ducación Superior
sábado, 5 de octubre de 2013
Resumen del El Emilio o De la Educación
UNIVERSIDAD LATINA DE PANAMA
Facultad de Ciencia de la Educación y Desarrollo Humano
Maestría en Docencia Superior
Teorías Pedagógicas de la Educación Superior
TAREA
Resumen del Tratado Filosófico sobre la naturaleza del
hombre de Jean – Jacques Rousseau denominado
El Emilio o De la Educación
Estudiantes:
Luis Alberto Castrellón Oller
Cédula No. 8-156-1947
Grupo:
Nocturno
Docente:
Prof. Hna. Mariela Calderón M.
Fecha
De Tarea:
05 de octubre de 2013
Jean-Jacques Rousseau EL Emilio
INTRODUCCION
La obra de Jean – Jacques Rousseau, escrita en 1762, es un
tratado filosófico sobre la naturaleza del hombre en el
que aborda temas políticos y filosóficos concernientes a la relación del individuo
con la sociedad, particularmente señala cómo el individuo puede conservar su
bondad natural, pues considera que el hombre, es bueno por naturaleza.
Rousseau propone, mediante la descripción del mismo, un
Sistema Educativo que permita al “hombre natural” convivir
con esa sociedad corrupta. Es de una historia novelada del
joven Emilio y su tutor, para ilustrar cómo se debe educar al
ciudadano ideal.
El Emilio no es una guía detallada, aunque sí incluye
algunos consejos sobre cómo educar a los niños. Hoy día, se
considera como el primer tratado sobre filosofía de la
educación en el mundo occidental.
El Emilio, junto con la obra de Locke, “Algunos Aspectos sobre la Educación” de
John Locke, es considerado una de las obras fundamentales acerca de la
educación en el siglo XVIII, ambas obras constituyen las bases de propuestas
educacionales en el siglo XVIII.
La obra de Rousseau, por otra parte fue revolucionaria, con
la intención expresa de que sus propuestas fueran aplicables
a todos, a fin de formar “buenos ciudadanos”, lo que lo
convierte en el Primer Tratado que expresa abiertamente las
Concepciones Liberales de la Época en materias de
educación.
El Emilio se prohibió y quemó en las ciudades de París y
Ginebra, con la excusa de un controvertido fragmento sobre
la “Profesión de la Fe del Vicario Saboyano”, pero, a pesar
de eso o a causa de su reputación, rápidamente se convirtió
en uno de los libros más leídos en Europa. Durante la
Revolución Francesa El Emilio sirvió como inspiración del
Nuevo Sistema Educativo Nacional.
La famosa “Profesión de la Fe del Vicario Saboyano”, en una sección este libro
contiene que llego a ser muy conocida, como consecuencia de que fue
generalmente utilizada como excusa para la prohibición y quema de la obra, dado
que puede ser interpretada como proponiendo una religión, sin recurso a la verdad
revelada o la "necesaria guía" de la iglesia, todo lo cual es contrario a la
posiciones cristianas aceptadas.
Sin embargo conviene mantener presente que en esa sección
Rousseau, de la misma manera que ilustra otras propuestas
en la obra, sólo da un ejemplo de cómo la materia puede ser
introducida en la educación y el tipo de argumentos que
pueden ser usados, pero sin buscar avanzar una propuesta
acerca de lo que se debe creer. En otras palabras y en una
manera que posteriormente se hizo común, busca sustentar el
amor a los otros en un motivo que no se puede originar en el
egoísmo natural de los humanos; por lo tanto, un motivo que
requiere un agente externo, supra natural.
ESQUEMA DE LA OBRA
El Emilio, como texto, se divide en “Cinco Libros”,
dedicados a la infancia, el cuarto a su adolescencia, y el
quinto a la educación de Sofía, la “mujer ideal” y futura
esposa de Emilio, y a la vida doméstica y civil de éste, con
una serie aspectos en cada libro según la edad que tuviera,
así:
Libro I (De 0 a 2 años de edad)
Libro II (De 2 a 12 años)
Libro III (De 12 a 15 años)
a. La exploración activa del ambiente
b. Adquisición del sentido de lo útil
c. El trabajo y la sociedad
d. El perfeccionamiento del juicio
Libro IV (De 15 a 20 años)
a. La crisis de la pubertad
b. La educación moral de las pasiones
c. La conciencia
d. Rechazo de la instrucción catequética
e. Comenzando a pensar en la familia
Libro V (Adultez, matrimonio, familia y educación de las
mujeres)
LIBRO I (De 0 a 2 años de edad)
Desde el nacimiento al niño se le debe dar toda la libertad de
movimiento posible sin fajas, ataduras o vestimenta que impidan cualquier
movimiento natural, ya que no le causara ningún daño y además es antinatural.
Para Rousseau, también es antinatural la conducta de las
madres que no quieren ocuparse de sus hijos, en el cuidado y
control de crecimiento, lo considera una mala costumbre. En
la educación de los niños hay que seguir en todo a la
naturaleza.
En la educación del recién nacido, es importante evitar dos
extremos:
A. Imponerles nuestra voluntad.
B. Y que ellos nos impongan la suya.
Además resume cuatro máximas para la educación:
1. Los niños no tienen suficiente fuerza para todo lo que
requiere su naturaleza.
2. Se les debe ayudar y suplir en los que les falta.
3. Al ayudarles, hay que tener en cuenta su utilidad real, sin
conceder nada a la imaginación ni al deseo injustificado,
porque a esa edad no es natural.
4. Conviene seguir atentamente sus manifestaciones, ya que
a esta edad disimular no es posible.
En este libro Rousseau se aleja de los consejos para la
crianza de los niños y procede a idealizar a un niño,
Emilio, con las siguientes características:
1. Será noble, porque los nobles son los que peor educan
2. Será rico, para poder tener la mejor educación posible
3. Será huérfano, para que los padres no interfieran la labor
del preceptor.
4. Será europeo, de un país con clima templado, sano y
robusto
5. Vivirá y será educado en el campo, porque “los hombres
no han sido hechos para vivir en hormigueros, sino para
cultivar la tierra que habitan”.
6. Será joven, para poder ser compañero del alumno.
Consecuentemente, para Rousseau, toda sociedad tiene que
elegir entre crear un buen ciudadano o un hombre.
El problema, para Rousseau, es que desnaturalizar al hombre
es hacerlo perder algunas de esas características naturales
que él mismo alaba en su “Contrato Social”.
Rousseau busca resolver esta aparente contradicción tratando
de mostrar cómo es que “el hombre natural” puede vivir en
sociedad, lo que requiere que ese hombre natural pierda o
controle algunas de esas características naturales,
específicamente, el egoísmo que lo impulsa a sacrificar todo
interés ajeno en beneficio del propio.
LIBRO II (De 2 a 12 años)
En este libro trata la educación en el periodo de la infancia
hasta los 12 años y lo inicia insistiendo en la idea que no se
debe cuidar ni proteger a los niños de manera excesiva.
Tiene tres ideas fundamentales:-
1. La reivindicación de un estatuto y unos derechos propios
de la infancia.
2. El concepto de la educación negativa.
3. La educación de los sentidos.
Esa es una técnica que se puede ver como antecedente en el
Método Montessori, de aprender a través de los juegos.
Unas de las ideas de Rousseau que influyo mucho en nuestra
pedagogía, son las que podemos puntualizar en este libro de
la siguiente manera:
Es que el niño es un ser, no un hombre pequeño, la infancia
tiene su propia razón de ser, se justifica por sí misma, tiene
su propia madurez y sus propias leyes.
Querer entender a un niño con los moldes de un adulto sería
atentar contra el orden de la naturaleza.
Educar a un niño sacrificando la felicidad presente no evitara
los dolores de hombre en el futuro, por ende, es preciso dar a
cada uno lo suyo (hombre-niño) y hacer por su felicidad todo
lo que podamos.
Se debe hacer sentir al niño la dependencia y la necesidad de
las cosas, que es propia de la naturaleza, no humilla ni
lesiona, ni genera vicios, se evitara que se sienta la
dependencia de los hombres, que es propia de la sociedad.
En resumen, mediante ejercicios y juegos ideados por el
preceptor, Emilio, afina al máximo todos sus sentidos y
facultades físicas.
A los 12 años Emilio, es ágil, despierto, sin preocupaciones
no tiene miedos a los elementos naturales, es sincero, no es
vanidoso, no se inhibe ante los mayores, no emprende tareas
superiores a sus fuerzas pues sabe que es libre.
LIBRO III (De 12 a 15 años)
a. La exploración activa del ambiente
La instrucción se dedicara a: la exploración del ambiente
natural con un método activo, adquisición del sentido de lo
útil, iniciación en el trabajo y en las relaciones sociales que
este lleva consigo un afinamiento de la capacidad de juzgar.
Según Rousseau, esta etapa es la segunda infancia y hay que aprovecharla muy
bien. Es un momento de fuerza, las energías del cuerpo y del alma exceden las
necesidades y los deseos, esto desaparecerá con el inicio de la pubertad.
b. Adquisición del sentido de lo útil
Entre todas las cosas que se le pueden enseñar a Emilio, en
este periodo, son aquellas cuya utilidad inmediata pueda
entender, no puede comprender las relaciones morales, pero
si tiene el sentido de lo útil.
Esta noción será el punto de apoyo de la enseñanza. Con
preguntas y respuestas el educador tratara de mantener
despierta la curiosidad, sin satisfacerla nunca por completo.
A este propósito Rousseau repite su máxima preferida
“recuerda siempre que la ignorancia nunca ha hecho mal a
nadie, solo el error es funesto, nadie se extravía por no saber,
sino porque cree saber”
En esta etapa Rousseau dice que Emilio, ya es capaz de
entender lo que será útil para su felicidad física. La utilidad
seleccionara el contenido de la instrucción y será un buen
resorte para motivar y dirigir los pasos de Emilio, con
algunos experimentos que su preceptor le hace vivir a
propósito Emilio, descubre la utilidad de la astronomía y la
química.
Rousseau piensa que Emilio, a esta edad solo debe conocer y
manejar el libro “ROBINSON CRUSOE”, ya que en el
aprenderá como encontrar en la naturaleza lo útil para la
vida.
Hasta aquí Rousseau ha desarrollado en Emilio los siguientes aspectos, La
Exploración Activa del Ambiente y La Adquisición del Sentido de lo Útil.
En lo que resta de este libro y los demás desarrollara lo
referente a El trabajo y La sociedad y a El
Perfeccionamiento del Juicio.
c. El trabajo y la sociedad
Emilio debe conocer las artes industriales, en las que
diversos sujetos se dividen el trabajo. Se introducirá de esta
manera en el mundo de las relaciones sociales, pero no
todavía en su aspecto moral.
Como trabajar es un deber indispensable para el hombre
social, Emilio, aprenderá un oficio, aunque por su
patrimonio no le haga falta, será carpintero; con esto
entenderá la función de la moneda.
d. El perfeccionamiento del juicio
La siguiente fase en esta etapa es El Perfeccionamiento del Juicio, hasta este
momento, la sensación lo mantiene como sujeto es pasivo, pero al entrar en la
etapa de juicio se torna activo, porque tiene ideas, antes sentía, ahora juzga y con
la actividad aparece le posibilidad del error.
