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Agua Subterránea: Ciclo y Acuíferos

El documento describe el ciclo hidrológico global y los diferentes componentes del agua en la Tierra. Aproximadamente el 96.5% del agua del planeta se encuentra en los océanos. El 1.7% se encuentra en los hielos polares y el 1.7% en acuíferos subterráneos. El documento también proporciona información sobre el balance anual global de agua, incluida la precipitación, evaporación y escurrimiento. Además, define conceptos clave como acuíferos, porosidad, permeabilidad
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Agua Subterránea: Ciclo y Acuíferos

El documento describe el ciclo hidrológico global y los diferentes componentes del agua en la Tierra. Aproximadamente el 96.5% del agua del planeta se encuentra en los océanos. El 1.7% se encuentra en los hielos polares y el 1.7% en acuíferos subterráneos. El documento también proporciona información sobre el balance anual global de agua, incluida la precipitación, evaporación y escurrimiento. Además, define conceptos clave como acuíferos, porosidad, permeabilidad
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AGUA SUBTERRANEA REYES ROQUE, Esteban Pedro

Introducción: CICLO HIDROLOGICO.

Figura 1. Datos del ciclo hidrológico global, considerando a la precipitación terrestre como el 100%.

En la Tabla 1 se encuentran las cantidades estimadas de agua en las diferentes formas que existen en la Tierra. Cerca del 96.5%
del agua del planeta se encuentran en los océanos. Si la Tierra fuera una esfera uniforme, esta cantidad sería suficiente para
cubrirla hasta una profundidad cercana a los 2.6 km. Del resto, el 1.7% se encuentra en los hielos polares, el 1.7% en manantiales
subterráneos y solamente el 0.1% en los sistemas de agua superficial y atmosférica. El sistema de agua atmosférica, que es la
fuerza motriz de la hidrología del agua superficial, tiene solamente 12,900 km³ de agua, es decir, menos de una parte en 100 mil
de toda el agua de la Tierra.
Tabla 1. Cantidades estimadas de agua en el Mundo
CONCEPTO AREA (106 km²) VOLUMEN (km³) % AGUA TOTAL % AGUA DULCE

OCEANOS 361.3 1,338,000,000 96.5


AGUA SUBTERRANEA DULCE 134.8 10,530,000 0.76 30.1
AGUA SUBTERRANEA SALADA 134.8 12,870,000 0.93
HUMEDAD DEL SUELO 82 16,500 0.0012 0.05
HIELO POLAR 16 24,023,500 1.7 68.6
HIELO NO POLAR Y NIEVE 0.3 340,600 0.025 1
LAGOS DULCES 1.2 91,000 0.007 0.26
LAGOS SALINOS 0.8 85,400 0.006
PANTANOS 2.7 11.47 0.0008 0.03
RIOS 148.8 2,120 0.0002 0.006
AGUA BIOLOGICA 510 1,120 0.0001 0.003
AGUA ATMOSFERICA 510 12,900 0.001 0.04
AGUA TOTAL 510 1,385,984,610 100
AGUA DULCE 148.8 35,029,210 2.5 100
Fuente: Ven Te Chow (2000). World Water Balance and Water Resources of the Earth

Cerca de dos terceras partes del agua dulce de la Tierra son hielo polar y la mayoría de la restante, es agua subterránea que va
desde 200 hasta 600 m de profundidad. La mayor parte del agua subterránea por debajo de esta profundidad es salina. Solamente
el 0.006% del agua dulce está en los ríos. El agua biológica, fijada en los tejidos de plantas y animales, representa cerca del
0.003% de toda el agua dulce, equivalente a la mitad del volumen contenido en los ríos.
A pesar de que el contenido de agua en los sistemas superficiales y atmosféricos es relativamente pequeño, inmensas cantidades
de agua pasan anualmente a través de ellos. En la Tabla 2 se muestra el balance anual global de agua. En la Figura 1 se ilust ran
los principales componentes del balance, en unidades relativas a un volumen anual de precipitación terrestre de 100. Puede verse
que la evaporación desde la superficie terrestre consume el 61% de esta precipitación, y el restante 39% conforma el
escurrimiento hacia los océanos, principalmente como agua superficial. La evaporación desde los océanos constituye cerca del

