Principios de Remates y Corretaje. Modulo
Principios de Remates y Corretaje. Modulo
ÍNDICE
UNIDAD 2 ............................................................................................................................................. 10
El Corretaje ........................................................................................................................................... 10
Introducción .......................................................................................................................................... 10
Concepto .............................................................................................................................................. 10
El corretaje según la Ley mercantil ........................................................................................................ 13
El corretaje inmobiliario ......................................................................................................................... 15
UNIDAD 3 ............................................................................................................................................. 23
El Secreto Profesional ........................................................................................................................... 23
UNIDAD 4 ............................................................................................................................................. 27
Ley 20266 (modificada por Ley 25028). Régimen legal de martilleros y corredores ............................... 27
Bibliografía ............................................................................................................................................ 35
REFERENCIAS
Actividad en el foro.
Actividad grupal.
Actividad individual.
Atención.
Audio.
Bibliografía.
Glosario.
Sugerencia.
Video.
PRINCIPIOS DE REMATE Y CORRETAJE
Prof. Carlos Roberto Auza de Bairos Moura
El propósito del presente trabajo es el de ilustrar sobre los principios de institucio- Instituciones
nes ancestrales como lo son el remate o subasta y el corretaje. Para comenzar, ancestrales,
tendremos que referirnos a los datos históricos disponibles, lo que nos permitirá remate o subasta
entender de una mejor manera las disciplinas objeto de estudio. y el corretaje.
UNIDAD 1
LA SUBASTA
La única certeza que tenemos con respecto al origen, es que (la subasta
nace) luego de la invención del dinero como medio de cambio, ya que este
medio da inicio al contrato de venta.
Reseña histórica
El historiador griego Heródoto ubica el génesis del dinero en Lydia, un pueblo del
Asia Menor ubicado en las costas del Mar Egeo, entre las costas de las actuales
Grecia y Turquía. Allí, en el Siglo VIII antes de Cristo, comenzaron a circular mone-
das hechas de una aleación de oro y plata que llevaban la imagen de un león que
era su símbolo. La palabra Moneda, etimológicamente, deriva del latín Moneta, que
hacía referencia a un título que se le otorgaba, entre otras deidades, a la diosa
Juno, cuyo epíteto la refiere como protectora de las riquezas de Roma. La palabra
dinero, también tiene su latina, en la palabra Denarium, que era una moneda que
usaban los romanos para realizar actividades comerciales. Sin embargo, “Antes de
la creación del signo monetario, cuya fecha no está suficientemente averiguada, no
tuvo principio la institución de la subasta”, según nos dice el Martillero Eduardo La-
pa, citando a Héctor P. Méndez.
La palabra subasta proviene del latín sub, que significa bajo, y hasta, que refiere a
la lanza, y refiere a una costumbre romana que señalaba las mercancías que se
ponían en venta pública (Ex auctionibus hastae), a viva voz y al mejor postor, cla-
vando en el piso una lanza o asta, lo que además indicaba que ese acto de venta
estaba bajo la protección de la fuerza pública. Esta tradición llega a nuestros
días, colocando una asta a la cual se le ata una bandera roja con el nombre del
martillero que ejerce la almoneda.
zaba la subasta de esposa, estaba considerado ilegal vender una hija fuera del sis-
tema de subasta. También era costumbre en Tracia y en Iliria, el remate de niñas
núbiles.
La Subasta en Grecia
En la antigua Grecia, las subastas eran llevadas a cabo en la Plaza Pública (Ágora).
Allí el pregonero (heraldo), una vez que había anunciado las condiciones del rema-
te, alentaba las pujas; adjudicando luego el magistrado los bienes subastados la
mejor oferente. Allí estaba regulada la asociación de licitantes y la concurrencia al
lugar era libre. La recaudación impositiva en Grecia se arrendaba en subasta. El
arrendamiento de impuestos se realizaba por el término de un año, y finalizado es-
te, volvía a arrendarse por igual periodo, bajo el mismo sistema. Podían ofertar no
solo los ciudadanos, sino, también los extranjeros. Con el transcurso del tiempo, el
precio de dicho arrendamiento se elevó de tal manera que propició la aparición de
los banqueros privados, y mas tarde, y también por el gran incremento, se presen-
taron como oferentes sociedades económicamente muy fuertes. También se subas-
taban derechos de aduana, de pasaje (para ir de un determinado lugar a otro), de
mercado y de monopolio, como era el caso de la púrpura y las salinas; y cumplien-
do ciertos requisitos, se remataban también el derecho de explotación minera ( de
oro y Plata, entre otras, y de las que pertenecían al estado), la locación de bancos y
operaciones cambiarias, templos, bienes públicos y confiscados, obras públicas y
sacerdocio del culto público.
La subasta en Egipto
“Las tres grandes ramas de la actividad económica ro-mana, desde las guerras pú-
nicas, las constituían el arrendamiento de los impuestos, las obras públicas y la
banca. Ellas se vincularon, de una o de otra manera, con la subasta: las dos prime-
ras con la administrativa, y la tercera con ésta, sin duda, pero más especialmente
con la particular”.
En este aspecto, Roma no realizaba nada que fuera por la vía directa, desde la per-
cepción de impuestos, las construcciones, los servicios de trasporte para abastecer
a los ejércitos en guerra, el arriendo de las tierras cultivables, de las dedicadas al
pasturaje, el impuesto por circulación de mercaderías a través del territorio romano,
hasta el arrendamiento de minas y obras públicas, todo se hacía por la correspon-
diente subasta administrativa.
