1º TRABAJO PRACTICO (1) Modulo III
1º TRABAJO PRACTICO (1) Modulo III
PATIÑO
Video Nº 1
Bajo la percepción del video y los fundamento que vierte la panelista, se
concuerda que, al proceder a este tipo de métodos para la reproducción humana,
vulnera los derechos del menor nacido, pues su DERECHO A LA IDENTIDAD
que es uno de los derechos de primera generación estaría siendo vulnerado, y es
por ese principal motivo que muchos países no tienen regulada esta figura en su
ordenamiento jurídico.
El video toca un punto muy importante, LOS CONTRATOS que se realizan para
esta figura, poniendo al no nacido como objeto parte del contrato y no, así como
sujeto de derecho. Pues como se podría pactar la entrega del recién nacido sin
reconocerle los derechos a los que tiene al nacer como por ejemplo LA
FILIACIÓN.
Es decir que, en la figura de vientre en alquiler, refiere a la participación de una
madre subrogada que toma el lugar de madre biológica de un bebé permitiendo
que éste sea concebido o implantado en su útero, desarrollándole hasta que
nace. Posteriormente la madre subrogada entrega al niño a la persona o pareja
que lo criará como propio. Esta implantación puede ser propia de la pareja que
contrata, es decir: óvulos y esperma, o en algunos casos la implantación del ovulo
o de los espermas pueden ser de otra fuente que no sean la pareja.
Son pocos los países que reconocen en público que estas prácticas se realizan
en forma continua y normal. Por ejemplo, dentro del continente americano
Argentina, Perú, Chile, Ecuador y Bolivia el alquiler de vientres no está legislado
como ocurre en Estados Unidos, en donde está permitido en algunos Estados, a
manera de una herramienta que si permitió al menos ordenar una realidad que se
imponía por su propia fuerza. Realizar la operación completa en ese país cuesta
entre 30 y 70 mil dólares de "base" promedio. Otros estiran la cifra a 120.000
dólares cuando las cosas se complican. En cualquier caso, una aventura que sólo
pueden costear bolsillos muy privilegiados. Dentro de esa zona gris sin ley ni
normas ni Estado que controle, se encuentra a su cauce el alquiler de vientres y
abre al mismo tiempo un debate en el que se encuentran convicciones por un lado
religiosas, límites bioéticos, necesidades emocionales, y por el otro económicas,
una delicada discusión sobre la aceptación de la maternidad como negocio y del
cuerpo femenino como una mercancía sujeta a las leyes del mercado. Algunos de
los especialistas y expertos en la materia consultados por las naciones
involucradas, dijeron estar sorprendidos por el fenómeno que se da en Internet en
la actualidad, en donde los anuncios de alquiler de vientre se encuentran por
centenares.
La disyuntiva radica ahora en, si este procedimiento debiera ser legislado, si
reconoce y respeta los principios básicos del derecho de familia y
específicamente el derecho a filiación, pues el recién nacido tiene derechos natos
y uno de ellos es el Derecho a su Identidad. Se entra en conflicto cuando esta
práctica es para satisfacer las necesidades de una persona o pareja de procrear,
y establecer los derechos que el recién nacido tiene, como bien menciono la
panelista cuando estas prácticas se realizan en otro país y se quiere registrar en
el de origen va a primar siempre los derechos del niño, el de la Identidad y del
interés superior. Y este interés superior se tiene que analizar bajo dos ámbitos el
de Inmediatez y el interés a largo plazo.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos establece un amplio margen de
interpretación a los ordenamientos jurídicos de cada país en temas de alta
complejidad como son los relacionados al bioderecho, como ser: Sentencia del
Tribunal Europeo DDHH, caso Mennesson / France Nº 65192/11 y caso Labassee
/ France Nº 65941/11 del 26 de junio de 2014.
En donde se disputo el registro y reconocimiento de estos recién nacidos para
atribuirles la nacionalidad de origen de los padres, pero al ser un procedimiento
no normado la interpretación a este conflicto que tuvo que dar el tribunal fue bajo
el Interés Superior.
ANÁLISIS DEL ART. 19 DE LA LEY 603 BOLIVIA
ARTÍCULO 19. (NO APLICABILIDAD). “En los casos en que se haya recurrido a
técnicas de reproducción asistida con consentimiento escrito previo, informado y
libre, de la madre, del padre o de ambos, no se aplica la impugnación de filiación
para quienes hubiesen dado su consentimiento”.
Nuestra normativa contempla esta posibilidad de reproducción asistida, sin
embargo, limita a la madre gestante o a todos los involucrados que dieron el
consentimiento, a no ejercer el derecho a la impugnación de filiación, pues
pudiera ocurrir que la persona quien desarrollo el embarazo los 9 meses haya
creado un vínculo emocional y tenga la necesidad de reclamar sus derechos
como madre, o el padre o madre contratante no sientan el apego con el menor o
quieran librarse de su responsabilidad por alguna circunstancia, la ley 603 en su
art. 19 prevé esta figura y garantiza y salvaguarda la estabilidad familiar del
niño, sin quitarle derecho de impugnar a este, ya que la persona nacida
bajo este procedimiento si podría ejercer este su derecho, pues, el derecho a
la identidad y filiación se lo permite. Tiene derecho a conocer su origen e iniciar el
proceso para establecer la filiación con la persona que él se identifica.
El Art. 13 en su parágrafo I señala “Toda hija o hijo tiene derecho a la
filiación materna, paterna o de ambos”. Y este este derecho se salvaguarda en
al Art. 19.
