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Tema: ADOPCION. Derecho Internacional Privado

Este documento resume la evolución de las leyes de adopción en Argentina a lo largo de los años, incluidas las leyes 13252 de 1948, 19134 de 1971, 24779 de 1997 y 26854. También discute los artículos del Código Civil y Comercial de la Nación relacionados con la jurisdicción, el derecho aplicable y el reconocimiento de adopciones en el extranjero. Finalmente, analiza consideraciones sobre la adopción internacional y los derechos del niño.
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Este documento resume la evolución de las leyes de adopción en Argentina a lo largo de los años, incluidas las leyes 13252 de 1948, 19134 de 1971, 24779 de 1997 y 26854. También discute los artículos del Código Civil y Comercial de la Nación relacionados con la jurisdicción, el derecho aplicable y el reconocimiento de adopciones en el extranjero. Finalmente, analiza consideraciones sobre la adopción internacional y los derechos del niño.
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ADOPCION.

Ley 13252. Se regula el instituto. 1948


Ley 19134. 1971
Ley 24779 1997 Requisitos para adoptar.
Adopción internacional no estaba regulada en la ARG, hasta la ley 24779. 5 años de residencia previa a la petición de
la guarda.
Convención de los derechos del niño. Reserva, en el art 21 inc b, c, d y e porque si no hacia la reserva iba a quedar
como que estaba a favor de la adopción internacional.
Ley 26854. Aspirantes a guarda con adopción.
Cod. Civil y comercial de la nación: Art. 2635 en adelante.
ARTICULO 2635.- Jurisdicción. En caso de niños con domicilio en la República, los jueces argentinos son
exclusivamente competentes para la declaración en situación de adoptabilidad, la decisión de la guarda con fines de
adopción y para el otorgamiento de una adopción.
Para la anulación o revocación de una adopción son competentes los jueces del lugar del otorgamiento o los del
domicilio del adoptado.
Jurisdicción exclusiva porque el menor tiene domicilio en la república.
ARTÍCULO 2636.- Derecho aplicable. Los requisitos y efectos de la adopción se rigen por el derecho del domicilio del
adoptado al tiempo de otorgarse la adopción.
La anulación o revocación de la adopción se rige por el derecho de su otorgamiento o por el derecho del domicilio del
adoptado.
Norma de conflicto, 2 puntos de conexión subsidiarios.
ARTICULO 2637.- Reconocimiento. Una adopción constituida en el extranjero debe ser reconocida en la República
cuando haya sido otorgada por los jueces del país del domicilio del adoptado al tiempo de su otorgamiento. También
se deben reconocer adopciones conferidas en el país del domicilio del adoptante cuando esa adopción sea susceptible
de ser reconocida en el país del domicilio del adoptado.
A los efectos del control del orden público se tiene en cuenta el interés superior del niño y los vínculos estrechos del
caso con la República.
ARTICULO 2638.- Conversión. La adopción otorgada en el extranjero de conformidad con la ley del domicilio del
adoptado puede ser transformada en adopción plena si:
a) se reúnen los requisitos establecidos por el derecho argentino para la adopción plena;
b) prestan su consentimiento adoptante y adoptado. Si éste es persona menor de edad debe intervenir el Ministerio
Público.
En todos los casos, el juez debe apreciar la conveniencia de mantener el vínculo jurídico con la familia de origen.

Art 23 Montevideo 1940. Principio de la coincidencia según Nico Arguello y Principio acumulativo de Goldschmidt.
Art. 23. - La adopción se rige en lo que atañe a la capacidad de las personas y en lo que respecta a condiciones,
limitaciones y efectos, por las leyes de los domicilios de las partes en cuanto sean concordantes, con tal de que el
acto conste en instrumento público.

CIDIP III 1984: ADOPCION DE MENORES, NO FUE RATIFICADA POR ARG PORQUE HABLABA DE LA ADOPCION
INTERNACIONAL.

