El Socialismo
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Yornelys Goyo C.I: 31.077.281
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Marielby Colmenarez C.I: 32.014.122
Angelica Alvarado C.I: 30.233.086
Mayerlin Sánchez C.I: 31.271.546
PNF: Psicología Social
Sección: 1112
Prof. Henrry Vento
Barquisimeto. 16 de Mayo del 2023
Introducción
Muchas personas piensan que no hay una alternativa al capitalismo y que lo mejor que podemos
hacer es tratar de mejorarlo un poco aquí y un poco allá. Podemos extraer lecciones de las
experiencias pasadas, para saber que el deseo de desarrollar una sociedad que sea buena para la
gente no es suficiente. Para poder crear un mundo mejor, debemos estar preparados para romper
con el capitalismo.
En el Siglo XIX, aunque no se habían desarrollado sus detalles, el principio básico
del socialismo estaba claro: el socialismo era una sociedad en la cual la naturaleza de las
relaciones sociales y de los derechos de propiedad permitirían el pleno desarrollo del potencial
humano. Después de las distintas experiencias acontecidas durante los años, las cosas se
tornaron, sin embargo, más confusas. Por lo tanto, si vamos a construir el socialismo del siglo
XXI, es esencial aprender de las lecciones del siglo pasado para volver a tener claridad sobre el
tema, por esta y otras razones, nos referiremos al socialismo en Venezuela; pero para entenderlo
mejor, daremos una explicación de la raíz de los pensamientos socialistas como opción para
la construcción de un país progresista igualitario. Asimismo, daremos un relato o historia del
nacimiento del socialismo a nivel mundial para entender un poco en principio socialista que
estamos viviendo en nuestro país actualmente.
Entre todos estos acontecimientos veremos también las características de la sociedad
actual, producto de muchos movimientos sociales, políticos y económicos que hemos vivido
desde el pasado hasta la actualidad.
¿Qué es socialismo?
El socialismo es un sistema de organización económica y social que se basa en el control de
los medios de producción y del patrimonio público, con el fin de alcanzar una sociedad más
equitativa.
El socialismo contempla que todas las personas son iguales, con la necesidad de acceder a los
mismos bienes y recursos naturales de un país. Por eso propone que el control social sea la base
para la prosperidad y para garantizar la igualdad y la libertad.
Se opone al capitalismo que defiende a la propiedad privada de los medios de producción y
que permite las decisiones individuales en el mercado. Considera al capitalismo como un sistema
injusto en el que el poder y la riqueza recaen en una minoría.
Historia del socialismo
El socialismo nació como movimiento en el seno de la sociedad industrial, aunque su filosofía
posee antecedentes muy anteriores. Se pueden rastrear ideas socialistas o comunistas en textos
tan antiguos como los escritos sobre la República de Platón (c. 427-347 a. C.), en las prácticas
comunitarias de los primeros cristianos, o en la forma de organización socioeconómica
del Imperio Incaico (1438-1533).
El uso del término “socialista” con el sentido contemporáneo data de alrededor de 1830. Se
usó para describir al ala más radical de los diversos movimientos y filosofías políticas
nacidos durante los estallidos revolucionarios del siglo XVIII, que asociaban
al capitalismo naciente los malestares sociales de la época, en especial los seguidores de Robert
Owen y Henri de Saint-Simon.
Algunos más pragmáticos y otros más idealistas, estos movimientos compartían visiones
mayormente agrarias del socialismo, y fueron bautizados con ese nombre por Pierre Leroux en
su artículo Del individualismo y el socialismo en Revue encyclopédique de 1833.
Con la Ilustración, que abogaba por el uso de la razón humana en la comprensión y el
mejoramiento de la sociedad, nació el primer socialismo moderno, industrial, que hoy en día
conocemos como socialismo clásico. Sus dos cunas fueron Francia e Inglaterra. Aunque
carecieron de un cuerpo de ideas en conjunto, contaron con importantes pensadores y militantes
que allanaron el camino para la llegada en el siglo XIX del marxismo.
El socialismo marxista revolucionó para siempre el modo de comprender la sociedad y
la historia. A su vez, le dio al socialismo una teoría unificadora y de espíritu racional,
“científico” en palabras del revolucionario alemán Federico Engels (1820-1895). Desde
entonces, el socialismo o comunismo cobró vigencia dentro de numerosos partidos y
organizaciones obreras de Europa.
