Teoría General del Delito
Mediante esta teoría se buscan criterios racionales para aplicar una pena a quién haya cometido
un delito. Por lo tanto, para que un comportamiento sujeto a pena, contrario al derecho y
atribuibles a título penal, sea punible deben darse los siguientes requisitos:
1. Una acción humana
2. Típica
3. Antijurídica
4. Culpable
Acción humana
Todo delito es acción. Hoy en día predomina el concepto de acción como manifestación de la
voluntad, saliendo del concepto naturalista. Entonces, no basta con el mero pensamiento o la
idea, sino que es necesaria la exteriorización de la voluntad. Este concepto interesa en la medida
en que esa acción sea típica.
Existen supuestos de ausencia de acción, donde no interviene la voluntad, estos son:
Estado de inconsciencia absoluta
Fuerza física irresistible
Actos reflejos (porque en estos no interviene el sistema nervioso central)
Estos supuestos tienen su límite en la mínima manifestación de la voluntad. Si uno puede evitar
esa acción proponiéndoselo, se entenderá que hay manifestación de la voluntad.
Teoría de las acciones libres en la causa/ actio liberae in causae
Si la persona misma se coloca en una situación de inconsciencia, el hecho se retrotrae al último
momento en que la persona ejercitó libremente su voluntad. En estos casos prima el concepto
de bien común. Esta teoría es estrictamente normativa o valorativa, si se la considera
literalmente vulnera el principio de legalidad. No prescinde de la culpabilidad, será imputable a
título de imprudencia.
Tipos penales
Es la norma dónde se concreta el principio de legalidad. Para la tipificación debe haber una doble
subsunción entre el hecho y la norma. Es el precepto de la norma, donde se indica quién puede
ser su autor, quién puede ser el ofendido y cuál es el objeto de protección indicando la conducta
prohibida, objetiva y subjetivamente. Existen:
Normas primarias: son las normas de conducta, las normas de comportamiento y que califican
como prohibido, permitido y obligatorio. Estas normas imponen deberes y crean obligaciones,
mientras que las secundarias pueden ser públicas o privadas Normas secundarias: son las
normas que no tienen por objeto crear obligaciones, sino más bien atribuir poderes o facultades.
Las normas secundarias se introducen para remediar los defectos que padece o que tiene un
sistema de derecho en el cual haya normas primarias solamente. Estos defectos serían: primero,
la falta de certeza, que se remedia por las normas de reconocimiento; segundo, la inmovilidad,
que se subsana mediante la norma de cambio; tercero, la ineficacia, que se pretende superar
mediante las normas de adjudicación.
Los tipos penales tienen una función, función de garantía como límite al poder punitivo del
Estado, siguiendo el principio de legalidad FORMAL y MATERIAL; y una función sistemática,
establece cuáles son los sujetos pasibles de cometer el delito y de verse perjudicado por él, y
cuál es la acción relevante. Permite inferir cuál es el bien jurídico protegido, cuál es el grado de
realización del hecho prohibido, y también cuál es el grado de afectación del bien jurídico.
Los elementos estructurales del tipo penal son:
La conducta típica, con el tipo subjetivo y el objetivo
Los sujetos activos y pasivos, y el Estado (quién supone castigar el delito)
El objeto material (la acción realizada y el objeto ofendido) y el objeto jurídico(bien
jurídico ofendido).
También hay elementos normativos, conceptos dónde solo la lectura no basta para comprender
su significado, sino que debemos remitirnos a otra norma para comprender el alcance de la
primera; muchas veces van de acuerdo a pautas comunes sociales. Y luego están los elementos
descriptivos, dónde el lenguaje mismo de la norma nos indica su significado, es de simple
apreciación por los sentidos.
Según Mir Puig los tipos penales se pueden clasificar según las modalidades de la acción:
Delitos de mera actividad: la sola acción consuma el delito, como por ejemplo el abuso sexual,
el allanamiento ilegal y el falso testimonio. En principio no admiten tentativa. El mayor disvalor
absorbe a los otros.
