Índice Desarrollo Infantil Perú 2009
Índice Desarrollo Infantil Perú 2009
PRIMERA INFANCIA
(desde la concepción hasta los 5 años)
©UNICEF/CN0030/[Link]
1.1. EL ÍNDICE DE DESARROLLO DEL NIÑO
EN LA PRIMERA INFANCIA
De manera análoga al Estado de la Niñez en el Perú del año 2008, se ha construido un Índice
de Desarrollo del Niño (IDN) para la primera infancia. Para ello, se han empleado indicadores
que dan cuenta del estado de los niños y niñas en las dimensiones de salud y nutrición, de
aprendizaje y educación, y de protección de otros derechos; los cuales se presentan en el
siguiente cuadro1. Cabe destacar que, debido a que las fuentes de datos empleadas en el
cálculo de este índice son diferentes a las del estudio anterior, los índices presentados en
ambos documentos no son comparables.
Cuadro 2
Sin embargo, el desempeño relativo en términos del IDN en la primera infancia no parecería
estar asociado con la preponderancia de lenguas originarias. Cajamarca (0.44), con menos
del 1% de su población con lengua materna originaria, se encuentra en el grupo de menor
desempeño relativo; mientras que Moquegua (0.85), con un 22% de su población con len-
gua materna originaria, se encuentra en el grupo de mayor desempeño relativo, y Apurímac
(0.61), con 71% de su población con lengua materna originaria, se encuentra en una situación
intermedia.
Es importante reiterar que, el índice muestra un panorama general que esconde heterogenei-
dades intra departamentales y entre dimensiones de desarrollo. En ese sentido, en este y los
siguientes capítulos se presenta un análisis más detallado de los indicadores relacionados
con la salud y nutrición, el aprendizaje y educación, y con la protección de derechos de la
niñez y adolescencia.
Mapa 1
Esta sección se divide en dos partes. La primera está centrada en el proceso de gestación y
nacimiento del niño o niña y los riesgos asociados a este período. La segunda parte presenta
evidencias sobre las mejoras, brechas y retos que enfrentan los niños y niñas, desde el naci-
miento hasta los 5 años, en las dimensiones de salud y nutrición.
Sin embargo, dado que la información actualmente disponible solo permite analizar promedios
departamentales para el caso de los indicadores de salud, no es posible capturar la severidad
de las carencias que enfrenta un niño, niña o adolescente que, además de haber iniciado su
escolaridad tardíamente y no contar con DNI, se encuentra desnutrido.
El adecuado seguimiento y atención de la madre y del niño o niña, antes y durante el em-
barazo, en el parto y posparto, es una condición necesaria que contribuye a garantizar la
salud de ambos y permite la identificación temprana de eventuales problemas y su adecuado
tratamiento. A continuación se presentan algunos de los principales indicadores asociados al
embarazo y nacimiento. Resalta la gran heterogeneidad que persiste en el país, la cual fortalece
los procesos de exclusión que acompañan a los niños y niñas en su proceso de desarrollo.
• Atención prenatal y estado nutricional de la madre
Los controles prenatales permiten dar seguimiento al estado de salud de la madre, así como
al crecimiento y desarrollo del niño o niña en el vientre. Las evaluaciones que se efectúan en
dichos controles buscan detectar situaciones que podrían poner en riesgo la salud de la madre
y del niño o niña, tales como la malnutrición, presión alta, deficiencia de yodo o anemia.
En los controles prenatales se indaga sobre antecedentes familiares o de la madre que podrían
condicionar la salud del niño o niña en el vientre. Asimismo, constituyen un espacio en el que
las madres y padres reciben información y consultan sus inquietudes. En especial, se tratan
los temas relacionados con la alimentación y con las complicaciones que pueden surgir desde
la concepción hasta cuando nace el bebé. De acuerdo a la normatividad del sector salud4, la
atención prenatal busca la participación de la madre, su pareja y su familia durante el emba-
razo, en la preparación para el parto, el posparto y los cuidados del recién nacido; es decir,
la atención prenatal trasciende la evaluación clínica de la mujer gestante.
El acceso a la atención prenatal también se diferencia por la lengua en que aprendió a hablar
la gestante (Gráfico 2b). Alrededor del 90% de las mujeres gestantes que tiene como lengua
materna el castellano (95%), quechua (89%) o aymara (94%) asistió, por lo menos, a un control
prenatal con un profesional de salud durante el embarazo; esta proporción es significativamente
menor en el caso de mujeres gestantes con una lengua materna amazónica (64%).
En cuanto al acceso de las mujeres gestantes a 4 o más controles prenatales, el 93% accedió
a dichos controles5, a nivel nacional. Las diferencias por área de residencia y lengua materna
se presentan en el Gráfico 3, comparando las ENDES 2004-2006 y 2009. Las brechas entre
mujeres indígenas y no indígenas no se han reducido: El acceso a 4 o más controles prenatales
es significativamente menor entre las gestantes que tienen como materna una lengua originaria
de la Amazonía (50%) frente a las que tienen como lengua materna el castellano (93%).
Gráficos 2a y 2b
Nota: El indicador se refiere a la asistencia a, por lo menos, un control prenatal con un profesional de salud (médico, obstetriz
o enfermero/a) durante el embarazo y se construyó en base al último nacimiento de las mujeres en edad fértil en los cinco años
anteriores a la encuesta. No se dispone de información sobre los intervalos de confianza de los años 1996, 2000 y 2004-
2006; pero sí del año 2009. Para estos años las diferencias entre urbano y rural son estadísticamente significativas.
Fuente: Elaboración propia en base a las ENDES 1996, 2000, 2004-2006 y 2009, INEI.
Gráfico 3
Nota: El indicador se construyó en base al último nacimiento de las mujeres en edad fértil en los cinco años anteriores a la
encuesta. Los intervalos de confianza del 2004-2006 no están disponibles.
Fuente: Elaboración propia en base a las ENDES 2004-2006 y 2009, INEI.
Otro indicador importante de
la salud de la madre y del niño
en el vientre es la anemia en la
gestante. De acuerdo a la ENDES
2000, un 39% de las mujeres
gestantes y un 40% de las muje-
res lactantes presentaban anemia.
©UNICEF/SM0110/[Link]
Los datos del Gráfico 4 muestran
mejoras sustantivas en este indi-
cador, tanto en gestantes (27%)
como en lactantes (24%), al año
2009. Asimismo, el 20% de las
mujeres en edad fértil, que no son
gestantes ni están dando de lactar, tiene anemia; proporción notablemente más baja que la
observada en el año 2000 (30%).
Gráfico 4
Nota: Las líneas indican los límites inferior y superior del intervalo de confianza de los indicadores. Al no estar disponibles
los del año 2000, se asumió los errores estándar de los indicadores del año 2009.
Fuente: Elaboración propia en base a las ENDES 2000 y 2009, INEI.
Las diferencias que se observaban en el año 2000, entre las áreas urbana y rural, han de-
saparecido en el año 2009. La anemia en las mujeres en edad fértil ha bajado de 29% a 21%
en el área urbana y en la rural de 37% a 22%. La incidencia de anemia es similar en ambas
áreas de residencia tanto en el grupo de mujeres gestantes como en el de mujeres que no
están gestando ni dando de lactar. Sin embargo, entre las madres lactantes la tasa de anemia
es mayor en el área rural (28%) que en la urbana (22%), como se aprecia en el Cuadro 3.
Cuadro 3
Nota: Las diferencias entre el área urbana y rural no son estadísticamente significativas al 95% de confianza.
*El dato debe ser tomado con cautela dado que el error estándar relativo (EER) se encuentra entre el 10% y 30%.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENDES 2009, INEI.
En la medida en que la anemia en las mujeres gestantes puede afectar el crecimiento y de-
sarrollo del niño en el vientre, ocasionar un nacimiento prematuro y/o bajo peso al nacer, así
como —en los casos más graves— la muerte materna, en los últimos años se ha priorizado en
la atención de las gestantes la suplementación con sulfato ferroso, como factor que permite
prevenir la anemia en las gestantes. Como se observa en el Gráfico 5, de acuerdo a la ENDES
2000, la proporción de mujeres gestantes que recibía suplemento de hierro era mayor en las
áreas urbanas (65%) que en las rurales (51%). Al año 2009, esta diferencia desaparece y
alrededor del 80% de las mujeres gestantes recibe este tipo de suplemento en ambas áreas
de residencia.
Gráfico 5
Fuente: Elaboración propia en base a la página web de los “Indicadores de resultado identificados en los programas estra-
tégicos” del INEI (ENDES 2000 y 2009).
• Atención del parto
El contar con profesionales de salud, como médicos, obstetrices o enfermeras, permite respon-
der adecuadamente a una eventual emergencia obstétrica o neonatal (tratándola o derivándola
a un centro de salud de mayor jerarquía donde se cuente con el personal y los equipos médicos
necesarios). Si bien, se ha avanzado sustantivamente en la atención del parto por parte de
profesionales de salud en los últimos 15 años, todavía, uno de cada cinco nacimientos en el
país ocurre sin la asistencia de dichos profesionales, de acuerdo a la ENDES 2009.
La probabilidad de que un parto sea atendido por un profesional de salud varía también entre
grupos con lengua materna distinta. Hacia el año 2009, el 85% de las mujeres con lengua
materna castellana dio a luz con la asistencia de un profesional de salud; esta proporción
disminuye para el caso de las mujeres con lengua materna quechua, aymara y en especial,
amazónica, a 66%, 62% y solo 17%, respectivamente (Gráfico 6b). Si bien, las discrepancias
entre las prácticas culturales locales y las prácticas médicas occidentales serían responsables
Gráficos 6a y 6b
Nota: Los datos con asterisco deben ser tomados con cautela: *El error estándar relativo (EER) se encuentra entre el 10%
y 30%. **El EER es mayor al 30%.
Profesionales de salud: médico, obstetriz o enfermero/a. El indicador se construyó en base a todos los nacimientos de las
mujeres en edad fértil ocurridos en los últimos cinco años anteriores a la encuesta.
Fuente: Elaboración propia en base a las ENDES 1996, 2004-2006 y 2009, INEI.
clave de esta situación, es importante resaltar las iniciativas que el gobierno, conjuntamente
con la población indígena y la cooperación internacional, vienen implementando para acercar
los servicios de salud a la población indígena.