Y esto lo vemos plasmado en la siguiente SENTENCIA:
SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0934/2016-S2
Sucre, 5 de octubre de 2016 .0LOOOO9
SALA SEGUNDA
Magistrada Relatora: Dra. Mirtha Camacho Quiroga
Acción de amparo constitucional
Expediente: 13792-2016-28-AAC
Departamento: Chuquisaca
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
Los accionantes consideran lesionados sus derechos al debido proceso en sus
elementos de principio de legalidad; a la tutela judicial efectiva y a la defensa,
toda vez que las autoridades demandadas incurrieron en error de interpretación
de las normas del Código de Familia, “Ley del Registro Civil” y el Código del Niño,
Niña y Adolescente, y el art. 549 inc. 1) del CC, relativas a la filiación y adopción,
al sobreponer la voluntad del reconociente ante el vínculo biológico, creando una
figura alterna a la adopción al permitir el reconocimiento como hijos a quienes
biológicamente no lo son, no obstante que ello no se haya permitido, conforme lo
estableció la propia jurisprudencia de los Tribunales de la jurisdicción ordinaria.
En consecuencia, corresponde dilucidar en revisión, si tales argumentos son
evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.
Con relación a la labor de revisión de la interpretación de la legalidad ordinaria, la
SCP 0115/2016-S1 de 29 de enero, citando a la SCP 1748/2011-R de 7 de
noviembre, señala lo siguiente: “…La interpretación de las normas legales infra
constitucionales, de manera general, es atribución exclusiva de los jueces y
tribunales ordinarios; así, a través de la presente acción tutelar, no es posible que
esta labor sea conocida por la jurisdicción constitucional como una instancia de
casación adicional o complementaria ante la que pueda solicitarse un nuevo
análisis de la interpretación efectuada, salvo que la problemática concreta
adquiera relevancia constitucional, cuando se advierta afectación a algún derecho
fundamental o garantía constitucional y un evidente desconocimiento de los
principios rectores en los que se fundamenta la jurisdicción ordinaria...
Articulando el razonamiento anterior, la interpretación de la legalidad ordinaria le
corresponde a las autoridades judiciales o administrativas, debiendo toda
supuesta inobservancia o errónea aplicación de la misma, ser corregida a través
de la jurisdicción ordinaria; atañéndole únicamente a la jurisdicción constitucional
«…en los casos en que se impugne tal labor como arbitraria, insuficientemente
motivada o con error evidente, el estudio, dentro de las acciones de tutela, de la
decisión impugnada, a los efectos de comprobar si la argumentación jurídica en la
que se funda la misma es razonable desde la perspectiva constitucional -
razonamiento que debe ajustarse siempre a una interpretación conforme a la
Constitución- o si por el contrario, se muestra incongruente, absurda o ilógica,
lesionando con ello derechos fundamentales o garantías constitucionales»;
siendo imprescindible que, la parte accionante que se considera agraviada por
dicha interpretación: «…1. Explique por qué la labor interpretativa impugnada
resulta insuficientemente motivada, arbitraria, incongruente, absurda o ilógica o
con error evidente, identificando, en su caso, las reglas de interpretación que
fueron omitidas por el órgano judicial o administrativo; y, 2. Precise los derechos o
garantías constitucionales que fueron lesionados por el intérprete, estableciendo
el nexo de causalidad entre éstos y la interpretación impugnada; dado que sólo
de esta manera la problemática planteada por el recurrente, tendrá relevancia
constitucional»’”.
En la SCP 0410/2013 de 27 de marzo, introdujo la siguiente mutación: “Del modo
explicado en el párrafo anterior, se entiende que las reglas y subreglas
contenidas en la doctrina de las auto restricciones de la jurisdicción constitucional,
respecto al canon de interpretación de la legalidad ordinaria, así como la
valoración integral de la prueba, son instrumentos al servicio de la persona que
crea sus derechos vulnerados, que bien utilizados redundará en una mejor
comprensión del tema por parte de la jurisdicción constitucional y con ello
mayores posibilidades de concesión de la tutela requerida, por ello su buen uso
deviene en una ventaja procesal; mientras que para el Tribunal Constitucional
Plurinacional, son herramientas de verificación de la legalidad y constitucionalidad
de las resoluciones judiciales; pero en ningún caso se pueden aplicar para
rechazar o denegar la activación de la jurisdicción constitucional por el sólo hecho
de no haber sido nombradas en el memorial de amparo”.
Por su parte, la SCP 340/2016-S2 de 8 de abril, se efectuó la siguiente
modulación: “No obstante lo expresado precedentemente, dados los fines propios
de la justicia constitucional traducidos en el control de constitucionalidad y el
resguardo y vigencia de los derechos y garantías constitucionales y acceso a la
justicia constitucional, a fin de aplicar una verdadera justicia material, se hace
preciso complementar esta doctrina de las auto restricciones, estableciendo que:
De manera excepcional y como facultad potestativa del Tribunal Constitucional
Plurinacional en grado de revisión de oficio, si la violación a los derechos
fundamentales es grave y evidente según los datos del expediente; ante esta
certeza, es posible ingresar al análisis de la legalidad ordinaria y de la valoración
de la prueba como también de la fundamentación, sin necesidad de las
exigencias desarrolladas por la jurisprudencia”.
III.2. Sobre la filiación
La doctrina del derecho de familia sostiene que la filiación es un vínculo
jurídico que une al padre con los hijos y la descendencia que estos les
sobrevienen. Dicho vínculo se funda en la generación natural (biológica) o
en una situación creada por el amor o la convivencia que se trasunta en
actos jurídicos.
