Bienestar Sexual Después de La Menopausia: Documento Técnico de La Sociedad Internacional de La Menopausia
Bienestar Sexual Después de La Menopausia: Documento Técnico de La Sociedad Internacional de La Menopausia
Resumen
El bienestar sexual frecuentemente disminuye después de la transición de la menopausia y
puede asociarse con estrés personal y de la relación. Este estrés es la característica típica de la
disfunción sexual femenina (DSF). La DSF es altamente prevalente en mujeres
posmenopáusicas. La prevalencia de problemas sexuales aumenta con la edad, pero por otra
parte, esto se asocia con una disminución del estrés con el avance de la edad. Este patrón se
ha visto en múltiples poblaciones internacionales con variadas normas culturales. Si bien la
etiología de la DSF es multifactorial, los cambios fisiológicos de la insuficiencia de las
hormonas sexuales y los síntomas posmenopáusicos, como la dispareunia, son los principales
factores que contribuyen a la DSF en la mediana edad.
La Sociedad Internacional de Menopausia está trabajando para incrementar el
conocimiento de la DSF y proporcionar un esquema para que los profesionales aborden las
preocupaciones sobre medicina sexual. El presente documento técnico tiene como objetivo
revisar el proceso de cuidado del bienestar sexual femenino después de la menopausia, desde
un abordaje inicial de la discusión de DSF hasta identificar signos y síntomas clínicos y, en
última instancia, determinar las mejores terapias biopsicosociales disponibles. Al igual que
con la mayoría de los procesos de atención, el primer paso es a menudo el más difícil. Los
profesionales de la salud necesitan abordar el tema de la sexualidad en el entorno clínico. La
falta de información, comodidad al respecto, y los prejuicios sobre el tema de la sexualidad
después de la menopausia son obstáculos importantes que la Sociedad Internacional de
Menopausia aborda en este documento; cada miembro del grupo que lo escribe sigue
comprometido con la defensa continua para la validación de la DSF como un diagnóstico, la
necesidad de que las terapias para mujeres estén disponibles e incluidas en la cobertura del
seguro de salud, y la investigación terapéutica continua para proporcionar soluciones basadas
en la evidencia.
Palabras clave: menopausia; función sexual femenina; disfunción sexual femenina.
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G Division of Behavioral Medicine, Department of Obstetrics & Gynecology, University Hospitals Cleveland Medical Center and
Departments of Reproductive Biology and Psychiatry, Case Western Reserve University School of Medicine, Cleveland, Ohio, USA.
Introducción
El bienestar sexual después de la menopausia puede parecer un objetivo inalcanzable para
muchas mujeres. Dependiendo de las circunstancias psicosociales, los cambios biológicos en la
menopausia pueden estar asociados con una gran angustia personal y de la relación. Estudios en
varios países han demostrado que las mujeres le dan un gran valor a la intimidad sexual en sus
relaciones1,2. Los problemas sexuales en la mediana edad se pueden dividir en síntomas sexuales
crónicos relacionados con el deseo sexual, la excitación, el orgasmo y el dolor. La detección de
los problemas sexuales femeninos a menudo se minimiza durante la consulta médica debido a
una multitud de factores que incluyen, entre otros, desinformación, entrenamiento
médico/profesional ausente o inadecuado en medicina sexual, la creencia de que tales cambios
menopáusicos son una parte normal e inevitable del envejecimiento y el tiempo como limitación.
El propósito de esta revisión es el de proporcionar a los médicos un esquema para:
1 Abordar la discusión sobre el bienestar sexual femenino después de la menopausia.
2 Identificar clínicamente a las mujeres con disfunción sexual a través de síntomas de la
paciente, signos físicos e instrumentos validados.
3 Manejar las dificultades sexuales en mujeres posmenopáusicas con las terapias
biopsicosociales disponibles.
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mujeres con malestar informaron que la gravedad de sus síntomas era moderada o grave 16. La
Encuesta Europea de Epidemiología Vulvovaginal (n = 2160) informó que más del 90% de las
mujeres posmenopáusicas que asistían a una clínica de menopausia o ginecológica tenían
síntomas y hallazgos de AVV a la examinación17. En el estudio más grande que evaluó la AVV
entre mujeres asiáticas, se realizaron entrevistas personales a 5992 mujeres, de entre 45 y 75
años, en Indonesia, Malasia, Singapur, Taiwán y Tailandia. En general, el 11% de las mujeres
entrevistadas reportaron síntomas de AVV18.