Delitos de resultado: la acción debe estar seguida de un resultado. Implica una relación de
causalidad más compleja. La determinación de tiempo y lugar de la acción también puede traer
conflictos. Admite la tentativa (acabada, se comienza el plan; inacabada, no se completa el
hecho) A su vez los podemos clasificar como:
Instantáneos: en los que basta con realizar un mero comportamiento.
Permanentes: el delito perdura en el tiempo.
Importancia de la distinción:
Momento de comienzo de prescripción.
Deslinde de complicidad del delito de encubrimiento.
Actualidad en la legítima defensa.
También podemos clasificar en:
Delitos de acción: prohíben la realización de un comportamiento.
Delitos de omisión: imponen actuar en un sentido específico, que se reputa socialmente
beneficioso. A su vez, la omisión puede ser propia (la sola omisión provoca el delitos) o impropia
(la omisión debe estar seguida de un resultado).
Otra clasificación:
De medios determinados: la descripción legal acota expresamente las modalidades de comisión
que debe revestir la acción para que sea típica.
Resultativos: cualquier conducta puede realizar el tipo sin importar los medios.
Según cantidad de actos:
De un solo acto: hurto (162, CP)
De pluralidad de actos: libramiento de cheque sin provisión de fondos (302, CP).
Alternativos: prevén dos o más modalidades distintas de comisión. Injurias (110, CP); fraude
documental (173 inc. 8, CP).
Según el sujeto:
Delitos comunes: no exigen en el autor ninguna característica especial. Son la mayoría: “El
que…”.
Delitos especiales: sólo pueden ser autores quienes reúnan la cualidad exigida por la norma. “El
funcionario público que…”; “La madre que…”.
Delitos especiales propios: Sin la cualidad especial desaparece absolutamente la tipicidad (art.
269, CP).
Delitos especiales impropios: Sin la cualidad especial queda en remanencia un delito común
(art. 261, CP).
Delitos de dominio y de infracción de un deber:
Delitos de dominio: El tipo penal describe en qué consiste la acción prohibida.
Delitos de infracción de un deber: No realiza una descripción exhaustiva sino que se limita a
señalar que con la infracción del deber se incurre en la tipicidad.
Importancia de la clasificación original de Roxin:
• La distinción sirve porque en los delitos de infracción de un deber carece de sentido
distinguir entre acción y omisión.
• Porque en los delitos de infracción de deber ya no tiene importancia hablar de dominio
del hecho.
Delitos de propia mano: se trata de aquellos que el autor debe ejecutar personalmente.
Clasificación según la relación con el bien jurídico:
Delitos de lesión: la acción interfiere sobre el bien jurídico, lesionándolo. Ej: Hurto, homicidio,
lesiones, estafa
Delitos de peligro: la acción exigida no requiere tanto, no requiere lesionar el bien jurídico sino
que alcanza con ponerlo en peligro. La afectación es menor en grado.
Delitos de peligro concreto: el peligro o “posibilidad de perjuicio” es una exigencia del tipo
penal.
Delitos de peligro abstracto: ese peligro no es exigido sino que se presume. Crítica desde el
punto de vista constitucional.
Según la relación entre el tipo objetivo y el subjetivo pueden ser congruentes e incongruentes.
A su vez, los delitos incongruentes pueden serlo por exceso en la parte subjetiva (tentativa) o
por exceso en el tipo objetivo (no se quería cometer el acto pero por actuar negligentemente se
comete el delito, aunque debe haber un mínimo de subjetividad)
Según Roxín existen:
Delitos de dominio: donde principalmente los tipos penales presentan elementos descriptivos.
Delitos de infracción de deber: el delito se encuentra en la infracción del deber penal. Priman
los elementos normativos. Son especiales.
Según el peligro:
De tipo concreto: se exige la puesta en peligro de un bien jurídico
Abstracto: no exige la existencia propia del peligro, no hace alusión a este en la norma. Muchas
veces es difícil delimitar entre la acción privada y la acción lesiva para terceros.
