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Texto ROSISMO

Este documento analiza el contexto económico y político de Buenos Aires y el interior argentino luego de la revolución de 1810, destacando tres puntos: 1) El comercio ganadero de Buenos Aires se expandió, dominando el mercado regional y atraendo inversiones extranjeras. 2) Esto generó tensiones con el interior sobre el modelo económico y político deseado. 3) Figuras como Rivadavia y Rosas representaron proyectos contrapuestos de centralización porteña vs autonomía federal.
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Este documento analiza el contexto económico y político de Buenos Aires y el interior argentino luego de la revolución de 1810, destacando tres puntos: 1) El comercio ganadero de Buenos Aires se expandió, dominando el mercado regional y atraendo inversiones extranjeras. 2) Esto generó tensiones con el interior sobre el modelo económico y político deseado. 3) Figuras como Rivadavia y Rosas representaron proyectos contrapuestos de centralización porteña vs autonomía federal.
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El Rosismo: Prácticas políticas del Régimen Rosista 1829-1852 (página 2)

La década del veinte luego de la revolución de Mayo de 1810; es el periodo donde continúan las luchas facciosas, estas se
desenvuelven en extremos que por un lado propician el modelo centralizado y por otro el confederal, que tanto Buenos
Aires y el interior se disputan. La lógica de esta disputa es la guerra civil y la intensidad de ella genera consecuencias poco
auspiciosas para los negocios de exportación; esto permitió que una parte de la elite porteña comprometida en este comercio
y con la consigna de la unidad y orden se hiciera del poder. Intereses económicos con miras a la expansión ganadera
encuentran que la violencia que impone la época, los aleja de este objetivo.

Objetivo que de ninguna manera era nuevo, ya con anterioridad a 1810 este fenómeno se gestaba en el incremento del
comercio de exportación de cueros y sebo e inversiones crecientes en el rubro, en todo caso no se explican el fin del
comercio alto peruano[1]que por otra parte permite el desarrollo de una burguesía nacional, y la aparición de individuos
comprometidos con este modelo económico y político de expansión ganadera y exportación de sus productos, y con ello
están presentes los proyectos de estado.

Para comenzar es importante tener en cuenta los aspectos económicos que se movilizaron luego de la revolución de 1810.
El incipiente comercio de productos de origen ganadero permitía saldos favorables que no pasaron desapercibidos para las
casas comerciales de Europa, fundamentalmente por la capacidad de compra que esta renta concedía. Tal vez la explicación
para el desarrollo comercial e inversiones de los productos del campo sean una consecuencia de la revolución; ya que esta
acondicionó el libre comercio a la región de la pampa húmeda, provincia de Buenos Aires; pero no era esta la única en
tener ganado, otras regiones como el litoral mesopotámico, las provincias de Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos; junto a la
Banda Oriental también estaban en la competencia ganadera; pero a partir de 1813 quedan sumidas en lo que Halperín
Donghi denomina "Liquidación frenética"[2] Esto causado por la expropiación de los ejércitos que luchan en guerras
secesionistas o revolucionarias contra españoles o Portugueses; agravado claro como el señala, por el abrupto corte
comercial con Buenos Aires que esta situación bélica imponía. Además; después de 1811 en particular el comercio pecuario
de la Banda Oriental se orienta hacia los ganaderos brasileños enquistados en el norte colindante con Rió Grande Do Sud.
Como consecuencia de todo ello el dominio del negocio fue casi absoluto de Buenos Aires[3]

Entonces para terminar de explicar las nuevas inversiones ganaderas y su expansión vemos como Buenos Aires y su puerto
durante este periodo hegemonizó el negocio del ganado y los productos exportables que para ese momento eran el cuero y
el sebo, sin embargo la carne logra imponerse como un producto más en dirección a la exportación; la mejoría de los
precios internacionales y por otro lado la industrialización ganadera que entre otras cosas sufre innovaciones como el vapor
para la graserías, aguadas artificiales, etc, mejoran los precios internos. Otro aspecto favorable para los bajos costos es la
baja calidad de carne; el ganado todavía no requiere de mejoras genéticas, ya que el cuero grueso y carne fibrosa es lo que
demanda el mercado.

