SOFÍA
INTRODUCCIÓN
En la actualidad las empresas juegan un papel fundamental en la economía, pues
gracias a ellas se satisfacen las diferentes necesidades del ser humano, sin embargo
cualquier compañía sin importar su tamaño o razón social, afrontan en el desarrollo de
sus actividades diferentes problemáticas internas y externas, es el caso de los
conflictos laborales, estos aparecen en cualquier circunstancia dentro de las
compañías y en cualquier lugar del mundo, pues es de saberse que los conflictos
hacen parte del ser humano, pues cada individuo siempre afrontará conflictos internos
que al exteriorizarlos provocan dificultades en su entorno, esto conlleva a
desestabilizar el clima organizacional y las relaciones laborales, lo cual entorpece el
desempeño de los trabajadores.
Cualquier espacio de interacción social acaba desembocando, tarde o temprano, en
algún conato de enfrentamiento o discusión. Cuando ocurre dentro del trabajo
hablamos de conflictos laborales.
A través de la historia, los conflictos laborales se han identificado en empresas a nivel
mundial generando que éstas opten por diferentes estrategias para la resolución de
problemáticas entre los trabajadores, esto conlleva a que las empresas se vean
obligadas a atender de manera oportuna las diferencias laborales y busquen su pronta
solución.
Cuando se habla de conflictos es primordial saber los orígenes, en general estos
surgen de creencias, valores y la educación que las personas hayan tenido a lo largo
de su vida, pero también depende de los intereses u objetivos que la persona tenga
dentro de la compañía, dado que a veces esto provoca que tenga comportamientos
ajenos a los que realmente tendría, solo en pro de alcanzar lo que desea.
El conflicto es un proceso que es originado por un individuo que se siente agobiado o
frustrado por otro, donde éste siente que son afectados sus intereses personales, y
ocasiona una situación de incompatibilidad donde cada individuo busca defender su
posición y sus objetivos. Es por ello que los conflictos laborales se toman como una
problemática perjudicial para la empresa y es por eso que en la actualidad estás
procuran mantener un clima organizacional equilibrado.
Para Coser (1968), el conflicto es una lucha sobre valores o reclamo de estatus, poder
y recursos escasos en los cuales el objetivo de una de las partes en conflicto es no
solamente obtener valores deseados sino también neutralizar, perjudicar o eliminar a
sus rivales. Y afirma que un conflicto es social cuando transciende lo individual y
procede de la propia estructura de la sociedad.
El conflicto es un parámetro que se maneja en cualquier compañía, y es
fundamentado por emociones personales como es el egoísmo, envidia, creencias,
posturas, respeto, tolerancia, lo cual desencadena disputas entre diferentes individuos
ya sea de la misma área de trabajo o niveles de la misma, esto ocasiona que la
empresa comience a tener un clima organizacional inadecuado que perjudica a corto,
mediano y largo plazo los intereses generales de la empresa.
La presencia de esto en una compañía trae consecuencias, algunas de ellas bien
manejadas permiten que la organización evolucione y cambie sus procesos de manera
positiva. Muchas de las veces estas pueden terminar en discusiones, peleas entre
empleados, departamentos trabajando en tensión y baja motivación. A la larga este
tipo de ambiente obstaculiza el avance de las empresas así como su rendimiento y
competitividad. El conflicto hace que los directivos de la compañía realicen un análisis
exhaustivo de las situaciones que llevaron a dicha problemática, lo que permite
encontrar y dimensionar el estado del conflicto para así buscar soluciones.
Si afrontamos el conflicto de manera destructiva sus posibles consecuencias podrían
ser las siguientes: consumiremos energía que podríamos utilizarla para otras cosas,
romperemos la cohesión del equipo de trabajo, afloremos hostilidades interpersonales,
crearemos un ambiente negativo en el equipo y provocaremos sentimientos de
desánimo, impotencia, inseguridad.
Además, la conflictividad laboral puede dar lugar a riesgos psicosociales más graves
como la violencia y el acoso laboral. Cuando los conflictos en el trabajo no se
resuelven de manera adecuada y a tiempo, pueden generar un desequilibrio en
las relaciones laborales, llegando incluso a generar daños físicos y psicológicos en
la salud de los trabajadores. Hay muchas personas que sufren psicológicamente por
los problemas laborales, es decir, los derivados de su trabajo. Pasamos muchas horas
en el trabajo y nos sometemos a fuentes de estrés y de tensión con el trabajo que
realizamos.
Todas las organizaciones tienen conflictos laborales, pues esto hace parte del
comportamiento organizacional, sin embargo estos problemas deben manipularse con
cierto conocimiento y tacto o las consecuencias pueden ser desastrosas, puede
disminuir la eficacia y la eficiencia, generando el declive del buen funcionamiento de la
empresa en general.
La insatisfacción laboral aumenta el costo por absentismo laboral, incrementa la
rotación del personal y genera una mala imagen para la empresa.
A nivel individual, la desmotivación laboral termina generando una profunda frustración
y un sentimiento de insatisfacción, ya que no logramos realizarnos en el plano
profesional. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo, incluso podemos llegar a
padecer depresión, ansiedad o trastornos psicosomáticos.
Es importante que la empresa asuma los conflictos laborales de manera adecuada y
una de ellas es desde el liderazgo y la buena dirección, lo cual permitirá disponer una
forma ideal de solución de problemáticas desde el origen para así mejorar el ambiente
laboral de la organización, es importante que las estrategias que se utilicen estén
acordes con el tipo de conflicto que se presente entre los trabajadores.
Es bien sabido por todos que los conflictos laborales son inevitables en cualquier
empresa, privada o pública, y en cualquier entorno de trabajo. Ya sea que se trabaje
con desconocidos, con amigos o con familiares, es común que haya discrepancias
en la forma de trabajar y que haya discusiones o malentendidos. Sin embargo, el
ambiente laboral es muy importante y hay que cuidarlo y tratar de que sea bueno,
para que así los trabajadores estén a gusto con aquello que hacen y el rendimiento
de la empresa sea óptimo. Tener unos empleados felices también hace que trabajen
mejor y que la empresa funcione mucho mejor. Por ello, analizaremos el siguiente
caso para saber gestionar este tipo de situaciones.
Recordemos que los nuevos conocimientos hallados en el análisis a realizar tiene el
propósito de producir un cambio en nuestra forma de vivir y en nuestra cultura, tanto
de forma personal como laboral.
DESARROLLO
Es sabido que el modelo de relaciones laborales que ha imperado durante las últimas
décadas en Chile, ha privilegiado las relaciones individuales de trabajo por sobre las
colectivas tanto en términos normativos como organizacionales. Siendo además este
elemento, uno de los pilares del modelo neoliberal avanzado que se ha configurado en
Chile.
Los conflictos empresariales o laborales son aquellos problemas que surgen al
interior de una organización, entre dos o más personas que la integran; y que
genera rivalidades, inconformismo, disputas y, en general, un ambiente de trabajo
tenso que impide la consecución de objetivos.
Las causas pueden ser tan diversas como lo son los equipos de trabajo; pero
suelen darse por diferencias de opinión, personalidad, percepción o problemas de
relación.