LIBRO IV (De 15 a 20 años) De la Adolescencia
Con la pubertad se despiertan las pasiones y la voz de la
conciencia, Emilio, entra en la adolescencia, época de
notables cambios fisiológicos y morales. Comenzará a
pensar en la formación de una futura familia.
a. La crisis de la pubertad
A partir de los 15 años los diferentes signos anuncian la
pubertad, así: La inquietud de las pasiones; Los cambios de
humor; Se altera la fisionomía; Se puebla le barba; Cambia
la voz; Por los ojos se asoma al exterior el encendimiento del
alma; La cercanía de una mujer produce ahora un estado de
turbación y timidez.
Se debe procurar que la inocencia infantil dure lo más
posible. La pubertad se adelanta antinaturalmente cuando se
pretende retrasarla. El único medio para conservar la
inocencia de los niños, es que quienes los rodean la respeten
y la amen. Si falta esta condición, todo disimulo será inútil.
Las respuestas han de ser siempre verdaderas y simples
acomodadas a su edad. El criterio general es siempre el
mismo, respetar el curso natural de las cosas.
b. La educación moral de las pasiones
Momento crucial el afrontar la educación moral para Emilio,
así Rousseau hace una breve exposición de la naturaleza y
las finalidades de las pasiones.
1. No todas las pasiones que experimentamos son naturales.
2. Las pasiones naturales son muy limitadas. Pero estas se
ven modificadas por causa extrañas a la naturaleza
(opiniones y prejuicios sociales).
3. El origen y principio natural de las pasiones es el amor de
sí.
4. Del amor de si surge la benevolencia hacia los que los
rodean; al ampliarse las relaciones con los demás aparecen
las compasiones y preferencias, y a la preferencia por
alguien va unido el deseo de ser preferido por él.
5. Nace el amor propio, el odio, la venganza, el engaño.
6. El pensamiento de Rousseau se hace difícil y paradójico.
Si las pasiones malas no vienen de la naturaleza, vienen
entonces de la sociedad. Rousseau advierte que Emilio debe
conocer ambas pasiones para prepararse a la vida en
sociedad.
7. Frenar la imaginación es la tarea esencial para la
educación de las pasiones. Los errores de la imaginación
convierten a las pasiones en vicios, de ahí la necesidad de
saber cuáles son las verdaderas relaciones del hombre
consigo mismo y con los demás.
8. Se procurara también iniciar a Emilio en el sentimiento de
la amistad y la piedad.
9. Acerca de la piedad enuncia Rousseau tres (3) máximas:
1. “No es propio del corazón humano ponerse en lugar de
aquellos que son más felices que nosotros, sino solo de
aquellos que hemos de compadecer”-
2. “Sólo se lloran los males ajenos de los que nosotros no
nos consideramos ajenos”
3. “La piedad que se siente por el mal ajeno, no se mide por
la entidad del mal en cuestión, sino por el sentimiento
dirigido al que lo sufre”.
10. Entre otros medios para evitar la educación de las
pasiones están evitar la comparación y la emulación.
c. La conciencia
La aparición de la voz de la conciencia, marca en Emilio la
entrada al mundo moral. Antes bastaba con la educación
negativa que conserva la inocencia natural, ahora un impulso
interior empuja a Emilio hacia los problemas Éticos y
Sociales.
Tendrá que aprender de la experiencia ajena y cuando esto
sea peligroso, se le mostrara a través de relatos históricos y
fábulas.
En la educación de la conciencia se evitaran los preceptos y
corregir al alumno.
d. Rechazo de la instrucción catequética
Rousseau insiste en cuatro (4) ideas para tal rechazo:
1. Se puede ser bueno sin saber nada de Dios.
2. El conocimiento de Dios excede la capacidad de los
jóvenes, nada es más inútil que enseñarles el catecismo.
3. Los niños no necesitan creer en Dios para salvarse
4. Si se les habla de Dios antes de tiempo se formaran una
idea falsa.
A los 18 años Emilio no sabe nada de Dios; sin embargo, es
bueno, está lleno de sentimientos sublimes, rectitud de
juicio, piedad hacia sus semejantes, todo lo contrario a los
alumnos de colegios religiosos.
Rousseau ataca duramente la tesis de que es necesario creer
en Dios para salvarse, solo se puede llegar al conocimiento
de un único Dios, cuando se está en condiciones de
remontarse racionalmente hasta la primera causa
e. Comenzando a pensar en la familia
Cuando el instinto sexual comienza a sentirse fuertemente
hay que hacerla ver a Emilio que tiene necesidad de una
compañera.
Cuando Emilio llega a los 20 años la continencia, es un
deber moral y es necesaria para reinar sobre sí mismo y para
ser dueño de sus propios apetitos.
Libro V (Adultez, matrimonio, familia y educación de las
mujeres)
La respuesta general que Rousseau ofrece, es que ese
ciudadano, Emilio en particular, vive en el campo, donde los
usos y costumbres son más estables y su misión será ejercer
su naturaleza, es decir, ser justo, y fundar una familia con
Sofía.
Rousseau, establece que entre el hombre y la mujer, las
diferencias existentes son de diversos tipos, que no son solo
físicas sino de carácter y temperamento. Se tendrá en cuenta
que deben ser fieles, modestas, reservadas y atentas.
La razón de la mujer, es más práctica y más sometida a la
autoridad y a la opinión de los demás; por lo tanto, las ideas
religiosas están fuera del alcance en la educación de las
niñas. Las mujeres tendrán la religión de la madre o la del
marido.
Con el devenir de los años, se dio el inicio de un largo debate que se
puede aducir que se ha prolongado incluso hasta el presente en las luchas del
feminismo, como por ejemplo, Mary
Wollstonecraft, dedicó una larga
parte de su “Vindicación de los Derechos de la Mujer, para
responder a Rousseau.
El preceptor a elegido para Emilio como esposa a Sofía; por
lo tanto, representa a la mujer ideal, quien debe ser
simpática, simple, educada para ser esposa y madre, saber
llevar su casa y afrontar las ocupaciones domésticas, debe
desear agradar, cuidar de su persona y su vestido, amar la
limpieza.
El preceptor y Emilio emprenden un viaje, cuando pierden el
camino llegan a la casa de los padres de Sofía. Emilio siente
que al fin encontró a la mujer que buscaba, lo mismo le pasa
a Sofía, luego comienza el noviazgo.
El preceptor para enseñarle la verdadera felicidad con una
mujer, tiene que hacerle creer solo por unos segundos que ha
muerto, solo así Emilio aprende que no hay felicidad sin
fortaleza, ni virtud sin lucha.
Después de dicho aprendizaje Emilio decide separarse
temporalmente de Sofía y emprende un viaje, donde
adquirirá la educación política necesaria. Aquí Emilio tiene
22 años. Viaja por varios países durante 2 años. En este
contexto Rousseau traza un apretado resumen de sus ideas
políticas.
Cuando contraen matrimonio, llega la hora de instruir a
Emilio y a Sofía sobre los deberes conyugales, instrucciones
que dejan ver mucho al naturalismo existente en todas las
obra de Rousseau. Considera que el ejercicio de los deberes
y derechos conyugales deben regularse por el placer.
En otros pasajes Rousseau sugiere que deben los dos, Emilio
y Sofía, por lo menos deben conocer el libro mismo,
después de todo, tienen por lo menos una parte importante en
la educación de sus hijos, pero no lo establece
específicamente, como tampoco cuáles serían las diferencias
si es que considera que deberían existir entre la educación de
ambos sexos.
Por otra parte, y para ser justos con Rousseau, la sugerencia
que se le hace a los padres en general y las madres en
particular, es que deben participar en la educación de sus
hijos, en lugar de tutores o profesores privados, como era la
costumbre, planteamiento que es en sí misma revolucionaria
para la época.
Referencias:
[Link]
5203745/[Link]
Rousseau, Jean-Jacques. Confesiones. Alianza
Editorial, 1997, ISBN 84-206-0835-1
[Link]
%C3%B3n
RESUMEN DEL LIBRO PRIMERO DE EMILIO O
LA EDUCACION
Publicado el febrero 8, 2012 por Edusique Por: José Manuel Navas Valenzuela
RESUMEN DEL LIBRO PRIMERO DE EMILIO O LA EDUCACION
“Aquel de nosotros que mejor sabe sobrellevar los bienes y los males de esta vida,
es a mi parecer, el más educado”
Rousseau, J.J. Emilio o de la Educación 1762, Libro Primero pág. 15
El creador de la naturaleza hace las cosas a la perfección; pero el
hombre las degenera: “obliga a la tierra a que dé lo que debe producir
otra, a que un árbol dé un fruto distinto[1]. De acuerdo a esta
afirmación, se debe entender que el autor se refiere a que DIOS el
creador, a través de la naturaleza genera la vida y naturaleza hace
las cosas a la perfección, sin embargo es el mismo hombre que se
encarga de desnaturalizar inclusive al hombre, obligándolo a perder
algunas de esas características naturales.
Aquí Rousseau busca resolver esta supuesta contradicción y trata de demostrar
cómo es que “el hombre natural” puede vivir en sociedad, la misma que requiere
que ese hombre natural pierda o controle algunas de esas características naturales,
específicamente, el egoísmo que lo impulsa a sacrificar todo interés ajeno en
beneficio del propio[2]. Esto quiere decir que toda sociedad tiene que elegir entre
crear un buen ciudadano o un hombre.
A partir de esto desarrolla su propio punto de vista y su planteamiento en el que
propone y reflexiona que el problema central de la educación es la contradicción
entre el hombre natural y la necesidad social por el altruismo o, por lo menos, el
reconocimiento y aceptación de los derechos de otros y que la “instituciones
sociales son aquellas que mejor pueden desnaturalizar el hombre, quitarle su
existencia absoluta para reemplazarla por otra relativa y transportar en el yo
dentro de la unidad común[3]”. En un lenguaje más moderno, la contradicción
entre una existencia que está centrada en forma absoluta en el interés individual y
una en la cual ese interés tiene un valor relativo a otros.
Considera también como otros filósofos (Platón entre ellos), que el ser humano al
nacer es débil y torpe no cuenta con nada, por lo que va a necesitar fuerza e
inteligencia para compensarse y esto lo encontrará únicamente en la educación que
le ayudará a salir del estado sensible desde su nacimiento[4].De acuerdo al análisis
de la lectura, es importante hacer mención que para el autor, existen tres tipos de
educación[5]:
La primera llamada educación de la naturaleza, referida al desarrollo de nuestros
órganos y las facultades innatas; la segunda llamada educación de los hombres que
comprende el uso que aprendemos a hacer de las facultades o desarrollo por medio
de sus enseñanzas y la tercera llamada educación de las cosas, la cual consiste en la
experiencia que se tienen de los objetos que nos afectan[6].