El art. 174 del Código de Familia abrogado (CFabrg) vigente en el momento de la
emisión del fallo impugnado, disponía lo siguiente: “(Derechos fundamentales de
los hijos). Los hijos tienen los derechos fundamentales siguientes:
1. A establecer su filiación paterna y materna, y de llevar el apellido de sus
progenitores.
2. A ser mantenidos y educados por sus padres durante su minoridad.
3. A heredar a sus padres.
Esta enumeración no importa la negación de otros derechos reconocidos por el
presente Código y el ordenamiento legal del país”.
El referido cuerpo normativo familiar, en su título segundo relativo al
establecimiento de la filiación distinguía entre los hijos de padre y madre casados
entre sí, y la de los hijos de padre y madre no casados entre sí. En lo referente a
este último caso, en el capítulo segundo, se preveía tres formas para establecerla:
1) El reconocimiento; 2) La posesión de estado; y, 3) La institución judicial de
paternidad o maternidad. Si bien es cierto que la filiación proveniente de la
adopción, también se hallaba regulada por el título segundo del Código de
Familia, dicha normativa fue derogada, pues esa materia pasó a ser normada por
el Código del Niño, Niña y Adolescente.
En cuanto al reconocimiento, éste podía ser efectuado de forma expresa o
implícita. Sobre el reconocimiento expreso, el art. 195 del CFabrg, disponía: “El
reconocimiento del hijo puede hacerse:
1. En la partida de nacimiento del registro civil o en el libro parroquial ante el
oficial o el párroco, respectivamente, con la asistencia de dos testigos, ya sea en
el momento de la inscripción o en cualquier otro tiempo.
3. En documento privado reconocido y otorgado ante dos testigos”.
Por su parte el art. 196 regulaba el llamado reconocimiento implícito.
En cuanto a sus características jurídicas, el tratadista argentino Guillermo Borda
(tratado de derecho civil, Familia II), refiere que los caracteres jurídicos del acto
de reconocimiento son: declarativo, unilateral, puro y simple, personalísimo e
irrevocable. Precisamente en cuanto a esta última característica, el art. 199 del
CFabrg, señala: “El reconocimiento es irrevocable y, cuando se hace en
testamento, surte efectos aunque el testamento se revoque”.
III.2.1. Sobre los principios que rigen la determinación de la filiación
La determinación de la filiación del hijo en los casos en los que se pretende la
investigación de paternidad se rige por los principios de verdad biológica y favor
filii, a las que nos referiremos a continuación:
i) El principio de la verdad biológica. Como respuesta al sistema que daba
preferencia a la filiación en consideración al tipo de vínculo que unía a los
progenitores a partir de lo cual se generaba la categorización de los hijos (en
legítimos, naturales y otros), en resguardo de los derechos del hijo,
particularmente de los menores, surgió el principio de verdad biológica, el cual
proclama que el establecimiento de la filiación debe determinarse con base a
verdad material en su vertiente de verdad o realidad biológica, procurando, en la
medida de lo posible, que coincidan la filiación jurídica con la biológica. Este
principio se materializa en la posibilidad de la investigación de la paternidad, la
cual, sin embargo, se encuentra subordinada al interés preferente de los hijos.
II) EL PRINCIPIO DE FAVOR FILII. Como señala Maricela Gonzales Pérez de
Castro (La verdad Biológica en la determinación de la filiación), la investigación de
paternidad es uno de los aspectos que integran el principio favor filii (en beneficio
del hijo); el mismo supone una regla en virtud de la cual en caso de conflicto, el
interés de los hijos prepondera y el interés de los padres se sacrifica y cede; la
protección integral que se pretende lograr es la de los hijos en general, sin tomar
en cuenta su origen ni edad; dicha protección no solo está encaminada a la
búsqueda de la verdad material, sino, sobre todo, a una protección moral o
espiritual. En mérito a este principio, en la determinación de la filiación del hijo, la
realidad biológica solo es el punto de partida ya que frente a esta existe una
realidad social que debe considerarse, pues en ella existen derechos protegidos
constitucionalmente, como es el caso del derecho a la identidad y a la protección
de la familia, de manera tal que en virtud del principio favor filii en algunas
circunstancias la verdad biológica deberá ceder y prevalecer la verdad social,
expresada en la posesión de estado del que goza el hijo. El principio favor filii o en
beneficio del hijo, cuya aplicación es amplia y no se reduce únicamente a la
investigación de la paternidad, se encuentra reconocido en el art. 60 de la CPE, la
cual señala que “Es deber del Estado, la sociedad y la familia, garantizar la
prioridad del interés superior de la niña y adolescente, que comprende la
preeminencia de sus derechos…” por su parte el art. 174.1 del CFabrg
establecía que entre los derechos fundamentales del hijo se halla la de
“establecer su filiación paterna y materna, y de llevar el apellido de sus
progenitores”. En ese marco, al margen de la legitimidad que se le reconoce
al hijo, es la propia normativa la que impone limitaciones al ejercicio de las
acciones de impugnación de filiación, como sucede cuando el art. 185 del
CFabrg, le niega acción de negación de paternidad al marido de la mujer que
conocía de su embarazo o cuando después del nacimiento se comportó
como padre; lo propio ocurre cuando se prevé la irrevocabilidad del
reconocimiento (art. 199 del CFabrg); asimismo, al fijar plazos de caducidad
para el ejercicio de las acciones de negación y desconocimiento de
paternidad (art. 188 del CFabrg) e impugnación del reconocimiento (art. 2014
del CFabrg) o limitando la legitimación activa, como sucede con las
acciones de reclamación de filiación (art. 191 del CFabrg).
