George Wilhelm Friedrich Hegel
Fue hijo de Georg Ludwig
Hegel. Nació en Stuttgart el 27 de
agosto de 1770. Considerado por la
historia clásica de la filosofía como el
representante de la cumbre del
movimiento decimonónico alemán,
del idealismo filosófico, y como un
revolucionario de la Dialéctica, habría
de tener un impacto profundo en el
pensamiento de Karl Marx.
Primogénito de Georg Ludwig, jefe de
la cancillería del duque Karl Eugen, y de María Magdalena Fromm, Hegel tenía dos
hermanos; todos fueron educados según los principios de una férrea ortodoxia
luterana, política y religiosa.
Desde joven mostró un temperamento conformista y burgués. Luego de cursar cinco
años de escuela elemental, en 1777 comienza sus estudios humanísticos en el
Gimnasio de Stuttgart y, en forma privada, estudios científicos. Luego de la muerte de
su madre en 1784, mantiene un diario entre los años 1785 y 1787, donde se marca su
interés por el mundo clásico, la Biblia y la lectura de autores contemporáneos como
Goethe, Friedrich Schiller y Gotthold Lessing.
Terminados sus estudios secundarios, se inscribe en la Universidad de Tubinga junto
con el poeta épico Friedrich Hölderlin y el idealista Schelling. Los tres estuvieron
atentos al desarrollo de la Revolución Francesa y colaboraron en una crítica de las
filosofías idealistas de Immanuel Kant y su seguidor, Fichte. Hegel fue influenciado por
el pensamiento ético de Kant y el rigor especulativo de Spinoza.
En 1801 se trasladó a la Universidad de Jena, donde estudió, escribió y logró un puesto
como profesor. Allí concluyó la "Fenomenología del espíritu" (1807), una de sus obras
más importantes. Desde 1807 hasta 1809, una vez agotadas las rentas que le había
proporcionado la herencia paterna, trabajó como redactor en el periódico Bamberger
Zeitung de Baviera; y en 1809 se trasladó a Nuremberg donde fue director de un
gymnasium durante ocho años.
En Nuremberg, Hegel conoció y contrajo matrimonio con Marie von Tucher, de quien
tuvo tres hijos: una niña (que murió al poco de nacer) y dos varones (Karl e Immanuel).
Antes de su matrimonio, Hegel había tenido un hijo ilegítimo (Ludwig) que acabaría
viviendo en el hogar de los Hegel.
Después de ocupar un puesto como filósofo en Heidelberg durante dos años, tiempo
en el que publicó de forma sistemática sus pensamientos filosóficos en su obra
"Enciclopedia de las ciencias filosóficas" (1817); Hegel fue contratado como Profesor de
Filosofía en Berlín en 1818, y realizó su Lectura Inaugural el 22 de octubre del mismo
año. Durante el invierno dio conferencias tanto sobre “Derecho Natural y Ciencia
Política” como sobre su "Enciclopedia".
Sus clases gozaban de una numerosa asistencia (hasta 200 alumnos, más altos
funcionarios de los ministerios que veían en él la filosofía oficial de Prusia, continuó
enseñando su pensamiento hasta su muerte en Berlín, el 14 de noviembre de 1831, a
los 61 años de edad.
Contexto histórico
Como lo escribe el filósofo español Xavier Zubiri, “Él [Hegel] era lo que era su filosofía,
y su vida fue la historia de su filosofía; lo demás su contra vida”. Su pensamiento se
centra en Europa, su pasado, presente y perspectiva de futuro.
Está signado por la Reforma protestante, la Revolución francesa y la Ilustración,
imperante en su tiempo. La ilustración representaba entonces la fuerza analítica del
intelecto, la profundización en las singularidades de la existencia la acepta y luego la
absorbe en la totalidad, en su sistema omniabarcante de la razón, la contradicción, la
dialéctica.
