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Leyendas de amor y tragedia en México

La leyenda de la flor de cempasúchil narra la historia de amor entre Xóchitl y Huitzilin. Cuando Huitzilin muere en batalla, Xóchitl pide convertirse en flor para estar con él. El Dios del Sol la transforma en la flor de cempasúchil, y a Huitzilin en colibrí, para que su amor perdure. La leyenda de Camécuaro cuenta que la princesa Huanita lloró tanto por su amor Tangáxhuan que sus lágrimas formaron el

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Leyendas de amor y tragedia en México

La leyenda de la flor de cempasúchil narra la historia de amor entre Xóchitl y Huitzilin. Cuando Huitzilin muere en batalla, Xóchitl pide convertirse en flor para estar con él. El Dios del Sol la transforma en la flor de cempasúchil, y a Huitzilin en colibrí, para que su amor perdure. La leyenda de Camécuaro cuenta que la princesa Huanita lloró tanto por su amor Tangáxhuan que sus lágrimas formaron el

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Leyenda de la flor de cempasúchil

Dice la leyenda que hace mucho tiempo existieron una niña llamada Xóchitl y un niño llamado
Huitzilin.

Ambos crecieron juntos y pasaron mucho tiempo unidos durante la infancia, incluso, iniciaron una
historia de amor durante la juventud. Un día, decidieron subir a lo alto de una colina, allí donde el
sol deslumbraba con fuerza, pues sabían que allí moraba el Dios del Sol. Su intención era pedirle
a Tonatiuh que les diera la bendición para poder seguir unidos. El Dios sol acepto y bendijo su
amor.

Pronto, la tragedia llegó a ellos cuando Huitzilin fue enviado a participar en una batalla para
defender a su pueblo y tuvo que separarse de Xóchitl.

Pasó un tiempo y Xóchitl se enteró de que su amado había fallecido en el conflicto. La muchacha
sintió tanto dolor que le pidió a Tonatiuh unirse con su amado en la eternidad. El Dios del Sol, al
ver a la joven tan apenada, decidió convertirla en una hermosa flor. Así que lanzó un rayo dorado
sobre ella, entonces, creció en la tierra un botón que permaneció cerrado durante mucho tiempo.

Un día, apareció un colibrí atraído por el aroma de la flor y se posó sobre sus hojas. Fue entonces
que la flor se abrió y mostró su color amarillo, como el mismo sol. La flor había reconocido a su
amado Huitzilin, el cual ahora tenía forma de colibrí.

Cuenta la leyenda que mientras exista la flor de cempasúchil y haya colibríes, el amor de Xóchitl y
Huitzilin vivirá por siempre.
Camécuaro, el lago de lágrimas

Dice una antigua leyenda que Huanita, princesa purépecha, se enamoró de Tangáxhuan, sobrino
del fundador del Imperio Purépecha. Un día, Candó, un sacerdote, la secuestró y la recluyó en una
yácata. Se dice que la princesa lloró tanto que sus lágrimas formaron un lago. De ahí que
Cameruco signifique “lugar de la amargura oculta”.

Pronto Tangáxhuan, al enterarse de la noticia, fue al lugar donde estaba Huanita. Cuando vio a
Candó le lanzó una flecha con su arco. La flecha se clavó en un sabino, el cual se partió y de allí
se formó un manantial de agua verde.

Cuentan que las personas que se introducen en el lago de Camécuaro ven aparecer en sus aguas
la figura de una mujer que intenta que se queden con ella para siempre.
La pata sola

Cuenta la leyenda de la pata sola que, en cierta región del Tolima Grande, un campesino humilde
tenía como esposa una mujer muy bella y con ella tuvo tres hijos.

El dueño de la hacienda en la que trabajaba el campesino deseaba conseguirse una amante y


llamó a uno de los vaqueros de más confianza para decirle: “…vete a la quebrada y elije entre las
lavanderas la mejor; luego me dices quién es y cómo es…”. El hombre se fue, las observó a todas
detenidamente, al instante distinguió a la esposa de un vaquero compañero y amigo, que fuera de
ser la más joven, era la más bella. El vaquero regresó a darle al patrón la información y demás
datos sobre la mujer.

Cuando llegó el tiempo de las “vaquerías”, el esposo de la bella relató al vaquero emisario sus
tristezas, se quejó de su esposa, pues la notaba fría, menos cariñosa y ya no le arreglaba la ropa
con la misma delicadeza de antes; vivía de mal genio, era déspota desde hacía algunos días
hasta la fecha. Le confesó que le provocaba irse lejos, pero le daba pesar con sus hijos.