A través de estas tres clases de educación[7], se puede mencionar que la primera no
depende de nosotros ya que la misma está determinada desde el nacimiento; así
mismo la tercera está sujeta en mayor o menor grado al azar, mientras que la
segunda en cambio, es el campo propio de la labor del maestro y depende
plenamente de la relación que se establezca entre el preceptor y discípulo.
Son estos aportes que han hecho a esta Obra como una especie de guía detallada,
que no lo es en su esencia, aunque sí incluye algunos consejos sobre cómo educar a
los niños.
Hoy se considera el primer tratado sobre filosofía de la educación en el
mundo [Link] el Emilio o la Educación, Rousseau quiere contraponer al
hombre de la sociedad de su tiempo contra el hombre natural, el verdadero
hombre.
LOS PRIMEROS CUIDADOS
Con el nacimiento comienza la educación que se realiza mediante la experiencia del
mundo ligada al uso de la funciones y de los sentidos. Al niño se le debe dar toda la
libertad de movimiento posible sin fajas, ataduras o vestimenta que impidan
cualquier movimiento natural, ya que no le causara ningún daño y además es
antinatural.
Para Rousseau también es antinatural la conducta de las madres que no quieren
ocuparse de sus hijos, en el cuidado y control de crecimiento, lo considera una mala
costumbre. En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza.
En la educación del recién nacido es importante evitar dos extremos: imponerles
nuestra voluntad y que ellos nos impongan la suya , además: los niños no tienen
suficiente fuerza para todo lo que requiere su naturaleza; se les debe ayudar y suplir
en los que les falta; al ayudarles, hay que tener en cuenta su utilidad real, sin
conceder nada a la imaginación ni al deseo injustificado, porque a esa edad no es
natural, conviene seguir atentamente sus manifestaciones ya que a esta edad
disimular no es posible. Por último se ocupa del aprendizaje de la lengua, basta con
hablar claro y articulando bien, nunca se debe pronunciar de manera defectuosa.
El niño nace ignorante, privado hasta del sentido de su existencia, pero capaz de
aprender. Con el nacimiento comienza la educación. Esta se realiza mediante la
experiencia del mundo ligada al uso de las funciones y de los sentidos. La actividad
es la primera escuela del niño, la ley natural que se debe respetar. Cuanto mayor
sea la actividad, mayor será la experiencia formativa.
Al niño se le debe conceder toda la libertad de movimientos de que es capaz. Fuera
las fajas, las ataduras y vestidos que le oprimen. El niño no se hará daño con sus
propios movimientos naturales, “la inacción y la constricción de los miembros
impiden la circulación de la sangre, de los menores humores, no le permiten
adquirir fuerza, crecer, ir cambiando su constitución”[8]
Los vestidos y las ligaduras que a veces se les ponen influirán negativamente sobre
su temperamento. “Su primer sentimiento es de dolor y de pena. No encuentran
más que obstáculos para realizar los movimientos que les son necesarios y más
desgraciados que un criminal entre sus cadenas, hacen esfuerzos inútiles, se irritan,
gritan. ¿Sus primeras voces, decís, son llantos? Lo creo sin dificultad: los forzáis
desde el nacimiento, les ofrecéis antes que nada las cadenas, como primer cuidado
los atormentáis. Lo único que tienen libre es la voz, ¿Cómo no se van a servir de ella
para llorar? Gritan por el daño que les hacen, gritaríamos nosotros del mismo
modo si nos causaran daño”[9].
Rousseau se pregunta por la causa de costumbres tan antinaturales y poco
razonables como las criticadas. Es un hecho no menos antinatural: las madres no
quieren ocuparse de sus hijos, y los ponen bajo la vigilancia de personas a sueldo,
de criadas mercenarias cuya única preocupación es fatigarse lo menos posible. Y
así, para ahorrarse el constante cuidado de un niño libre, lo visten de manera que
no pueda moverse. Las criadas quedan tranquilas, sabiendo que el niño no se
romperá una pierna, y las madres pasan alegremente el tiempo en las fiestas de la
ciudad, sin pensar que está en peligro el futuro desarrollo de sus hijos.
Esta mala costumbre engendra otras todavía peores. “No contentas de haber dejado
de criar a sus hijos, las mujeres dejan de querer tenerlos: es la consecuencia
natural. Desde el momento en que la maternidad es onerosa, se encuentra bien
pronto la manera de liberarse enteramente de ella. Esta usanza, sumada a otras
causas de despoblación, nos anuncia la futura suerte de Europa. Las ciencias, las
artes, la filosofía y las costumbres que se siguen de esa mentalidad, acabarán
convirtiéndola en un desierto. Y cuando sólo esté poblada por bestias, no habrá
cambiado en mucho la calidad de sus habitantes”[10].
Cuando las madres vuelvan a criar a sus hijos, las costumbres mejorarán, los
sentimientos naturales se despertarán en los corazones, los Estados se volverán a
poblar y todo irá mejor[11].
En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza. Se evitarán por
eso los cuidados demasiado solícitos y las comodidades excesivas: la naturaleza
educa a través del dolor. El niño ha de superar determinadas fiebres y dolencias.
Una precaución exagerada contrariaría el camino que la naturaleza sigue para
fortalecerlos, de lo que se seguirá la debilidad permanente del niño.
Rousseau explica que la primera educación del infante tiene lugar por las
sensaciones. En el principio de la vida, cuando la memoria y la imaginación están
todavía inactivas, el niño sólo atiende a lo que impresiona realmente sus sentidos:
siendo las sensaciones el primer material de su conocimiento, ofrecérselas de modo
conveniente es preparar su memoria para que un día ofrezca el mismo orden a la
inteligencia, preparando su memoria. El niño quiere tocar todo, manejar todo: no
os opongáis a esa inquietud, porque le proporciona un modo necesario de
aprender. “El aprende a sentir el calor y el frío, la dureza, la suavidad, el peso y la
ligereza de los cuerpos; y aprende también a juzgar de su tamaño, de su forma y de
todas las cualidades sensibles, mirando, palpando”.[12]
Es importante evitar dos extremos en el trato con los niños: imponerles nuestra
voluntad y que ellos nos impongan la suya con sus lloros, para que no se formen ni
la idea de esclavitud, ni la de mando, sino la de libertad. Menos mandatos y más
autonomía de movimientos, que obren por sí mismos, y se darán cuenta de lo que
pueden y de lo que no pueden. Los niños no deben encontrar resistencia en la
voluntad humana, sólo la que las cosas les ofrecen, así no se harán coléricos ni
caprichosos. Cuando un niño tiende la mano hacia un objeto distante sin decir
nada, él se engaña acerca de sus posibilidades; acerquémosle el objeto para que
pueda tomarlo. Pero cuando extiende su mano gritando y llorando, como si
mandase al objeto que se acerque, no hagamos caso ninguno de sus llantos, para
que no se habitúe a mandar y a ser caprichoso. En todo caso, no le demos cosas
porque las desea, sino porque le son convenientes. Y sobre todo nunca
pretendamos dar al niño exhortaciones o mandatos morales: “sólo la razón
distingue el bien y el mal. La conciencia, que nos hace amar lo primero y odiar lo
segundo, aun siendo independiente de la razón, no puede desarrollarse sin ésta.
Antes de llegar al uso de razón hacemos el bien y el mal sin saberlo y en nuestras
acciones no hay moralidad alguna”[13]
Rousseau resume buena parte de lo explicado hasta ahora en cuatro máximas:[14]
Los niños no tienen suficientes fuerzas para todo lo que requiere su naturaleza.
Dejémosles usar todo lo que ésta les concede, sin temor ninguno a que abusen,
no sabrían hacerlo.
Se les debe ayudar y suplir en lo que les falta, sea en inteligencia sea en fuerza,
siempre en algo que responda a una necesidad física.
Al ayudarles, tener en cuenta la utilidad real, sin conceder nada a la fantasía ni
al deseo injustificado. La imaginación no los atormentará si no se la hace nacer,
porque en esta edad no es natural.
Conviene seguir atentamente sus manifestaciones. Estando en una edad en la
que el disimulo no es posible, se podrá distinguir fácilmente los deseos
procedentes de la naturaleza y los que vienen de la opinión.
”El espíritu de estas reglas es dar a los niños más libertad verdadera y menos
imperio, dejarles obrar más por sí mismos y hacer que exijan menos de los demás.
Así, habituándose desde pequeños a subordinar sus deseos a sus fuerzas, les dolerá
poco la privación de lo que no está en su poder”
Por último, se ocupa Rousseau del aprendizaje de la lengua. Los niños al principio
se limitan a llorar. Después oyen hablar a los mayores, y van aprendiendo. No hay
que forzarlos ni marearlos con prematuras lecciones de fonética; basta con hablar
en su presencia de modo claro e inteligible, articulando bien. No imitar ni repetir
su pronunciación defectuosa, y utilizar un vocabulario restringido: es un mal tener
más palabras que ideas. Como observa Agazzi,[15] no se da cuenta Rousseau de que
la capacidad natural del niño opera por sí misma la selección de los vocablos
asimilables.
Es de particular importancia en este campo no provocar la precocidad, uno de los
grandes males de la educación. “No apresurarse a hacerles hablar, como si se
tuviese miedo de que no aprendan por sí mismos. Esta premura indiscreta produce
un efecto directamente contrario al deseado. Tardan más en hablar y la gran
atención prestada a todo lo que dicen les impide articular bien, y como apenas se
atreven a abrir la boca, algunos contraen por toda la vida el vicio de pronunciar y
hablar de modo muy confuso que les hace casi ininteligibles”.[16]
CARACTERISTICAS DE EMILIO.
Emilio es una figura imaginaria, u alumno imaginario[17] creada por el autor a
quien el autor eligió a su gusto, con una intención polémica.
1. A Emilio lo eligió noble, porque para él, los nobles son los que peor educan a sus
hijos.
2. Será rico para que la educación no tuvieran limitadas a problemas económicos y
también porque en esa época los pobres no tenían necesidad de educación.
3. Será huérfano, esta características se presentaba de esa manera para que los
padres no entorpecieran la labor del preceptor.
4. Será europeo, de un país que tenia clima templado.
5. Será sano y robusto, esta característica se la atribuye el autor ya que decía que
no se preocuparía de un niño enfermo y endoble, puesto que no le gustaba la
gente enfermiza y endeble, pues consideraba a estas personas inútiles para sí
mismo y los demás.
6. Emilio vivirá y se educará en el campo ya que pensaba que los hombres no
habían sido hechos para vivir en hormigueros, sino que debían dedicarse a
cultivar la tierra.
7. Será de inteligencia media, ya que tenía que representar al tipo de hombre más
común.
CONCLUSIONES
Después de finalizar la lectura y análisis se la obra, específicamente el libro primero
de El Emilio o la educación, podemos hacer las siguientes conclusiones:
1. La principal temática del libro es la infancia de un niño que no articula aún y
adecuadamente el lenguaje de sus mayores.
2. Nos hace un planteamiento de tres tipos de educación: La educación de la
naturaleza, La educación de los hombres, La educación de las cosas.