Hanz Wezel, sostiene la teoría de la acción final. Dice que hay estructuras inalterables o lógicas
objetivas. Dice que para que haya acción debe existir una finalidad. Se actúa con voluntad, la
intención forma parte del injusto jurídico.
El análisis del dolo y la culpa dejan de estar en la parte psicológica y pasa a la mente. Hasta ese
momento predominaba el movimiento causalista.
Una acción es penalmente relevante cuando hay una relación de causalidad. Si la probabilidad
de cometer el delito es alta, se podrá atribuir a la antijuridicidad del hecho. En la sociedad hay
ponderación de intereses.
Condición sine qua non: esta expresión se utiliza para hacer referencia a la relación de
causalidad establecida entre una acción y el resultado final.
Para que se pueda imponer un resultado se debe ver la relación de causalidad, y que el riesgo
no sea tolerado. Si el resultado no es esperable no se puede atribuir un resultado como ilícito a
una persona. Dijimos entonces que los tipos penales son normas de carácter general dirigidas a
toda la sociedad, tienen detrás de ellas principios valorativos y determinan un indicio de
antijuridicidad.
Imputación objetiva
Es el fundamento por el cual se podrá “castigar”. Una sociedad se rige por determinados
parámetros, dependientes de su configuración deseada. Cada persona tiene un rol social que
cumplir según Jakobs, y si un sujeto se excede del rol tolerable socialmente. La imputación
objetiva tiene dos elementos:
Normativo: por lo que el derecho debe velar.
Cognitivo: lo que se conoce y se percibe por los sentidos.
Competencia de la víctima: consiste en una autopuesta en peligro, si la víctima actuó
voluntariamente no será imputable.
La sociedad pondera intereses, el ámbito de la libertad se ve restringido para poder tolerar
ciertos riesgos y desarrollar la vida en sociedad. De esto surge el principio de confianza, que es
la garantía del ejercicio de la libertad de acción frente a posibles conductas antijurídicas de otros.
Este principio tiene su límite en dónde el autor advierte que no puede confiar en la otra persona
debido a que se advierten razones para hacerlo. El tercero que confía en alguien también tiene
expectativas sociales designadas.
Existe una prohibición de regreso, no se puede retrotraer el comportamiento típico al acto
natural, es decir que hay comportamientos naturales o estereotipados para un rol social y no
pueden dar lugar a una acción típica o riesgo prohibido. El riesgo creado se tiene que realizar en
el resultado. Para concluir, en los delitos dolosos la norma que determina el riesgo permitido
del prohibido tiene identidad con el tipo penal, en cambio, en los delitos imprudentes la norma
delimitadora no está en el tipo penal.
Tipo subjetivo
Consiste en un disvalor en el comportamiento, el autor debe valorar el tipo objetivo. Está
compuesto por el dolo y la imprudencia.
El dolo consta en el conocimiento y voluntad de realizar el tipo objetivo, se lo considera el
elemento central del tipo subjetivo. Para la concreción de un tipo penal es necesaria también la
intención. El autor se motiva en el quebrantamiento de la norma.
El dolo tiene dos elementos centrales:
Conocimiento: saber que se está cometiendo el tipo objetivo. La persona tiene
consciencia del ilícito y sobre los elementos del tipo. Lo que se exige es la cognosibilidad.
El conocimiento debe ser actual, efectivo, sobre agravantes y completo. Es el elemento
preponderante.
Voluntad: previendo el conocimiento se debe adicionar la voluntad
Al dolo lo podemos clasificar en:
Dolo directo o de primer grado: el autor quiere y tiene como meta la realización del
ilícito.
Dolo indirecto o de segundo grado: el autor prevé consecuencias colaterales
Dolo eventual: el autor considera como posible el ilícito, pero no persigue como meta.
Tiene un límite con el delito imprudente, se acepta previamente el resultado.
Hay figuras en el Código Penal que exigen un plus subjetivo. Se mencionan como elementos
subjetivos específicos, diferentes al dolo. Son disposiciones subjetivas especiales. El requisito
suele ser una manifestación del dolo, un dolo directo específico.