Para adjudicar las ventas en subasta ordenadas por el Estado, dos magistrados
tuvieron competencia: el cuestor, en mayor escala, y el censor, en menor parte.
Botín de guerra
Según las leyes y costumbres de la época, los romanos aplicaban a sus vencidos el
derecho del vencedor, es decir, que una vez obtenido el triunfo se- apoderaban del
botín, que comprendía todo cuanto tomaban al enemigo, desde el territorio ocupado
(ciudades, propiedades sagradas y profanas) hasta las personas y su hacienda (las
personas se convertían en esclavos).
Proscripción y confiscación
Las ventas en subasta pública por los gobernantes romanos llegaron a excesos
tales que alcanzaron cosas de derecho humano y de derecho divino. Cosas de lo
más heterogéneas, incluyendo las públicas y sagradas, fueron subastadas, muchas
veces para solucionar la precaria situación del tesoro. Ornamentos imperiales, va-
sos reales, piedras preciosas y copas de oro y cristal cayeron bajo el asta. Ciuda-
des (Espoleto y Florencia, entre otras), provincias, reinos y ¡hasta el imperio! (com-
prado por Juliano), fueron subastados. Tampoco escaparon de esas ventas las co-
sas sagradas, los templos y los dioses (cautivos).
Sociedades
España
Escriche recuerda que las ventas públicas del derecho español consistían en can-
delas u otros seños, y según las leyes de aquel entonces disponían que en lo posi-
ble debían realizarse en el lugar donde estaban los bienes a subastarse. Este acto
se efectuaba con la presencia del juez o en su reemplazo del escribano actuario.
Nuestro país
Los testimonios más antiguos que se conocen en materia de remates son registra-
dos en el acta del Cabildo, Justicia y Regimiento de fecha 9 de abril de 1589.
El medio eficaz para la adjudicación de tareas, era bajo la acción del remate, acto
que no revestía como hoy el carácter comercial, sino que era un medio imparcial
para asignar cosas y cargos.
De los testimonios indicados más arriba surge que al encargarse las autoridades
sobre el cuidado y pastoreo del ganado, en público remate ofrecieron en esa opor-
tunidad el cuidado de las vacas y bueyes de la ciudad, adjudicación que recayó en
el señor García Hernández por haber hecho la propuesta más baja, comprometién-
dose a “recoger cada sábado al corral y guardar las chacras de los daños de los
bueyes y vacas y que si hicieren daño sea su costa salvo si estuviesen unidos o
maneadas”. Esta tarea estaba compensada con sesenta y seis fanegas de trigo que
el Cabildo entregaría mitad al comienzo de las tareas y la otra parte al vencer el
término dé sus servicios.
De la misma forma remataban los empleos de gobierno y cualquier tarea que hoy
se requiere por concurso o licitación.
También se hacía uso del citado sistema para proveer de balanzas a los que ven-
dían mercaderías al peso; para ello era el Cabildo el que designaba la “romana ofi-
cial”, y sólo entonces se ofrecía en subasta pública a los interesados en adquirir la
concesión para el uso de aquélla; concesión que duraba un año.
ACTIVIDAD Nº 1
Actividad obligatoria: Lectura del material - Unidad 1
Introducción
La actividad del Corretaje no es algo novedoso, existen antecedentes de su práctica
desde la antigüedad. Desde el antiguo Egipto, en Babilonia a través del Código de
Hammurabi, en Grecia que se los definió como conciliadores, hasta Roma que los
denominó Proxenetae y Mediatores (en época de Justiniano), y la actividad estaba
legislada en el Digesto. Al respecto, en maestro Eduardo Lapa, refiere lo siguiente:
”La historia del Corretaje tiene mucha similitud con la del martillero. Para
algunos tratadistas esta actividad es originaria de Egipto, donde se la
reconocía como un clan o clase especial.
Desde su actuación en Francia, se la reconoció con las voces tomadas del oc,
antigua lengua francesa, courratier, coutiers, de allí deviene el corredor como
lo denominó nuestra lengua.
El 1° de mayo de 1890 entra en vigencia la ley 2637, que sanciona la reforma Regimen legal
del Código de Comercio y que impuso la libertad de corretaje. de martilleros
y corredores
Luego se introducen algunas modificaciones al citado Código y llegamos al (ley 20.266)
mediante la
régimen legal de martilleros y corredores (ley 20.266) mediante la ley 25.028” ley 25.028.
Concepto
Se define el corretaje, como aquella actividad que en la cual, una persona deno-
minada corredor (profesional universitario habilitado como tal), se obliga a des-
plegar su actividad para acercar a las personas interesadas, a la conclusión de
un contrato proyectado por otra (denominada comitente), en la cual no existe
relación de dependencia o representación con ninguna de las partes, a cambio
de una retribución en dineros, también llamada comisión o remuneración.
El Código Civil y Comercial unificado, en su artículo 1345, define al corretaje de la
siguiente manera:
Hay que tener en cuenta en materia mercantil, los arts. 207 a 220 del Código de
Comercio. Es decir que se admite en principio, cualquier medio de prueba, concor-
dado con el esquema de criterios y principios que establece el Código de Comercio.
