Relación Laboral Confirmada en Despido
Relación Laboral Confirmada en Despido
Expte. nº 6316/2017/CA1
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invocado. En ese marco, y en aras de obtener la regularización de la relación en los
términos de la Ley de Contrato de Trabajo y de la Ley 24.013, formalizó el reclamo el
16 de noviembre de 2016 y que ante la negativa cerrada del vínculo laboral se consideró
despedido con fecha 25 de noviembre de 2016, por lo que inició el presente reclamo.
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Instituto. Asimismo, señala que las facturas emitidas por el accionante ni siquiera eran
correlativas, lo que revela que el actor cobraba honorarios profesionales de acuerdo a los
servicios prestados. Enfatizó que en la vinculación no se daba el carácter “intuitae
personae “, propio de las relaciones laborales tal como lo exige el art. 37 de la L.C.T. y
que el actor asumía los riesgos y costos de su propia estructura (consultorio y personal).
Frente a ello, luego de evaluar a la luz de las reglas de la sana crítica (cfr. art. 386
del C.P.C.C.N.) y las probanzas de la causa me anticipo a señalar que coincido con la
resuelto en la instancia anterior, en la medida en que el Instituto demandado no logró
desactivar la presunción establecida por dicha norma legal, por cuanto ninguna prueba
idónea produjo a fin de acreditar que Aranciva hubiera actuado como médico en forma
autónoma o que asumiera el riesgo por los actos médicos que cumplía para la
demandada, ni menos aún que el vínculo que uniera a las partes se fundara en una
locación de servicios Por el contrario, la prueba testimonial rendida a instancias del
actor a fs. 56/58, fs. 59, fs. 75 y fs. 84, especialmente la declaración rendida por Fabián
Darío De Feo resulta muy ilustrativa al respecto, pues el testigo, quien se desempeñó
como médico de cabecera en las mismas condiciones en las que lo hizo Aranciva,
manifestó que "todos los médicos de cabecera cobraban igual a través de una caja de
ahorro que Pami le haciaa abrir en Banco Nación y que mensualmente presentaban un
recibo a Pami y Pami le depositaba la plata (...) que las ordenes de trabajo se las
daba Pami, que lo sabe porque es el mismos trabajo que hacia el testigo. Que Pami
auditaba de forma mensual todo el trabajo que ellos tenían que reportar en forma
mensual todo lo actuado a través de planilla de estadista,y Pami envía auditorias en
forma regular para chequear los horarios de atención las historias clínicas y
consultorios (...) Que el sistema de capitas que los médicos de cabecera tenían asignado
de acuerdo a las horas de consultorio que atendían un numero fijos de pacientes y les
pagaban una cápita o monto de dinero que el Pami les asignaba, del monto de esa
capita sacaba los gastos de alquiler de consultorio por ejemplo. Que no se podía
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atender otras obras sociales que durante el consultorio donde Pami asignaba la capita
solo estaba permitido atender pacientes de Pami; Que se usaba un programa como
suplemento de la capita como aporte económico extra se utilizaba un programa especial
para un grupo de pacientes llamados hadob que era para seguimiento específico de
pacientes hipertensos, diabetes y obesos sobre los que había que reportar en forma
especial al Pami. Que los reemplazos de médicos tienen que ser de Pami y autorizados
por Pami.”
Del análisis de los citados testimonios, resulta además que era la accionada quien
suministraba los pacientes que debía atender el actor, los turnos y los horarios de
atención, como también las modalidades específicas que rodeaban la atención de los
pacientes derivados por el Instituto, por lo que se desprende claramente que era la
accionada quien le impartía a Aranciva las directivas de trabajo; era quien disponía los
horarios y organizaba la atención de sus afiliados lo cual no se condice con el carácter
autónomo de los servicios que invoca la demandada en defensa de su postura, pues lo
cierto es que el accionante no asumía riesgo económico alguno, ya que el monto
percibido era determinado en función de cada paciente, de lo cual se infiere
razonablemente que su retribución no dependía de los servicios efectivamente cumplidos
sino de una variable ajena: la cantidad de pacientes asignados al actor por el instituto
demandado. Por el contrario, no surge acreditado que hubiera pacientes que fueran
suministrados por el profesional.
