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Sentencia sobre usurpación de inmueble en Chile

Este documento presenta un resumen de tres sentencias judiciales relacionadas con casos de usurpación de inmuebles y desobediencia a la autoridad. En la primera sentencia, el Tribunal Supremo establece que para que una ocupación sea considerada un delito de usurpación debe conllevar un riesgo relevante para la posesión del propietario y no ser ocasional o esporádica. En la segunda sentencia, determina que no procede aplicar también el delito de desobediencia si la conducta ya está sancionada como usurpación.

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Sentencia sobre usurpación de inmueble en Chile

Este documento presenta un resumen de tres sentencias judiciales relacionadas con casos de usurpación de inmuebles y desobediencia a la autoridad. En la primera sentencia, el Tribunal Supremo establece que para que una ocupación sea considerada un delito de usurpación debe conllevar un riesgo relevante para la posesión del propietario y no ser ocasional o esporádica. En la segunda sentencia, determina que no procede aplicar también el delito de desobediencia si la conducta ya está sancionada como usurpación.

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JURISPRUDENCIA

Roj: STS 5169/2014 - ECLI: ES:TS:2014:5169


Id Cendoj: 28079120012014100820
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Penal
Sede: Madrid
Sección: 1
Fecha: 12/11/2014
Nº de Recurso: 2374/2013
Nº de Resolución: 800/2014
Procedimiento: PENAL - PROCEDIMIENTO ABREVIADO/SUMARIO
Ponente: CANDIDO CONDE-PUMPIDO TOURON
Tipo de Resolución: Sentencia

Resoluciones del caso: STSJ AND 15671/2013,


STS 5169/2014

TRIBUNALSUPREMO
Sala de lo Penal
SEGUNDA SENTENCIA
Sentencia Nº: 800/2014
RECURSO CASACION Nº : 2374/2013
Fallo/Acuerdo: Sentencia Estimatoria Parcial
Fecha Sentencia : 12/11/2014
Ponente Excmo. Sr. D. : Cándido Conde Pumpido Tourón
Secretaría de Sala : Ilma. Sra. Dña. Sonsoles de la Cuesta y de Quero
Escrito por : AMM
DELITO DE USURPACIÓN DE INMUEBLES.- Ocupación pacífica de una finca rústica militar durante dieciocho
días, con finalidad de protestasocial.- No toda perturbación posesoria puede ser calificada penalmente
como ocupación, ya que la interpretación de la acción típica debe realizarsedesde la perspectiva del bien
jurídico protegido y del principio deproporcionalidad que informa el sistema penal (Art 49 3º de la Carta
de Derechos Fundamentales de la Unión Europea). Desde ambas perspectivas la ocupación inmobiliaria
tipificada penalmente es la que conlleva un riesgo relevante para la posesión del sujeto pasivo sobre el
inmueble afectado, que es lo que dota de lesividad y significación típica a la conducta, por lo que las
ocupaciones ocasionales o esporádicas, sin vocación de permanencia o de escasa intensidad, son ajenas al
ámbito de aplicación del tipo.
Los delitos de usurpación, tipificados en el Capítulo V del Título XIII del Código Penal de 1995, constituyen una
modalidad de delitos patrimoniales que tutelan específicamente los derechos reales sobre bienes inmuebles.
En ellos el bien jurídico protegido es el patrimonio inmobiliario, y como delitos patrimoniales la lesión del
bien jurídico requiere que se ocasione un perjuicio al titular del patrimonio afectado, que es el sujeto pasivo
del delito. La modalidad delictiva específica de ocupación pacífica de inmuebles, introducida por el Código
Penal de 1995 en el número 2º del artículo 245 , requiere para su comisión los siguientes elementos: a) La
ocupación, sin violencia o intimidación, de un inmueble, vivienda o edificio que en ese momento no constituya
morada de alguna persona, realizada con cierta vocación de permanencia. b) Que esta perturbación posesoria
puede ser calificada penalmente como ocupación, ya que la interpretación de la acción típica debe realizarse
desde la perspectiva del bien jurídico protegido y del principio de proporcionalidad que informa el sistema
penal (Art 49 3º de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea). c) Que el realizador de la

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JURISPRUDENCIA

ocupación carezca de título jurídico que legitime esa posesión, pues en el caso de que hubiera sido autorizado
para ocupar el inmueble, aunque fuese temporalmente o en calidad de precarista, la acción no debe reputarse
como delictiva, y el titular deberá acudir al ejercicio de las acciones civiles procedentes para recuperar su
posesión. d) Que conste la voluntad contraria a tolerar la ocupación por parte del titular del inmueble, bien
antes de producirse, bien después, lo que especifica este artículo al contemplar el mantenimiento en el
edificio "contra la voluntad de sutitular", voluntad que deberá ser expresa. e) Que concurra dolo en el autor,
que abarca el conocimiento de la ajeneidad del inmueble y de la ausencia deautorización, unido a la voluntad
de afectar al bien jurídico tutelado por eldelito, es decir la efectiva perturbación de la posesión del titular de
la finca ocupada.
DESOBEDIENCIA GRAVE A LA AUTORIDAD O SUS AGENTES.- El delito del art 556 CP , requiere los siguientes
elementos: A) La existencia deun mandato expreso, concreto y terminante de hacer o no hacer una específica
conducta, emanado de la autoridad o sus agentes. B) Que el mandato se halle dentro de las legales
competencias de quien lo emite. C) Que la orden, revestida de todas las formalidades legales, haya sido
claramente notificada al obligado a cumplirla, de manera que éste haya podido tomar pleno conocimiento de
su contenido. D) La resistencia del requerido a cumplimentar aquello que se ordena. E) La concurrencia del
dolo de desobedecer, que implica que frente al mandato persistente y reiterado se alce el obligado a acatarlo
y cumplirlo en una oposición tenaz, contumaz y rebelde.
F) Gravedad, que lo diferencia de la falta.
No cabe apreciar en el caso enjuiciado un delito de desobediencia grave pues la negativa de los ocupantes
a abandonar voluntariamente la finca es precisamente el contenido de injusto que integra el delito de
usurpación. El acto simbólico de protesta social (atípico) se convierte en delictivo porque los acusados
habían configurado la ocupación como indefinida, acordando no abandonar la finca hasta que fuesen
obligados a ello por la fuerza. No procede sancionar repetidamente esta acción, ya penada como usurpación,
añadiendo una segunda figura delictiva a través del delito de desobediencia. Es por ello que, con buen
criterio, el Órgano Jurisdiccional no impuso en su Auto a los ocupantes el abandono bajo apercibimiento
de desobediencia,sino que ordenó el desalojo de la finca a la fuerza pública, "empleando los medios
necesarios para ello", y seguidamente acordó advertir expresamente a los ocupantes de que podrían incurrir
en delito de desobediencia grave, noen el supuesto de que se limitasen a permanecer pacíficamente en
la finca(comportamiento sancionable como usurpación) hasta el desalojo forzoso, sino en el caso de
reiteración del hecho una vez desalojados policialmente. Por ello, específicamente en el supuesto actual, es
el apercibimiento el que limita y precisa el contenido del mandato a los efectos de responsabilidad por delito
de desobediencia en caso de incumplimiento, concretando dicha responsabilidad el propio Juzgador.
Nº: 2374 / 2013
Ponente Excmo. Sr. D.: Cándido Conde Pumpido Tourón
Fallo: 30/10/2014
Secretaría de Sala: Ilma. Sra. Dña. Sonsoles de la Cuesta y de Quero
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Penal
SENTENCIA Nº: 800 / 2014
Excmos. Sres.:
D. Cándido Conde Pumpido Tourón
D. Julián Sánchez Melgar
D. Juan Ramón Berdugo Gómez de la Torre
D. Antonio del Moral García
D. Carlos Granados Pérez
En nombre del Rey
La Sala Segunda de lo Penal, del Tribunal Supremo, constituída por los Excmos. Sres. mencionados al margen,
en el ejercicio de la potestad jurisdiccional que la Constitución y el pueblo español le otorgan, ha dictado la
siguiente
SENTENCIA

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JURISPRUDENCIA

En la Villa de Madrid, a doce de Noviembre de dos mil catorce.


