TEORIA DE LA ARGUMENTACION JURIDICA DE CHAIM DE PERELMAN
I. INTRODUCCIÓN
La teoría de la argumentación de Perelman, surge como una disciplina que
estudia las técnicas discursivas que permiten producir o acrecentar la
adhesión de un auditorio, trata de estudiar esas técnicas discursivas de
persuasión y las nociones más importantes que hacen parte de esta teoría.
Perelman quien en un principio adelanta sus investigaciones en el ámbito
de la filosofía analítica, No obstante, con ella no se resuelve nada por
cuanto se hace necesario saber cómo distinguir lo esencial de lo que no lo
es, y ello necesariamente lo conduce a plantearse la cuestión de los juicios
de valor (Perelman, 1997, 9-10).
II. DESARROLLO
2.1. Perelman y el encuentro con la retórica
Introducir la cuestión de los juicios valor lo lleva a interrogarse por la
existencia de una lógica de los juicios de valor que nos permita razonar
sobre lo que es preferible y nos permite distinguir el bien de mal o la
justicia de la injusticia. Perelman se encuentra con que, desde la
perspectiva positivistas, como ya lo hemos señalado, estos tienen un
carácter de arbitrios e indeterminados, al no gozar de estatus
cognoscitivo al no ser susceptible de verificación empírica.
Las exploraciones de Perelman lo llevan a concluir que no existe nada
parecido a una lógica de los juicios de valor que nos permita razonar
sobre los fines y valores, sin embargo, descubre que en la antigüedad
griega, éstos desarrollaron un conjunto de procedimientos y técnicas
que tenían como propósito orientar la forma como se llevaban las
discusiones y deliberaciones y que denominaron retórica.
2.2. Aproximación a la teoría de la argumentación de Perelman
2.2.1. Demostración y argumentación
En la primera parte del Tratado de la argumentación que Perelman
rubrica bajo el título de Los límites de la argumentación, intenta
inicialmente distinguir (oponer) la demostración de la
argumentación, mostrando que la primera se caracteriza por el uso
de un lenguaje artificial y unívoco, desprovisto de toda ambigüedad,
de manera que la única obligación que tiene el axiomático es la de
elegir un lenguaje que no conduzca a dudas o equívocos 1. Esto no
sucede en la argumentación, que al utilizar un lenguaje natural no
puede excluir la ambigüedad por anticipado (Perelman, 1997, 29).
2.2.2. El contacto intelectual
En la medida en que toda argumentación está orientada a influir en
el auditorio, en una comunidad efectiva de personas a la que está
dirigida, Perelman, reconoce que la formación de esta comunidad
efectiva exige establecer ciertas condiciones previas, entre estas
condiciones previas Perelman resalta el contacto intelectual
(Perelman y Olbrechts-tyteca, 1994, 49), que supone un contacto
entre los espíritus del orador y el auditorio, pues aun cuando se
trate de una reflexión intima, en la que, tanto el orador y el
destinatario son una misma persona, la razón del discurso es la de
ser escuchado o leído (Perelman, 1997, 30).
2.2.3. El orador y el auditorio
El conocimiento del auditorio es una condición básica para la
eficacia de la argumentación (Perelman, 1993, 141), y si bien el
auditorio es una construcción del orador, esta se encuentra
determinada por los objetivos perseguidos y las características del
1
“La única obligación que se le impone al constructor de sistemas axiomáticos formalizados y
que convierte las demostraciones en apremiantes, es la de elegir los signos y las reglas de
modo que se eviten dudas y ambigüedades” (Perelman y Olbrechts-tyteca, 1994, 47)
grupo de individuos a quien va dirigida, de allí que éste deba tener
en cuenta, al momento de argumentar, el aspecto psicológico y
sociológico para adaptarse a él. Perelman cita a Aristóteles y
Cicerón y recuerda que este último sugería hablar de manera
diferente al vulgar que al culto (Perelman y Olbrechts-tyteca, 1994,
56-57).
2.2.4. El punto de partida de la argumentación
El inicio y desarrollo de toda argumentación exige tener presente
que es el orador el que debe adaptarse al auditorio, y por
consiguiente, que éste no puede cometer el error de partir de
premisas que no gocen de la aceptación del auditorio, sino que
debe escoger o tesis admitidas por aquellos a quienes se dirige, de
allí que, a menos que el orador quiera fracasar, no puede incurrir
en lo que Perelman llama petición de principio (Perelman, 1997,
39-40).
