Hiperplasia y cáncer de próstata: guía completa
Hiperplasia y cáncer de próstata: guía completa
Cáncer de prostata
Epidemiología: El cáncer de próstata es uno de los tipos más comunes de cáncer en hombres.
Su incidencia varía según la ubicación geográfica, pero se encuentra ampliamente distribuido
en todo el mundo. Es más frecuente en hombres mayores, y el riesgo aumenta con la edad.
Fisiopatología: El cáncer de próstata se origina en las células de la glándula prostática y se
caracteriza por el crecimiento anormal y descontrolado de estas células. A menudo, se
desarrolla lentamente y puede permanecer localizado en la próstata o diseminarse a otras
partes del cuerpo, en un proceso conocido como metástasis.
Síntomas y signos: En las etapas iniciales, el cáncer de próstata puede no causar síntomas
evidentes. A medida que avanza, algunos signos y síntomas pueden incluir:
Dificultad para orinar o disminución del flujo urinario.
Necesidad frecuente de orinar, especialmente durante la noche (nicturia).
Dolor o molestia al orinar.
Sangre en la orina o semen.
Dolor en la parte baja de la espalda, cadera o pelvis.
Disfunción eréctil.
Factores de riesgo: Existen varios factores de riesgo asociados con el desarrollo del cáncer
de próstata, entre ellos:
Edad avanzada.
Antecedentes familiares de cáncer de próstata.
Herencia genética, especialmente mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2.
Raza, siendo más común en hombres afroamericanos.
Dieta rica en grasas y baja en frutas y verduras.
Obesidad.
Pruebas diagnósticas: Las pruebas diagnósticas utilizadas para evaluar el cáncer de próstata
pueden incluir:
Antígeno prostático específico (PSA): Un análisis de sangre que mide los niveles de
PSA, una proteína producida por la próstata. Valores elevados pueden indicar la
presencia de cáncer de próstata.
Examen rectal digital (ERD): Un examen físico en el que el médico introduce un dedo
enguantado lubricado en el recto para palpar la próstata y detectar posibles anomalías.
Biopsia de próstata: Se obtiene una muestra de tejido prostático mediante una aguja
para analizarla en el laboratorio y confirmar la presencia de células cancerosas.
Diagnóstico diferencial: El diagnóstico diferencial del cáncer de próstata implica descartar
otras afecciones que pueden causar síntomas similares, como la hiperplasia benigna de
próstata (HBP), la prostatitis y otras enfermedades urológicas.
Tratamiento con dosis: El tratamiento del cáncer de próstata depende de varios factores,
como el estadio del cáncer, el grado de agresividad, la edad y el estado de salud general del
paciente. Las opciones de tratamiento pueden incluir:
Vigilancia activa: Seguimiento regular y observación del cáncer de próstata en casos
de bajo riesgo, sin tratamiento inmediato.
Cirugía: Prostatectomía radical, que implica la extirpación quirúrgica de la próstata y,
en algunos casos, de los ganglios linfáticos cercanos.
Radioterapia: Utilización de radiación para destruir las células cancerosas en la
próstata.
Terapia hormonal: Medicamentos que bloquean o reducen los niveles de hormonas
masculinas (testosterona) para inhibir el crecimiento del cáncer.
Quimioterapia: Medicamentos que destruyen las células cancerosas en todo el cuerpo.
Terapia dirigida: Medicamentos que atacan características específicas de las células
cancerosas
Cáncer de vejiga
Epidemiología: El cáncer de vejiga es una de las formas más comunes de cáncer del tracto
urinario. Afecta con mayor frecuencia a personas mayores, y los hombres tienen
aproximadamente tres veces más probabilidades de desarrollarlo que las mujeres. La
incidencia del cáncer de vejiga varía según la ubicación geográfica y los factores de riesgo
presentes en cada población.
Fisiopatología: La mayoría de los casos de cáncer de vejiga son carcinomas de células
transicionales, que se originan en las células que recubren el interior de la vejiga. La
exposición a sustancias químicas carcinógenas, como los subproductos del tabaco y ciertos
productos químicos industriales, puede dañar el ADN en estas células y provocar su
crecimiento y división descontrolados, lo que lleva a la formación de tumores.
Síntomas y signos: Los síntomas y signos del cáncer de vejiga pueden variar, pero los más
comunes incluyen:
Sangre visible en la orina (hematuria), que puede ser intermitente.
Necesidad frecuente de orinar.
Sensación de ardor o dolor al orinar.
Dolor en la parte baja del abdomen.
Sensación de no vaciar completamente la vejiga.
Cambios en los hábitos urinarios, como aumento de la frecuencia o urgencia.
Factores de riesgo: Existen varios factores de riesgo asociados con el desarrollo del cáncer
de vejiga, entre ellos:
Tabaquismo: Fumar aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de
vejiga.
Exposición ocupacional a productos químicos: Contacto con ciertos productos
químicos, como los utilizados en la industria del caucho, tintes, cuero y productos
químicos de limpieza.
Edad: El riesgo aumenta con la edad, siendo más común en personas mayores.
Género: Los hombres tienen un mayor riesgo que las mujeres.
Historia familiar: Antecedentes familiares de cáncer de vejiga pueden aumentar el
riesgo.
Infecciones crónicas del tracto urinario: Infecciones recurrentes o crónicas pueden
estar relacionadas con un mayor riesgo de cáncer de vejiga.
Pruebas diagnósticas: Las pruebas diagnósticas utilizadas para evaluar el cáncer de vejiga
pueden incluir:
Citología urinaria: Análisis de muestras de orina para detectar células anormales.