3. Establece que los verdaderos padres serán el preceptor y la nodriza.
4. Dentro del desarrollo del libro primero, nos proporciona las características de
Emilio, concretizándolas en que este debe ser noble, rico, huérfano, europeo,
sano y robusto, debe vivir y ser educado en el campo, va a contar con una
nodriza y con un preceptor joven para que pueda ser compañero del alumno y
partícipe de sus juegos y de sus confidencias.
5. Durante el desarrollo inicial del niño, es la etapa en la que aprende a hablar,
conocer y trasladarse, casi al mismo tiempo, convirtiéndose esto en la primera
época de la vida ya que cuando esta dentro del vientre materno no tiene
sentimientos, ni ideas, ni sensaciones, por lo que ni siquiera siente que existe.
6. El autor critica duramente a las madres que no se dedican a cuidar a su hijos ya
que considera que es un costumbre inhumana, ya que las madres no han
querido criar a sus hijos, prácticamente siendo su obligación la desprecian y el
motivo para desligarse de su obligación es por que prefieren dedicarse a las
alegrías y diversiones de los pueblos, También critica duramente a los médicos,
afirmando que no discute que la medicina le sirva a algunos hombres pero dice
que es perjudicial a la raza humana.
BIBLIOGRAFIA.
1. [Link]
%20Recursos/Rousseau_JeanJacques-Emilio%20O%20La%[Link],
consultada el 10 de mayo de 2011
2. [Link] ,
Consultada el 10 de mayo de 2011.
3. [Link] Consultada el 20 de mayo de
2011.
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[1][Link]
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[2][Link]
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[3] pág. 12
[4][Link]
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pág. 10
[5][Link]
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[7][Link]
%20Recursos/Rousseau_JeanJacques-Emilio%20O%20La%[Link],
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[8][Link]
rousseau_emi.htm.Pág. 17
[9][Link]
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rousseau_emi.[Link].49
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[15]
[16][Link]
rousseau_emi.htm. Pág. 52,53.
[17][Link] .
Pág. 26
Resume del libro “Emilio o la
educación”
Esta obra fue escrita por Jean-
Jacques Rousseau nacido en
Ginebra, Suiza, 1712 y muerto
en
Ermenonville, Francia, 1778.
Filósofo suizo. Junto con
Voltaire y Montesquieu, se le
sitúa entre los
grandes pensadores de la
Ilustración en Francia.
Huérfano de madre desde
temprana edad, Jean-Jacques
Rousseau fue criado por su tía
materna y
por su padre, un modesto
relojero. Sin apenas haber
recibido educación, trabajó como
aprendiz
con un notario y con un
grabador, quien lo sometió a un
trato tan brutal que acabó por
abandonar
Ginebra en 1728.
Entre las obras más notables de
él se encuentra: El contrato
social; Emilio, o De la educación
este
último hablaremos de el.
Emilio, o De la educación es una
obra un tanto controversial pero
a su vez muy provechosa debido
a los temas nos presenta esta
obra de Rousseau y que es uno
de los pilares importantes de la
pedagogía y del sistema de
educación actual lo que hoy
conocemos como escuela esta
lectura no
está basada en un lenguaje muy
técnico sino en un lenguaje muy
accesible para el público en
general aun que es un tema
filosófico cuesta un poco el
poder comprenderlo a la primera
pero
finalmente no es un texto difícil
de digerir solo hay que poner un
poquito de esfuerzo para poder
entenderlo.
Entrando en materia Emilio es el
nombre que leda a un niño
imaginario el describe el cómo lo
educaría como le enseñaría como
lo formaría el también cometa en
la obra que le diría y que no le
diría y el porqué de esto el pilar
en que se centra la obra de
Rousseau es el la de “El hombre
es
bueno por naturaleza” en esta
idea se basa se construye Emilio.
El esta obra Rousseau nos cuenta
o nos narra la historia como si él
fuera el maestro o el guía de
como seria la manera idónea
para poder educar a un huerco
desde que nace hasta cundo ya se
convierte en un ser maduro
responsable y es capaz de auto
soportarse y de formar una
familia una
parte un tanto curiosa o
controversial que se sabe de
Rousseau es que a su hijo lo deja
en un
orfanato y no lo cría el mismo
yaqué sus motivos que se
conocen es porque aquel hombre
era una
persona ocupada y perseguido
por la autoridades por sus
pensamientos y obras lo cual no
le daba
tiempo de poder educar a otro ser
humano y no le pondría la
atención que debería merecer por
tanto el prefirió mejor dejarlo en
un orfanato.
A continuación me centrare en
las ideas que en lo personal me
parecieron más importantes de
esta obra maestra de Rousseau:
Una de estas se centra en que
Rousseau nos dice que la
educación debe de ser divertida
esto por
supuesto levantó mucho revuelo
ya que para su época era muy
controversial que se dijera esto
con
respecto de la educación a un
huerco y hasta cierto punto
innovador por párete de el señor
Rousseau ya que él nos dice que
la naturaleza de un niño es la
curiosidad el experimentar,
emociones, sentimientos, el
dinamismo, el movimiento el
habla que si aún huerco se le
obliga a
sentarse de manera seria callada
frente al educador o maestro
profesor de manera tranquila a
observar la lección que leda el
maestro o profesor el huerco se
aburrirá y solo estará pensando
en
milio o de la Educación, Resumen del
Libro Cuarto de Rousseau
Categoría: Filosofía
Subcategoría: Teorías Filosóficas, Filósofos
Tema: Filosofía de la Educación, Rousseau
Páginas: 2
Palabras: 741
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Emilio o de la educacion ensayo argumentativo del libro cuarto de Juan Jacobo
Rousseau.
En el libro cuarto siguiendo la secuencia de la obra filosófica Emilio o de la
Educación de Juan Jacobo Rousseau. El autor se enfoca sobre el periodo de la
pubertad y este inicia a los quince años de edad, el autor menciona que nacemos
en dos etapas o faces que se centran; una para existir y otra para vivir; la primera
para la especie y la segunda para el sexo. Para Rousseau la formación social que
es un sentimiento llamado amor nace las pasiones intuitivas. La naturaleza es
creada por Dios. El autor hace mención también que desde el momento en el que
el hombre siente esa necesidad de una compañera este ser está consciente que
su corazón ya no está solo. Para el autor, el primer sentimiento del alma es el
sentimiento de la piedad, así que para este señor, educar al adolescente en los
sentimientos sociales es incitar en él bondad, humanidad y beneficencia.
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Emilio de rousseau Analisis del libro: Todo lo bueno que se le inculca al niños
desde pequeño impide que nazcan la envidia el odio y la codicia porque las
virtudes humanas que nacen naturales en el ser del hijo, los primeros impulsos del
corazón son originados en la fase de la conciencia y de los sentimientos del amor.
Básicamente, el libro Emilio o de la Educación, explica cómo el hombre nace
bueno sin malos sentimientos. Mediante este libro el autor crea un sistema
educativo para maestros o para padres; donde describe los sentimientos morales,
sociales y religiosos a través de un personaje imaginario que él describe y lo llama
Emilio, quien crece con las leyes naturales. De esta manera, las opiniones, los
sentimientos son la mejor orientación de cómo se debe comportar.
Es importante hacer referencia que para el autor, el cuarto libro llega a la etapa de
la adolescencia en la que mientras el hombre lo único que sabe es solo la propia
presencia física, estudiar las propias relaciones con el entorno. Se altera el rostro,
aparecen muchos cambios de humor, la zozobra de las pasiones, cambia la voz,
la cercanía de una mujer produce vergüenza. Hay que tener en cuenta que la
pubertad se adelanta antinaturalmente, por esta razón se debe procurar que la
inocencia del niño dure. Según Rousseau, las ideas religiosas deben darse a
conocer después delos dieciocho años. No todas las pasiones que constatamos
son naturales. El autor enseña a Emilio el rol que la mujer debe seguir y es que las
mujeres deben ser simpáticas, fieles, simples, sencillas, reservadas, cordiales,
educadas para ser esposa y madre. La conciencia marca en Emilio la entrada al
mundo real, este joven tendrá que aprender de lo extraño y cuando esto sea
arriesgado. Aunque a los dieciocho años el joven Emilio no tiene la menor idea de
quien es Dios, siente compasión hacia sus semejantes. Sin embargo, no se puede
dejar llevar por las pasiones, cuando se desarrolla el instinto sexual, se debe
indicar a Emilio que necesita una compañera.
Rousseau, enfocándose en la que trata de demostrar cómo el hombre
naturalmente puede vivir en sociedad. Esto significa que toda la sociedad tiene
que elegir entre crear un buen hombre digno de ser también servicial a la
sociedad. El autor explica también el comportamiento de muchas madres que no
quieren ocuparse de sus hijos cuidándolos y observando su crecimiento así que
los ponen bajo la vigilancia de criadas a cambio de sueldo, para el autor esto
considera una mala costumbre. Sin embargo, se debe tener en cuenta el contexto
de esa época que fue en 1762 en donde la nodriza era como la madre; Pero en la
educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza.
Como conclusión la educación de este personaje imaginario al cual Rousseau
llama Emilio, Llegar a la adolescencia para el autor es que las personas son
capaces de comprender cada una de las emociones. Rousseau le explica a Emilio
en su pubertad las diferencias físicas que hay entre el hombre y la mujer. La mujer
tiene obligaciones, ellas deben ser simpáticas, fieles, simples, sencillas,
reservadas, cordiales, educadas para ser esposa y madre, con esas
características Cuando Emilio llega a los 20 años tiene necesidad de una
compañera y siente que al fin encontró a la mujer que buscaba, y es cuando
comienza un noviazgo con Sofía.
Bibliografía
1. Emilio O La Educación (1762).Emilio O La Educación. Obtenido de:
[Link]
[Link]
Resumen De Todos Los Libros De
Emilio O De La Educacion
obras+ Emilio o de la Educación
Emilio es la criatura ejemplar creada por J.J. ROUSSEAU, que desafía los rigores de
las estaciones, léanlo en el presente resumen de la obra literaria “Emilio” o de la
educación.
RESUMEN DEL LIBRO 1, 2, 3, 4 Y 5 DE EMILIO O
DE LA EDUCACION
RESUMEN DEL LIBRO PRIMERO
La naturaleza es perfecta, el hombre la degenera. La madre amorosa y prudente, cultiva y
riega el tierno renuevo antes que muera. A las plantas les endereza el cultivo y a los
hombres la educación. Todo cuanto nos falta al nacer y cuanto necesitamos siendo adultos,
se nos da por la educación. El mismo es un arte, por eso es casi imposible su logro, pues el
concurso necesario para lograrlo no depende de nadie. La educación no es otra cosa que un
hábito. No considero como institución pública estos risibles establecimientos a los que se
llama colegios. L a educación solo es útil en tanto que la fortuna se amolde a la vocación de
los padres; en caso contrario es perjudicial para el alumno aunque no sea más que por las
preocupaciones que le infunde. En Egipto, donde los hijos estaban obligados a seguir la
profesión de sus padres, la educación tenía al menos un propósito asegurado; pero, entre
nosotros, donde las jerarquías subsisten y los hombres pasan sin cesar de uno a otro, nadie
sabe si cuando se educa a un hijo para su estado trabaja contra él mismo. VIVIR es el oficio
que yo quiero enseñarle, ser primeramente HOMBRE antes que nada. También esta palabra
educación tenía entre los antiguos un sentido distinto; significaba alimento. Los padres solo
piensan conservar su hijo; eso no basta: deben enseñarle a conservarse como hombre, a
soportar los golpes de la fortuna, a arrostrar la opulencia y la miseria. No tanto se trata de
impedir que muera cuanto de hacer que viva. El hombre que ha vivido más no es quien
cuenta más años, sino aquel que ha sentido más la vida.