Resumiendo; estos aspectos vistos como la mejoría de los precios internos de producción como consecuencia de las
innovaciones y la suba por mayor demanda de los precios internacionales poco incidieron. Las ganancias venían de la
carne salada, carne exportable. Comerciantes ingleses incorporados al negocio ganadero acompañan el desarrollo, estos
no son los comerciantes hispánicos de las casas matrices de Cadiz, aquellos que no pudieron superar el colapso de la
revolución, ya que con ella se perdió el nostálgico comercio e intercambio con la plata del Alto Perú. Los Ingleses no
desperdician la oportunidad y se posicionan en forma destacada por sus relaciones con Europa y con ello se acrecientan
las inversiones orientadas al saladero de carne, que es observable para 1816 "los signos de prosperidad ganadera" [4]

Durante el primeros decenios de siglo XIX, el saladero se incorporaba a la producción industrializada de la ganadería y así
fue, debido particularmente a los bajos costos de instalación, pero este tipo de producción industrial demanda mucha mano
de obra; Ahora esta bonanza tiene sus limites; en 1820 con una mayor producción que esta industrializada, los costos bajan
pero los precios de venta con el paso del tiempo también, las ganancias se reducen y se agrava con la competencia inglesa
que se hace más intensa; el interior también jaqueado por la competencia de la industria inglesa deja de comprar productos
artesanales de Buenos Aires; esta industria sostenía a un grupo importante entre empleados y patrones; estos últimos
componen junto a los comerciantes y ganaderos. la elite establecida de Buenos Aires, sin embargo había otros que
arribaban, la novedad de estos últimos es que habían compuesto las filas de los ejércitos revolucionarios e independentistas
en 1810, que formaron luego las fuerzas urbanas, milicianos, estos fueron beneficiados con la posesión de tierras,
avanzaron hacia las zonas rurales, y se asociaron a inversionistas comerciantes, de esta manera el negocio ganadero también
capta a una nueva clase de individuos. Otros son los extranjeros, como ya advirtiéramos, en particular los ingleses
interesados en el producto del ganado en franca competencia con la elite local.

Los sucesivos gobiernos comprenden que para sostener a la elite local no hay otro medio que bajar aún más los costos; la
producción extensiva era el medio adecuado, para ello era necesaria la incorporación de grandes extensiones de tierra y
mano de obra barata, ambos escasos.-

Esta necesidad de incorporar tierra y mano de obra barata en los próximos años será motivo de desvelos de las elites
dominantes porteñas, tierra limitada por la frontera india, tierra que debía conquistarse, creando varios espacios de
convivencia de indios, paisanos, terratenientes. La frontera es ampliada por el gobierno de Rivadavia, en ese sentido la ley
de enfiteusis dictada en 1822 busca este cometido, consistía en trasladar en alquiler por un precio fijo la tierra para la
producción ganadera por un periodo de veinte años; beneficiando casi exclusivamente a la clase terrateniente y dominante
de la provincia; el campesinado, el paisano quedan excluidos del reparto. La violencia atraída como consecuencia de la
invisibilidad de las clases bajas rurales será parte del paisaje típico de la ruralidad de la provincia de Buenos Aires hasta
su momento culminante en 1829. Violencia que también ejerce el indio porque sus espacios de subsistencia se ven
reducidos, violencia porque el campesino ubicado en las adyacencias de las estancias es presionado para abandonar las
tierras. No hay tranquilidad ni paz, en los centros urbanos ni en el campo. La paz Asunto de gran importancia si se tiene
en cuenta las posibilidades de negocios y comercio perdidos, la pacificación rural era demandada por los hacendados y
comerciantes; el control era necesario luego de las experiencias vividas hasta 1820; pero además el orden cumplía con
otros objetivos como obtener mano de obra disponible, hizo necesario controlar los flujos de individuos así como también
sus asentamientos, para ello prestaron excelente servicio los jueces de paz, la libreta de conchavo etc. El paisano o estaba
en la leva o de peón en una estancia; eran pocos los que lograban independencia, ya que le era negada por el estado y el
hacendado.-