Cistoscopia: Uso de un tubo delgado con una cámara (cistoscopio) para examinar
visualmente el interior de la vejiga y tomar biopsias si es necesario.
Ecografía: Utilización de ondas sonoras para crear una imagen de la vejiga y los
órganos adyacentes.
Tomografía computarizada (TC): Imágenes detalladas de la vejiga y áreas
circundantes mediante rayos X y tecnología informática.
Diagnóstico diferencial: El diagnóstico diferencial del cáncer de vejiga implica descartar
otras afecciones que pueden causar síntomas similares, como infecciones del tracto urinario,
cálculos renales, prostatitis, cistitis intersticial y enfermedades urológicas.
Tratamiento con dosis: El tratamiento del cáncer de vejiga depende de varios factores, como
el estadio del cáncer, el grado de agresividad, la extensión del tumor y la salud general del
paciente. Las opciones de tratamiento pueden incluir:
Cirugía: Resección transuretral de vejiga (RTUV) para eliminar tumores superficiales
o cistectomía radical en casos más avanzados.
Terapia intravesical: Administración de medicamentos directamente en la vejiga para
destruir células cancerosas residuales después de la cirugía.
Radioterapia: Uso de radiación para destruir células cancerosas.
Quimioterapia: Medicamentos que destruyen las células cancerosas en todo el cuerpo.
Inmunoterapia: Medicamentos que estimulan el sistema inmunológico para atacar las
células cancerosas.
Terapia dirigida: Medicamentos que atacan características específicas de las células
cancerosas.
Cáncer de retroperitoneo
El retroperitoneo es el tejido que reviste la pared abdominal y recubre la mayoría de los
órganos del abdomen
El tumor retroperitoneo es aquel que aparece de forma sólida o quística, benignos o malignos
a partir de tejidos (linfático, nervioso, vascular, muscular de sostén, conectivo y fibroareolar)
independientes a los órganos que tiene cerca, como el hígado, páncreas, riñón o colon, pero
puede progresar a una invasión local
EPIDEMIOLOGÍA
Cerca del 10 al 15% de los sarcomas tiene un origen retroperitoneal, para los Estados Unidos
la incidencia anual calculada es de alrededor de 2,6 casos por cada 1.000.000 de habitantes.
Aunque parece que la incidencia entre poblaciones a nivel mundial no difiere de la
anteriormente anotada, ni hay variaciones por género, hay pocas series a este respecto en
Latinoamérica.
FISIOPATOLOGÍA
Los tumores primarios del retroperitoneo representan un grupo infrecuente de neoplasias,
pero variado e interesante (2-4). Es decir, son tumores que no se desarrollan a partir de
ningún órgano retroperitoneal, parenquimatoso o no, sino que provienen de tejidos propios de
tal espacio o de restos embrionarios en él contenidos.
FACTORES DE RIESGO
- Exposición a la radiación
- Exposición a dioxinas (Clorobencenos, grasas animales)
- Predisposición genética (Síndrome de Gardner)
- Inmunosupresión
- Infecciones virales
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Crecimiento asintomático del tumor, con diagnostico tardío y gran tamaño del tumor:
- Síndrome paraneoplásico: Náuseas, vómitos, anorexia y perdida de peso e HTA
- Masa abdominal, palpable en etapas tardías (80%), masa palpable generalmente en la
línea meda, extendiéndose de forma variable hasta la pelvis y regiones lumbares
- Síntomas compresivos derivados del crecimiento de la masa: Dolor abdominal,
estreñimiento, hematemesis, hemorroides, hematoquecia, lumbalgia y ciatalgia, cólico
nefrítico (atrapamiento ureteral en el 60 – 75%), retención aguda de orina, disuria,
polaquiuria y hematuria
DIAGNÓSTICO
· Masa palpable generalmente en la línea media, extendiéndose de forma variable hasta
la pelvis y regiones lumbares
· La consistencia de los tumores puede orientar hacia el tipo de lesión, de forma general
se describen que las lesiones benignas suelen ser blandas mientras que las duras
suelen ser malignas
· Aumento del índice de masa corporal
· Presencia de circulación colateral abdominal, edemas en miembros inferiores
· Ecografía, resonancia magnética o tomografía
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Liposarcoma: Tumor maligno que surge de las células grasas en el espacio retroperitoneal.
Leiomiosarcoma: Tumor maligno que se origina de las células del músculo liso,
comúnmente encontrado en el retroperitoneo.
Neurofibroma: un tumor benigno que se origina en las células de la vaina nerviosa, a
menudo asociado con la neurofibromatosis tipo 1 (NF1).
Linfoma: tanto los linfomas de Hodgkin como los no Hodgkin pueden presentarse como
masas retroperitoneales.
Carcinoma de células renales: Ocasionalmente, los carcinomas de células renales pueden
extenderse al retroperitoneo, particularmente en etapas avanzadas.
Tumores suprarrenales: tanto los tumores suprarrenales benignos como los malignos, como
el adenoma suprarrenal o el carcinoma adrenocortical, pueden presentarse como masas
retroperitoneales.
Tumor del estroma gastrointestinal (GIST): estos tumores surgen del tracto
gastrointestinal, pero ocasionalmente se pueden encontrar en el retroperitoneo.
Teratoma: un tumor de células germinales que puede contener varios tipos de tejido,
incluidos elementos de las tres capas germinales.
Pseudoquiste pancreático: Saco lleno de líquido que se puede formar en el retroperitoneo
debido a pancreatitis o trauma pancreático.
Tumores metastásicos: los tumores que se originan en otros sitios, como pulmón, mama,
colon o próstata, pueden metastatizar en el retroperitoneo.