El vaquero sabedor del secreto, compadecido de la situación de su amigo, le contó lo del patrón,
advirtiendo no tener él ninguna culpabilidad.

El entristecido y traicionado esposo le dio las gracias a su compañero por su franqueza y se fue a
pensar a solas sobre el asunto y se decía: “…si yo pudiera convencerme de que mi mujer me
engaña con el patrón, que me perdone Dios, porque no respondo de lo que suceda…”. Luego
planeó una prueba y se dirigió a su vivienda. Allí le contó a su esposa que se iba para el pueblo
porque su patrón lo mandaba por la correspondencia; que no regresaba esa noche. Se despidió
de beso y acarició a sus hijos. A galope salió por diversos lugares para matar el tiempo. Llegó a la
cantina y apuró unos tragos de aguardiente. A eso de las nueve de la noche se fue a pie por entre
el monte y los potreros a espiar a su mujer.

A eso de las diez de la noche, cuando la mujer, viendo que el marido no llegaba, se fue para la
hacienda en busca de su patrón. El marido, cuando vio que la mujer se dirigía por el camino que
va ala hacienda, salió del escondite, llegó a la casa, encontró a los niños dormidos y se acostó.
Como a la madrugada llegó la infiel muy tranquila y serena. El esposo le dijo: De donde vienes?.
Ella con desenfado le contestó: de lavar una ropa. ¿¿¿De noche???, corto el marido.

A los pocos días, el burlado esposo inventó un nuevo viaje. Montó en su caballo, dio varias vueltas
por un potrero y luego lo guardó en una pesebrera vecina. Ya de noche, se vino a pie para
esconderse en la platanera que quedaba frente a su rancho. Esa noche la mujer no salió pero
llegó el patrón a visitarla. Cuando el rico hacendado llegó a la puerta, la mujer salió a recibirlo y se
arrojó en sus brazos besándolo y acariciándolo.

El enfurecido esposo que estaba viendo todo, brincó con un machete en alto y sin dar tiempo al
patrón de librarse del lance, le cortó la cabeza de un solo machetazo. La mujer, entre sorprendida
y horrorizada quiso salir huyendo, pero el furioso marido le asestó tremendo machetazo que le
bajo la pierna como si fuera la rama de un árbol. Ambos murieron casi a la misma hora. Al vaquero
le sentenciaron a cárcel, pero cuando salió al poco tiempo, volvió por los tres muchachos y le
prendió fuego a la casa.

Las personas aseguran haber visto a la mujer saltando en una sola pata, por sierras, cañadas y
caminos, destilando sangre y lanzando gritos lastimeros. Es el alma en pena de la mujer infiel que
vaga por montes, valles y llanuras, que deshonró a sus hijos y no supo respetar a su esposo.

Según cuenta la leyenda La Pata sola se esconde entre la selva montañosa y es el terror de los
agricultores, mineros y amantes del bosque, los que la han visto dicen que es una mujer muy
hermosa que los seduce y atrae para enamorarlos, pero a medida que ellos se acercan ella
avanza hacía la oscuridad del bosque, hasta se que los interna totalmente en la penumbra del
mismo entonces se transforma en una mujer horrible con ojos de fuego, boca desfigurada a la que
se le asoman unos dientes de felino y una cabellera corta y despeinada que cae sobre el rostro
para ocultar su fealdad.

En otras ocasiones, escuchan los lamentos y quejidos de una mujer extraviada; la gritan para
socorrerla, pero los quejidos van tornándose más lastimeros a medida que se acerca hacia la
víctima y cuando ya está muy cerca, se convierte en una fiera que se lanza sobre la persona, le
chupa la sangre y termina triturándola con sus agudos colmillos.
La planchada

A inicios de 1900, Eulalia se enamoró de Joaquín, médico de dicho nosocomio. Ella no podía


ocultar las emociones que él le provocaba, por tanto, por ejemplo, le pasaba
el instrumental nerviosamente y cometía otras torpezas cuando estaba cerca del Joaquín, hasta
que un día la joven se animó a confesarle su amor. 

El galeno no hizo mucho caso de los sentimientos que le expresó la bella enfermera, pero de un
momento a otro aceptó tener una relación de noviazgo con ella. Todo parecía ir bien, incluso el
doctor le prometió que se casarían en unos meses.  
Pero un día Joaquín fue hasta la casa de Eulalia para pedirle le ayudara a planchar un traje fino
para asistir a una especie de congreso de médicos, ella accedió con tal de que él se fuera feliz. Lo
vio irse y luego ella se marchó al hospital a trabajar como todas las semanas.
Al llegar al Hospital de San Pablo un enfermero se le acercó a Eulalia para invitarla al cine, se
trataba de un muchacho que siempre había andado tras la bella enfermera para que fuera su
novia, pero ésta rechazó su invitación otra vez, e incluso en esta ocasión el rechazo fue más
enérgico, puesto que ya estaba comprometida con el doctor Joaquín.

