All Your Perfects
All Your Perfects
All Your
Perfects
Novela
Colleen
Hoover
Antes
El portero no me sonrió.
Veo mi teléfono y me doy cuenta que ya son pasadas las siete. Ethan debería estar en casa
a las ocho, tengo tiempo de sobra para sorprenderlo con la cena. Y yo. Regrese un día
antes pero decidí no mencionarlo. Hemos estado planeando demasiado para nuestra boda;
que ya han pasado varias semanas desde que disfrutamos de una comida casera juntos. O
del sexo.
Cuando llego al piso de Ethan, me detengo en cuanto salgo del elevador. Hay un chico
caminando por el pasillo directamente enfrente del apartamento de Ethan. Él da tres pasos,
luego se detiene y mira la puerta. Él da otros tres pasos en la dirección contraria y se
detiene de nuevo. Lo observo esperando a que él se vaya, pero no lo hace. Él solo continúa
paseando de atrás hacia adelante, mirando hacia la puerta de Ethan. No creo que sea
amigo de Ethan. Lo reconocería si lo fuese.
El chico asiente vigorosamente. ¨Si. Él está adentro.¨ Aprieta el puño y golpea la pared junto a
la puerta. ¨Dentro de mi puta novia.¨
Tome una vez clases de defensa personal. El instructor nos enseñó a deslizar una llave
entre nuestros dedos, asomando hacia afuera, si eres atacada puedes apuñalar al atacante
Él deja escapar un suspiro y yo no puedo evitar notar que el aire entre nosotros se llena con
el olor a canela. Que pensamiento tan extraño para tener en el momento antes de ser
atacada. Qué declaración más extraña sería en la estación de policía. ¨Oh, no puedo decirle
realmente lo que mi atacante traía puesto, pero su aliento olía bien. Como un suspiro rojo.¨
¨Estás en el apartamento incorrecto,¨ digo, esperando que se aleje sin ninguna discusión.
Él agita su cabeza. Da pequeños No con su cabeza que indican que yo no puedo estar más
equivocada y él no puede estar más en lo correcto. ¨Estoy en el apartamento correcto. Estoy
seguro. ¿Tu prometido conduce un Volvo azul?¨
¿Entonces, él está acosando a Ethan? Siento mi boca seca. Agua estaría bien en este
momento.
¨¿Es él de 1 metro ochenta de altura aproximadamente? ¿Cabello negro, viste una chaqueta del
North Face que es demasiado grande para él?
Ahora soy yo la que está agitando la cabeza. Ethan no solo trabaja para el Doctor Van
Kemp… su padre es el Doctor Van Kemp. ¿Cómo este chico sabe tanto sobre Ethan?
¨Mi novia trabaja con él,¨ dice, mirando a la puerta del apartamento con disgusto. ¨Hace más
que trabajar con él aparentemente.¨
¨Ethan no haría…¨
Escucho el nombre de Ethan ser llamado por una débil voz. Al menos es débil desde este
lado de la puerta. El dormitorio de Ethan está del otro lado del apartamento, lo que indica
que quien quiera que sea, no está siendo silenciosa. Ella grita su nombre.
Mientras él la folla.
Abro mi boca, pero incertidumbre es todo lo que sale. ¨¿Estas… estas seguro? Tal vez esos
sonidos no provienen del apartamento de Ethan. Tal vez es la pareja del apartamento del al lado.¨
¨Prometido,¨ Lo corrijo.
Agito mi cabeza. ¨Estoy aquí para sorprenderlo. He estado fuera de la ciudad con mi hermana.¨
Otro grito amortiguado hace su camino a través de la puerta. Él se encoge y cubre sus
oídos. Yo cubro los míos también. Nos quedamos así por un rato. Ambos nos negamos a
permitir que los ruidos penetren nuestras orejas hasta que todo termina. No durará mucho.
Ethan no puede durar más que unos pocos minutos.
Dos minutos después digo, ¨Creo que ya terminaron.¨ Él retira sus manos de sus orejas y
descansa sus brazos en sus rodillas. Yo me rodeo con mis brazos, y descanso mi barbilla
en la parte superior de ellos. ¨¿Deberíamos usar mi llave para abrir la puerta? ¿Confrontarlos? ¨
Él luce realmente calmado. La mayoría de los hombres que conozco ya hubiesen roto la
puerta.
O solo podría ir a casa, quemar todas sus cosas, vender mi vestido de novia y bloquear su
número.
Ay Dios. Mi madre.
Yo agito mi cabeza. ¨No. No lo se.¨ Sacó la cabeza de mis brazos y me apoyo contra la
pared. ¨Solo que acabo de entender cuán molesta estará mi madre.¨
Mi madre ama compararme con Evelyn Bradbury. Su familia Es una de las pocas en
Greenwich más prominentes que mi padrastro. Y por supuesto que mi madre usa a Evelyn
Bradbury como un ejemplo perfecto de la alta sociedad en cada oportunidad. No me importa
Evelyn Bradbury. Estoy pensando en enviarle un mensaje a mi madre ahora y simplemente
decir, La boda está cancelada y no me importa un carajo Evelyn Bradbury.
Lo veo y me doy cuenta que esta es la primera vez que realmente lo observó. Este
probablemente es uno de los peores momentos de su vida, pero aun tomando eso en
consideración, él es extremadamente guapo. Ojos café oscuro expresivos que hacen
contraste con su cabello rebelde. Una mandíbula fuerte que ha estado constantemente
presionada con ira desde que salí del elevador. Labios rellenos que han sido
constantemente presionados en una delgada línea cada vez que observa la puerta. Me
hace preguntarme si sus características se verían más suaves si su novia no estuviera con
Ethan.
Hay una tristeza en él. No una que esté relacionada con la situación actual. Algo más
oculto… como algo que está incrustado en él. He conocido gente que sonríe con sus ojos,
pero él frunce el ceño con los suyos.
¨Eres más guapo que Ethan.¨ Mi comentario lo toma desprevenido. Su expresión está llena de
confusión porque él cree que le estoy coqueteando. Esa es la última cosa que estoy
haciendo en este momento. ¨No fue un cumplido. Solo estaba diciendo la realidad.¨
¨Es solo que si tú eres más guapo que Ethan, eso me hace pensar que tu novia es más bonita que yo.
No es que importe. Tal vez si me importa. No debería importarme pero no puedo evitar preguntarme
si Ethan se siente más atraído por ella de lo que se siente atraído por mí. Me pregunto si por eso es
que él me engaña. Probablemente. Lo siento. Normalmente no me desprecio tanto a mí misma pero
estoy tan enojada que por alguna razón no puedo parar de hablar.
¨¿Sasha?¨ Digo su nombre con incredulidad, luego repito su nombre, poniendo énfasis en el
sha. ¨Sasha. Eso explica mucho.¨
Quinn.¨
¨Diría que es bueno conocerte Quinn, pero este es el peor momento de mi vida.¨
Esa es una verdad miserable. ¨Lo mismo,¨ digo decepcionada. ¨Aunque estoy aliviada de
conocerte ahora y no el próximo mes, después de la boda. Al menos no desperdiciaré mis votos
matrimoniales con él.¨
¨¿Se supone que deberías casarte el próximo mes?¨ Graham mira hacia otro lado. ¨Que idiota¨
dice en voz baja.
¨Él realmente lo es.¨ He sabido esto de Ethan siempre. Él es un idiota. Pretencioso. Pero él es
bueno conmigo. O eso creí. Me inclino hacia adelante otra vez y pasó las manos por mi
cabello. ¨Dios, esto apesta.¨
Como siempre, mi madre está a tiempo con su mensaje entrante. Recupero mi teléfono y lo
veo.
Tu degustación de pastel se ha movido a las dos de la tarde el sábado. No almuerces antes. ¿Podrá
Ethan acompañarnos?
Suspiro con todo mi cuerpo. He estado esperando la degustación del pastel más que
ninguna otra cosa en la planeación de la boda. Me pregunto si puedo evitar decirle a alguien
que la boda está cancelada hasta el domingo.
¨¿Comida China? ¿Es en serio?¨ Me pongo de pie y veo hacia Graham que aún sigue en el
suelo, mirándome. Agito mi mano hacia la Comida China. ¨¡Eso es lo mío! ¡No de él! ¡A mí es
a la que le gusta la comida china después del sexo!¨ Me volteo hacia el repartidor y él está
congelando, mirando, preguntándose si debería tocar la puerta o no. ¨Dame eso¨ le tomo las
bolsas de comida. Él ni siquiera me cuestiona. Me deslizo de nuevo al suelo con las dos
bolsas de Comida China y empiezo a revisarlas. Estoy molesta de ver que Ethan
simplemente duplicó lo que yo siempre ordeno. ¨¡Él incluso ordenó lo mismo! ¡Él alimenta a
Sasha con mi Comida China!¨
¨Huele bien,¨ dice Graham. Él se sienta de nuevo y toma el contenedor de pollo y brócoli. Le
paso un tenedor y lo dejo comer, aunque el pollo es mi favorito. Este no es un momento
para ser egoísta, pienso. Abro la carne Mongol y empiezo a comer, aunque no tengo
hambre. Pero se sentirá maldito si Sasha o Ethan comen algo de esto. ¨Estúpidos¨. Murmuró.
¨Estúpidos sin su comida,¨ dice Graham. ¨Tal vez ambos se mueren de hambre.¨
Sonrió.
Mientras estoy comiendo me pregunto cuánto tiempo voy a estar sentada en el pasillo con
este chico. No quiero estar aquí cuando la puerta se abra porque no quiero ver como Sasha
luce. Pero tampoco quiero perderme el momento cuando ella abra la puerta y encuentre a
Graham comiendo su comida China.
Graham hace su fortuna una pequeña bola y la arroja a la puerta de Ethan. Yo rompo mi
galleta y sacó la fortuna de ella. ¨Si tu solo iluminas tus fallas, todos tus perfectos se atenuarán.¨
Tacho la fortuna y la arrojó a la puerta como él lo hizo. ¨Soy una loca de la gramática. Debería
decir tu perfección.¨
¨Eso es lo que hace que me guste. La única palabra que usaron mal es perfectos. Algo irónico.¨ Él se
arrastra y toma la fortuna, luego se apoya nuevamente en la puerta. Y me regresa el papel.
¨Creo que deberías conservarla.¨
Inmediatamente empujó su mano y la fortuna lejos de mí. ¨No quiero recordar este momento.¨
Creo que ambos vamos poniéndonos más nerviosos ante la perspectiva de la puerta
abriéndose en cualquier momento, solo escuchamos sus voces y no hablamos. Graham tira
de los hilos de sus jeans que están sobre su rodilla derecha. Recojo uno de los hilos y lo
enrollo entre mis dedos.
Intento imaginarme a este chico jugando en su portátil por las noches, pero es difícil. Se ve
del tipo que lee libros novelas románticas y limpia su apartamento dos veces al día dobla
sus calcetines luego lleva toda esa perfección a correr por la mañana.
¨Ethan no sabe cómo cambiar una llanta. Hemos estado en dos ocasiones con las llantas ponchadas
desde que estamos juntos y él ha tenido que llamar la grúa ambas veces.¨
Graham agita su cabeza un poco y dice, ¨No estoy buscando razones para justificar al bastardo,
pero eso no está tan mal. Muchos chicos no saben cómo cambiar una llanta.¨
¨Lo sé. Esa no es la parte que está mal. Lo que está mal es que yo si se cómo cambiar una llanta. Él
solo no me deja hacerlo porque sería vergonzoso para él tener que hacerse a un lado y que una chica
cambie su llanta.¨
Hay algo más en la expresión de Graham. Algo que no había notado antes. ¿Preocupación
tal vez? El me da una mirada seria. ¨No le perdones esto, Quinn.¨
Sus palabras me aprietan el pecho. ¨No lo haré,¨ digo esto con completa confianza. ¨No
quiero estar con él después de esto. Sigo preguntándome porque no estoy llorando. Tal vez eso es una
señal.¨
Veo conocimiento en sus ojos, luego sus líneas alrededor de sus ojos caen un poco.
¨Lloraras esta noche. En tu cama. Es cuando duele más. Cuando estás a solas.¨
Todo repentinamente se siente pesado con ese comentario. No quiero llorar pero sé que
todo esto me golpeara en cualquier minuto. Conocí a Ethan desde que comencé la
Universidad y hemos estado juntos por cuatro años. Eso es mucho que perder en un
momento. Y aunque sé que todo se acabó, no quiero confrontarlo. No quiero necesitar un
cierre o una explicación, pero me asusta que necesitare ambas cuando este sola esta
noche.
Las palabras de Graham y el miedo que me consume son aplacados con el sonido de la voz
de Ethan.
Él está caminando hacia la puerta. Me volteo hacia el apartamento pero Graham toca mi
cara y regresa mi atención hacia él.
¨La peor cosa que podemos hacer en este momento es mostrar nuestras emociones, Quinn. No te
enojes. No llores¨
¨¿Quinn?¨
Cierro mis ojos cuando escucho a Ethan decir mi nombre. No me giró al escuchar su voz.
Escucho a Ethan dar un paso fuera de su apartamento. Puedo sentir mi corazón en tantos
lugares en este momento, pero más que todo siento las manos de Graham en mis mejillas.
Ethan dice mi nombre de nuevo, pero es más una orden para que lo vea. Abro mis ojos pero
los mantengo concentrados en Graham.
La puerta de Ethan se abre aún más y una chica chilla en sorpresa. Sasha. Graham cierra
sus ojos por un largo momento e inhala un largo suspiro. Cuando él la ve Sasha habla.
¨¿Graham?¨
Yo asiento.
¨¡Graham!¨ Sasha dice su nombre como si tuviera razón para estar enojada con él por estar
aquí.
Ella es justo atrás de nosotros, luego al lado de nosotros mientras esperamos el elevador.
Ella está al otro lado de Graham, jalando la manga de su camisa. Él aprieta mi mano un
poco más fuerte, y yo hago lo mismo, haciéndole saber que podemos salir de esto sin hacer
una escena. Solo entrar al elevador e irnos.
Cuando las puertas se abren, Graham me hace entrar primero y luego entra él. No deja
espacio para que Sasha entre con nosotros. El bloquea la entrada y estamos forzados a ver
en dirección de la puerta. Directo a Sasha. Él aprieta el botón para el vestíbulo y cuando las
puertas comienzan a cerrarse, finalmente veo hacia arriba.
Las puertas están cerradas y es un largo camino hacia el vestíbulo. Graham no ha soltado
mi mano y no hablamos, pero tampoco lloramos. Caminamos en silencio mientras
atravesamos el vestíbulo. Cuando llegamos a la puerta, Vincent la mantiene abierta para
nosotros, y nos ve con disculpa en sus ojos. Graham saca su billetera y le da a Vincent una
buena propina. ¨Gracias por darme el número del apartamento,¨ dice Graham.
Vicente asiente y toma el dinero. Cuando sus ojos se encuentran con los míos ellos están
llenos de disculpas. Le doy a Vincent un abrazo ya que nunca lo volveré a ver.
Una vez que Graham y yo estamos afuera, nos quedamos en la acera, paralizados. Me
pregunto si el mundo parece diferente para él ahora ya que sin duda parece diferente para
mí. El cielo, los árboles, las personas que pasan sobre la acera. Todo parece un poco más
decepcionante que lo que parecía antes de ingresar al edificio de Ethan.
Él observa el edificio de apartamentos. ¨Quiero irme antes de que ella baje.¨ Él parece en
verdad preocupado.
Al menos Sasha trato. Ella siguió a Graham todo el camino hasta el elevador mientras que
Ethan solo entro de nuevo a su apartamento y cerró la puerta.
Graham vuelve su mirada hacia mí, sus manos están dentro de los bolsillos de su chaqueta.
Me envuelvo en mi abrigo. No hay mucho que decirnos solamente despedirnos.
¨Adiós, Graham.¨
Miro hacia el edificio de apartamentos, solo Sasha irrumpe a través de las puertas. Vincent
está atrás de ella, mirándome. Él me saluda, y yo levanto mi mano y le devuelvo el saludo.
Ambos sabemos que es solo una despedida, porque nunca volveré a poner un pie dentro
del apartamento de Ethan. Ni siquiera por cosas mías que haya dejado en su apartamento.
Prefiero que mejor las tiré antes que enfrentarlo de nuevo.
Ni siquiera estoy segura de quién es el culpable. Comenzamos fuerte. Más fuertes que
muchos; estoy convencida de eso. Pero a lo largo de los últimos años, no hemos debilitado.
Lo más inquietante es cuán hábiles somos para pretender que nada ha cambiado. No
hablamos de eso. Somos parecidos en muchas cosas, uno de ellos es nuestra habilidad de
evitar las cosas que necesitan la mayor atención.
En nuestra defensa, es difícil admitir que el matrimonio puede haber acabado cuando el
amor aún sigue allí. Las personas se limitan a creer que el matrimonio acaba solo cuando el
amor se ha perdido. Cuando la ira reemplaza la felicidad. Cuando el desprecio reemplaza la
dicha. Pero Graham y yo no estamos enojados el uno con el otro. Solamente no somos las
mismas personas que solíamos ser.
Las personas no siempre tienen el control de cómo sus circunstancias pueden cambiarse.
Bajo mi mirada a mi anillo de bodas y comienzo a rodarlo con mi pulgar, girando en un
círculo continúo alrededor de mi dedo. Cuando Graham lo compró, él dijo que el joyero le
mencionó que el anillo de bodas es un símbolo de amor eterno. Un bucle sin fin. El
comienzo se convierte en el medio y se supone que nunca tenga un final.
Pero en ninguna parte en la explicación del joyero se menciona que el anillo simboliza
felicidad. Solo amor eterno. El problema es que, amor y felicidad no siempre concuerdan.
Uno puede existir sin el otro.
Estoy viendo mi anillo, mi mano, la caja de madera que estoy sosteniendo la cuando ha
llegado de ninguna parte, Graham me ve y dice, ¨¿Que estás haciendo?¨
Levanto mi mano despacio, sin ninguna sorpresa. Estoy sintiendo su repentina aparición en
la puerta de entrada. Él ya se quitó su corbata y los tres botones superiores de su camisa
Después de conocerlo como lo conozco, siempre hay algo misterioso que lo rodea. Se
asoma por sus ojos oscuros y en los pensamientos que nunca habla. La tranquilidad es lo
que me atrajo de él la primera vez que lo conocí. Me hizo sentir en paz.
Ni siquiera trato de esconder la caja de madera. Es muy tarde, está mirando directamente a
eso. Miro lejos de él, y bajó la mirada a la caja en mis manos. Ha estado en el ático, sin
tocar, raramente he pensado en eso. La encontré hoy mientras buscaba mi vestido de
novia. Solo quería ver si el vestido aún me quedaba. Y lo hizo, pero me veía diferente de lo
que solía verme en él hace siete años.
Me veía sola.
Graham da unos pasos dentro del dormitorio. Puedo ver el miedo sofocado en su expresión
mientras ve desde la caja de madera hacia mí, esperando que le dé una respuesta de
porque la estoy sosteniendo. Porque está en el dormitorio. Porque pensé siquiera sacarla
del ático.
No sé porque. Pero sostener esta caja es ciertamente una decisión consciente, así que no
puedo responder con un inocente ¨No lo sé.¨
¨¿Quinn?¨
Puedo escuchar todos sus miedos, silenciosamente destrozados entre cada letra de mi
nombre. Él camina hacia mí y me enfoco en sus ojos todo el tiempo. En ellos hay
incertidumbre y preocupación me hace preguntarme cuando él comenzó a mirarme de esta
manera. Él solía mirarme con diversión y asombro. Ahora sus ojos solo se inundan de
lastima.
Estoy harta de ser vista de esta manera, de no saber cómo responder a sus preguntas. Ya
no estoy en la misma sintonía que mi esposo. No sé cómo comunicarme con él nunca más.
Extraño los días cuando necesitaba contarle todo o estallaría. Y extraño los días en que
sentía que el tiempo nos engañó durante las horas que tuvimos que dormir. Algunas
mañanas yo me despertaría y lo encontraba mirándome. Él hubiese sonreído y susurrado,
¿Que me perdí mientras estabas dormida? Me pondría de lado y le contaría todo sobre mis
sueños y a veces él reiría tan fuerte, que tendría lágrimas en los ojos. Él analizaría los
buenos y minimizaría los malos. Él siempre encontraría una manera de hacerme sentir que
mis sueños eran mejores que los de cualquier persona.
No me doy cuenta que sigo girando mi anillo de bodas hasta que Graham lo alcanza y lo
coloca en su lugar con sus dedos. Él gentilmente entrelaza nuestros dedos y con cuidado
toma mi mano lejos de la caja de madera. Me pregunto si su intención es reaccionar como
si yo estuviera sosteniendo un explosivo o si es así cómo se siente en este momento.
Cierro mis ojos y sutilmente se aleja, haciendo que parezca como si me hubiera atrapado
mientras yo ya estaba a mitad de un acto impropio. Sus labios rozan mi frente mientras me
empujo fuera de la cama, forzándolo a soltarme mientras lo miro dar un paso atrás.
Lo llamó el baile del divorcio. El compañero uno entra por el beso, el compañero dos no lo
quiere recibir, el compañero uno pretende que él no lo noto. Hemos estado bailando este
mismo baile por algún tiempo ya.
Aclaro mi garganta, mis manos agarran la caja mientras camino al librero. ¨La encontré en el
ático,¨ digo. Me agacho y deslizó la caja entre dos libros al final del librero.
Graham me construyo este librero como regalo por nuestro primer aniversario de bodas. Yo
estaba tan impresionada que él haya construido algo desde cero con sus propias manos.
Recuerdo que él tuvo una astilla en la palma de su mano mientras lo trasladaba al
dormitorio para mí. Yo la retire de su mano con mi boca como un gracias. Luego lo empuje
contra el librero, me arrodille frente a él, y le agradecí un poco más.
Eso era cuando tocarnos aun tenia esperanza. Ahora su toque es solo un recordatorio de
todas las cosas que nunca seré para él. Lo escucho cruzar el dormitorio, está justo atrás de
mi yo me pongo de pie y agarró el librero.
No importa cuánto añore el matrimonio que solíamos tener, soy en parte -no total-
responsable por lo que el matrimonio se ha convertido. Cierro los ojos decepcionada de mi
misma. He perfeccionado el arte de evitar. Pretendo estar dormida incluso antes de que
esté en la cama por las noches. Pretendo que no escucho mi nombre cuando sale de sus
labios por la noche. Pretendo estar ocupada cuando él camina hacia mí, pretendo estar
enferma cuando me siento perfectamente bien, pretendo que accidentalmente cierro la
puerta con llave cuando estoy en la ducha.
Se está volviendo más difícil pretender que disfruto su toque. No lo disfruto - solo lo necesito-.
Existe una diferencia. Me hace preguntarme si el pretende tanto como yo lo hago. ¿Me
quiere tanto como lo profesa? ¿Él desea que no lo haga a un lado? ¿Está agradecido que lo
haga?
¨Alguna vez....¨ Su voz es baja y dulce y completamente aterrado por preguntar lo que sea
que está a punto de preguntarme. ¨¿Alguna vez has pensado en abrirla?¨
Graham nunca hace preguntas él no necesita las respuestas. Siempre me ha gustado eso
sobre él. No llena vacíos con pláticas innecesarias. Él tiene algo que decir o no dice nada.
Él quiere saber la respuesta de algo o no quiere saberlo. Él nunca me hubiese preguntado
si yo pienso en abrir la caja si no necesitara saberlo.
En este momento esta es la mi última cosa favorita sobre él. No quiero esta pregunta
porque no sé cómo darle una respuesta.
Me encojo de hombros.
El momento que sigue a mi gesto es probablemente el por qué le tomó tanto tiempo hacer la
pregunta en primer lugar. Es el momento en el que siento que su corazón se detiene, el
Reanudamos el baile.
Hace una hora, estaba comprometida con el hombre del que he estado enamorada por
cuatro años. Ahora no lo estoy. Enciendo el limpiaparabrisas y veo por el vidrio la gente
correr a cubrirse. Algunos de ellos se refugian dentro del edificio de apartamentos de Ethan,
incluyendo a Sasha.
La lluvia vino de la nada. No hubo ni siquiera ninguna llovizna para indicar que venía. El
cielo simplemente se volcó como un cubo de agua y grandes gotas cayeron fuerte contra mi
ventana.
Me pregunto si Graham vive cerca o si aún sigue caminando. Enciendo mi luz intermitente y
salgo de mi lugar de estacionamiento habitual por última vez. Me dirijo en la dirección en la
que Graham comenzó a caminar hace unos minutos. Tan pronto como giro a la izquierda, lo
que veo agacharse en un restaurante para refugiarse de la tormenta. Conquistador. Es un
restaurante de comida mexicana. Uno al que no soy muy aficionada. Pero está cerca del
apartamento de Ethan y a él le gusta, entonces comemos aquí al menos una vez en el mes.
Un carro está saliendo del espacio del estacionamiento frente al restaurante, así que espero
pacientemente que salgan para poder estacionar mi auto más fácilmente en el puesto.
Salgo del auto sin saber que decirle a Graham una vez que esté adentro.
¿A quién engaño? La última cosa que quiero esta noche es sexo por venganza. Eso no es
porque lo estoy siguiendo, así que espero que no asuma eso una vez que me vea. Aún no
sé porque lo estoy siguiendo. Tal vez sea porque no quiero estar sola. Porque como él dijo,
las lágrimas vendrán después, en el silencio.
Cuando la puerta tras de mí se cierra y mis ojos se ajustan a tenue luz en el restaurante,
veo a Graham parado en el bar. Él se está quitando su abrigo mojado y sentándose en una
silla cuando me ve. No parece nada sorprendido de verme. Saca la silla que está a la par
con mucha expectación de que caminaré hacia él y me sentare.
Lo hago. Me siento justo a la par de él y ninguno de nosotros dice una palabra, solo nos
compadecemos en nuestra miseria silenciosa.
Puedo sentir a Graham observándome pero yo no lo veo. Realmente no quiero ver cuán
tristes sus ojos están en este momento. Casi me siento peor por él que lo que me siento por
mí.
Colocó un bol de Pretzel frente a mí. Son una mezcla de formas, así que empiezo a sacar
los palos y los colocó sobre la barra en forma de cuadrícula. Luego sacó todos los Pretzel
con forma de O y meto lleno el cuenco de los nudos de Pretzel de forma tradicional mientras
lo paso hacia Graham.
Escojo el lugar a la izquierda del cuadro central, colocando mi Pretzel con cuidado en mi
casilla.
El barman coloca dos tragos frente a nosotros. Los recogemos al mismo tiempo y giramos
nuestras sillas para quedar frente a frente.
Nos sentamos en silencio por unos buenos diez segundos, esperando porque alguno haga
el brindis. Graham Finalmente dice, ¨No tengo absolutamente nada porque brindar. Es una
mierda de día.¨
¨Por un día mierda,¨ digo en completo acuerdo. Chocamos nuestros tragos e inclinamos
nuestras cabezas hacia atrás. Graham toma mucho más despacio que yo. Él golpea su
vaso en el mostrador y luego toma otro Pretzel. Él hace el siguiente movimiento.
Graham coloca su teléfono en la barra, pantalla arriba. Pone su dedo en teléfono, pero en
lugar de contestar, le da a su teléfono un empujón. Lo veo deslizarse a través de la barra y
desaparecer por la esquina. Escuchó su teléfono quebrarse contra el suelo al otro lado de la
barra, pero Graham actúa como si él no estuviera mortificado con la idea de tener un
teléfono roto.
Coloco mi teléfono en la barra y lo veo. Está silenciado por un momento, pero Ethan llama
por segunda vez. Tan pronto como su nombre parpadea en la pantalla, tengo la urgencia de
hacer exactamente lo mismo que Graham hizo. Comprare un teléfono nuevo de todas
formas.
Cuando la llamada para y veo un mensaje de texto de Ethan, empujo mi teléfono. Miramos
como se desliza al otro lado de la barra.
Volvemos a jugar tic-tac-toe. Yo gano el primer juego. Graham gana el segundo. El tercero
es un empate.
Graham recoge otro de los Pretzel y se lo come. No sé si fue el trago que me tome o estoy
confundida por la situación de hoy, pero cada vez que Graham me mira, puedo sentir como
su mirada se escurre por mi piel. En mi pecho. En todas partes, en realidad. No puedo decir
si me pone nerviosa o si solo es escalofríos. De cualquier forma, este sentimiento es mejor
que la devastación que sentía ahora si estuviera sola en casa.
Reemplazo la pieza de Pretzel que Graham se acaba de comer. ¨Tengo una confesión,¨ digo.
¨Nada de lo que puedas decir puede vencer a las pasadas últimas horas de mi vida. Confiesa.¨ Me
apoyo en mi codo contra la barra y mi cabeza en mi mano. Le doy una mirada. ¨Sasha salió.
Después de que te fuiste.¨
Graham puede ver la vergüenza en mi expresión. Sus cejas se levantan con curiosidad.
¨¿Qué hiciste, Quinn?¨
¨Ella pregunto qué hacia donde te habías ido. Yo me rehusé a decirle.¨ Me siento derecha y doy
vueltas a mi silla y así puedo quedar frente a él. ¨Pero antes de entrar a mi auto, me voltee y
dije, ‘¿Ochocientos dólares en un juego de palabras? ¿En serio, Sasha?’ ¨
Graham me mira. Fuerte. Me hace preguntarme si cruce una línea. Probablemente no debí
decirle eso a ella. Pero yo estaba amargada. No me arrepiento.
Agito mi cabeza. ¨Nada. Su boca se abrió en sorpresa, pero luego comenzó a llover y ella corrió
dentro del edificio de apartamentos de Ethan.¨
Graham está viéndome con tanta intensidad. Lo odio. Desearía que comenzara a reír o
estuviera enojado porque interferir. O Algo.
Él no dice nada.
Eventualmente, su mirada baja al espacio entre nosotros. Estamos cara a cara, pero
nuestras piernas no se tocan. La mano de Graham que está descansando en su rodilla se
Es tanto sutil como obvio. Mi cuerpo entero se tensa al contacto. No porque no me guste,
sino porque no puedo recordar la última vez que el toque de Ethan envío tanto calor a
través de mí.
Graham traza un círculo sobre mi rodilla con su dedo. Cuando mira de nuevo hacia mí, no
estoy confundida sobre la mirada en sus ojos. Está bastante claro lo que piensa ahora.
Yo asiento.
Graham se pone de pie y saca su billetera del bolsillo. Pone un poco de dinero en la barra y
luego toma su chaqueta. Él alcanza mi mano y entrelaza sus dedos en los míos, guiándome
por el restaurante, fuera de estas puertas y esperando que hacía algo que haga que este
día valga la pena.
Graham una vez me pregunto porque tomo duchas tan largas. No recuerdo cual fue mi
excusa. Pero estoy segura que dije que son relajantes, o que el agua caliente es buena
para mi piel. Pero tomo duchas tan largas porque es el único momento en el que me
permito llorar.
Me siento débil por necesitar llorar ya que nadie ha muerto. No tiene sentido que llore tanto
por esos que ni siquiera han existido.
Estoy de pie contra la ducha, permitiendo que el rocío de la ducha caiga en mi cara. La
corriente de agua diluye mis lágrimas y me hace sentir menos patética. Es fácil
convencerme a mí misma que no estoy llorando tan fuerte cuando todo lo que cae de mis
mejillas es agua.
Estoy maquillándome.
Deslizo mi labial sobre mi labio inferior y luego el superior. Lo dejo y veo mi reflejo. Mis ojos
están rojos por el dolor pero mi maquillaje está en su lugar, mi cabello está peinado hacia
atrás. Mi ropa está doblada ordenadamente en el mostrador. Veo mi cuerpo en el espejo,
cubriendo ambos pechos con mis manos. Desde la parte exterior me veo saludable. Mis
caderas son anchas, mi estómago es plano, mis pechos son de un buen tamaño y están en
su lugar.
Pero por dentro no soy nada atractiva. No soy internamente atractiva para los estándares de
la Madre Naturaleza, porque no tengo un sistema reproductivo que funcione. La
reproducción es la razón por qué existimos, después de todo. La reproducción es un
requisito para completar el ciclo de vida. Nacemos, nos reproducimos, criamos a nuestra
descendencia, morimos, nuestra decencia se reproduce, ellos crían a su decencia, ellos
mueren. Generación tras generación de nacimientos, vida, y muerte. Un hermoso ciclo que
no debería estar roto.
Mi cara encaja perfecto entre su cuello y sus hombros. Sus brazos encajan perfecto
alrededor de mi cintura. Quiero presionar mi boca contra su piel y sentir los escalofríos que
estallan contra mi lengua. Pero si hago eso, se lo que sucederá.
Cierro mis ojos y presiono mis manos contra su pecho, liberándome de él. Me empujo fuera
de él tan seguido, que a veces me pregunto si mis palmas están grabadas en su pecho.
¨¿A qué hora es la cena en la casa de tu hermana?¨ Mi pregunta suaviza el rechazo. Si lo alejó
mientras hago una pregunta, la distracción lo hace parecer menos personal.
Graham se mueve hacia la cafetera y recoge su taza. Él sopla sobre ella mientras se
encoge de hombros. ¨Ella sale del trabajo a las cinco. Probablemente a las siete.¨
Recojo mis armas. Mi bolso, una bebida, mi chaqueta. ¨Está bien. Te veo entonces. Te amo.¨
Ella es la única con la que discuto esto. Deje de hablar con Graham sobre mi ciclo el año
pasado. Cada mes desde que empezamos a tratar de tener un bebe años atrás, Graham
me consolaría cuando descubriera que no estaba embaraza. Lo apreciaba en el comienzo.
Lo anhelaba, incluso. Pero mes tras mes, tuve miedo de decirle cuan rota estaba. Y sabía
que si le temía a él tener que consolarme, era mucho más probable que ya estaba cansado
de la rutina decepcionante. A comienzos del año pasado decidí que solo lo sacaría a relucir
si el resultado era diferente.
Lo siento bebe
Salgo de mi camino de entrada y configuro mi teléfono para las manos libres antes de
llamarla. Ella contesta en medio del primer timbre. En lugar de decir hola, ella dice, ¨Ya sé
que no quieres hablar de ello, hablemos sobre mí.¨
Agarró el volante y fuerzo mi voz a sonar emocionada. ¨¿Lo obtuvo? Ava, eso es ¡fantástico!¨
Ella suspira, y puedo decir que está formándose a sonar enojada. ¨Nos mudamos en dos
semanas.¨
Siento las lágrimas en mis ojos, pero he llorado suficiente por un día. Realmente estoy feliz
por ella. Pero ella es mi única hermana y ahora se mudará al otro lado del mundo. Su
esposo, Reid, proviene de una gran familia en Francia, y antes de que ellos se casaran, Ava
dijo que eventualmente ellos se mudarían a Europa. Ese pensamiento siempre la ha
emocionado, por lo que sé que está frenando su vértigo por respeto a mi tristeza sobre la
distancia que esto pondrá entre nosotras. Sabía que Reid había aplicado a unos empleos el
mes pasado, pero una pequeña parte de mi era egoísta esperando que él no recibiría una
oferta.
No sé dónde está Imperia pero ya suena como un mejor encaje para ella que Connecticut.
¨Ya se lo dijiste a Mamá?¨
¨No,¨ dice. ¨Se cuándo dramática ella puede ser, por eso decidí decirle en persona. Estoy de camino
a su casa ahora.¨
¨Gracias,¨ dice. ¨Te llamare y te haré saber cuan espesa es la culpa. ¿Te veo mañana en el
almuerzo?¨
Cuando finalizo la llamada, me encuentro atascada frente a una luz roja en una calle vacía.
.
Literal y figurativamente.
Mi padre murió cuando yo solo tenía catorce años. Mi madre se volvió a casar no mucho
después de eso. Ni siquiera me enoje por ello. Mi madre y mi padre nunca tuvieron una
relación que valiera la pena envidiar. Estoy segura que era buena en el comienzo, pero para
el tiempo que estaba lo suficientemente grande para saber lo que el amor era, sabía que
ellos no lo tenían.
No estoy segura si mi madre se casó por amor, de todas formas. Dinero es su prioridad
cuando se trata de buscar a por su alma gemela. Mi padrastro no se la ganó con su
personalidad. Se la ganó con su casa de playa en Cape Cod.
Contrario a su guardarropa y su actitud, mi madre no es rica. Ella creció en una vida pobre
en Vermont, la segunda de siete hijos. Ella se casó con mi padre cuando él era
moderadamente rico, y tan pronto tuvieron a mi hermana y a mí, ella le exigió le comprara
una casa en Old Greenwich, Connecticut. No importó que él tuviera que trabajar dos veces
más duro para pagar sus lujosos gastos. Creo que él prefería más estar en el trabajo que
estar en casa.
Cuando mi padre murió, había dinero, pero no el suficiente para que mi madre pudiera
permitirse el mismo estilo de vida al que estaba acostumbrada. Sin embargo, no tardó
mucho en rectificar. Ella se casó con mi padrastro en una ceremonia privada con un año de
haber enterrado a mi padre. Apenas tuvo que pasar ocho meses con un presupuesto.
Ella ocasionalmente hace cosas por Ava y por mí de las que ambas estamos muy
agradecidas. Ella pagó por nuestros vehículos en navidad del año pasado. Y cuando me
gradué de la Universidad antes de conocer a Graham, ella me ayudó a encontrar un
apartamento y pagar el primer mes de renta. Pero casi siempre, ella gasta su dinero en
nosotras de maneras que la beneficien. Ella nos compra ropa que piensa que deberíamos
usar porque no le gusta la que compramos por nuestra cuenta. Ella nos compra días de spa
para nuestro cumpleaños y nos fuerza a pasarlo con ella. Visita nuestras casas y se queja
por nuestros muebles y dos días después de que ella se ha ido, una persona de entregas se
presenta con nuevos muebles que ella misma ha elegido.
Graham odia cuando ella hace esto. Él dice que un regalo es un bonito gesto, pero un juego
de sala completo es un insulto.
No soy desagradecida por las cosas que hace por mí. Solo sé que tengo que llevar mi
propio camino en la vida porque a pesar que el dinero no me rodea, no está en mis bolsillos.
Una de las cosas por las que siempre estoy agradecida es por nuestros almuerzos
semanales. Sin fallar, Ava y yo nos reunimos con ella para almorzar en el Club de Country
cercano a su casa. Yo odio el lugar, pero disfruto el tiempo con Ava y ambas toleramos lo
suficiente a nuestra madre como para seguir adelante con nuestros almuerzos semanales.
Sin embargo, tengo la sensación que todas esas cosas cambiaran ahora que Ava se mude
a Europa. Ella se estará preparando para mudarse por las próximas semanas, lo que hará
este nuestro último almuerzo. La plenitud que ella incorporó a su vida hace que la mía se
sienta aún más vacía.
¨¿Puedes volar a casa para nuestro almuerzo cada semana?¨ Le preguntó a Ava. ¨¿Cómo se supone
que voy a entretener a tu madre por mí misma?¨ Siempre nos referimos a nuestra madre como
tu madre cuando hablamos sobre ella. Comenzó como una broma en secundaria, pero
ahora lo decimos seguido, tenemos que estar bastante pendientes de que no se nos escape
frente a ella.
¨Lleva un IPad y conectarme a Skype,¨ dice.
Ava levanta su teléfono y busca cuando lee un mensaje. ¨¡Tengo una entrevista!¨
¨Es para ser tutor de inglés en una secundaria local. No me importa, pero si logro el trabajo,
aprenderé a hablar en francés e Italiano mucho más rápido.¨
Reid hace suficiente dinero para que Ava no tenga que trabajar, pero ella siempre ha tenido
trabajo. Ella dice que la vida de ama de casa no encaja para ella y creo que eso es lo que
atrajo a Reid. Ninguno de ellos quiere niños y Ava siempre se mantiene ocupada, entonces
funciona para ellos.
Hay momentos en los que envidio su poco deseo por niños. Muchos de mis problemas en
mi vida y matrimonio serían inexistentes si yo no me sintiera tan incompleta si un niño.
¨Se sentirá tan extraño sin ti, Ava,¨ dice mi madre, clamando que se siente en la mesa. Ordene
su usual, un Martini con aceitunas extras. Ella coloca su bolso abajo en la silla siguiente a
ella y saca una aceituna desde el palillo. ¨Nunca creí que tu mudanza me incomodaba tanto,¨
continúa mi madre. ¨¿Cuándo vendrás a casa a visitarme?¨
Mi madre suspira y recoge su menú. ¨No puedo creer que nos dejes. Al menos no tienes hijos. No
puedo imaginar cómo me sentiría si tú te llevaras a mis nietos lejos de mí.¨
Me río entre mi aliento. Mi madre es la persona más dramática que conozco. Ella apenas
quería ser una madre cuando Ava y yo éramos pequeña y se por hecho que no está
ansiosa por ser una abuela. Ese es un aspecto de su personalidad en el que encuentro
alivio. Ella no me presiona sobre tener un bebé. Solo ora porque nunca adopte.
Ava sacó a relucir la adopción en uno de nuestros almuerzos hace dos años. Mi madre en
realidad se burló de la idea. ¨Quinn, dime que no estás pensando en la idea de criar el hijo de
alguien más,¨ dijo. ¨Podría traer problemas.¨
Ava solamente me miró y rodó los ojos, luego me escribió un mensaje bajo la mesa. Si,
porque los hijo biológicos nunca traen problemas. Tu madre necesita verse en un espejo.
La extrañare demasiado.
Sigo aquí.
¨Realmente, chicas, ¿Ninguna de ustedes sabe la etiqueta en la mesa ahora?¨
Miro hacia arriba y mi madre está mirando a los teléfonos. Bloqueo el mío y lo guardo en mi
bolso.
¨¿Cómo esta Graham?¨ pregunta mi madre. Ella solo pregunta por cortesía. Aunque Graham y
yo hemos estado casados por siete años, ella aún desea que fuera alguien más. Él nunca
¨Él está bien,¨ digo, sin elaborarlo. Porque honestamente, solo estoy asumiendo Graham
está bien. Ya no puedo decir más lo que él siente o piensa o si esta increíble o bien o
miserable. ¨Realmente increíble.¨
¨No lo se,¨ ella dice, dándome una mirada. ¨Tu pareces… cansada. ¿Estás durmiendo lo
suficiente?¨
Ruedo mis ojos y recojo mi menú. Mi madre siempre ha tenido un don por los insultos
directos. Nunca me ha molestado mucho porque ella nos da a Ava y a mí una cantidad
igual. Probablemente porque somos parecidas. Ava es solamente dos años mayor que yo.
Ambas tenemos el cabello liso y marrón que baja solo un poco nuestros hombros. Tenemos
exactamente los mismos ojos idénticos a nuestro color de cabello. Y de acuerdo a nuestra
madre, ambas parecemos demasiado cansadas.