Más allá del reto de adaptar las prácticas médicas a las locales, aún subsiste un problema de
sub-cobertura de infraestructura y servicios de salud. Al respecto, en el Anexo 3-2 se mues-
tra una lista de 23 provincias, de las 195 en el país, en las que no se disponía de centros
de salud donde, según la norma, deben atenderse partos6. Estas provincias se concentran
en los departamentos de Amazonas, Áncash, Ayacucho, Huánuco, La Libertad, Lima, Puno,
Tacna y Ucayali. Como se observa en el Gráfico 7, estos departamentos muestran una gran
heterogeneidad en la tasa de atención de partos por profesionales de salud, con lo cual se
evidencian las diferencias existentes, incluso al interior de los departamentos. Los departa-
mentos donde se presenta una menor tasa de partos atendidos por profesionales de salud
son los que tienen una mayor proporción de población indígena amazónica, como el caso de
Loreto (53%), Ucayali (62%) y Amazonas (64%).
Gráfico 7
Nota: Profesionales de salud: médico, obstetriz o enfermera/o. El indicador se construyó en base a todos los nacimientos
de las mujeres en edad fértil ocurridos en los últimos cinco años anteriores a la encuesta.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENDES 2009, INEI.
• Parto por cesárea
• Mortalidad neonatal
• Peso al nacer
De acuerdo a Pollitt (2002), el peso al nacer es un indicador importante del estado de salud
del niño en el vientre y del recién nacido; y el bajo peso al nacer, determinado por un retardo
en el crecimiento intrauterino, se asocia a problemas en el desarrollo mental infantil y en el
desarrollo cognitivo del niño en edad preescolar. Según diversos estudios, el peso de un niño
al nacer está asociado a la alimentación y cuidados10 de la madre durante el embarazo.
A nivel nacional, un 7% de los niños y niñas, que fueron pesados al nacer, nació con un peso
inferior a los 2.5 kg11, lo que representa alrededor de 41,700 niños nacidos en un año12.
Como se puede apreciar en los Gráficos 9a y 9b, esta proporción no muestra variaciones
significativas entre áreas de residencia, regiones naturales o lenguas maternas.
Gráficos 9a y 9b
Nota: El indicador de bajo peso al nacer se calcula sobre el total de los niños y niñas reportados como pesados al nacer.
No se incluye a los que no fueron pesados al nacer ni a los niños cuyas madres reportaron no saber o no recordar si se les
pesó al nacer.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENDES 2009, INEI.
No obstante, la información reportada de bajo peso al nacer toma en cuenta únicamente a los
niños que fueron pesados al nacer. Por ello, esconde brechas asociadas al tipo de atención
que recibió la madre en el momento del parto. Como se observa en el Gráfico 10a, en las
áreas rurales solo el 78% de los niños y niñas fueron pesados al nacer, frente al 96% de sus
pares de las áreas urbanas. Asimismo, una menor proporción fue pesado en la sierra (84%)
y selva (80%) en comparación con el resto de la costa (96%).
Es importante resaltar que, la práctica de pesar al niño al nacer no es exclusiva de los profe-
sionales de salud (médicos, obstetrices y enfermeras). En las áreas rurales el parto atendido
por profesionales de salud es de 60%, mientras el 80% de los niños y niñas es pesado al
nacer. Algo similar ocurre entre los de madres indígenas de la Amazonía, donde menos del
20% de los partos es asistido por profesionales de salud pero donde más del 40% de los
niños es pesado al nacer.
©UNICEF/RC0025/[Link]
Box 1
UNICEF, en el marco del Plan de Desarrollo de Santiago, con el propósito de ampliar su activa
la Región Fronteriza Perú-Ecuador, desarrolló participación en los espacios de decisión local
entre los años 2003 y 2009 el Proyecto de y a nivel comunitario.
Desarrollo Humano en el Río Santiago, afluen-
te del río Marañón que nace en las vertientes UNICEF, en alianza con la ONG Terranuova,
septentrionales de la Cordillera del Cóndor en el con amplia experiencia en el trabajo con co-
Ecuador y recorre, de norte a sur, al distrito del munidades indígenas de la Amazonía perua-
Río Santiago de la provincia de Condorcanqui na, promovió el desarrollo de planes de vida
en el departamento de Amazonas. comunitarios, en los que se impulsó la activa
participación de las mujeres. Por otro lado, se
El proyecto tuvo como objetivo contribuir al empoderó a las mujeres que destacaron como
desarrollo sostenible de las 56 comunidades lideresas, a través del desarrollo de talleres
Awajum Wampis, localizadas a lo largo del Río comunales y encuentros distritales de lideresas
Santiago. Para ello se priorizó el fortalecimiento indígenas. Durante el desarrollo de los planes de
de la oferta de los servicios de educación, salud, vida, se involucró a los varones para promover
nutrición y protección dirigidos a la infancia con su aceptación a la participación de la mujer en
un enfoque intercultural, en el marco de la cons- los espacios que tradicionalmente eran solo
trucción de políticas públicas regionales y de de varones.
promover la inversión en el desarrollo humano.
Por otro lado, se fortalecieron las capacidades Este proceso posibilitó que los planes de vida
de las autoridades locales, líderes indígenas y comunales incluyan prioridades como la im-
miembros de las comunidades en el cuidado y plementación de proyectos para fortalecer las
protección de los niños y niñas. capacidades de las mujeres, específicamente
productivos (artesanía, piscicultura, agricultura),
En el desarrollo del proyecto se identificaron así como el desarrollo de créditos dirigidos a la
importantes inequidades de género, particular- mujer. Por otro lado, se logró ampliar la partici-
mente en la participación de la mujer en los es- pación de la mujer en la organización comunitaria
pacios públicos y comunitarios. Tradicionalmen- tradicional. Finalmente, se logró generar la ne-
te las autoridades comunales y el personal de cesidad de incorporar a técnicas y profesionales
los servicios de salud, educación y protección mujeres como responsables de los servicios de
eran varones. A partir del reconocimiento de salud y como maestras de las escuelas.
la mejora en la prestación de los servicios que
hacían las trabajadoras de salud y las maestras La inversión en el fortalecimiento del liderazgo
de las escuelas de sexo femenino, se decidió de la mujer en las comunidades indígenas es
fortalecer el liderazgo de la mujer Awajum una de las mejores estrategias que permitirán
Wampis, en las 12 comunidades con mayor el desarrollo integral y equitativo de estas co-
concentración poblacional del distrito del Río munidades.
1.2.2. Salud y nutrición de los niños y niñas menores de 5 años
Luego del período perinatal, los riesgos asociados al crecimiento y desarrollo de la niñez son
múltiples y se relacionan tanto con las condiciones de nutrición como con las del entorno en
el que crecen. A continuación, se abordan algunos de los principales indicadores del desarrollo
nutricional y de la salud de los niños y niñas menores de 5 años, evidenciando los riesgos
más importantes que enfrentan y las inequidades que sobresalen en el país.
Gráfico 11
Lo mismo ocurre con la mortalidad de la niñez (número de muertes ocurridas antes de cumplir
los cinco años de vida) que, en el mismo período, se ha reducido de 59 a 26 por mil nacidos
vivos, a nivel nacional. Con una significativa reducción en el área rural, de 86 a 35 por mil
nacidos vivos (Gráfico 12).
Gráfico 12
Dos son los indicadores que, con mayor frecuencia, se utilizan para dar cuenta del estado
nutricional de los niños y niñas menores de 5 años en el país: la desnutrición crónica y la
anemia. Aunque menos utilizado, por la limitada información disponible sobre su incidencia,
la deficiencia de vitamina A es uno de los grandes problemas de salud pública de la población
más vulnerable del país (INS-CENAN 2004).
Un niño con desnutrición crónica es aquel que presenta una estatura por debajo de la esperada
para su edad, evidenciando deficiencias crónicas en su nutrición y/o salud. Los principales
factores asociados a este problema incluyen regímenes de alimentación deficientes y episo-
dios frecuentes de enfermedades infecciosas, los que pueden estar asociados a prácticas de
higiene inadecuadas. De acuerdo a Pollitt (2002), la desnutrición crónica durante el período
preescolar y escolar se asocia a problemas en el desarrollo intelectual y en las competencias
educativas de los niños y niñas.
Gráficos 13a, 13b y 13c
Nota: No está disponible el reporte de las tasas de desnutrición crónica por quintiles de ingreso para el año 2000.
Fuente: Consulta directa a: <[Link] abril, 2009.
©UNICEF/NU0044/[Link]
Según la CEPAL (2010), el Perú es el país de América del Sur con la mayor tasa de desnu-
trición crónica entre los niños y niñas de 0 a 5 años13. Sin embargo, como se muestra en el
Gráfico 13a, en los últimos 9 años se han producido mejoras. A nivel nacional, la tasa de
desnutrición crónica (Parámetro NCHS14) se redujo de 25% a 18%, la cual se debe, funda-
mentalmente, a la disminución en las áreas menos favorecidas del país. Entre los años 2005
y 2009, la desnutrición crónica en las áreas rurales cayó de 40% a 33% y en el 60% de la
población más pobre del país se reportaron las mejoras más importantes: de 47% a 37% en
el quintil más pobre, de 33% a 23% en el segundo quintil más pobre y de 16% a 10% en
el quintil intermedio de ingresos15. Aunque no es posible establecer relaciones directas de
causalidad, el inicio del programa de transferencias condicionadas Juntos, en el año 2005,
puede haber sido un factor importante en estas mejoras, así como la implementación de la
Estrategia Nacional Crecer desde el año 2007.
A pesar de estas mejoras todavía se presentan brechas al interior del país. A nivel departa-
mental, en Tacna 2 de cada 100 niños presentan retraso en su crecimiento frente a 43 de
cada 100 niños en Huancavelica (Gráfico 14).
Gráfico 14
Nota: Lima incluye a la Provincia Constitucional del Callao. Los datos de los años 2000 y 2009 se reportan bajo el están-
dar NCHS, debido a que para el año 2000 solo se dispone de datos departamentales de desnutrición crónica para dicho
estándar.
Fuente: Consulta directa a: <[Link] abril, 2009.
Otro de los problemas nutricionales que afecta a los niños y niñas es la anemia, la cual, en la
mayoría de casos, se debe a la deficiencia de hierro. Al igual que la desnutrición, la anemia
se asocia a un inadecuado régimen alimenticio y puede traer consecuencias negativas en el
desarrollo de los niños y niñas. De acuerdo a Pollit (2002:349), la anemia ferropénica16 du-
rante los primeros tres años de vida trae consecuencias negativas en el desarrollo intelectual
del niño.