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del estudio SWAN (n=405, edad promedio 46,8 años), aquellas que tenían insatisfacción de la
imagen corporal o que se percibían a sí mismas como «poco atractivas» tenían un riesgo
significativamente mayor de desarrollar niveles clínicamente importantes de síntomas
depresivos43. La AVV es un determinante importante de la CV y el bienestar sexual en la
menopausia44. Los síntomas asociados a la AVV se relacionan principalmente con la deficiencia
de estrógenos e incluyen pérdida de lubricación vaginal, dolor durante las relaciones sexuales,
picazón, ardor y malestar vaginal general. El término SGUM proporciona una descripción más
amplia de los efectos genitourinarios de la menopausia abarcando la AVV, las manifestaciones
urinarias y pélvicas asociadas con el envejecimiento, el medio hormonal modificado y otras
posibles etiologías45. La AVV puede afectar aproximadamente la mitad de todas las mujeres
posmenopáusicas, lo que contribuye a otros síntomas sexuales (bajo deseo sexual, escasa
excitación y orgasmo, reducción de la satisfacción sexual) 22. Los síntomas de la AVV se asocian
frecuentemente con síntomas vasomotores, depresión y múltiples afecciones coexistentes, como
la osteoporosis y la incontinencia urinaria11-13.
En el estudio «Aclaración sobre Impacto de la Atrofia Vaginal sobre la Sexualidad y las
Relaciones» (Estudio CLOSER: CLarifying Vaginal Atrophy’s Impact On SEx and Relationships),
las mujeres posmenopáusicas que reportaban molestias vaginales estaban «molestas porque su
cuerpo no funciona como solía hacerlo», se sentían «viejas y habían perdido su juventud» y
carecían de «autoestima y confianza como pareja sexual» 46. En este estudio, un tercio de las
mujeres estaban preocupadas de que su incomodidad vaginal nunca desaparecería y el 25% temía
que el dolor les impediría tener una vida sexual futura. Además, la encuesta europea REVIVE
(Real Women’s Views of Treatment Options for Menopausal Vaginal Changes; Perspectivas
Reales de la Mujer sobre Opciones de Tratamiento para los Cambios Vaginales vinculados a la
Menopausia) también reveló que los síntomas de la AVV tienen un impacto significativo en la
habilidad para tener intimidad (62%), disfrutar de las relaciones sexuales (72%) y sentir
espontaneidad sexual (66%)47. La misma encuesta en Asia reveló que los síntomas de la AVV
afectaron adversamente el disfrute sexual (65%), la capacidad de tener intimidad (61%), la
relación de las mujeres con su pareja (55%) y la espontaneidad sexual (54%) 18. En aquellas
mujeres posmenopáusicas que se sabe que tienen depresión o incontinencia urinaria, se encontró
un mayor impacto de los síntomas vaginales sobre múltiples dominios de funcionamiento y CV
medido mediante un cuestionario multidimensional sobre el día a día del envejecimiento vaginal
(DIVA)48. Dado lo anterior, es necesario abordar los síntomas asociados con la AVV de manera
proactiva durante la consulta menopáusica para ayudar a las mujeres a manejar las posibles
consecuencias en sus vidas sexuales.
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El equilibrio sexual también es evidente en los estudios masculinos sobre disfunción eréctil y
eyaculación precoz. Reportes previos al sildenafil de los hombres que usaban inyección
intracavernosa o terapia de bomba al vacío para la disfunción eréctil demostraron que, después de
12 meses, las parejas femeninas informaron cambios estadísticamente significativos en la
satisfacción sexual, la excitación, la frecuencia del coito y la frecuencia de orgasmo coital 54.
Posteriormente, se demostró que el uso de inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (por ejemplo,
sildenafil, vardenafil, tadalafil y avanafil) por parte de los hombres para la disfunción eréctil
mejoró significativamente la función sexual de la pareja femenina 55. Hobbs y sus colegas también
documentaron que el 77,7% de las mujeres cuyos compañeros tenían eyaculación precoz tenían al
menos una disfunción sexual, en comparación con el 42,7% del grupo de control 56. Las
disfunciones más comunes en las mujeres con compañeros con eyaculación precoz fueron
problemas de excitación/sensación (55,2%) y de orgasmo (51,9%).