TRATAMIENTO
Cirugía: la extirpación quirúrgica del tumor suele ser la modalidad de tratamiento principal
para los tumores retroperitoneales. El objetivo es lograr una resección completa siempre que
sea factible, lo que puede implicar la extirpación de estructuras u órganos adyacentes si es
necesario. La extensión de la cirugía depende del tamaño, la ubicación y la invasividad del
tumor.
Radioterapia: la radioterapia se puede usar como tratamiento primario o en combinación con
cirugía.
Quimioterapia: la quimioterapia sistémica se usa principalmente para tumores
retroperitoneales avanzados o metastásicos, ya que estos tumores tienden a ser resistentes a la
quimioterapia.
Vigilancia y seguimiento: Después del tratamiento, la vigilancia regular es crucial para
monitorear cualquier recurrencia o progresión del tumor. Esto puede implicar estudios de
imagen periódicos, exámenes físicos y pruebas de laboratorio.
Prostatitis
Incluye un conjunto de anomalías inflamatorias o infecciosas que afectan a la próstata o al
área perineal con una sintomatología similar y con una etiología en buena parte desconocida.
Prostatitis bacteriana aguda (PBA): Infección bacteriana aguda frecuente, fácilmente
reconocible y que responde bien al tratamiento
Prostatitis bacteriana crónica (PBC): Consiste en una inflamación prostática e infecciones
recurrentes del tracto urinario
EPIDEMIOLOGÍA
La prostatitis es la infección urinaria parenquimatosa más frecuente en el varón entre la
segunda y cuarta década de la vida.
En un estudio en el Hospital José Carrasco Arteaga de la Ciudad de Cuenca, determinaron
que la prevalencia de prostatitis fue de 1,8%
FISIOPATOLOGÍA
En la prostatitis aguda existe una verdadera infección parenquimatosa aguda de la glándula
prostática, generalmente por uro-patógenos habituales, que si se deja evolucionar sin
tratamiento puede provocar una diseminación bacteriana, e incluso una sepsis de origen
urinario o un absceso prostático que pongan en peligro la vida del paciente.
En cambio, en las prostatitis crónicas se han barajado diferentes hipótesis acerca de su
etiopatogenia:
- Teoría obstructiva
- Teoría del reflujo intraductal
- Teoría infecciosa
- Teoría autoinmune
- Teoría de la disfunción neuromuscular
- Teoría venosa
FACTORES DE RIESGO
· Reflujo de conductos intra prostáticos
· Infección del tracto urinario
· Fimosis
· Epididimitis aguda
· Uretritis
· Intervenciones del tracto urogenital: Instrumentación urológica y biopsias
· Crecimiento prostático
· Enfermedades de transmisión sexual
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Prostatitis bacteriana aguda:
Fiebre, escalofríos, disuria, polaquiuria, interrupción del chorro miccional, retención de la
orina, dolor en la zona prostática, pélvica o perineal, síntomas sistémicos, náuseas, vómito,
malestar general
Prostatitis bacteriana crónica:
Los síntomas son escasos o inexistentes y sólo comportan alteraciones en el semen que
condicionan infertilidad. En otras ocasiones predominan las manifestaciones sexuales, como
la pérdida total o parcial de la erección, la eyaculación dolorosa, la eyaculación precoz o la
hemospermia. Pero lo más habitual es:
- El dolor es referido a áreas dispares: suprapúbico, perineal, lumbosacro, escrotal,
peneano, cara interna de los muslos.
- Los trastornos urinarios más frecuentes son obstructivos (dificultad de inicio
miccional, calibre disminuido, residuo posmiccional e incluso retención aguda de
orina) o irritativos (imperiosidad, polaquiuria tanto diurna como nocturna, micción
dolorosa o tenesmo).
Por último, en caso de prostatitis crónica los síntomas duran por lo menos 3 meses
DIAGNÓSTICO
Adecuada exploración física
Tacto rectal: Significativo en la prostatitis bacteriana aguda, la próstata se encuentra
aumentada de tamaño, muy sensible a la palpación y dolorosa
Cultivo fraccionado para la localización de la infección genito-urinaria del tracto
inferior:
- Los 5-10 ml iniciales corresponden al lavado de la uretra por la orina VB1 –voided
bladded–: fracción inicial.
- Se invita al paciente a orinar unos 200 ml y se recogen otros 5-10 ml VB2: fracción
media.
- Se procede al masaje prostático y la fracción EPS – expressed prostatic secretion– es
recogida.
- Finalmente se recogen otros 5-10 ml de orina tras el masaje prostático VB3: fracción
tras masaje.
La prostatitis bacteriana crónica se caracteriza por la presencia en la fracción prostática
(EPS), orina postmasaje (VB3) o semen, de una o más bacterias gram (–) que no crecen en
las fracciones inicial (VB1) o media (VB2), o en recuentos superiores de colonias en al
menos 1 fracción logarítmica.
Estudios de imágenes: En pacientes con hipertrofia prostática (benigna o por carcinoma)
Ecografía prostática y la tomografía computarizada: Son útiles para evidenciar cálculos o
abscesos prostáticos, si el paciente persiste febril tras 72 horas de tratamiento aporpiado
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
El diagnóstico diferencial de la prostatitis se debe realizar con la cistitis aguda, hiperplasia
benigna de próstata, cálculos del tracto urinario, cáncer de vejiga, absceso prostético, fístula
enterovesical, y cuerpo extraño en el tracto urinario.
TRATAMIENTO
El tratamiento se basa principalmente en el uso de antibióticos.
