Fundamentos del Discipulado Cristiano
Fundamentos del Discipulado Cristiano
Nos alegra saber que ya estás en el tercer escalón de la Escalera del Discípulo, rumbo a
ser un discípulo incondicional de Jesús y mejor aún un líder y ministro al servicio del Padre Dios.
Estamos seguros que tu experiencia con las lecciones de consolidación y tu obediencia al
bautismo en agua, han servido para afianzar tu fe y crecer en la gracia y fortaleza de nuestro
Señor Jesucristo.
Este primer nivel a la que hemos denominado “Curso: DISCIPULADO I”, te ayudará a
descubrir y aprender sobre el FUNDAMENTO de la vida cristiana y las DISCIPLINAS
ESPIRITUALES; que todo hijo de Dios debe practicar como un buen discípulo de Jesús siendo
parte de su estilo de vida. Te animamos a seguir esforzándote en tu crecimiento espiritual y a
vivir nuevas experiencias en tu relación con el Padre Dios.
LECCIÓN Nº1
“…oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente… oye
estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato… (NVI)
Entonces, todo en la vida estará construido sobre un fundamento. Una casa, una familia,
una institución, un deporte, una religión, etc. El tema, no es, si se tiene o no se tiene
fundamento; sino más bien, ¿sobre qué clase de fundamento está construido, asentado,
apoyado algo?
“Cuando tus valores son claros para ti, tomar decisiones se vuelve sencillo”
Roy E. Disney.
LA ENSEÑANZA DE JESÚS
Todo, gira en torno a los valores que deben orientar nuestras vidas y nuestras relaciones
como hijos de Dios, en el tipo de persona que debemos ser y el tipo de actitud mental y de
disposición que debemos poseer. Jesús, en el Sermón del Monte, nos pinta una especie de mapa
para indicar el camino que quiere que sigamos en esta vida, conscientes de Su presencia.
En esa ocasión del Sermón del Monte (y en otras), Jesús afirma que a los que lo seguimos
nos corresponde adoptar una manera de pensar diferente, una actitud y enfoque distinto a los
que teníamos antes de entrar en su Camino - en el reino de Dios. Nos enseña a dar importancia
a las cosas que son importantes para Dios y a calibrar nuestra manera de pensar, nuestros
puntos de vista, nuestros objetivos y nuestra forma de ver la vida a fin de que estén alineados
Revise en el evangelio de San Mateo, el Sermón del Monte; y defina tres enseñanzas que
a usted le llama la atención:
1. _______________________________________________________________________
2. _______________________________________________________________________
3. _______________________________________________________________________
Jesús, en el capítulo cuatro de Mateo, narra la parábola de los dos cimientos. En esta
historia cuenta acerca de dos hombres que necesitan construir sus casas. Uno de los hombres
construye su casa sobre arena lo cual resultó siendo una mala decisión – Jesús, lo llama necio,
insensato - ya que la arena no es un fundamento sólido; pero el otro hombre – a quien Jesús lo
llamó sabio, prudente - decidió construir su casa sobre una roca. A primera vista, estos hombres
pueden parecer muy diferentes, pero tienen varias cosas en común: lo primero es que ambos
querían construir sus casas, y estas casas se construirían sobre un fundamento – ¡ojo! Ambos
tenían fundamentos; y lo segundo, es que la tormenta vino para ambos.
Las casas en esta parábola, representan nuestra vida, nuestra familia. Tú y yo, al igual
que estos hombres, estamos edificando nuestras vidas y familia bajo fundamentos; es decir,
queramos o no, conscientes o inconscientes tenemos principios y valores que rigen nuestra
forma de vida. La tormenta vino para ambos y de la misma manera, por mucho que intentemos
hacer las cosas de manera íntegra y evitar la dificultad, por el mero hecho de vivir en un mundo
caído, habrá tormentas en nuestras vidas que traerán consigo dificultades, dolores y pérdidas.
Estas tormentas, querrán destruir nuestra fe en Dios, quebrarla y alejarnos de Él. Lo importante,
es que cuando vengan esas tormentas, podamos estar firmes con la cabeza en alto y con los pies
anclados. En esta parábola, aunque vino la tormenta, el hombre que construyó su casa sobre la
roca no tuvo nada que temer, permaneció firme.
¿Cuál es la roca sobre la que construyó su casa el hombre prudente? ¿Cuál fue el
fundamento del hombre insensato? La clave está en el versículo 24 del capítulo 7 de Mateo. El
pasaje da por hecho que ambos hombres escucharon las palabras de Jesús, la diferencia estuvo
en: ¿qué hizo el hombre prudente con estas palabras de Jesús? ¿qué no hizo el hombre
insensato con estas palabras de Jesús? ¿Qué nos dice esto a nosotros?
Nos dice, que el secreto para edificar una vida / familia firme e inamovible, no está
solamente en asistir a una congregación y escuchar un buen sermón, ni siquiera está en que
leamos de manera diaria la Biblia – la Palabra de Dios. Al fin y al cabo, ambos hombres habían
escuchado lo que Jesús enseñó. La clave está, en poner en práctica lo que escuchamos y leemos
de la biblia – los principios y valores del reino de Dios. Las enseñanzas del maestro, no solo eran
escuchadas por sus discípulos; sino aún más, eran puestos en práctica, ya que era la única
manera de saber, hacer y ser como el rabino.
A través de toda la biblia siempre nos encontraremos con este principio del reino. No
podemos decir que amamos a Dios, si no estamos dispuestos a obedecer sus deseos. Nuestros
hechos deberán ser la respuesta de lo que oímos de Dios Padre – Su Palabra.
Nuestras respuestas:
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En segundo lugar; si conocemos los principios y valores de una persona que admiramos,
amamos o deseamos ser como ella; entonces, debemos insertar el mismo fundamento de
aquella persona en nuestra vida. No se trata de solamente hacer las cosas como la persona lo
hace, sino de ser como ella, teniendo los mismos principios y los mismos valores. (1 Corintios
11:1)
Menciona tres principios o valores que son parte inquebrantables en tu vida. Que no
estarías dispuesto a negociarlo por nada en la vida.
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Tu vida y la mía tiene fundamentos. Nuestra familia, nuestro hogar tiene fundamentos.
Tenemos principios y valores por las cuales regimos nuestro estilo de vida, ya sean estos
conscientes o inconscientes. Lo mismo es con toda persona. Vivimos lo que creemos y somos lo
que vivimos. Por ejemplo: “Gastamos nuestro tiempo, fuerzas y dinero en aquello que
valoramos”. Y “entre dos cosas; casi siempre escogeremos aquello que valoramos más”.
Sin embargo, como hijos de Dios, los principios y valores que tenemos que cultivar y
practicar en nuestra vida; no son muchas veces, lo que nosotros creemos que deben ser o estar;
sino son aquellos, que están en la Palabra de Dios. De allí la importancia de descubrir aquellos
principios y valores en la biblia. Recuerde que la meta de madurez que debe alcanzar cada hijo
de Dios, es: ser como Cristo.
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de
corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”
Mateo 11:29 (RV60)
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo
de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo”
Efesios 4:13 (LBLA)
Eso es construir nuestra “casa” sobre la roca. Eso es construir nuestra vida, nuestra
familia sobre Cristo. Eso es tener un fundamento sólido para enfrentar cualquier adversidad que
pueda presentarse en nuestro diario vivir. Eso es amar a Dios. Esa es la esencia del evangelio.
Lea los pasajes de la biblia acerca de los siguientes valores del reino de Dios. Medite en
ellos, y busque dos versículos bíblicos paralelos que hable acerca del valor meditado.
LECCIÓN Nº2
Uno de los valores que acabamos de meditar de las enseñanzas de Jesús, es: la
determinación. La determinación es un valor que casi no se encuentra hoy en día en la sociedad,
y muchas veces aún entre los cristianos. Jesús lo enseñó a sus discípulos en el Sermón del Monte.
Es uno de los valores del reino de Dios que tú y yo tenemos que practicar.
“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal
procede”.
Mateo 5:37 (RV60)
“Simplemente di: “Sí, lo haré” o “No, no lo haré”. Cualquier otra cosa proviene
del maligno”. (NTV)
Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y, cuando digan “no”, que sea
no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno. (NVI)
Una decisión es el punto de partida para hacer algo o ser alguien en la vida. Las
decisiones la usamos indistintamente en todas las esferas de nuestra vida cotidiana. Todos los
días tomamos decisiones. Una determinación es mantener nuestra decisión inicial para llegar a
nuestro objetivo. Es una decisión inquebrantable, de si o si lograr lo que nos hemos propuesto
a hacer o ser.
Por ejemplo, un atleta de maratón en las olimpiadas dice: “Tomé la decisión de correr la
maratón en las olimpiadas, pero tuve que tomar la determinación de llegar a la meta pase lo
que pase”.
Un sueño se hace realidad con la determinación. Una persona sin determinación, es una
persona manipulable, cambiante y que nunca logrará nada en la vida. La determinación es una
característica vital en todo líder e indiscutible en todo hijo de Dios.
¿Has escuchado, visto en la tv o leído sobre la historia del atleta Derek Redmond? Esta
historia nos enseñará de alguien que ha cultivado el valor de la determinación en su vida, hasta
el final de su carrera. (Extraído de la página de Jot Down) – énfasis personal -
Derek Anthony Redmond no ganó ninguna medalla en Barcelona 92, pero sin embargo nos
dejó una historia inolvidable, una demostración de sacrificio, fuerza de voluntad, y de amor
entre padre e hijo. Los Juegos Olímpicos de 1992 debían ser la culminación de su carrera.
Era el favorito para el oro en los 400 metros lisos, y llegaba en su apogeo físico y mental,
tras una vida atormentada por las lesiones.
Arrancan todos los corredores. Entre el público su padre está volcado sobre un asiento a
mitad de grada, tenso como el acero. En cuanto a Derek… está volando. Arranca con una
fuerza descomunal y pronto sus piernas patean el tartán a un ritmo espléndido, situándolo
en una cómoda posición en la vanguardia. Lo dicho: un trámite. Es demasiado fuerte, ha
sacrificado más que nadie para estar aquí, no hay forma de que la carrera se le escape.
Pero, a poco menos de doscientos metros para la meta, nota un chasquido en su pierna
derecha, seguido de una explosión de dolor. Se echa la mano a la parte trasera de su muslo,
respingando penosamente mientras todos los rivales lo adelantan.
En la grada, a Jim se le viene el mundo abajo. No puede creer lo que está sucediendo. No
puede, pero sobre todo no quiere creer.
Jim salta de su asiento y corre grada abajo, sorteando gente, chocando contra ella y al final
logrando saltar a la pista. Las medidas de seguridad tratan de detenerlo, pero en ese
momento nada ni nadie podría pararlo. Ha acompañado a su hijo durante toda su vida y en
ese momento, el más doloroso de su vida, tiene que estar a su lado más que nunca.