Esto conduce a que el ambiente de trabajo sea tenso y que se vuelva difícil seguir con
las funciones laborales de la empresa. De esta manera, para que haya un buen
desarrollo en la compañía y exista un buen ambiente laboral, es de vital importancia
que el líder de la empresa se encargue de resolver dichos conflictos.
En realidad esta se trata de una definición bastante vaga, porque los conflictos
laborales pueden ser de muchísimas formas posibles. Desde conflictos de intereses,
choques de caracteres, asperezas entre compañero. Lo único común que tienen todos
estos conflictos es que se dan en el ámbito laboral.
Dentro de una empresa se hace frente a numerosos tipos de situaciones que pueden
generar conflictos laborales. Vamos a enumerar una serie de conflictos para conocer
un poco más sobre la naturaleza de los mismos.
1) Conflictos laborales según las partes implicadas:
Intrapersonales: Derivan del tono personal de las mismas, del propio
trabajador.
Interpersonales: Problemas entre compañeros de trabajo, relaciones
entre trabajador-trabajador o trabajador-empresa.
Intragrupales: Es el conflicto que surge en un grupo de trabajadores. Se
suele dar cuando hay gran competitividad en el trabajo.
Interorganizacionales: es el conflicto entre dos o más empresas.
Colectivos: involucra a un grupo de trabajadores de forma colectiva y la
reclamación se realiza de forma grupal.
2) Conflictos laborales según su naturaleza:
Falsos: es el conflicto no real o sin base objetiva.
Verídicos: es el conflicto que existe objetivamente.
Contingentes: es aquel conflicto que se localiza en un estado temprano
y puede ser solventado con facilidad.
Desplazados: es el enfrentamiento a causa de un conflicto menor, que
sustituye el debate por un conflicto más grave, que es el que debe ser
tratado.
Mal atribuidos: es la situación en la que existe un conflicto pero las
partes implicadas no lo perciben.
3) Conflictos laborales según las consecuencias de las empresas:
Funcionales: es aquel que termina en un buen acuerdo entre todas las
partes implicadas.
Multifuncionales: es aquel que no ha podido ser solucionado.
Los conflictos laborales pueden afectar gravemente a la operatividad y la productividad
de la empresa, por lo que resulta esencial anticiparse a los mismos y, cuando esto no
sea posible, resolverlos con rapidez.
El primer paso para gestionar conflictos laborales en una empresa, es localizar las
posibles causas por las que se ha generado. Se dice de los conflictos del trabajo que
tienen su origen remoto en la existencia de clases sociales y en el antagonismo que
entre ellas se suscita. Éstas pueden ser provocadas por:
Ausencia de trabajo en equipo: se refleja cuando es casi imposible
desarrollar un proyecto en conjunto porque uno o varios miembros del
equipo o del departamento no logran repartirse las funciones y trabajar en
armonía.
Falta de comunicación: puede suceder entre los colaboradores o entre los
jefes y sus subalternos; este conflicto evita que las tareas cotidianas de
cada trabajador puedan desarrollarse bien, causando frustración, retrasos e
insatisfacción.
Competitividad: Es habitual que muchas empresas paguen a sus
empleados en función de los logros conseguidos u otras premian a los
empleados de manera individual en función de las ventas, siendo una
persona la que recibe la comisión. Este tipo de incentivos pueden
provocar roces entre los trabajadores, pues la competitividad que se crea
trae consigo conflictos entre trabajadores.
Compañeros tóxicos: Las personas tóxicas crean mal ambiente por
donde van, especialmente en el trabajo. Los compañeros tóxicos se
identifican porque por donde pisan acaban mal con todo el mundo y crean
conflictos donde no los hay. Les gusta meterse donde no les llaman,
quieren ser el centro de atención y suelen ser las típicas personas
conocidas como falsas y criticonas.
Jefes tóxicos: Puede ocurrir que no sean los compañeros de trabajo los
que intoxiquen el ambiente de trabajo, sino que los jefes, ya sea por su
mala gestión o por su personalidad, le hagan la vida imposible. En estos
casos, puede que estemos en desventaja a la hora de solucionar el
conflicto.
Relaciones amorosas: Los compañeros de trabajo pueden sufrir algún
romance, lo cual no tiene que ser negativo. Ahora bien, en algunas
situaciones, las relaciones amorosas en el trabajo pueden traer consigo
conflictos. Las relaciones amorosas pueden surgir en el entorno laboral
como en cualquier otro lugar, pero, para evitar conflictos, es necesario
que no interfieran en el trabajo.
Compañeros que no trabajan bien: Y claro, cuando un compañero no
rinde como debería rendir los conflictos pueden aparecer. Cuando alguien
no realiza bien su trabajo acabará interfiriendo en el de uno , y
posiblemente, hará que tengamos que hacer el suyo y trabajar más.
Perjuicios: Compañeros que no toleran a las personas de otros lugares
del mundo o con otro color de piel, jefes que tratan de manera machista a
sus empleadas, etcétera. Éstos son casos que pueden aparecer en el
terreno laboral.
Choque de personalidad: A veces las personalidades simplemente no
encajan y la chispa salta a las primeras de cambio.
Mobbing: Conocido como acoso psicológico laboral, se da en el trabajo
cuando un individuo o varios ejercen violencia psicológica de manera
sistemática y repetida sobre otro individuo o individuos.
Cambios en la empresa: Los recortes de personal pueden llevar a los
empleados a sentirse incómodos y desmotivados; o los cambios en la cúpula
directiva pueden conducir a políticas nuevas que nos sean bien vistas por los
empleados, especialmente los más veteranos.
Explotación laboral: A urgencia en las tareas eleva la presión que sienten los
trabajadores. Sucede cuando cualquier empleado siente que trabaja más de
lo que debería o lo estipulado en su contrato. Genera desmotivación,
disgusto y mala disposición en el día a día.
Directrices poco claras: La falta de comunicación en la normativa empresarial
o en los objetivos que se espera de un empleado, puede causar lo que se
conoce como conflicto de rol, en otras palabras, no tener una idea correcta de
lo que se debe hacer o de lo que se espera de un trabajador.
Conflictos de recursos: Se pueden generar conflictos entre los empleados
al sentir que sus jefes no les brindan las herramientas de trabajo
necesarias para cumplir con sus funciones
Conflictos de valores: Se producen por diferencias de criterio y percepción a
la hora de evaluar ideas y decisiones.
CAMILA
Todas estas fuentes de desacuerdos terminan creando situaciones incómodas y de
tensión que deberán ser reconducidas por individuos expertos en el manejo de
conflictos interpersonales, que convertirán esa energía potencialmente destructiva en
algo positivo, una experiencia que ayudará a todos a crecer, mejorar y aprender de los
errores.
Frente a eso siempre será recomendable promover los valores de cooperación,
armonía y respeto de las opiniones de los demás, ya que se traducirán en acciones
tendientes a minimizar los conflictos y entender lo beneficioso de, por ejemplo, una
opinión diferente o una mirada distinta frente a una situación determinada.
Muchas veces los conflictos se producen entre distintos departamentos que buscan
solucionar un problema que enfrenta la institución u organización, la situación
conflictiva surge en la medida que cada departamento o unidad tiene una forma
distinta de abordar la solución de este conflicto. Cualquiera que sea la solución, ésta
beneficiará a la institución o le permitirá replantearse la forma en que venía actuando,
por lo tanto, si en las organizaciones no se produjeran diferencias de este tipo, habría
pocos motivos para introducir cambios y la mayoría de los grupos llegarían a una
situación de inactividad total.