Alcanzó su apogeo político a inicios del siglo XX, con la Revolución Rusa de 1917 que, bajo
la conducción de Vladimir Ilych Lenin (1870-1924), puso fin para siempre a la monarquía
zarista. Así se fundó el primer país socialista (marxista-leninista) de la historia, la Rusia
soviética, que después se convirtió en la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS).
Los acontecimientos de Rusia avivaron los sentimientos reaccionarios europeos. Así, fueron
utilizados para justificar ideológicamente el nacimiento del fascismo, un movimiento político
dictatorial y fundamentalmente anticomunista, que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.
Al término de la guerra a mediados del siglo XX el mundo asumió formalmente la división en
dos bloques, a lo largo de lo que se llamó la Guerra Fría: el bloque capitalista liderado por
Estados Unidos e Inglaterra, y el bloque comunista o socialista liderado por la URSS y China,
que tras la Revolución Comunista China (1949) había instaurado su propia visión del socialismo,
el maoísmo.
Eventos semejantes ocurrieron en otras naciones del mundo, como Vietnam (la Revolución de
Agosto de 1945), Corea (tras la Guerra de Corea de 1950-1953), Cuba (la Revolución cubana de
1959), Camboya (tras la Guerra Civil Camboyana de 1967-1975), entre otros.
Nacidos en la violencia, muchos de estos regímenes dictatoriales estuvieron involucrados en
guerras, o cometieron genocidios y atrocidades en nombre del “hombre nuevo” o de la sociedad
utópica futura.
Sin embargo, hacia el término del siglo XX, y sobre todo tras la disolución de la Unión
Soviética en 1991, la mayoría de los países socialistas se habían sumergido en la crisis y se
habían visto obligados a reinventarse y asumir más o menos formalmente una economía de
mercado. La última década del siglo XX anunció la muerte del socialismo y el supuesto “Fin de
la historia”, en palabras del pensador japonés Francis Fukuyama.
Aun así, un nuevo experimento político tomó el título de “Socialismo del siglo XXI”, un
término del economista alemán Heinz Dietrich Steffan. Comenzó a ganar renombre mundial
gracias a su evocación en el V Foro Social Mundial por parte del entonces presidente
venezolano, Hugo Chávez Frías (1954-2013), en el marco de su autodenominada Revolución
Bolivariana.
Nacimiento del Socialismo
Los antecedentes del socialismo son tan antiguos como la propia historia de la humanidad,
pero el término “socialismo” fue acuñado a principios del siglo XIX. De hecho, en las
aportaciones de los socialistas utópicos (Robert Owen) y, sobre todo, en los escritos de Karl
Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) se hallan los antecedentes más inmediatos del
socialismo moderno.
En la actualidad, el socialismo se identifica con posturas ideológicas que aceptan el libre
mercado en lo económico, aunque con una significativa intervención del Estado para corregir
diferencias sociales.
Ventajas y Desventajas del Socialismo
Ventajas del socialismo
Entre las ventajas que presenta el socialismo, conviene resaltar las siguientes:
Los medios de producción son de propiedad pública, por lo que sus beneficios, en teoría, se
revierten a la sociedad.
Se elimina el privilegio del bienestar individual, primando el interés general y el bienestar
colectivo.
Está muy centrado en conceptos como la desigualdad. En otras palabras, promueve sociedades
más igualitarias, donde no existan diferencias notables en los niveles de renta de la población.
El socialismo tiene muy en cuenta las necesidades del individuo. Por ello, contempla
herramientas que garantizan el acceso a un nivel básico de vida.
El socialismo está muy comprometido con la clase obrera. Por ello, aboga por la regulación del
mercado laboral, así como la protección del individuo, impidiendo la explotación laboral y la
vulneración de los derechos de los trabajadores.
De la misma forma, el socialismo está muy comprometido con el medioambiente. En cierta
forma, también por su enemistad con el capitalismo. Por ello, aboga por una menor producción,
con el fin de hacer sostenible el crecimiento.
Desventajas del socialismo
De la misma forma que lo que comentamos puede ser una ventaja, también podría ser una
desventaja si lo miramos desde el punto de vista de un defensor del capitalismo.
Por ello, conviene resaltar sus desventajas, entre las cuales se encuentra el afecto adverso que
se produce en el caso de que alguna de las políticas anteriores no funcionase:
Entre las primeras desventajas, la eliminación de la propiedad privada podría eliminar los
incentivos con los que cuenta el empresario para invertir. Lo que podría llevarnos a una situación
de menor bienestar, por la huida de los capitales.