La Reforma, iniciada en Alemania en el siglo XVI por Martín Lutero, dio origen a
numerosas iglesias del protestantismo. Se basó en elementos de los Alumbrados, la
reforma del Cardenal Cisneros en España y la Devoción moderna en Alemania y los
Países Bajos. Estaba centrada en Cristo, pero tendiente a derogar la tolerancia religiosa
concedida a los principados alemanes, su fin era volver al cristianismo primitivo.
La Revolución francesa, ocurrida desde mayo de 1789 hasta noviembre de 1799, marcó
el final del feudalismo y el absolutismo en Francia. Salpicó a otras naciones de Europa
en las que se confrontaban partidarios y seguidores del Antiguo Régimen. Constituyó
un contexto político y social convulsivo.
Para George Wilhelm Friedrich Hegel la llegada de la Revolución francesa significó la
apertura hacia la verdadera libertad de las sociedades occidentales. Pronto esta
libertad sería consumida por el llamado reinado del terror, absolutamente radical y
rechazado por el filósofo. Luego se hablaría de un Estado constitucional que consagró
el poder organizador y los ideales revolucionarios de libertad e igualdad. Conforme
sucedieron los hechos, progresó la filosofía hegeliana. Decía Hegel “En el pensamiento
es donde reside la libertad”.
¿Cuál era su pensamiento?
En los tiempos de Hegel predominaba el concepto filosófico de noúmeno creado por
Immanuel Kant, y que significa “lo pensado” o “lo que se pretende decir”. Describía a
un objeto no fenoménico, perteneciente a una intuición intelectual y no sensible. Hegel
no se deja llevar por la tendencia alemana y reacciona.
El pensamiento de Hegel parte de la realidad como un todo. Un todo compuesto por
partes integrantes, cuyo sentido sólo puede ser aprehendido por remisión a la
totalidad en la que se inscriben. Una totalidad dinámica, producto del carácter
constitutivamente contradictorio del ser. Cada cosa llega a ser lo que es en el seno de
un continuo devenir, el pensamiento debe aprehender una realidad en movimiento.
Hegel desarrolla la lógica que permite conocer el espíritu absoluto sin excluir el devenir
y el cambio. Crea el sistema dialéctico.
Comúnmente la dialéctica de Hegel es expuesta con una triada, constituida por la Tesis,
Antítesis y Síntesis, pero Hegel nunca la expuso como tal. Sin embargo, esta
segmentación contribuye a entender la forma en la que Hegel explica la historia de la
filosofía, la religión, la ciencia y el arte.
¿Cuál era la filosofía de George Wilhelm Friedrich Hegel?
Para George Wilhelm Friedrich Hegel todo lo que es real es también racional y que
todo lo que es racional es real. Lo absoluto se manifiesta evolutivamente bajo las
formas de naturaleza y espíritu.
Han de destacarse su filosofía del Derecho humano, la filosofía de la historia crítica y su
concepción del Espíritu absoluto, la constitución es el espíritu colectivo de la nación y
el gobierno el cuerpo de tal espíritu, cada nación tiene su espíritu individual y apagarlo,
es el más grande de los crímenes cometidos por el tirano o conquistador, la filosofía de
Hegel se desarrolla con plena coherencia desde el momento en que se admite que «lo
verdadero es el todo» y que el todo, lo absoluto, es resultado, esto es, devenir, a esa
primera afirmación se añade otra igualmente fundamental: el todo o lo absoluto no
puede ser sino sujeto, esto es, sustancia espiritual, porque lo que existe en devenir es
idea orientada hacia un fin y esto es ya conciencia o una forma de conciencia, tanto
más que el resultado, el fin, no es sino el comienzo que vuelve sobre sí mismo, y lo que
vuelve sobre sí mismo es espíritu (ver texto). Expone su sistema fundamentalmente en
la Fenomenología del espíritu y en la Ciencia de la lógica, así como, más
esquemáticamente, en la Enciclopedia de las ciencias filosóficas (cuya primera parte
coincide con una Lógica resumida), siguiendo caminos inversos y complementarios. La
Fenomenología, que describe el devenir de la conciencia desde el conocimiento
sensible hasta el conocimiento absoluto (la filosofía), representa la teoría del
conocimiento y el camino ascendente hasta lo absoluto; la Lógica, en cambio, que
describe el devenir de lo absoluto como idea, representa la metafísica, o la ontología,
de Hegel que, completada con los desarrollos de la Enciclopedia, supone el sistema
completo del saber: a) lógica, o ciencia de la idea en sí; filosofía de la naturaleza, o
ciencia de la idea fuera de sí; y filosofía del espíritu, o ciencia de la idea que vuelve a sí.