III.3. DERECHO A LA IDENTIDAD
Con relación al derecho a la identidad, en la SCP 0072/2015-S1 de 10 de
febrero, se señala: “Este derecho proviene de los derechos a la vida y a la
dignidad, por ello está reconocido en el Capítulo Quinto, Sección V, relativa a los
derechos de la niñez, adolescencia y juventud, el derecho a la identidad debe ser
materializado inmediatamente al nacimiento dada su naturaleza, a través de la
identidad es que el ser humano puede interrelacionarse el hecho de que la Norma
Suprema no lo reconozca como derecho fundamental expresamente, y
únicamente el Código Civil, así como las normas que tratan del registro cívico,
hagan mención a todo cuanto implica registrar a una persona y al nombre, esto
no supone que el derecho a la identidad no tenga categoría de derecho
fundamental, pues el art. 59.IV de la Ley Fundamental precisamente
considerando coexistente al nacimiento de todo ser humano, garantiza ‘Todo
niña, niño y adolescente tiene derecho a la identidad y la filiación respecto a sus
progenitores. Cuando no se conozcan los progenitores, utilizarán el apellido
convencional elegido por la persona responsable de su cuidado’. Este derecho se
extiende a la vida adulta e incluso se extiende después de la muerte, para efectos
de sucesión en el campo jurídico, de ahí que aun dejando de existir la persona no
puede privársela de su identidad como derecho, porque este derecho se extiende
a sus sucesores.
El Código Civil, como regulador de este derecho a partir de los preceptos de la
Constitución, establece en su libro primero, art. ‘9 (DERECHO AL NOMBRE) I.
Toda persona tiene derecho al nombre que con arreglo a la ley le corresponde. El
nombre comprende el nombre propio o individual y el apellido paterno y materno,
salvo lo dispuesto en el artículo siguiente’. Luego en el art. 12 del sustantivo civil
intitulado ‘PROTECIÓN DEL NOMBRE dispone: ‘La persona a quien se discuta el
derecho al nombre que lleva o sufra algún perjuicio por el uso indebido que de
ese nombre haga otra persona, puede pedir judicialmente el reconocimiento de su
derecho o la cesación del uso lesivo. El juez puede ordenar que la sentencia se
publique por la prensa’.
A decir del Tribunal Constitucional Plurinacional en la SCP 0379/2013 de 25 de
marzo, luego de hacer referencia a las citadas normas del Código Civil y a
Bonnecase citado por Morales Guillén establece: ‘…el nombre es un atributo de la
personalidad, que designa a la persona y la distingue de las demás, y el apellido
la individualiza, para que no exista equivocación, ya que el nombre y el apellido
establecen la identidad de un determinado sujeto’. Esta interpretación ya fue
manifestada en la SC 0175/2011-R de 11 de marzo que dice: ‘Respecto de la
identidad como instituto jurídico, que se encuentra como parte de los derechos de
la personalidad, la SC 0027/2010-R de 16 de abril, señaló que: «…El art. 9.I del
Código Civil (CC), determina que toda persona tiene derecho al nombre que le
corresponde con arreglo a la ley y comprende el nombre propio o individual y el
apellido paterno y materno; ahora bien, conforme lo señala Morales Guillén: “El
nombre y el apellido establecen la identidad de un sujeto determinado como tal,
ya que de ellos depende su personalidad en concreto y el status correspondiente.
La identidad es así, el elemento más importante de la personalidad. Cumple una
función individualizadora y constituye la manifestación principal del derecho
subjetivo a la identificación que se exterioriza frente a todos y en cualquier
contingencia de la vida social” (Carlos Morales Guillén. Código Civil Concordado y
Anotado); de lo expuesto, se concluye entonces que el nombre y apellido de la
persona forman un todo que la individualizan; es decir, hacen a la identidad de la
persona como un atributo específico de la personalidad’».
Esta posición se respalda también en la doctrina, decía que: ‘…la identidad
personal, vale decir el ser sí mismo con los propios caracteres y acciones,
constituyendo la misma verdad de la persona, no puede, en sí y por sí, ser
destruida, porque la verdad, por ser la verdad, no puede ser eliminada. Sin
embargo, por sí mismo significa serlo aparentemente, también en el conocimiento
y en la opinión de otros; significa serlo socialmente’.
Haciendo alusión a su legislación, el citado jurista italiano citado por
Cifuente (idem) destacando siempre el derecho subjetivo a la identidad,
señala que ‘configura un derecho de la personalidad, porque es una
cualidad, un modo de ser de la persona, para los otros igual a sí misma, en
relación con la sociedad en que vive; como tal es un derecho esencial, y
concedido para toda la vida -vitalicio-. Derecho que es innato, con el
nacimiento, la individualidad propia tiene a mirarse exactamente en el
conocimiento de otros…’.
De otro lado, el tratadista, sobre el derecho al nombre, refiere: ‘La Constitución
nacional no menciona el tema del derecho al nombre, pero como observa el juez
Fayt, en «Stegemann», se trata de una facultad constitucional sobreentendida o
tácita, emergente de los arts. «… En la elección del nombre entran en juego tanto
el interés general, en pro de la individualización de las personas y de la
preservación del idioma, como el interés de los padres del nacido, y del portador
del nombre después, ya que el nombre se relaciona con la personalidad del
sujeto en cuestión…»’.
El mismo autor, con relación al derecho a la identidad considera ‘El derecho al
nombre presupone la existencia de un derecho constitucional a la identidad. El
derecho a la identidad, definido brevemente como 'el derecho a ser uno mismo, y
a 'no ser confundido con los otros'»”.