No habrá dolo cuando se actúa bajo un error (conocimiento equivocado) o bajo ignorancia (falta
de conocimiento). Son casos donde hay un error fáctico. El error tiene dos aspectos, uno jurídico
y otro fáctico.
En el derecho penal no se pueden distinguir lo errores de hecho de los de derecho porque el
derecho penal no puede ser considerado por todas y cuando el C.P. habla del error de hecho no
imputable, habla del hecho penalmente imputable o punible.
El error puede ser sobre:
Tipo: no se conoce lo que se está haciendo, se cree que se está actuando dentro del derecho.
Esta clase de error elimina el dolo. No hay congruencia entre el tipo subjetivo y el objetivo.
A su vez, al error de tipo lo podemos clasificar en:
o Insuperable/ invencible/ inevitable: elimina el dolo, por más que se ponga la
diligencia adecuada no se puede salir de la situación de error.
o Superable/ vencible/ evitable: elimina el dolo, pero deja como remanente la
imprudencia. Si se hubiese puesto la diligencia adecuada, se podría haber evitado la
situación del error, había posibilidad de conocer. Sin embargo, si se da esta figura
pero no se admite un tipo imprudente tendrá el mismo efecto que el error
invencible.
Prohibición: no se conoce la prohibición sobre el acto que se está cometiendo. Se cree que
el comportamiento no es delito. Se analizará en la culpabilidad, el dolo no lo modifica.
Error de subsunción: cae sobre la valoración del acto que se realiza. Se confunden conceptos.
No elimina el dolo, es similar al error de prohibición.
Si hay un error sobre el nexo causal podría haber una situación de eliminación de dolo. La
desviación debe ser de tipo esencial. Dentro de la representación del hecho hay coincidencia
entre el riesgo representado, y el riesgo causado. Si este es el caso, el dolo no será eliminado.
Solo será eliminado si la desviación es esencial. La desviación en el nexo causal puede ser:
Error en el objeto o la persona: la identidad del objeto o la persona no afecta ni en la acción
ni el resultado. Es totalmente irrelevante (pero se dirige a esa persona).
Error en el golpe o aberractio ictus: se desvía el nexo causal porque el resultado se produce
en una persona distinta a quién iba dirigida. Una parte de la doctrina dice que será
irrelevante, la posición mayoritaria sostiene que ese delito será relevante. Hay un concurso
ideal (imprudencia en una persona, y tentativa en la otra)
Dolus generalis: se dirige la acción a un resultado, pero este se produce en un momento
posterior a lo planeado. La doctrina mayoritaria dice que hay un dolo general.
La imprudencia solo será imputable si está como elemento constitutivo. Se define como una
violación a los deberes de cuidado específicos del rol que uno tiene socialmente. Se actúa sin
conocimiento o voluntad pero sí violando el deber de cuidado. También debe haber un disvalor
presente en la motivación al actuar, y será lo mismo que generar un riesgo no permitido. El
delito imprudente según Frister tiene como elemento esencial haber podido conocer, y
desdeñar ese conocimiento, y esa falta de conocimiento lleva a la creación de un riesgo no
permitido. También dentro de los delitos imprudentes está la previsibilidad, la percepción de la
situación de hecho a partir de la cual se puede acontecer el acto típico.
Para que se de la conocibilidad debe haber:
1. Posibilidad de conocer el anteceder típico. Los conocimientos especiales de una persona
tendrán incidencia en la tipicidad del acto. Uno es libre de hacer lo que quiera, pero también
responsable. El título habilitante garantiza cierto nivel de riesgo permitido. Quién no tiene
capacidad de percibir una situación riesgosa determinada, no podrá ser reprochado por la
conocibilidad. No será imputable porque no era conocible (error de tipo inevitable).
2. Debe haber una percepción de la situación de hecho. Generalmente se da dentro de una
situación de riesgo permitido. Cuando el autor deja de prestar la atención debida y entra en
una situación de riesgo.