A partir de ello, tiene relevancia en autos la actividad personal que prestó el actor,
corroborada con los testimonios que no merecieron observación alguna, teniendo en
consideración que el todos ellos demostraron un conocimiento personal de los hechos a
comprobar y en esa inteligencia las declaraciones aludidas corroboran la descripción de
las tareas efectuadas en el inicio, por lo que otorgaré a los mismos plena fuerza probatoria
en tal sentido (cfr. arts. 90 L.O. y 456 del CPCCN) y respaldan aún más la presunción
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que emana del art. 23 de la L.C.T. en virtud de la naturaleza de las tareas desplegadas por
el actor y en atención al beneficio que de ellas recibía el Instituto demandado, en cuanto
su labor posibilitaba el cumplimiento de los objetivos principales de la obra social.
De este modo, cabe memorar que el contrato de trabajo prescinde de las formas
frente a la evidencia incontrastable de los hechos, por lo que ninguna relevancia tienen
las manifestaciones que pudieren haber realizados las partes de buena o mala fe para
calificar sus relaciones, o incluso, el silencio que el dependiente pudiera haber
observado, durante el curso de la relación. Así, ni el lugar de trabajo, ni el cumplimiento
de horarios fijos, ni la falta de exclusividad u otra serie de elementos netamente
formales, resultan determinantes de la inexistencia de una relación laboral, cuando,
como en el caso -a mi entender- quedó acreditado que se trata de la prestación de
servicios personales e infungibles a favor de otro, según sus órdenes e instrucciones y
bajo su dependencia jurídico-personal y económica.
El art. 5 de la L.C.T. define a la empresa como la organización instrumental de
medios personales, materiales e inmateriales, ordenados bajo una dirección para el logro
de fines económicos o benéficos. Existe dependencia cuando el trabajador es un medio
personal para los fines de la empresa.
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Ante ello, a la luz del principio de primacía de la realidad, es obvio que las
circunstancias de que la accionada haya registrado al actor como prestador médico y que
le exigiera la presentación de facturas para pagarle sus retribuciones carecen de
trascendencia para desvirtuar la presunción legal aplicable, en especial cuando – reitero –
los elementos de prueba aportados por la propia accionada favorecen la posición
sustentada por la accionante y carecen de virtualidad para desplazar la operatividad de las
normas de orden público que regulan el contrato de trabajo (cf. arts. 7, 12, 13 y 14 de la
L.C.T.).
En definitiva, los elementos de prueba colectados dan cuenta de que el actor fue
un trabajador definido por el art. 25 de la L.C.T., contratado por un empleador del
definido por el art. 26 de la L.C.T. y que la relación que existió fue una de las
contempladas por el art. 22 de dicha norma legal.
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III- También formula agravios la demandada respecto a la condena de pago por
los haberes de octubre y noviembre de 2016 e integración, por entender que de las
constancias de la causa y en especial de la pericial contable de fs.69/74 -anexo A- surge
el pago de tales rubros en ambos períodos. Aduce que ante la presentación de dichas
facturas las mismas fueron satisfechas por su mandante.
IV. Por otro lado, se agravia la demandada por la condena al pago de la multa
dispuesta por el art. 45 de la ley 25.345, pese al incumplimiento por parte del accionante
de los requisitos de forma establecidos en el decreto 146/01 en la medida en que el actor
no acreditó en autos el requerimiento de entrega de las certificaciones contempladas por
el art. 80 LCT, luego de haber transcurrido el plazo previsto por la normativa indicada.
