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El Perdon

El documento habla sobre el perdón desde una perspectiva bíblica. Explica que Dios ofrece perdón a los creyentes a través del sacrificio de Cristo, y nos pide que perdonemos a otros como Él nos perdonó. También describe el perdón como un ideal alto que solo se puede lograr con la gracia de Dios, y destaca las consecuencias negativas de no practicar el perdón, como no ser perdonados por Dios y afectar nuestras oraciones y relación con Él.

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El Perdon

El documento habla sobre el perdón desde una perspectiva bíblica. Explica que Dios ofrece perdón a los creyentes a través del sacrificio de Cristo, y nos pide que perdonemos a otros como Él nos perdonó. También describe el perdón como un ideal alto que solo se puede lograr con la gracia de Dios, y destaca las consecuencias negativas de no practicar el perdón, como no ser perdonados por Dios y afectar nuestras oraciones y relación con Él.

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EL PERDON

Se ha dicho que las frases más importantes que utilizamos en esta vida
son “Te amo,” “Lo siento,” y “Te perdono.” Aunque el perdón es un
concepto central dentro de la vida Cristiana, para muchas personas es
un proceso confuso y difícil de practicar.

I. INSTRUCCIONES Y PRINCIPIOS BIBLICOS

A. El perdón significa que se ha cancelado una deuda.

A través del sacrificio de Cristo en la cruz, Dios les ofrece perdón a


todos los creyentes.
Y como Él nos ha perdonado, nos pide que también perdonemos a
otros.
2 Corintios 5:18- 21
“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo
mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la
reconciliación;
que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,
no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos
encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si
Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre
de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para
que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Lucas 17:3-4
“Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti,
repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.
Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti,
diciendo: Me arrepiento; perdónale.”

Romanos 5:6-8
“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los
impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo,
pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra
su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros.”

1 Herlin Flor
B. El Perdón, según el ejemplo de Cristo, es en verdad un
ideal alto que solamente se puede lograr por la gracia de
Dios.
Lucas 23:34
“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”
Colosenses 3:12-13
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de
entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de
mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y
perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la
manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”
I Juan 4:11-12
“Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros
amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos
unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha
perfeccionado en nosotros.”

C. El Perdón evita que crezca la amargura – Evita seguir


dañando la relación de las personas involucradas
Hebreos 12:14-15
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de
Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella
muchos sean contaminados;”

Colosenses 3:19 “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis


ásperos con ellas.”
D. El Perdón es parte del carácter y la naturaleza de Dios.
Aunque Dios no pasa por alto el pecado, Él es paciente, piadoso,
misericordioso y está dispuesto a perdonar.
Daniel 9:9 “De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el
perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado,”
Nehemías 9:17 “Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso,
tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los
abandonaste.”
Éxodo 34:5-8 “Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él,
proclamando el nombre de Jehová.

2 Herlin Flor
Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: !!Jehová! !!Jehová!
fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en
misericordia y verdad;
Que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la
rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al
malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los
hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.”
Efesios 2:4-5 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor
con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio
vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),”
E. Dios quiere que nos perdonemos unos a otros, recordando que
también Cristo nos perdonó a nosotros.
Colosenses 3:12-15 “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y
amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de
mansedumbre, de paciencia;
Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno
tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así
también hacedlo vosotros.
Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo
fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”
Mateo 5:43-48 “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y
aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os
maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os
ultrajan y os persiguen;
Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace
salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e
injustos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No
hacen también lo mismo los publicanos?

3 Herlin Flor
Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No
hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos
es perfecto.”
Marcos 11:25-26
“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para
que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros
vuestras ofensas.
Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en
los cielos os perdonará vuestras ofensas.”
Lucas 6:37
“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis
condenados; perdonad, y seréis perdonados.”
F. Al negarse a perdonar, se expone a consecuencias graves.
1. Si no perdonamos, Dios tampoco nos perdonara.
Lucas 6; 37 “ No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no
seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. “
2. La falta de perdón, provoca que nuestros pecados sean retenidos.
Marcos 11; 25-26 “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo
contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos
os perdone a vosotros vuestras ofensas. 
26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está
en los cielos os perdonará vuestras ofensas.”
3. La falte de perdón afecta nuestras oraciones.
En el modelo de oración del Padre nuestro se dice “…perdónanos
nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores” Mateo 6:12, es decir, que la oración implica tanto el perdón
de Dios como también que debemos perdonar, de lo contrario nuestra
oración en la cual pedimos perdón será afectada por no practicar dicho
perdón con los demás.
Jesús fue claro al decir que “…cuando estéis orando, perdonad…”
(Marcos 11:25), es importante sentirnos libres de todo lo que nos