A continuación analizaremos el siguiente caso a exponer para identificar y tener una
mayor comprensión sobre conflictos laborales en general.
“Juan trabaja desde hace 15 años en una empresa bancaria de asesorías de
inversión LIMARI CORP, hace aproximadamente 6 meses sus jefes contrataron a
Pedro, un empleado joven recién salido de la universidad, el comenzó a implementar
una nueva plataforma informática para atraer más clientes a la empresa, si bien al
comienzo ambos trabajaron de manera colaborativa, los últimos dos meses Pedro
comenzó a trabajar por su cuenta , asesorando una mayor cantidad de clientes y
obviamente demostrando ante sus jefes una mayor proactividad.
Esto desmotiva a Juan, quien piensa que tal vez sus servicios no serán necesarios, ya
que no se maneja muy bien con el nuevos sistema informático de la empresa, además
el nuevo colaborador comenzó a trabajar por su cuenta aumentando notoriamente la
cartera de clientes y criticando lo lento de que es Juan.
Lamentablemente Juan piensa que el nuevo trabajador es arribista, ya que no prestar
atención a sus consejos como lo es; el trato directo a sus clientes, llamados telefónicos
sobre el comportamiento de sus inversiones o visitar en terreno a sus clientes,
situación que por causa de su desmotivación también él dejo de realizar.
La empresa no presto mayor atención a este problema, hasta que un grupo de clientes
les indica que se cambiara de socio estratégico, el motivo: “ya no tienen una
información de su inversiones como existía antes”, el gerente quedo perplejo ya que
esta acción era la que marcaba la diferencia con la competencia ya pensaba que esto
era lo más importante para consolidar a los socios y desconoce cómo funcionan sus
colaboradores desde la nueva contratación.”
Los primeros días en un nuevo trabajo son críticos. A menudo, toda la atención se
centra en el nuevo empleado, ya que las empresas y los directivos se dedican con
entusiasmo a él para que el proceso de adaptación sea más fácil. En este punto, la
necesidad de dar una buena primera impresión funciona en ambos sentidos y las
compañías también tienen que cuidar la imagen que proyectan hacia el nuevo
trabajador.
Como directivo ocupado, es probable que este no tenga tiempo de llevar a cabo una
sencilla y comprensible inducción para el nuevo miembro de su equipo, y es muy
importante ser consciente de que ello podría implicar algunos riesgos, tal como
sucedió aquí, donde finalmente se logro un grave impacto en la reputación de la
compañía por clientes antiguos.
En este caso la situación que se presentó fue que al llegar el nuevo trabajador Pedro
ocurrió un conflicto ya que antes de su llegada, la empresa destacaba antes las demás
por su entrega de información sobre las inversiones de los clientes, entonces una vez
que Pedro llego comenzó a realizar muy bien su trabajo y por su cuenta sin considerar
opiniones de Juan, de esta forma demostraba su proactividad y dejaba a Juan sin
demostrar lo que él sabía realizar. Esto tuvo como consecuencia cambios en la
conformidad de los clientes de la empresa. Es decir, en este caso intervienen varias
partes. Estas generalmente suele ocurrir entre empleados y superiores o entre los
propios compañeros. En algunos casos también se puede dar entre empleados y
clientes.
Además podemos notar que en el puesto de trabajo siempre hay personas más
implicadas que otras. Unas veces simplemente es gente que se desanima por lo que
su compañero trabaja más; y otras es porque el responsable hace un reparto desigual
de las tareas. Esto dentro del caso suele dar como resultado discusiones sobre el
desempeño de las funciones que tiene cada uno.
En el trabajo estamos rodeados de personas con diferentes motivaciones,
personalidades y carácter. En ocasiones es inevitable que surjan roces y
confrontaciones entre compañero o equipos, por eso, debemos saber cómo abordar y
lidiar con estos problemas para evitar que se produzcan.
Los roces y conflictos crean ambientes tóxicos que afectan al rendimiento de los
trabajadores. Es responsabilidad de los encargados y jefes tomar medidas y tener
estrategias de actuación para solucionarlos con la máxima brevedad posible. Cosa
que la empresa no fue capaz de actuar a tiempo, sino que vino recién a notar el
conflicto cuando se produjo el retiro de una cantidad de clientes. Tal como lo
mencionamos anteriormente, la empresa termino perdiendo en el caso.
Nos parece que, según la experiencia que podemos tener muchos de nosotros,
conseguir los objetivos no depende muchas veces de la eficacia que alguien
demuestra sino de las expectativas, extravagancias y caprichos de los clientes y de las
características concretas de la situación.
El éxito de las empresas depende de muchos factores, pero uno de ellos es, sin duda,
la reputación empresarial. La imagen que proyecta hacia el exterior afecta a la
organización en todos sus ámbitos.
Una mala convivencia empresarial puede afectar desde a los clientes hasta la visión
que los trabajadores pueden tener de la empresa como lugar de trabajo. Esto puede
dañar de forma determinante a la organización, influyendo en su éxito en el mercado.
Sin embargo, en la actualidad, los directivos han comprendido que los diferentes tipos
de conflictos son inevitables, inherentes a la naturaleza humana. De este modo, con
un buen liderazgo, pueden resultar incluso beneficiosos, haciendo crecer a las
personas y la organización.
Según la clasificación de tipos de conflictos según las partes implicadas en el caso
expuesto se desarrolla un conflicto de forma interpersonal, basándose en los
funcionarios y empresa involucrada. Esto debido a que dos trabajadores de la
empresa, conducen hacia un conflicto de estilos y percepción porque Juan es mas a la
antigua, y Pedro es más actual, esto quiere decir que Juan no se maneja muy bien con
la tecnología, sin embargo, Pedro le va muy bien con ella por eso implemento una
plataforma informática con el fin de atraer más clientes, sin embargo él empezó a
trabajar solo sin colaborar, trabajar en equipo con Juan, mientras él hacia eso, Juan
empezó a desmotivarse pensando que era reemplazable, así fue como dejo de realizar
sus labores que eran los que marcaban la diferencia de la competencia, porque lo que
hacía Juan era muy importante, él informaba como iban sus inversiones a los clientes
y, Pedro atraía a nuevos clientes mediante su plataforma, y mientras pasaba todo
esto que causaría una gran catástrofe nadie se daba cuenta por eso este conflicto
tiene una naturaleza desplazada, ya que no le tomaron la importancia que requería,
convirtiéndose en un gran conflicto afectando a su cartera de clientes, la
consecuencias de la empresa fueron disfuncionales porque la intención de Pedro
aunque egoísta era atraer más clientes, sin embargo trabajo solo, quería que lo
reconocieran solo a él, no siguió consejos de Juan que llevaba más experiencia esto
trajo consecuencias a Juan que pensado que sus servicios no serían necesarios se
descuidó de su trabajo que era fundamental porque hacia feliz a los clientes y marcaba
la diferencia con otras empresas, razón por la que también se ve involucrada la
empresa.
