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El Saco de La Viuda

El documento describe el significado simbólico del "saco de la viuda" en la francmasonería. Representa la importancia de la solidaridad y fraternidad entre los miembros de la logia, obligándolos a compartir sus riquezas materiales y espirituales para ayudar a los hermanos en necesidad. Tiene un significado práctico, psicológico y espiritual, enseñando el desapego de los bienes materiales y el compromiso con una vida virtuosa y el cuidado de la comunidad masónica.

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El Saco de La Viuda

El documento describe el significado simbólico del "saco de la viuda" en la francmasonería. Representa la importancia de la solidaridad y fraternidad entre los miembros de la logia, obligándolos a compartir sus riquezas materiales y espirituales para ayudar a los hermanos en necesidad. Tiene un significado práctico, psicológico y espiritual, enseñando el desapego de los bienes materiales y el compromiso con una vida virtuosa y el cuidado de la comunidad masónica.

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A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.

GRAN LOGIA DE LA ARGENTINA DE LIBRES Y ACEPTADOS MASONES


(REAA)
C J T
Or de Mendoza. 19 de junio Año 2023 e.·.v.·.

RESP LOGLA NUEVA REFORMA UNIVERSITARIA N°651

TITULO DE LA PLANCHA
EL SACO DE LA VIUDA
VM Y QQ HH

Aunque no queramos reconocerlo, una vez se han pasado los primeros tiempos de actividad
masónica, es relativamente fácil alcanzar un cierto acomodo y acostumbrarnos a enhebrar los días
de nuestra vida en el hilo del destino, huyendo de incertidumbres y quebrantos.

Olvidemos lo que sabemos (o creemos saber) y dejémonos interpelar por los símbolos con toda la
crudeza de la naturaleza en libertad, con todo el vigor del torrente que se deshiela en el glaciar.
Recuperar el aire limpio nos obliga a ascender a las cumbres, nos obliga al esfuerzo y a la confianza
en quien nos acompaña. Ni la ascensión a las cimas ni el trabajo simbólico se pueden hacer en
soledad; la soledad multiplica el riesgo en uno y otro caso. En ambas situaciones necesitamos del
otro que nos asegura con su propio cuerpo, que lleva en su mochila nuestro sustento y que, en los
momentos en que el ánimo flaquea, sabe convencernos para continuar la ascensión y sabe convertir
la repisa rocosa en un vivac de esperanza. Con los fríos del amanecer y el sudor del esfuerzo nos
desprendemos del “TENER” y vamos encontrando un poco más de “SER”.

Si hablamos “del otro” y de “tener y de ser”…, parece que el primer símbolo para repasar en este
camino de reencuentro debe de ser el SACO DE LA VIUDA. Es un símbolo quizá, de puro repetido,
poco percibido en el desarrollo ritual cotidiano y no será porque en la propia ceremonia de iniciación
no se le dé fuerza. La ceremonia de la generosidad sometida a medida es una enseñanza importante
y al mismo tiempo un patrón de conducta tanto para la vida profana, como para el tiempo sagrado
que compartimos y que da forma a nuestra vida.

El SACO es una especie de regulador de excedentes y, como el resto de los símbolos, tiene una
cara simbólica y una material. La primera nos dice que debemos depositar en el saco la plusvalía de
nuestro esfuerzo ritual del día. El arte real de la Masonería no admite excedentes, todo lo que se
produce se consume y el SACO vehiculiza el sobrante. Igual que el trabajo que hemos podido
aportar se deposita en el SACO DE PROPOSICIONES y ya ha dejado de pertenecernos, el

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excedente de nuestro trabajo tampoco nos pertenece. Ambos pertenecen a la Logia y esta
metaboliza las aportaciones de cada uno y las convierte en carne, en palabra y en experiencia.