4 Herlin Flor
perjudica en nuestra oración. Debemos sentirnos libres en nuestra
oración.
Aún en nuestra relación con los miembros de la familia como esposa e
hijos es importante que podamos practicar el perdón. 1 Pedro 3:7 dice:
“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando
honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la
gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.
4. No perdonar puede destruir nuestra comunión con Dios
1 Juan 2:9 declara: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su
hermano, está todavía en tinieblas”. La falta de perdón nos puede llevar
a aborrecer a nuestros hermanos y conducirnos a un camino de
tinieblas y lo peor de todo podemos pensar que aun con esto seguimos
en la luz.
Se necesita amor para perdonar a nuestros hermanos, “…y sabemos
que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a nuestros
hermanos. El que no ama a su hermano permanece en muerte” (1 Juan
3:14). No solamente afecta nuestra relación con nuestros hermanos
sino que nos trae la muerte y la falta de comunión con nuestro Dios.
No podemos dejar que la falta de perdón destruya nuestra comunión o
relación con nuestros hermanos. “Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os
perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32)
Igualmente Colosenses 3:13 nos dice: “Soportándoos unos a otros, y
perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro De la
manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”.
Lucas 17:4, hablando de un hermano que viene arrepentido por lo que
hizo, dice: “Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día
volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale”
Para José fue muy difícil perdonar, pues tuvo que llorar tres veces
(Génesis 42:24; Génesis 43:30; Génesis 45:3) hasta que logró darse a
conocer a sus hermanos y perdonarlos por todo lo que le hicieron.
Quizás sea un proceso difícil pero con la ayuda de Dios debemos
aprender a perdonar.

5 Herlin Flor
5. La falta de perdón hace recordar la deuda que teníamos con Dios
La Biblia nos habla en (Mateo 18:33) de un rey que perdonó una deuda
de diez mil talentos a su siervo, pero este siervo no pudo perdonar a
otro de sus consiervos cien denarios que le debía, echándole en la
cárcel hasta que pagara la deuda.
Entonces el rey, al darse cuenta, le dijo: “¿No debías tú también tener
misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?
Entonces su Señor enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase
todo lo que debía” (Mateo 18:33)
Esto culmina con la siguiente reflexión: “Así también mi Padre celestial
hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su
hermano sus ofensas”
Es interesante meditar en esto, pues se nos recuerda que fuimos
perdonados y que hicieron misericordia con nosotros y que si no
hacemos lo mismo se recordará nuestra deuda.
II. APLICACIÓN PRÁCTICA
A. La diferencia entre varios tipos de perdón y la reconciliación.
1. Perdón Vertical: Dios le extiende el perdón al hombre a causa de la
obra de Cristo.
Colosenses 1:12-14
“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de
la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de
las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos
redención por su sangre, el perdón de pecados.”
I Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
2. El Perdón Horizontal: Este es el perdón que un ser humano le
concede a otro. También se le llama perdón interpersonal.
Este tipo de perdón es cosa seria para Dios.
Mateo 6:14-15 “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os
perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no
perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os
perdonará vuestras ofensas.”

6 Herlin Flor
I Juan 4:20 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es
mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo
puede amar a Dios a quien no ha visto?”
3. La Reconciliación: Un proceso en el que dos personas dan pasos para
reestablecer una relación que se ha dañado.
a. El propósito de la reconciliación es la restauración y la reconexión.
Mateo 5:23-24
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu
hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y
anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta
tu ofrenda.”
b. Lograr el Perdón (lo que una persona le concede a otra) juntamente
con la Reconciliación (las dos personas uniendo sus esfuerzos para
reestablecer su relación) es un alto ideal y una meta que vale la pena.
Sin embargo, en algunas circunstancias no es posible llegar a la
reconciliación. En estos casos, hay que reconocer que es posible que se
conceda el perdón sin lograr la reconciliación. Dios nos pide hacer
nuestra parte y no estorbar el proceso de restauración.
Romanos 12:18 “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en
paz con todos los hombres.”
c. Si no se distingue entre lo que son el perdón y la reconciliación se
puede dañar el proceso de restauración.