El equilibrio sexual es un concepto importante y poderoso que los médicos deben tener en
cuenta al tratar a las mujeres menopáusicas con síntomas sexuales. Tener esto en cuenta permite a
los médicos de todos los orígenes comprender mejor y considerar adecuadamente las respuestas
de la pareja al problema sexual de la mujer y ayudar a la pareja como tal a resolver los problemas
sexuales, psicológicos e interpersonales relacionados con la disfunción sexual.
Figura 1. Proceso de atención para la evaluación y el manejo del desorden hipoactivo del deseo
sexual (DHDS) desarrollado por la Sociedad Internacional para el Estudio de la Salud Sexual de la
Mujer60 (ISSWSH). El algoritmo comienza pidiendo permiso para discutir inquietudes sexuales y se
centra específicamente en las mujeres que tienen preocupaciones con su bajo deseo/interés sexual. La
iniciación del diagnóstico comienza con el Tamizador del Deseo Sexual Disminuido o una historia
sexual. Las mujeres con otras disfunciones sexuales o aquellas con un bajo deseo/interés sexual de
toda la vida o situacional no
. El diálogo puede comenzar con una afirmación de ubicuidad como:
«Muchas mujeres posmenopáusicas experimentan problemas con su funcionamiento sexual o
dolor con el sexo», seguido de preguntas sobre actividad/historial sexual, preocupaciones y
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como trastornos endocrinos, estado menopáusico, afecciones genitourinarias, enfermedades
neurológicas, diagnósticos de cáncer y depresión; el efecto de medicamentos/sustancias;
dificultades de la relación; disfunción sexual del compañero; así como cualquier historia de
trauma sexual. La depresión es la co-morbilidad más común asociada con el bajo deseo sexual
con angustia, ocurriendo en aproximadamente el 40% de las mujeres con DHDS 63, y está
relacionada bidireccionalmente con la disfunción sexual, y su presencia asociada con un aumento
del 50-70% del riesgo de disfunción sexual, mientras que la aparición de la disfunción sexual
aumenta el riesgo de depresión en un 130-210% 64. Los medicamentos antidepresivos contribuyen
comúnmente a la disfunción sexual, al igual que otros medicamentos psicotrópicos, narcóticos,
preparados hormonales, fármacos cardiovasculares, antihistamínicos y bloqueadores de la
histamina2, agentes quimioterapéuticos y antineoplásicos complementarios y drogas de abuso 60.
Cuando la historia de la mujer así lo indique, se debe realizar un examen físico/genital enfocado
para identificar afecciones vulvovaginales tales como atrofia, procesos neurológicos,
enfermedades dermatológicas y traumáticas/infecciosas, y evaluar el dolor genital; así mismo se
efectuarán estudios de laboratorio (por ejemplo, niveles de esteroides sexuales para evaluar el
estado reproductivo; la globulina transportadora de hormonas sexuales -SHBG- y los niveles de
testosterona si se considera suplementar, las pruebas de función tiroidea, el estado metabólico y
los niveles de prolactina) que puedan ayudar a dirigir la atención de la mujer60.
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ejemplo, la dispareunia resultante de AVV/SGUM puede hacer que una mujer evite la actividad
sexual y, posteriormente, genere conflictos de relación. En este caso, tratar el SGUM sería el
enfoque principal. Sin embargo, la psicoterapia puede ser un tratamiento esencial para abordar las
conductas de ansiedad y evitación asociadas, así como las asociaciones cognitivas negativas que
pueden haberse desarrollado después de haber tenido actividad sexual con dolor. En contraste,
cuando los problemas sexuales son el resultado de un conflicto de relación (como la falta de
deseo sexual como resultado del descontento con una pareja), el tratamiento primario sería la
consejería/ psicoterapia para abordar el conflicto interpersonal subyacente en lugar de enfocarse
en las consecuencias sexuales. En general, la terapia sexual es un tratamiento a corto plazo
(aproximadamente 3 meses), que puede realizarse en un entorno individual, en pareja o en
grupo69.