El SACO de solidaridad, además, en su cara material, nos pregunta sobre “LO QUE TENEMOS” y
sobre “LO QUE TENEMOS QUE CEDER” al saco para que el taller sea un sistema en equilibrio. Ese
equilibrio es una interpelación intensa de la que no nos podemos esconder, es el momento de la
sinceridad (igual que cuando nos dijeron en la iniciación que la LOGIA tenía a su cargo “una pobre
viuda necesitada”). Esa viuda es tan real como la escuadra y el compás que hay sobre el ara, es una
parte de nuestra iniciación y es, en suma, la necesidad de nuestros hermanos. Por ello la respuesta
no puede ser la de dejar las últimas monedas de los bolsillos, compete un balance automático de
nuestra riqueza y otro igualmente intuitivo de lo que creemos que nuestros hermanos precisan en su
adversidad.

En este sentido, el “saco de la viuda” en la masonería representa la importancia de esta solidaridad y


fraternidad entre los miembros de la logia. Convengamos que “FRATERNIDAD” no es solo una bella
palabra; como símbolo se debe encarnar, y se debe encarnar en primera instancia en los hermanos
de nuestro taller. Es la forma de entender la relación entre los miembros de una Logia; por tanto, ello
nos obliga a ser cuidadosos con las palabras y las opiniones que pueden dañar a los HERMANOS y
nos obliga igualmente a comprometer nuestra riqueza material y espiritual en el bien de los ellos.

Cuando las vicisitudes de la vida enturbian el desarrollo del ritual, el reencuentro exigente con los
símbolos nos devuelve de forma inmediata a la esencia del sendero iniciático que es cualquier cosa
menos la acomodación a un pensamiento.

“La Francmasonería es una institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, tiene por
objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la práctica de la solidaridad; y trabaja por el
mejoramiento material y moral de la humanidad”.

Como bien es sabido, hermanos, nosotros, los Masones, acostumbramos, al final de nuestras
reuniones o tenidas, circular ritualmente el saco que lleva el hermano hospitalario en el que
depositamos óbolos (donaciones), de acuerdo a nuestras posibilidades materiales.

Este saco es llamado Saco de la Viuda o Tronco de la Viuda, de beneficencia, o de solidaridad.

El dinero recogido de esta manera se llama “los metales” o “las unidades de medallas profanas”. Ha
de ser utilizado para socorrer a un hermano que se encuentre en necesidad, o a su viuda y familia en
caso de que este haya pasado a decorar su columna al Oriente Eterno, o, en general, para otras
obras de beneficencia que el taller considere conveniente realizar.

Sin embargo, es importante recordar que la Masonería no es una institución de beneficencia, que es
una Orden que busca la Verdad, una Escuela de Iniciación en los Misterios.

Si hace en determinados casos obras de caridad, esto es por añadidura; y, si se circula este SACO,
es porque, al igual que todos y cada uno de los objetos que se utilizan y que decoran la Logia, tiene
un triple significado: uno práctico, uno psicológico y otro interno o espiritual.

El sentido PRACTICO es que con su auxilio material se solventa una necesidad: cuando un Hermano
está en dificultades, puede contar con los hermanos que le tienden la mano.

Su efecto PSICOLOGICO, que inculca la caridad, la solidaridad y la fraternidad entre los miembros
del taller que conscientemente realizan estos ritos; y que enseña a no ostentar, pues la donación se
da de manera espontánea y secretamente, de modo “que no sepa la mano izquierda lo que hace la
derecha”.

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El significado ESPIRITUAL consiste en enseñar el desapego de los bienes materiales; que muestra
cómo compartir no solo las monedas, si no, sobre todo, las experiencias espirituales y los
conocimientos que con ausencia de egoísmo se transmiten los Masones los unos a los otros,
procurando, en la medida de lo posible, irradiarlos hacia la humanidad.

El introducir el óbolo no es en realidad un acto de beneficencia o generosidad sino más bien


debemos tomarlo como parte del proceso de aprendizaje de todo masón que es el de “dar” o el de
“ayudar a nuestro prójimo”, no como un acto obligado sino más bien de desprendimiento.

Es un recordatorio de que en la masonería, todos somos iguales y estamos unidos por nuestro
compromiso con los valores de la logia.

Para concluir, el símbolo del “saco de la viuda” representa para los masones su compromiso con una
vida virtuosa y el cuidado de su comunidad. Quiero decirles, pues, hermanos, que la generosidad
acompañada de la fraternidad es igual a beneficencia material, espiritual y progreso humano.

Cumplido VM

H CC Leonardo Villegas

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