Red de Ayuda Emocional Sebastián Palermo
Aprender a Esperar
La paciencia es la capacidad de esperar sin que se altere nuestro estado de ánimo. Este es un
recurso psíquico que se desarrolla con práctica y que permite alcanzar la paz interna por más que en el
medio ambiente haya adversidades y di cultades. Sin Embargo, pareciera que “paciencia”es una palabra
para colocar en un museo. Su esencia está en extinción. El sistema de vida actual complota contra ella.
Todo parece empujar a la velocidad, a un ritmo vertiginoso, como si los logros alcanzados más
rápidamente nos llevaran a disfrutar más y a que las cosas sean mejores.
Estudios más cortos para evitar la fatiga de extensas carreras universitarias. Proyectos económicos
cortos para evitar esperas de inversiones a largo plazo. Relaciones afectivas que llegan a la intimidad más
rápidamente para evitar la angustia de la continencia, ya que no se le ve sentido. Comidas con altos
contenidos grasos y arti ciales para evitar el tiempo de elaboración y preparación de comidas nutritivas y
saludables. Hoy lo rápido vende más, lo inmediato tiene más “me gusta”. En medio de este sistema,
intentamos que las personas aprendan a desarrollar la capacidad de esperar.
El problema es que hay cosas que nunca van a poder realizarse en forma apurada. El sistema
madurativo emocional tiene su proceso. Un niño, por más que imite las conductas de los adultos, tendrá
mentalidad de niño. Un joven, por más que tome decisiones de adulto, tendrá mentalidad de joven. Su
torrente hormonal será más caudaloso y sus guerras entre lo emocional y lo racional serán más evidentes
que en un adulto. Pero si esto no se estabiliza con educación en el momento en que se debe, esta guerra
interna de emocionalidad y conducta racional continuará y de adulto se continuará exigiendo rapidez y
bienestar a costa de cualquier precio, porque nunca se aprendieron a gobernar los impulsos emocionales.
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