Ordenamos nuestra comida y hacemos una plática pequeña mientras llega. El almuerzo
está casi en la bolsa cuando alguien se aproxima a nuestra mesa. ¨¿Avril?¨
Ava y yo miramos mientras Eleanor Watts se ajusta su bolsa Hermes azul bebé de uno de
sus hombros al otro. Ella trata de hacer una Aparicio sutil, ella también podría golpearnos en
la cabeza con él mientras grita, ¡Mírame! ¡Yo puedo permitirme un bolso de quince mil dólares!
¨¡Eleanor!¨ exclama mi madre. Ella se pone de pie y da un beso en el aire yo forzó una
sonrisa cuando Eleanor nos ve.
¨¡Quinn y Ava! Chicas, están hermosas como siempre!¨ Tengo en mente preguntarle si luzco
cansada. Ella toma una silla vacía y pone sus brazos alrededor de su bolso.
¨La fiesta de compromiso de Quinn con Ethan Van Kemp,¨ termina mi madre.
Eleanor agita su cabeza. ¨No puedo creer que ha pasado tanto. ¡Míranos a nosotros, ya somos
abuelos ahora! ¿Cómo siquiera eso paso?¨
Mi madre toma su copa de Martini y toma un sorbo. ¨No soy abuela aun,¨ dice, casi como si se
jactaba de ello. ¨Ava se está mudando a Europa con su esposo. Hijos interfieren con su pasión por
el mundo,¨ dice, moviendo su mano con ligereza hacia Ava.
Mis mejillas arden, aun cuando debería estar acostumbrada a esta conversación. Sé que las
personas no tienen la intención de ser insensibles pero la intención no hace que los
comentarios duelan menos.
Despejo mi garganta y tomó mi vaso con agua. ¨Estamos trabajando en eso,¨ digo, justo antes
de tomar un sorbo. Quiero que eso sea el final de esto, pero mi madre se asegura que no.
Pero ella se inclina hacia Eleanor como si yo no estuviera aquí.
¨Quinn está batallando con la infertilidad,¨ dice mi madre como si fuera de incumbencia de
otros aparte de Graham y mío.
Eleanor inclina su cabeza y me mira con lastima. ¨Ay, cielo,¨ dice, colocando su mano sobre
la mía. ¨Siento escuchar eso. ¿Han considerado los dos IVF? (Fertilización in vitro) Mi nieta y su
esposo no pudieron concebir naturalmente, pero ellos están esperando gemelos en cualquier
momento.¨
¿Han considerado IVF? ¿Está hablando en serio ahora mismo? Debería limitarme a sonreír y
decirle que es una gran idea, pero estoy consciente que tengo límites y que fue alcanzado.
¨Si, Eleanor,¨ digo, jalando mi mano de la de ella. ¨Hemos pasado tres rondas no exitosas, de
hecho. Se agotó nuestros ahorros y tuvimos que sacar una segunda hipoteca a nuestra casa.¨
Eleanor asiente. ¨Oh, yo creo que de todo corazón,¨ dice ella. ¨Dios obra de maneras misteriosa.¨
Si Dios no le da hijos a las personas que aún no están listas para ellos, él tiene mucha
explicación que dar. Porque alguna madres que él decide que son fértiles son bastantes
cuestionables. Mi propia madre es una de ellas.
Él está lejos de ser estéril, de hecho. Él tenía su conteo de esperma probado al principio y
estaba bien. De hecho, estaba más que bien. El doctor utilizó la palabra espléndida.
¨Usted tiene una espléndida cantidad de esperma, Señor Wells.¨
Graham y yo bromeamos de eso siempre. Pero aunque tratamos de hacerlo una broma,
significa que el problema soy yo. No importa cuán espléndida su conteo de esperma sea, no
son buenos en mi útero. Tenemos sexo en un estricto horario de ovulación. Tomo mi
temperatura regularmente. Como y bebo toda la comida sana. Y aun nada. Gastamos cada
centavo que tuvimos y tratamos con el IUI (Fertilización Uterina) y luego con IVF y ambos
con resultados sin éxito.
Discutimos subrogación, pero es tan caro como IVF, y de acuerdo con nuestro doctor, con
la endometriosis que me fue diagnosticada a mis veinte y cinco, mis huevos no son muy
confiables.
Nada ha sido exitoso y no nos podemos permitir seguir repitiendo cosas que ya hemos
intentado, o siquiera probar nuevas técnicas. Estoy comenzando a darme cuenta que esto
tal vez nunca suceda.
Este año pasado ha sido el más difícil de todos. Estoy perdiendo fe. Perdiendo interés.
Perdiendo esperanza.
Mis ojos se dirigen a los de ella y hago lo mejor para ocultar mi exasperación. Abro mi boca
para responderle, pero mi madre se adelanta. ¨Su esposo no está interesado en la adopción,¨ ella
dice.
Ella ignora a Ava con un giro de su mano. ¨No es como si estuviera diciéndolo a todo el mundo.
Eleanor y yo somos prácticamente mejores amigas.¨
Eleanor sonríe, agradeciendo el cambio de tema como yo lo hago. Ella comienza a contarle
a mi madre sobre el nuevo auto de su esposo y su crisis de la mediana edad, lo cual
técnicamente no puede ser una crisis de la mediana edad ya que está entrado a los
sesentas, pero no las corrijo. Me disculpo y me dirijo al baño en un intento de huir del
constante recordatorio de mi infertilidad.
Debí corregirla cuando mi madre dijo que Graham no estaba interesado en la adopción. No
es que él no esté interesado, solo no hemos tenido suerte en ser aprobados por una
agencia dado el pasado de Graham. No entiendo como una agencia de adopción no tomara
en cuenta que, aparte de esa condena devastadora cuando era un adolescente, nunca ha
sido más que un ticket por estacionamiento. Pero, cuando eres uno de miles de parejas
aplicando para adoptar, aunque sea un error puede perjudicarte.
Mi madre está equivocada. Ninguno de los dos está en contra de la idea, pero no podemos
conseguir ser aprobados y no podemos darnos el lujo de seguir intentándolo. Los
tratamientos drenaron nuestra cuenta de banco y ahora tenemos una segunda hipoteca en
nuestra casa, ni siquiera sabemos cómo pagar el proceso si somos aprobados.
Son muchos los factores, y pensar que la gente cree que no hemos considerado todas
nuestras opciones, las hemos considerados demasiadas veces.
Diablos, Ava nos compró una muñeca de fertilidad cuando estuvo en México hace tres
años. Pero nada - Ni siquiera la superstición- ha funcionado en nuestro favor. Graham y yo
decidimos a inicios del año pasado dar un chance, esperando que pase naturalmente. No
ha pasado. Y para ser honestos, ya me cansé de nadar contra corriente.
La única cosa que me detiene de dejarlo todo completamente es Graham. Es que se dentro
de mí que si dejo ir el sueño de un niño, estoy dejando ir a Graham. No quiero quitarle la
posibilidad de convertirse en padre.
Yo soy la infértil. No Graham. ¿Debería ser el castigado por mi infertilidad también? Dice
que nos niños no importan tanto para él como yo le importo, pero sé que lo dice solo para
no herirme. Y porque él aún tiene esperanza. Pero dentro de diez o veinte años, él va a
resentir esto. Es humano.
Me siento egoísta cuando tengo estos pensamientos. Me siento egoísta cada vez que
Graham y yo tenemos sexo porque sé que estoy alimentando una esperanza que no está
allí, arrastrándolo a un matrimonio que eventualmente se volverá demasiado aburrido para
ambos. Es por eso que paso horas en línea, buscando por algo que pueda darme una
respuesta. Lo que sea. Estoy en grupos de apoyo, leo todos los mensajes, las historias de
embarazos milagrosos, los grupos privados de adopción. Estoy de hecho en algunos grupos
de maternidad sólo en caso que eventualmente tenga un hijo. Quiero estar bien preparada.
La única cosa en la que no participó en internet son las redes sociales. Borre todas mis
cuentas el año pasado. No podía soportar la gente insensible en mi sección de noticias. El
Ellos no tienen la más absoluta compasión por las personas en mi situación. Si supieran la
cantidad de mujeres que pasan años soñando con un resultado positivo, nunca pensarían
en hacer mofa de ello.
Y no quiero empezar con la cantidad de amigos que se quejan sobre sus hijos en sus
publicaciones. ¡Evie estuvo despierta toda la noche llorando! ¿Cuándo dormirá toda la noche?¨ o
¨¡No puedo esperar porque la escuela comience! ¡Estos chicos están volviéndome loca!
Si yo fuera una madre, no tomaría ni un tan solo momento de la vida de mis hijos por
sentado. Estaría agradecida por cada segundo que se quejan y lloran o se enferman o me
platican. Celebraría cada segundo que ellos estuvieran en casa durante el verano y los
extrañaría cada segundo que ellos estuvieran en la escuela.
Es por eso que borre mis cuentas en redes sociales, con cada estado que veía, me volvía
más y más amargada. Sé que esas madres aman a sus hijos. Sé que no los toman por
sentado. Pero ellos no entienden lo que significa no ser capaz de experimentar esas cosas
que a ellas les traen estrés. Y antes de despreciar a cada persona de la que soy amiga en
línea, decidí borrar mis cuentas y esperar que esto me trajera un poco de paz. Pero no lo ha
hecho.
Aun sin tener redes sociales, ningún día pasa sin recordarme que puede que nunca sea una
madre. Cada vez que veo un niño. Cada vez que veo a una mujer embarazada. Cada vez
que veo una mujer embarazada. Cada vez que me topo con personas como Eleanor. Casi
todas las películas que veo, cada libro que leo, cada canción que escucho.
Nunca traje a un chico a mi apartamento que no fuese Ethan. De hecho, Ethan rara vez vino
aquí. Su apartamento es más bonito y mucho más grande, entonces siempre no quedamos
allí. Pero aquí estoy, apunto de tener sexo por venganza con un completo desconocido justo
horas después de que encontré a mi prometido teniendo una aventura.
Si Ethan es capaz de tener un romance, yo soy capaz de tener mi venganza con un chico
extremadamente atractivo. Este día ha sido un evento bizarro tras otro.
Abro la puerta y hago un escaneo rápido del apartamento en caso de que haya algo que
necesite esconder. Haciéndolo, me doy cuenta que tengo que esconder todo y que eso no
es posible con Graham parado un paso detrás de mí. Me hago a un lado permitiéndole que
entre a mi apartamento.
¨Entra,¨ le digo.
Graham entra después de mí, revisando todo el apartamento con sus ojos. Es pequeño de
un solo cuarto, pero todas las fotos de Ethan y yo lo hacen aún más pequeño.
Sofocante.
Algunas invitaciones de boda sobrantes siguen esparcidas por la mesa del comedor.
El vestido de novia que compre hace dos semanas cuelga desde la entrada del closet. Verlo
me hace enojar. Lo descuelgo, lo dobló en la bolsa de la boda y lo empujó dentro del closet.
Ni siquiera me preocupo en colgarlo. Espero que se arrugue.
Graham camina hacia mi bar y toma una foto de Ethan y yo. En la foto, Ethan me acaba de
hacer la petición de matrimonio y yo dije sí. Estaba mostrando mi anillo a la cámara. Me
paro junto a Graham y veo la foto con él. Su pulgar pasa a través del cristal. ¨Te ves
realmente feliz aquí.¨
No respondo porque él está en lo correcto. Me veo feliz en esa foto porque estaba feliz.
Extremadamente feliz. E ilusa. Cuantas veces ¿Ethan me engaño? ¿Paso antes de que
Ethan me lo propusiera? Tengo tantas preguntas pero no creo que quiera las respuestas lo
suficiente para eventualmente someterme a mí misma a un interrogatorio de Ethan.
Graham coloca la foto abajo en el bar, boca abajo. Y tal como hicimos con nuestros
teléfonos, el presiona su dedo contra la foto y le da un empuje que cruza el bar. Vuela por la
esquina y se quiebra cuando golpea el piso de mi cocina.
Hay dos fotos más en el bar. Tomo la otra de Ethan y yo y la coloco boca abajo. La empujo
contra el bar y cuando esa se destroza, sonrió.
También Graham.
Ambos miramos a la última foto. Ethan no está en esta. Es una foto de mi padre y de mí,
tomada solo dos semanas antes de que él muriera. Graham la toma y la acerca para
inspeccionarla. ¨¿Tu papa?¨
¨Si¨
Graham camina hacia la mesa donde están las invitaciones de la boda sobrantes. Yo no
escogí las invitaciones. Mi madre y la madre de Ethan lo hicieron. Ellas incluso las enviaron
por correo a nosotros. Mi madre dejo estas hace dos semanas me dijo que buscara en
Pinterest manualidades para hacer con las invitaciones sobrantes, pero no tenía ganas de
hacer nada con las invitaciones.
Definitivamente las tiraré ahora. No quiero ningún recuerdo de esta desastrosa relación.
Sigo a Graham a la mesa y tomó una silla, poniendo mis piernas arriba. Me siento con las
piernas cruzadas mientras Graham recoge una de las invitaciones y comienza a leerla en
voz alta.
¨El honor de su presencia es requerido en las nupcias de Quinn Dianne Whitley, hija de Avril
Donnelly y el difunto Kevin Whitley de Old Greenwich, Connecticut, y de Ethan Samson Van Kemp,
hijo de del Doctor y la Señora Van Kemp, también de Old Greenwich. El evento tomará lugar en el
prestigioso Douglas Whimberly Plaza en la noche de...¨
Odio esas invitaciones. Cuando las vi por primera vez, me dio un ataque por la
pretenciosidad de todo, pero pretenciosidad y mi madre van de la mano. ¨Mi madre las hizo.
A veces es más fácil solo dejarla salirse con la suya que hacer una pelea.¨
Puedo escuchar el juicio en su voz, pero no lo culpo. Old Greenwich fue recientemente una
de las ciudades más ricas en Estado Unidos. Si eres parte de esa riqueza, es común asumir
Mi madre lo tomaría como un insulto, pero este comentario me hace sonreír. Lo tomo como
un cumplido que él quiso decir. Y esta en lo correcto… Mi microscópico apartamento y los
muebles en el no hacen similitud a la casa en la que crecí.
¨Deberás tratar aún más fuerte si quieres convencer a las personas que formas parte de la alta
sociedad. Y lo digo en el buen sentido.¨
Otro comentario que mi madre tomaría como insulto. Me empezando a gustar este chico
cada vez más y más.
¨¿Tienes hambre?¨ echo un vistazo a la cocina, preguntándome si siquiera tengo comida para
ofrecerle. Por suerte, el agita su cabeza.
Graham escanea mi apartamento una vez más, desde mi cocina, la sala, hasta el pasillo
que dirige al dormitorio. Luego sus ojos se clavan en mí tan fuerte que yo me quedo sin
aliento. Él me mira, luego a mis piernas. Lo veo como sus ojos toman cada parte de mí. Se
siente diferente, ser vista de esta manera por alguien que no es Ethan. Estoy sorprendida
porque me gusta.
Me pregunto qué piensa Graham cuando me ve. Si está tan sorprendido como yo que
hayamos terminado aquí, en mi apartamento, viéndome, en lugar de su propio apartamento,
parado al lado de su propia mesa, ¿viendo a Sasha?
Graham desliza una mano dentro del bolsillo de su chaqueta y saca una caja pequeña. Él la
abre y me lo da. Hay un anillo adentro. Y obviamente es un anillo de compromiso, pero es
mucho más pequeño que el que Ethan compro para mí. De hecho me gusta mucho mas
este que el mío. Que algo mucho más sutil, pero Ethan vino con el más costoso que su
padre podía costear.
¨Lo he estado llevando conmigo por dos semanas,¨ Graham dice. Él se apoya contra la mesa al
lado mío y ve el anillo en mi mano. ¨No tuve el chance de proponérselo porque ella seguía
evitándome. He estado sospechando por un tiempo ya. Ella es muy buena mentirosa.¨
El dice la última parte de esa oración como si estuviera impresionado.
Sostengo mis manos frente a mí para comparar ambos anillos. Veo a mi anillo de
compromiso y me pregunto porque nunca pensé en decirle a Ethan de antemano que yo no
necesitaba nada ostentoso. Es como si estuviera tan desesperada por casarme con él,
perdí mi voz. Mis opiniones. Me perdí a mí.
Él coloca sus manos atrás para no tomarlo. ¨Con ese anillo podrías comprarte un auto nuevo,
Quinn.¨
¨Entonces devuélveselo a Ethan. Él puede dárselo a Sasha. Ella probablemente le gustará más que el
que yo compre para ella.¨
Graham se pone de pie y desliza sus manos en los bolsillos de su chaqueta. Él realmente
es más apuesto que Ethan. No lo estaba diciendo para halagarlo antes. Lo puesto de Ethan
se deriva mayormente por su confianza y dinero. Él siempre ha sabido arreglarse, vestirse
bien y es un poco engreído. Si una persona cree que es apuesta, el resto del mundo
eventualmente lo cree, también.
Trato de esconder mi conflicto interno porque me gustaría más que nada vengarme de
Ethan follandome al sexy novio de su amante. Pero saber eso es por qué Graham está aquí
me hace preguntarme si el quería estar teniendo sexo por venganza con alguien más.
Me deslizó del asiento y me pongo de pie. Graham no da un paso atrás, nuestro cuerpo se
tocan apenas antes de pasar a su lado. Lo siento en todas partes, pero sobre todo en mis
pulmones. ¨Sígueme.¨
Sigo nerviosa, pero no tan nerviosa como lo estaba cuando puse la llave en la puerta de
entrada. La voz de Graham me calma. Su entera presencia me calma. Es difícil ser
intimidado por alguien tan triste.
¨Nunca arregló mi cama,¨ admito mientras abro la puerta a mi desordenado cuarto. Enciendo
una lámpara y la figura de Graham llena la entrada.
¨¿Porque no?¨ El da unos pasos dentro de mi dormitorio y es la vista más extraña. Este chico
que no conozco para nada, parado en mi dormitorio. El mismo dormitorio donde debería
estar retorciéndome en mi cama con un corazón roto y angustia ahora mismo.
¿Y qué hay de Graham? ¿Se sentirá igual de extraño para él? Sé que él tiene dudas sobre
Sasha o no la hubiese seguido al apartamento de Ethan cargando un anillo de compromiso
que quemaba sus bolsillos.
¿Estaba Graham buscando por una salida? ¿La busco yo? ¿Solo me estoy dando cuenta
en este momento? Porque ahora mismo, estoy nerviosa y ansiosa y todo lo que no debería
estar después de solo horas que mi vida se tornó en lo peor.
Estoy viendo sin palabras a Graham cuando me doy cuenta que no he respondido su
pregunta sobre porque no hago mi cama. Despejo mi garganta, ¨Toma aproximadamente dos
minutos arreglar bien la cama. Eso significa que la persona promedio desperdicia un total de treinta
y ocho días de su vida haciendo su cama solo para volverla a desordenar.¨
Los labios de Graham se curvan en una gran sonrisa y me doy cuenta en este momento
que esos increíbles labios están a punto de tocar los míos y de repente no me siento digna.
Es un sentimiento extraño porque soy una mujer confiada. Pero Graham fija un estándar de
confianza al que no estoy acostumbrada. Su confianza hace que la mía se sienta como
incertidumbre.
Me meto en el baño y veo la puerta cerrada. Por un momento olvidó lo que estoy haciendo
aquí, pero luego recuerdo que estoy a punto de tener sexo con un chico que no es Ethan
por primera vez en cuatro años. Descarto eso a toda velocidad. Abro mi armario y busco
para encontrar ropa con las pretensiones que puedo tener. Es un camisón de color rosa
pálido con tirantes de espagueti. No es transparente, pero será capaz de decir que no estoy
usando un sujetador que en este momento me estoy quitando. Me colocó el camisón y me
dirijo al lavabo. Peino mi cabello en un moño suelto para que mi cara esté despejada y
luego cepillo mis dientes y lengua hasta que estoy convencida que mi boca no le recordara
la Comida China que robamos antes.
No estoy segura de que debo de esperar, pero Graham luce el mismo. Está parado frente a
la puerta del baño, sigue vistiendo sus jeans y su camisa. Su chaqueta y sus zapatos. Estoy
viendo a sus zapatos cuando el susurra, ¨Wow.¨
Vuelvo mi mirada a él. Está cerca. Su cara está cerca de la mía y realmente quiero tocar su
mandíbula. Usualmente no le prestó atención a la mandíbula de la personas, pero la suya
es fuerte y cubierta por un pequeño rastro de barba, llevando todo el camino su boca que
parece tan triste como sus ojos.
Creo que el nota nuestra proximidad porque inmediatamente da un paso atrás y mueve su
mano hacia mi cama.
Mis almohadas están todas alineadas y mi edredón está metido debajo del colchón y
completamente libre de arruga. La esquina está prolijamente doblada y revela cobija debajo
de ella.
¨¿Tu hiciste mi cama?¨ Camino hacia mi cama y me siento. Esta no es la manera en la que
me imagine este comienzo, pero es solo porque me he quedado atrapada en la rutina de
Ethan por los últimos cuatro años.
Ajusto mi almohada y me pongo de lado. Metió la punta de la manta debajo del colchón,
para que no se saliera. Se siente cómodo y apretado alrededor de mis pies y piernas.
Realmente me gusta. Y la parte superior de la manta parece estar acurrucándome.
¨Estoy impresionada.¨
El suspira con alivio. ¨Pensé que podía hacerlo. Tú y yo. Esta noche.¨
¨Pensé que podía también, pero… es muy pronto para una venganza.¨
Puedo sentir el calor de su mano a través del edredón. Él se mueve un poco y toma mi
cintura cuando se inclina hacia adelante. El me besa suavemente en la mejilla. Cierro mis
ojos trago fuerte, sintiendo sus labios moverse hacia mi oreja. ¨Aunque no fuese muy pronto, no
quisiera ser tu venganza.¨ Lo siento hacerse hacia atrás. ¨Buenas noches, Quinn.¨
Mantengo mis ojos cerrados mientras él se levanta de la cama. No los abro hasta que el
apaga mi lámpara y cierra la puerta de mi dormitorio.
Reflexiono sobre sus palabras de despedida un momento, pero la empujo pronto al fondo
de mi cabeza. Pensare sobre lo que dijo Graham mañana. Todo lo que debo de pensar en
este momento es todo lo que he perdido en las últimas horas.
Mi vida entera ha cambiado hoy. Se suponía que Ethan sería mi otra mitad por el resto de
mi vida. Todo lo que creía saber sobre mi futuro se ha desmoronado.
Todo lo que creí saber sobre Ethan ha sido una mentira.
Ruedo sobre mi espalda y veo al techo de mi dormitorio. ¨Jodete, Ethan Van Kemp.¨
¿Qué clase de nombre es ese? Digo mi nombre en voz alta y agregó su apellido. ¨Quinn
Dianne Van Kemp.¨
Nunca ha sonado tan estúpido como ahora. Me siento aliviada de que ese nunca será mi
nombre.
En ese momento de odio con Graham en el restaurante, me sentí vengativa. Sentí que
dormir con el de alguna manera facilita el dolor que Ethan me causó hoy. Pero ahora que
Graham se ha odio, me doy cuenta que nada amortiguara este sentimiento. Es solo una
gran, inconveniente y dolorosa herida. Quiero poner seguro a mi puerta de entrada y nunca
dejar mi apartamento. Excepto por helado. Mañana lo dejaré por helado pero después de
eso, nunca más dejare mi apartamento.
Hago las mantas a un lado y caminó hacia la sala para asegurar mi puerta de entrada.
Cuando alcanzó la cadena, noto un nota color amarillo pegada a la pared junto a la puerta.
Hay un número de teléfono en ella. Junto al número de teléfono esta un pequeño mensaje.
Tengo sensaciones encontradas con esta nota. Graham para lindo y ya había establecido
mi atracción hacia él, pero a este punto, no estoy segura si tengo el estómago para pensar
en tener citas de nuevo. Solo han pasado algunas horas desde mi última relación. Y aun si
me sintiera en un punto de tener citas de nuevo, la última persona con la que querría salir
sería el ex-novio de la chica que tuvo mucho que ver en arruinar todo lo bueno en mi vida.
Quiero estar lo más lejos de Ethan y Sasha como sea posible. Y tristemente, Graham solo
me los recordaría.
Vuelvo a mi dormitorio y me meto debajo de mis cobijas. Las pongo sobre mi cabeza, y las
lágrimas comienzan a caer. Graham tenía razón cuando dijo, ¨Tu lloraras esta noche. En tu
cama. Allí es cuando duele más. Cuando estás a solas.¨
El día en el que Ava se fue a Europa, ella me dejo un regalo. Era una bolsa de un té exótico
que se supone deba ayudar con la infertilidad. El problema fue, que tenía sabia como si
hubiese abierto una bolsa de té y la hubiese puesto directo en mi lengua, luego la lave con
granos de café.
Entonces… el milagroso té de fertilidad está fuera. Le daré un chance más. He decidido que
tratare por un mes más. Tal vez dos, antes de decirle a Graham que ya he parado de tratar.
Dos meses más antes de decirle que estoy realmente lista para abrir la caja de madera de
mi librero.
Estoy sentada en la encimera de nuestra cocina con una de las camisas de Graham cuando
el entra por la puerta. Mis piernas desnudas están colgando, los pies apuntando hacia el
piso. Él no lo nota inmediatamente, pero una vez que lo hace, me convierto en su enfoque
total. Tomó el mostrador entre mis piernas, abriéndolas lo suficiente como para dejarlo ver
mis planes para esta noche. Sus ojos están puestos en mis manos mientras el saca su
corbata, deslizándola desde su cuello, tirándola al suelo.
Esa es mi cosa favorita de que él trabaje hasta más tarde que yo. Puedo verlo quitarse su
corbata cada día.
¨¿Ocasión especial?¨ Él me sonríe mientras me toma de una sola vez. Él camina hacia mí y
yo le doy mi mejor sonrisa seductora. La sonrisa que dice que quiero dejar las pretensiones
atrás por esta noche. Fingiendo que estamos bien, fingiendo que somos felices, fingiendo
que esta es exactamente la vida que elegimos si la elección fuera nuestra.
Para el momento que me alcanza, su chaqueta está fuera y los primeros botones de su
camisa están sin hacer. Él se quita sus zapatos y al mismo que su mano se desliza por mis
muslos. Yo enrollo mis brazos alrededor de su cuello y él se presiona contra mí, listo y
ansioso. Sus labios encuentran mi cuerpo y luego mi mandíbula luego él se presiona
gentilmente contra mi boca. ¨¿Dónde te gustaría que te llevará?¨ El me levanta y me asegura
contra el mientras yo pongo mis piernas alrededor de su cintura.
Graham me coloca en la cama, nuestra ropa cubre la distancia desde nuestra cocina hasta
nuestro dormitorio como pan disperso. Él se posiciona entre mis piernas y luego se empuja
dentro de mí con un gemido. Yo lo tomo en silencio.
Pero ahora tiendo a querer uno de los muchos lados de él en el dormitorio. El necesitado,
rápido, y egoísta de él. Me siento menos culpable cuando obtengo este lado de él porque
últimamente, la única cosa que realmente quiero del sexo es el resultado final.
Jalo sus hombros hasta que su boca está de nuevo cerca de la mía y susurro en su oreja,
¨Está bien. Puedes terminar.¨ Trato de guiarlo de nuevo dentro de mí pero él se sale.
Hago contacto visual con él por primera vez desde que estábamos en la cocina.
No sé qué le diré nunca estuve de humor de hacerlo sin herir sus sentimientos. ¨Está bien.
Estoy ovulando.¨
Veo al techo preguntándome cómo podría estar enojado por ese comentario. Hemos tratado
de estar embarazos por tanto tiempo ya. Está rutina no es nada nuevo.
Siento que él deja la cama. Cuando lo veo, esta dándome la espalda y se está colocando
sus pantalones.
Él se da la vuelta y me enfrenta, tomando una pausa para ordenar sus pensamientos. Pasa
una mano frustrada por su cabello y da unos pasos cerca de la cama. Luego aprieta su
mandíbula revelando su irritación, pero su voz es calmada cuando me habla. ¨Estoy harto de
follar por el bien de la ciencia, Quinn. Seria lindo que solo por una vez pudiera estar dentro de ti
porque me quieres allí. No porque es una requerimiento para quedar embarazada.¨
Sus palabras hieren. Parte de mi quiere atacar y decir algo hiriente de regreso, pero la
mayor parte de mi sabe que él solo lo dice porque es cierto. A veces extraño hacer el amor
espontáneamente, también. Pero llegó a un punto en el que todos nuestros fracasados
intentos por quedar embarazada empezando a doler demasiado. Tanto que empecé a
darme cuenta que entre menos sexo teníamos, menos decepcionada me sentiría. Si solo
tenemos sexo durante los días que estaba ovulando, me sentiría decepcionada un menor
número de veces.
Desearía que él pudiera entender eso. Desearía que pudiera saber que algunas veces el
tratar es más duro para mí que el fracaso. Trato de empatizar con sus sentimientos, pero es
duro porque no sé si él en verdad empatiza con los míos. ¿Cómo podría hacerlo él? No es
quien fracasa en cada ocasión.
Puedo estar decepcionada de mi misma más adelante. Ahora mismo, solo necesito que el
vuelva a la cama. Dentro de mí. Porque tiene razón. Sexo con mi esposo es definitivamente
un requerimiento para quedar embarazada. Y hoy es nuestra mejor posibilidad en este mes.
Su mandíbula aún sigue presionada, pero sus ojos están siguiendo mi mano. Puedo ver su
lucha en como parte de él quiere salir corriendo de la habitación y parte de él quiere correr
hacia mí. No me gusta que no está convencido lo quiero ya, entonces ruedo contra mi
estómago. Si algo sobre mí que físicamente Graham ama, es la vista de mí desde atrás. ¨Te
quiero dentro de mi Graham. Eso es todo lo que quiero. Lo prometo.¨
Miento.
¨Diablos, Quinn.¨ Y luego está en la cama de nuevo, sus manos en mis muslos, sus labios
contra mi trasero. Desliza una mano debajo de mí y la aplana contra mi estómago,
levantándome lo suficiente para que pueda deslizarse fácilmente dentro de mí desde atrás.
Gimo y agarro las sabanas de manera convincente.
Graham agarra mis caderas y se levanta sobre sus rodillas, tirando de mí hasta que está
totalmente dentro.
Pero no lo hace.
En lugar de eso, sale de mí, presionándose contra la parte baja de mi espalda. Luego el
gime una vez más contra mi cuello. Lo siento en mi piel, tibio y mojado mientras se resbala
por mi cadera y cae al colchón.
Él acaba de ha…
Lo hizo.
Las lágrimas comienzan a resbalar de mis ojos cuando me doy cuenta que él no término
dentro de mí. Quiero salirme de debajo de él, pero es muy pesado y aún está tenso yo no
puedo moverme.
Tan pronto como lo siento empezar a relajarse, trato de levantarme. Él rueda contra su
espalda. Y yo me alejo, usando las sábanas que están debajo de mí para limpiarme. Las
lágrimas caen por mis mejillas y las limpio con enojo. Estoy tan enojada que ni siquiera
puedo hablar. Graham me mira mientras trato de controlar el enojo que siento. Y la
vergüenza.
Graham es mi esposo, pero esta noche era un medio para un fin. Y aunque traté de
convencerlo de lo contrario, simplemente se lo demostró a sí mismo al no darme lo único
que quería de él esta noche.
No puedo hacer que las lágrimas paren, pero trato de todos modos. Pongo la sabana en mis
ojos y Graham sale de la cama y toma sus pantalones. Mi llanto silencioso comienza a
tornarse en sollozos y mis hombros comienzan a temblar. Yo suelo hacer estas cosas frente
a él. Usualmente dejo esto para mis largas duchas.
Mientras Graham saca su almohada de la cama, parte de él parece que quiere consolarme
mientras la otra parte parece que quiere gritarme. La parte que está furiosa gana y él
comienza a caminar hacia la puerta.
¨Graham,¨ susurro.
A través de los años, la entera rutina y las emociones que trae empezaron a correr juntas.
No pude separar el sexo de la esperanza y no pude separar la esperanza de la devastación.
El sexo se convierte en esperanza y devastación.
Graham me observa, esperando que diga su nombre con algo más. Pero no lo haré. No
puedo.
Él asiente un poco, girándose lejos de mí. Miro los músculos de su espalda tensarse. Miró
su puño apretarse y abrir. Puedo verlo soltando un suspiro fuerte aunque no pueda oírlo.
Luego abre la puerta del dormitorio con facilidad antes de estrellarla al cerrarla con toda su
fuerza.
Da un golpe fuerte en la puerta desde el otro lado. Aprieto mis ojos cerrados y todo mi
cuerpo se tensa mientras pasa de nuevo. Y otra vez más.
Lo escucho mientras golpea la puerta cinco veces desde el otro lado. Escucho mientras
suelta su dolor y rechazo contra la madera porque él sabe no tiene otro lugar donde ir.
Cuando todo está en silencio de nuevo… Yo me rompo.
Ha sido difícil recuperarme de Ethan. Bueno, no de Ethan en sí. Perder la relación fue
mucho más difícil que perder a Ethan. Cuando estás asociado con otra persona por tanto
tiempo, es difícil convertirse en tu propia persona de nuevo. Me tomo unos meses antes de
finalmente eliminarlo de mi apartamento completamente. Me deshice del vestido de novia,
las fotos, los regalos que él me dio en el transcurso de los años, ropa que me recordaba a
él. Hasta conseguí una cama nueva, pero eso probablemente tuvo más que ver con que yo
solo quería una cama nueva en vez que me recordara a Ethan.
Han pasado seis meses ahora y la única razón por la que estoy saliendo en una cita con
este chico Jason es porque la primer no fue del todo un completo desastre. Y Ava me
convenció.
Por mucho que mi madre ame a Ethan y aun desee que lo perdone, creo que le gustara
Jason aún más. Eso debería ser algo positivo pero no lo es. Mi madre y yo tenemos gustos
diferentes. Estoy esperando porque Jason diga o haga algo que mi madre odia y así podría
estar un poco más atraída de lo que estoy.
Estoy tratando de no ser una perra, pero él lo hace difícil cuando está claro que no prestó
atención a una sola cosa de lo que dije la semana pasada.
Yo asiento.
No tengo idea qué dice eso sobre él. La astrología nunca ha sido lo mío. Por otra parte, es
difícil prestarle atención a Jason porque hay algo mucho más interesante detrás de él. Dos
mesas después, sonriendo en mi dirección, esta Graham. Tan pronto lo reconozco,
inmediatamente bajo la mirada a mi plato.
Jason dice algo sobre la compatibilidad de los Escorpio y Leo y lo veo a los ojos, esperando
que no vea el caos que siento ahora mismo. Pero resolución es rota cuando Graham se
pone de pie. No puedo evitar ver por encima del hombro de Jason y observar mientras
Graham se disculpa en su mesa. Él cierra los ojos conmigo y comienza a dirigirse en
nuestra dirección.
Dejo mi servilleta en la mesa. ¨Sigue siendo solamente una. Empujó mi silla hacia atrás. ¨Ya
regreso. Necesito usar el baño.¨
Jason retrocede, medio de pie mientras empujo mi silla. Le sonrió y me doy la vuelta a los
baños. Hacía Graham.
Los baños están en la parte trasera del restaurante. Tienes que dar un giro detrás de una
pared para encontrar el pasillo. Graham ha desaparecido a la vuelta de la esquina, hago
una pausa antes de hacer la vuelta. Pongo mi mano en mi pecho, esperando que calme de
alguna manera lo que está sucediendo dentro. Y luego doy una respiración rápida y camino
hacia el pasillo.
Graham está recostado casualmente contra la pared, sus manos en el bolsillo de su traje.
Verlo me excita y me consuela, pero también estoy nerviosa ya que me siento mal por
nunca llamarlo.
Graham me da su perezosa media sonrisa. ¨Hola, Quinn.¨ Sus ojos fruncen el ceño un poco
con su sonrisa y yo estoy feliz de ver eso. No sé porque. Me gusta que él siempre parece
estar luchando con alguna perpetua confusión interna.
¨Hey.¨ Me quedo de pie de una manera incomoda unos cuantos pasos lejos de él.
Muevo mi cabeza. ¨No lo hice. Es un poco difícil olvidar cada detalle del peor día de mi vida.¨
Mi comentario lo hace sonreír. Se aleja de la pared y da unos pasos cerca de mí. ¨Nunca me
llamaste.¨
Odio esa respuesta. La odio tanto como para poner fin a esta conversación. ¨Bueno…
felicidades. Ella es linda.¨
Graham entrecierra los ojos como si estuviera tratando de leer todas las cosas que no estoy
diciendo. Doy un paso hacia el baño de damas y pongo mi mano en la puerta. ¨Fue bueno
verte, Graham.¨
Sus ojos aún siguen entrecerrados e inclina su cabeza un poco. No estoy segura de que
más decir. Me dirijo al baño de damas y dejó que la puerta se cierre detrás de mí. Dejo salir
un gran suspiro. Eso fue intenso.
Me dirijo al lavabo y abro la llave. Mis manos están temblando, las lavo en agua tibia,
esperando que el jabón de lavanda ayude a calmar mis nervios. Las secó y luego me veo
en el espejo, tratando de convencerme de que no estoy afectada por Graham. Pero lo
estoy. Aún siguen temblando.
Por seis meses quise llamarlo, pero por seis meses me convencí de no hacerlo. Y ahora
que ya sé que el avanzo y que está con alguien más, puede ser que perdí mi oportunidad.
No es que quisiera uno. Aún sigo aferrándome a la idea que él me recordaría demasiado lo
que sucedió. Si decidiera empezar algo con alguien, quisiera que fuese con alguien nuevo.
Alguien completamente alejado del peor día de mi vida.
Cuando abro la puerta, Graham sigue en el mismo lugar. Sigue mirándome con su cabeza
inclinada. Me paro justo en la entrada cuando la puerta me golpea en la espalda,
empujándome hacia adelante.
Echó un vistazo al final del pasillo y de nuevo a Graham. ¨¿Nosotros no hemos terminado? ¨
Él inhala un suspiro despacio y da unos pasos hacia mí. Se detiene solo a un paso de mí
esta vez, deslizando ambas manos en sus bolsillos. ¨¿Cómo estás?¨ Su voz es tranquila,
como si fuese difícil para él irse. La manera en la que sus ojos revisan los míos y hace obvio
que se se está refiriendo a todo lo que he pasado con la ruptura. Cancelando la boda.
Trato de no dejar que se muestre mi lastima, pero creo que se nota. ¨Tal vez está nueva chica
será mejor que Sasha. Y serás capaz de superarla.¨
Graham se ríe un poco. ¨Ya supere a Sasha,¨ dice con convicción. ¨Estoy bastante seguro que
había superado a Sasha en el momento que te conocí.¨
No me da ni siquiera un momento para absorber sus palabras antes de decirme algo más.
¨Será mejor que regresemos con nuestras citas, Quinn.¨ Se da la vuelta y sale por el pasillo.
Me quedo congelada, atontada por sus palabras. Estoy bastante seguro que había superado a
Sasha en el momento que te conocí.
No puedo creer que el acaba de decirme eso. ¡No puede simplemente decirme algo como
eso y luego irse! Camino tras él, pero ya está llegando a su mesa. Veo a Jason y él me
sonríe cuando me ve, se pone de pie. Trato de recomponerme, pero es difícil mientras
observo a Graham inclinándose y dándole un beso rápido a su cita al lado de la cabeza
antes de tomar asiento en su mesa de nuevo.
¿Está tratando de ponerme celosa? Si lo está haciendo, no está dando resultado. No tengo
tiempo para hombres frustrados. A penas tengo tiempo por hombres aburridos como Jason.
Jason camina alrededor de la mesa para colocar la silla. Antes de tomar asiento, Graham
intercambia miradas conmigo de nuevo. Juro que puedo verlo sonreír un poco. No sé por
qué me pongo a su nivel, pero me inclino y le doy a Jason un rápido beso en la boca.
Luego me siento.
Tengo una clara vista de Graham mientras Jason camina de nuevo a su lado de la mesa.
Graham ya no está sonriendo.
Pero yo lo hago.
Ava y yo hablamos por teléfono casi todos los días mientras ella vivía en Connecticut, pero
ahora que está en la otra mitad del mundo, parecemos hablar aún más. A veces dos al día,
aun con el cambio de horario.
Hay miedo en su voz. Cierro mi puerta de entrada y coloco mis cosas en la encimera de la
cocina. ¨¿Estas bien?¨ Me quito el bolso y muevo el teléfono de entre mis hombros y oreja, y
lo tomo con mi mano.
Todo hace click. No tiene ni siquiera que decirlo. ¨¿Estás embarazada?¨ Hay una pausa. Es
tan silenciosa la línea del teléfono, que veo hacia el para asegurarme que aun este la
llamada conectada. ¨¿Ava?¨
Pero ahora yo soy la callada. Coloco mi mano contra mi pecho, sintiendo los remanentes
golpes de mi corazón. Por un momento, yo temí lo peor. Pero ahora que sé que no se está
muriendo, no puedo evitar preguntarme porque ella no sonaba feliz. ¨¿Estas bien?¨
¨Si,¨ ella dice. ¨Es inesperado desde luego. Especialmente al darnos cuenta tan rápido después de
mudarnos aquí. Pero nos hemos dado unos días para digerirlo. Estamos realmente emocionados.¨
Mis ojos se llenan de lágrimas pero no estoy segura porque estoy llorando. Esto es bueno.
Ella está emocionada. ¨Ava,¨ susurro. ¨Eso es... Wow.¨
¨Lo sé. Serás tía. Digo, ya sé que lo eres por los hijos de la hermana de Graham, pero nunca pensé
que serias una tía por mí.¨
Fuerzo una sonrisa pero me doy cuenta que no es suficiente, entonces fuerzo una risa. ¨Tu
madre será abuela.¨
¨Esa es la parte más loca,¨ ella dice. ¨Ella ni siquiera sabía cómo tomar la noticia. Está
considerando ahogarse en martinis hoy o comprar ropa de bebé.¨
Ava deja salir un suspiro lleno de arrepentimiento. ¨Ayer. Te hubiese dicho a ti antes pero…
Quise el consejo de mamá. En como decírtelo.¨
Recuesto mi cabeza en el sofá. ¿Ella tenía miedo de decírmelo? ¿Ella cree que soy
inestable? ¨¿Crees que estaré celosa de ti?¨
¨No,¨ dice inmediatamente. ¨No lo sé, Quinn. Molesta, ¿Tal vez? ¿Decepcionada?¨
Otra lágrima cae, pero esta vez no es de felicidad. Rápidamente la limpio. ¨Me conoces mejor
que eso.¨ Me pongo de pie en un intento de recomponerme, aunque ella no pueda verme.
¨Tengo que irme. Felicidades.¨
¨Quinn.¨
Termino la llamada y veo mi teléfono. ¿Cómo mi propia hermana cree que no estaría feliz
por ella? Es mi mejor amiga. Estoy feliz por ella y Reid. Nunca resentiré el hecho de que ella
sea capaz de tener hijos. La única cosa que resiento es que lo concibió fácilmente por
accidente.