La combinación de intervenciones médicas y psicoterapéuticas cuando se trata un problema
sexual a menudo es la extensión lógica del modelo biopsicosocial, ya que más de un factor puede
estar contribuyendo a la disfunción sexual. La psicoterapia debe ser individualizada y enfocada
en los factores primarios que afectan la función sexual y en los más angustiosos para la mujer 67.
La terapia sexual es una forma especializada de asesoramiento o psicoterapia que utiliza técnicas
específicas para abordar los problemas del deseo sexual, la excitación, el orgasmo y el dolor. Se
centra en los factores psicológicos y socioculturales que contribuyen a los problemas sexuales o
se utiliza para mejorar las habilidades de afrontamiento o los cambios cognitivos y de
comportamiento y así minimizar las consecuencias negativas de los problemas
fisiológicos/médicos. Las intervenciones generalmente consisten en psico-educación, ejercicios
de pareja que incluyen el enfoque sensorial (una serie graduada de ejercicios de toque sensual sin
demanda) y enfoques psicoterapéuticos individuales y grupales, incluyendo la terapia cognitiva
conductual (TCC) y la terapia cognitivo-conductual de atención plena71.
Los objetivos de las intervenciones de psicoterapia son modificar los pensamientos,
comportamientos, expectativas, creencias y emociones, así como mejorar la comunicación de las
relaciones y reducir la distracción cognitiva67,72. Casi todas las disfunciones sexuales (DHDS,
disfunción de la excitación, disfunción orgásmica, dispareunia) pueden ser abordadas, al menos
en parte, con algunas intervenciones psicológicas (individual, en pareja, TCC, enfoque sensorial,
atención plena, etc.). La psicoterapia puede ser suficiente para algunos problemas sexuales, pero
puede ser insuficiente para otros. La terapia sexual cognitivo-conductual basada en la atención
plena (Mindfulness-based cognitive behavioral sex therapy: MBCST) ha demostrado ser efectiva
para mejorar el deseo. La MBCST incluye la psico-educación sobre la respuesta sexual y la
terapia cognitiva, así como la atención plena. También involucra la práctica de técnicas de
concentración, escáneres corporales y autoestimulación genital no masturbatoria73,74.
Algunos objetivos y estrategias comunes de otras intervenciones de terapia sexual/psicoterapia
incluyen la asignación de tareas conocidas como ejercicios de enfoque sensorial, con el objetivo
de desensibilizar a un individuo o pareja a la actividad sexual que causa ansiedad o evasión e
incrementa el placer y la conciencia de sí mismo y de la pareja 49. Otras intervenciones incluyen
ayudar a expandir el repertorio sexual obsoleto o problemático o alterar creencias negativas o
rígidas sobre la sexualidad.+El modelo PLISSIT (Permiso, Información Limitada, Sugerencias
Específicas y Terapia Intensiva)75 describe un enfoque escalonado para el asesoramiento sexual
en el consultorio. Aunque fue descrito por primera vez hace más de 40 años, sigue siendo una
guía relevante para proporcionar asesoramiento sexual porque se empata con los médicos en
cualquier nivel con el que se sientan cómodos al abordar los problemas sexuales y enfatiza la
identificación de las preocupaciones y derivaciones cuando sea necesario. El pedir permiso se
Tratamientos clínicos
Terapia local vaginal
El tratamiento de la AVV/SGUM se ha descrito ampliamente en otros lugares tanto para
mujeres sanas76 como para mujeres después del cáncer de mama 77. En resumen, las opciones
tradicionales incluyen terapia vaginal con estrógeno, humectantes vaginales y lubricantes para las
relaciones sexuales. Recientemente, se ha encontrado la eficacia de una preparación intravaginal
de dehidroepiandrosterona (DHEA), cuando se usa a diario.
Esta ha sido aprobada en los Estados Unidos y Europa para el tratamiento de la dispareunia
moderada a grave, un síntoma de AVV. Lamentablemente, no se ha demostrado que el uso menos
frecuente (dos veces por semana) sea clínicamente efectivo 78. Existe un interés significativo en el
uso potencial de la testosterona vaginal a dosis bajas como tratamiento para la AVV, pero la
eficacia y la seguridad aún no se han confirmado 79. Los datos preliminares sugieren que el láser
fraccionado de CO2 microablativo o el tratamiento vaginal no ablativo con láser Erbium YAG
tienen el potencial de mejorar los síntomas angustiantes de AVV después de un diagnóstico de
cáncer de mama80,81. Se necesitan grandes estudios aleatorizados controlados con placebo, con
seguimiento de seguridad a largo plazo y análisis económicos adicionales antes de que el láser
pueda ser considero un tratamiento establecido, eficaz y seguro para el AVV.