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90% de la humedad atmosférica. El análisis del flujo y almacenamiento de agua en el balance global, da una visión de la
dinámica del ciclo hidrológico.
A pesar de que el concepto de ciclo hidrológico es simple, el fenómeno es enormemente complejo e intrincado. Este no es
solamente un ciclo grande, sino que está compuesto de muchos ciclos interrelacionados de extensión continental, regional y local.
Aunque el volumen total de agua en el ciclo hidrológico global permanece esencialmente constante, la distribución de esta a gua
está cambiando continuamente en continentes, regiones y cuencas locales de drenaje.
Tabla 2. Balance anual global de agua
CONCEPTO Océano Tierra
Area (km²) 361,300,000 148,800,000
Precipitación (km³/año) 458,000 119,000

Precipitación (mm/año) 1,270 800

Precipitación (pulg/año) 50 31

Evaporación (km³/año) 505,000 72,000


Evaporación (mm/año) 1,400 484
Evaporación (pulg/año) 55 19

Escurrimiento hacia los océanos


Rios (km³/año) ----- 44,700
Agua subterránea (km³/año) ----- 2,200
Escurrimiento total (km³/año) ----- 47,000
Escurrimiento total (mm/año) ----- 316
Escurrimiento total (pulg/año) ----- 12
Fuente: Ven Te Chow (2000). World Water Balance and Water Resources of the Earth
La hidrología de una región está determinada por sus patrones de clima tales como la topografía, la geología y la vegetación.
También, a medida que la civilización progresa, las actividades humanas invaden gradualmente el medio ambiente natural del
agua, alterando el equilibrio dinámico del ciclo hidrológico e iniciando nuevos procesos y eventos. Por ejemplo: hay teorías que
afirman que debido a la quema de combustibles fósiles, la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera se está incrementado.
Esto puede llevar al calentamiento de la Tierra y tener efectos de largo alcance sobre la hidrología global.
En cuanto al origen del agua utilizada, también la mayoría de los datos aportados, son en general coincidentes en que el 18% es
de origen subterráneo. Esta agua subterránea se usa mayoritariamente en agricultura (73%), destinándose solo un 25% a cubrir
abastecimientos urbanos e industriales.

Conceptos

En el subsuelo se encuentran formaciones geológicas consistentes a veces en rocas porosas o fracturadas que pueden contener
agua en sus huecos. Éste agua se denomina subterránea y los terrenos que la contienen y la pueden ceder se denominan acuíferos.
Los terrenos acuíferos del subsuelo pueden tener una extensión horizontal pequeña constituyendo los acuíferos locales o
puntuales o bien alcanzar millones de kilómetros cuadrados, formando extensos acuíferos regionales. Asimismo, el espesor de los
acuíferos puede también variar desde centímetros hasta más de mil metros.
El agua subterránea tiene su origen en la lluvia, parte de la cual se infiltra directamente a través del suelo, o desde ríos y lagos,
por grietas y poros de la roca hasta alcanzar un nivel impermeable que no le deja descender más. El agua se va acumulando con
el paso de los años llenando, de esta forma, los acuíferos. Estas aguas subterráneas van circulando a favor de gradiente hast a
alcanzar puntos de salida a la superficie que se convierten en manantiales o fuentes o en áreas difusas como los lechos de los ríos,
cuyo caudal es mantenido por las aguas subterráneas.
Acuíferos
Un acuífero es un conjunto de rocas que contienen y pueden proporcionar agua bajo ciertas condiciones.
La porosidad es la propiedad de las rocas que hace que puedan contener agua. Para que una roca sea acuífera, además de
almacenar agua debe ser capaz de cederla. Esta propiedad se conoce como permeabilidad. Por tanto, permeabilidad y porosidad
definen las características hidráulicas de un acuífero.
La recarga de acuíferos se produce de forma natural por infiltración del agua de lluvia que cae sobre ellos, de los ríos o los lagos
que los atraviesan o limitan, o del excedente de agua de los cultivos asentados sobre ellos.

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CLASIFICACION DE LOS ACUIFEROS

Las clasificaciones de los acuíferos pueden variar según el factor que se tome en cuenta para hacerlas. De este modo se pueden clasificar en:

Materiales Litológicos El factor de la presión hidrostática


Detríticos Libres
Volcánicos Confinados
Metamórficos Semiconfinados
Kársticos Colgados

ACUÍFEROS DETRÍTICOS:

Son aquellos en los que el agua circula a través de los propios


poros de la roca que constituye el acuífero. Los materiales
detríticos sueltos, como las grandes acumulaciones de arenas y
gravas de muchos valles o deltas fluviales, constituyen muy
buenos acuíferos: tienen una alta porosidad, permeabilidad y
capacidad de almacenamiento, se recargan con facilidad y en
ellos la perforación de pozos es fácil.