En cuanto a la historia, para entender los acontecimientos deben verse como el duro
trabajo de la razón, va hacia la plena realización de sí misma en perfecta libertad,
interpreta en términos racionales y dispone en categorías lógicas la sucesión de hechos
históricos. Así, la historia para George Wilhelm Friedrich Hegel es vista en tres pasos: La
monarquía oriental, la democracia griega y la monarquía constitucional. Es decir, la
supresión de la libertad; la expansión, libertad perdida en una demagogia inestable; y
reintegración de la libertad en un gobierno constitucional.
Para el reconocido filósofo alemán, el Estado es la etapa final en el proceso de obtener
la libertad y recibe el nombre de Espíritu Absoluto. Se hace sujeto de sí mismo en el
arte, la religión y la filosofía. El Espíritu absoluto se expresa en el arte material,
ayudándose a sí mismo en la actualización del espíritu o idea.
En la religión, siente la superioridad de sí mismo y está supeditado –como la filosofía
de la historia- a tres pasos o momentos. Constituidos por la religión oriental, la religión
griega y el cristianismo. El espíritu absoluto como filosofía se supera a sí mismo y
alcanza toda verdad –la contenida en el arte y en la religión- bajo la forma de la razón.
Representa la unión del espíritu subjetivo, el espíritu objetivo, y el fin último de todo
desarrollo.
Su idea de filosofía es forzosamente histórica, porque no es sino desarrollo del espíritu
que se piensa a sí mismo a lo largo del tiempo; filosofía e historia de la filosofía son lo
mismo (ver texto). Del sistema de Hegel se desprende que la mejor interpretación de la
realidad es pensarla como idea (aspecto lógico) o espíritu (aspecto real), que se
desarrolla en fases distintas dialécticamente relacionadas, y cuyo resultado no es
meramente el término final, sino la totalidad del desarrollo. Lo real es espíritu y lo real
es racional. El espíritu, concepto clave del sistema, es autoconciencia, sujeto y objeto a
la vez: el «yo» del hombre, pero es también el yo universal, el «nosotros» de todos los
tiempos que ha tomado conciencia de sí mismo en la íntima interacción de todas las
conciencias, porque nada es más real y verdadero que lo intersubjetivo, lo que la
conciencia universal ha pensado como ciencia, moral, arte, religión o filosofía.
Todo lo real es espiritual, porque todo es un momento del desarrollo del espíritu, y el
espíritu es lo absoluto, porque nada tiene sentido fuera de su relación con el espíritu.
Todo lo real es racional y a la inversa; por consiguiente, si no es racional no es real.
¿Por quién fue influenciado?
Durante sus estudios de teología en Tubinga, George Wilhelm Friedrich Hegel se ilustró
con las obras de grandes pensadores. Conoció las ideas de Friedrich Schiller, Gotthold
Ephraim Lessing, Johann Gottfried Herder e Immanuel Kant.
Compartió además el idealismo de Fichte y de Schelling, sus compañeros de clases.
Luego denunció la incapacidad de estos para resolver la contradicción, según Hegel, fin
último de la filosofía.
Afirmaba que “la supresión de la diferencia es la tarea fundamental de la filosofía”. Y
que el camino para la superación de la contradicción era el pensamiento dialéctico
¿Cuáles fueron sus aportaciones?