PBA: Tratamiento antimicrobiano habitualmente por vía oral
v Fluoroquinolonas: Ciprofloxacino (500 – 750 mg VO cada 12 horas) o Levofloxacino
(Levofloxcina 500 mg VO cada 24 horas) en casos graves o
v TMP-SMX (400/80 mg VO cada 12 horas)
v Tratamiento durante 4 semanas
PBC: al no existir urgencia en el tratamiento, no está indicado el tratamiento empírico; debe
esperarse a disponer de aislamiento microbiológico según las técnicas recomendadas.
Posibles opciones:
v Fluoroquinolona VO durante 6 – 12 semanas
v TMP-SMX en caso de resistencia a la primera opción
v Realizar urocultivos de control a los 15 días y a los 6 meses de terminado el
tratamiento
Recomendaciones para mejorar la calidad de vida:
v Consumo de líquidos 2 – 4 L/día
Evitar irritantes vesicales como alcohol, café, picante o cítricos
ITU
Colonización por bacterias que causan un proceso infeccioso en el tracto urinario, desde la
fascia perirrenal hasta el meato uretral.
Clasificación según su localización:
ITU baja (Cistitis y/o uretritis)
ITU alta (Pielonefritis)
EPIDEMIOLOGÍA
En el periodo neonatal, la ITU es más frecuente en los varones, mientras que en la infancia y
en la adultez predomina en las mujeres.
Se considera que entre el 20 – 50% de las mujeres tendrá al menos un episodio de ITU en su
vida
FISIOPATOLOGÍA
La aparición de una infección urinaria está ligada al desequilibrio entre la virulencia de los
gérmenes y la resistencia de los mecanismos de defensa.
Los microorganismos capaces de generar ITU se encuentran en la flora microbiana habitual
del huésped, generalmente la flora fecal, o pueden ser de origen exógeno, durante la
instrumentación durante una maniobra diagnóstica o terapéutica.
Las principales vías de infección son la vía ascendente en la que posterior a la colonización
del ano, uretra distal o la vagina, puede invadir la uretra proximal y la vejiga, donde se puede
multiplicar para ascender por el uréter y la pelvis renal, pudiendo alcanzar el parénquima
renal, y finalmente, colonizar los riñones (pielonefritis). Por otra parte, la vía hematógena, se
observa mayormente en presencia de bacteriemias.
FACTORES DE RIESGO
Independientes
Uso reciente de diafragma con espermicida
Coitos frecuentes
Antecedentes de ITU
Falta de higiene íntima
Bacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido (BLEE)
Uso de betalactámicos, quinolonas y piperacilina – tazobactam en los últimos 3 meses
Hemodiálisis
Enfermedad prostática
Más de tres episodios de ITU en el último año
Paciente en institución de cuidados permanente
Sonda urinaria a permanencia
Hospitalización reciente
Enterococcus spp.
Edad > 65 años
Hospitalización reciente
Uropatía obstructiva
Sonda urinaria a permanencia
Historia de cirugía en tracto urinario reciente
Pseudomona aeruginosa
Uso de antimicrobianos anti-Pseudomona en el último mes
Edad ≥ 79 años
Hospitalización reciente en UCI
Transferencia desde otras unidades hospitalarias
Historia de uso de dispositivos invasivos (Ej: CVC)
Inmunodeficiencias severas (Ej: VIH)
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Cistitis/Uretritis
Disuria, polaquiuria, tenesmo vesical, molestia o dolor suprapúbico, urgencia
miccional, incontinencia y hematuria
Pielonefritis:
Fiebre, escalofríos, dolor en el flanco o en la región lumbar, dolor a la palpación del
ángulo costovertebral, náuseas y vómitos
DIAGNÓSTICO
Presentación clínica
Examen físico
Uroanálisis: Sedimento inflamatorio expresado por leucocituria (> 5 por campo),
piocituria y bacteriuria (1 – 10 bacterias por campo de 400X) y la presencia de
cilindros leucocitarios, certifica el diagnostico de ITU alta
Urocultivo (48 – 72 h): Permite la confirmación diagnóstica y se recomienda la
primera orina de la mañana, se recomienda en casos de sospecha de pielonefritis,
síntomas persistentes o que recurren dentro de las primeras 2 a 4 semanas de haber
concluido el tratamiento y en caso de síntomas atípicos.
Estudios por imagen (Ecografía renal – TAC): en caso de sospecha de infección
recurrente, sin mejoría a las 48 horas de antibioticoterapia, infección severa y
sospecha de uropatía obstructiva
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
El diagnóstico diferencial más importante se realiza con las infecciones vulvovaginales,
donde es común que la paciente confunda la disuria con el ardor vulvar terminal, que produce
irritación por la orina en la vulva inflamada. La vejiga hiperactiva es otro de los diagnósticos
diferenciales. Es una enfermedad generalmente idiopática, cuyos síntomas cardinales son
urgencia, frecuencia e incontinencia urinaria
TRATAMIENTO
Manejo ambulatorio:
ITU no complicada: Cistitis
Nitrofurantoina 100 mg VO c/6h por 5 días o
Fosfomicina Sobre 3 g disuelto en agua, dosis única
Sin factores de riesgo para infección por bacterias multidrogo resistentes o antecedente de
importancia
Ceftriaxona 2 g IV c/24 horas por 7 – 10 días
La ITU recidivante se debe tratar por un mínimo de 14 días
Manejo hospitalario
ITU complicada: Pielonefritis
Con factores de riesgo para bacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido
(BLEE)
Ertapenem 1 g IV c/24h por 7 – 10 días
Con factores de riesgo para Enterococcus spp.