Esta es la visión que ha consolidado la jurisprudencia al señalar que “como el con-
trato de corretaje no es formal ni requiere de la celebración por escrito, se debe
estar a las pautas interpretativas del art. 208 del Código de Comercio (ED 96-2096)
y cada una de estas pruebas deberá ser articulada con la norma procesal corres-
pondiente. Muchas veces, se han originado conflictos, negándose que se haya Como el contrato
aceptado el corretaje o la actividad del corredor, por ello, es importante tener en de corretaje no es
cuenta que la carga de la prueba sobre la existencia del corretaje la tiene el corre- formal ni requiere
dor. Así se ha dicho, que “si bien es cierto que la aceptación de la intervención del de la celebración
por escrito,
corredor en la operación de corretaje puede ser tácita por una de las partes, es me- se debe estar
nester la prueba de que ésta la conocía y que con su conducta la aceptaba. De- a las pautas
biendo ser probada por el corredor dicha circunstancia” (ED 83-160; U, 1994-C- interpretativas
391). No debe pensarse, por esto que es imposible probar el contrato de corretaje, del art. 208
sino que lo aconsejable es ir hacia una creciente formalización del mismo, para evi- del Código de
Comercio
tar inconvenientes posteriores, discusiones, problemas probatorios. (ED 96-2096),
cada una de estas
Ello, se va solucionando a medida que se aplique la ley que en su art. 34 inc d) re- pruebas deberá
fiere a la convención por escrito, previa al corretaje. Pero si ella no existiera, debe ser articulada con
la norma procesal
tenerse en cuenta que “como el contrato de corretaje se puede celebrar recurriendo correspondiente.
a la forma que las partes estimen conveniente, pues rige el principio de la libertad
dé las formas, no resulta cuestionable la omisión de un instrumento que acredite el
monto de la comisión, dado que en caso de entenderse que no hubo un pacto es-
pecífico, relativo a la remuneración del corredor, habrá que estar a lo que es prácti-
ca en este tipo de operaciones, a los usos y costumbres” (LL 1996-A-8O7 DJ 1995-
2-338). Vemos entonces, que hay que conjugar la premisa de que el corretaje es un
contrato sui generis no sujeto a formalidad y su existencia puede probarse por cual-
quier medio (LLB.A 1994-705), siguiendo las pautas de los arts. 208 y sgtes. del
Código de Comercio (DJ 1987-1-759), con las obligaciones formales que la ley
25.028 'ha incorporado para el desarrollo de la profesión y que irán eliminando pau-
latinamente, los problemas probatorios: que han sido típicos en esta actividad. En
este sentido, es importante recordar algunos precedentes jurisprudenciales que han
señalado las pautas interpretativas, que venirnos indicando en el desarrollo de este
punto. “El contrato de corretaje es de carácter bilateral, consensual, no formal, que
puede llevarse a cabo en forma oral o escrita y la sola aceptación tácita de la inter-
vención del corredor es suficiente para conformar el vínculo jurídico del que emana-
rán los consiguientes derechos y obligaciones” Ti. 1990-1-932, DJ 1981-1-179): “No
es un requisito imprescindible para que exista un acto de corretaje, y en conse-
cuencia un derecha a la percepción de la comisión, que los servicios profesionales
hayan sido solicitadas, ni que exista convención previa„ sino que basta que las par-
tes contratantes acepten y realicen el negocio propuesto, aprovechando los conse-
jos, las indicaciones y principalmente el resultado de la intervención del intermedia-
rio, Tales actividades pueden ser probadas por cualquier medio” (LLC 1996-835).
En su art. 8 inc. 3,
El Código de Comercio de la Nación, que queda derogado a partir del dispone que
01/08/2015, en su Art. 8 inc. 3, dispone que el corretaje es un acto de comercio, el corretaje es un
al igual que el remate. El carácter comercial se mantiene aún cuando los contra- acto de comercio,
tos en que actue el intermediario sean civiles, y aún cuando el acto fuere aislado. al igual que
el remate.
- La Prescripción
Se prescribe por
Según lo preceptuaba el art. 851 del Código de Comercio, “Se prescriben por dos años, a contar
dos años, a contar desde la fecha en que se concluyó la operación, las acciones desde la fecha en
de los corredores por el pago del derecho a mediación”. Esta normativa tiene que se concluyó la
vigencia hasta el 01/08/2015. operación, las
acciones de los
corredores por el
El silencio del Código unificado en vigencia, nos hace inferir que el plazo de pres- pago del dercho a
mediación.
cripción de la comisión del corredor es el enunciado en el artículo 2560 de dicho
cuerpo legal, el cual prevé un plazo genérico de Prescripción de 5 años.
Asimismo, el Art. 2557 del Código Civil y Comercial, nos dice que el plazo en que
comienza a correr la prescripción es desde que el corredor concluye su actividad, si
es que no existe un plazo convenido para el pago.
Una de las cuestiones que tiene importancia señalar y aclarar es que el corre-
taje y el posterior contrato que celebran las partes, si bien están relacionados
jurídica y económicamente, son absolutamente distintos.
Corretaje contrato
Esto le ha valido al corretaje la denominación de contrato accesorio de otro prin- accesorio de otro
cipal, pues constituye un medio de lograr la realización de Otro contrato distinto principal.
(LL 1990-D-488).
Recordemos que, hemos caracterizado al corretaje como un contrato autónomo sui Corretaje
generis, donde como bien lo señala la jurisprudencia. un contrato
autónomo
sui generis.