III.4. Sobre el derecho a la protección de las familias
La Constitución Política del Estado, en la Primera Parte, Título II, Capítulo Quinto,
señala los derechos sociales y económicos, estando en la Sección VI del mismo,
los derechos de las familias expresados en el art. 62 de la siguiente forma: “El
Estado reconoce y protege a las familias como el núcleo fundamental de la
sociedad, y garantizará las condiciones sociales y económicas necesarias para su
desarrollo integral. Todos sus integrantes tienen igualdad de derechos,
obligaciones y oportunidades”; por su parte el art. 16.3 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, señala: “La familia es el elemento
natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la
sociedad y del Estado”. Dado que es dentro de las familias donde el hijo
encuentra su identidad, su protección y desarrollo integral, debe impedirse
que a causa de cambios intempestivos de familias se afecten al hijo,
independientemente de la edad que tenga, en su integridad psíquica y
moral, y que podrían inclusive proyectarse a su descendencia, supuesto que
la tranquilidad del hijo, repercute en el bienestar común de las familias; esta
es una de las formas como se materializa el mandato constitucional de la
protección de las familias.
III.5. LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA Y SU CONFIGURACIÓN
Con relación a la tutela judicial efectiva, en la SCP 0781/2015-S2 de 15 de julio,
se señala: “Al respecto, este derecho fundamental es reconocido por el art. 115.I
de la CPE, que establece: ‘Toda persona será protegida oportuna y efectivamente
por los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos’;
asimismo, la jurisprudencia constitucional señaló: ‘…la garantía de la tutela
jurisdiccional eficaz, entendida en el sentido más amplio, dentro del contexto
constitucional referido, como el derecho que tiene toda persona de acudir ante un
juez o tribunal competente e imparcial, para hacer valer sus derechos o
pretensiones, sin dilaciones indebidas’ (SC 1044/2003-R de 22 de julio).
La SCP 0861/2012 de 20 de agosto, recogiendo el razonamiento de la SC
1967/2011-R de 28 de noviembre, señaló: ‘Sobre la tutela judicial efectiva, el art.
115.I de la CPE, establece que: «Toda persona será protegida oportuna y
efectivamente por los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e
intereses legítimos…»; de ello se infiere que es facultad de acceso de toda
persona ante los órganos de administración de justicia a efectos que en el
ejercicio de sus derechos, emita una resolución o decisión, procure su defensa,
logrando el pronunciamiento de una resolución que tutele sus derechos, como
bien jurídico protegido; en ese sentido la SC 1388/2010-R de 21 de septiembre,
indicó: «La tutela judicial efectiva comprende la posibilidad de activar o iniciar
ante los órganos jurisdiccionales un proceso, en el que obtenga una sentencia
fundamentada que declare el derecho de cada una de las partes conforme
corresponda en justicia, además implica la posibilidad de poder interponer los
recursos que la ley establezca y la eventualidad de obtener el cumplimiento
efectivo de la sentencia, con el objeto de garantizar el restablecimiento de una
situación jurídica vulnerada, evitando la indefensión, involucrando el acceso a los
tribunales; la efectividad de las decisiones judiciales; y el ejercicio del recurso
previsto en la ley»’.
Por lo que toda persona podrá acudir ante los órganos encargados de la
administración de justicia, en el que las autoridades judiciales velarán porque el
proceso judicial que tengan a su cargo se desenvuelva acorde a las garantías
jurisdiccionales, procesales y constitucionales, a más del libre acceso al proceso
por parte del justiciable y en la que ante una petición suya, obligue a la autoridad
judicial a pronunciarse sobre el fondo de la pretensión llevada a juicio, debiendo
responderle de forma eficiente y debidamente sostenida, materializando así el
derecho a la tutela judicial efectiva o de acceso a la justicia”.
III.6. Sobre el derecho a la defensa
Con relación al derecho a la defensa y su alcance, en la SCP 0287/2015-S2 de 6
de febrero, se señala: “…la SCP 0732/2013 de 6 de junio, a través del
entendimiento de las SSCC 2777/2010-R, 0183/2010-R y 1534/2003-R, precisó
que el derecho a la defensa es la: ‘«…potestad inviolable del individuo a ser
escuchado en juicio presentando las pruebas que estime convenientes en su
descargo, haciendo uso efectivo de los recursos que la ley le franquea. Asimismo,
implica la observancia del conjunto de requisitos de cada instancia procesal en
las mismas condiciones con quien lo procesa, a fin de que las personas puedan
defenderse adecuadamente ante cualquier tipo de acto emanado del Estado que
pueda afectar sus derechos.», entendimiento ratificado recientemente por la SC
0183/2010-R de 24 de mayo, que además precisó que el derecho a la defensa se
extiende: «…i) Al derecho a ser escuchado en el proceso; ii) Al derecho a
presentar prueba; iii) Al derecho a hacer uso de los recursos; y, iv) Al derecho a la
observancia de los requisitos de cada instancia procesal, que actualmente se
encuentra contemplado en el art. 119.II de la CPE».
En atención a lo mencionado, se denota que uno de los elementos de la garantía
del debido proceso, es el derecho fundamental a la defensa consagrado por el
art. 115.II de la CPE, que, al decir de la SC 1842/2003-R de 12 de diciembre,
citada en la SC 0206/2010-R de 24 de mayo, tiene dos connotaciones: «…la
primera es el derecho que tienen las personas, cuando se encuentran sometidas
a un proceso con formalidades específicas, a tener una persona idónea que
pueda patrocinarles y defenderles oportunamente, mientras que la segunda es el
derecho que precautela a las personas para que en los procesos que se les inicia,
tengan conocimiento y acceso de los actuados e impugnen los mismos en
igualdad de condiciones conforme a procedimiento preestablecido y por ello es
inviolable por las personas o autoridades que impidan o restrinjan su ejercicio, por
ello en caso de constatarse la restricción al derecho fundamental a la defensa, se
abre la posibilidad de ser tutelado mediante el amparo constitucional, ahora
acción de amparo constitucional»’”.