El enfermero no aguantó más, aprovechando el enojo que traía por el desprecio, le soltó una
verdad que sabían todos menos ella: ésta era que el doctor Joaquín se había casado
recientemente y que en ese preciso instante estaba de luna de miel con su nueva esposa. 
Eulalia se derrumbó. Los días posteriores fueron horribles para ella, siguió yendo al hospital a
trabajar, pero hacía las cosas mal, incluso algunos de sus pacientes estuvieron a punto de morir
por sus negligencias, mientras que otros sí fallecieron.

Traumada por aquel amor no correspondido, se fue amargando, hasta que una enfermedad cayó
sobre ella, sabía que la muerte pronto le llegaría. Se arrepintió por haber hecho las cosas mal en
su trabajo, y que por su culpa varios perdieron la vida. Murió. 

Tras su deceso empezaron a surgir los testimonios de pacientes quienes aseguraban que una
mujer delgada, de cabello rubio y trato amable los asistió en momentos críticos de
sus enfermedades, a algunos les dio medicamentos, a otros más les puso los sueros, otros más
decían que aquella enfermera los consoló en sus momentos de angustia. 
Hasta la fecha algunos pacientes del Hospital Juárez de México dan fe de que los ha asistido una
bondadosa mujer ataviada en un uniforme antiguo de enfermería, pero luego, cuando tratan de
agradecerle sus cuidados, nadie sabe de ella
La pascualita

Según se cuenta, La Pascualita tenía un futuro más que prometedor. Era hermosa, inteligente y de
buen corazón. No obstante, la muerte la sorprendió el día que iba a casarse. La Pascualita sufrió
la picadura de un alacrán que le arrebató la vida y sus sueños.

Ante aquel panorama tan desolador, la señora Esparza no soportó el dolor por la pérdida y decidió
embalsamar a su hija para, de esa manera, poder verla hasta el final de sus días –en 1967–. Los
rumores comenzaron a circular sobre la perturbadora acción. A pesar de eso y hasta la fecha, las
habladurías no se han confirmado ni tampoco desmentido.

Con el paso del tiempo, La Popular tuvo nuevos dueños y, gracias a La Pascualita, se convirtió en
un sitio de gran tradición. Además, se dice que aquel maniquí trae buena suerte a todas las
mujeres que estén por casarse. Si desean esto, lo que deben hacer es comprar el vestido que trae
puesto el maniquí y así tendrán un matrimonio duradero y lleno de dicha
El autobús fantasma

Cuenta la leyenda que, en una vieja y peligrosa carretera que unía a Toluca con Ixtapan de la sal,
un autobús circulaba de madrugada de Ixtapan de la sal a Toluca.

Todo iba bien hasta que comenzó a llover, momento en el que el autobús tenía que tomar curva
muy peligrosa y pasar por un puente en el que solo cabe un vehículo. De repente, los viajeros se
asustaron al ver que el autobús había tomado más velocidad. El conductor se percató de que los
freno fallaban. Pronto, en una de las curvas, el autobús se precipito el vacío dejando víctimas y sin
sobrevivientes. El autobús número 40 se incendió y jamás llego a su destino.

Dice la leyenda que desde entonces si transitas en esa carretera durante la madrugada e intentas
subirte al autobús, posiblemente sea el número 40. Si subes al autobús no deberás hablar en
ningún momento. Antes de bajar jamás deberás mirar hacia atrás del autobús. Si lo haces no
sobrevivirás.
La leyenda de los volcanes

Dice una antigua leyenda que los volcanes de Popocatépetl e Iztaccíhuatl, de los más altos de
México representan a una doncella y a un joven guerrero. Iztaccíhuatl era la princesa más bella y
se enamora del guerrero Popocatépetl, uno de los más valientes del pueblo.

Antes de partir a la guerra en la que los tlaxcaltecas se encontraban inmersos frente a los aztecas,
el joven guerrero pidió la mano de la doncella Iztaccíhuatl. El cacique le concedió su deseo, a
cambio que regresara sano y salvo del conflicto.

Mientras Iztaccíhuatl esperaba el regreso de su amado, un rival de Popocatépetl engaño a la joven


y le dijo que el muchacho había fallecido en la guerra. Entonces, la princesa murió de tristeza en
poco tiempo.