Ampicilina 2 g IV c/4h + Gentamicina 3 – 5 mg/kg/24h EV por 7 días
Con factores de riesgo para P. aeruginosa
Cefepime 2 g IV c/8h o
Piperacilina – Tazobactam 4.5 g EV c/6h por 7 – 10 días
Gonorrea
Definición: La gonorrea es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por una
bacteria denominada Neisseria gonorrhoeae (diplococo gram-), que afecta al tracto genital, la
boca y el ano. Se contagia mediante el contacto sexual y también se denomina “blenorragia”
o “gonococia”.
Forma de transmisión: Mediante relaciones sexuales anales, vaginales y orales con una
persona que tenga esta enfermedad. Una mujer embarazada con gonorrea puede transmitírsela
a su bebé durante el parto.
Epidemiología: La OMS ha calculado que en 2020 se registraron 82,4 millones de nuevos
casos (47,7 millones-130,4 millones) en adolescentes y adultos de 15 a 49 años en todo el
mundo, con una tasa mundial de 19 y 23 casos por cada 1000 mujeres y cada 1000 hombres,
respectivamente. La mayoría de los casos se produjeron en la Región de África. En Ecuador
en 2015 hubo una prevalencia de gonorrea en mujeres de 20 a 24 años del 5,4% y en hombres
de 6%.
Fisiopatología: N. gonorrhoeae infecta principalmente las mucosas revestidas de epitelio
cilíndrico que entran en contacto directo con las secreciones infecciosas. Los sitios de
infección más frecuentes son uretra, canal cervical, ano, faringe y conjuntivas. La
patogenicidad de N. gonorrhoeae viene determinada principalmente por la presencia de
vellosidades (pili) en su membrana celular, mediante las cuales las bacterias se adhieren a la
mucosa del tracto urogenital, produciendo la denominada secreción inflamatoria.
Síntomas: Muchas personas con gonorrea no presentan síntomas, de tal manera que tan solo
menos de la mitad de las mujeres y hombres infectados muestran síntomas
Mujeres Hombres
-Dolor abdominal. -Sensación de ardor al orinar
-Flujo vaginal amarillento. -Secreción de color blanco, amarillo o
-Sangrado entre periodos menstruales. verde del pene;
-Dolor al tener relaciones sexuales y al orinar. -Dolor o inflamación en los testículos
-Necesidad de orinar más frecuentemente.
-Vómitos.
-Hinchazón o sensibilidad en la vulva.
-Fiebre.
-Irregularidades en la menstruación.
Signos: Tanto en los hombres como en las mujeres, la infección rectal a menudo no causa
síntomas, aunque en algunos casos puede haber dolor o secreción rectal o anal. También
pueden producirse infecciones de la faringe que, en la mayoría de los casos, son
asintomáticas, pero puede aparecer una faringitis leve o una inflamación en la parte posterior
de la garganta.
Factores de riesgo: Tener una nueva pareja sexual, tener una pareja sexual que tenga más
parejas, tener más de una pareja sexual, tener relaciones sexuales sin preservativos, haber
tenido gonorrea u otra ITS antes.
Diagnóstico
Cultivo: Se recomienda el cultivo del frotis obtenido de la uretra, canal cervical, ano, faringe
y conjuntivas, se caracteriza por una alta especificidad, permite la confirmación final del
diagnóstico y es relativamente barato. Es el único método que permite evaluar la
farmacosensibilidad de N. gonorrhoeae.
Pruebas moleculares: La detección del ADN de N. gonorrhoeae mediante el método de
amplificación de ácidos nucleicos (NAAT) tiene una sensibilidad >96 %, que no depende de
la presencia de las manifestaciones de la infección ni del tipo de material analizado.
Examen microscópico de la muestra con la tinción de Gram o con el azul de metileno: Es
el método más simple y rápido para detectar la gonorrea. Se caracteriza por una gran
sensibilidad (≥95 %) en el caso de la uretritis sintomática en hombres, es decir, con la
presencia de secreción infecciosa.
Diagnósticos diferenciales
1. Uretritis gonocócica en hombres: uretritis no gonocócica (→Uretritis), uretritis
traumática, herpes genital, venereofobia.
2. Gonorrea en mujeres: cervicitis y uretritis no gonocócicas, herpes genital, candidiasis
vulvovaginal, vaginosis bacteriana, tricomoniasis, cáncer de cuello uterino.
3. Proctitis gonocócica: proctitis en el curso de otras ITS, herpes, proctitis por bacilos
entéricos gramnegativos (sobre todo en HSH), proctitis por protozoos (Giardia lamblia,
Entamoeba histolytica), candidiasis anal, tumores anales.
4. Faringitis gonocócica: faringitis de etiología viral y bacteriana.
5. Conjuntivitis gonocócica: conjuntivitis por clamidia o de otra etiología bacteriana y viral.
Tratamiento
De todas las ITS, la gonorrea es la más resistente a los antibióticos. En la medida de los
posible, los países deben actualizar sus directrices nacionales para el tratamiento de la
infección gonocócica basándose en una vigilancia de resistencia reciente a los
antimicrobianos.
1) Tratamiento de preferencia: ceftriaxona 1 g IM en dosis única junto con azitromicina 2 g
VO en dosis única (en caso de intolerancia a la azitromicina a dosis de 2 g se administrarla en
dosis divididas de 1 g en un intervalo de 6-12 h). Para disminuir los efectos adversos en el
tracto digestivo, la azitromicina debe tomarse con una comida ligera. En poblaciones sin
resistencia demostrada a ceftriaxona se puede administrar 1 g IM de ceftriaxona en
monoterapia. En estos casos es necesario realizar una prueba para confirmar la curación.
