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Relación Laboral Confirmada en Despido

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala V dictó sentencia en un caso de despido. El demandante reclamó haber tenido una relación laboral dependiente con el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados como médico de cabecera desde 2003, a pesar de contratos de locación de servicios. El juez de grado admitió la demanda. La demandada apeló alegando que no hubo relación laboral. La Cámara confirmó la sentencia, aplicando la presunción legal de relación laboral y encontrando

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Relación Laboral Confirmada en Despido

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala V dictó sentencia en un caso de despido. El demandante reclamó haber tenido una relación laboral dependiente con el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados como médico de cabecera desde 2003, a pesar de contratos de locación de servicios. El juez de grado admitió la demanda. La demandada apeló alegando que no hubo relación laboral. La Cámara confirmó la sentencia, aplicando la presunción legal de relación laboral y encontrando

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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -


SALA V

Poder Judicial de la Nación


CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA V
Expte. nº 6316/2017/CA1

Expte. nº 6316/2017/CA1

SENTENCIA DEFINITIVA Nº 84.398

AUTOS: “ARANCIVA, GUSTAVO ADOLFO C/INSTITUTO NACIONAL DE


SERVICIOS SOCIALES PARA JUBILADOS Y PENSIONADOS s/ DESPIDO”
(JUZGADO Nº 19).

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República


Argentina, a los 31 días del mes de agosto de 2020 se reúnen los señores
jueces de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden
de votación que fue sorteado oportunamente; y LA DOCTORA BEATRIZ E.
FERDMAN dijo:

I. Contra la sentencia dictada a fs. 189/204, que en lo principal admitió la


acción por despido, se alzan ambas partes a mérito de las presentaciones recursivas
glosadas a fs. 206/207 (actora) y a fs. 208/213 (demandada), escrito éste último que
mereciera réplica de la contraria a fs. 215/220. Asimismo, a fs. 207 y 212 vta. ambas
representaciones letradas apelan por bajos y por altos la regulación de los honorarios
profesionales.

II. Por una cuestión de orden metodológico trataré los agravios


articulados por las partes en el orden que expondré a continuación, comenzando por el
primer agravio introducido por la accionada que se encuentra dirigido a cuestionar la
decisión de grado por la cual se reconoció que el demandante estuvo vinculado con la
demandada el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados a
través de un vínculo laboral subordinado.

En el caso, se discute si entre las partes existió o no una relación laboral


de carácter dependiente. El actor refirió en el escrito de demanda que prestó servicios
profesionales para el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y
Pensionados como médico de cabecera desde el 1º de octubre de 2003 en los lugares,
días y horarios que describe, mediante la suscripción de contratos de locación de
servicios a los que califica como fraudulentos, pues ocultaban el vínculo dependiente

Fecha de firma: 31/08/2020


Firmado por: LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA 1
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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invocado. En ese marco, y en aras de obtener la regularización de la relación en los
términos de la Ley de Contrato de Trabajo y de la Ley 24.013, formalizó el reclamo el
16 de noviembre de 2016 y que ante la negativa cerrada del vínculo laboral se consideró
despedido con fecha 25 de noviembre de 2016, por lo que inició el presente reclamo.

En su responde, la accionada explicó que se desdibujó la realidad de los


hechos, buscando confundir al sentenciante al amparo de los especiales beneficios de la
ley laboral, invocando una falsa relación dependiente y pretendiendo ser acreedor de
sumas que no le corresponden. Refirió que el actor ha sido un prestador médico de los
tantos que fueron contratados para dar cobertura a los afiliados, sin configurarse las
notas típicas de un contrato de trabajo.