Jim alcanza entonces a Derek. Preocupado porque su hijo se dañe todavía más, le pide que
se detenga y ponga fin a ese sinsentido, pero Derek está resuelto: sabe que esta puede ser
la última carrera de su vida y está resuelto a terminarla.
El padre agarra al hijo para, de nuevo, tornarse en su apoyo y avanzar junto a él hasta la
meta. La realidad entonces cae con todo su peso sobre Derek, que por un momento deja
de andar y abraza a su padre, su cara desgarrada por el dolor y la angustia. Pero se ponen
de nuevo en camino. Para entonces, el público está en pie y la ovación es un estruendo,
empujando con su fuerza a un cada vez más renqueante Derek Redmond. Tras un calvario,
ambos cruzan juntos la meta. Entonces la fachada del padre se derrumba y se echa a llorar
a su vez. Padre e hijo se abrazan, desconsolados.
Tras la carrera su padre declara a la prensa: «Soy el padre más orgulloso del mundo. Estoy
más orgulloso de él de lo que lo estaría si hubiera ganado el oro. Hace falta tener muchas
agallas para hacer lo que ha hecho».
En la actualidad Derek cuenta ya con cuarenta y ocho años y se dedicar a dar charlas
motivacionales, contagiando con su fuerza y emocionando con su historia a todo tipo de
audiencias, desde trabajadores hasta estudiantes. (…)
¿Puedes percibir y/o sentir en esta historia algo de la relación del Padre Dios contigo?
¿Sabes que Dios Padre siempre estará allí para ayudarte en los momentos más difíciles de tu
vida? Tú y yo necesitamos determinación no solamente para empezar la carrera, sino aún más
para terminarla. Recuerda, ¡Dios Padre está con nosotros!
Piensa, y escribe tres decisiones que tomarás en tu vida cristiana, en la cual vas a
necesitar una gran determinación.
1. _______________________________________________________________________
2. _______________________________________________________________________
3. _______________________________________________________________________
Toda la biblia nos habla y nos muestra la importancia de la determinación. Todo hombre
y mujer de Dios en la biblia, no solamente tomaron decisiones; sino, que aprendieron a ser
determinantes en aquellas decisiones, con valor, coraje, e incluso muchas veces aún a costa de
sus propias vidas. Veamos algunos ejemplos.
Noé. Tomó la determinación de construir un arca para salvar a su familia, a pesar de que era una
locura – algo imposible – que lloviera en ese tiempo. Noé creyó a la palabra de Dios y tomó la
decisión de obedecerla; y fue su determinación que lo llevó a concluir este gran
emprendimiento, que le tomaría entre 100 a 120 años.
“Fue por la fe que Noé construyó un barco grande para salvar a su familia del
diluvio en obediencia a Dios, quien le advirtió de cosas que nunca antes habían
sucedido. Por su fe, Noé condenó al resto del mundo y recibió la justicia que
viene por la fe”.
Hebreos 11:7 (NTV)
Abraham. Abraham dejó su familia, su pueblo y salió con rumbo desconocido. Él creyó a la
palabra de Dios y tomó la decisión de obedecerla; pero fue su determinación que lo llevó a través
del desierto, solo confiando en una promesa de bendición de parte de Dios. Este anciano de 75
años, tuvo que tener una gran determinación de creer en su próxima generación, aunque tendría
que pasar más de veinte años para que esa promesa se cumpliera.
“Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su
tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber adónde iba”.
Hebreos 11:8 (NTV)
“Por la fe, Abraham obedeció la orden de Dios de ir a una tierra que iba a recibir
como herencia y salió sin saber ni siquiera dónde quedaba ese lugar”.
Hebreos 11:8 (PDT)
Josué. Dios le habla sobre la estrategia de cómo derribaría Jericó. Durante seis días tendrían que
dar una vuelta a toda la ciudad; y el último día, darían siete vueltas, gritarían y tocarían las
bocinas. Josué tomó la decisión de obedecer lo que Dios mandó; y empezó el primer día. Sin
embargo, tuvo que tener determinación para completar los seis días y las siete vueltas el
séptimo día. También la determinación de creer que en el mismo momento que tocarían las
bocinas y gritaren, los muros de Jericó caerían. Sucedió tal como Dios se lo dijo.
“Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que
cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el
muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia
adelante, y la tomaron”. Josué 6:20 (RV60)
Nehemías. Cuando Nehemías se entera de la situación en que estaban los muros y las puertas
de Jerusalén; él toma la decisión de ir para reconstruirla. Empezó la obra, y ahora él toma la
determinación de llegar a terminarla a pesar de la oposición existente. Su determinación lo llevó
a trabajar de día y noche, para que en solamente 52 días concluyera la obra.
“Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque
cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros. Y enviaron a mí con el mismo
asunto hasta cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera”.
Nehemías 6:3,4 (RV60)
“Entonces les envié unos mensajeros con esta respuesta: «Estoy haciendo un
trabajo muy importante y no tengo tiempo para ir a hablar con ustedes. No voy
a detener las obras para ir a reunirme con ustedes» ...”.
Nehemías 6:3,4 (PDT)
… Moisés, Débora, David, Elías, Daniel, Jesús, Bartimeo, Pablo, etc, etc.
En verdad, si nos damos cuenta; todos los hijos de Dios debemos tener determinación
en nuestras vidas. Es un valor intrínseco, innato del hombre y la mujer de Dios. Jesús, es el
ejemplo por excelencia; toma la decisión de venir al mundo como Salvador y tiene la
determinación de llegar a la cruz a morir por nosotros. Un gran ejemplo de determinación.
DETERMINACIÓN - LA ENSEÑANZA
Y ahora (en Mateo), está sentado sobre un monte – al inicio de su ministerio -, sus
discípulos están cerca de él, la multitud está atenta a sus palabras…y empieza a enseñar acerca
de los valores del reino de Dios; y dice: “Que tu sí, sea si…”; “tiene que haber determinación en
sus vidas”. (énfasis personal)
Posteriormente, en alguna jornada de su vida, está con sus discípulos y de repente tiene
una conversación con algunas personas que lo seguían - Lucas 9:57-62. En este breve encuentro
de Jesús con dos hombres que estaban dispuestos a seguirlo, Jesús les dice que los que quieren
poner primero los intereses familiares antes que la proclama del reino, no son aptos para dicho
reino.
“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es
apto para el reino de Dios”. Lucas 9:62 (RV60)
Pero, ¿Por qué en el arado, no se puede mirar hacia atrás? Porque, para que esta
actividad se realice con éxito, el agricultor debe caminar en línea recta sobre el suelo. Sin
embargo, ¿cómo se puede ir en línea recta hacia adelante, mientras se mira hacia atrás? ¡No se
puede! Porque la persona necesita mantenerse enfocada en lo que hace. No puede mirar hacia
otra dirección, porque corre el riesgo de “salirse de la línea”. Esto demanda tener determinación
en lo que hacemos, para llegar a nuestro objetivo final.
Por lo tanto, así es el camino del Reino de Dios. Como seguidores de Cristo – como hijos
de Dios - debemos tener la mirada fija en el objetivo, en la meta final. Debemos tener
determinación para ser fiel a Dios hasta el final de nuestras vidas. Debemos dejar atrás el
pasado, y no distraernos en personas, cosas, o circunstancias que desean sacarnos de la carrera
de nuestra fe. Si hemos tomado el arado, si hemos puesto nuestras manos en la fe de Jesucristo;
entonces, determinémonos llegar hasta la meta final. El apóstol Pablo escribe en una de sus
cartas:
En otras palabras, cuando abrazamos la fe, debemos seguir hasta el fin: participar de las
reuniones en la iglesia, leer la Biblia, orar, ayunar, hacer todo con amor y reverencia hacia Dios,
someterse a Su voluntad, hasta que llegue nuestro último día en esta tierra y alcancemos el
Reino de los Cielos por toda la eternidad. Esto requiere DETERMINACIÓN.
“Señor Jesús:
En mi vida he tomado muchas decisiones, y las sigo tomando. Decisiones
buenas y también decisiones malas. Quisiera siempre tomar decisiones
correctas, que estén dentro de tu propósito y tu voluntad que es perfecta y
agradable. Enséñame a través de tu Palabra y del consejo, a decidir
correctamente en mi vida.
Forma en mí… carácter y determinación. Que mi fe en ti sea
inquebrantable. Hoy determino en mi vida a seguirte hasta el final. No
dejaré, que nada ni nadie quiebre mi fe. Quiero ser un discípulo de Jesús, de
convicciones sólidas”.
“Espíritu Santo, ayúdame. Ayúdame a cultivar los valores del reino en mi
diario vivir. Ayúdame a ser más como Jesús. Construye los principios y
valores del reino de Dios en mi vida. Te pido en el nombre de Jesús. Amén.”
LECCIÓN Nº3
DISCIPLINAS ESPIRITUALES
Descubriendo el tesoro
“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus
hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va
renovando hasta el conocimiento pleno”
Colosenses 3:9-10 (RV60)
Tenemos como iglesia, todavía hoy en día, el privilegio de tener una biblia en nuestras
manos. Nuestra biblia necesita ser valorada. Si no valoramos nuestra biblia, entonces no
estaríamos preparados para construir nuestra casa sobre la roca. Es uno de los primeros valores
que tenemos que insertar en nuestra vida como hijos de Dios.
“Cuanto más cavamos en las Escrituras, más nos parecen una mina inagotable de
verdad”
Charles Spurgeon (Pastor bautista inglés)
Quisiera mencionar algunas preguntas para determinar algo del valor que le damos a
nuestra biblia: ¿tienes una biblia? ¿cuánto te costó tu biblia? ¿fue comprada por ti o te lo
regalaron? - ¿tu biblia está en óptimas condiciones o está maltratada? - ¿lees tu biblia a diario?
¿subrayas los versículos significativos para ti? ¿cuánto tiempo inviertes en leer tu biblia
normalmente? - ¿asistes a las reuniones de la iglesia con tu biblia? ¿te avergüenzas de cargar
una biblia? - ¿estudias la biblia? ¿aprendes versículos de ella? - ¿cuidas tu biblia? ¿alguna vez lo
has dejado abandonada sin recordar dónde? ¿has perdido alguna biblia?...
Define con honestidad qué grado de valor le has dado a tu propia biblia – la
Palabra de Dios.… marca con un “X” el cuadro correspondiente.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Hay muchos lugares en el mundo, donde no hay biblia en las manos de los cristianos. No
solamente porque no los hay, sino más bien porque está prohibido. En esos lugares –
mayormente países comunistas – tener una biblia es sinónimo de delito que se castiga con
prisión e incluso con la muerte misma. A la vez, es en esos lugares; donde la biblia es un tesoro
que cualquier cristiano desearía tener cueste lo que cueste y pase lo que pase.
El hermano Yun cuenta en su libro El Hombre Celestial los episodios que le tocó vivir
para tener una biblia:
(…) Les pregunté a mi madre y a otros hermanos en Cristo cómo era una Biblia,
pero nadie lo sabía. Una persona había visto algunas porciones de las
Escrituras copiadas a mano y hojas con canciones, pero nunca había visto una
Biblia completa. Solo algunos de los creyentes ancianos recordaban haber visto
una Biblia hacía muchos años.