B. La diferencia entre “errores”y “ofensas.”


Hay varios tipos de problemas que pueden causar tensión o dañar una
relación. No se abarcarán todas las situaciones posibles, pero el
propósito es que sea una ayuda para identificar las diferencias entre
distintos tipos de ofensas dentro de las relaciones.
1. Niveles de errores y ofensas
a. Errores – Faltas menores: Todos cometemos faltas. Se nos olvidan
las cosas, se nos rompe algo, se nos tira algo, etc. Es necesario ser
conscientes de que vamos a cometer faltas nosotros y las demás
personas también; en esta vida no se pueden evitar.

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b. Errores – Irritantes: Todos los tenemos. Diferentes costumbres,
hábitos raros, los rasgos de nuestra personalidad, y varias
peculiaridades (de las que muchas veces no somos conscientes) a
menudo irritan a los demás. Pueden ser cosas como el comer
ruidosamente o el roncar. Estos irritantes pueden provocar el enojo, las
palabras ásperas, y hasta pleitos.
c. Errores – Malas Decisiones: Algunos ejemplos son el llegar tarde a la
casa o pagar demasiado por alguna cosa. Todos tomamos malas
decisiones de vez en cuando. Pero si repetidamente tomamos malas
decisiones y si estos errores son serios, llegan a ser ofensas.
¿Y cuales son las ofensas?
d. Ofensas – Desatenciones: Aunque a todos se nos pueden olvidar las
cosas (errores menores) si se nos olvida algo importante como el
aniversario o si no cumplimos con las responsabilidades que hemos
acordado llevar, se pueden dañar las relaciones seriamente.
e. Ofensas – Palabras y Acciones Ofensivas: El gritar, criticar
ásperamente, el humillar a la otra persona...todo esto nos deja con
sentimientos de desunión. Si esto se hace costumbre, es muy probable
que se ocupe la ayuda de otro para tratar con el problema.
f. Ofensas – Pecados Graves/Daños Serios: Entre las ofensas graves
están incluidas el adulterio, las adicciones, el abandono, el abuso
(sexual, físico, emocional), etc. Estas ofensas dañan la misma base de
las relaciones porque violan la confianza, los límites establecidos, la
intimidad emocional, y la relación espiritual.
2. Aunque es difícil distinguir entre los diferentes tipos de errores y
ofensas, la diferencia más importante es que Dios nos pide soportar los
errores mientras que las ofensas hacen que ejercitemos el perdón.
Colosenses 3:13 “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a
otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os
perdonó, así también hacedlo vosotros.”
Efesios 4:1-3 “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es
digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y
mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en
amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la
paz;”

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3. Cuando no se resuelven correctamente las ofensas en alguna
relación, los asuntos pequeños (puntos anteriores a. b. y c.) pueden dar
lugar a pleitos más grandes.
C. Ideas equivocadas acerca del perdón. 1
1. Algunas personas creen que para poder perdonar una ofensa, es
necesario que la otra persona les pida perdón.
La verdad es que el perdón se le puede conceder aun a alguien que ya
falleció, a alguien que no reconoce que hizo mal, a alguien que no se ha
arrepentido, a alguien que solo reconoce parte de la gravedad de su
ofensa, etc.
Recuerden que el perdón es decisión de una persona, mientras que la
reconciliación requiere la participación de las dos.
2. El perdonar a alguien, no es simplemente dejar la ofensa al olvido.
Algunas de las ofensas que pudieras haber experimentado son muy
graves y no se pueden pasar por alto.
Dios no justifica el pecado ni niega su gravedad y nosotros tampoco
debemos hacerlo. Recordemos que, “La misericordia de Dios no
cancela su santidad. Las ofensas requieren de un pago.
Jesús, quien murió para pagar por el pecado. es la solución que Dios
proveyó para todas las ofensas y para siempre.
3. Ideas equivocadas acerca del perdón, y Verdades.
Algunas personas creen equivocadamente que el perdón es:
a. Negar la gravedad del pecado.
b. darle una “salida fácil” al ofensor.
c. Carga a la víctima con demasiada responsabilidad.
d. Es ser injusto.
Al contrario, El verdadero perdón
a. Reconoce que se ha cometido una ofensa.
b. Reconoce que el ofensor tiene una deuda que pagar.
c. Reconoce que muchas veces el ofensor no puede pagar
completamente por el daño que causó.