Cuadro 5
Al igual que en otros indicadores del estado de la salud de la primera infancia, la incidencia
de la anemia es mayor en las zonas rurales (57%) en comparación con las urbanas (47%); y
en la región de la sierra (60%) frente a las del resto de la costa (44%) y la selva (48%). Las
mayores diferencias se presentan por lengua materna de la madre: entre los niños y niñas
menores de 3 años cuya madre tiene al castellano como lengua materna la prevalencia de
anemia es de 49%, entre sus pares, cuya madre tiene una lengua originaria de la Amazonía
como materna, aumenta a alrededor de 65% y es de 67% entre los que tienen madres con
lengua materna quechua (Cuadro 5).
Como se observa en el Gráfico 15, en los últimos diez años, los cambios en la incidencia de
anemia en los niños y niñas menores de 3 años son evidentes, a nivel de área de residencia
y región natural. Si bien, en las áreas rurales no se observan mayores diferencias, en las ur-
banas las mejoras son significativas (de 60% a 47%). A nivel de las regiones, las mejoras se
concentran en Lima Metropolitana (de 59% a 43%) y el resto de la costa (de 62% a 44%).
Sin embargo, las mejoras no han beneficiado a la población más pobre del país que reside en
las zonas rurales (de 62% a 57%) y en las regiones de la sierra (de 66% a 60%) y la selva
(de 51% a 48%).
Gráfico 15
Anemia en los niños y niñas menores de 3 años por área de residencia y región natural
En porcentaje
Asimismo, como se observa en el Gráfico 16, las brechas entre los departamentos son
bastante marcadas en la prevalencia de anemia. Los departamentos con mayor prevalencia
de anemia en los niños y niñas menores de 3 años son Cusco (76%), Puno (73%), Huanca-
velica (68%), Pasco (67%) y Apurímac (66%); y entre los que tienen menor incidencia se
encuentran Lima (43%), Cajamarca (41%), San Martín (32%) y Lambayeque (31%).
Gráfico 16
Nota: Excluye a los niños y niñas menores de 6 meses. Lima incluye a la Provincia Constitucional del Callao.
Fuente: Elaboración propia en base a las ENDES 2000 y 2009, INEI.
El déficit de vitaminas y minerales, como la vitamina A, el yodo y el hierro, sería la causa más
importante de lo que se ha denominado el “hambre oculta”, la cual alcanza a un tercio de la
población infantil mundial (UNICEF, 200417). En el Cuadro 6 se presenta la información sobre
la deficiencia de vitamina A en el Perú, la que afecta a un 12% de los niños y niñas menores
de 5 años, observándose una mayor incidencia en los que residen en la selva (17%).
Es importante señalar que, de acuerdo a estudios del CENAN, es necesario mantener la vi-
gilancia sobre el consumo de yodo en la dieta familiar. A pesar de las mejoras ocurridas en
la última década, por las que el Perú fue declarado país libre de desórdenes asociados a la
deficiencia de yodo por la OMS (INS-CENAN 2004), en el 15% de los hogares, con al menos
un niño o niña menor de 5 años, la sal que se consume no alcanzaría los niveles de yodo
adecuados18, con lo cual dichos hogares estarían en situación de riesgo.
Nota: En el caso del déficit de vitamina A, el indicador es porcentaje de niños y niñas menores de 5 años y en el caso de
consumo de sal yodada, es porcentaje de hogares con niños y niñas menores de 5 años.
Fuente: Elaboración propia en base al Informe del MONIN 2008, INS – CENAN.
Box 2
En el país el 37.2%1/ de los niños y niñas me- mayor aceptabilidad comparada con el jarabe
nores de cinco años tiene anemia nutricional, de sulfato ferroso, suplemento utilizado en el
porcentaje que se incrementa a 60% en los programa regular del Ministerio de Salud. El
menores de dos años. Esta prevalencia es MNP contiene hierro encapsulado, zinc, vita-
alta tanto en las zonas rurales (44,1%) como mina C, vitamina A y ácido fólico; y es fácil de
urbanas (33,2%) y está presente en todos los usar en casa, se añade el polvo contenido en
estratos sociales (43.7% en el primer quintil un sobrecito de 1 gr. a una porción pequeña de
más pobre y 33.7% en el cuarto quintil no po- la comida del niño, se mezcla y se consume. La
bre). La anemia a edades tan tempranas tiene ventaja más apreciada por las madres es que
efectos negativos en la capacidad intelectual, no modifica el sabor de los alimentos.
emocional y de salud de los niños y niñas,
convirtiéndola en un grave problema de salud UNICEF, OMS/OPS, y PMA han dado recomen-
pública que es urgente atender para el desa- daciones internacionales para el uso de los MNP
rrollo del país. en caso de emergencia. Es así como se intro-
dujo en el Perú después del terremoto del año
La suplementación con hierro es una de las 2007 en Ica, con el apoyo del PMA y UNICEF.
estrategias más importante para prevenir y Los resultados mostraron una reducción de la
controlar la anemia nutricional, pero su éxito anemia en los niños y niñas menores de tres
depende del consumo y aceptabilidad del tipo años de 46.9% a 36.7%. Además de esta ex-
de suplemento. A nivel mundial se ha compro- periencia, el Programa Sembrando e iniciativas
bado la eficacia de los multimicronutrientes en de los gobiernos regionales y ONGs, empezaron
polvo (MNP) en la reducción de la anemia y su la suplementación en otras zonas del país, como
Amazonas, Ventanilla, Tacna,
©UNICEF/NU0037/[Link]
Áncash, Cajamarca y Cusco.
1/
ENDES 2009, INEI.
• Lactancia materna y alimentación complementaria
Para tener un panorama más completo del estado nutricional de los niños y niñas menores
de 5 años, a continuación se presentan indicadores relacionados con la lactancia materna y
la alimentación complementaria.
©UNICEF/LC0060//[Link]
los primeros seis meses de vida, y su
continuación durante los dos primeros
años —adecuadamente complementada
con otros alimentos—, constituye el me-
jor régimen alimenticio para lograr una
buena salud del bebé19, de acuerdo a las
recomendaciones del Ministerio de Salud,
la OPS/OMS y UNICEF. La leche materna
contiene todos los nutrientes necesarios
para el óptimo crecimiento y desarrollo,
tanto físico como mental del bebé, y sus
beneficios abarcan también el ámbito
emocional, pues genera y fortalece el
vínculo afectivo entre madre e hijo/a.
En los últimos años, se han dado campañas que buscan fomentar el inicio de la lactancia
materna durante la primera hora de vida pero ésta aún no es una práctica generalizada en
el Perú, en especial en las áreas urbanas, donde solo el 57% de los niños y niñas lactaron
durante la primera hora (Gráfico 17). Mientras en las áreas rurales casi 8 de cada 10 niños
lactaron durante la primera hora de vida, en Lima Metropolitana solo 5 de cada 10 tuvieron
la oportunidad de hacerlo.
Gráfico 17
Niños y niñas que lactaron durante la primera hora de vida por área de residencia,
región natural y lengua materna de la madre
En porcentaje
Nota: Estimación en base al reporte de la madre sobre el último nacimiento en los 5 años anteriores a la encuesta.
1/
Categoría omitida: “otros casos”, que incluye a los niños y niñas de madres sordomudas o con lengua materna extranjera.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENDES 2009, INEI.
Nota: Estimación en base al reporte de la madre sobre el último nacimiento en los 5 años anteriores a la encuesta.
1/
Categoría omitida: “otros casos”, que incluye a los niños y niñas de madres sordomudas o con lengua materna extranjera.
Fuente: Elaboración propia en base a las ENDES 2000 y 2009, INEI.
De acuerdo a la normatividad vigente, las mujeres disponen de 90 días de licencia por ma-
ternidad20. Al retornar a sus empleos, la leche materna puede extraerse y conservarse para
alimentar al bebé. Esta práctica requiere de tiempo y conocimientos para la adecuada conser-
vación de la leche21 así como el apoyo de una persona que pueda alimentar al bebé mientras
la madre esté ausente.
También hay notables avances en el plano normativo que buscan contribuir a que las madres
trabajadoras puedan dar de lactar y estar más tiempo con sus bebés. La Ley Nro. 27240,
promulgada en el año 1999, establece que, al término del período posparto y hasta que el niño
o niña cumpla los seis meses de edad, la madre trabajadora tiene derecho a una hora diaria
de permiso por lactancia materna. Posteriores modificaciones de esta Ley, en los años 2001
y 2006, ampliaron el derecho de la hora de lactancia hasta que el niño o niña tenga un año
de edad, incrementaron una hora más de lactancia en caso de parto múltiple y especificaron
que esta(s) hora(s) se otorgará(n) dentro de la jornada laboral de la madre, considerándola
con derecho a remuneración.
De acuerdo a los Lineamientos de Nutrición Materno Infantil (MINSA e INS, 2004), a los seis
meses de edad, el niño mostrará interés por conocer nuevos sabores y su cuerpo habrá al-
canzado el desarrollo necesario para masticar alimentos. La introducción de dichos alimentos
debe hacerse de forma gradual, iniciándose con papillas, purés o mazamorras (seis meses),
para luego pasar a alimentos triturados (siete a ocho meses), posteriormente picados (nueve
a 11 meses), hasta que pueda alimentarse de la olla familiar (12 a 24 meses).
Siguiendo los lineamientos de nutrición citados, entre los seis y 23 meses, los niños deben
recibir tres comidas principales además de la leche materna22. Asimismo, es recomendable
añadir una cucharadita de grasa (aceite, manteca, margarina, mantequilla u otro) en una de
las comidas principales, la cual aporta ácidos grasos esenciales, favorece la absorción de
vitaminas A, D, E y K, y permite que la ración de alimento sea más energética. Es necesa-
rio hacer hincapié en la dosis adecuada de grasa, pues una dosis menor puede derivar en
adelgazamiento infantil y una mayor puede generar obesidad en los niños, incrementando el
riesgo de enfermedades cardiovasculares en el futuro.
A nivel nacional, solo 6 de cada 10 niños y niñas (62%) entre los seis y 23 meses recibía las
dosis de comidas principales recomendadas por el Ministerio de Salud y solo 3 de cada 10
(34%) recibía la adición de grasa en las comidas (Cuadro 7).
Cuadro 7
Consumo de tres o más comidas sólidas y de grasa adicional por región natural
Niños y niñas de seis a 23 meses
En porcentaje
Fuente: Elaboración propia en base al Informe del MONIN 2008, INS – CENAN.