Privilegiar el bienestar general, por otro lado, también podría mermar la economía. En este
sentido, la defensa de una sociedad igualitaria, al no primar tanto la meritocracia, podría espantar
el talento y el capital humano.
Las desigualdades, como decíamos al inicio, en ocasiones son herramientas que, para el
capitalista, permiten el desarrollo y la libre competencia. En este sentido, una constante lucha por
eliminar las desigualdades, a largo plazo, también podría fomentar la huida del talento.
Garantizar el acceso universal a los servicios básicos tiene un coste. Esa mayor presión fiscal,
con el fin de sufragar el mayor coste del Estado, podría espantar la inversión extranjera y, de la
misma forma, el capital.
Asimismo, la defensa de la clase obrera, en ocasiones, se hace en detrimento del empresario.
Esto podría desincentivar la llegada de empresas y, por ende, la creación de empleo.
De la misma forma, la sobrerregulación del mercado laboral puede echar del mercado formal a
muchos empleados, que comienzan a trabajar en el sector informal. Ello, con menos derechos y
menor retribución, entre otros aspectos.
Características del Socialismo
Se basa en la propiedad pública o colectiva : los medios de producción y distribución de bienes y
servicios deben ser de propiedad pública o colectiva, y gestionados por el Estado. Por ejemplo, la
nacionalización de empresas que antes eran privadas.
Plantea una economía centralizada: las actividades económicas son centralizadas y controladas por
el Estado. Solo se produce lo necesario y el Estado controla gran parte del mercado nacional.
Pretende eliminar las diferencias entre clases sociales: para alcanzar una sociedad más justa e
igualitaria, se plantea la repartición equitativa de los bienes producidos y de las riquezas
obtenidas.
Se antepone el bienestar colectivo al bienestar individual : el socialismo favorece a la población en
general por sobre cada individuo. Todas las personas deben recibir lo mismo, a fin de que el
conjunto reciba los beneficios generales.
Procura la igualdad de acceso a los servicios básicos : el sistema socialista se plantea asegurar el
acceso igualitario de todos los individuos a la educación, al sistema de salud, el uso de recursos
naturales, entre otros.
Tipos de Socialismo
Se distinguen diferentes tipos de socialismos cuyos elementos comunes son la propiedad
social y eliminar la desigualdad de las clases sociales.
Algunos de estos sistemas permiten el libre mercado, actividad económica de tendencia
capitalista, desde la cual se aplican los precios de bienes y servicios a partir de la oferta y la
demanda.
A continuación, se presentan los tipos de socialismo más practicados:
Socialdemocracia: ideología política que se aboca a una economía mixta. El Estado interviene y
planifica el uso de bienes comunes, su producción y distribución, y permite el libre mercado de
tendencia capitalista. Es de los sistemas socialistas más practicados, con gobiernos elegidos de
forma democrática y representativa.
Socialismo democrático: variante del socialismo que considera que la democracia y el socialismo
son sistemas inseparables. Se caracteriza por abarcar diferentes corrientes de izquierda política,
rechazar los métodos autoritarios y la violencia para alcanzar el socialismo. No se debe
confundir con la socialdemocracia.
Socialismo de mercado: el Estado se reserva el control económico de los sectores de producción
que considere de mayor importancia. Por ejemplo, la producción de energía. Sin embargo,
también permite la actividad del libre mercado en otros sectores de producción de servicios y
bienes. Por ejemplo, en China se aplica el socialismo de mercado.
Socialismo cristiano: comparte los principios del socialismo y del cristianismo, por lo que se
asocia al capitalismo como un generador de desigualdad y avaricia. Por ejemplo, el partido
político venezolano, Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI).
Socialismo libertario: reúne diferentes ideologías socialistas que comparten ideas como la
expropiación y la colectivización de los medios de producción privados. Se caracteriza por
rechazar el capitalismo y por favorecer el control de los medios de producción por parte de los
trabajadores.
Socialismo del Siglo XXI
Desde 1996 hasta el 2001 el sociólogo Heinz Dieterich en su intento por sintetizar los
pensamientos utópicos y los intentos fallidos del modelo social de años atrás, hace referencia a
un nuevo concepto determinado la democracia participativa como una alternativa moderna al
modelo capitalista. Aquí los ciudadanos cuentan con una mayor participación en la toma de
decisiones políticas.