En los recursos de casación que ante Nos penden, interpuestos por infracción de ley e infracción de precepto
constitucional por Ceferino , Hugo , Roman , Ángel Daniel y Cesareo contra la sentencia de fecha 21 de
noviembre de 2013, dictada por la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con
sede en Granada , en causa seguida a dichos acusados por delitos de usurpación de inmueble, desobediencia
a la autoridad y daños, los componentes de la Sala Segunda del Tribunal Supremo que al margen se expresan,
se han constituido para la votación y fallo bajo la Presidencia y Ponencia del Excmo. Sr. D. Cándido Conde
Pumpido Tourón, siendo también parte el Ministerio Fiscal y estando dichos recurrentes representados por
la Procuradora Sra. Dª Mª José Millán Valero; y como recurrido el Ministerio de Defensa representado por el
Abogado del Estado.

I. ANTECEDENTES
PRIMERO.- El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción num. 1 de Osuna, incoó Diligencias previas núm.
518/2012. Por auto de fecha 2 de agosto de 2012 , acordó la inhibición de la causa a favor de la Sala de lo Civil
y Penal del TSJ de Andalucía en atención al carácter de aforado de Ceferino , Diputado del Parlamento de
Andalucía, Procedimiento Abreviado num. 1/2013. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con sede en
Granada, dictó sentencia con fecha 21 de noviembre de 2013 que contiene los siguientes HECHOS PROBADOS:
"Apreciando en conciencia las pruebas de confesión, testifical y documental, practicadas en el acto del juicio
oral se declara expresamente probado lo siguiente:
1. Sobre las diez horas del día 24 de julio de 2012 y convocados por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT)
se concentraron en las inmediaciones del acceso lateral de la finca Las Turquillas unas quinientas personas,
que llegaron hasta e! lugar en 7 autobuses y unos 80 vehículos particulares. El grupo iba encabezado por
una pancarta con el lema "Andaluces levantaos. Pedid tierra y libertad. ¡Movilízate! Las Turquillas para los
trabajadores", con banderas de Andalucía con el anagrama del SAT, sindicato que, con anterioridad, había
adoptado el acuerdo de ocuparla y permanecer en ella mientras no se consiguiera la cesión de su explotación
a cooperativas de trabajadores de la zona o al Ayuntamiento de Osuna, objetivo que el SAT venía persiguiendo
y reclamando por distintos cauces desde años antes.
La Guardia Civil tuvo conocimiento previo de tal convocatoria unos días antes a través de informaciones y
cartelería desplegada en las localidades del entorno.
En otros años anteriores, en concreto siempre durante la mañana del día uno de mayo, el mismo sindicato
SAT había realizado un acto simbólico de ocupación de la misma finca Las Turquillas, que duraba unas horas,
retirándose voluntariamente del lugar.
II. La finca Las Turquillas tiene dos puertas de acceso, una puerta principal situada en el km. 3 de la carretera
SE-8221 y otra puerta lateral que está situada en el km. 18 de la carretera A-35l que discurre desde Osuna
hasta Écija. Dicha finca pertenece a la Yeguada Militar y está destinada a la cría caballar. Ubicada en el término
municipal de Osuna, tiene una relevante importancia por sus características ecológicas, agroambientales,
eco turísticas y, como grado de protección administrativa, figura entre los bienes inmuebles de naturaleza
demanial con titularidad del Estado Español. La finca se encuentra afecta al Ministerio de Defensa, con el
Código D41340001 en el Inventario de la Dirección General de Infraestructuras y con el Código 1987-724-41- 1
999-0585 en el Inventario General de Bienes del Estado del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.
Asimismo, la finca está gestionada por el organismo autónomo Cría Caballar de las Fuerzas Armadas, como
bien demanial y ocupa una extensión de 1.200 has, de las que 80 de ellas están cedidas mediante concesión
demanial al Ayuntamiento de Osuna desde el 22 de octubre del año 2009 para el desarrollo de un programa
de gestión medioambiental y eco-turistica que incluye la recuperacion y valoración medioambiental de las
antiguas lagunas desecadas, así como la conservación y adecuación para visitantes de las reservas naturales
existentes en la finca.
III. Una vez estacionados los vehículos en una explanada contigua al referido acceso lateral de la finca, los
asistentes se dirigieron hacia la portada franqueada por una cancela metálica cerrada por una cadena sujeta
con un candado, que da acceso a un camino interior de la finca (tal y como recoge el reportaje fotográfico que se
recoge al folio 19 de las actuaciones, que se da ahora íntegramente por reproducido como parte integrante de
este relato histórico-fáctico). Seguidamente personas no identificadas del grupo rompieron el referido candado
y la cadena que cerraba las dos hojas metálicas, de malla, de la puerta de entrada al camino (cadena y candado
que no han sido recuperados), accediendo a la finca los concentrados.