Hegel fue un revolucionario de la dialéctica, logró introducir el concepto de la dialéctica
en la filosofía. Representa la cumbre del idealismo filosófico alemán. Su pensamiento
influyó en el desarrollo de la teología, ciencia y literatura del siglo XIX. En teología, su
noción de desarrollo revolucionó el método de investigación, el criticismo bíblico y la
investigación histórica fueron vistos desde otra base, además que describe tanto el
modo de pensar como el de ser, porque, para Hegel, no existe el ser por un lado y el
pensar por otro: concepto y realidad son lo mismo. Esta afirmación, ya hecha por
Parménides, sólo cobra sentido en la perspectiva del idealismo absoluto: el que parte
del supuesto de que sólo el «todo», o la totalidad, tiene sentido y que esta totalidad no
es sino dialéctica, a saber, en cuanto se la concibe que es y no es al mismo tiempo,
porque le es consustancial estar en devenir y existir como proceso, de modo que sólo
es verdaderamente al final, o considerada como resultado. Ninguna de las palabras
clave de la filosofía de Hegel (el todo, lo absoluto, lo real, el devenir, el sujeto, el
espíritu, el sistema y otras) puede entenderse sino en proceso dialéctico: lo que en
principio es, o significa, no es ni significa verdaderamente más que si se transforma en
otra cosa que no es, o si no deviene otra idea u otra cosa; es decir, si no es mediado. Lo
inmediato no es más que universal, abstracto, indeterminado y estático (si es captado
por el entendimiento), o un objeto individual y particular, racionalmente opaco y, en
cierto modo, inerte (si es captado por la sensibilidad); la realidad sólo puede
expresarse mediante un pensamiento que comprenda el auténtico devenir de lo real,
en su movimiento y vida, y abarque la contradicción que posee todo lo vivo; este
pensamiento comprensivo es la reflexión mediada, que percibe lo que es, no como un
concepto vacío, sino como determinado por lo que no es, puesto en relación con el
todo. No hay pensamiento verdadero que no sea dialéctico, esto es, que no asuma y
resuelva (niegue y conserve) las contradicciones que piensa. En esta dialéctica de la
identidad y diferencia se funda todo el sistema de Hegel.
George Wilhelm Friedrich Hegel sustituyó la categoría del hacerse por la categoría del
ser, esto generó cambios en la ciencia y también en la literatura. A la ciencia política
agrega la concepción colectivista del Estado, derogando la concepción individualista
que había dominado desde el siglo XVIII.
La fenomenología
El absoluto es superación de la distinción entre sujeto y objeto, no sólo en la
perspectiva clásica, sino en la del mismo idealismo alemán; a medida que existe un
sujeto existe también el objeto y a la inversa, lo cual significa que todo conocimiento es
autoconocimiento. Las etapas de este autoconocimiento las describe la
Fenomenología, historia del alma que deviene espíritu; mostrándolas, muestra
también cómo se constituye el absoluto real, el espíritu. El conocimiento y la
autoconciencia, que todo es uno, surge con la certeza sensible, como conocimiento o
conciencia inmediatos: «yo, éste, conoce esta cosa, aquí y ahora». Este conocimiento lo
es sólo en apariencia y la certeza que aporta no es más que falsa certeza; su sino es
convertirse en su contrario. El [entendimiento entendimiento]], no obstante, logra
unificar lo sensible, capaz como es de hallar lo que de sustancial y permanente hay en
la percepción. Del reconocimiento de esta capacidad de organizar objetos nace la
conciencia como autoconciencia y aparece la subjetividad. Este sujeto percibe que la
«cosa en sí» y el conocimiento no son dos cosas distintas, sino que se vuelve
consciente de que no hay objeto alguno no configurado por el pensamiento y no hay
pensamiento que no esté inmerso en el objeto (en la naturaleza y en la historia), y de
que no hay certeza alguna de nada que no esté mediado por la reflexión. Con la
presencia del sujeto surge también el deseo; conocer es desear: conocer el objeto para
poseerlo y, poseyéndolo, confirmarse como sujeto y como autoconciencia. Sólo otra
conciencia, y no un mero objeto, puede satisfacer este deseo de conocerse como