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corte de diagnóstico de testosterona o cualquier otro andrógeno que identifique a las mujeres con
mayor probabilidad de responder a la testosterona transdérmica 20. Sin embargo, es menos
probable que el tratamiento con testosterona sea efectivo en mujeres con un nivel de SHBG por
encima del rango normal87. A pesar de la eficacia establecida del tratamiento con testosterona para
la pérdida del libido, son limitados los datos de seguridad a largo plazo, aunque los datos de
seguridad disponibles son tranquilizadores sin evidencia de una mayor probabilidad de
enfermedad cardio-metabólica o cáncer88. La principal limitación relacionada con la terapia de
testosterona es la falta de formulaciones aprobadas para mujeres, aparte de la de Australia, lo que
deja a los médicos sin otra opción que prescribir formulaciones de testosterona combinadas o
regímenes modificados de formulaciones masculinas aprobadas. No se recomiendan el uso en
mujeres de formulaciones aprobadas para hombres debido al alto riesgo de sobredosis y la
consiguiente virilización. Algunas formas de dosificación se adaptan más fácilmente al uso en
mujeres cuando las alternativas no están disponibles, pero aún tienen el potencial de administrar
dosis excesivas68. Cuando se prescribe testosterona, el nivel en sangre de testosterona libre
calculada no debe exceder el rango premenopáusico normal. Esto requiere una monitorización
frecuente de los niveles en sangre, con la recomendación de que se verifique un nivel después de
3 semanas de iniciar el tratamiento y luego de forma rutinaria cada 6 meses, con ajuste de la dosis
si se excede el límite superior de la normal 68. Debe advertirse a las mujeres que el tratamiento
debe ser considerado como un ensayo, y por lo general no se obtienen beneficios hasta las 4 a 6
semanas de tratamiento y que el tratamiento debe suspenderse si no mejora después de 6 meses68.
Las revisiones sistemáticas de los ensayos clínicos del uso de DHEA sistémico en mujeres con
insuficiencia suprarrenal (primaria y/o secundaria) y, mujeres, por lo de más normales, no han
mostrado un efecto significativo de la DHEA sobre la función sexual89,90. Por lo tanto, la DHEA
sistémica no debe usarse para tratar disfunciones del interés sexual y de la excitación. Una
formulación de DHEA vaginal, administrada diariamente, ha demostrado ser efectiva para aliviar
la dispareunia en mujeres posmenopáusicas y ha sido aprobada en algunos países para este
propósito. La oxitocina parece mejorar la respuesta emocional y el comportamiento social, pero
no se ha demostrado que sea efectiva para el tratamiento de la disfunción sexual en mujeres 91. No
hay estudios que respalden el uso de la progesterona como tratamiento para la disfunción sexual
femenina91.
En resumen, las formulaciones aprobadas de estrógeno vaginal local y DHEA vaginal son
tratamientos efectivos para la dispareunia secundaria a AVV. La testosterona transdérmica es
efectiva para el tratamiento del deseo bajo con angustia asociada. Se necesita de manera urgente
la aprobación de productos de testosterona para mujeres.
Conclusión
Una función sexual positiva en la mediana edad puede mejorar la calidad personal y de la
relación, mejorar la longevidad y mejorar la CV. Sin embargo, muchas mujeres sufren de bajo
deseo, excitación y disfunción orgásmica con o sin dolor sexual debido a AVV/SGUM después de
la menopausia. Tanto las mujeres como los médicos son reacios a sacar a luz los problemas
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sexuales, por lo que a menudo no se tratan, lo que da como resultado efectos perjudiciales en la
relación a pesar de los tratamientos disponibles seguros y efectivos. Se espera que este breve
manuscrito de «cómo hacerlo» pueda ayudar a los profesionales que atienden a mujeres
menopáusicas a abrir el diálogo y proporcionar o facilitar un tratamiento adecuado.