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JURISPRUDENCIA

Al frente de la comitiva figuraban los acusados Hugo , Ceferino , Roman y Ángel Daniel quienes, tras ser
preguntados por el oficial al mando del dispositivo de la Guardia Civil sobre sus intenciones, contestaron que
"pretendían ocupar la finca para trabajar en ella y querían entrevistarse con los responsables de la Yeguada
Militar". El Capitán de la Guardia Civil n° NUM000 les comentó que estaban realizando una acción ilegal y
debían desalojar la finca y desistir de su intención, si bien, ante la negativa del grupo, ordenó a los agentes
a sus órdenes que no intervinieran para evitar una mayor alteración del orden público o riesgos innecesarios,
máxime ante la escasez de efectivos.
Ya dentro de la finca, todos los congregados del SAT recorren a pie unos tres kilómetros, de los que la parte
final del camino es de uso exclusivo del personal de la Yeguada Militar, hasta llegar a otra puerta en la valla
perimetral del acuartelamiento o acceso al Recinto Militar existente en el interior de la finca. Seguidamente
Hugo , Ceferino , Roman y Ángel Daniel fueron recibidos en las dependencias oficiales del cuartel militar
por D. Luis Pedro , Capitán Jefe del Acuartelamiento, así como por el Jefe de la Unidad Militar D. Aquilino
, a quienes comentaron que reivindicaban el uso de la finca y pensaban ocuparla para trabajarla, ya que la
finca debía ser utilizada por las personas del entorno y estaba improductiva por los militares, al tiempo que
le pidieron que dejaran abiertas las puertas del recinto interior del acuartelamiento militar, pues su idea era
quedarse hasta conseguir sus objetivos. Ambos jefes les advirtieron que eso era ilegal y no podían consentirlo,
insistiendo los cuatro dirigentes sindicales que iban a ocupar la finca, a pesar de la oposición de los militares,
comentando literalmente "que permanecerían el tiempo necesario hasta conseguir sus objetivos de cesión
para explotar la finca, que querían el uso de la tierra y que no se irían voluntariamente, sino que los tendrían
que desalojar".
Terminada la conversación, los cuatro responsables del SAT antes citados se reunieron con el resto de
personas congregadas, entre los que se encontraba el acusado Cesareo , acordando seguidamente instalarse
en la finca, en concreto en las inmediaciones del recinto militar, en una parte del terreno adyacente, junto al
camino de acceso que habían recorrido (tal y como recoge el plano de situación que se recoge al folio 17 de
las actuaciones, que se da ahora íntegramente por reproducido como parte integrante de este relato histórico-
fáctico). De esta forma, desplegaron una especie de campamento, formado por una choza de cañas y varias
tiendas de campaña que aquellos habían llevado hasta el lugar con el fin de pernoctar y pasar los días que
fueran necesarios (acampada gráficamente descrita en los folios 21 a 23 de las actuaciones, que se dan ahora
íntegramente por reproducidos), quedándose en dicho lugar unas 30 personas mientras que el resto de los
congregados se dirigió a la zona de aparcamiento de los autobuses y vehículos, retirándose de la finca militar.
No consta suficientemente determinado el número exacto de ocupantes que se instalaron ese primer día ni
en los siguientes a la ocupación, ya que se fueron relevando en los días sucesivos, cambiando de personas
y número de acampados; en cualquier caso, se estima que diariamente estaban instalados un número de
personas cercano a las treinta o cuarenta.
El Capitán de la Guardia Civil n° NUM000 se desplazaba diariamente al lugar de ocupación de la finca,
comprobando que se rotaban y no permanecían siempre las mismas personas en el referido campamento,
pese a lo cual no se individualizó ni identificó día a día a las distintas personas acampadas, aunque sí comprobó
la presencia habitual de los acusados Hugo , Ceferino , Roman , Ángel Daniel , a quienes conocía por su
mayor proyección e imagen pública.
El referido mando de la Guardia Civil recordaba diariamente a los ocupantes la necesidad de desalojar la finca
de forma voluntaria y les decía que estaban cometiendo un delito y era preferible el desalojo voluntario a tener
que intervenir las fuerzas especiales de la Guardia Civil. Estas conversaciones se realizaban singularmente
con los acusados Hugo , Ceferino , Roman y Ángel Daniel , personas que se comportaban externamente
como líderes y portavoces del resto de ocupantes de la finca, a quienes luego transmitían posibles consignas
o decisiones a tomar. Estos cuatro acusados, además de Cesareo , estaban habitualmente en el campamento
desplegado en la finca Las Turquillas, sin perjuicio de que en determinados momentos temporales salían de
la misma para otras ocupaciones personales o laborales propias.
IV. Al día siguiente de la ocupación de la finca, el Teniente Coronel Laureano , por orden del Secretario General
Técnico del Ministerio de Defensa, se puso en contacto telefónico con el acusado Hugo , al que instó al
desalojo voluntario de la finca y dar por finalizada la ocupación, argumentando que "había sido ampliamente
difundida en los medios de comunicación y con ello el efecto mediático que buscaban", advirtiéndole de
manera expresa que "caso de no hacerlo y por imperativo legal el Ministerio de Defensa se vería obligado a
interponer la correspondiente denuncia". Hugo le contestó en los siguientes términos: "que el SAT no tiene
nada en contra del Ministerio, que agradece el magnifico trato recibido, que la ocupación ha sido pacífica siendo
la intención de la misma la reivindicación de la situación de paro que sufre la comarca, pudiendo paliarse
subastando la finca a cooperativas para ponerla en producción. Que no desean la propiedad solo el uso de la
misma. Que al haberse aprobado en asamblea la ocupación, no van a abandonar la finca. Que por parte del

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JURISPRUDENCIA

Ministerio se les notifique cuando se vaya a producir el desalojo, con la intención de que se haga de forma
pacífica".
Posteriormente, el mismo Teniente Coronel recibió una llamada telefónica del acusado Ceferino , quien,
contestando a las mismas advertencias que el Sr. Laureano hizo a Hugo , afirmó, entre otros extremos, que
"los tendrán que desalojar porque no van a abandonar de forma voluntaria".
V. Desatendiendo expresamente los requerimientos antes comentados para que no ocupasen la finca o la
abandonasen cuanto antes de forma voluntaria, las personas acampadas realizaron, por el contrario, diversas
actuaciones en los días sucesivos, que propiamente correspondería llevar a cabo a los titulares de la finca. Así,
entre los diversos actos, incidencias o perturbaciones a la titularidad dominical que sucedieron durante los
días 24 de julio al 9 de agosto podemos citar las siguientes, sin que conste suficientemente probado, además,
que personas desconocidas se apoderaran de algunos utensilios de labranza y de otros materiales:
1. Persona o personas no identificadas destruyeron los azulejos rústicos de cerámica, colocados junto a la
puerta de entrada al Recinto Militar con la leyenda Yeguada Militar, para cuya reposición se ha aportado factura
(folio 345) por importe de 45,51 ? (38,57 ? sin IVA), sustituyéndolos por otros con la leyenda Igualdad y Tierra,
tal y como refleja gráficamente el folio 96 de las actuaciones, cuyo contenido literal se da por reproducido en
este momento como parte integrante del relato fáctico.
2. A unos metros de distancia del lugar de la acampada existe un pozo de grandes dimensiones, delimitado y
cerrado por su parte superior por una plancha de hierro, con dos lengüetas que cenan el acceso mediante un
candado. Para abastecerse mientras ocupaban la finca, fracturaron los sistemas de guarda y anclaje del pozo
e instalaron una especie de motobomba para así poder extraer el agua necesaria.
Igualmente, labraron un corto trozo de tierra y conectaron una goma de polietileno a una ventosa de la
conducción de agua, de suministro de los bebederos del ganado, para usarla como ducha.
3. Muchos de los acampados circulaban con sus vehículos por las tierras de labor y rastrojos, habiendo
desaparecido la cadena instalada en el camino que servía para delimitar el terreno cedido demanialmente al
Ayuntamiento de Osuna y que impedía el acceso de vehículos en dirección al acuartelamiento, de forma que
utilizaban por medio de la finca un atajo para acceder al campamento.
4. El día 26 de julio de 2013, por causas no exactamente determinadas ardieron unas 18 pacas de paja situadas
en el camino, con riesgo de incendio del rastrojo existente en la zona, en la que se encuentran las yeguas.
5. El día 27 de julio, un grupo de ocupantes, en la parte exterior de la valla perimetral del acuartelamiento, donde
existe otro vallado, rompieron un candado de la cancela e iniciaron la poda de ramajes de olivos y almendros,
así como labores de arada con una mula mecánica y un tractor equipado con un cultivador que previamente
habían llevado hasta aquel lugar.
6. En la misma fecha, otras tres personas subieron a un depósito de agua que se encuentra situado en el
camino de la portada lateral y pintaron una bandera de Andalucía, causando algunos otros daños.
7. El día 31 de julio los acampados impiden el paso de una máquina retroexcavadora propiedad del Ministerio
de Defensa, desistiendo de su acción tras dialogar más de tres horas con la guardia civil y el Jefe de la Unidad
militar.
8. En la mañana del día 6 de agosto de 2012, los ocupantes de la finca instalaron frente a la puerta principal del
acuartelamiento, a unos diez metros de la misma, una especie de telón (de los que se utilizan habitualmente
para la recolección de la aceituna), atado con cuerdas a los olivos más próximos, al objeto de dar sombra,
habiendo colocado igualmente una bandera de Andalucía con las siglas "SAT" en color rojo, en la zona mas alta
de uno estos árboles. Tras ser invitados los ocupantes por miembros de la Guardia Civil para que los retiraran
voluntariamente y transcurrir varias de horas sin hacerlo, los propios agentes de la guardia civil procedieron
a retirarlos.
VI Todos estos hechos relatados dieron lugar al atestado de la Guardia civil numero 300/2012, presentado con
fecha 30 de julio de 2012 en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, junto a atestado ampliatorio de
fecha 3 de agosto que recogía el acta-denuncia del día 1 de agosto de 2012 al personarse en las dependencias
de la de Guardia Civil D. Aquilino , en representación del Ejercito de Tierra para formular denuncia por la
usurpación y utilización de las tierras denominadas Finca Las Turquillas, perteneciente el Centro Militar de Cría
Caballar, y solicitando el desalojo inmediato de los personas y todos sus enseres.
El día 7 de agosto de 2012 el Juzgado de Instrucción numero 1 de Osuna dicto el Auto, obrante a los
folios 125 y 126 de las actuaciones, acordando "el inmediato desalojo de la porción de terreno ocupado por
militantes y simpatizantes del SAT en la zona de la Finca Las Turquillas (termino municipal de Osuna), cuyo