El juez de grado, merituando las declaraciones testimoniales rendidas por


María Cristina Colom Colom (fs. 56/58), Daniel Eduardo Kociak (fs. 59), Liliana
Mabel Angelotti (fs. 75) y por Fabián Darío De Feo (fs. 84) -, consideró que en el
presente caso, se acreditó plenamente la existencia de la relación laboral invocada pues
los deponentes fueron precisamente, médicos de cabecera que dieron cuenta del poder
disciplinario ejercido por el Instituto en orden al cumplimiento de los horarios y en la
operatoria de los consultorio, con capacidad para sumariar al personal. El sentenciante
destacó además la exclusividad dentro del horario destinado a los pacientes de Pami; la
subordinación frente a las órdenes impartidas y la prestación personal e infungible que
caracteriza al contrato de trabajo. Finalmente, enfatizó que los contratos de locación de
servicios que fueron suscriptos, resultan inoponibles al actor en virtud del principio de
irrenunciabilidad que impera en la materia, que priva de efectos a tales instrumentos. En
definitiva, el juez que me precede concluyó que en el caso no fue desvirtuada la
presunción legal contemplada por el art. 23 de la L.C.T., configurándose una relación
laboral dependiente en el marco de la Ley de Contrato de Trabajo.

Tal conclusión motivó los agravios de la parte demandada quien sostiene


al respecto, que el actor estuvo vinculado a través de un contrato de prestación de
servicios profesionales (contrato de locación de servicios) que no puede ser confundido
con una relación de naturaleza laboral. Explica que si bien el sentenciante otorgó fuerza
convictiva a las declaraciones testimoniales instadas por la parte actora, en el caso no
interpretó acertadamente tales dichos, que a criterio del apelante, descartan que el
accionante mantuviera un vínculo laboral con el Instituto demandado, destacando que la
prestación de servicios gozaba de independencia técnica y que nadie les impartía
directivas, que no existía exclusividad por cuanto podía ser reemplazado por otro
profesional que brindara los servicios contratados por el Instituto así como también que
la atención médica se materializaba en una estructura edilicia y organizacional ajenos al

Fecha de firma: 31/08/2020


2 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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Instituto. Asimismo, señala que las facturas emitidas por el accionante ni siquiera eran
correlativas, lo que revela que el actor cobraba honorarios profesionales de acuerdo a los
servicios prestados. Enfatizó que en la vinculación no se daba el carácter “intuitae
personae “, propio de las relaciones laborales tal como lo exige el art. 37 de la L.C.T. y
que el actor asumía los riesgos y costos de su propia estructura (consultorio y personal).

Delimitado de este modo el primer agravio planteado por la demandada, deviene


relevante subrayar que, reconocida la prestación de servicios del actor como médico de
cabecera, coincido con el sentenciante a quo en que resulta de aplicación al caso la
presunción contenida en el art. 23 de la LCT que, como es sabido establece a favor de
quien efectúa el servicio, la presunción de existencia de un contrato de trabajo, " (…)
salvo que por las circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase
lo contrario". La norma establece que esta presunción operará aun cuando se utilicen
figuras no laborales para caracterizar el contrato "y en tanto que por las circunstancias
no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio".

Frente a ello, luego de evaluar a la luz de las reglas de la sana crítica (cfr. art. 386
del C.P.C.C.N.) y las probanzas de la causa me anticipo a señalar que coincido con la
resuelto en la instancia anterior, en la medida en que el Instituto demandado no logró
desactivar la presunción establecida por dicha norma legal, por cuanto ninguna prueba
idónea produjo a fin de acreditar que Aranciva hubiera actuado como médico en forma
autónoma o que asumiera el riesgo por los actos médicos que cumplía para la
demandada, ni menos aún que el vínculo que uniera a las partes se fundara en una
locación de servicios Por el contrario, la prueba testimonial rendida a instancias del
actor a fs. 56/58, fs. 59, fs. 75 y fs. 84, especialmente la declaración rendida por Fabián
Darío De Feo resulta muy ilustrativa al respecto, pues el testigo, quien se desempeñó
como médico de cabecera en las mismas condiciones en las que lo hizo Aranciva,
manifestó que "todos los médicos de cabecera cobraban igual a través de una caja de
ahorro que Pami le haciaa abrir en Banco Nación y que mensualmente presentaban un
recibo a Pami y Pami le depositaba la plata (...) que las ordenes de trabajo se las
daba Pami, que lo sabe porque es el mismos trabajo que hacia el testigo. Que Pami
auditaba de forma mensual todo el trabajo que ellos tenían que reportar en forma
mensual todo lo actuado a través de planilla de estadista,y Pami envía auditorias en
forma regular para chequear los horarios de atención las historias clínicas y
consultorios (...) Que el sistema de capitas que los médicos de cabecera tenían asignado
de acuerdo a las horas de consultorio que atendían un numero fijos de pacientes y les
pagaban una cápita o monto de dinero que el Pami les asignaba, del monto de esa
capita sacaba los gastos de alquiler de consultorio por ejemplo. Que no se podía