La EDA se presenta a causa de una infección, la cual puede contagiarse de una persona a
otra por una inadecuada higiene o puede ser contraída por la ingesta de alimentos o agua
contaminados. En este sentido, la presencia de esta enfermedad se vincula a las inadecuadas
prácticas de higiene y a la no disponibilidad de fuentes mejoradas de agua y saneamiento,
pues restringe la posibilidad de contar con agua “segura” para beber, cocinar y lavar en los
hogares, así como para eliminar las excretas.
Por otra parte, las infecciones respiratorias agudas (IRA) son también una de las principales
causas de enfermedad y mortalidad en los niños y niñas menores de 5 años24, tanto en el Perú
como en otros países en desarrollo. Las IRA comprometen una o más partes del aparato respi-
ratorio, durante un lapso no mayor a 15 días. De acuerdo al MINSA25, la ocurrencia de estas
infecciones puede verse condicionada por un bajo peso al nacer, insuficiente lactancia materna,
infecciones previas, esquema incompleto de vacunación y/o deficiencia de vitamina A.
Los niños y niñas de la selva se ven expuestos, tanto a las EDA como a las IRA, en mayor
proporción que sus pares de la costa o sierra, mientras que los niños y niñas de la sierra rural
y la selva rural están relativamente más expuestos a las IRA. Al respecto, cabe resaltar que
esta información ha sido recogida a lo largo del año y no permite analizar la estacionalidad de
este tipo de infecciones, por ejemplo, en el caso de épocas de heladas o friaje en la sierra sur;
algo que será posible, eventualmente, cuando se tenga la muestra completa 2009-2011.
Gráfico 19
Fuente: Elaboración propia en base a la ENDES 2009 en el caso de prevalencia de EDA y al Censo Nacional 2007 en el caso
de acceso a fuentes mejoradas de agua y desagüe, INEI.
Nota: El indicador se refiere a los que presentaron síntomas de EDA en las dos semanas anteriores a la encuesta. Se define
como diarrea a la presencia de tres o más deposiciones sueltas o líquidas en un período de 24 horas. Si un episodio de
diarrea dura menos de 14 días es aguda. Si dura 14 días o más es diarrea persistente, que es la que suele causar problemas
nutricionales y producir la muerte de los niños y niñas.
Fuente: Elaboración propia en base a la página web de los “Indicadores de resultado identificados en los programas estra-
tégicos” del INEI (ENDES 2000 y 2009).
Con relación al tratamiento que reciben los niños y niñas menores de 5 años con EDA, de
acuerdo a la ENDES 2009, el 42% es llevado a algún proveedor de salud. Este porcentaje es
ligeramente mayor al registrado en el año 2000 (39%). Aunque no se observan importantes
mejoras en la consulta a proveedores de salud, el aumento en el uso de sobres o paquetes
de Sales de Rehidratación Oral (SRO) es notable: pasó de 22% en el año 2000 a 32% en el
2009, el porcentaje de niños y niñas con EDA que recibieron este tratamiento. En segundo
lugar, se reporta el tratamiento con soluciones caseras, que ha pasado de 21% a 11% en el
mismo período.
La ENDES 2009 también indaga sobre las prácticas recomendadas, por el Ministerio de Salud
y UNICEF, respecto a dar una mayor cantidad de líquidos y alimentos al niño o niña menor de
5 años: el 53% de los niños y niñas recibe una mayor cantidad de líquidos durante el episo-
dio de EDA, cifra similar a la reportada en la ENDES 2000 (55%) y solo el 5% recibe mayor
cantidad de alimentos, el mismo porcentaje reportado en la ENDES 2000.
En el caso de la incidencia de IRA en los niños y niñas menores de 3 años, se observan me-
joras en Lima Metropolitana (de 21% a 17%), el resto de la costa (de 20% a 14%) y en la
sierra urbana (de 21% a 10%). Sin embargo, la incidencia de IRA es notablemente mayor en
la sierra rural (20%), en la selva urbana (22%) y en la selva rural (29%).
Gráfico 21
Nota: El indicador se refiere a los niños y niñas que presentaron síntomas de IRA en las dos semanas anteriores a la encues-
ta. Incluye a las IRA comunes (resfrío común, sinusitis, faringitis, amigdalitis, bronquitis, otitis media) y las complicadas
(neumonía, neumonía grave y muy grave).
Fuente: Elaboración propia en base a la página web de los “Indicadores de resultado identificados en los programas estra-
tégicos” del INEI (ENDES 2000 y 2009).
La salud preventiva es un factor clave para enfrentar los riesgos del entorno, asociados a las
enfermedades transmisibles y a no contar con agua segura y saneamiento adecuado, entre
otros. Dos aspectos importantes, en los cuales el gobierno peruano ha venido fortaleciendo
las campañas orientadas a crear una cultura de salud preventiva, son la vacunación oportuna
y el monitoreo regular de los niños y niñas, especialmente en la primera infancia. Como se
verá a continuación, los resultados en la vacunación oportuna son poco alentadores pero los
asociados a fomentar los controles de crecimiento y desarrollo de los niños y niñas menores de
3 años han sido positivos en la sierra del país, donde se habrían concentrado los esfuerzos.
Como se señaló anteriormente, el monitoreo del bienestar y la salud de los niños y niñas
se inicia con la asistencia periódica a los controles prenatales, a fin de detectar potenciales
problemas en el desarrollo del bebé en el vientre. Dicha asistencia periódica a los estableci-
mientos de salud debe continuar desarrollándose luego del nacimiento del niño o niña para
realizar sus controles de crecimiento y desarrollo (CRED). Los CRED son actividades periódicas
y sistemáticas que evalúan el crecimiento y desarrollo del niño con el objetivo de detectar,
de manera oportuna, los cambios y riesgos en su estado de salud27. Por norma, los controles
deben hacer énfasis en la medición del peso y talla de los niños y niñas, en el logro de sus
habilidades de desarrollo y en la provisión de consejería a los padres y madres de familia,
constituyéndose en un espacio en donde pueden conversar sobre sus dudas e inquietudes en
temas de salud, nutrición, estimulación y vacunación de sus hijos e hijas.
Cuadro 8
Controles de crecimiento y desarrollo (CRED) para los niños y niñas menores de 4 años
Nota: Este esquema, de acuerdo a la normatividad vigente del Ministerio de Salud, fue empleado por los funcionarios del
INEI al estimar la proporción de niños y niñas que tienen los controles de crecimiento y desarrollo al día.
Fuente: Elaboración propia en base al manual del encuestador de la ENDES Línea de Base, INEI.
Cuadro 9
Fuente: Elaboración propia en base a la Norma Técnica N° 063-MINSA/DGSP-V.01 “Norma técnica de salud para la im-
plementación del listado priorizado de intervenciones sanitarias garantizadas para la reducción de la desnutrición crónica
infantil y salud materno neonatal”.
A nivel nacional, el 52% de los niños y niñas menores de
3 años ha recibido todas las vacunas programadas para su
edad (Cuadro 10a), lo que implica que un 48% se encuentra
vulnerable ante, al menos, una de las enfermedades citadas
en el Cuadro 9. Por otra parte, solo el 28% de los niños y
niñas menores de 36 meses está al día en sus controles de
crecimiento y desarrollo (Cuadro 10b). Tanto en la asistencia
al CRED como en la vacunación completa, no se encuentran
©UNICEF/CN0048/[Link]-Vuilleme
significativas diferencias entre las áreas urbanas y rurales ni
entre las regiones naturales (Cuadros 10a y 10b), siendo el
panorama igual de preocupante en todo el país. Sin embar-
go, es en los entornos más precarios donde esta reducida
cobertura de vacunación completa y de asistencia regular
a los CRED implica mayores riesgos.
Gráfico 22
Los reportes de la ENDES 1996 hacen referencia a los niños y niñas de 12 a 23 meses de edad.
1/
Nota: En todos los casos se considera vacunación completa a los que recibieron BCG, 3 dosis de DPT, 3 dosis de polio y
sarampión. Se preguntó por la vacunación completa ocurrida en cualquier momento antes de la encuesta. Las líneas en la
parte superior de cada barra muestran los intervalos de confianza del indicador al 95%.
Fuente: Elaboración propia en base a las ENDES 1996, 2000 y 2009, INEI.
Box 3
Los niños y niñas Candoshi y Shapra protegidos contra la Hepatitis B:
Un logro que hay que sostener
En el Perú, la proporción de niños y niñas de 3 a 5 años que asiste a una institución edu-
cativa de nivel inicial (tasa de cobertura neta) es relativamente alta, en comparación con lo
observado en otros países de América del Sur. En el año 2006, Perú mostraba una tasa de
cobertura ligeramente superior al promedio regional (61%), situándose por encima de países
como Argentina, Brasil, Colombia o Bolivia, y por debajo de Uruguay y Ecuador28.
Entre los años 2001 y 2009, la asistencia de los niños y niñas de 3 a 5 años a la educación inicial
se ha incrementado significativamente: de 53% a 66% a nivel nacional. En este período, además,
la asistencia a la educación inicial se incrementó ligeramente más en las zonas urbanas (de 59%
©UNICEF/ EI0034/[Link]
a 75%) que en las rurales (de 44% a 55%), ocasionando que la brecha en el acceso a la edu-
cación por área de residencia aumente en 5 puntos porcentuales: en el año 2001, la tasa de
cobertura neta en las zonas urbanas era mayor que en las rurales en 15 puntos porcentuales
y en el año 2009, esta brecha ascendió a 20 puntos porcentuales (Cuadro 11). No obstante,
es importante señalar que, entre los años 2004 y 2009, el incremento en la cobertura de
educación inicial ha sido más pronunciado en las zonas rurales (11 puntos porcentuales) que
en las urbanas (4 puntos porcentuales), por lo que la brecha por área de residencia tendría
una tendencia a la reducción.
De forma análoga, a lo visto por área de residencia, entre los años 2004 y 2009, la tasa de
cobertura neta en inicial se ha incrementado más entre los niños y niñas que residen en ho-
gares pobres extremos (de 38% a 51%) y entre aquellos que tienen como lengua materna el
quechua (de 38% a 64%), en comparación con sus pares no pobres (de 75% a 78%) o de
lengua materna castellana (de 63% a 67%), como se aprecia en el Cuadro 11.
Cuadro 11
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas en edad de cursar educación inicial, de acuerdo a la normatividad vigente,
entre los meses de abril a diciembre.