sujeto: sólo se es autoconciencia si se es reconocida como tal por otra conciencia (ver
cita); con lo que deja de ser sujeto para convertirse en objeto, o mejor, sólo en esta
negación de sí misma es (mediada por otra) verdadera autoconciencia. La dialéctica de
«señorío y servidumbre», o «del señor y el siervo», pone de relieve la naturaleza social
del yo y aun la naturaleza social del conocimiento: sólo en el otro está la verdad de uno
mismo, como sólo en el esclavo está la verdad del señor, y de la misma manera que el
siervo se libera tomando conciencia de la necesidad que de él tiene su señor, así
también se libera el yo por el pensamiento o por el concepto, porque sólo así deja de
estar sometido a lo que es otro (ver cita). Así llega la conciencia -no sin antes pasar,
como conciencia desventurada (ver cita), por el trance de no saber superar la
contradicción de las dos conciencias- a convertirse en razón. La razón es la conciencia
que se reconcilia consigo misma, alcanzando así el convencimiento de que ella es la
realidad y, con esto, la certeza, encontrando su propio lugar en el mundo (ver cita). A la
razón incumbe no sólo expresar la realidad a través del pensamiento sino también
hacer que la realidad devenga pensamiento, o realidad objetiva. Deja de ser espíritu
subjetivo para convertirse en espíritu objetivo.
La lógica hegeliana
La teoría de la lógica hegeliana lleva por otro camino al mismo punto. La lógica es
doctrina de la idea y su objeto no es sino el pensamiento puro; pero pensar y ser son,
para Hegel, lo mismo. Las sucesivas determinaciones dialécticas de la idea llevarán
hacia la naturaleza, idea exteriorizada y, luego, hacia el espíritu, idea que vuelve hacia
sí misma.
Las categorías hegelianas del pensamiento, de las que depende el desarrollo de la idea,
no son como las kantianas meras condiciones a priori del conocer, o simplemente
constitutivas del objeto conocido; son creadoras del ser de la idea y, por lo mismo, de
la realidad. También aquí lo primero e inmediato, el ser, no constituye la verdadera
realidad; la realidad sólo lo es si es mediada, pensada, reflexionada. El ser, sin más, es
la nada, y lo primero que se aprecia positivamente en el ser es su devenir; ser es ser
algo (cualidad, cantidady medida), y se es algo estando determinado, no siendo lo
demás (omnis determinatio est negatio); es la finitud y el cambio, que es una forma de
relacionar todo con todo. El «soporte» de todas estas apariencias finitas y mutuamente
cambiantes de las cosas es la esencia: la define como unidad de identidad y diferencia,
fundamento (de la existencia) o razón de ser. Y como verdadera apariencia, o
fenómeno y, puesto que no hay diferencia alguna entre lo externo y lo interno, porque
es todo lo que hay, realidad efectiva. «Efectivo» es lo que actúa; la esencia se
manifiesta en la actuación, igual como se es lo que se hace. Las cosas actúan a través
de la causalidad y de la acción recíproca. En algunas de las realidades la causalidad y la
acción recíproca son libres: son los sujetos, la subjetividad. En ellos, las cosas son
conceptos, no sólo susceptibles de ser considerados subjetivamente, como pura
actividad del entendimiento, como conceptos universales, particulares e individuales,
juicios y razonamientos, sino también objetivamente como mecanismo, quimismo y
teleología: determinaciones que la ciencia hace de los fenómenos del mundo para
identificarlo con nuestros conceptos y sentirlo familiar. La teleología, la finalidad
objetiva, hace presente -por fin- a la idea. «Idea» es, en principio, la puesta en práctica
de la posibilidad de las esencias que deben concebirse como existentes (ver cita).
Porque es toda la realidad, es también el absoluto, aunque en proceso, y su fin es
convertirse en ser, esto es, en naturaleza.
Filosofía de la naturaleza
La «naturaleza» son las cosas y, para Hegel, la naturaleza es, igual que para Schelling,
algo así como la «Idea petrificada»; en realidad, su antítesis y negación: en la
naturaleza se aliena y exterioriza la Idea. Los tres momentos dialécticos de esta
exteriorización son el mundo mecánico, el mundo físico y el mundo orgánico.