Otro aspecto de la economía porteña es el puerto, motor económico que desde la colonia era la caja indiscutible para
cualquier proyecto; por lo tanto el dominio este y del interior ganadero eran asuntos prioritarios. Paralelamente lo que
estaba en juego eran los modelos políticos imaginados sobre el ex virreinato por el puerto de Buenos Aires y por el otro el
interior del país; en ese contexto aparecen individuos de la naciente burguesía de Buenos Aires como Rivadavia, Dorrego
y Rosas, los dos últimos empresarios ganaderos .-

Rivadavia y su grupo, con sus planes centralizadores; llegan en 1820 al gobierno pretendidamente nacional buscando dar
orden a los centros urbanos y rurales de la provincia de Buenos Aires y apaciguar los intereses independentistas del interior
a fin de terminar la guerra civil.

Este proyecto político ilustrado concito simpatías entre las clases dominantes porteñas, entre ellos Rosas. El orden y paz
interior se hacía imprescindibles como ya se dijera, en cuanto a los indios por las características propias del modelo, que
ampliaba el territorio productor de ganado sobre el territorio indio y este contestaba con malones. Por otro lado el régimen
adolecía de las mismas carencias políticas de sus antecesores, consistía en la insistencia en la centralización y hegemonía
del puerto de Buenos Aires; el régimen buscaba por todos medios legales amarrar el interior, en esa dirección fue creada
la ley de capitalización de 1826, esta implicaba la desaparición de instituciones que hacían a las autonomías provinciales
incluida la de la provincia de Buenos Aires. Ideológicamente formados en la economía liberal, el dejar hacer y dejar pasar
entroncaba con el principal suministro económico de Buenos Aires, este era el cobro de derechos y aranceles aduaneros
por importaciones en el puerto, alentando al negocio con bajas tasas. Esta política trajo consecuencias serias a las
manufacturas y talleres industriales locales, invadidos de productos extranjeros más baratos y de mejor calidad. Este
conjunto de aspectos genero la oposición del interior a las ideas unitarias, aún de la misma provincia de Buenos Aires y se
manifiesta con el rechazo a la Constitución de 1826; y desde ese momento es que el federalismo fue la forma política de
resistencia aceptada por las provincias; y así se hacía mencionar en cada tratado que aspirara a una unión republicana[5]

La Confederación de 1831 surgida del Pacto Federal no era otra cosa que la continuidad a la resistencia de todas las
políticas ejercidas por el centralismo porteño antes y después de 1820. El Pacto permitirá los consensos del interior del
país con la esperanza de acotar las ambiciones de los porteños, pero solo sirvió para que nuevamente Buenos Aires termine
por hacerla un instrumento de su hegemonía. Desde lo político al hacerse más notorias la diferencias entre unitarios y
federales conduce a un acentuado antagonismo de ideas y de los grupos dominantes, antagonismos que como veremos más
adelante es una práctica política del régimen de Rosas.-