No importa cuánto trate de negarlo, si siento resentimiento. Y le colgué. Este debe ser uno
de los mejores momentos de su vida, pero me ama demasiado para estar completamente
emocionada. Y yo soy demasiado egoísta para permitirlo.
¨Está bien.¨
¨No, no lo está. Estas en lo correcto. Estoy agradecida que estés tratando de ser sensible a lo que
Graham y yo estamos pasando, pero en serio, Ava. Estoy tan feliz por ti y Reid. Estoy emocionada
por ser tía de nuevo.¨
¨¿Que?¨
¨¿Tú le dijiste a tu madre primero? Nunca te perdonaré por eso.¨
Ava ríe. ¨Me arrepentí tan pronto como se lo dije. Ella de hecho dijo, ‘¿Pero lo criaras en Europa?
¡Tendrá acento!’ ¨
Ambas reímos.
¨Tengo que nombrar un humano, Quinn. Espero que me ayudes porque Reid y yo nunca vamos a
estar de acuerdo en un nombre.¨
Conversamos un rato más. Le hago las típicas preguntas. Cómo se enteró. En la visita de
rutina al doctor. Cuando dará a luz. Abril. Cuando sabrán el sexo. Quieren que sea una
sorpresa.
Cuando la conversación llega a su fin, Ava dice, ¨Antes de colgar...¨ Hace una pausa. ¨¿Has
tenido respuesta de la última agencia de adopción a la que aplicaste?¨
Me pongo de pie y caminó hacia la cocina. De repente estoy sedienta. ¨Si,¨ le digo. Tomó
una botella de agua del refrigerador, la destapo y la llevo a mi boca.
¨Es lo que es,¨ le digo. ¨No puedo cambiar el pasado de Graham y él no puede cambiar mi presente.
Debemos lidiar con ello.¨
Hay un silencio en la línea de Ava por un momento. ¨¿Pero podrías encontrar un bebé a través
de una adopción privada?¨
¨Esto no es un bolso, Ava. No dejare que tu madre me compre un humano. Estaré en deuda con ella
por la eternidad.¨ Veo a la puerta mientras Graham camina hacia la sala. ¨Tengo que irme. Te
amo. Felicidades.¨
Termino la llamada justo cuando los labios de Graham encuentran mi mejilla. ¨¿Ava?¨ El
alcanza mi botella de agua y bebe.
El casi se ahoga con el agua. Limpia su boca y ríe un poco. ¨¿En serio? Pensé que ellos no
querían hijos.¨
Me encojo de hombros. ¨Al parecer estaban equivocados.¨
Graham sonríe y amo ver que está genuinamente feliz por ellos. Lo que odio, en cambio, es
que su sonrisa se desvanece y la preocupación llena sus ojos. Él no lo dice, pero no tiene
que hacerlo. Veo la preocupación. No quiero que él me pregunte como me siento acerca de
Graham hace Spaguetti Carbonara. Él insistió en cocinar esta noche. Usualmente me gusta
cuando cocina, pero tengo el presentimiento que solo insistió esta noche porque tiene
miedo de que yo podría tener una reacción negativa al hecho que mi hermana puede
quedar embarazada por accidente y yo no puedo quedar embarazada tras seis años de
tratarlo con un propósito.
Veo de mi plato de comida a la boca de Graham. La boca que acaba de hacer esa
pregunta. Tomo mi cubierto y veo a mi plato. Tenemos un mes sin discutir nuestros
problemas de infertilidad. O el hecho de que ninguno de nosotros ha intentado tener sexo
desde la noche que el durmió en el cuarto de huéspedes. Estaba esperando que
pudiéramos tener otro mes.
Veo el nudo en su garganta mientras rompe el contacto visual conmigo y mueve su tenedor
sin rumbo en su plato. ¨¿Porque no me lo dijiste?¨
No le respondo de nuevo. Él está en lo correcto. Tuve que decirle cuando recibí la llamada
la semana pasada, pero duele. No me gusta hablar sobre cosas que duelen. Y últimamente
todo duele. Por lo que apenas hablamos.
Pero tampoco le dije porque se cuanta culpa aun retiene sobre ese incidente. El incidente
que ha sido responsable de nuestro tercer rechazo de la agencia de adopción.
Su disculpa crea un dolor en mi pecho porque sé que no se está disculpando por nuestro
intercambio insolente. Se está disculpando porque él sabe que estamos siendo rechazados
por su condena anterior.
Paso cuando el solo tenía 19 años. No habla mucho sobre eso. Difícilmente alguna vez. La
ruina no fue su culpa, pero dado los niveles de alcohol en su cuerpo, no importo. Los cargos
siguen en su record y siempre nos ha puesto en la línea de parejas sin récord criminal son
aprobados en lugar de nosotros.
¨No te disculpes, Graham. Si tú te disculpas por no ser aprobado para una adopción entonces yo
tengo que disculparme por no ser capaz de concebir. Es lo que es.¨
Sus ojos momentáneamente encuentran los míos y veo un poco de apreciación en él.
El pasa sus dedos alrededor del borde de su vaso. ¨El problema de adopción que estamos
teniendo es el resultado directo de la pobre decisión que hice. Tu no puede controlar el hecho que no
puedes concebir. Hay una diferencia.¨
“Puede que haya una diferencia, pero no es mucha. Solo dejémoslo ir.” Estoy cansada de esta
conversación. La hemos tenido tantas veces y no cambia nada. Tomó otro bocado,
pensando en un modo de cambiar el tema, pero el solo continua.
“Que pasaría…” Él se inclina, empujando su plato hacia el centro de la mesa. “¿Que pasaría
si aplicaras por una adopción por tu cuenta? Me dejas fuera de la ecuación.”
Lo veo, pensando todas las preguntas que conlleva. “No puedo. Estamos legalmente casados.”
El no reacciona. Lo que significa que él sabe exactamente lo que estaba sugiriendo. Me
recuesto en mi silla y lo veo con cuidado. “Tú quieres que nos divorciemos y así pueda aplicar
por mi cuenta.”
Graham me alcanza a través de la mesa y cubre mi mano con la suya. “No significaría nada,
Quinn. Siempre seguiríamos juntos. Pero tendríamos mejores oportunidades si solo… tu sabes…
pretendemos que yo no estoy en la foto. Entonces mi pasado no afectaría nuestras oportunidades.”
Contemplo esta idea por un momento, pero solo es absurdo mientras el hecho de que aún
seguimos tratando de concebir. Quien aprobaría un divorcio, ¿una madre soltera adoptando
un niño sobre un estable matrimonio con más en común y más oportunidades? Ser
aprobado por una agencia no es un proceso fácil, entonces ser seleccionada y la madre de
nacimiento en el proceso la adopción se hace más difícil. Sin mencionar las tarifas. Graham
trae el doble del dinero que yo y aun así no somos capaces de pagarlo, aún si de alguna
manera yo aprobara el proceso.
“No tenemos el dinero.” Espero que esto sea el fin de esto, pero puedo ver por su expresión
que él tiene otra sugerencia. También puedo decir por la manera en la que no está
sugiriendo lo que sea que esté pensando que esto debe incluir a mi madre. Inmediatamente
sacudo mi cabeza y tomo mi plato. Me pongo de pie. “No le vamos a pregunta. La última vez
que hable con ella sobre la adopción, ella me dijo que Dios me daría un hijo cuando estuviera lista. Y
“Solo fue una idea,” dice, siguiéndome a la cocina. “Sabes, hay un tipo en mi trabajo dice que su
hermana trato por siete años quedar embarazada. Ella descubrió hace tres meses que tendría un
bebé. El nacimiento es en Enero.”
Si, Graham. Eso se llama milagro. Y se llama milagro porque las probabilidades que pase se
reducen a ninguna.
Abro el grifo y lavo mi plato. “¿Tú hablas de esto con la gente del trabajo?”
Graham está a mi lado ahora, dejando sus platos en el lavabo. “A veces,” él dice
calladamente. “Las personas preguntan por qué no tenemos hijos.”
Le doy a él una mirada para hacerle saber que lo estoy escuchando, pero pongo mi
atención de nuevo en los platos.
“Ninguno. Solo estoy cansada de hablar de esto. Es todo lo que nuestro matrimonio se ha
convertido.”
El plato en mi mano se desliza fuera de mi alcance. Aterriza contra el final del lavabo
quebrándose ruidosamente.
No sé ni siquiera que pasa. Estoy agarrando el fregadero ahora y mi cabeza está colgando
entre mis hombros y las lágrimas solo comienza a caer de mis ojos. Mierda. Realmente no
puedo soportarme a veces.
Graham espera varios segundos antes de moverse a consolarme. Él no coloca sus brazos a
mí alrededor, tampoco. Creo que él puede decir que no quiero estar llorando ahora y
abrazarme es algo que aprendió que no funciona en estas situaciones. No lloro cerca de él
como lo hago sola, pero lo he hecho lo suficiente frente a él para saber que prefiero hacerlo
sola. Pasa su mano sobre mi cabello y besa la parte trasera de mi cabeza. Luego toca mi
brazo y me mueve fuera del fregadero. Recoge el plato y termina de lavarlos. Yo hago lo
Debí llamarlo.
¨Quinn,¨ dice Jason. Él ha estado besando mi cuello, pero ahora no lo hace. Él está
viéndome, con una expresión llena de tantas cosas que no quiero hacer en este momento.
¨¿Tienes un condón?¨
Le miento y le digo que no. ¨Lo siento. No estaba esperando que volvieras aquí esta noche.¨
¨Está bien,¨ me dice, bajando su boca a mi cuello de nuevo. ¨Vendré preparado la próxima vez.¨
Me siento mal. Estoy segura que nunca tendré sexo con Jason. Y estoy segura que él no
volverá a mi apartamento después de esta noche. Y estoy mucho más segura que le pediré
que se vaya. No estaba segura de esto antes de la cena. Pero después de correr tras de
Graham, me doy cuenta de cómo se sentiría estar con otra persona. Y la manera que me
siento con Jason palidece en comparación de cómo me siento cerca de Graham.
Jason susurra algo inaudible contra mi cuello. Sus dedos han encontrado el camino desde
mi camisa hasta mi sostén.
Intentó arreglar mi camisa y mi cabello antes de abrir la puerta. Cuando finalmente quedó
cara a cara con él, comienzo a irritarme por la manera en la que me siento en su presencia.
Graham ni siquiera me toca y lo siento en todas partes. Jason me toca en todas partes y no
lo siento en ninguna.
¨Que...¨ La palabra que acaba de salir de mi boca es más un aliento que voz. Despejo mi
garganta y trato de nuevo. ¨¿Qué estás haciendo aquí?¨
El rie apenado. Pero luego inclina su cabeza. Señala atrás de mí, dentro de mi apartamento.
¨Pensé...¨ El señala detrás de él, sobre su hombro. ¨En el restaurante. Estaba esta mirada… justo
antes de que te fueras. Pensé que me estabas pidiendo que viniera.¨
Su voz es más alta de lo que necesito en este momento. Revisó sobre mi hombro para
asegurarme que Jason no ha salido del dormitorio. Luego trato de sacar a Graham de mi
apartamento saliendo un poco al otro lado de la puerta. ¿Qué mirada?
Sacudo mi cabeza. ¨No te di ninguna mirada. Ni siquiera sé qué mirada darte que me haga decir,
‘Hey, deshazte de tu cita y ven a mi apartamento esta noche.’¨
Los labios de Graham forman una línea fina y ve hacia el suelo con un poco de vergüenza.
Él levanta sus ojos, pero su cabeza sigue hacia abajo cuando dice, ¨¿Está él aquí? ¿Tu cita?¨
Ahora yo soy la que siente vergüenza. Asiento. Graham suelta un suspiro mientras se
inclina contra el marco de la puerta. ¨Wow. Leí está mal.¨
Cuando me vuelve a ver, noto que el lado izquierdo de su cara está rojo. Doy un paso cerca
de él y alcanzó su mejilla. ¨¿Qué te paso?¨
El levanta un hombro. ¨Después de lo que paso con Sasha, me prometí ser completamente honesto
en cada aspecto de mis relaciones. Jess… mi cita esta noche… no vio eso como una buena cualidad.¨
¨¿Qué le dijiste?¨
¨Termine con ella. Le dije que me gustaba otra chica. Que iba a su apartamento a verla.¨
El sonríe. ¨Pensé que ella lo había hecho, como sea.¨ El pasa su dedo sobre la parte superior de
mi mano y luego la libera. ¨Bien, Quinn. Tal vez en otra ocasión.¨
Graham da un paso hacia atrás y siento como si estuviera llevándose todas mis emociones
con él.
Graham de dispara la sonrisa perfecta de agradecimiento, pero antes de que se vaya, sus
ojos se mueven de mí. A alguien atrás de mí. Me giro y veo a Jason parado en la puerta. Él
luce enojado. En todo su derecho.
Él abre la puerta y sale por el pasillo. Pasa al lado de Graham, empujándolo con su hombro.
Graham solo se queda parado en silencio, viendo al suelo.
Me siento terrible. Pero si no hubiese pasado de esta manera, hubiese tenido que sacarlo
fuera de mi apartamento después. El rechazo apesta, no importa cómo se presente.
¨Sigue allí,¨
Graham quita la nota y la dobla por la mitad, deslizando el post-it dentro de su bolsillo. ¨No la
necesitarás después de esta noche. Me asegurare que te memorices mi número antes de irme de aquí
mañana.¨
Graham da un paso más cerca. Coloca una mano contra la puerta al lado de mi cabeza,
forzando mi espalda contra la puerta. No es hasta que el hace esto que me doy cuenta
porque lo encuentro tan atractivo.
Quiero que me bese. Quiero que me bese mucho más de lo que quise que Jason parará de
besarme. Y eso fue mucho. Pero siento que lo que sea que está a punto de empezar con
Graham, necesita empezar con completa transparencia. ¨Bese a Jason. Más temprano. Antes de
que tu vinieras.¨
Pongo mis manos en su pecho. ¨Solo… Quiero besarte, también. Pero es raro porque acabo de
besar a alguien más. Me gustaría cepillarme los dientes antes.¨
Graham ríe. Amo su risa. Él se inclina y presiona su frente al lado de mi cabeza, y causa un
temblor en mis rodillas. Sus labios están sobre mi oreja cuando susurra. ¨Rápido. Por favor.¨
Me deslizo debajo de él y me apresuro al baño. Abro la llave y tomó mi cepillo y pasta dental
como si estoy compitiendo contra el tiempo. Mis manos están temblando mientras coloco la
pasta dental en el cepillo. Comienzo a cepillar mis dientes fuertemente. Estoy cepillando mi
lengua cuando veo el espejo y veo a Graham entrar al baño detrás de mí. Me rio por cuan
ridículo esto es.
No he besado a un chico en seis meses. Ahora estoy cepillando afuera los gérmenes del
primer chico mientras él siguiente espera en línea.
Graham parece estar disfrutando la ridiculez de este momento así como yo. Está recostado
contra el lavabo junto a mí. Lavo mi cepillo y luego lo coloco a un lado, tomando un vaso. Lo
lleno con agua y tomo un sorbo, agitando el agua alrededor de mi boca hasta que estoy
segura que mi boca está lo suficientemente limpia. Escupo el agua y tomó otro sorbo. Esta
vez sólo me trago el agua, porque Graham toma el vaso y lo coloca junto al lavabo. Toma la
goma de mascar de su boca, y lo tira al cesto de basura, luego desliza su otra mano
alrededor de mi cabeza y ni siquiera me pregunta si estoy lista. Él trae su boca a la mía,
seguro y ansioso, como si los últimos seis segundos de preparación han sido pura tortura.
En el momento que nuestros labios se tocan, es como si un brasa que ha estado en fuego
lento por seis meses finalmente arde en llamas.
El ni siquiera se molesta con un introductorio, beso lento. Su lengua está en mi boca como
si ha estado allí Muchas veces antes y sabe exactamente qué hacer. El me vuelta hasta que
mi espalda está contra el lavabo y luego me levanta, sentándome en la encimera de mi
baño. Se coloca entre mis piernas, tomando mi trasero con ambas manos, presionándome
contra él. Enrollo mis brazos en él, aseguró mis piernas a su alrededor. Trato de
convencerme que no he pasado toda mi vida sin darme cuenta que una clase de beso como
este siquiera existe.
El comienza a aflojar la presión y yo me doy cuenta que estoy presionándolo hacia mí, no
esperando que él se detenga. Pero él lo hace. El me da un pequeño beso en la esquina de
mi boca antes de retirarse.
“Wow,” susurró. Abro mis ojos y él está viéndome. Pero él no está viéndome a mí de la
manera en la que yo lo veo a él. Hay una notable mirada abatida en sus ojos.
Él sacude su cabeza despacio, entrecerrando los ojos. “No puedo creer que nunca me llamaste.
Pudimos estar besándonos así por meses.¨
Su comentario me descoloca. Tanto, que me trabó en mis propias palabras cuando quiero
responder. “Solo… creo que pensé que al estar cerca de ti me recordaría a Ethan demasiado. De
todo lo que ocurrió esa noche.”
Él asiente como si él entiende. “¿Cuántas veces has pensado en Ethan desde que me viste en el
restaurante esta noche?”
“Me gusta tú…” Señaló su pecho mientras trazó un círculo con mi dedo. “Tu cuerpo. Está muy
bien.”
Ríe, presionando una rodilla contra el colchón. Él se acuesta a mi lado. “Gracias,” dice.
“Pero tú no podrás tener éste cuerpo está noche.” Él ajusta las almohadas contra su cabeza,
poniéndose muy cómodo. Me levanto con mi codo y le frunzo el ceño.
“¿Porque no?”
Seguramente está bromeando. Especialmente después de ese beso. “Bueno, ¿que se supone que
haremos mientras esperamos? Hablar.”
El ríe. ¨Suenas como que una conversación conmigo es la peor idea en el mundo.¨
¨Si hablamos mucho antes de tener sexo, puede ser que descubra cosas que no me gusten acerca de ti.
Entonces el sexo no será tan divertido.¨
Él se levanta y coloca mi cabello tras mi oreja con una sonrisa. “O… Puedes descubrir que
somos almas gemelas y el sexo será alucinante.”
Graham pasa su mano sobre mi brazo. Él traza la cicatriz en mi codo. “¿Dónde te hiciste está
cicatriz?”
“Mi hermana mayor y yo estábamos corriendo por la casa cuando yo tenía catorce. Yo no sabía que
la puerta de vidrio corrediza estaba cerrada y la traspase. Se rompió y me corto en diez lugares
diferentes, creo.”
“Diablos.”
Graham se levanta un poco y apunta a su clavícula. Allí está una cicatriz como de cuatro
pulgadas se ve como que estuvo muy mal al momento de la herida. “Volcamiento de auto.”
Él se acuesta cerca de mi y enrolla sus piernas sobre las mías. “¿Cuál es tu película
favorita?”
“Lo que sea hecho por los hermanos Coen. Mi favorita es ¿Oh Brother, Where Art Thou? *(se
traduce como ¿Oh hermano, Dónde Has Estado? pero con un toque campesino)”
Él me ve como si no tuviera idea de que película estoy hablando. Pero luego dice,
¨Creímos…que eras...un sapo.¨
¨¡Jesús salva, George Nelson se retira!¨ Ambos reímos ahora. Mi risa termina en un suspiro,
luego Graham me sonríe con aprensión. ¨¿Ves? Nos gusta la misma película. El sexo entre
nosotros será maravilloso.¨
¨Amo la fruta. Y los tomates. Pero realmente no soy fan de nada verde. He tratado de amar los
vegetales pero el año pasado finalmente decidí aceptar que los odio y forzó la nutrición en mi dieta
de otras formas.¨
¨Me gusta correr,¨ dice. ¨Despeja mi mente. Y amo cada uno de los vegetales excepto los tomates.¨
¨No, es perfecto. Tú te comerás todos mis tomates, y yo me comeré cualquier otro vegetal en tu plato.
Nada se desperdicia. Es la combinación perfecta.¨
Me gusta su manera de verlo. ¨¿Qué más? Películas y comida solo raspan la superficie.¨
¨Podemos hablar de política y religión pero probablemente deberíamos dejar esas para cuando
estemos enamorados.¨
Dice eso con tanta confianza, pero también como si estuviera bromeando. De cualquier
forma, estoy de acuerdo que deberíamos evitar política y religión. Eso crea argumentos aun
cuando la gente está de acuerdo. ¨Definitivamente estoy bien con no tocar esos dos.¨
Graham toma mi muñeca y desliza por debajo de mi cabeza. El entrelaza sus dedos con los
míos y descansa nuestras manos entre nosotros. Trato de no enfocarme mucho en cuan
dulce esto es. ¨¿Cuál es tu festividad favorita?¨ pregunta.
¨No es lo que esperaba que dijeras. ¿Te gusta por los disfraces o los dulces?¨
¨Ambas, pero más que todo por los disfraces. Me encanta disfrazarme.¨
Lo pienso un momento. ¨Probablemente cuando mis amigos y yo fuimos como Milli Vanilli. Dos de
nosotros hablamos toda la noche mientras los otros dos se pararon frente a nosotros y articularon
todo lo que dijimos.¨
Graham rueda sobre su espalda y ríe. ¨Eso es bastante espectacular,¨ dice, mirando al techo.
¨No estoy en contra pero nunca me disfracé con Sasha porque ella siempre se disfrazó con algo típico
y sexy. Porrista sexy. Enfermera sexy. Monja sexy.¨ Se detiene un segundo. ¨No me
malinterpretes, amo los disfraces sexy. No hay nada malo con una mujer mostrando su trasero si eso
es lo que quiere hacer. Es solamente que Sasha nunca me pidió disfrazarme. Creo que quería toda la
atención y no disfrazarse en pareja.¨
¨La mayoría de hombres presionan por sexo de inmediato. Pero tú me rechazaste una noche luego te
apareces seis meses después solo para rechazarme de nuevo y forzarme a tener una conversación
contigo. No sé si debería estar preocupada.¨
Graham levanta una ceja. ¨No me confundas con algo que no soy. Normalmente voy todo por el
sexo, pero tú y yo tenemos una eternidad para eso.¨
Puedo decir que está bromeando por la cara seria que está tratando de mantener. Me
deslizo sobre la almohada y levantó una ceja. ¨Estoy bien con el sexo. Compromiso eterno la
verdad es presionar esto.¨
Graham desliza su brazo sobre mí y me empuja contra el para que mi cabeza descanse en
su pecho. ¨Lo que digas, Quinn. Si quieres que pretendamos unos meses más que no somos almas
gemelas, está bien conmigo. Soy un excelente actor.¨
¨Lo sé,¨ dice. ¨Nosotros no somos almas gemelas. Las almas gemelas son tontas.¨
¨Hablo en serio.¨
¨Eres un idiota.¨
¨Solo quiero asegurarme que nunca olvidarás la fecha en la que el universo nos unió.¨
Recuesto mi cabeza en su pecho. ¨Estás viniendo muy fuerte. Es probable que me asustes,¨
Su pecho se mueve en una sonrisa silenciosa. ¨No será así. Ya verás. Diez años después en el
ocho de Agosto, voy a rodar en nuestra cama a media noche y susurrarte, ‘Te lo dije’ en tu oreja.¨
Enrollo mis brazos en los suyos y cierro mis ojos. ¨Pensé que estabas bromeando sobre que no
tendríamos sexo,¨ susurro.
Lo siento reírse. ¨Mantener mis pantalones puestos no es tan sencillo como lo estoy haciendo
parecer.¨ Él se presiona contra mi trasero para hacer saber cuán en serio está hablando.
Puedo sentirlo presionándose contra sus jeans.
¨Eso debe ser doloroso,¨ digo. ¨¿Estás seguro de que no quieres cambiar de idea?¨
El me estrecha más fuerte, presionando un beso cerca de mi oreja. ¨Nunca he estado más
cómodo.¨
¨No lo hagas.¨
Trato de decir, no lo haré, pero el coloca su mano entre mi mejilla y la almohada y levanta mi
cabeza hasta que su boca alcanza la mía. Nos besamos solo lo suficiente. No demasiado
corto, pero tampoco lo demasiado prolongado como para que nos guíe a algo más. Es el
beso perfecto para el momento perfecto.
¨Dos labiales más,¨ dice Gwenn. Ella desliza el tubo rojo brillante por todo mi labio superior
pero se sale demasiado de los bordes, lo siento rozar mi nariz.
Estamos en la casa de los padres de Graham, cenando con su familia. Graham está en el
suelo jugando con la hija de su hermana Caroline de cinco años, Adeline. La de tres años,
Gwenn, está en el sillón junto a mí, maquillándome. Los padres de Graham están en la
cocina, haciendo la cena.
Así es como la mayoría de domingos transcurren. Siempre he disfrutado los domingos aquí,
pero últimamente se han convertido en mis días favoritos del mes. No sé porque las cosas
son mucho más fáciles aquí, rodeados por la familia de Graham, pero lo son. Es más fácil
para mí reír. Es más fácil para mi parecer feliz. Es aún más fácil para mí dejar que Graham
me ame.
He notado que hay una diferencia sobre cómo me comporto con Graham en público
comparado a cuando estamos en casa. En casa, solo somos nosotros dos, estoy más
retirada. Evito su toque y sus besos porque en el pasado, esas cosas siempre nos guiaron
al sexo. Y ahora que evito tanto el sexo, también evito las cosas que nos guían a él.
Pero cuando estamos sentados así, cuando su afecto nos guía a nada, lo anhelo. Me gusta
cuando pone sus manos en mí. Cuando me besa. Amo acurrucarme con él en el sofá. No
sé si el nota la diferencia en mi cuando estamos en nuestra casa y en otros lugares. Si lo
hace, nunca lo muestra.
¨Termine,¨ dice Gwenn. Ella batalla poniendo la tapa en el lipstick que acaba de poner en mi
boca. Se lo tomó y le ayudó a cerrarlo.
Camino hacia el baño y carcajearme cuando me veo en el espejo. Estoy convencida que
solo fabrican sombras azules para este propósito exacto. Para que los pequeños de tres
años puedan ponerlas a los adultos.
Estoy lavando mi cara cuando Graham entra en el baño. Él me ve por el espejo y hace
caras.
Termino de lavar el maquillaje de mi cara, pero los labios de Graham no dejan mi hombro.
El traza un suave rastro de besos subiendo por mi cuello. Sé que sus besos no guían a la
sexo-devastación me hace disfrutarlo más que si esto estuviese pasando en nuestro baño en
nuestra casa.
Suena tan mierda. No entiendo cómo sus acciones puede provocar diferentes respuestas
en mi dependiendo donde estemos. Pero ahora, no voy a cuestionarlo, porque él no parece
estar cuestionando. Parece disfrutarlo.
Permanece detrás de mí, presionándome contra el lavabo y sus manos recorren mi cadera
hasta mis muslos. Agarró el lavabo y lo observó en el espejo. El levanta la vista y observa
mi reflejo mientras comienza a levantar mi vestido con sus dedos, subiendo por mis muslos.
Ha pasado un mes y medio desde que él inició el sexo. Lo más lejos que hemos llegado. Lo
sé, por cómo las cosas terminaron la última vez que tuvimos sexo, está esperando que yo lo
inicie. Pero no lo he hecho.
Ha pasado tanto tiempo desde que él me tocó, que mi reacción parece intensificada.
Cierro mis ojos cuando sus manos se deslizan dentro de mi ropa interior. Estoy cubierta de
escalofríos desde la cabeza a los pies, y saber que esto no puede ir demasiado lejos me
hacer quererlo a él, su boca y sus manos por todo mi cuerpo.
La puerta está sin llave y alguien podría caminar por el pasillo en cualquier momento, pero
eso solo nos sirve como una afirmación que esta sesión de besos podría terminar en
cualquier momento. Es por eso que mi mente me está permitiendo disfrutar esto como lo
hago.
El desliza un dedo dentro de mí y recorre con su pulgar el centro de mí esto es lo más que
he sentido su tacto en un año. Mi cabeza cae contra su hombro y el alcanza mi boca con la
suya. Yo gruño, mientras sus labios cubren los míos. Él me besa con hambre e impaciencia,
como si estuviera desesperado de obtener todo lo que pueda de este momento antes de
que lo aleje de mí.
Graham me besa con urgencia todo el tiempo mientras me toca. Me besa hasta que
terminó, y aun así mientras gimo y tiemblo en sus brazos, él no deja de besarme y tocarme
hasta el momento pasa completamente.
Lentamente él retira sus manos de mi ropa interior, hundiendo su lengua en mi boca una
vez más antes de retirarse. Agarró el lavabo frente a mí, con respiraciones irregulares. Me
besa el hombro una vez más, sonriendo mientras sale del baño como si acaba de
conquistar el mundo.
Después de la cena, Graham y yo nos ofrecemos a lavar los platos. Enciende el radio y nos
quedamos en el lavabo junto. Yo lavo y él enjuaga. Habla sobre su trabajo y lo escucho.
Cuando la canción de Ed Sheeran comienza a sonar, mis manos están cubiertas de jabón,
pero Graham me presiona contra él de todos modos y comienza a bailar conmigo. Nos
aferramos el uno al otro y apenas nos movemos mientras bailamos - sus brazos están
alrededor de mi cintura y los míos en su cuello. Su frente está presionada en la mía aunque
sé que él está observándome, mantengo mis ojos cerrados y pretendo que somos
perfectos. Bailamos solos hasta que la canción casi alcanza su final, pero Caroline entra a
la cocina y nos ve.
Ella tendrá a su tercer hijo en unas semanas. Está sosteniendo un plato de papel con una
mano y sosteniendo su espalda baja con la otra. Rueda sus ojos cuando nos ve. ¨No puedo
imaginar cómo debe ser su vida privada si son tan amorosos en público.¨ Tira el plato en la basura
y camina nuevamente hacia la sala. ¨Son probablemente esa molesta pareja perfecta que tienen
sexo dos veces al día.¨
Cuando la puerta de la cocina se cierra, quedamos solos y la canción termina, Graham está
solamente viéndome. Sé que el comentario de su hermana lo ha hecho pensar sobre mi
afecto. Puedo decir que él quiere preguntarme porque amo tanto sus caricias en público
pero retrocedo tanto de el en privado.
Él no dice nada sobre ello, de todas maneras. Me pasa una toalla para limpiarme las
manos. ¨¿Estás lista para irte a la casa?¨
Asiento, pero también me siento que empieza a suceder. Los nervios crecen en mi
estómago. La preocupación de ser tan afectuosa con él en la casa de sus padres le hará
pensar que quiero el mismo cariño en nuestra casa.
Me hace sentir la peor esposa del mundo. No hago esto porque no lo ame. Pero tal vez si
pudiera de alguna manera amarlo mejor, no haría esto.
Aunque se cuan injusta soy con el eso no me detiene de mentirle en nuestro camino a casa.
¨Siento que estoy teniendo migraña,¨ digo, presionando mi frente en la ventanilla del pasajero.
Cuando llegamos a casa, Graham me dice que me recueste y descanse. Cinco minutos
después, me trae un vaso de agua y algunas aspirinas. Apaga mi lámpara y deja el
dormitorio y yo lloro porque odio en lo que convertido nuestro matrimonio.
Puedo sentir el calor de su cuerpo junto al mío. Me gusta que el sol ya salió y él aún sigue
aquí.
Puedo sentir a Graham moverse antes de abrir mis ojos. Sus manos encuentran las mías
debajo de la almohada y él entrelaza nuestros dedos. ¨Buenos días.¨
Cuando abro mis ojos, estoy sonriendo. Levanta su otro brazo y pasa su pulgar por mi
cuello. ¨¿Que me perdí mientras estabas dormida? ¿Soñaste?¨
Creo que puede ser la cosa más dulce que alguien me haya dicho. No sé si eso es bueno o
malo. ¨Tuve un sueño un poco extraño. Tú estabas en él.¨
Él se anima, suelta mi mano y se levanta sobre su codo. ¨¿Si? cuéntame sobre ello.¨
¨Tuve un sueño que tú te presentabas aquí vestido completamente en equipo de buceo. Y me pediste
que me pusiera mío porque iríamos a nadar con tiburones. Te dije que le tenía miedo a los tiburones,
‘Pero en realidad le tengo miedo al océano.’ Y tú dijiste, ‘Pero Quinn. Este océano es en realidad
un parque.’¨
¨Me puse mi equipo para bucear, desde luego. Pero tú no me llevaste al océano o al parque. Me
llevaste a conocer a tu madre. Yo estaba tan avergonzada y enojada contigo porque allí estaba yo
vistiendo equipo para bucear en la cena.¨
Graham rueda sobre su espalda en una carcajada. ¨Quinn, ese es el mejor sueño en la historia
de los sueños.¨
Su reacción me hace querer decirle cada sueño que tendré por el resto de mi vida.
Me gusta que rueda hacia mí y me ve como si no hubiese otro lugar que prefiera estar. Se
inclina y presiona un beso en mi boca. Quiero quedar en cama con él todo el día, pero se
retira y dice. ¨Tengo hambre. ¿Tienes algo de comer?¨
Asiento, pero antes de que se levante de la cama, lo empujo de vuelta a mí y presiono mis
labios en su mejilla. ¨Me gustas, Graham.¨ Lo suelto y hago mi camino al baño.
Él pide entrar después. ¨¡Claro que te gusto, Quinn! ¡Soy tu alma gemela!¨
Sonrió mientras cierro la puerta del baño. Quiero gritar cuando me veo en el espejo. Santa
mierda. Tengo mi mascara regada por todas partes. Un grano me apareció en la frente
Dudo que encuentre mucho. No mantengo muchas cosas en mi casa porque raramente
cocino desde que vivo sola.
Entró a la ducha. Y no tengo idea si él se quedara después del desayuno, pero mientras me
baño, me aseguro de prestar atención especial a ciertas áreas, solo por si acaso.
Estoy en la ducha durante tres minutos cuando escucho la puerta del baño abrirse.
El sonido de su voz en mi baño me sorprende tanto, que casi me resbalo. Agarro la barra de
la ducha y trato de estabilizarme, pero inmediatamente la suelto y cubro mis pechos cuando
veo la cortina moverse.
Graham mete su cabeza en la ducha. Ve directo a mi cara y a ninguna otra parte, pero yo
sigo haciendo todo lo posible para protegerme.
¨No tienes nada de comida. Solo galletas y una caja vacía de cereal.¨ Dice esto como si no
hubiese nada inusual que este viéndome desnuda. ¨¿Quieres que compre desayuno?¨
Graham sonríe, mordiendo su labio inferior. Sus ojos comienzan a descender lentamente
por mi cuerpo. ¨Dios mío, Quinn¨ susurra. Cierra la cortina y dice, ¨Estaré de vuelta en un rato.¨
Justo antes de salir de mi baño lo escucho susurrar, ¨Mierda.¨
Me volteo y quedo frente a la ducha cierro mis ojos y dejo que el agua tibia caiga de frente.
No puedo descifrar a Graham. Tiene el tipo justo de confianza y engreído. Pero la balancea
con su lado reverente. Es gracioso e inteligente y viene de una manera demasiado fuerte,
pero se siente sincero.
Sincero.
Me sorprende porque nunca pensé en Ethan como una persona sincera. Siempre hubo una
parte de mí que sintió su aparente perfección fue solo actuación. Como si fue educado en
cómo decir todas las cosas correctas pero no estaba inherente en él. Como si él estudió
cómo ser una buena versión de él mismo que le presenta a todo el mundo.
Me pregunto si aprenderé a confiar en él. Después de lo que paso con Ethan, siento como
si eso nunca volverá a suceder.
Cuando termino de darme una ducha, me visto con una camisa y un par de pantalones de
Yoga. No tengo idea si Graham tiene intenciones de salir el día de hoy, pero hasta
descubrirlo optare por vestirme cómoda.
Cuando caminó de nuevo al dormitorio, tomo mi teléfono de la mesita de noche y veo varios
mensajes de texto no leídos.
Mis ojos ven una caja de donuts, McDonald's, Chick-fil-A. Hasta trajo bagels y Starbucks.
¨¿Estás tratando de replicar la escena de Pretty Woman donde Richard Gere ordena todo del menú?¨
sonrió y tomó asiento en la mesa.
Doy una mordida a la dona glaseada. ¨Sip. Tienes que ser mucho más original si quieres
impresionarme.¨
Se sienta al otro lado de la mesa y saca la tapa de una taza de Starbucks. Mientras lame la
crema batida. ¨Creo que tendré que cancelar la limusina blanca que debía estacionarse al pie de tu
escalera de incendios esta tarde.¨
Se recuesta en su asiento, colocando la tapa de nuevo en su café. ¨¿Cuáles son tus planes
para hoy?¨
Me encojo de hombros. ¨Es sábado. No trabajo hoy.¨
¨Mi primer opción fue ser astronauta, pero la idea de dejar la atmósfera terrestre es un poco
terrorífica. Los números no significan un atentado a mi vida, así que me decidí por eso.¨
Abre una de las bolsas y saca un biscuit. ¨Creo que deberíamos tener sexo esta noche.¨ Da una
mordida al biscuit. ¨Toda la noche,¨ dice mientras tiene la boca llena.
Casi me ahogo con el bocado que estaba tragando. Tomo más café de lo necesario para
poder hablar. ¨¿Lo crees, ah? ¿Cuál es la diferencia sobre esta noche y ayer?¨
¨No, realmente soy un hombre decente. Pero también estoy extremadamente atraído por ti y quiero
verte desnuda de nuevo.¨ Me sonríe. Es una sonrisa tímida y es tan linda, que me hace a mí
sonreír.
¨Algunos hombres son engañados y se vuelven vengativos. Tú eres engañado y te vuelves brutalmente
honesto.¨
Se carcajea, pero no saca el tema del sexo de nuevo. Ambos comemos en silencio por un
minuto y luego dice, ¨¿Qué hiciste con tu anillo de compromiso?¨
Una sonrisa reservada se arrastra por mis labios. ¨Lo conserve. Algunas veces lo utilizo. Es
bonito.¨
Asiento.
¨Nuestras fortunas.¨
Me toma un momento darme cuenta de lo que está hablando. ¨¿De la comida china y la
infidelidad?¨
¨Sip.¨
¨¿Porque?¨
¨Porque,¨ Él ve hacia su café y mueve la taza en pequeños círculos. ¨Si hubieses visto lo que
estaba en la parte de atrás de ellas, no lo estarías cuestionando.¨
8/8.
Graham mantiene su resolución por un momento, pero después se relaja y deja salir una
sonrisa. ¨Estoy bromeando. El tuyo tenía un siete en la parte de atrás y el mío un cinco o algo.¨ Se
pone de pie y lleva la basura a la cocina. ¨Los conserve porque soy un limpiador compulsivo y no
me gusta dejar basura tirada en el suelo. Olvide que estaban en mi bolsillo hasta que llegue a casa
esa noche.¨
El presiona el seguro para que la tapa del basurero se abra. ¨Claro.¨ Camina de nuevo hacia
la mesa y levanta de mi silla. Desliza su brazo por mi cintura y me besa. Es un beso dulce y
sabe a caramelo. Mueve su boca a mi mejilla y me besa, luego me coloca contra su pecho.
¨¿Sabes que solo estoy molestándote, verdad? No creo que en verdad vayamos a pasar el resto de
nuestras vidas juntos, aun.¨
Me gusta que me moleste. Mucho. Abro mi boca para responderle, pero su teléfono suena.
Él mantiene su dedo en el aire y saca el teléfono del bolsillo, e inmediatamente contesta.
¨Hola, hermosa,¨ dice. Cubre su teléfono y susurra, ¨Es mi madre. No te preocupes.¨
¨No mucho,¨ dice Graham. ¨¿Está papá jugando golf hoy?¨ lo veo platicar con su madre. Lo
hace con una facilidad. Cuando hablo con mi madre, estoy tensa por una parte y rodando
mis ojos en la mayor parte de la conversación. ¨Si, cenar suena bien. ¿Puedo llevar una cita?¨
Cubre su teléfono y me mira. ¨Prepara tu traje de buceo, Quinn.¨
Me guiña. ¨Su nombre es Quinn,¨ dice, respondiendo la pregunta de su madre. Está viéndome
mientras continúa la conversación. ¨Si, es realmente serio. Ya llevamos juntos un tiempo.¨
¨Permíteme, le preguntare.¨ No cubre su teléfono esta vez. De hecho, el grita más de lo que
debería ya que solo estamos a unos pasos. ¨¡Amor! ¿Quieres tarta o budín para el postre?¨
Me paro cerca de él para que pueda escuchar la seriedad en mi voz. ¨Ni siquiera hemos
tenido una cita,¨ susurro. ¨No quiero conocer a tu madre, Graham.¨
Cubre su teléfono esta vez mientras señala hacia la mesa. ¨Acabamos de tener cinco citas,¨
murmura. ¨Chick-fil-A, McDonald's, donuts, Starbucks...¨ Coloca su teléfono de nuevo en su
oreja. ¨Ella prefiere la tarta. Te veremos alrededor de las seis.¨ Hay una pausa. ¨Está bien. Yo
también te amo.¨
Termina la llamada y desliza su teléfono en su bolsillo. Y estoy viéndolo con odio, pero no
dura mucho porque él camina hacia mí y me hace cosquillas hasta que me carcajeo. Luego
me empuja hacia él. ¨No te preocupes, Quinn. Una vez que pruebes su comida nunca querrás irte.¨
Caroline tuvo a su hijo ayer por la mañana. Un parto en casa. Es el primer varón nacido en
la familia desde Graham, de hecho.
Caroline es la única hermana de Graham que vive en Connecticut. Tabitha vive en chicago
con su esposa. Ainsley es una abogada y vive en todas partes. Ella viaja casi tanto como
Ava y Reid lo hacen. A veces soy un poco envidiosa por sus tan despreocupados estilos de
vida, pero yo siempre he tenido otras prioridades.
Graham y yo siempre hemos estado muy involucrados en la vida de las dos hijas de
Caroline. Fuera del tiempo que pasamos con ellos los domingos, también las llevamos
ocasionalmente hacer cosas al aire libre o al cine para darle a Caroline y su esposo tiempo
a solas. Sospecho que con el nacimiento de su hijo, nosotros pasaremos aún más tiempo
con las niñas.
Amo ver a Graham con ellas. Es tan juguetón y ama hacerlas sonreír.
Pero también es muy comprometido con su salud mental y su bienestar. Contesta cada una
de ¨Pero porque¨ preguntas con paciencia y honestidad. Y aunque ellas solo tienen tres y
cinco años, él las trata por igual. Caroline bromea que cuando ellas regresan a su casa
después de pasar tiempo en la nuestra, comienzan cada oración con un, ¨Pero Tío Graham
dijo...¨
Amo la relación que él tiene con sus sobrinas muchísimo, verlo con su pequeño sobrino me
hace sentir aún más emocionada que verlo como tío. Dejó en ocasiones que los
pensamientos me lleven a momentos como este sobre qué gran padre él seria, pero me
rehusó que nuestra tan depresiva situación arruine la experiencia de Graham con su familia.