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inicio, así como la realizada por la perito contadora en su informe, todo ello en virtud de
la veracidad de las pruebas y de los argumentos plasmados en la demanda.
Por las razones expuestas y toda vez que la intimación en cuestión constituye
uno de los presupuestos necesarios para la procedencia de la multa peticionada, sugiero
desestimar el agravio bajo estudio y confirmar el decisorio de grado en este segmento.
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En este contexto, resulta que la sanción del art. 1 de la Ley 25323 ni siquiera fue
reclamada en subsidio de las multas de la Ley 24013 -en cuyo caso resultaría factible su
incorporación a la condena- sin que pueda advertirse que la regla "iura novit curia"
tenga una amplitud tal que admita una condena en la materia, en tanto ello implicaría
fallar "extra petita" y no ultra petita. En efecto, el principio iuria novit curia no
contempla la posibilidad de que los jueces se pronuncien de oficio con respecto a una
indemnización que no fue reclamada. En el caso, el trabajador eligió entre acciones no
acumulables, sin efectuar ninguna reserva en la materia, y en ese contexto, lo decidido
por el juez que me precede al condenar a una parte con fundamento en una normativa
que no fue articulada por su contraria en los escritos constitutivos del proceso, importa
una violación de la regla de congruencia judicial (cfr. art. 163 inc. 6 C.P.C.C.N.) que
como es sabido, indica que la decisión judicial versará únicamente sobre las pretensiones
deducidas, esto es, sobre la cosa demandada y los hechos invocados, pues el principio
aludido no autoriza al juez a conformar una petición concreta en otro sentido.
En consecuencia sugiero revocar la sentencia de grado en este aspecto
cuestionado y disminuir el monto de condena a la suma de $ 335.750,55, monto
resultante de la sumatoria de los rubros favorablemente admitidos en la instancia
anterior, descontando la suma de $ 143.000, como consecuencia de lo decidido
precedentemente en torno a la multa del art. 1 de la ley 25.323. ($478.750,55 - $
143.000), que devengará los intereses establecidos en el decisorio de grado, que arriban
firmes e incuestionados a esta alzada.
VII. La solución propuesta implica adecuar la imposición de costas y la regulación
de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 del CPCCN) y proceder a su
determinación en forma originaria.
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practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos
otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos
fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas
procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432,
o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017,
considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352, 318:445
–en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre otros”
(CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. c/
Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
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Además, entiendo que en caso de duda en la resolución de la presente incidencia,
corresponde volcar el resultado de la apreciación en favor del trabajador, con
fundamento en el art. 9 de la LCT que dispone que en la parte pertinente …”Si la duda
recayese en la interpretación o alcance de la Ley, o en la apreciación de la prueba en los
casos concretos, los jueces o encargados de aplicarla decidirán en el sentido más
favorable al trabajador”, reforma que materializa la expresión del principio protectorio
que tiene fundamento en el art. 14 bis de la Constitución Nacional cuando dice que “el
trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes” consagrando el
principio in dubio pro operario esencia misma del derecho que nos ocupa.
Por los argumentos expuestos, propongo modificar el fallo de grado en cuanto da
procedencia a la multa del art. 1 Ley 25323, siendo que ella no es acumulable a la que
aquí prospera (art. 8 Ley 24.013) y elevar el monto de condena a la suma de $
762.000,55 (PESOS SETECIENTOS SESENTA Y DOS MIL CON CINCUENTA Y
CINCO CENTAVOS) con más los intereses dispuestos en grado, conforme se detrae de
la liquidación de la sentencia de grado la suma de $ 143.000 (art. 1 Ley 25.323) y se
adiciona la suma de $ 426.250 – ver liquidación de demanda a fs. 12 que no merece
reparos – (art. 8 Ley 24.013).
En costas y honorarios, he de estar a lo dispuesto por el primer voto en sus
considerandos VII y VIII.
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Juez de Cámara Juez de Cámara
Graciela L. Carambia
Juez de Cámara
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