3. Debe existir tiempo para que el autor conozca la situación de hecho. Son situaciones que
presentan voluntad, pero por la velocidad del acontecer, el autor actúa con lo mínimo que
tenía al alcance.
Hay diferentes grados de imprudencia, que no son reconocidos en el Código Penal Arg.:
a. Imprudencia consciente/ culpa con representación: el autor representa el acontecer
temeroso, pero confía que no se va a producir en el resultado
b. Imprudencia inconsciente: el autor no se plantea o reconoce la situación peligrosa.
El resultado debe ser imputable a la imprudencia. Si está fuera de los límites previsibles será
nula la imputabilidad con imprudencia. La falta de un conocimiento especial ubica a la persona
en un error inevitable.
Delitos de omisión
Detrás de este tipo de delitos hay una norma imperativa, un deber de hacer. Omitir no implica
solo un no hacer, sino también un actuar diferente. En este tipo de delitos hay que cuidar no
ampliar el límite de las restricciones. Todo tipo omisivo debe tener:
Una situación típica: debe darse en un contexto típico.
Una omisión propiamente dicha (núcleo de ilicitud)
Posibilidad de actuación.
Hay dos clases de omisión:
Omisión pura o propia Omisión impropia/ comisión por omisión
Es cuando la sola omisión constituye el delito, En este caso a la omisión le tiene que seguir
y no es necesario el resultado (el reflejo de los un resultado tipificado (equivalente a los
delitos de mera actividad en la omisión). delitos de resultado).
Son delitos comunes, cualquiera los puede Se rigen por la existencia de un deber especial
cometer. de protección o de control de fuentes de
peligro para que no menoscaben el bien
jurídico. La injerencia del autor en la situación
de peligro determinará su posición de
garante.
En los casos de omisión impropia se cuestiona si no se vulnera el Principio de Legalidad, ya que
se imputa a alguien por omitir un accionar, y se aceptaría una analogía prohibida. En estos casos
no cualquier deber da lugar a la posición de garante, debe ser un deber específico, que coloque
al autor en una relación de cercanía y de deber especial. Esta posición de garante entonces busca
la relación directa e inmediata del bien jurídico y el sujeto. En un momento pre típico el
encargado de cuidar un bien jurídico crea un riesgo, surge de la situación. Puede surgir de:
Deberes de protección
o Vínculos familiares
o Vínculos funcionales
o Asunción específica de función de protección (ej: niñera).
Deberes de control de una fuente de peligro
o Ámbito de dominio
o Conducta previa generadora del riesgo
o Asunción de control de una fuente de peligro (ej: guardavidas)
Cada persona es responsable por su actuar defectuoso, aunque cada uno el libre de actuar de
cualquier forma. Cuando una persona asume un riesgo sabe que algo puede salir mal, por eso
se buscan profesionales para cada actividad, y aun así si el riesgo sucede habiendo actuado
tratando de evitarlo, no será responsable quién se hizo cargo.
Antijuridicidad
Esto tiene que ver con las causas de justificación, ninguna de ellas debe estar presente al
momento del acto. Estas causas de justificación las encontramos en todo el ordenamiento
jurídico. Son permisos generales que da la sociedad para evitar que se genere el carácter
antijurídico y cortar con el análisis del delito. Este comportamiento justificado no es contrario al
derecho.
Legítima defensa
La legítima defensa se respalda en una situación de necesidad, lo que justifica el actuar. La
tentativa también es punible, desde que se comienza a efectuar el acto. Es la potestad de repeler
la agresión ilegítima de un tercero.
No hace falta que un bien jurídico esté siendo menoscabado, si se espera llegar a este momento
sería inútil la causa de justificación. Se reacciona ante un ataque. Los elementos son:
o Agresión ilegítima
o Necesidad racional del medio empleado
o Falta de provocación suficiente por parte de quién se defiende (ajeneidad).
Los fundamentos filosóficos de la legítima defensa son:
Nadie debe soportar los injustos
Principio de Responsabilidad (el agresor se hace cargo de la rta. por el daño q ocasionó)
La agresión ilegítima es la intromisión arbitraria de un tercero en la esfera privada de otro.