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atender otras obras sociales que durante el consultorio donde Pami asignaba la capita
solo estaba permitido atender pacientes de Pami; Que se usaba un programa como
suplemento de la capita como aporte económico extra se utilizaba un programa especial
para un grupo de pacientes llamados hadob que era para seguimiento específico de
pacientes hipertensos, diabetes y obesos sobre los que había que reportar en forma
especial al Pami. Que los reemplazos de médicos tienen que ser de Pami y autorizados
por Pami.”

En tales términos la declaración reseñada permite colegir que Aranciva se


desempeñó inmerso en una estructura organizativa diseñada por el Instituto, a través de
la cual disponía la jornada laboral y el suministro de pacientes al actor, además de
encontrarse sujeto al poder disciplinario emanado de la requerida que podía
materializarse en la confección de sumarios. Repárese incluso que en ejercicio del poder
de dirección propio de los empleadores el Instituto llevaba a cabo auditorías en forma
permanente en el lugar de desempeño del accionante así como también, en ocasión de
tomar licencias o vacaciones, el actor podía proponer un reemplazante pero su admisión
en definitiva era resuelta por el Instituto y no por el accionante quien únicamente
proponía un profesional a tal fin.

Del análisis de los citados testimonios, resulta además que era la accionada quien
suministraba los pacientes que debía atender el actor, los turnos y los horarios de
atención, como también las modalidades específicas que rodeaban la atención de los
pacientes derivados por el Instituto, por lo que se desprende claramente que era la
accionada quien le impartía a Aranciva las directivas de trabajo; era quien disponía los
horarios y organizaba la atención de sus afiliados lo cual no se condice con el carácter
autónomo de los servicios que invoca la demandada en defensa de su postura, pues lo
cierto es que el accionante no asumía riesgo económico alguno, ya que el monto
percibido era determinado en función de cada paciente, de lo cual se infiere
razonablemente que su retribución no dependía de los servicios efectivamente cumplidos
sino de una variable ajena: la cantidad de pacientes asignados al actor por el instituto
demandado. Por el contrario, no surge acreditado que hubiera pacientes que fueran
suministrados por el profesional.

A partir de ello, tiene relevancia en autos la actividad personal que prestó el actor,
corroborada con los testimonios que no merecieron observación alguna, teniendo en
consideración que el todos ellos demostraron un conocimiento personal de los hechos a
comprobar y en esa inteligencia las declaraciones aludidas corroboran la descripción de
las tareas efectuadas en el inicio, por lo que otorgaré a los mismos plena fuerza probatoria
en tal sentido (cfr. arts. 90 L.O. y 456 del CPCCN) y respaldan aún más la presunción

Fecha de firma: 31/08/2020


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que emana del art. 23 de la L.C.T. en virtud de la naturaleza de las tareas desplegadas por
el actor y en atención al beneficio que de ellas recibía el Instituto demandado, en cuanto
su labor posibilitaba el cumplimiento de los objetivos principales de la obra social.

La prueba testimonial no deja lugar a dudas en cuanto a que Aranciva se


encontraba orgánicamente integrado a la estructura de la obra social Pami, en tanto que
debía estar a su disposición y obligado a desarrollar su actividad laboral en favor de la
accionada (cfr. art. 456 del CPCCN y 90 de la LO), sujeto a directivas, no tomando a su
cargo riesgo económico alguno y poniendo en definitiva su fuerza de trabajo al servicio
de Pami en tareas que hacen a su actividad normal y habitual, notas tipificantes y
distintivas de una relación subordinada (cfr. arts. 4, 5, 20, 21, 23, 25 y 26 de la LCT).

