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el surgimiento del a La descolonizaci6n y y ee Tercer Mundo » Josep Sanchez Cervellé Hipotesi Historia contempordnea Barcelona, 1997 cre / A (gs x \ R624 LA DESC 6 COLONIZACION Y EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO Sumario 1 Los imperios: una visién no etnocéntrica Ir 2 De la pacificaci6n a la descolonizacién 15 a4. La gestaci6n del movimiento anticolonial (hasta 1914) 16 2.2. La aceleracion de las mentalidades y de la economia (1914-1918) 20 23. Las esperanzas traicionadas en la Epoca de Entreguerras (1919-1938) = 24. Desconcierto metropolitano y compas de espera en el Ultramar (1939-1945) 27 25. Las independencias dependientes (1946-1996) 29 3. Las potencias coloniales europeas 31 3A. El imperio britanico 31 32. El imperio francés 5° 33. El imperio holandés 60 3.4, El imperio belga 62 35. El imperio portugués 65 3.6. El imperio espafiol 7o 37. El imperio italiano 72 3.8. El imperio danés 75 3.9, El imperio ruso 76 4. Las potencias no europeas 87 4a. El imperio norteamericano 87 42. Los imperios orientales: China y Japon 90 ae 9 43. El imperio africano de Etiopia 95 5. El Tercer Mundo ae . wit 6. Conclusiones 114 io Bibliografia LA DESCOLONIZACION ¥ EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO . . . ££ : Los imperios: una visi6n no etnocéntrica He centrado el presente estudio en los procesos descolonizadores acaecidos a partir de la Primera Guerra Mundial y en la emergencia del Tercer Mundo. Para ello he preferido la diseccién individualiza- da de cada imperio y la secuencia evolutiva de todos los territorios agrupados bajo una misma soberanja, en lugar de analizar la eman- cipacion por subregiones continentales como generalmente se hace. Con este cambio metodoldgico he buscado una mayor claridad ex- positiva. Eso no significa que considere mas importantes las causas endégenas en la mutacién de la colonizaci6n y que minimice los fac- tores exdgenos, como los cambios de naturaleza regional, 0 que no reconozca las influencias y las interconexiones de los sucesos entre imperios. Por este motivo he procurado también sefialar las mudan- zas socio-politicas y econémicas que se produjeron en un mismo marco cronolégico y, de forma genérica, en todos los imperios. He dividido las potencias colonizadoras en dos grupos: las europeas (Gran Bretafia, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Portugal, Espafia, Dinamarca y Rusia) y las extra-europeas (EE.UU., Japon China y Etiopfa). He preferido esta caracterizacion en dos grupos a pesar de que, conforme a la ortodoxia, cuando se habla de colonia- lismo y descolonizacién los estudios se centran en los imperios europeos, tanto por raz6n de su extensi6n e importancia como por una vision etnocéntrica de la historia. Tampoco cuando se analiza la desaparicién de la ex-uRss se utiliza, en mi opini6n, la definicién imperial demasiado correctamente, pues se emplea tanto para defi- nir a los satélites como a sus fronteras territoriales alcanzadas tras la Segunda Guerra Mundial. En sentido estricto Rusia, y su herede- ra la Unidn Soviética, son un imperio colonial clasico: con conquis- ta militar de sus zonas de expansi6n, con colonizacion europea de los territorios asidticos, con apropiacién de las fuentes de riqueza Por los conquistadores, con el control politico-militar del imperio y con dependencia econdmica evidente (producci6n de primeras ma- terias que son generalmente transformadas fuera de los territorios). De hecho sus reptiblicas asidticas estaban mucho menos ingore zadas que las eslavas, y en especial que la Federacion Rusa, guia ce imperio. Con todo, las divergencias entre los historiadores ee logos pueden proceder del hecho que formalmente, desde el triun- fo de la Revolucion bolchevique, todas las nacionalidades disponian de idénticos derechos y deberes constitucionales. Eso, como espero rr yy ZACION ¥ EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO LoNIzAcI¢ demostrar a lo largo de las siguientes paginas, era mas retérico dos exacto porque en realidad la direccion politica a través del pcus, |, economia de planificacion central, las Fuerzas Armadas y los orga. nismos federales estaban en su mayor parte en manos rusas. Otrg e cuando utilizamos la expresi6n impe. confusién afiadida se produc ut «prc rio soviético para defini el control politico que Moscu ejercia sobre sus satélites comunistas en el Este de Europa 0 en Mongolia. Obvia- mente en ese caso no se trata de un imperio colonial. Tal como ex. plicit6 Ia ‘doctrina Breznev’ tras la Primavera de Praga (1968), esos paises tenfan limitaciones en su soberania pero tenian un gobierno propio y eran duefios exclusivos de sus fuentes de riqueza, nada comparable con lo que sucedia en Letonia o en Uzbekistan, tanto en el campo econdmico como en el politico. Pero toda esta compleji- dad queda disfrazada por lo que tiene de original el imperio colo- nial ruso-soviético: la continuidad territorial, lo mismo que sucede con los imperios chino En el caso de China controlado una gran extension Turkestan, Tibet, Nepal, Butan y parte de las ai Kazajstan, Kirguizistan, Uzbekistan y Turkmenistan. La contradic- cién en este caso vendra dada porque era a la vez un imperio sobre los pueblos no chinos y una colonia en relacion a occidente, a pesar de que a partir de 1910, de aquel secular imperio, slo restaba Man- churia (repoblada con chinos a partir de la ocupacién japonesa), la Mongolia interior, el Turkestan chino y el Tibet. En estos territorios la soberania de Pekin era reconocida, en mayor 0 menor grado, en funcién de la debilidad del poder central, sometido a su vez a la voracidad occidental. Pero, a partir de 1949, cuando los comunistas ocuparon el poder, el centralismo, la colonizacién de las mejores tie- rras agricolas, el acantonamiento militar y la ausencia completa de industrializacion acabaron relegando esos territorios a un papel de proveedores de primeras materias y de receptores de productos o etiope. desde el siglo xvimt la dinastia manchti habia de territorio no chino: Mongolia, ctuales reptiblicas de manufacturados. Similares caracteristicas tiene el imperio etiope, formado después dela derrota italiana en Adua (1896). La expansi6n abisinia se inicio contempordneamente a la consolidacién de los imperios occidentales en Africa, durante el gobierno de Manelik II (1889-1913)- Sus tro- Pas y su administracién descansaban fundamentalmente sobre la et- oe vertebrada en torno a la religion cristiana copta, que s¢ 1962 se tee oer ee y somalis de religion musulmana. A partir ¢ t xion6 el territorio eritreo, sobre el que la soberania eto I2 L p OS IMPERIOS: UNA VISION NO ETNOCENTRICA pe habia sido muy Parcial y en todo caso discontinua, y al que la nr sez tl ab dnd a coer my aa : Poe 5 ‘© que, como en el caso de China, era un Imperlo anacronico