Características del primero son el espacio, el tiempo y el movimiento; características
del mundo de la física, la materia y de las cosas individualizadas, que, a través de los
procesos químicos interactúan mutuamente, siendo la vida es resultado de estos
procesos. En el mundo orgánico la vida aparece en forma meramente objetivada en los
organismos vegetales, mientras que en los organismos animales aparece en forma de
subjetividad. El sentido de la naturaleza radica, precisamente, en que hace posible la
aparición de la conciencia y el pensamiento y, con ellos, la superación del reino de la
necesidad por el de la libertad.
Filosofía del espíritu
A diferencia de la filosofía de la naturaleza -la parte menos consistente y menos
desarrollada de la filosofía de Hegel-, la filosofía del espíritu constituye la parte más
acabada del sistema hegeliano y la noción de «espíritu», la noción capital del sistema.
Su desarrollo constituye la tercera parte de la Enciclopedia, que reformula, por lo
menos parcialmente, lo expuesto en la Fenomenología. El espíritu en general es la
tercera forma de la idea, tras la forma pensamiento (propia de la Lógica) y la forma de
naturaleza física (propia de la filosofía de la naturaleza); su definición corresponde a la
conciencia que se tiene a sí misma por objeto (la autoconciencia) y es la forma plena
del absoluto: lo describe, en el prólogo de la Fenomenología, como lo que es
verdaderamente real, lo verdadero, el todo y que se expresa como sujeto (ver texto).
La noción de espíritu la extrae Hegel del yo kantiano, entendido como apercepción
trascendental (ver texto) y de la doctrina del yo creador de Fichte; no le faltan, por otro
lado, raíces teológicas al concepto, que Hegel cree usado por primera vez con plenitud
de sentido dentro del cristianismo en su referencia al Espíritu -«Sólo en el cristianismo
se revela Dios como Espíritu» (ver cita)- y el romanticismo alemán y su divinización de
la naturaleza (con clara influencia de Spinoza).
También el espíritu se manifiesta en forma dialéctica: el espíritu subjetivo es el sujeto
individual consciente de sí mismo, esto es, el hombre; el espíritu objetivo son las obras
propias del espíritu subjetivo, y el espíritu absoluto, el conocimiento pleno que el
espíritu tiene de sí mismo, a través del arte, la religión y la filosofía. El espíritu subjetivo
ha de ser, sucesivamente, alma, conciencia y espíritu, y su conocimiento es,
correlativamente, antropología, fenomenología y psicología. Libre como es, da lugar a
la exteriorización y determinación de su libertad en el mundo de la cultura, la sociedad
y la historia: espíritu objetivo, espíritu hecho realidad cultural, que no es más que el
despliegue de la libertad humana, en el ámbito del derecho, la moralidad (Moralität) y
la eticidad (Sittlichkeit), o ética social que se manifiesta de forma concreta en la familia,
la sociedad civil y el Estado.
Idea o Espíritu
La filosofía hegeliana provocó reacciones como la explicación del materialismo
marxista. La relación intelectual entre Karl Heinrich Marx y Hegel es objeto de
interesantes estudios. La influencia es también notable en la metafísica de Friedrich
Nietzsche, la ontología de Martin Heidegger y el pensamiento de Jean Paul Sartre. En la
dialéctica negativa de Theodor Adorno y la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan
La Idea de la Educación en Hegel.
El tema de la educación es
percibida y preconcebida por
Hegel desde la esencia
natural del ser humano hasta
crearse, la parte primera de
crecimiento y desarrollo del
mismo. La educación, a
través de los vínculos socio-
político-culturales, se nos
permite respirarla desde lo
que Hegel pronuncia,
siguiendo el pensamiento de Kant, como una esencia pragmático-trascendental: "[…]
detrás de la educación se esconde el secreto de la perfección de la naturaleza
humana".