2) Tratamiento alternativo
a) ceftriaxona 1 g IM en dosis única: si la azitromicina no está disponible VO o si el paciente
no puede tomar medicamentos VO; es necesario realizar una prueba para confirmar la
curación
b) cefixima 400 mg VO en dosis única junto con azitromicina 2 g VO en dosis única: cuando
la ceftriaxona no está disponible o no es posible aplicar una inyección IM.
Tratamiento de la gonorrea en embarazadas o mujeres lactantes
1) tratamiento de elección: ceftriaxona 1 g IM en dosis única junto con azitromicina 2 g VO
en dosis única.
Sífilis
Definición: La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria
Treponema pallidum que da lugar a una morbilidad y mortalidad sustanciales.
Forma de transmisión: Se trata de una infección de transmisión sexual (ITS) que
generalmente se transmite por el contacto con úlceras infecciosas presentes en los genitales,
el ano, el recto, los labios o la boca; por medio de las transfusiones de sangre, o mediante la
transmisión maternoinfantil durante el embarazo.
Epidemiología: Se estima que 4,6 millones de personas tienen sífilis en la región, según la
Revisión epidemiológica de la sífilis en las Américas. En 2020, los países informaron 29.147
casos de sífilis congénita, y las cifras preliminares reportadas a la OPS para 2021 indican más
de 30.000 casos de esta infección trasmitida de la madre al niño.
Fisiopatología: La sífilis se debe a la infección por T. pallidum, una espiroqueta que no
puede sobrevivir durante un período prolongado fuera del cuerpo humano. El T. pallidum
ingresa a través de las mucosas o la piel, alcanza los ganglios linfáticos en pocas horas y se
disemina rápidamente por todo el cuerpo.
Síntomas:
Primera etapa: Aparece la llaga de la sífilis (llamada chancro). Esa llaga es el lugar por
donde entró la infección a tu cuerpo. Por lo general, los chancros son firmes, redondeados y
no duelen, o algunas veces están abiertos y húmedos. Usualmente solo aparece una llaga,
pero puedes tener más. Los chancros suelen aparecer entre las 3 semanas y los 3 meses
después de contagiarte. Las llagas suelen durar entre 3 y 6 semanas y luego desaparecen
solas, con o sin tratamiento.
Segunda etapa: Los síntomas de la segunda etapa incluyen sarpullido en las palmas de tus
manos y en las plantas de tus pies o en otras partes de tu cuerpo, generalmente no causan
picazón. Hay síntomas parecidos a los de una gripe leve, como fiebre baja, sensación de
cansancio, dolor de garganta, glándulas inflamadas, dolor de cabeza y dolores musculares.
Los síntomas de la segunda etapa (sarpullido en la piel por sífilis) pueden durar entre 2 y 6
semanas por cada brote, y pueden aparecer y desaparecer hasta por 2 años.
Etapa tardía: Los síntomas de la fase avanzada de sífilis incluyen dificultad para coordinar
los movimientos musculares, parálisis (no poder mover ciertas partes del cuerpo),
entumecimiento, ceguera y demencia (trastorno mental). En las fases avanzadas de la sífilis,
la enfermedad daña sus órganos internos y puede causar la muerte.
Factores de riesgo: Tener relaciones sexuales sin protección, tener relaciones sexuales con
múltiples parejas, estar infectado con VIH, relaciones sexuales entre hombres.
Diagnóstico
PCR: Es el método de elección para lesiones orales y para derivar muestras de lesiones a un
laboratorio de mayor complejidad, ya que no requiere del microorganismo vivo.
Examen de fondo oscuro: La microscopía de campo oscuro permite la visualización de
treponemas vivos móviles. La limitación es que el FO debe realizarse inmediatamente
después de tomarse la muestra y que las lesiones deben ser húmedas. No es útil en muestras
orales debido a la presencia de otras espiroquetas saprófitas morfológicamente similares.
Pruebas no treponémicas: Estas pruebas son la VDRL, USR y RPR. Se trata de pruebas
económicas y fáciles de realizar. Cabe aclarar que la VDRL es la única prueba validada hasta
el presente para ser utilizada en líquido cefalorraquídeo. Miden simultáneamente
inmunoglobulinas IgG e IgM frente a estas sustancias que son producidas en los tejidos
dañados por el treponema o por otras enfermedades. Puesto que no miden anticuerpos
específicos frente a T. pallidum su positividad no asegura la enfermedad sifilítica.
Pruebas treponémicas: Las más utilizadas son TP-PA, HA-TP y recientemente CIA. Se
positivizan 6-14 días después de la aparición del chancro (cinco semanas después de la
infección), por eso son útiles para detectar sífilis temprana cuando todavía las PNT son
negativas. Producen escasos falsos positivos.
Diagnósticos diferenciales
1. Sifilis primaria: VHS, neoplasia genital, eritema fijo pigmentario
2. Sifilis secundaria:
- Lesiones cutáneas: alergias medicamentosas, intoxicaciones alimentarias, psoriasis,
exantemas virales.
- Lesiones mucosas: Liquen plano, aftas crónicas
3. Sifilis tardía: Lupus eritematoso, tumores, ulcera venosa.
Tratamiento
El tratamiento de elección de la sífilis es la penicilina, en los casos de sífilis precoz una única
dosis de penicilina benzatina 2.400.000 UI IM, tanto en pacientes VIH positivos como en
negativos y en los casos de sífilis tardía 3 dosis de penicilina benzatina 2.400.000 UI IM, una
dosis semanal durante 3 semanas. La sífilis latente de duración desconocida se tratará como
una sífilis tardía.
Alérgico a la penicilina
Sifilis precoz: Doxiciclina 100 mg cada 12 h por 14 días.
Sifilis tardía: Doxicilina 100mg cada 12 h por 28 días.