1/
Estimación del MED (indicadores en el tiempo). 2/ Estimación propia en base a las ENAHO 2004 y 2009. 3/ Categoría omitida:
“otros casos”, incluye a los niños y niñas con lengua materna extranjera o sordomudos.
Los datos con asterisco deben ser tomados con cautela: *El error estándar relativo (EER) se encuentra entre el 10% y 30%.
**El EER es mayor al 30%.
Fuente: Elaboración propia en base a indicadores en el tiempo del MED y las ENAHO 2004 y 2009 del INEI.
A nivel departamental, como se observa en el Gráfico 23, la asistencia a educación inicial es
bastante dispar. Supera el 80% en Tumbes (94%), Ica (82%) y Moquegua (82%); en cambio,
bordea el 50% en Puno (51%), Amazonas (51%) y Huánuco (48%).
Gráfico 23
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas en edad de cursar la educación inicial, de acuerdo a la
normatividad vigente; entre los meses de abril a diciembre. El reporte de asistencia a educación inicial
incluye jardín (centro educativo que atiende a niños y niñas de 3 a 5 años) público y privado, y a centros
no escolarizados (PRONOEI, cuna-guardería y Wawa-Wasi).
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
Es importante resaltar que, los datos no distinguen entre los niños y niñas que asisten a
centros de educación inicial (de gestión pública, parroquial o privada) de aquellos que asisten
a otros centros como las guarderías jardín, los Wawa Wasis o los PRONOEI (Programa Na-
cional No Escolarizado de Educación Inicial, que ofrece aprestamiento para la lecto-escritura
y es supervisado por el Ministerio de Educación). En ese sentido, el indicador de asistencia
esconde heterogeneidades importantes en cuanto a la calidad del servicio y la preparación de
los niños y niñas para el primer grado.
• Asistencia continuada a la educación inicial
La tasa de cobertura neta, como indicador de asistencia, tiene una limitación: mide la asis-
tencia de los niños y niñas a la educación inicial en un único momento en el tiempo, el de la
encuesta. No brinda información acerca de
las condiciones de inserción de los niños Cuadro 12
y niñas a la escuela: si fue oportuna (en la
Asistencia continuada a la educación
edad normativa para iniciar la educación
inicial en los niños y niñas de 3 a 5 años
inicial), o por el contrario, si se dio con En porcentaje
algún atraso o se produjo alguna interrup-
ción (retiro temporal). Considerando que,
el desarrollo es un proceso acumulativo, es
necesario complementar la información de
la tasa de cobertura neta con un indicador
que permita la aproximación a la incidencia
de atraso escolar y retiro temporal de la
educación básica29 entre los niños y niñas
más pequeños.
Gráfico 24
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas en edad de cursar la educación inicial, de acuerdo a la normatividad vigente;
entre los meses de abril a diciembre. El reporte de asistencia a educación inicial incluye a jardín (centro educativo que atiende
a niños de 3 a 5 años) público y privado, y a centros no escolarizados (PRONOEI, cuna-guardería y Wawa-Wasi).
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
A nivel nacional, del total de los niños y niñas de 3 a 5 años que asiste a algún centro de
educación inicial, el 77% asiste a centros de gestión estatal y el 23% restante a los no es-
tatales, los cuales están situados, fundamentalmente, en las áreas urbanas, donde reside el
34% del alumnado del nivel inicial. En las áreas rurales los centros de educación inicial son
fundamentalmente de gestión estatal, por lo que el impacto de políticas educativas efectivas
en la mejora de los aprendizajes de los niños y niñas en dichas áreas es enorme.
Si bien, en las áreas urbanas la asistencia a centros privados de educación inicial depende,
fundamentalmente, del nivel socioeconómico del hogar, hay un 10% de niños y niñas que
reside en hogares pobres y asiste a un centro no estatal en zonas urbanas, porcentaje que se
incrementa a 43% entre los no pobres.
Entre los niños y niñas que asisten a educación inicial en los centros estatales, el 26% reporta
haber entrado después de la edad normativa (3 años), porcentaje que se reduce a 8% entre
los que asisten a centros no estatales (los niños y niñas de 3 años que asisten a un centro
educativo por primera vez se consideran sin retraso en este indicador).
1.4. DERECHO A LA PROTECCIÓN
EN LA PRIMERA INFANCIA
• Acceso a la identidad
©UNICEF/PP0036
De acuerdo al Censo Nacional 2007, en el Perú existen alrededor de 200 mil niños y niñas
entre 0 y 5 años que no cuentan con partida de nacimiento, los cuales representan al 6%
de la población en ese rango de edad. La indocumentación en las niñas y niños de 0 a 5
años suele ser más frecuente en las zonas rurales (8%) que en las urbanas (6%); y la de los
niños y niñas de 3 a 5 años, resulta bastante alta entre los de lengua materna amazónica
(23%), en comparación con sus pares de lengua materna quechua (2%), aymara (1%) y
castellana (4%)31.
En línea con el estudio anterior (INEI y UNICEF, 2008), los departamentos que muestran una
alta incidencia de niños y niñas de 0 a 5 años indocumentados son Loreto y Ucayali, donde
uno de cada cinco (21%) no cuenta con partida de nacimiento (Gráfico 25). Los factores
asociados a esta situación son económicos, por los costos directos e indirectos de la inscrip-
ción; institucionales, dada la escasez de centros de registro cercanos; y socio-culturales, por
las posibles diferencias culturales entre los registradores y los usuarios del servicio (Cuenca
y Reuben, 2009).
Gráfico 25
1/
No incluye la Provincia Constitucional del Callao.
Fuente: Elaboración propia en base al Censo Nacional 2007, INEI.
En el Gráfico 26, se presenta la proporción de los niños y niñas de 0 a 5 años que no tiene
partida de nacimiento en cada una de las provincias de los departamentos de Loreto y Ucayali.
En todas las provincias la incidencia de indocumentación supera el 15%. Asimismo, el no
registro de los niños y niñas suele ser más frecuente en las zonas rurales, en especial en las
provincias Datem del Marañón (50%), Loreto (31%), Atalaya (44%) y Purús (37%).
Gráfico 26
Nota: La definición de áreas urbanas y rurales empleada en el Censo Nacional 2007 difiere de la utilizada en la ENAHO 2008
y ENDES 2009 (a partir de las cuales se han reportado los diferentes indicadores de la primera infancia, como atención de
partos por profesionales de salud, tasa de matrícula neta, entre otros). El Censo Nacional 2007 identifica como rurales a los
centros poblados de hasta 100 viviendas así como a las capitales distritales de cualquier tamaño, mientras que la ENAHO
y la ENDES definen como rurales a los centros poblados de hasta 400 viviendas.
Fuente: Elaboración propia en base al Censo Nacional 2007, INEI.
De manera análoga al reporte del Estado de la Niñez en el Perú del año 2008, no se dispone
aún de fuentes de datos que brinden información representativa, a nivel nacional y por ám-
bitos, de los episodios de violencia en los que pueden verse envueltos los niños y niñas de
forma directa. No obstante, se dispone de información sobre la incidencia de violencia en las
madres de los niños y niñas de 0 a 5 años. Es importante indicar que las estimaciones sobre
violencia intrafamiliar pueden estar subestimadas por la tendencia al sub reporte en el marco
de este tipo de encuesta. Sin embargo, la incidencia de los diferentes tipos de violencia re-
portada apunta a que la violencia doméstica se constituiría como una situación presente en
no pocas familias.
Los tipos de violencia vividos, con mayor frecuencia, por las madres de los niños y niñas de
0 a 5 años serían la violencia física menos severa (36%)32 y la violencia emocional (30%)33.
Aproximadamente, una de cada tres mujeres habría enfrentado estas situaciones, como se
aprecia en el Cuadro 13.
Cuadro 13
Nota: *El dato debe ser tomado con cautela dado que el error estándar relativo (EER) se encuentra entre el 10% y 30%.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENDES 2009, INEI.
En cuanto a la violencia física más severa34 y la violencia sexual35, los casos reportados al-
canzan al 5% de las madres de los niños y niñas menores de 6 años en el primer caso; y al
7% de las mismas en el segundo.
La violencia también es ejercida hacia las mujeres en estado de gestación: una de cada diez
(11%) mujeres habría sido víctima de violencia física durante el embarazo36. Este tipo de si-
tuaciones ponen en riesgo tanto la salud (física y psicológica) de la madre, como del niño o
niña que está en el vientre, afectando potencialmente su crecimiento y desarrollo prenatal.
La institución a la que una mayor proporción de mujeres víctimas de violencia acudió fueron
las comisarías (15%), tanto en las zonas urbanas (17%) como en las rurales (11%). Entre
Gráfico 27
1/
Pudo haber acudido a más de una de estas instituciones. El 76% de mujeres maltratadas no buscó ayuda en ninguna
institución (77% en zonas urbanas y 75% en las rurales).
Fuente: Elaboración propia en base a la ENDES 2009, INEI.
las otras instituciones destacan los juzgados (3%), las DEMUNA (3%), los establecimientos
de salud (1%) y las fiscalías (1%).
En cuanto a las razones por las que las madres no buscan ayuda luego de ser maltratadas,
cuatro de las cinco razones, más frecuentemente mencionadas, se refieren a situaciones de
autocensura de la denuncia y no a problemas vinculados al acceso a las instancias donde
denunciar37. Estas cuatro razones son: no considerar la denuncia como necesaria, sentir ver-
güenza, sentir miedo a una nueva agresión o a causarle problemas al agresor.
Es necesario tener en cuenta que una mujer víctima de violencia solo vería como óptima la
búsqueda institucional de ayuda si representara el primer eslabón de una cadena de acciones38
que, en efecto, impidiera nuevas situaciones violentas, revirtiéndose la relación de poder que
precede el acto de violencia, sea de orden físico o psicológico. Así, por ejemplo, es esperable
que una mujer no acuda a una institución donde ella perciba que será estigmatizada al exponer
su caso. En este marco, es importante subrayar que no solo resulta necesaria la existencia de
instituciones accesibles (relativamente cercanas) que atiendan a las mujeres que enfrentan
esta situación, sino también que cuenten con el personal calificado para brindar una adecuada
atención y seguimiento a los casos.
Gráfico 28
• Desnutrición crónica39
Tal como mencionamos en la sección de primera infancia, citando a Pollitt (2002), existe una
asociación entre la incidencia de desnutrición crónica durante el período escolar y los proble-
mas en el desarrollo intelectual y las competencias educativas de los niños y niñas.