Este método de estudios académicos de la plataforma hegeliana no sólo pretende ser
guía del estudiante joven, sino hacer claro el desarrollo de la ciencia misma. Entonces,
educación va subordinando a la ciencia y le da un carácter integral por su cultivo de la
individualidad. El espíritu [Geist] que se desarrolla para encontrar la libertad deseada –
que es lo que el espíritu es– sólo puede ser obtenida por la educación, a través de la
enseñanza de vida y la construcción del ser humano, como ser humano en cuanto tal.
Si tomamos en cuenta que cada individuo es lo que debe ser a través de su formación
[Gestaltung], el proceso educativo de aprender y enseñar luego, es su segundo
nacimiento puesto que “El hombre debe nacer dos veces, en cuanto natural y en
cuanto espiritual.” Este espíritu reconocido en la educación será otro tema subyacente
a través de todo el escrito hegeliano en mira, espíritu individualizado y conformado
que se entrega a la sociedad con mayor presencia en el momento en que se siente
preparado y, de alguna manera, arrojado al mundo pero con las armas listas de la
enseñanza, es decir, la sabiduría.
Hegel no escribe propiamente un sistema pedagógico de enseñanza, él sólo ve y devela
al ser humano en el centro de su sistema, imbricado desde la necesidad de la esencia
pedagógica; por lo mismo, él mismo teme que la pedagogía de su época, en tiempos de
guerra, cambios nacionalistas, momentos de ruptura social, esté en peligro de un
‘formalismo vacío’ sin contenido real, efectivo y primordial. Así entonces, el periodo de
Nurenberg (1808-1816) será el periodo hegeliano mayormente importante en cuanto a
la temática educativa.
Éste periodo coincide con los cambios en las reformas educativas y tratará, Hegel, de
mediar entre las corrientes unilaterales del filantropismo y el humanismo y la práctica
educativa, praxis lejos de lo abstracto subjetivo; "dos culturas, la enseñanza de corte
básicamente humanístico y la de orientación científico-técnica" donde él pugnará
siempre por la adquisición de prácticas artísticas y técnicas con el mismo interés en
ambas.
Vemos entonces, que desde el tiempo de Hegel se hace una jerarquía enunciada, es
decir, sistematizada, para los momentos distintos de la enseñanza aprendizaje. El lugar
planteado es el Gimnasio, Instituto humanístico, en donde se observa, principalmente,
el estudio de las literaturas griegas y el de las lenguas diversas. El Gimnasio abraza dos
centros, el Normativo y el Real, en el primero se darán los estudios ya mencionados y,
en el segundo, los estudios de las matemáticas. Se ofrecían doce horas de estudio para
el mejor cultivo de las ciencias, "la única autoridad", señala Hegel, "es la formación
intelectual y moral de todos" porque a partir de la educación se intenta mejorar y
superar la naturaleza, sin que deje de ser ésta el punto de referencia principal.
Naturaleza del ser humano y el ser humano con la naturaleza conforman una dialéctica
entre espíritu y realidad, dialéctica que quizá recae en la conformación de un binomio
perfecto que permiten al ser humano el aprender, razonar y verter a la misma
naturaleza sus conocimientos; he aquí, el segundo nacimiento mencionado en las
primeras líneas de este escrito, “Frente al carácter estático de la naturaleza, el espíritu
necesita de la educación para alcanzar su auténtica realización” la naturaleza se realiza
en sí y en cuanto se da y se pronuncia. Es entonces que para Hegel la pedagogía será el
camino único y perfecto para hacer al ser humano, ético;
Por ello mientras que en Rousseau se potencia la llamada educación negativa que
consistente en no poner trabas a la marcha de la naturaleza en un hombre que es
naturalmente bueno, Hegel va a insistir en el aspecto de ruptura con lo natural
(Arsenio Ginzo).
Hacia 1813, en la confrontación del mundo clásico con la cultura moderna, la vida
íntima del ser humano se observa de forma mayormente abstracta y externa en donde
la existencia se ve fragmentada y es cuando Hegel no duda en dar más importancia que
nunca a los estudios humanísticos en una especie de "paraíso del espíritu humano". De
este modo, el ser humano nunca se vería desencajado de su realidad espiritual y de su
realidad ontológica. Para comprender esto, vierte su total interés en la enseñanza de la
filosofía que será la que dé fundamento a toda la formación del individuo, teórica y
práctica: "no se trata tanto de que la filosofía descienda hasta el pueblo, sino, más bien
de que éste se eleve hasta la filosofía".
