un año de la apuesta que habían hecho don Juan Tenorio y don Luis Mejía y se
encontraron en una taberna para ver quién la había ganado.

A la taberna también fueron con un antifaz, para que nadie los conociera, don Diego Tenorio, el
padre de don Juan, y don Gonzalo de Ulloa, el padre de doña Inés, la prometida de don Juan, con
quien iba a casarse. Doña Inés vivía en un convento de monjas, pues allí la había llevado su padre
hasta el día de su boda. Era una costumbre de la época.

Don Diego y don Gonzalo habían ido a la taberna para espiar a don Juan y comprobar si eran
verdad todas las salvajadas que se contaban de él.

En la taberna, don Juan y don Luis, muy fanfarrones, leen la lista de los hombres que han matado y
de las mujeres que han engañado. La apuesta la gana don Juan, pero a don Luis no le importa
demasiado porque pronto sentará cabeza y se casará con doña Ana de Pantoja, su novia.

El pendenciero de don Juan, sin pensarlo dos veces, decide apostarse su propia vida a que también
conseguiría enamorar y engañar a doña Ana, la novia de don Luis, antes de que se casaran.

Cuando don Diego y don Gonzalo, que estaban escuchando en secreto, oyen tal barbaridad, le
dicen que es un hombre miserable y ruin. Don Gonzalo, además, no consentirá que se case con
doña Inés, su hija. Entonces don Juan, enfadado, le dice que la secuestraría.
Don Juan, cumpliendo sus amenazas, va al convento. Doña Inés, al ver a su prometido, se desmaya
y, así, inconsciente, consigue secuestrarla y llevársela a su casa. Esa misma noche, disfrazado, se
hace pasar por don Luis y consigue conquistar y engañar a doña Ana.

Cuando regresa a su casa, doña Inés ya ha despertado y allí los dos se declaran su amor, pero, en
ese momento, llega don Luis para matar a Don Juan. También llega don Gonzalo buscando a su
hija. Se baten en un duelo y don Juan mata a los dos y huye a Italia para no ser apresado por la
justicia.

Cuando pasan cinco años, don Juan Tenorio regresa a Sevilla. Al llegar a su casa comprueba que
don Diego, su padre, había construido en el jardín un cementerio para enterrar a todas las
personas que su hijo había matado.

Ahí descubre la tumba de doña Inés que había muerto de pena por todo lo que había ocurrido.
Don Juan llora y lamenta la muerte de su amada. Es entonces cuando se le aparece el fantasma de
doña Inés y le dice que, si desea estar con ella toda la eternidad, debe arrepentirse de todos sus
pecados.

Don Juan piensa que la aparición no ha ocurrido en realidad y ha sido una alucinación. En el
cementerio se encuentra a dos antiguos amigos, el capitán Centellas y don Rafael de Avellaneda, y
organiza una cena en su casa para que le cuenten todo lo que ha ocurrido en Sevilla mientras él
estaba en Italia. Para demostrar que no cree en fantasmas, también invita a cenar al espíritu de
don Gonzalo.

Por la noche, estando cenando con sus amigos, llaman a la puerta y es el fantasma de Don Gonzalo
que acude a la cita, hace que se desmayen los invitados y comunica a don Juan que va a morir y es
su última oportunidad para arrepentirse.

Don Juan piensa que sus amigos habían tramado la aparición para burlarse de él, pero son sus
amigos, al despertarse, los que se enfadan porque creen que ha sido don Juan el que se ha burlado
de ellos y les ha dado algo para que se durmieran. Se pelean y matan a don Juan.

Ya muerto, a don Juan se le vuelve a aparecer don Gonzalo para llevárselo al infierno. Pero, en ese
momento, doña Inés le coge de la mano y, una vez arrepentido de todo lo malo que había hecho,
sus pecados le son perdonados y así los dos pueden estar juntos para siempre.

Si os ha gustado, tal vez, algún día os animéis y vayáis al teatro a ver la obra completa, o la
busquéis en YouTube. Quizás, incluso, os animéis y leáis la obra de teatro. “Don Juan Tenorio” es
un clásico literario, un modelo en su género, una obra de teatro valiosa que perdura a través del
tiempo».

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