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JURISPRUDENCIA

uso y explotación pertenezca al Ministerio de Defensa, empleándose los medios necesarios para ello, con
advertencia expresa a los presuntos responsables que, en caso de reiteración del hecho, podrían incurrir en
delito de desobediencia grave y dar lugar a la adopción de medidas más restrictivas. Debiéndose adoptar las
medidas de vigilancias necesarias para evitar que en lo sucesivo puedan repetirse hechos similares".
Sobre las 8,30 horas del día 8 de agosto, el Capitán de la Guardia Civil con número profesional TIP NUM000
notificó personalmente a Roman y Ángel Daniel el referido Auto del Juzgado de Instrucción número 1 de
Osuna por el que se ordenaba el inmediato desalojo, entregándoles copia del mismo e instándoles a que se
retiraran, manifestándoles dichas personas su negativa a hacerlo, añadiendo que necesitaban un tiempo para
tomar cualquier decisión en asamblea, por lo que el capitán les dijo que les daba de plazo hasta las 12 horas
del mismo día. A esa hora regresó de nuevo el capitán de la guardia civil y se encontró entre los instalados a los
otros dos acusados Hugo y Ceferino a quienes le comentó verbalmente el contenido del Auto del Juzgado de
Instrucción número 1 de Osuna por el que se ordenaba el inmediato desalojo y cuya copia había sido entregada
horas antes a los otros dos acusados antes reseñados. Hugo y Ceferino contestaron que "no abandonarían
el recinto si no era a través del empleo de la fuerza".
Ante tal actitud, el Capitán de la Guardia Civil con número profesional TIP NUM000 decidió finalmente pedir a
sus mandos de Sevilla refuerzos y fuerzas especiales para proceder por la fuerza al desalojo, que estuvieron a
disposición el día 10 de agosto; por ello, a primera hora de dicho día se personaron sobre las seis horas en la
finca ocupada para proceder al desalojo de la finca, que tuvo lugar sin producirse incidentes de una especial
relevancia. Conforme iban saliendo del recinto militar, la fuerza actuante procedió a identificar personalmente
a cada una de las personas acampadas, a quienes se les realizaron de forma individualizada las notificaciones
unidas al atestado que obran en los folios 158 a 211, cuyo contenido literal se da por reproducido en este
momento como parte integrante del relato fáctico (si bien consta en todos ellos la fecha del día 9 de agosto, que
se estima obedece a un simple error material), finalizando el desalojo de la finca Las Turquillas sobre las 10,30
horas, que fue video grabado por la fuerza actuante en la forma reflejada en video unido en las actuaciones.
VII. Se estiman probados y causados daños en la finca Las Turquillas por valor de 485,84 ?, donde quedan
englobados el suministro y colocación de azulejos y letras de la fachada de la finca, reposición de 73 metros
de cadena de 10 mm., tres grilletes, dos candados y cuatro ganchos, tal y como refleja el informe de valoración
obrante a los folios 519 y 520 en base a las facturas aportadas a las actuaciones de los folios 345 a 347.
Deducidos de dicho importe tanto el IVA de los productos adquiridos como el importe de los trabajos de
colocación de los nuevos azulejos, resulta un daño valorable en 396,74 ?.
Se estiman probados, asimismo, gastos de limpieza de la zona de acampada que se valoran en 274,76 ?, donde
quedan englobados la mano de obra de peón, alquiler y desplazamiento de cuba y canon de vertidos, tal y como
refleja el informe de valoración obrante al folio 520 en base a la factura aportada a las actuaciones del folio 347.
El Ayuntamiento de Osuna reclama igualmente daños diversos por importe de 337 ?, si bien se estima
que están ya englobados en los daños antes tasados, pues la factura aportada al folio 220 singulariza
objetos idénticos en casi todos los supuestos (candado, cadena, azulejos de la fachada, etc.), sin que conste
suficientemente probado en autos la falta de otros objetos que no hayan sido recuperados ni distintos a los
tasados pericialmente en los folios 519 y 520.
VIII. El acusado Ceferino ostenta la condición de Diputado del Parlamento de Andalucía.
Los acusados Ceferino , Roman , Ángel Daniel y Cesareo carecen de antecedentes penales mientras que
el acusado Hugo tiene antecedentes penales, si bien no son computables en la presente causa a efectos
de reincidencia".
SEGUNDO.- El TSJ de Andalucía dictó el siguiente pronunciamiento: FALLAMOS: "Que debemos condenar
y condenamos a los acusados Ceferino , Hugo , Roman , Ángel Daniel y Cesareo , como autores
responsables criminalmente de un delito de usurpación de inmueble, antes tipificado, sin la concurrencia
de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a las penas para cada uno de ellos CUATRO
MESES DE MULTA CON UNA CUOTA DIARIA DE 10 EUROS, y al pago de cinco de las cientodoceavas partes
de las costas procesales, quedando sujetos los condenados a una responsabilidad personal subsidiaria de un
día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias no satisfechas, caso de no satisfacer voluntariamente
o por vía de apremio la multa impuesta.
Que debemos condenar y condenamos a los acusados Ceferino , Hugo , Roman y Ángel Daniel , como
autores responsables criminalmente de un delito de desobediencia grave a la autoridad, antes tipificado, sin
la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena para cada uno de
ellos de SIETE MESES DE PRISIÓN, con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el
del tiempo de la condena y al pago de cuatro de las cientodoceavas partes de las costas procesales.