Algo que debe quedar expuesto, sin duda, es la importancia que Hegel da a la idea de
que el ser humano cultivado capacita su naturaleza para todo, es apto pues para
desarrollar su ser en acto y teoría y para alcanzar un obrar ético en el transcurso de la
vida será gracias a la formación formal; “pues compete a un total obrar la capacidad de
aprehender correctamente las cosas y las circunstancias” gracias a ésta es que se logra
separar al espíritu de su instancia natural, sentimientos e impulsos, y colocarlo a nivel
del pensamiento, razón, adquiriendo conciencia que lo lleva a la conducta moral.
Aquel que dará las herramientas necesarias para esta separación, para la preparación
del ser humano en su actuar conciente, será "el profesor que ha de gozar sin duda de la
libertad de fijar aquí el orden y la cohesión, según su criterio" pues, en efecto, la
palabra del maestro es, en esta época descrita a lo largo de estas líneas, la verdad ante
cualquier circunstancia. Claro, luego de haber sido reconocido por el cuerpo docente
del Gimnasio y/o escuela Real.
Finalmente, a lo largo de la lectura se va reconociendo la gran importancia que tiene el
hecho de ser independientes en cuanto a un aprendizaje dirigido. Si bien en nuestra
actualidad sigue existiendo la jerarquización de quién aprenda qué, no deja de ser un
tiempo en el cual nos movemos de manera mucho más autónoma. Los estudios de
maestría o doctorado, en la actualidad, por mencionar un ejemplo, es mínimo el
trabajo maestro-alumno y al máximo llevado la auto-educación a través de los autores
sugeridos en las bibliografías de referencia que el tutor o maestro de momento
proporcione. Claro, bibliografía ofrecida por un experto.
Por lo tanto, la importancia de esta lectura a Hegel sería, rescatar la importancia del
segundo nacimiento mencionado, llevarlo a los jóvenes a los cuales se ha de educar y
en ocasiones se les ve apesadumbrados por no saber a dónde van. Es muy probable
que dándoles una herramienta a su favor, como lo es el reconocerse en ellos mismos,
es decir, dejar a un lado las comparaciones que a menudo se llevan acabo, estos chicos
tomarían de otra manera el sentido moral y esquemático que la sociedad les impone.
¿Cuáles son sus frases más importantes?
“La historia es el progreso de la conciencia de la libertad”.
“En cada caso particular, los hombres persiguen sus fines particulares contra el
derecho universal; obran libremente”.
“¡Bienvenido es el dolor si es causa de arrepentimiento!”.
“Cien años de injusticia no hacen derecho”.
“Ten en valor de equivocarte”.
“Dios es Dios, tan sólo en tanto y en cuanto se conoce a sí mismo”.
“La belleza se define como manifestación sensible de la idea”.
“La independencia del hombre consiste en esto: En que sabe lo que lo
determina”.
“Todo individuo es hijo de su pueblo, en un estadio determinado del desarrollo
de este pueblo”.
¿Cuáles son sus obras principales?
Las principales obras de George Wilhelm Friedrich Hegel fueron:
Phanamenologie des Geistes (Fenomenología del espíritu), año 1807.
Wissenschaft der logik (Ciencia de la lógica), tres volúmenes publicados entre
1812-1816.
Enziklopaedie der philosophischen Wissenschaften (Enciclopedia de las
ciencias filosóficas), 1era edición, 1817; 2da edición, 1827; 3era edición 1830.
Grundlinien de philosophie des Rechts (Elementos de la filosofía del derecho),
1821.
Vorlesungen über die Asthetik (Lecciones sobre estética), 1820-1829.
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Autor:Hegel,_Georg_Wilhelm_Friedrich
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