“La nota distintiva del corretaje la da el hecho de la intervención profesional autó-
noma del intermediario al sólo efecto de promover la negociación, facilitando el
acercamiento de los interesados, pero, sin representarlos en el negocio en trance
de celebración y a cuya conclusión solo coopera con su mediación” (ED 112-334).
El corretaje inmobiliario
Una de las cuestiones que mayores inconvenientes ha traído y trae en la actualidad
es la referida al denominado corretaje inmobiliario, lo que se debe al desconoci-
miento que sobre la materia existe en los distintos ámbitos. Así, el corretaje que
está relacionado con la venta de un inmueble como contrato principal, no tiene nada
de especial respecto del acto de corretaje que venimos referenciando en los puntos
anteriores.
El corretaje es igualmente comercial, está regido por la ley 25028 y se le aplican las
normas del Código de comercio, aún cuando el contrato principal al cual se llega
por la vía del corretaje sea la compraventa de un inmueble. Aquí, hay que distinguir
lo que es el contrato de corretaje del denominado contrato principal que puede te-
ner por objeto sin ninguna clase de problemas un inmueble. Este es un tema que se
encuentra definido en la doctrina y en la Jurisprudencia, ya citada, el corretaje pue-
de tener por objeto la promoción, facilitación y acercamiento de contratos que sean
actos civiles y no comerciales.
- El objeto principal
El objeto principal del acto de corretaje está definido en el art. 34 inc. a) del dec.
Ley 20266 modificada por la ley 25028:
Artículo
Esta norma que es básica, establece la esencia del acto de corretaje que está
referencial
referida a “poner en, relación a dos o más partes para la conclusión de-negocios 34 inc. a) del
sin estar ligado a ninguna de ellas por relaciones de colaboración, subordinación dec. Ley 20.266
o representación”. modificado por
la ley 25.028.
O sea que, aquí tenemos un aspecto positivo y aspecto negativo para deslindar el
objeto principal del acto de corretaje. En el primer aspecto, el corredor se obliga a
desplegar la actividad necesaria para lograr que otros s u j e t o s , relacionados con
el por el contrato de corretaje, concluya un negocio determinado.
La ley insiste en diferenciar al corretaje de otra clase de relaciones jurídicas, que La ley pretende
podrían tener una apariencia externa similar, pero una estructura interna y dé in- distinguir al
tereses, diferente. Así, se la debe diferenciar de la relación de dependencia laboral, corretaje de
por la cual una persona promueve la celebración de contratos para su empleador o los contratos de
colaboración
principal, figura ésta que pueda asemejarse a las del viajante de comercio, que se
empresarial. La
encuentra regulada por normas de contenido estrictamente laboral. También, la ley ley pretende que
pretende distinguir al corretaje de los denominados contratos de colaboración em- el corretaje no se
presarial como es el contrato de agencia, donde una empresa comercial se obliga a confunda ni con el
promover negocios por cuenta de otra empresa principal, obteniendo por dicha mandato ni con la
comisión.
prestación, una retribución de nominada comisión, con carácter de permanencia y
dirigido hacia la generalidad de los negocios. También la ley pretende que el corre-
taje no se confunda ni con el mandato ni con la comisión, ya que en estas figuras
siempre se actúa polar un ínteres ajeno, conforme lo hemos explicado al diferenciar
ambas figuras en puntos anteriores.
Este es un tema sumamente importante que se corresponde con una función distin-
ta que la que es propia del corretaje.
- Los informes
Esto marca una cuestión muy importante y que hace al carácter de profesional del
corredor. Una gran porción de confianza para realizar el negocio es puesta por las
partes contactadas, en el corredor actuante, que por ello debe desplegar su activi-
dad con la mayor diligencia, prudencia y pericia, de manera tal de cumplir con el
mandato del art. 902 del C. Civil que exige a quien tiene mayor conocimiento, ma-
yor diligencia.
Esto lleva a que las partes confíen en que el corredor que las está contactando y
que está mediando en el negocio, esta recabando en las oficinas públicas y priva-
das los informes necesarios para el correcto perfeccionamiento del contrato poste-
rior, entre otras cosas, que el bien se pueda disponer, tanto desde su perspectiva,
jurídica como material y que su titular, también se encuentra en condiciones jurídi-
cas y materiales de disposición del bien y a la recíproca, que el posible adquirente,
sea una persona con posibilidades jurídicas y materiales de cumplir con las presta-
ciones a su cargo.
Así, deberá verificar si el bien existe, cuáles son sus títulos, cuáles sus condiciones
de dominio, sus restricciones, gravámenes y lo mismo respecto del sujeto que invo-
ca la titularidad del bien, que no se encuentre inhibido o que no pese sobre él algu-
na medida cautelar.
Hace a la cabal información que este profesional debe brindar a las partes, entre las
cuales está mediando y a las que intenta acercar para que concluya un determina-
do negocio.
Actualmente, el
Actualmente, el corredor puede prestar fianza por una de las partes y ello, resul- corredor puede
taría posible en virtud de que el contrato estaría en la etapa de ejecución y no en prestar fianza por
la etapa de formación o perfeccionamiento, con lo cual, el corredor se convierte una de las partes.
en garante del cumplimiento de las prestaciones derivadas del perfeccionamien-
to del contrato, lo que se corresponde con la última parte del inciso a) del art. 34
que autoriza al corredor a representar a u na de las parteas en los actos de eje-
cución del contrato.