Los resultados indican que el conflicto interpersonal es mayoritariamente definido
como un proceso de carácter subjetivo y cognitivo que implica percepciones de metas
incompatibles por dos individuos.
Ahora, entender cuáles son las causas de los conflictos laborales es el primer paso
para poder solucionarlos. En muchas ocasiones se intenta trabajar sobre el conflicto
en sí mismo, pero si no se erradica la causa, seguirán apareciendo problemas
similares de manera habitual.
Todos vemos las cosas de forma diferente y desde nuestro propio punto de vista, así
que es probable que nuestra manera de ver la situación no sea igual a la percepción
de alguno de nuestros compañeros, lo que puede desembocar en un conflicto laboral.
En este caso se ve que hay un conflicto laboral interpersonal, comunicación y estilos
dado que en un comienzo ambos empleados trabajaron de manera colaborativa,
pasado el tiempo esto se ve afectado en la relación de trabajo, ya que uno de los
empleados comienza trabajar por su cuenta dejando así de lado a su compañero. Un
error y muy común que cometemos en la comunicación es pensar que los demás
saben lo que queremos. De esta forma, si nuestro colega no adivina nuestros deseos,
nos enfadamos porque creemos que tiene la obligación de leernos la mente.
Claramente existe una falta de escucha activa y la impulsividad de los involucrados
son algunos de los motivos por los que se creó este conflicto, por lo que hay que
animar al entorno a practicar la inteligencia y gestión emocional, mediante las cuales
se pueden controlar los impulsos y se practica la escucha activa.
Esto trae como consecuencia que el empleado pierda la motivación y no tenga un
buen desempeño laboral. Al mismo tiempo esto afecta a la empresa y principalmente
los clientes que se ven afectados con el cambio que a existido, puesto que ya no
tienen mayor información sobre sus inversiones. Si el gerente de la empresa hubiera
tenido más conocimiento sobre la situación que estaba pasando con sus
colaboradores podría haber manejado de mejor manera este conflicto y no llegar al
punto de afectar a terceros.
Es posible que el desacuerdo no se haya producido, pero algunas de estas señales
indican que puede ser inminente. Por ejemplo, la falta de comunicación vista produjo
situaciones de malentendido; cuando hay desacuerdos constantes puede que
signifique que hay tensión personal.
Para que estos conflictos no vuelva a surgir es muy importante la comunicación, ya
que nos ahorrará muchos problemas, malentendidos y trabajos mal hechos, entre
otros conflictos. Es importante que todo esté claro y que la comunicación sea
constante y recíproca. Un conflicto laboral mal gestionado aporta sensaciones muy
negativas: la solución final puede ser errónea por dejarse llevar por factores
emocionales. Puede generar interrupciones en la productividad y rendimiento y
originar puntos de ruptura en la metodología de trabajo. Asimismo, las habilidades de
negociación también deben cultivarse e incentivarse, para que los empleados tengan
empatía y puedan resolverse los problemas de forma más rápida, a través de las
negociaciones.
Aunque no se conoce cuánto tiempo podemos pasar en la vida social resolviendo
conflictos, sabemos que es una problemática bastante habitual, con más o menos
gravedad que puede afectar no solo a las personas implicadas sino al grupo de
amigos, familia, trabajo, etc.
Las empresas han de intentar evitar que sucedan conflictos laborales, puesto que
el ambiente laboral y la relación entre los compañeros son básicos para aumentar la
eficiencia y la productividad de los trabajadores. Es importante conocer cómo se tienen
que resolver los conflictos, pero más importante y útil es aprender a evitarlos a tiempo
para no perder tiempo y crear malestar en tu entorno. A continuación mencionaremos
una serie de estrategias que puede experimentar la empresa para evitar un segundo
plano de conflictos laborales:
Medidas organizacionales que eviten la ambigüedad de rol en el desarrollo del
trabajo.
Hacer entrevistas internas ya que es importante conocer qué es lo que les
preocupa a sus empleados y profundizar en las opiniones que tienen acerca de
sus compañeros. Toda la información que se logre obtener se tendrá que
utilizar para mejorar los equipos y las relaciones entre los empleados.
Establecimiento de procedimientos claros de trabajos y buenos canales de
comunicación.
Formación a los mandos en técnicas de liderazgo, desarrollo de la asertividad,
trabajo en equipo, etc.
Elaboración de códigos de normas, consensuados entre los trabajadores, para
la unificación de criterios a aplicar en las relaciones laborales.
Realización de actividades de team building, o construcción de equipos, para
reforzar el ambiente positivo entre los empleados, realizando actividades fuera
de la empresa y ejercicios para mejorar la comunicación y la relación entre los
miembros del equipo, y así potenciar el crecimiento personal y profesional de la
plantilla.
Implantar la figura del team leader, o capitán del equipo, que provea a los
trabajadores de instrucciones y constituya una dirección y guía para la
consecución de un determinado objetivo.
Intervención inmediata ante el menor síntoma de desacuerdo o discrepancia
entre los trabajadores. De esta forma es más fácil que no pase a mayores.
Usar la empatía, debido a que hay que hacer entender a los trabajadores que
todos tienen una opinión y una forma de ser, y que no siempre pueden
coincidir. Los responsables deben tener capacidad para negociar y hacer entrar
en razón a los trabajadores antes de que surja el conflicto.
CONSTANZA
De acuerdo al caso, consideramos que Juan y Pedro juntos hubieran hecho un gran
equipo ya que se complementaban con la experiencia de Juan y las nuevas
plataformas de Pedro. Un estrategia que se pudo haber tomado es capacitar a Juan
con las nuevas plataformas o que el nuevo compañero le enseñara y que Pedro
aplicara los consejos que le brindo Juan para así los dos ir a la par atrayendo clientes
y no descuidando a ninguno como ocurrió con Pedro al mando por no haber
escuchado a Juan de llamar a los clientes, la atención hacia ellos o visitar sus
terrenos. Tambien si Pedro nunca hubiera cambiado su actitud arribista y arrogante
tarde o temprano iba existir el conflicto entre los trabajadores.
A lo igual, cabe mencionar que prevenir conflictos con otras personas requiere la
capacidad para escuchar, la paciencia y la voluntad de conectarse con los
pensamientos y emociones del otro. Los conflictos surgen a veces, pero puedes
limitarlos convirtiéndote en un comunicador eficaz y preparando tus habilidades
interpersonales para las conversaciones cotidianas. Lo más relevante es crear una
estrategia ya que cuando surgen conflictos, la ira interfiere en el camino a la lucidez,
pero si la empresa se prepara con tiempo, será más fácil guiar la conversación.
Por fortuna, así como pueden desarrollarse diferentes problemas entre los
colaboradores de tu empresa, también hay posibles soluciones que ayuden a crear un
mejor entorno laboral.
Una vez establecido el origen de los conflictos laborales es momento de abordarlos
para llegar a soluciones efectivas que sirvan como incentivo para el resto del equipo.
Si bien este proceso suele ser un tanto complejo, existen determinadas técnicas que
se pueden considerar al momento de enfrentar una situación negativa que esté
afectando el entorno de trabajo.