Entonces, me planto mi cara feliz y me aseguro de nunca permitir que mi tristeza aparezca.
Práctico sonreír en mí espejo retrovisor. Sonreír solía parecer algo natural para mí, pero
casi todas mis sonrisas últimamente son fingidas.
Estoy casi entrando a la sala, pero me detengo en la puerta cuando veo a Graham. Está de
espaldas a mi parado junto al sofá, sosteniendo a su nuevo sobrino. Está caminando de
lado a lado con el recién nacido envuelto en una manta en sus brazos. Supongo que si
nuestra situación fuese diferente, este sería un momento en lo que no tendría más que pura
adoración por mi esposo - viéndolo sostener a su recién nacido sobrino. Al contrario, me
duele en el interior. Me hace cuestionarme los pensamientos que están en mi cabeza en
este momento. ¿Alguna pequeña parte de él resiente que yo nunca seré capaz de crear
para él un momento como este?
Nadie puede verme desde donde estoy parada ya que Graham está dando la espalda y
estoy fuera de la vista de su hermana, que probablemente está sentada en el sofá. Escucho
su voz cuando dice, ¨Esto te sale natural.¨
Observó la reacción de Graham a sus palabras, pero él no tiene ninguna. Solo sigue viendo
a su sobrino.
Luego Caroline dice algo que me hace agarrar la pared detrás de mí. ¨Tu serias un excelente
padre, Graham.¨ Sus palabras vuelan en el aire y me alcanzan en la habitación de al lado.
Estoy convencida que ella no hubiese dicho eso si supiera que puedo escucharla. Espero
por la respuesta de Graham, curiosa de si él dirá algo.
Lo hace.
¨Lo sé,¨ dice calladamente, viendo a Caroline. ¨Es devastador para mí que aún no haya sucedido.¨
Deslizo mi mano en mi boca porque tengo miedo de que pudiese suceder si no lo hago.
Podría gritar, llorar o vomitar.
Manejando.
No puedo enfrentarlo después de eso. Esas pequeñas oraciones confirman todos mis
miedos. ¿Porque Caroline sacaría el tema? ¿Porque él le respondería sin rodeos, pero
nunca me dijo a mí la verdad sobre cómo se siente?
Este es el primer momento en el que siento que estoy decepcionando a su familia. ¿Qué le
dirán sus hermanas a él? ¿Qué dirá su madre? ¿Desearan que él pudiera tener un hijo más
de lo que desea que continúe casado conmigo?
Me estaciono para poder recomponerme. Me limpio mis lágrimas y me digo a mi misma que
olvide todo lo que escuche allá. Saco mi teléfono de mi bolso y le envió un mensaje de texto
a Graham.
El tráfico está terrible. Dile a Caroline que no podré llegar hasta mañana.
Estoy parada frente al refrigerador dos horas después cuando Graham finalmente regresa
de la casa de Caroline. Sé que estoy estresada cuando limpio el refrigerador y eso es
exactamente lo que he estado haciendo la última media hora. Coloca sus cosas en la
encimera de la cocina. Sus llaves, su portafolio y una botella de agua. Camina hacia mí y se
inclina, besándome en la mejilla. Forzó una sonrisa y cuando lo hago, noto que esta es la
más difícil que he tenido que forzar en mi vida.
Está actuando tan casual sobre ello, como si no quisiera admitir en voz alta que está
devastado de no poder ser padre.
¨¿Lograste cargarlo?¨
Parece como si la parte interna de mi pecho acaban de ser destruidas mientras trato de
mantener mis emociones dentro pero no puedo olvidar que admitió estar devastado al no
convertirse en padre aun. ¿Porque aún permanece aquí?
Cierro la puerta del refrigerador aunque aún no he limpiado las secciones de los costados.
Necesito salir de esta habitación. Siento demasiada culpa cuando lo veo. ¨Me quedaré
despierta hasta tarde esta noche. Tengo un montón de trabajo para ponerme al día en la oficina. La
cena está en el microondas si tienes hambre.¨ Caminó hacia mi oficina. Antes de cerrar la puerta,
veo de nuevo a la cocina.
Este es el momento donde sé que debería preguntarle que está pensando. Es el momento
donde debería decirle lo que yo estoy pensando. Es el momento donde debería ser honesta
con él y admitir que tal vez deberíamos abrir la caja.
Pero en lugar de ser valiente y finalmente decir la verdad, me ahogo en mi cobardía. Desvío
mi mirada de él y cierro la puerta.
Reanudamos el baile.
Cada vez que abre su boca, sonríe o me toca, todo lo que puedo pensar es: ¨¿Que tomó
posesión de Sasha para engañar a este hombre con Ethan?¨
Su basura, mi tesoro.
La casa donde creció es todo lo que imagine que seria. Llena de risas e historias, padres
que lo ven como si él fue enviado directamente del cielo. Es el más joven de cuatro hijos y
es el único varón. No pude conocer a ninguna de sus hermanas hoy porque dos de ellas
viven fuera del estado y una de ellas tuvo que cancelar la cena.
Graham es parecido a su padre. Él es un hombre fuerte con ojos tristes y alma feliz. Su
madre es pequeña. Más bajita que yo, pero tiene una confianza aún más grande que la de
Graham.
Ella es cautelosa conmigo. Puedo decir que quiere agradarme, pero también puedo decir
que no quiere ver a su hijo con su corazón roto de nuevo. Ella debió querer a Sasha en
algún punto. Trata de saber sobre nuestra ¨relación¨ pero Graham no la alimenta más que
con puras mentiras.
Un día.
Graham se está divirtiendo con esto. Cada vez que inventa una historia sobre nosotros, yo
aprieto su pierna o lo empujo mientras trato de contener una carcajada. En un momento, le
dice a su madre que nos conocimos en una máquina expendedora. Dice, ¨Sus Twizzlers
Aprieto su pierna tan fuerte que retrocede. ¨Sus Twizzlers quedaron atorados en la maquina
también.¨
Graham ríe. ¨¿Puedes creerlo? Ninguno de nosotros obtuvimos los Twizzlers. Entonces la lleve a
comer a la cafetería y el resto es historia.¨
Tengo que morderme la mejilla para no reír. Por suerte, él estaba en lo correcto sobre la
comida de su madre, pase toda la cena con la boca llena de comida. Su madre es una
cocinera increíble.
Cuando ella se va a la cocina a terminar la tarta, Graham dice, ¨¿Quieres que te de un tour por
la casa?¨
Tomo su mano y él me dirige fuera del comedor. Tan pronto como estamos en privado, lo
empujo en el pecho. ¨¡Le mentiste a tus padres como unas veinte veces en aproximadamente una
hora!¨
Graham baja su boca a la mía y me besa. ¨¿Quieres un recorrido típico en una casa normal o
quieres ir al sótano y ver el dormitorio de mi niñez?¨
¨Ella se rehúsa a redecorar,¨ dice, caminando dentro del dormitorio. ¨Aún tengo que dormir aquí
cuando los visito.¨ Él patean una pelota de Basquetbol que está en el suelo. Esta desinflada,
apenas rueda lejos de él. ¨Lo odio me recuerda a la secundaria.¨
Hace un gesto señalando toda la habitación. ¨Me gustaba las ciencias y las matemáticas más de
lo que me gustaban las chicas. Imagina lo que la secundaria fue para mí.¨
Su repisa está cubierta de trofeos y retrateras. Ningún premio por deportes. Tomó una de
sus fotografías familiares y la acercó para inspeccionarla. Es una foto de Graham con sus
¨Vaya.¨
Está parado justo detrás de mí ahora, viendo sobre mi hombro. ¨Yo era el afiche del chico en la
fase incómoda.¨
Graham camina hacia su cama y toma asiento en su edredón de Star Wars. Él se recuesta
y se queda mirándome mientras yo continúo observando todo a mi alrededor. ¨¿Te había
dicho lo mucho que me gusta ese vestido?¨
Veo hacia mi vestido. No estaba preparada para conocer a los padres de un hombre con él
que ni siquiera estoy saliendo, entonces no tenía mucha ropa limpia. Elegí un vestido simple
de un azul marino y un suéter blanco. Cuando salí de mi dormitorio antes de dejar mi
apartamento, Graham me saludo como si estuviera en la marina. Inmediatamente me giré
para irme a cambiar, pero él me tomó y me dijo que me veía realmente hermosa.
¨Tu no me dijiste eso,¨ dijo, mientras me hago hacia atrás en mis tacones.
Sus ojos recorren mis piernas, lentamente. ¨No te mentiré. Realmente desee que hubieras usado
tu traje de buceo.¨
Graham se ríe y dice, ¨Tendrás que. Cada día mientras esté contigo.¨
Sonrío mientras me doy la vuelta para leer alguno de sus trofeos en la pared. Son
demasiados. ¨¿Eres inteligente?¨ Le devuelvo la mirada. ¨¿Cómo muy inteligente?¨
Se encoge de hombros. ¨Solo un poco por encima de lo normal. Producto de no tener relación con
las chicas entonces pasaba la mayor parte de mi tiempo aquí estudiando.¨
No puedo asegurar que esté bromeando porque si tuviera que imaginar cómo fue mientras
estuvo en la secundaria basado en lo que se dé el ahora, aseguraría que fue el quarterback
que salió con la porrista líder.
Arruga su nariz. ¨Estudiante de segundo año en la Universidad. Tenía 19. Diablos, tenía 18 antes de
besar una chica.¨ Se inclina, deslizando sus manos entre sus rodillas. ¨De hecho, eres la
primera chica que he traído aquí.¨
¨Ella vino a cenar algunas veces, pero nunca le mostré mi antigua habitación. No sé porque.¨
¨Abre la gaveta superior,¨ dice. ¨Te garantizo que debe estar allí un condón desde que lo guarde
cuando tenía 16.¨
Abro la gaveta y saco las cosas. Parece un cajón de basura, viejos recibos, folders,
monedas de cambio. Un condón al fondo. Me río y lo saco, dándole vuelta entre mis dedos.
¨Expiro hace tres años.¨ Veo a Graham y él está mirando el condón en mi mano como si
estuviese pensando en cuán certeras son las fechas de vencimiento, deslizo el condón en
mi sostén. ¨Me lo quedare.¨
Graham me sonríe con apreciación. Me gusta la manera en que me ve. Me he sentido linda
antes. De hecho, hermosa. Pero no estoy segura de saber cómo se siente ser sexy hasta
que lo conocí a él.
Graham se desliza hacia adelante, hasta llegar al borde su cama. Hace un gesto con su
dedo, esperando que me acerque. Tiene esa mirada en sus ojos de nuevo. La misma
mirada que tenía esa noche en el restaurante cuando tocó mi rodilla. Esa mirada envía el
mismo calor a través de mí ahora, justo como lo hizo entonces.
Doy unos pasos, pero me detengo a una distancia prudencial de él. Se sienta derecho.
¨Acércate, Quinn.¨ El deseo en su voz gira a través de mi pecho y estómago.
Doy otro paso. Y él desliza su mano alrededor de la parte trasera de mi rodilla y me empuja
para que de el último paso y caiga sobre él. Tengo escalofríos en mis piernas y brazos por
su toque.
Él está viéndome y yo estoy con mi mirada fija en él. Su cama está baja al nivel del suelo,
por lo que su boca esta peligrosamente cerca de la línea de mi ropa interior. Trago cuando
la mano que está alrededor de mi pierna comienza lentamente a subir hasta la parte trasera
de mis muslos.
No estoy preparada para la sensación que su toque envía a través de mí. Cierro mis ojos y
me balanceo un poco, estabilizándome con dos manos firmes sobre sus hombros. Veo de
nuevo hacia él, mientras presiona sus labios contra el vestido cubriendo mi estómago.
Me mantiene la mirada mientras desliza su otra mano a la parte trasera de mi otro muslo.
Estoy completamente envuelta por el latido de mi propio corazón. Lo siento en todos lados,
a la misma vez.
Graham comienza a agrupar mi vestido en sus manos, poco a poco, escalando a mis
muslos. Él desliza sus manos y el vestido queda alrededor de mi cintura, luego presiona su
boca contra la parte superior de mi muslo. Muevo mis manos a su cabello, jadeando
silenciosamente mientras sus labios se mueven en mi ropa interior.
Santa mierda.
Aprieto los dedos en su cabello, mientras me presionó más cerca de su boca. Sus manos
están en mi trasero ahora, empujándome hacia él. El beso suave se ha convertido en besos
firmes e incluso antes de que él tenga la oportunidad de bajar mi ropa interior, un temblor
comienza a crecer en mí, inesperado, repentino, explosivo.
Me alejo de él con un gemido, pero me empuja de nuevo a su boca, besándome allí más
fuerte hasta que estoy aferrándome a sus hombros, necesitando su fuerza para continuar
de pie. Todo mi cuerpo comienza a estremecerse y tengo problemas en tratar de
mantenerme en silencio y de pie mientras todo el dormitorio da vueltas a mí alrededor.
Mis brazos están temblando y mis piernas están débiles cuando su beso llega a un final.
Desliza su boca contra mis muslos y me ve. Toma todo de mi mantener contacto visual con
él mientras empuja mi vestido un poco más y presiona un beso contra la piel desnuda de mi
estómago.
Graham me agarra de la cintura. Estoy completamente sin aliento y un poco en shock por lo
que pasó. Y lo rápido que pasó. Y el hecho de que quiero más de él. Quiero bajarme y
quedar sobre él y poner este condón en uso.
Y es como si él pudiera leer mi mente, mientras dice, ¨¿Cuán exacta crees que sea esta fecha de
vencimiento?¨
Me rio, pero tan pronto como el comienza a presionarse dentro de mí de nuevo, contengo
mi aliento.
Se alterna entre besarme y verme, haciendo ambas cosas con una intensidad que no estoy
segura de haber experimentado antes. Él pausa sus labios para que queden atrapados justo
encima de los míos, ocasionalmente rozándolos mientras luchamos para permanecer en
silencio. Mantiene su mirada en mí mientras se mueve dentro.
Su lengua está muy dentro de mi boca y la única razón por la que sé que está a punto de
terminar es porque contiene su aliento y deja de moverse por unos segundos. Es sutil
mientras lucha por mantenerse lo más quieto posible. Los músculos en su espalda se
tensan contra mis palmas y nunca pierde el contacto visual conmigo cuando finalmente se
aleja de mis labios.
Espero que se colapse sobre mí, falto de aire, pero no lo hace. Él de alguna manera se
mantiene hasta que termina, viéndome como si tuviese miedo de haberse perdido algo. El
baja su cabeza y me besa de nuevo. Y aun cuando sale de mí, sigue sin colapsar. Coloca
todo su peso en su lado y así le facilita colocarse a mi lado sin romper el beso.
Deslizo mi mano en su cabello y lo mantengo en mi boca. Nos besamos por tanto tiempo,
que casi olvido donde estoy.
No soy inexperta en lo que se refiere al sexo. Pero creo que soy inexperta en lo que se
refiere a esto. La sensación que no espero que acabe jamás. El sentimiento de desear
enterrarme dentro de su pecho para de esa manera pueda estar cerca de él. Tal vez esto no
sea nuevo para él, pero basándome en cómo me veía en cada uno de los besos, podría
decir que veía más confusión en su expresión qué familiaridad.
Varios minutos pasaron mientras nos observamos el uno al otro. Ninguno de nosotros
hablo. Tal vez él no tenía nada que decir, pero yo no puedo hablar por la severa intensidad
que está creciendo dentro de mi pecho. El sexo fue genial. Rápido, pero increíble.
Pero esto que está sucediendo en este momento… él no se capaz de dejarlo ir… el no
querer que pare de besarme… el no ser capaz de ver a otra parte… no puedo decir si esto
es solo otra parte del sexo que yo nunca experimente o si esto es mucho más profundo que
eso. Como si el sexo no fuese tan profundo como parece. Tal vez hay un nivel más grande
conexión que yo ni siquiera sabía que existía.
Todo está tranquilo mientras me visto. No nos vemos. Recoge la envoltura vacía del condón
del suelo y lo arroja al basurero que está al lado de su cama.
Ahora nos estamos viendo el uno al otro. Mis brazos cruzan mi pecho y él está viendo como
si no estuviera seguro si los últimos quince minutos en realidad ocurrieron. Mientras yo lo
veo deseando que esos minutos vuelvan a suceder.
Abre su boca como si estuviese a punto de decir algo, pero luego solo me da un rápido
movimiento de cabeza y da unos pasos hacia adelante, toma mi cara y me besa de nuevo.
Es un beso intenso, dándome a entender que él aún no ha terminado conmigo. Lo besó de
vuelta con la misma intensidad. Después de un minuto, él comienza a caminar hacia las
gradas. Rompemos el beso solo porque necesitamos aire y él solamente se ríe,
presionando sus labios en mi cabello.
Damos unos pasos antes de que me dé cuenta que ni siquiera me he visto en un espejo.
Acabo de tener sexo con este hombre y estoy a punto de ir a sonreírles a sus padres. Paso
mis dedos por mi cabello de manera frenética y aliso mi vestido. ¨¿Cómo me veo?¨
Trato darle un empujo en el pecho, pero es más rápido que yo. Toma mis manos y me gira
hasta que mi espalda está contra la pared de las gradas. Coloca en su sitio algunos
mechones de cabello y luego pasa su pulgar bajo mis ojos. ¨Allí,¨ dice. ¨Te ves hermosa.
Inocente, como si solo diste el típico recorrido en la casa.¨ Él me besa de nuevo y sé que
probablemente se refiere al hecho de que me veo bajita y dulce, pero yo tomo su cara y lo
empujo cerca de mí. No puedo tener suficiente de su sabor. Solo quiero estar de vuelta a mi
apartamento, en mi cama con él, besándolo. No quiero volver arriba y pretender que quiero
tarta cuando lo único que quiero es a Graham.
Es bueno saber que nuestras prioridades están alineadas. ¨Lo suficientemente rápido.¨
A pesar de que todos los martes por la noche Graham regresa a casa oliendo a cerveza,
nunca lo he visto borracho. Creo que elige no beber más de una o dos cervezas porque aún
sigue lleno de culpa por perder a su mejor amigo Tanner, hace muchos años. El sentimiento
de estar borracho probablemente le recuerda la devastación. Casi igual como a mí el sexo
me recuerda mi devastación.
Esta es la primera vez que ha sido escoltado a casa por uno de sus compañeros en un
jueves por la noche. Veo por la ventana mientras Graham se tambalea hacia la puerta de
entrada, mientras le arroja un brazo al azar a un tipo que está luchando por llevarlo dentro
de la casa.
Me muevo hacia la puerta de entrada y le quitó el seguro. Tan pronto se abre, Graham
levanta la vista y me sonríe ampliamente. ¨¡Quinn!¨
Él me saluda, volteando su cabeza hacia el hombre con quien está. ¨Quinn, este es mi buen
amigo Morris. Él es mi muy buen amigo.¨
¨Gracias por traerlo a casa,¨ digo. Mientras tomo a Graham, colocando sus brazos alrededor
de mis hombros. ¨¿Dónde está su auto?¨
Morris señala sobre su hombro, justo mientras el auto de Graham se está estacionando en
la entrada. Otro de sus compañeros de trabajo sale del auto. Lo reconozco de su oficina.
Creo que su nombre es Bradley.
Bradley camina hacia la puerta de entrada mientras Graham coloca sus brazos a mí
alrededor, colocando aún más su peso en mí. Bradley me entrega las llaves y ríe.
¨Primera vez que logramos que beba más de dos,¨ dice, asintiendo hacia Graham. ¨Es bueno en
muchísimas cosas, pero el hombre no puede soportar el alcohol.¨
¨Iba a tomar un taxi,¨ Graham susurra. Me suelta y camina hacia la sala, cayendo en el sofá.
Me reiría y encontraría esto demasiado cómico si no estuviera tan preocupada que la razón
que lo llevó a beber tanto esta noche puede tener algo que ver con lo molesto que se sintió
luego de sostener a su nuevo sobrino. O tal vez ese sea su sentimiento por nuestro
matrimonio y todo lo ha reprimido por un tiempo.
¨Quinn,¨ dice, dejando que su cabeza caiga sobre el sofá. ¨Eres jodidamente hermosa.¨ Sus
ojos recorren mi cuerpo y luego se detienen en mi mano. Él cierra sus dedos en cintura y
me empuja hacia él. Me quedo rígida. No cedo al tirón. Desearía que estuviera lo
suficientemente ebrio como solo dormirse en el sofá. En su lugar, él está lo suficientemente
borracho como para olvidar que no ha iniciado el sexo desde la noche que durmió en el
cuarto de visitas. Él solamente está lo suficientemente borracho como para pretender que
no hemos estado luchando tanto como lo hacemos.
Graham se inclina hacia adelante y me toma por la cintura, tirándome sobre el sofá junto a
él. Su beso sabe a licor y es fluido mientras presiona mi espalda al sofá. Mis brazos están
sobre mi cabeza y su lengua está en mi boca y sabe tan bien que se me olvida estar
desconectada de él por un momento. Ese momento se convierte en dos y pronto él tiene mi
camisa enrollada en mi cintura y sus pantalones desabrochados. Cada vez que abro los
ojos y lo veo, él está observándome con una mirada tan diferente a la mía. Sin la lejanía que
he adquirido a diario.
Al principio de nuestro matrimonio, solíamos tener relaciones sexuales casi a diario, pero los
Jueves eran el día que yo solía desear más. Era una de mis noches favoritas de la semana.
Me ponía mi ropa interior sexy y lo esperaba en el dormitorio. Algunas veces solo usaba una
de sus camisas y lo esperaba en la cocina. La verdad no importaba lo que vistiera. Él solo
cruzaría la puerta y yo no estaría vistiendo nada.
Tuvimos tanto sexo en nuestro matrimonio, que conozco cada centímetro de su cuerpo.
Conozco cada sonido que hace y lo que significan. Sé que le gusta estar arriba, pero nunca
le importo cuando yo quisiera tomar el control. Sé que le gusta mantener sus ojos abiertos.
Sé que le encanta besarme mientras dura el sexo. Sé que le gusta hacerlo por las mañanas
pero lo prefiere entrada la noche. Se todo lo que se debe saber sobre él sexualmente.
Aun así en los últimos dos meses… no hemos tenido sexo para nada. Lo más cerca que
hemos llegado hasta ahora es cuando estuvo conmigo en el baño de la casa de sus padres.
Trato de conciliar mi necesidad de evitar el sexo con mi necesidad por Graham. Solo porque
yo no desee tener sexo no significa que no lo desee a él. Solo lo forzó a ser una clase
diferente de deseo. Uno emocional. Es mi deseo físico el que nunca termina bien. Deseo su
toque demasiado, pero si lo permito, dirige al sexo. Deseo sus besos, pero si lo beso
demasiado, dirige al sexo. Deseo su lado coqueto, pero si lo disfruto demasiado, dirige al
sexo.
Quiero demasiado disfrutar a mi esposo sin esa única cosa que sé que él necesita y la única
cosa que deseo sea la última. Pero él hace tantos sacrificios por mí; y sé que algunas veces
debo hacer lo mismo por él. Solo desearía que el sexo no fuese un sacrificio para mí.
Pero lo es. Y es uno que decido hacer por él esta noche. Ha pasado tanto tiempo, y él ha
sido demasiado paciente.
Levantó una pierna sobre el respaldo del sofá y bajo la otra al suelo, mientras él se coloca
sobre mí. Su cálido aliento baja por mi garganta mientras se empuja dentro de mí.
¨Quinn,¨ susurra, sus labios apenas están tocando los míos. Mantengo mis ojos cerrados y
mi cuerpo flojo, permitiéndole que me use para que saque su puta embriaguez de sí mismo.
¨Bésame, Quinn.¨
Abro mi boca pero mantengo mis ojos cerrados. Mis brazos están descansando flojamente
sobre mi cabeza y yo estoy contando con mis dedos cuántos días han pasado desde que
tuve mi periodo la última vez. ¿Estoy siquiera ovulando? Estoy casi terminando de contar
cuando Graham toma mi mano derecha y la envuelve alrededor de su cuello. Él entierra su
cara en mi cabello mientras toma una de mis piernas, envolviéndola alrededor de su cintura.
No lo estoy.
Suspiro pesadamente; decepcionada que no hay ni siquiera una probabilidad que esto
termine en algo. Ya es lo suficientemente difícil forzarme a hacer el amor, y el hecho de que
esta vez ni siquiera cuente me llena de remordimiento. ¿Porque esto no pudo pasar la
semana anterior?
Graham se detiene encima de mí. Espero a que se relaje, pero nada en él se tensa.
Solamente saca su cara de mi cabello y me ve. Sus cejas están juntas y sacude su cabeza,
Su aliento es caliente contra mi cuello, pero esta vez odio como se siente. La manera en
que huele como si la cerveza le diera el nervio desinhibido para decirme esas palabras.
¨Quítate de mí.¨
Él rueda a su lado, tomando mi hombro, tratando de rodarme hacia él. ¨Quinn, yo no quise.
Estoy borracho. Lo siento...¨
Salgo del sofá y prácticamente corro fuera de la sala sin atender a sus disculpas. Voy
directo a la ducha y me trato de sacarme a Graham mientras dejo que el agua lave mis
lágrimas.
Me limpio las lágrimas con rabia. Claro que siente como si le hiciera el amor a un cadáver.
Porque él lo es. No lo he sentido vivo en años. Poco a poco he estado pudriéndome, y esa
podredumbre ahora está afectando mi matrimonio hasta el punto de que ya no puedo
ocultarlo.
Lo veo, lista para gritarle, pero no puedo. Es difícil gritarle a alguien por decir su verdad. La
luna está arrojando suficiente luz por la ventana y puedo ver la tristeza de regreso en sus
ojos. Él no dice nada. Él solo me empuja hacia su pecho y me abraza.
Le permito sostenerme hasta que mis sentimientos heridos pongan una barrera entre
nosotros. Lo alejo y veo hacia mis pies por un momento, preguntándome si debería decirle
algo. Preguntándome si él me dirá algo. Cuando el cuarto se llena con nuestro silencio, me
doy la vuelta y me dirijo a nuestro dormitorio. Él me sigue, pero todo lo que hacemos es
meternos a la cama, dándonos la espalda el uno al otro y tratando de evitar lo inevitable.
Los padres de Graham parecían un poco confundidos por nuestra salida apresurada. Él le
dijo a su madre que teníamos boletos para un espectáculo de fuegos artificiales y
necesitábamos irnos antes de perdernos el gran final. Me sentí aliviada que ella no se diera
cuenta de la parte metafórica de su mentira.
Hablamos muy poco en nuestro camino a casa. Graham dice que le gusta manejar con las
ventanas abajo por la noche. Encendió la radio, puso música y tomo mi mano,
sosteniéndola en todo el camino a mi casa.
Cuando llegamos a mi apartamento, abrí la puerta y camine hasta la sala antes de darme
cuenta que él no estaba siguiéndome adentro. Me doy la vuelta y lo veo apoyado al marco
de la puerta con ninguna intención de entrar.
Hay una mirada de preocupación en sus ojos, caminó de nuevo hacia él. ¨¿Estas bien?¨
Él asiente, pero no está convencido. Sus ojos revolotean por la habitación y luego se fijan
en los míos con mucha seriedad. Estaba acostumbrándome a su lado juguetón y sarcástico.
Ahora el lado intenso y serio a re-aparecido.
Graham empuja la puerta y pasa una mano por mi cabello. ¨Tal vez esto es… demasiado. Muy
rápido.¨
Doy un paso atrás para cerrar la puerta, pero el da un paso adelante y la abre de un
empujón, acercándome a él. ¨No,¨ dice, sacudiendo su cabeza con decisión. ¨No.¨ Me besa,
pero se aparta antes de que yo siquiera tenga la oportunidad de negarme. ¨Es solo… Dios,
siento que no puedo ni encontrar palabras en este momento.¨ Su cabeza cae atrás como si no
pudiera procesar su confusión. Me libera y camina hacia el pasillo. Se pasea adelante y
atrás mientras trata de ordenar sus pensamientos. Se ve igual de desgarrado como la
primera vez que lo vi. Estaba paseándose también, frente a la puerta de Ethan.
Graham da unos pasos hacia mí, aferrándose al marco de la puerta. ¨Pasamos un día juntos,
Quinn. Uno. Y ha sido perfecto y divertido y tú eres tan hermosa. Quiero tomarte, llevarte a tu cama
y quedarme dentro de ti toda la noche y mañana y el día siguiente a ese, y es….¨ él pasa una mano
por su cabello y luego aprieta la parte trasera de su cuello. ¨Está haciendo mí que mi cabeza
Me toma por lo menos diez segundos digerir todo lo que acaba de decirme. Abro mi boca y
antes de decirle que está en lo correcto, que es demasiado pronto y muy rápido, le digo, ¨Sé
a lo que te refieres. Es abrumador.¨
¨Yo tampoco.¨
Desliza su mano contra mi cuello y sus dedos pasan por mi cabello. Su otra mano está
presionada contra mi espalda baja mientras me empuja hacia él. Me hace la mayor
pregunta mientras susurra contra mis labios. ¨¿Quieres que me vaya?¨
Todo lo que sucede después no es cuestionado por ninguno de nosotros. No hay segundos
pensamientos mientras cierra la puerta. No me preocupo de que sea demasiado rápido
mientras nos quitamos la ropa el uno al otro. Ninguno de los dos tiene vacilación en camino
a mi dormitorio.
Y por la próxima hora, la única pregunta que me hace es, ¨¿Quieres estar arriba ahora?¨
Solo necesita mi respuesta una vez, pero yo digo que si al menos unas cinco veces antes
que terminemos.
Ahora él está recostado sobre su espalda y yo estoy envuelta en él como si no hubiese más
espacio para nosotros en el colchón. Mis piernas están entrelazadas con las suyas y mi
mano está trazando círculos sobre su pecho. Hemos estado la mayor parte del tiempo en
silencio desde que terminamos, pero no porque no tengamos nada que decir. Creo que solo
estamos reflexionando en cómo era la vida hace dos días comparada a como es ahora.
Graham traza su dedo de arriba a abajo en mi brazo. Sus labios me besan rápidamente la
parte superior de mi cabeza. ¨¿Ethan intentó volver contigo?¨
¨Si, lo intento por unas pocas semanas.¨ Creo que no hace falta decir que no tuvo éxito. ¨¿Qué
hay de Sasha?¨
¨Sip,¨ dice. ¨Ella era implacable. Me llamaba tres veces al día por un mes. Mi buzón de voz se
mantenía repleto.¨
Graham besa la esquina de mi boca, entrelazando nuestras manos. ¨De hecho creí que habías
vuelto con Ethan y por eso nunca me llamaste.¨
¨No hay manera que hubiese vuelto con él. Especialmente después que trató de culpar a Sasha en
toda esta aventura. Él la pintó como una trepadora que lo sedujo. De hecho la llamó puta una vez.
Esa fue la última vez que hable con él.¨
Graham sacude su cabeza. ¨Sasha no es una puta. Ella es relativamente una buena persona que a
veces toma decisiones terribles y egoístas.¨ Me rueda sobre mi espalda y comenzó a recorrer
un dedo perezoso sobre mi estómago en círculos. ¨Estoy seguro que ellos lo hicieron porque
creyeron que nunca serían atrapados.¨
No tengo idea de cómo habla tan calmado sobre esto. Yo esta tan enojada semanas
después que descubrí el engaño de Ethan. Lo tome personal, como si tuvieran la aventura
solo para molestarnos. Graham mira la aventura como si lo hicieron a pesar de nosotros.
¨Diablos, no, ¨ lo dice con una sonrisa. ¨Solo porque no crea que ella es una persona maliciosa no
quiere decir que quiera algo con ella.¨
Graham besa la punta de mi nariz y luego me acerca a él. ¨ ¿Estas aliviada que haya sucedido?
¿O lo extrañas?¨
Sus preguntas no parecen venir de un sentimiento de celos. Graham solo parece curioso
sobre las cosas que han pasado en mi vida. Es por esto que le contestó con absoluta
verdad. ¨Lo extrañe por un tiempo, pero ahora que he tenido la oportunidad de reflexionar,
realmente no teníamos nada en común.¨ Ruedo a mi lado y coloco mi cabeza sobre mis manos.
¨En teoría teníamos mucho en común. Pero aquí, ¨ toco su pecho. ¨No tenía sentido. Lo amaba
mucho, pero no creo que era la clase de amor que sostiene un matrimonio.¨
Graham ve al techo. ¨Se a lo que te refieres. Yo hubiese decepcionado a Sasha como esposo.¨
¨Es más un pensamiento de ella que mío.¨ Graham alcanza mi mejilla y limpia algo.
Me encojo de hombros. ¨Ha pasado un tiempo. Algo acerca de imperfecciones acompañada de una
error gramatical.¨
Graham ríe. ¨Decía, si solo iluminas tus defectos, todos tus perfectos se atenuarán.¨
Amo que haya guardado mi fortuna. Amo aún más que la haya memorizado.
¨Todos estamos llenos de fallas. Cientos de ellas. Son como pequeños agujeros por toda nuestra piel.
Y tal como tu fortuna decía, a veces iluminamos demasiado nuestras propias fallas. Pero hay algunas
personas que tratan de ignorar sus propias fallas para iluminar las de otra persona hasta el punto
que las fallas de los otros se convierten en su único enfoque. Los escogen, poco a poco, hasta que se
abren y es todo en lo que nos convertimos para ellos. Un defecto gigante, una enorme falla.¨ Graham
hace contacto visual conmigo, y aunque lo que está diciendo es un poco depresivo, no
parece decepcionado. ¨Sasha es ese tipo de persona. Si me hubiese casado con ella, no importa lo
mucho que me hubiese esforzado en prevenirlo, ella eventualmente hubiese estado decepcionada de
mí. Era incapaz de enfocarse en lo positivo de otras personas.¨
¨No seas tan dura contigo misma,¨ dice. ¨Ahora sabes exactamente qué buscar. Cuando conozcas a
alguien que bueno para ti, esa persona no te llenará de inseguridades enfocándose en tus fallas. Te
llenará de inspiración, porque se enfocara en la mejor parte de ti.¨
Ruego porque no pueda sentir el intenso latido de mi corazón en este momento. Trago
saliva y luego ahogó una patética frase. ¨Eso… es realmente hermoso.¨
Su mirada fija no vacila hasta que cierra los ojos y presiona su boca contra la mía. Nos
besamos por un momento, pero es muy intenso, siento como si no pudiera respirar cuando
¨No puedo creer que hayas mantenido mi número en la pared por seis meses.¨
¨Touché.¨
Graham alcanza mi cara y recorre su pulgar por mis labios. ¨¿Cual crees que sea una de tus
grandes fallas?¨
¨Nop.¨
Pienso por un momento. ¨Tengo muchas. Pero creo que una que me gustaría cambiar si pudiera es
mi poca habilidad para leer a las personas. Es difícil para mí ver a alguien y saber exactamente qué
están pensando.¨
¨No creo que muchas personas puedan leer a otras personas. Solo creen que pueden.¨
¨Tal vez.¨
Graham se acomoda, envolviendo mis piernas con sus ojos llenos de alegría. Se inclina
hacia adelante y pasa sus labios por los míos, probándome con un golpe de su lengua.
¨Intenta leerme ahora,¨ murmura. ¨¿Que estoy pensando?¨ Se hace hacia atrás viendo hacia mi
boca.
Él se ríe. ¨Eso exactamente es en lo que estaba pensando, Quinn.¨ Rueda sobre su espalda,
poniéndome sobre él. Empujó su pecho y me siento, a horcajadas sobre él.
La sonrisa desaparece de la cara de Graham y sus ojos de repente están tristes de nuevo.
La variación de su expresión es extrema. Cuando está triste, luce más triste que todo el que
conozco. Pero cuando está feliz, luce más feliz que todo el mundo.
Graham entrelaza sus dedos en los míos y los aprieta. ¨Tome una decisión muy estúpida una
vez que tuvieron consecuencias devastadoras.¨ Su voz en débil y puedo decir que él no quiere
hablar sobre ello. Pero amo que lo haga de todas formas. ¨Tenía 19. Estaba con mi mejor
amigo, Tanner. Y su hermano de 16 años, Alec, también estaba con nosotros. Nosotros habíamos
estado en una fiesta y yo era el menos ebrio de los tres, entonces maneje dos millas hacia la casa.¨
Graham aprieta mis manos e inhala un suspiro. No está viéndome a los ojos, sé que esta
historia no termina bien y odio eso por él. Me pregunto si esta es la falla que lo hace verse
tan triste a veces.
Puedo sentir el peso de su tristeza en mi pecho mientras lo veo. Hay mucho de eso. ¨Dices
que te sientes culpable de no ser condenado por su muerte.¨
Los ojos de Graham finalmente encuentran los míos. ¨Me siento culpable de cada día que estoy
vivo y Tanner no.¨
Odio que él sienta que tiene que contarme esto. Es difícilmente obvio hablar de esto, pero
aprecio que lo haya hecho. Traigo una de sus manos a mi boca y la beso.
¨Mejora con el tiempo,¨ dice. ¨Cuando me digo a mi mismo que fácilmente pude estar yo en el asiento
del pasajero y Tanner tras el timón. Ambos tomamos decisiones estúpidas esa noche. Ambos tuvimos
culpa. Pero no importan las consecuencias que yo sufro como resultado, estoy vivo y él no. No puedo
evitar preguntarme si me reacción hubiese sido más rápida si no hubiese estado ebrio. ¿Qué tal si
hubiese decidido que no estaba lo suficientemente sobrio para manejar? ¿Si hubiese sido capaz de
virar y evitar el camión? Creo que eso es lo que alimenta mi culpa.¨
Ni siquiera trato de darle palabras de consuelo. A veces las situaciones no tienen un lado
positivo. Solo son un montón de lados tristes. Veo hacia abajo y alcanzó su mejilla. Luego
tocó la esquina de sus ojos tristes. Mis dedos se mueven a la cicatriz en su clavícula que
me mostró anoche. ¨¿Es por eso que tienes esta cicatriz?¨
El asiente.
Bajo hacia él y presiono mis labios en su cicatriz. La beso desde una esquina a la otra y
luego veo a Graham. ¨Siento mucho que eso haya pasado.¨
El fuerza una sonrisa, pero se desvanece tan rápido como aparece. ¨Gracias.¨
Muevo mis labios a sus mejillas y lo beso suavemente. ¨Siento mucho que hayas perdido a tu
mejor amigo.¨
Siento que Graham libera un suspiro y enrolla sus brazos a mí alrededor. ¨Gracias.¨
Arrastro mis labios desde su mejilla hasta su boca y lo besó gentilmente. Luego me hago
hacia atrás y lo veo de nuevo. ¨Lo siento,¨ susurro.
Graham me observa en silencio por unos segundos, luego me rueda para quedar sobre mí.
Presiona su mano contra mi garganta, recorriendo mi quijada con dedos gentiles. Me
observa mientras se empuja dentro de mí, su boca aguarda con impaciencia mi jadeo. Tan
La primera vez que soñé que Graham me estaba engañando, me desperté en medio de la
noche bañada en sudor. Estaba buscando aire porque en mi sueño, estaba llorando tan
fuerte que no podía respirar. Graham se despertó de inmediato y coloco sus brazos a mí
alrededor. Me pregunto qué me pasaba y yo estaba tan furiosa con él. Recuerdo empujarlo
porque la rabia de mi sueño aún seguía allí, como si él en realidad me hubiese engañado.
Cuando le dije lo que había pasado, él se carcajeo, me sostuvo y me besó hasta que ya no
estaba molesta. Luego me hizo el amor.
El día siguiente me envió flores. La carta decía, ¨Lo siento por lo que te hice en tu pesadilla.
Por favor perdóname mientras sueñes.¨
Aún tengo la tarjeta. Sonrió cada vez que pienso en eso. Algunos hombres no pueden
disculparse por los errores que cometen en su realidad. Pero mi esposo se disculpa por los
errores que comete en mis sueños.
No sé por qué estoy sospechando. Comenzó la noche que el volvió a casa demasiado ebrio
como para recordar algo la mañana siguiente y la sospecha continuó hasta el siguiente
jueves, cuando el volvió a casa y no olía a cerveza. Nunca he sospecha de él antes de este
mes, ni siquiera luego de los problemas de confianza que me dejo Ethan. Pero algo no se
sintió bien el pasado jueves. Vino directo a casa y se cambió su ropa sin ni siquiera
besarme. Algo no se ha sentido bien desde esa noche.
El miedo me golpeó hoy, justo en el pecho. Tan fuerte, que di un jadeo y cubrí mi boca.
Como si pudiera sentir su culpa donde quiera que él estuviera en ese momento. Se que eso
es imposible - que dos personas están tan conectadas que puedan sentir aun cuando no se
está en la presencia del otro. Creo que fue mi negación de avanzar hasta que finalmente la
idea estuvo en mi conciencia.
Las cosas están de lo peor entre nosotros. A penas nos comunicamos. No somos
afectuosos. Pero aun así, caminamos a través de los cuartos de la casa y pretendemos que
aun somos esposo y esposa. Pero desde esa noche ebrio, parece que Graham paro de
sacrificarse. El beso de despedida comenzó a ser menos frecuente. El beso del saludo ya
no existe. Finalmente él se detuvo a mi nivel en este matrimonio.
Él tiene algo por lo que sentirse culpable o él finalmente paró de pelear por la sobrevivencia
de este matrimonio.
No bebo muy seguido pero mantengo vino a la mano en caso de emergencias. Esto
ciertamente se siente como una emergencia. Bebo la primera copa en la cocina mientras
veo el reloj.
Necesito el vino para controlar las dudas que estoy teniendo. Mis dedos están temblando
mientras veo el vino. Mi estómago se siente lleno de preocupación, como si estuviera dentro
de una de mis pesadillas.
Estoy sentada en el extremo derecho del sofá con mis pies acurrucados debajo de mí. El
televisor no está encendido. La casa está oscura. Aún sigo observando la carretera cuando
su auto finalmente se parquea pasadas de las siete. Tengo una vista clara de él mientras
apaga el auto y las luces se apagan. Puedo verlo, pero él no puede verme a mí.
Sus manos están agarrando el timón. Está sentando en el auto como si el último lugar
donde desee estar es dentro de la casa conmigo. Tomó otro trago del vino y lo veo colocar
su frente contra el timón.
Mi copa de vino está casi en mis labios. Le sostengo la mirada mientras tomo otro sorbo. Él
solo me observa en silencio. Probablemente está preguntando que estoy haciendo sentada
en la oscuridad. Sola. Bebiendo vino. Sus ojos siguen el camino de mí hasta la ventana de
la sala. Ve cuán visible es su auto desde donde estoy. Cuán visibles sus acciones fueron
para mí mientras él estaba sentado en su auto. Se está preguntando si lo vi limpiarse el
resto de ella de su boca. De su cuello. Preguntando si lo vi ajustarse la corbata.