Desde que las madres, desdeñando su primera obligación no han querido criar a sus hijos.
Estas dulces madres que se entregan al júbilo de diversiones, ¿saben, acaso, cómo se tratan
en la aldea a su hijo, envuelto en fajas y pañales? La madre que piensa que pueda ser
sustituida se engaña, pues se trata así de resarcir su negligencia. En lugar de hacer un tierno
hijo, forma un ser despiadado, ingrato, capaz de abandonar a quien le dio la vida. Las
mujeres han cesado de ser madres; no quieren serlo. No obstante, existen pocas mujeres
jóvenes de buena índole, capaces de desafiar el imperio de la nada y los clamores de su
sexo, cumpliendo con virtuosa intrepidez este deber tan dulce que la naturaleza les impone.
Así como la madre es la verdadera nodriza, el verdadero preceptor es el padre. Mejor lo
educará un padre juicioso y de cortos alcances que el maestro más hábil del mundo. Cuando
un padre engendra y mantiene a sus hijos, no hace más que la tercera parte de su misión.
Quien no puede desempeñar las funciones de padre no tiene derecho a serlo.
No existe más que una ciencia que enseñar a los niños: esta es la de los deberes del hombre.
El pobre no tiene necesidad de educación; la de su estado es forzosa. Escojamos pues a un
rico; estaremos seguros de haber hecho un hombre más; mientras un pobre puede hacerse
hombre por sí solo.
Un cuerpo débil debilita el alma. De aquí proviene el imperio de la medicina, arte más
perjudicial a los hombres que todas las dolencias que pueda sanar. La higiene es la única
parte útil de la medicina. Los dos médicos eficaces del hombre son la templanza y el
trabajo. He aquí las razones por las que quiero que mi alumno sea robusto y sano.
Los hombres no están hechos para vivir hacinados en hormigueros sino esparcidos sobre la
tierra que ellos deben cultivar. Cuanto más se reúnen, más se corrompen. Repito que la
educación del hombre comienza desde que nace; antes de hablar y antes de oír ya se
instruye. Las primeras sensaciones de los niños son puramente afectivos, ellos no perciben
sino el placer y el dolor. Cuando llora el niño es que tiene alguna incomodidad,
experimenta alguna necesidad que no puede satisfacer; examinamos, averiguamos que
necesidad es esta, damos con ella y la remediamos. Las primeras lágrimas son ruegos; sino
respondemos de inmediato, se convierten al momento en órdenes; empiezan haciéndose
asistir y acaban haciendo que les sirvan. La razón nos enseña a si sola a conocer lo bueno y
lo malo. Un niño quiere descomponer todo cuanto ve; rompe, hace pedazos lo puede tomar,
agarra un pájaro como agarraría una piedra, y lo ahoga sin saber lo que hace.
Las reflexiones nacen en tropel cuando queremos ocuparnos de la formación del lenguaje y
de los primeros razonamientos de los niños. Como quiera que se obre, ellos aprenderán
siempre a hablar del mismo modo y en esto todas las especulaciones filosóficas son
absolutamente inútiles. Los niños del campo hablan más fluidamente porque están en la
naturaleza y son más libres y efectivamente unos y otros hablan con más claridad que los
que han sido criados en casa de sus padres. Emilio no contraerá esos hábitos. Reducid pues,
lo más posible el vocabulario del niño. Es grave inconveniente que él posea más palabras
que ideas, y que sepa decir más cosas de la que pueda pensar. Los primeros
desenvolvimientos de la infancia se hacen casi todos a la vez: habla, come, marcha casi al
mismo tiempo.
RESUMEN DEL LIBRO SEGUNDO
Acaba la infancia, el segundo escalón de la vida. Las voces Infans y puer no son sinónimas.
Cuando los niños comienzan a hablar lloran menos. Para Emilio vivísimos dolores han de
ser necesarios para arrancarle lágrimas. Lejos de estar atentos para que Emilio no se hiera,
sería para mi enfadoso el que no se hiriese jamás y que crecería sin conocer el dolor. No
tendrá chichoneras, canastas, andadores, solo se sostendrá en los parajes empedrados o
enladrillados y se le hará pasar de prisa por ellos.
Todo sentimiento de dolor es inseparable del deseo de liberarse de él; toda idea de placer es
inseparable del deseo de gozar; todo supone privación, y todas las privaciones que se
sienten son penosas: es por tanto, en la desproporción de nuestros deseos y de nuestras
facultades en lo que consiste nuestra miseria. ¡Oh hombre! Concentra tu existencia en tu
interior y no serás ya miserable. El hombre verdaderamente libre no quiere sino lo que
puede, y hace lo que le place.
La naturaleza tiene para fortalecer el cuerpo y hacer que crezcan, medios que nunca deben
ser contrariados. No se ha de obligar a un niño a que esté quieto cuando quiera andar, ni
que ande cuando quiere estar quieto. La obra maestra de una buena educación es hacer un
hombre razonable; ¡y pretenden educar a un niño por la razón! Esto es comenzar por el fin
y querer que la obra sea el instrumento. Si los niños razonasen, no tendrían necesidad de ser
educados. La naturaleza quiere que los niños sean niños antes de que sean hombres. He
aquí precisamente lo que es necesario prevenir. Emplead la fuerza con los niños y la razón
con los hombres, tal es el orden natural; el prudente no tiene necesidad de leyes. Tratad a
vuestro alumno según su edad. Ponedle primero en su lugar y centrarle en él de manera que
no intente la salida. No deis a vuestro alumno lecciones verbales; no debe recibir sino la de
la experiencia: no infligirle ninguna clase de castigo, pues él no sabe lo que es cometer una
falta: no le hagáis nunca pedir perdón pues no sabría ofenderos. La primera educación debe
de ser meramente negativa. Consiste no en enseñar la virtud ni la verdad, sino en preservar
de vicios el corazón y de errores el ánimo. Haced todo lo contrario de lo que se acostumbra,
y casi siempre acertareis. Hombre prudente, acecha por mucho tiempo la naturaleza,
observa bien a tu alumno antes que le digas una palabra deja que se manifieste con entera
libertad el germen de su carácter, no le violentes en cosa ninguna para verle mejor
completo. ¿Pensáis que este tiempo de libertad se habrá perdido para él? Todo lo contrario
lo empleará mejor.
Mientras que el niño este todavía son conocimientos se dispone de tiempo de preparar todo
lo que le aproxime a no poner sus primeras miradas sino en los objetos que le conviene
ver. Emilio será educado en el campo. Es característica de toda edad el: querer, creer,
imitar, producir dar signos de actividad y fuerza. Sólo precisará haber visto dos veces labrar
un jardín, sembrar, brotar, crecer las legumbres para que él quiera hacer de jardinero a su
vez. Der niños atolondrados proceden los hombres vulgares. Respetad la infancia y no os
apresuréis a juzgarla, sea para bien sea para mal. Un niño mal instruido está más lejos de la
sabiduría que aquel que no ha sido instruido del todo. Antes de la edad de la razón, el niño
no recibe ideas sino imágenes y existe una diferencia entre las unas y las otras. Las
preguntas demasiadas complicadas fatigan y repelen a todo el mundo y con más razón a los
niños. Al cabo de algunos minutos se relaja su atención, no escucha más la demanda de un
obstinado preguntón y solo responden al azar.
RESUMEN DEL LIBRO TERCERO
A los doce o trece años, se desarrollan las fuerzas del niño con mayor rapidez que sus
necesidades. Es el tiempo más precioso de la vida, tiempo que no llega sino una sola vez,
tiempo muy corto, cuanto más importa emplearlo bien. Ya es llegado el tiempo de trabajar,
de instruirse, de estudiar; y nótese que no soy yo quien arbitrariamente hago esta elección,
que es la naturaleza quien la indica. No se trata de saberlo todo sino únicamente lo que es
útil. Transformemos en ideas nuestras sensaciones, pero no saltemos de repente de los
objetos sensibles a los intelectuales que por los primeros hemos de llegar a los últimos.
Sean siempre los sentidos los guías del espíritu en sus primeras operaciones. No
consultemos otro libro en el mundo ni otra instrucción que los hechos. El niño que lee no
piensa, no hace más que leer; no se instruye solo aprende palabras. N o utilices con el niño
discursos que no puede entender. Nada de descripciones, de elocuencia, de figuras, de
poesía. No es ahora cuestión de sentimiento ni de gusto. Continuad siendo claro sencillo y
frio; no tardará el tiempo de emplear otro lenguaje. Jamás sabemos colocarnos en el lugar
de los niños, no entendemos sus ideas, les prestamos las nuestras, y, siguiendo siempre
nuestros propios razonamientos, con cadenas de verdades solo amontonamos en su cabeza
extravagancias y errores. A pesar de todo, no cabe duda que es necesario guiarle, pero muy
poco y sin que lo advierta, si él se equivoca dejadlo hacer, no corrijáis sus errores, esperad
en silencio a que él esté en estado de verlos y corregirlos por si mismo. No se trata de
enseñarles las ciencias, sino darle el gusto para amarlos y métodos para aprenderlos,
cuando ese gusto este mejor desarrollado. Esto es, muy ciertamente, un principio
fundamental de toda buena educación. En lugar de pegar a un niño sobre los libros, si yo lo
ocupo en un taller, sus manos trabajan en beneficio de su espíritu: llega a ser filósofo y cree
no ser otra cosa que un obrero. Que el niño no haga nada bajo palabra: nada es bueno para
él sino o que él siente como bueno. Importa que un hombre sepa muchas cosas cuya
utilidad no acertaría a comprender un niño; pero ¿es preciso y posible que un niño aprenda
todo cuanto le importa saber a un hombre? Trabajad por enseñar al niño todo aquello que es
útil para su edad, y veréis como todo su tiempo está más que cubierto. Además no hagáis
comparaciones con otros niños, nada de rivales, nada de concurrentes, incluso en la carrera,
tan pronto como él comienza a razonar; yo estimo cien veces más que no aprenda aquello
que no aprendería sino por celos o por vanidad. Yo odio los libros, no enseñan a hablar de
lo que no se sabe. Los cerebros bien preparados son los monumentos en donde se graban
más firmemente los conocimientos humanos. Yo quiero que el cerebro
de Emilio funciones, que se ocupe sin cesar de su castillo, de sus cabras, de sus
plantaciones que aprenda en detalle no en libros sino en la vida, todo lo que es necesario
saber.