De acuerdo a la ENAHO 2008, el 18% de los niños y niñas entre los 6 y 11 años presenta
una talla por debajo de la esperada para su edad (desnutrición crónica). Las inequidades en la
dimensión nutricional son sustantivas (Gráfico 29): la tasa de desnutrición crónica entre los
Gráfico 29
Nota: La estimación de desnutrición crónica (parámetro NCHS) de la ENAHO 2008 antropométrica (18.7%) arroja resultados
similares a los obtenidos con la ENDES 2008 (21.5%) para los niños de 0 a 5 años. Las bases de la ENAHO 2008 antropomé-
trica no presentan los valores de la desnutrición crónica según el parámetro OMS, sin embargo, el cálculo de dichos valores
es posible a partir de la información allí contenida. Las mediciones antropométricas de la ENAHO 2008 fueron realizadas,
entre febrero y noviembre del año 2008, en hogares donde la encuesta fue realizada entre enero y marzo del mismo año. La
base de datos fue proporcionada por el Centro Nacional de Alimentación y Nutrición - CENAN.
*El dato debe ser tomado con cautela dado que el error estándar relativo (EER) se encuentra entre el 10% y 30%.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2008, INEI.
©UNICEF/RTNA0270
niños y niñas que residen en las áreas rurales (34%) es 5 veces más que la registrada en las
urbanas (6%); entre los niños y niñas no pobres (7%) es menos de la quinta parte que la de
los pobres extremos (39%); afecta al 43% de los niños y niñas con lengua materna originaria,
triplicando la tasa de los que tienen al castellano como lengua materna (14%).
Cabe destacar que, la anemia es otro de los problemas nutricionales que afectan el adecua-
do desarrollo de los niños y niñas de 6 a 11 años pero no se cuenta con información oficial
actualizada al respecto. Tomando como referencia el Monitoreo Nacional de Indicadores Nu-
tricionales 2004, se tiene que el 32% de los niños y niñas entre los 10 y 14 años presentaba
anemia, a nivel nacional.
En el Perú, el 77% de los niños y niñas de 6 a 11 años cuenta con algún seguro de salud
al año 2009 y la mayoría (58%) se encuentra afiliado al Seguro Integral de Salud - SIS. A
pesar de los importantes avances en la afiliación a un seguro de salud, en particular al SIS,
aún más de 800 mil niños y niñas entre los 6 y 11 años (26%) no cuenta con un seguro de
salud al año 2009.
La afiliación a un seguro de salud es uno de los pocos indicadores en los que las poblaciones
tradicionalmente en desventaja muestran una mayor cobertura (Anexos 5-1, 5-2 y 5-340). Un
factor clave de esta situación es la expansión focalizada del SIS en la población en situación
de pobreza y pobreza extrema, durante los últimos años.
Cuadro 14
Nota: Los datos con asterisco deben ser tomados con cautela: *El error estándar relativo (EER) se encuentra entre el 10%
y 30%. **El EER es mayor al 30%.
1/
Cada columna muestra la proporción de niños afiliados al seguro mencionado. Un niño puede estar afiliado a más de un
tipo de seguro. Los tipos de seguro más frecuentemente reportados son el SIS y EsSalud.
2/
Categoría omitida: “otros casos”, que incluye a los niños y niñas con lengua materna extranjera o sordomudos.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
En relación directa con lo presentado en el cuadro anterior, los departamentos donde se
registra una mayor incidencia de pobreza entre los niños y niñas de 6 a 11 años son en los
que hay una mayor afiliación a un seguro de salud, en especial al SIS (Gráfico 30). En los
departamentos donde la pobreza afecta a, por lo menos, 3 de cada 4 niños y niñas de 6 a
11 años (75% o más), la afiliación a un seguro de salud es igual o mayor a 90%: Apurímac
(98%), Huancavelica (96%), Huánuco (95%) y Ayacucho (92%). Apurímac, el segundo
departamento con mayor incidencia de pobreza entre los niños y niñas de este grupo etario,
tiene una cobertura de afiliación a un seguro de salud casi universal (98%).
Cabe resaltar que, en los departamentos con una menor incidencia de pobreza hay una im-
portante proporción de niños y niñas pobres y no pobres que no cuenta con un seguro de
salud, colocándolos en una situación vulnerable frente a accidentes o enfermedades. En el
departamento de Lima, por ejemplo, casi la mitad (41%) de los niños y niñas de 6 a 11 años
no cuenta con un seguro de salud. Alrededor del 35% no está afiliado a un seguro de salud
en Madre de Dios (35%), Junín (36%) y Tacna (39%).
Gráfico 30
Nota: La categoría “Con seguro SIS” incluye a los niños y niñas afiliados al SIS pero que también pueden estar afiliados a
algún otro seguro de salud.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
La creciente cobertura del SIS coloca a las políticas públicas en salud ante un reto mayor,
ya que la ampliación de dicha cobertura no garantiza automáticamente el cumplimiento del
derecho a la salud. Solo si se asegura el acceso a servicios de salud de calidad será una
medida efectiva de mejora de las condiciones de salud de los niños y niñas del país. Para
garantizar esto, debe contarse con un centro de salud cercano, con el personal técnico y
profesional requerido, así como con una adecuada infraestructura y dotación de equipos y
medicamentos; lo cual requiere de inversión pública a nivel nacional, especialmente en las
zonas más pobres del país.
Cuadro 15
Las condiciones del entorno en el que crecen los niños y niñas tienen un fuerte impacto en
el desarrollo saludable de éstos, sobre todo en edades tempranas. Una de las características
fundamentales del contexto en el que crecen es la disponibilidad de fuentes mejoradas de
agua y saneamiento44.
De acuerdo al Censo Nacional 2007, 1.2 millones (37%) de niños y niñas peruanos de 6 a
11 años residen en hogares donde no se dispone de fuentes mejoradas de agua; 1.6 millones
(47%) en hogares que no cuentan con fuentes mejoradas de saneamiento; y 1 millón (31%)
en viviendas donde no se dispone de fuentes mejoradas de agua ni de desagüe.
En siete departamentos del país, el 50% o más de los niños y niñas de 6 a 11 años vive en
hogares que no tienen acceso a fuentes mejoradas de agua ni de desagüe. Los casos más
sobresalientes son los de Huancavelica (64%), Loreto (60%) y Huánuco (58%), donde al-
rededor 6 de cada 10 niños se halla en esta situación. Los departamentos que muestran las
mayores proporciones de niños y niñas en hogares con acceso a fuentes mejoradas de estos
dos servicios son Tacna (92%), Lima Metropolitana (90%), la Provincia Constitucional del
Callao (87%) y Moquegua (85%), todos ellos ubicados en la costa y con relativamente altas
proporciones de población que reside en zonas urbanas (Gráfico 31).
De manera análoga a lo visto a nivel nacional, en la mayor parte de los departamentos el ac-
ceso a las fuentes mejoradas de agua es más frecuente que el correspondiente a las fuentes
mejoradas de saneamiento. Esta diferencia es más marcada en los departamentos de Caja-
marca (55% frente a 25%), Apurímac (56% frente a 28%) y Madre de Dios (69% frente a
47%), donde supera los 20 puntos porcentuales.
Gráfico 31
Nota: Se consideran fuentes mejoradas de agua: red pública dentro o fuera de la vivienda pero dentro del edificio, o prove-
niente de un pilón de uso público; y como fuentes mejoradas de desagüe: servicios higiénicos conectados a una red pública
dentro o fuera de la vivienda pero dentro del edificio, o pozo séptico.
1/
No incluye a la Provincia Constitucional del Callao.
Fuente: Elaboración propia en base al Censo Nacional 2007, INEI.
En la ENAHO 2009 se indagó acerca de la calidad bacteriológica del agua en los hogares,
midiendo el nivel de cloro que contiene45. El consumo de agua que no tenga el nivel de cloro
requerido puede generar riesgos de contraer enfermedades gastrointestinales como el cólera
y la tifoidea, entre otras. Si bien, a nivel nacional, el 63% de los niños y niñas entre los 6 y
11 años accede a fuentes mejoradas de agua en el hogar, solo el 21% cuenta con una fuente
de agua “segura”, con el adecuado nivel de cloro.
En el Gráfico 32, se observan importantes diferencias entre los departamentos: menos del
5% de los niños y niñas entre los 6 y 11 años vive en hogares con agua “segura” en Huan-
cavelica (0%), Amazonas (1%), Apurímac (1%), Pasco (2%), Cajamarca (2%), Puno (3%)
y Ucayali (4%); y más del 50% tiene acceso a agua “segura” en Tacna (61%), la Provincia
Constitucional de Callao (60%) y Lima (53%). Es importante subrayar que, aún en estos últi-
mos departamentos hay una importante proporción de hogares, entre 80% y 90%, donde el
agua proviene de una fuente mejorada, pero que no cuenta con un nivel adecuado de cloro.
Estos resultados apuntan a la necesidad de desarrollar campañas informativas en las que se
promueva el adecuado tratamiento del agua antes de su consumo.
Gráfico 32
Niños y niñas de 6 a 11 años que residen en hogares con agua “segura” (con suficiente
cloro) por departamento
En porcentaje
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009 y al Censo Nacional 2007, INEI.
2.2. DERECHO AL APRENDIZAJE Y EDUCACIÓN46
EN LA NIÑEZ
En el Perú, el 94% de los niños y niñas que se encuentran en edad de cursar la educación
primaria asiste a una institución de este nivel; este porcentaje es equivalente al promedio de
la región de América del Sur y es ligeramente superado por los países de Argentina, Ecuador
y Uruguay. A pesar de los avances sostenidos en el país, aún alrededor de 66,000 niños y
niñas entre los 6 y 11 años (2%) se encuentran fuera del sistema educativo formal47.
©UNICEF/ESC0028
Como se observa en el Gráfico 33, a nivel de los departamentos no hay diferencias estadís-
ticamente significativas. La mayor cobertura de los niños y niñas de 6 a 11 años que asisten
a la educación primaria se presenta en Pasco (98%) y la menor cobertura en Loreto (91%)
y La Libertad (91%).
Gráfico 33
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas que, de acuerdo a la normatividad, se encuentran en
edad de cursar la educación primaria, entre los meses de abril a diciembre.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
• Atraso escolar
Para ahondar en las características en las que se desarrolla el ciclo escolar de los niños y niñas
de 6 a 11 años, es necesario complementar la tasa de cobertura en educación primaria con
otros indicadores. Un niño puede estar asistiendo a la educación primaria, pero a un grado
inferior al que le corresponde según su edad (atraso escolar), o puede no estar logrando los
aprendizajes esperados para el grado que cursa. Asistir a la escuela no necesariamente se
traduce en que los niños y niñas tengan una trayectoria escolar exitosa, en la que incorporen
los conocimientos y capacidades que por derecho les corresponde.