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JURISPRUDENCIA

Que debemos absolver y absolvemos a los acusados Belarmino , Humberto , Rosendo , Juan Pablo ,
Donato , Martin , Juan Ramón , Arturo , Gregorio , Salvador , Pablo Jesús , Diego , Matías , Juan Carlos ,
Augusto , Indalecio , Torcuato , Franco , Eutimio , Pelayo , Vicente , Conrado , Marcelino , Artemio , Iván
, Jose Ramón , Abilio , Fernando , Samuel , Eusebio , Everardo , Ricardo , Carlos Antonio , Ezequias , Raúl
, Carlos Alberto , Eulalio , Ramón , Carlos Ramón , Santiaga , Constanza , Mónica , Angustia , Julieta
, María Milagros , Evangelina , Sofía , Delfina , Paulina , de los delitos de usurpación de inmueble y de
daños que se les imputaba por la acusación particular personada con todos los pronunciamientos favorables
al respecto y declaración de oficio de noventa y ocho de las cientodoceavas partes de las costas procesales.
Que debemos absolver y absolvemos a los acusados Ceferino , Hugo , Roman , Ángel Daniel y Cesareo
, del delito de delito de daños que se les imputaba por la acusación particular personada con todos los
pronunciamientos favorables al respecto y declaración de oficio de cinco de las cientodoceavas partes de las
costas procesales.
Se condena asimismo, por vía de responsabilidad civil de los daños y perjuicios causados durante la ocupación,
a los acusados Ceferino , Hugo , Roman , Ángel Daniel y Cesareo , de forma solidaria y con la responsabilidad
civil subsidiaria del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), a que indemnicen al Ministerio de Defensa en
485,84 ? por los daños y perjuicíos, así como en 274,76 ? por gastos de limpieza de la zona de acampada, sin
perjuicio del derecho de repetición que refiere el fundamento quinto, in fine, a favor del Ayuntamiento de Osuna
como cesionario de una pequeña parte.
Acredítese la solvencia de los condenados Ceferino , Hugo , Roman , Ángel Daniel y Cesareo ".
TERCERO.- Notificada dicha sentencia a las partes, se preparó contra la misma recursos de casación, por
infracción de precepto constitucional e infracción de ley por Ceferino , Hugo , Roman , Ángel Daniel
y Cesareo , que se tuvieron por anunciados, remitiéndose a esta Sala Segunda del Tribunal Supremo
las pertinentes certificaciones para su sustanciación y resolución, formándose el correspondiente rollo y
formalizándose los recursos.
CUARTO.- Formado en este Tribunal el correspondiente rollo, la representación de Ceferino formalizó
su recurso alegando los siguientes motivos: PRIMERO: Infracción de ley al amparo del art. 849.1º de la
[Link] ., por infracción de precepto penal de carácter sustantivo, aplicándose indebidamente el art. 245.2
del Código Penal , referido al delito de usurpación no violenta del inmueble. SEGUNDO: Infracción de precepto
constitucional al amparo del art. 852 de la [Link] ., y 5.4 L.O.P.J ., por infracción del art. 24.2 de la Constitución
Española , principio de presunción de inocencia, y por infracción del principio acusatorio derivado de la
consideración conjunta del derecho de defensa, derecho a conocer la acusación, derecho a la tutela judicial
sin indefensión y derecho a un proceso con todas las garantías, todos ellos del art. 24.1 y 2 de la Constitución
Española . TERCERO: Infracción de ley al amparo del num. 1º del art. 849 de la [Link] ., por indebida aplicación
del art. 556 del Código Penal .
La representación de Hugo , Roman y Ángel Daniel , formalizó su recurso alegando los siguientes
motivos: PRIMERO: Infracción de ley al amparo del art. 849.1º de la [Link] ., por infracción de precepto
penal de carácter sustantivo, aplicándose indebidamente el art. 245.2 del Código Penal , referido al delito de
usurpación no violenta del inmueble. SEGUNDO: Infracción de precepto constitucional al amparo del art. 852
de la [Link] ., y 5. 4 L.O.P.J ., por infracción del art. 24.2 de la Constitución Española , principio de presunción
de inocencia, y por infracción del principio acusatorio derivado de la consideración conjunta del derecho de
defensa, derecho a conocer la acusación, derecho a la tutela judicial sin indefensión y derecho a un proceso
con todas las garantías, todos ellos del art. 24.1 y 2 de la Constitución Española . TERCERO: Infracción de ley
al amparo del num. 1º del art. 849 de la [Link] ., por indebida aplicación del art. 556 del Código Penal .
La representación de Cesareo , formalizó su recurso alegando los siguientes motivos: PRIMERO: Infracción
de ley al amparo del art. 849.1º de la [Link] ., por infracción de precepto penal de carácter sustantivo,
aplicándose indebidamente el art. 245.2 del Código Penal , referido al delito de usurpación no violenta del
inmueble. SEGUNDO: Infracción de precepto constitucional al amparo del art. 852 de la [Link] ., y art. 5.4
L.O.P.J ., por infracción del art. 24.2 de la Constitución Española , principio de presunción de inocencia, y por
infracción del principio acusatorio derivado de la consideración conjunta del derecho de defensa, derecho
a conocer la acusación, derecho a batutuela judicial sin indefensión y derecho a un proceso con todas las
garantías, todos ellos del art. 24.1 y 2 de la Constitución Española .
QUINTO.- Instruídas las partes de los recursos interpuestos, quedaron los autos conclusos pendientes de
señalamiento de día para la votación y fallo cuando en turno correspondiera.
SEXTO.- Hecho el señalamiento ha tenido lugar la votación y fallo prevenidos el 30 de octubre pasado.

7
JURISPRUDENCIA

II. FUNDAMENTOS DE DERECHO


PRIMERO.- La sentencia impugnada, dictada por la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia
de Andalucía, con fecha 21 de noviembre de 2013 , condena a los recurrentes como autores de un delito de
usurpación de inmueble a una pena de multa, y como autores de un delito de desobediencia, a una pena de
siete meses de prisión. Frente a ella se alzan los presentes recursos interpuestos por los cinco recurrentes
por un total de ocho motivos, encauzados por infracción de ley y vulneración constitucional; motivos que
pueden reducirse a efectos de resolución expresa a solamente tres, pues los demás motivos interpuestos por
el conjunto de los recurrentes reiteran lo expresado en los tres primeros.
Los hechos, que constan minuciosamente descritos en el relato fáctico de la sentencia impugnada, ya
reproducido, se refieren a la ocupación de la finca Las Turquillas por unas quinientas personas convocadas
por el Sindicato Andaluz de Trabajadores, ocupación que tuvo lugar el 24 de julio de 2012 y en días sucesivos.
La finca, que tiene una extensión de 1.200 hectáreas, está sita en el municipio de Osuna (Sevilla), pertenece
a la Yeguada Militar y está dedicada a la cría caballar. El objetivo declarado de la ocupación era obtener la
cesión de la explotación de la finca a las cooperativas de trabajadores de la zona o al Ayuntamiento de Osuna,
para que pudiese ser trabajada, dada la alta incidencia del paro agrícola en la región, objetivo que el referido
Sindicato venía persiguiendo desde años antes y reclamando por diversos cauces.
SEGUNDO .- El primer motivo de recurso, por infracción de ley, interpuesto por los cinco recurrentes, denuncia
la indebida aplicación del art 245 2º CP 95, que sanciona el delito de usurpación pacífica de inmuebles que
no constituyan morada.
Formula la parte recurrente tres alegaciones para justificar la aplicación indebida del tipo.
En primer lugar que los hechos no revisten la suficiente gravedad para fundamentar una condena por delito,
desde la perspectiva de la efectiva perturbación de la posesión de su titular. Considera la parte recurrente
que se trata de una perturbación posesoria ocasional, sin vocación de permanencia y de poca intensidad, que
debe considerarse atípica. Alega que la exigencia de una gravedad o intensidad relevante en la ocupación
constituye una consecuencia necesaria del carácter subsidiario de la norma penal, pues de otro modo cualquier
perturbación posesoria podría ser calificada como delictiva, vaciando de contenido la protección civil de la
posesión.
En segundo lugar alega la parte recurrente que el titular del inmueble no era un particular sino la Administración
Pública, que dispone de facultades de autotutela para recuperar sus bienes, sin que en el caso actual hubiese
hecho uso de las mismas. Se refiere al art 41 de la Ley del Patrimonio de las Administraciones Públicas ,
para reseñar el procedimiento de recuperación de la posesión indebidamente perdida sobre sus bienes y
derechos, estimando que la competencia para recuperar el bien correspondería al Ministerio de Defensa,
que no la ha ejercitado, debiendo haber iniciado un procedimiento administrativo en el seno del cual haber
requerido formalmente a los perturbadores para que cesasen en su conducta en un plazo determinado,
imponer, en su caso, multas coercitivas, y solo posteriormente requerir el auxilio de la fuerza pública para el
desalojo. Señala asimismo la parte recurrente que la propia Ley establece cual es el camino que debe seguir
la Administración Pública competente cuando aprecie la posible concurrencia de un ilícito penal: obtener
dictamen de la Abogacía del Estado, que en el caso actual no se solicitó, y dar cuenta posteriormente al
Ministerio Fiscal, lo que tampoco se hizo.
Y, en tercer lugar, desde la perspectiva del elemento subjetivo, alega la parte recurrente que este delito exige
un determinado ánimo de detentación exclusiva del inmueble, ánimo que afirma que no concurre en el caso
actual, pues los condenados solo pretendían realizar con la ocupación un acto pacífico de protesta social.
Señala, adicionalmente, que la finalidad perseguida no solo era pública, y figura reconocida en la sentencia,
sino que todos los órganos de representación ciudadana tanto a nivel local, como provincial, autonómico e
incluso nacional, habían aprobado mociones en el mismo sentido, solicitando al Gobierno de la Nación que
la finca se cediese para fines de interés social y para la creación de empleo en una de las comarcas más
castigadas por el paro de toda España, citando al efecto Mociones aprobadas por el Pleno del Ayuntamiento
de Osuna, donde está situada la finca, por la Diputación Provincial de Sevilla, por el Parlamento de Andalucía
e incluso por el Senado.
TERCERO.- Los delitos de usurpación, tipificados en el Capítulo V del Título XIII del Código Penal de 1995,
constituyen una modalidad de delitos patrimoniales que tutelan específicamente los derechos reales sobre
bienes inmuebles.
En ellos el bien jurídico protegido es el patrimonio inmobiliario, y como delitos patrimoniales la lesión del bien
jurídico requiere que se ocasione un perjuicio al titular del patrimonio afectado, que es el sujeto pasivo del
delito.