Preguntando si lo vi presionar su cabeza al timón del miedo. O remordimiento. No vuelve su
mirada a mí. En cambio, ve al suelo.
De alguna manera me pongo de pie, aun apretando mi copa. Quisiera tirarla. No a él. Solo
necesito tirarla a algo. Lo odio con cada parte de mi alma en este momento, pero no lo culpo
lo suficiente como para tirarle la copa a él. Si pudiera tirarla a mí misma, lo haría. Pero no
puedo, entonces la tiró a nuestra foto de bodas qué culpa en la pared de la habitación.
Repito las palabras mientras mi copa de vino golpea la foto, rompiéndose, cayendo de la
pared a todo el suelo. ¨¿Cuál es su puto nombre, Graham?¨
Mi voz ya no es agradable.
Tan pronto como su nombre sale de sus labios, el aleja su mirada. No quiere presenciar lo
que su brutal verdad hace en mí.
Pienso en el momento en el que tuve que enfrentar a Ethan después de enterarme que me
estaba engañando. El momento en el que Graham sostuvo mi cara en sus manos y dijo,
¨La peor cosa que podemos hacer en este momento es mostrar nuestras emociones, Quinn. No te
enojes. No llores¨
Fue fácil entonces. Cuando Graham estaba a mi lado. No es tan fácil estar aquí sola.
Mis rodillas encuentran el suelo, pero Graham no está aquí para atraparme. Tan pronto
como dice su nombre, él deja la habitación.
Hago todas las cosas que Graham me dijo que no hiciera la última vez que esto me
sucedió. Muestro mis emociones. Me enojo. Lloro.
Limpio el desastre que hice en el suelo. Recojo los pequeños vidrios rotos y los colocó en
una pila. Estoy llorando tanto que es difícil verlos todos. Apenas puedo ver a través de mis
lágrimas tomó un rollo de servilletas para limpiar todo el vino del piso de madera.
Escucho la ducha abierta. Probablemente esté lavando los restos de Andrea mientras yo
lavo los retos del vino.
Las lágrimas no son nada nuevo, pero son diferentes en esta ocasión. No estoy llorando por
algo que nunca pudo ser. Estoy llorando por algo que ha llegado a su final.
Mi pecho de alguna manera sigue doliendo mucho más que mi mano. Muchísimo más.
Suelto el pedazo de vidrio y limpio la sangre con una servilleta. Luego subo mis piernas y
abrazo mis rodillas, enterrando mi cara en ellas. Todavía estoy sollozando cuando Graham
camina dentro de la sala. Me abrazó con más fuerza cuando se arrodilla a mi lado. Siento
su mano en mi cabello, sus labios en mi cabello. Sus brazos envueltos en mí. Me jala hacia
él y se sienta contra la pared.
Quiero gritarle, golpearlo, correr de él. Pero todo lo que puedo hacer es acurrucarme en mi
misma y llorar aún más.
¨Quinn.¨ Sus brazos están enganchados firmes a mi alrededor y su cara está en mi cabello.
Mi nombre está lleno de agonía cuando sale de sus labios. Nunca lo odie tanto. Cubro mis
oídos porque no quiero escuchar su voz ahora. Pero él no dice otra palabra. Ni siquiera
cuando me alejo de él, camino a nuestro dormitorio y le pongo seguro a la puerta.
Inseparables.
Han pasado dos meses y medio desde que se supone que le di una ¨mirada¨ aquella noche
en el restaurante.
Aun después de pasar cada momento juntos fuera de nuestros respectivos trabajos, lo sigo
extrañando. Nunca había estado tan envuelta por alguien en mi vida. Nunca creí que fuese
posible. No es una obsesión enfermiza, ya que me da mi espacio si lo necesito. Es solo que
no quiero espacio. No es posesivo o sobreprotector. No estoy celosa o necesitada. Es solo
que el tiempo que pasamos juntos se siente como este escape eufórico y quiero tanto de él
como pueda obtener.
Solo hemos dormido lejos del otro por una vez en diez semanas que no hemos estado
viendo. Ava y Reid se pelearon, entonces la deje quedarse conmigo y hablamos mierda
sobre los hombres y comimos comida chatarra toda la noche. Fue depresivamente divertido,
pero cinco minutos después de que ella salió por la puerta yo estaba llamando a Graham.
Veinte minutos después que ella se fue, él estaba tocando mi puerta. Veinte y un minutos
después de ella se fue, estábamos haciendo el amor.
Eso es básicamente lo que ha pasado. Diez semanas de puro sexo, risas, sexo, comida,
sexo, risas y más sexo.
Graham bromea que en algún momento tiene que estancarse. Pero ese punto no es hoy.
¨Dios, Quinn.¨ Él ruge contra mi cuello y luego colapsó encima de mí. Esta sin aire y no
puedo ayudar ya que yo estoy de la misma manera.
Nuestra ropa está en el suelo ahora, con la adición de un nuevo agujero en mi camisa. La
espera por el maldito elevador nos gana.
Esa es una pregunta que rompe la magia del momento y siento mi alegría desvanecerse.
¨Nunca, si puedo evitarlo.¨
Graham se aleja de mi cuello y baja su mirada a mí. ¨Ella no puede ser tan mala.¨
Suelto una falsa carcajada. ¨Graham ella fue la que puso la palabra prestigiosa en las invitaciones
de mi boda.¨
Amo a sus padres. ¨No, pero los conocí el primer día que estuvimos juntos. No sabía de ti lo
suficiente como para juzgarte.¨
Él se ríe. ¨Lo soy. Nos desciframos el uno al otro la noche que nos conocimos en el pasillo. Algunas
veces las personas se conocen y nada de lo que está en la superficie importa porque ellos ven a través
de todo eso.¨ Graham baja su boca a mi peso y coloca un beso sobre mi corazón. ¨Supe todo
lo que debía de saber la noche que te conocí. Nada externo podía influenciar mi opinión acerca de ti.
Aun ni mi juicio sobre la mujer que te crio.¨
Le doy un beso, pero lo hago rápido porque me preocupa que si no lo alejó lo suficiente
puedo decirle que estoy enamorada de él. Está justo allí en la punta de mi lengua y es difícil
de no dejarlo salir. Pero no quiero ser la primera en decirlo. No ahora de todas, formas.
Rápidamente ruedo de la cama y recojo nuestros disfraces. ¨Bien, puedes conocer a mi madre
la próxima semana.¨ Le tiró su ropa. ¨Pero esta noche conocerás a Ava. Vístete, vamos tarde.¨
Mi falda es muy corta, y cualquier otra noche ni muerta la hubiese puesto. Veo hacia el
suelo a mi ropa interior y pienso en cuanto lo volvería loco saber que no estaba usando
nada sobre esta realmente muy corta falda toda la noche. Las dejo en el suelo y le sonrió.
¨De hecho no van muy bien con el disfraz.¨
Graham sacude su cabeza. ¨Me estas matando, Quinn.¨ Él se pone de pie y se viste mientras
me retoco el maquillaje.
Pero otra vez más, nos distraemos mientras esperamos por el elevador.
¨Estas retrasada.¨ Es la única cosa que Ava dice cuando abre la puerta y me ve parada allí
con Graham. Ella está vestida en un traje de dos piezas y su cabello está arreglado como
en la película Stepford Wives (Las esposas de Stepford). Espera hasta que estamos dentro de
su casa y cierra la puerta de golpe. ¨¡Reid!¨ Grita su nombre y comienza a buscarlo, pero él
está parado a su lado. ¨Oh¨ Ella carraspea y señala hacia Graham. ¨Él está aquí.¨
Ava le da una mirada de la cabeza a los pies a Graham. Luego a mí. ¨Sus disfraces son tan
indignos.¨ Ella se aleja sin mirar atrás.
¨¿Qué diablos?¨ le digo, viendo a Reid. ¨¿Porque está siendo tan grosera?¨
La cara de Reid se sonroja. Se inclina hacia nosotros. ¨Se disfrazó como tu mamá.¨
Ruedo mis ojos y tomo su mano. ¨Vamos, necesito volver a presentarte a mi hermana.¨
Ava de hecho es muy agradable la segunda ocasión que conoce a Graham. Pero de nuevo
comienza con su personaje por el resto de la noche pretendiendo ser nuestra madre. La
parte mas graciosa es que nadie de la fiesta tiene idea de quien se supone que sea. Ese
solo es un secreto guardado para nosotros cuatro, que lo hace aún mejor cada vez que la
escucho decirle a alguien cuán cansado parece o lo mucho que odia los niños.
En un momento, ella camina hacia Graham y dice. ¨¿Cuánto dinero tienes?¨
Ella es tan buena en ser nuestra madre, que estoy aliviada que la fiesta está terminando
porque no creo que pueda soportar otro segundo más de esto.
¨Sip,¨ dice.
¨Pero… ¿porque?¨
¨Desventajas de casarse con un francés. Él cree que un amplio suplemento de vino frío es más
importante que un lavavajilla.¨
Ella se encoge de hombros. ¨Yo accedí porque prometió que él limpiaría la mayoría de los platos.¨
Ava me rueda los ojos. ¨Porque tu novio es el juguete nuevo y mi esposo está enamorado.¨
Es cierto Graham y Reid han pasado la mayor parte de la noche hablando. Le paso a Ava el
último plato. ¨Reid me hizo a un lado antes y me dijo que ya le gusta mucho más Graham que lo que
le gusto Ethan.¨
¨Tres de nosotros.¨
Cuando terminamos con los platos, me asomo a la sala y Graham está diciendo algo a Reid
que requiere mucho del movimiento de sus brazos. No creo que haberlo visto tan animado.
Reid se doble con la risa. Graham me atrapa viéndolo y una sonrisa aparece en su cara
durante un segundo envió un guiño cálido a través de mi. Me mantiene la mirada por unos
segundos y luego vuelve su atención a Reid. Cuando me doy la vuelta, Ava está parada en
el marco de la puerta, viéndonos mientras trato de borrar la sonrisa de mi cara.
¨Esa mirada,¨ dice. Toma un plato de papel y comienza abanicarse. ¨Ese hombre está
enamorado de ti y quiere casarse contigo para que tengas todos sus bebés.¨
Ava se endereza y arregla su traje. ¨Bueno, Quinn. Él es bastante decente de ver, pero como tu
madre, debo de admitir pero creo que puedes buscar a alguien más rico. ¿Dónde está mi Martini?¨
Me pregunto si Andrea sabe que Graham está casado. Me pregunto si ella sabe que tiene
una esposa en casa que no es capaz de quedar embarazada. Una esposa que ha pasado la
noche completa y todo el día encerrada dentro de su propia habitación. Una esposa que
finalmente se convenció a sí misma a dejar la cama lo suficiente para empacar su maleta.
Una esposa que ya no puede más.
No he llamado a mi madre para decirle que iré a quedarme con ella. Probablemente no la
llamaré. Solo llegare. Temo la conversación con ella lo suficiente como para poner tanto
tiempo entre este momento y tener que hablar con ella al respecto.
¨Debiste casarte con Ethan,¨ me reprochara. ¨Ellos eventualmente engañan, Quinn. Al menos
Ethan hubiese sido un infiel rico.¨
Recorro mi casa mientras mis ojos caen en todos los años de cosas que Graham y yo
tenemos acumulados. No sabría ni siquiera dónde empezar si quisiera llevarme algo.
Empiezo en ninguna parte. Solo necesito ropa.
Cuando regresó al dormitorio, cierro mi maleta. Mientras estoy sacándola de la cama, mis
ojos ven la caja de madera al final de mi librero. Inmediatamente caminó hasta allí y tomó la
caja, la llevó hacia la cama. Muevo la cerradura, pero no cede. Recuerdo que Graham pego
la llave para nunca perderla. Le doy la vuelta a la caja y clavo mi uña bajo la cinta adhesiva.
Creo que finalmente veré que está dentro después de todo.
¨Quinn.¨
¨Quinn.¨ La voz de Graham está llena de pánico. Me congelo, esperando que él diga lo que
sea que necesita decir. Camina dentro del dormitorio y se sienta en la cama junto a mi. Su
mano alcanza la mía que está sosteniendo la llave. ¨Hice la peor cosa que pude haberte hecho.
Pero por favor dame la oportunidad de enmendar las cosas antes de que abras esto.¨
Él puede tenerla.
Tomo su mano y le doy la vuelta. Colocó la llave en su palma y luego cierro su puño. Y lo
veo a los ojos. ¨No abriré la caja. Pero solo porque no me interesa un carajo lo que hay dentro.¨
Ni siquiera recuerdo el camino entre dejar mi casa y manejar hasta acá, pero ahora estoy
parqueada en la entrada de la casa de mi madre.
Me quedo observándola. Una gran casa al estilo Victoriano que significa más para mi madre
que cualquier otra cosa fuera de ella. Incluyéndome a mí.
Nunca lo ha admitido, de todas maneras. Se vería mal, admitir en voz alta que ella nunca
deseo ser madre. A veces la resiento por eso. Ella fue capaz de queda embarazada -por
accidente- y dar a luz un niño. Dos veces. Y ningunas de esas veces fue emocionante para
ella. Ella habló por años sobre las estrías que mi hermana y yo dejamos en ella. Ella odio el
peso que ganó al tener un bebe y nunca perdió. O los días que la estresamos demasiado,
ella llamaría a la niñera que mantenía en marcación rápida y diría, ¨Honestamente, Roberta.
No puedo soportar esto otro minuto más. Por favor ven tan rápido como puedas, necesito un día de
Spa.¨
Me reacomodo en mi asiento y veo hacia la que solía ser mi habitación. Mucho antes de
que ella lo convirtiera en un closet para sus cajas de zapatos vacías. Recuerdo estar de pie
en mi ventana una vez, viendo hacia el patio frontal. Graham estaba conmigo. Fue la
primera vez que lo lleve conmigo a casa para conocerla.
Nunca olvidaré lo que dijo ese día. Fue lo más hermoso y honesto que él me haya dicho. Y
fue en ese momento -de pie con él en la ventana de mi habitación- que me sentí enamorada
de él.
Siento que estar dentro de la casa de mi madre será peor que estar dentro de la mía. No
puedo enfrentarla ahora. Necesito descifrar mi propia mierda antes de permitirle a ella meter
sus narices.
¨¿Quinn?¨
Salgo del auto y caminó hacia ella. Mantiene la puerta abierta, pero si llego adentro me
sentiré atrapada. Me siento en el primer escalón y veo a nuestro patio delantero.
Sacudo mi cabeza y luego enrollo mis brazos sobre mis rodillas y solo comienzo a llorar.
Es en momentos como esto cuando deseo tener una madre que en verdad se interese
cuando esté llorando. Ella simplemente sigue los movimientos, acariciando con mano dura
contra mi espalda.
Ni siquiera le digo sobre Graham. No digo nada porque estoy llorando demasiado como
para poder hablar. Cuando finalmente me calmo lo suficiente para tomar aire, todo lo que lo
que le preguntó sale de una manera horrible de la que en verdad quise.
¨¿Porque Dios le dio a alguien como tú hijos y a mí no?¨ Mi madre se pone rígida cuando le digo
eso. Inmediatamente me enderezo y la veo. ¨Lo siento. No quise que eso sonara tan hiriente.¨
Ella no luce para nada ofendida. Solo se encoje de hombros. ¨Tal vez no es culpa de Dios,¨
dice. ¨Quizás los sistemas funcionan o no.¨ Eso tiene mucho más sentido. ¨¿Cómo supiste que
nunca quise tener niños?¨
Ella de hecho luce culpable. Ve lejos de mí y se queda fija al patio delantero. ¨Quería viajar,¨
dice. ¨Cuando tu padre y yo nos casamos, teníamos planes de mudarnos a un país diferente cada año
por cinco años antes de comprar una casa. Poder experimentar otras culturas antes de morir. Pero
una noche loca, no nos cuidamos y resultó en tu hermana, Ava.¨ Me ve y dice, ¨Nunca quise ser
madre, Quinn. Pero he hecho mi mejor esfuerzo. Enserio lo he hecho. Estoy agradecida por ti y por
Ava. Aun si es duro para mi mostrarlo.¨ Ella toma mi mano y la aprieta. ¨Nunca tuve mi primera
elección de mi vida perfecta, pero lo juro que hice mi mejor esfuerzo con mi segunda elección.¨
Yo asiento, limpiando mis lágrimas. No puedo creer que ella me haya admitido todo esto a
mí. Y yo no puedo creer que estoy sentada aquí y estoy bien con ella por decirme que mi
hermana y yo no éramos lo que ella quería en su vida. Pero el hecho que ella sea honesta
conmigo y hasta diga que está agradecida es mucho más de lo que hubiese imaginado
obtener de ella. Pongo mis brazos alrededor de ella.
¨Gracias.¨
Ella asiente, aunque puedo decir que está dudosa de dejarme aquí afuera sola. Ella
solamente no sabe qué más decir más allá de lo que ya dijo sin volverlo demasiado
incómodo. Ella eventualmente vuelve adentro, pero yo no me voy de inmediato. Me siento
en su porche por un rato ya que no quiero volver a casa aun.
¨Te extraño.¨ Trato de no hacer pucheros pero es una conversación por el teléfono y él no
puede verme, entonces saco mi labio.
¨Te veré mañana,¨ dice. ¨Lo prometo. Solo estoy preocupado por estar sofocándote pero eres
demasiado linda para decirme.¨
¨No lo soy. Soy mala y directa y te diría que te vayas si quisiera que te fueras.¨ Es cierto. Se lo diría
si quisiera espacio. Y él lo haría sin cuestionarlo.
¨Llegaré tan pronto salga del trabajo mañana y te recogeré, Luego conoceré a tu madre.¨
Suspiro. ¨Está bien. Pero tengamos sexo antes de ir a su caso porque ya estoy estresada.¨
Graham ríe y por su risa puedo decir que está teniendo pensamientos sucios por mi
respuesta. Tiene una risa diferente para reacciones diferentes y se ha convertido en una de
mis cosas favoritas, diferenciarlas todas. Mi risa favorita es por las mañanas cuando le digo
lo que soñé la noche anterior. Él siempre piensa que mis sueños son graciosos y hay una
sequedad de garganta en su risa matutina porque todavía no está completamente despierto.
¨Buenas noches.¨ Cuelgo con demasiada prisa. No me gusta hablar con él por teléfono porque
un no me ha dicho que me ama. Yo tampoco se lo he dicho. Entonces cuando nos decimos
adiós el uno al otro, siempre estoy preocupada que sea el momento que elija para
decírmelo. No quiero que la primera vez que lo diga sea por una conversación al teléfono.
Quiero que la primera vez que lo diga sea cuando esté viéndome.
Paso las siguientes dos horas tratando de imaginar cómo era mi vida antes de Graham.
Tomo una ducha sola, veo televisión sola, juego en mi teléfono sola. Pensé que talvez seria
lindo, pero la mayor parte solo estoy aburrida.
Es raro. Estuve con Ethan por cuatro años y probablemente pase una o dos noches a la
semana con él. Amaba mi tiempo solo cuando Ethan y yo estábamos saliendo. Aun en el
principio. Estar con él era lindo, pero estar sola lo era aún más.
No es de esa manera con Graham. Después de dos horas, estoy demasiado aburrida.
Finalmente apagó el televisor, apago mi teléfono, apagó la lámpara. Cuando todo está
oscuro, trato de borrar mis pensamientos para poder dormir y soñar con él.
Muevo la almohada y estoy a punto de alcanzar la alarma, y apagarla. Abro mis ojos y
Graham está de lado viendo hacia mí. No está usando camisa y parece que se acaba de
despertar.
Me sonríe y me da pequeños besos en los labios. ¨No podía dormir,¨ dice. ¨Finalmente me di
por vencido y vine aquí después de medianoche.¨
Graham me empuja contra él. ¨Es raro.¨ dice. ¨Solía estar bien cuando estaba solo. Pero ahora
que te tengo a ti, estoy solitario cuando estoy solo.¨
A veces él dice las cosas más dulces. Palabras que quiero escribir y conservar para
siempre y así nunca olvidarlas. Pero nunca las escribo porque cada vez que él dice algo
dulce, le quitó la ropa porque lo necesito adentro más de lo que necesito escribir sus
palabras.
Es exactamente eso lo que pasa. Hacemos el amor y me olvido de escribir sus palabras.
Hemos tratado de tomar aire por los últimos minutos cuando él se da la vuelta y me dice,
¨¿Que me perdí mientras estabas dormida?¨
Él se levanta sobre su codo y me ve como si no fuese a zafarme tan rápido de esto. Suspiro
y ruedo sobre mi espalda. ¨Está bien, está bien. Estábamos en tu apartamento. Solo que tu
apartamento era un pequeño hoyo en Manhattan. Me desperté antes porque quería hacer algo lindo y
te hice el desayuno. Pero no sabía cómo cocinar y todo lo que tu tenías eran cajas de cereales,
entonces decidí hacerte un plato de Lucky Charms. Pero cada vez que quería sacar el cereal en el
plato, la única cosa que salía de la caja eran pequeños comediantes con micrófonos.¨
¨Espera,¨ dice, interrumpiéndome. ¨¿Dijiste comediantes? Como personas que cuentan chistes?¨
¨Te dije que era extraño. Y si. Ellos estaba contando chistes de Knock Knock y eso dice Tu madre. Me
estaba poniendo furiosa porque quería hacerte el plato de Lucky Charms, pero había cientos de
pequeños, molestos comediantes escalando por toda la cocina, diciendo chistes estúpidos. Cuando te
despertaste y llegaste a la cocina, me encontraste llorando. Yo era un desastre sollozando, corriendo
por tu cocina, tratando de aplastar todos los pequeños comediantes con una jarra de vidrio. Pero en
lugar de asustarte, solo caminaste detrás de mí y me envolviste en tus brazos. Dijiste ‘Quinn, está
bien. Podemos comer tostadas para el desayuno.’¨
Graham inmediatamente deja caer su cara en la almohada, conteniendo su carcajada. Le
doy un empujón en el brazo. ¨Trata de descifrar esa, genio.¨
¨¿De nuevo?¨
Tengo exactamente lo que quiero para el desayuno. Luego nos duchamos juntos, bebemos
café juntos y nos vamos al trabajo.
No podemos pasar una noche completa separados, pero no creo que esto signifique que
vivimos juntos. Ese es un gran paso que ninguno de los dos está dispuesto a admitir que lo
tomamos. Creo solo una cosa, esto probablemente significa que ya no vivamos más solos.
Hay una diferencia.
Su madre probablemente cree que ya vivimos juntos ya que ella cree que hemos estado
saliendo mucho más del que en realidad tenemos. He estado en la casa de los padres de
Graham al menos una vez a la semana desde la primera noche que él me llevó allí. Por
suerte, él paró con las historias ficticias. Estaba preocupada de no ser capaz de recordar
todo lo que le dijo la primera noche.
Qué es lo que pasará esta noche. No porque quiero que él conozca a mi madre, pero es
justo dado que ya conocí a la suya. Te presento la mía, tú me presentas la tuya.
¨¿Porque estas tan nerviosa?¨ Me dice desde su asiento poniendo presión con su mano en mi
rodilla. La rodilla que he estado moviendo de arriba abajo desde que estamos dentro del
auto. ¨Yo soy el que está conociendo a tu madre. Yo debería estar nervioso.¨
Graham se ríe y atrae mi mano a su boca, besándola. ¨¿Crees que ella me odiara?¨
Estamos en la calle de la casa de mi madre. ¨Tú no eres Ethan. Ella te odia ya.¨
Graham sacude su cabeza como si estoy siendo ridícula. ¨Nunca podría odiar a una persona
que dio la vida.¨
¨Deja de juzgarme.¨
Nadie nos recibe en la puerta, pero una vez dentro, encontramos a mi madre en la cocina.
Cuando nos escucha, se da la vuelta e inspecciona a Graham de la cabeza a los pies. Es
extraño porque Graham se acerca por un abrazo al mismo tiempo que ella se acerca para
un apretón de manos. Él vacila un poco, pero es la única vez que vacila. Pasa la mayor
parte de la cena como el adorable encantador hombre que es.
Ella odia que viera conduciendo en su Honda Accord y no en algo más extravagante.
Ella odia que se atreviera a presentarse la primera vez en una camiseta y un par de jeans.
¨Quinn,¨ dice mientras se pone de pie. ¨¿Porque no le das a tu amigo un tour por la casa?¨
Mi amigo.
Estoy aliviada de tener una excusa para dejar la sala de visitas, aunque sea solo por unos
minutos. Tomó la mano de Graham y lo llevó fuera de la sala de visitas mientras mi madre
regresa las tazas de té a la cocina.
Empezamos con el gran salón, que es solo un nombre ostentoso para la sala de estar
donde no está permitido para nadie sentarse. Señaló la pared llena de libros y le susurro,
¨Nunca la he visto leer un libro. Solo pretende ser mundana.¨
Graham sonríe y pretende que le importa mientras caminamos despacio a través del gran
salón. Se detiene frente a una pared de fotografías. La mayoría de ellas son de mi madre
con sus chicas. Una vez mi padre se murió ella se volvió a casar, ella se deshizo de la
mayoría de fotos de él. Pero siempre conservó una. Es una fotografía de nuestro padre con
Ava en una pierna y yo en la otra. Como si Graham supiera la fotografía exacta que estoy
estudiando, la saca de la pared.
¨Tu y Ava se ven mucho más parecidas ahora que lo que se ven aquí.¨
Asiento. ¨Si, siempre nos preguntan si somos gemelas cada vez que estamos juntas. Aunque nosotras
realmente no vemos el parecido.¨
¨Catorce.¨
Me encojo de hombros. ¨No éramos cercanos. Pero él trabajaba demasiado. Solo lo veíamos unas
veces a la semana mientras crecíamos, pero aprovechó al máximo el tiempo que lo vimos.¨ Fuerzo
una sonrisa. ¨Me gusta imaginar que seriamos muy cercanos ahora si él aún estuviese vivo. Él fue
un padre mayor, creo que fue difícil para él conectar con niñas pequeñas, ¿sabes? Pero creo que
hubiéramos conectado como adultos.¨
Cuando llegamos a mi habitación, empujó la puerta y lo dejó entrar a él antes. Tan pronto
como enciendo la luz, me lleno de decepción. Esta experiencia no será la misma a la misma
que tuvimos en la antigua habitación de Graham.
Mi madre ha puesto en cajas todo. Hay cajas vacías de zapatos de diseñador colocadas
contra dos paredes, desde el suelo hasta el techo. Cajas vacías de bolsas de diseñador
cubren una tercera pared. Todas mis cosas que alguna vez cubrieron las paredes de mi
habitación están empacadas en cajas viejas de mudanza con mi nombre escrito en ellas.
Camino alrededor de la cama y coloco mi mano en una de las cajas.
Graham se coloca junto a mí y recorre con su mano mi espalda. ¨Es una casa pequeña,¨ dice.
¨Puedo ver porque necesitaba un dormitorio extra.¨
Rio a causa de su sarcasmo. Me jala para un abrazo y cierro los ojos mientras me acurruco
en su pecho. Odio lo emocionada que estaba porque él viera mi antigua habitación. Odio
que esto me hace sentir demasiado triste al saber que mi madre nunca me amara tanto
como la madre de Graham lo ama a él. Hay dos habitaciones para invitados en esta casa,
aun así mi madre elige mi antigua habitación como depósito. Me avergüenza que él sea
testigo de esto.
Doy un paso hacia atrás y me trago mis emociones. Me encojo de hombros, esperando que
él no se de cuenta de lo mucho que esto me molesta. Pero él sabe. Me acaricia el cabello y
pregunta, ¨¿Estás bien?¨
¨Si. Solo… no sé. Conocer a tu familia fue una inesperada cualidad sobre ti. Estaba esperando que
pudieras tener la misma experiencia.¨ Me rio un poco, avergonzada que diga eso. ¨Deseando
con el pensamiento.¨
Camino hacia la ventana de mi habitación y veo afuera. No quiero que él vea la decepción
en mi cara. Graham camina tras de mí y desliza sus brazos alrededor de mi cintura.
¨La mayoría de las personas son producto del ambiente que los rodea, Quinn. Yo vengo de un buen
hogar. Crecí con dos grandiosos y estables padres. Es de esperar que yo creciera como una persona
relativamente normal.¨ El me gira y pone sus manos en mis hombros. Él baja su cabeza y me
con mucha sinceridad. ¨Estar aquí.. Conocer a tu madre y ver de dónde vienes y en la persona que
de alguna manera te has convertido… es inspirador, Quinn. No sé cómo lo hiciste pero eres una
desinteresada, maravillosa e increíble mujer.¨
Solo pasó.
Y tal vez es coincidencia o tal vez es algo más, pero Graham elige este preciso momento
para presionar su frente contra la mía y decir, ¨Te amo, Quinn.¨
Enrollo mis brazos en él, agradecida por cada parte de él. ¨Yo también te amo.¨
Apago mi auto y reclino mi asiento hacia atrás, apoyando mi pierna contra el volante. La
única luz encendida dentro de la casa es la luz de la cocina. Es casi medianoche. Graham
probablemente esté durmiendo ya que tiene que trabajar mañana.
Esta mañana cuando me desperté, esperaba ver a Graham una fuera de la puerta de
nuestro dormitorio, tocando, suplicando por perdón. Me molestó que se fuera a trabajar.
Nuestro matrimonio se está desmoronando, él admitió que se está viendo con otra mujer, yo
me encerré en nuestro dormitorio toda la noche… pero él se despertó, se vistió y se fue al
trabajo.
Debe trabajar con Andrea. Probablemente quiso advertirle que yo sabía en caso que yo no
supiera manejarlo y me apareciera en su oficina a patear su trasero.
No haría eso. No estoy molesta con Andrea. No es ella quien hizo un compromiso conmigo.
Ella no me debe lealtad a mi o yo a ella. Solo estoy enojada con una persona en este
escenario y ese es mi esposo.
Está vistiendo unos pantalones de pijama que le compre en la última navidad. Sus pies
están cubiertos en dos desiguales calcetines. Uno negro y otro blanco. Siempre pensé que
eso era una referencia al conflicto de su personalidad. Es muy organizado y predecible en
muchas cosas, pero por una razón nunca le importo si sus calcetines están combinados.
Para Graham los calcetines solo eran prácticamente una necesidad, no una declaración de
moda.
Veo por mi ventana mientras el abre la puerta del pasajero y toma asiento dentro del auto.
Cuando cierra la puerta, puedo sentirlo cortándome la respiración. Mi pecho esta abredo y
mis pulmones se sienten como si alguien tomara un cuchillo y abriera un agujero en ellos.
Bajo mi ventana para poder respirar.
El huele bien. Odio que sin importar cuán dañado está mi corazón, el resto de mi nunca se
enteró que debo sentirlo repulsivo. Si algún científico pudiera alinear el corazón con el
cerebro, habría menos agonía en el mundo.
¨Lo siento,¨ dice, sacudiendo su cabeza. ¨Es solo un pensamiento que he tenido. Nunca supe la
razón.¨
Su primer lo siento desde que admitió tener un romance y no es una disculpa acerca de su
infidelidad. No tiene nada que ver con él. Tener un romance no es para nada él. Es como si
ya no conociera este hombre sentado junto a mí. ¨¿Quién eres tú ahora?¨¿Qué hiciste con mi
esposo?¨
Ve hacia delante y se recuesta contra el asiento, cubriendo sus ojos con su brazo.
¨Probablemente esté en algún lugar con mi esposa. Ha pasado un tiempo desde que la vi.¨
¿Entonces así será todo? Pensé que él vendría aquí y haría esta tarea un poco más fácil de
soportar, pero en su lugar, me está dando toda la razón justificada de mi furia. Veo hacia
otro lado y mantengo mi atención en la ventana. ¨Te odio en este momento. Demasiado.¨ Una
lágrima se desliza por mi mejilla.
¨No me odias,¨ dice tranquilamente. ¨Para odiarme tendrías que amarme. Pero has estado
indiferente hacia mí durante mucho tiempo.¨
Limpio una lagrima. ¨Lo que sea que te ayude a excusarte por el hecho que dormiste con otra mujer,
Graham. Odiaría que te sientas culpable.¨
¨Nunca dormí con ella, Quinn. Nosotros solo… Nunca llegó tan lejos. Lo juro.¨
¿Duele menos? No. ¿Me hace sentirme menos enojada con él? No. Ni siquiera un poco. El
punto es, Graham íntimo con otra mujer. No importaría si eso consistiera en una
conversación, un beso o tres días follando demasiado. La traición duele al mismo o
cualquier nivel cuando es tu esposo él que traiciona.
¨Nunca dormí con ella,¨ repite. ¨Pero eso no debería hacerte sentir ni un poco mejor. Lo he
pensado.¨
Coloco mi mano en mi boca y trato de evitar un sollozo. No funciona porque todo lo que está
diciendo, todo lo que está haciendo…. No es lo que espere de él. Necesitaba consuelo y
tranquilidad y él me no me está dando más que lo opuesto. ¨Sal de mi auto.¨ Quitó el seguro
de la puerta, aunque ya estaban desbloqueadas. Lo quiero lejos de mí. Agarró el volante y
¨No iré a ninguna parte hasta que no sepas cada detalle,¨ dice.
Sacudo mi cabeza, mientras caen más lágrimas. Quiero abrir mi puerta pero él toma mi
mano. ¨Mírame.¨ Me pone frente a él, rehusándose a dejarme salir del auto. ¨¡Quinn,
mírame!¨
Graham siempre ha sido un luchador silencioso. La fuerza de su voz y cómo resuena dentro
del auto me hace congelarme. ¨Necesito decirte porque hice lo que hice. Cuando termine, tu
puedes decidir qué hacer, pero por favor, Quinn. Déjame hablar antes.¨
Cierro mi puerta y me recuesto en el asiento. Aprieto mis ojos y las lágrimas continúan
cayendo. No quiero escucharlo. Pero parte de mi necesita saber cada detalle ya que si no
obtengo los hechos, temo que mi imaginación lo haga aún peor. ¨Date prisa.¨ Susurró. No se
cuánto tiempo pueda estar sentada aquí sin volverme loca.
¨Interactuamos algunas veces, pero nunca la vi como algo más que una compañera de trabajo. Nunca
vi a una mujer como te veo a ti, Quinn. No quiero que pienses que así es como comenzó.¨
Puedo sentirlo viéndome, pero mantengo mis ojos apretados. Mi pulso está demasiado
rápido, siento que la cosa que lo puede parar es salir de este pequeño auto. Pero sé que no
me dejará salir hasta que lo escuche, por eso me concentro en respirar lo más estable
mientras él habla.
¨Habían cosas que ella haría algunas veces que llamaron mi atención. No porque la encontrará
interesante o atractiva, pero serian porque… sus manías me recordaban a ti.¨
Sacudo mi cabeza y abro mi boca para hablar. Se da cuento que estoy a punto de
interrumpirlo, entonces susurra, ¨Solo déjame terminar.¨
Cierro mi boca y me inclino hacia adelante, cruzando mis brazos en el volante. Presiono mi
cabeza contra mis brazos y rezo porque él termine.
¨Estar alrededor de ella todo el día del miércoles me hizo extrañarte. Entonces salí del trabajo
temprano, pensando que tal vez te llevaría a cenar o haría algo para que te sintieras feliz, y me
sonreirás como antes. O estarías interesada en mi día. O en mí. Pero cuando atravesé la puerta de
entrada, te vi salir de la sala. Sé que me habías escuchado abrir la puerta. Pero por alguna razón en
lugar de estar emocionada por verme llegar a casa una hora antes, te fuiste a tu oficina para así
poder evitarme.¨
No solo estoy llena de rabia en este momento. Estoy llena de vergüenza. Nunca creí que él
notara todas las veces que trato de evitarlo.
¨Solo me dijiste una palabra el miércoles por la noche. Una. ¿Recuerdas cual fue?¨
Puedo escuchar las lágrimas en su voz cuando dice, ¨Estaba tan molesto contigo. Descifrarte es
como un puto enigma a veces, Quinn. Estaba tan cansado de tratar de entender cómo estar a tu
alrededor y hacerte sentir bien. Estaba tan enojado contigo, que ni siquiera te bese al despedirme
cuando me fui al trabajo el Jueves.¨
Lo note.
¨Cuando terminamos el proyecto el jueves, debí ir a casa. Debí irme, pero en lugar de eso…. Me
quede. Y platicamos. Y… La bese.¨
Graham pasa sus manos por su cara. ¨No debí hacerlo. Y aun después de que lo hice, debí
detenerlo. Pero no pude. Porque todo el tiempo mantuve mis ojos cerrados, pretendiendo que eras
tú.¨
Levanto mi cabeza de mis brazos y lo veo. ¨¿Entonces es mi culpa? ¿Eso es lo que estás
diciendo?¨ Volteo todo mi cuerpo en el asiento. ¨No tiene la atención que quieres de mi, entonces
encontraste a alguien que te recuerde a mí? Creo que mientras pretendas que es tu esposa, no
debería importar.¨ Ruedo mis ojos y me dejo caer contra mi asiento. ¨Graham Wells, primer
hombre en el mundo que encuentra la manera más ética de tener un romance.¨
¨Quinn.¨
No lo dejó hablar. ¨Tu obviamente no te sentiste culpable si tuviste el fin de semana completo para
pensarlo, luego volviste al trabajo y lo hiciste de nuevo.¨
¨No sé cómo contestar eso,¨ dice, viendo por la ventana. ¨Nadie merece esto. Especialmente tu.
Antes de irme anoche, me jure a mí mismo que nunca pasaría de nuevo. Pero también nunca creí ser
capaz de hacer algo como esto.¨
Veo hacia el techo del auto y presiono mis palmas en mi pecho, dejando salir un rápido
respiro. ¨¿Entonces porque lo hiciste?¨ Mi pregunta llega con un sollozo.
Graham se da la vuelta hacia mí tan pronto comienzo a llorar. Recuesta su asiento y toma
mi cara, silenciosamente pidiéndome que lo vea. Cuando finalmente le hago frente a su
mirada desesperada, me hace llorar aún más fuerte. ¨Caminamos en esa casa como si todo
estuviera bien, pero no, Quinn. Hemos estado rotos por años y no tengo idea como arreglarnos.
Encuentro soluciones. Es lo que hago. Es en lo que soy bueno. Pero no tengo idea de cómo
arreglarnos a nosotros. Cada día vengo a casa esperando que las cosas mejoren. Pero tú ni siquiera
toleras estar en la misma habitación conmigo. Odias cuando te toco. Odias cuando te hablo.
Pretendo no notar las cosas que no quieres que note porque no quiero herirte más de lo que estás.¨
Deja salir una gran bocanada de aire. ¨No te estoy culpando por lo que hice. Es mi culpa. Mi
culpa. Yo lo hice. Lo jodi. Pero no jodí todo porque estaba atraído por ella. Lo jodi porque te
extraño. Cada día, te extraño. Cuando estoy en el trabajo, te extraño. Cuando estoy en casa, te
extraño. Cuando estas a mi lado en nuestra cama, te extraño. Cuando estoy dentro de ti, te extraño.¨
Graham presiona su boca contra la mía. Puedo saborear sus lágrimas. O tal vez son las
mías. Se hace hacia atrás y presiona su frente contra la mía. ¨Te extraño, Quinn. Demasiado.
Estás aquí, pero no estas. No sé dónde te fuiste o cuando me dejaste, pero no tengo idea de cómo
traerte de vuelta. Estoy tan solo. Vivimos juntos. Comemos juntos. Dormimos juntos. Pero nunca me
he sentido más solo en toda mi vida.¨
¨Graham.¨ Limpio mi cara con mi camisa. Él está quieto, pero eventualmente me mira con
sus tristes y rotos ojos. ¨No he ido a ninguna parte. He estado aquí todo este tiempo. Pero tú no
puedes verme porque sigues buscando a la persona que solía ser. Lo siento no soy la persona que era
en aquel entonces. Tal vez mejorare. Tal vez no. Pero un buen esposo ama a su esposa en los buenos
y malos momentos. Un buen esposo se mantiene con su esposa aun en la enfermedad y la salud,
La expresión de Graham no cambia. Mantiene la misma postura como una estatua. Lo único
mueve es su mandíbula mientras la presiona. Luego sus ojos se entrecierran y él inclina su
cabeza. ¨¿Tú crees que ya no te amo, Quinn?¨
¨Sé que me amabas. Pero no creo que ames a la persona en la que me convertí.¨
Graham se sienta derecho. Se inclina hacia adelante, observándome con una mirada fuerte.
Sus palabras suenan entrecortadas mientras habla. ¨Te he amado por cada segundo de cada día
desde el momento en que te vi. Te amo más ahora que lo que te amaba el día que nos casamos. Te
amo, Quinn. Te amo jodidamente demasiado.¨
Abre la puerta del auto, y sale mientras las cierra de golpe con toda su fuerza. Todo el auto
se estremece. Camina hacia la casa, pero antes de abrir la puerta, se da la vuelta y me
señala con rabia. ¨¡Te amo, Quinn!¨
Camina hacia su auto y patea el bomper. Patea y patea luego se detiene y me grita de
nuevo. ¨¡Te amo!¨
Golpea su puño contra la parte superior de su auto, una y otra vez, hasta que finalmente se
derrumba contra el capó, con la cabeza está enterrada en sus brazos. Permanece en esta
posición durante un minuto entero, lo único que se mueve es la sutil sacudida de sus
hombros. No me muevo. Ni siquiera creo que respire.
Graham finalmente se levanta del capó y utiliza su camisa para limpiar sus ojos. Me ve,
completamente derrotado. ¨Te amo,¨ dice en un susurro, agitando su cabeza. ¨Siempre lo
hare. No importa cuánto tú desees que no sea así.¨
Nunca le pido favores a mi madre por obvias razones. Por eso precisamente llame a mi
padrastro para pedirle permiso de usar su casa de playa en Cape Cod. Únicamente la utiliza
para renta ahora y la coloca para reserva en los veranos. Pero es Febrero y la casa ha
estado vacía la mayor parte del verano. Me costó mucho tragarme el orgullo y preguntarle,
pero fue mucho más sencillo que haberle preguntado a ella. Ella ha establecido en muchas
ocasiones desde que conocí a Graham que ella cree que puedo conseguir a alguien mejor.
En sus ojos mejor significa conocer a alguien con su propia casa de playa y así no tener que
pedirles prestada a ellos por el fin de semana.
Graham camina alrededor por una hora después que llegamos, señalando cosas con
demasiada emoción como un niño en la mañana de navidad.
Nunca he visto a Graham más en paz que lo que está aquí afuera, escuchando el océano.
Amo como me por encima del agua como si estuvieran todas las respuestas a cada
pregunta en el mundo. Mira al océano con todo el respeto que merece.
Sonrió. Me gusta que su día perfecto me incluye a mí. Han pasado seis meses desde que
comenzamos a salir. A veces lo veo y siento una apreciación abrumadora por él, casi me
gustaría escribir notas de agradecimiento a nuestros ex. Él lo mejor que me pudo haber
pasado.