Es primordial para toda empresa, especialmente para la del caso, tener personal
capacitado para enfrentar las múltiples problemáticas laborales que se puedan
presentar. Para lograrlo, hemos creado algunos pasos a seguir que pueden ser útiles
en el momento de búsqueda de soluciones para los conflictos laborales dentro de la
organización:
Aceptar el problema y animar a encontrar una solución: en el momento en
que comienzo a existir un conflicto laboral lo menos que debe hacer la empresa
es ignorarlo o fingir que no existe. Recordemos que conforme avance el
tiempo, el problema también lo hará. Esto solo generará más tensión entre los
elementos implicados. Una vez identificado el problema, es importante que la
empresa animé a los colaboradores involucrados a que busquen una solución
a mediano o largo plazo haciéndoles que será necesario resolver este conflicto
laboral para mejorar la comunicación interna del equipo de trabajo.
Buscar una solución inmediata y eficaz: como complemento del punto
anterior, tampoco es bueno eternizar la resolución de un conflicto laboral.
Cuanto más rápido se convoque a los involucrados para que puedan hablar
objetivamente, más inmediata será la solución que encuentren.
Hablar con cada una de las partes involucradas en el conflicto: (Juan y
Pedro). Lo ideal es que se hable primero con cada persona por separado. Fijar
una reunión que todos deban respetar y asegurar que haya tiempo suficiente
para escuchar todos los comentarios posibles de los implicados con atención.
Resolver un problema puede requerir intervenciones largas y prudentes para
encontrar una solución conjunta.
Evitar promover ataques personales o desaprobaciones: como en muchas
discusiones entre dos o más personas, las descalificaciones personales
pueden presentarse. No obstante, no se puede consentir este tipo de acciones
bajo ninguna circunstancia. En su lugar, se debe promover un flujo de
comunicación efectivo en el que Juan y Pedro puedan exponer su punto de
vista, sin necesidad de atacar directamente al otro.
Escuchar con atención lo que todos tienen que decir: en el desarrollo de
resolución de problemas es indispensable que se ponga toda la atención
posible a cada persona que esté dando su punto de vista. Evitando
interrupciones, sean propias o de terceras personas, como confrontaciones u
obstrucciones durante la discusión.
Llegar a acuerdos convenientes para cada parte: las discusiones de conflictos
laborales, en su mayoría, se enfocan en los desacuerdos de los colaboradores
involucrados. Esto es realmente funcional para encontrar en cada argumento
los puntos que lleven a la convergencia. Esto significa que de los aspectos
negativos también pueden surgir claves positivas que hagan coincidir a los
involucrados para hallar la disposición de integrarse.
Cuando no se puede evitar un conflicto interpersonal, hay que saber gestionarlo bien
desde el principio para evitar que vaya a más. Las cuestiones a tener en cuenta para
resolver un conflicto interpersonal requieren de madurez emocional y un entorno
colaborativo. Es recomendable evitar eludir el tema y dejar de lado los egos para ver
quién tiene razón. Se debe evitar también la actitud compasiva, la de una persona que
se sacrifica para evitar que el conflicto vaya a más.
Recordemos que cada persona entiende las situaciones de conflicto en las relaciones
interpersonales de una forma, así como puede conocer cómo actuar ante ellas. Hay
quienes quizás necesiten su espacio durante unos segundos, o quienes necesitan más
tiempo. Respetar las necesidades ajenas es un primer paso para la solución.
En definitiva, todos los problemas se pueden solucionar si se tratan con tiempo y de
una manera educada, intentando entender qué ha pasado y qué piensan los
implicados del conflicto laboral. Si se habla de cada asunto con respeto, será más fácil
poder solucionar y entender qué ha pasado para que no vuelva a ocurrir.
Pero para llevar a cabo las estrategias mencionadas anteriormente, sea cual sea la
causa en la que se apliquen, el manejo de los conflictos laborales es crucial para
cualquier empresa y es una de los problemas más difíciles de manejar, por lo que es
necesario conocer a cada personal involucrado constituyente de la empresa y qué
hacer cuando se presente este caso dentro de ella.
De esta forma, si preguntamos a gestores de empresas si conocen a sus empleados,
lo normal es que nos digan que sí. Sin embargo, si les interrogamos sobre cómo
conocen a los empleados, más de uno nos dará respuestas difusas. Algo así como:
son muchos años, el trato, me preocupo por ellos, observo sus actividades, estoy
pendiente, etc. Sin embargo, es evidente que, más allá de elementos intangibles
relacionados con la experiencia, se necesitan datos objetivos
Conocer a nuestros colaboradores es muy importante en cualquier planificación. Ellos
son una de las piezas más importantes de una empresa. Uno de los pilares que la
ayudan a sujetarse en pie y también, ¿por qué no?, a diferenciarse del resto.
Una de las herramientas básicas para conocer a nuestros colaboradores es
escucharlos, escuchar nos sirve para saber qué quieren, cuáles son sus metas, cómo
se encuentran trabajando en nuestra empresa, qué no les gusta, qué cambiarían, qué
les gustaría hacer. No todos los empleados tienen las mismas necesidades ni
objetivos. Habrá empleados que les motive un buen sueldo, a otros el poder conciliar
la vida profesional con la personal, a otros los incentivos que consiguen al cumplir
unos objetivos (ya sea en forma de viajes, de días libres, etc.), muchos se sienten
orgullosos de la organización para la que trabajan (la consideran una buena empresa,
con buena reputación), a otros la ubicación en la que se encuentra etc.
Todos los miembros de un equipo son importantes. Una empresa debe invertir
recursos en formar al trabajador para que realice las tareas para las que ha sido
contratado. Unas buenas condiciones harán que el trabajador desee quedarse en la
empresa, evitando así una fuga de talento que podría provocar serias consecuencias
en una empresa.
Se trata de saber hasta qué punto los empleados comprenden los procesos y saben
describir sus incidencias. Delimitar el tipo de situaciones en las que las percepciones
de un determinado empleado puedan resultar equivocadas favorece que cometamos
menos errores y los detectemos más tempranamente. Las empresas a menudo se
olvidan de que los empleados son seres humanos y no robots. Es necesario que las
empresas se esfuercen por hacer que sus empleados se sientan valorados pues ese
sentimiento produce un impacto positivo inmediato, que fluye del empleado hacia el
cliente. Es importante involucrar a los empleados al establecer estándares de
desempeño, metas operativas y en el desarrollo de proyectos de mejora.
Si un empleado(a) considera que su carga de trabajo no es realista y dificulta sus
esfuerzos para cumplir sus objetivos de rendimiento, el cliente interno o externo se
verá afectada debido a la conducta apresurada del empleado, y por el mayor nivel de
frustración y de falta de voluntad para hacer un esfuerzo adicional.
Por ello, desde la empresa, y más concretamente el departamento de recursos
humanos, deben intentar ofrecer las mejores condiciones y ambiente de trabajo
posible para que el trabajador se encuentre cómodo. Unas buenas condiciones
laborales para el trabajador influirán directamente en la felicidad de éste, por lo que
indirectamente se transformará en una gran cantidad de beneficios para la empresa.
Entre ellos encontramos los siguientes:
Producción y motivación: un trabajador con buenas condiciones laborales, se
sentirá motivado, valorado y con ganas de trabajar. La explicación es sencilla,
cuando realizamos actividades que nos gustan y nos sentimos valorados y
motivados al hacerlas, somos mucho más productivos y eficientes.
