Área: Lengua y Literatura
3° Año FinEs
Profesora: Elena Aguirre Vallejos
Ficha N°1
Literatura e historia
Se considera a la Historia como el relato objetivo de os acontecimientos reales que ya sucedieron.
Sin embargo, la descripción de un proceso histórico es, en esencia, una interpretación subjetiva.
Toda historiografía es una escritura de la Historia (entre otras tantas posibles) desde una
perspectiva particular. Así, la misma selección de los hechos que se quieren narrar está
condicionada tanto por la intención del historiador a la hora de escribir, como por el horizonte
ideológico de la época en que lo hace. Los historiadores son sujetos que adhieren a corrientes
historiográficas determinadas, por lo tanto, su versión de los hechos que se construye de acuerdo
al marco general de pensamiento en el que trabajan. Por eso, ninguna historia es ingenua.
Inclusive, si un historiador únicamente enumerara en una secuencia cronológica una serie de
acontecimientos, ignorando voluntariamente la valoración que se podría hacer de ellos, su Historia
también tendría un componente subjetivo caracterizado por la indiferencia hacia el análisis de la
cuestión. Entonces, si todo relato historiográfico es una resignificación del pasado desde la
perspectiva de aquel que elige y narra los hechos, ¿Qué lo diferencia de una novela, un cuento o
una película que traten sobre temas históricos? ¿Por qué un libro de Historia Argentina sobre
“usos y costumbres” del siglo XIX es más objetivo que el Martín Fierro, donde se da cuenta de esos
“usos y costumbres” en una narración ficcional?
El filósofo estadounidense Hayden White, en su ensayo El texto histórico como artefacto literario
(2003), equipara la estructura de un relato histórico con la de un relato ficcional. En primer lugar,
afirma, el historiador debe ordenar los acontecimientos y proponer un hilo conductor que vuelva
coherente la historia que está contando, al igual que los novelistas o guinistas de cine ordenan los
hechos en una trama argumental. En segundo lugar, el carácter provisional del relato histórico
(esto es, la imposibilidad de relatar los hechos “tal cual sucedieron” por la falta de testimonios o
documentos capaces de fundamentarlos) lleva al historiador a completar ficcionalmente los vacíos
que aparecen en su Historia, y para ello hace uso de las herramientas de creación que brinda la
literatura. Por eso, Hayden White (2003) escribe: “A los historiadores puede no gustarles pensar
en sus trabajos como traducciones de los hechos en ficciones, pero éste es uno de los efectos de
sus trabajos”. La diferencia fundamental radica en qué se quiere hacer con estos textos en la
sociedad, es decir, cómo se presenta una historia a los ojos de los demás. ¿Se presenta como lo
que realmente pasó? ¿Cómo una visión más entre tantas otras? ¿O como una revisión del pasado
con miras a cambiar el presente? La pretensión de objetividad es una característica del texto
histórico, pero es sólo eso, una pretensión. Lo cierto es que un texto literario puede contener una
interpretación de la historia (como en el caso del mencionado Martín Fierro, que interpreta las
consecuencias del proceso histórico revolucionario de 1810), y un texto histórico puede narrar los
acontecimientos de manera ficcional, esto es, literaria (por ejemplo, algunos episodios que relatan
los navegantes españoles durante el Descubrimiento y la Conquista de América). Por eso,
analizaremos tanto textos históricos como literarios, en su “otra” dimensión, siguiendo el hilo
conductor de la conformación de la identidad nacional argentina a partir de la llegada de los
europeos a tierras americanas, hasta nuestros días.
Actividad
Responda las siguientes preguntas:
1) ¿Qué sucesos históricos recuerda haber estudiado?
2) ¿Cómo se los enseñaron o contaron?
3) ¿Le parece que los relatos de los hechos se corresponden con la realidad de los
acontecimientos? ¿Por qué?