Los hechos, se refieren a ciertos datos que hacen alusión a la
realidad objetiva, y se caracterizan por qué no necesitan en
principio argumentos que los refuercen para su adhesión, ni son
usualmente objeto de controversias, y desde el punto de vista
argumentativo existe un acuerdo universal. Puede suceder, sin
embargo, que se cuestione un hecho, ello es común cuando se
plantean dudas en el auditorio o cuando este último se amplía a
otros miembros; en estos eventos el hecho pasa a ser objeto de
controversia o desacuerdo, y debe apelarse a los procedimientos
de comprobación previamente acordados para superarlo.
Finalmente, los hechos aceptados pueden ser, según Perelman,
hechos de observación, hechos supuestos, convenidos, posibles o
probables, pero tanto unos y otros han de adecuarse a las
estructuras de lo real admitidas por el auditorio (Perelman y
Olbrechts-tyteca, 1994, 121-123).
Respecto a los valores, las jerarquías y los lugares de lo
preferible, a diferencia de los hechos, las verdades y las
presunciones, los juicios que expresan preferencias como los
valores y las jerarquías o indican los que es preferible como los
lugares de lo preferible son objetos de acuerdo de auditorios
particulares.
Perelman distingue además entre valores abstractos y concretos.
Los concretos se refieren a un determinado ser vivo o un grupo
específico o un objeto particular cuando se los examina dentro de
su unicidad, en ese sentido, el valor de lo concreto y el objeto
valorado (ejemplo de estos pueden ser la fidelidad o la lealtad). Los
abstractos carecen de esta determinación como la justicia o el bien
(Perelman y Olbrechts-tyteca, 1994, 135).
La argumentación también puede hacer uso de las jerarquías
concretas (Perelman, 1993, 158-159) (i) como cuando se parte de
que los hombres son superiores a los animales, concretas o
abstractas (ii) como cuando se defiende la superioridad de un valor
abstracto como la justicia sobre otro lo útil, o pueden también
tratarse de jerarquías heterogéneas u homogéneas (Perelman,
1997, 48).
2.2.5. Selección, presencia y presentación
Debido a que la argumentación presupone una multiplicidad de
objetos de acuerdo, se hace necesaria selección previa de los
elementos como la forma de presentarlos, esta selección permite
otorgarle presencia a ciertos elementos que se retienen con
facilidad y que por ese mismo hecho impiden olvidarlos. La
presencia afecta directamente la sensibilidad, y juega un papel
fundamental cuando se busca rememorar situaciones o realidades
distantes en el tiempo y el espacio. En la selección de lo dado, es
cardinal mirar la función que cumplen las interpretaciones, las
clasificaciones y el uso de las nociones (Perelman, 1997, 58-60).
2.3. Las técnicas argumentativas y las clases de argumentos
Los argumentos se presentan bajo la forma de un nexo o bajo la forma
de una disociación. Bajo la primera forma el nexo posibilita transferir a
la conclusión de la adhesión acordada a las premisas, bajo la segunda
se persigue separar elementos que han sido ligados previamente uno a
otro a través de un leguaje o una tradición reconocida (Perelman, 1997,
58-60).
Perelman distingue tres tipos de nexos: los cuasilógicos, los
argumentos fundados sobre la estructura de lo real y los argumentos
que fundan la estructura de lo real.
Los argumentos que fundan la estructura de lo real son aquellos que a
partir de un caso particular acreditado permiten fundar o instituir un
precedente, un modelo o una regla general, ejemplo de ellos son el
razonamiento por medio del ejemplo o el modelo (Perelman, 1993,
169)2.
REFERENCIAS
ATIENZA, Manuel. (2004). Las razones del derecho. Teorías de la
argumentación jurídica. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
MONSALVE, Alfonso. (1992). Teoría de la argumentación. Ediciones
Universidad de Antioquia, Medellín.
PERELMAN, Chaim. (1997). El imperio retórico. Retórica y argumentación.,
Santa fe de Bogotá: editorial Norma.
PERELMAN, Chaim. (1993). La lógica jurídica y la nueva retórica. Madrid:
editorial Civitas.
PERELMAN, Chaim y Olbrechts-tyteca, L. (1994). Tratado de la
argumentación. La nueva retórica. (1ª reimpresión). Madrid: Biblioteca
Románica Hispánica, editorial Gredos.
2
Perelman, Ch. Ibídem. Pág. 79. y Perelman, Ch. Op. Cit. Pág. 169