Acuífero Detrítico

ACUÍFEROS VOLCÁNICOS:
Se trata de formaciones en las que el carácter predominante es el de su elevada permeabilidad.
Las rocas volcánicas, son menos propensas a formar acuíferos pues son rocas más densas; de ahí que no haya acuíferos de importancia
volcánica de la Cordillera Central. Sin embargo, aun las rocas volcánicas densas tienen fracturas que puede almacenar cantidades
significativas de agua y convertirse en pozos productivos.
Se pueden encontrar algunos ejemplos desde basaltos sumamente compactos a otros muy fisurados, o tobas muy porosas pero
prácticamente impermeables.

ACUÍFEROS METAMÓRFICOS:
Se trata de materiales cuya permeabilidad primaria es muy reducida. Sin embargo, este carácter de acuífugos se ve modificado
frecuentemente por la presencia de discontinuidades que aportan a las rocas una permeabilidad secundaria nada despreciable, y que da lugar
a acuíferos heterogéneos, de pequeñas reservas y recursos, pero que pueden resolver problemas de abastecimiento de pequeños núcleos
urbanos.
En las rocas ígneas y metamórficas (granitos, dioritas, gabros, pizarras y esquistos) las únicas posibilidades de dar buenos acuíferos residen
en la zona alterada superficial o en las regiones muy fracturadas por fallas y diaclasas, de todos modos constituyen los peores acuíferos, en
cuanto a rendimiento de caudal.

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ACUÍFEROS KÁRSTICOS:

También llamados Acuíferos fisurados. La circulación del agua se


produce a través de fisuras y grietas de la roca. Desarrollados
fundamentalmente sobre rocas carbonatadas, aunque también
pueden albergarlos formaciones evaporíticas.
En los acuíferos fisurales, el agua se encuentra ubicada sobre
fisuras o diaclasas, también intercomunicadas entre sí; pero a
diferencia de los acuíferos porosos, su distribución hace que los
flujos internos de agua se comporten de una manera
heterogénea, por direcciones preferenciales.

Acuífero Fisurado

ACUÍFEROS LIBRES:
Son aquellos en los cuales existe una superficie libre de
formaciones impermeables, el agua encerrada en ellos se
encuentra a presión atmosférica.
La superficie del agua será el nivel freático y podrá estar en
contacto directo con el aire o no, pero lo importante es que no
tenga por encima ningún material impermeable.
En estos acuíferos, al perforar pozos que los atraviesen total o
parcialmente, el agua alcanza un nivel que sería el mismo que
tendría dentro de la formación geológica, es decir el nivel freático
(nivel real) coincide con el nivel piezométrico (nivel ideal que
alcanzaría el agua a presión atmosférica).

Existe una zona impermeable que sirve de base a una zona permeable saturada de agua. Más arriba, existe una franja permeable.

En los acuíferos libres se habla de espesor saturado, que será menor o igual que el espesor del estrato o formación geológica
correspondiente.

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Si se perfora un sondeo y la perforación alcanza la superficie


freática de un acuífero libre, el nivel del agua en la perforación
permanece en el mismo nivel en que se cortó. Es tan simple
como cuando en la playa abrimos un hoyo con las manos, y en el
fondo aparece agua, ya que la arena de la playa está saturada
hasta el plano del nivel del mar.
En cambio, cuando una perforación alcanza el techo de un
acuífero confinado, el nivel del agua dentro de la perforación
puede subir varios metros.
Cuando la superficie piezométrica está por encima de la
superficie topográfica, se producen los sondeos surgentes.
La surgencia no es un indicador de la productividad de la
captación: un sondeo surgente al ser bombeado puede
proporcionar un caudal mínimo que lo haga inexplotable. La
surgencia refleja la altura de la presión del agua.

Características de un Acuífero

ACUIFEROS CONFINADOS:

Son aquellos que están recubiertos por un terreno impermeable. El agua se encuentra a una presión superior a la atmosférica. Cuando se
perfora un pozo en este tipo de acuíferos el agua asciende por él hasta alcanzar una altura que se denomina nivel piezométrico.