Cuando Popocatépetl regresó victorioso del combate, recibió la mala noticia. Durante días y
noches el joven vagó por la ciudad pensando cómo podía honrar el gran amor que se habían
tenido. Así fue como ordenó construir una gran tumba bajo el sol amontonado y 10 cerros para
levantar una enorme montaña.

Entonces tomo el cuerpo de la princesa y la recostó encima de la montaña. Allí la beso por última
vez para después, con la antorcha húmeda en la mano, arrodillarse y velar por su sueño
eternamente.

Desde entonces permanecen juntos uno frente a otro y con el tiempo la nieve cubrió sus cuerpos
convirtiéndolos en volcanes
 
La mulata de Córdoba

Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XVII se fundó la ciudad de Córdoba. Allí llego una solo
mujer mulata y hermosa. todos los hombres quedaban prendados con ella a su paso. Pronto, su
presencia en la ciudad pronto comenzó a tener relaciones contrapuestas. Alguna la rechazaban,
los supersticiosos desean que tenía un pacto con el diablo; que tenía poderes mágicos que le
permitían estar en dos lugares al mismo tiempo. Otros la veneraban porque decían que era una
virtuosa en las artes de la medicina y era capaz de curar solo con hierbas. Ante todos lo rumore
que se fraguaron, la santa inquisición no tardo en apresarla y enviarla al presidio de San Juan de
Ulúa acusada de brujería. Allí esperaría el día de su muerte en la hoguera. En su celda, encontró
un trozo de carbón y empezó a dibujar con todo lujo y detalles un barco en la pared. Una noche,
mientras dormía, desapareció en la nave. Al día siguiente, encontraron al carcelero con la razón
perdida aferrado a la reja del calabozo vacío. Y dicen que ronda por ese mismo calabozo par que
su alma aun no muera.
El árbol del amor

Cuenta la leyenda que en torno a 1860vivia una joven llamada Oralia en una casa señorial. Era
una joven que contagiaba toda su alegría de vivir. Juan era un joven humilde que se había
enamorado de Oralia y soñaba con mejorar su situación laboral, pues sentía que su condición lo
aljaba de la muchacha.

Por las tardes cuando juan salía de la misma se convertía en aguador, eh iba a toda prisa para
entregarle el agua a Oralia. Con ella, regaba las platas de su jardín, especialmente un árbol que
cuidaba con esmero.

Pronto la muchacha también empezó a enamorarse de juan, en cambio, había otro joven
interesado en ella, Philippe Rondé.

Con el paso del tiempo Oralia se sentía confundida ya que no podía decidirse por ninguno de los
dos. Entonces, debía tomar una decisión. La muchacha se sintió tan triste que rompió a llorar y se
dirigió a su jardín. Allí un árbol que había sembrado hace años y que juan le había regalado ya
estaba muy grande. Oralia se sentó bajo su sombra y siguió llorando. Sus lágrimas regaban la
tierra. Pronto las ramas del árbol se posaron sobre el regazo de la joven y empezaron a caer gotas
de agua. Eran las lágrimas del árbol, que pronto se convirtieron en flores blancas. Entonces Oralia
decidió que debía quedarse con Juan. Al día siguiente Philippe Rondé le dijo a Oralia que debía
volver a su país. La muchacha se sintió aliviada. Esa misma tarde, la muchacha fue a buscar a
juan a quien abrazó y besó.

Desde entonces todos los enamorados de zacatecas querían sellar su afecto bajo aquel árbol que,
con el paso del tiempo, fue talado.
SAC NICTÉ

Dice la leyenda que Sac Nicté era una antigua princesa, cuando Mayapán, Uxmal y Chichen Itzá
conviven como las grandes urbes de la cultura maya. Era una época en la que sus reyes habían
hecho un pacto de paz y no existían los ejércitos. Cuando Carek tubo 7 años se convirtió en rey de
Chichen Itzá vio por primera vez a la princesa Sac Nicté teniendo ella apenas 5 años. Desde ese
momento ambos supieron que sus vidas iban a estar destinadas a estar justos hasta la eternidad.
En cambio, Sac Nicté había sido destinada por su padre, rey de Mayapán, para ser esposa de Ulil,
un sub heredero del reino de Uxmal.

Faltando solo 37 días para la boda, un mensajero de Mayapán citó al príncipe Carek para invitarlo
a la boda, a lo que respondió que no faltaría. Esa misma noche un enano viejo visitó a Carek y le
susurró: “la flor blanca te espera entre las hojas verdes”, ¿vas a dejar que otro la arranque? Justo
después, el enano desapareció. En Uxmal todo se preparaba para la boda, la ciudad entera había
sido decorada para la gran ocasión. Justo cuando Sac Nicté estaba a punto de contraer
matrimonio, Carek apareció con sus guerreros y se llevó a la princesa frente a la mirada de todos,
dejando al príncipe Ulil plantado.