Luego del fracaso del gobierno interprovincial Rivadaviano en 1827, asume como gobernador de la Provincia de Buenos
Aires el Coronel Manuel Dorrego, inaugura así un nuevo periodo secesionista que lidera Buenos Aires; junto a las otras
catorce provincias del interior. Dorrego lidera el partido Federal, el capital político del partido y el suyo personal está en
los sectores populares, cuya fidelidad a sus jefes los distingue, asimismo la relación de estos con la plebe debe considerarse
de la misma forma y se concretaba a través de favores, proteccionismo y dádivas; no pasa mucho tiempo para que el
Gobernador de la Provincia se encuentre jaqueado por fuerzas políticas y militares simpatizantes del unitarismo, es que
algunas de las medidas gubernamentales fueron poco felices para los ganaderos beneficiados por la ley de enfiteusis;
Dorrego trata de detener la especulación y venta de tierras entregadas por este medio. Los así llamados Decembristas,
movimiento sublevado el 1º de diciembre de 1828, compuesto por soldados y oficiales del ejército regular liderados por
Lavalle, es una consecuencia de la política de Dorrego. Ganaderos y comerciantes estaban más que molestos, era necesario
detener al causante de que los negocios no continuarán; con el fusilamiento de Dorrego se cree facilitar la continuidad de
la enfiteusis; sin embargo, son las clases populares y su fidelidad al ex coronel, que abren brecha en la política ganadera
que continúa con Lavalle es por ello que el tampoco dura mucho; y contra la opinión de algunos autores, la autonomía y
conciencia de los grupos subalternos y rurales, pareciera muy real ya que estos provocan la caída en abril de 1829[6]Es
durante este levantamiento que se manifiestan grupos de milicianos, organizados militarmente, también órdenes
jerárquicos del ejército del mando medio y alto, pero además la población "relativamente suelta, vecinos, vagos y
facinerosos"[7], más adelante veremos esta revuelta tiene características políticas y cómo se articula en las prácticas
políticas de la época. Por otro lado, el Federalismo, que en principio se oponía, ahora es un ferviente defensor. Es en este
contexto desde 1829, Rosas puede construir su poder con el respaldo de las clases populares y de la sala de representantes,
institución de la provincia que legaliza las acciones de Rosas, cede en forma constante ante los caprichos de superpoderes
constitucionales del dictador. Luego de 1835 en su segundo periodo gubernamental Rosas terminará de hacerse
nuevamente de los superpoderes, coartando libertades individuales y políticas.-

Con los instrumentos del pacto Federal del 31 la provincia de Buenos Aires es un territorio enorme y autónomo, no era
imprescindible para Rosas la unión confederal con otros estados provinciales, por lo tanto no una constitución no era
necesaria cuando todo lo que se necesitaba estaba atomizado en Buenos Aires; el puerto y el campo, que estaba listo para
ser conquistado y explotado; por otro lado el interior era controlado en forma clientelar, es decir los estados sumisos
recibían participación de los ingresos de la aduana, y se castigaba a aquellos rebeldes.

A fin de lograr un completo control del espacio adyacente al puerto, espacio de mayores riquezas, era prioritario la
conquista de las planicies húmedas del interior, territorio todavía en manos de los indios, su conquista tiene fines
económicos pero también políticos; apoderarse del territorio indio finalmente es otro de los elementos del poder Rosista.
Sobre este espacio se definen intereses económicos de la elite, pero también aspectos ideológicos que son necesarios para
afianzar su poderío, entre ellos la pacificación, el control, el orden institucional y poblacional. Como vemos aunque
aparentan distancia ideológica en el hacen síntesis; por un lado Rivadavia unitario y por otro Dorrego Federal.-

Rosas como hijo de la época, industrial del saladero, dueño de tierras, patrón de capataces y peones, no le es difícil
incorporarse a proyectos políticos que buscan el beneficio económico de la minoría ganadera.-

El Rosismo se impregna del Dorreguismo y de los Rivadavianos; de estas dos se hace de instrumentos y prácticas políticas
que integró a lo largo de todo su periodo y que sin dudas intensifica y deja su propia huella desde 1829 hasta 1852.-

Las prácticas políticas de Rosas son diversas; y en cada caso acondicionó para el momento y circunstancia que así lo
exigiera. La política era el medio de legalizar las acciones; política que se encontraba presente en todo el ámbito urbano y
rural de la provincia de Buenos Aires aún antes de la creación de la ley electoral de 1821. Aunque la actividad se
desenvolvía en ámbitos ajenos a los partidos, la política era algo habitual, expresado en deseos e impresiones sobre lo que
la gente común aspiraba, y esto lo defendía tenazmente, eran diferentes los actores y espacios donde se hacía política,
desde el cura, la pulpería, el pulpero y las autoridades civiles de la campaña, todos ellos recepcionaban y difundían el
descontento general. La difusión además de los pasquines que competían con los periódicos o prensa organizada[8]tenían
por objeto los primeros en confirmar o desmentir los rumores y el rumor como practica política acentuaba los temores y
terrores de la población, más si estos se confirmaban con la palabra escrita.-