El anciano pastor solo me dijo: “La Biblia es un libro celestial, Si tú quieres una,
tendrás que orar al Dios del cielo. Sólo Él te puede proveer un libro celestial.
Dios es fiel. Siempre responde a los que le buscan con todo su corazón”.
El hermano Yun se puso a orar todas las noches, durante más de un mes con una sola
oración de sus labios: “Señor, por favor, dame una Biblia”. Al no encontrar respuesta, va en
busca del anciano pastor nuevamente.
Volví otra vez a la casa del pastor. Esta vez fui solo. Le dije: “He orado a Dios
conforme a sus instrucciones, pero todavía no he recibido la Biblia que tanto
deseo. Por favor, muéstreme su Biblia. ¡Solo un vistazo y quedaré satisfecho!
No necesito tocarla. Usted la sostiene y estaré contento con solo verla. Si pudiera
copiar algunas de sus palabras regresaré feliz a casa”.
El pastor vio la ansiedad de mi corazón. Me dijo de nuevo: “Si eres serio en esto,
no solo debieras arrodillarte y orar al Señor, también debieras ayunar y llorar.
Mientras más llores, más rápido recibirás una Biblia”.
¿Qué es lo que hace a un hombre común y corriente como el hermano Yun, a estar
desesperado por una biblia? Sé que está historia no está concluida, solamente quería despertar
en ti, acerca de la importancia que un verdadero hijo de Dios da a la biblia – la Palabra de Dios.
Define y escribe en pocas palabras, ¿Cuál será la decisión que tomarás con respecto a la
biblia?
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DESENTERRANDO EL TESORO
La lectura y el estudio de la Palabra de Dios – la biblia, es importante y vital en la vida de
un hijo de Dios. Estos serán los beneficios que obtendrás:
BENEFICIO N° 2. Tendrás cada vez mayor seguridad en cuanto a tu relación con Dios.
Las promesas y las bendiciones que ofrece Dios Padre tienen muy poco valor mientras
permanezcan ocultas entre las tapas de la Biblia. La Biblia se escribió para que sepamos con
absoluta seguridad de que tenemos vida eterna. (1 Jn 5: 13). El creyente que tiene la seguridad
inconmovible de que es hijo de Dios, y de que Dios es su Padre Celestial, posee la base de una
sólida vida emocional, porque tiene identidad y tiene destino. La gran mayoría de los cristianos
que tienen temores, preocupaciones y otras debilidades espirituales, generalmente no tienen
seguridad en cuanto a la salvación, porque escuchan la voz de su propia mente en lugar de
escuchar a Dios al leer la Biblia.
“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,
para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo
de Dios”. 1 Juan 5:13 (RV60)
“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. Juan 15:3 (RV60)
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra”.
2 Timoteo 3:16,17 (RV60)
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche
meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está
escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.
Josué 1:8 (RV60)
“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su
tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.
Salmos 1:2,3 (RV60)
Hemos descrito solo algunos beneficios que nos da la biblia - la Palabra de Dios. Nunca
encontraremos algo negativo en su lectura; acaso, ¿no sirve? ¿es pérdida de tiempo? ¿es un
libro antiguo? ¿no tiene nada que enseñarnos? Por el contrario, solamente obtendremos
beneficios. ¡Nos conviene leerla y saberla! ¡Tendremos éxito, si la practicamos! ¡Nos irá bien!
"¡La parte más importante de mi día, será cuando me encuentro con Dios y Su
Palabra!”
“No te preocupes por lo que no entiendas de la Biblia. Preocúpate por aquello que
entiendes y no aplicas en tu vida”
Corrie Ten Boom (escritora cristiana)
Da una respuesta personal. ¿Cuál sería realmente la actitud que tomarías? ¿La primera
o la segunda?
Bueno, eso pasa mucho con la biblia, la Palabra de Dios. O te conformas con lo que lees,
o profundizas mediante el estudio de la misma, encontrándote con mayores tesoros escondidos.
La biblia, es una fuente inagotable de sabiduría. Veamos algunas preguntas y respuestas:
Para algunos, ser constante en la lectura de la Biblia resulta muy difícil. Por muchas
razones. Razones, que en su mayoría son superficiales. Sin embargo, no cabe duda de que son
más los creyentes que se han desmoronado espiritualmente, o han dejado de crecer en su vida
cristiana, por no ser constantes en la lectura diaria de la Biblia, que por cualquier otro motivo.
Por eso, resulta absolutamente indispensable disciplinarnos en la lectura de la Biblia.
Piensa… y según tu parecer escribe cuatro razones por las cuales un cristiano no lee
diariamente la biblia.
1. _______________________________________________________________________
2. _______________________________________________________________________
3. _______________________________________________________________________
4. _______________________________________________________________________
Entonces, una excusa que ponemos es: “no me gusta leer”. Todos los días, de alguna u
otra manera, leemos algo. Leemos el periódico, leemos un libro, leemos una tarea de la escuela
o de la universidad, leemos un documento del trabajo, leemos en una página de internet,
leemos en el WhatsApp, leemos en el Facebook, etc., etc. Entonces, sería una gran excusa, que
no leemos la biblia porque no nos gusta leer.
Otra excusa sin fundamento que he escuchado, es que, no “leo la biblia porque no tengo
tiempo”. Mientras escribo esto, expreso una pequeña sonrisa; y viene a mi mente algunas
preguntas: ¿Tienes tiempo para ver televisión? ¿tienes tiempo para jugar tu deporte favorito?
¿tienes tiempo para hablar y/o escribir por WhatsApp o Facebook? ¿tienes tiempo para dormir
más de 7 horas? ¿tienes tiempo para salir a pasear?
“Quien quiere hacer algo encuentra el medio, quien no quiere hacer nada encuentra una
excusa” Proverbio árabe
“No pongas excusas para servir a Dios. Él no puso excusas para morir por ti”
Proceso, es una secuencia de pasos dispuesto con algún tipo de lógica que se enfoca en
lograr algún resultado específico (Diccionario español). La Real Academia Española (RAE)
describe proceso como la acción de avanzar o ir para adelante, al paso del tiempo y al conjunto
de etapas sucesivas.
Leer la biblia, conocer de la Palabra de Dios; también, se deberá tomar como un proceso.
Es por ello, que la recomendación es empezar a leerla por lo más sencillo, lo más entendible,
por ejemplo: los evangelios. Esta recomendación es importante, especialmente cuando se trata
de una persona nueva en el camino del Señor.
Como en toda biblioteca es preciso saber acudir a la sección adecuada para hallar lo que
necesitamos. Por ello, el plan de lecturas que sugerimos a continuación tiene por objeto
orientarte en el aprendizaje. Nuestro objetivo es que concentres tu atención en los libros que
contienen las respuestas a las necesidades principales del cristiano. Enumeramos los libros a
leer en el orden que consideramos más adecuado para la vida de un creyente nuevo.
1°. Lee durante los primeros siete días, siete veces el libro de Primera de Juan. En este
libro de solo cinco capítulos verás que tiene un mensaje muy especial para tu vida. Tu tarea
pues es leer todos los días los cinco capítulos anotando en un cuaderno de apuntes las
enseñanzas, principios y/o valores (tesoros) que encontrarás en tu lectura.
2°. Lee en los próximos veintiún días, dos veces el evangelio de Juan. Este libro fue
escrito con un objetivo. Descúbrelo leyendo Jn 20:30-31. Son solamente 21 capítulos. Es decir
que, si lees dos capítulos por día, en once días lo habrás leído en forma completa. Te resultará
muy provechoso si mientras lees el evangelio de Juan, tomas nota en tus apuntes y confeccionas
una lista de los siete milagros que muestran el poder sobrenatural de Jesús.
3°. Lee en los próximos dieciséis días, dos veces el evangelio de Marcos. Este evangelio
sintetiza la vida de Cristo en 16 breves capítulos. Es un libro ideal para gente muy ocupada,
porque no ofrece muchos detalles, sino que abarca una gran cantidad de eventos en la vida de
Jesús en poco espacio. Es muy importante la relectura de este evangelio pues es la única forma
en que podemos conocer la vida de nuestro Señor Jesús. Si logras mantener el ritmo de dos
capítulos diarios, como te venimos sugiriendo, podrás leer este Evangelio tan lleno de acción
dos veces en solo dos semanas.
4°. Lee en los próximos quince días tres veces las cinco cartas breves que escribió el
apóstol Pablo. Ellas son Filipenses, Colosenses, 1° Tesalonicenses, 2° Tesalonicenses y Tito. Lee
una por día. Cuando termines con la carta de Tito, vuelve a leer Filipenses hasta haberlas leído
a todas tres veces en quince días. Veras que estas cartas escritas a ciertas iglesias o amigos
preferidos de Pablo constituyen una lectura sumamente agradable. No te olvides de realizar tus
anotaciones.
5°. Lee en los próximos ocho días dos veces las cartas que el apóstol Pablo escribió a
Timoteo y a la iglesia de Éfeso. Son en total 16 capítulos que, si lees a razón de cuatro por día,
en ocho días habrás recorrido dos veces este regalo de Dios para ti.
6°. En los próximos veinte días lee dos veces el libro de los Hechos. Verás que te resulta
fascinante el ver cómo el Espíritu Santo impulsaba a los creyentes (que eran gente como tú)
para que dieran testimonio fiel de su fe en todo el mundo conocido de esa época. Son 28
capítulos que leyendo tres capítulos por día te permitirá leerlo dos veces en este período de
tiempo.
¡Increíble! Pero con este plan, en solo tres meses (doce semanas) habrás leído varias
veces el cuarenta por ciento del Nuevo Testamento. Y lo más importante, tu vida espiritual ya
habrá crecido en forma mucho más rápida que la de otros cristianos que no tomaron esta
decisión, ni la determinación del desafío de los seis pasos.
MI CUADERNO DE ANOTACIONES
Para lograr el mayor provecho de la lectura bíblica, es
necesario tener un cuaderno de anotaciones. La idea, es que
anotes allí los pensamientos que Dios te va dando a través de la
lectura bíblica diaria. Te recomendamos anotar la fecha, el libro,
capítulo y/o porción que has leído; de la cual has extraído el
“tesoro”.
1°. El mensaje de Dios para este día: es decir que en esta parte escribes lo que ha sido
el mensaje, lo que más te ha impactado de parte de Dios en tu lectura. Es natural que esto va a
estar influenciado por el pasaje que estarás estudiando en ese día y las necesidades o
circunstancias particulares que estés experimentando en ese momento.
2°. La promesa de Dios para este día: La Biblia está llena de promesas de Dios Padre
para sus hijos. Por supuesto, que no siempre vas a encontrar una promesa en cada pasaje (por
ejemplo: aquellos que relatan los nombres de los antepasados de Jesús), pero, de todos modos,
son tan comunes que las vas a descubrir con bastante frecuencia. En algunos pasajes
encontrarás varias promesas; por ello tu tarea será elegir la mejor de cada día. Al registrarlas
considera dos cosas: por una parte, que algunas promesas son de validez universal (es decir
para todos los discípulos) y, por otra parte, habrá algunas que sentirás que por las circunstancias
o necesidades que estés experimentando son especialmente dirigidas a ti.