Este autor se basa en las debilidades del modelo capitalista para construir el concepto de un
modelo socialista que intenta corregir los errores que lo llevaron a su fracaso años atrás, se
establece una relación entre el proyecto histórico de Marx y la nueva democracia. Aunque
Dieterich es quien planteo el socialismo de la nueva era, fue el presidente Hugo Chávez Frías en
el año 1998 quien puso en marcha este proyecto socialista en la realidad venezolana. Sostenía
que su misión no consistía en corregir las falencias del capitalismo, sino transformar la estructura
del sistema económico y social del país, para combatir las necesidades socioeconómicas que este
posee.
Así lo expresa en su libro El Socialismo del Siglo XXI publicado en el año 2011, en el cual
evoca los aportes de figuras históricas como Bolívar, Marx y Lenin de los cuales se basó su
pensamiento transformador.
Por otra parte, Laibman (2006) propone un mensaje fundamental por medio de siete tesis
orientadas al debate de la construcción de un socialismo alternativo, necesario para reconstruir
una sociedad que ha estado bajo el yugo del dominio y destrucción capitalista. Al visualizar una
sociedad donde los individuos logren realizarse, enriquecerse espiritualmente y logren a su vez el
reto de su desarrollo personal donde el trabajo y el ocio, la contribución productiva y el consumo
sean cada vez más inseparables. Su idea de socialismo parte de la construcción de un
movimiento con una visión propia, capaz de oponerse a lo que la sociedad actualmente
capitalista impone desde el ámbito personal como en la vida social, por eso la importancia de
trascenderlo. Unas de sus tesis para esta nueva propuesta es que la experiencia que ha dejado el
efecto pos capitalista del siglo XX incluye lecciones esenciales para el nuevo proyecto del siglo
XXI, donde solo la izquierda desde su punto de vista será capaz de recuperar dicha experiencia.
También expone que la coordinación económica por vías que no son las del mercado, es posible
y esencial en el proceso de reformación. Finalmente, otra de sus tesis enmarca un punto de
inflexión decisivo en el cual se da un crecimiento de eficiencia y productividad. A raíz de esta
nueva versión del socialismo, Briceño (2011) enmarca la situación a la que se enfrentó la política
exterior venezolana ante la incursión del nuevo socialismo propuesto por el presidente Hugo
Chávez, donde al buscar ampliar y orientar su participación a foros internacionales, confrontó su
política con el modelo capitalista a partir de la estrategia económica con el Tercer Mundo y
América Latina. Todo esto por medio de políticas contrarias a la apertura económica, contra la
productividad, contra la diversificación y la empresa privada, evidenciando que de la teoría a la
práctica Venezuela perdió su enfoque económico, llegando a resultados no benéficos en términos
sociales. Adicionalmente, describe la relación comercial existente entre Colombia y Venezuela,
también enmarca su situación petrolera y su perspectiva geopolítica para finalmente describir su
relación geoestratégica con otros países del mundo y su participación en La Unión de Naciones
Sudamericanas (UNASUR). Cabe señalar, el aporte hecho por Guerra (2007) en el cual hace
referencia al Proyecto Nacional Simón Bolívar (PSNB) en el contexto del Socialismo del Siglo
XXI, donde uno de sus cinco motores, es la reforma constitucional que tiene como objeto
avanzar con rapidez hacia el cambio socialista de Venezuela, al igual que la ley madre mediante
la cual podrá legislarse sobre aspectos económicos y sociales. Objetivos que deben hacer frente a
la corrupción y el burocratismo dados en Venezuela, demandando así un mayor esfuerzo por
parte del gobierno para alcanzar mejores logros. Adicionalmente, el autor expone dos pilares
fundamentales sobre los cuales se rige el socialismo moderno; primero, basado en los
cuestionamientos del sistema capitalista, rescatando la teoría marxista para la construcción del
cooperativismo, y segundo, hace referencia a la democracia directa que encuentra su fundamento
en la participación popular y participativa con una discrepancia del Estado de Derecho
burgués.
Respecto al comercio bilateral Esguerra, Montes, Garavito y Pulido (2010) describen el
comportamiento comercial de Colombia y Venezuela, a modo de profundizar en el periodo del
2004 al 2009 donde se evidencia un auge del comercio bilateral como respuesta a una serie de
políticas y acontecimientos político-económicos a ambos lados de la frontera. A causa de las
decisiones del presidente Hugo Chávez de aprovechar la bonanza petrolera en territorio
venezolano y el juego con los aranceles por parte de Colombia. Esto llevó a que se manejara una
desviación comercial que consiste en flujos de productos en los que un país no es más eficiente
en términos de costos, pero aun así logra mejores condiciones en el país al que le vende, con esto
si un país u otro desea reemplazar el destino de sus exportaciones requiere de modificaciones en
los incentivos a la hora de exportar replanteando la estructura arancelaria de cada país,
comprometiendo una vez más la economía. Finalmente, Gutiérrez (2013) lleva a cabo un estudio
de la evolución del sector agroalimentario de Venezuela en los años comprendidos entre 1999 y
2012, esto con el fin de determinar cambios en el comercio exterior en el marco de la nueva
estrategia de desarrollo nacional identificado como Socialismo del Siglo XXI.