La comandancia de Rosas en las milicias iniciada en 1827, le permite unir su posición de estanciero y militar, su peonada,
la de la estancia los Cerrillos al borde del Salado son una fuerza tanto laboral como militar, son trabajadores y soldados
con la estructura vertical del ejército y fidelidad al jefe, no había diferencia, dentro o fuera de la estancia[9] Fuerza que
utilizó en cuanta situación requirió, como contrapartida el paisano encontraba en las filas de la milicia lugar de refugio a
las demandas constantes de estado, en particular sobre la leva; una cosa era el ejército regular y el frente de guerra con
Brasil y otro el reclutamiento de defensa india que no requería de deslocalizarlo, también servía de asilo a las persecuciones
de la justicia, ya sea desertores o cuatreros, algunos de estos son los anarquistas de la revuelta del 29. Montoneras,
anarquistas que se integraban a lucha, algunas con sus propios caudillos, cuya organización permitía golpes al gobierno
que finalmente derrotaron, en el caso de Viamonte, como se dijera anteriormente, milicianos, ex militares, y paisanos
fueron parte por lo menos durante este periodo del uso político de Rosas[10]

Utiliza el ceremonial del entierro de Dorrego, acontecimiento que no desperdicia termina de colocarlo en el puesto de
liderato dejado por este con su asesinato; no se exime de ningún recurso para ello, desde la oportunidad que ofrece la
situación, hasta su discurso; queda claro a partir de este, que el nuevo jefe Federal comprometido con las clases populares
es el[11]El federalismo es una posición frente al unitarismo, cosa bien vista por la elite y por las clases bajas; el unitarismo
representaba la aventura de guerra, guerra despreciada por las clases dominantes que la ven como obstáculo para la mejora
de negocios y por otro lado por las clases populares la guerra era motivo del aumento de levas.-

Las ideas unitarias como orden y justicia son parte de su política de los Federales para el disciplinamiento tanto urbano y
rural, así las milicias cumplen con este fin, reproduce la justicia rural y multiplica los jueces de paz[12]

La ley electoral de 1821, importante herramienta para las prácticas políticas de Rosas, las masas populares encuentran por
medio de estas participación electoral compromiso con un modelo, aunque ajeno por el logro de sus intereses, no lo era
tanto en la identidad que este le ofrecía, como clase los unía la idea de defensa del orden republicano, tal defensa la ejercían
en la milicia, juntos en las armas y juntos para ir a votar; es por eso que estos últimos eran los únicos que estando bajo un
régimen militar votaban, cosa distinta para el ejército que estaban excluidos y prohibidos para el ejercicio del voto. Algunos
mecanismos electorales como los votos por unanimidad y listas únicas después de 1835 permitieron excluir a los opositores
políticos, todo ello tenía un único e importante propósito de legitimar el régimen[13]

Así como las elecciones eran motivo de fiestas cualquier otra oportunidad para tenerlas era bienvenida por el régimen,
participaba activamente todo el pueblo, las fiestas patrias o los carnavales eran una excusa para acercar la clase gobernante
a las clases populares, momento de manifestación de fidelidad y compromiso con la causa federal "De hecho la política
estaba constituida por una serie de prácticas tendientes a que los ciudadanos federales acompañaran las decisiones
gubernamentales"[14].-

Se festejaba en la vía pública, con comparsas, con personajes, disfraces, carteles y pinturas del dictador que paseaban en
procesiones a lo largo de las calles, se adornaban las plazas y casas, permitía unir en el ideario popular los acontecimientos
de mayo de 1810 y la independencia de 1816 con su propia realidad"con el entusiasmo colectivo por la victoria de los
ejércitos federales" .

La vestimenta es sin dudas una de las prácticas políticas más conocidas del régimen, era el medio por el cual las clases
medias y bajas tanto rurales como urbanas manifestaban su adhesión a la causa federal, aunque federales había de distintos
tipos, también debe considerársela una práctica política, dirigida al control social de la política, determinando fidelidades
y traiciones. Estaban los federales llamados de "bolsillo" aquellos que popularmente se les conocía su acercamiento a la
causa por cuestiones económicas, podían ser proveedores del estado o gente que hacía negocios con él; estaban los de
"servicio", eran los conocidos milicianos y participes de movimientos militares, segmento importante de la población en
cuanto a su influencia, este era un componente duro del régimen, también los beneficiados por este; fueron los mejores
adeptos, eran aquellos pequeños propietarios rurales, que por obra de Rosas "ascendieron a posiciones de relevancia
política y social"[15].