4°. Los principios de vida que debo aplicar: La Biblia es el mejor manual sobre el
comportamiento humano que jamás se haya escrito. Ella contiene miles de principios para la
vida diaria que tienen valor permanente y que son de aplicación universal. Los principios (leyes
divinas) nunca cambian y se trata de esa sabiduría divina que te servirá de guía y ayuda en el
momento de tomar decisiones. Por ejemplo: uno de esos principios es este: “Todo lo que el
hombre siembra, eso también cosecha” (2° Co. 9:6-11). Otro: “Hagan con los demás lo que
ustedes desean que ellos hagan con ustedes”. (Lc. 6:27-36). Con la lectura diaria de la Biblia,
podrás ir registrando principios para casi todas las situaciones que puedes llegar a
experimentar. Si anotas uno solo por día en tu cuaderno; tendrás más de 300 principios de vida
al final del primer año. ¡eso sería excelente!
5°. Esta es mi aplicación personal sobre lo leído: Aquí debes anotar en tu cuaderno, la
forma en que te propones aplicar en tu vida diaria el mandamiento, la promesa o el principio
de vida que descubriste en la lectura. Por ejemplo, supongamos que el mandamiento que
registraste es: “Maridos, amad a vuestras mujeres” (Ef. 5:25). Entonces la aplicación personal
podría ser así: “los discípulos deben demostrar a sus esposas que la aman, por eso voy a limpiar
la casa el día sábado”. ¡Aleluya!
“El vigor de nuestra vida espiritual será en exacta proporción al lugar que la Biblia
ocupa en nuestras vidas y pensamientos”
George Muller
LECCIÓN Nº4
DISCIPLINAS ESPIRITUALES
Lea una vez y piense en el tema en general sobre lo que trata la lectura.
TEMA GENERAL:
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Lea por segunda vez y divida el tema general en dos, tres, o más sub temas que usted
pudiera encontrar.
SUB TEMAS:
I. ________________________________________________________________
II. ________________________________________________________________
III. ________________________________________________________________
IV. ________________________________________________________________
Lea por tercera y encuentre el mensaje de Dios para su vida. Empiece a hacer de la
lectura un mensaje personal.
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NOTA: El alumno deberá compartir su resumen de su cuaderno de anotaciones con todos los
presentes.
LECCIÓN Nº5
DISCIPLINAS ESPIRITUALES
“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre
que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.
Mateo 6:6 (RV60)
“Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu
Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará”. (NTV)
“Pero tú cuando ores, entra a tu cuarto, cierra la puerta y habla con tu Padre.
Así recibirás recompensa de tu Padre, porque él ve todo lo que se hace en
secreto”. (PDT)
ORAR = DIÁLOGO
Orar es una de las disciplinas espirituales más básicas e importantes de la vida cristiana.
Todos los hijos de Dios sabemos que tenemos que orar. Pero ¿qué es orar? ¿Cómo se ora? Si
Dios es Omnisciente y lo sabe todo, ¿cuál es el propósito de orar?
Primeramente, debemos definir que orar, es hablar con Dios. El hablar con Dios Padre
no está basado en un monólogo, sino en un diálogo, que se da entre dos personas como mínimo
–feedback – cuando quieren comunicarse.
Alguna vez te ha pasado que cuando estás “dialogando” con alguien; esa persona habla,
habla, y habla… ¿y no hay cuándo acabe? Tú has querido hablar, expresar tu opinión, tu idea… y
¿no pudiste interrumpirla? En verdad, con una persona así, no se puede dialogar.
También has visto o conocido a algunas personas, que cuando hablas y le preguntas
algo; ¿no te responde? Esperas, esperas y esperas por una respuesta; ¿y es cómo si se hubiera
“comido su lengua”? No quiere hablar. En esta situación tampoco hay diálogo.
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Las relaciones interpersonales, son aquellas que se establecen entre dos o más
personas. Estas relaciones se originan a partir de la comunicación. Entonces, en toda relación
interpersonal debe haber comunicación. La base de toda relación humana es la comunicación.
En toda comunicación se establece el feedback – la retroalimentación - que es cuando: uno
habla, el otro escucha, luego el otro habla y uno escucha; es decir, hay diálogo.
Si tenemos una relación personal con Dios Padre, entonces, la comunicación con Él será
vital para crecer espiritualmente. Dios Padre, es un Dios que se comunica. Él comunica sus
deseos, su voluntad, sus sueños, sus planes, etc. - a través de la biblia - y a la vez, desea escuchar
los nuestros – a través de la oración -. Esto es un diálogo entre dos personas.
“No olvides orar hoy porque Dios no olvidó despertarte esta mañana”
Oswald Chambers.
La comunicación entre dos o más personas, no solamente nos ayuda a conocerla; sino
también, nos hace cada vez más íntimos. Se estrechan lazos de una profunda y verdadera
amistad. ¿Será por eso, que Abraham fue llamado amigo de Dios? Imagínate, que cuando Dios
Padre sometió a juicio a las ciudades de Sodoma y Gomorra, Él no iba a hacerlo, sin antes
compartir esa noticia con su gran amigo, Abraham. Tan estrecha era su amistad, que ambos
podían hablar libremente los deseos de su corazón. ¡Eran amigos!
La oración con Dios, nos lleva a una mayor y más profunda relación con Él. Conoceremos
Su corazón. Seremos verdaderos amigos. ¡Qué grande bendición!
LA ORACIÓN EN EL SECRETO
Jesús, en el evangelio de Mateo, nos da
indicaciones de cómo debería ser nuestra
comunicación con Dios Padre: “Mas tú, cuando ores,
entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu
Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo
secreto te recompensará en público”.
La palabra griega para “aposento” en este versículo quiere decir: “un cuarto privado, un
lugar secreto”. Esto era claro para los oidores de Jesús, pues en su cultura y en el tiempo de
Jesús, las casas tenían una pequeña habitación que les servía como una especie de cuarto de
depósito, llamado el aposento. El mandato de Jesús era ir a esa habitación secreta y cerrar la
puerta, estar a solas, sin interrupciones ni distracciones. Este es un mandato para cada hijo de
Dios, una oración en lo secreto; porque este no es el tipo de oración que puede llevarse a cabo
en una iglesia o con un compañero de oración (esto tiene su propio tiempo y lugar).
¿Dónde está tu lugar de oración? ¿A dónde vas cada día a encontrarte con el Señor?
¿Habrá algún impedimento para tener ese tiempo a solas con Dios?
Cada personaje piadoso de la Biblia tenía la práctica de reunirse con Dios en un lugar en
secreto. Veamos a algunos de ellos:
Abraham tenía un aposento de oración. Uno de los pasajes de oración más hermosos
en la Biblia es Genesis 21:33, "Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el
nombre de Jehová Dios eterno." (RV60).
Abraham planto una arboleda. El planto un grupo de árboles en un lugar seco. ¿Para
qué? Para que pudiera tener un lugar de oración silencioso, con sombra y privado. Había quizá
mucha actividad en su tienda. Había muchos sirvientes con sus propios hijos, sus animales y con
todas sus distracciones. El plantó una arboleda para hacerse un aposento de oración. El plantar
una arboleda habla de un compromiso a la oración a largo plazo.
Jacob, cuando venía al arroyo de Jaboc, mandó a sus esposas y a sus siervos lejos para
poder estar solo con Dios. "Así se quedó Jacob solo; y lucho con él un varón hasta que rayaba el
alba." (Genesis 32:24) Jacob estaba acostumbrado al lugar secreto de oración. Es en esos lugares
donde podemos luchar con Dios para recibir la bendición que de otra forma no sería nuestra.
David hizo de las colinas y los valles su aposento de oración cuando servía como pastor.
Mas tarde, como fugitivo, oraba en cuevas. ¡Oh, que escritos de oración tan profundos han
salido del aposento secreto de David en los Salmos!
De Daniel, se registró: "Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entro en
su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban a Jerusalén, se arrodillaba tres veces al
día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes." (Daniel 6:10 RV60)
Me gusta esta palabra "antes." Daniel no solo tenía horas de oración en forma regular
en tiempos de crisis, él también tenía tiempos de oración desde "antes". Si tienes tiempos de
oración desde "antes", estarás preparado para cuando las crisis de la vida vengan, y no vacilarás
en tus convicciones cuando sea tiempo de estar firme, cuando otros se postren ante dioses
mundanos. Si tú tienes oración desde "antes", vas a enfrentar con calma a los leones y a los
hornos ardientes de la vida. Si tienes tiempos de oración desde "antes", tu consejo excederá al
de los consejeros sin oración que te rodean. Si tienes tiempos de oración desde "antes", no serás
¿Qué tormenta es lo que tú estás agitando por no frecuentar el lugar secreto de oración,
por no construirte una arboleda para encontrarte ahí a solas con Dios? ¿Qué tormenta estás
agitando en tu matrimonio, en tu iglesia, o en tu trabajo porque no oras?
¿Tiene Dios que ponerte en el vientre de un pez grande para que ores? ¿Tiene Dios que
mandarte una enfermedad para que tú recién ores? ¿Tiene que retirar tu seguridad financiera
para llamar tu atención, o esperas todavía tener problemas en casa, con tu esposo o esposa, o
ver a tu hijo consumido por las drogas, para que tú te despiertes y ores? ¡Necesitamos darle
mucha importancia a la oración en nuestro lugar secreto! Recuerda, que Dios Padre es un Dios
que quiere comunicarse con sus hijos.
Daniel oró "antes". Jonás oró "después": después de que lo tiraron por la borda, después
de haber sido tragado por un pez grande. Entonces fue cuando oró "después" desde el vientre
nauseabundo del gran pez. Si Jonás solo hubiera frecuentado el lugar secreto de oración; para
empezar, nunca hubiera entrado en el barco equivocado. ¿En cuántos barcos equivocados -
decisiones equivocadas - has estado en tu vida porque has omitido u olvidado tu encuentro con
Dios? ¿Cuántos barcos han perdido su cargamento – bendiciones - porque estabas dormido,
cuando deberías de haber estado orando? ¿Cuánto cargamento – bendiciones - has perdido tú
mismo por falta de oración? Vamos a aplicarlo a nuestra vida personal: ¿Cuántas bendiciones –
vivir bien - se han perdido en tu casa y en tu vida, por no orar? Guau, ¡esto es tremendo!
Ana tenía su lugar de oración. Como mujer en esos días, fue difícil para ella encontrar
un lugar geográfico de oración. Pero ella estaba encerrada en si misma con su alma y oraba en
silencio, solo sus labios se movían. Y, entonces, Dios la oyó igual y le dió al primer profeta de
Israel: Samuel.