y atrasado (pre-capitalista) si lo compara- mos con las potencias occidentales. Pero si duddsemos de que esos territorios, Por este hecho, No estuvieron sometidos a una domina- cion colonial tendrfamos también que dudar de la esencia colonial del imperio espaiiol y portugués, por ejemplo, constituidos a partir del siglo xvi. Otra cuestion a plantear es por qué historiogrdficamente se omi- ten las realidades coloniales no europeas. No se me ocurre otra ex- plicacién que la dada anteriormente, la del etnocentrismo blanco, y la del hecho de que su gigantismo, en parte, ha impedido dar a estos residuos dependientes la caracterizacién colonial que, en mi opinion, los sustantiviza. El marco cronolégico escogido me ha obligado a omitir las des- colonizaciones anteriores a esa fecha: la independencia de las 13 co- lonias norteamericanas (1776), primera emancipacién contempora- nea; la desaparicién del primer imperio colonial espaiol de América (1810-1826); la del imperio portugués del Brasil (1822), y la del se- gundo imperio espaiiol tras el desastre de 1898. Forzosamente queda fuera del estudio Latinoamérica, aunque su realidad neo-colonial nos obligue a incluirla en el contexto globali- zador del Tercer Mundo. También fuera del marco propuesto queda el imperio turco, deshecho entre 1878-1920. Con anterioridad Gre- cia se habia independizado (1830). Con todo, este ambito cronolégico plantea un inconveniente que me apresuro a sefialar: la cuestién de los Dominios britanicos que, aunque formalmente independientes desde finales del siglo x1x y principios del xx, fueron una pieza clave de su sistema imperial por dos razones objetivas, primero porque ayudaron militarmente a la metr6poli coordinando con ella la politica de defensa del imperio cuando estuvo amenazado (1914-1918) y, segundo, porque cuando por el Estatuto de Westmister (1931) se constituy6 la Common- wealth, se sentaron las bases de un modelo descolonizador que Gran Bretafia export6 a los otros territorios que habian soportado su do- minaci6n, por lo que he decidido incluirlos en la presente obra, ya que su evolucién politica marcé la pauta de lo que seria el prototipo de descolonizacién suave que se ensayé en la mayor parte del impe- rio con evidente éxito. Otra raz6n ha sido el caso de la Union Suda- fricana, que aunque formalmente independiente desde 1910, la cororzaghon'® BE SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO ta pEScOLO emancipacion efectiva de la mayoria de su poblacién no se prody; hasta 19945 tras las elecciones multipartidarias que Beenie lujo constituci6n de un gobierno democratico. ‘on la También quedan fuera del Ambito de esta obra los casos de Lib ria en Africa, de Siam (Tailandia), Persia (Iran), Arabia Saudi y Af e- a porque, aunque su integridad estuvo matizada roe alistas mds importantes, mantuvie- de los paises imperi Liberia fue comprada en 1821 por la Sociedad zacion a jefes indigenas y en 1847 proclamé su fue independiente porque tanto Francia como 1895-1896) mantener ese estado tapén s respectivos imperios asiaticos. Persia (Iran cupada por paises occidentales, aunque en numerosas ocasiones tuvO que humillarse, especialmente ante Gran Bretatia y Rusia. Tampoco Arabia Saudi, unificada tras la victoria de Abdul Aziz Ibn Saud (1880-1953)> sultan de Nedj, sobre el vecino reino de Hedjaz, aliado de Gran Bretafia, fue ocupada directamente por los occidentales aunque sus gobiernos fueron mediatizados por el poder de las compaiifas petroleras extranjeras. Afganistan funcio- né como un estado separador entre los britanicos de la India y los rusos del Turkestan, aunque satelizado por los zares, lo que le costé diversos conflictos con los britanicos, el ultimo en 19T9- El capitulo final de esa dependencia se pro 6n soviética (1979- dujo tras la invasion 1989), de la que perdura ain una tragica g! I, con mas de un uerra civil milldn de muertos hasta la fecha. Por iltimo he analizado la emergencia del Tercer Mundo, ligan- dolo al proceso descolonizador en el contexto de la Guerra Fria, a papel de la onu, a la globalizacion planetaria de las relaciones politi- co-econémicas y al Movimiento de los Paises No Alineados. nistan en Asi interferencia soberania. de Coloni iam daron ( ron su Americana independencia. S Gran Bretafia acor como frontera entre su desde 1935) nunca fue o 14 LA DESCOLONIZACION Y EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO im De la pacificacién a la descolonizacion EI proceso de asuncién de la conciencia nacional y de la lucha por la independencia tuvo en mi opinin cuatro fases diferenciadas. La pri- mera iniciada con los repartos coloniales hasta la Primera Guerra Mundial la he definido como de gestacién. Fue el momento de las campaiias pacificadoras impulsadas por las metropolis para doble- gar la resistencia de los paises conquistados 0 en fase de conquista ‘manu militari’ y que provocé en los derrotados un sentimiento de humillacién y postracién que seria idealizado por las generaciones posteriores. La segunda etapa, que abarca la Epoca de Entreguerras, la he calificado de aceleraci6n de la conciencia nacional porque reci- be el impacto socio-econémico de la modernizacién productiva que trajo consigo la sustitucién de las importaciones metropolitanas y la adecuacion de las periferias al esfuerzo bélico de sus respectivos im- perios, lo que generé un aumento de las contradicciones en el seno de las colonias. La tercera abarcaria el perfodo de la Segunda Guerra Mundial; es un tiempo de frustraci6n, de esperanza y de incertidum- bre, pero de clara visién por parte de los colonizados de que nada volverfa a ser como antes. La Ultima seria la fase de las independen- Europa en la época de entreguerras od ‘Freroes (0) Finlandia r Norvega tp 4 Suecia Z lia ilo enn & asia Polonia Ry Ch, ¥ fe Ucrania Y “nay 5 & Francia Psug Aust Fungria, v g 8 3 i inant 3. . vugosavid M. Negro b Sy Espana Bulgaria, y, Ki ley, * Gibraltar (GB) mata (68) chipre (on) a LA pESCOLONIZACION Y EE SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO cias. Epoca compleja, tanto por la debilidad de las niales clasicas como por la emergencia de un mundo poe Colo. ipolar, 5 CNcabe. ql zado por la URSS y por los EE.UU. que, en principio, y > Y aun on la existencia de un re cultural, ¢ n aceptable nivel de inst élites de u motivos diferentes, apostaron por la descolonizacién. A\ que por ivel ¢ tiempo después, los norteamericanos se distanciar + Aunque, pocg dad cultural (las peregrinaciones y por el estallido de la Guerra Fria y la necesidad onidefesta Politica. ron siempre la apertura al mund« metr6polis hliadas suyas y a los gru ad de reforzar a las ¢ 5 contribuyeran al despertar nacion: grupos conservadores y anticafail meridional. Diversos intelectuales u- : las llamadas Indias holandesas ps nistas, colocandolos en el campo opuesto a la descolonizacié