Normalmente se relaciona con un tipo penal, debe ser inequívocamente ilegitimo. Puede haber
agresión aun cuando el agresor actúe sin dolo, no debe tener derecho a actuar de esta manera.
La necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión no se relaciona
necesariamente con la proporcionalidad. En ocasiones el medio puede ser desproporcionado.
Lo que se exige es que el medio sea apto para impedir o repeler la agresión.
Legítima defensa en terceros: tiene también como requisitos la agresión ilegítima y la necesidad
del medio empleado. La falta de provocación no se exige ya que el tercero es ajeno de por sí
(art. 37 inc. 7).
Estado de necesidad justificante
Consiste en causar un mal para evitar uno mayor inminente al que ha sido extraño. No es
punible. Debe haber una situación de necesidad daba por un mal grave que amenace. Tiene un
punto de coincidencia con la legítima defensa en el origen de la situación de necesidad. Sin
embargo, en el estado de necesidad no debe haber agresión de terceros, la acción salvadora
tiene que ser direccionada hacia el que causó la situación de necesidad, no se puede dirigir a un
tercero ajeno. En el estado de necesidad es requisito la proporcionalidad, se deben ponderar los
males para saber cuál es el mayor a evitar.
Si alguien interrumpe la acción salvadora está actuando antijurídicamente.
Culpabilidad
Este concepto se vincula al reproche, es reprochabilidad. Responde al Principio de Culpabilidad,
solo se aplicará una pena a quién haya actuado culpablemente. Hoy en día este concepto no
tiene un aspecto subjetivo. Se basa en la pregunta: ¿Se lo podría haber exigido al actor actuar
de forma diferente? ¿Se podía el autor adecuar a la norma?
Para que se pueda formular un reproche al momento del acto debe haber existido una
comprensión (no conocimiento) de la criminalidad del acto y haber dirigido las acciones
conforme a esa comprensión. Las personas que tienen por ejemplo su conciencia ética alterada
no pueden vivenciar y valorar el alcance de la norma que exigía actuar conforme a derecho
Roxin habla de la culpabilidad y la necesidad preventivo general de aplicar una pena, habla de la
responsabilidad penal. Es decir, se puede actuar culpablemente pero quizá no existe la
necesidad preventivo general de penar. Y si se aplica una pena, será proporcional al grado de
culpabilidad.
Hay causas de exculpación, dónde el carácter antijurídico del acto se perdona, el dolo persiste.
La causa principal es el estado de necesidad disculpante, dónde no se puede aplicar un reproche
por más de que se actuó dolosamente.
Existe un número de presupuestos materiales para determinar la culpabilidad:
1. Se motiva libremente a actuar contra la norma.
2. Posibilidad de actuar de otro modo debido a la libertad. Sin embargo se ve imposible
comprobar empíricamente esto.
3. Con fines preventivos generales (por ej. terroristas)
Aquella persona que no puede motivarse adecuadamente en la norma, y tampoco puede re-
sociabilizarse, recibirá medidas de seguridad.
La persona se encuentra en un error de prohibición directo, aquel que recae sobre el carácter
antijurídico del acto, cuando cree que el acto no está prohibido. Se basa en el desconocimiento
del tipo penal. En cambio, en el error de prohibición indirecto la persona cree que está actuando
dentro de una causa de justificación o cuando si existe una causa de justificación, pero no se dan
todos los presupuestos objetivos.
En los casos de error de prohibición invencible el dolo queda intacto, pero se elimina el reproche
ya que no se pudo exigir un comportamiento de acuerdo al derecho. En los casos de error de
prohibición vencibles el reproche simplemente disminuye. Esta es la teoría estricta de la
culpabilidad.
Teoría de los elementos negativos del tipo: Según esta teoría el tipo no solos abarca la tipicidad
objetiva y la subjetiva sino también la antijuridicidad y las causas de sus justificaciones. Los
presupuestos de las causas de justificación son entendidos como elementos negativos del tipo.