Luego los federales de "opinión" son todos aquellos que en los habituales lugares públicos de debate político como las
pulperías daban defensa del partido y sus jefes; por último los federales "decididos", los que además de servicio ofrecían
su bienes, cualquiera fuera su condición económica rico o pobre estos tenían más oportunidades de conseguir un puesto
público. Para todos la vestimenta debía ser la expresión de una forma de vida, esto evitaba sospechas e investigaciones
acerca de la opinión política, en consecuencia el uso de la divisa punzó era obligatoria para lo hombres, para las mujeres
un moño azul en el cabello, pero además la ropa permitía la diferenciación social, esto hacía más federales a unos sobre
otros, también servía para que los que menos tenían de "canalizar sus resentimientos", las mujeres pudientes eran acusadas
por las sirvientas de la casa por matener vestidos celestes, los hombres de frac y levita recibían el desprecio del común
vestidos con chiripa, solo podía atenuarlo el uso de alguna prenda color rojo.-

El régimen en apariencia era sostenido por las clases populares, sin embargo los impuestos que les imponían, el reparto de
la tierra que nunca los alcanzaba y las levas que en forma permanente los tenían militarizados no los hacía seguramente
los auténticos simpatizantes del Rosismo.-

El régimen en tanto necesitaba en forma permanente del antagonismo, siempre disponía de un enemigo que mantenía en
vilo a la población urbana, rural, ricos y pobres, práctica utilizada para generar el temor tanto a los arriba como los de
abajo, para que el, Rosas en su "padronazgo", más allá de su estancia ejerciera protectorado extendiéndolo a todos; pero al
fin y al cabo la paz y tranquilidad deseada por unos y otros nunca llegó. Rosas utilizó en sus prácticas políticas diferentes
enemigos como, los unitarios, los invasores, los extranjeros, Brasil, la constitución [16]etc. La guerra fue lo permanente,
práctica política necesaria para perpetuarse en el poder, la guerra además generaba importantes dividendos a la burguesía
porteña, proveedores del estado. Como dijéramos anteriormente cerca de la elite urbana de Buenos Aires, compuesta por
patrones de talleres artesanales y comerciantes, íntimamente ligados la nueva clase agraria y a los negocios del saladero y
son los que sostienen ideológicamente a Rosas. La continuidad de los conflictos armados que propone, necesita del
abastecimiento de armas, con el puerto de Buenos Aires sometido al asedió de fuerzas extranjeras, el comercio de
armamentos y demás equipamiento recibido del extranjero estaba prácticamente paralizado, la demanda es suplida en parte
por la fabricación local en talleres de Buenos Aires, estos fabricantes de manufacturas eran receptores de una buena parte
de los ingresos del estado. Esta nueva clase en ascenso tanto comerciantes y ganaderos, sin dudas los más beneficiados del
régimen eran estos poderosos ganaderos, convertidos en clientela del dictador. la práctica política de Rosas sobre estos
últimos consistía en mantenerlos a raya mediante la protección de lo productos de exportación, y como vimos proveerles
mano de obra barata; también les permitió a los grandes ganaderos mejores aranceles de importación, particularmente por
materias primas y artículos de lujo que solo ellos podían pagar. Rosas y el grupo de elite económico de Buenos Aires eran
libre cambistas, no les interesaba mucho la protección de la industria nacional, todo aquel producto manufacturado local
que no tuviera las condiciones de calidad y precio comparativo con los extranjeros no era digno de ser protegido, solo fue
hasta 1835 que se establecen tarifas acordes al deseo de los proteccionistas[17]En su mayoría son reclutados; servían en la
milicia urbana, o componían La Sociedad Popular Restauradora, aparato policial al servicio del régimen, tenía por objeto
controlar socialmente a la población, en particular a la oposición política, ya fueran éstos federales o unitarios; a los peores
disidentes se les daba tratamiento con la Mazorca, grupo de choque que respondía directamente al caudillo. La organización
formada por ex oficiales de la milicia y de la elite política, dirigida personalmente por la mujer de Rosas Encarnación
Ezcurra, conocida entre los mismos federales como la "Mulata Toribia", activa defensora del poder de su marido, el poder
lo ejercía con los de abajo por lo tanto simpatizaba con la plebe. Cuando en 1833 Rosas se encontraba en la campaña del
desierto después de su primer gobierno, y estando en la gobernación de Buenos Aires Balcarce, las ambiciones de este son
controladas por la disidencia y rebeldía popular, desde levantamientos en la barriadas, apedreamiento de viviendas de los
federales Apostólicos, que para entonces eran opositores de Rosas.
La planificación y actividades estaba fogoneada por Encarnación Escurra hasta forzar la renuncia de este.- La violencia
ejercida por el aparato policial paralelo ejercía como método el terror, amenazas y violencia física, hasta el asesinato; el
degüello era una forma simbólica de deshacerse de los enemigos políticos. Los negros eran también funcionales en aparato
represivo de Rosas, componían las fuerzas de milicias, era conocida como la tercera brigada integrada por negros
exclusivamente. La práctica política era establecer lazos y relaciones con todos de los grupos, los de arriba y los de abajo,
no tenia otro fin que lograr afianzar la fuerza social, como vemos el régimen atravesaba toda la escala social[18]