viraje que enfrentaria, en las décadas siguientes a la rene enun a los paises occidentales con la URSS y con un emer, errota del Eig Tercer Mundo, que procuré una alianza preferente sy atrasado SCU. munidad de creyentes capaces de ca de los cristianos. En un principio las sociedade nos explicitamente, a la libertad. jorar las condiciones de vida y en tacticas de las metropolis: sindic Asi los primeros sindicatos se 0 Africa a finales del siglo x1x: S Egipto; y antes de la Gran Guer! (Nigeria, Sierra Leona,...). En las se cred en 1885: el Congreso Na' te como Partido del Congreso. En Asia, contribuy6 tambié anticolonial la derrota que Japé ciando una cosa hasta entonces vencidos, por eso 4 partir de 19% se hizo mas precario, pues mien la campafia de Swaraj (autono: Liga Musulmana como respuest Otros ejemplos de agitacior de los Jovenes Turcos (1908), ¢ co, y la proclamacion de la Rey entendidos por las élites must como un intento de modernizai delo de 24 La gestacion del movimiento anticolonial (hasta 1914) En pocas partes del planeta los colonizadores i i 1 p P es impusiero nia por mé i tiante acl ne fee tee y, ahi donde se asentaron mediante i ccién, los nativos proc : n uraron sustraer. ronto c = é 7 Pe se dieron cuenta de que lo tinico que pasha a ol me ee b eso ee y resistencia se funden y, en sociedil ee seas as historias y la civilizacién se transmiten oral- i. as eee a la explotaci6n colonial (trabajos ‘orios, discriminaci6n raci iacid de tierras) quedaron grabados en su mi i Ot enlo nent fe emoria, perviviendo siempre a a le un pasado més feliz y mejor. en de resi: i A n Ptladenisaciéasboc eee fue mas perenne cuanto mas reciente i oO i imi i i eee a del movimiento nacionalista : ic poli nominaban, eufemisticament i : ade ee at sts, 1979), e, campaiias de pacificacién (René Péli- La resi é ‘sistencia a i la conquista y al expolio fue diferente en funci6n del grado de . cohesién soci: a ttollo alanzado en ee vertebracién territorial y nivel de desa- zas, rechazando el mo: Paises dond sociedades dependientes. Fue mayor en los todas partes surgieron nuevos sobre el desarrollo del nacio} \ nde la estru ; °s colonizadores. L ctura estatal era antigua y no inventada por . Los casos de China, de Anam, de Birmania 0 4¢ Egipto 50 *'0 son elocuc ersi lentes en e: ‘ aa 5, a la penetr, se sentido. También en Japon, Turquia 2° olida- Kuomintang (Partido Nacion: acigal ; algunos circulos dirigentes bit imperial se enfrenté a viejos estados cons Indonesia se cre6 el mismo afi 0S que inns 'mpidie Por los ey porn Su sustitucid : i 5 europeos, stitucién por otras estructuras impulsadas cial Musulmana), que pronto cen "las sociedades isl exigir medidas politicas tend ci s islami oy ‘ : 'ayel islamicas la religion permitia la autocompla- nativos y colonos. Ese movim i6 sido definido como ‘asiatismo autoorg: ull gullo frente a los colonizadores. Esta afirmacion 16 CS SS:«'CD'SS OO N DE LA PACIFICACION A LA DESCOLONIZACIO cultural, con la existencia de un reciente pasado glorioso, con unas élites de un aceptable nivel de instruccién, ademas de la permeabili- dad cultural (las peregrinaciones y el comercio en el Islam permitie- ron siempre la apertura al mundo exterior) hizo que sus creencias contribuyeran al despertar nacional de los pueblos arabes y del Asia meridional. Diversos intelectuales 4rabes en Egipto, en la India y en las llamadas Indias holandesas pensaban en el Islam como una co- munidad de creyentes capaces de transformar la realidad hegemoni- ca de los cristianos. En un principio las sociedades dominadas no aspiraban, al me- nos explicitamente, a la libertad. Su anhelo primigenio era el de me- jorar las condiciones de vida y en esa lucha emplearon los métodos y tacticas de las metrépolis: sindicatos, partidos, mitines, periddicos. Asi los primeros sindicatos se organizaron en algunas colonias de Africa a finales del siglo xix: Sudafrica, Argelia, Mozambique y Egipto; y antes de la Gran Guerra en el Africa Occidental britanica (Nigeria, Sierra Leona,...). En las colonias asidticas el primer partido se cred en 1885: el Congreso Nacional Indio, conocido popularmen- te como Partido del Congreso. En Asia, contribuy6o también al surgimiento de un sentimiento anticolonial la derrota que Japén infligié a Rusia en 1905, eviden- ciando una cosa hasta entonces inédita, que los blancos podian ser vencidos, por eso a partir de 1906 el control britanico sobre la India se hizo mas precario, pues mientras el Partido del Congreso lanzaba la campafia de Swaraj (autonomia), por otra parte se constituia la Liga Musulmana como respuesta al partido de la mayorfa hind. Otros ejemplos de agitacién antioccidental fueron la revolucién de los Jovenes Turcos (1908), con gran impacto en el mundo islmi- co, y la proclamacién de la Reptiblica de China (r9rz), pues fueron entendidos por las élites musulmanas, y en general por toda Asia, como un intento de modernizar aquellos pafses con sus propias fuer- zas, rechazando el modelo de organizaci6n social occidental. Por todas partes surgieron nuevos agrupamientos con gran ascendente sobre el desarrollo del nacionalismo. En r912 nacié en China el Kuomintang (Partido Nacionalista) que influyé poderosamente en algunos circulos dirigentes birmanos, indonesios y vietnamitas. En Indonesia se creé el mismo aifio el Sarekat Islam (Asociacion Comer- cial Musulmana), que pronto abandoné el marco corporativo para exigir medidas politicas tendentes a la igualdad de derechos entre nativos y colonos. Ese movimiento, visible en todo el continente, ha sido definido como ‘asiatismo’ (H. Grimal, 1989). 17 RGIMIENTO DEL TERCER MUNDO zactON Y BL SU ontzacié La pESCOL Desde el principio, la colonizacién generé malestar entre las clase slevadas indigenas, las cuales perdieron poder frente a log nueya tos extranjeros y, con el tempo, sh los ae ya que, en gence ral, pasaron a vivir peor. También influyeron las contradicciones resul. tantes del proceso de urbanizacion que concentré en las zonas Minerag o en las ciudades a gentes de etnias diferentes dandoles una identidag comin ante los europeos. Asimismo japarecio una pequeiia burguesia nativa, ligada a la administracion oa la mediaci6n entre los Propieta. rios blancos y las masas indigenas, que soportaba mal la subalterniza. cin derivada del color de Ia piel. Igualmente, el desarrollo de las in. fraestructuras vitales para la explotaci6n de los fecursos coloniales permitid, lenta pero inexorablemente, la aparicion de una mano de obra asalariada, que plantearia conflictos para exigir mejoras laborg. les y sociales. No hay que menospreciar tampoco la intervencién de las diversas confesiones cristianas cuyas ensefianzas acabaron inci. diendo sobre las mentalidades indigenas, permitiendo que nticleos es- cogidos de nativos entendiesen el universo cultural blanco y sus com- plejidades. Hasta