Es gracioso en cómo puedes estar tan feliz con alguien y amarlo tanto, que crea en ti un
sentimiento subyacente de miedo que nunca antes habías conocido. El miedo de perderlos.
El miedo de que algo pueda pasarles. Imagino que eso es lo que sientes cuando tienes un
hijo. Es probablemente la clase de amor más increíble que conozcas, pero también el más
terrorífico.
¨Claro. ¿Y tú?¨
¨No sé. Más de uno. Menos de cinco.¨ Levanto mi cabeza de su hombro y lo veo. ¨Creo que sería
una excelente madre. No quiero jactarme de mi misma, pero si tuviese hijos, estoy bastante segura
que ellos serían los mejores niños del mundo.¨
¨Si. Es vergonzoso cuan emocionada estoy por ser una madre. La mayoría de las chicas crecen
soñando con tener una exitosa carrera. Yo siempre estaba avergonzada al decir que lo que quería es
trabajar desde casa y tener un montón de bebes.¨
¨Eso no es vergonzoso.¨
¨Si lo es. Las mujeres en nuestros días se suponen que debe querer muchas cosas más que solo ser
madres. El feminismo y todo eso.¨
Graham me saca de su pecho para poder atender el fuego. Toma dos troncos pequeños y
camina hacia la hoguera, luego toma asiento de nuevo junto a mí. ¨Se lo que sea que quieras
ser. Sé un soldado si quieres. O una abogada. O directora de una empresa. O ama de casa. La única
cosa que no debes hacer es estar avergonzada.¨
¨Una madre no es la única cosa que quiero ser. Quiero escribir un libro algún día.¨
¨Bien ciertamente tienes la imaginación para hacerlo basado en los sueños locos que tienes.¨
Graham está sonriéndome con una mirada muy poco familiar. Estoy a punto de preguntarle
qué está pensando, pero él habla primero.
¨¿Quieres hijos?¨
Me sonríe. ¨Solo quiero hijos si puedo tenerlos contigo. Quiero tener muchos hijos contigo. Quiero
ver tu panza crecer y quiero verte cargar nuestro bebé por primera vez y quiero verte llorar porque
estás delirando de felicidad. Y por las noches quiero quedarme fuera de su habitación y verte
durmiendo a nuestros bebés mientras les cantas. No puedo pensar en algo más que convertirte en
madre.¨
Beso su hombro. ¨Tu siempre dices las cosas más dulces. Quisiera poder expresarme como tu lo
haces.¨
¨No estoy argumentando sobre mis habilidades de escritora. Probablemente pueda escribir lo que
siento por ti, pero nunca pondré en palabras como tú lo haces.¨
¨Entonces haz eso,¨ dice. ¨Escríbeme una carta de amor. Nunca nadie me ha escrito una carta de
amor antes.¨
¨Más vale que sea más de una sola página. Y quiero que me digas todo. Lo que pensaste de mí la
primera vez que me viste. Qué sentiste cuando nos enamoramos. Y quiero que le pongas tu perfume
como las chicas en secundaria lo hacen.¨
Graham me jala hacia su regazo para que yo quedo a horcajadas sobre él. Está vistiendo
un pijama pantalón de algodón, así que puedo sentir claramente lo que está pensando en
este momento. ¨¿Alguna vez has hecho el amor frente al mar en un clima tan frío?¨
Yo sonrío contra su boca. ¨Nop. Pero es gracioso, ya que es precisamente por eso que no estoy
usando ropa interior ahora.¨
Las manos de Graham llegan a mi trasero y gruñe mientras levanta mi camisón. Me levanto
un poco para que él pueda liberarse, y luego bajó justo sobre él, tomándolo. Hacemos el
amor, envueltos bajo la manta con el sonido del océano como nuestra canción de fondo. Es
Veo el mensaje de texto que estoy a punto de enviarle a Ava, pero luego recuerdo que ella
está varias horas adelante en el lugar donde vive. Me sentiré mal, sabiendo que este
mensaje de texto la despertara. Lo borro.
Ha pasado media hora desde que Graham se dio por vencido y volvió adentro, pero yo sigo
sentada en el auto. Creo que estoy muy herida para moverme. No tengo idea de si esto es
mi culpa o su culpa o si no es culpa de nadie. La única cosa que sé es que esto me hiere. Y
que el me hirió porque yo lo herí a él. No lo hace correcto en ningún sentido, pero una
persona puede entender un comportamiento sin disculparlo.
Ahora ambos estamos llenos de mucho dolor, no sé ni siquiera dónde ir desde aquí. No
importa cuánto ames a alguien - la capacidad de ese amor queda sin valor cuando supera la
capacidad de perdonar.
Pero otra parte de mí se pregunta si es inevitable. Tal vez un hijo no hubiese cambiado
nuestro matrimonio en lugar de ser una pareja infeliz, hubiésemos sido una familia infeliz.
¿Y eso en que nos convierte? Solo en otra pareja quedándose juntos por el bien del bebé.
Me pregunto cuántos matrimonios hubiesen sobrevivido si no fuese por el hijo que crearon
juntos. Cuántas parejas continuaron viviendo felices si hijos siendo el pegamento que
sostiene a una familia junta?
Tal vez eso es exactamente lo que Graham estaba pensando cuando estaba sentando en
mi auto más temprano y dijo, ¨¿Porque nunca tuvimos un perro?¨
Claro, eso es lo que estaba pensado. Está tan al tanto de nuestros problemas como lo estoy
yo. Solo tiene sentido en nuestras mentes que irían en la misma dirección.
Cuando se pone muy frío dentro del auto, caminó hacia dentro de la casa y me siento en la
esquina del sofá. No quiero volver a mi habitación donde Graham está durmiendo. Hace un
momento estaba gritando que me amaba a todo pulmón. Estaba gritando, estoy segura que
que todos los vecinos se despertaron por el sonido de él gritando y golpeteo de su puño
contra el metal. Pero ahora, nuestra casa está en silencio. Y ese silencio entre nosotros
hace demasiado ruido; no creo que yo pueda ser capaz de dormir nuevamente.
Tal vez la única cura para nosotros es el divorcio. Es extraño, estar pensando en
divorciarme de alguien que todavía amo. Pero pienso en eso demasiado. Pienso que cuanto
tiempo Graham desperdicia estando con alguien como yo. Estaría triste si decido dejarlo,
pero él conocería a alguien nuevo. Es demasiado bueno para no hacerlo. Se enamorara y
podrá tener un bebé y reunirse al círculo de la vida del cual yo lo he arrancado. Cuando
pienso en Graham siendo un padre algún día, siempre me hace sonreír… aun cuando el
pensamiento de él siendo padre no me incluya a mí como madre.
Creo que la única razón por la que nunca completamente lo deje ir es por los milagros.
Leo los artículos, libros y publicaciones en distintos blogs de madres que trataron de
concebir por años y de repente cuando estaban a punto de darse por vencida, ¡voilà!
¡Embarazada!
Quiero odiarlo por besar a alguien más. Pero no puedo, porque parte de mí no lo culpa. He
estado dando cada excusa en el mundo para dejarme. No hemos tenido sexo en un tiempo,
pero sé que no es por eso que él se ha quedado fuera de nuestro matrimonio. Graham
pasaría una vida sin sexo si eso es lo que yo necesitara de él.
La razón por la que se permitió joder todo es porque se dio por vencido con nosotros.
Y ahora de verdad siento como si estuviera viviendo de esa manera. Creo que es por eso
que Graham hizo lo que hizo. Porque finalmente se dio por vencido con nosotros. No es un
superhéroe. Es un humano. No hay una persona que pueda soportar ser desplazado tanto
tiempo como Graham lo ha aguantado. Él ha sido nuestra fuerza en el pasado y yo
continuamente he sido el punto de quiebre. Pero ahora las cartas se han volteado y ahora
Graham ha sido nuestro punto más débil.
El problema es - que siento que yo también me estoy dando por vencida. Siento que ambos
nos estamos venciendo al mismo tiempo y probablemente no haya vuelta atrás de esto. Sé
que puedo arreglarlo perdonándolo y diciéndole que lo intentaré de nuevo, pero parte de mí
se pregunta si esa esa es la razón correcta.
¿Porque lucha por algo que probablemente nunca mejore? ¿Cuánto tiempo puede una
pareja aferrarse a un pasado que ambos prefieren justificar a un presente donde ninguno de
los dos está feliz?
No hay duda en mi cabeza que Graham y yo solíamos ser perfectos el uno para el otro.
Pero solo porque solíamos ser perfectos para el otro no significa que seamos perfectos
juntos ahora. Estamos lejos de eso.
Tengo el sentimiento que mañana será mucho peor de lo que fue hoy. Porque mañana
siento que seré forzada a tomar una decisión.
El pensamiento sobre ello me hace querer vomitar. Siento mucho dolor y me aprieto la
camisa mientras me inclino hacia adelante. Estoy tan herida; que de hecho lo puedo sentir
físicamente. Pero no lloro, porque en esta situación mis lágrimas me causan más dolor.
Camino hacia nuestra habitación con mis ojos llenos de lágrimas. Es el periodo más largo
de tiempo que he pasado en las últimas 24 horas sin llorar. Empujo la puerta del dormitorio,
esperando que Graham esté dormido. En lugar de eso, está sentado contra la cabecera de
la cama. Sus lentes para leer están sobre su nariz y está sostenido un libro en su pecho. La
lámpara de su mesita de noche está encendida y hacemos contacto visual por un segundo.
Subo a la cama al lado de él, mientras le doy la espalda. Creo que ambos estamos muy
rotos esta noche para seguir discutiendo. Él continúa leyendo su libro mientras yo trato de
dormir. Mi mente no recorre el mismo, pensamiento. Varios minutos pasan y solo saber que
¨Se que piensas que fui al trabajo esta mañana y solo te deje aquí, encerrada en la habitación.¨
¨Pero solo deje la casa porque necesitaba renunciar a mi trabajo. No puedo trabajar en el lugar
donde cometí el peor error de mi vida. Comenzare a buscar un nuevo trabajo la próxima semana.¨
Aprieto mis ojos y subo mi cobija hasta la punta de mi cabeza. Él apaga la lámpara,
indicando que no necesita una respuesta de mí. Después de que me da la espalda, dejó
escapar un silencioso suspiro, sabiendo que él no trabajará más con Andrea. Se detuvo de
darse por vencido. Está tratando de nuevo. Aún cree que existe una posibilidad que nuestro
matrimonio vuelva a ser lo que solía.
Estos pensamientos me invaden por la siguiente hora. Graham de alguna manera se queda
dormido o al menos eso creo. Está jugando bien su parte.
¨Graham.¨ Trató de alcanzarlo, pero él está de espaldas enciendo la luz. Otro dolor, tan
profundo que me hace jadear por aire.
¨¿Quinn?¨
Su mano está en mi hombro. Él retira las sábanas. Lo que sea que vea lo hace salir
inmediatamente de la cama, las luces están encendidas, el está levantándome, diciéndome
que estaré bien, me está llevando, estamos en el auto, está acelerando, yo estoy sudando,
veo hacia abajo, estoy cubierta en sangre. ¨Graham.¨
Estoy aterrada mientras él toma mi mano y aprieta y dice, ¨Está bien, Quinn. Ya casi estamos
allí. Ya casi llegamos.¨
Hay vislumbres de cosas que sobresalen. La luz fluorescente sobre mi cabeza. La mano de
Graham alrededor de la mía. Palabras que no quiero escuchar, como aborto espontáneo,
hemorragia y cirugía.
Graham termina la llamada. Sus labios están contra mi frente y susurra mi nombre.
¨¿Quinn?¨ Abro mis ojos para ver los suyos. Sus ojos están rojos y hay una profunda arruga
entre sus cejas que nunca había notado antes. Es nueva, probablemente llego alli por lo
que acaba de pasar. Me pregunto si pensare en este momento cada vez que vea a esa
arruga.
¨¿Que paso?¨
El pliegue entre sus ojos se profundiza. El pasa su mano por mi cabello y con cuidado deja
salir las palabras. ¨Tuviste un aborto espontáneo anoche,¨ me confirma. Sus ojos observan los
míos, preparándose para cualquier reacción que yo pudiera tener.
¨Graham,¨ susurro. Él toma mi mano y la aprieta. Sé que debería estar llena de mucha
devastación ahora mismo que ni siquiera una pizca de felicidad o alivio podrían encontrar el
camino a mi alma. Pero de alguna manera, no siento la devastación que debería acompañar
a este momento. Siento esperanza. ¨¿Estaba embarazada? ¿Finalmente quedamos
embarazados?¨
Una lágrima se escapa del ojo de Graham y aterriza en mi brazo. Veo hacia la lágrima y la
observó deslizarse por mi piel. Mis ojos vuelven a Graham y ninguna sola parte de él es
capaz de ver la parte positiva de esta situación.
¨Quinn...¨
Otra lágrima cae de sus ojos. En todos los años que tengo de conocerlo, nunca lo he visto
así de triste. Sacudo mi cabeza, porque lo que sea que lo tiene aterrado de hablar es algo
que no quiero escuchar.
Me enrollo y abrazo mis rodillas, cerrando los ojos. Tan pronto como escuchó la palabra
histerectomía comienzo a llorar. Sollozar.
Graham sube a la cama del hospital y encierra sus brazos a mi alrededor, sosteniéndome
mientras dejamos ir cada onza de esperanza que quedaba entre nosotros.
Es nuestra última noche en la casa de playa. Nos vamos por la mañana hacia Connecticut.
Graham debe estar en una reunión el día de mañana por la tarde. Yo tengo ropa que lavar
antes de volver al trabajo el martes. Ninguno de nosotros está listo para irse aún. Ha sido
tan pacífico y perfecto que desde ya estoy haciendo planes en volver aquí con él. No me
importa si debo besar el trasero de mi madre por el siguiente mes para poder planear
nuestra siguiente escapada. Es un precio que con gusto pagaré por otro fin de semana
perfecto.
Está un poco más frío esta noche que las dos anteriores que hemos estado aquí, pero me
gusta. Tuve que aumentar la calefacción por la casa. Nos congelamos nuestros traseros por
unas horas cerca de la higuera y luego nos acurrucarnos en la cama para descongelarnos.
Es una rutina de la cual nunca me aburriré.
Acabo de terminar de hacernos unas tazas de chocolate caliente. Lo llevó afuera y le paso
su taza, luego me siento a su lado.
Graham se enteró esta mañana que, aunque amo verlo, nunca he puesto un pie dentro del
océano. Él pasó la mayor parte del día tratando de entender cosas sobre mí que no sabía.
Se volvió un juego ya para nosotros y estamos alternando preguntas para poder enterarnos
de todo lo que se debe saber del otro.
Él mencionó la primera noche que estuvimos juntos que no le gusta hablar de religión o
política. Pero han pasado seis meses ahora y estoy curiosa por saber sus opiniones. ¨Aún no
hemos discutido religión,¨ digo. ¨O política. ¿Estos aún son temas fuera de consideración?¨
Graham bordea la taza con sus labios y chupa un malvavisco dentro de su boca.
Él ni siquiera vacila. ¨Ninguno. No puedo tolerar a los extremistas de ningún bando, entonces
permanezco en el medio.¨
Graham levanta una ceja. ¨Oh, tengo opiniones, Quinn. Opiniones fuertes.¨
Levanto mis piernas y las meto debajo de mí, enfrentándolo. ¨Quiero escucharlas.¨
¨Todo,¨ lo reto. ¨Tu postura sobre el control de armas. Inmigración. Aborto. Todo.¨
El coloca su taza de chocolate caliente en la mesa a su lado. ¨Está bien… veamos. No creo que
debamos que quitarles a los ciudadanos el derecho a portar un arma. Pero creo que debería de
dificultar el proceso de conseguir poner tus manos en una. Creo que las mujeres deberían poder
decidir sobre sus propios cuerpos, tan pronto como acudan en su primer trimestre o sea una
emergencia médica. Creo que los programas del comercio son absolutamente necesarios pero
también creo que se debe establecer un proceso más sistemático que solo animar a las personas a
abandonar el bienestar, en lugar de permanecer en el. Creo que deberíamos abrir nuestras fronteras
a los inmigrantes, siempre y cuando ellos se registren y paguen impuestos. Estoy seguro que un
seguro de vida medico debería ser un derecho humano básico, no un lujo que solo los adinerados
puedan costear. Creo que la matrícula universitaria debería aplazarse automáticamente y luego ser
reembolsada durante un periodo de veinte años en una escala móvil. Creo que a los atletas se les
paga demasiado, a los maestros se les paga muy poco, NASA está insuficientemente financiado, la
mariguana debería ser legal, la gente debería amar lo que quieras amar y el WI-FI debería ser
universalmente accesible y gratis.¨ Cuando termina, de una manera tranquila alcanza su taza
de chocolate caliente y la trae de nuevo a su boca. ¨¿Aun me amas?¨
¨Más de lo que lo hacía hace dos minutos.¨ Presionó un beso en su hombro y el enrolla su brazo
a mi alrededor, acercándome a él.
¨No te pongas cómodo,¨ le advierto. ¨Aún no hemos discutido religión. ¿Crees en Dios?¨
¨La religión no es uno de los fuertes de mi madre, pero siempre creí que había algo allí afuera más
grande que nosotros. Solo no estoy segura realmente que es. No creo que alguien lo sepa.¨
Graham sonríe cuando le formulo esa pregunta, como si estuviera muriéndose por
discutirlo. Amo eso sobre él. Tiene este nerd interno que algunas veces aparece y lo hace
aún más atractivo.
¨Cuatro mil quinientos millones de años,¨ dice. Su voz está llena de maravilla, como si este es
su tema favorito para hablar. ¨¿Tu sabes en qué momento apareció nuestra especie?¨
¨Hasta hace doscientos mil años,¨ dice. ¨Solo doscientos mil años de cuatro mil quinientos millones
de años. Eso es increíble.¨ Toma mi mano y la coloca con la palma hacia abajo en su muslos.
Mientras comienza a trazar pequeños círculos sobre ella. ¨Si el dorso de tu mano representa la
edad de esta tierra y de todas las especies que alguna vez han vivido la raza humana entera ni
siquiera sería visible a simple vista. Nosotros somos tan Insignificantes.¨ Arrastra sus dedos hacia
el centro de la parte de atrás de mi mano y señala una pequeña peca. ¨Desde el inicio de los
tiempos hasta ahora, podríamos combinar a todos los seres humanos que han caminado en esta
tierra, y todos sus problema y preocupaciones en general no equivaldría al tamaño de esta peca aquí.
Cada una de las experiencias de tu vida podría caber aquí en esta pequeña peca. Así lo haría el mío.
Así lo haría Beyoncé.¨
¨Cuando ves a la existencia de la tierra como un todo, nosotros no somos nada. Ni siquiera hemos
estado aquí el tiempo suficiente para ganarnos el derecho a presumir. Aun así los humanos creemos
que somos el centro del Universo. Nos enfocamos en los hechos más estúpidos y mundanos. Nos
estresamos por cosas que significan absolutamente nada al universo, cuando deberíamos estar nada
más que agradecidos que la evolución le dio a nuestra especie el chance de tener problemas. Porque
uno de estos días… los humanos no existirán. La historia se repetirá a sí misma y la tierra se moverá
una especie diferente toda junta. Tú y yo… somos solo dos personas de una carrera entera que, en
retrospectiva, es aún menos impresionante y sostenible que un dinosaurio. Solo que aún no hemos
alcanzado nuestra fecha de expiración.¨ Él desliza sus dedos entre los míos y aprieta mi mano.
Oh.
Graham ha dicho tantas cosas dulces para mí, pero esta no fue dulce. Esto fue pura poesía.
Esto fue mucho más allá que una expresión de su inteligencia, porque sé que él es
increíblemente inteligente. Esto fue un sacrificio. Él me dio un propósito. Me hizo
increíblemente relevante - crucial- para él, cuando nunca antes me había sentido relevante,
vital o crucial para alguien más. ¨Te amo tanto, Graham Wells.¨ Es todo lo que puedo decir
porque no puedo competir con lo que acaba de decir. Ni siquiera lo intento.
Fue tan espontáneo. Él probablemente no ha pensado esto bien. Aún sigue sonriendo pero
creo que en unos segundos se reirá porque accidentalmente lo ha dejado salir sin siquiera
pensarlo. Ni siquiera tiene un anillo, lo que prueba que fue un accidente.
¨Graham...¨
Traigo mis manos a mi boca. Están temblando porque no estaba esperando eso estoy sin
palabras y estoy asustada no creo ser capaz de responder en voz alta porque todo está
contenido en mi garganta pero de alguna manera susurro las palabras, ¨Oh por Dios.¨
Graham quita mi mano izquierda de mi boca y sostiene el anillo cerca de mi dedo anular,
pero no se atreve a deslizarlo. En lugar de eso, el baja su cabeza para atraer mi atención de
vuelta a él. Cuando nuestros ojos se encuentran, esta viéndome con toda la claridad y
esperanza del mundo. ¨Se mi esposa, Quinn. Ten momentos de clima categoría 5 conmigo.¨
Tan pronto comienzo asentir, él se ríe con un pesado suspiro de alivio. Y cuando desliza el
anillo en mi dedo, muerde su labio porque no quiere que yo vea que está a punto de llorar,
también. ¨No sabía que anillo conseguir,¨ dice, viendo de vuelta hacia mí. ¨Pero cuando él joyero
me dijo que los anillos de boda simbolizan un bucle sin un principio, medio o final, no quería romper
un bucle sinfín con diamantes. Espero que te guste.¨
El anillo es delicado, una delgada banda de oro sin piedras. No es un reflejo de cuánto
dinero tiene o no tiene Graham. Es un reflejo de cuánto tiempo él cree que nuestro amor
durara. Una eternidad.
¨…embarazo ectópico cervical,¨ dice. ¨Muy extraño. De hecho, las probabilidades que las mujeres
experimentan este tipo de embarazos ectópicos son menos del uno por ciento.¨
Graham aprieta mi mano. Me recuesto en la cama del hospital, esperando nada más del
doctor que deje el cuarto para así volver a dormir. La medicina me mantiene tan
somnolienta, que es difícil prestar atención a todo lo que está diciendo. Sé que no debo de
pensarlo, porque Graham está enfocado en cada palabra que sale de su boca. ¨Reposo en
cama por dos semanas,¨ es la última cosa que escucho antes de cerrar mis ojos. Sé que
Graham es el que ama las matemáticas, pero siento que estaré obsesionada con ese
menos del uno por ciento. Las probabilidades de quedar embarazada después de tantos
años de tratar eran aún más grandes que las probabilidades que el embarazo resultará en
un desprendimiento ectópico cervical.
¨Lo más probable la endometriosis,¨ la doctora contesta. Ella entra un poco más en detalle,
pero yo me desconecto. Inclino mi cabeza hacia Graham y abro mis ojos. Él está viendo a la
doctora, escuchando su respuesta. Pero puedo ver la preocupación en él. Su mano derecha
está cubriendo su boca, su mano izquierda aún sigue apretando la mía.
¨El aborto espontáneo era inevitable con este tipo de embarazo,¨ dice. ¨Nada se hubiese podido
hacer para prolongarlo. Se rompió porque los embarazos ectópicos no son viables.¨
Mi aborto espontaneo sucedió hace diecinueve horas atrás. No es hasta este momento que
me doy cuenta que Graham ha pasado las últimas diecinueve horas pensando que él fue el
responsable de alguna manera. Él ha estado asustado que el estrés de nuestra pelea nos
dirigió a esto.
Graham me observa por un momento con ojos vacíos y el alma rota. Luego libera mi mano
y camina fuera del cuarto. Él no regresa por media hora, pero parece que ha estado
llorando.
Ha llorado algunas veces durante nuestro matrimonio. Pero nunca lo he visto llorar de
verdad hasta ayer, pero he visto las consecuencias.
Es un poco morboso que pasaría por todo esto de nuevo si hubiera sabido que estaba
embarazada por un solo día. Después de tantos años de tratar, parece cruel que nuestro
pago fue un aborto espontáneo seguido de una histerectomía sin el colchón de sentirse
como padres, aunque sea por un momento.
Todo el orden ha sido injusto y doloroso. Mucho más doloroso de lo que será mi
recuperación. Por la ruptura y la hemorragia, los doctores tuvieron que hacer una cirugía de
emergencia de histerectomía abdominal y no una vaginal. Lo que significa una recuperación
más larga. Estaré un día más o dos en el hospital antes de que me den de alta. Luego seré
confinada a mi cama por dos semanas.
Todo se siente sin terminar entre nosotros. No hemos resuelto nada antes del aborto
espontáneo y ahora parece que la decisión que estamos a punto de tomar se ha puesto en
pausa. Porque no estoy en lugar de discutir el futuro de nuestro matrimonio ahora mismo.
Probablemente pasen semanas hasta que todo vuelva a la normalidad.
Sacudo mi cabeza. ¨No tengo sed.¨ La única luz en la habitación está detrás de mi cama hace
parecer a Graham en la luz de un escenario vacío.
Él necesita consolarme está en guerra con su conciencia de la tensión que ha estado entre
nosotros por tanto tiempo. Pero él combate la tensión y alcanza la barandilla. ¨¿Te importaría
si me acuesto contigo?¨ Ya ha bajado la barandilla y está subiendo a la cama conmigo
cuando sacudo mi cabeza. Es cuidadoso al voltearme para que mi intravenosa no se jale. Él
se acomodó en menos de la mitad de la cama junto a mí y desliza una mano bajo mi
cabeza, sacrificando su comida por la mía. Me besa en la parte trasera de mi cabeza. Parte
de mí no está segura si lo quiero en la cama conmigo, pero pronto me doy cuenta que
quedarme dormida compartiendo nuestra tristeza es de alguna manera más reconfortante
que quedarme dormida sola.
¨No,¨ repito. ¨Estaré bien. Tú está embarazada. La última cosa que necesitas es pasar todo un día en
un avión.¨
¨¿En serio? ¿Puedes? ¿Cuándo crees que se te dará de alta para volar?¨
¨Le preguntare a la doctora en qué momento me dará de alta para poder viajar.¨
¨¿Qué hay de Graham? ¿No estará usando todas sus vacaciones durante tu recuperación?¨
No he hablado sobre los problemas en mi matrimonio con nadie. Ni siquiera Ava. ¨Quiero ir
sola,¨ digo. No le doy una respuesta elaborada. No le he dicho que Graham renunció a su
trabajo y que se besó con otra mujer. Pero por la pausa que Ava me da, puedo decir que
ella sabe que algo sucede. Esperare a decirle hasta de hecho verla en persona.
Al terminar la llamada, veo desde la cama del hospital para encontrarme a Graham de pie
en la puerta. Espero porque él me diga que no es buena idea planear un viaje después de
tener una cirugía. En lugar de eso, el solo ve hacia la taza de café en su mano. ¨¿Irás a
visitar a Ava?¨
Él no dice nosotros. Parte de mi siente culpa. Pero él seguramente entiende que necesito
espacio.
No ve hacia otra parte que no sea su taza. Él solo asiente un poco y dice, ¨¿Vas a volver?¨
No lo digo con mucha convicción, pero hay suficiente en mi voz para asegurarle que no es
una separación. Es solo un respiro.
Graham asiente y luego toma un sorbo de su taza mientras cierra de golpe la puerta.
¨Tenemos algunas millas aéreas en nuestra tarjeta. Déjame saber cuándo te quieres ir para
agendarte el vuelo.¨
Eso puede ser porque deje a mi madre tomar las riendas en aquel entonces y yo tuve muy
poco que ver con la planeación. Pero esto es diferente. Quiero que Graham y yo decidamos
qué sabor de pastel queremos. Quiero que Graham y yo decidamos a quienes invitar, donde
debería ser y a qué hora del día queremos comprometernos el uno al otro por el resto de
nuestras vidas. Pero mi madre no para de tomar decisiones que no quiero que tome, no
importa cuántas veces le he pedido que pare.
Ella me dice cosas que me hace sentir que el matrimonio es nada más que un préstamo
para ella, en lugar de un compromiso de amor. Ella ha sacado la idea de un acuerdo
prenupcial tantas veces, ella se olvida que tal como está, no tengo activos que proteger.
Además, conozco a Graham él no se está casando conmigo por el dinero o propiedades
que mi padrastro pueda o no dejarme algún día. Graham se casaría conmigo aunque
tuviera mis ojos en deuda.
Siento que estoy empezando a resentir la idea de una boda lujosa. Desahogaría mi
frustración con Graham, pero si hiciera eso, debo decirle por qué mi madre me está
frustrando. La última cosa que quiero hacer es compartir con Graham es todas las cosas
deshonestas que mi madre dice de él.
Deberías pensar de nuevo lo de buffet, Quinn. Evelyn Bradbury contrató a un chef privado para su
boda y fue de mucha más clase.
Ruedo mis ojos y le doy vuelta a mi teléfono así no seré sometida a más de sus mensajes
de texto.
Escucho la puerta de entrada cerrarse, entonces tomo mi cepillo. Pretendo que solo estoy
cepillando mi cabello en lugar de estar abatida en el baño cuando Graham entra. Su sola
presencia me cama. Mi frustración se ha ido y la reemplaza una sonrisa. Graham enrolla
sus brazos a mí alrededor y me da un beso en el cuello. ¨Hola, hermosa.¨ Mientras me sonríe
en el reflejo del espejo.
¨Hola, guapo.¨
Me voltea y me da un aún mejor beso. ¨¿Cómo estuvo tu día?¨
¨Bien.¨
Volteo mi cara al espejo, esperando que él se vaya a la sala o a la cocina o donde sea
donde no me pueda ver como lo está haciendo en este momento.
¨¿Porque no puedes ser ajeno al estado emocional de una mujer como la mayoría de los hombres?¨
Sonríe y me empuja hacia él. ¨Si fuera ajeno a tu estado emocional, sería simplemente un hombre
enamorado de ti. Pero soy más que eso. Soy tu alma gemela y puedo sentir lo que sea que tu sientes.¨
Presiona sus labios en mi frente. ¨¿Porque estas triste, Quinn?¨
Graham sube a la cama y se recuesta junto a mí, apoyando la cabeza en su mano. Coloca
su otra mano en mi estómago.
¨Ayer me dijo que hizo un depósito al Douglas Whimberly Plaza para el día de nuestra boda. Ella ni
siquiera me pregunta que queremos, pero porque ella está pagando por todo, cree que se gana el
derecho de tomar todas las decisiones. Hoy me envió un mensaje diciendo que ordenó las
invitaciones.¨
Graham hace caras. ¨¿Crees que eso significa que las invitaciones de nuestra boda tendrán la
palabra prestigiosa en ellas?¨
Sonrió. ¨Estaría más impresionada si no la tuvieran.¨ Mi cabeza cae a un lado y le doy la mirada
más patética, casi un puchero. ¨No quiero una gran boda en un lugar elegante con todos los
amigos de mi madre allí.¨
¨¿Qué quieres?¨
¨A este momento ni siquiera sé si quiero una boda.¨ Graham inclina su cabeza, un poco
preocupado por mi comentario. Rápidamente me rectifico. ¨No me refiero a que no quiero
casarme contigo. Solo quiero casarme contigo en la boda de ensueño de mi madre.¨
Él se ríe. ¨Quinn, tu madre ya me odia. Esto solo le dará un poco más de justificación para su odio y
todos ganan.¨ Se pone de pie y se quita los zapatos. ¨¿Saldremos esta noche?¨
¨Lo que quieras hacer. Ava y Reid ordenaron una clase de pelea por televisión Pay Per View y nos
invitaron.¨
Graham deshace su corbata. ¨Eso suena divertido. Tengo algunos correo que necesito enviar pero
podemos estar listos en una hora.¨
Lo veo mientras sale de la habitación. Caigo de espaldas en la cama porque siento como si
él ha venido con una solución a todos mis problemas en menos de dos minutos. Pero
aunque la solución suene muy buena -solo culpar a Graham por todo- mi madre nunca la
tomara. Ella solo señalara que Graham no está pagando por la boda, entonces no tiene voz
en esto.
Pero aun así. El trató de resolver mis problemas. ¿Eso es lo que cuenta, no? Está dispuesto
a aceptar la culpa por algo solo para mantener la paz entre mi madre y yo.
No puedo creer que podré casarme con ese hombre en cinco meses. No puedo creer que
podré pasar el resto de mi vida con él. Aun si nuestra vida juntos comienza en el Douglas
Whimberly Plaza, rodeados de personas que apenas conozco y comida que es demasiado
cara, garantiza amplias bandejas llenas de carne cruda y ceviche que nadie realmente
come, pero pretenden hacerlo porque es elegante.
Pues, bien. La boda puede que no sea ideal, pero solo serán unas dolorosas horas, seguido
de una vida de perfección.
Me arrastró fuera de la cama, comprometida de alguna manera permanecer sana por los
siguientes cinco meses. Paso la siguiente media hora alistándome por nuestra salida.
Graham y yo tenemos muchos amigos con los cuales a veces pasamos tiempo los fines de
semana, pero la mayoría de nuestro tiempo lo pasamos con Ava y Reid. Ella se casó con
Reid en las Vegas. Mi madre no pudo ordenar sus invitaciones o agendar sus citas o si
quiera elegir cual pastel tenía un mejor sabor para su boda. Yo era la única en saber que
ellos se estaban escapando a Las Vegas para casarse y secretamente envidie su decisión.
Estoy abotonando mis pantalones cuando Graham entra al baño. ¨¿Estas Lista?¨
¨Casi. Solo déjame tomar un par de zapatos.¨ Camino hacia mi armario y Graham se sigue allí.
Se apoya contra el marco de la puerta y me observa mientras busco mis zapatos. Tengo
¨¿Qué pasa?¨
Él deja caer sus brazos y mete las manos en sus bolsillos. ¨¿Qué pasaría si te dijera que acabo
de pasar la última media hora rehaciendo los planes para nuestra boda?¨
Me pongo de pie derecha. Definitivamente tiene toda mi atención ahora. ¨¿A qué te refieres?¨
Él inhala un suspiro como si estuviera tratando de calmar sus nervios. Saber que él está
nervioso por lo que sea que está a punto de decirme me hace a mí sentirme nerviosa por lo
que me quiere decir.
¨No me importan los detalles de nuestra boda, Quinn. Podemos tener cualquier clase de boda que
quieras mientras tanto el resultado final es que tú seas mi esposa. Pero...¨ Camina hacia mi
armario y se detiene a un paso de mí. ¨Si la única cosa que quieres de esta boda es a mí,
¿entonces que estamos esperando? Vamos y casémonos. Este fin de semana.¨ Antes de poder
hablar, él toma mi manos y las aprieta. ¨Acabo de reservar la casa de playa hasta el próximo
lunes. Hable con el ministro que está dispuesto a ir y casarnos allí. Nos casaremos frente al océano
mañana por la tarde y luego por la noche podremos sentarnos frente al fuego donde te lo propuse.
Pasaremos toda la noche comiendo y haciéndonos preguntas, y luego haremos el amor y nos
quedaremos dormidos y nos levantaremos casados el domingo.¨
Estoy sin palabras como en el momento que me lo propuso. Y tal como tres meses atrás
cuando estaba demasiado emocionada y sorprendida para decir sí, asiento. Profusamente.
Y me río, lo abrazó y lo beso.
¨Si, probablemente lo haga. Pero es mucho más fácil pedir perdón que permiso.¨
Mañana serán tres semanas desde que estoy con Ava y no he escuchado la voz de Graham
desde el día que me dejó en el aeropuerto.
Me llamo una vez la semana pasa pero yo no conteste mi teléfono. Le envié un mensaje de
texto y le dije que necesitaba tiempo para pensar. Él me respondió Llámame cuando estés
lista.
No ha vuelto a enviarme mensajes de texto desde ese momento y yo aún no estoy lista para
llamarlo.
Tan miserable cómo me sienta por dentro, en verdad me gusto aquí donde Ava. No puedo
determinar si me gusta porque es nuevo y diferente o si es porque estoy lo bastante lejos de
todos mis problemas. No he hecho muchas visitas debido a la recuperación. Mi cuerpo
todavía está adolorido y más débil de lo que estoy acostumbrado. Pero la casa de Ava y
Reid es hermosa y relajante, no me importa pasar la mayor parte de mi tiempo aquí. Ha
pasado mucho tiempo desde que Ava y yo tuvimos tiempo de calidad juntas, de hecho he
disfrutado mucho a pesar de las circunstancias de mi matrimonio.
Extraño a Graham, sin embargo. Pero extraño al Graham que estaba casado con la versión
más feliz de mi. Encajamos juntos mejor en el comienzo que ahora. Sé que es porque mi
pieza del rompecabezas ha cambiado su forma más que él. Pero aunque me siento
culpable por la caída de nuestra relación, todavía no hace nada para cambiar la trayectoria.
Este viaje ha sido exactamente lo que mi alma estaba buscando - demasiado- un cambio
necesario de paz. Hable abiertamente con Ava sobre todo lo que está pasando con Graham
por primera vez. Lo que más amo sobre Ava es que ella escucha más de lo que da
consejos. Realmente no quiero consejos. Los consejos no cambian cómo me siento. Los
consejos no cambian el hecho que no puedo quedar embarazada. Los consejos no cambian
el hecho que Graham dijo estar devastado por no poder ser padre aun. Lo único para lo que
sirve un consejo es para rellenar la estima de la persona que lo da. En lugar de un consejo,
ella solo me da una distracción. No solamente de Graham, también de nuestra madre. Del
trabajo. De la infertilidad. Connecticut. Mi vida entera.
¨¿Qué hay de este color?¨ Ava sostiene una muestra de pintura amarilla.
Reid camina hacia la estufa y levanta la tapa de una olla, tomando un poco de la salsa que
ha estado cocinando. Estoy sentada en el bar con Ava, viendo una posible pared de de
colores para el cuarto del bebe. ¨Si tan solo supiéramos lo que vamos a tener, haría el proceso
mucho más fácil,¨ dice Reid, poniendo la tapa de nuevo en la olla. Él apaga el quemador.
Ninguno de ellos me ha hecho sentir que me estoy quedando demasiado tiempo, pero estoy
empezando a preocuparme que sea así. Tres semanas es mucho tiempo para hospedar a
alguien. ¨Probablemente vuelva a casa en esta semana,¨ digo mientras coloco pasta en mi plato.
¨No nos dejes por nuestra cuenta,¨ dice Reid. ¨Me gusta tenerte aquí. Me da un poco de paz mental
mientras viajo.¨
Reid pasa dos o tres noches a la semana lejos de casa y con Ava embarazada, él se
preocupa por dejarla sola más de lo que ella quisiera. ¨No sé porque mi presencia te trae paz
mental. Ava es mucho más valiente que yo.¨
¨Es cierto,¨ dice ella. ¨Una vez fuimos a una casa embrujada y Freddy Krueger salto sobre nosotras.
Quinn me empujó hacia él y corrió hacia la entrada.¨
¨¿Crees que puedas volar en dos meses cuando Ava tenga al bebé?¨
Graham y Reid siempre se han llevado bien. Pero puedo decir por la mirada que Ava me da
que ella no le ha dicho a Reid sobre mis problemas con Graham. Aprecio eso.
Giro mi tenedor en la pasta, reflexionando en cuan sola me he sentido desde que Ava y
Reid se mudaron lejos de Connecticut, pero esta es la primer vez que me doy cuenta cuanto
la mudanza probablemente afectó a Graham, también. Él perdió un amigo en Reid con la
mudanza. Probablemente su amigo más cercano desde Tanner. Pero nunca hablo sobre
eso porque mi tristeza llena nuestra casa pared a pared, y no deja ningún espacio para su
tristeza.
Por el resto de la cena, en todo lo que puedo pensar son la cosas que Graham
probablemente no me dice porque no quiere poner su tristeza en mí. Cuando terminamos
de comer, me ofrezco a lavar los platos sucios. Reid y Ava se sientan en la mesa,
estudiando detenidamente más opciones de color para el cuarto del bebe cuando el timbre
suena.
Reid se aleja de la mesa - ¨Nunca. Realmente no conocemos a nadie aquí muy bien para traerlo a
nuestra casa.¨ Camina hacia la puerta mientras Ava y yo lo observamos mientras abre la
puerta.
Mis manos están sumergidas en la espuma y me quedo congelada mientras Reid y Graham
se abrazan en saludo. Reid lo ayuda con su maleta y tan pronto como entra por la puerta los
ojos de Graham van en busca de los míos.
Cuando finalmente me ve, todo su cuerpo se relaja. Reid está sonriendo, viendo entre
nosotros expectante, esperando por la sorpresiva reunión. Pero yo no corro donde Graham
y el no corre hacia mí. Solo nos vemos el uno al otro en una apuesta silenciosa. La apuesta
es un poco larga. Lo demasiado para que Reid sienta la tensión de esta reunión.
¨Te ayudare,¨ dice Ava, poniéndose de pie rápidamente. Cuando ambos desaparecen por el
pasillo, finalmente salgo de mi sorpresa lo suficiente para sacar mis manos del agua y
secarlas en las servilletas. Graham lentamente camina hacia la cocina, viéndome con
cuidado todo el tiempo.
Mi corazón late con fuerza al verlo. No me había dado cuenta lo mucho que lo extrañaba,
pero no creo que es por eso que mi corazón están tan acelerado. Mi pulso está fuera de
control porque su presencia significa confrontación. Y confrontación significa decisión. No
estoy segura de estar lista para eso. Es la única razón por la que he estado escondiéndome
en la casa de mi hermana a la otra mitad del mundo lejos de él.
¨Hey,¨ dice. Es una palabra tan simple, pero se siente más seria que nada que me haya
dicho antes. Creo que después de tres semanas de no hablar con tu esposo es así cómo se
siente.
¨Hola.¨ Mi respuesta sale con cuidado. Pero no tan cauteloso como el abrazo que finalmente
le doy. Es rápido y sin sentido y rehacer tan pronto como me alejo de él, pero en lugar de
eso, alcanzó el fregadero y destapar el desagüe. ¨Esta es una sorpresa.¨
Graham se encoge de hombros, recostándose contra la encimera junto a mí. Le da un
vistazo cocina y la sala antes de traer sus ojos de vuelta hacia mí. ¨¿Cómo te sientes?¨
Limpio mis manos contra mi frente y me presiono contra la encimera junto a él.
Él se inclina hacia mí, viéndome con mucha sinceridad. ¨No podía soportar otro día, Quinn.¨
Su voz es baja y suplicante. ¨Necesito que tomes una decisión. Ya sea dejarme para bien o venir a
casa conmigo.¨ Él me alcanza, mientras me coloca en su pecho.
Cierro mis ojos e inhalo su esencia. Quiero con tantas ganas decirle que lo perdonó. Que no
lo culpo por lo que hizo.
Si, Graham beso a alguien que no era yo es la única cosa horrenda que él ha hecho durante
nuestra relación. Pero yo no soy completamente inocente en esta situación.