9 Herlin Flor
d. Entiende que aunque es natural tener el deseo de vengarse, no es
una solución sana, ni tampoco es aprobada por Dios.
e. Libera al deudor de su deuda.
Nota:
Es cierto que hay ocasiones en las que el ofensor paga por el mal
cometido.
Por ejemplo:
si alguien conduce un automóvil estando embriagado, choca de frente
contra otro y mueren los del otro vehículo, es probable que la ley lo
sentencie a prisión. Sin embargo, con estar encarcelado, no restaura ni
en lo más mínimo lo que perdieron los seres queridos de las víctimas.
Esas pérdidas son demasiado grandes para que el ofensor provea un
pago adecuado. Esas son las pérdidas que se reconocen durante el
proceso del perdón.
D. Lo que NO es el perdón.
1. Olvidar:
Las ofensas no se olvidan por completo aunque uno perdone. Muchas
veces habremos oído la frase “perdonar y olvidar.” Algunos quizá
concluirán por esto que el perdonar significa que la ofensa se borrará
de la memoria.
Muchos creen que la frase “perdonar y olvidar” salió de la Biblia, pero
no es así! De hecho, el tratar de negar que algún mal trato o alguna
traición te lastimara, puede hacer más intensa la memoria que estás
tratando de olvidar.
El perdón al que Cristo nos llama significa que no guardaremos rencor,
amargura o resentimiento en contra de la otra persona.
Por lo tanto, en vez de intentar olvidar la memoria de una ofensa, la
meta debería ser cortar con el resentimiento que nos ata a ella.
2. Indultar:
Indultar es un término legal que significa –quitar el castigo merecido
por algún crimen u ofensa. Aunque perdonemos a alguien, es posible
que tengan que atenerse a las consecuencias de sus actos.

10 Herlin Flor
3. Pedir disculpas:
El que se disculpa reconoce y lamenta su falta, el daño o el insulto que
causó. El que se disculpa de una manera ligera o no sinceramente,
puede hacer más daño que bien. Una disculpa sincera es cuando el
ofensor
(1) reconoce lo que hizo mal
(2) acepta la responsabilidad por lo que hizo
(3) reconoce cómo lastimó a la otra persona
(4) está dispuesto a recibir las consecuencias.4
4. Reconciliarse:
La reconciliación es el proceso en el que dos personas dan pasos para
restaurar una relación que se ha dañado.
Aunque el perdón es importante para restaurar una relación, no es todo
lo que se ocupa para lograr la reconciliación. La reconciliación depende
de que ambas personas, el ofensor y el ofendido, trabajen juntos para
restaurar su relación.
5. Negar o Evadir:
Hay ocasiones en que la persona se siente tan herida que dice, “Ya lo
perdoné.” con el fin de no seguir sintiendo el dolor de lo que la otra
persona le hizo.
El perdón no es simplemente negarse a tratar con un asunto o una
persona para evitar el dolor o el conflicto. Tampoco significa negar que
las palabras o las acciones de la otra persona nos hirieran.
6. Excusar la ofensa:
Al perdonar, no se le está dando permiso al ofensor de que nuevamente
cometa la misma ofensa.
Es importante establecer normas sanas, y no simplemente permitir que
la otra persona continúe con sus acciones dañinas o pecaminosas.
7. Ni es Fácil ni es gratis: El perdón verdadero no es simplemente
responder con unas cuantas palabras amables. Por el contrario, se
requiere de un gran esfuerzo para lograr un verdadero cambio de
comportamiento que perdure.

11 Herlin Flor
8. La confianza:
La confianza dentro de cualquier relación es algo que crece y se
fortalece con el tiempo.
Dependiendo de la gravedad de una ofensa, la confianza puede verse
dañada o hasta destruida.
El perdón podrá iniciar el proceso de restaurar la confianza como parte
de la reconciliación, pero no es un requisito que exista la confianza para
poder perdonar.
Recuerde que el perdón es lo que una persona le concede a otra. La
confianza se gana con el tiempo, y el que cometió la ofensa tiene que
aceptar que para restaurar la confianza se llevará tiempo.
9. Un Sentimiento:
Para perdonar no debemos esperar hasta que sintamos el deseo de
perdonar o ya no sintamos los efectos de la ofensa. Más bien, el perdón
es un acto de obediencia a través del cual nos puede guiar Dios.
10. Dependiente del tiempo:
A veces se comenta que dentro de las relaciones, “El tiempo sana todas
las heridas.” Desafortunadamente eso no es cierto! Aunque a veces con
el tiempo podemos comprender mejor las circunstancias que llevaron a
la ofensa, el tiempo por sí solo, no sana nada! Sería más correcto decir
que, “El tiempo más el perdón termina por sanar las heridas.”
E. Lo que SÍ es el perdón.
1. Algo que se concede por gracia:
Dios nos puso el mayor ejemplo de dar por gracia cuando inició el
proceso del perdón y la reconciliación con el hombre
Romanos 5:6;
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los
impíos. 
Efesios 2:4-5
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que
nos amó, 