la Primera Guerra Mundial practicamente las Ginicas escuelas existentes en las colonias eran las de las misiones y, sin duda, ayudaron a la aculturacién, por lo que, en sociedades con potentes estructuras estatales —4rabes o asiaticas-, los misioneros fueron consi- derados como agentes necesarios de la dominaci6n, siendo frecuente- mente atacados por ello. Con el paso del tiempo, las élites tan pacien- temente asimiladas se descomprometieron de la cultura extranjera y se enraizaron en la tradicional de su pueblo; caso de Gandhi, o hicieron una sintesis entre lo propio y lo importado, caso de Nerhu, por poner dos ejemplos de dirigentes del mismo pais y del mismo partido. En las metr6polis la colonizacién tuvo poca oposicién, a excep- cin de la Internacional Socialista que ya en las resoluciones de sus Congresos de Paris (1900) y de Stuttgart (1907) la criticaron, sefia- lando que sin capitalismo no habria expansi6n colonial. A partir de entonces la critica se difundié con mayor o menor intensidad por parte de los partidos socialistas europeos. Ejemplo de ello fue lo que sucedi6é en Espajia, cuando el gobierno, a pesar del reciente desastre de 1898, se embarcé en 1908 en la ocupacion de los alrededores de la plaza de Melilla, y posteriormente en una guerra (1912-1927) que cont siempre con el rechazo de los grupos republicanos, de Ja iz- quierda y de las clases medias en general. Un frente anticolonial de esta magnitud era inédito en los paises colonizadores, contando in- cluso con episodios de yerdadera insurrecci6n, como la Semana Tra- gica de Barcelona (1909). 18 DE LA PACIFICACION A LA DESCOLONIZACION Con todo, ni la oposicién republicano-socialista en Europa ni el incipiente, pero nada despreciable, movimiento cultural y politico indigena inquietaba a los dominadores, quienes encaraban el colo- nialismo como una situacion legitima, pues habia existido a lo largo de toda la historia de la humanidad, Ademis, en su caso, tenian una cultura superior, una tecnologia mas avanzada y pensaban que la raza blanca era también el stimmum de la evolucion de la especie, Por tanto esta situacién de dominio podia perdurar eternamente o hasta que, algtin dia lejano, los sometidos tuviesen el mismo nivel de organizacién social, politica, econémica y cultural que los coloniz: América en la época de entreguerras i Gioenlanda (0) Alaska (EEUU) ? 1% Canada } 5. Pedro y Miquelén (F) Estados Unidos Bermudas (68) Bahamas (8) Océano Atlantico \ a AebY yminicana \ A frac Gahan. Bienen eu, Peet aga, eee) conta Hot FOR erin te El Salvador Ni¢aragua“4sas° ) | clipoerton cana” (ees ronan Doyarse Colombia AGB) HF) s alpagos eetaos® Ecuador Bras peru alia Océano Pacifico Sb ee s) Uilguey argentina Dinamarca (D) “i Francia (F) g Estados Unidos (EE.UU.) a ais (8 Holanda (H) 1s. Me Gran Bretafia (GB) 19 sce C ER MUNDO N ZACION Y ELS JRGIMIENTO DEL TER( s LONI LA DE co dores, cosa que no parecia ee Ne Men decom ni quiz en un siglo, especialmente si se i Ha el bajo Dor centaje de ‘aimilados” a l cultura oa ana. Ademds, ng 2 0 todo continuase igual, se limit6 el ee € los nativos a [a eNsefan za elemental y se les dificulté atin mas la superior 7 Gran Bretafia, con todo, habia pasado por un desgraciadg f so descolonizador: la independencia de las trece colonias (177 6) a mfa que el ejemplo se repitiese en sus zonas de poblamiento, ore se esforz6 en anticipar una solucién, admitiendo que las Mayorias a : ropeas de sus territorios tuviesen constituciones propias y Feconociéy, 2 bs doles la condicién de Dominios a partir de 1907. Este fue el €5Dej0 on a el que se mirarfan otras colonias para avanzar en el autogobierno, “ae Car! i i tecn¢ La aceleracion de las mentalidades ad y de la economia (1914-1918) Asia en La Primera Guerra Mundial obligo a las metr6polis a dedicar todo su esfuerzo productivo a atender la voracidad de los frentes, POr tan. to dejé desabastecidos de productos manufacturados los mercados coloniales. Esto provocé, por un lado, la aparicion de un sector jn- dustrial en las colonias, estimulado por la propia administracién, con la esperanza de que fuese capaz de sustituir las importaciones J, por otro, la necesidad de que el sector e€xportador incrementase la produccién para abastecer las siempre crecientes demandas me- tropolitanas. Dos fueron las consecuencias: la entrada de los Domi- nios y de las colonias exportadoras mds importantes en el comercio mundial, y la sustituci6n del déficit comercial colonial crénico por un superdvit (Holland, 1985). La destribalizacion Provocada por el incremento de la poblacién su futuro cuestionamiento. A ello contribuy6 también Ia moviliza- cién de la poblacién indigena para el esfuerzo de guerra, ya fuese mediante su integracién en las Fuerzas Armadas 0 como trabajado- res inmigrados dada la Carencia de mano de obra metropolitana por su militarizacién, Estos miles de soldados y de trabajadores despla- zados a puntos lejanos de donde habian nacido, tratados en funci6n de su adscripcién racial de forma idéntica, al margen de su proce- dencia tribal, cumplian las mismas misiones que los blancos y eran 4 |: % - 1 SStotora (GB) Ae a Océano Indico. ma ee, 20 DE LA PACIFICACION A LA DESCOLONIZACION habitualmente peor tratados. En los campos de batalla coincidieron con soldados negros norteamericanos que estaban encuadrados por oficiales de color y que demostraron un alto valor en los combates, similar al de los negros africanos mandados por europeos, pero en ambos casos la gloria fue tinicamente para los blancos. Asi, por ejemplo, no hubo ni un solo batallén de color que desfilase el dia de la victoria por los Campos Eliseos. Entonces fueron entendiendo la discriminacién. También estos desplazados, cuando regresaron a sus paises, habian aprendido la dura leccion de la guerra. Los blancos eran cobardes y valientes, unos habian ganado y otros habjan perdi- do. La palabra derrota formaba parte también del vocabulario de los colonizadores. Pero ademas, y sobre todo, como sefiala Martinez Carreras (1987), los trabajadores y militares pasaron a conocer la tecnologia occidental y los Principios por los que habian luchado al lado de los europeos: democracia, libertad, justicia, igualdad, queda- Asia en visperas de la Gran Guerra Hl Estados Unidos ( WH Japon (1) Hl Gran Bretaiia (GB) GB Holanda (H) G Francia (F) 1 Portugal (P) 1U.) EUROPA IMPERLO RUSO ? mal sJ 3 ¢ \ , settee. i. 9° \ fe IMPERIO CHINO & 3 Persia 4 3s handernagor 1° } > (. Jromoa yy 3 _ / fomso Ma120 F,Hong Kong (8) Is Filpinas(EEUUSQ ee ®, ” ‘Pen GB ) 1 Sotora(ca) Goa 7 15 Laquedtvas (8) Oe ’ ang ‘ i hate Océano Indico, sracivas(o0) sy - BB. Pee LA DESCOLONIZACI —_—_ =3)Ea—™ ON Y EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO rian en su subconsciente y serfan, en adelante, una poderosa arma contra los dominadores. Dos acontecimientos ocurridos en las metropolis durante Ibs afios de la guerra repercutieron intensamente ya durante las hostili. dades y sobre todo durante la etapa siguiente: el levantamiento irlan. dés (1916) y la revoluci6n rusa (1917). El primero porque cuestiona. ba el mayor imperio existente desde el epicentro mismo de su poder: y el segundo porque significaba la voluntad de una metrépoli de pas ner tedricamente fin a cualquier tipo de dominacién. A pesar de que durante la guerra el debilitamiento imperial se hizo evidente, hubo muy pocos intentos de sustraerse al yugo colo- nial, pero se revelaron ya insatisfacciones profundas, cuando hacia tan solo medio siglo en Asia, y menos atin en Africa, que se habian impuesto las dltimas paces coloniales. 