La actividad de corretaje tiene una vinculación muy especial con la contabilidad que
estos profesionales deben llevar adelante. El art. 35 se establece que los corredo-
res deben llevar, asiento exacto y cronológico de todas las operaciones llevadas
con su intervención, transcribiendo sus datos esenciales en un libro de registro,
rubricado por el Registro Público de Comercio o por el órgano a cargo del gobierno
de la matrícula en la Jurisdicción.
Se ha dicho que “el Registro, el cual hace las veces de libro diario del corredor, está
sujeto a las formalidades, extrínsecas e intrínsecas, impuestas a todos los libros de
contabilidad de los comerciantes en general.” (Fernández, Ob. Cit. Pág. 363). Este
libro de registro es la base para los certificados que expida el corredor y las minutas
que entregue a las partes, debiéndose recordar la particular fuerza probatoria cine
otorga el art. 979 del C.C. que incluye a los asientos de los libros de los corredores
entre los instrumentos públicos. Aquí van a quedar registradas cada una de las ope-
raciones concluidas con su intervención y ello adquiere, como lo ha señalado la
jurisprudencia una particular eficacia probatoria.
También, deben considerarse las normas sobre la exhibición de los libros de co-
mercio: que procederá, generalmente como exhibición parcial y para probar el co-
rretaje realizado y las características o condiciones del contrato principal. Estos
libros, por aplicación analógica del art 67 del. [Link]. deben ser conservados por
10 años. Fernández, sostiene que los corredores tienen el derecho-deber de otor-
gar certificado de las operaciones asentadas en sus registros; y habla de derecho
deber pues estar facultados a extenderlos y no se pueden negar a otorgarlos.
El Código Civil y Comercial de la Nación en su art. 1347, inciso a) obliga a los co-
rredores a: “asegurarse de la identidad de las personas que intervienen en los ne-
gocios en qué media lo hacen y de su capacidad legal para contratar”.
A lo que se debe agregar que también debe indagarse, si correspondiere en los as-
pectos referidos al adquirente.
Refiriéndose a inmueble se ha dicho que “a los efectos de prever actos ilícitos, nada
mejor que dicho intermediario solicite la escritura traslativa de dominio del citado
inmueble y luego de leerla tomara nota de su matrícula o en algunos casos folio y
torno y los demás antecedentes identificatorios del bien raíz.
Este precepto de la ley 25.028 eliminará todos los problemas probatorios que hasta
el momento se fueron produciendo en la actividad del corretaje.
La norma exige un convenio por escrito con el legitimado para disponer del bien
sobre los gastos y las formas de satisfacerlos, las condiciones de la operación
en la que intervendrá y demás instrucciones relativas al negocio, debiéndose
dejar constancia expresa en los casos en que el corredor quede autorizado para
suscribir el instrumento que documenta la operación o realiza otros actos de eje-
cución del contrato en nombre de aquel.
No hay que confundir este instrumento con un mandato, sino por el contrario, con la Formalización
formalización del contrato de corretaje que evita discusiones y pleitos, tanto en la del contrato de
etapa de formación como en la de perfeccionamiento y ejecución del contrato prin- corretaje que el
cipal. También permite superar aquella búsqueda de relación de causalidad entre la corredor suscribe
la operación
actividad del corredor y el negocio concluido, donde el corredor debía demostrar, principal o bien los
que había realizado corretaje para ese negocio principal. Aquí, se señalan los gas- actos de ejecución
tos que se pueden emplear en el corretaje y cómo se han de pagar los mismos. Por puede realizar
otro lado, en este instrumento o convenio, fundamental para el corretaje, queda en representando a
claro cuándo el corredor suscribie el instrumento de la operación principal o bien una de las partes.
qué los actos de ejecución puede realizar representando a una de las partes.
Al respecto, la legislación civil y comercial unificada, prescribe en su art. 1347 inc. b):
“Proponer los negocios con exactitud, precisión y claridad, absteniéndose de men- Legislación civil
cionar supuestos inexactos que puedan inducir a error a las partes;” y comercial en su
art. 1347 inc. b)
Como profesional del corretaje debe proponer los negocios a las partes, con toda “Propone los
precisión y claridad necesarias para la formación del acuerdo, comunicando a cada negocios con
exactitud,
una de ellas las circunstancias de su conocimiento que puedan tener influencia en precisión y
la conclusión de la operación, en especial las que refieren al objeto y al precio de claridad”.
mercado.
ACTIVIDAD Nº 2
A este respecto, Miguel Piedecasas, citando a Fernández Madrid, indica que, sin
embargo, la doctrina se ha ocupado de precisar los alcances de este secreto así ha
dicho que:
“en cuanto a los alcances de dicha obligación, pueden distinguirse tres momentos:
Esta asistencia obligatoria se justifica por ser conocedor de las condiciones del con- El corredor puede
trato y la negociación del mismo y pudiendo colaborar para superar eventuales pro- ser obligado a
blemas en la ejecución contractual, y se configura con la exigencia de al menos una asistir a la entrega
de las partes, ya que la actividad del corredor concluye con la conclusión del contrato. de los bienes
objeto del contrato
pero la actividad
Ejemplo: En cuanto a la actividad de corretaje sobre mercaderías que se realiza del corredor
sobre muestras, venta establecida en el art. 1153 del Código Civil y Comercial unifi- concluye con la
cado, existe la obligación en el art. 36 inciso h) de la ley 20266 modificada por ley conclusión del
25028, de identificarlas y conservarlas hasta el momento de entregarlas o mientras contrato.
exista la posibilidad de discusión sobre la calidad de las mercaderías, ya que la si la
cosa es igual a la de la muestra, el comprador no puede rehusar su recepción. El
art. 1157 del nuevo Código Civil y Comercial, establece que el comprador debe in-
formar sin demora al vendedor la falta de adecuación de las cosas a lo convenido.