La difusión del mito del buen hacendado era otro de los medios políticos de Rosas, no era otra cosa que una invención; el
hacendado protector del gaucho e interesado en su bienestar, no tenia otro objeto que aprehender la mano de obra de los
campesinos libres.-

Las concesiones ofrecidas a la plebe por servicios al régimen consistente en tierras, terminaron en mentiras e
incumplimientos y en aquellos casos de individuos queefectivamente recibieron tierras por sus servicios en la milicia u
otras prestaciones como la campaña del desierto en muchos casos incapaces económicamente de explotar la tierra ya sea
por las dimensiones o por falta de financiación, fueron víctimas de los grandes hacendados que ampliaban sus

estancias[19]

El periodo de Rosas puede considerarse como una experiencia política enriquecedora en la formación republicana y
Democrática del país; la política presente desde 1810 durante el régimen adquirió una madurez que lo hizo perdurable, es
posible que muchas de las prácticas políticas contemporáneas nos resulten familiares y hasta parecidas, no puede uno
escapar a la tentación de comparar los lazos del proletariado con la dirigencia política Rosista con las dirigencia políticas
de la mitad del siglo veinte, la utilización de la movilización popular y de la violencia que es ejercida por esta y de los
medios represivos del estado.-

Tan importante como lo anterior referido a las prácticas política de Rosas, es que estas no fueron exclusividad e invención
del régimen personalizado en Rosas; respondían a las prácticas de una clase dominante hegemónica que luego de la
revolución de mayo bajo signos políticos o partidarios, unitarios y federales tenían en común objetivos de apropiación y
control del gran y complejo espacio de la pampa húmeda.-

El periodo de Rosas para las clases bajas o Plebe urbana y rural, significó la conquista de derechos en territorio Americano
que todavía muchos pueblos de Europa no imaginaban tener; los lazos con la política, la construcción de idearios políticos
aún aquellos que solo los relacionaban con la patria en el sentido del territorio circundante, los símbolos y rituales que más
allá del dictador se relacionaban con un proyecto, ejercieron sobre estas clases un poder que les había sido negado, y les
dieron identidad, el resultado no fue lo auspicioso que se deseara, ya que el paisano, el gaucho poco logró materialmente
de este periodo, el reparto injusto de la tierra, lo dejó al margen, La vivencia en áreas rurales se hacía en soledad, hombres
en la leva, la estancia o fugitivo de la ley.

Mujeres solas criando hijos, la constitución familiar se hizo difícil, sin embargo la resistencia fue ejercida por estos grupos,
con la aparición del bandidaje, la Montonera, que no eran simples ladrones o malvivientes, era el reclamo político legítimo
de individuos y grupos capaces de reclamar sus derechos y evitar la explotación; el rosismo cumplió en este caso ese papel
movilizador de estas ideas igualitarias de los de abajo.

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