Aumento de intereses e inquietudes del trabajador: cuando un trabajador
se encuentra cómodo en la empresa, se implica mucho más, tratando el
negocio como si fuese el suyo propio y siempre preocupándose por mejorar y
adquirir nuevas habilidades que puedan ser útiles tanto para él mismo como
para la empresa.
Mayor motivación y producción: ya hemos mencionado anteriormente la
producción del trabajador. Simplemente, queremos recordar que un equipo
motivado es mucho más productivo, ya que sus ganas de trabajar aumentarán,
haciendo así que realicen sus labores lo antes y de la mejor forma posible.
Retención del talento: todos los miembros de un equipo son importantes. Una
empresa debe invertir recursos en formar al trabajador para que realice las
tareas para las que ha sido contratado. Unas buenas condiciones harán que el
trabajador desee quedarse en la empresa, evitando así una fuga de talento que
podría provocar serias consecuencias en una empresa.
Mejor ambiente laboral y relaciones: un buen ambiente y condiciones,
mejoran el clima laboral, consiguiendo así que los trabajadores estén
dispuestos a ayudarse los unos a los otros resolviendo problemas mucho
antes.
JOSÉ
Reconocer la labor del profesional constituye una de las principales fuentes de
satisfacción personal y laboral del individuo. Ejerciéndolo se favorece la sensación de
satisfacción y bienestar de los empleados, estimulándolos hacia la meta común de
conseguir el éxito de la empresa.
Directivos, altos cargos y supervisores intermedios deben comprender la importancia
del reconocimiento laboral. Estimular y admitir las buenas acciones individuales de los
trabajadores activará una reacción en cadena, contagiando optimismo en todo el
equipo a la vez que se propicia un buen ambiente laboral. Al mismo tiempo, se
provocará una competencia sana entre compañeros, redundando en una empresa
más rentable y eficaz. Esto puede lograr que la empresa involucrada en el caso
recupere los clientes perdidos ya que si trabajar en el conocimiento del personal puede
contribuir en la mejora de las relaciones de estos lo que facilitará y armonizará su
trabajo.
A la hora de conseguir un buen funcionamiento empresarial, es indispensable contar
con empleados satisfechos y motivados en su trabajo. Motivar a empleados
desmotivados no siempre es una tarea fácil. Para conseguirlo es necesario conocer
cuáles son las causas concretas que actúan a la hora de desmotivarlos, así como
conocer las medidas que se deben implementar y que son las más adecuadas para
corregir este problema.
Por ello, nosotros nos hemos puesto en el lugar de la empresa y hemos tomado la
labor de ser un personaje de alto mando dentro de la empresa, como jefe directo, para
la creación los siguientes consejos hacia las partes involucradas.
Con Juan lo primero sería trabajar en retomar su motivación en su labor. Le
indicaríamos que sus 15 años de trabajos no fueron en vano, destacando su notable
contribución en el crecimiento de la empresa y agradecer su noble trato con los
clientes. Sus servicios son esenciales para la compañía. Es un empleado muy
estimado y reconocido. Informarle que será capacitado para poder manejar bien las
nuevas plataformas de manera gratuita. En lo posible, establecer una buena
comunicación con el empleado para en conjunto buscar soluciones y facilitar el
proceso de motivación. Sabemos en lo que es bueno Juan, por ello lo principal es
brindar todo el apoyo posible para recuperar su motivación inicial ya que no queremos
que se produzca una fuga de talento. Juan es necesario e importante para el propósito
de la empresa por lo que se le necesita con ganas para conseguirlo.
Mientras que a Pedro, se le agradecería porque sus ganas de trabajar y nuevas
plataformas son muy eficaces para la empresa, pero debe cambiar su actitud hacia
sus colegas ya que se está integrando en un mundo laboral donde se encuentra con
empleados con bastante experiencia en el rubro. Está bien ser competitivo pero no
puede humillarlos y desmotivarlo con sus fuertes palabras, ni mucho menor evitar su
presencia provocando que estos se sientan poco útiles, al contrario tiene que
ayudarlos y hacer caso a los consejos que le dan para el también poder mejorar, esto
a fin de corregir sin pasar a llevar su motivación dirigiéndonos hacia él con firmeza,
claridad y serenidad. Decirle de una vez “por favor no actúes de esa manera.”
Creemos que puedes aportar grandes logros para la empresa y contribuir en el
crecimiento de esta.
En ambos casos, indicar qué actividades y comportamientos debe seguir realizando y
cuáles no, lo que les ayudará como una guía a seguir.
Y aunque puede parecer una débil práctica, ya sea por miedo a causar un
comportamiento negativo o porque piensan que a pesar de corregir, los colaboradores
no cambiarán, los empleados siempre están en busca de una mejora continua.
Otorgar una buena retroalimentación no es fácil, lograr el éxito de ésta, necesita de
grandes habilidades por parte del gerente puesto que es un elemento importante del
aprendizaje de los colaboradores pues ayudará de guía en términos simples, muchas
veces necesitan saber qué están haciendo bien y qué están haciendo mal, así como
consejos de cómo pueden mejorar en lo que hacen.
Hay que asegurar que las emociones están bien controladas al momento de corregir.
No es buena idea llamar a alguien cuando nuestras emociones están aún
desbordadas y la capacidad de racionalización puede verse obstaculizada. Pueden
tomarse decisiones o usar una comunicación ofensiva, que más tarde nos puede
causar que nos arrepintamos o que tengamos que enfrentar peores problemas.
Como líder debemos mostrar la decepción ante un error, explicando a los empleados
qué es lo que esperamos de ellos y en qué se siente frustrado. Dicho sea de paso, es
mejor definir claramente nuestras expectativas desde el principio, y en el camino
resolver cualquier error que surja, de forma rápida y productiva.
Para resolver el problema, debemos ayudar y apoyar a su subordinado ya que
seremos un líder. Ayudémosles a pensar en maneras diferentes que impactarán en un
mejor desempeño en el trabajo y que eviten futuros errores. Decirles que les están
dando una oportunidad porque creemos en sus potencialidades y en sus valores. Sin
embargo, no hay que olvidarse de reiterar que las consecuencias estarán presentes en
caso de errores reiterados.
Por supuesto, para reforzar todo el proceso correctivo y mantener motivación en los
demás empleados, recordemos dar refuerzo positivo y reconocer el buen desempeño.
Mientras que los errores deben ser siempre tratados de forma privada, el
reconocimiento es mejor cuando se ofrece públicamente en el negocio.
Importante mencionar que los empleados también son seres humanos y merecen
respeto. De hecho, la manera más rápida de ganar respeto como jefe o propietario de
un negocio o gerente es respetar a sus empleados.
Resolver correctamente los problemas laborales y los conflictos en el trabajo es una
prioridad de los responsables de Recursos Humanos. La anticipación y la pro actividad
son las mejores armas para mantener un buen clima laboral y evitar que los
profesionales desperdicien su energía en enfrentamientos totalmente estériles.