Me preocupa que pasara después que lo perdone. Teníamos problemas antes de que el
besara a otra mujer. Aún tenemos los mismos problemas si lo perdono. Esa noche en el
auto, antes del aborto espontáneo, Graham y yo peleamos por el engaño. Pero tan pronto
como abramos esta compuerta esta noche… allí será cuando la pelea real ocurra. Allí será
cuando hablemos de todas las cosas que causaron todas las otras cosas que guiaron a la
situación actual. Esta es la plática que he tratado de evitar por un par de años.
La plática que está a punto de suceder porque él simplemente voló por todo el mundo para
enfrentarme.
Me alejo de Graham, pero antes de hablar, Reid y Ava nos interrumpen, pero solo por un
momento. ¨Vamos a ir por postre,¨ dice Ava, colocándose su chaqueta.
Reid abre la puerta de entrada. ¨Nos vemos en una hora.¨ Él cierra la puerta y de repente
Graham y yo quedamos solos en su casa, a la otra mitad del mundo de nuestro hogar. A la
otra mitad del mundo de la comodidad de evitarnos.
¨Debes estar exhausto,¨ digo. ¨¿Quieres dormir primero? ¿O comer?¨
Asiento, dándome cuenta cuán inminente es esta conversación. Él ni siquiera desea comida
o agua antes de que hagamos esto. Y yo no puedo hacer nada más que quedarme parada
aquí tratando de decidir si quiero hablar o salir corriendo lejos de él para así poder seguir
evitándolo. Nunca ha habido tanta tensión entre nosotros mientras observamos nuestro
siguiente movimiento.
Graham siempre se ha cuidado bien a sí mismo. Aun así, como un reloj, se despierta todos
los días y sale a correr. Amo que se mantenga en forma, pero no por los atributos físicos
que tiene. Mi parte favorita de él es que nunca habla de ello. Graham no es el tipo que debo
probarle algo a alguien o que hace de rutina de ejercicios una molesta competencia con sus
amigos. Él corre para el mismo y no para nadie más yo amo eso de él.
Él presiona las palmas y la punta de sus dedo juntos y trae las manos contra su boca.
Parece muy nervioso, pero también listo para acabar con esto. ¨¿Que estás pensando?¨
Odio la sensación que estoy experimentando ahora mismo. Es como si todas mis
preocupaciones y miedos han estado construyendo juntas en una pelota y está rebotando
por todas partes dentro de mí, golpeando contra mi corazón, mis pulmones, mi intestino, mi
garganta. Hace mis manos temblar, así que las coloco juntas sobre la mesa frente a mí y
trato de estabilizarlas.
¨Estoy pensando sobre todo,¨ digo. ¨Sobre cuando tu te equivocaste. Cuando yo me equivoque.¨ Dejó
salir un rápido suspiro. ¨Estoy pensando lo bien que solía sentirme y como desearía que aun fuese
así.¨
No tiene una respuesta para esa pregunta. Tal vez es porque no se siente roto. Todo lo roto
de nuestro matrimonio sale de mí, y él no puede repararlo. Estoy segura que si de alguna
manera pudiéramos reparar nuestra vida sexual, eso sería suficiente para apaciguar por
unos años más.
¨¿Crees que deberíamos tener sexo más seguido?¨ Graham casi parece ofendido por mi pregunta.
¨Eso te haría más feliz, ¿No?¨
¨No, lo que tú quieres de mi es que sea la esposa que solía ser. No creo que tú me quieras como soy
ahora.¨
Graham me observa por un momento. ¨Quizá tengas razón. ¿Es tan malo que extrañe cuando
estaba convencido que tú estabas enamorada de mí? ¿Cuándo te emocionabas por verme? ¿Cuándo
querías que te hiciera el amor porque así lo deseas no porque quisieras queda embarazada?¨ Se
inclina hacia adelante clavándome su mirada. ¨No podemos tener hijos, Quinn. ¿Y sabes qué?
Estoy bien con eso. No me case contigo por el potencial para tener hijos algún día. Yo me enamore de
ti y me comprometí contigo porque quiero pasar el resto de mi vida contigo. Eso es todo lo que me
importa cuando dije mis votos. Pero estoy comenzando a darme cuenta que tal vez tu no te casaste
conmigo por las mismas razones.¨
¨Eso no es justo,¨ digo en voz baja. No puede insinuar que no me habría casado con él si
hubiera sabido que no podía tener hijos. Y él no puede decir que aún se habría casado
conmigo si hubiera tenido ese conocimiento antes de nuestro matrimonio. Una persona no
puede proclamar con confianza lo que habría hecho o como se habría sentido en una
situación en la que nunca ha estado.
Graham se pone de pie y camina hacia la cocina. Toma una botella con agua del
refrigerador y yo me quedo en silencio mientras él la bebe. Espero que vuelva a la mesa
para continuar con la conversación, porque no estoy lista para hablar de nuevo. Necesito
saber todo lo que él está sintiendo antes de decidir qué decir. Qué hacer. Cuando toma
asiento de nuevo, me alcanza a través de la mesa y pone sus manos sobre las mías. Me ve
con mucha sinceridad.
¨Nunca pondré una sola once de culpa en ti por lo que hice. Bese a alguien que no eras tú esa es mi
culpa. Pero ese es el único problema de toda la doce de problemas que tenemos en este matrimonio y
todos ellos no son mi culpa. No puedo ayudarte cuando no sé qué pasa por tu cabeza.¨ Él acerca mi
mano y la acuna entre las suyas. ¨Sé que te he hecho pasar por el infierno estas últimas semanas.
Y yo lo siento, lo siento mucho por eso. Más de lo que puedes imaginas. Pero si puedes perdonarme
el hacerte pasar por la peor cosa imaginable, entonces sabré que podemos superar lo demás. Sé que
podemos.¨
Está viéndome con demasiada esperanza en su mirada. Creo que eso es fácil de hacer
cuando él de verdad cree que lo peor que me ha pasado es que haya besado a otra mujer.
Me pongo de pie.
Trato de respirar, pero no tengo idea que la rabia se queda en los pulmones.
Me inclino hacia delante y presiono mis manos contra la mesa, viéndolo directamente.
¨El hecho que tu creas que lo que hiciste con esa mujer fue la peor cosa que posiblemente me pudo
pasar prueba que no tienes idea lo que yo he pasado. No tienes idea los que es experimentar
infertilidad. Porque tú no experimentas infertilidad, Graham. Yo sí. No te confundas. Tú puedes follar
a otra mujer y hacer un bebé. Yo no puedo follar con otro hombre y hacer un bebé.¨ Empujó la
mesa y me doy la vuelta. Planeo tomarme un momento y ordenar mis pensamientos, pero
aparentemente, no necesito un momento, porque inmediatamente me doy la vuelta y lo
enfrentó de nuevo. ¨Y amo hacer el amor contigo, Graham. No es a ti a quien no quiero. Es la
agonía que viene después. Tu infidelidad es una caminata en el parque comparada con lo que yo
experimento mes tras mes cada vez que tenemos sexo y lleva nada más a un orgasmo. ¡Un orgasmo!
¡Una puta gran cosa! ¿Cómo se supone que te voy a admitir eso? No hay manera que pueda admitir
que crecí para despreciar cada abrazo y cada beso y cada caricia porque todo eso guía al peor día
de mi vida cada ¡28 putos días!¨ Empujó más allá la silla y me alejo de la mesa. ¨Vete a la
mierda con tu aventura. No me importa un carajo tu aventura, Graham.¨
Camino hacia la cocina tan pronto como he terminado. No quiero ni verlo en este momento.
Es lo más honesta que he sido y tengo miedo de lo que le pude hacer a él. También tengo
miedo que no me importe lo que le pude haber hecho.
Tampoco sé porque estoy discutiendo por temas que son irrelevantes. No puedo quedar
embarazada ahora no importa lo mucho que peleemos por el pasado.
Varios segundos en silencio pasan antes de que Graham se mueva de la mesa. Camina
hacia la cocina y se inclina en la encimera frente a mí, cruzando los pies en los tobillos.
Cuando tengo el coraje de verlo a los ojos, estoy sorprendida de ver calma en ellos. Aun
después de las duras palabras que acaban de salir de mi boca, él de alguna manera sigue
viéndome como si no me odiara.
Nos observamos el uno al otro, ambos con ojos secos y llenos de años de cosas que nunca
hablamos y mantuvimos retenidas. A pesar de su tranquilidad y falta de animosidad, se ve
desinflado por todo lo que acabo de gritarle - como si mis palabras fuese pines seguros,
picando agujeros en él, dejando salir todo el aire.
Puedo decir por lo exhausto de su expresión que se ha dado por vencido de nuevo. No lo
culpo. ¿Porque seguir peleando por alguien que ya no pelea por ti?
Graham cierra sus ojos y aprieta el puente de su nariz con dos dedos. Hace un ciclo a
través de una respiración calmada antes de doblar ambos brazos sobre su pecho. Sacude
su cabeza, como si finalmente llegó a la realización que nunca quiso llegar.
¨No importa lo mucho que lo intente… no importa lo mucho que te amé… no puedo ser la única cosa
que tu siempre has querido que sea, Quinn. Nunca seré padre.¨
¨Si esto es nuestro matrimonio… si esto es todo lo que seremos… solo tú y yo… ¿será suficiente?
¿Soy suficiente para ti, Quinn?¨
No puedo creer que nuestro matrimonio haya llegado a este punto. El punto donde mi
comportamiento ha convencido a Graham que él no es suficiente para mí. Él es suficiente
para mí.
Dejo salir un respiro tembloroso y me volteo, presionando mis manos contra la encimera.
Cuando aparece por el pasillo, no está sosteniendo su maleta. Está sosteniendo algo más.
La caja.
Camina dentro de la cocina y se coloca a la par de la encimera. ¨Si no me dices que pare, la
abriremos.¨
Me inclino hacia adelante presionando mis brazos en la encimera, mi cara contra mis
brazos. No le digo que pare, aun así. Todo lo que puedo hacer es llorar. Es la clase de
llanto que he experimentado en mis sueños. El llanto que duele tanto, que puedes hacer
sonidos,
Está furioso.
¨Mírame.¨
Sacudo mi cabeza. No quiero verlo. No quiero recordar lo que sentí cuando cerramos la
caja juntos todos esos años atrás.
¨Esta caja no se abrirá sola, y te aseguro por el infierno que no seré yo quien la abra.¨
Su mano deja mi cabello y sus labios se mueven de mi oreja. Él desliza la caja hasta que
toca mi brazo.
Solo en algunas pocas veces en mi vida he llorado tan fuerte. Tres de esas veces fueron
cuando las rodas de IVF no funcionaron. Una de esas veces fue cuando me enteré que
Graham beso a otra mujer. Una de esas noches fue cuando me entere que tenía una
histerectomía. Todas las veces que he llorado tan fuerte, Graham me ha sostenido cada
una de esas veces. Aunque las lágrimas sean por culpa de él.
Esta vez se siente mucho peor. No sé cómo voy a ser lo suficientemente fuerte para
enfrentar esta clase de devastación sola.
Como si el supiera esto, siento sus brazos deslizarse a mi alrededor. Su amor, cuidado, sus
brazos desinteresados me atraen hacia él, y aunque estemos en lados opuestos de esta
guerra, él se rehúsa a tomar sus armas. Mi cara está presionada contra su pecho y yo estoy
tan rota.
Tan rota.
Trato de mantener la guerra dentro de mí, pero todo lo que escucho son las mismas
oraciones que se viene repitiendo una y otra vez en mi cabeza desde la primera vez que las
escuche.
Me alejo de su pecho.
Han pasado cinco horas desde que dijimos aceptó en una aislada isla en presencia de dos
extraños que acabamos de conocer solo unos minutos antes de nuestros votos. No tengo ni
un poco de arrepentimiento.
Ni siquiera uno.
No creo que nunca me pueda arrepentir de esto. Algo tan perfecto nunca se puede convertir
en un error.
Graham abre las puertas deslizables y camina dentro del balcón. Estaba demasiado frío
para sentarse aquí cuando estuvimos hace tres meses atrás, pero esta noche está perfecto.
Una brisa fría viene desde el agua, volando mi cabello solo lo suficiente para mantenerlo
fuera de mi cara. Graham toma asiento junto a mí, tirando de mí hacia él. Yo me acurruco
contra él.
Graham se inclina un poco hacia delante y coloca su teléfono junto al mío en la barandilla
frente a nosotros. Él ha estado adentro dándole la noticia a su madre de que no habrá boda.
¨Ella está pretendiendo estar feliz por nosotros pero puedo decirte que le hubiese gustado estar allí.¨
El se ríe. ¨Ni siquiera un poco. Ella ha pasado por dos bodas con dos de mis hermanas y está en el
medio planeando la última boda. Estoy seguro que una gran parte de ella está aliviada. Es de mi
hermana por quien estoy preocupado.¨
Ni siquiera pensé en ellas. Le envié un mensaje de texto a Ava en camino aquí ayer, pero
creo que ella fue la única en saber. Ava y las tres hermanas de Graham iban a ser madrinas
en la boda. ¨¿Que te dijeron?¨
¨No les he dicho aun,¨ dice. ¨Estoy seguro que no tendré que hacerlo porque te apuesto diez dólares
a que mi madre está con las tres al teléfono en este momento.¨
Leo el mensaje y siento pánico a todo mi alrededor. ¨No es nada.¨ Por favor solo déjalo ir,
Graham.
Puedo decir que no está tranquilo, porque me insta a sentarme y mirarlo. ¨¿Porque ella te
envió ese mensaje?¨
Presiono mi mano contra mi corazón y trato de encontrar las palabras, pero son un poco
más difíciles de encontrar esta noche que lo que han sido estos tres meses evitando hablar
sobre eso.
¨Ella está preocupada que mi padrastro cambie el testamento y me incluya en el. O tal vez ya lo hizo,
no lo sé. Tendría más sentido, ya que ella ha estado esperando que yo hable contigo sobre eso
demasiado.¨
¨Lo iba a hacer. Es solo que… no sentía que necesitaba hacerlo, Graham. Sé que no es por eso que te
estas casando conmigo. Y aunque el esposo de mi madre me deje dinero en el futuro, no me importa
que nos deje para los dos. ¨
No sé qué estaba esperando, pero no esperaba que él estuviese de acuerdo con ella.
¨Bueno… Debí decirlo, entonces. No creí que la conversación fuese tan sencilla.¨
Coloca el teléfono en la baranda y, similar a la primer noche que nos conocimos, empuja el
teléfono por la esquina del balcón. Antes de que mi teléfono aterrice abajo, el teléfono de
Graham recibe un mensaje de texto. Y luego otro. Y otro.
¨Tus hermanas.¨
¨Mucho mejor,¨ dice. Él se pone de pie y busca mi mano. ¨Vamos. Tengo un regalo para ti.¨
Tomo su mano y saltó con emoción. ¨¿De verdad? ¿Un regalo de bodas?¨
Me coloca detrás de él, caminamos dentro de la habitación. ¨Toma asiento,¨ dice, señalando
a la cama. ¨Ya vuelvo.¨
Salto al centro de la cama y esperó a que regrese con el regalo. Es el primer regalo que
recibo de mi esposo, por lo que estoy haciendo esto mucho más grande lo que
probablemente es. No sé cuándo tuvo tiempo para comprarme algo. No sabíamos que nos
casaríamos hasta media hora antes de venir aquí.
¨Hace algunos años,¨ dice. ¨Solía construir cosas en el garaje de mi padre. Me gusta trabajar con
madera.¨
Graham me sonríe. ¨Efecto aislado de casarte con alguien que conoces hace menos de un año.¨
Toma asiento al otro lado de la mesa. Él no deja de sonreír, lo que me emociona más. Pero
no me da el regalo, de hecho. Abre la tapa y saca algo de la caja. Es familiar. Un sobre su
nombre en el.
Después de que se la di, me pregunte porque nunca lo mencionó de nuevo. Pero me centre
tanto en la boda, que lo olvide. Le doy la vuelta al sobre y veo que no ha sido abierto.
¨¿Porque nunca lo abriste?¨
Él saca otro sobre de la caja, pero no me contesta. Este es más largo con mi nombre en el.
La tomó, demasiado emocionada por una carta de amor que lo que he estado nunca en mi
vida. ¨¿Me escribiste una carta de amor, también?¨
¨La primera carta de amor que he escrito,¨ dice. ¨Creo que es un decente primer intento.¨
Sonrió y uso mi dedo para empezar a abrir el sobre, pero Graham lo toma de mis manos
antes de que pueda abrirlo.
¨No puedes leerlo aún.¨ Mantiene la carta contra su pecho como si estuviera protegiéndola de
mi.
¨¿Porque no?¨
¨Porque,¨ dice, poniendo los dos sobre de vuelta en la caja. ¨No es el tiempo.¨
Graham parece estar disfrutando esto. ¨Tienes que esperar. Cerraremos esta caja y no la
abriremos hasta nuestro 25 aniversario de bodas.¨ Agarra un candado que va a la caja y lo
desliza a través del bucle.
¨¡Graham!¨ digo, riendo. ¨¡Este es el peor regalo! ¡Me diste 25 años de tormento!¨
Él ríe.
Tan frustrante como es el regalo, también es una de las cosas más dulces que él ha hecho.
Me levanto sobre mis rodillas y me inclino hacia delante, enrollando mis brazos alrededor de
su cuello. ¨Estoy un poco enojada contigo por no poder leer tu carta aún,¨ susurro. ¨Pero es un
hermoso regalo. Realmente eres el hombre más dulce que conozco, Señor Wells.¨
Los beso y me siento de nuevo en la cama. Recorro con mi mano la tapa de la caja. ¨Estoy
triste porque no veras mi fotografía por otros 25 años. Requirió mucha flexibilidad.¨
¨La única manera que estará permitido abrir esta caja antes de nuestro 25 aniversario de bodas es en
una emergencia.¨
¨No nos veo necesitando abrir esta caja por otra razón que no sea celebrar nuestra longevidad,
Quinn. Pero, si uno de nosotros decide que se quiere divorciar -Si alcanzamos el punto donde
creemos que es la única respuesta- debemos prometernos no seguir con ellos hasta que abramos la
caja y leamos las cartas. Tal vez recordando como solíamos sentirnos cuando cerramos la caja nos
ayude a cambiar nuestras ideas si necesitamos abrirla antes.¨
¨Entonces esta caja es solo un recuerdo. ¿Es nuestro kit de supervivencia en el matrimonio?¨
Graham se encoge de hombros. ¨Podrías decir eso. Pero no tenemos nada de qué preocuparnos.
Estoy confiado que no necesitaremos abrir esta caja por otros 25 años.¨
¨Estoy más que confiada,¨ digo. ¨Podría apostar a ello, pero si pierdo y nos divorciamos, no tendré
suficiente dinero para pagarte la apuesta porque nunca firmamos un prenupcial.¨
Graham cierra el candado. ¨Demasiado tarde. Ya lo cerré.¨ Él toma la llave y lleva la caja al
aparador. ¨Podre la llave con cinta adhesiva en la parte inferior mañana para que nunca la
perdamos,¨ dice.
Camina hacia la cama para estar más cerca de mí. Me toma por la cintura y me levanta,
tirándome sobre su hombro. Él me lleva por el umbral del patio y regresa al balcón donde
me desliza por su cuerpo mientras se sienta en el columpio.
Estoy a horcajadas en su regazo ahora, sosteniendo su cara en mis manos. ¨Ese fue un
hermoso regalo,¨ susurro. ¨Gracias.¨
¨De nada.¨
¨No te traje ningún regalo. No sabía que me casaría hoy así que no tuve tiempo para ir de compras.¨
Graham desliza mi cabello por mi hombro y presiona sus labios contra la piel de mi cuello.
¨No puedo pensar en un solo regalo en el mundo por el que podría quitarte de mí regazo.¨
Él se ríe contra mi cuello. ¨Nop.¨ Sus manos se deslizan por mi estómago hasta que está
tocando mi pecho.
Él lentamente arrastra sus labios por mi garganta. Cuando su boca alcanza la mía, susurra
diablos no contra mis labios. Trata de besarme, pero yo me alejo solo lo suficiente.
¨¿Qué tal si te comprara una de esas calculadoras elegantes que cuestan como dos mil grandes?
Apuesto a que me quitarías de tu regazo por las matemáticas.¨
Graham desliza su mano por la parte baja de mi espalda. ¨Ni siquiera por la matemáticas.¨ Su
lengua empuja entre mis labios y besa con tanta seguridad, mi cabeza comienza a girar. Y
por la próxima media hora, esto es todo lo que hacemos. Nos besamos como adolescentes
en el balcón del patio.
Graham eventualmente se pone de pie, sosteniéndome contra él sin romper nuestro beso.
Él me lleva adentro y me acuesta en la cama. Apaga las luces y abre las puertas corredizas
para que podamos escuchar las olas del océano chocar contra la costa.
Cuando regresa a la cama, me quita mi ropa, una pieza a la vez, rompiendo mi camisa en el
proceso. Él besa todo el camino de mi cuello, baja a mi garganta y hasta mis muslos
dándole atención a cada pequeña parte de mí.
Lo ruedo sobre su espalda y le retorno el favor hasta que tengo sabor a él.
Cuando abre mis piernas y nos conecta, se siente diferente ahora y nuevo, porque es la
primera vez que hacemos el amor como marido y mujer.
Él permanece dentro de mí cuando los primeros rayos de sol comienzan aparecer desde el
océano.
Graham no hace nada después de abrir la caja. Solo se mantiene junto a mí en silencio
mientras tomo el sobre con su nombre. Se la paso y veo de nuevo hacia la caja.
Levantó el sobre con mi nombre en él, asumiendo que es la única cosa que queda adentro
desde que las pusimos antes de cerrarlas solo dos cartas. Por debajo de nuestras dos
cartas, hay algunas cartas más, todas dirigidas a mí con las fechas en ellas. Él estuvo
agregando más cartas. Veo hacia él, silenciosamente cuestionándolo.
¨Hubieron algunas cosas que necesitaba decir que tú nunca realmente querías escuchar.¨
Toma su sobre y camina hacia la puerta de atrás, hacia el patio trasero de Ava y Reid. Llevó
la caja hacia el cuarto de huéspedes y cierro la puerta.
Cuando cerramos la caja todos estos años atrás, no había duda en mi mente que no
necesitaría ser abierta antes de nuestro 25 aniversario de bodas. Pero eso fue mucho antes
de que la realidad se asentara. Mucho antes de saber que nuestros sueños de tener hijos
nunca se harían realidad. Mucho antes de saber que mientras más tiempo pasara más
momentos devastadores experimentaría y mientras más me hacía el amor, sería cuando
todo comenzaría a doler.
Mis manos están temblando mientras presionó las páginas contra la manta, alisándolas.
Levantó la primera página y comienzo a leerla.
No creo estar preparada para esto. No creo que nadie que se case por las razones
correctas espera que este momento llegue. Me pongo rígida como si me estuviera
preparando para el impacto cuando comienzo a leer.
Querida Quinn,
Pensé que tendría más tiempo para preparar esta carta. No se supone que debíamos casarnos aun,
este regalo es muy de último minuto. Ni siquiera soy tan buen escritor, entonces no estoy seguro de
poder transmitir lo que necesito decir en palabras. Soy mejor con los números, pero no quiero
aburrirte con un montón de ecuaciones matemáticas, como Tu más Yo es igual a Infinito.
Si crees que eso es cursi, tienes suerte de haberme conocido mucho después, en lugar de cuando
era solo un muchacho de preparatoria. Cuando estaba en séptimo grado, yo invente un poema de
amor que iba a escribir y entregárselo a mi primera novia. Gracias a Dios pasaron varios años
Como sea, estoy tan como con mi masculinidad cerca de ti que creo que el tiempo perfecto para
finalmente poner en uso el poema de la tabla periódica de elementos. Porque si, Aun lo recuerdo.
Algo de ello.
Así es. Eres la suertuda chica que se casó con el autor de ese poema.
Algo bueno es que pasarán 25 años antes de que lo leas, porque tan pronto como nos casemos esta
tarde, nunca te dejare salir de este matrimonio. Soy como el Hotel California. Puede amar a
Graham cuando quieras, pero nunca dejarlo.
El ministro estará aquí en dos horas. Tu estas arriba arreglándote para nuestra boda mientras yo
escribo esta carta. En nuestro camino hacia acá ayer, nos detuvimos en una tienda de bodas y me
hiciste esperar en el auto mientras corriste dentro a escoger tu vestido de novia. Cuando volviste al
auto con el vestido escondido dentro de la bolsa protectora, no podías parar de reírte. Dijiste que las
mujeres que estaban ayudándote creían que estabas loca, comprando un vestido solo un día antes
de tu boda. Dijiste que quedaron sin aliento cuando les dijiste que eras una persona que pospone
todo para última hora y aún no habías elegido un novio.
No puedo esperar para verte caminando por el pasillo de arena. Solo serás tú y tu vestido en la
playa sin ninguna decoración, ni invitados, sin fanfarronear. Y el entero océano será nuestro
fondo. Pero recemos para que ninguno de nuestros sueños de anoche se hagan realidad.
Esta mañana cuando me desperté, y te pregunte que me había perdido mientras estabas dormida.
Me dijiste que tuviste un sueño donde nos estábamos casando en la playa, pero justo antes de decir
acepto, un tsunami vino y nos arrastró. Pero no morimos. Ambos nos convertimos en asesinos
acuáticos. Tú eras un tiburón y yo una ballena, y aún estábamos enamorados, aunque tú eras un
pez y yo un mamífero. Dijiste que el resto de tu suelo solo tratábamos de amarnos el uno al otro en
un océano lleno de criaturas que no aprobaban nuestra relación inter especie.
Estoy sentado aquí en el patio, escribiendo esta carta de amor que pensé que tendría cinco meses
más para escribir. Parte de mi está un poco nervioso porque, como dije, nunca fui un escritor. Mi
Honestamente, Quinn, no sé ni donde comenzar. Creo que por el inicio es la opción más obvia,
¿no?
Puedo hablar sobre el día que nos conocimos en el pasillo. El día que me di cuenta que la vida fue
sacada de curso porque el destino tenía algo mucho mejor en su tienda para mí.
Pero en su lugar, te hablaré del día que no nos conocimos. Esto probablemente sea una sorpresa
para ti porque no lo recuerdas. O probablemente no tengas memoria de ello porque no te dabas
cuenta que era yo.
Fue unos meses antes de que nos conociéramos en el pasillo. El padre de Ethan organizó una
fiesta de Navidad para sus empleados y yo era la cita de Sasha. Tú eras la cita de Ethan. Y mientras
admito que estaba enrollado en todas las cosas de Sasha en ese momento, algo acerca de ti se
quedó grabado en mi memoria.
No fuimos presentados formalmente, pero solo estabas a unos pasos lejos de mí y sabía quien eras
porque Sasha te señalo a ti y a Ethan unos minutos antes. Ella dijo que Ethan estaba en línea para
ser su próximo jefe y tú estabas en línea para ser su esposa.
Estabas vistiendo un vestido negro con zapatos de tacón negro. Tu cabello estaba agarrado en un
apretado moño y te escuche bromeando con alguien sobre cómo te veías igual que las camareras.
Todas estaban de negro y las chicas tenían el mismo estilo que tú. No sé si el equipo de camareros
estaban faltos de empleados esa noche, pero recuerdo ver a alguien caminar hacia ti y pedir que le
volvieras a llenar la copa de champán. En lugar de corregirlo, solo caminaste detrás del bar y
llenaste su copa. Luego tomaste la botella y comenzaste a llenar las copas de otras personas.
Cuando finalmente llegaste a Sasha y yo, Ethan se acercó y te pregunto qué estabas haciendo. Le
dijiste que llenando las bebidas como si no fuese gran cosa, pero a él no le gusto. Puedo decir por
su mirada que estaba avergonzado. Te dijo que pusieras la botella en su lugar porque había
alguien que quería conocerte. Él se alejó y jamás olvidaré lo que hiciste después.
Te volteaste hacia a mí y rodaste tus ojos con una sonrisa, sostuviste la botella de champán y me
ofreciste llenar mi copa.
Te sonreí y sostuve mi copa para ti. Llenaste la copa de Sasha y procediste a ofrecerles bebidas a
otros invitados hasta que la botella finalmente quedó vacía.
No recuerdo mucho más sobre esa noche. Fue una fiesta mundana y Sasha estaba de mal humor la
mayoría del tiempo entonces no fuimos temprano. Y para ser honesto, no pensé mucho en ti
después de eso.
No hasta el día que te vi de nuevo en el pasillo. Cuando saliste del elevador y caminaste hacia la
puerta de Ethan, seguramente debí estar lleno con nada más que miedo y disgusto sobre lo que
estaba pasando dentro del apartamento. Pero por un pequeño momento, me sentí esperando
sonreírte cuando pusiera mis ojos en ti. Verte me recordó a la fiesta y cuan fácil de llevar eras.
No sé por qué nunca te dije eso. Tal vez porque me gustaba la idea de nosotros conociéndonos en el
pasillo bajo las mismas circunstancias. O tal vez porque estaba preocupado que no recordarías esa
noche en la fiesta llenando mi copa de champán. ¿Porque lo harías? Eso momento no fue
significante.
Te escribiría más sobre nuestra reunión en el pasillo, pero sabes todo sobre ello. O tal vez podría
escribirte más sobre la primera noche que hicimos el amor, o el hecho de que finalmente
reconectamos, nunca quisimos pasar ni un segundo alejados. O escribirte sobre el día que te
propuse matrimonio y tú estúpidamente accediste a pasar el resto de tu vida con un hombre que
posiblemente no pueda darte todo lo que mereces en este mundo.
Pero no quiero hablarte de todo eso. Porque estuviste allí para todos. Además, estoy seguro que tu
carta de amor detalla cada minuto de nosotros enamorándonos, odiaría desperdiciar mi carta en
repetir algo que estoy seguro tu pusiste en palabras más elocuentes que yo alguna vez podré
hacerlo.
Si todo va según lo planeado y estás leyendo esto en nuestro 25 aniversario de bodas. Puede que
llores y desvanezcas la tinta un poco. Luego te inclinaras, me besaras y haremos el amor.
Pero… si por alguna razón, tú abres esta caja porque nuestro matrimonio no funcionó como
pensamos que sería, déjame decirte cuánto lo siento. Porque sé que no leeremos estas cartas antes
sin hacer todo lo que pudiéramos para prevenir esto.
No sé si recuerdas esto, pero tuvimos una conversación antes. Creo que fue nuestra segunda noche
juntos. Mencionaste como todos los matrimonios tenían momentos Categoría 5, y como no creías
que tu relación anterior pudiera soportar esos momentos.
Pienso en eso algunas veces. Sobre qué hace a una pareja sobrevivir a los momentos Categoría 5,
pero a una pareja diferente no. Lo he pensado lo suficiente para llegar a una posible razón.
Los huracanes no son una amenaza constante para las ciudades costeras. Son más días con buen
clima y una playa perfecta que los días de huracanes.
Los matrimonios son similares, en que hay muchos días buenos sin ninguna discusión, cuando
ambas personas están llenas de tanto amor el uno por el otro.
Pero luego viene los tiempos de amenaza. Pueden que solo sean unos pocos al año, pero pueden
hacer el suficiente daño que toma años reparar. Algunos de los pueblos costeros estarán
Pero algunas ciudades no estarán igual de preparados. Ellos pondrán todos sus recursos en los
días buenos con la esperanza que el mal clima nunca llegue. Es la opción más perezosa y la opción
con más grandes consecuencias.
Creo que esa es la diferencia entre el matrimonio que sobrevive y el que no. Algunas personas
piensan en el matrimonio se debe enfocar todo en los días perfectos. Ellos se aman tanto y tan
fuerte como pueden cuando todo está yendo bien. Pero si una persona da todo de sí mismo en los
buenos tiempos, esperando que los malos nunca lleguen, puede que no hayan suficientes recursos
o energía para soportar los momentos de categoría 5.
Se sin ninguna duda que tendremos muchos buenos momentos. No importa lo que la vida nos
depare, haremos hermosas memorias juntos, Quinn. Eso es un don. Pero también tendremos días
malos y tristes y días que prueben nuestra decisión.
Esos son los días que quiero que sientas el absoluto peso de mi amor por ti.
Te prometo que te amaré más durante las tormentas que en los días perfectos.
Prometo amarte más cuando estés herida que cuando estés feliz.
Prometo amarte más cuando estés llorando que cuando estés riendo.
Prometo amarte más cuando estés enferma que cuando esté sana.
Y te prometo… te juro… que te amaré más cuando leas esta carta de lo que te amé cuando la
escribí.
No puedo esperar para pasar el resto de mi vida contigo. No puedo esperar a iluminar todos tus
perfectos.
Te amo.
Y mucho.
Graham
Querida Quinn,
Está bien, ahora matemáticas. Sé que odias las matemáticas, pero yo lo amo y necesito hacer
matemáticas para ti. Ha pasado exactamente un año desde que decidimos comenzar una familia.
Lo que significa que han pasado aproximadamente 362 días entre ese día y hoy.
Todos esos 365 días, hemos tenido sexo un promedio de 200 días. Aproximadamente cuatro noches
a la semana. Todos esos 200 días, tú estuviste ovulando solo 25% del tiempo. Como 50 días. Pero
los chances de que una mujer quede embarazada mientras está ovulando solo son un 20%. Esos
son 10 días de 50. A pesar de mis cálculos, de un total de 365 días han pasado entre los días que
comenzamos a tratar y hoy, solo diez de esos días cuentan. Diez no es nada.
Estoy escribiendo esto porque puedo asegurar que comenzaste a preocuparte. Y se para el tiempo
que estés leyendo esto en nuestro 25 aniversario, probablemente solo unos pocos años lejos de
convertirnos en abuelos y ninguna de esta matemática sea relevante. Pero así como quiero que
recuerdes los días perfectos, siento que debería hablar un poco sobre los días no tan perfectos,
también.
Estas dormida en el sofá en este momento. Tus pies están en mi regazo, y cada cierto tiempo tu
cuerpo se estremece, como si estuvieras saltando en tu sueño. Sigo tratando de escribirte esta carta,
pero tu pie sigue golpeando mi brazo, haciendo que el bolígrafo se deslice por los lados de la
página. Si mi escritura es una mierda, es tu culpa.
Tú nunca te duermes en el sofá, pero ha sido una noche larga. Tu madre ha tenido otro de sus
elegantes eventos de caridad. Este de hecho fue un poco divertido. Fue un tema de casino y tenían
toda clase de mesas donde podías jugar. Desde luego, esto era por la caridad, a lo que podrías
realmente ganar, pero fue mucho mejor que los eventos más elaborados donde tienes que sentarte
en mesas con gente que no te agrada, escuchando discursos de personas que no hacen nada más
que presumir de ellos mismos.
La noche estuvo bien, pero note bastante temprano que te estabas cansando de las preguntas. Eran
inofensivas, conversaciones casuales, pero a veces las conversaciones casuales pueden ser
realmente casados. Hirientes, de hecho. Escucho, una y otra vez, mientras las personas preguntan
cuándo tendremos un bebe. A veces las personas asumen que el embarazo sigue el matrimonio.
Pero las personas no piensan sobre las preguntas que hacen a otros no se dan cuenta cuántas veces
alguien ha sido forzado a responder su pregunta.
Pero para la quinta o sexta vez, tu sonrisa se volvió más forzada. Yo comencé a responder por ti,
pero aun así, podía ver en tus ojos que las preguntas eran dolorosas. Solo quería sacarte de allí.
Pero lo entiendo. Estoy cansado de las preguntas, también. Me mata verte tan triste. Me siento
tan… ineficiente. Lo odio. Odio no tener control de esto. Odio no ser capaz de arreglar esto para ti.
Pero aun después de estar tratando por un año, tengo esperanza. Pasará algún día. Solo tendrá que
suceder de una manera diferente a la que pensamos que sería.
Diablos, ni siquiera sé porque estoy escribiendo sobre esto, porque serás madre cuando leas esta
carta. Cinco veces, tal vez.
Creo que solo estoy procesando todo. Y tenemos mucho porque estar agradecidos. Tú amas tu
trabajo. Yo tolero el mío. Después del trabajo podemos pasar nuestras noches juntas. Hacemos el
amor todo el tiempo y reímos mucho. La vida es perfecta, realmente. Claro que hay un elemento de
ti quedando embarazada que esperamos que la vida sea una mejor, pero eso vendrá con el tiempo.
Y honestamente, mientras más tome, lo apreciaremos mucho más. La gratitud crece en la
adversidad. Y nosotros definitivamente la hemos vivido.
Nuestra sobrina Adeline es hermosa y feliz y te quiere mucho más a ti de lo que me quiere a mí.
Caroline accedió dejarla quedarse a dormir el año pasado y no se ha detenido. Y tú ves mucho más
allá cuando está con nosotros. Creo que eso me hace enamorarme un poco más de ti. Se lo mucho
que duele que no podamos tener un bebé nuestro aun, pero verte cuan genuinamente feliz eres
por mi hermana y su familia reafirma solo cuando desinteresada eres. No comparas nuestra
adversidad con su éxito y eso me hace amar la fuerza en ti.
Aun sigues dormida en el sillón, pero estas roncando ahora y necesito dejar de escribir esta carta
para ir por mi teléfono y grabar esto. Tú discutes conmigo diciendo que no roncas, y estoy a punto
de tener pruebas.
Te amo, Quinn. Y aun por el tono de esta carta que fue un poco depresivo, la fuerza de mi amor
por ti es aún mayor. Este no es un momento categoría 5. Tal vez un Categoría 2. Pero te prometo
que te amaré más este año que cualquier otro año antes.
Te amo.
Y mucho.
Graham
Querida Quinn,
Hemos estado casados por más de cinco años ahora. No quiero ahondar mucho en ello porque
siento que es todo en lo que nuestra vida se ha convertido, pero los últimos años, nada ha sido un
éxito en lo que concierne a nuestros problemas de fertilidad. Hemos pasado por tres rondas de IVF
antes de renunciar. Pudimos pasar por una cuarta ronda, a pesar de las advertencias del doctor
sobre ello, pero solamente no podemos costearlo.
Hay muchas cosas que quiero documentar durante este matrimonio, Quinn, pero la devastación
siguiendo cada uno de esos intentos fallidos no es uno de ellos. Estoy seguro que recuerdas cuan
duro fue para ambos, no tiene caso seguir con ello.
Sabes cómo siempre te pregunto sobre tus sueños? Creo que dejaré de hacer eso por un tiempo.
El domingo pasado cuando despertaste, te pregunté que me perdí mientras dormías. Tú me viste
con esa mirada fría en tus ojos. Estuviste callada por un momento yo pensaba que estabas tratando
de decifrar como relatar tu sueño, pero luego tú frente comenzó a temblar. Cuando no pudiste
detenerte, presionaste tu cara en la almohada y comenzaste a llorar.
Dios, Quinn. Me sentí tan culpable. Solo puse mis brazos a tu alrededor y te sostuve hasta que
dejaste de llorar. No te presione para hablar sobre lo que trataba tu sueño porque no quería que
tuvieras que pensar sobre eso de nuevo. No sé si soñaste que estabas embarazada o que tuvimos un
bebé pero lo que sea que fuese, fue algo que te devastó cuando te despertaste y te diste cuenta que
solo era un sueño.
Han pasado seis días desde que eso sucedió, y no te he preguntado sobre tus sueños desde esa
mañana. Solo no quiero hacerte pasar por eso de nuevo. Espero que algún día podamos volver a
ello, pero te prometo no volver a preguntarte hasta que seas madre.
Es duro. Sé que cuando nos casamos no esperamos pasar por esta clase de retos juntos. Y
honestamente, Quinn, trató de llevarte través de ellos pero eres increíblemente independiente.
Tratas de no llorar frente a mí. Tú fuerzas tus sonrisas y risas y pretendes aún tener esperanza,
pero te está cambiando. Te está haciendo triste y llenándose con culpa.
Sé que algunas veces te sientes mal porque crees que me estás quitando la oportunidad de ser
padre. Pero eso no me importa. Si me dijeras hoy que quieres parar de tratar de tener un bebé,
estaré aliviado, porque eso significaría que probablemente dejarías de estar triste. Solo estoy yendo
a través de este proceso de fertilidad contigo porque sé que quieres ser madre más que nada.
Caminaría a través del fuego con tal de verte feliz. Si dejamos todo tendré que ver una sonrisa
genuina en tu cara. Si tenemos que dejar de tener sexo por siempre, lo haría. Diablos, hasta dejaría
el queso para finalmente verte conseguir tu sueño de volverte madre. Y tú sabes cuánto amo el
queso.
Nunca te diría esto porque sé que parte de ti lo tomaría de mala manera, pero creo que fue todos
mis momentos favoritos el pasado año son momentos donde no estábamos en casa. Cuando
visitamos a nuestros amigos o a nuestros padres. He notado que cuando estamos en casa, te vuelves
Tienes a disfrutarme más cuando un beso llega a un beso. En público, eres recíproca y te acercas a
mí y sé que es una sutil diferencia, pero hay una diferencia. Creo que nuestros amigos creen que
somos la pareja más afectuosa que ellos conocen porque siempre tenemos nuestras manos encima.
Ellos probablemente creen que nuestra vida privada es aún más afectiva.
Pero es de hecho nuestra vida la que se ha estancado. Y no me estoy quejando, Quinn. No me casé
contigo solo por los buenos años. No me casé contigo solo por la increíble química que tenemos. Y
sería un tinto en pensar que nuestro matrimonio podría durar una eternidad si unos momentos
difíciles. Entonces, mientras este año ha sido nuestro más difícil hasta ahora, se algo de lo que
tengo completa certeza. Te amo más este año que cualquier año que vino antes que este.
Sé que a veces puedo frustrarme. A veces extraño los momentos que hacíamos el amor en un
arranque, que en lugar de un horario. Pero te pido que aún en tiempos donde puedo frustrarme,
por favor recuerdes que soy solo un humano. Y por mucho que prometa ser tu pilar y tu fuerza
siempre que me necesites, sé que algunas veces te fallare. Mi propósito en la vida es hacerte feliz, y
a veces siento que soy incapaz de hacerlo más. Algunas veces me doy por vencido de mí mismo.
Pero solo rezo para que tú no te des por vencida de mí, también.
Te amo, Quinn. Espero que esta sea la última carta depresiva que te escriba. Mi esperanza es que el
próximo año, mi carta este llena de buenas noticias.
Hasta entonces, continuaré amándote más y más con cada adversidad que enfrentemos te amaré
más que cuando todo fue perfecto.
Graham
Posdata: No sé porque solo ventile sobre las cosas estresantes. Muchas cosas buenas han pasado
en los últimos años. Compramos una casa con un patio trasero más grande y pasamos los primeros
dos días celebrando en cada habitación. Tú tuviste un ascenso hace algunos meses. Ahora solo
debes ir a la oficina uno o dos días a la semana. Tú haces la mayoría de la escritura para la forma
de publicidad desde casa, cosa que amas. Y hemos hablado de la posibilidad de abrir nuestra propia
forma contable. Estoy trabajando en un plan de negocios para ello. Y Caroline nos dio otra
sobrina.