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JURISPRUDENCIA

La modalidad delictiva específica de ocupación pacífica de inmuebles, introducida en el Código Penal de 1995
en el número 2º del artículo 245 , requiere para su comisión los siguientes elementos:
a) La ocupación, sin violencia o intimidación, de un inmueble, vivienda o edificio que en ese momento no
constituya morada de alguna persona, realizada con cierta vocación de permanencia.
b) Que esta perturbación posesoria puede ser calificada penalmente como ocupación, ya que la interpretación
de la acción típica debe realizarse desde la perspectiva del bien jurídico protegido y del principio de
proporcionalidad que informa el sistema penal (Art 49 3º de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión
Europea). Desde ambas perspectivas la ocupación inmobiliaria tipificada penalmente es la que conlleva un
riesgo relevante para la posesión del sujeto pasivo sobre el inmueble afectado, que es lo que dota de lesividad
y significación típica a la conducta, por lo que las ocupaciones ocasionales o esporádicas, sin vocación de
permanencia o de escasa intensidad, son ajenas al ámbito de aplicación del tipo.
c) Que el realizador de la ocupación carezca de título jurídico que legitime esa posesión, pues en el caso de
que hubiera sido autorizado para ocupar el inmueble, aunque fuese temporalmente o en calidad de precarista,
la acción no debe reputarse como delictiva, y el titular deberá acudir al ejercicio de las acciones civiles
procedentes para recuperar su posesión.
d) Que conste la voluntad contraria a tolerar la ocupación por parte del titular del inmueble, bien antes de
producirse, bien después, lo que especifica este artículo al contemplar el mantenimiento en el edificio "contra
la voluntad de su titular", voluntad que deberá ser expresa.
e) Que concurra dolo en el autor, que abarca el conocimiento de la ajeneidad del inmueble y de la ausencia
de autorización, unido a la voluntad de afectación del bien jurídico tutelado por el delito, es decir la efectiva
perturbación de la posesión del titular de la finca ocupada.
CUARTO.- Partiendo de estos criterios pueden ya analizarse las alegaciones de la parte recurrente referidas a
la indebida aplicación del art 245 2º CP en el caso actual.
En primer lugar se alega, como ya se ha expresado, que los hechos no revisten la suficiente gravedad para
fundamentar una condena por delito, desde la perspectiva de la efectiva perturbación de la posesión del titular
de la finca ocupada. Considera la parte recurrente que la exigencia de una gravedad o intensidad relevante en
la ocupación constituye una consecuencia necesaria del carácter subsidiario de la norma penal. Y finalmente
estima que en el caso actual la perturbación posesoria es ocasional, sin vocación de permanencia y de poca
intensidad, por lo que debe considerarse atípica.
La construcción jurídica en que se apoya esta alegación es correcta, en abstracto, según lo anteriormente
expuesto, pero no resulta aplicable al caso enjuiciado. En efecto, esta argumentación resultaría aplicable si
efectivamente nos encontrásemos ante una ocupación ocasional, esporádica, sin vocación de permanencia,
como lo sería la que durase un breve período temporal, el necesario para obtener la repercusión pública de la
reclamación de carácter social que fundamentaba la acción realizada.
Pero lo cierto es que en el caso actual se superó muy ampliamente esta naturaleza de acto simbólico que
la ocupación tenía inicialmente como protesta social, para convertirse en una ocupación que los propios
ocupantes calificaban como permanente o indefinida, y que habría de durar hasta que consiguiesen sus
reivindicaciones, sin consideración alguna al perjuicio que determinaba para los usos ordinarios a los que su
titular destinaba la finca, prolongándose la perturbación de forma desproporcionada durante dieciocho días.
Esta primera alegación debe, en consecuencia, ser desestimada.
QUINTO.- En segundo lugar alega la parte recurrente que el titular del inmueble no era un particular sino la
Administración Pública, que dispone de facultades de autotutela para recuperar sus bienes, sin que en el caso
actual hubiese hecho uso de las mismas.
Esta alegación tampoco puede ser acogida. El hecho de que la Administración Pública disponga de facultades
de autotutela no resulta relevante para despenalizar una conducta que reviste los caracteres necesarios para
su subsunción en uno de los tipos expresamente recogidos en el Código Penal. Que la Administración Pública
disponga del procedimiento prevenido en el al art 41 de la Ley del Patrimonio de las Administraciones Públicas
para la recuperación de la posesión indebidamente perdida sobre sus bienes y derechos, no excluye la tipicidad
de la conducta enjuiciada, ni obsta al hecho de que sus bienes inmuebles se encuentren protegidos penalmente
frente a la ocupación ilegal.
SEXTO.- Y, en tercer lugar, tampoco excluyen la tipicidad del hecho las alegaciones de la parte recurrente
realizadas desde la perspectiva subjetiva, al estimar que no concurre un ánimo específico de detentación
exclusiva del inmueble, pues los condenados solo pretendían realizar un acto pacífico de protesta social.

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JURISPRUDENCIA

Como ya hemos señalado, lo que exige la realización del tipo, desde el punto de vista subjetivo, es la
concurrencia de dolo, es decir el conocimiento de la ajeneidad del inmueble y de la ausencia de autorización
del titular del bien para la ocupación del mismo, unido a la voluntad de afectación del bien jurídico tutelado
por el delito, es decir la efectiva perturbación de la posesión del titular de la finca ocupada. Este elemento
concurre, en consecuencia, cuando consciente y voluntariamente se supera la naturaleza de acto simbólico
que la ocupación tenía inicialmente como protesta social, para convertirse en una ocupación permanente o
indefinida, que necesariamente tenía que perturbar, y perturbó de un modo intenso y relevante, la posesión
del titular.
El motivo, en consecuencia, debe ser desestimado.
SÉPTIMO.- El segundo motivo de recurso, interpuesto también por todos los recurrentes, se interpone al
amparo del art 852 Lecrim , por vulneración de preceptos constitucionales, y concretamente del derecho a la
presunción de inocencia y del principio acusatorio.
Alega la parte recurrente que de las 1.200 hectáreas de la finca, unas 80 hectáreas están cedidas al
Ayuntamiento de Osuna, que al ser un poseedor no propietario no estaría protegido por el art 245. 2 CP ,
considerando que no está suficientemente acreditado que la ocupación afectase a las funciones posesorias
del verdadero titular de la finca, pues no queda excluido que el campamento ocupante estuviese instalado en
la zona de la finca cedida al Ayuntamiento de Osuna.
El motivo carece del menor fundamento. Tratándose de un motivo por presunción de inocencia, deberíamos
prescindir de las consideraciones de naturaleza jurídica referidas al tipo, que resultan en este caso irrelevantes.
Pero no está de más señalar que la pretensión se apoya en una argumentación técnicamente incorrecta, pues
realizándose la ocupación de una finca ajena, y afectándose de modo esencial a las facultades dominicales
de su titular, siendo obvio, por la intensidad y prolongación de la ocupación, que se ha vulnerado la facultad de
exclusión típica del derecho de propiedad y perturbado las funciones posesorias anejas al derecho dominical,
no resulta determinante el lugar específico donde se instaló el campamento constitutivo de la ocupación,
máxime cuando consta que los ocupantes circulaban libremente por sembrados y rastrojos, afectando al
conjunto de las labores a las que estaba dedicada la finca.
Desde la perspectiva de la presunción de inocencia lo que procede analizar es si la sentencia de instancia se
fundamenta en: a) una prueba de cargo suficiente, referida a todos los elementos esenciales del delito; b) una
prueba constitucionalmente obtenida, es decir que no sea lesiva de otros derechos fundamentales, requisito
que nos permite analizar aquellas impugnaciones que cuestionan la validez de las pruebas obtenidas directa
o indirectamente mediante vulneraciones constitucionales y la cuestión de la conexión de antijuridicidad entre
ellas, c) una prueba legalmente practicada, lo que implica analizar si se ha respetado el derecho al proceso
con todas las garantías en la práctica de la prueba y d) una prueba racionalmente valorada, lo que implica que
de la prueba practicada debe inferirse racionalmente la comisión del hecho y la participación del acusado, sin
que pueda calificarse de ilógico, irrazonable o insuficiente el iter discursivo que conduce desde la prueba al
hecho probado.
En el caso actual se cuestiona específicamente la concurrencia de prueba referida a la afectación de las
facultades posesorias del titular de la finca, por estimar que quizás la ocupación solamente afectó a la zona
cedida al Ayuntamiento de Osuna. Pero lo cierto es que en el relato fáctico se expone minuciosamente, de
acuerdo con el resultado de la abundante prueba de cargo practicada (testifical, documental y pericial), que los
ocupantes alcanzaron la zona del acuartelamiento, y que el campamento se instaló en una zona inmediata al
recinto militar, haciendo desaparecer la cadena que servía para delimitar los terrenos cedidos al Ayuntamiento,
afectando la ocupación tanto a los terrenos cedidos como a los conservados para las finalidades específicas
de la finca militar.
El motivo, en consecuencia, debe ser desestimado.
OCTAVO.- El tercer motivo de recurso, por infracción de ley al amparo del art 849 1º de la Lecrim , e interpuesto
por los cuatro recurrentes condenados por el delito de desobediencia, alega vulneración del art 556 CP 95, por
estimar la parte recurrente que no concurre el delito de desobediencia grave a la autoridad objeto de acusación
y condena.
Conforme establece la doctrina de esta Sala (ver, entre otras, la STS de 20 de enero de 2.010 ) el delito de
desobediencia a la autoridad o sus agentes del art 556 CP , (distinto del delito de desobediencia de autoridades
o funcionarios, previsto y penado en el art 410 CP ), requiere, desde el punto de la vista de la tipicidad, la
concurrencia de los siguientes elementos:
a) la existencia de un mandato expreso, concreto y terminante de hacer o no hacer una específica conducta,
emanado de la autoridad o sus agentes