Este hecho terminó con la paz y Uxmal y Mayapán se unieron en guerra en contra de Chichén
Itzá. Antes de que la guerra estallara, los habitantes del Chichén Itzá partieron una noche con la
luz de la luna para salvar su ciudad. Cuando llegaron los enemigos de Uxmal y Mayapán se
encontraron la ciudad de Chichén Itzá vacía, la cual decidieron incendiar. Desde entonces la
ciudad quedó abandonada hasta nuestros días.
LA LEYENDA DE A MANO DE LA REJA

Hace cientos de años, en la ciudad mexicana de Morelia, vivía un hombre llamado Don Juan
Núñez de Castro. Él tenía una hermosa casa ubicada en la Calzada de San Diego. El señor, rico e
importante, tenía una hija muy bella llamada Leonor, cuya madre había muerto al dar a luz.
Tiempo después, Don Juan se casó con Doña Margarita Estrada, una mujer cruel y ambiciosa que
estaba celosa de la hermosura de su hijastra Leonor. Por eso nunca le permitía salir a ningún
lado, ni asomarse a las ventanas. Un día Leonor salió a dar un paseo con su padre y fue vista por
un noble caballero de la corte del Virrey, que a primera vista se enamoró de ella. Aprovechando un
momento en el que la chica se encontró a solas, se acercó a ella, se presentó y le dijo que quería
cortejarla. Leonor, quien nunca antes había visto a un hombre tan atractivo como ese, aceptó,
sintiéndose enamorada desde el primer instante. A partir de ese momento, los enamorados se
reunían en secreto en la ventana de la habitación de Leonor. Su pretendiente le dedicaba poemas
y canciones que la hacían soñar con el día en que se casarían. Una de aquellas noches, la
madrastra de Leonor la sorprendió hablando con el caballero y se sintió furiosa. La obligó
entonces a bajar al sótano, donde la dejaría encerrada aprovechando la ausencia de su padre que
se encontraba en un largo viaje de negocios. Allí, Leonor tenía que dormir en un cuartito frío y
oscuro, con una única ventanilla al nivel de la calle, cubierta por una reja. Como los empleados del
hogar tenían prohibido llevarle de comer, la pobre muchacha sacaba su mano por la reja,
implorando a las personas que pasaban que le dieran un bocado. Al principio, esto asustó mucho
a la gente, que comenzó a hacer correr toda clase de rumores sobre la mano que aparecía desde
el sótano. Pero Doña Margarita, tan astuta como de costumbre, se encargó de desmentirlos todos.
Y así pasaron largos días. El pretendiente de Leonor, al no verla aparecer por su ventana, se
desesperó pensando que algo le había sucedido. Trató de averiguar que había sido de ella, pero
nadie podía darle razón de su amada. Por fin, Don Juan regresó de su viaje y el caballero acudió a
él para preguntarle por su hija. Con un mal presentimiento, él le pidió que lo acompañara a su
casa. Y cuando encontraron a Leonor ya era demasiado tarde. La pobre había muerto en el
sótano de hambre y frío. Doña Margarita fue acusada del crimen y enviada a prisión, junto con los
empleados que la habían ayudado. Y aunque muchos años han pasado desde entonces, se dice
que todavía es posible ver una mano pálida y temblorosa, que sale por la reja pidiendo una
limosna
LEYENDA DEL LOBIZÓN

La leyenda del lobizón tiene su origen en la mitología guaraní.


El lobizón es el séptimo hijo varón de una pareja, que, en las noches de luna llena, los viernes y
martes, se transforma en un ser similar a un perro grande y negro, con enormes pezuñas. Su olor
es nauseabundo y su aspecto, horrible y atemorizante.
Una vez transformado, el lobizón ataca gallineros y ronda los cementerios buscando carroña para
alimentarse. Según algunas versiones, también roba niños y niñas o devora a hombres y mujeres.
Cuando llega nuevamente el día, vuelve a su forma humana completamente extenuado.
LA MULATA DE CÓRDOBA

Esta leyenda corta data de la época de la Inquisición, una hermosa mujer mulata era admirada por
sus dones paranormales.