2.3 Las esperanzas traicionadas en la Epoca de Entreguerras (1919-1938) La paz sembr6 en todas partes la simiente de Ia libertad y las colonias fueron envueltas en una triple esperanza. Primero por la postura nor- teamericana, una de las principales naciones vencedoras de la guerra, anunciada por el presidente W. Wilson (1856-1924) en un discurso al Congreso (enero 1918) cuando, en el 5° de sus famosos 14 puntos so- bre los que debja basarse la futura paz, sefialaba la necesidad de solu- cionar los problemas coloniales teniendo en consideracién la volun- tad de las poblaciones sometidas. La segunda fue la formula soviética de igualar, en teoria, los derechos de las colonias y de la metr6poli pareciendp que se podian resolver las contradicciones territoriales; y Weitecy Pe us sae tras la guerra, de dos imperios: el aleman ey ee as élites colonizadas, especialmente en los paises Scereaba, dn a India, pensaron que el final del ciclo imperial se se : oe que la visién de los dominadores era otra provinise dribeedel cee dune ae ee aed ca y del Pacifico quedarian basin Tee eeonias alemanas dena ciedad de Nace StBe a proteccién de la recién creada So- tres categorias segiin su grado de oleh ie mandatos, (divididos 2 africanos y c Oceania y Natibia (oe s Sipalsegareber>e Pa Gran Bretafia y Francia que s sea ulacgunie? me an s Francia, Gran Bretafia, Bélgi shone op eanen de las naciones arabiss > Bélgica y Union Sudafricana de los territorlos 22 africanos; Japon se ocupar te del Ecuador y Australia Donde mayores difict maximos beneficiarios del ya que, ademas del propi una gran rivalidad franco- gociaciones que concluyer limitaba las respectivas zc complicacién se agravé hechas durante la guerra locales en contra de los t corona de los antiguos tet nos: al emir Faisal de Siri Arabia, y a los dos princ Abdelazis rey de Nejd y dres ni podia ni deseaba porque ya se los habia re gociaciones secretas (Acu A pesar de la nueva d mandatos representaban, en relacién a otras figur transitorio mientras no es especialmente los mandat no establecia plazos esto: dependizarse. Ademas de los Domii togobierno fueron Egipt nombre es de 1932- (15 restricciones en su sober: ron una influencia decisi no, y en los del norte de rio. Baste recordar qu consiguié derrotar a Abc Si el islamismo fue w cional en el Préximo Or cialmente en la central y de la Revolucién bolche ros decretos, afirmaban rania de todos los puebl dominacién rusa de los el fin de la discriminacié DE LA PACIFICACION A LA DESCOLONIZACION africans; Jap6n se ocuparia de los archipiélagos del Pacifico al nor- te del Ecuador y Australia y Nueva Zelanda de los del sur. Donde mayores dificultades tuvieron Francia y Gran Bretafia, maximos beneficiarios del nuevo reparto, fue en el Préximo Oriente ya que, ademas del propio sentimiento nacional pandrabe, existié una gran rivalidad franco-britdnica, lo que provocé complicadas ne- gociaciones que concluyeron con el Tratado de Sévres (1920) que de- limitaba las tespectivas zonas de influencia (Grunebaum, 1975). La complicacién se agrav6 al incumplir Gran Bretafia las promesas hechas durante la guerra para obtener el apoyo de las poblaciones locales en contra de los turcos. Habia ofrecido a tres soberanos la corona de los antiguos territorios 4rabes controlados por los otoma- nos: al emir Faisal de Siria, que conté con la ayuda de Lawrence de Arabia, y a los dos principales soberanos de la Peninsula Arabiga, Abdelazis rey de Nejd y Hussein rey de Hedjaz. Obviamente Lon- dres ni podia ni deseaba cumplir lo acordado, entre otras razones porque ya se los habfa repartido con Francia en el transcurso de ne- gociaciones secretas (Acuerdos de Sykes-Picor. Londres, 1916). A pesar de la nueva dependencia colonial de estos territorios, los mandatos representaban, desde el punto de vista juridico, un avance en relacién a otras figuras tipicas de dominacion. Era un sistema transitorio mientras no estuviesen en condiciones de autogobernarse, especialmente los mandatos a, pues aunque la Sociedad de Naciones no establecia plazos estos paises estuvieron entre los primeros en in- dependizarse. Ademas de los Dominios, los primeros paises en conseguir el au- togobierno fueron Egipto (1922), Arabia Saudi (1925) e Iraq -este nombre es de 1932~ (1930), aunque en principio sufrieron graves restricciones en su soberanja. Estas tempranas independencias tuvie- ron una influencia decisiva en los mandatos franceses de Siria y Liba- no, y en los del norte de Africa, donde el control francés fue preca- rio. Baste recordar que sdélo la colaboracién franco-espafiola consiguié derrotar a Abd el-Krim en el Rif en 1926. Si el islamismo fue una de las claves del proceso de liberacién na- cional en el Préximo Oriente y en el Norte de Africa, en Asia, espe- cialmente en la central y meridional, la principal influencia provino de la Revolucién bolchevique. Los comunistas, en uno de sus prime- ros decretos, afirmaban la igualdad de las nacionalidades y la sobe- rania de todos los pueblos de Rusia, acabando, teéricamente, con la dominacién rusa de los pueblos alégenos, al tiempo que se sefialaba el fin de la discriminacién, el reconocimiento del derecho de autode- 23 JLONIZACION Y EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO A DESCOLON N L a posibilidad de que se constituyesen en Estados in. dependientes. Su impacto sobre los emancipadores asiaticos seria r4. pida. Con ayuda del pcus, Mongolia se independiz6 de China (1921). En Indonesia el Partido Comunista (1920) disputo al isla. mismo la hegemonia de la resistencia y mas tarde un acuerdo entre ambas formaciones permitié la creacion de un vasto frente para lu- char contra los holandeses. También la Indochina francesa Patticipé de la influencia comunista en el movimiento nacionalista. Pero donde el emancipalismo alcanz6 su mayor capacidad aglu- tinadora fue en la India. Alli convergieron todas las corrientes nacio- nalistas, antiguas y nuevas, religiosas y laicas, conservadoras 0 revo- lucionarias. El Partido del Congreso, desde la campaiia del Swaraj, tras pensar, ingenuamente, que ibaa conseguir inmediatamente sus