10
JURISPRUDENCIA

b) que el mandato se halle dentro de las legales competencias de quien lo emite;


c) que la orden, revestida de todas las formalidades legales, haya sido claramente notificada al obligado a
cumplirla, de manera que éste haya podido tomar pleno conocimiento de su contenido;
d) la resistencia del requerido a cumplimentar aquello que se ordena, y
e) la concurrencia del dolo de desobedecer, que implica que frente al mandato persistente y reiterado se alce
el obligado a acatarlo y cumplirlo en una oposición tenaz, contumaz y rebelde, y
f) la gravedad de la conducta, que diferencia el delito de la falta de desobediencia leve.
NOVENO.- En el caso actual no cabe apreciar la concurrencia de los referidos requisitos.
En primer lugar la Sala sentenciadora, que se refiere de modo reiterado a la negativa contumaz de los acusados
a abandonar la finca, es menos precisa cuando se trata de identificar el mandato objeto de desobediencia.
Para la fundamentación de la subsunción de la conducta de los acusados en este tipo delictivo, se refiere la
Sala en primer lugar a que " el Capitán de la Guardia Civil les comentó una y otra vez las consecuenciasde su
actitud desobediente y les pidió casi diariamente que desalojaran la finca de modo voluntaria ". En el relato
fáctico se señala igualmente que al llegar los ocupantes a la finca, " el Capitán de la Guardia Civil les comentó
que estaban realizando un acto ilegal y debían desalojar la finca y desistir de su intención ". Ahora bien estos "
comentarios " y " peticiones ", no revisten propiamente el carácter de " mandato expreso, concreto y terminante
" que exige como presupuesto necesario el delito de desobediencia.
DÉCIMO.- Por ello ha de estimarse que el mandato que constituye el presupuesto específico del delito de
desobediencia en la sentencia de instancia es el emanado de la autoridad judicial.
A este mandato se refiere el relato fáctico de la sentencia impugnada al declarar probado que el Juzgado
de Instrucción de Osuna dictó Auto acordando el " inmediato desalojo de la porción de terreno ocupado por
militantes y simpatizantes del SAT en la finca Las Turquillas cuyo uso y explotación pertenezca al Ministerio de
Defensa, empleándose los medios necesarios para ello , con advertencia expresa a los presuntos responsables
que, en caso de reiteración del hecho, podrían incurrir en delito de desobediencia grave y dar lugar a la adopción
de medidas más restrictivas. Debiéndose adoptar las medidas de vigilancia necesarias para evitar que en lo
sucesivo puedan reiterarse hechos similares ".
Este auto fue notificado a los ocupantes, instándoles a que se retiraran, manifestando su negativa a hacerlo
voluntariamente, conforme a lo acordado inicialmente al realizar la ocupación, por lo que la Guardia Civil montó
el dispositivo necesario para el desalojo de los ocupantes por la fuerza, desalojo que tuvo lugar sin incidentes.
En la citada resolución judicial cabe apreciar, sin duda alguna, la concurrencia del presupuesto básico del delito
de desobediencia: un mandato expreso, concreto y terminante, emanado de la autoridad competente.
Ahora bien la resolución judicial contiene dos disposiciones diferentes. La primera es la que ordena " el
inmediato desalojo de la porción de terreno ocupado por militantes y simpatizantes del SAT en la finca Las
Turquillas cuyo uso y explotación pertenezca al Ministerio de Defensa, empleándose los medios necesarios para
ello ", y se dirige en realidad a las fuerzas del orden, para que procedan efectivamente al desalojo de la finca
ocupada, " empleando los medios necesarios para ello ".
La segunda es la que constituye un mandato dirigido expresamente a los ocupantes, para que se abstengan
de nuevas ocupaciones, una vez desalojados, y es la que contiene una advertencia expresa de incurrir en
delito de desobediencia " con advertencia expresa a los presuntos responsables que, en caso de reiteración
del hecho, podrían incurrir en delito de desobediencia grave". Sin que esa advertencia se refiera al supuesto de
que los ocupantes se nieguen a abandonar voluntariamente la finca, pues esta negativa se presupone, dada la
naturaleza y circunstancias de la ocupación, y constituye precisamente el presupuesto de la orden de desalojo
por la fuerza.
UNDÉCIMO.- No cabe apreciar, por ello, en el caso enjuiciado un delito de desobediencia grave pues la
negativa de los ocupantes a abandonar voluntariamente la finca es precisamente el contenido de injusto
que integra el delito de usurpación . El acto simbólico de protesta social (atípico) se convierte en delictivo
porque los acusados habían configurado la ocupación como indefinida, acordando no abandonar la finca hasta
que fuesen obligados a ello por la fuerza. No cabe sancionarrepetidamente esta acción, ya penada como
usurpación, añadiendo una segunda figura delictiva, a través del delito de desobediencia.
Es por ello por lo que, con buen criterio, el Órgano Jurisdiccional no impuso en su Auto a los ocupantes el
abandono de la finca bajo apercibimiento de desobediencia, sino que ordenó el desalojo a la fuerza pública, "
empleando los medios necesarios para ello ", y seguidamente acordó advertir expresamente a los ocupantes