Ninguna sociedad puede existir sin cambio, ningún cambio sin medida común y ninguna
medida común sin igualdad. Por tanto, toda sociedad tiene como primera ley alguna
igualdad convencional, sea en los hombres, sea en las cosas. Supongamos unos hombres de
los cuales cada uno tiene diez clases de necesidades. Es preciso que cada uno, para lo que le
es necesario, se aplique a diez clases de trabajo, pero vista la diferencia de inteligencia y
talento, el uno logrará menos en algunos de estos trabajos, el otro en otro. Todos aptos para
diversas cosas, harán las mismas, y estarán mal servidos. De todas las ocupaciones que dan
subsistencia al hombre la que más se acerca al estado de la naturaleza es el trabajo manual
o sea el artesano, es libre dueño de sus brazos. La agricultura es el primer oficio del
hombre. Yo no digo a Emilio: aprende la agricultura él la conoce. La letra mata el espíritu
vivifica. Se trata menos de aprender un oficio, para saber un oficio, que para vencer los
prejuicios que la menosprecian. He aquí el espíritu que debe guiarnos en la elección de
oficio para Emilio, o mejor no es a nosotros a quienes incumbe el hacer esta elección, sino
a él. Le muestro la ruta de la ciencia, fácil a la verdad, pero larga, inmensa lenta de recorrer,
le hago dar los primeros pasos pero que él conozca la entrada, pero jamás le permito ir
lejos. Emilio tiene pocos conocimientos, pero las que tiene son verdaderamente suyos; él no
sabe nada a medias. Con respecto a la muerte no sabe aun lo que ésta es; pero
acostumbrado a soportar sin resistencia la ley de la necesidad, cuando sea necesario morir,
morirá sin gemir y sin debatirse, esta es todo lo que la naturaleza permite en este momento
odiado de todos. Vivir libre y atenerse poco a las cosas humanas es el mejor medio de
aprender a morir. En una palabra, Emilio tiene la virtud, de todo lo que se relaciona con él.
RESUMEN DEL LIBRO CUARTO
¡Cuán rápidamente pasamos sobre esta tierra! Nacemos a decirlo así, en dos veces: la una
para existir y la otra para vivir, la una por la especie y la otra por el sexo. El primer
sentimiento de un niño es la de amarse a sí mismo; y el segundo que deriva del primero, es
de amar a aquellos que le rodean; pero en el estado de debilidad en el que se encuentra, no
conoce a nadie sino por la asistencia y cuidados que él recibe. Lo que hace al hombre
esencialmente bueno es tener pocas necesidades y el no compararse mucho a los demás; lo
que le hace esencialmente malo es tener muchas necesidades y atenerse demasiado a la
opinión. Sobre este principio es fácil comprender cómo pueden ser dirigidos al bien, o al
mal todas las pasiones de los niños y de los hombres. El paso de la infancia a la pubertad no
está determinado totalmente por la naturaleza que no varía, en los individuos según los
temperamentos y en los pueblos según los climas. Aun cuando el pudor sea natural en la
especie humana, los niños carecen naturalmente de él. El pudor no nace sino con el
conocimiento del mal ¿y cómo los niños que no tienen ni deben tener este conocimiento,
podrán poseer el sentimiento que es el afecto del mismo? Darles lecciones de pudor y de
honestidad; enseñarles que hay cosas vergonzosas y deshonestas es facilitarles el deseo
secreto de conocer estas cosas. Tarde o temprano alcanzan su objetivo, y la primera chispa
que alcanza la imaginación acelera a golpe seguro el abrazamiento de los sentidos. Aquel
que enrojece es ya culpable; la verdadera inocencia no se avergüenza de nada. Vuestros
hijos leen; ellos adquieren en sus lecturas conocimientos que no poseerían si no hubiesen
leído. Si estudian ellos se enciende la imaginación y se aviva el silencio del gabinete. Es
muy necesario que las acciones de los demás les sirvan de modelo, puesto que los
pensamientos de los otros les sirven de lay. Un niño formado, educado, civilizado, no se
engaña nunca respecto al momento en que la potencia le sobreviene. La verdadera marcha
de la naturaleza es más gradual y más lenta. Poco a poco la sangre se inflama, se elaboran
los espíritus, se forman los temperamentos. El primer sentimiento de un joven educado
cuidadosamente es susceptible no es el amor sino la amistad. Resumamos todas las
reflexiones en las siguientes máximas.
1. “No está en el corazón humano el situarse en lugar de las personas que son más felices que
nosotros, sino únicamente en el de aquellas que tienen más motivo de queja”.
2. “No se compadezcan jamás en otros sino los males de los que no se cree exento uno
mismo”
3. “La compasión que se siente por el mal de otros no se mide por la cantidad de esta
desgracia, sino por el sentimiento con que se destaque de cuantos los sufren”.
Juzgamos mucho de la felicidad por las apariencias. La alegría solo es un signo muy
equivoco. Un hombre alegre no es con frecuencia sino un infortunado que busca confundir
a los demás y aturdirse. El verdadero contento no es alegre ni alocado; celoso de un
sentimiento tan agradable gustándolo se piensa en él, se le saborea temiendo evaporarle. Un
hombre verdaderamente feliz no habla nada no ríe nunca, él estrecha por decirlo así, la
felicidad en torno a su corazón. Miembros grandes y robustos no forman el valor ni el
genio; y yo concibo que la fuerza del alma no acompaña a la del cuerpo, cuando además,
los órganos de la comunicación de las dos sustancias están mal dispuestos. Justicia y
bondad no son solamente palabras abstractas, de puros seres morales formados por el
entendimiento, sino verdaderas afecciones del alma iluminada por la razón. Es menos las
fuerzas de los brazos que la moderación de los corazones lo que hace a los hombres
independientes y libres. Para conocer a los hombres es necesario verlos actuar. Los peores
historiadores para un joven son aquellos que juzgan. No existe locura de la que no se puede
curar un hombre que no está loco, excepto de la vanidad. Yo también, he enseñado a vivir a
mi Emilio; pues le he enseñado a vivir consigo mismo y, además a saber ganar el pan. Pero
esto no es suficiente. Para vivir en el mundo se necesita saber tratar a los hombres, conocer
los instrumentos que actúan sobre ellos, calcular la acción y la reacción del interés
particular de la sociedad civil y prever con tanta justeza los acontecimientos, que rara vez
seamos engañados en sus empresas o que al menos se hayan tomado siempre los mejores
medios para lograr el éxito.
RESUMEN DEL LIBRO QUINTO.
Sofia o la mujer.
Sofía debe de ser mujer como Emilio es hombre. Examinemos las analogías y las
diferencias de su sexo y del nuestro. En todo cuanto corresponde al sexo; la mujer es
hombre. En todo lo que se relaciona al sexo, la mujer y el hombre tienen en todas
relaciones y en todas diferencias: la dificultad para compararlas deriva de determinar en la
constitución del uno y del otro lo que se debe al sexo y lo que no depende de él. Una mujer
perfecta y un hombre perfecto no deben asemejarse más en el espíritu que en el rostro. En
la unión de los sexos cada uno concurre igualmente al objetivo común, pero no de la misma
manera. Si la mujer está hecha para complacer y para ser subyugada, debe hacerse
agradable al hombre en lugar de provocarlo; su violencia está en sus encantos, mediante
ellos debe constreñirle a hallar su fuerza ya utilizarla. Con la facilidad que tienen las
mujeres de agitar los sentidos de los hombres y de despertar en el fondo de los corazones
los restos de un temperamento casi extinto, inevitablemente seriamos arrastrados hacia la
muerte. Para ellas el deseo solo procede de la necesidad, satisfecha ésta, cesa el deseo; ellas
no rechazan al macho por fingimiento, sino con normalidad. Ved como lo físico nos lleva
insensiblemente a lo moral, y como de la grosera unión de los sexos nacen poco a poco las
más dulces leyes del amor. Las mujeres no ejercen su ingenio porque los hombres lo hayan
querido sino porque así lo quiere la naturaleza.
Todo marido infiel que priva a su mujer del único premio de los austeros deberes del sexo,
es un hombre injusto y bárbaro; pero la mujer infiel hace más, disuelve la familia y rompe
todos los lazos de la naturaleza; dándole al hombre hijos que no son de él. Importa pues, no
solamente que la mujer sea fiel; sino que sea considerada como tal por su marido, por sus
familiares, por todo el mundo; importa que sea modesta, atenta, reservada, que lleve a los
ojos de los demás, como a su propia conciencia, el testimonio de la virtud. Cultivar en las
mujeres las cualidades del hombre descuidar aquellas que le son propias, es, pues,
visiblemente trabajar en perjuicio suyo. Por la extrema debilidad de las mujeres comienza
la de los hombres. Solo el espíritu es la verdadera fuente de sexo. La primera cosa que
observan al crecer las jóvenes es que estos arreglos extraños no le bastan, s i no son
aparentes para ellas. Las mujeres tienen la lengua flexible; hablan más pronto, más fácil, y
más agradablemente que los hombres. Para amar la vida pacífica y hogareña es necesario
conocerla, haber sentido sus dulzuras desde la infancia. No existe verdadero amor sin
entusiasmo sin un objeto de perfección real y quimérica, pero existente siempre en la
imaginación.
No repetiré lo suficiente que dejo aparte los prodigios. Emilio no es uno de ellos; Sofía
tampoco lo es. Emilio es hombre y Sofía es mujer; aquí tenemos toda su gloria. En la
confusión de los sexos que reina entre nosotros, es casi un prodigio pertenecer a uno
concreto. Sofía es bien nacida, tiene el corazón muy sensible, tiene el espíritu menos justo
que penetrante, el humor fácil y por consiguiente desigual, la figura común pero agradable,
una fisonomía que promete un alma y no miente. No es bella; pero a su lado los hombres
olvidan a las mujeres hermosas, y las mujeres bellas quedan descontentas de sí mismas. A
Sofía le gusta el adorno y lo sabe, su madre no tiene otra camarera que ella; la joven posee
gran gusto para situarse con ventaja, pero odia los ricos atavíos, se ve en lo suyo la
sencillez unida a la elegancia. Posee talentos naturales, los percibe y no lo ha abandonado:
pero no habiendo sido colocada en condición de poner mucho arte en su escultura, se ha
contentado de ejercitar su alegre voz en cantar precisa y con gusto. Sofía es de una
sensibilidad demasiado intensa para conservar un humor parigual, pero posee demasiada
dulzura, para que esta sensibilidad sea muy importuna a las demás. Con una madurez de
juicio tan acusada, y formada en todos los aspectos como una joven de veinte años. Para
responder a los propósitos de sus padres su tía lo llevó a las reuniones, a las fiestas, lo hizo
conocer al mundo.
Si queréis prevenir los abusos y formar matrimonios felices, ahogad los prejuicios, olvidad
las instituciones humanas, y consultad la naturaleza. Por tanto en lugar de destinar desde la
infancia una esposa a mi Emilio, he esperado a conocer la que le conviene. Afirman los
hombres que la vida es corta, y advierto que ellos se esfuerzan en hacerla más corta todavía.