III.7. Análisis del caso concreto
Los accionantes consideran lesionados sus derechos al debido proceso en sus
elementos de principio de legalidad; a la tutela judicial efectiva y a la defensa,
toda vez que las autoridades demandadas incurrieron en error de interpretación
de las normas del Código de Familia, “Ley del Registro Civil” y el Código del Niño,
Niña y Adolescente, y el art. 549 inc. 1) del CC, relativas a la filiación, y adopción,
al sobreponer la voluntad del reconociente ante el vínculo biológico, creando una
figura alterna a la adopción al permitir el reconocimiento como hijos a quienes
biológicamente no lo son, no obstante que ello no se halla permitido, conforme lo
estableció la propia jurisprudencia de los Tribunales de la jurisdicción ordinaria.
En el caso en examen corresponde aplicar el entendimiento establecido en la
SCP 0410/2013 y la modulación efectuada por la SCP 0340/2016-S2, que permite
al Tribunal Constitucional Plurinacional, ingresar a examinar la interpretación de la
legalidad ordinaria, sin exigir la carga argumentativa sobre los requisitos
desarrollados por la jurisprudencia constitucional, cuando la violación de los
derechos es grave y evidente según los datos del expediente, lo cual sucede en el
caso en examen, pues como se desarrollará a continuación, la decisión asumida
por las autoridades demandadas a tiempo de vulnerar los derechos
fundamentales denunciados afectan gravemente el derecho a la filiación y la
protección de las familias no solo del accionante sino que a partir de la función
nomofiláctica que cumple el Tribunal de casación, sus efectos se irradian al resto
de los bolivianos en situación similar.
De los antecedentes que cursan en obrados, se evidencia que la sentencia
emitida por el Juez Octavo de Partido de Familia del departamento de La Paz,
dispuso la nulidad de los reconocimientos de hija efectuados por Hilarión Ortiz
Ricaldez a favor de Julia Basilia Ortiz Ortiz en razón a que se había acreditado
que la reconocida no era hija biológica del reconociente sino su sobrina, por ser
hija de su hermana; asimismo, se dispuso la nulidad de la partida de nacimiento,
del Auto de declaratoria de herederos y de la escritura pública 628/2010, con la
consiguiente cancelación de su registro en DD.RR.; dicho fallo fue confirmado en
apelación; empero, las autoridades demandadas, por Auto Supremo 465/2015,
hoy impugnado, casaron el Auto de Vista y deliberando en el fondo declararon
improbada la demanda.
Los accionantes cuestionan esencialmente que el Auto Supremo 465/2015 valide
el reconocimiento efectuado por su padre a favor de su sobrina; es decir, que se
hubiera reconocido como hija a quien biológicamente no lo es, alegando que ello
no era posible, ya que para tal caso el legislador ha previsto el instituto de la
adopción.
Conforme se tiene desarrollado en el Fundamento Jurídico III.2 de la presente
Sentencia Constitucional Plurinacional, la determinación de la filiación del hijo no
es una situación irremisiblemente derivada del hecho biológico, ya que se
encuentra influenciada por otros factores que integran una realidad social que
debe ser considerada, dado que se hallan en juego otros derechos con igual
protección constitucional como son los derechos a la identidad y a la protección
de la familia, que deben ser examinados en cada caso a la luz del principio favor
filii, de manera tal que como consecuencia de la ponderación de los derechos en
conflicto, en algunas circunstancias la verdad biológica deberá ceder y prevalecer
la verdad social, expresada en la posesión de estado del que goza el hijo, con fin
de otorgarle seguridad jurídica y garantizar su bienestar y el de la familia de la que
forma parte. Asimismo, se tiene señalado que en la normativa familiar vigente en
el momento de la emisión del fallo impugnado, el principio favor filia, se
encontraba reconocido; por una parte al determinar que el establecimiento de la
filiación, constituida un derecho fundamental del hijo, al tenor del art. 174.1 del
CFabrg; y por otro lado, al prever limitaciones al ejercicio de las acciones de
impugnación de paternidad, como es el caso de la limitación de la legitimación
activa y sujeción a plazo de caducidad de las acciones de impugnación al
reconocimiento de hijo. Consiguientemente, el razonamiento efectuado por las
autoridades demandadas en la emisión del Auto Supremo 465/2015, en sentido
de que el reconocimiento voluntario no puede ser impugnado por terceras
personas (en este caso los causantes del reconociente, hoy accionantes) guiadas
por un interés meramente patrimonial o sucesorio anteponiéndose al derecho a la
filiación, se halla efectuado desde y conforme a la Constitución Política del
Estado.
La conclusión efectuada por las autoridades demandadas, ciertamente restringe
la legitimación activa y las causas en mérito de las cuales es posible impugnar el
acto del reconocimiento. Precisamente, sobre la impugnación del reconocimiento,
el art. 204 del CFabrg, disponía que: “El reconocimiento puede impugnarse, por el
hijo y por quienes tengan interés en ello.
No procede la impugnación pasados cinco años desde que se practicó el
reconocimiento. Este plazo empieza a correr para los menores e interdictos desde
su mayoría o rehabilitación, respectivamente”.