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JURISPRUDENCIA

de que podrían incurrir en delito de desobediencia grave, no en el supuesto de que se limitasen a permanecer
pacíficamente en la finca hasta el desalojo forzoso (comportamiento sancionable como usurpación), sino en
el caso de reiteración del hecho una vez desalojados policialmente.
Por tanto, específicamente en el supuesto actual, es el apercibimiento el que limita y precisa el contenido
del mandato a los efectos de responsabilidad por delito de desobediencia en caso de incumplimiento,
concretando esa responsabilidad el propio Juzgador en el supuesto de que se hiciese ineficaz el desalojo
mediante una nueva incursión en la finca, pero no en el caso de mera continuidad de la protesta social en la
forma en que estaba diseñada, es decir como ocupación pacífica de la finca hasta el desalojo policial.
Lo que no significa, en absoluto, legitimar la forma en que dicha protesta se ha realizado, por mucho que fuera
su respaldo social o político, pues el comportamiento enjuiciado debe ser considerado en todo caso como
delictivo, al actuar los recurrentes manifiestamente al margen de la legalidad vigente, y debe ser sancionado
como delito de usurpación por el carácter indefinido y persistente de la ocupación realizada.
Se trataba, desde la iniciación de la protesta, de una acción que pretendía incidir en la sociedad en general, y
captar adhesiones, para poder denunciar lo que se consideraba un abuso o injusticia. De ahí que la publicidad
sea uno de sus elementos característicos, como también su carácter colectivo, no individual, y su realización
por un grupo de personas que comparten unas convicciones, y que cuentan con cierta coordinación. Pero esta
apelación para que se reconsideren ciertas decisiones o para abrir o profundizar un debate público sobre los
problemas de desempleo en la zona o el mejor uso de la finca ocupada, se cumple con el simbolismo y la
publicidad de la ocupación, y no justifica en absoluto su carácter indefinido ni una persistencia que perturba
de modo muy relevante y desproporcionado las facultades que competen al titular dominical.
En consecuencia, habiéndose procedido al desalojo policial sin incidentes, y no habiéndose producido la
reiteración que prohibía expresamente el mandato judicial bajo apercibimiento de desobediencia, ha de
estimarse que la prolongación indefinida por parte de los acusados de la ocupación de la finca militar
inicialmente realizada como una acción simbólica de protesta social, debe ser sancionada como delito de
usurpación, sin que sea procedente el castigo adicional por delito de desobediencia, cuyos presupuestos
típicos no concurren en el caso actual, máxime cuando los acusados acabaron accediendo pacíficamente al
desalojo cuando se recurrió a la fuerza policial, tal y como habían diseñado la protesta desde su iniciación.
Procede, en consecuencia, la estimación de este tercer motivo de los recursos interpuestos por Ceferino ,
Hugo , Roman y Ángel Daniel , con declaración de las costas de oficio.
Y asímismo, la íntegra desestimación del recurso interpuesto por la representación de Cesareo , con
imposición de las costas de este recurso por ser preceptivas, pues este recurso se limita a reproducir los dos
primeros motivos del recurso del recurrente Ceferino , referidos al delito de usurpación, y que ya habían sido
desestimados motivadamente.

III. FALLO
Que debemos declarar y declaramos HABER LUGAR, parcialmente , a los recursos de casación interpuestos
por infracción de ley e infracción de precepto constitucional por Ceferino , Hugo , Roman y Ángel Daniel
, contra la sentencia de fecha 21 de noviembre de 2013, dictada por la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal
Superior de Justicia de Andalucía , en causa seguida a dichos acusados por delitos de usurpación de inmueble,
desobediencia a la autoridad y daños; y en su virtud, casamos y anulamos dicha sentencia con declaración
de las costas de oficio.
Que debemos declarar y declaramos NO HABER LUGAR, al recurso de casación interpuesto por infracción de
ley e infracción de precepto constitucional por Cesareo contra la anterior sentencia. Condenamos a dicho
recurrente al pago de las costas ocasionadas en su recurso.
Comuníquese esta resolución y la que seguidamente se dicte a la mencionada Audiencia a los efectos legales
oportunos, con devolución de la causa.
Así por esta nuestra sentencia que se publicará en la Colección Legislativa, lo pronunciamos, mandamos y
firmamos
2374/2013
Ponente Excmo. Sr. D.: Cándido Conde Pumpido Tourón
Fallo: 30/10/2014
Secretaría de Sala: Ilma. Sra. Dña. Sonsoles de la Cuesta y de Quero

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JURISPRUDENCIA

TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Penal

SEGUNDA SENTENCIA Nº: 800/2014


Excmos. Sres.:
D. Cándido Conde Pumpido Tourón
D. Julián Sánchez Melgar
D. Juan Ramón Berdugo Gómez de la Torre
D. Antonio del Moral García
D. Carlos Granados Pérez
En nombre del Rey
La Sala Segunda de lo Penal, del Tribunal Supremo, constituída por los Excmos. Sres. mencionados al margen,
en el ejercicio de la potestad jurisdiccional que la Constitución y el pueblo español le otorgan, ha dictado la
siguiente
SENTENCIA
En la Villa de Madrid, a doce de Noviembre de dos mil catorce.
El T.S.J. de Andalucía, con sede en Granada dictó sentencia, en el Procedimiento Abreviado 1/2013, con fecha
21 de noviembre de 2013 por delitos de usurpación de inmueble, desobediencia a la autoridad y daños, contra
Ceferino , con D.N.I. NUM001 , nacido y vecino de Marinaleda (Sevilla) el NUM002 de 1953, Diputado del
Parlamento de Andalucía, con instrucción y sin antecedentes penales, cuya solvencia no consta; contra Hugo
, con D.N.I. NUM003 , nacido en Campillos (Málaga), vecino del Coronil (Sevilla), el NUM004 de 1956, con
instrucción; Roman , con D.N.I. num. NUM005 , natural y vecino de La Lantejuela (Sevilla), nacido el NUM006
de 1962, hijo de Jesús María y Justa , con instrucción, sin antecedentes penales cuya solvencia no consta;
contra Ángel Daniel con D.N.I. NUM007 , natural y vecino de Osuna (Sevilla), nacido el NUM008 de 1956, hijo
de Jacinto y Alicia , con instrucción, sin antecedentes penales y contra Cesareo , con D.N.I. NUM009 , nacido
el NUM010 de 1959, vecino de Martín de la Jara (Sevilla), con instrucción y sin antecedentes penales, cuya
solvencia no consta; y en cuya causa se dictó sentencia por la mencionada Audiencia que ha sido casada y
anulada por la pronunciada por esta Sala Segunda del Tribunal Supremo en el día de la fecha bajo la Presidencia
y Ponencia del Excmo. Sr. D. Cándido Conde Pumpido Tourón.

I. ANTECEDENTES
UNICO .- Se aceptan y dan por reproducidos los hechos declarados probados en la sentencia de instancia, así
como el resto de sus antecedentes de hecho.

II. FUNDAMENTOS DE DERECHO


UNICO.- Dando por reproducidos los fundamentos de derecho de la sentencia de instancia que no queden
afectados por nuestra sentencia casacional, y por las razones expuestas en la misma, debemos ABSOLVER a
los recurrentes Ceferino , Hugo , Roman y Ángel Daniel del delito de desobediencia del que habían sido
acusados manteniendo la condena impuesta por delito de usurpación

III. FALLO
Debemos ABSOLVER Y ABSOLVEMOS a los acusados Ceferino , Hugo , Roman y Ángel Daniel del delito de
desobediencia del que habían sido acusados, DEJANDO SUBSISTENTES LOS DEMAS PRONUNCIAMIENTOS
DE LA SENTENCIA de instancia, especialmente la condena de los cinco recurrentes por delito de usurpación,
y las costas y responsabilidad civil derivadas de ella.
Así por esta nuestra sentencia, que se publicará en la Colección
Legislativa, lo pronunciamos, mandamos y firmamos

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JURISPRUDENCIA

PUBLICACIÓN .- Leidas y publicadas han sido las anteriores sentencias por el Magistrado Ponente Excmo.
Sr. D. Cándido Conde Pumpido Tourón, mientras se celebraba audiencia pública en el día de su fecha la Sala
Segunda del Tribunal Supremo, de lo que como Secretario certifico.

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