Hemos tratado.
Tratado de tener un bebé. Tratado de adoptar un bebé. Tratado de pretender que estábamos bien.
Tratado de esconder el uno al otro cuando lloramos.
Realmente creí que podríamos enfrentarnos nuestra fase categoría 5, pero creo que fue este año se
ha convertido en categoría 6. Tanto como espero estar equivocado y tanto como no quiero
admitirlo, tengo la sensación que abriremos esta caja pronto. Es por lo que estoy volando hacia la
casa de tu hermana en este momento mientras escribo esta carta. Aún sigo luchando por algo ni
siquiera sé si tú quieres que siga luchando.
Sé que te falle, Quinn. Tal vez fue un auto sabotaje o tal vez no soy el hombre que pensaba que
podría ser para ti. De cualquier forma, estoy tan decepcionado de mí mismo. Te amo tanto más de
lo que mis acciones pudieran demostrar y podría pasar esta carta completa diciéndote cuánto lo
siento. Podría escribir una novela entera que no sea más que una disculpa y aun así no podría
detallar mi arrepentimiento.
No sé porque hice lo que hice. No puedo ni siquiera explicarlo, aun cuando traté de decírtelo esa
noche en el auto. Es duro ponerlo en palabras porque aún sigo tratando de procesarlo. No lo hice
por una intensa atracción que no pude evitar. No lo hice porque extrañará tener sexo contigo. Y
aunque tratara de convencerme a mí mismo que lo hacía porque me recordaba a ti, sé cuán
estúpido suena eso. Nunca debí decírtelo. Tenías razón, en la manera en la que sonaba es como si
te estuviera culpando, y esa nunca fue mi intención. No tienes nada que ver con lo que hice.
No quiero hablar de ello, pero lo necesito. Puedes saltarte esta parte de la carta si deseas, pero
necesito hablar sobre ello por una razón, escribir sobre estas cosas en mis cartas siempre parecen
ayudar un poco en mis pensamientos. Sé que debería ser mejor al hablarlos, pero sé que tú no
siempre quieres escucharlos.
Creo que la manera en la que me he estado sintiendo comenzó durante un momento en la casa de
mi hermana. Creo que tú podrías decir que fue una epifanía, pero creo que esa es una palabra
positiva para lo que estaba sintiendo. Fue el día que se supone que conoceríamos a nuestro nuevo
sobrino, pero tú dijiste que te quedaste atorada en el tráfico.
Lo sé, porque cuando estaba dejando la casa de Caroline, vi el regalo que compramos para ella en
la sala. Lo que significa que tú tuviste que haber estado allí en un punto durante mi visita, pero por
cualquier razón, tú no quisiste que yo lo supiera.
No podía dejar de mirarlo mientras lo sostenía porque de alguna manera se parece un poco a mí.
Nunca sostuve a las niñas cuando estuvieron tan pequeñas, Caleb ha sido el humano más pequeño
que he sostenido. Y me hizo preguntarme, qué pasa si estuvieras allí, ¿Cómo eso te habría hecho
sentir? ¿Habrías estado orgullosa de verme con mi sobrino? ¿O te habrías decepcionado de que tú
nunca me verás sosteniendo a un recién nacido nuestro?
Creo que Caroline vio la mira en mi cara mientras lo estaba sosteniendo que lo estaba viendo con
tanta intensidad porque quería uno para mí. Pero de hecho estaba viéndolo y preguntándome si tú
continuarás amándome aun si nunca me convertía en la única cosa que tú querías que fuera.
Sé que Caroline estaba apenas dándome un cumplido cuando dijo que yo sería un buen padre.
Pero la razón por la que dije que estaba devastado porque no había pasado aún es porque estaba
devastado por ti. Por nuestro futuro. Porque no fue hasta ese momento que me di cuenta que tal
vez nunca sería lo suficientemente bueno para ti.
No mucho después de eso, estaba saliendo de la casa de mi hermana y vi el regalo y supe que
habías estado allí. No quería ir a casa. No quería confrontarte porque tenía miedo que pudieras
confirmar todos mis temores, entonces estuve conduciendo sin rumbo. Más tarde esa noche cuando
llegue a casa, tú me preguntaste si había sostenido a Caleb. Te mentí porque quería ver tu reacción
a mi mentira. Estaba esperando que tal vez estar equivocado y que he hecho no estuviste en la casa
de mi hermana. Tal vez el regalo era de alguien más y era solo similar al que compramos. Pero tan
pronto vi tu reacción, supe que habías estado allí.
Y porque lo estabas escondiendo, supe que habías escuchado nuestra conversación. Lo que
significa que también me habías visto sosteniendo a Caleb. Estaba preocupado que la imagen de mí
sosteniendo un recién nacido como si fuera un padre se quedaría grabada en tu cabeza y te haría
sentir triste cada vez que me vieras y yo no fuese un padre. Tú te darías cuenta que la única
manera de sacar esas imágenes de tu cabeza es si yo estuviera fuera de tu vida para bien.
Me he preocupado por muchas cosas desde que nos casamos, pero creo que nunca me preocupe
por nosotros hasta ese momento. He luchado por tanto tiempo por ser la fuerza que necesitas, pero
esa fue la primera vez que pensé que puede que ya no sea lo que te da fuerza. ¿Qué pasa si soy lo
que te trae dolor?
Quería que me encararás por mentirte. Quería que me gritaras por decirle a Caroline que estaba
devastado por no ser padre aun. Quería algo de ti, Quinn. Lo Pero tú mantienes todos tus
pensamientos y sentimientos embotellados; que se ha vuelto imposible leerte.
Pero no eres la una que se ha vuelto imposible de leer. Debí ser más honesto contigo con respecto a
esa noche. En el momento que supe que habías estado donde Caroline, debí decírtelo. Pero en
algún lugar entre el día de nuestra boda y hoy, perdí mi coraje. Me volví demasiado asustado para
He estado inactivo como esposo por los pasados años y lo siento mucho por ello.
La noche que te mentí sobre sostener a Caleb, te recuerdo caminando hacia tu oficina. Fue el
primer momento en el que pensé que tal vez necesitábamos divorciarnos.
No tenía ese pensamiento porque no era infeliz contigo. Tenía el pensamiento porque sentí que ya
no te hacia feliz a ti. Sentí como si me presencia te estaba aplastando, haciendo que te hundas más
y más en ti misma.
Camine hacia la sala y me senté en el sillón, preguntándome qué nuevas posibilidades se abrirán
para ti si te dejaba ir. Tal vez si tú no hubieras tratado conmigo, en algún punto podrías haber
conocido a un hombre que ya tuviera hijos. Podrías enamorarte de él y ser una madrastra para sus
hijos y tener un avisto de felicidad de vuelta en tu vida.
Te destruí, Quinn. Allí mismo en esa sala. Es en ese momento que me di cuenta que ya no estaba
haciéndote feliz. Me había convertido en una de las cosas que te estaban agregando dolor.
Creo que ese fue el caso por un tiempo ya, pero por alguna razón, no era capaz de reconocerlo
hasta hace poco. Y aun así, me tomo un tiempo para finalmente permitirme creerlo.
Sentí que te había fallado. Pero aun sabiendo eso, nunca tomare la decisión de dejarte. Se eso
sobre mí mismo. Aun si supiera que serías más feliz después de dejarte, sería demasiado egoísta
para darte eso. Se lo que me haría a mí mismo si te dejara y eso me da terror. Mi miedo de no
tenerte en mi vida a veces se sobrepone a mi deseo de verte feliz.
Creo que por eso hice lo que hice. Porque sabía que nunca sería lo suficientemente desinteresado
para dejarte. Me permití hacer algo completamente fuera de mi personalidad porque sentía que ya
no valía la pena para ti, sería más fácil de convencerme a mí mismo que yo no te merecía.
No sé ni siquiera como llego a este punto. No puedo ver atrás en nuestro matrimonio y seleccionar
el día en que mi amor por ti fuese algo que resentirías y no algo que celebraras.
Solía creer que si me amabas lo suficiente, ese amor podría mantenerse ante lo que fuera. Mientras
dos personas recuerden su amor, nada los podría separar. Ni siquiera la tragedia.
Pero ahora me doy cuenta que la tragedia puede separar hasta las cosas más fuertes.
Puedes tener una de las mejores voces de canto de todos los tiempos, pero una herida en la
garganta puede terminar con toda tu carrera. Puedes ser el corredor más rápido en el mundo, pero
una herida en la espalda puede cambiar todo eso. Puedes ser el profesor más inteligente de
Harvard, pero un infarto puede enviarte temprano al retiro.
Pero tras años de tragedia derrotándonos, me rehusó a darme por vencido aún. No sé si al volar a
Europa con esta caja que cerramos en la noche de nuestra boda hará las cosas mejor o peor. No sé
si este grandioso gesto te convencerá en cuán incompleta es mi vida sin ti. Pero no puedo pasar
otro día sin tratar de demostrarte cuán inconsecuentes son los hijos en lo que se refiere al destino
de mi futuro contigo. No necesito hijos, Quinn. Solo te necesito a ti. No sabes cómo puedo enfatizar
con eso lo suficiente.
Pero aun así no importa cuán contento este yo con esta vida, no significa que tu estés contenta con
la tuya.
Cuando llegue a Europa una decisión final deberá tomarse y tengo la sensación que no querré
estar de acuerdo con esa decisión. Si pudiera evitar la conversación contigo para siempre solo de
privarte de decidir abrir la caja, lo haría. Pero allí es donde nos equivocamos. Nos detenemos de
hablar sobre todas las cosas que nunca deberían mantenerse en silencio.
No tengo idea de que es lo mejor para nosotros ahora. Quiero estar contigo, pero no quiero estar
contigo cuando mi presencia te causa tanto dolor. Mucho ha cambiado entre nosotros entre el día
que cerramos la caja en nuestra noche de bodas y hoy. Nuestras circunstancias han cambiado.
Nuestros sueños han cambiado. Nuestras expectativas han cambiado. Pero lo más importante entre
nosotros nunca ha cambiado. Perdimos mucho de nosotros durante nuestro matrimonio, pero
nunca hemos dejado de amarnos. Es la única cosa que se ha mantenido fuerte contra los
momentos Categoría 5. Puedo ver que algunas veces dos personas pueden perder su esperanza,
deseo o felicidad, pero perder todas esas cosas no significa que han perdido.
No importa lo que haya pasado desde que cerramos la caja o lo que pasara después de abrirla, te
prometo amarte aun a través de todo eso.
Prometo amarte más cuando estás herida que cuando estas feliz.
Prometo amarte más cuando seas pobre que cuando nademos en riquezas.
Prometo amarte más cuando estas llorando que cuando estas riendo.
Prometo amarte más cuando estás enferma que cuando estás sana.
Prometo amarte más como una mujer sin hijos de lo que te amare como madre.
Y prometo… lo juro… que si decides terminar las cosas entre nosotros, te amaré más mientras te
marchas de mi vida que el día que caminaste hacia el altar.
Graham
No sé cuánto tiempo lloro después de leer la carta final. Lo suficiente para que mi cabeza
duele y mi estómago se sienta enfermo y he usado la mitad de una caja de pañuelos. He
llorado por tanto tiempo, que me he perdido en el dolor.
No tiene idea de que he decidido. No sabe si las palabras que están a punto de salir de mi
boca son de amor o de odio. Aun así aquí esta, sosteniéndome mientras lloro, simplemente
porque odia verme llorar.
¨Graham,¨ susurro. ¨Te amo más en este momento que en cualquiera que llego antes de él.¨
Tan pronto como las palabras salen de mi boca, las lágrimas comienzan a caer de sus ojos.
¨Quinn,¨ dice, mientras sostiene mi cara. ¨Quinn...¨
Es todo lo que él puede decir, está llorando tan fuerte para poder decir algo más. Él me
besa y yo lo beso de vuelta con todo de mí para tratar de compensarlo por todos los besos
que le he negado.
Cierro mis ojos, repitiendo las palabras de esta carta que me llegaron a lo más profundo.
Él tiene razón. Puede que finalmente nos dimos por vencidos al mismo tiempo, pero eso no
significa que no podamos devolver esa esperanza. Quiero luchar por él. Quiero luchar por él
tan fuerte como él ha estado luchando por mí.
No puedo imaginar una mejor forma de terminar nuestro primer aniversario -enrollados en
una manta afuera, escuchando las olas chocar contra la costa. Es el momento perfecto para
un el regalo perfecto.
Él es quien usualmente me sorprende con regalos, el hecho de que yo tenga uno para él
capta toda su atención. Me ve con anticipación y aleja la manta de mí, mientras salgo
rápidamente de la silla. Corro adentro y regreso con el paquete. Está envuelto en un papel
de Navidad, aunque ni siquiera estemos cerca de la Navidad.
¨Es todo lo que pude encontrar,¨ digo. ¨No tuve tiempo para envolverlo antes de irnos, lo envolví con
lo que estaba en el closet aquí.¨
Él comienza abrir, pero incluso antes de que le quite el papel, dejó salir, ¨Es una manta. Yo la
hice.¨
Él se ríe. ¨Eres tan terrible con las sorpresas.¨ Él coloca el papel a un lado y saca la manta que
hice de pedazos de nuestra ropa. ¨Estas son...¨ Levanta una de ellas y ve su camisa de vestir
rota y se ríe.
Algunas veces tenemos problemas en mantener nuestra ropa intacta cuando nos las
estamos quitando. Creo que he roto la mitad de una doce de camisas de Graham, al menos.
Graham ha roto mucha ropa mía. A veces lo hago porque amo el sonido dramático de los
botones cayendo. No recuerdo como comenzó, pero se ha vuelto un juego para nosotros.
Un juego costos. Que es por lo que he decidido poner algunas de las ropas en buen uso.
¨Este es el mejor regalo que alguien me haya dado.¨ Él coloca la manta sobre sus hombros y me
levanta. Me lleva dentro y me acuesta en la cama. Rompe mi camisón y luego rompe su
propia camisa solo por el espectáculo. Toda la escena me tiene carcajeándome hasta que
el sube encima de mí y suaviza mi risa con su lengua.
Graham levanta mi rodilla y comienza a empujarse dentro de mí, pero yo presionó su pecho.
¨Necesitamos un condón,¨ susurro con lo que me queda de aliento.
Estaba tomando antibiótico la semana pasada por un resfriado que he tratado de superar
por lo que no he tomado mi píldora. Hemos usado condones toda la semana como medida
preventiva.
Con una pesada dosis de seguridad, dice, ¨No quiero usar un condón esta noche.¨ No le
respondo. ¿No quiere usar un condón? ¿Estoy entendiendo esto mal?
Graham camina de nuevo hacia la cama y se baja hacia mí. Me besa, y vuelve adentro. ¨He
pensado algunas veces. Sobre ti embarazada.¨
¨¿Lo haces?¨ No estaba esperando eso. Dudo un momento antes de decir, ¨Solo porque lo
piensas no significa que estás listo para ello.¨
¨Pero lo estoy. Cuando lo pienso, me emociono.¨ Rueda hacia su lado y pone su mano en mi
estómago. ¨No creo que deberías volver a tomar la píldora.¨
Aprieto su mano, impresionada cuanto quiero besarlo, reírme y tomarlo dentro de mí. Pero
tan segura como estoy sobre tener un hijo, no quiero tomar decisiones hasta que él esté tan
seguro como yo. ¨¿Estás seguro?¨
El pensamiento de ambos siendo padres me llena con una cantidad de amor abrumadora
por él. Demasiado, que siento una lágrima caer por mi mejilla.
Graham ve la lágrima, sonríe y la limpia con su pulgar. ¨Amo que tu me ames tanto, que a veces
te hace llorar. Y amo que la idea de los dos teniendo un bebé te haga llorar. Amo cuan llena de amor
estas, Quinn.¨
Me besa. No creo haberle dicho lo suficiente lo buen besador que es. Es el mejor que he
tenido. No sé qué hace sus besos diferentes de la mayoría de hombres que he besado en el
pasado, pero es mucho mejor. A veces me da miedo que el se canse de besarme porque
por mucho que lo beso. Solo no puedo estar cerca de él sin probarlo. ¨Eres muy bueno
besando,¨ susurro.
Nos besamos aún más de lo que normalmente hacemos cuando hacemos el amor. Y se
que hemos hecho el amor cientos de veces antes de esta noche. Tal vez miles de veces.
Pero esta vez se siente diferente. Es la primer vez que no tenemos una clase de barrera
que nos previene de crear nueva vida juntos. Es como si hacemos el amor con un propósito.
Graham termina dentro de mí y es el sentimiento más increíble, saber que nuestro amor por
el otro podría crear algo incluso más grande que nuestro amor por nosotros. No sé cómo
eso puede ser siquiera posible. ¿Cómo podría amar a alguien tanto o incluso más de lo que
amo a Graham?
He experimentado muchos momentos perfectos, pero días perfectos enteros son difíciles de
conseguir. Necesitas el clima perfecto, la compañía perfecta, la comida perfecta, el itinerario
perfecto y el humor perfecto.
Estoy trazando con mis dedos un patrón invisible en su pecho cuando lo veo. ¨¿Dónde crees
que estemos en diez años?¨
Graham sonríe. Ama hablar sobre el futuro. ¨Espero que tengamos nuestra casa en diez años,¨
dice. ¨No demasiado grande, tampoco demasiado chica. Pero el jardín será enorme y jugaremos
afuera con los niños todo el tiempo. Tendremos dos - un chico y una niña. Y estarás embarazada del
tercero.¨
Sonrió ante ese pensamiento. Él reacciona ante la sonrisa en mi cara y continúa hablando.
¨Tu seguirás escribiendo, pero trabajarás desde casa y solo iras a la oficina cuando sientas que
debas. Tendre mi propia firma contable. Tu conducirás una minivan porque seremos esa clase de
padres que llevan a sus hijos a clases de futbol y gimnasia.¨ Graham me guiña. ¨Y haremos el amor
todo el tiempo. Probablemente no tanto como lo hacemos ahora, pero mucho más que todos nuestros
amigos.¨
Presiono mi mano sobre su corazón. ¨Eso suena como una vida perfecta, Graham.¨
¨O...¨ agrega. ¨Tal vez nada cambie. Tal vez sigamos viviendo en un apartamento. Tal vez tengamos
problemas financieros porque nos cambiamos de trabajo a trabajo. Tal vez no seamos capaces de
tener hijos, así que no tendremos un gran patio o una minivan. Seguimos conduciendo nuestros
mismos, autos de mierda en diez años. Tal vez absolutamente nada cambie en diez años, nuestras
vidas serán las mismas que son ahora. Y todo lo que tengamos sea el uno al otro.¨
Tal y como cuando describió el primer escenario, una sonrisa serena se esparce en mi cara.
¨Eso suena como la vida perfecta, también.¨ Y lo es. Siempre que tenga a Graham, no sé si esta
vida podría ser menos de lo es ahora. Y ahora mismo es maravillosa.
¨Quinn.¨
Su voz es ronca contra mi oreja. Es la primer mañana en mucho tiempo que soy capaz de
despertarme con una sonrisa en mi cara. Abro mis ojos y Graham parece una persona
completamente diferente que el hombre roto que entró ayer en la noche por la puerta de
Ava y Reid. Presiona sus labios en mi mejilla y luego se aleja, quitando el cabello de mi
cara. ¨¿Que me perdí mientras estabas dormida?¨
Extraño esas palabras demasiado. Es una de las cosas que más extrañe sobre nosotros. Y
significa mucho más ahora, sabiendo que él solo paro de preguntarme porque no quería
herirme. Levanto mi mano hacia su cara y acarició su boca con mi pulgar. ¨Soñé sobre
nosotros.¨
¨Fue bueno,¨ digo. ¨No fue el típico sueño extraño, de hecho. Fue más un recuerdo.¨
Graham desliza una mano entre su cabeza y la almohada. ¨Quiero saber cada detalle.¨
Imito su posición, sonriendo cuando comienzo a contarle sobre el sueño. ¨Fue nuestro primer
aniversario. La noche que decidimos comenzar una familia. Te pregunte dónde creías que estaríamos
en diez años. ¿Lo recuerdas?¨
¨Tu dijiste que tendríamos hijos y yo conduciría una minivan y viviríamos en una casa con un patio
trasero grande donde jugaríamos con nuestros hijos. ¨ La sonrisa de Graham se desvanece.
Acarició su frente con mi pulgar, esperando que su sonrisa vuelva. ¨Es extraño, porque olvide
toda nuestra conversación hasta que soñé con ella anoche. Pero no me hizo sentirme triste, Graham.
Porque luego dijiste que tal vez no tendríamos nada de eso. Dijiste que existía la posibilidad que nos
moveríamos de trabajo a trabajo y no fuésemos capaces de tener hijos. Y que tal vez nada entre
nosotros cambiará después de diez años, y todo lo que tuviéramos sería el uno al otro.¨
Él sacude su cabeza.
¨Lo siento perdí la vista de eso,¨ susurro. ¨De nosotros. Siempre has sido suficiente para mí.
Siempre.¨
Él me ve como si hubiese extrañado mis sueños tanto como me extraño a mí. ¨Te amo,
Quinn.¨
Presiona sus labios en mi frente, luego en mi nariz. Lo beso en la coronilla y nos acostamos
acurrucados.
¨¿Tu hermana tiene algo de comer por aquí?¨ Graham me saca de la cama y hacemos nuestro
camino a la cocina en silencio. Ni siquiera son las ocho de la mañana y Ava y Reid siguen
dormidos. Graham y yo buscamos en la cocina por toda la comida que necesitamos para
hacer panqueques y huevos. Él enciende la estufa y yo estoy mezclando la harina cuando
noto que la caja de madera que me hizo sigue al final de la encimera.
Coloco de vuelta la batidora y camino hacia la caja. La recorro con una mano en ella,
preguntando si las cosas hubiesen sido diferentes hoy si él no hubiese hecho este regalo
para en la noche de nuestra boda. Aún recuerdo escribirle la carta de amor. También
recuerdo deslizar la fotografía desnuda dentro del sobre. Me pregunto cuán diferente me
veo ahora de lo que se ve en la foto.
Abro la caja de madera y sacó su carta, pero cuando la tomo, noto unos papeles doblados
al final de la caja. Uno de ellos es el post-it amarillo que deje pegado en mi pared por seis
meses. Los otros dos son nuestras fortunas.
Los recojo y los leo. ¨No puedo creer que conservaras esto todo este tiempo. Es lindo.¨
Graham camina hacia mí. ¨¿Lindo?¨ El me quita una de las fortunas de mi mano. ¨Esto no es
lindo. Es la prueba que el destino existe.¨
Sacudo mi cabeza y señalo a su fortuna. ¨Tu fortuna dice que tendrías éxito en una empresa ese
día, pero tu ni siquiera fuiste a trabajar ¿Cómo es una prueba que somos almas gemelas?¨
Sus labios se curvan en una sonrisa. ¨Si hubiese estado en el trabajo no te habría conocido,
Quinn. Puedo decir que es el éxito más grande en el trabajo que he tenido.¨
Inclino mi cabeza, preguntándome porque nunca pensé en su fortuna desde ese punto de
vista.
¨De hecho... aquí esta.¨ Graham le da la vuelta a su fortuna y la sostiene, señalando hacia el
número ocho en la parte de atrás.
¨Me mentiste,¨ digo, viendo de vuelta hacia él. ¨Dijiste que estabas bromeando sobre los números
ocho en la parte de atrás.¨
Graham toma la fortuna de mi mano y con cuidado las devuelve a la caja. ¨No quería que te
enamoraras de mi por el destino,¨ dice, cerrando la caja. ¨Querías que te enamoraras de mí
porque no podías evitarlo.¨
Sonrió mientras lo observo. Amo lo sentimental que es. Amo que crea más en destinó más
de lo que cree en coincidencias. Amo que crea que yo soy su destino.
Me paro sobre la punta de mis de mis dedos y lo beso. Él toma la parte trasera de mi
cabeza con ambas manos y me retorna el beso con mucha convicción.
Me debato atraerlo de nuevo hacia mí porque en verdad quiero besarlo de nuevo. Pero
también quiero panqueques, entonces lo dejó seguir cocinando. Me doy vuelta hacia la caja
y alcanzó la carta que le escribí. Ahora que siento que estamos en un camino de
recuperación, me hace querer leer las palabras que escribí para él cuando recién
comenzamos este camino juntos. Le doy vuelta al sobre para sacar la carta, pero el sobre
aún está sellado. ¨¿Graham?¨ Me doy la vuelta. ¨¿No leíste la tuya?¨
Veo de nuevo hacia la carta con una sonrisa en mi cara. Aun con la tentación de una foto
denuda, estuvo lo suficientemente seguro de su amor por mi que no necesitaba ningún
recurso por leer esta carta.
De repente quiero escribirle otra carta que vaya acorde con esta. De hecho, puede que
comience a hacer lo que él ha estado haciendo por todos estos años y agregando más
cartas. Quiero escribirle tantas cartas que cuando finalmente abramos esta caja por las
razones correctas, tengamos las suficientes para leer por una semana.
¨Lo he pensado algunas veces,¨ admite. ¨Ya tengo algunos clientes personales alineados. Si aseguro
unos más, me permitiría hacerlo, pero probablemente no pague tanto. Pero podemos viajar por un
año o dos. Tal vez más si lo disfrutamos lo suficiente.¨
Esta conversación me recuerda a la noche que hable con mi madre en las gradas fuera de
su casa. No creo haberle dado el crédito suficiente, pero estaba en lo correcto. No puedo
pasar mi vida enfocándome en la versión perfecta de la vida que no puedo tener o puedo
pasar mi tiempo disfrutando la vida que si tengo. Y la vida que tengo me ha proveído tantas
oportunidades si tan solo me arriesgara un poco fuera de mi cabeza para seguir lo suficiente
esas oportunidades.
¨Solía querer ser tantas cosas antes de obsesionarme con la idea de volverme madre.¨
Ha pasado tanto tiempo desde que hablamos sobre eso, estoy sorprendida que lo recuerde.
¨Así es. Aun lo quiero.¨
Me sonríe mientras voltea el resto de los panqueques. ¨¿Qué más quieres aparte de escribir un
libro?¨
Me muevo para estar junto a él cerca de la estufa. Enrolla un brazo a mi alrededor mientras
cocina con su otra mano. Descanso mi cabeza contra su hombro. ¨Quiero ver el mundo.¨ digo
en un murmuro. ¨Y realmente me gustaría aprender un nuevo idioma.¨
¨Tal vez deberíamos mudarnos aquí a Italia y aprovecharnos del tutor de idiomas de Ava.¨
Me río ante su comentario, pero Graham coloca la espátula y me ve de frente con ojos
emocionados. Él se recuesta contra la encimera. ¨Hagámoslo. Mudémonos aquí. No tenemos
nada que nos ate.¨
¨Sería divertido probar algo nuevo. Y ni siquiera debe ser en Italia. Podemos mudarnos donde
quieras.¨
Mi corazón comienza a latir muy rápido con anticipación de hacer algo tan locamente
espontáneo.
Me presiono contra la encimera junto a la estufa. ¨La semana pasada di una caminata y vi varios
volantes en las calles por renta. Podemos intentarlo por un tiempo.¨
¨Está bien,¨ digo, mientras siento un mareo. Me encuentro mordiéndome el labio buscando
esconder una sonrisa, pero inmediatamente dejó de tratar de esconderla. Si hay una cosa
que Graham merece, es que por mi felicidad sea transparente. Y este momento es el
primero en mucho tiempo que siento esta enorme felicidad. Quiero que él también la sienta.
Es como si esta fuese la primera vez que siento que posiblemente estaré bien. Que
estaremos bien. Es la primera vez que lo veo y no siento culpa por algo que pueda darle
porque sé cuán agradecido está él por todo lo que le doy. ¨Gracias,¨ susurro. ¨Por todo lo que
dijiste en las cartas.¨
Él se mantiene entre mis piernas, colocando sus manos en mis caderas. Yo enrollo mis
manos alrededor de su cuello, y por primera vez en mucho tiempo, beso a mi esposo y
siento una gran gratitud. Sé que mi vida como un todo no ha sido perfecta, pero finalmente
estoy apreciando todas las cosas perfectas con ella. Son tantas cosas. Mi trabajo tan
flexible, mi esposo, mis suegros, mi hermana, mis sobrinas, mi sobrino.
Ese pensamiento me hace detenerme. Me alejo y veo hacia Graham. ¨¿Que decía mi fortuna?
¿Lo recuerdas?¨
Lo pienso por un momento. Sobre cómo encaja esa fortuna en mi vida. He pasado
demasiado tiempo poniendo mi atención en mi infertilidad. Demasiado, mi esposo y todas
las otras cosas que son perfectas en mi vida se han visto forzadas a tomar el asiento
trasero.
Desde el momento que abrimos las galletas de la fortuna, nunca las tomé en serio. Pero tal
vez Graham está en lo correcto. Tal vez esas fortunas son más que una coincidencia. Y tal
vez Graham estaba en lo correcto sobre la existencia de nuestro destino.
Graham toca mi boca con la punta de sus dedos y lentamente traza una sonrisa en mis
labios. ¨No tienes idea de lo que esta sonrisa significa para mí, Quinn. La he extrañado tanto.¨
¨¡Espera, mira este!¨ Jalo la mano de Graham, haciéndolo detenerse en su camino por la
acera. Pero no puedo evitarlo. Casi cada una de las tiendas en la calle tiene la ropa de bebé
más bella que he visto y Max se verá adorable en el conjunto que está mostrado en la
ventana.
Graham trata de que sigamos, pero yo sostengo su mano hasta que él me sigue dentro de
la tienda. ¨Casi estamos en el auto,¨ dice. ¨Tan cerca.¨
Meto las bolsas de la ropa de niños que ya hemos comprado en las manos de Graham y
encuentro el perchero con los tamaños para niños pequeños. ¨¿Debería llevarlos los
pantalones verdes o los amarillos?¨
Los pantalones verdes son más lindos, pero me voy por la opción de Graham simplemente
porque respondió voluntariamente. Odia ir de compras por ropa, y esta es solamente la
novena tienda que lo he forzado en seguirme. ¨Lo juro que esta es la última. Luego podemos ir
a casa.¨ Le doy a Graham un rápido beso en los labios antes de caminar hacia la caja de
pagos.
Graham me sigue y saca la billetera de su bolsillo. ¨Tu sabes que no me importa, Quinn. Ve de
compras todo el día si quieres. Él solo cumplirá dos años una vez.¨
Le paso la ropa a la cajera. En un acento muy italiano, nos dice, ¨Este conjunto es
absolutamente mi favorito.¨ Ella nos ve y dice, ¨¿Cuántos años tiene su pequeño?¨
Le sonrió mientras abro mi boca, pero Graham me da un codazo. ¨Tenemos seis niños,¨
miente. ¨Pero todos son adultos ya y no viven con nosotros.¨
Trato de no reírme, pero una vez decidimos comenzar a mentir a los extraños sobre
nuestros problemas de infertilidad, se ha vuelto una competencia de quien puede ser el más
ridículo. Graham usualmente gana. La semana pasada le dijo a una señora que teníamos
cuatrillizos. Ahora está tratando de convencer a alguien que una pareja de nuestra edad
tiene seis hijos mayores de edad y fuera de casa.
Pasamos por una tienda de cocina cuando dice esto, y mis ojos automáticamente caen en
el especiero en la ventana. ¨Cilantra,¨ digo. ¨Ella es la mayor.¨
Graham se detiene y ve al especiero conmigo. ¨Perejil es la más joven. Paprika y Canela son las
gemelas mayores.¨
¨Enhebra y Azafrán.¨
Mientras caminamos hacia nuestro auto, digo, ¨Esta bien, déjame ver si entendí esto bien. En
orden de nacimiento: Cilantra, Paprika, Canela, Enhebra, Azafrán y Perejil.¨
Aún me sorprende cuánto ha cambiado todo desde que abrimos la caja hace dos años.
Estuvimos a punto de perderlo todo lo que construimos juntos por algo que estaba fuera de
nuestro control. Algo que debió acercarnos en lugar de alejarnos.
Evitarnos suena como una palabra tan inofensiva, pero esa palabra puede causar un daño
severo en una relación. Evitamos mucho en nuestro matrimonio, simplemente por miedo.
Evitamos la comunicación. Evitamos hablar sobre los desafíos que enfrentamos. Evitamos
todas las cosas que nos hacen sentir tristes. Y después de un tiempo, comencé a evitar la
otra mitad de mi vida toda junta. Lo evite físicamente, lo que guía a evitarlo
emocionalmente, lo que nos deja en un montón de sentimientos que quedaron sin decir.
Abrir la caja me hizo darme cuenta que nuestro matrimonio no estaba en la necesidad de
una reparación menor. Necesitaba una reconstrucción desde sus cimientos, con una
fundación totalmente diferente. Comencé nuestra vida juntos con ciertas expectativas, y
cuando esas expectativas no se cumplieron, no tenía idea de cómo seguir adelante.
Claro abrir la caja no resolvió milagrosamente todo. No quitó inmediatamente mi deseo por
niños, a pesar de que aumentó mis deseos por una vida fuera de ser una madre. No disolvió
completamente mi aversión al sexo, a pesar de que abrió una puerta para el aprendizaje
lento en cómo separar el sexo de la esperanza y la devastación. Y yo ocasionalmente lloro
en la ducha, pero nunca lloro sola. Lloro mientras Graham me sostiene, porque me hizo
prometer que dejaría que ocultar la peor parte del dolor que hay en mi corazón.
Ya no lo escondo. Lo acepto. Estoy aprendiendo como llevar mis problemas en una maleta
y no avergonzarme de ello. Aprendo a no estar ofendida por la ignorancia de otras personas
en relación a mi infertilidad. Y parte de lo que he aprendido es que debo tener sentido del
humor sobre todo eso. Nunca pensé que podría estar en un punto donde podemos convertir
todas las preguntas dolorosas en un juego. Ahora cuando estamos en público, de hecho
busco ir más allá cuando la gente pregunta si tenemos hijos. Porque sé que Graham dirá
algo que me hará reír.
Por tanto tiempo, estaba tan agotada física y emocionalmente que pensé que si encontraba
una manera de perder toda la esperanza, también perdería toda las expectativas y la
decepción. Pero no funcionó de esa manera. La esperanza ha sido la única cosa positiva
sobre ser infértil.
Nunca perderé la esperanza que de hecho podamos tener un hijo nuestro. Aún sigo
aplicando en agencias de adopción y hablando con abogados. No se alguna vez pararemos
de tratar de hacerlo realidad. Pero he aprendido que aunque sigo esperando convertirse en
madre, no significa que no pueda vivir una vida satisfactoria mientras sigo intentando.
Por ahora, soy feliz. Y sé que seré feliz aun en 20 años, aun si solo seguimos solo Graham
y yo.
Veo al auto, y el neumático está definitivamente desinflado. Tan desinflado, que ni un poco
de aire puede salvarlo. ¨¿Tenemos repuesto?¨
Estamos en el auto de Graham, él abre el maletero y levanta una parte del suelo,
descubriendo el repuesto y el Jack. ¨Gracias a Dios,¨ dice.
Pongo nuestras bolsas en el asiento trasero del auto y veo mientras él saca el neumático y
el Jack. Por suerte el neumático desinflado está en el lado del pasajero, por lo que
quedamos en la acera en lugar de la calle. Graham rueda el neumático cerca del desinflado
y luego mueve el Jack. Me ve con unos ojos muy avergonzados. ¨Quinn...¨ Patea el
neumático rompiendo contacto visual conmigo.
Se encoge de hombros. ¨Estoy seguro de que puedo buscarlo en Google. Pero mencionaste una
vez que Ethan nunca te dejo cambiar un neumático.¨ Él señala hacia la llanta. ¨Te estoy dando la
ventaja.¨
Graham pone el freno mientras yo posiciono el Jack bajo el auto y comienzo a levantarlo.
¨Esto es un poco sexy,¨ dice, recostándose contra el faro mientras me observa. Agarro la llave
y comienzo a quitar las tuercas de los neumáticos.
Me rio cuando me doy cuenta lo que está haciendo. Todo el tiempo mientras cambio el
neumático, Graham se jacta de ello con todos los que pasan. ¨¡Mira! Mi esposa sabe cómo
cambiar una llanta.¨
Graham asiente y abre la puerta del conductor mientras yo corro a la tienda más cercana.
Cuando entro, me sorprendo, al echarle un vistazo alrededor. Estaba esperando que fuese
otra tienda de ropa, pero no lo es. Hay jaulas para mascotas mostradas en toda vitrina y un
ave - perico - posando en la parte superior de una jaula cerca de la puerta de entrada.
Subo mis manos llenas de grasa. ¨Ninguno. Esperaba que tuvieran un lugar donde poder
lavarme.¨
La joven me señala el camino al sanitario. Camino por la tienda, pausando al ver varios
animales en sus jaulas. Hay conejos, tortugas, gatos y conejillos de indias. Pero cuando
llegó a la parte trasera de la tienda, cerca del sanitario, hago una pausa en mi camino y doy
un gran suspiro.
¨Hola, amigo,¨ susurro. Leo la nota al final de la esquina izquierda de su jaula. Junto a la
descripción en italiano hay una descripción en español.
Pastor alemán
Macho
Siete semanas
Disponible para su adopción.
Veo a la nota por un momento y me forzó a caminar hacia el baño. Lavo mis manos tan
rápido como puedo, porque no puedo permitirme que el perro crea que soy solo otra más de
la docena de personas que caminan y lo ignoraron hoy y no quisieran llevarlo a casa.
Nunca he sido una persona que le gusten los perros, porque nunca he tenido uno antes. De
hecho nunca creí tener uno, pero tengo la sensación que no me iré de esta tienda sin el
perro. Antes de salir del baño, saco mi teléfono y le envió un mensaje a Graham.
Salgo del baño, y cuando el perro me ve de nuevo, sus orejas se levantan. Levanta una
pata y la presiona contra la jaula mientras yo me voy acercando. Está sentado en sus patas
traseras, y puedo ver su cola moviéndose, como si él quiere mi atención pero está asustado
que solo sea algo fugaz y terminará pasando otra noche en esta jaula.
Deslizo mis dedos entre las barras de la jaula, y el los huele, luego me lame. Lo siento
tensarse algo en mi pecho cada vez que hace contacto visual conmigo, porque verlo tan
lleno de esperanza pero con miedo de la decepción me hace sentir triste. Este perro me
recuerda a mí. Y como solía sentirme.
Escucho a alguien caminando detrás de mí, me doy la vuelta y veo a Graham viendo al
perro. Camina hacia la jaula e inclina su cabeza. El perro ve a Graham y de nuevo a mi y
finalmente se pone de pie, incapaz de para su cola.
Ni siquiera tengo que decir algo. Graham solo asiente y dice, ¨Hola, pequeño. ¿Quieres venir a
casa con nosotros?¨
¨Han pasado tres días,¨ dice Ava. ¨Ese pobre cachorro necesita un nombre.¨
¨Es tan difícil pensar en un buen nombre, de hecho,¨ murmuro. ¨Quiero darle un nombre que
signifique algo, pero hemos desechado cada idea que tenemos.¨
¨Te tomó ocho meses escoger un nombre para tu hijo. Tres días no es tanto para un perro.¨
Ava se encoge de hombros. ¨Buen punto.¨ Ella limpia bajo la mesa mientras yo tapo la
comida que quedó y la colocó en el refrigerador.
¨Pensé en darle un nombre relativo a las matemáticas, ya que Graham las ama tanto. Como nombre
por un número.¨
Ava se ríe. ¨Es tan extraño que lo menciones. Estaba viendo mis archivos del trabajo hoy para los
estudiantes de intercambio en la secundaria y seré tutora cuando ellos lleguen en un par de semanas.
Una de las chicas es de Texas. Su nombre de nacimientos es Siete Marie Jacobs, pero ella responde
por Seis. Pensé en Graham cuando lo vi.¨
Ava sacude su cabeza. ¨No lo sé, pero es pegajoso. No la he conocido pero ya me agrada.¨ Se
detiene y me ve. ¨¿Porque no lo nombras por uno de los personajes de tu libro?¨
Sacudo mi cabeza. ¨Ya lo había pensado, pero esos personajes se sienten como personas ahora que
el libro está terminado. Se que es raro, pero quiero que el perro tenga su propio nombre. Siento como
si lo forzara a compartir.¨
¨Tiene sentido,¨ dice, descansando sus manos en sus caderas. ¨¿Alguna noticia de tu agente?¨
¨Ella no lo ha enviado a los publicistas aun. Está siendo revisado por un editor interno y luego lo
intentarán vender.¨
Ava sonríe. ¨Espero que suceda eso, Quinn. Me volveré jodidamente loca si entro a una librería y
veo tu libro allí.¨
¨Tu y yo ambas.¨
Graham entra con el cachorro mientras Ava camina hacia la puerta. ¨Es tarde, tengo que irme,¨
dice, hablando con el perro mientras rasca su cabeza. ¨Espero que cuando te vea mañana
tengas un nombre.¨
Tomó el cachorro y lo llevó a su cama y lo cubro con una manta. Ninguno de los sabe nada
sobre perros, hemos estado leyendo lo más que podemos sobre entrenarlo, qué come,
cómo debe ser disciplinado, cuanto debe dormir.
Dormir ha sido la cosa más difícil de coordinar hasta ahora. Ser el dueño de un perro viene
con nuevos obstáculos, pero el mayor de todos es estar exhausto. No lo cambiaría por
nada, aun así. Cada vez que ese cacharro me ve, me derrito.
Graham y yo caminamos hacia el dormitorio. Dejamos nuestra puerta abierta para poder
escuchar si el perro comienza a llorar. Cuando nos metemos a la cama, ruedo hacia
Graham y descanso mi cabeza en su pecho.
¨No puedo imaginar lo que debe ser tener un recién nacido significa si un cachorro es tan cansado,¨
digo.
¨Estas olvidando de todas nuestras noches sin dormir con Cilantra, Paprika, Canela, Azafrán
Enhebra y Perejil.¨
Me acurruco más cerca de Graham, y él aprieta más su abrazo cerca de mí. Hago lo mejor
para dormirme, pero mi mente sigue buscando nombres potenciales para el cachorro hasta
que estoy segura que he buscado en cada nombre existente.
¨Quinn.¨ La voz de Graham está sobre mi oreja, cálida y tranquila. ¨Quinn, despierta.¨ Abro
mis ojos y me alejo de su pecho. Él señala detrás de mí y dice, ¨Mira.¨
Me doy la vuelta y veo el reloj, mientras cambia a la media noche. Graham se inclina a mí
oreja y dice. ¨Es ocho de Agosto. Diez años después estamos felizmente casado. Te lo dije.¨
No sé cómo no esperé este momento. El número ocho sostiene tanto significado para
nosotros que la fecha debería ser obvia para mí, pero he estado tan preocupada con el
cachorro los últimos días, que ni siquiera me daba cuenta que hoy es ocho de Agosto.