Tricomoniasis
Definición: Enfermedad de transmisión sexual frecuente, causada por el protozoo flagelado
Trichomona vaginalis. Representa el 30% de casos de infecciones de transmisión sexual no
virales.
Epidemiología:
Presenta una prevalencia en mujeres y hombres del 5.3% y 0.6%, respectivamente;
fundamentalmente predominante en mujeres en edad fértil, entre 16 a 35 años. En Estados
Unidos se reportan 16 millones de infecciones nuevas al año.
Fisiopatología:
T. Vaginalis, es un parásito protozoario que tiene como único hospedero al ser humano, se
transmite por medio de contacto sexual, por medio de secreciones como el flujo vaginal,
líquido preseminal y semen, de esta forma el parásito se adhiere a la mucosa genital; en la
mujer permanece, más frecuentemente, en las glándulas de Bartholino y parauretrales y en
sus secreciones, mientras que en el caso del hombre, se localiza en el surco balano-prepucial,
las glándulas prepuciales, la uretra prostática y las vesículas seminales. Una vez llevada a
cabo la colonización del microorganismo, este inicia su reproducción por fisión binaria en un
periodo de incubación de 4 a 28 días, durante los cuales se alimenta de sales de hierro
presentes en la sangre menstrual y glucosa presente en el epitelio vaginal.
Síntomas y signos:
Frecuentemente el hombre se muestra como un paciente asintomático, aunque algunas veces
pueden presentar uretritis, con secreción serosa o purulenta, prurito en el glande, edema
prepucial, erección dolorosa, eyaculación precoz y disuria y raras veces, epidimitis o
prostatitis.
La mujer tiene una presentación sintomática, esto sucede sobre todo en periodos donde se
eleva el pH vaginal, como consecuencia de menstruación, ovulación o periodo postcoital,
debido a que este cambio en el pH estimula la reproducción de dicho parásito,
Leucorrea abundante, espumosa, maloliente (amarilla-verdosa generalmente) y con
burbujas de aire.
Al realizar una especuloscopia es posible observar eritema vaginal y cervical, lo cual
se conoce como “vagina en empedrado” y “cérvix en fresa” (dilatación de capilares y
hemorragias puntiformes
Prurito vulvar
Disuria y polaquiuria (30-50% de los casos)
Dispareunia (dolor al mantener relaciones sexuales)
En mujeres embarazadas: predispone a ruptura prematura de membranas (induccion
de citocinas proinflamatorias de sistema inmune contra T. vaginalis), trabajo de parto
pretérmino y bajo peso al nacer.
Cervix de Fresa
Pruebas diagnósticas:
Examen microscópico de frostis húmedo con solución salina de secreción vaginal
o prostática: detección de tricomonas móviles, rodeadas de numerosos leucocitos,
resultados inmediatos, pero sensibilidad del 50-60%
Tinción directa con anticuerpos inmunofluorescentes, sensibilidad de 70-90%
Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT), sensibles y específicas para
muestras de orina, endocervicales y vaginales.
Diagnóstico diferencial:
Gardnerella Candida Trichomonas
Síntomas Asintomática Prutito intenso Leucorrea
Leucorrea Leucorrea abundante con
maloliente blanquecina en burbujas
Prurito leve grumos Eritema
No inflamación Eritema vulvovaginal
vulva-vagina vulvovaginal Cuello con
colpitis en fresa
PH Vaginal > 4.5 < 4.5 > 4.5
Diagnóstico Coco bacilos Fresco: hifas y Protozoos en fresco
Clue cells esporas Polimorfonucleares
Olor a aminas
(pescado en
descomposición) con
KOH
Tratamiento Metronidazol o Azoles Metronidazol oral o
clindamicina vaginal
Ampicilina en Tinidazol
gestación
Tratamiento:
Pacientes masculinos asintomáticos, no requieren tratamiento, tienen resolución espontánea.
Para el resto de los pacientes:
METRONIDAZOL, dosis única 2g vía oral (tratamiento de elección)
En caso de contraindicación para metronidazol: TINIDAZOL, dosis única 2g vía
oral.
Mujeres embarazadas, en el primer primer trimestre: CLOTRIMAZOL, dosis única
500 mg y luego continuar con METRONIDAZOL vía vaginal, un óvulo (500mg),
durante 7 días.
Importante tratar también a la pareja del paciente, para evitar reinfecciones.
Factores de riesgo:
Múltiples parejas sexuales.
Antecedentes de infecciones de transmisión sexual.
Haber tenido trichomoniasis anteriormente.
Relaciones sexuales sin preservativo.
Tratamiento:
Se debe tratar a todos las pacientes sintomáticas, gestantes o que van a ser sometidas a
procedimientos invasivos como histeroscopia o cirugía vaginal. No es necesario tratamiento
de pareja salvo en casos de recidivas.
METRONIDAZOL 250 mg, vía oral, cada 12 horas, durante 7 días (tratamiento de
elección)
CLINDAMICINA vaginal (crema 2%), una aplicación intravaginal (5g), por las
noches, durante 7 días.
Gestantes sintomáticas: METRONIDAZOL 500 mg cada 12 horas, durante 7 días.
Intolerantes de metronidazol: CLINDAMICINA 300 mg cada 12 horas durante 7
días
Factores de riesgo:
Embarazo
Tomar anticonceptivos orales
No usar preservativo
Duchas femeninas
Uso de pantalones ajustados
Material de ropa interior que aumente la temperatura vaginal y promueva el desarrollo
de un ambiente húmedo
Candidiasis vaginal
Definición
Es una infección causada por un tipo de hongo llamado Candida, generalmente Candida
albicans. La candidiasis vaginal se caracteriza por la proliferación excesiva de Candida en la
vagina, lo que provoca síntomas molestos.