Por celos, muchas mujeres veracruzanas hicieron correr el rumor de que la joven hacía
brujería debido a su herencia africana. Las autoridades del Santo Oficio fueron presionadas por un
hombre poderoso despechado, porque la Mulata lo había desdeñado. La acusaron de darle una
poción al hombre para hacerle perder la cabeza y la llevaron a las mazmorras de San Juan de
Ulúa, en el puerto de Veracruz, ahí fue sentenciada a morir quemada.

Todos los días, la Mulata dibujaba un barco en las paredes de su cárcel. Lo captó con tal detalle,
que los carceleros admiraban su obra de arte. Una noche un guardia se acercó para ver cómo
dibujaba. La Mulata le preguntó qué le hacía falta a su barco, a lo que el gendarme le respondió
“Andar”. La mujer le dio una sonrisa endemoniada y saltó al dibujo que empezó a moverse por las
paredes de la prisión hasta perderse en las sombras.
LA TISIGUA

Todos los pueblos tienen leyendas cortas que advierten a los jóvenes de las malas compañías. Tal
es el caso de La Tisigua, una mujer con la capacidad de robarle la vida a los muchachos
desprevenidos. Esta leyenda corta chiapaneca narra cómo esta aparición con la forma de una
bella joven atonta a los hombres que se quedan bañándose largas horas en las orillas
del río Sabinal. El espectro aplaude y llama a los desafortunados por su nombre. Los hombres que
la ven se quedan sin voz, sin razón y sin espíritu; siempre esperando ver de nuevo la belleza
fantasmal de la Tisigua.
LA QUEMADA

Se sitúa en la Ciudad de México justo en el centro histórico durante la época de la Nueva España.

¿Quién era la quemada? Era una hermosa joven española llamada Beatriz reconocida por su
bondad y buenas costumbres.

Llego a la capital en con compañía de su padre Gonzalo de Espinoza.

Y como era de esperarse, sus encantos físicos llamaron automáticamente la atención de


muchísimos hombres.

Entre tantos pretendientes resaltaba un italiano llamado Martín de Scopoli a quien Beatriz
rechazaba y evitaba a toda costa.

Un amor de miedo

Martín loco de amor, empezó a matar a cada hombre que se acercara a pretender el amor de la
joven.

Beatriz al enterarse de los sucesos no pudo evitar sentirse culpable, entonces una mañana les
pido a todos los empleados de su lujosa casa dejarla sola.

Fue cuando llena de valor sumergió su bello rostro en un recipiente con carbón ardiente.

Ella pensó que de esta manera desparecería la belleza que atraía a tantos hombres.

Sus gritos se escucharon por toda la calle y muchos acudieron a su auxilio.

Cuando Martín se enteró de la noticia acudió lo más pronto posible al domicilio de su amada y a
diferencia de los demás él fue el único que no le hizo ningún desagrado.

Por lo que Beatriz al percatase de esta acción decidió aceptar casarse con Martín, portando en su
boda un velo blanco.

Desde ahí hasta sus últimos días porto siempre un velo negro que cubría sus cicatrices.
LA DAMA ENLUTADA

Hace algún tiempo, por el mes de noviembre, un joven taxista llamado Abel, trabajaba a altas
horas de la noche, era una noche fría y el aire sonaba muy raro…

Abel pasaba cerca del panteón del Saucito cuando a lo lejos observó a una mujer con un vestido
negro y un velo que cubría su rostro. Abel, temeroso, dudó en acudir a su llamado, pero decidió
llevarla; al subir la mujer al coche, Abel sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo.

- ¿A dónde la llevaré?, le preguntó Abel a la seria mujer.

-Quisiera visitar los templos de la ciudad.

-Disculpe dama, pero los templos a esta hora ya se encuentran cerrados, contestó Abel.

-No importa, dijo la mujer, lo único que quiero es visitarlos y rezar una oración.

Abel aceptó llevarla.

- ¿A dónde iremos primero?, preguntó Abel ya más en confianza con la dama.

-Me gustaría ir primero al Templo de San Francisco, después a la Parroquia de San Miguelito, el
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, el Templo de San Sebastián, el Montecillo, el Templo
del Apóstol Santiago y, por último, me trae a la iglesia del Saucito donde ahora nos encontramos.

- ¡A sus órdenes!, contestó Abel. ¡Qué hermosos son nuestros templos!, ¿verdad, señora? A los
turistas les encantan, dicen que son mágicos, ¿cómo ve?

Pero la mujer sólo se mantuvo callada en todo el camino, transcurría la noche y Abel la llevó a
cada uno de los lugares y en todos hacía lo mismo: bajaba del taxi, rezaba una oración hincada
frente a la puerta de cada templo y así llegó hasta el final del recorrido. Al arribar al templo del
Saucito, le pidió a Abel que no se fuera, que ya regresaba. Al volver, le pidió:
- ¿Me puede llevar al lugar donde me recogió?