Obsesionados siempre por el motivo a la que tienden ven con pesar la distancia que de él
los separa; El uno quiere vivir en su mañana inmediato, el otro en el mes próximo, el otro
pasado diez años, nadie quiere vivir hoy. Pero el gabinete de Emilio es más rico que el de
los reyes, este gabinete es la tierra entera
Analisis de la Obra El Emilio de
Rousseau De La Educación
Análisis de la Obra El "Emilio" de
Rosseau
Ensayo Pedagógico
Fue Juan Jacobo Rousseau el más atrayente pensador francés del siglo
XVIII. Toda su obra, exacto reflejo de su personalidad, va dirigida a
exponer su plan de reforma del individuo por la educación y de la
sociedad por la política.
Es muy difícil resumir en pocas líneas la
azarosa existencia de este pensador.
Huérfano de madre en temprana edad,
recibió de su padre una educación en
extremo descuidada.
Su adolescencia fue extraña y aventurera.
A los doce años intentó aprender un oficio,
pero según propia confesión sólo progresó
en la mentira, en el robo y vagabundeo.
Aprendió a leer y se dedicó a devorar desenfrenadamente toda clase de
novelas.
Estas lecturas fomentaron su tendencia innata al sentimentalismo.
Siguiendo ciegamente sus caprichos e inclinaciones, se entregó a la
aventura, lo que despertó su amor a la naturaleza.
Fue escribiente, mucamo, músico, seminarista, aprendiz de grabador,
etc., acumulando una experiencia amarga.
La hospitalidad de un sacerdote, que inmortalizó más tarde en la figura
del Vicario saboyano, lo impulsó a una conversión religiosa, que, si bien
fue un acontecimiento circunstancial, ejerció por muchos años gran
influencia en su vida.
Del catolicismo, como del protestantismo del que ya había adjurado,
renegará más tarde para adoptar un deísmo racionalista.
A los veintiocho años aceptó un puesto de preceptor de dos niños, pero
pronto descubrió su ineptitud para semejante empleo. De Lyon se dirigió
a París para presentar un nuevo sistema de notación musical y actuar en
los salones de la burguesía.
Allí fue invitado a colaborar con artículos sobre música en la Enciclopedia.
Más tarde contrajo matrimonio con una joven inculta, con la que tuvo
cinco hijos que llevó a la Casa de Expósitos, mostrando con ello su
irrefrenable deseo de no cumplir con ningún deber.
En 1750 comenzó su carrera de escritor al contestar a un tema propuesto
por la Academia de Dijón, que preguntaba: ¿El progreso de las ciencias y
las artes, contribuye a mejorar las costumbres?
Su respuesta fue negativa.
Contra lo que sostenían los enciclopedistas, afirma que el progreso no ha
mejorado al hombre sino le ha hecho perder su felicidad, ha estimulado
su egoísmo y ha organizado la explotación social.
Tres años después, con ocasión de otro certamen de la misma
Academia, escribió el Discurso sobre el origen de la desigualdad
humana.
Comienza por pintar un cuadro idílico del hombre primitivo tal como sale
de la mano de la naturaleza, antes de ser degenerado por la cultura.
El amor al lujo, la sed de ganancias, la lucha de egoísmos, la esclavitud,
la desigualdad social son determinados por la cultura, que sofoca la
natural espontaneidad del hombre.
En 1760, en una nueva obra que fue como el programa de la Revolución
Francesa: El contrato social, descubre un ordenamiento social que
acabará con la tiranía política, y dos años después publica el Emilio o De
la educación, por el cual conquistó un lugar indiscutible en la historia de
la educación.
Su aparición despertó admiradores entusiastas y detractores profundos.
Condenado por los gobiernos de Francia y Suiza, vióse obligado a huir a
Prusia y luego a Inglaterra, donde tuvo graves dificultades con su amigo,
el filósofo Hume.
En los últimos años de su vida, después de haber recorrido una
existencia sin finalidad, escribió sus sinceras y
escandalosas Confesiones, mitad novela y mitad autobiografía, donde
pone de manifiesto su extraña salud mental.
En sus abras concretó sus vagas aspiraciones, sus prejuicios
sentimentales y su fe, mezclando extrañamente lo verdadero y lo falso,
su fuerza y su debilidad. Poseía pocos conocimientos precisos, fuerte
poder de simpatía y una energía mental escasamente disciplinada.
A las ideas que otros habían expresado con poca eficacia les comunicó
un gran vigor; esto hizo de él uno de los personajes más poderosos del
pensamiento. Napoleón llegó a decir que sin él la Revolución Francesa
no hubiera tenido lugar.
El "Emilio".
En el Emilio, ensayo pedagógico en forma de novela, está contenida toda
la concepción educativa de Rousseau y señalado el método que debe
emplearse para formar al hombre auténtico.
En toda esta obra domina un determinado número de principios
generales que le dan el aspecto de una obra sistemática. Los principales
son: el retorno a la naturaleza; la formación del sentimiento; el
paidocentrismo y la educación negativa.
En cuanto al plan, si bien en el Emilio hay digresiones que hacen difícil
su análisis, Rousseau se ha sujetado al menos a un orden cronológico.
Las diferentes edades de Emilio le sirven de principio para la división de
su obra.
Los dos primeros libros tratan especialmente de la primera edad del niño;
en ellos sólo se habla de la educación del cuerpo y del ejercicio de los
sentidos.
El libro tercero corresponde a la adolescencia y estudia la educación
intelectual. En el cuarto trata la mocedad que identifica con el período de
educación moral, sentimental y religiosa, y el libro quinto está
consagrado a la educación de la mujer.
El retorno a la naturaleza.
El postulado básico de Rousseau es la doctrina de la bondad originaria
de la naturaleza humana: "todo está bien saliendo de las manos del
Autor de las cosas, todo degenera en manos del hombre" y más lejos
escribe: "sentemos como máxima incontestable que los primeros
movimientos de la naturaleza son siempre rectos: en el corazón humano
no existe perversidad original".
La maldad humana no resulta del desorden que la caída original ha
provocado en el hombre, según enseña el cristianismo, ni en sus
tendencias y pasiones, sino en la influencia corruptora de la sociedad: el
hombre es bueno por naturaleza, la sociedad lo ha corrompido.
Para evitar este maléfico influjo de la sociedad, para curar a la
humanidad de su mal, habrá que comenzar por la base, por la educación
del niño, llevándolo a una vida originaria pura, no influida por los
convencionalismos sociales.
"Llevemos al niño lejos de las ciudades, que son las tumbas del género
humano; llevémosle al campo, lejos de la sociedad, donde con la pureza
del medio, con las bellezas naturales, su físico se fortificará y se
preparará para su libre expresión espiritual". La voz de orden debe
ser: "volvamos a lo, naturaleza".
► El ideal educativo.
El ideal de la educación conforme a la naturaleza es la formación del
hombre de sentimientos. Para Rousseau el fin último de la vida, y por lo
tanto de la educación, es la felicidad que consiste en el placer sensible.
En la base de la naturaleza humana no se halla la razón sino los
sentimientos.
Los sentimientos son innatos, anteriores a la inteligencia y a las ideas.
Los principales sentimientos son: el amor propio o amor a sí mismo y el
amor a la humanidad que se manifiesta por el deseo de bienestar de los
demás.
Ahora bien, en el hombre existe un sentimiento innato del bien.
Pero conocer el bien no es amarlo.
La razón ilumina estos impulsos naturales y determina lo que el hombre
debe querer y debe hacer. "Siendo el hombre juez de los medios que lo
han de conservar, se convierte por este hecho en dueño de sí mismo" y
por lo tanto procede con libertad.
La esencia, el ideal de la educación conforme a la naturaleza consistirá
en alcanzar la verdadera felicidad mediante el desarrollo armonioso del
amor de sí mismo y del amor al prójimo, viviendo una vida de libertad
guiada por la razón.
• Paidocentrismo.
Para realizar el ideal educativo que hemos señalado, Rousseau no fija el
centro del interés educativo en el maestro ni en los estudios, sino en el
niño (educación paidocéntrica).
Para conocer al niño es menester observarlo, estudiarlo.
En este sentido Rousseau es el padre de la psicología infantil.
El niño no es un hombre en pequeño, sino un ser que sigue un desarrollo
natural, de acuerdo a etapas con significación propia.
"Cada edad, cada estado de la vida tiene su perfección conveniente y
una especie de madurez que le es propia." La infancia y la juventud no
constituyen simples fases de transición para la edad adulta, sino que
representan "tina manera substantiva y peculiar de ser, de percibir y de
pensar".
Las etapas de este desarrollo natural se distinguen por las necesidades y
deseos que aparecen en cada una y su educación debe caracterizarse
por el empleo de recursos que satisfagan a estas necesidades.
• La educación negativa.
Para que el desarrollo gradual del educanao llegue a feliz término, el
educador debe intervenir lo menos posible, esperando con alegre
confianza la marcha natural del desarrollo: la educación debe ser
negativa.
En general, el preceptor de Emilio será el espectador de la obra de la
naturaleza.
ANÁLISIS DEL "EMILIO"
Libro I. La Infancia:
Educación de los sentidos. — En este libro se estudian los primeros años
de la vida de Emilio, cuando todavía está confiado a su madre.
Rousseau recomienda amamantarlo personalmente, no fajarlo sino
envolverlo con paños que permitan extender sus miembros y moverse
con entera libertad. Sus primeras sensaciones son las de placer y dolor.
Si quiere tocarlo todo es por una disposición providencial de la
naturaleza, que le permite conocer directamente las cualidades sensibles
de los objetos: el calor, el frío, la dureza, etcétera.
La experiencia le enseñará muchas cosas.
Libro II. La infancia:
Educación física. Acción del preceptor. Terminada la lactancia, en la cual
ha aprendido Emilio a comer, caminar y hablar, es bueno confiar el niño
a un educador ideal que se ocupe totalmente de él y que lo acompañe
hasta la edad viril.
Este preceptor debe abstenerse de practicar acción positiva alguna; no
dará órdenes; no ejercerá compulsión; su actitud será negativa; se
reducirá a cuidar que Emilio tome contacto directo con la naturaleza al
vivir libremente en el campo, iniciando con ello la conquista experimental
del mundo externo.
Hasta los seis años la libertad de movimiento y el empleo activo de los
sentidos, serán sus verdaderos, maestros.
Pero aún más tarde, cuando de la infancia pase a la adolescencia, vale
decir, de los seis a los doce años, el ejercicio espontáneo de las
actividades físicas y psíquicas serán las únicas fuentes de la instrucción
y la educación.
En todo este tiempo no conocerá libros y se evitará contarle las fábulas
de La Fontaine, mitos, leyendas o novelas.
Es mucho mejor hacerle sentir que su libertad depende de las cosas y
que cualquier acción mala sufrirá el castigo inflexible de la misma
naturaleza. Nada de prohibiciones.
Nada de preceptos. No debe saber lo que es la obediencia. Se espera
así que con el tiempo aprenda a razonar solo, porque la naturaleza
quiere que los niños sean niños antes de ser hombres.
La advertencia más importante que hay que tener en cuenta en este
período es que "no se debe ganar el tiempo, sino perderlo".
El ideal del perfecto educador a esta edad es "no hacer nada": sólo
tendrá que mantener al alumno sano.