Se incluyen porque solo su ausencia posibilita el juicio definitivo de la antijuridicidad del hecho.
Se apoya en la idea previa de que el tipo incluye el concreto juicio de desvalor sobre el propio
hecho. Así, los elementos negativos del tipo delimitan a los positivos al momento de análisis.
Teoría limitada de la culpabilidad: Existe error sobre los presupuestos de la causa de
justificación, es un error de prohibición pero se trata como error de tipo. Se aplican las
consecuencias del error de tipo.
Como situaciones endógenas propias aparecen la capacidad de culpabilidad o la imputabilidad.
Según el artículo 34 inc. 5 del Código Penal son personas con facultades insuficientes los
menores. Los menores de 16 años no son punibles, sin embargo tienen capacidad de conocer lo
que hacen. Esta es una decisión de tipo político criminal, Los menores de 16 a 18 años serán
punibles sola para hechos más graves, donde la capacidad lesiva es manifiesta. Los mayores que
padecen oligofrenias (idiocia, imbecibilidad y debilidad mental) no son punibles tampoco.
En los casos de alteraciones morbosas, son alteraciones producto de una enfermedad. Hay
casos donde se afecta la parte intelectual de la persona, y en otros casos como el de los
psicópatas no. En los casos de los psicópatas se altera la facultad afectiva de las personas. En
estos casos la persona no puede adecuarse a las normas sociales, se guía por sus propias normas.
Por lo tanto en nuestro Código se entiende que la persona tiene otras facultades además de las
intelectuales. Existen alteraciones de la consciencia donde no se ven afectadas las facultades
intelectuales. Nuestra consecuencia se divide en discriminativa (que es bueno y que es malo
para sí) y la ética (hacer una valoración efectiva sobre el contexto en que nos encontramos).
Existen las medidas de seguridad, estas se aplican a aquellas personas que no son culpables
pero que son peligrosas para sí y la sociedad. Se aplican para corregir las características
peligrosas. No se aplican como una pena, responden a un principio distinto.
Los excesos en las causas de justificación los encontramos en el art. 35 del Código Penal. Es
cuando no cesa la defensa una vez que deja de ser necesaria, es un error de prohibición
indirecto. Es como un error vencible, porque prestando la debida atención se habría podido
conocer que el ataque estaba neutralizado. Sin embargo, puede suceder que en algunos casos
el exceso no sea atribuible al autor, en casos de mucha adrenalina por ejemplo. Si el autor
conoce que el ataque cesó, y aun así sigue agrediendo a la otra parte, surge un dolo distinto
correspondiente al comportamiento lesivo consciente.
Las causales de obediencia debida no se aplicarán a aquellos comportamientos
reconocidamente contrarios al derecho, serán amparados aquellos actos con cierta apariencia
de verosimilitud. Es una forma particular del error de prohibición, en este caso se respalda en la
orden del superior y la creencia en la legitimidad.
Condiciones objetivas de punibilidad
Son elementos “extrapenales” que da el legislador para que sea añadida la pena. Para que sea
de dar realmente la pena se deben dar unos elementos añadidos, estas condiciones objetivas
de punibilidad se dan a una conducta antijurídica, típica y culpable pero a veces añade
elementos, e exigencias para que el hecho sea punible. Las condiciones objetivas de punibilidad
se refieren a hechos futuros que no depende de la voluntad del sujeto sino de terceros y que el
sujeto no controla. Podría decirse que se basa en la necesidad de aplicación de una pena con un
fin preventivo general. Sin la condición objetiva no podrá ser punible el acto (no todos los tipos
tienen estos elementos). Las consecuencias son:
Nunca puede haber un error sobre ellas ya que no son elementos del tipo.
Si no se presentan el Estado renuncia a la aplicación de una pena, y son propias de cada
individuo.
Generalmente se resuelven en una sentencia absolutoria.
Si quién interviene en una conducta actúa mediante un error será irrelevante para las
excusas absolutorias.