De todos modos aun cuando se desestimaren los testimonios reseñados lo cierto es


que ello tampoco mejoraría la situación de la demandada a poco que se advierta que, ante
la operatividad de la presunción señalada, se encontraba a su cargo desvirtuar la
consecuencia legal allí prevista, esto es acreditando que el "hecho de la prestación de
servicios" hubiere estado motivada en otras "circunstancias, relaciones o causas"
distintas a un contrato de trabajo, ninguna prueba idónea produjo la accionada para
desactivar la presunción que opera por aplicación del citado artículo, en tanto no se
encuentra acreditado que los servicios prestados por Aranciva hubieran estado motivados
en circunstancias, relaciones o causas ajenas a un contrato regido por la normativa laboral
ni resulta posible inferir de modo alguno que las labores prestadas hubieran sido
efectuadas en el marco de una locación de servicios comercial (cfr. art. 1493 del Cód.
Civil, actual art. 1251 del C.C.C.).

De este modo, cabe memorar que el contrato de trabajo prescinde de las formas
frente a la evidencia incontrastable de los hechos, por lo que ninguna relevancia tienen
las manifestaciones que pudieren haber realizados las partes de buena o mala fe para
calificar sus relaciones, o incluso, el silencio que el dependiente pudiera haber
observado, durante el curso de la relación. Así, ni el lugar de trabajo, ni el cumplimiento
de horarios fijos, ni la falta de exclusividad u otra serie de elementos netamente
formales, resultan determinantes de la inexistencia de una relación laboral, cuando,
como en el caso -a mi entender- quedó acreditado que se trata de la prestación de
servicios personales e infungibles a favor de otro, según sus órdenes e instrucciones y
bajo su dependencia jurídico-personal y económica.
El art. 5 de la L.C.T. define a la empresa como la organización instrumental de
medios personales, materiales e inmateriales, ordenados bajo una dirección para el logro
de fines económicos o benéficos. Existe dependencia cuando el trabajador es un medio
personal para los fines de la empresa.

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Ante ello, a la luz del principio de primacía de la realidad, es obvio que las
circunstancias de que la accionada haya registrado al actor como prestador médico y que
le exigiera la presentación de facturas para pagarle sus retribuciones carecen de
trascendencia para desvirtuar la presunción legal aplicable, en especial cuando – reitero –
los elementos de prueba aportados por la propia accionada favorecen la posición
sustentada por la accionante y carecen de virtualidad para desplazar la operatividad de las
normas de orden público que regulan el contrato de trabajo (cf. arts. 7, 12, 13 y 14 de la
L.C.T.).

En concreto, considero que el actor se desempeñó bajo la dependencia de la


demandada como médico de cabecera, de acuerdo a la organización y dirección
impuestos por ella a cambio de una retribución. Se encontraba así incorporado a una
organización que le era ajena ya que los pacientes que atendía eran exclusivamente
aquellos derivados por el Instituto.

En definitiva, los elementos de prueba colectados dan cuenta de que el actor fue
un trabajador definido por el art. 25 de la L.C.T., contratado por un empleador del
definido por el art. 26 de la L.C.T. y que la relación que existió fue una de las
contempladas por el art. 22 de dicha norma legal.

En virtud de ello, cabe concluir que frente al desconocimiento del vínculo


efectuado por la demandada a la intimación que al efecto le cursó el reclamante el 16 de
noviembre de 2016 a través la Cd N| 790538713, que fue respondida por la ex
empleadora a tenor de la Cd N°297378181 del 18/11/2016, constituyó injuria de tal
gravedad que no consintió la prosecución del vínculo (cfr. arts. 242 y 246 de la L.C.T.)
por lo que asistió derecho al demandante para considerarse despedido con fecha 25 de
noviembre de 2016 debiendo la demandada asumir las consecuencias de su obrar
ilegítimo.

No obsta a lo expuesto hasta aquí el precedente de la Corte Suprema de Justicia de


la Nación in re: “Rica, Carlos Martín c/ Hospital Alemán y otros s/ despido” (sentencia
del 24/4/2018) pues si bien en ambos casos se trata de profesionales médicos, lo cierto
es que aquí, a diferencia de ese fallo, el actor no compartía las facultades de
organización con el Instituto, ni decidía los honorarios a percibir por la prestación
médica cumplida. En definitiva, se trata de un supuesto ajeno a las circunstancias
constatadas en autos que no puede asimilarse a los presupuestos fácticos tenidos en
cuenta por el Máximo Tribunal en el fallo Rica.
Por los motivos expuestos, considero que el decisorio de la instancia anterior debe
confirmarse en el segmento bajo estudio.