12 Herlin Flor
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente
con Cristo (por gracia sois salvos)
El perdón es lo que una persona le concede a otra.
Los que necesitan ser perdonados no necesariamente “merecen” el
perdón. Nosotros en ninguna manera “merecemos” el perdón de Dios.
Nosotros les mostramos gracia a los demás porque hemos recibido
gracia de parte de Dios. Tenemos algo en común con la persona que
nos dañó. La misma naturaleza pecaminosa que causó la ofensa, es la
naturaleza con la que luchamos en nuestro propio corazón.
Aun si la persona que causó la ofensa no inicia la reconciliación o si no
reconoce su error o la ofensa, el ofendido deberá conceder el perdón y
deberá concederlo con gracia.
Uno puede sentir que es injusto tener que perdonar; sin embargo, la
gracia nos permite perdonar aun a las personas que no parecen
merecer el perdón.
Es posible que el ofensor no sienta remordimiento ni se arrepienta
como para recibir perdón, pero eso no cierra las puertas a que se le
conceda el perdón. Dios les ofrece su perdón a todos los hombres por la
muerte de Cristo en la cruz. Pero para recibir ese perdón es necesario el
arrepentimiento
La gracia tampoco niega la gravedad de la ofensa. El perdón que se
concede por gracia reconoce la gravedad de lo que se hizo mal y se
desprende del supuesto “derecho” de venganza o de guardar rencor.
2. Una decisión intencional y un proceso:
El perdón no se da como un accidente. Más bien, uno tiene que tomar
la decisión y comprometerse al proceso.
El Espíritu Santo es quien da el poder para llevarlo a cabo, y se lleva
tiempo. Ambas cosas son necesarias – el tomar la decisión de perdonar
y el comprometerse al tiempo que sea necesario para llevar a cabo el
proceso.
3. Un trabajo difícil y complejo:
Se requiere de valor para perdonar y también de mucho esfuerzo. El
perdón tiene dimensiones emocionales, relacionales, espirituales y
también fisiológicas.

13 Herlin Flor
Tiene que ver con cambiar nuestras actitudes, comportamientos,
sentimientos y creencias.
También necesitamos aprender a calmarnos cuando recordamos las
ofensas y no alterarnos ni tampoco reaccionar impulsivamente.
El proceso del perdón cambia las emociones que están ligadas a la falta
cometida. En vez de sentir enojo, amargura u otros sentimientos que
resultan cuando no hay perdón, el perdón nos da una sensación de
libertad- “la emoción del perdón” cuando recordamos la ofensa.
4. Cancelar/Liberar una deuda:
Muchas veces cuando alguien te daña o te ofende, sufres un tipo de
pérdida.
Sea algo grave, como perder un hijo por causa de un conductor ebrio, o
sea una ofensa menor dentro de una relación, la ofensa nos deja con el
sentimiento de que perdimos algo o que nos quitaron algo y por tal
motivo a resultado una deuda.
A muchos se les hace difícil perdonar porque quieren que el deudor
pague su deuda.
En otras palabras, desean la venganza. Muchas veces queremos que el
ofensor sienta el peso de lo que sufrimos. A veces incluso queremos que
el ofensor sufra aún más allá de lo que podría pagar.
En muchas situaciones, la única manera de arreglar una deuda es con
el perdón. Tomamos la decisión de liberar al deudor de la deuda que ha
adquirido.
Esta decisión también nos libra a nosotros del peso que nos pudiera
estorbar en nuestro andar con el Señor
Hebreos 12:1-2
1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan
grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que
nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por
delante, 
2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por
el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio,
y se sentó a la diestra del trono de Dios.