La argumentación jurídica en la que se funda la interpretación efectuada por las
autoridades demandadas, resulta razonable desde la perspectiva constitucional,
ya que la misma correspondió a los métodos interpretativos de validación
constitucional de la hermenéutica judicial gramatical, teleológica y sistemática de
la norma en examen, en cuya virtud resulta evidente que tanto la legitimación
activa como las causas de la impugnación son restringidas; dado que el
establecimiento de la filiación constituye una cuestión personalísima que atañe en
primer lugar al hijo y luego al padre y a la madre, en atención a la titularidad del
derecho a la filiación que le otorga al hijo el art. 174.1 del CFabrg, cuyo interés
consecuentemente resulta prevalente, los intereses de los terceros tiene muy
restringida su intervención. Ello resulta corroborado por el hecho de que la
Sección I relativa al reconocimiento de hijo, del Capítulo II que regula el
establecimiento de la filiación de los hijos de padre y madre no casados entre sí,
hace alusión únicamente al cónyuge y a los descendientes del hijo como
participantes del reconocimiento del hijo mayor de edad, pero no así a los
herederos del padre reconociente. En lo que atañe a la finalidad, cabe tener
presente que la impugnación constituye un mecanismo procesal que se encuentra
a disposición, principalmente a favor, del hijo, cuyos derechos a la identidad y a la
protección de su familia, tienen raigambre constitucional, de manera tal que en
mérito al principio favor filii, resulta razonable la restricción de la legitimación
activa y las causas por las que es posible impugnar la paternidad, las cuales
siendo aplicable con relación al propio padre biológico que acciona en busca del
ejercicio de su paternidad responsable, lo es con mayor razón respecto de los
herederos del reconociente que activan la impugnación por intereses sucesorios,
en desmedro de los derechos sobre todo personalísimos, en este caso de la hija
recocida, cuya prevalencia ha decidido el Tribunal de casación, otorgándole
seguridad jurídica sobre la posesión del estado civil del que gozaba y
permitiéndole mantener la tranquilidad personal y familiar. Finalmente cabe
aclarar que esta conclusión, no se invalida por el hecho de que los demandantes,
hoy accionantes, interpusieron como acción principal, la de nulidad de las actas
de reconocimiento de hija; pues la pretensión de invalidar el reconocimiento
fundado en la causa de falta de correspondencia de relación biológica del que
reconoció con la reconocida; es decir, de no ser éste el padre biológico de la
reconocida, solo era posible por medio de la impugnación del reconocimiento que
preveía el art. 204 del CFabrg, porque al ser el reconocimiento un acto de
declaración unilateral de características singulares por el que se establece la
filiación de un hijo, lo cual constituye materia exclusiva del derecho de familia;
efectivamente el acta de reconocimiento de hijo no se halla sujeto a las causales
de nulidad previstas para los actos bilaterales del ámbito civil, previstos en el art.
549 del CC.
La prevalencia de la realidad social y el reconocimiento de los derechos a
identidad y a la protección de la familia con la finalidad de otorgar seguridad
jurídica a la hija reconocida, precautelando su tranquilidad personal y la de su
familia, sobre la realidad biológica no implican la creación de una figura alterna a
la adopción y menos el forjamiento de una situación caótica, dado que fue la
propia normativa familiar, la que impuso la consolidación de la filiación jurídica en
beneficio del hijo, impidiendo la impugnación indiscriminada de la filiación y su
determinación en consideración también a los otros factores que integran la
realidad social, en cada caso.
Tampoco se advierte que se hubiera vulnerado el principio de legalidad, ya que
ninguna norma del Código de Familia, le concede al heredero del reconociente,
facultad para impugnar el reconocimiento de hijo (efectuado por su causante)
fundado en la causa de inexistencia de la relación biológica con el reconocido,
motivado por intereses sucesorios, pues si bien es cierto que no existe previsión
expresa que permitía el reconocimiento de quien no es hijo bilógico, no es menos
evidente que esos reconocimientos de complacencia, se encontraban tolerados
por el propio Código de Familia, puesto que estos no podían ser impugnados con
el fundamento de falta de realidad biológica, ni revocados por el reconociente y
con mayor razón por un tercero que no pretendía ser progenitor, todo ello en
beneficio del hijo, por encima de la voluntad de los padres inclusive. En lo que
atañe al art. 549 del CC, no existe referencias sobre el aspecto de su aplicación
que estuviera siendo cuestionado, por lo que no hay posibilidad de
pronunciamiento sobre este aspecto; lo propio sucede respecto de la Ley del
Registro Civil de 26 de noviembre de 1898, su Decreto Reglamentario de 3 de
julio de 1943 y el DS 24247, también aludidas.
En consecuencia, no es cierto que las autoridades demandas hubieran vulnerado
los derechos al debido proceso y a la tutela judicial efectiva, ya que en el caso del
último de los derechos nombrados, los demandantes, hoy accionantes, tuvieron
acceso a los órganos de la jurisdicción ordinaria, de los cuales han obtenido
pronunciamiento de fondo; en cuyo mérito corresponde denegar la tutela
solicitada.
Con relación al derecho a la defensa, no se advierte su vulneración, ya que los
accionantes, intervinieron en la causa que motiva la presente acción de amparo
constitucional, ejerciendo ampliamente sus derechos, por lo que con relación a
este aspecto corresponde también denegar la tutela.
Por todo lo expuesto, el Tribunal de garantías, al haber concedido parcialmente la
tutela solicitada, no efectuó un examen minucioso de los antecedentes.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda; en virtud de la
autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y el art. 44.2 del
Código Procesal Constitucional; en revisión, resuelve: REVOCAR en parte la
Resolución “33/2016 de 15 de enero”, cursante de fs. 149 a 153 vta., pronunciada
por la Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca;
y, en consecuencia, DENEGAR la tutela solicitada.