Por último, las discusiones de conflictos laborales, en su mayoría, se enfocan en los
desacuerdos de los colaboradores involucrados. Esto es realmente funcional para
encontrar en cada argumento los puntos que lleven a la convergencia. Esto significa
que de los aspectos negativos también pueden surgir claves positivas que hagan
coincidir a los involucrados para hallar la disposición de integrarse.
Una vez conseguido solución al caso, podemos notar que se vuelve a generar
confianza entre ellos para reconstruir su relación. La diferencia es que esta vez sus
inconformidades habrán sido escuchadas y trabajadas.
Encontrar en conjunto la solución que beneficie a todas las partes acentúa los
aspectos positivos del equipo de trabajo. Cada conflicto requiere una solución precisa,
en la que se consideren las opiniones y sentimientos de los colaboradores. Si es
necesario, se incentiva una petición de disculpas que refuerce el compromiso. Al
mismo tiempo, se invita al aprendizaje y propicia condiciones para que estos conflictos
no vuelvan a ocurrir nuevamente.
Existen técnicas que pueden ser bastante funcionales para conseguir que los
trabajadores estén felices. Como crear un ambiente de trabajo agradable que
incremente el flujo laboral y la calidad de los servicios que ofrece una empresa. Una
de las pautas para cumplir con esta técnica es la de mantenerse presentes con los
colaboradores y permitir que aporten sus ideas (y que estas sean escuchadas). Ellos
son los que están más de cerca del proceso laboral y sabrán cómo lograr un desarrollo
más creativo, divertido y productivo.
Se logro construir un buen entorno laboral el cual ayuda a que haya menos conflictos,
pero también tiene ciertos beneficios como: aumento de la productividad, disminución
del absentismo, mejoramiento de la motivación laboral y mayor compromiso de los
empleados hacia la empresa.
Por otro lado, al resolver el conflicto influyo en que se logrará una mayor cohesión de
grupo, creándose mayor respeto entre los miembros del equipo y una mayor
capacidad para trabajar juntos. Individualmente, la resolución de un conflicto hace que
cada una de las personas involucradas realice un auto análisis que le permite
conocerse mejor, priorizar qué es lo más importante para así enfocarse y ser más
eficaz.
Si cambiamos de perspectiva, si visualizamos el conflicto desde la mediación
entrenándonos para ello, exploraremos de manera práctica nuevas formas de
proponer soluciones y encontrar en este una oportunidad de crecimiento que incluso
pueda beneficiar a la empresa.
Aquellos líderes que ven en el conflicto una oportunidad y no un problema pueden
lograr convertir esta situación en beneficiosa. Si las partes involucradas en el
desacuerdo sugieren soluciones de manera creativa, emergerá del problema algo
completamente nuevo o propuestas integradoras.
El superar el conflicto puede promover incluso mejores relaciones entre compañeros,
ya que en la medida que comprendas y valores las ideas divergentes así como la
visión de los colegas, desarrollaremos vínculos afectivos, de respeto y admiración.
Digamos que, una situación conflictiva es la materia prima para el cambio e ideas
creativas que desarrollen en la empresa cambios positivos, tanto en las personas
como en los procesos organizacionales.
Con ello no queremos decir que no se trate de una situación delicada y que plantee
grandes desafíos, pero ello cuenta con el potencial de convertirse en un suceso
favorable para la empresa en la medida que hagamos de ello un suceso constructivo,
efectivo y útil. El conflicto puede decirse que no es ni negativo ni positivo es
simplemente una situación que puede ser manejada correctamente. Lo que lo coloca
en un extremo de la balanza u otro es el enfoque con que lo abordas.
Debemos hacer de los conflictos una oportunidad para la productividad, el cambio
positivo y el aprendizaje implica competencias de inteligencia emocional como
empatía, desarrollar una consciencia de los acontecimientos, de nuestra parte en ello y
de escuchar. Intentar no cerrarnos a los demás con miras a resoluciones positivas, al
final, se trata de que el conflicto conlleve al cambio, y el cambio es parte importante
del crecimiento organizacional.
Teniendo en cuenta esto, es fácil ver de manera muy rápida que el conflicto es
inherente a las relaciones sostenidas en libertad y sin jerarquías dominantes y por ello,
debemos saber trabajar ante los mismos, ya que nos vamos a encontrar
continuamente con que los demás no piensan como nosotros. Esto, lejos de verlo
como un problema hemos de enfrentarnos a ellos como una oportunidad de mejorar
nuestra visión de los hechos y como una forma de poder asociar a nuestro equipo con
los objetivos comunes y alinear a nuestros colaboradores con los éxitos del grupo.
Los conflictos no dañan necesariamente el funcionamiento de unas personas o
grupos, sino que les da energía para ser más creativos y para experimentar nuevas
ideas. Uno de los aspectos más positivos de cualquier conflicto es que pueden salir a
la superficie problemas que estaban ocultos, lo que permite afrontarlos y resolverlos.
Superada la crisis, la organización estará más fortalecida, conocerá sus puntos débiles
y sus mayores cualidades y tendrá un equipo de trabajo más unido y comprometido
con los objetivos de la empresa.
De vez en cuando, todos tenemos que hacer frente a los conflictos. Algunos de ellos
tienen lugar en el trabajo y otros afectan a tu vida personal. Las discusiones son algo
habitual, inmerso en cualquier entorno social. Lo importante es saber cómo manejar
correctamente cada situación.
Hacia esto hemos recopilado unas cuantas frases útiles que ayudarán a salir de
cualquier conflicto minimizando posibles pérdidas.
Vamos a tomarnos un descanso, reflexionaos y luego seguimos. Solo hay
que pulsar el botón de "pausa". Tomar un descanso de tan solo 5 segundos y
tratar de recordar por qué razón empezó la discusión. Tal vez no exista un
motivo. Simplemente uno o el otro estaban de mal humor. Si es así, será
suficiente con relajarse y expulsar el aire. El conflicto terminará de forma
natural.
Vamos a pensar cómo resolver este problema. Lo importante es entender
que después de esta frase debe seguir una disposición real de escuchar y
aceptar el punto de vista del otro. Es un buen contraargumento en la discusión
con un ser querido, ya que demuestra que nos preocupamos por la relación y
estamos preparados para escuchar sus razonamientos.
Bien, yo te entiendo. Este es un verdadero salvavidas cuando se necesita
romper un círculo vicioso de malentendidos. A menudo el problema consiste en
que ninguno de los interlocutores está dispuesto a escuchar o entender al otro,
por lo que uno de los dos tiene que pronunciar esta frase. Será el primer paso
para resolver el conflicto sin discutir ni gritar.
¿Qué te molesta de mí? Vamos a resolverlo. Si vemos que a un compañero
no le agradamos, la mejor manera de solucionarlo es averiguar qué es
exactamente lo que lo irrita. Incluso si no somos capaces (o no queremos)
cambiarlo, podremos demostrar que somos una persona razonable y madura.
PAULINA
CONCLUSIÓN
En todas las casas se cuecen habas. Ninguna empresa está exenta sufrir algún que
otro conflicto. Es inevitable que un grupo de personas que día tras día convive en el
mismo espacio, ocasione pequeños problemas a la empresa.