14 Herlin Flor
El perdón no cambia la naturaleza de la transgresión, el mal que se hizo
sigue siendo un mal; y el perdón tampoco niega el hecho de que la
ofensa ocurrió. Más bien, en vez de permitir que el enojo y el dolor de
la ofensa nos mantengan atados al ofensor, el perdón nos ayuda a
desprendernos y librarnos del mal que ocurrió.
F. Algunos pasos hacia el perdón
1. Reconoce la ofensa:
El primer paso es reconocer que ocurrió un daño. Aquí la meta es
primeramente aceptar que te hicieron un mal y entonces enfocarte en
salir adelante. No es bueno ni por un lado, negar el dolor, ni por el otro,
seguir repasando los detalles de lo que ocurrió.
2. Usa la empatía:
En este paso, los sentimientos de enojo o de frialdad hacia la otra
persona se reemplazan con un sentimiento de empatía.
Por ejemplo, trata de ver la situación desde el punto de vista de la otra
persona. Aquí se trata de comprender lo que la otra persona pudo
haber estado pensando, sintiendo, etc.
Toma en cuenta que entre más horrible haya sido la transgresión, es
más difícil mostrar la empatía. Cuando es demasiado difícil mostrar la
empatía o la comprensión, hay que empezar con la compasión.
Otra manera de lograr la empatía es recordando que el perdón se
concede por gracia y que nosotros no merecíamos el perdón de Dios.
3. Un regalo desinteresado:
Para dar este paso es necesaria la humildad y también la gratitud,
reconociendo que necesitamos el perdón y que incluso lo hemos
recibido.
Piensa en las ocasiones que necesitabas que alguien te perdonara.
¿Cómo te sentías? ¿Cómo te sentiste cuando cometiste una falta y
recibiste el perdón de Dios y de otras personas? Ya que hemos recibido
el perdón de parte de Dios y también de otras personas, nosotros
también concedamos el perdón a otros.

15 Herlin Flor
4. Comprométete a perdonar:
Haz un fiel compromiso de perdonar y escoge un “Ebenezer” que te
ayude a recordar ese compromiso. Un “Ebenezer” es una señal o un
recordatorio descrito en I Samuel 7:1212 Tomó luego Samuel una
piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer,
diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.
La mejor manera de cumplir con nuestro compromiso es contarle a
otra persona (al que nos ofendió, al cónyuge, a un amigo, un ministro,
etc.) que estamos comprometidos a perdonar.
5. Aférrate al perdón:
Si de vez en cuando recuerdas detalles de las ofensas del pasado que
has luchado por perdonar, no te desanimes.
Comprométete nuevamente a perdonar, encomiéndale a Dios tanto la
situación como la persona, y sigue adelante. No porque te llegan de vez
en cuando recuerdos del suceso que te hirió quiere decir que no hayas
perdonado.
G. El perdón, la venganza, la justicia y las consecuencias.
Hasta aquí se ha hablado de lo que es y no es el perdón. Ahora la
pregunta: ¿Entonces cómo cabe el perdón dentro de la justicia?
Quizá algunos concluirán que el perdón es injusto o creerán que el
tomar venganza sería justo y correcto.
No debemos confundir el deseo de tomar venganza con el deseo de que
se haga justicia. Consideremos estos versículos que hablan del perdón,
la venganza, la justicia y las consecuencias.
I Tesalonicenses 5:15, “Mirad que ninguno pague a otro mal por mal;
antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.”
Romanos 12:19-21, “No os venguéis vosotros mismos, amados míos,
sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la
venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere
hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo
esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido
de lo malo, sino vence con el bien el mal”.

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Miqueas 6:8, “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué
pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y
humillarte ante tu Dios.”
Proverbios 24:17, “Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, Y
cuando tropezare, no se alegre tu corazón;”
II Samuel 1: 11-12 (A pesar de las ofensas que Saúl cometió contra él,
David no buscó la venganza ni tampoco se alegró cuando murió
Saúl.)
La Palabra de Dios nos enseña a no ser vengativos. En otras palabras,
no debemos tener en nuestro corazón el deseo de ver sufrir a otra
persona.
Sin embargo, el perdón no necesariamente quita las consecuencias de
la ofensa, tampoco libra al ofensor de las obligaciones que adquirió con
sus hechos.
Consideremos los siguientes puntos que describen la diferencia entre la
venganza y la justicia.
“La venganza es el deseo que tengo de ver sufrir a otra persona por el
daño que me causó a mí.”
“A diferencia de la venganza, la justicia es el pago que Dios u otros le
exigen a una persona, sea por un mal que hayan hecho en contra de
nosotros, en contra de un grupo de personas, o en contra de la sociedad
en general. Aunque debemos evitar la venganza, debemos buscar la
justicia para aquellos que han sido dañados.”
“La venganza es el deseo que tenemos de darle su merecido a nuestro
ofensor; la justicia es el pago que otra persona requiere de nuestro
ofensor. La venganza es luchar por arreglar las cuentas nosotros
mismos; la justicia es dejar en mano de otro el arreglo de las cuentas.”
“La venganza produce amargura; la justicia sana las heridas.”
Aunque recibamos el perdón de Dios, enfrentaremos consecuencias por
nuestros pecados y tendremos que arreglar los daños que les causamos
a otros con nuestro comportamiento.
Como lo expresó un escritor, “Cuando Dios nos perdona, quita las
consecuencias eternas de nuestro pecado – la condenación eterna –