INTERDICCION
VIDEO # 2
En base al video tenemos a un personaje principal (SERGIO )el cual cuenta con
síndrome de Down, mismo que indica de manera clara y precisa que cuenta que
tiene derecho a decidir por su propia vida: que tiene derecho al trabajo,
derecho a contrato, derecho al matrimonio .El mismo es consiente que su
madre lo (declaro interdicto) un interdicto ante la ley no existe, prácticamente es
un ente que no sabe lo que quiere (NO EXISTE), La madre misma que fue
declarada CURADORA, es quien decide sobre una persona declarándolo
interdicto, por otro lado la madre (Marlen), fue quien crio a su hijo como a sus
otros hijos, con la intención de que el sea como los demás, un ser independiente
quien termino de estudiar y estudia música y arte.
Por otro lado Luz estela posada y su esposo son padres de SIMON 31 y
MANUELA de 28, siendo que un día la hija casi sufre de abuso sexual por parte
de una persona cercana a la familia, quienes decidieron que sus ambos hijos
fueran esterilizados perdiendo su derecho de SER PADRES, mismos que antes
decidieron declararlos interdictos a ambos, ahora se ven en el mismo dilema que
Sergio donde en ambos casos se les esta, quitando el derecho al trabajo, y el
derecho a decidir por su mismos, cuando es importante incluirlos en la
sociedad.
(LAS FAMILIAS POR PROTEGERLOS LES QUITAN LOS DERECHOS)
Es así que entramos en análisis profundo donde primeramente vamos a
respondernos algunas preguntas:
1. que es la interdicción?
Es la declaración judicial emitida mediante resolución por la autoridad
competente, por lo cual declara interdictos a personas ya sean mayores de edad.
2. ¿Qué es la interdicción de una persona?
Ahora bien, si una persona corriente y particular conoce de las características que
describe la norma, que sea mayor de edad o emancipada en situación de ser
declarada interdicta, más aún si tiene conocimiento una autoridad (en cualquier
área o profesión que sea funcionario público) ambas personas están en la
obligación de acudir ante la autoridad de protección que corresponda, es ésta
última autoridad quien formalizará la demanda para que la persona incapaz sea
declarada interdicta judicialmente.
Para que una persona sea declarada interdicta, la única forma es por la vía
judicial por medio de una resolución por autoridad jurisdiccional, no hay otra vía
que se la pueda hacer. Con relación al texto del presente artículo "La persona o
autoridad que conozca de una persona mayor de edad o emancipada en situación
de ser declarada interdicta.", sabemos que las personas mayores de edad son las
que se encuentran comprendidas a partir de los 18 años, considero que no hay
mayor análisis sobre el tema. Con relación a las personas emancipadas, ésta
figura se da solamente para los menores de edad, por ejemplo: un menor de edad
puede emanciparse si cumple con su servicio militar, si contrae nupcias o si
formaliza una unión libre o, de hecho, sólo a modo de aclaración.
El tratadista y profesor Dr. Manuel Ossorio nos define los siguientes conceptos
para mejor apreciación:
Los actos que pudo haber realizado antes de declararse su interdicción, pueden
también anularse si se prueba la incapacidad de querer o entender el acto,
siempre Canard Arts 6,7,55, 56, 57, 58, 59, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70,
71, 90, 98, 141 a), 434 g). CFPF que exista perjuicio y sea atribuible a la mala fe
de la otra parte.
los actos de la persona declarada interdicta se las realizará por medio de un tut
nombrado por la autoridad judicial, en caso que el interdicto realice actos juridic
en la vida civil pueden declararse nulos a demanda de su tutor, además la
persona que fue declarada interdicta puede pedir se anulen sus actos una vez se
ha recuperado o rehabilitado, incluso sus propios herederos. Propios.
El legislador a contemplado incluso, que los actos jurídicos que realizó la pericns
antes de ser declarada interdicta, pueden también anularse si se prueba la
incapacidad de querer o entender el acto, siempre que exista perjuicio y sea
atribuible a la mala de la parte contraria, dicho acto jurídico de nulidad debe ser
declarado por autoridad competente demostrando que el negocio jurídico causo
perjuicio en su derecho.
Para que el tutor pueda disponer de los bienes de una persona tutelada, se debe
tener la autorización judicial por autoridad en materia familiar, dispuesta mediante
resolución debidamente fundamentada autorizando la aprobación para
determinados actos jurídicos, para enajenar, hipotecar o realizar actos de
administración extraordinaria sobre los bienes del tutelado, el tutor está en la
obligación de demostrar la necesidad
de realizar los actos jurídicos descritos (según sea el caso) y la utilización de esos
réditos en pro de los intereses de la persona tutelada, recordando que la
autoridad judicial tiene responsabilidad respecto a las determinaciones o
decisiones adoptadas con relación a los derechos e intereses de la persona
tutelada, así lo manda el art. 90 del presente cuerpo legal. Para peticionar
autorización judicial, se lo realizará mediante el proceso de resolución inmediata
con relación a la autorización judicial para la administración de bienes previsto o
en la presente norma.
Por lo que se entiende que toda persona al cumplir los 18 años, adquiere la
capacidad jurídica de ser sujeto de derechos y obligaciones; sin embargo, esta
puede ser limitada a través de la solicitud de declaración judicial de interdicto,
conforme a lo dispuesto por el art. 59 de la Ley 603. Siendo que al considerar que
una persona mayor de edad o menor emancipada con discapacidad mental o
psíquica se encuentra impedido de su cuidado, así como de la administración de
sus bienes.