objetivos, fue radicalizando su actuacion en relacion proporcional a la intransigencia britanica, que opuso una sistematica y brutal repre- sién a las demandas de autogobierno, como ejemplificé la matanza de Amristar (919) que acabé indisponiendo con los colonizadores incluso a la paciente Liga Musulmana (L. Bianco, 1976). El nacionalismo africano se manifest6 mds tarde. Sin duda influ- y6 en ello la desorganizacién provocada por la trata negrera primero y por la colonizacién més tarde, lo que impidi6 a estas sociedades consolidar sus estructuras estatales 0 para-estatales en las que asentar sus reivindicaciones, por eso no es de extrafiar que los valores cultu- rales africanos fuesen defendidos, en primer término, por los ex-escla- vos de América que impulsaron el orgullo negro y el panafricanismo. En los afios veinte un negro jamaicano, llamado Marco Aurelio Garvey, creé la Asociacién Universal para el Progreso de los Negros, que reclamaba la vuelta a Africa. En el contagio del panafricanismo americano al continente negro influy6 también el caso de Liberia, singular pero a la vez ilustrativo del deseo paternalizante de ciertos grupos metropolitanos para salvar almas y mejorar la vida de las co- munidades indfgenas. El territorio de ese pais fue comprado a jefes indigenas en 1821 por una entidad que pretendia devolver a los ex- esclavos a su continente, pensando que para un negro cualquier lugar de Africa era su casa. Liberia, una vez obtuvo su total indepen- dencia (1847), avalé, décadas mas tarde, al movimiento panafrica- nista, al demostrar que era posible un Estado negro. Otro ejemplo fue el Estado etiope, el tinico en todo el continente africano que ha- bia resistido a la colonizacién, por eso su anexion por Italia (1935- 1936) provocé una profunda indignacién en toda Africa, hasta en € Protectorado espafiol de Marruecos hubo acuerdos municipales con- terminacion y | 24 DE LA PACIFICACION A LA DESCOLONIZACION ra la agresion fascista, y muchas voces de asimilados protestaron por esa violacidn de las leyes internacionales y no entendieron como sus metropolis aceptaban tamaiia humillacién. Ese momento fue cla- ve para los africanos en sus aspiraciones de autogobierno. La defen- sa que de la independencia de su patria hizo H. Selasie ante la Socie- dad de Naciones, apoyado fervorosamente por Francia y Gran Bretafia, conmovi6 a la opinion publica, al reclamar vehementemen- te la independencia de Abisinia, e incitando a otros paises coloniza- dos a exigir también su liberaci6n, En suma, el movimiento nacionalista emergioé con fuerza durante la Epoca de Entreguerras, cuando el planeta habia cambiado sus ejes de rotacién y cuando la antigua pujanza europea habia empezado a ser suplantada por la de los Eg.uu. Al tiempo que en las colonias un numero cada vez mayor de miembros de las élites indigenas accedfan ala cultura occidental, sin que esto les significase mejoras apreciables en su estatus, ni ocupaciones acordes con sus conocimientos, porque los blancos, aunque tuviesen menos habilitaciones académicas, conti- nuaban dirigiendo practicamente en exclusiva la administracion. Otro factor que propicié también la conciencia de autogobierno fue la crisis econdmica que afect6 a las metrépolis a partir de 1920- 1921, derivada de la incertidumbre de la politica europea, tras el vergonzoso Tratado de Versalles, que provocé el hundimiento del mercado continental. Las colonias empezaron a padecer sus efectos a partir de 1926, a los que se aftadieron ms tarde los derivados del Crack del 29. Esta segunda crisis se extendié hasta 1933 y las some- tid a una nueva fiscalidad, para compensar la caida de los productos agricolas de exportacién, al tiempo que para corregir el nuevo déficit en la balanza de pagos se impusieron, por primera vez, aranceles a los productos transformados procedentes de las metropolis. Por eso Gran Bretafia, Francia y Holanda reforzaron el sector transformador ultramarino que timidamente habia empezado a esbozarse durante los afios de la Gran Guerra. Aunque eso no significé que las colonias dejasen de ser mayoritariamente dependientes del sector agricola, por lo que la primera posguerra mundial represent6, como ha sefia- lado Jean L. Miege (1975), una pérdida en el nivel de vida de los pueblos colonizados. Esta segunda depresién (1929-1933) tuvo unos efectos mucho més devastadores que la primera, ya que la caida de los precios agri- colas hundié las economias indigenas, especialmente en la costa occi- dental de Africa y el sureste asidtico, donde dependian de la agricul- tura de plantacion. En estos paises, y en general en todo el mundo 25 ERCER MUNDO LA DESCOLONIZACION ¥ EL SURGIMIENTO DEL T colonizado, las élites indigenas entraron i aie CON su propig pueblo, que se mostro dispuesto 4 escucharlas y a seguirlas, como acertadamente ha sefialado Hobsbawn: «la ee politica se inicio a cargo de lideres sindicales que luego serian dirigentes paryj. del Caribe dominada por Gran Bretafia; distas como en la zona a movimiento revolucionario con una fuerte base entre los trabajadores que emigraban a Francia 0 que regresaban de ella, como en Argelia; un movimiento de resistencia nacional de base comunista con fuertes vinculos agrarios, como en Vietnam. Cuando menos, como también ocurrié en Malaysia, los afios de la depresion rompleron los lazos Africa al acabar la Gran Guerra | Madeira () : Abisinia |. Fernando Poo (E) # Gunes Espa ju 1 Santo Thome 1 Annab6a (2) * Cabinda Océano Atlantico Angola (P) 1 Santa Elena (68) MM Belgica (B) Ml Espana (E) WM Francia (F) B® Gran Bretaia (GB) BD Italia (1) [I Portugal (P) 26 DE LA pa LA PACIFICACION 4 LA DESCOLONIZACION existentes entre las autoridades Coloniales y las masas jando un espacio vaclo pata una nueva politica» Los colonizados se dieron cuenta de que lac ral, en funci6n de la cual estaban Sometidos, no les habia aportado progreso en términos absolutos, habjan Sido despojados de su tierra, pagaban impuestos (en especies, en dinero 0 en Prestaciones perso- nales), que debian hacer efectivos con un sufrimiento indescriptible y aunque no pudiesen explicitar tedricamente sus anhelos, cuando los dirigentes locales les reclamaron para la emancipacién estaban dis- puestos para la lucha. En las metropolis también el anticolonialismo iba ganando adeptos, a tenor de la influencia del marxismo, llegando incluso a crearse, en 1927 en Bruselas, la Liga contra el Imperialis- mo, en la que participaron junto a algunos socialistas y comunistas europeos formaciones obreras Y organizaciones nacionalistas de las colonias, cuyo objetivo era alcanzar la independencia. Pero estas ideas seguian siendo atin muy minoritarias entre la opinion pitiblica. Solo algun sector de la clase politica britanica empezaba a dudar de su capacidad para asegurar su imperio. La independencia irlandesa (1921), la constitucién formal de la Commonwealth (1931), la con- cesion, ya sefialada, de las primeras independencias islmicas y el au- togobierno de la India en 1937, hacian entrever que la descoloniza- cién seria el camino del futuro. campesinas de- (1995, P. 217-218), ivilizacion occiden- 2.4 Desconcierto metropolitano y compas de espera en el Ultramar (1939-1945) La desigual implantacién de las minorfas nacionalistas, a pesar de que disponfan de bases tedricas sélidas y de instrumentos politicos y Sindicales, no hacia peligrar atin el sistema colonial. La superioridad occidental no habia sido seriamente cuestionada y los colonos tenfan garantizado el sometimiento de la mayoria de la poblacion indigena. Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial demostraria lo ende- ble que era el sistema. El conflicto propicié el clima necesario para acabar con la dominacion. En la India, el Partido del Congreso se nego a ayudar a los colonizadores si no se les concedia la ingens dencia. La derrota fulminante de las potencias occidentales aa sia ante Japon quebr6 para sempre su prestigio y muchos nacionalistas Colaboraron con los japoneses hasta 1943. En los renritorieg aeacie dominados por Jap6n, en los ual comunismo habia echado sdlidas raices, se organizo un movimle ESCOLONIZACION Y EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO guerrillero formalmente nacionalista, pero en realidad dirigidg Dot el Komintern, que se enfrento decididamente a los Ocupantes, 5. guiendo las consignas de Stalin. Ademés, la victoria soviética hati, dado a la uRSS un inmenso prestigio entre las poblaciones doming. ilippe Richer, 1981). sie epee los colonizados se enteraron de la debilidad de sus metrépolis por la r4pida invasion alemana de la Europa Occidental, La presencia y la propaganda de los alemanes en el norte del conti- nente, con sus promesas de independencia, atrajo muchas Volunta- des. A la vez que la divisién en las colonias francesas, entre partida. rios de Vichy y de la Francia Libre, provocé un gran desconcierto, similar a lo que paso en el Congo belga con la ocupaci6n de sy me. trépoli por la Wehrmacht. Sélo el Africa inglesa resistio sin grandes sobresaltos, aunque con el prestigio también maltrecho, pues duran. te varios afios sus poblaciones no sabjan si los britanicos replegados en su isla resistirian los embates de la Alemania nazi. En ese contex- to todas las potencias coloniales se vieron obligadas a realizar, con mayor o menor vehemencia, a tenor de la oposici6n a la presencia europea, vagas promesas de autogobierno que una vez acabada la guerra se apresuraron a olvidar. Aunque, sin duda, las poblaciones afro-asiaticas tras la derrota del Eje tuvieron claro que se abria una Oceania en la época de entreguerras Formons I Escados Unidos (E.UU] ? Hl Francia (F) G Gran Bretafia (GB) Holanda (H) {5 Marshall () D Japon () BB Poreugal (P) Piettotucis 1s. Gilbert (68) A F K. zi a %y is, Marquess) * + Sociedad (9, "4g, tuamoni (A, Nuevas Hébrid’s(F) a me 2's Figit jambier ()” (ca) 1s. Gambier Nya, Caledonia () Océano Pacifico Océano Indico 28 DE LA PACIFICACION A LA DESCOLONIZACION nueva etapa en el orden mundial, pues los maximos vencedores de la guerra, EE.UU. y URSS, aunque por motivos diferentes, apoyaban el proceso descolonizador, 2.5 Las independencias dependientes (1946-1996) Japon ¢ Italia perdieron su imperio, Alemania y Turquia en la Primera Guerra Mundial, pero los pajses occidentales que quisi¢ron mantenerlo (Francia, Holanda, Gran Bre- tafia, Bélgica, Rusia, Espaiia y Portugal) se dieron cuenta en seguida que nada podria ser como antes. Las guerrillas nacionalistas pro-co- munistas en Vietnam, Camboya, Laos, Malaysia, Indonesia, China, Filipinas,..., que se habian opuesto a los japoneses en la mayoria de los casos, o habfan cooperado con ellos en otros, estaban decididos a proclamar la independencia y a establecer regimenes marxistas-leni- nistas. En la India la situacién era extremadamente tensa, porque la metropoli, mediante la represi6n y el fraccionamiento religioso de la poblacién, habia conseguido involucrar la colonia en el esfuerzo de guerra, a pesar de la oposicién nacionalista. También muy com- plicada se presentaba la situacién en el norte de Africa, solo la zona subsahariana parecia de momento bajo control imperial. Pero, tam- bién, en el continente negro la evolucién y organizacién de las élites indigenas hacia la emancipacién se producia a pasos agigantados. En el refuerzo de la consciencia anticolonial de Africa tuvo espe- cial importancia la celebracién de V Congreso Panafricano de Man- chester (1945), organizado por el sociélogo norteamericano Du Bois, impulsor también de los anteriores (Paris 919, Londres-Bruselas- Paris 1921, Londres-Lisboa 1932, Nueva York 1927). La impor- tancia del Congreso de Manchester residio en: la gran presencia de dirigentes negros, especialmente de las colonias britanicas como J. Kenyatta y K. Nkrumah- y en las resoluciones en favor de la inde- pendencia del continente y del socialismo. También influyeron poderosamente en el continente negro la in- dependencia de la India y las ideas de Ghandi, mucho més de lo que las metrépolis fueron capaces de atisbar (Y. Benot, 1981). En el Proximo Oriente, las independencias de los mandatos fran- ceses en 1945 y de la Jordania britanica en 1946 sefialaron un cami- no, que al afio siguiente recorrerian Pakistan, India y Ceilan. A par- tr de entonces la ruptura entre la uRSs y sus aliados occidentales iba a complicar y enyenenar el proceso descolonizador al enmarcarlo en como antes lo habian perdido 29 LA DESCOLONIZACION Y EL SURGIMIENT SS eL_ lt © DEL TERCER MUNDO la coyuntura de la Guerra Fria. En principio la superpotencig que mas simpatias desperté en el Tercer Mundo fue la URSS Porque, q parte del prestigio de haber derrotado al sent tenia el atractivg de disponer de un modelo politico y economico alternativo al capita. lismo, el cual parecia permitir el paso del pre-capitalismo a una 504 ciedad plenamente industrializada. ’ La disputa entre las superpotencias s€ iba a revelar en toda sy crudeza en Vietnam, Laos, Camboya, China, Malaysia-Singapur, a intransigencia francesa en Argelia y el racismo en Sudafrica y Zim. babwe, la tozudez de Portugal en Guinea-Bissau, Angola y Mozam- bique serfan los episodios mas significativos de procesos descoloni- zadores que se mezclaron con revoluciones socialistas, triunfantes 0 frustradas, ejemplificantes de ese mundo de bloques que cuajé en la segunda posguerra mundial (Boutros-Ghali, 1969). ipadora los paises colonizados contaron con En su lucha emanci i la solidaridad de organismos internacionales como la ONu y la Liga Arabe, creadas en 1945, y el Movimiento de los No Alineados, im- pulsado por la India y por la Liga Arabe y al que la China Popular y la Yugoslavia de Tito acabaron dando virtualidad y eficacia. Su obje- tivo principal era buscar una politica equidistante de los bloques y conseguir la redencion del Tercer Mundo. Ese proyecto, iniciado en la Conferencia de Bandung (1955), cristaliz6 tras la crisis de Suez (1956), cuando el Tercer Mundo pareci6 creer que era posible doble- gar a los grandes (L. Moita, 1983). También con esa idea libertadora fue creada la Organizacion para la Unidad Africana (OA) en 1963. Desde entonces se ha evidenciado que la libertad politica es insuf- ciente si no va acompafiada de la igualdad econdmica, por lo que de momento no es posible la utopia. 