La determinación sobre la adecuación de la cosa vendida al contrato, se hace por
peritos arbitradores, salvo estipulación en contario. El corredor podrá ser dispensa-
do de dicha obligación, pero si no lo fue y se causa daño por no conservarlas, será
pasible de responder por los daños y perjuicios que se produzcan por ello. Al res-
pecto, el corredor podrá guardar las muestras testigo bajo sobre lacrado, depositar-
las en custodia en el Colegio Profesional o en la Bolsa de Comercio o dejarlas en
poder de un escribano.
Otra exigencia legal para el corredor, será la de entregar a las partes una lista
firmada con la identificación de los papeles en cuya negociación intervenga.
Lo que pretende la norma es que las partes tengan conocimiento de los instrumen-
tos que se generaron por el corretaje, evitando contradicciones y cuestiones proba-
torias. Cuando la norma habla de “papeles” lo hace de manera amplia, y podrían
entrar en ella presupuestos, títulos y valores, etc.; vinculados al contrato.
Ejemplo: La ley 20266 modificada, en su art. 36 inciso j) dice que “En los contratos
otorgados por escrito, en instrumento privado, debe hallarse presente en el momen-
to de su firma y dejar en su texto constancia firmada de su intervención, recogiendo
un ejemplar que conservará bajo su responsabilidad. En los que no requieran la
forma escrita, deberá entregar a las partes una minuta de la operación, según las
constancias del Libro de Registro;”. Esto se aplica para los contratos principales, y
donde el corredor deja constancia, con su firma acompañada de la palabra “intervi-
ne” y quedándose con una copia del mismo. La omisión de suscripción no quita al
corredor el derecho a percibir la comisión. En cuanto a la entrega de la minuta, que
deberá basarse en los libros de registro, la omisión de su entrega puede llegar a
perder la comisión.
La ley 25028 estableció luego dos pautas finales de tipo genérica que obligan a una
doble remisión interna y externa. Así, remite a las prohibiciones de los martilleros
señaladas” en el art. del dcc. Ley 20266 y por otro lado, a las obligaciones que im-
ponen las leyes especiales y las leyes locales.
Más allá de esta opinión, el Código Civil y Comercial unificado en su art. 1348 esta-
blece otras prohibiciones. Está prohibido al corredor, por ejemplo:
a.- adquirir por sí o por interpósita persona efectos cuya negociación le ha sido
encargada;
b.- tener cualquier clase de participación o interés en la negociación o en los bie-
nes comprendidos en ella.
La Ley 25028 establece en su artículo 38, la responsabilidad por parte del corredor.
Esta es una responsabilidad contractual, ya que las partes y el corredor están vin-
culadas por un contrato de corretaje. Para ser alcanzado por esta norma, se requie-
ra por parte del corredor haber obrado con dolo o culpa.
La norma señala:
En todos los casos, deberá demostrarse el nexo de causalidad que existe entre el
dolo o la culpa del corredor y la anulación, frustración o resolución del contrato prin-
cipal, y en ese caso deberá indemnizar los daños causados.
Comercio Electrónico
Piedecasas, Miguel. Comercio Electrónico. EL Ediciones. Santa Fe - 2007
ACTIVIDAD Nº 3
Actividad obligatoria: Lectura del material - Unidad 3
1.- ¿Es obligatoria la asistencia del corredor a la entrega de los bienes? ¿Cuándo?
2.- ¿Cuáles son las obligaciones y prohibiciones de los corredores?
UNIDAD 4
Ley 20266 (modificada por Ley 25028). RÉGIMEN LEGAL DE
MARTILLEROS Y CORREDORES
Sancionada y promulgada: 10-IV-1973 B.O.: 17-IV-1973.
Modificada por ley 25.028 (Sancionada por Insistencia) Sanción 14/10/1998 - Pro-
mulgación 01/12/1999 - Publicación BO 29/12/1999.
Art. 1.- Para ser martillero se requieren las siguientes condiciones habilitantes:
a.- Ser mayor de edad y no estar comprendido en ninguna de las inhabilidades del
artículo 2º;
b.- Poseer título universitario expedido o revalidado en la República, con arreglo a
las reglamentaciones vigentes y las que al efecto se dicten.
Art. 4.- El gobierno de la matrícula estará a cargo en cada jurisdicción, del organis-
mo profesional o judicial que haya determinado la legislación local respectiva.
Art. 5.- La autoridad que tenga a su cargo la matrícula ordenará la formación de
legajos, individuales para cada uno de los inscriptos, donde constarán los datos
personales y de inscripción y todo lo que produzca modificaciones en los mismos.
Dichos legajos serán públicos.
Cap. IV - Incompatibilidades
Art. 7.- Los empleados públicos, aunque estuvieren matriculados como martilleros,
tendrán incompatibilidad, salvo disposiciones de leyes especiales y el supuesto del
artículo 25, para efectuar remates ordenados por la rama del poder o administración
de la cual formen parte.