Fecha de firma: 31/08/2020


6 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
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III- También formula agravios la demandada respecto a la condena de pago por
los haberes de octubre y noviembre de 2016 e integración, por entender que de las
constancias de la causa y en especial de la pericial contable de fs.69/74 -anexo A- surge
el pago de tales rubros en ambos períodos. Aduce que ante la presentación de dichas
facturas las mismas fueron satisfechas por su mandante.

Sin embargo, cabe poner de relieve que de la traba de la litis no surge


cuestionamiento alguno respecto de los rubros referido al momento de contestar la acción
(v fs. 27/27 vta.). Repárese por lo demás que el medio idóneo para acreditar la
cancelación de las obligaciones laborales es el recibo respectivo firmado por el trabajador
(cfr art. 138 LCT) o bien las constancias bancarias del depósito (arts. 124 y 125 LCT)
siendo insuficiente para ello el registro unilateral de tales conceptos como abonados en la
documentación contable del empleador, por lo que resultan procedentes los rubros
receptados en origen, esto es, las remuneraciones del mes de octubre y noviembre de
2016 e integración mes del despido.

En esas condiciones, y por las razones expuestas, el planteo articulado en el tercer


agravio, será desestimado en mi voto.

IV. Por otro lado, se agravia la demandada por la condena al pago de la multa
dispuesta por el art. 45 de la ley 25.345, pese al incumplimiento por parte del accionante
de los requisitos de forma establecidos en el decreto 146/01 en la medida en que el actor
no acreditó en autos el requerimiento de entrega de las certificaciones contempladas por
el art. 80 LCT, luego de haber transcurrido el plazo previsto por la normativa indicada.

En los términos plasmados, el agravio bajo estudio no tendrá favorable recepción,


pues si bien de las misivas enviadas por la actora se verifica que no se han respetado los
plazos previstos por el art. 3 del decreto 146/01, lo cierto es que al cese del vínculo
intimó la entrega de las certificaciones dispuestas por dicha norma ( ver telegrama
remitido con fecha 25/11/2016 Cd 7897944609 obrante en el sobre de fs. 3, que fue
respondido por su contraria según misiva del 1/12/2016) y lo cierto es que la demandada
nunca puso tales constancias a su disposición ni ofreció hacerlo con posterioridad,
motivos por los cuales el fallo debe ser confirmado también en este segmento.

V. Por su parte, la actora cuestiona la decisión de grado puntualmente en cuanto


desestimó la multa prevista por el art. 8 de la L.N.E. alegando que con la documental
agregada en el sobre de fs. 3 (Cd N° 790538700), se encuentra fehacientemente
cumplimentada la remisión a la Afip, en los términos del art. 11 inc. a) de la ley 24.013,
que no fue observada por el juez a quo, que convalidó la liquidación practicada en el

Fecha de firma: 31/08/2020


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inicio, así como la realizada por la perito contadora en su informe, todo ello en virtud de
la veracidad de las pruebas y de los argumentos plasmados en la demanda.

Con respecto a la indemnización perseguida con fundamento en lo normado por


el art. 8 de la ley 24.013, coincido con el magistrado que me precede al disponer su
rechazo, dado que, como es sabido el art. 47 de la ley 25.345 introdujo un requisito
adicional para la percepción de las multas previstas por la ley 24.013, esto es la
comunicación a la Administración Federal de Ingresos Públicos de la intimación cursada
al empleador en los términos de lo normado por el art. 11 inc. a) de la ley citada. En el
caso, el actor no ha acreditado haber dado cumplimiento con este requisito, en tanto que
si bien emitió carta documento a ese organismo (v. telegrama del 16/11/2016 adjunto en
el sobre de fs. 3), no surge de las constancias de la causa la recepción por parte del mismo
de la comunicación cursada, en la medida en que no se tramitó el pedido de informes al
Correo Oficial formulado a fs. 13 vta./14 vta.,21 vta. y 30 y vta., que resultaba necesario
para acreditar la recepción respectiva. En este sentido, no debe soslayarse la teoría del
carácter recepticio de las comunicaciones lo que significa que sólo se perfeccionan
cuando entrar en conocimiento del destinatario, extremo que no puede tenerse por
cumplimentado con las constancias de la causa.