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más no necesariamente las consecuencias temporales que acarrearon
nuestros hechos.”
El hecho de que estemos cubiertos con el manto de justicia que nos da
Cristo (Isaías 61:10) no nos excluye de pagar una multa si nos
infraccionan por conducir a un exceso de velocidad. De igual manera,
cuando otros nos dañan, es posible que tengan que pagar alguna
consecuencia por su pecado. Sin embargo, es nuestra responsabilidad
perdonarlos y buscar la dirección de Dios para usar la misericordia
junto con la justicia.
H. La falta de perdón y la amargura tienen un alto costo.
Es fácil ver los beneficios del perdón: estamos siguiendo el ejemplo de
Dios y obedeciendo su mandato. Por esto Él nos da esperanza y nos
sana.
Por el contrario, cuando no perdonamos recibimos consecuencias
negativas. Es muy común que haya amargura cuando uno se niega a
perdonar. Muchas veces las personas no quieren perdonar porque
piensan que de alguna manera estarían premiando al que les causó el
daño.
1. Las consecuencias espirituales de la falta del perdón:
La Biblia nos advierte claramente en contra de la amargura, y siempre
que permitamos la amargura en nuestras vidas nos perjudicaremos
espiritualmente.
La falta del perdón nos estorba en el proceso de la santificación. Si
seguimos pensando en el daño que otro nos causó y permitimos que
crezca la amargura, estamos siendo vencidos por razonamientos
egoístas.
Hebreos 12:15, “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la
gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y
por ella muchos sean contaminados.”
Efesios 4:31, “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia.”
Mateo 6:14-15, “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os
perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no
perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os
perdonará vuestras ofensas.”

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Colosenses 3:19, “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis
ásperos con ellas.”
Santiago 3:14-15, “Pero si tenéis celos amargos y contención en
vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque
esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal,
diabólica.”
2. Las consecuencias emocionales y relacionales de la falta del perdón:
El que se niega a perdonar es como si tomara veneno y luego esperara
que la otra persona muriera.
En realidad, la amargura es como un cáncer que destruye por dentro a
la persona que se amarga. La falta de perdón puede llevar a uno a la
ansiedad o hasta a la depresión espiritual. Si nos negamos a perdonar
aun sabiendo que nosotros mismos hemos sido perdonados, dañamos
nuestra relación con Dios, y esto nos puede llevar a diferentes
consecuencias emocionales y sociales.
Entre más tiempo sigamos con un resentimiento, más difícil será poder
llegar a perdonar. Entre más tiempo duremos sin perdonar y
permitiendo que los recuerdos de la ofensa hagan raíces más
profundas, más nos inclinaremos hacia la amargura, tanto en nuestras
acciones como en nuestros pensamientos y emociones. Si estás
luchando con la amargura, ora y pídele ayuda a Dios y empieza hoy el
proceso de restauración. No pierdas tiempo.
I. Pasos a la reconciliación.
Como ya se mencionó anteriormente, el perdón no es lo mismo que la
reconciliación. La reconciliación es un testimonio del poder de Dios y
del poder de la unidad en el Cuerpo de Cristo. Fortalece a las personas
involucradas para que puedan resistir los ataques del enemigo.
Para restaurar una relación después de que ha habido una ofensa se
requiere la cooperación de ambas partes. Solamente se logrará a
medida que los dos individuos lleguen a un acuerdo en cada uno de los
pasos hacia la reconciliación.
Hay que recordar que probablemente se llevará un tiempo para
recobrar la confianza y así unir al ofendido y al ofensor. Incluso, es
posible que la relación sea diferente a lo que era antes de que ocurriera
la ofensa.