En este caso, la roca permeable queda confinada por encima y


por debajo en terrenos impermeables. Todo el espesor del
acuífero está saturado de agua y la presión de agua en los poros
o fisuras es mayor que la atmosférica.

Cuando una perforación alcanza el techo de un acuífero


confinado, el nivel del agua dentro de la perforación puede
subir varios metros.
Cuando la superficie piezométrica está por encima de la
superficie topográfica, se producen los sondeos surgentes.

La surgencia no es un indicador de la productividad de la


captación: un sondeo surgente al ser bombeado puede
proporcionar un caudal mínimo que lo haga inexplotable. La
surgencia refleja la altura de la presión del agua.

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Descripcion de un acuífero

ACUÍFEROS SEMICONFINADOS:
Son aquellos en los que el agua se encuentra a presión, igual que en los confinados (dicho más exactamente: su límite superior está a una
presión superior a la atmosférica), pero alguna de las capas que lo confinan no es perfectamente impermeable y permite alguna filtración que
contribuye en cierta proporción al caudal que se extrae del acuífero semiconfinado.
Este tipo de acuíferos son mucho más frecuentes que los confinados, ya que en rocas sedimentarias son más abundantes las formaciones
poco permeables que las absolutamente impermeables; aunque la permeabilidad de la capa confinante sea muy baja, siempre cederá una
cierta cantidad de agua al acuífero semiconfinado.

ACUÍFEROS COLGADOS:
Algunas veces se da una capa de material más o menos impermeable por encima del nivel freático. El agua que se infiltra queda atrapada en
esta capa para formar un lentejón, que normalmente tiene una extensión limitada sobre la zona saturada más próxima.
Los acuíferos colgados son más comunes de lo que se pueda suponer, aunque quizá sólo ocupan unos pocos centímetros de espesor, o sólo
se alimenten después de una recarga muy excepcional. No suponen un recurso muy fiable, ya que a veces se puede perforar del todo y el
pozo construido facilita el drenaje del agua contenida en el lentejón hacia la zona saturada.
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El papel de los acuíferos en la regulación de los recursos hidráulicos