Sorprendido, Abel repuso: ¿Frente al panteón?, pero señora, ya es muy tarde, ¿qué hará en ese
lugar, no le da miedo?, preguntó aterrado.

-No, joven, pero escuche con atención. No traigo dinero para pagarle, pero le daré esta medalla de
oro y este recado para mi hermano, él le pagará el servicio.

Abel, algo molesto por haber trabajado toda la noche y no recibir nada a cambio, aceptó. Al recibir
el papel de la mujer, sintió de nuevo el escalofrío.

Al llegar al panteón, Abel bajó del taxi para abrir la portezuela a la dama y con asombro observó
que ya no se encontraba ahí, pero la vio entrar al panteón. Luego pensó que todo eso era parte de
su imaginación.

Al día siguiente, Abel visitó al hermano de la misteriosa mujer y le contó lo sucedido.

El hermano, con una cara de asombro, le dijo: Efectivamente joven, esta es la letra y firma de mi
hermana, en agradecimiento de su gentil trabajo le daré un poco más de dinero de lo que costó el
servicio.

-Abel aceptó, pero antes de irse, el hombre le dijo:

-Amigo, me veo en la necesidad de comunicarle algo. La mujer que usted llevó anoche a recorrer
los siete templos es mi hermana, lo que usted no sabe es que ella hace un año murió en un
accidente trágico… Antes de morir prometió que visitaría los templos, pero ya no pudo hacerlo.

¡Abel estaba aterrado! Entregó la medalla y salió corriendo de ahí, sin el dinero.

A los tres días, Abel murió sospechosamente y nunca se conocieron las causas.

En el mes de noviembre, los taxistas temen y evitan pasar por el panteón del Saucito por la
noche… Cuenta la leyenda que una mujer vestida de negro regresa para pagar lo que prometió y
no cumplió en vida.
LA ISLA DE LAS MUÑECAS

Cuenta la leyenda que, Don Julián, quien era vigilante de la Isla de las Muñecas descubrió el
cuerpo de una niña a la orilla del lago, por lo que desesperado hizo todo lo posible para salvarle la
vida, sin embargo, la pequeña murió por causas extrañas y desconocidas.

Tras lo sucedido el señor vigilante se sentía atormentado y aseguraba que el espíritu de la niña
había poseído a una de las muñecas, así Don Julián, para protegerse comenzó a colgar muñecas
de todo tipo y tamaño alrededor de la laguna situada en Xochimilco.

Al paso del tiempo el hombre aseguraba que todas las muñecas estaban poseídas por espíritus
infantiles, poco a poco el señor se fue convirtiendo en un ermitaño y comenzó a habitar en su isla,
solo con las decenas de muñecas rotas y antiguas que recolectaba de la basura. Mucha gente
aseguró que tal vez, él era el poseído debido a que cambió radicalmente su forma de ser tras lo
sucedido.

Tiempo después Don Julián fue hallado sin vida justo en el mismo lugar donde él había
encontrado a la niña que trató de salvar, algunos dicen que se sentía culpable por no haberla
salvado y que por eso se había vuelto loco.
LA NOVIA DEL MAR

Se dice que hace muchos años, vivía una mujer en la ciudad de Campeche, a esta hermosa
muchacha le gustaba pasear en la costa y disfrutaba observar la llegada de embarcaciones e
imaginar cómo eran aquellos países desde donde venían tan exóticas y variadas mercancías.

La hermosa mujer se dice que tenía una gran belleza y que incluso era tan hermosa, que el propio
mar se había enamorado de ella.

El mar provocaba sonrisas en la dama con dulces oleajes y reflejando destellos dorados del sol,
pintando de naranja el agua por las tardes, momentos que fascinaban a muchacha.

Un día llegó a Campeche un barco en donde desembarcó un joven y apuesto marinero, la


hermosa mujer quedó impactada con el muchacho, ambos deseaban estar todo el tiempo juntos,
después de algunas semanas se volvieron inseparables.

La dulce mujer dejó de visitar al mar cada día y el mar empezó a extrañar el roce de sus dedos y
que ya no había más sonrisas para él y fue cuando de pronto el joven marinero tuvo que zarpar,
prometiéndole a su amada con un tierno beso, que pronto regresaría.

Los celos del mar se transformaron en ira y viendo la oportunidad de quedarse de nuevo con la
mujer para él, creó una enorme tormenta, con furiosas olas que terminaron por hundir la
embarcación en donde viajaba el marinero, de la cual no se volvió a saber jamás, así como de
ninguno de sus tripulantes.