El niño debe ser robusto e ingenioso como un salvaje, en el cual la fuerza
natural y la inteligencia nativa crecen paralelamente en su estado de
libertad. Esto no significa que el niño crezca como un perfecto ignorante.
Por el contrario, ignorará solamente el saber libresco y sin haberlo
advertido poseerá una verdadera sabiduría, pues conocerá lo que puede
hacer con sus fuerzas y con su experiencia; que endurezca el cuerpo,
que se habitúe al dolor, que sepa sufrir, que camine descalzo, que corra,
que no emplee medicina ni se vacune...
El médico sólo será llamado cuando el niño se halle en peligro de
muerte.
A los doce años deberá ser un niño robusto y sano, ún hermoso animal.
Libro III. La adolescencia:
Educación de la inteligencia. — De los doce a los quince años se abre
un nuevo período en la vida de Emilio. Es un período muy breve.
Todavía no se han despertado las pasiones y sus fuerzas no exceden a
las infantiles. En las edades anteriores tiene preeminencia la actividad
corporal: ahora predominan las actividades intelectuales.
Se puede permitir que Emilio aprenda a leer, pero no se le debe
obligar: "la lectura es el flagelo de la infancia". Es necesario que Emilio
tenga el deseo de aprender a leer.
Así recibe por escrito una invitación de un amigo para un paseo, tendrá
que encontrar a alguien que se la lea. Un día recibe, efectivamente, la
invitación y no puede asistir, porque no hay quien se la lea. ¡ Si hubiese
sabido leer!
¡Emilio deberá aprender sólo lo útil» como ser el estudio de la naturaleza,
los principios de la astronomía, de la geografía, de la física y de la
química...
Será una enseñanza activa, no libresca,sin discursos, experimental, que
implique una conquista por parte del alumno. "Que no aprenda ciencia;
que la invente."
Hagámosle ver la salida del sol, que conozca en geografía la ciudad
donde habita y luego sus alrededores. Si se equivoca, dejémosle.
La única guía será su curiosidad. Hacia donde el niño se oriente, allí se
orientará la enseñanza.
El educador debe permanecer inactivo, pero su oficio es excitar el interés
del alumno, el cual a los doce años se encuentra sano y fuerte de
cuerpo, alegre y sincero de sentimientos, capaz de sentir, de observar y
de razonar lo suficiente para bastarse a sí mismo. Si Emilio debiere morir,
diríamos: "Por lo menos ha gozado su infancia, no le hemos hecho
perder nada de aquella que la naturaleza le ha dado".
Ningún libro. A lo sumo, uno: el Robinson Crusoe (aventuras de un
náufrago en una isla desierta; el que, con la sola guía de sus instintos y
sus recursos naturales debe procurarse todos los medios para vivir).
La lectura de Robinson lo llevará a comprender el valor del trabajo
manual. Emilio, aunque rico, aprenderá un oficio, por dos motivos: para
conservar la propia independencia frente a los cambios de la fortuna y
para restituir a la sociedad, de alguna manera, el costo de sus primeros
años.
"Rico o pobre, poderoso o débil, todo ciudadano ocioso es un ladrón. El
trabajo forma la personalidad, obliga a la actividad y facilita la adquisición
del conocimiento".
Libro IV. La mocedad:
Educación moral, sentimental y religiosa.— Emilio tiene dieciséis
años: la vida moral y sentimental despierta en él. Es un período
delicadísimo de crisis, una especie de "segundo nacimiento", la edad de
las más ardorosas pasiones. El preceptor aprovecha de esta crisis para
iniciar la educación moral y religiosa de Emilio disponiéndolo para
ingresar en lá sociedad.
Las pasiones son fuerzas naturales puestas por Dios para nuestra
conservación, por lo tanto, son útiles.
Pero hay pasiones artificiales que ahogan a las naturales. Es necesario,
pues, defender a Emilio contra estas últimas. Las pasiones
fundamentales son dos: el amor de sí mismo y la piedad o
conmiseración.
Por la primera, el hombre tiende a la conservación de sí mismo, al
cuidado de lo humano que vive en él (en esto difiere del amor propio, que
es egoísmo, fruto de competencia social).
Por la segunda, por la piedad, su corazón padece las primeras
conmociones por la humanidad doliente.
El joven educado por Rousseau se pondrá en contacto con la sociedad
comenzando por los pobres, por sus tribulaciones.
Entonces, su razón se perfeccionará por el sentimiento, que el educador
cuidará de enderezar hacia objetos nobles, tales como la amistad y la
compasión hacia las miserias humanas.
En todo, el educador, permaneciendo al margen y sin ponerse de
manifiesto, puede ayudarlo, transformando su acción negativa en acción
positiva.
Así, por ejemplo, si se le quiere enseñar el valor del derecho de
propiedad y si se le hace para ello un largo discurso, se predica al viento.
Lo mejor será provocar su experiencia.
Hagámosle plantar habas sobre el terreno de propiedad ajena. Cuando
haya que cosecharlas le parecerá vergonzoso arrebatarlas al legítimo
propietario y al propio tiempo verá malograda su propia fatiga.
Como lección es suficiente. Resulta inútil la pretensión de enseñar lo que
es la virtud y la verdad.
El primer amigo que tendrá Emilio será su educador, quien deberá
ganarse el ánimo del alumno conviviendo sus aspiraciones.
Si el joven pide una explicación se le dará, pero brevemente, coii toda
sinceridad, con algo de alegría y sin discursos.
El educador pondrá a Emilio en contacto con la sociedad, le enseñará a
amar a cada individuo y a despreciar la multitud.
Para el conocimiento de los hombres aprovecha mucho el estudio de la
historia, especialmente la de la antigüedad.
En esto el maestro por excelencia es Plutarco, autor de tantas biografías
simples y atrayentes. Emilio, así guiado en el discernimiento del bien y
del mal, no creerá jamás que la ambición, la corrupción y la inmoralidad
lleven a la felicidad.
Este es el momento de hacer intervenir la religión para echar una base
sólida a las normas morales, Pero una idea cabal de Dios, de sus leyes,
de sus misterios no la tendrá hasta los dieciocho anos.
El preceptor de Emilio finge un buen sacerdote —el Vicario sabo-yano—,
que en una hermosa mañana de primavera frente al espectáculo de los
Alpes, dorados por el sol naciente, le enseña los principios de la religión
natural: Dios debe hablar al corazón. Si Emilio desea una religión más
positiva, quedará muy libre de escogerla. Es una "estúpida inoportunidad"
enseñar el catecismo a los niños que no lo comprenden.
Libro V. La educación femenina.
Ha llegado a Emilio el momento de frecuentar el mundo a fin de
encontrar en él la compañera que la Providencia le ha deparado. El
último libro se ocupa de la educación de Sofía, su esposa ideal.
El programa de educación femenina propuesto por Fenelón en la
educación de las jóvenes, le sirve de modelo y de antítesis.
El revolucionario Rousseau es, respecto a la mujer, de un
conservadorismo estrecho y se halla muy atrasado con relación a los
actuales puntos de vista. Sofía es, en efecto, educada en todas las
virtudes domésticas para alcanzar a ser una buena esposa y una buena
madre.¿Pero no tiene por qué adquirir cultura intelectual o cultivar su
razón, como lo quería Fenelon.
Es preferible que sea ignorante a ilustrada, que en lugar de razonar
procure obedecer y someterse.
En una palabra, Sofía no tiene dignidad y personalidad propia y debe
sacrificarse por la felicidad de Emilio. "La mujer está hecha para ceder al
hombre y para soportar su injusticia".
Si Sofía es virtuosa, modesta y buena ama de casa, poseerá las mejores
cualidades para esposa y se hallará en excelentes condiciones para
formar la nueva familia capaz de educar a sus hijos en perfecta adhesión
a los principios de la naturaleza.
► Críticas al "Emilio".
La aparición del Emilio provocó toda clase de críticas y desencadenó
vivas polémicas. El libro del ginebrino, a los pocos meses de su
publicación fue declarado impío, quemado, y su autor perseguido por
todas partes.
Esto no debe asombrarnos, ya que Rousseau al bosquejar la renovación
de la sociedad ataca a la autoridad y a la tradición en todos los terrenos.
De las críticas que se le han hecho sólo recogeremos las principales que
tienen referencias directas a la educación.
1) Bondad natural.
Rousseau afirma que todo es bueno en la naturaleza del educando y que
en el rico y variado contenido de los instintos infantiles nada hay que
modificar. Esta tesis, desde el punto de vista del cristianismo constituye
el error radical de la posición de Rousseau.
El cristianismo sostiene con Rousseau que todo ha salido bueno de las
manos de Dios pero que se ha corrompido por el pecado original, que el
hombre es desordenado en su naturaleza y que por lo tanto la práctica
de la virtud exige superación y esfuerzo.
El mismo Rousseau, contradiciéndose, reconoce que en el niño existen
juntas, inclinaciones hacia el bien y hacia el mal que la educación debe
esforzarse en cultivar o corregir. De manera, pues, que no se puede
afirmar la bondad innata de la naturaleza humana.
2) Individualismo.
La exagerada importancia que concede Rousseau a los sentimientos
conduce a la exaltación del individualismo.
En el niño y en el hombre existen dos aspectos psíquicos: el sentimiento
y la razón. De la contradicción entre ellos y de la supremacía del
sentimiento sobre la razón se originan los males morales.
Ahora bien, Rousseau quiere que por lo menos hasta los 12 años la
educación se dedique a reforzar los sentimientos y mantener en profundo
letargo a la razón.
Para formar al hombre comienza por hacer de Emilio un robusto bruto, y
luego le bastan tres años para hacer de este bruto lleno de sentimientos
un ser racional.
¿Su apasionada defensa del sujeto de la educación, sus solemnes
palabras sobre la conciencia, su creencia en el deber y en la moralidad,
caen a menudo en lo vago y en lo indeterminado, y no son suficientes
para dar una dirección segura al carácter del niño.
3) Libertad del educando.
Rousseau defiende la libertad y autonomía del educando; por eso
combate toda pedagogía sistemática, pero después, contradiciéndose,
recurre a la naturaleza para establecer períodos precisos, leyes fijas que
hay que seguir, en las que se deben realizar tareas determinadas.
Luego, la Naturaleza y la libertad propuestas por Rousseau se oponen
entre sí.
4) Irrealidad social.
La educación roussoniana se realiza dentro de un aislamiento paradojal.
Emilio, en plena naturaleza, es educado sin padres, sin otros hombres,
sin sociedad, sin cultura.
Su educando, elegido entre las más favorables condiciones físicas y
sociales, recibe una educación de lujo, sólo concebible en las familias
pudientes que temen el contagio del ambiente.
Esta preferencia por la educación privada, este desprecio por los bienes
de la cultura que posee la sociedad, efecto, está en evidente
contradicción con el pensamiento de fines de siglo, es decir con la
educación pública popular.
Esto explica por qué los hombres de la Revolución Francesa no sacaron
ninguna ventaja de las ideas pedagógicas de Rousseau.
Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium –
Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial
Santillana
Wikipedia –