Cap. V - Facultades
a.- Efectuar ventas o remate público de cualquier clase de bienes, excepto las limi-
taciones resultantes de leyes especiales;
b.- Informar sobre al valor venal o de mercado de los bienes para cuyo remate los
faculta esta ley (tasaciones);
c.- Recabar directamente de las oficinas públicas y bancos oficiales y particulares,
los informes o certificados necesarios para el cumplimiento de las obligaciones
previstas en el artículo 9 (informes);
d.- Solicitar de las autoridades competentes las medidas necesarias para garanti-
zar el normal desarrollo del acto de remate (medidas de seguridad).
Cap. VI - Obligaciones
Art. 10.- Sin perjuicio de las obligaciones establecidas en la presente ley, cuando
los martilleros ejerciten su actividad no hallándose presente el dueño de los efectos
que hubieren de venderse, serán reputados en cuanto a sus derechos y obligacio-
nes, consignatarios sujetos a las disposiciones de los artículos 232 y siguientes del
Código de Comercio.
Art. 12.- En los casos en que iniciada la tramitación del remate, el martillero no lo
llevare a cabo por causas que no le fueren imputables, tendrá derecho a percibir la
comisión que determine el juez de acuerdo con la importancia del trabajo realizado
y los gastos que hubiere efectuado. Igual derecho tendrá si el remate fracasare por
falta de postores.
Art. 13.- La comisión se determinará sobre la base del precio efectivamente obtenido.
Si la venta no se llevare a cabo, la comisión se determinará sobre la base del bien a
rematar, salvo que hubiere convenio con el vendedor en cuyo caso se estará a éste.
A falta de base se estará al valor de plaza en la época prevista para el remate.
Art. 14.- Si el remate se anulare por causas no imputables al martillero, éste tiene
derecho al pago de la comisión que le corresponda, que estará a cargo de la parte
que causó la nulidad.
Art. 15.- Los martilleros pueden constituir sociedades de cualesquiera de los tipos
previstos en el Código de Comercio, excepto cooperativas, con el objeto de realizar
exclusivamente actos de remate. En este caso cada uno de los integrantes de la
sociedad deberá constituir la garantía especificada en el artículo 3, inciso d.
Art. 16.- En las sociedades que tengan por objeto la realización de actos de remate,
el martillero que la lleve a cabo y los administradores o miembros del directorio de
la sociedad, serán responsables ilimitada, solidaria y conjuntamente con ésta por
los daños y perjuicios que pudieren ocasionarse como consecuencia del acto de
remate. Estas sociedades han efectuar los remates por intermedio medio de marti-
lleros matriculados, e inscribirse en registros especiales que llevará el organismo
que tenga a su cargo la matrícula.
Art. 17.- Los martilleros y las sociedades a que se refiere el artículo 15 deben llevar
los siguientes libros rubricados por el Registro Público de Comercio de la jurisdic-
ción:
a.- (Diario de entradas) Diario de entradas, donde asentarán los bienes que reci-
bieron para su venta, con indicación de las especificaciones necesarias para su
debida identificación, el nombre y apellido de quien confiere el encargo, por
cuenta de quién han de ser vendidos y las condiciones de su enajenación;
b.- (Diario de salidas) Diario de salidas, en el que se mencionarán día por día las
ventas indicando por cuenta de quién se han efectuado, quién ha resultado
comprador, precio y condiciones de pago y demás especificaciones que se es-
timen necesarias;
c.- (De cuentas de gestión) De cuentas de gestión, que documente las realizadas
entre el martillero y cada uno de sus comitentes. El presente artículo no es
aplicable a los martilleros dependientes, contratados o adscriptos o empresas
de remates o consignaciones.
Art. 18.- Los martilleros deben archivar por orden cronológico un ejemplar de los
documentos que se extiendan con su intervención, en las operaciones que se reali-
cen por su intermedio.
Cap. IX - Prohibiciones
Cap. X - Sanciones
Art. 21.- Las sanciones que se apliquen serán anotadas en el legajo individual del
martillero previsto en el artículo 5.
Art. 22.- El martillero por cuya culpa se suspendiere o anulare un remate, perderá
su derecho a cobrar la comisión y a que se le reintegren los gastos, y responderá
por los daños y perjuicios ocasionados.
Art. 23.- Ninguna persona podrá anunciar o realizar remates sin estar matriculada
en las condiciones previstas en el artículo 3. Quienes infrinjan esta norma serán
reprimidos por el organismo que tenga a su cargo la matrícula, con multa de hasta
$a 1005000 (res. 2/85 I.G.J.) y además se dispondrá la clausura del local u oficina
respectiva; todo ello sin perjuicio de la responsabilidad penal que pudiera corres-
ponder. El organismo que tenga a su cargo la matrícula, de oficio o por denuncia de
terceros, procederá a allanar con auxilio de la fuerza pública, los domicilios donde
se presuma que se cometen las infracciones antes mencionadas y comprobadas
que ellas sean, aplicará las sanciones previstas, sin perjuicio de las denuncias de
carácter penal, si correspondieran. La orden de allanamiento y de clausura de loca-
les deberán emanar de la autoridad judicial competente. En todos los casos, las
sanciones de multa y clausura serán apelables para ante el tribunal de comercio
que corresponda.