Las aguas superficiales y subterráneas pueden realizar funciones complementarias en un sistema de recursos hidráulicos.
Los acuíferos pueden representar alternativas interesantes para el almacenamiento de agua y ahorros económicos sustanciales en cuanto a
los sistemas de distribución de superficie. La función de un acuífero como elemento de distribución de agua está asociada estrechamente a su
papel como elemento de almacenamiento.
Utilización alternativa
La capacidad de almacenamiento de un acuífero puede aprovecharse si se hace más uso de los embalses o de los caudales de los ríos en
los períodos húmedos, y por el contrario se extrae más de los acuíferos en períodos secos.
Aprovechamiento del almacenamiento subterráneo mediante la recarga artificial
Entendemos por recarga artificial un conjunto de técnicas que permiten, mediante intervención programada e introducción directa o inducida
de agua en un acuífero, incrementar el grado de garantía y disponibilidad de los recursos hídricos, así como actuar sobre su calidad.
Esta técnica pretende contribuir, siempre que técnica y económicamente sea posible, a una gestión más racional del potencial hídrico que
presenta una determinada cuenca hidrográfica o sistema de explotación.
Los objetivos que persigue son dos:
Aumento y optimización el volumen de los recursos hídricos y,
Prevención o corrección del deterioro de la calidad del agua
Entre las aplicaciones más habituales de recarga artificial de acuíferos están el almacenamiento de escorrentías superficiales no reguladas,
reducción del descenso piezométrico, mantenimiento hídrico de determinados enclaves ecológicos, etc.
Sistemas río-acuífero
El retardo que se produce entre los bombeos en un acuífero, y la disminución de caudal en el río drenante, puede aprovecharse para
aumentar las disponibilidades de agua. Al bombear de forma intermitente en períodos secos en los que la demanda de agua es mayor y
menor el caudal de los ríos, una parte del efecto del bombeo se produce en los períodos en los que es mayor el caudal de los ríos
Las relaciones río-acuífero pueden transformarse por la explotación de las aguas subterráneas. Así, ciertos acuíferos muy explotados, al
disminuir los niveles piezométricos, pueden cambiar su relación con el río que puede pasar de ganador a perdedor. De esta manera, las
posibilidades de almacenamiento en los acuíferos aumentan.
Contaminación de las aguas subterráneas
La alteración del eventual equilibrio químico establecido entre el agua subterránea y el terreno por el que circula, reflejada en la aparición de
sustancias o compuestos extraños a los que configuran la calidad natural, sirve como indicador de la actividad humana.
Cuando esa alteración constituye un impacto negativo en el ecosistema hídrico o afecta al potencial del recurso para su utilización posterior,
se puede hablar de contaminación.
La Ley de Aguas establece en su artículo 93 como definición de contaminación, “la acción y el efecto de introducir materias o formas de
energía o inducir condiciones en el agua que, de modo directo o indirecto, impliquen una alteración perjudicial de su calidad en relación con
los usos posteriores o con su función ecológica”. El concepto de contaminación queda referido, por tanto, al uso posterior del agua o a su
función ecológica.
A diferencia de lo que ocurre en las aguas superficiales, la detección de la contaminación y la evaluación de sus efectos presentan mayores
dificultades en el caso de las aguas subterráneas. En las aguas subterráneas, la degradación de la calidad se advierte con frecuencia cuando
el proceso contaminante ha afectado a amplias zonas del acuífero.
La adopción de medidas correctoras, costosas y no siempre efectivas, se ve complicada por la complejidad de la evolución del contaminante
en el terreno y la consiguiente dificultad para establecer un diagnóstico de las relaciones causa-efecto en dicho proceso.
No obstante, en las aguas subterráneas el poder depurador del terreno, en especial en acuíferos detríticos con porosidad intergranular y
elevado contenido en minerales de arcilla o materia orgánica en la zona no saturada, puede atenuar o reducir a niveles aceptables el deterioro
de la calidad. Este hecho constituye un facto positivo de protección natural no regulada del Dominio Público hidráulico y está íntimamente
ligado al concepto de vulnerabilidad.
Vulnerabilidad y riesgo
La vulnerabilidad de un acuífero a la contaminación expresa la sensibilidad de las aguas subterráneas a una alteración de la calidad originada
por actividades humanas.
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Esta vulnerabilidad es función de una serie de características intrínsecas del acuífero, referidas a la parte del terreno situada sobre la
superficie piezométrica. Estas características incluyen aspectos mineralógicos, nivel de consolidación y figuración y grado de desarrollo del
suelo vegetal.
Según esta definición, la vulnerabilidad dependerá de (Foster, 1991): la inaccesibilidad hidráulica de la zona no saturada a la penetración de
contaminantes; la capacidad de atenuación de dicha zona como resultado de la retención físico-química o de la reacción de los contaminantes
con el terreno
La zona no saturada puede constituir así una poderosa línea de defensa natural contra la contaminación en acuíferos libres.
Además, el grado de afección de las aguas subterráneas como consecuencia de un episodio contaminante está también condicionado por
factores externos, unos de origen climatológico-pluviométrico y temperatura, y otros relativos a la carga contaminante (procedimiento y lugar
de penetración del contaminante y movilidad y persistencia del contaminante).
La combinación de los factores indicados anteriormente determina el potencial de riesgo a la contaminación de las aguas subterráneas,
siempre referido a una zona determinada.

Figura: Esquema de vulnerabilidad y riesgo.


Fuente: Calidad y contaminación de las aguas subterráneas

Los mecanismos de incorporación del contaminante al acuífero son de varios tipos:


Infiltración a través de la zona no saturada en áreas de recarga
Pérdidas en ríos o masas de agua superficial conectadas con el acuífero
Inyección en sondeos y pozos
Intrusión en zonas próximas a aguas salinas
Asimismo, los procesos que determinan el alcance y evaluación de la contaminación de las aguas subterráneas pueden resumirse en
(Custodio y Llamas, 1976):
Filtración mecánica de las partículas y bacterias en suspensión, acentuada en acuíferos con porosidad intergranular y poros de pequeño
tamaño y uniformemente distribuido
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Oxidación-reducción, en particular de compuestos nitrogenados y metales pesados durante su paso por la zona no saturada, en la que es más
intensa la actividad de microorganismos
Adsorción y absorción, que incrementan el período de permanencia del contaminante en el terreno y, por consiguiente, la posibilidad de una
depuración mayor, favorecida por el intercambio iónico y la acción bacteriana
Dilución, por mezcla de agua contaminada con agua de mejor calidad. La capacidad de almacenamiento del acuífero condiciona en este caso
el alcance del proceso
Acción bioquímica, particularmente intensa en la zona no saturada
La tipología de sustancias contaminantes puede ser muy diversa abarcando desde iones inorgánicos simples a sustancias sintéticas orgánicas
de composición compleja.
Podemos distinguir dos tipos de procesos contaminantes de las aguas subterráneas: los puntuales que afectan a zonas muy concretas y los
difusos que provocan contaminación dispersa en zonas amplias, en las que no es fácil identificar el foco principal.
Algunas de las actividades que suelen provocar contaminación puntual son los lixiviados de vertederos de residuos urbanos, industriales,
pozos sépticos, depósitos de residuos radiactivos o tóxicos mal aislados, etc.
Este tipo de contaminación es más intensa cerca del lugar donde se produce y va disminuyen a medida que nos alejamos de ella. Asimismo,
la dirección que sigue el flujo del agua del subsuelo influye de manera importante en determinar en qué lugares los pozos tendrán aguas
contaminadas y en cuáles no.
La contaminación difusa puede estar causada por el uso excesivo de pesticidas y fertilizantes en la agricultura o la explotación excesiva de los
acuíferos que facilita la intrusión marina por desplazamiento de la interface entre los dos tipos de aguas.
Este tipo de contaminación es especialmente preocupante ya que suele alargarse en el tiempo y afecta a zonas muy extensas.

Actividades contaminantes
Las principales actividades humanas, causantes de contaminación de aguas subterráneas, pueden englobarse en los siguientes grupos:
Residuos sólidos urbanos: los lixiviados procedentes de los propios residuos depositados en superficie, al alcanzar la superficie freática,
arrastran todo tipo de contaminantes orgánicos e inorgánicos.
Aguas residuales: Las aguas residuales de los núcleos urbanos se vierten a cauces superficiales o en fosas sépticas. En ocasiones, tras una
ligera depuración de las aguas residuales urbanas, se distribuyen en superficie aprovechando el poder filtrante del suelo. Los lodos resultantes
de la depuración pueden representar, después de una segunda fase, el mismo problema. Esta agua residuales pueden aportar distintos tipos
de contaminantes como detergentes, nitratos, bacterias, virus, etc.
Actividades agrícolas: La contaminación de aguas subterráneas por este tipo de actividades es muy difícil de controlar ya que producen
contaminación difusa que afecta a grandes extensiones. Así, los fertilizantes aportan compuestos de nitrógeno, fósforo y potasio. En
ocasiones se ha detectado que hasta el 50% de los nitratos pueden llegar al acuífero por infiltración. Por su parte, los plaguicidas aportan
fungicidas, insecticidas, bactericidas, etc., estimándose una persistencia de estos productos de entre una semana y varios años. Asimismo, es
posible que los metabolitos procedentes de la degradación de estos productos sean más tóxicos y persistentes que los productos originales.
Ganadería: De los residuos de los animales proceden diversos compuestos nitrogenados, fosfatos, bacterias, cloruros, y, en algunos casos,
metales pesados. Este tipo de contaminación no suele ser muy importante a no ser que se trate de grandes explotaciones.
Actividades industriales y mineras: En este caso las vías de contaminación y las sustancias contaminantes son muy variadas. Las labores de
tratamiento de los minerales o la infiltración del agua de lluvia en las escombreras, en el caso de las minas, o los vertidos procedentes de la
industria son causantes de la contaminación de las aguas subterráneas.
Actividades nucleares: En el caso de los reactores nucleares u otras industrias que empleen combustible nuclear se generan residuos de baja
actividad y combustible usado (residuos de alta actividad) es necesario prestar especial cuidado a la hora de su almacenamiento debiendo
buscarse lugares donde no exista un flujo de agua subterránea.
Corregir la contaminación de las aguas subterráneas es prácticamente imposible por lo que es fundamental tomar medidas para evitar que se
produzca. Entre las medidas que pueden tomarse están buscar lugares impermeables para los basureros o escombreras, depuración previa
de los vertidos, utilización cuidadosa de fertilizantes y pesticidas así como tener especial precaución a la hora de almacenar bajo tierra
residuos peligrosos.

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