Asimismo debo señalar que la obligación de acreditar la recepción surge


implícita de los términos de la ley 25.345 tomando en consideración que dicha norma
tiene como finalidad la prevención fiscal y la regularización del trabajo clandestino por lo
que el objetivo buscado es la efectiva toma de conocimiento por parte del organismo
fiscalizador.

Por las razones expuestas y toda vez que la intimación en cuestión constituye
uno de los presupuestos necesarios para la procedencia de la multa peticionada, sugiero
desestimar el agravio bajo estudio y confirmar el decisorio de grado en este segmento.

VI. Luego, se queja la demandada respecto al acogimiento favorable de la multa


del art. 1 de la Ley 25.323 por aplicación del principio iuria novit curia, aun cuando
dicho rubro no fue reclamado por el actor en el escrito inicial.

Corresponde memorar que la sanción reglamentada por el art. 1 Ley 25323, no es


acumulable con las estipuladas por los arts. 8, y 15 de la Ley 24013, que fueron
reclamadas en el caso, resultando improcedente la primera, por haber omitido la parte
actora la intimación del art. 11 inc. a) de la Ley 24013, mientras que la segunda, no fue
incorporada en la liquidación practicada por el juez a quo a fs. 202 y no obstante ello, no
fue motivo de recursos y agravios ante esta instancia.

Fecha de firma: 31/08/2020


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En este contexto, resulta que la sanción del art. 1 de la Ley 25323 ni siquiera fue
reclamada en subsidio de las multas de la Ley 24013 -en cuyo caso resultaría factible su
incorporación a la condena- sin que pueda advertirse que la regla "iura novit curia"
tenga una amplitud tal que admita una condena en la materia, en tanto ello implicaría
fallar "extra petita" y no ultra petita. En efecto, el principio iuria novit curia no
contempla la posibilidad de que los jueces se pronuncien de oficio con respecto a una
indemnización que no fue reclamada. En el caso, el trabajador eligió entre acciones no
acumulables, sin efectuar ninguna reserva en la materia, y en ese contexto, lo decidido
por el juez que me precede al condenar a una parte con fundamento en una normativa
que no fue articulada por su contraria en los escritos constitutivos del proceso, importa
una violación de la regla de congruencia judicial (cfr. art. 163 inc. 6 C.P.C.C.N.) que
como es sabido, indica que la decisión judicial versará únicamente sobre las pretensiones
deducidas, esto es, sobre la cosa demandada y los hechos invocados, pues el principio
aludido no autoriza al juez a conformar una petición concreta en otro sentido.
En consecuencia sugiero revocar la sentencia de grado en este aspecto
cuestionado y disminuir el monto de condena a la suma de $ 335.750,55, monto
resultante de la sumatoria de los rubros favorablemente admitidos en la instancia
anterior, descontando la suma de $ 143.000, como consecuencia de lo decidido
precedentemente en torno a la multa del art. 1 de la ley 25.323. ($478.750,55 - $
143.000), que devengará los intereses establecidos en el decisorio de grado, que arriban
firmes e incuestionados a esta alzada.
VII. La solución propuesta implica adecuar la imposición de costas y la regulación
de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 del CPCCN) y proceder a su
determinación en forma originaria.

Respecto a la imposición de las costas, las dispuestas en primera instancia se


ajustan al hecho objetivo de la derrota, por lo que corresponde su confirmación. (art.68
del CPCCN).

Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la ley 27.423, la


observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la Nación y la
promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde determinar
cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada en vigencia
de dicho texto normativo.

Al respecto, recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha


establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante situaciones
sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el derecho se
constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que se

Fecha de firma: 31/08/2020


Firmado por: LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA 9
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos
otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos
fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas
procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432,
o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017,
considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352, 318:445
–en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre otros”
(CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. c/
Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).

Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo ordenamiento


arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del régimen anterior,
de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema.