Como respuesta a su investigación, el autor logra identificar una alta dependencia de la
captación de renta petrolera, así mismo concluye que los resultados evidenciados tanto en lo
político como en lo económico se asemejan a un populismo clásico latinoamericano. En cuanto a
su última conclusión, es posible identificar un saldo deficitario de la balanza comercial
agroalimentaria puesto que las exportaciones de esta actividad son cada vez más reducidas.
CONCLUSIÓN
El socialismo, se centra en el desarrollo humano, enfatiza la necesidad de una sociedad
democrática, participativa y protagónica. Por la misma razón, el socialismo no es populismo. Un
Estado que provee los recursos y las soluciones a todos los problemas de la gente no fomenta el
desarrollo de las capacidades humanas, al contrario, estimula en la gente una actitud de esperar
del Estado y de líderes que prometen dar respuesta a todos sus problemas.
Además, socialismo no es totalitarismo. Precisamente porque los seres humanos son
diferentes y tienen diferentes necesidades y habilidades, su desarrollo por definición requiere del
reconocimiento y respeto de las diferencias. Las presiones del Estado o las de la comunidad para
homogeneizar las actividades productivas, las alternativas de consumo o estilos de vida, no
pueden ser la base para que surja lo que Marx reconocía como la unidad basada en el
reconocimiento de las diferencias.
Finalmente, el socialismo no debe ser entendido como un sistema con características
específicas, leyes y límites. Más bien, el socialismo es un proceso. Proceso del cual se espera un
mundo mejor.
Si no sabes dónde quieres ir, entonces ningún camino te llevará allí. El mundo que los
socialistas siempre han querido construir es aquél en el cual cada persona se relacione con las
demás como partes de una gran familia; una sociedad en la cual seamos capaces de reconocer
que el bienestar de los demás nos beneficia a todos: un mundo de amor y solidaridad humana
donde, en vez de clases y antagonismos clasistas, tengamos "una asociación, en la cual el libre
desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos".
El mundo que queremos construir es una sociedad de productores asociados en donde
cada individuo pueda desarrollar plenamente sus potencialidades: un mundo que desde el punto
de vista de Marx, permita "el desarrollo absoluto de su potencial creativo" el "total desarrollo del
contenido humano" el "desarrollo de todos los poderes humanos como un fin en sí mismo". Los
seres humanos fragmentados y parcelados que el capitalismo produce serían reemplazados por
seres humanos completamente desarrollados, "el individuo completamente desarrollado para el
cual las distintas funciones sociales no son sino diferentes modos de actividad de las que se
ocupará sucesivamente."
Con la transparencia se fortalece la base de la solidaridad. La comprensión de nuestra
interdependencia facilita la visualización de los intereses comunes, una unidad basada en el
reconocimiento de nuestras diferentes necesidades y capacidades. Vemos que
nuestra productividad es el resultado de la combinación de nuestras distintas capacidades y que
nuestra unión, y el control comunitario de los medios de producción nos convierten a todos en
beneficiarios de nuestros esfuerzos comunes. Esas son las condiciones en las cuales todos los
frutos de la cooperación se dan de forma abundante y podemos centrarnos en lo que es realmente
importante: la creación de las condiciones en las cuales el desarrollo de todos los poderes
humanos sea un fin en sí mismo.
Referencias
“Socialism” en Encycopaedia Británnica.
“Communism vs. Socialism: what’s the difference?” (video) en Now This World.
“¿Capitalismo o socialismo?” (video) en Curiosa Mente.
“Socialism: characteristics, pros, cons, examples and types” en Cleverism.
González, María y Guzmán, Jorge (2014, 22 de noviembre). Socialismo. Historia Universal.
Anexos
Figura 1. El socialismo es un sistema social y económico que se opone al capitalismo.
Figura 2. Símbolo del Socialismo
Figura 3. Historia del Socialismo
Figura 4. Tipos de Socialismos
Figura 5. Socialismo del Siglo XXI