Epidemiología
Al menos el 75% de las mujeres experimentarán a un episodio de candidiasis vaginal en
algún momento de su vida. Alrededor del 40% de las mujeres tendrán episodios recurrentes,
es decir, más de cuatro infecciones en un año. Más común entre edades de 20 a 40 años.
Fisiopatología
La candidiasis vaginal ocurre cuando hay un desequilibrio en la flora vaginal y una
proliferación excesiva de Candida albicans. Los factores hormonales, la adhesión y
colonización de Candida, la respuesta inmunológica local y los factores predisponentes
desempeñan un papel importante en la fisiopatología de esta infección.
Síntomas y signos
1. Picazón intensa en la vagina y la zona circundante (vulva)
2. Ardor o dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
3. Dolor o molestia al orinar (disuria)
4. Enrojecimiento y hinchazón de la vulva
5. Flujo vaginal espeso, blanco y similar al requesón
Factores de riesgo
1. Uso de antibióticos: Los antibióticos de amplio espectro
2. Uso de anticonceptivos hormonales: orales, parches, anillos vaginales y otros
métodos hormonales pueden afectar el equilibrio hormonal
3. Embarazo: cambios hormonales y el aumento de los niveles de glucosa en la vagina
4. Diabetes: diabetes mal controlada de tipo 2, porque hay aumento de los niveles de
glucosa en la sangre y las secreciones vaginales
5. Sistema inmunológico debilitado: como en VIH/SIDA, uso de medicamentos
inmunosupresores o condiciones médicas que afectan la inmunidad
6. Uso de productos irritantes: jabones perfumados, duchas vaginales, aerosoles
vaginales y lubricantes puede alterar el equilibrio de la flora vaginal
7. Ropa ajustada y ropa interior de nylon: puede crear un ambiente cálido y húmedo,
favoreciendo el crecimiento de Candida.
8. Uso prolongado de tampones: puede promover un ambiente propicio para el
crecimiento de Candida, ya que da un aumento de la humedad en la vagina.
Pruebas Diagnósticas
1. Examen clínico: examen físico de la vulva y la vagina para detectar signos visibles
de candidiasis, como enrojecimiento, hinchazón o flujo vaginal anormal.
2. Cultivo vaginal: muestra de flujo vaginal para identificar el tipo específico de
Candida presente.
3. Prueba de hidróxido de potasio (KOH): Se puede realizar un frotis vaginal. El
KOH ayuda a disolver las células y otras sustancias presentes en la muestra,
facilitando la visualización de las células de Candida. Es "prueba de KOH en fresco".
4. Prueba de tinción con tinta china: Tinción de Gram, para teñir las células en la
muestra de flujo vaginal y permite identificar la presencia de Candida.
Diagnóstico diferencial
1. Vaginosis bacteriana: La diferencia con candidiasis vaginal que vaginosis
bacteriana, el flujo suele ser delgado, color grisáceo o blanco, y tiene olor a pescado.
2. Tricomoniasis: síntomas como flujo vaginal abundante, espumoso y color amarillo
verdoso, olor desagradable, picazón y enrojecimiento vaginal. Se diferencia porque
tricomoniasis se asocia con síntomas más intensos y puede causar molestias al orinar.
3. Infecciones por hongos no Candida: otras especies de hongos, como Candida
glabrata, tropicalis o krusei, también pueden causar infecciones vaginales.
4. Alergias o irritaciones: dan picazón, enrojecimiento o inflamación. El uso de
productos de higiene íntima irritantes, detergentes perfumados o látex
5. Infecciones de transmisión sexual (ITS): como la gonorrea o la clamidia, pueden
presentar síntomas similares a la candidiasis vaginal, como flujo vaginal anormal,
dolor o molestias al orinar, y enrojecimiento vaginal.
Tratamiento con dosis
1. Antifúngicos tópicos: Las cremas antifúngicas como el clotrimazol, miconazol o
tioconazol se aplican directamente en la vagina para tratar la infección. Se utilizan
durante varios días, siguiendo las indicaciones del médico.
2. Antifúngicos orales: En casos de infecciones más severas o recurrentes, el médico
puede prescribir antifúngicos orales como el fluconazol. Se toma una dosis única o
una serie de dosis, según lo indicado por el médico.
Diagnósticos Sindrómicos
Sd. Doloroso lumbar: también conocido como lumbalgia o dolor lumbar, es una
afección caracterizada por la presencia de dolor en la zona lumbar.
Enfermedades
1. Lumbalgia o dolor lumbar no específico
2. Hernia de disco
3. Estenosis espinal
4. Espondilolistesis
5. Artritis
6. Infecciones espinales
7. Cálculos renales
8. Fibromialgia
Sd. Infeccioso del tracto urinario: Conjunto de signos y síntomas originados por la
presencia de gérmenes e el tracto urinario y por la reacción inflamatoria que
generan
Enfermedades:
Cistitis
Prostatitis
Pielonefritis aguda
Pielonefritis crónica
Pionefrosis
Uretritis aguda gonocóccica
Orquiepididimitis
Esquistosomiasis urinaria
Sd. Obstructivo del tracto urinario: Disfunción renal, que se porduce por la
obstrucción del conducto urinario, el cual involucra factores como aumento de
presión intratobular, isquemia local y a menudo, infecciones urinarias.
Enfermedades:
Válvulas uretrales posteriores
Estenosis de la unión uretrovesical o pieloureteral
Litiasis
Hipertrofia prostática benigna
Cáncer de próstata
Tumores retroperitoneales o pélvicos
Cáncer metastásico
Coágulos de sangre por hemorragia de vías urinarias