Desde entonces se puede ver a la joven mujer esperando en el malecón de Campeche a que su
amado marinero regrese, mientras el mar admira su belleza.
EL ÁRBOL DEL VAMPIRO

Todo comienza en la Guadalajara del siglo XIX, específicamente en 1880. Dicen que en ese
entonces comenzaron a aparecer cadáveres de perros y gatos por todo el municipio; sin embargo,
lo más aterrador era que estaban desprovistos totalmente de sangre. Si esto ya preocupaba
sobremanera a la población, el pánico se generalizó cuando se encontraron cuerpos humanos en
las mismas condiciones.

Tanto los locales como las autoridades coincidieron en que se trataba de un vampiro, y
organizaron vigilias para capturarlo. Lo buscaron durante mucho tiempo, sin éxito, mientras el
terror se seguía apoderando de la ciudad. Finalmente, en los últimos meses del año, una de las
avanzadillas tuvo éxito, y lo capturaron. Una sabia y vieja curandera del pueblo les dijo que la
única manera de acabar con él era clavándole una estaca en el corazón, tallada a partir de la rama
de un Camichín.

Después de matarlo, la gente lo enterró en el Panteón de Belén. Como temían que la horrible
criatura fuera a resucitar, colocaron una losa de piedra muy grande y pesada para evitar que
escapara. No obstante, la losa se rompió al poco tiempo, dejando pasar una rama viva de
Camichín, la cual comenzó a envolver la tumba con su tronco y raíces. Este fenómeno inexplicable
conmocionó a todos, pero dejaron crecer al árbol; no fuera a ser que si lo cortaban despertara algo
peor. Hoy en día, el árbol del vampiro permanece en el panteón, pero se dice que cuando caiga, el
vampiro será liberado y aterrorizará de nuevo a los pobladores de Guadalajara.

 
LA CHINA HILARIA

Cuenta la leyenda que la china Hilaria era una hermosa mujer que salió ilesa de las manos del
mismísimo demonio

Algunos creen que era una bruja. Otros, que su belleza física, aunada a su amabilidad, la pusieron
a salvo. Y aunque nadie sabe con certeza qué fue; lo cierto es que su leyenda perdura hasta
nuestros días. La china Hilaria no sólo es la protagonista de una insólita leyenda, sino que llegó a
formar parte de una expresión que solamente los mexicanos sabemos reconocer.

Todo comenzó en El Encino, un popular barrio del estado de Aguascalientes. Allí. una mujer se
dedicaba a preparar y servir comida en una pequeña fonda para subsistir. Su nombre era Hilaria,
y además de que su sazón era excepcional, el buen trato que ofrecía a sus clientes los convencía
de volver.

Para rematar, Hilaria era una mujer de gran belleza. El atributo físico que más destacaba en ella
eran los largos rizos que enmarcaban su rostro. Gracias a ellos, se ganó el cariñoso sobrenombre
que identifica su leyenda: la china Hilaria.

Por supuesto, no era raro que los hombres del barrio se fijaran en ella. Un día, un sujeto de muy
malos antecedentes llegó a comer en donde Hilaria atendía, y quedó prendado de ella. Todos le
llamaban el Chamuco, y además de su mala fama, era agresivo, hostil y presumido. Por supuesto,
intentó cortejar a la famosa mujer, pero solamente recibió negativas.

Conforme pasaba el tiempo, el Chamuco comenzó a ser más insistente y menos amable, pues la
china Hilaria no cedía. Al contrario, acudió con el sacerdote del pueblo para pedirle ayuda ante la
insistencia del rufián que no la dejaba en paz.

Tras hablar largo y tendido, el sacerdote le dijo al Chamuco que debía conseguir un mechón del
cabello de Hilaria e intentar alisarlo de manera natural, es decir, sin trucos. Si lo lograba en
menos de dos semanas, Hilaria aceptaría salir con él; pero si no, debía dejar de cortejarla.

Sin embargo, el Chamuco no era un hombre paciente. Tras unos cuantos intentos, optó por el
camino fácil y le pidió al diablo que realizara la tarea. A cambio, le ofreció su alma.
Lo que ni el Chamuco se esperaba era que el demonio no podría alisar ese mechón, pues en
aquello consistía el plan del sacerdote. Desesperado, el diablo arrojó el mechón a la cara del
hombre, dejándole una quemadura que le atravesaba la cara. Por supuesto, el plazo se venció sin
que el mechón cediera, por lo que el Chamuco tuvo que dejar de insistir. 

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