NAJURIETA: La tendencia a la constitución de un vínculo jurídico que borre los lazos de sangre del niño, mantenga el
anonimato de la familia biológica y procure una nueva vida orientada hacia la convivencia entre los adoptantes y el
hijo adoptado, se torna más evidente en los casos multinacionales.
Sin duda, un niño que se desplaza a un país extranjero se encuentra en un Estado de acentuada vulnerabilidad. Por
ello, las convenciones internacionales han procurado que, cualquiera sea la ley aplicable, se otorgue un
emplazamiento equiparable a la filiación, con la estabilidad que corresponde al estado de hijo.
Un ejemplo paradigmático de la influencia de la comunidad de adoptantes sobre las soluciones jurisprudenciales y
legislativas lo constituye la evolución del derecho francés, antes y después de la ratificación por la República
Francesa de la Convención de La Haya del 29/5/1993. En efecto, a lo largo de diez años —desde la causa "Torlet", de
1984, a la causa "Fanthou", de 1995 (14)—, la Corte de Casación de Francia construyó una regla jurisprudencial
según la cual un niño de estatuto personal musulmán — frecuentemente argelino o marroquí— confiado en kafala
en su país de origen a una pareja cuyo estatuto personal admitiese la institución de la adopción, podía obtener en
Francia una decisión favorable a la adopción, incluso de tipo pleno, bajo la condición de que las personas habilitadas
por la ley personal del niño hayan dado un consentimiento lúcido respecto de las consecuencias sobre el vínculo
biológico de una adopción plena de derecho francés. La adopción no era otorgada en el supuesto en que los
candidatos a adoptar tuviesen como estatuto personal una misma ley prohibitiva de la adopciónv (15), ni tampoco
cuando el consentimiento —para la colocación en kafala, seguida de autorización para la salida del país— había sido
dado por un órgano público extranjero, que actuaba habilitado por su propio ordenamiento jurídico (por ej., el
funcionario director de un orfanato oficial o un representante del Ministerio Público).
Conforme a esta línea jurisprudencial de la Corte de Casación francesa, lo relevante no era el contenido de la ley
personal del niño, sino el alcance con que se hubiera dado en concreto el consentimiento que permitía la ruptura del
lazo de sangre conforme a la adopción plena de derecho francés (16). En ese contexto, el Ministerio de Justicia
produjo una modificación esencial mediante la Circular del 16/2/1999 —acto administrativo dirigido al Ministerio
Público y destinado a uniformar las posiciones de ese órgano en los procedimientos de adopción—, por la cual se
estableció que no es adoptable en Francia un niño cuyo país de origen prohíbe la adopción.
El alcance de la expresión de voluntad por parte de las personas que deben consentir a una adopción según la ley
personal del niño involucrado es una cuestión muy compleja que no depende exclusivamente de los preceptos
normativos, sino de la función que cumplen los organismos especializados que preparan a los futuros adoptantes,
por un lado y, por el otro, de la idoneidad de los profesionales que toman contacto directo con la familia de sangre
del niño (asesores de menores, jueces, asistentes sociales). En la adopción internacional esta etapa necesita de
adecuada coordinación, pues los sujetos están regidos por distintas leyes personales —ley domiciliar de los
adoptantes, ley domiciliar del niño— y se supone que actúan autoridades públicas dependientes de distintos
poderes soberanos. Ejemplo de esta dificultad se demuestra en las relaciones en materia de adopción entre Francia
y Haití.
Haití cuenta con una ley relativa a la adopción de 1966 y con un decreto del 4/4/1974, textos que instauran una
adopción de tipo simple, con mantenimiento de lazos entre el niño y su familia biológica y carácter revocable de la
adopción. Los organismos haitianos les proveen a los progenitores un acta con “cláusulas de estilo” que no son del
todo claras y desde el punto de vista de la legislación francesa tienen carácter de consentimiento "libre y lúcido" que
permitirá dar validez a la ruptura total de los lazos biológicos mediante el pronunciamiento de una adopción plena
del derecho francés.
Ello significa que no es la regla general abstracta prevista por el legislador la que puede dar respuesta eficiente a la
delicada tensión de derechos fundamentales que plantea la adopción internacional; lo relevante es la acción de
acompañamiento asistencial y jurídico que coordine conductas en el Estado de origen del niño y en el Estado del
domicilio de los adoptantes.
La norma contenida en la Convención sobre los Derechos del Niño, que es la pieza esencial en materia de adopción
para la República Argentina y que goza de jerarquía constitucional conforme a lo dispuesto en el art. 75, inc. 22, CN,
es la siguiente: "Art. 21. Los Estados parte que reconocen o permiten el sistema de adopción cuidarán de que el
interés superior del niño sea la consideración primordial y: a) Velarán porque la adopción del niño sólo sea
autorizada por las autoridades competentes, las que determinarán, con arreglo a las leyes y a los procedimientos
aplicables y sobre la base de toda la información pertinente y fidedigna, que la adopción es admisible en vista de la
situación jurídica del niño en relación con sus padres, parientes y representantes legales y que, cuando así se
requiera, las personas interesadas hayan dado con conocimiento de causa su consentimiento a la adopción sobre la
base del asesoramiento que pueda ser necesario".
La tensión que puede producirse entre el derecho fundamental a la vida privada, sin injerencias arbitrarias o
abusivas (arts. 11.2, Convención Americana sobre Derechos Humanos; 8.1, Convenio Europeo sobre Derechos
Humanos), y el derecho a la propia identidad, sin pérdida de elementos esenciales (arts. 8.1 y 8.2, Convención sobre
los Derechos del Niño), parece inclinarse en los últimos años a favor de la preeminencia de este último derecho.
Sobre este tema, la legislación argentina impone el compromiso expreso de los adoptantes de hacer conocer al
adoptado su realidad biológica (art. 321, inc. h], CCiv.) y establece el derecho del hijo adoptivo de acceder al
expediente de adopción a partir de los 18 años (art. 328 del citado cuerpo legal, tras la reforma de la ley 24.779).

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