Jesús conocía el poder de apartarse en oración. Jesús marcó el ejemplo de esto, pues
iba a lugares privados a orar. Vez tras vez la Escritura nos dice que Él se “apartaba” para pasar
tiempo en oración. Nadie tenía una vida más ocupada, pues Él constantemente era presionado
por las necesidades de los que estaban alrededor de Él, y tenía tan poco tiempo para Sí mismo.
Sin embargo, se nos dice, “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue
a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35). “Despedida la multitud, subió al monte a orar
aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23). En este pasaje Jesús despidió a
las multitudes. ¿Por qué? Porque era tiempo de orar. ¿Qué es o a quién tienes que despedir o
mandar lejos para que empieces a orar?
Debemos ser conscientes que, todo tipo de comunicación toma tiempo, y comunicarse
con Dios también. Sin embargo, es erróneo considerar que podríamos emplear mejor en otra
actividad el tiempo que dedicamos a la oración. Por muy ocupados que estemos, si nos
detenemos a orar lograremos mucho más que si no lo hacemos. Es una inversión. ¿Recuerdas a
Susana Wesley?
“Uno de los grandes usos del Facebook y Twitter será demostrar en el último día que la
falta de oración no fue por falta de tiempo”
John Piper.
¿Y qué tal si pudieras hacer tiempo en tu apretada agenda para la oración? ¿Qué tal que
pudieras tener la garantía de encontrar tiempo para orar a diario? La buena noticia es que esto
si es posible, lo único que tienes que hacer es establecer una rutina diaria de oración que dure
años y años.
El punto de la ilustración es que tenemos que, si tratamos de colocar las piedras grandes
al último, ellas no habrían cabido. Si nos sentamos a hacer nuestra agenda diaria, escribir todo
y luego tratar de incluir la oración, nunca va a ser posible. De cualquier forma, si nos sentamos
y agendamos la oración primero, entonces estamos poniéndonos en posición para alcanzar el
éxito y seremos capaces de lograr mucho más.
Tendremos que discernir cuáles son nuestras prioridades en la vida, agendar estas
primero y luego todo lo demás tomará su propio lugar. Muy a menudo damos más importancia
a la “arena y las piedras pequeñas” de nuestra vida y es por ello que terminamos fracasando en
nuestro intento por lograr orar.
Otra medida esencial que te ayudará a desarrollar tu rutina de oración diaria, es agendar
la oración en la mañana y/o en la noche. Personalmente es algo en la cual estoy trabajando,
para hacerlo muy temprano en la mañana; porque si no oro a primera hora de la mañana, ya es
muy difícil hacerlo durante el día. Y nunca puedes estar seguro de que todos los días serán
iguales, ya que algo nuevo surge siempre. De cualquier forma, el tiempo en la mañana y en la
noche son siempre páginas en blanco que suelen mantenerse así.
La noche también es un buen momento para orar, ya que solo debemos controlar el
tiempo en el que nos vamos a la cama. Todo lo que debemos hacer es reservar unos minutos de
tiempo de oración antes de irnos a dormir. No vaya a ser, que, en vez de orar, nos durmamos;
sobre todo, si estamos agotado por las actividades del día.
La clave es hacerlo un hábito. Todos tenemos hábitos diarios, tales como lavarse los
dientes, tomar desayuno, tender la cama, e incluso hábito de no dejar el celular... No tenemos
que pensar en nuestros hábitos, ellos sencillamente suceden – de forma casi automática -. Los
hábitos se hacen parte de nuestra agenda, tanto que, si interrumpimos nuestro hábito, sentimos
que algo nos hace falta.
Así que cuando te toque decidir donde agendar el tiempo de oración - “grandes piedras”
- del día, considera ponerlos o en la mañana, o en la noche o en ambas.
La parte más importante de establecer una agenda de oración es que debemos ser
intencionales al respecto. No podemos decirnos a nosotros mismos que haremos oración todos
los días y sencillamente esperar que suceda como por arte de magia. Debemos de manera
deliberada hacer de esto una prioridad.
“Si no tienes tiempo para orar, vas a perder tiempo en todo lo demás”
El diablo suele susurrar al oído de quien quiere orar: ‘no, ahorita no, tienes mucho que
hacer, mejor déjalo para después’ (un después que nunca llega) … O si, por ejemplo, la persona
se propuso orar media hora, se siente tentada a abandonar la oración a los diez minutos,
pensando que ya oró suficiente, más de lo que otras personas oran.
Piensa y escribe tres distracciones que has tenido o tienes personalmente en tu tiempo
secreto con Dios.
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Si bien es cierto, que tal vez no podemos eliminar los miles de pensamientos que
tenemos en nuestra mente, y las preocupaciones (que son las mayores distracciones) diarias de
nuestra vida; pero si podemos, tomar algunas medidas para ir eliminando algunas distracciones
de nuestro tiempo secreto con Dios.
Una de las razones por las que somos distraídos por algunas tareas que tenemos
pendientes durante la oración, es porque no tenemos establecido nuestras prioridades y todo
está en nuestra mente al mismo tiempo en un mismo nivel de importancia. Eso quiere decir que
“Dios” y “la oración” reciben el mismo valor de atención como los proyectos del trabajo o las
tareas del hogar.
Si colocamos la oración por delante de todas nuestras otras tareas que tenemos, nuestra
mente sabrá cuál es lo más importante y se enfocará en eso. Nuestro tiempo secreto con Dios,
deberá estar en nuestra primera prioridad del día o durante el día.
Sin embargo, para nuestro tiempo secreto con Dios; el ser multitask no ayuda. No
puedes realizar múltiples tareas y pensar que tendrás un tiempo de oración productivo.
3. Desconéctate de la tecnología
Tener nuestro tiempo secreto con Dios, merece toda nuestra atención. Él es un Dios
personal y no necesita de la tecnología para estar a solas con nosotros. La oración, es un “face
to face”, es un cara a cara con nuestro Padre.
Otra práctica que nos ayuda a mantenernos concentrados durante la oración es orar
despacio y con cuidado. Es muy tentador orar al Padre Dios en 30 segundos o menos, pero
¿realmente es eso orar? Si nos enfocamos en las palabras que decimos, nuestra atención se
pone en estas palabras y nuestra mente estará en capacidad de mantener la atención en nuestra
oración.
La oración no es hacer repeticiones de una frase aprendida. Hemos visto, que la oración
es una conversación, es un diálogo entre nosotros y Dios Padre. Que nada apresure tu tiempo
de diálogo con Él. ¿Alguna vez has conversado con alguien que está sumamente apurado?
Finalmente, pero no menos importante, es que pidamos la ayuda del Espíritu Santo. Dios
debe ser la primera persona a la que pidamos ayuda, para evitar las distracciones. El espíritu
Santo es nuestro ayudador, nuestro intercesor y es Él quien nos enseña a orar. Justo como los
apóstoles le dijeron a Jesús, “Señor enséñanos a orar”, también debemos pedir al Espíritu Santo
por su ayuda.
De las tres distracciones que has mencionado anteriormente; escribe ahora, ¿qué
medidas tomarás para eliminarlas?
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2. _______________________________________________________________________
3. _______________________________________________________________________
LECCIÓN Nº6
DISCIPLINAS ESPIRITUALES
El Modelo de la Oración
“Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus
discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus
discípulos”.
Lucas 11:1 (RV60)
En este pasaje de Lucas vemos que son los discípulos los que se dirigen al Señor para
pedirle que les enseñe orar. Juan el Bautista había enseñado a sus discípulos a orar. Ahora, los
discípulos del Señor habían sentido la misma necesidad y por eso acuden a él para ser instruidos.
No cabe duda de que esta es también nuestra necesidad porque no sabemos orar bien.
Seguidamente Jesús dice: “vosotros, pues, oréis así” y lo que sigue es un sumario completo de
todos los principios sobre la oración. No es una oración única para que la repitamos de memoria,
sino que tengamos presentes unos principios generales que nos sirvan de modelo para orar
tanto en lo secreto como en público. Recordemos que la oración es una conversación, es un
diálogo. Cuando son repeticiones, no estaríamos dialogando.
“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por
su palabrería serán oídos”.
Mateo 6:7 (RV60)
“Cuando ores, no parlotees de manera interminable como hacen los seguidores
de otras religiones. Piensan que sus oraciones recibirán respuesta solo por
repetir las mismas palabras una y otra vez”.
Mateo 6:7 (NTV)
Entonces, ¿Cómo vamos a Orar? Porque debe ser nuestra práctica habitual orar todos
los días, Jesús dio un modelo de oración para guiarnos en nuestras oraciones. Jesús dijo
encuentren un lugar privado (Mateo 6:5-7). Dios siempre está ahí en el lugar secreto. Jesús dijo
que ni la duración de nuestras oraciones impresionan a Dios, ni la repetición de palabras o frases.
En el modelo de oración, Jesús no está preocupado por una serie de palabras, sino es un modelo
de principios para la formación de otras oraciones.
Verás que muchos cristianos oran como el chico de ocho años que viene de la escuela
corriendo y dice a la madre: "dame agua que tengo sed y prepárame un sándwich que tengo
hambre”. No la saluda, no le dice: “qué lindo volver a estar contigo”, menos le expresa: “por
favor, si puedes...”. Su necesidad le hace olvidar ante quien está. Como resultado de esta actitud
a veces la mamá le contesta “... no te parece que primero me debes decir: “buen día mamá;
En la familia de Dios hay muchas situaciones similares. La casa de Dios está llena de
“chicos” que se equivocan a la hora de pedir. No les hacen caso a las enseñanzas claras de Jesús
en cuanto a la oración. Como resultado de esta actitud no reciben lo que piden. Es que la función
del Padre Celestial, no es sólo dar, también es la de disciplinar y formar a sus hijos. (Ver Heb.12:
4-11). Recuerde que somos discípulos del Señor Jesucristo y tenemos que ser formados.
Así que, para aprender a orar, lo mejor que puedes hacer es disciplinarte mediante el
hábito de seguir casi siempre, el mismo orden de prioridades establecido por Jesús en el Padre
Nuestro. Empieza diciendo cosas lindas a Dios Padre, Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo. Sigue
pidiendo que, antes que nada, el Reino de Dios siga avanzando. Esto significa (entre otras cosas),
que la iglesia cada vez llegue con el mensaje de Jesús a mucha más gente y que la extensión de
Su Reino sea una realidad en nuestra sociedad. En definitiva, busca que el interés de Dios sea
satisfecho antes que tu propio interés.
EL PADRE NUESTRO
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea
tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en
la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el
reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”.
Mateo 6:9-13 (RV60)
¿Qué significa que Dios es nuestro PADRE? Pensemos bien… Dios es ciertamente
nuestro Creador: somos sus criaturas. ¿Cuál es la diferencia entre ser criaturas y ser hijos?… ¿Por
qué podemos decir que somos hijos de Dios?
Podemos llamar a Dios PADRE, porque Jesucristo cuando nos redimió con su muerte en
la cruz, nos dio ese regalo, nos consiguió el derecho de ser nosotros también hijos de Dios.
“Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en él, les dio el derecho de ser
hijos de Dios”. Juan 1:12 (NBV)
Jesús hubiera podido componer esa oración para que la oráramos así: Padre de Jesús,
que estás en el Cielo. Pero no, Él quiso darnos a Su Padre para que fuera Padre Nuestro también.
Es un milagro que podemos llamar a Dios "Padre nuestro que estás en los cielos." Es un
gran descubrimiento liberador poder llamar a Dios "Padre nuestro" y descansar en Su amor. La
palabra “Padre” está fundamentada bajo dos premisas: Uno, que eres su hijo; y dos, que tienes
una relación de paternidad con Él. También, debemos tener en cuenta que cuando nos
dirigimos a Dios íntimamente como "Padre" también reconocemos su infinita grandeza como el
soberano del universo. Nuestra relación con Dios como Padre nos lleva cerca de Su fuerza,
majestad y poder.
"Padre Nuestro" nos recuerda también, que Él está siempre infinitamente cerca de Sus
hijos. Él está siempre disponible para nosotros cuando llamamos a Su nombre. Siempre estamos
animados a acercarnos a Él con confianza y no tener miedo. ¡Qué maravilloso!
“… que estás en el cielo”. Es cierto que está Dios Padre en el cielo, pero también está
en todas partes. Recordemos que uno de los atributos de Dios Padre, es su Omnipresencia. Esta
es una forma de expresar la grandeza y santidad de Dios, en contraste con la pequeñez e
imperfección del hombre. También da a entender el control que Dios tiene del universo; por eso
no hay problemas que los hijos puedan tener, que el Padre Dios no pueda resolver.
Dios es tres veces santo, y Su nombre es santo. Se nos manda a tratar Su nombre
diferente al de todos los otros nombres.
Que Dios y su Nombre sea respetado, honrado y adorado por todos. Que no se falte el
respeto al nombre de Dios, ni se burlen de las cosas de Dios. El nombre de Dios es santo.
¿Usted tiembla cuando escucha el nombre de Dios usado en una maldición o en vano?
“Y dile al pueblo de Israel que cualquiera que maldiga a Dios sufrirá el mismo
castigo. Sí, todo el que pronuncie el nombre del Señor al maldecir a su prójimo
debe ser condenado a muerte. Esta ley se aplicará tanto a israelitas como a
extranjeros. El que pronuncie el nombre del Señor al maldecir, será muerto a
pedradas”.
Levítico 24:15-16 (NBV)
“Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis
santos, porque yo soy santo; …” Levítico 11:44 (RV60)
“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda
vuestra manera de vivir;” 1 Pedro 1:15 (RV60)
“Esfuércense por vivir en paz con todos y procuren llevar una vida santa, porque
los que no son santos no verán al Señor”. Hebreos 12:14 (NTV)
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Leamos Isaías 6:1-3. Hagamos un alto ahora, y quizá podamos cantar el himno:
“Santo, santo, santo…”
Luego de destacar la necesidad de dirigirse a Dios el Padre, Cristo enseñó a sus discípulos
que debían pedir “Venga tu reino”. Pero, ¿por qué debemos pedir a Dios: “venga tu reino”?
El Reino de Dios fue un tema sobre el cual Jesucristo predicó muy a menudo durante su
ministerio en la tierra. En Mateo 24:14 nos dice que “será predicado este evangelio [buenas
noticias] del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el
fin”. Y en Mateo 6:33 nos insta diciendo: “buscad primeramente el reino de Dios”. Pero, ¿por
qué?
En primer lugar, debemos entender que Jesús es la encarnación del Reino de Dios. Él es
el rey del reino. Él es el reino. Por eso sólo puede descubrir el reino de Dios quien descubre a
Jesús como rey. El que no conoce a Jesús, no conoce el reino. Dios reina en nosotros cuando a
través de su Espíritu Santo, Cristo vive en nosotros; es decir, cuando por gracia tenemos fe. Así
estamos permitiendo a Cristo reinar en nuestro corazón y en nuestra alma. Así lo dejamos reinar
en nuestra vida.
En segundo lugar, debemos entender que cuando viene el reino de Dios a nuestra vida,
hay un golpe de estado, un derrocamiento; es decir, hay un cambio de señorío en nuestro propio
corazón. El apóstol Pablo lo declara en su expresión; “Ya no vivo yo, ahora Cristo vive en mí”
(Gálatas 2:20)
Ahora, cuando oramos venga tu reino, estamos orando porque cada día gocemos
personalmente en nuestra vida la experiencia de ese reino. ¿Está el reino de Dios entre nosotros
cuando en nuestra vida no ha cambiado nada? ¿Está el reino de Dios en nuestra iglesia cuando
como grupo humano no nos diferenciamos en nada de otros colectivos humanos? En 1 Corintios
4:20 leemos: El reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. En poder para vivir de una
nueva manera que glorifica a Dios y enfrenta al prójimo con verdad, justicia, misericordia y amor.
¿Refleja nuestra vida que, efectivamente, estamos viviendo la realidad del reino de Dios? A un
Venga tu reino es una petición para que Dios reordene completamente mi vida
conforme a su voluntad, para que establezca en mi mente y corazón sus principios y valores,
para que yo viva conforme a ellos tanto en las cosas pequeñas como en las grandes, tanto en
casa como en el trabajo, en la iglesia como en la calle.
Cometemos el error de decirle a Dios “hágase tu voluntad” esperando que haga lo que
nosotros queremos, y cuando no coincide nos frustramos. Jesús lo reconoció en el momento de
dolor diciendo quiero que se haga tu voluntad, no la mía. Es uno de los puntos más difíciles del
cristianismo: confiar en que Dios está en control de todo y que hará lo que tiene que hacer,
aunque no sea lo que nosotros imaginemos.
No debe ser una sorpresa para nadie saber que en este mundo no se hace la voluntad
de Dios. La mayor parte de la gente de este mundo hace su propia voluntad y poco o nada le
importa hacer la voluntad de Dios. El hombre ha escogido vivir en constante rebelión contra su
Creador y Hacedor.
Entonces, cuando oramos al Padre diciendo: Hágase tu voluntad, como en el cielo así
también en la tierra, estamos diciendo en otras palabras: “Te pido que la voluntad del hombre
ya no esté en contra de la voluntad de Dios, sino que toda la tierra se mueva en armonía con el
propósito y voluntad de Dios”. Cada vez que oramos al Padre diciendo: Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra, estamos enfocando sobre la raíz de todos los
problemas que afectan tanto a este mundo, la rebelión contra Dios.
Pero este pedido no tiene que ver solamente con que se haga la voluntad de Dios en el
mundo, sino también con que se haga la voluntad de Dios en mi vida personal. A decir verdad,
la causa de toda inquietud, toda frustración, toda infelicidad, todo sentimiento de incapacidad,
todo sentimiento de impotencia en nuestro carácter, aun cuando seamos hijos de Dios, se
remonta a esa tendencia tan humana de hacer siempre nuestra propia voluntad y desechar la
voluntad de Dios.
¿Estamos haciendo la voluntad de Dios en nuestra vida, nuestra familia, nuestra iglesia?
Anota ¿Cuál crees que sea la principal voluntad de Dios para estas tres áreas?
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La primera mitad de la oración que Jesús nos enseñó tiene que ver con el nombre, el
reino y la voluntad de Dios: que sea honrado su nombre, establecido su reino y hecha su
voluntad. Y así, cuando hayamos hecho del servicio de Dios nuestro primer interés, podremos
pedir que nuestras propias necesidades sean suplidas y tener la confianza de que lo serán.
Obviamente, Jesús no les estaba diciendo a sus discípulos que solo oraran por pan. El
pan era el alimento básico de la dieta judía. Por supuesto que esto no significa que ellos no
podían pedir por el pescado, el cordero y todo lo que se puede acompañar con el pan. Dios
quiere suplirme lo básico, luego él se encargará, según sus “riquezas en gloria”, de darme para
lo demás. Por otra parte, el pan era un símbolo poderoso en el Antiguo Testamento de la
provisión de Dios con su pueblo.
Encontré una lectura interesante (R. C. Sproul – Ligonier Ministries) que quiero
compartirles.
Después que terminó la Guerra de Corea, Corea del Sur se quedó con un
gran número de niños huérfanos. Hemos visto lo mismo en el conflicto de Vietnam,
en Bosnia, y en otros lugares. En el caso de Corea, muchas agencias de ayuda
llegaron para hacer frente a todos los problemas que surgieron por consecuencia
de tener tantos niños huérfanos. Una de las personas que fue parte de este
Al entrar en la oración, por medio de la conversación y comunión con Dios, hay que
poner nuestras peticiones delante de Él. Al derramar nuestras almas y nuestras necesidades en
específico veremos respuestas específicas a nuestras oraciones. Nuestro Padre nos ha invitado
a ir a Él y pedirle nuestro pan de cada día. Él no fallará en proveerlo.
Esta petición se refiere no solamente al alimento del cuerpo (la comida), sino también a
todas nuestras necesidades en esta vida como: lugar para vivir, trabajo, familia, amigos, vecinos,
autoridades responsables y justas, buen tiempo, salud, respeto dignidad, etc. E incluso, se
refiere a nuestras necesidades espirituales… “Danos el pan – tu Palabra – de cada día”. Jesús
dijo: “Yo soy el pan de vida”.
Es al Padre a quien hemos ofendido con nuestro pecado, cualquiera que sea. Por eso le
decimos: Perdónanos nuestras deudas. Cuando el hijo de Dios peca, lastima el corazón de Dios
y lo entristece y al reconocerlo, lo menos que puede hacer el hijo de Dios es postrarse con su
rostro a tierra en humillación máxima y decir: Padre, perdónanos nuestras deudas, perdona
nuestro pecado.
No debemos olvidar jamás que todavía vivimos en estos cuerpos sujetos al pecado y que
de tanto en tanto nos rendimos a las insinuaciones de nuestra vieja naturaleza y lastimamos al
Padre con nuestro pecado, bien sea de pensamiento o de obra, bien sea de acción o de omisión.
El pecado en el incrédulo es algo muy serio, pero mucho más serio es el pecado en el creyente,
pero actuamos como si no fuera así y pretendemos vivir cómodamente atesorando el pecado
en nuestras vidas, a pesar de ser hijos de Dios. Cuando oramos al Padre diciendo: Perdónanos
nuestras deudas, estamos admitiendo la gravedad del pecado en nuestras vidas a pesar de ser
ya hijos de Dios. El pecado afecta nuestra comunión con Dios.
¿Se dan cuenta lo que esto significa? Dios nos quiere perdonar y nos perdona cuando
nos arrepentimos y confesamos nuestra falta. Pero también nos pide algo: nosotros también
tenemos que perdonar a los que nos ofenden.
Pero además fíjense que al final del Padrenuestro, Jesús explica algo sobre el perdón.
Todo ser humano tiene un conflicto cuando trata de vivir una vida correcta. Pero por lo
que al pecador se refiere, él no sabe cómo resolverlo. En efecto, el pecador sabe distinguir lo
bueno de lo malo; pero no tiene poder para hacer lo bueno. Por lo tanto, es incapaz de vencer
el pecado por sí solo.
