Wallace nació en 1823 en Usk (ahora en Monmouthshire, Inglaterra).
Después de
dejar la escuela, trabajó en la empresa de topografía de su hermano hasta que fue
contratado como profesor en Leicester en 1844. Ese año entabló amistad con un
hombre local y un gran naturalista, Henry Walter Bates.
Bates le presentó a Wallace los métodos y las delicias de recolectar escarabajos.
Cuatro años más tarde, la pareja se dirigió al Amazonas, inspirados en historias de
descubrimientos en el Nuevo Mundo y Oceanía.
AVENTURAS EN EL AMAZONAS
Wallace y Bates llegaron a la desembocadura del Amazonas en Brasil en 1848. Su
objetivo era investigar el origen de las especies. Financiaron el viaje recolectando
especímenes y vendiéndolos.
Después de un corto tiempo explorando juntos, los dos hombres se separaron
para cubrir más terreno. Wallace se dirigió al norte por el río, recolectando en
áreas previamente inexploradas por naturalistas europeos. Colectó miles de
especímenes de animales, en su mayoría aves, escarabajos y mariposas.
Después de más de cuatro años colectando, Wallace navegó de regreso a
Inglaterra, pero hubo un desastre en alta mar. El barco se incendió en el Atlántico
y se hundió, junto con prácticamente todos sus especímenes y notas de campo.
Afortunadamente, la tripulación y los pasajeros fueron rescatados por un barco
que pasaba.
Sin desanimarse, Wallace comenzó a planificar su próxima expedición casi de
inmediato. Al cabo de un año volvió a salir de Inglaterra y zarpó hacia el Lejano
Oriente.
EL ARCHIPIÉLAGO MALAYO Y LA LÍNEA DE WALLACE
Wallace comenzó sus viajes por el archipiélago malayo (ahora Malasia e
Indonesia) en 1854. Durante un período de ocho años, acumuló la asombrosa
cantidad de 125,660 especímenes, incluidas más de 5,000 especies nuevas para
la ciencia occidental.
Wallace notó un patrón sorprendente en la distribución de animales por el
archipiélago. Propuso una línea imaginaria que divide la región en dos partes. Más
tarde conocida como la línea de Wallace, ésta marca el límite entre la vida animal
de la región australiana y la
Al regresar a casa, Wallace publicó un libro de viajes muy popular entre sus
contemporáneos, y alabado por Darwin, El Archipiélago Malayo. Su relato vívido
de las hermosas islas pristinas abrió un mundo completamente nuevo para los
lectores. Aspectos más destacados incluyen sus coloridas descripciones de aves
del paraíso y orangutanes, y encuentros con habitantes locales.
WALLACE Y DARWIN
Un día de 1858, mientras tenía fiebre y estaba confinado a su choza en la isla de
Ternate (ahora en Indonesia), Wallace se dio cuenta de algo. Llegó a comprender
cómo se desarrollaban las especies: cambiaban porque los individuos más aptos
sobrevivían y se reproducían, transmitiendo sus características ventajosas a sus
descendientes. Wallace escribió de inmediato a alguien que sabía que estaba
interesado en el tema, Charles Darwin.
Darwin había estado trabajando en la misma teoría durante 20 años, pero aún no
la había publicado. Buscó el consejo de sus amigos, quienes determinaron que las
ideas de ambos hombres se presentarían en una reunión de la Sociedad
Linneana. La obra maestra de Darwin, El Origen de las Especies, se publicó al
año siguiente.
A partir de ese momento, Darwin eclipsó a Wallace y por lo general ha sido sólo su
nombre asociado con la teoría de la evolución por selección natural. Wallace no
expresó resentimiento por ésto; de hecho, era el mayor admirador de Darwin. Su
papel en el asunto y el apoyo de Darwin le aseguraron su ingreso a los más altos
rangos del establecimiento científico.