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La reconciliación no significa que el que te ofendió automáticamente
llegue a ser tu mejor amigo. Más bien es restaurar la relación hasta
donde sea posible.
1. El Arrepentimiento:
El primer paso hacia la reconciliación es el arrepentimiento. Es
necesario que el ofensor confiese su falta y reconozca el dolor que le
causó al ofendido. Además debe tener el deseo sincero de corregir las
circunstancias que lo llevaron hasta la ofensa.
La persona que busca la reconciliación se caracterizará por la humildad
y la honestidad, y estará dispuesto a darle cuentas a la otra persona.
Recordemos que el perdón (lo que uno le concede a otro) se puede
lograr aunque el ofensor no se arrepienta. Sin embargo, la plena
reconciliación se verá estorbada, y a veces será imposible, si el ofensor
no reconoce el daño que causó.
2. La Restitución:
En algunos casos, el ofensor tendrá que hacer restitución por el mal
que ha cometido. Este proceso confirmará la sinceridad del
arrepentimiento. El proceso de la restitución no es para dar lugar a la
venganza sino a la justicia. La venganza exige un pago mientras que la
justicia provee una compensación según lo que es justo y correcto.
3. La Rehabilitación:
Puede que sea necesaria la rehabilitación para que el individuo llegue a
encaminarse correctamente. Especialmente este será el caso si el
individuo ha llevado una forma de vida dañina y pecaminosa. Este paso
nos asegura que el ofensor verdaderamente ha cambiado. El
arrepentimiento sincero se demuestra por medio de un cambio en el
comportamiento.
J. El Autoperdón.
Hay ocasiones en que la lucha más grande del individuo es el
perdonarse a sí mismo, aun después de que se ha arrepentido, le ha
pedido perdón a Dios, y ha confesado su pecado como corresponde.
Aunque sepa (en su mente) que Dios lo ha perdonado, se siente (en el
corazón) sin perdón y condenado. A veces las personas se condenan a sí
mismos por la vergüenza que sienten o porque creen que han cometido
un pecado que Dios no estará dispuesto a perdonar.

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Recordemos que Satanás es el acusador de los hermanos (Apocalipsis
12:10). Es posible que trate de acusarte y condenarte aun después de
que hayas recibido el perdón de Dios.
No debemos confundir las acusaciones de Satanás con la convicción del
Espíritu Santo (esa sí es la verdadera culpabilidad). El autocastigo y el
continuamente tratar de “pagar” o “ofrecer sacrificios” por lo que
ocurrió no resultan en el verdadero perdón. Como dice en Hebreos
10:10- 12:
10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo
de Jesucristo hecha una vez para siempre. 
11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y
ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden
quitar los pecados;
12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo
sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 
El perdón de Dios es más grande de lo que podemos comprender. Hay
que recordar que, “Aunque Dios aborrece el pecado, se deleita en
perdonar el pecado, una verdad que fluye de su gracia, su bondad y su
compasión tan abundante.”
Es posible que los siguientes pasos te sean de ayuda para lograr el auto
perdón.
1. Confía en La Palabra más que en tus emociones:
Lee pasajes bíblicos que tratan del perdón de Dios y confía que son
verdad aunque tus sentimientos no lo confirmen. Por ejemplo, I Juan
1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
Debes decidirte a creer que es verdad, aunque no sientas que lo es. Dios
tiene el poder y es fiel para perdonarnos cuando nos acercamos a Él.
2. No luches solo. Habla con algún familiar, un amigo o un consejero
que entienda el perdón y que pueda apoyarte y orar por ti mientras
estés luchando.
3. Acepta el hecho de que no eres perfecto y que vas a cometer errores
mientras vivas en este mundo. Aunque todos deseamos vivir una vida
libre de errores y ofensas, sencillamente no podemos. Lo bueno es que
Dios lo entiende.

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Podemos hallar consuelo en las palabras de Salmo 103:13-14:
“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los
que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que
somos polvo.”
4. Busca ayuda lo más pronto posible:
Hay ocasiones en que la depresión clínica, el perfeccionismo y otros
problemas emocionales llevan a uno a la auto-condenación y hacen que
sea imposible salir adelante.
El consejo de un ministro u otro consejero Cristiano puede ser de
ayuda para descubrir cuáles son los motivos por los que no has logrado
el auto perdón y te puede dar herramientas para vencer esas barreras.
K. Conclusión
No te quedes enredado con el dolor, el enojo y el resentimiento que
produce la falta de perdón.
Busca la ayuda de Dios a través de su Palabra y de la oración; y si
necesitas el apoyo de otros para poder perdonar, no te detengas, busca
el consejo de un amigo, un mentor, un ministro o un consejero
Cristiano.
A medida que resuelvas tus asuntos verás que se sanarán las heridas y
tendrás la oportunidad de aprender más acerca del amor de Cristo y de
cómo se vive en la vida diaria.
Efesios 4:32, “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros
en Cristo.”

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