A nivel nacional, del total de los niños y niñas de 6 a 11 años que está matriculado en la
educación primaria, 1 de cada 5 (20%) asiste a un grado inferior al que le corresponde para
su edad. Si bien, no hay diferencias por el sexo de los estudiantes, sí las hay por área de
residencia, lengua materna y condición de pobreza. La incidencia de atraso escolar en las
zonas rurales (30%) es más del doble que la registrada en las urbanas (13%); entre los niños
y niñas en situación de pobreza extrema (35%) triplica la correspondiente a los no pobres
(13%); y casi la mitad (45%) de los niños y niñas de los pueblos indígenas de la Amazonía
asiste a un grado inferior al correspondiente para su edad (Cuadro 16).
Cuadro 16
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas que, de acuerdo a la normatividad, se encuentran en edad de cursar la
educación primaria (seis años cumplidos al 30 de junio para ingresar al primer grado); entre los meses de abril a diciembre.
1/
Categoría omitida: “otros casos”, que incluye a los niños y niñas con lengua materna extranjera o sordomudos.
Los datos con asterisco deben ser tomados con cautela: *El error estándar relativo (EER) se encuentra entre el 10% y 30%.
**El EER es mayor al 30%.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
Dado que el indicador de atraso escolar se centra en un momento determinado del tiempo, no
nos dice mucho respecto a los niños y niñas que se encuentran fuera del sistema educativo
formal; es probable que éstos se reincorporen o ingresen a la escuela posteriormente, y si
fuera así, lo harán con una condición de atraso. En el Gráfico 34 se muestra la proporción
de los niños y niñas de 6 a 11 años que tiene algún atraso escolar en cada departamento del
país, es decir, aquellos en edad de cursar primaria que están matriculados en un grado inferior
al correspondiente para su edad o que no se encuentran asistiendo a la escuela.
Se observa una situación de desigualdad entre los departamentos, en términos de atraso es-
colar. Mientras, alrededor de 3 de cada 10 niños o niñas tiene algún grado de atraso escolar
en Loreto (34%), Huánuco (32%), Amazonas (32%), Ucayali (31%) y Huancavelica (30%);
esta situación solo afecta a 1 de cada 10 en Moquegua (11%), Tumbes (11%), Callao (10%)
y Arequipa (10%).
Gráfico 34
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas que, de acuerdo a la normatividad, se encuentran en edad de cursar la
educación primaria (seis años cumplidos al 30 de junio para ingresar al primer grado); entre los meses de abril a diciembre.
Se considera que un niño tiene algún atraso escolar si asiste a un grado inferior para su edad o si no asiste a la escuela.
Por esto, la estimación a nivel nacional difiere de la del Cuadro 16, que reporta el porcentaje de matriculados que asiste
con atraso escolar.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
En los Gráficos 35 y 36 se presentan otras características, además de la condición de pobreza,
que pueden estar asociadas a una mayor probabilidad de atraso escolar en los niños y niñas.
Como se aprecia en el Gráfico 35, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, a mayor
pobreza aumenta la probabilidad de que un niño tenga atraso escolar: los niños y niñas de 6
a 11 años en situación de pobreza extrema en las áreas urbanas y rurales (columnas U1 y
R1, respectivamente), tienen tasas de atraso escolar mayores que los no pobres en las áreas
urbanas y rurales (columnas U3 y R3, respectivamente). Sin embargo, entre los niños y niñas
con similares niveles de pobreza, tienen mayor probabilidad de estar con atraso escolar los
que residen en las zonas rurales: entre los niños y niñas de 6 a 11 años en situación de po-
breza extrema (U1 y R1) el atraso escolar es mayor entre los de zonas rurales (R1) que entre
los de las urbanas (U1). Lo mismo sucede entre los niños y niñas en situación de pobreza no
extrema (U2 y R2) y entre los no pobres (U3 y R3).
Gráfico 35
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas que, de acuerdo a la normatividad, se encuentran en edad de cursar la edu-
cación primaria (seis años cumplidos al 30 de junio para ingresar al primer grado); entre los meses de abril a diciembre. Se
considera que un niño tiene algún atraso escolar si asiste a un grado inferior para su edad o si no asiste a la escuela.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
En el Gráfico 36, se muestra la relación entre atraso escolar, pobreza y lengua materna. Nue-
vamente, tanto entre los niños y niñas con lengua materna castellana, como entre los que
tienen como materna una lengua indígena (quechua, aymara o de la Amazonía), el ser pobre
incrementa la probabilidad de tener atraso escolar: casi el 40% de los niños y niñas de 6 a
11 años no indígenas (C1) e indígenas (O1) en situación de pobreza extrema. No obstante,
entre los niños y niñas con similares niveles de pobreza, los indígenas tendrían una trayectoria
escolar mucho más vulnerable al atraso, frente a sus pares de lengua materna castellana,
sobre todo entre los pobres no extremos (O2 y C2) y entre los no pobres (O3 y C3).
Gráfico 36
Nota: Indicador estimado para los niños y niñas que, de acuerdo a la normatividad, se encuentran en edad de cursar la edu-
cación primaria (seis años cumplidos al 30 de junio para ingresar al primer grado); entre los meses de abril a diciembre. Se
considera que un niño tiene algún atraso escolar si asiste a un grado inferior para su edad o si no asiste a la escuela.
Fuente: Elaboración propia en base a la ENAHO 2009, INEI.
• Rendimiento escolar
La Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) 2009 evaluó el desempeño de los y las estudiantes
de segundo grado en las áreas de comprensión de textos escritos y matemática. Los resultados
de desempeño se presentan en tres niveles: nivel 2, que implica que los estudiantes lograron
los aprendizajes esperados para el grado; el nivel 1, donde se ubican los estudiantes que están
en proceso de lograr estos aprendizajes; y el nivel <1, donde se ubican los estudiantes que
no lograron los aprendizajes esperados.
Entre los años 2008 y 2009, por primera vez se produjo una mejora en ambas materias, des-
de que se inició la aplicación de este tipo de evaluaciones. Sin embargo, aún la mayor parte
de los alumnos y alumnas finaliza el segundo grado sin alcanzar los aprendizajes esperados.
Lograron los aprendizajes esperados, solo el 23% en comprensión de textos (frente al 17%
en el 2008) y el 14% en matemática (frente al 9% en el 2008), del total de los y las estu-
diantes evaluados.
La baja calidad de la educación en el Perú tiene una característica adicional: la inequidad. A
nivel de América del Sur, la inequidad en el logro de aprendizajes de los y las estudiantes
de primaria resulta sobresaliente. De acuerdo al Segundo Estudio Regional Comparativo y
Explicativo (SERCE) 200648, el Perú es el país que tiene la mayor brecha en términos de área
de residencia (urbano-rural) en la región. Tanto en comunicación como en matemática, la
proporción de los y las estudiantes de tercer grado de primaria que no supera el nivel más
bajo de desempeño (Nivel I) en las zonas rurales triplica el de las urbanas. La mayor brecha
se presenta en el área de matemática, donde la diferencia entre las áreas urbanas y rurales
bordea los 20 puntos porcentuales.
Esta situación se refleja también en los resultados de rendimiento del año 2009, donde la
proporción de estudiantes de segundo grado que logró los aprendizajes esperados en com-
prensión de textos en el área urbana (29%) fue casi tres veces mayor que en la rural (12%);
en las escuelas privadas (43%) fue más del doble de la registrada en las públicas (18%),
como se aprecia en el Gráfico 37.
Gráfico 37
Nota: 1/ Los resultados de la prueba se reportan en tres niveles: Nivel 2, estudiantes que lograron los aprendizajes esperados
para el grado; Nivel 1, estudiantes que están en proceso de lograr los aprendizajes para el grado; y Nivel inferior a 1, estu-
diantes que no lograron los aprendizajes esperados. Solo se evaluó a estudiantes de 2do. grado de primaria de instituciones
educativas que cuentan con cinco o más alumnos. Las evaluaciones no incluyeron a las escuelas del programa de Educación
Intercultural Bilingüe (EIB).
Fuente: Elaboración propia en base a la Evaluación Censal de Estudiantes 2009, UMC-MED.
No lograron los aprendizajes esperados en comprensión de textos (nivel 1 y nivel <1) en el
año 2009: el 88.4% de estudiantes de 2do. grado del área rural (frente al 94.5% que no lo
hacía en el 2008) y el 71.1% de la urbana (frente al 77.5% que no lo hacía en el 2008); el
82.2% de los estudiantes de las escuelas públicas (frente al 88% que no lo hacía en el 2008)
y el 57% de las privadas (frente al 62.3% que no lo hacía en el 2008).
En el área de matemática, como se aprecia en el Gráfico 38, las escuelas de zonas urbanas
(17%) y privadas (23%) prácticamente duplican la proporción promedio de estudiantes que
alcanzan los logros de aprendizaje esperados, en comparación con las escuelas de zonas
rurales (7%) y públicas (11%).
No lograron los aprendizajes esperados en matemática (nivel 1 y nivel <1) en el año 2009:
el 92.9% de estudiantes de 2do. grado del área rural (frente al 93.7% que no lo hacía en el
2008) y el 83.2% de la urbana (frente al 89.1% que no lo hacía en el 2008); el 89.1% de los
estudiantes de las escuelas públicas (frente al 92% que no lo hacía en el 2008) y el 76.8%
de las privadas (frente al 84.7% que no lo hacía en el 2008).
Es importante señalar que, entre los años 2008 y 2009, se han incrementado las diferen-
cias existentes en el no logro de los aprendizajes esperados en matemática entre los y las
estudiantes de las zonas rurales y urbanas: En el año 2008 la diferencia era de casi 5 puntos
porcentuales (93.7% en la rural frente a 89.1% en la urbana) y en el 2009 es de casi 10
puntos porcentuales (92.9% en la rural frente a 83.2% en la urbana).
Gráfico 38
Nota: 1/ Los resultados de la prueba se reportan en tres niveles: Nivel 2, estudiantes que lograron los aprendizajes esperados
para el grado; Nivel 1, estudiantes que están en proceso de lograr los aprendizajes para el grado; y Nivel inferior a 1, estu-
diantes que no lograron los aprendizajes esperados. Solo se evaluó a estudiantes de 2do. grado de primaria de instituciones
educativas que cuentan con cinco o más alumnos. Las evaluaciones no incluyeron a las escuelas del programa de Educación
Intercultural Bilingüe (EIB).