De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales sustanciales por la


labor cumplida en primera instancia se realizaron estando en vigencia la ley 21.839, el
art. 38 L.O., el art. 13 de la ley 24.432 y el decreto ley 16.638/57, habrán de utilizarse las
normas arancelarias allí contenidas.

A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de la


parte actora (que incluye su actuación ante el SECLO), de la demandada, y los de la
perito contadora por su actuación en primera instancia en el 15%, 13%, y 7%,
respectivamente, del capital de condena más intereses.

VIII. Teniendo en cuenta la entidad de los agravios y el hecho objetivo de


la derrota, las costas de alzada deben ser impuestas a la demandada vencida. A tal fin,
los honorarios de alzada se establecen en el 30% de lo que les fuera regulado en origen
(artículo 30 de la ley de honorarios).
EL DOCTOR NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO: dijo:
Adhiero al voto de mi distinguida colega Dra. Ferdman, en todo cuando ha sido
resuelto, a excepción de lo establecido en relación con la desestimación de la multa del
art. 8 Ley 24013.
En efecto, conforme surge en la documentación adjunta en el sobre de fs. 3, lucen
los telegramas enviados por el actor a la demandada y a la AFIP, en cumplimiento de los
tiempos y formas establecidos en el art. 11 de la Ley 24.013, presentando los telegramas
en cuestión los visos de autenticidad (todos los instrumentos cuentan con el respectivo
sello de la oficina de Correo) y resultando ambos coincidentes en el texto remitido, no
encuentro fundamento para descartar la procedencia de las multa del art. 8 de la Ley
24013.

Fecha de firma: 31/08/2020


10 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
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Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V
Además, entiendo que en caso de duda en la resolución de la presente incidencia,
corresponde volcar el resultado de la apreciación en favor del trabajador, con
fundamento en el art. 9 de la LCT que dispone que en la parte pertinente …”Si la duda
recayese en la interpretación o alcance de la Ley, o en la apreciación de la prueba en los
casos concretos, los jueces o encargados de aplicarla decidirán en el sentido más
favorable al trabajador”, reforma que materializa la expresión del principio protectorio
que tiene fundamento en el art. 14 bis de la Constitución Nacional cuando dice que “el
trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes” consagrando el
principio in dubio pro operario esencia misma del derecho que nos ocupa.
Por los argumentos expuestos, propongo modificar el fallo de grado en cuanto da
procedencia a la multa del art. 1 Ley 25323, siendo que ella no es acumulable a la que
aquí prospera (art. 8 Ley 24.013) y elevar el monto de condena a la suma de $
762.000,55 (PESOS SETECIENTOS SESENTA Y DOS MIL CON CINCUENTA Y
CINCO CENTAVOS) con más los intereses dispuestos en grado, conforme se detrae de
la liquidación de la sentencia de grado la suma de $ 143.000 (art. 1 Ley 25.323) y se
adiciona la suma de $ 426.250 – ver liquidación de demanda a fs. 12 que no merece
reparos – (art. 8 Ley 24.013).
En costas y honorarios, he de estar a lo dispuesto por el primer voto en sus
considerandos VII y VIII.

LA DOCTORA GRACIELA L. CARAMBIA dijo:


En lo que ha sido motivo de disidencia por parte de mis distinguidos colegas, por
compartir sus fundamentos, adhiero al voto de la Dra. Ferdman.

En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL RESUELVE:


1°) Modificar parcialmente el fallo apelado y reducir el monto de condena a la suma
de $ 335.750,55 (PESOS TRESCIENTOS TREINTA Y CINCO MIL SETECIENTOS
CINCUENTA CON CINCUENTA Y CINCO CENTAVOS), con más los intereses
establecidos en origen. 2°) Costas y honorarios en ambas instancias conforme lo
propuesto en los considerandos VII y VIII del primer voto. 3°) Oportunamente,
cúmplase con lo dispuesto en el art. 1º de la Ley 26.856 y con la Acordada de la CSJN
Nro. 15/2013.7). 4°) Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Beatriz E. Ferdman Néstor Miguel Rodríguez Brunengo

Fecha de firma: 31/08/2020


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Juez de Cámara Juez de Cámara

Graciela L. Carambia
Juez de Cámara

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12 LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA
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