Además, cuando nos movemos en grupo los conflictos suelen contagiarse. A veces
sólo salpica a un miembro del equipo, pero por lo general se genera una tensión
donde se termina viendo involucrado todo el mundo, ya sea de una manera directa o
indirecta. Por tanto, es imprescindible identificar sus focos y ponerle solución cuanto
antes. Sin esperar a sufrir una grave e irremediable epidemia. El problema es cuando
los líderes están tan acostumbrados a que se produzcan estas rencillas que terminan
pasando desapercibidas ante sus ojos. Cuando quieren darle importancia, el conflicto,
que hacía unas semanas era insignificante, ahora implica a más factores y frentes
para resolver.
Las personas de por sí somos complejas. En parte, esto se explica por lo diferentes
que podemos llegar a ser unas de otras. Si fuéramos exactamente iguales,
encajaríamos mejor y el número de conflictos se reduciría a la mínima expresión. Pero,
afortunadamente, no es el caso, por lo que debemos usar nuestra inteligencia
emocional para resolverlos y sacar una lección de ellos. Ésta última cuestión es sin
duda la más importante. De nada sirve si lo hemos solventado pero no le damos una
moraleja que evite el siguiente problema.
Por lo general y con el fin de evitar conflictos posteriores, es conveniente repasar y
actualizar adecuadamente los planes de contingencia que reflejan posibles problemas.
De esta manera, no sólo nos estaremos facilitando el camino, sino que reduciremos
todo lo que podamos las posibilidades a que se establezcan envidias o nuevas
diferencias entre los colaboradores. Al fin y al cabo, el grado de imparcialidad será
clave a la hora de resolver un problema entre varios empleados. Y esto lo da un
reglamento previo.
Al leer el caso dado, comprendimos que es de suma importancia estar al pendiente de
los conflictos laborales que puedan existir y los que van por el camino a existir, ya que
estos no solo afectan a la empresa sino que también a las demás personas, afecta el
clima laboral, el trabajar en equipo, la comunicación, la armonía y el rendimiento de las
personas afectadas, también, comprendimos que los conflictos laborales no solo
quedan en las empresas, analizamos que estos conflictos son una cadena, ya que de
los trabajadores involucrados en el conflicto también afecta a las familias de ellos.
Ponemos como ejemplo del caso otorgado a don Juan el señor que trabaja desde
hace 15 años en la empresa, que al llegar otro trabajador con más conocimientos
respecto a la tecnología creo una plataforma para atraer más clientes y don Juan sintió
que sus servicios no serían necesarios, nos imaginamos que él hombre pensó
enseguida en su despido, en como alimentaria, mantendría a su familia, creemos que
fueron miles sus pensamientos, al sentir todo esto el empezó a bajar su rendimiento
en la empresa y como es claro pensamos que como su rendimiento era bajo, su
estado de ánimo igual y como es común en las familias, lo habrá comentado con la
suya y esto trae preocupación e incluso en algunas trae problemas en esta, por eso
consideramos que los conflictos laborales no solo quedan en las empresa, lo que pasa
es que nacen y se desarrollan en las empresas u organizaciones.
Consideramos que el trabajo de don Juan era fundamental, ya que gracias al trabajo
que el realizaba los clientes eran fieles a la empresa, esto se demuestra cómo
después de un tiempo los clientes empezaron a prescindir de los servicios de la
empresa, ya que no eran informados de los movimientos de sus inversiones y era el
servicio que realizaba don Juan lo que marcaba la diferencia en el mercado, con la
competencia.
El trabajo de Pedro fue efectivo en un principio para aumentar la cartera de clientes,
sin embargo, al trabajar solo, no en equipo con Juan, al criticarlo fue lo que empezó el
conflicto laboral y como don Juan no sabía lo importante que era su labor, se fue
agrandando el conflicto al punto de perder clientes. Nos damos cuenta que los
funcionarios a cargo no fueron capaces de darse cuenta el conflicto que se estaba
desarrollando y la gravedad de este.
El punto clave para enfrentar este tipo de situaciones, radica en la escucha activa y en
la legitimación del otro, entendiendo que es una persona con una visión del mundo
diferente, la cual es válida. Sin embargo, el principal beneficio del manejo de conflictos
consiste en que los individuos logren vincularse, reflexionar, entender el quehacer del
otro, mejoran su rendimiento, aumenta la productividad, genera lealtad y evita la fuga
de talento dentro de las organizaciones.
La competencia para la resolución de problemas es la capacidad del individuo para
emprender procesos cognitivos con el fin de comprender y resolver situaciones
problemáticas en las que la estrategia de solución no resulta obvia de forma inmediata.
Incluye la disposición para implicarse en dichas situaciones con el objetivo de alcanzar
el propio potencial como ciudadano constructivo y reflexivo.
Los problemas en el trabajo no son buenos para la empresa ni para los empleados. En
ese escenario todos pierden. Cuando no te sientes bien en el trabajo y no estás
motivado, no solo rendirás menos, sino que cometerás más errores, lo cual afectará a
la productividad y competitividad de la empresa.
Para la prevención de los mismos, es importante que cada trabajador sepa qué
funciones le corresponden desempeñar en su puesto de trabajo, qué objetivos quiere
la empresa conseguir, tener buena comunicación y nombrar a unos responsables que
detecten rápidamente una discusión laboral. La resolución de conflictos laborales no
siempre es fácil. Hay diferentes técnicas, que ayudan a que las partes implicadas,
puedan llegar a un acuerdo.
Las habilidades y técnicas de resolución de conflictos permiten que las personas se
muevan más allá de sus propias emociones y opiniones y tomen decisiones
objetivas. Al enseñar estas habilidades en el lugar de trabajo, se fomenta una mayor
comprensión de las situaciones que se plantean y de las otras personas en la oficina.
Los empleados aprenden cómo sus colegas sienten y piensan, así como la forma de
interactuar con ellos. Ambas partes también tienen una mirada más a fondo la
situación y consideran otras soluciones posibles. Esto puede conducir a aprender
con en el tema específico de trabajo.
Al aprender cómo resolver conflictos de una manera profesional y respetuosa, los
empleados implicados son a menudo capaces de fortalecer sus relaciones. Las
competencias permiten a los miembros del personal trabajar bien juntos, porque las
partes involucradas saben cómo manejar el desacuerdo. En vez de pelear, insultar o
ignorarse, los compañeros aprenden cómo colaborar mejor, lo que puede ayudar a
construir sus relaciones.
No nos cabe ninguna duda de que después de leer y trabajar en esta actividad, ya
hemos aprendido a identificar qué causas pueden provocar las disputas laborales, los
tipos de conflictos que pueden aparecer en la empresa, que pasos debemos de aplicar
para prevenirlos, y también las diferentes técnicas que se pueden utilizar para
resolverlos. Por todo ello, ya estamos preparados para resolver, cuando surja en
nuestro lugar de trabajar o empresa, cualquier tipo de discusión entre dos o más
personas.
Finalizando, tenemos que tener mucho cuidado con no tener o evitar un conflicto
laboral, ya que afecta tanto nuestro entorno laboral como personal, sin embargo, por
evitarlo no tenemos que permitir que nos pasen a llevar, lo único que tenemos que
tener claro son nuestras capacidades, aptitudes y lo importante que es nuestro trabajo,
porque, aunque sea chiquito, estamos poniendo nuestro granito de arena para que
funcione mejor.