Cap. XI - Disposiciones generales
Art. 24.- Los martilleros que a la fecha de vigencia de esta ley estuvieren matricula-
dos, continuarán en ejercicio de su actividad, cumpliendo con los requisitos enun-
ciados por los incisos b), c) y d) del artículo 3.
Art. 25.- (Texto según ley 20306, art. 1). Los remates que realicen el Estado nacional,
las provincias y las municipalidades, cuando actúen, como personas de derecho pri-
vado, así como las entidades autárquicas, bancos y empresas del Estado nacional,
de las provincias o de las municipalidades se rigen por las disposiciones de sus res-
pectivos ordenamientos y, en lo que no se oponga a ellos, por la presente ley.
Art. 26.- Hasta tanto se determine organismo profesional o judicial que tendrá a su
cargo la matrícula de martilleros en la Capital Federal y en el Territorio Nacional de
la Tierra del Fuego, Antártida Argentina e Islas del Atlántico Sud, la misma corres-
ponderá al juez del cual dependa el Registro Público de Comercio.
Art. 27.- Las subastas públicas dispuestas por autoridad judicial se rigen por las
disposiciones de las leyes procesales pertinentes y, en lo que no se oponga a ellas,
por la presente ley.
Art. 28.- Esta ley se aplicará en todo el territorio de la República y su texto queda
incorporado al Código de Comercio.
Art. 29.- La presente entrará en vigencia a los noventa (90) días de su publicación.
Art. 30.- Deróganse los artículos 113 a 122 del Código de Comercio.
Artículo 31. - Sin perjuicio de las disposiciones del Código Civil y de la legislación
local, es aplicable al ejercicio del corretaje lo dispuesto en esta ley respecto de los
martilleros, en todo lo que resulte pertinente y no se encuentre modificado en los
artículos siguientes.
Artículo 32. - Para ser corredor se requieren las siguientes condiciones habilitantes:
a.- Ser mayor de edad y no estar comprendido en ninguna de las inhabilidades del
artículo 2º;
b.- Poseer título universitario expedido o revalidado en la República, con arreglo a
las reglamentaciones vigentes y que al efecto se dicten.
a.- Poner en relación a dos o más partes para la conclusión de negocios sin estar
ligado a ninguna de ellas por relaciones de colaboración, subordinación o re-
presentación. No obstante, una de las partes podrá encomendarles que la re-
presente en los actos de ejecución del contrato mediado.
b.- Informar sobre el valor venal o de mercado de los bienes que pueden ser obje-
to de actos jurídicos.
c.- Recabar directamente de las oficinas públicas, bancos y entidades oficiales y
particulares, los informes y certificados necesarios para el cumplimiento de sus
deberes.
d.- Prestar fianza por una de las partes.
Artículo 35. - Los corredores deben llevar asiento exacto y cronológico de todas las
operaciones concluidas con su intervención, transcribiendo sus datos esenciales en
un libro de registro, rubricado por el Registro Público de Comercio o por el órgano a
cargo del gobierno de la matrícula en la jurisdicción.
a.- Cobrar una remuneración por los negocios en los que intervenga, conforme a
los aranceles aplicables en la jurisdicción; a falta de ellos, de acuerdo de partes
o de uso, se le determinará judicialmente; salvo pacto contrario, surge el dere-
cho a su percepción desde que las partes concluyan el negocio mediado.
La remuneración se debe, aunque la operación no se realice por culpa de una
de las partes, o cuando iniciada la negociación por el corredor, el comitente en-
cargare la conclusión a otra persona o la concluyere por sí mismo.
Interviniendo un solo corredor, éste tendrá derecho a percibir retribución de
cada una de las partes; si interviene más de un corredor, cada uno sólo tendrá
derecho a exigir remuneración a su comitente; la compartirán quienes interven-
gan por una misma parte;
b.- Percibir del comitente el reintegro de los gastos convenidos y realizados, salvo
pacto o uso contrario.
Artículo 38. - El corredor por cuya culpa se anulare o resolviera un contrato o se frus-
trare una operación, perderá el derecho a la remuneración y a que se le reintegren
los gastos, sin perjuicio de las demás responsabilidades a las que hubiere lugar.
ARTICULO 2º - Se deroga el Capítulo I “De los corredores”, del libro primero, título
IV del Código de Comercio y la Ley 2282.
A partir del establecimiento de los títulos universitarios y por única vez, se equipara-
rán los corredores y martilleros habilitados para el ejercicio de sus funciones a dicha
fecha, con los egresados universitarios.
ARTICULO 4º - Esta ley entrará en vigencia después de los sesenta días de su pu-
blicación oficial.
BIBLIOGRAFÍA
- Lapa, Eduardo - Manual del martillero público y del corredor - Abeledo Perrot - Bs.
As. 2011.
- Piedecasas, Miguel - Corretaje - Ediciones UNL.
- Piedecasas, Miguel – Regimen Legal del Martillero y de la Subasta Judicial.
Editorial Rubinzal Culzoni. Bs. As., 1997.
- Piedecasas, Miguel – Comercio Electrónico. Editorial ELediciones. Santa Fe, 2007.
- Código Civil y Comercial de la Nación.
- Leyes Nacionales 20266 y 25028.
Sistema de Educación a Distancia - SEAD
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Este material fue elaborado por el Prof. Carlos Roberto Auza de Bairos Moura en conjunto a la Dirección de Diseño y Desarrollo Instruccional del
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