30 LA DESCOLO: Las poten tl imperio britanico 3.1.1 La expansion territorial Desde el siglo xvi Gran Breta: abarcaba los cinco continentes 13 colonias americanas (1776) peninsula indostanica, donde | rias a partir de 1612, aunque s de vencer en la Guerra de los Si Ultimo término, tras doblegar | partir de entonces su objetivo |! cia la India. Con ese fin ocupar largo del Atlantico como del fi de Suez dominaron también la: El control del Mediterraneo se Malta (1802) y Chipre (1878) censién y Santa Helena (1650, britanica desde el Congreso de hizo definitiva tras la guerra a Unién Sudafricana integrada c En el {ndico ocuparon, en dife divas (1796), Mauricio y Seyc! lan (x796-1815). El control ¢ permitié el acceso al mar de Cl De la época de la coloniza posteriores disponian también Canada, unificado después de Siete Afios, se convirtié en De administraban diversas islas an tre las mds importantes a las Bahamas (1646), Jamaica (165 (1833). Ocuparon también e1 (1638) y en América del Sur la El dominio maritimo les p ca, ampliar sus conquistas. As LA DESCOLONIZACION Y EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO 3 Las potencias coloniales europeas a | imperio britanico a4 a expansion territorial esde el siglo xvi Gran Bretafia disponia de un vasto imperio que labarcaba los cinco continentes. Después de la independencia de las 13 colonias americanas (1776) el epicentro imperial basculd hacia la peninsula indostanica, donde los ingleses habian establecido facto- rias a partir de 1612, aunque solo se aseguraron su control después de vencer en la Guerra de los Siete Afios a Francia (1755-1763) y, en Ultimo término, tras doblegar la revuelta de los ‘cipayos’ (1857). A partir de entonces su objetivo fue controlar el camino maritimo ha- cia la India. Con ese fin ocuparon islas y enclaves costeros tanto a lo largo del Atlantico como del {ndico. Tras la construccién del Canal de Suez dominaron también las rutas mediterrdneas y del mar Rojo. El control del Mediterraneo se ejercia a través de Gibraltar (1704), Malta (1802) y Chipre (1878). En el Atlantico poseian las islas As- censién y Santa Helena (1650) y la colonia de El Cabo, legalmente britanica desde el Congreso de Viena (1815). La anexi6n inglesa se hizo definitiva tras la guerra anglo-boer (1899-1902), quedando la Union Sudafricana integrada como Dominio en el imperio en 1900. En el {ndico ocuparon, en diferentes épocas, islas estratégicas: Mal- divas (1796), Mauricio y Seychelles (1810), Socotora (1876) y Cei- lan (1796-1815). El control de Singapur y Hong Kong (1842) les permitio el acceso al mar de China. : De la época de la colonizacién norteamericana y atin de épocas posteriores disponian también de territorios en América. En el norte, Canad, unificado después de que Francia perdiese la Guerra de los Siete Afios, se convirtié en Dominio en 1783. En América Central administraban diversas islas antillanas: ‘West Indies’ que incluian en- tre las ms importantes a las Barbados (1605), Bermudas (1612), Bahamas (1646), Jamaica (1655); y en América del Sur, las Malvinas (1833). Ocuparon también en tierra firme la Honduras Britanica (1638) y en América del Sur la Guayana Britanica (1805). : iD El dominio maritimo les permitid, a partir de la base indostani- ca, ampliar sus conquistas. Asi ocuparon Birmania (1856), que ane- 31 LA DESCOLONIZACION Y EL SURGIMIENTO DEL TERCER MUNDO ; ‘ i insula de Mal E a xionaron al Imperio de la India, la peninsu! d aca (1876. entes en el seno a 1895), Sarawak (1898), Brunei (r88x) y establecieron diversog 57) depend ¢ Bae Pro. | rimeros pasos en ese tectorados en las costas del sur de la Peninsula Arabiga y de| golf | eke ta Colonia eB Pérsico. En 1839 impusieron un regimen de protectorado en Aden. | \an : erkiieslicte Australia (1890) que dis ampliandolo en afios posteriores a otros territorios limitrofe 0: : S coma \ self government’. Baharein (1861). También controlaron diversos puertos de los actua. | En el acceso de los les Emiratos Arabes Unidos y Oman (1853), los lamados Estados de \ cjsivamente la creacior la Tregua que se convirtieron en un protectorado (1892), igual que | inet eres G Kuwait (1899). \ 4tanico, por los pr La adios por Oceania se realiz6 a partir de las exploracio. \ eres is \a India nes realizadas en el Pacifico Sur, a partir de 1776. Iniciandose la co. firmaron separadan lonizacién de Australia (1787) y desde allt ocuparon diversos archi. | enla Sociedad de piélagos e islas como Nueva Zelanda (1840), Kiribali (1892), | tos sobre terceros Salomén (1893), Fidji (1874),... Sudafricana. Esta Ejercian también su soberania en algunos enclaves costeros del | tatuto de Westm continente negro desde antes del Congreso de Berlin, pero fue a par- \ en la Common tir de éste cuando se desarrollé su imperio. Estaba conformado en el | sin menoscabo Africa Occidental por Gambia (1783), Sierra Leona (1787), Costa convertia en ur de Oro (1874-1901) y Nigeria (1884-1900); en Africa Central por | zarian tras \a $ Bechuanalandia (1884-1888), Rhodesia del Sur (1890), Rhodesia del Dominios est Norte y Nyasalandia (1891); en Africa Oriental por Zanzibar nes mas mod (1890), Kenya (1892-1895), Uganda (1893). En Africa del Noroeste tieron el acc! por Somayland y territorios vecinos (1884) y por el condominio, — catan asam junto con Egipto, de Sudan (1898). Primera G Tras la Primera Guerra Mundial la Sociedad de Naciones confi a Gran Bretafia los mandatos de las antiguas colonias alemanas en Africa: Tanganica, Togoland y el Camerdn britanicos en Oriente Pro- ximo los territorios ex-otomanos de Palestina, Transjordania e Iraq, y en Oceania el de Nueva Guinea. Control bri 3.1.2 La evolucién administrativa Gran Bretafia ejercié en sus territorios una soberania descentralizate Y flexible tanto por la vastedad de su imperio como por la hetetobt neidad de sus posesiones. En la administracion colonial existio a voluntad de evolucién progresiva, que permitié pasar de la ae dad briténica a parcelas de autogobierno local. Esta autonom'? 01 inicié en las colonias de poblacidn que eran conocidas desde ae como Dominios y que, dotados de las mismas instituciones 1" a que la metrépoli, acabaron convirtiéndose en Estados goberanes 42

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