¡No así el creyente, quien sí puede resolver su conflicto! Porque Cristo nos enseña que
el camino a la victoria espiritual consiste en buscar la ayuda “de arriba”. Por eso es que la
solución al problema de resistir la tentación es la misma que la del de suplir nuestras
necesidades o vivir en paz. Triunfamos sobre el pecado buscando primeramente el reino de Dios.
Cuando nos referimos a la tentación, debemos saber que hay un enemigo invisible (el
diablo) y éste lucha contra nosotros. No vemos al enemigo contra el cual luchamos, sino sólo las
cosas que él utiliza para vencernos. Y una de las cosas que el diablo emplea en su lucha contra
nosotros es la tentación (1 Corintios 7:5). Por eso se lo llama también el tentador (Mateo 4:1,3;
1 Tesalonicenses 3:5).
Pero, ¿Cómo conciliar el hecho de que el diablo nos tienta con la oración modelo del
Padre Nuestro? ¿No es Dios quien nos mete o nos hace entrar en tentación? ¡No! ¡Y tampoco
nos tienta (Santiago 1:13)! Simplemente Dios permite que seamos tentados; pero si oramos, no
permitirá que entremos en tentación o en las palabras de Pablo en 1 Corintios 10:13, no dejará
que seamos tentados más de lo que podemos resistir.
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios,
que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará
también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”
1 Corintios 10:13 (RV60)
Tenemos que luchar contra las tentaciones. ¡Las batallas se ganan en el campo de
batalla! Seremos vencidos una y otra vez, a menos que recibamos la fuerza y la sabiduría que
Dios nos da cuando estamos de rodillas, y las llevemos con nosotros a la batalla. ¡Es por medio
de la oración como nos preparamos para la batalla! Pero las “oraciones” de algunos creyentes
no son nada más que repetidas confesiones de fracasos y súplicas a Dios para que los perdone.
¡No alcanzan la victoria porque no usan el poder de la oración que está a su disposición en la
hora de la tentación!
El diablo hace todo lo posible por desanimar a los creyentes. Y si no fuera por el “muro”
protector que el Señor pone alrededor de su pueblo, seguramente conseguiría su propósito.
Pero Dios Padre sabe que no nos fortalecemos espiritualmente sin pruebas ni tribulaciones. Por
eso de vez en cuando permite que Satanás nos haga sufrir. Esto es para nuestro bien; pero sólo
podemos saberlo por medio de la oración. Por tanto, cuando estemos pasando por
tribulaciones, lo primero que debemos preguntarle a Dios Padre es: “Señor, ¿qué quieres
enseñarme?”
Una cosa que debemos recordar es que el diablo no puede hacernos sufrir a menos que
Dios se lo permita. Y si Dios se lo permite, es porque sin duda tiene un propósito en ello: debe
El diablo es el “padre de toda maldad”. Es quien gobierna las huestes de maldad de las
regiones celestes (Efesios 6:12). El diablo siempre luchará, para que nos separemos de Dios
Padre, que esa relación con Dios sea rota.
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra
potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes” Efesios 6:12 (RV60)
Por tanto, el mal del que necesitamos ser librados es el mal que puede separarnos del
Señor. Por ejemplo, si los placeres nos separan del Señor, quiere decir que los placeres es un
mal para nosotros. Y si las riquezas nos separan del Señor, quiere decir que las riquezas también
son un mal. Y si el gozar de una buena salud nos hace olvidarnos de Dios, ¡quiere decir que la
salud viene a ser un mal también!... “Líbranos del mal…”
Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén
“…y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían
arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos…
…Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la
gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”
Apocalipsis 5:8b, 13b (RV60)
Podemos decir que el tema o verdad central del Padrenuestro es: Debemos darle el
primer lugar al nombre de Dios, a su reino y a su voluntad, así en nuestras oraciones como en
nuestra vida; y luego de hacer esto podemos presentar nuestras peticiones delante de él.
LECCIÓN Nº7
DISCIPLINAS ESPIRITUALES
En esta lección, vamos a poner en práctica lo que hemos aprendido acerca de “Mi
tiempo secreto con el Padre y el modelo de oración”. Recuerda, que la biblia enseña, que
nuestro tiempo secreto con Dios es una inversión que nos retribuirá en creces. “Busca primero
el reino de Dios… y todo los demás estará añadido”.
Este ejercicio espiritual implica orar siguiendo la estructura del Padre nuestro. Lo
dividimos en grandes secciones según las siguientes peticiones de Jesús:
Agradece a DIOS PADRE por todo lo que Él es y por todo lo que Él hace por tu persona.
De la misma manera a JESUCRISTO – EL HIJO, y al ESPÍRITU SANTO.
Pide que el Reino de Dios se haga evidente en tu vida personal. Menciona las áreas de
tu vida donde quieres que Dios reine: tu temperamento, billetera, vida sexual, amistades,
negocio, pensamientos, etc.
Pide que el Reino de Dios se haga evidente en tu familia. Menciona las situaciones
familiares donde deseas que Dios tome el control absoluto.
Pide que el Reino de Dios se haga evidente en tu ciudad, provincia y región. Menciona
tu deseo de que Dios reine en la vida y actos de las autoridades, funcionarios, negociantes,
industriales, gremialistas, etc., de la ciudad donde vives. Puedes orar: “Señor, gobierna sobre el
alcalde, don Eddy Jara, que llegue a conocerte, que sea honesto, que no se corrompa, etc.”
“Señor, te ruego que nuestra provincia sea engrandecida con prosperidad y desarrollo social,
que tu amor la inunde, etc.…” Ora por las autoridades políticas, militares, etc.
Pide que el Reino de Dios se haga evidente en tu país. Intercede para que Dios reine en
las autoridades, instituciones y factores de poder de la nación. Clama por el presidente,
vicepresidente, Congresistas, Jueces, ministros, secretarios, por los poderes del estado
(Ejecutivo, Legislativo, Judicial), etc. Solicita que la justicia sea implantada y que los corruptos e
instrumentos de satanás pierdan sus puestos. ¡En el nombre de Jesús!
Pide que el Reino de Dios se haga evidente en el mundo organizado por grandes grupos.
Por ejemplo, intercede para que el reinado de Dios se extienda en Asia donde reina el budismo,
hinduismo, islamismo (y muchas otras religiones orientales). En África donde reina el culto a los
demonios, a las fuerzas de la naturaleza, el islamismo, etc. En Europa donde reina el ateísmo, el
materialismo, la inmoralidad sexual, la droga, el ocultismo, etc. En América Latina donde reina
la idolatría, el cristianismo de palabra (catolicismo), etc.
Escribimos algunos nombres o situaciones sobre los cuales vamos a orar ahora…
“Quiero que tu voluntad sea hecha en estos problemas personales que tengo...”
(Menciona por lo menos tres problemas personales)
“Quiero que tu voluntad sea hecha en estos problemas familiares que tengo...”
(Menciona por lo menos tres problemas familiares)
“Quiero que tu voluntad sea hecha en mi ciudad, provincia, región...” (Menciona por lo
menos tres aspectos de la vida de tu ciudad, provincia o región donde evidentemente la
voluntad de Dios no está siendo respetada)
“Quiero que tu voluntad sea hecha en mi país...” (Menciona por lo menos dos
situaciones de conflicto en tu país donde evidentemente la voluntad de Dios no está siendo
tenida en cuenta)
“Quiero que tu voluntad sea hecha en estas situaciones del mundo...” (Menciona por lo
menos tres situaciones de otros países donde evidentemente la voluntad de Dios no está siendo
respetada).
“Yo te pido Señor que suplas estas necesidades personales que tengo...” (Menciona por
lo menos seis cosas muy específicas que deseas que Dios te conceda. Pueden ser necesidades
materiales, de salud, sociales, laborales, emocionales, etc.).
“Yo te pido por estas necesidades familiares que tenemos...” (Menciona por lo menos
seis necesidades que tienes y tienen las personas que forman tu grupo familiar. Primero ora por
aquellas necesidades que se relacionan con los más cercanos: tu esposo/a, hijo/a, padres,
hermanos. Luego por los otros familiares un poco más lejanos: abuelos, tíos, primos, cuñados,
suegros, etc.).
“Yo te pido por estas necesidades que tiene mi iglesia...” (Menciona por lo menos seis
necesidades que has oído que tus hermanos, tu pastor y/o padre espiritual, obreros, viudas,
“Señor te pido por estas necesidades de mis conocidos...” (Menciona por lo menos tres
problemas que conoces que tienen las personas que viven cerca de tu casa, tus compañeros de
trabajo y/o escuela).
“Señor, te pido por estas necesidades de mi país…” (Menciona por lo menos tres
problemas o necesidades que la radio o televisión esta semana han resaltado como
importantes).
“Señor, te pido por estas necesidades del mundo...” (Menciona por lo menos cinco
problemas o necesidades que la radio o televisión esta semana han resaltado como
importantes).
“Señor, líbrame de esta actitud personal, mal hábito, gesto, compañía, vicios, etc., que
tanto Tú como yo sabemos que si la sigo practicando me terminarán alejando de tu comunión”
Haz lo mismo con otras situaciones complicadas de tu ciudad, provincia, iglesia, país o el mundo.
Termina como Jesús, reafirmando que el poder de conceder lo solicitado es del Rey. En
estas palabras finales que le dirás al Padre Celestial, dale gracias porque Él sabe mejor que tú lo
que te conviene.
Conclusión:
Ya sabes que, en la vida diaria por lo general, solo le dedicamos tiempo a lo que
consideramos más importante, fácil, o gratificante. En las distintas partes de la vida de oración,
sucede lo mismo. Hay partes que son fáciles, otras muy placenteras, existen las que son
consideradas imprescindibles y por últimos las que son dolorosas. Pero si quieres tener una vida
de oración equilibrada, no puedes prescindir de ninguna de ellas en tu periodo de oración diario.
Sigue este modelo diariamente en tu tiempo secreto con Dios Padre.
LECCIÓN Nº8
DISCIPLINAS ESPIRITUALES
Ayunar es una de las disciplinas espirituales más poderosas para nosotros los hijos de
Dios. Nos ayuda a fortalecer nuestro espíritu y a acercarnos más a Él, ya que nos ofrece la
oportunidad de negar algo a nuestro cuerpo y escoger voluntariamente dar prioridad a algo
espiritual: nuestra relación con Dios Padre.
“Más que cualquier otra disciplina, el ayuno revela las cosas que nos controlan”.
Richard Foster
La oración y el ayuno se definen como voluntariamente estar sin alimentos para poder
enfocarse en oración y camaradería con Dios. La oración y el ayuno
van a menudo de la mano, pero esto no es siempre el caso. Puedes
orar sin ayunar y ayunar sin orar. Es cuando estas dos actividades se
combinan y se dedican a la gloria de Dios que logran su completa
eficacia. Dedicarle tiempo al ayuno y a la oración no es una forma
de manipular a Dios para lograr lo que tú deseas. Por el contrario,
es simplemente forzarte a ti mismo a enfocarte y depender de Dios
para conseguir la fuerza, la provisión y la sabiduría que necesitas.
«Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa y hagan ayuno por mí. No
coman ni beban durante tres días, ni de noche ni de día; mis doncellas y yo
haremos lo mismo. Entonces, aunque es contra la ley, entraré a ver al rey. Si
tengo que morir, moriré».
Ester 4:16 (NTV)
«Mardoqueo, reúne a todos los judíos de Susa y pídeles que ayunen por mí. No
coman ni beban nada durante tres días y tres noches. Yo ayunaré como ustedes,
y mis criadas también lo harán. Después de que ayunemos, iré a ver al rey. Sé
que hacer esto va en contra de la ley, pero de cualquier forma lo haré. ¡Si he de
morir, que muera!»
Ester 4:16 (PDT)
En la historia de Ester vemos que ella ayunó durante tres días y tres noches y oró por su
pueblo, cubriendo la cabeza con polvo y pidiendo también al pueblo que ayunase. Al tercer día
vemos a Ester transformada, pasando de su monótona vida palaciega a la acción. En esta actitud
se presenta al rey, “aun en contra de su orden y si he de morir, moriré” (4:16). La heroína
renuncia a su vida de lujo y esplendor para compartir la suerte de su pueblo calumniado y
perseguido. El ayuno ayudó a Ester a vencer el miedo al hombre y hasta el miedo a la muerte
y de ese modo recibió una unción de denuedo que la condujo a manifestarse
valientemente delante del rey de Persia. Ella aprendió en esos tres días de ayuno a dejar en las
manos de Dios absolutamente todo, incluso su futuro y hasta sus enemigos.
El relato de Ester muestra cómo el Padre Eterno oyó las súplicas y atendió el ayuno de
Su pueblo y el mismo día en que los persas tramaban exterminar al pueblo, lo israelitas fueron
quienes enfrentaron y derrotaron a sus enemigos. Y ningún israelita murió, ya que no fue la
fuerza o la destreza bélica lo que imperó, sino el Espíritu de Dios que los acompañó.
En el libro de Ester se nos revela que el ayuno es un asunto serio con Dios. El ayuno lo
cambia todo. El ayuno nos ayuda a ponernos en armonía con Dios y nos prepara para recibir lo
que Dios tiene para cada uno de nosotros.
1. Moisés
Moisés fue un gran profeta y líder del pueblo judío en su peregrinaje a la tierra
prometida. Cuando estuvieron camino por el desierto, Dios le pidió a Moisés que subiera al
monte Sinaí para recibir allí las tablas de la ley.
Moisés entendía cuán importante era este momento y el impacto que tendría sobre el
pueblo. Estuvo 40 días y 40 noches en ayuno. Era algo especial, recibiría la ley de Dios para el
pueblo. Él sabía que la presencia de Dios estaría en el monte y ayunó en muestra de humildad
ante la santidad y grandeza de Dios. También ayunó para aplacar la ira de Dios contra el pueblo
de Israel.
“Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto
que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y
cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua;”
Deuteronomio 9:9 (RV60)
En Deuteronomio 10:10 vemos que Moisés volvió a ayunar por 40 días y 40 noches
cuando tuvo que regresar al monte a recibir las nuevas tablas de la ley.
2. David
David le había fallado a Dios. Había cometido adulterio e indirectamente había enviado
a asesinar al marido de la mujer que deseaba. Parece que David no se había arrepentido ante
Dios. En 2 Samuel 12 vemos que ya había nacido el bebé fruto de esa relación cuando Natán, el
profeta y amigo de David, fue a visitarle.
Natán le relató a David una parábola para confrontarlo con su pecado. David no se dio
cuenta de que la parábola en realidad hablaba de él. Cuando terminó de escuchar a Natán
declaró: "¡Tan cierto como que el Señor vive, que quien hizo esto merece la muerte!". Sus ojos
se abrieron cuando Natán le dijo que él era el protagonista de la historia. David es confrontado
directamente por el profeta Natán.
Ahí es cuando David se da cuenta de sus pecados y se arrepiente. Se humilla ante Dios y
pide perdón. Natán le dice que Dios lo perdonaba, pero sufriría las consecuencias de su pecado.
El bebé moriría. Cuando David regresó a casa le avisaron que el niño estaba gravemente
enfermo. Es en ese momento que él decide ayunar. No comió durante los 7 días que el niño
estuvo grave. Rogó a Dios por compasión, que le concediera salud y vida a su hijo. Sin embargo,
el niño murió tal y como había dicho Dios por boca de Natán.
Aquí es donde podemos ver que el ayuno y a la oración no es una forma de manipular a
Dios para lograr lo que deseamos; sino morir a nuestros deseos humanos para aceptar su
absoluta voluntad. Dios es soberano.
3. Daniel
Daniel era un joven judío de una familia noble. Fue deportado a Babilonia junto a otros
jóvenes para aprender el idioma, la literatura y las costumbres de los babilonios. Las fuertes
convicciones de Daniel y su gran fe en Dios le llevaron a rechazar la comida y el vino del rey. Él
pidió, junto a tres de sus compañeros, una dieta diferente acorde con las reglas alimentarias que
Dios había dado a su pueblo. Aun con esa alimentación más sencilla se veían más sanos que los
otros jóvenes. Además de tener buena salud Daniel y sus compañeros eran muy sabios, tenían
dones especiales que Dios les había dado.
A través de los años Daniel usó esos dones, en especial el de interpretación de sueños,
y esto hizo que su fama aumentara provocando el rechazo y la envidia de algunos. Daniel se
Daniel leyó la profecía y respondió con oración y ayuno. Separó un día para estar en
actitud de humillación total ante Dios. Durante ese ayuno confesó a Dios los pecados del pueblo
de Israel y pidió misericordia. (Daniel 9:3-5; Daniel 10:2-3)
En otra ocasión, Daniel estuvo tres semanas haciendo un ayuno parcial de algunos
alimentos y durante ese tiempo tuvo una visión.
“En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí
manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento,
hasta que se cumplieron las tres semanas”.
Daniel 10:2,3 (RV60)
4. Jesús
Jesús dedicó 40 días y 40 noches para ayunar en el desierto. Esto fue justo después de
su bautismo y antes de comenzar su ministerio. No comió nada durante ese tiempo preparando
su espíritu para el trabajo que Dios Padre le había encomendado. Vemos que Jesús, aunque
estaba lleno del Espíritu Santo (y era Dios encarnado), sabía lo importante que era ayunar,
fortalecer su espíritu y estar listo para llevar a cabo la obra que venía a hacer.
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al
desierto
por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días,
pasados los cuales, tuvo hambre”.
Lucas 4:1,2 (RV60)
El diablo aprovechó este tiempo para tentar a Jesús. Pero Jesús se mantuvo firme y, con
el uso sabio de la palabra de Dios, venció todas las tentaciones.
5. La Iglesia primitiva
En el libro de los Hechos vemos que los primeros cristianos veían con claridad la
importancia del ayuno. Ellos separaban un tiempo para orar y ayunar antes de tomar decisiones
grandes que les afectarían a todos. Por ejemplo, antes de decidir a quiénes designarían como
ancianos o a quiénes enviarían a realizar un ministerio en específico.
Como vemos en estos ejemplos el ayuno puede ser completo o parcial, de unas horas,
un día o de varios, personal o en grupo. Lo importante es tener un propósito claro delante de
Dios, saber por qué estamos ayunando. Y, por supuesto, estar preparados para recibir algo
nuevo y lindo de parte de nuestro Señor. Dios nunca ignora a los que le buscan.
“La ORACIÓN es la mano con la que nos aferramos a lo invisible; el AYUNO es la otra, con
la que soltamos y desechamos lo visible”.
Andrew Murray
Al quitar nuestra vista de las cosas de este mundo a través de la oración y el ayuno
bíblico, nos podemos enfocar mejor en Cristo.
“Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan
sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya
tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto;
y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.
“Cuando ayunen, no pongan cara de tristeza como los hipócritas que ponen
caras afligidas para que la gente vea que están ayunando. Les digo la verdad:
ellos ya han recibido su recompensa. Pero tú cuando ayunes, arréglate bien y
lávate la cara para que así no se den cuenta de que estás ayunando. Así sólo lo
verá tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre que ve todo lo que se hace en
secreto, te dará tu recompensa”.
Mateo 6:16-18 (PDT)
Recordemos que hemos dicho que lo importante del ayuno, es tener un propósito claro
delante de Dios, saber por qué estamos ayunando. La Escritura incluye muchas formas de
ayuno: personal y comunitaria; pública y privada; congregacional y nacional; regular y ocasional;
parcial y absoluta. Pero, todos estos ayunos deberían tener un propósito definido.
Aun cuando el Nuevo Testamento no incluye un mandato de que los cristianos deban
ayunar en ciertos días o con una frecuencia específica, Jesús claramente asume que lo vamos a
hacer. Es una herramienta demasiado poderosa para dejarla por siempre en el estante
acumulando polvo. Aunque muchos textos bíblicos mencionan el ayuno, los dos más
importantes provienen de dos capítulos del Evangelio de Mateo.
El primero es Mateo 6:16-18, que viene en secuencia con las enseñanzas de Jesús sobre
la generosidad y la oración. El ayuno es un fundamento del cristianismo como el dar a otros y el
pedirle a Dios. La clave aquí es que Jesús no dice «si es que ayunan», sino que «cuando ayunen».
El segundo se encuentra en Mateo 9:14-15, donde podría ser «la afirmación más
importante sobre si los cristianos deberían ayunar o no hoy día». La respuesta de Jesús es un
rotundo sí.
Entonces los discípulos de Juan se acercaron a Jesús, diciendo: «¿Por qué nosotros y los
fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan?» Y Jesús les respondió: «¿Acaso los
acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán
días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán» (Mateo 9:14–15)
Cuando Jesús, nuestro novio, estuvo en la tierra con sus discípulos, fue un tiempo para
la disciplina del banquete. Sin embargo, ahora que el novio les fue «quitado» a los discípulos,
«ayunarán». No, «podrían ayunar, si es que pueden hacerlo», sino que «ayunarán». Que es
confirmada por el patrón de ayuno que emergió de inmediato en la iglesia primitiva (Hechos 9:9;
13:2; 14:23).
El ayuno, como el Evangelio, no es para los autosuficientes ni para los que sienten que
tiene todo resuelto. Es para los pobres en espíritu; para aquellos que lloran; para los mansos;
para los hambrientos y sedientos de justicia. En otras palabras, el ayuno es para los cristianos.
¡Felicitaciones y muchas Bendiciones!... ahora prepárate para el examen final del curso.
¡¡FELICITACIONES!!
Has concluido el NIVEL I del curso Discipulado Cristiano. Te animamos a continuar con el
próximo nivel… donde descubrirás más principios del Reino de Dios Padre y seguirás creciendo
en tu DISCIPULADO con el Maestro Jesucristo.