Conflicto de intereses
J. A. Simon ha servido (en el último año) o actualmente sirve como asesor para o en comités
de consultoría de AbbVie, Inc. (North Chicago, IL), Allergan, Plc (Parsippany, NJ), AMAG
Pharmaceuticals, Inc. (Waltham, MA), Amgen (Thousand Oaks, CA), Ascend Therapeutics
(Herndon, VA), Bayer HealthCare
Pharmaceuticals Inc. (Whippany, NJ), CEEK Enterprises, LLC. (Cambridge, MA), Covance Inc.,
(Princeton, NJ), Millendo Therapeutics, Inc. (Ann Arbor, MI), Mitsubishi Tanabe Pharma
Development America, Inc. (Jersey City, New Jersey), ObsEva SA (Geneva, Switzerland), Radius
Health, Inc. (Waltham, MA), Sanofi S.A. (Paris, France), Sebela Pharmaceuticals, Inc. (Roswell,
GA), Shionogi Inc. (Florham Park, NJ), Symbiotec Pharmalab (Indore, India), Therapeutics MD
(Boca Raton, FL), & Valeant Pharmaceuticals (Laval, Canada). Ha servido (en el último año) o
actualmente como conferenciante de AMAG Pharmaceuticals, Inc. (Waltham, MA), Duchesnay
USA (Rosemont, PA), Novo Nordisk (Bagsvrerd, Denmark), Shionogi Inc. (Florham Park, NJ),
& Valeant Pharmaceuticals (Laval, Canadá). En el último año ha recibido o está recibiendo
actualmente apoyo o asignaciones para investigación de AbbVie, Inc. (North Chicago, IL),
Allergan, Plc (Parsippany, NJ), Agile Therapeutics (Princeton, NJ), Bayer Healthcare LLC.
(Tarrytown, NY), Dornier MedTech (Munich, Germany), Endoceutics, Inc. (Quebec, Canada),
GTx, Inc. (Memphis, TN), Ipsen (Paris, France), Myovant Sciences (Basel, Switzerland), New
England Research Institute, Inc. (Watertown, MA), ObsEva SA (Geneva, Switzerland), Palatin
Technologies (Cranbury, NJ), Symbio Research, Inc. (Port Jefferson, NY), Therapeutics MD
(Boca Raton, FL), & Tissue Genesis (Honolulu, HI). El Dr. Simon es accionista de (compra
directa) Sermonix Pharmaceuticals (Columbus, OH).
S. R. Davis ha recibido honorarios de Abbott Australia, Pfizer Pharmaceuticals & Besins
Healthcare y apoyo para investigación de Lawley Pharmaceuticals.
S. E. Althof es un investigador o miembro del consejo consultor de AMAG/Palatin, Clinical
Outcomes Solutions, Endoceutics, Ixchelsis, Promescent, Strategic Science Technologies &
Sprout/Valeant.
P. Chedraui no tiene conflictos de interés que declarar.
A. H. Clayton ha recibido asignaciones de: Axsome, Endoceutics, Inc., Janssen, Palatin
Technologies, Sage Therapeutics, & Takeda. Es consultor o miembro del consejo consultor
científico de Alkermes, AMAG Pharmaceuticals, Inc., Fabre-Kramer, Ivix, Palatin Technologies,
S1 Biopharma, Sprout Pharmaceuticals, Valeant Pharmaceuticals, & Takeda. Ha recibido
regalías/copyright de: Ballantine Books/Random House, Changes in Sexual Functioning
Questionnaire, & Guilford Publications. Comparte acciones/stock restringido de: Euthymics &
S1 Biopharma.
S. A. Kingsberg es consultor de, miembro del consejo consultor científico o investigador
clínico de AMAG, Endoceutics, TherapeuticsMD, Pfizer, Palatin Technologies, Emotional Brain,
Valeant Pharmaceuticals, Sermonix Pharmaceuticals, Duchesney, Dare, IVIX, GTx, Materna,
Strategic Scientific Solutions (SST), Sprout Pharmaceuticals, & Lupin.
R. E. Nappi ha recibido honorarios comoconferenciante para Novo Nordisk, Bayer
Healthcare AG, Pfizer Inc., MSD, TEVA Women’s Health Inc., Shionogi Limited, Gedeon
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