100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas1 página

Julian y Los Clavos

Julián tenía un mal carácter y su padre le dio clavos para que clavara uno cada vez que se enojara. Al principio clavó muchos clavos, pero poco a poco aprendió a controlar su genio y dejó de clavarlos. Luego su padre le dijo que sacara un clavo cada día que no se enojara. Finalmente sacó todos los clavos. Su padre le mostró los agujeros que quedaron en la cerca y le explicó que así como los agujeros, sus palabras enojadas dejan cicatrices en los demás

Cargado por

Freddy Meza
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas1 página

Julian y Los Clavos

Julián tenía un mal carácter y su padre le dio clavos para que clavara uno cada vez que se enojara. Al principio clavó muchos clavos, pero poco a poco aprendió a controlar su genio y dejó de clavarlos. Luego su padre le dijo que sacara un clavo cada día que no se enojara. Finalmente sacó todos los clavos. Su padre le mostró los agujeros que quedaron en la cerca y le explicó que así como los agujeros, sus palabras enojadas dejan cicatrices en los demás

Cargado por

Freddy Meza
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

JULIAN Y LOS CLAVOS

Julián tenía muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y
le dijo que cada vez que perdiera la calma, clavase un clavo en la cerca del
patio de la casa. El primer día, Julián clavó 37 clavos. Al día siguiente, menos,
y así el resto de los días. Julián se iba dando cuenta que era más fácil controlar
su genio y su mal carácter que tener que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente llegó el día en que Julián no perdió la calma ni una sola vez y fue
alegre a contárselo a su padre. ¡Había conseguido, finalmente, controlar su
mal temperamento! Su padre, muy contento y satisfecho, le sugirió entonces
que por cada día que controlase su carácter, sacase un clavo de la cerca. Los
días pasaron y cuando Julián terminó de sacar todos los clavos fue a decírselo
a su padre.

Entonces el padre llevó a su hijo hasta la cerca y le dijo:

– “Has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en
todos los agujeros que quedaron. Jamás será la misma. Lo que quiero decir es
que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal carácter dejas
una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa que pidas perdón.
La herida siempre estará allí. Y una herida física es igual que una herida
verbal. Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas
joyas a quienes hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te
escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón
abierto para recibirte”.

Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos,
hicieron con que Julián reflexionase sobre las consecuencias de su carácter.

EQUIPO TOE

También podría gustarte