Fuente: Elaboración propia en base a la Evaluación Censal de Estudiantes 2009, UMC-MED.
En los Gráficos 39 y 40 se muestra la proporción de los alumnos y alumnas que no alcanzaron
los aprendizajes esperados para el grado en las áreas evaluadas en la ECE-2009. Las diferencias
entre departamentos son relativamente amplias, poniendo en evidencia una alta heterogenei-
dad en el desempeño de los y las estudiantes del país. En el caso del área de comprensión de
textos, la proporción de estudiantes que no domina las capacidades para el grado (nivel <1
y el nivel 1), varía entre el 62% en Arequipa y 96% en Loreto (Gráfico 39).
Gráfico 39
Nota: Solo se evaluó a estudiantes de 2do. grado de primaria de instituciones educativas que cuentan con cinco o más
alumnos. Las evaluaciones no incluyeron a las escuelas del programa de Educación Intercultural Bilingüe (EIB). La evaluación
cubrió el 90% de las instituciones educativas programadas para la evaluación y al 81% de estudiantes.
Fuente: Elaboración propia en base a la Evaluación Censal de Estudiantes 2009, UMC-MED.
Una situación análoga se observa en el área de matemática (Gráfico 40). Mientras el 99% de
estudiantes de Loreto no alcanza los aprendizajes esperados para el grado, esta proporción
asciende a 73% en el departamento de Moquegua.
Cabe destacar que, tanto en comprensión de textos como en matemática, cuatro de los seis
departamentos en donde los y las estudiantes presentan los mayores niveles de aprendizajes
no logrados para el segundo grado se ubican en la selva: Loreto (96% y 99%), Ucayali (94%
y 98%), San Martín (89% y 94%) y Madre de Dios (87% y 95%).
Dado que la tasa de repetición fue de 13% para el segundo grado en el año 2007, es probable
que muchos de los niños y niñas que, de acuerdo a la última evaluación, no han alcanzado
los aprendizajes establecidos para el segundo grado (en comprensión de textos y matemática)
aprueben el año escolar y pasen al siguiente grado. Siendo esperable que, al llegar al tercer
grado enfrenten una mayor dificultad en el logro de las capacidades correspondientes para
este grado, lo que apuntaría a un problema acumulativo en el aprendizaje escolar de los y las
estudiantes.
Gráfico 40
Nota: Solo se evaluó a estudiantes de 2do. grado de primaria de instituciones educativas que cuentan con cinco o más
alumnos. Las evaluaciones no incluyeron a las escuelas del programa de Educación Intercultural Bilingüe (EIB). La evaluación
cubrió el 90% de las instituciones educativas programadas para la evaluación y al 81% de estudiantes.
Fuente: Elaboración propia en base a la Evaluación Censal de Estudiantes 2009, UMC-MED.
Este hecho, sumado a la gran heterogeneidad del desempeño de los y las estudiantes men-
cionada anteriormente, configura un escenario desafiante para los y las docentes del país,
colocando la formación y la calidad de las prácticas docentes en uno de los ejes principales de
las políticas públicas orientadas a mejorar la calidad educativa. En especial, en los contextos
multigrado con estudiantes en condición de atraso escolar, con escasez de recursos escolares
en el hogar y/o problemas de desnutrición. Resulta clave garantizar una formación especiali-
zada de los y las docentes para poder lograr que todos y todas las estudiantes adquieran los
aprendizajes que por derecho les corresponde.
2.3. DERECHO A LA PROTECCIÓN EN LA NIÑEZ
• Trabajo infantil
Como se señaló en el Estado de la Niñez en el Perú del año 2008, hay un conjunto de nor-
mas nacionales e internacionales a las que el Estado se ha comprometido, que prohíben el
trabajo infantil y regulan el trabajo adolescente. A nivel internacional, el Perú ha suscrito la
Convención sobre los Derechos del Niño, la cual establece que el niño tiene derecho a estar
protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que
pueda poner en riesgo su educación o perjudicar su desarrollo físico, mental, espiritual, moral
o social. Complementariamente, en el año 2001 el Perú firmó el Convenio 182 de la Orga-
nización Internacional del Trabajo (OIT), el cual prohíbe las peores formas de trabajo infantil
y adolescente y, en conformidad con el Convenio 138 de la OIT, se establece los 14 años
como edad mínima para trabajar. No obstante, el trabajo infantil existe y según la información
disponible está bastante extendido.
©UNICEF/ret0021/[Link]
Hasta el año 2007, cuando el INEI, con el apoyo de la OIT, realizó la Encuesta de Trabajo
Infantil (ETI), no se había hecho en el Perú una encuesta especializada en el tema de trabajo
infantil. Si bien, las Encuestas de Hogares, como las ENAHO (y antes la Encuesta Nacional
de Niveles de Vida), recogían información sobre la participación laboral de los niños y niñas
desde los 6 años de edad, ésta era reportada por el informante calificado (la madre o el padre)
y no por el niño o niña, y se sospechaba que, dada la prohibición legal del trabajo infantil
hasta los 14 años de edad, dicho reporte estaba subestimado.
De acuerdo a la ENAHO 2006, alrededor del 20% de los niños y niñas entre los 6 y 11 años
realizaban algún trabajo, entendido como apoyo en el negocio de la casa o de algún familiar,
en labores domésticas en otra vivienda, en la elaboración de productos para la venta, en la
chacra o pastoreo, vendiendo productos (caramelos, dulces, etc.), lavando carros y lustrando
zapatos, entre otros; sin incluir el apoyo en los quehaceres del hogar (INEI y UNICEF 2008).
De acuerdo a la ETI49, presentada a inicios del año 2010, la participación laboral de los niños
y niñas de 5 a 13 años es del 37%, confirmando la subestimación del porcentaje señalado
por la ENAHO 2006. Cabe resaltar que, el estimado de la ETI se hace en base al reporte del
informante calificado del hogar (el reporte de los niños y niñas es ligeramente más alto).
Como se señala en el Cuadro 17, la proporción de los niños y niñas de 5 a 13 años que
trabaja en alguna actividad económica, por lo menos, una hora a la semana es más
del triple en las áreas rurales (66%) que en las urbanas (21%). Sin embargo, las di-
ferencias entre niños y niñas es bastante menor que la observada entre áreas de re-
sidencia: el 39% de los niños trabajan frente al 35% de las niñas. Es importante
resaltar que, este indicador excluye a las actividades domésticas realizadas en el propio
hogar, por lo que subestima las responsabilidades no escolares que el niño o niña enfrenta
Cuadro 17
Fuente: Tomado de Rodríguez y Vargas (2010: 30). Basado en la Encuesta de Trabajo Infantil 2007, INEI y OIT.
49 Para mayor información sobre la ETI 2007, ver Rodríguez y Vargas (2010).
y que tienen un sesgo desfavorable hacia las niñas. La proporción de los niños y niñas que
realiza actividades domésticas en su hogar es de 75%, siendo 78% entre las niñas y 72%
entre los niños.
Una de las principales preocupaciones en torno al trabajo infantil es que limite la asistencia y
dedicación a la escuela. Al respecto, de acuerdo a Rodríguez y Vargas (2010), el 55% de los
niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años no trabaja y asiste a la escuela (el 40% además
realiza actividades domésticas en su hogar) y el 38% trabaja y asiste a la escuela. Es decir,
aproximadamente el 6% de los niños, niñas y adolescentes está fuera de la escuela, realizando
actividades económicas y/o apoyando con las tareas domésticas de su hogar.
Cuadro 18
Fuente: Tomado de Rodríguez y Vargas (2010: 43). Basado en la Encuesta de Trabajo Infantil 2007, INEI y OIT.
Box 4
Muchos niños, niñas y adolescentes perua- casos de atentado contra la libertad sexual y
nos son víctimas de violencia en el hogar, la 2,149 casos de violencia familiar.
escuela, las instituciones de protección y la
comunidad. Esta violencia se expresa de múlti- A pesar de los esfuerzos realizados en el Perú
ples formas: maltrato físico y emocional, abuso la información sobre la violencia sigue siendo
sexual, trata con fines de explotación sexual, limitada, fragmentada y poco fiable por diversos
explotación laboral, reclutamiento en grupos factores. En primer lugar, la violencia es difícil
armados, entre otros. Las consecuencias de la de medir porque es frecuentemente disimulada
violencia son múltiples y afectan su desarrollo en la esfera privada y/o aceptada socialmente.
físico y psicológico, así como sus oportunidades En muchos casos, la violencia forma parte
sociales y económicas presentes y futuras. Por integral del proceso de crianza y educación de
lo tanto, la violencia contra los niños, niñas y los niños, niñas y adolescentes. En segundo
adolescentes constituye un grave problema lugar, los sistemas de registro de los servicios
social y una amenaza para el desarrollo integral de protección presentan varias debilidades,
del país. tales como la dispersión de la información entre
los diversos sectores y el sub-registro debido a
Los datos provenientes de las encuestas y de las barreras geográficas, culturales y económi-
los servicios de protección permiten tener una cas de acceso a los servicios. Finalmente, no
visión general de la problemática. En el Perú, existe un mecanismo adecuado de gestión del
el 52.5% de los padres y madres utilizan el conocimiento que permita generar, organizar,
maltrato físico (golpes y palmadas) como un difundir y usar la información para orientar las
método frecuente para imponer disciplina a sus políticas públicas.
niños, niñas y adolescentes (ENDES Varones
2008). Según el Observatorio de Criminalidad Por lo antes mencionado, es urgente desa-
del Ministerio Público, entre setiembre del rrollar un sistema de información de calidad
año 2008 y junio del 2009 se registraron 87 que nos permita conocer la dimensión y las
casos de homicidios entre los niños, niñas y características de la violencia, responder de
adolescentes. En el año 2009, los Centros de manera adecuada a la problemática y medir el
Emergencia Mujer atendieron 7,705 casos de impacto de las intervenciones. Esta necesidad
maltrato infantil y 3,200 casos de violencia se tiene que visibilizar en la agenda pública y
sexual contra los niños, niñas y adolescentes; promover de manera prioritaria en las políticas
y las Defensorías del Niño y del Adolescente de prevención y atención a la violencia contra
recibieron 4,792 casos de maltrato infantil, 897 los niños, niñas y adolescentes.